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And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

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And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Subaru Okami el Sáb Dic 06, 2014 9:22 pm

Últimamente Hikari se había pasado más tiempo por mi nueva casa, ponía de excusa decorarla con plantas pero luego se pasaba aquí todo el día, hasta se quedaba dormida aquí pero al menos ahora venía bien por el viaje a LA además ¿Quién no querría dormir con semejante mujer? Solamente pude en el viaje a Disney que hicimos hace bastantes meses atrás, cuando aún cursaba en cuarto. Hace bastantes semanas tomé dos billetes para ir hacía Los Ángeles sin tener que pasar por otro aeropuerto, en total serían 16 horas y 45 minutos ya que América no es que fuera Alemania, que se encontraba al lado de Francia. Lo mejor de todo es que conseguí un vuelo que fuese a las diez de la mañana de aquí y llegásemos a las diez y poco de allí, eran bastantes horas pero desde mi punto de vista para el jet lag era el mejor ya que si no dormíamos en el avión podríamos dormir en un horario normal. La noche pasada nos quedamos viendo películas malas mientras comíamos palomitas y nos dábamos algún que otro beso y poco después nos fuimos a dormir sobre las dos de la mañana pero mañana había que madrugar entre las ocho y las nueve. En verdad no se me hizo tan raro acostumbrarme a vivir mi día a día con mi pareja, hasta se me hacía normal dormir abrazado a ella puesto que siempre dormíamos así; A ella le gustaba y a mi me gustaba, no había problemas. Por mi parte simplemente había preparado la ropa que llevaría, me congelaría en el camino de mi casa al aeropuerto porque aquí era invierno pero allí aún era otoño. Tenía esperanzas de que la camisa de manga larga, una sudadera de color blanco con un par de figuras, un pantalón tejano corto y unas bambas que intentasen quedar bien con la ropa que llevaba, me gustaba tener al menos aquello preparado ya que no era más de hacer la maleta un par de horas antes de salir.

Sonó la alarma, dieron las 7.50 de la mañana, solamente me levantaría yo. Me quedé tumbado en la cama aún abrazando a mi novia y la contemplé dormir con una pequeña sonrisa en su rostro, era un ángel caído del sueño cuando dormía. A pesar de tener un poco de sueño los minutos siguieron pasando hasta llegar a las 8.05, simplemente me levanté un poco antes para poder ver a Hikari dormir ¿Estúpido? Quizás, pero me gustaba hacerlo. Me acerqué a sus labios y comencé a darle besos sin un fin hasta que ella me correspondió -Buenos días preciosa..- Dije en voz baja y después le di un último beso. Me quedé un rato abrazándola, teníamos dos horas aún para llegar al aeropuerto así que no había que tomarse demasiada prisa -Va.. Ahora hacemos las maletas y luego nos duchamos los dos juntos que sé que te hace el plan..- Le sonreí y dejé de abrazarla, a pesar de comenzar a dormir con algo más que el bóxer seguía haciendo frío aunque estuvieras tapado por la manta. Me pasé las manos por la cara y me quité la manta que aún me tapaba el cuerpo para dejársela encima a la rubia para que tuviese doble manta. Caminé hacia el marco de puerta para pasar al armario y comencé a coger ropa para ponerla en la maleta. Tenía pensado todo lo que llevaría y no superaba ni de coña los kilos permitidos de peso para la maleta.. Todo perfecto. Una vez toda la maleta llena de la ropa que llevaría preparé todo lo necesario en temas del móvil y un par de zapatos, al no ser una mujer no me harían ni planchas del pelo ni esas típicas tonterías que se llevaban ellas en los viajes.
Fui hasta la cama y dije mientras me estiraba -Mientras te preparas todo, yo te hago el desayuno- Me quité la camisa y el pantalón y caminé hacia la cocina, no sabía el motivo pero cocinar solamente lo podía hacer sin llevar ropa por encima, solo el boxer. No tenía mucha cosa para hacer un desayuno así que preferí hacer un plato que me enseñó mi padre de un viaje que hizo en España aunque tampoco es que fuera demasiado difícil de hacer.. Pan de pueblo tostado con un poco de aceite junto un poco de tomate y para darle el sabor perfecto un jamón de pata negra, me pude permitir el lujo de comprarlo para Hikari aprovechando que había tenido el hobbie de acoplarse a mi casa. Tenía que tener lo mejor para ella y lo mejor es que faltaba mucho tiempo todavía. Puse dos trozos de pan en la tostadora y esperé su pequeño tiempo hasta que se quedasen de un tono doradito y las coloqué en un plato para luego decorarlas con aceite y tomate, el jamón se lo dejaría poner a ella; después preparé dos más para mi y las dejé en otro plato. Tomé ambos y los llevé hacia la mesa que tenía en el salón y dejé allí los dos platos, bendito frío que hacía. Me froté las manos y caminé hacia la chimenea que había ¿Y qué si eran las ocho y algo? Si hacía frío, se usaba la maldita chimenea. Cogí un par de ramas más y cogí un mechero para encenderlo, no tenía tiempo para ponerme a encenderlo yo solo. Caminé hacia la cocina y tomé una bandeja que corté de jamón de pata negra e igual la llevé hacia la mesa, me encantaba mi nuevo hogar aunque a veces echase de menos la otra casa. Entonces antes de llamar a mi pareja fui hacia arriba en silencio y tomé el pantalón que antes me puse, aún no me quería poner la ropa que llevaría para el tiempo que estuviésemos en Los Ángeles sin dormir y después me puse la camisa, abajo no había mantas como para ir en boxers, luego, bajé hacia la mesa.  -Hey Hikari, que ya puedes bajar a desayunar cielo- Grité para que me escuchase bien. Me senté en una de las sillas y acabé de estirarme bien, aún teníamos tiempos para desayunar con calma, darnos una ducha e ir al aeropuerto, esto me había salido jodidamente caro ya no por todo el dinero que me costó la casa, sino por el parking del coche durante todo el tiempo que estuviésemos fuera ya que iríamos con mi Subaru WRX que me encantaba ya no solo por el nombre, sino por su velocidad.

Ir con él ya era llegar al aeropuerto veinte minutos antes del vuelo y no ir corriendo para entregar todo. Cuando llegó ella le eché hacia atrás la silla para que se sentara y luego se la acerqué a la mesa -Para que veas que te mereces lo mejor, un desayuno rápido de hacer y encima delicioso- Sonreí y me senté a su lado tomando un poco de jamón para colocarlo encima del pan tostado, tan solo verlo ya me hacía la boca agua -Al menos tienen buen color y huele genial..- Giré la cabeza hacia ella y clavé mi mirada sobre sus ojos -Entonces.. ¿Te hace el plan de ducharnos juntos? Después de desayunar, claro-
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Hikari Koikuro el Lun Dic 08, 2014 6:26 pm

Estaba en una sala que no conocía, pero con él delante. Estaba de rodillas pidiéndome algo, hablando pero yo como siempre estaba en las nubes. Subí una mano y me toqué la mejilla que estaba fría debido a las lágrimas que estaba haciendo una carrera por ver quien llegaba antes a la meta. ¿Por qué todo esto? Tenía una respuesta simple, estaba presenciando algo que siempre había querido que pasara, mi novio me estaba pidiendo la mano. Y las lágrimas eran de felicidad, estaba siendo súper feliz en ese momento. Cuando saco una cajita del bolsillo y la abrió aún fui más feliz y sin pensármelo ni una vez le respondí el  sí quiero. Se puso de pie Subaru y me colocó el anillo en el dedo correspondiente y sin esperar más me lancé a por sus besos, aunque parecían demasiado reales comparado con todo lo demás.

Abrí poco a poco los ojos y me di cuenta de que todo era un sueño y a quien estaba besando era a mi novio que estaba entretenido con mis labios. No sabía dónde estaba hasta que en mi cabeza algo hizo clic y recordé que estaba en la casa de él. -Buenos días amor…- Me encantaba estas maneras de despertarme aunque hubiera preferido continuar soñando un poco más con esa petición pero aquí me esperaba algo mejor, me iba de viaje a Los Ángeles con el rubio que tenía al lado.-Me parece buen plan- Contemplé con total descaro cada movimiento que realizaba, desde que salió de la cama hasta que desapareció para hacer la maleta. No me perdí ningún detalle de todos sus movimientos, me encantaba fijarme en todo aunque me tomara por una acosadora o algo peor. Cuando regresó se quitó la camiseta y el pantalón del pijama y desapareció de mi vista para ir a la cocina a preparar el desayuno para los dos. Estaba muy vaga, sobre todo en ese momento después de despertarme, pero con esfuerzo salí de la cama para dirigirme al armario del cuarto. El día que vine a la casa con las maletas, y más cosas mías personales, lo guardé todo en una parte del armario de Su. Vamos, prácticamente le robé parte del armario para meter mis pertenencias aunque a él no pareció molestarle ya que tenía hueco suficiente para mi ropa. El único problema de todo esto fue la “pequeña” discusión que tuve con mi tía, haciendo un resumen se enfadó conmigo por irme a vivir con mi novio cuando llevábamos saliendo menos de un año, al principio no le pareció bien pero luego acabó aceptando y pues por mi parte agradecí que no alargara aquella bronca por días. El día que me presenté en casa de mi novio casi le dar algo porque no se lo esperaba. Me colé por toda la cara en su casa y me dediqué a dejar plantas por cada rincón que pillaba ya que estaba muy sosa la decoración de su nueva casa y aparte subí mis maletas a su cuarto para luego ordenar todo. A él no le molestó aquello, además me acogió en su casa encantado, pero aun así me hacía gracia la historia de cómo me hice ocupa en su casa porque básicamente no me pidió que me fuera a vivir con él sino que yo lo di por hecho. Dejé de pensar tanto en aquella historia y me puse a sacar ropa para guardarla en la maleta que me llevaría al viaje. Ordené todo, jerséis, bufandas, chaquetas, ropa interior… pero de esta última cada vez que miraba el cajón donde la guardaba parecía que me faltaban algunas prendas y como no fuera mi novio no se quién podría ser el ladrón de bragas y sujetadores. Una vez que guardé todo, incluido los zapatos, me dirigí a la cama para dejar la ropa que me pondría para el viaje. La ropa consistia en un jersey  burdeo que ponia Hakuna Matata Bitch y unos pantalones blanco vans del mismo color del jersey y un bolso.

Entré al servicio y me cogí una cola para no tener los pelos en la cara, a parte aproveché para ver cómo me quedaba la camiseta de mi novio que había usado para dormir, me encantaba ya que era sobre el zelda, mi juego favorito. Guarde las cosas de aseo en un neceser y lo dejé en el lavabo para luego poder usarlo cuando me duchara. Bajé corriendo las escaleras cuando escuché a mi novio gritar que el desayuno estaba listo, pero a mitad de las escaleras me paré a acariciar a Dante que estaba estirado en ellas medio adormilado.-Buenos días Dante- Me agaché para quedar cerca de él y le di un beso en la cabeza, entre sus orejas. Emprendí mi camino hacia el salón donde estaba mi novio esperándome pero antes de ir a mi destino me desvié y fui a la cocina donde cogí un vaso para llenarlo de zumo. Cuando llegué junto a la mesa donde estaba Subaru con el desayuno dejé el vaso en la mesa y me acerqué a él para darle un beso.- Que buena pinta tiene todo- Me senté en la silla que él había apartado como todo un caballero y luego la acercó a la mesa para que pudiera comer bien. Tomé un poco de jamón y se lo puse encima a la tostada para luego darle un buen mordisco. –Esto está buenísimo- Tenía un cocinero experto en casa porque la tostada la devoré enseguida de lo buena que estaba. Era un desayuno que me encantaba, pan, aceite, tomate y jamón. ¿A quién no le gustaría? Desde luego ese era mi desayuno favorito.- Creo que podría sobrevivir a base de estas tostadas- Me acabé el desayuno en un abrir y cerrar de ojos de lo bueno que estaba.-Ahora nos duchamos ¿Si? Ve subiendo si quieres que voy a dejar esto recogido- Cogí todos los platos y me dirigí a la cocina donde fregué los platos y los coloqué en el mueble donde estaban los demás platos. Tardé menos de un minuto en fregar todo y cuando acabé subí de nuevo, corriendo, las escaleras para poder ducharme con mi novio de una vez.

Ducha<3:
Entré en el baño y cerré la puerta tras de mi para luego acercarme a mi novio que estaba allí esperándome como le había dicho minutos antes.- Al fin vamos a poder ducharnos- Lo rodeé y lo abracé de frente quedando yo de espaldas al espejo que poseía el baño. -¿Hace  cuánto que no nos duchábamos juntos?- Baje mis manos hasta dejarlas en el principio de sus pantalones y se los bajé hasta que cayeron al suelo. – Ahora soy hasta tu madre y tengo que desvestirte, habrase visto…- Volví mis manos a su bóxer e igual que antes con los pantalones, se los bajé hasta que quedaron en el suelo. Bajé la vista y me quedé contemplando sus partes.- Oye, tu amigo está muy feliz eh- Volví a subir la mirada y me empecé a reír yo sola. Al final sería verdad y todo que los hombres siempre se despiertan contentos.- Si es que es normal que produzca eso en ti, con lo buena que estoy- Me separé un poco de él y me quité la ropa que llevaba puesta, la camiseta que era de él, los pantalones cortos que estaba usando como pijama y la ropa interior. Las dejé junto con la ropa que le había quitado a mi novio, tiradas en el suelo, y luego lo tomé de la mano para meternos en la ducha. Tiempo atrás me hubiera puesto muy nerviosa por estar cerca de él desnuda pero había perdido ese nerviosismo desde la primera vez que me vio así, que fue en aquel viaje que hicimos a Disney. Abrí el agua caliente y solté un grito, además de una maldición, cuando salió al principio fría.-Me cago en todo- Me pegué a Su para que me diera un poco de calor hasta que se dignara la ducha a echar agua caliente. Una vez que volví a entrar en calor después de aquel agua fría del principio, me dediqué a lavarle el pelo a mi novio con uno de los champú que había en la ducha. Empecé a hacerle peinados raros gracias a la espuma que había hecho con el champú y también gracias a que tenía el pelo mojado por lo cual podía dejárselo de punta si quería o también hacerle algún peinado raro. –Que guapo estás amor- Cogí espuma que tenía en el pelo y se lo puse en la barbilla haciéndole un intento de barba.-Pues ahora tienes barba- Me empecé a reír yo sola ante aquello y menos mal que no podía ver lo que le estaba haciendo si no de aquella ducha no salía viva.
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Subaru Okami el Lun Dic 08, 2014 7:59 pm

+18:
La verdad es que no sabía si reírme o decirle que tenía su ego bastante elevado ¿En serio pensaba que ya estaba levantado? Uff, a mi querida virgen le dará algo cuando lo vea levantado de verdad.  Simplemente me reí ante sus comentarios, no me reiría yo ni nada si tenía más ganas de reír que de meter en el futuro -Más rubia no naces- Murmuré mientras me mordía la lengua y entonces tragué saliva cuando se comenzó a quitar la ropa -Tenías que haber esperado a que te pusiera música para dejarme disfrutar más tiempo- Tuve un escalofrío por toda la espalda ¿Por el frío? Pues seguramente, a ninguno de los dos se nos había ocurrido la gran idea de poner la estufa para no congelarnos al salir del agua. Me tapé la boca con una mano para no comenzar a descojonarme de la risa cuando metió el grito ¿Tenía que decirle exagerada o ya se había dado cuenta ella sola de que lo era? Pero entonces, no supe que eran las cosas malas hasta que después de un corto tiempo a mi pareja le diese por jugar conmigo y digo jugar porque al parecer se lo pasaba pipa con mi pelo -Yo voy a estar guapo hasta con todo el pelo hacia adelante como si fuera la niña del Aro- Aunque ya no pude evitar reírme por dentro cuando dijo lo de la barba, me hizo recordar cuando era pequeño en la bañera de mi casa en New York hacía esto, a parte de jugar con los muñecos que tenía allí -Eres una chica muy mala Hikari ¿Lo sabes?- Me pasé las manos por toda la cara para quitarme la espuma y sacudí mis manos para que no nos llegase a ninguno a los ojos. El champú era muy molesto en los ojos.. Me separé un poco de ella para quitarme el jabón que tenía por el pelo y entonces me pasé la mano por encima de la boca cerrando los labios lo más fuerte que pude -Bien, tú lo tienes fácil para lavarme el pelo porque es corto.. Yo lo tengo difícil ¿Eh?- Me puse champú en mis manos y las froté, no sabía qué le pasaba por los pensamientos; Quizás que tenía un novio tonto o de verdad sabía todo lo que le quería hacer. Suspiré y comencé a limpiarle el pelo como si fuera un tío, lo sencillo era la cabeza pero ¿Cómo se supone que se lavaba el resto del pelo? Le pedí que se girase para poder hacerlo bien desde mi punto de vista, no había tenido que lavarle el pelo a ninguna chica en toda mi vida..

Por la parte trasera me limité a pasar mis manos con cuidado por su pelo, podría ser un bruto con la cabeza pero me gustaba el pelo que le caía por los hombros.. Me gusta acariciarlo.. Tan suave.. -Espero que se note que no tengo ni idea como hacerlo, ya me enseñarás bien en LA ¿Si?- Le rodeé la cintura con mis brazos nos fui acercando más a la pared que tenía el grifo de la ducha para que se le quitase antes el jabón -Eres a la primera a la que se lo hago.. La primera con la que me ducho.. La primera con la que tengo tantas ganas de hacerle mil y una cosas y no puedo..- Le quité una mano de la cintura y le ayudé a quitarse el jabón del pelo ya que no iba a dejar que se escapara de mi, por decirlo de alguna manera me gustaba tenerla atrapada. Aunque poner el jabón no se me daba bien quitarlo era otra cosa, a ellas simplemente le vas bajando la mano y ya está pero nosotros teníamos que movernos el pelo como si fuese la última cosa que hacíamos en la faz de la Tierra. -Me encanta tu pelo- Le susurré al oído mientras apoyaba mi cabeza en su hombro y veía como nos caía el agua por la piel, de un cierto modo me daba igual quedarme una hora entera aquí metidos. Habíamos desayunado rápido del hambre y de la buena pinta que tenía, era normal que nos sobra tanto tiempo libre, así no habría que esperar -Prometo no meter nada ¿Vale? Ni dedo ni junior- La pegué todo lo posible a mí y comencé a darle unos suaves besos por el cuello, subiendo y bajando haciendo una leve línea recta. Me detuve un momento para ponerme jabón para el cuerpo y así matábamos dos pájaros de un tiro. Una vez hecho ahora sí me puse a pasar mis manos por su vientre, una se dedicaba a rozar un poco más abajo y otra simplemente iba de lado a lado, contorneando el ombligo y subiendo.. Un poco. Una vez acabada esa zona decidí oportuno subir hacia sus pechos ¿Lo peor? Pues que me tenía que controlar, el vientre ya se me hacía normal tocarlo, hasta le metía la mano por debajo de la ropa pero.. Nunca me había dejado ninguno de sus pechos -Respira- Dije en un tono bajo mientras colocaba mi mano derecha en su pecho derecho -Inspira- Dije mientras le coloqué la otra mano en el pecho restante, eso también me lo decía para mí aunque prefería tragar saliva.
Comencé a masajearlos mientras disfrutaba de hacerlo, joder, siempre quise hacerlo. Aproveche nuestras posiciones para acercarla un poco más a mi y darle un beso en la mejilla -Te amo, Hikari- Sonreí como un estúpido y pasé de masajearle ambos pechos a comenzar a acariciarlos.. No pude evitar ponerme un poco rojo, aunque tenía ganas de hacerlo me ponía nervioso saber que le podía hacer daño o alguna cosa extraña.. Era mi novia, lo mejor de mi vida, no le quería hacer nada. Alcé una ceja con una sonrisa ladina en mis labios, no recordaba que fueran tan grandes ¿Tanto ocultaba la ropa? Dios, ojala pudiese tenerla desnuda siempre entonces. En el tema de los pezones me limité a simplemente rozarlos con los dedos, era la zona más sensible y me ganaría un buen golpe si de la nada me diese por chuparlos.. Hasta aceptaría que me diese el golpe si se me iba la cabeza, pero tampoco podía dejarlos sin nada ¿Y si le dolía el agua? Las mujeres son muy sensibles.. Volví a tragar saliva y la giré hacia mí. Dejé una distancia entre nosotros y cogí el bote de jabón de cuerpo -Ahora te enseñaré como me tienes que limpiar tú ¿Si?- Le puse jabón en las manos y se las coloqué en mi pectoral con total calma, esto ya no me ponía nervioso y con suerte ya me había acostumbrado a mirarle a los ojos y no bajar la mirada a sus pechos, me encantaba su mirada.. Me perdería en ella sin ningún problema. -Ahora me puedes meter mano todo lo que quieras y sí, dije meter mano- Di un paso hacia adelante para quedar cerca de su oído y le susurré lentamente -Pero no bajes demasiado.. Puedo romper lo que dije de no meterte nada si lo haces.. Además, yo no he bajado tampoco..- Volví a dejar la distancia entre nosotros y yo por mi parte coloqué mis manos sobre su trasero mientras ahora me tocaba a mi disfrutar de como ella me limpiaba.
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Hikari Koikuro el Dom Dic 14, 2014 2:06 pm

+18 (?):
Sabía que era una chica mala, no hacía falta que me lo recordase. Bien que podía parecer un ángel, una chica buena… pero en realidad era todo lo contrario, caía más en el infierno que en el cielo. Yo podría caer mil veces en el infierno si iba con él, sino que le den un poco al infierno que yo me quedaba a su lado. Se me escapó una pequeña risa cuando lo vi luchando contra mi melena rubia, el pobre no sabía cómo lavar cabellos de mujeres. Y es que era normal porque lavar el pelo de un hombre al de una mujer había kilómetros de diferencia en el modo. Pero aun así agradecí que lo hiciera más o menos bien, me relajaba cuando me lavaban el pelo. Cerré los ojos y dejé que hiciera su trabajo con esas manos tan prodigiosas que él tenía, siempre que me acariciaba conseguía relajarme hasta un punto inimaginable. –Yo te enseño en LA todo lo que tú quieras cariño- Seguía con los ojos cerrados pero noté como empezó a movernos hacia donde caía el agua para aclararme el champú que aún tenía en el pelo. Sentí el agua deslizarse por todo mi cuerpo arrastrando el jabón del pelo con él. Me acerqué a su oído y abrí los ojos mientras dejaba que el agua hiciera su trabajo. -Me encanta ser tus primeras veces- Estaba muy bien allí, en la ducha, con Subaru. Me relajaba, aparte de que me divertía ducharme con él., sobre todo cuando me puse a hacerle peinados raros.  Y sus besos por el cuello ya conseguían que desconectara del todo y fuera directamente al cielo, este chico conseguía matarme. Seguí con la mirada cada acción que hacía hasta que empezó a lavarme el cuerpo con sus manos, ahí me vi obligada a cerrar los ojos para tranquilizarme e intentar que el notable sonrojo que surcaba mi acara en ese momento, desapareciera del todo y volviera a estar normal. Tragué saliva y dejé que pasara sus manos por mi cuerpo como quisiera, además no era nada raro lo que estaba haciendo, solamente estaba lavándome como si fuera su hija aunque, dando unas caricias y masajes que de padre e hija tenían poco. Abrí los ojos y bajé la vista hacia sus manos que estaban entretenidas en mi vientre, acariciándolo y dejándolo lleno de jabón que luego se iba debido al agua. Cuando vi subir sus manos hacia mis pechos  inconscientemente cerré los ojos y me mordí la lengua, me ponía nerviosa que fuera a tocar esa parte de mí. Hice lo que él me dijo, respire como pude intentándome calmar, sabía que si intentaba mencionar algo ahora solamente saldría un murmullo y palabras incoherentes de mi boca, ni podría explicar porque estaba así de roja. Ni si quiera pude responderle a su te amo, estaba en otro mundo directamente, aquel masaje conseguía mandarme al paraíso con él a mi lado. Sabía que él estaba disfrutando acariciar mis pechos de aquella manera ya que no los dejaba ni un segundo.

Cuando acabó conmigo, me echó jabón en las manos y las puso en su pectoral para que le lavara yo. Me reí ante lo que me dijo y empecé a acariciarle y pasar mis manos por su torso dejándoselo lleno de jabón. No tenía pensado bajar hasta abajo y menos aún después de su advertencia, no quería salir de la ducha desvirgada. Me entretuve un rato pasando mis manos por tu torso sin ningún rumbo fijo, de arriba abajo o incluso de un lado a otro, y después me fui a sus brazos que estaban bien trabajados y se notaban sus músculos. Estaba más que claro que mi novio hacía deporte, iba al gimnasio o que al menos se mantenía en forma. – Que buen cuerpo que tienes, rubio- Aunque ya se lo había visto en varias ocasione aun parecía que lo estaba devorando con la mirada. Era totalmente descara mirándole, mientras le estuve pasando mis manos por su cuerpo no subí ni una vez la mirada hacía sus ojos.  Era la primera vez que lavaba a un chico con mis manos aunque, me encantó esa experiencia de poder recorrerle con mis manos. Lo giré y lo puse de espalda, volví a pasar mis manos por aquella espalda que bajo mi punto de vista parecía enorme, le dejé toda la espalda blanca por culpa del jabón y una vez que acabé de cubrírsela entera le tomé de la mano para dirigirnos hacia la pared donde estaba cayendo el agua para dejar que el agua se encargara de quitarle de encima los restos de jabón. –Eah, ya está mi niño limpito- Subí mi vista y la deje en sus ojos verdes, dios me encantaba demasiado su color de ojos, eran preciosos y una se  podía perder fácilmente en ellos. Lo arrastré hasta una de las paredes de la ducha donde caía un poco de agua y lo acorralé contra ella, él muchas veces había conseguido acorralarme contra una pero esta era mi oportunidad. Puse mi mano derecha en su mejilla y luego me puse de puntilla para poder besarlo. Desde que entramos en aquella ducha sus labios me habían estado llamando para que los besara, y muchas ganas que tenía de hacer aquello. Llevé mi otra mano que no estaba en su mejilla a su pelo mojado y húmedo, aquella cabellera rubia que tanto me gustaba. Aquel beso que le estaba proporcionando era uno de los que a él le gustaba, de esos largos en los que se podía demostrar más cosas que con palabras. –Te amo, Subaru- Le dije antes de volver a ir a por su boca para darle un beso igual de largo que el de antes, dejando el tiempo necesario para tomar aire pero sin separarme de él, el beso duró su tiempo. Yo creé el ritmo de aquel beso que había empezado, normalmente lo marcaba él pero por una vez quería ser yo quien llevara la riendas en algo, como por ejemplo en este beso.
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Subaru Okami el Dom Dic 14, 2014 5:08 pm

+18:
Solté una risa cuando dijo lo de mi cuerpo, yo me tenía que cuidar si quería estar a la altura de mi novia -Yo hasta nací teniendo un buen cuerpo- Me gustaba que me tocasen, la textura de sus manos sobre mi piel hacía que se me escapara una sonrisa de un tonto enamorado cuando estaba acompañado de la persona que le daba color a su vida. Me gustaba hasta que me lavase la espalda, me podía acostumbrar a que uno le tuviera que lavar el cuerpo al otro era algo entretenido con que podríamos pasar las mañanas o las noches pero también podíamos probar la bañera de mi cuarto aunque.. Bueno, ahí se pueden hacer cosas más cómodas.. Dejé que ella me arrastrase hacia el grifo y al notar que ella subía su mirada yo bajé la mía, aunque no había demasiada altura. En el momento en el que me distraje ya me había puesto contra la pared ¿Acaso se pensaba que yo era la chica de la relación? Sonreí mientras por dentro me mordía levemente el labio -Que dominante- Seguí sus movimientos con mi mirada y al ver lo que ella tenía pensado yo por instinto puse mis manos sobre su cintura para pegarla a mí, me gustaban los detalles que me daba la rubia que tenía delante mío hasta le perdonaba que aun así me tocase el pelo, me lo podía tocar todo lo que quisiera. Joder si es que los besos largos eran mejor en la ducha.. Como respuesta sonreí aún con más ganas y le devolví cada uno de los besos que me daba, podía perder todo mi tiempo besándole porque me encantaba hacerlo. -Dios Hikari..- Dije tomando un poco de aire mientras después bajé mi mirada hacia su boca -Por hacer un poco más no me darán ganas de hacerte nada supongo..- Bajé mis manos hacia sus muslos y la alcé, me daba igual tener tan cerca lo que me hará perder el control, me fiaba de mi mismo. No podía negar que era muy diferente alzarla con ropa que sin ella, pero un día lo hice cuando ella solamente tenía la parte de abajo del bikini así que.. -Me tienes loco por ti- Entonces acorté la distancia entre sus labios y los míos, ya que ella me había dado los que a mi me gustaban a mi me tocaba darle esos besos cortos que eran más de su estilo -Seguiremos en LA..- Le dije con la mirada fijada en sus ojos, no podría sostenerme si seguía así y entonces la bajé de encima mío aunque no pude evitar darle un abrazo.

-Es hora de movernos- Le di un beso en la frente y quité el agua, no quería malgastar agua. Me llevé el pelo hacia atrás con la ayuda de las manos y moví la puerta de cristal para salir -Tú primero rubia- Sonreí y después salí yo, cogí una toalla y se la puse por encima de la cabeza, algún día ya me veía con el cuarto de baño lleno de colores rosas y con albornoces por todos los lados del mismo color. Después cogí otra toalla para mí y me la puse rodeándome la cintura -Puedes coger más toallas niña mimada, así no pasas frío- Me sequé por encima y me puse a buscar la ropa pero entonces caí en lo estúpidos que fuimos tanto ella como yo ¿En serio nos habíamos dejado la ropa en mi habitación? La miré con una sonrisa y sin decir absolutamente nada salí del cuarto de baño aunque ni tenía el pelo seco, me daba igual que se cayeran un par de gotas por el suelo tampoco era una gran distancia. Me quité la toalla y en el mismo instante sentí una gran libertad sobre mi cuerpo, no tener nada era absolutamente relajante.. Cogí mi ropa interior y me la puse, tenía que haber puesto al menos la estufa para que no estuviese fría. Aproveché que aún estaba solo y me sequé un poco el pelo al fin y al cabo no la tenía tan mojada. Me puse el pantalón aunque fuese corto y caminé hasta la pequeña estufa que tenía y la puse en dirección a lo que yo creía que era la ropa de Hikari, que no era muy difícil de diferenciar. Me puse un suéter de rayas y fui hacia el cuarto de baño, abrí la puerta y miré a la rubia de cabeza a pies -Oye, mientras yo saco al perro tú te vistes y te peinas y todo lo que hagáis las chicas- Le di un beso y entonces silbé para que Dante viniera ¿Qué más da si la veía desnuda? Seguro que hasta le gustaba.
Cuando estuve en el marco de la puerta me giré hacia mi novia y después de una pequeña risa le dije -No me eches de menos y no te masturbes sin mi- Al finalizar la frase cerré la puerta y acaricié a mi perro que estaba que daba saltos de la alegría aunque al pobre luego lo llevaría a la casa del vecino con el que más confianza me tenía. Antes de salir me puse algo que se me había olvidado, calcetines cortos y unas supra rojas. No podía salir a la calle descalzo con el frío que había por la mañana, aunque hiciese sol.. No tomé la correa ni nada, Dante sabía controlarse y no se solía ir de mi lado así que me ahorraba ése peso y como íbamos al pipican tampoco llevaba bolsas para recoger lo que él echaba por la calle. -Vamos bonito- Le dije cuando tomé las llaves y corrí hasta la puerta de entrada de mi casa, para mi sorpresa él salió primero obligándome a salir corriendo con él para no perderlo de vista; Maldito perro que ahora de buena mañana le habían dado ganas de poner a correr aunque sería mi culpa porque normalmente solía correr un par de minutos con él por las mañanas. Dimos una vuelta por toda la manzana corriendo para que al menos yo dejara de tener frío por las piernas pero es que en Los Ángeles de mínimo tenían nueve grados que aquí era el equivalente del máximo de temperatura o con suerte llegábamos a los diez, mientras que allí disfrutaban de diecinueve de máxima.
Levanté la vista al cielo y una vez que el paso tomó un ritmo normal fui hacia el pipican que a Dante tanto le gustaba visitar cuando no había nadie, porque a veces cuando había más perros él prefería ir a buscar otro ¿Le gustaba la intimidad? Pues me daba risa, no sabía que los perros podían ser tan inteligentes, había escuchado algo de los gatos pero solamente había tenido uno en toda mi vida y era el que vivía con mis padres en New York. Al llegar le abrí la puerta y me apoyé en esta mientras esperaba a que hiciera todas sus necesidades ¿Cómo estaría Hikari? La echaba de menos, no sabía los minutos que habían pasado desde que salí de mi casa pero no teníamos ni una hora para ir al aeropuerto.. La ducha fue más larga de lo que pensaba y la disfruté el triple de lo que pensaba que lo haría. -Vamos Dante, a casa- Con la cabeza le dije que viniese hacía donde yo estaba porque después de hacer sus dos necesidades se puso a correr de un lado a otro del pipican y no estaba para perder tiempo. Me agaché cuando salió y le acaricie la cabeza tan mona que tenía con sus orejas caídas típicas de los Labradores -Te echaré de menos pequeñajo- Le abracé y le di un beso en la frente, un mes sería mucho sin él. Ahora el que quiso correr hacia casa era yo y no él pero el tiempo era oro en cada segundo que pasaba, en segundos se podía perder un avión y en segundos un semáforo en rojo te podía fastidiar todo. Llegué a casa y en vez de ir a ver si Hikari se había preparado que suponía que sí, fui a darle de comer de beber a la bola negra con cuatro patas. Mientras que él comía y bebía subí la escalera sin hacer demasiado silencio y me puse detrás de mi novia, le pasé los brazos por la cintura y la volví a pegar a mi -Será raro no tenerte desnuda..- Le susurré al oído mientras le cogía las manos. -Bueno, ya va siendo hora de que lleve las maletas al coche- Solté sus manos y me puse delante de ella para darle un beso con más comodidad. Suspiré y tomé una de las maletas ¿Que llevaría dentro? No era la mía, la mía ya la llevaría después.

Bajé las escaleras sin prisas y caminé hacia una de las puertas que tenía por el salón pero esta llevaba al garaje que era donde tenía metido el coche. Abrí el maletero y metí su maleta, en verdad no recordaba cuándo había abierto el coche para que pudiese hacerlo pero bueno así me ahorraba tiempo. Subí hacia mi habitación y cogí ahora mi maleta -Cuando quieras baja al primer piso anda, yo llevo a Dante con el vecino y nos vamos- Nuevamente bajé por las escaleras y de metí ahora mi maleta. Estaba emocionado porque ahora solo faltaba llegar al aeropuerto, esperar todas las horas de vuelo y volvería a estar en mi país natal, lo echaba de menos y todo.. Llamé a mi perro y salí de mi casa hasta llegar a la del vecino el cual me abrió en poco tiempo -Espero que no sea una gran molestia, aún se me hace raro que te ofrecieras tú mismo a cuidarmelo- Me agaché y le acaricié a mi perro toda la cabeza -Hey chico, será poco tiempo lo juro- Le dejé que me chupase toda la cara así al menos me quitaba las ganas de llorar que me daban las despedidas con él, nunca me había ido un mes.. Un fin de semana.. No quería que el pobre se pensara que lo abandonaba. Me eché encima de él y le abracé todo lo fuerte que pude mientras le acariciaba, podía haber tomado otro vuelo y así poder llevarnos tanto a Plue como a Dante pero este era el que mejor me salía de horas de vuelo. Me pasé la mano por toda la cara y luego me levanté -Suele ponerse a correr cuando se le saca de paseo por las mañanas, no te asustes. Va sin correa, así que no le pongas otra- Bajé la mirada y tragué saliva, me daba pena dejarlo aquí aunque al menos mi vecino tenía otro perro y no se sentiría tan solo -Espero que no tenga problemas con Balto- Me di la vuelta y levanté la mano como señal de despedida.
Pero aún así apreté los puños y caminé hasta llegar a la puerta de mi garaje, la subí sin mucha dificultad y entré dentro.

Antes de nada subí hasta la segunda planta y cogí una sudadera y me cambié de bambas para tener otra ropa y después fui a por Hikari y la llevé hasta el coche cogiéndole de la mano y entrelazando nuestros dedos -Supongo que a ti también te costó separarte de Plue- Dije en voz baja mientras miraba al suelo, la próxima vez buscaría un vuelo que se pudieran llevar mascotas aunque tendría que darle a cada uno una pastilla para dormir, ellos tenían que pasar un vuelo lo más rápido posible. Le abrí la puerta del acompañante y cuando se sentó se la cerré yo mismo, era lo mínimo que podía hacer como un buen caballero. Cogí las llaves de mi coche y me metí dentro de este, me puse el cinturón y cerré la puerta. -Tengo demasiadas ganas de enseñarte como es América, Hikari- Inserté la llave en la ignición una vez comprobado que estaba todo en su sitio y tanto como el maletero como las puertas cerradas, cinturones puestos, dólares cambiados gracias al aeropuerto y arranqué el coche, el garaje simplemente lo podía bajar con un botón que tenían las llaves así que tampoco me preocupaba. Lo pulsé nada más salir y entonces me puse rumbo al ansiado aeropuerto que tenía la ciudad, lo peor sería tener que pagar el parking tanto tiempo pero para eso también me había traído dinero Europeo, no solamente dólares para allí. Fue caro pero no tenía comparación con todo el dinero que me gasté en la casa que con ayuda de mi madre me pude comprar, ella me ayudaría a pagarla cada mes, yo le enviaba la mitad de lo que valía y ella pagaba la otra mitad así yo también podía mantenerla y encima ella cuando quisiera ir a Los Ángeles tendría sitio donde dormir ya que tenía bastantes habitaciones y yo aproveché aquello para ir dejando las cosas que tenía preparadas, tanto como un regalo o las velas que usaría en dos días y unas horas..
Al llegar a las puertas del aeropuerto cada uno con sus maletas me giré hacia la rubia y tomé aire -¿Preparada?-
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Hikari Koikuro el Mar Dic 23, 2014 2:07 pm

Salí primero de la ducha y con la toalla que Subaru me puso encima me empecé a secar. Había aguantado toda la ducha sin ponerme excesivamente roja, creía, sobre todo en la parte en la que me alzo para darme besos cortos de esos que tanto me gustaban. ¿Existía algo de él que no me gustara? Era una pregunta que tardaría mucho en poder darle una respuesta.  Él salió primero del cuarto de baño con una toalla alrededor de su cintura, mierda yo hubiera preferido quedarnos como estábamos en la ducha momentos antes. Aparté esos pensamientos de mi mente y me puse a secarme bien para no coger un resfriado antes de ir a Los Ángeles. Cogí otra toalla del perchero donde estaban colgadas y me la puse en el pelo para no mojar el suelo.  Volvió a aparecer mi novio solo para decirme que iba a sacar a Dante a pasear y que no me masturbara con él. Si en la ducha no me había puesto roja como un tomate ahora lo había conseguido. -¡Yo no me masturbo, idiota!- Y se fue del cuarto de baño sin decir nada más. Era un tonto, a nadie más que a él se le ocurriría entrar así sin más y soltar esa tontería.  Di un suspiro y salí del cuarto de baño para ir al dormitorio ya que me había dejado toda la ropa allí afuera con la tontería de bañarme con mi novio. Había tenido un gran detalle el dejar la estufa encendida hacia mi ropa, me agaché y me quedé un rato cerca de ella calentándome un poco. Cogí la ropa interior que había dejado y me la supe, dejé la toalla en la cama y me acabé de vestir.  Tomé los calcetines bajos de color blanco y me los puse para luego ponerme las vans color burdeos, un rojo un tanto raro.  Me volví a agachar y me quedé un rato enfrente de la estufa para volver a calentarme, me gustaba el invierno pero odiaba el frio que hacía a la hora de cambiarse.

Me dirigí al cuarto de baño de nuevo y saqué un secador de un cajón donde lo tenía guardado para que no estorbara, lo compré una vez y lo dejé en su casa para cuando me duchara no dejarme el pelo mojado y no enfermar. Encendí el secador al máximo y agaché la cabeza para secármelo más rápido y que cogiera un poco más de volumen el pelo.  Cogí el cepillo del pelo que tenía guardado en el neceser ya con todo lo necesario para el viaje y me peiné quitándome los enredos que se me habían formado de secármelo con la toalla que estaba tirada ahora encima del lavabo.  Cuando acabé de secarme el pelo apagué el secador y lo dejé encima del lavabo para guardarlo luego en la maleta.  Me eché desodorante, colonia y también aproveché que aún no había llegado Subaru para maquillarme un poco, quería estar medianamente presentable por si nos encontrábamos algún familiar de él cuando llegáramos.  Salí del cuarto de baño con el neceser y el secador en la mano para guardarlo en la maleta que estaba en el dormitorio, una vez que dejé acabada la maleta regresé al cuarto de baño y coloqué en su sitio las toallas que había usado, no quería dejar la casa desordenada y hecha un desastre.  Regresé al cuarto, de nuevo, y me dirigí a la mesita de noche para coger los pendientes de oro y ponérmelos ya que el día anterior me los había quitado.
 
Sentí unos brazos alrededor de mi cintura y no me hizo falta ni girar la cabeza, sabia de más que era él, dudaba que el perro se hubiera convertido en humano y me estuviera abrazando como lo solía hacer mi rubio. – Si tantas ganas tienes de verme desnuda de nuevo ya nos ducharemos juntos de nuevo en Los Ángeles- Le esperé en el cuarto hasta que volviera de dejar las maletas en el coche y a Dante, que lo iba a dejar con el vecino en tiempo que estuviéramos en el otro continente de viaje. Yo aproveché ese rato para llamar a mi tía y decirle que ya íbamos a salir de casa para ir al aeropuerto y embarcar.  No sabía cómo había conseguido que me dejara irme durante un mes a otro continente sin que ella fuera también, suponía que era suerte o era mi regalo de reyes.   Bajé al garaje cuando mi novio regreso y me senté en el asiento del copiloto después de que él me abriera la puerta como un buen caballero.  Después de un corto viaje en coche llegamos al aeropuerto y cada uno cogimos nuestras maletas. –Estoy lista si tú lo estás-  Entramos en el aeropuerto, que era enorme, y nos dirigimos a la zona de embarque para tomar nuestro avión de una vez. Tenía muchísimas ganas de llegar a nuestro destino aunque aún tendríamos que pasar un rato largo en el avión. Pasamos por los escáneres  y dejamos las maletas en el lugar donde había que dejarlas para que las  colocaran luego en el avión. Todos los papeles y billetes del avión estaban bien por lo cual pudimos montarnos pronto en el avión lo cual me alegro mucho ya que no tuvimos que esperar mucho tiempo.  Entrelacé mis dedos con los de mii rubio y nos dirigimos juntos al avión, por lo menos habíamos conseguido asientos juntos.- Que nervios, por dios- Tenia que comentar que odiaba viajar en avión, también que tenía vértigo aunque no me afectaba mucho y podía subir a sitios altos, pero siempre me daba miedo el hecho de no estar cerca del suelo.   Además, tampoco era un miedo tan raro ya que mucha gente lo padecía. Me acomodé como mejor pude en mi asiento correspondiente y volví a entrelazar mis dedos con los de Su. – Allá vamos- El despegue fue rápido y no lo sentí mucho, lo cual agradecí ya que era una de las peores partes del viaje.  

Nada más pasar el rato del despegue me puse mis cascos y con música para que el viaje pasara más rápido. Me acabé quedando dormida escuchando música al azar que sonaba por el reproductor de música que tenía el móvil.  Cuando me desperté de mi “pequeña” siesta miré la hora en el móvil y me di cuenta de que solo habían pasado dos horas. El viaje iba a ser un poco largo y eterno. Aproveché el viaje y me puse a ver películas que tenía guardadas en el portátil para pasar el rato. Acabaría harta de ver tantas películas Disney, me vi tanto Aladdin como Alicia en el País de las Maravillas. Eran mis películas favoritas de Disney, aunque también durante el viaje vi otros clásicos como Toy Story. Sobre todo evité ver el rey león ya que no quería ponerme a llorar como una tonta con la muerte de Mufasa, aún a día de hoy. El resto del viaje me dediqué a preguntarle a mi novio, cuando estaba despierto, cuanto quedaba para llegar. Me consideraba una persona paciente pero aquel montón de horas podían conmigo, era mortal. En un resumen breve, mi viaje se basó en música, películas, dar por culo a mi novio preguntando que hora era y dormir como una marmota.  Tenía que hacer todo lo necesario para que aquellas eternas horas de viaje se pasaran lo más rápido posible.
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Subaru Okami el Jue Dic 25, 2014 3:07 pm

¿Qué podía decir de todas las horas que tuve que comerme de vuelo para llegar a Los Ángeles? Entre las preguntas de mi pareja, entre el sueño, entre la comida, entre el aburrimiento y entre que tuve que cambiar las horas de los dos móviles para tenerlas en el horario del país al que iríamos, solamente tenía la esperanza de que de la nada dijeran que estábamos llegando a la pista.. Lo máximo que podía hacer era ver por la ventana, que cuando pasaron dieciséis horas y media ya se notaba que estábamos en América ¿El motivo? Era de noche. Entretenerme con lo mínimo no hizo que todo el vuelo se pasara rápido pero estiré los brazos cuando avisaron que nos pusiéramos los cinturones porque ya habíamos llegado y necesitábamos aterrizar. -Ahora sí hemos llegado, preguntona- Le dije a Hikari con una sonrisa burlona en mi rostro y cuando pudimos nos levantamos para ir al aeropuerto, ahora uno americano y no europeo. Cuando pusimos los pies en el suelo de mi país fui yo quién la iba guiando para ir a por las maletas, además de un pequeño extra; Cambiar unos euros sueltos por dólares americanos. No podríamos pagar nada de por aquí además de que su valor es distinto.. Me gustaba el valor que tenía la moneda de mi país y me tuve que acostumbrar al valor del euro que era mayor aunque no fue difícil, un euro es un euro y dos, dos.

Tenía que agradecer que no fuimos a New York para luego venir aquí, sabía que llegaríamos antes pero allí vendría mi madre al aeropuerto porque ella fue la primera persona que supo que quería venir aquí con mi novia, hasta le tuve que prometer que pasaremos por allí tres o cuatro días, quizás después de año nuevo. Si mis padres querían conocerla, yo les iba a dejar hacerlo. -Bueno, déjame pedir un taxi ahora- Saqué el móvil y me puse a buscar el teléfono de los taxis de aquí, por desgracia en América ya no tenía coche y si lo tuviese, sería en la ciudad donde nací. Cuando me lo cogieron les di la dirección del aeropuerto y luego subí la mirada al cielo a la vez que guardaba el móvil en mi bolsillo  -Mira el lado bueno, esto no es Francia- Me reí y bajé la mirada hacia dejarla perdida en la calle por donde pasaban algunos coches -Creo que allí serían las seis de la mañana, mientras que aquí las diez de la noche- La diferencia horaria siempre me había gustado ¿Y si llamaba a alguien de Sweet Valley para fastidiar? Bueno, ella podía llamar a su tía para decirle que había llegado sana y salva aquí si es que quería fastidiarla un poco.
El taxi no tardó demasiado en llegar y yo ya tenía preparado los dólares -Appian Way, Marine Terrace- Él enseguida tomó la dirección y fuimos hacía allí, yo ya sabía como era toda la casa porque mi madre decidió ir por mi y hacer una llamada con cámara, ya entendía todo su precio.. Pero mereció la pena. A medida que íbamos llegando yo no podía evitar mirar El Pier, de noche era una maravilla. -¿Primero vaciamos las maletas o prefieres ir a dar una vuelta?- Pregunté mientras que el coche iba girando hacia la derecha para llegar a nuestro destino, cuando el buen hombre dijo el precio yo se lo dí sin rechistar, echaba de menos que hablaran en mi idioma natal y con mi moneda.

Yo me encargué de sacar las maletas del maletero y no le dejé a Hikari tomar la suya, yo las llevaría todas por una vez me sentía el “macho” de la casa. Me tenía que comprar casas más a menudo para sentirme así -Pero oye, para cenar te puedo llevar a algún restaurante de por aquí cerca o podemos comer en un burger que hay en el lugar donde te quiero llevar sí o sí- Caminamos hasta la puerta de entrada y me puse a buscar las llaves, sabía que las tenía que tener en algún sitio que acabó siendo el bolsillo izquierdo del pantalón. Abrí la puerta de madera y dejé que mi novia entrase primero que yo, pero me volví a adelantar pero esta vez para abrirle la puerta de cristal que había para por fin entrar en nuestra casa. Verlo en persona daba más buena impresión que por un vídeo de un móvil pero al menos me sabía como llegar a la habitación donde dormiremos. -¿Sabes que tienes un regalo aquí?- Comenté en voz alta mientras subía por las escaleras -No, no es ésta zona para que te pongas a leer- Me encogí de hombros y entré por el pasillo que había, en la derecha estaba el cuarto de baño que era enorme y la izquierda nuestra habitación. Para mi padecer era entre las tres la más bonita y la que más cosas tenía. Sí, teníamos que ir a comprar cosas para la casa pero para eso ya habría otro día porque ahora esta noche había que comer y dormir que por suerte con las horas de sueño tampoco tendremos un jet-lag demasiado malo. La casa era enorme al igual que sus ventanas, pero como era alta la gente no se molestaría ni en subir la vista hacia aquí, aparte de que también habían persianas. Nada más abrir al puerta la dejé entrar a ella primera, luego entré yo con las dos maletas -Sé que es una tontería pero te gusta Zelda, ¿No?- Era una tontería pero es que en América podías conseguir cualquier cosa, en cambio en Europa tenías que esperar a que te la enviasen por eBay, si es que te llegaba. Aquí podías ir en coche o simplemente ir a alguna tienda de la ciudad y comprarlo directamente así te aseguras de que lo tienes entre tus manos.
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Hikari Koikuro el Dom Dic 28, 2014 1:49 pm

Después de no sé cuántas horas de viaje, un dolor de culo impresionante por estar tanto tiempo sentada y un hambre tremendo, conseguimos llegar a Los Ángeles.  Estaba flipando mucho con aquella ciudad, estaba sin palabras para poder definirla. Durante el viaje en taxi todo lo que hice fue pegarme a la ventanilla y observar todos los alrededores. –Tenemos que venir más a menudo- ¿Sabéis cómo están los niños el día de reyes por la mañana cuando ven tantos regalos? Pues así estaba yo, súper emocionada como una niña pequeña con sus nuevos regalos.  Estaba muy agradecida de que mi novio me hubiera invitado a ir a L.A con él, era el mejor novio del mundo, de todos los tiempos. Siempre había querido visitar Los Ángeles y al fin, a su lado, estaba cumpliendo uno de mis sueños.  –Prefiero que salgamos a visitar la ciudad, las maletas se pueden deshacer mañana- En ese momento en lo que menos pensaba era en las maletas, yo lo que quería ver era todo los alrededores y sobre todo la playa. Acabamos llegando a nuestro destino y mi cara de asombro en ese momento era espectacular. Si antes había flipado, al tener la casa delante de mí aún más. No me esperaba ni de coña que la casa estuviera en un sitio como ese., le habría tenido que costar cara la casa. No tenía pensado desperdiciar ni un momento así que, cuando abrió la casa salí lanzada hacia dentro de la casa.

-Esto es… impresionante- Me quedé sin habla al ver la entrada de la casa por dentro.-No sé qué regalo será ese pero con el sitio de lectura ya me has sorprendido aún más- Subí corriendo las escaleras detrás de él hasta llegar a la siguiente planta. –Oh…Dios- La habitación en la que nos encontrábamos era preciosa, le faltaban algunos detalles como flores o fotos nuestras, pero por lo demás era increíble. Y lo mejor fue cuando vi aquel cojín encima de la cama.- ¿Estas de coña no?- Por un momento me quedé en shock, no solo se había gastado dinero en esta casa, sino que encima me regalaba un cojín del escudo de Link. –Creo que me va a dar algo, pero antes de desmayarme o cualquier otra cosa…- Salí corriendo hacia la cama y me tiré en ella mientras cogía el cojín y lo abrazaba. –Encima la cama es cómoda, creo que ya puedo ir al cielo o algo- Desde la cama en la que me había lanzado se podía ver un paisaje espectacular por los ventanales que poseía aquel dormitorio. –La casa es perfecta, el cojín es perfecto, tú eres más que perfecto- Suspiré intentando calmar mis emociones que estaban desbordantes en ese momento.-Me ha tocado la lotería contigo- Me levanté de la cama y me acerqué a él para darle un beso de los largos.-Gracias por traerme aquí contigo- Le tomé de la mano y sin saber dónde estaban las cosas empecé a andar por la casa abriendo puertas para descubrir que cuartos había detrás.

En el primero que entré fue el cuarto de baño de nuestro dormitorio, y no sabía si era nuestro pero ya me había encantado así que aunque no fuera intentaría convencer a mi novio para que lo fuera. Aquel cuarto de baño era enorme, ya tenía ganas de poder usarla y ducharme con él como esta mañana en su casa de Francia. –Oye…- Me giré para ver de frente a mi rubio y así poder hablarle mejor.- ¿Me prometes que estrenaremos este baño, duchándonos juntos? – Aquel cuarto de baño era enorme, con un color marrón debido a los azulejos de la pared que la cubrían entera, tenía una gran bañera blanca rodeada de ventanas. Esperaba que no se pudiera ver nada desde fuera, sino dudaba usar esa bañera. Por otro lado había una ducha grande con una especie de asiento, aunque en ese momento no podía imaginarme porqué estaba esa especie de asiento.  Salí del cuarto de baño y volví al pasillo donde abrí una puerta que daba a una especie de sala de televisión. Tenía un enorme sofá blanco y en el centro una especie de mesita, en el frente había una televisión. –Creo que un futuro esta sala habrá que decorarla un poco más, está un poco sosa- Volví a salir y no sabía qué hacer, si subir hacia arriba que suponía que habría una terraza o algo, o bajar a la segunda planta donde estaba la zona de lectura y ver las demás habitaciones. Tomé a mi novio de la mano y tire de él para subir hacia la terraza. Era preciosa, tenía un jacuzzi y una mesa a un lado perfecta para hacer barbacoas si queríamos hacerla. Me acerqué al muro que rodeaba la terraza y miré a lo lejos el mar. Eran unas vistas espectaculares, a lo lejos se veía el agua del mar y a la derecha se podía ver el puerto tan típico que solía salir en las películas. Ese puerto con la noria y la montaña rusa, el Pier. –Quiero ir allí- Le señale con un dedo el puerto que me había dejado loca. Quería visitarlo y poder hacerme fotos para tenerlas de recuerdos, montarme en la noria y poder contemplar el paisaje y también en la montaña. –También quiero ir allí- Señalé hacia la playa, quería pasar un día en la playa y poder pasear por la arena, y si él quería podría surfear aunque dudaba si tenía una tabla de surf aquí o no. –Aunque también quiero visitar más la ciudad, quiero hacer tantas cosas aquí- Me giré y lo abracé, tenía ganas de abrazarlo y lo hice. - Gracias por todo esto,grandullón- Subí la vista hacia sus ojos verdes y me quedé así un rato, embobada y perdida en sus ojos. Así estuve hasta que me dio por besarle y no me detuve, le di más de un beso. Le amaba mucho y como había mencionado antes, me había tocado la lotería con él.
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Subaru Okami el Dom Dic 28, 2014 6:20 pm

La tonta parecía una niña pequeña desde que dio el primer paso dentro de la casa, me sorprendía todo lo que hacía por aquí dentro pero en cierta manera me daba ilusión que mi regalo la haya puesto así. Supongo que era normal, son Los Ángeles. América era mejor que Francia y nadie en la Tierra podría negarlo, ellos podrían tener la Torre Eiffel que era más alta que nuestro monumento, pero la Estatua de la Libertad mandaba. En segundos pasamos de nuestro cuarto al baño y del baño pasamos a la terraza, donde al parecer Hikari me había leído el pensamiento. Aunque a todo lo que me había estado diciendo le decía que si y le correspondía todos los besos que me daba, si le hacía ilusión hacer tantas cosas conmigo yo le daría el honor de hacerlas.  -Gracias a ti por soportarme casi un año, rubia- Los pequeños detalles me gustaban, eran especiales entre nosotros y ya que decir de los besos.. Cada nuevo beso era una nueva sensación. Me encantaban sus besos, con ellos rozaba el cielo con mis propias manos. -Yo te llevo allí ahora preciosa, te quería llevar al Pier así que mejor me lo pones- Le acaricié la mejilla cuando acabaron los besos y me quedé un rato así, mientras que seguíamos abrazados. Los momentos con tanta calma me relajaban y si estaba encima abrazado a ella con estas vistas todo era mil veces mejor.. -Primero iremos a la playa entonces- Le dije en un susurro al oído en un tono bajo, mientras dejaba de abrazarla y le tomaba la mano entrelazando nuestros dedos. Quería hacer todo lo que a ella le gustaba, hacerle feliz, hacer que se sienta una princesa; mi princesa. Comencé a bajar todas las escaleras que habían dentro de la casa, se me hacía raro tener tres plantas y encima con una terraza perfecta. 

Nada más llegar a la puerta de salida cogí las llaves y abrí la puerta, pero aún sin soltarle las manos ni un instante. -Lo siento, pero voy a volver a hacer lo de San Valentín- Le solté la mano y pasé uno de mis brazos por las corvas de sus rodillas y la volví a alzar como más de una vez lo hice -En aquel entonces fue porque usabas tacones, pero ahora no quiero que tengas arena en las bambas, aunque tampoco tendría porqué entrarte- Le sonreí con ternura y le di un beso a la vez que salía de dentro de la casa y después cerré la puerta como pude, total nadie podría entrar. Igual que antes abrí la puerta que había de entrada y la cerré tal y como la otra -Me gusta que seas mi princesa y poder llevarte en mis brazos con tanta calma- Entonces, comencé a caminar hacia la playa que por la noche era preciosa pero no tanto como mi novia. El sonido de las olas era muy relajante, la gente estaba en el paso rocoso; Algunas solas, algunas con pareja. Se me hacía raro notar la arena debajo de mis bambas porque siempre pisaba una playa en chanclas pero raramente no se me metía arena dentro, no quería quitármelas porque eso sería tener que bajar a Hikari debajo de mis brazos y no tenía pensado eso hasta que no llegásemos al Pier, aunque creo que sería buena idea con toda la gente que tiene que haber por allí para poder sonrojarla sin hacer absolutamente nada. -Sé que hay alguien mejor que yo por el mundo y seguramente por donde nosotros vivimos, pero me alegra que no lo hayas encontrado, rubia- Caminé hasta quedarme rozando el extremo por el que chocaban las olas del mar en la arena. 
Lentamente caminé rumbo al Pier, no quería llegar así que me tomaba un poco la lentitud que tomaban las tortugas al caminar muy lento pero sin detenerte. -Me gusta ver toda la ilusión que te da estar en América, aún te tengo que llevar a ver las estrellas.. Te lo prometí- Levanté un poco la vista y después negué, aquí se veían pero yo quería llevármela a algún lugar donde se viesen de lujo. Ya que no fue en Francia lo sería en mi país natal del cual estaba bastante orgulloso por todas las maravillas que tenía. Para mí era el mejor país de todos, ya cada uno podía pensar lo que quisiera como lo estúpido que fue el tumbar las torres gemelas y los rumores de que fue el mismo presidente americano pero en politica y debates sobre eso no me voy a meter nunca. -Aún no sé como pudiste aceptar ser mi novia.. Me gustan las playas solamente porque te dije que me gustas en el paseo marítimo de una y.. No sé, me hizo querer más las playas aunque prefiera las piscinas- Me daba igual sonrojarme un poco con la noche se podía ocultar mejor además por distancia al Pier tarde o temprano dejaría de fijarse en mi cara y miraría todos los colores que hace la noria de la feria que hay porque cambiaban cada cierto tiempo de formas completamente random -Creo que te voy a dar los honores de decidir el lugar del Pier donde vamos a cenar porque no me muero de hambre- Me detuve y miré si había algún lugar para subir y por suerte había una escalera de madera igual que el muelle. -Y por cierto.. Cuando acabemos todo de por alli arriba ¿Te hace pasear descalzos por el agua de las olas? Así no tocamos demasiado el agua para resfriarnos pero tampoco caminamos por tierra seca- Una vez dicho, comencé a caminar hacia la madera que había encima de la arena para comenzar a subir las escaleras para llegar al muelle y disfrutar del paisaje de la feria que había allí pero antes tendríamos que ir a comer ya sea unos perritos caliente de las paradas que seguramente habrán arriba o ir a algún lugar como el Burger a cenar algo. Una vez allí la bajé de mis brazos y me puse delante de ella, le tomé las dos manos y la acerqué a mi para acabar juntando mis labios con los suyos. 
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Hikari Koikuro el Lun Ene 05, 2015 12:47 am

Bajamos de la azotea para dirigirnos al Pier, aunque antes tuvimos un pequeño entretenimiento en la playa. Cuando llegamos a la puerta de la casa a mi queridísimo novio se le paso por la cabeza el cogerme en brazos como una princesa, en ese momento agradecí mucho que no hubiera muchas personas paseando por allí, al menos que no le interesara mucho lo que estaba pasando en aquel instante. Yo iba muy cómoda en sus brazos y me alegré que aun recordara lo de las estrellas, aún tenía muchas ganas de poder verlas con él y si era en su país natal mejor. Disfruté mucho ese pequeño paseo por la playa entre sus brazos, me sentí muy cómoda y como una princesa. Llegamos al Pier y una vez allí me bajo de sus brazos pero aun así me gané un beso de su parte el cual continué gustosamente, nunca había rechazado un beso de su parte, me volvían loca. Una vez que estuvimos en aquel maravilloso puerto le tomé de la mano entrelazando nuestros dedos para poder arrastrarlo como había hecho muchas otras veces, siempre que estaba emocionada como una niña pequeña. –Me quiero montar en eso y en eso- Señalé tanto la noria que desprendía luces de todos los colores y luego señalé la montaña rusa que estaba a su lado. No era muy fan de las atracciones aun así no tenía pensamiento ninguno de irme de aquel país sin montarme en aquellas dos famosas atracciones por estar en un puerto. Las luces que desprendía dichas atracciones se reflejaban en el mar que rodeaba aquel inmenso puerto, lo había visto muchas veces en películas pero el hecho de verlo en persona conseguía que parecía más grande que en las pelis y más real claro está. Estaba muy embobada con aquellas vistas y a la vez emocionada, cada parte de mi cuerpo derrochaba emoción cada segundo.

Me dirigí hacia la montaña rusa primero, seguida de Subaru quien me seguía a todas parte, era un magnifico novio que siempre me consentía todo. Era el típico novio del cual estaban celosas tus enemigas y que siempre intentaban alejarlo de ti, como en las novelas románticas, en mi caso yo no tenía ninguna enemiga o persona que hubiera intentado cometer aquel acto, al menos que yo estuviera enterada. Una vez enfrente de la montaña rusa me acerqué a la persona que vendía las entradas para poder montarnos, pagamos las entradas de los dos y nos montamos en aquella atracción. No era fan de estas atracciones, eran unas atracciones del diablo. Me había pasado todo el viaje bien agarrada a mi novio y aunque esperé que fuera más fuerte e intensa, no fue mucho. Supe controlar mis miedos y no asustarme demasiado allí, seguro que hasta mi novio se había descojonado de la cara que tenía que tener en aquel momento, una cara de asustada tremenda. –Vale, con esto comprobamos que no sirvo para atracciones fuertes- Yo era más de atracciones de feria flojas, sin fuertes emociones, como la noria. La noria era la típica atracción perfecta para montarte con tu novio y contemplar el paisaje que en este caso era del maravilloso mar que rodeaba aquella construcción. Pero antes que ir, preferí dar una vuelta por aquel puerto y buscar un sitio donde comer ya que mii estomago se empezaba a quejar. Después de pasear por allí cogidos de la mano como siempre, acabamos en una especie de Burger donde cenamos. Casi siempre  que quedábamos juntos acabábamos cenando en algún sitio de comida rápida, desde mi punto de vista las hamburguesas estaban buenísimas y podría comerlas, pero sin pasarme. –Creo que ya es costumbre y todo que comamos hamburguesas juntos- No siempre pedía la misma hamburguesa ya que había de muchos tipos, con lechuga, tomate, queso, cebolla. De ternera, de pollo… en cada sitio al que íbamos había algunas hamburguesas que en otros sitios no, si crearan una lista con todas las hamburguesas que existían estaba segura que pasarían las mil. –Mientras sea contigo me da igual donde comer, ya sea en un restaurante o en un bar, mientras sea contigo valdrá la pena-

Una vez que acabamos y pagamos con el dinero de aquel país, se me hacía raro no manejar dinero en euros, nos dirigimos de una vez a la noria. Llevaba con ganas de montarme en ella desde que llegamos a aquel puerto. –Y por fin podremos montarnos en la famosísima noria- Pagamos como todas las demás cosas y nos montamos los dos juntos en uno de los tantos asientos, si es que se les llamaba así, de la noria. Fue un viaje muy tranquilo y bonito, sobe todo cuando alcanzaba el punto más alto dejando unas vistas de todo los alrededores, conseguía hacerme sentir más grande que todo aquello que quedaba abajo. –Es precioso todo esto- Aun no habia visto nada, pero me daba ganas de abandonar todo lo que tenía en Francia y venirme a vivir  aquí, con mi novio aunque no sabía si el estaría dispuesto a dejar todo para venirse a vivir de nuevo a su tierra natal. Aunque fuera una idea un tanto loca en un futuro me gustaría poder realizarla, me gustaba pensar en un futuro lejano junto al rubio que tenía a mi lado. Había conseguido enamorarme completamente, dejándome locamente perdida, incluso había conseguido llevarse mi corazón. En estos momentos sabía lo que sentían las protagonistas de aquellas novelas románticas, aun a día de hoy podía sentir esas asquerosas mariposas revolotear en mi estómago aunque no literalmente. Pero era una bonita forma de expresar lo que la otra persona podía conseguir hacer, incluso sin tocar, solamente con su presencia. Yo aproveché aquel rato en la noria para besar a mi novio y estar pegada a él, aparte de contemplar aquel paisaje. Sé que tendría muchos momentos a lo largo de todo el viaje para besarle, darle miles de besos, pero eso no me echaba para atrás y aprovechaba cada momento que podría, sin ser muy empalagosa o pegajosa ya que no quería estar encima de él a cada instante, para poder proporcionarle más de un beso, de esos besos que me habían dejado hechizada desde el primer momento. – Ahora cariño, me debes un paseo por la orilla del mar-
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Subaru Okami el Lun Ene 05, 2015 5:51 am

Me gustaba ver todo el entusiasmo que me traía Hikari con esto de haberla traído a Los Ángeles para celebrar que hacíamos un año de relación, ella era la que nos guiaba y yo era el que controlaba el dinero ya que el dólar no tiene el mismo valor que el euro y pues que este sea mi país me ha obligado a vivir toda mi vida con ese valor hasta que me mudé a Francia y conocí a esta rubia que llegó a enamorarme de la noche a la mañana. Quizás en la montaña rusa fue algo exagerada porque no es que hubiese ido tan rápido como muchas otras montañas rusas en las que me había subido pero bueno, quizás ella no era de estas cosas, que tampoco lo sabía porque quizás sea por ser de noche.. O por la comida, entre nosotros al parecer ya era tradición comer una hamburguesa sea cual sea al lugar al que vayamos. Sería nuestra tradición que ninguna otra persona entendería ya que bueno, fue lo que comimos el mismo día que comenzamos a salir. Me alegró que no se hubiese puesto como aquél ocho de diciembre a susurrarme aquellas cosas, prefería lo que me dijo a lo cual yo le contesté que por mí podríamos comer hasta debajo de un puente si estábamos juntos. Cualquier cosa en la que estuviéramos los dos me gustaría, hasta dormir en el césped. A su lado hasta el fin del mundo sería perfecto.

-Vale, pero primero espera que lleguemos a tierra que como entenderás no vamos a saltar de aquí dentro- Me reí y me volví a acomodar en el asiento de la cabina de la noria en la que nos habíamos subido. Las vistas de verdad eran geniales tanto como el resto del Pier, tanto como el mar, tanto como la ciudad y sobre todo, tanto como mi novia, que para mí era la mejor vista que podían tener mis ojos. -Parece mentira que dentro de dos días hagamos un año eh..- Estos recuerdos eran los únicos que podían llegar a sonrojarme, me gustaba recordar el día que le dije que me gustaba en aquel paseo marítimo.. Nunca sería capaz de olvidarlo. Tomé aire y bajé la vista para intentar disimular, no me gustaba sonrojarme delante de nadie era como si me desnudaran en plena calle. -Creo.. Que en mi tumba podrían poner que pasé toda mi vida con la mejor chica del mundo..- Le tomé la mano y entrelacé nuestros dedos, ahora sí habíamos llegado a pisar el muelle así que ahora me tocaba sacarla de paseo por la orilla. Todo esto era maravilloso, era mil veces mejor de lo que un día me pude haber imaginado en mis sueños.. Como ya tenía su mano sujeta me puse a caminar hacia la escalera donde hace bastante rato habíamos subido, sin darme cuenta ya había cenado lo que al parecer siempre comería con Hikari y me había subido a las dos atracciones míticas del Pier aunque estaba seguro de que no sería la única vez que lo hiciera en todo este mes que teníamos para disfrutar. Bajamos por las escaleras disfrutando del sonido de las olas y entonces, antes de dejar de pisar la arena de la playa me paré delante de ella y me puse de rodillas aprovechando que tenía el pantalón corto. -Permiteme quitarte todo lo que tengas de calzado- Me reí y con cuidado le levanté el primer pie para quitarle todo lo que llevaba pero ofreciéndole la otra mano para que se apoyase y que no se cayera. Después repetí lo mismo pero con su otro pie y me levanté para tomarle de la cintura y dando medio giro dejarla en el suelo, me daba igual hacer cursiladas de películas si eran con ella. Por suerte su calzado era plano pero el mío lo tendría que llevar a mano todo lo que caminábamos porque con suerte me cabían sus convers en el bolsillo de la sudadera que de por si era grande, pero no como el bolsillo de Doraemon.

Por mi parte me senté encima de la madera y hice el mismo proceso de quitarme el calzado solamente que a diferencia de antes, al acabar rebufé por tener que cargar las bambas ¿Por qué no pude llevar una bolsa que dan siempre en carreras? Ahora ya sabía que siempre que salgamos tendría que llevar una. -Pues ahora el paseo que te prometí- Me levanté con mis bambas en la mano izquierda y con mi mano restante le tomé su mano izquierda. -No recordaba que pisar la arena te hacía sentirte tan libre- Caminé hasta llevarla a la zona donde llegaba el agua de las olas y bajé la mirada -Si fuera de día y fueras en bikini rojo y blanco, te tendríamos que poner una música sexy de fondo y una cámara lenta mientras corres- No pude evitar reír de tan solo pensarlo.. Yo me auto-ahogaría para que ella viniera a rescatarme pero ahora era mejor caminar juntos de la mano. Y entonces caí en la cuenta de que no hice una cosa así que soltando una pequeña risa entrelacé nuestros dedos para ponernos a caminar por la orilla sin mucha prisa, más bien mucha calma. No sabía la hora que era pero tampoco me importaba saberla, me valía con saber que era de noche y mañana no tendríamos que madrugar para nada. -Sabes..- Dije en un tono bajo mientras giraba mi cabeza hacia ella, dios, me comenzaba a poner rojo con estas cosas que solamente podía lograr recordar nuestro inicio -Nunca pensé que tendría la oportunidad de conocer a alguien tan genial como tú.. Me siento afortunado- Entonces una idea fugaz asaltó mi cabeza como si no hubiera un mañana, estábamos cerca de nuestra casa así que no tardaríamos en llegar si nos daba frío..

Me quedé quieto y le solté la mano que le tenía sujetada y dejé su calzado en el suelo junto al mío, al igual que mi móvil y la cartera. Sin decirle absolutamente nada corrí hacia el mar a la vez que mentalmente me intentaba convencer de que el agua no estaría demasiado fría, que acabaría templándose a medida de los minutos. Cuando me llegó más o menos por la mitad del pantalón me giré hacia la costa que para mi sorpresa no estaba tan lejos como pensaba ¿Aquí la marea era alta por la noche? Ni lo sabia, pero la cosa es que me abrí de brazos mientras miraba a mi rubia y sin dudarlo ni un segundo grité -¡¡HEY, VEN AQUÍ Y DÉJAME COMERTE LA BOCA A BESOS!!- Esperaba que lo hiciera y que dejase todo lo que se le podría estropear con el agua porque podía alzarla rápido pero el agua le mojaría todo lo que tuviese valor de los bolsillos del pantalón aunque eso era lo de menos, a mi no me importaba mojarme el pantalón y esperaba que a ella tampoco, luego en casa nos secábamos y listo, ahora solamente podía pensar en el momento de tenerla entre mis brazos y comenzar a besarle como si no hubiese un mañana ignorando las olas que chocaban contra mi espalda.
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Hikari Koikuro el Miér Ene 14, 2015 11:20 pm

Acabamos  nuestro tiempo en la noria, las vistas habían sido preciosas iba a ser un gran recuerdo que me llevaría de aquel momento junto con miles de recuerdo más que iríamos formando los dos juntos a lo largo de este magnífico viaje. Cuando bajamos nos dirigimos a la parte por donde habíamos subido previamente, aquellas escaleras que conectaban el muelle con la playa.  Antes de pisar aquella arena por donde habíamos venido dando un paseo, mi novio se acercó a mí para quitarme las Vans rojas que llevaba y que así no se llenaran de arena,  él hizo lo mismo con las suyas. Andamos un buen rato por la arena descalzos, sintiendo aquella fina y dorada arena bajo nuestros pies, una de mis aficiones de cuando estaba en la playa era salir a andar por la arena, me relajaba más de lo que nadie se podía creer incluso podía llegar a perderme en mis pensamientos y ni saber hasta dónde había llegado caminando.  Caminamos hasta el inicio del mar y allí, sintiendo el agua fría en mis pies, mi queridísimo rubio le dio por hacer una tontería. Si, se metió n el agua corriendo con ropa y todo, aunque antes se había sacado su móvil y cartera, que las dejo en la arena junto con nuestros zapatos. – ¡Estás loco metiéndote en el agua a estas horas de la noche!- Ni loca pensaba meterme en aquel agua, tendría que estar helada por favor. Además, no me gustaba bañarme de noche en el mar, me daba miedo básicamente. -¡Ni loca me meto ahí, aunque sea muy tentador eso de que me comas la boca!- Tenia que gritar para que me pudiera escuchar mejor desde donde estaba, con solo tener el agua mojándome los pies ya me daba frio.

Después de darle muchas vueltas a la cabeza, y acabar con la conclusión de que no iba a salir del agua hasta que me metiera, podía llegar a ser muy cabezotas cuando le daba la gana, me quité el móvil del bolsillo y lo dejé con las demás cosas. Al dejarlo me fijé en que no había soltado las llaves y que las tendría en el bolsillo de los pantalones aún, lo cual significaba que las llaves se mojarían un poco.  Entré corriendo para notar aún menos el frio, era como cuando te tirabas en la piscina en vez de bajar por las escaleras para no notar tanto el frio, salvo que aquí eso no se podía hacer ya que era mar no una piscina. –Ya estoy aquí mojándome mis preciosos pantalones blanco, ¿Contento cari?- Cuando llegué a su lado me puse en frente de él para que me pudiera alzar bien y así poder comerme a besos como había mencionado antes. De tantos besos que nos dimos una se podía quedar satisfecha para todo un mes, porque no es que nos diéramos uno o dos, básicamente perdí la cuenta a los pocos besos.  Estábamos muy pegados ambos, solamente nos separábamos entre beso y beso para poder tomar aire mejor, aunque luego esa separación se volvía a cortar por la unión de nuestros labios. –Menos mal que no me he quedado fuera y he entrado si no, hubiera sido una tonta- Pasé mis dedos por sus cabellos rubios despeinándolo un poco, me gustaba hacer aquella tontería. ¿Qué no me gustaba de él? –Quien me diría hacer un año que acabaría así contigo- Le di un beso corto de los que me gustaba a mí y luego apoyé mi frente en la suya. –Me encanta estos momentos tan íntimos que tenemos sin nadie alrededor molestando-  Lo único que escuchaba era el ruido que provocaba el oleaje del mar, me relajaba aquel sonido, tanto como los latidos del corazón. Si escuchaba alguno de esos dos sonidos podía quedarme dormida enseguida. –Mmm…creo que deberíamos regresar a casa o me quedaré dormida- Me bajé y entrelacé mis dedos con los de él para salir ya del agua, aunque no lo pareciera nos habíamos tirado un rato en el agua, una ya se acostumbraba hasta de la temperatura. –Por cierto… todo esto se parecía a una escena de la peli “El diario de Noa”- Además en la película la chica llevaba un bikini de los colores que mi novio había mencionado, no me esperaba que él hubiera visto una película tipo romántica. Cuando llegamos a la orilla donde dejamos nuestras cosas en la arena, tomé lo que era mío y esperé a que él cogiera las suyas para volver andando a la casa ya que estaba muy cerca de donde nos encontrábamos.

Cuando llegamos a la puerta principal esperé a que Su, que era quien llevaba las llaves en el bolsillo, abriera la puerta. Entré con mucho frio dentro de casa y subí acompañada de él hacia el cuarto, donde dejamos los zapatos y también todo lo demás que llevábamos en los bolsillos aquel día. Me acerqué a la maleta que la había dejado a un lado con la de Su y saqué de ella un cargador de móvil para enchufarlo luego en el enchufe de la mesita de noche, mi móvil tenía poca batería y estaba a punto de morir. –Creo que sería un poco recomendable quitarnos la ropa mojada y ducharnos para quitarnos la arena y la sal del mar- Me acerqué a la maleta y cogí una camiseta que usaba como pijama y unas bragas ya que dormía sin sujetador, los odiaba a más no poder, ojalá nunca los hubieran inventado porque eran la cosa más incómoda del mundo. –Te espero en el baño- Entré en él y me empecé a quitar los pantalones blanco que llevaba que los tenia pegado a las piernas debido a que estaban muy mojados aun, no se habían secado nada ya que no hacia el calor suficiente para secarlo. Me quité el resto de la ropa que dejé junto a los pantalones. –Bueno, ¿Bañera o ducha?- Le pregunté cuando entro en el baño para poder darnos nuestra segunda ducha juntos del día. Una ya se acostumbraba y todo a ducharse junto a Subaru.
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Subaru Okami el Jue Ene 15, 2015 10:44 pm

Me alegró que viniera hacia mí aunque tardó más de lo que me esperaba, yo era feliz besándola y ella feliz besándome, el agua que chocaba contra mi espalda no nos importaba a ninguno. Tanto como a ella como a mi nos encantaba tener estos momentos privados pero claro ¿Quién nos podría molestar ahora? Si algún americano nos decía algo dudaría escucharlo porque estaría más pendiente del latido de nuestros corazones así que.. Aunque lo de la película me descolocó, me sonaba de algo, pero no sabía de qué. -Peliculera- Le dije entre pequeñas risas mientras salíamos del mar para ir a casa, que por estúpido empapé las llaves. Lo gracioso era el rastro de agua que dejábamos por todos los rincones por los que caminábamos, ya mañana cuando nos despertásemos si seguía mojado ya lo secaría yo con un trapo ya que no sabía si había una fregona, mi madre nunca me lo dijo. -Si que tienes ganas de verme desnudo de nuevo..- Murmuré en un tono bajo para que no me pudiera escuchar, vaya, al final no era una chica calmada. Cuando me dejó solo comencé a exprimir mi ropa para que no gotease tanto, me molestaba hacer un pequeño río de agua y después de eso, me sacudí como si fuera un perro. Ahora solamente me faltaba entrar al baño con ella.

Nada más abrir la puerta no pude evitar poner toda la vista en el cuerpo de Hikari, me esperaba.. No sé, otra cosa, otra pregunta.. ¿Algo más de ropa quizás? Aunque el pantalón de antes tampoco es que sirviera de mucho por ser de color blanco no sé.. Quizás una toalla. -Ehm..- No sabía o mejor dicho no podía decir más, ni me había atrevido a dar otro paso más. Yo no era muy partidario de ponerme rojo pero tan grata “bienvenida” me había dejado así. -Primero..- Tragué saliva y caminé hacia una de las toallas que desde mi punto de vista eran más grandes y se la pasé a Hikari por los hombros, esto me sentaba peor que entrar a alguna habitación y verla masturbándose.. Malditas cosas tan repentinas que surgían de la nada y lograban sonrojarme, aunque el segundo caso nunca había pasado ¿Pasaría alguna vez..? -Así estás mejor cielo- Le tapé hasta que los dos extremos de la toalla se tocaban y le cogí una de sus manos para que ella misma se lo sujetara, no era lo mismo ver como se desnudaba delante tuyo que verla ya directamente desnuda.. -A tu pregunta..- Sin pensarlo dos veces me quité la sudadera que por suerte el final de la manga izquierda ya no iba dejando un camino de gotas por culpa de haberla mojado por culpa de las olas, pero no me importaba mucho ya que el resto de la sudadera no estaba muy mojada y el pantalón no me importaba. Puse mis manos sobre sus hombros y me acerqué a su oído mirándole el rostro de reojo -Me quiero bañar con mi princesa- Sonreí y le di un beso en la mejilla mientras me sentaba en el especie de muro que había delante de la bañera y ponía el tapón para que no se fuera el agua. Puse el agua lo más templada que puse y mientras se iba llenando yo salí del cuarto de baño fui a nuestra habitación a por mi Emporio armani gessato que me lo había dejado por allí, yo no iría tan fresco como Hikari pero yo nunca me cerraba la chaqueta. Cogí unos boxers rojos al azar y volví hacia el cuarto de baño, por estas cosas no me gustaba no hacer la maleta en los viajes que hacía pero ya mañana habría mucho tiempo.

Dejé la ropa en la encimera donde se encontraba el grifo con el jabón de manos y me quité la camiseta, que al igual que gran parte de la sudadera, no estaba mojada. -Pues yo creo que es divertido con jabón ¿Eh?- Comenté mientras caminaba hasta la bañera y paraba el grifo para que no sacase más agua y cogí un jabón con olor a cereza y comencé a ponerlo por el agua, me encantaba el olor de la cereza pero mi favorito sin duda era el de vainilla porque su olor.. Era especial, magnífico, único. Miré a Hikari y al segundo no pude girar la cabeza, sabía que acabaría bajando la vista.. Y no, quería reservar esas vistas para el ocho.. -¿Sabes que me impones cuando estás desnuda..?- Tragué saliva y metí la mano en la bañera para mover un poco el jabón, yo me quitaría el resto de ropa cuando ya hubiese la capa de jabón por encima.  -Ahora mismo me podrías pedir cualquier cosa y la haría..- Negué con la camisa y me levanté para bajarme la cremallera del pantalón, ya comenzaba lo entretenido. Por fin, las cosas cambiaban cuando yo me tenía que quitar la ropa.
+18<3:

Me quité el botón del pantalón para quitarme el botón y me quité el pantalón que estaba empapado, maldita libertad. Me puse delante de mi pareja y le quité la misma toalla que anteriormente le puse -Bueno, creo que ya no me impones tanto- Me reí y acabé quedando igual que ella, le tomé la mano y me puse a caminar de espaldas hasta llegar a la bañera. -Supongo que nunca te has bañado con alguien, si es que podemos decir que nos vamos a bañar- Me mordí el labo derecho del labio inferior y me senté en la bañera, que cómoda. -Ahora no tengas miedo de sentarte, va..- Le tomé las manos y yo mismo fui quien le ayudó a meterse, por no decir que fui yo quién la metió aquí dentro, que tampoco era tan difícil saber la postura de como se bañaban las parejas ¿Quién no ha visto esa escena en la típica película de drama-amor por la televisión? Todo el mundo -Oye.- Una vez que nos acomodamos aquí dentro le cogí de las manos y apoyé mi cabeza en su hombro derecho -¿La pregunta que me hiciste fue sabiendo que elegiría la bañera verdad?- Me reí en voz baja y me acerqué hasta su oído y le di un pequeño apretón de manos, creo que tuve que ponerle unas velas y todo, pero bueno, todo fue demasiado rápido. -Te amo, Hikari Koikuro.. Aunque seas tonta, te amo más que a nada y todo a la vez..- Le mordí el lóbulo de la oreja y bajé hasta su cuello para comenzar a darle un par de besos con lentitud, me gustaba jugar con la tensión que había. Mientras seguía con los besos dejé de cogerle una mano y se la puse por encima del vientre para darle unas caricias, de arriba a abajo, sin tocar demasiado los pechos y sin llegar al monte de Venus. -Un día que quiera bajar la mano te vas a tener que aferrar a lo primero que encuentres princesa..- Dije con la mirada en ella con una sonrisa traviesa -¿Me besas? Para romper la tension y tal.. O bueno, si no lo haces..- Detuve de acariciar su vientre y lentamente fui bajando la mano hacia ahí Solamente pararía si me besaba, no me importaba tocarle. Ya lo hice en el mismo día en el que nos conocimos, conozco cada parte de su parte intima ¿Me besaría o simplemente dejaría que llegase a mi destino?
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Hikari Koikuro el Vie Ene 23, 2015 10:24 pm

+18 precioso <3:
Después de quitarme la toalla, que Su me había puesto porque al muy tonto le daba  cosa verme desnuda, aunque me había visto así  ya cerca de cinco veces y no comprendía porque le importaba.  Sé que le imponía desnuda, el mismo lo había dicho, pero no sería la primera ni la última vez que me vería desnuda así que se tendría que acostumbrar a que estuviera así, también tenía que reconocer que a mí me daba vergüenza estar como vine al mundo delante de él aun habiendo estado así más veces. El olor al jabón de cerezas llego a mi rápidamente, era un olor agradable y aunque no era mi favorito, me gustaba. No era el típico olor empalagoso del coco o del chocolate, siempre que pasaba por al lado de una chica dejaban un rastro de esos olores e incluso de vainilla, no se echaban un poco de colonia sino que se bañaban en ella, demasiado empalagoso para mí. –Me encanta el olor del jabón que has escogido- Mi cuerpo agradeció la temperatura del agua, había cogido un poco de frio viniendo de la playa a casa y los minutos que había estado desnuda no habían ayudado. –Que bien que se está aquí siendo abrazada por ti y con el agua caliente- Cogí espuma con mis manos y me quedé embobada mirándola. –Ya es la… ¿Tercera vez que nos duchamos juntos?- Recordaba que la primera ducha que tuvimos los dos fue cuando estuvimos en DisneyLand y que la segunda fue la de esta mañana, pero no conseguía recordar si nos habíamos duchado más veces juntos. Habíamos dormido juntos tantas veces que ya se me hacía raro dormir sin él, pero lo de las duchas no tenía ni idea. Su pregunta me dejo descolocada, sabía que iba a escoger la bañera pero tenía una pizca de esperanza en que escogiera la ducha, nunca me había bañado con un hombre y aunque fuera mi novio me daba cosa estar así con él, tenía su cuerpo desnudo pegado al mío y con eso ya se decía todo. Para mí no era lo mismo lo de esta mañana en la ducha cuando me alzó al momento que estaba viviendo. Si con apenas un beso o algunas palabras bonitas ya me sonrojaban, exacto, en ese momento estaba roja como un tomate, bueno tal vez estaba exagerando pero era normal en mí.

Lo que no me esperaba es que empezara a bajar su mano después de acariciar mi vientre y relajarme, pero mis instintos se pusieron alerta ante cualquier cosa que se pudiera pasar de la raya. Estaba empezando a bajar demasiado la mano de su sito normal, solamente me había tocado en esa parte el día en que nos conocimos, en los demás nunca se había pasado, y en cierto modo me daba miedo. ¿Para qué mentir? Era virgen y nunca había hecho nada de eso, creo que era normal que tuviera miedo, vale que me hubiera tocado antes pero eso no justificaba nada ya que estaba medio drogada por culpa de la fiebre. –Su…- Tragué saliva e intenté calmarme, si le besaba dejaría de intentar avanzar pero hasta que no lo hiciera el seguiría avanzando, pero si lo besaba de este modo me iba a joder mucho el cuello. Me levanté y me giré, intentando no tirar agua fuera de la bañera, en ese instante que estuve fuera me dio demasiado frio por culpa del contraste que hacía entre el agua caliente de la bañera y el aire frio de afuera de ella. Me volví a meter en el agua quedando esta vez de frente a Subaru. Me acerqué a él,  apoyé mi mano en su pierna para poder acercarme más a él y poder besarle para que no volviera a cogerme y poder seguir el camino que él mismo había empezado a trazar desde un principio. Pero hubo un fallo por mi parte, pasé la mano desde donde la apoyé hasta donde termina y ahí empezó el problema. Primero, una pierna normalmente es más gorda y segundo, también es más larga. Para mi desgracia, o suerte según por donde se mirara, había ido poner mi mano en sus partes. En ese momento me tenía que apuntar un diez por crear un momento incomodo, tan incómodo y vergonzoso que si antes no estaba como un tomate, ahora sí que lo había conseguido. –Yo… esto… lo siento…- Bueno, esto ya era la gota que colmaba el vaso, ni podía dejar de tartamudear. Era una buena manera de acabar el perfecto día que habíamos tenido, ya m tomaría por pervertida por el simple hecho de habérselo tocado sin querer. Y es que si  hubiese sido intencionado no habría apartado la mano, así que me declaraba como inocente en este caso.

Empecé a contar mentalmente hasta diez para intentar relajarme y olvidar lo que acababa de pasar. Cuando me relajé del todo me volví a acercar a mi novio, esta vez teniendo cuidado donde apoyaba las manos, y empecé a besarlo. No sé cuántas veces lo había mencionado pero sus besos me relajaban, y consiguieron hacerme olvidar mi vergonzoso momento delante de mi novio. Le proporcione esos besos que a él tanto le encantaba, esos besos largos que podían hacer que se me cayeran las bragas, si las llevara claro está. Normalmente loso besos que yo le proporcionaba, en los que yo marcaba el ritmo, eran muchos más lento pero esta vez no sé qué me dio pero era un beso de estos súper apasionados e intensos en los que al acabar el beso necesitabas más y más como una droga. Al acabar el beso, me separé de él dejando unos escasos centímetros de separación entre nosotros. Me mordí el labio inferior y después de pensarlo unos escasos segundos me acerqué a su oído. –Si quieres… puedes seguir tu camino, ya sabes… el de antes- Al acabar le soplé en el oído como siempre solía hacerme él.
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Subaru Okami el Sáb Ene 24, 2015 3:13 am

+18 <3:
Esos cambios tan repentinos que mi novia hacia me encantaban aunque lo cierto es que no me esperaba que fuera tan directa, ahì, debajo. Una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios nada más sentir su mano sobre mi miembro, aunque por suerte no fue a más. Era tan mona cuando se ponía así, era Hikari al fin y al cabo.  Creo que la única faceta que no me llegaba a gustar de ella era cuando lloraba, no puedo soportar verla con lágrimas en los ojos, hay algo dentro de mi corazón que es como se partiera en mil pedazos por cada lágrima que sale de alguno pero cuando está sonrojada, me hace esbozar la sonrisa más tonta del mundo, la sonrisa que me sale sola, la sonrisa que me hace hacer ella. Todo de ella era especial, sus besos, sus caricias, sus miradas, su aliento, su olor, su pelo, su todo, cada parte de ella era única en todo el mundo, podían coger su ADN y duplicarla, pero su doble nunca sería igual de genial que ella en toda su vida. Hasta sus susurros me gustaban, sobre todo si eran de este tipo.. Algo me quiso no responder e ir directo a lo que ella me había “pedido”, porque no sé si lo de poner su mano en mi miembro fue mala suerte o ella quería provocar.. -No..- Dije mientras negaba lentamente la cabeza y puse el dedo índice de la mano izquierda en sus labios. Esta chica siempre sacaba una estúpida sonrisa.

-Preciosa- Comenté mientras iba bajando mi dedo de sus labios y lo junté con el resto de los dedos al llegar a su mentón y se lo alcé un poco para acercarme a ella con lentitud. Me había provocado “tocándome” y a mi no se me provocaba, el problema era es que si comenzaba me tenía que poner yo mismo las cadenas. Junté mis labios con los suyos y mientras comenzaba a darle besos cortos pero seguidos con un breve tiempo de respiración, lentamente fui abriéndome paso entre sus labios hasta encontrarme con su lengua. Hace tiempo atrás aproximadamente sobre verano en una piscina municipal yo le prometí acabar un beso, los besos se acababan para poder decirlo de alguna manera, subir de nivel en la gran tensión sexual que se podía respirar entre ella y yo desde que nos conocimos. Fui marcando un ritmo suave y lento para reservar la intimidad que teníamos, tampoco era en plan de comerle la boca de la nada. A medida que yo mismo iba aumentando ligeramente el ritmo comencé a llevar mi mano libre hacia su vientre, anteriormente me dijo que podía seguir bajando ¿Por qué no hacerlo? Además, que las cosas no se susurran por susurrar. A diferencia de antes esta vez no me detuve ya que no tenía ningún motivo para hacerlo, ni nada que me frenase, el beso lo comencé antes y era fácil seguir el cuerpo de una mujer hasta llegar a sus zonas íntimas. Me gustaba jugar a dos bandas, con mi lengua hacía la parte más normal pero con mi mano hacía la parte a la cual tendría que acostumbrar a Hikari, tenía que hacerlo, no quería que llegara el día ocho y que el plan que tenía previsto para después de la primera parte se me viniese abajo por una falta de preparación por mi parte, ya que no la había preparado desde que nos conocimos.

Con la yema de mis dedos iba dándole pequeñas caricias, no quería ir a más dicen que lo mejor tarda en venir ¿No? Al fin y al cabo no hacía contacto directo con el clítoris así que tampoco la calentaría demasiado. Sabía que si hacia que ella detuviera el beso para ponerse a gemir yo acabaría poniéndome malo así que tuve que marcarme una serie de límites entre sus cuatro labios, entre los de su boca y los vaginales aunque ahora era de esos momentos en los que quería sentir el doble de calor de mi mano y comenzaba a jugar con ella pero no, no podía hacerlo. Al acabar mi segunda función detuve el beso y mantuve la mirada centrada sobre la suya, controlando las respiraciones de ambos, tanto como mi respiración aumentando de velocidad tan como la suya. -Quiero que aprendas una cosa..- Le tomé la mano derecha con suavidad y la coloqué encima de mi miembro, en el mismo instante en el que no pude evitar tragar saliva al notar el calor de su mano. -Creo que en ningún momento te he preparado para que lo hagas..- Suspiré y yo mismo me encargué de que ella fuera la persona que tuviera que sujetarlo y yo no, aunque la cosa se ponía interesante, yo lentamente notaba pequeñas descargas eléctricas recorrer mi espalda. -Supongo que lo primero que debes de aprender es que no hay que comenzar rápido..- Volví a tragar saliva y al igual que antes, yo mismo comencé marcar el ritmo aunque por el agua como era de esperar, era más lento. En verdad masturbar a un hombre no era complicado, lo complicado eran las mujeres con que si le tenías que tocar ciertas zonas con la yema del dedo y con la lengua si les querías dar más placer otras, aunque yo no sabía si era más de usar los dedos o la lengua.. Las dos cosas eran opciones agradables con tal de escuchar los gemidos que sueltan las mujeres. -Bien.. El glande..- Yo mismo me comenzaba a sonrojar, detuve nuestras manos cerca del extremo del miembro y con muchísima delicadeza con un poco más de cuidado sobre ella, fui acercándole su dedo índice sobre mi glande y una vez lo apoyé ahí no pude evitar suspirar, esta sensación de nuevo.. La respiración comenzando a entrecortarse.. Maravilloso. -Hikari..-  Dije mientras intentaba mantener la mirada fija sobre ella, autocontrol.. -Esta… Es la zo..- No merecía la pena hablar, yo quería disfrutar de mis pequeñas clases para mi novia, el movimiento que le hice hacer fue simple: Dar círculos rozando la yema. Pero lo que me ponía malo no se si era el agua que comenzaba a calentarse más desde mi punto de vista o el roce.

Pero yo no podía seguir con esta tontería, mi auto-control era muy nulo. El peor momento era en el que tú mismo te dabas cuenta de que el asunto comenzaba a ponerse más firme. Coloqué nuevamente su mano sobre el tronco de mi miembro y la mano libre la llevé hacia la mejilla de Hikari para acercarla hacia mí con un notorio sonrojo ya, no sé, quizás yo explotaba por mi color. -Por favor..- Tragué aire lo más lento que pude para intentar calmarme un poco y a escasos centímetros de sus labios le susurré -Puedes.. ¿Seguir..?- Antes de que me respondiera volví a unir mis labios con los suyos, era lo mejor que yo podía hacer en estos momentos, ya después si ella quiere jugar conmigo, yo podré jugar con ella.
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Hikari Koikuro el Sáb Ene 24, 2015 11:11 pm

+18 <3:
Acababa de rechazar la oferta que el había puesto al principio. Me dejo descolocada aquel hecho, era raro en él rechazar algo después de proponérmelo, seguro que se le había ocurrido algo mejor o simplemente no tenía pensado que le dijera que sí y desde un principio él no me quería tocar. Vale, la última opción la descartaba directamente porque mi novio era un pervertido, sé que en estos doce meses no me ha forzado a hacer nada pero lo conocía muy bien y si por él hubiese sido, me hubiera quitado la virginidad enseguida. Yo por mi parte, si no tuviera este miedo hubiera dejado que me hiciera de todo desde el primer día, pero no era una abierta de piernas, como algunas compañeras del instituto que con nada ya estaban en la cama de un tío, y tenía el pequeño problema con que me daba miedo probar nuevas cosas. Si esto fuera a mas yo me dejaría, claramente, confiaba en mi rubio y sabía que no se iba a pasar y que tendría cuidado. El beso que me proporciono consiguió borrar todo pensamiento de mi mente y dejarla en blanco, estaba perdida mientras nuestros labios se unían perfectamente como dos piezas de puzle. Esos besos cortos que me gustaban acabaron convirtiéndose en una especie de danza, donde nuestras dos lenguas se unían y entrelazaban, se enredaban juntas. Nunca había sido muy partidaria de los besos con lengua, pero tras aquel beso puede que tuviera que pensar de nuevo si estaba a favor o en contra de esos besos. No solamente tenía un novio guapo, listo, en forma, caliente, si no que era buen besador y si en ese momento llevara bragas se me habrían caído del tirón, aun así tenía que probar un poco más de él antes poder morir en paz.  Lo peor, o mejor según como se mirase, vino durante aquel fogoso beso. Su curiosa y traviesa mano bajo hacia una parte que estaba prohibida, al menos en otra ocasión no le hubiera dejado seguir su camino, pero aquí estaba yo dejándole vía libre hacia su destino. Las caricias que me proporcionaba me recordaban al primer día en el que nos conocimos y por un segundo se me paso la idea de pedirle que lo repitiera, pero supe comportarme e intenté no pasarme, solo tenía que relajarme ¿No? Como mucho sus caricias me pondrían más caliente de lo que ya estaba y tal vez un tanto mojada, y no me refería al agua de la bañera.  

Cuando cortó el beso, me recompuse como pude, al menos no me había puesto a gemir como una perra en celo con solo el leve roce que había hecho, aunque él sabía bien donde tocar y cómo hacerlo. Lo siguiente me dejo atontada y extrañada, había tomado mi mano y la había colocado encima de su miembro y aun así no aparto su mano de encima de ella. Dios, tenía que reconocer que la tenía grande, antes no me había dado cuenta pero al tener mi mano sobre él durante más tiempo podía afirmarlo. Joder, con eso me entro un miedo tremendo. ¿Eso cabria dentro de mí? Tendría que esperar para comprobar eso, porque de una cosa estaba segura y es que no iba a tener mi primera vez en una bañera.  Con Subaru modo profesor, empecé a aprender en unos minutos como masturbar a un hombre. Ni si quiera sabia como podía masturbarme yo misma y ya sabía cómo hacérselo a él. Cuando llevo mi mano al glande seguí sus pasos y empecé a rozarle dando círculos, el rubio ni podía hablar ya, lo estaba torturando. Si habíamos empezado con esto no iba a ser tan capulla de dejarle con el calentón, al menos quería escucharle gemir alguna vez como aquella vez en la piscina, salvo que aquellos fueron falsos y yo esta vez iba en busca de unos verdaderos. –Claro que seguiré amor- Incluso hacer eso conseguía ponerme un poco caliente, nunca tenía la oportunidad de ver a mi novio sonrojado, sin poder hablar y suplicándome que continuara. Me acerqué a su oído y le susurré. –Continuaré con tus enseñanzas hasta lograr que te corras- Mierda, era una pervertida. Nunca había visto porno ni leído, la gente solía hablar de ese famoso libro cincuenta sombras de grey, pero yo prefería leer otros tipos de libros a uno porno. Pero ahora estaba viviendo una escena totalmente pornosa y pervertida. ¡Estaba matando de placer a mi novio! Bueno tal vez no iba a matarlo pero si conseguiría que disfrutara de este viaje. Me había propuesto darle todo lo que no le había dado en los doce meses, dentro de lo que podía claro está. Continué con el movimiento de mano y de acaricias como él me había indicado, lento y suave, sin pasarme.  Me estaba poniendo hasta a cachonda el tener el honor de poder masturbarle. –Su…- Me estaba volviendo loca verlo así, nunca lo había visto en ese estado pero tenía por seguro que no sería la última vez que lo pondría así. Me gustaba que de vez en cuando el fuera el uke y yo pudiera ser la seme y mandar. Paré el ritmo que me había marcado cuando noté algo en mis manos, saqué la mano del agua y noté que tenía la mano un poco manchada. –No sabía que podía conseguir tanto con solo acariciarte- Me llevé la mano a la boca y chupé los dedos, que tenía manchados, lentamente ante la atenta mirada de Su, solamente quería hacerle sufrir un poco más. ¿A qué chico no le pondría que su novia hiciera eso? No era fan de estas cosas, pero siempre había una primera vez para todo. Al acabar me acerqué al tapón de la bañera y lo quité. –Lo siento por esto pero no quiero estar metida en agua con, “líquidos” que provienen de ti- Hice un gesto con la mano simulando dos comillas cuando dije la palabra líquido. Cuando se fue toda el agua puse de nuevo el tapón y volví a abrir el agua caliente, y como hizo en un inicio eché el jabón que olía a cerezas. –Ahora, después de esta… ehm… interesante clase por llamarla así. ¿Qué vamos a hacer?- Puse mi mano en su mejilla y le di un beso largo, creé el ritmo y solo dejaba escasos segundos para poder tomar el aire perdido. –Te amo…- Le conseguía decir entre beso y beso.
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Subaru Okami el Dom Ene 25, 2015 4:40 am

+18<33:
Tan solo escuchar el hasta lograr que te corras de su susurro hizo que me estremeciera, nunca pensé que llegaría a escuchar aquello de su voz pero me gustaba escucharlo.. Me acostumbraría a escucharlo cada día sin ningún tipo de problema.. Al igual que notar su mano en mi miembro, a eso si que me acostumbraría.. Dios, si es que la sensación era fabulosa. No me importaba si me ponía malo que me masturbara, yo llevaba desde que la conocí con ganas que lo hiciera puesto que yo le masturbé el mismo día de conocernos como buen “caballero”. Me acomodé todo lo que pude en la bañera para disfrutar mejor de su ritmo, no pude evitar gemir, tanto tiempo deseando esto y tanto tiempo sin masturbarme yo mismo que necesitaba sacarme todos los gemidos acumulados estos meses y claramente me daba igual estar rojo, esta situación merecía sacar mi lado más sumiso, por decirle de alguna manera. A medida que ella iba avanzando yo comenzaba a gemir más, tanto tiempo sin trabajar a mi Jr me pagaba factura y era el placer, si es que hasta el tacto de su palma me calentaba por dentro.. Que ella me llamara provocó que la mirase, me daba igual estar rojo, ella estaba dándome lo que siempre quise y yo le daba una sonrisa estando sonrojado, que a todas las mujeres les gusta tener a su novio así al menos una vez en toda su vida pero entonces... Lo noté. Me venía, simplemente me venía, siempre preferí hacerlo en su boca pero no podía.. Me mordí la boca para disimular ya que no era plan para gemir tanto, aunque me vendría bien para dormir después ya que esto suele dar sueño en un cierto plazo y al no hacer el acto sexual en si, sería más largo que lo habitual. Intenté llamarla, responder a lo que dijo pero yo me limité a tomar aire y a disfrutar, pero algo me causó risa.. -¿Líquidos? Semen Hikari, semen. Mi semen- Me encantaba lo dura que sonaba esa palabra..


Comencé a calmarme nada más notar como volvía a subir el agua, que más da el semen si el jabón lo mataba así que no había problemas, yo la dejé sin respuesta ante su pregunta porque me gustaba mantener el momento de curiosidad en ella y no me quejé cuando quitó el agua por mi “líquido” o mejor dicho semen.. Pero al menos sirvió para calmarme entre la corrida y el beso, todo fue muy rápido para mi cuerpo. -Oye..- Tragué saliva para tener un poco más de voz y puse mis manos un poco más arriba de su coxis y la pegué a mí, dándome completamente igual el estado de mi miembro, me tenía que calmar, no quería tener ganas de penetrarle hasta que ella no pudiera más.. Sin añadir nada más le saqué la mano del agua y no pude evitar desviar la mirada, recordar lo que hizo antes me ponía más rojo de lo que ya estaba -¿Por qué.. Hiciste.. Eso?- Me centré en sus ojos y después bajé mi mirada hacia su mano, aún no me podía creer que lo hiciera.. ¿A qué sabría? No sé, tenía la curiosidad pero se lo preguntaría seguramente más adelante. Se me hacía demasiado tentador su cuerpo.. Odiaba calentarme, pero ahora odiaba calentarme teniéndola encima y no pudiendo entrar dentro suyo, tenía todo preparado, quería que fuera una sorpresa, aquí le dolería por el jabón y que quitarle la virginidad dentro del agua.. Negué mentalmente la cabeza y tras un rato se me ocurrió otra idea -Pero..- Esbocé una pequeña sonrisa -Yo no dije que pararas..- Ya sabía lo que quería saber menos lo del sabor, así que procedí a tomar su mano y colocarla nuevamente sobre mi miembro dejando un pequeño espacio entre su vientre y mi cadera, provocando una pequeña encogida de abdomen -Puedes.. Hacerlo de vez en cuando.. Yo te daré lo mismo que me diste, pero yo no quiero hacer que te corras..- Di un leve suspiro y me acerqué con lentitud a su oreja -Te quiero preparar para cuando hagamos el amor-

Nada más acabar la frase le di un pequeño mordisco en el lóbulo de la oreja y bajé en línea recta por su cuello mientras iba bajando mi mano por su trasero hasta llegar a tocar sus labios mayores. Ignoré completamente su otra “entrada”, no sabía por qué a la gente le gusta el sexo anal, si era repugnante.. Mientras que le iba recorriendo el cuello en una línea recta que había formado por mis besos, de vez en cuando le daba alguna que otra pequeña lamida para que disfrutara más. Con mi dedo anular, me puse a situar cada parte de su vagina ya que quieras o no, tenerla encima de mí es la posición contraria a la que me acostumbraba a hacer. Una vez detectada, con el anular fui rozando el labio mayor derecho y luego el izquierdo, ambos a la misma velocidad y las mismas veces, que en este caso fueron tres repeticiones ya que desde mi punto de vista eran las que por decirlo de alguna manera preparaban para el clítoris y los inferiores, que serían lo primero en ejercitar. Dicho y hecho, bajé hasta situarme en esa zona y una vez allí tracé una fina línea recta dándole gracias a dios de no ser una mujer y por lo tanto no tener las uñas como las tienen ellas, seguí hacia encontrarme con su clítoris y una vez allí me detuve y miré a los ojos a Hikari -Las cosas cuando eres tú quien masturban cambian mucho.. Aunque tengo que admitir que correrse cansa y el sueño me vendrá tarde o temprano.. Hay que aprovechar- Estampé mis labios contra los suyos y comencé a masajear levemente cada lado de su clítoris, evitando tocar el medio. La ventaja del agua es que servía como perfecto lubricante ya que no tenía sal de mar porque si antes le entró –cosa que dudo–, ya no tendría nada. A medida que iba contorneándole el clítoris con el dedo, no sabía exactamente si era el agua o es que yo mismo había logrado su lubricación pero aún así después de un rato con lo que podía suponer que era el lubricante natural comencé a extenderlo por el resto de su vagina lentamente, mientras mantenía la mirada fija sobre la reacción de mi chica. Aproveché la experiencia y dejé de sostenerle el coxis con la otra mano para llevarla hacia su pecho derecho que era el que tenía más cerca y comencé a acariciárselo al igual que lo hice antes de tomar el vuelo hacia aquí ¿Qué mejor manera que calentar a una mujer mientras la masturbas que tocando alguna de sus zonas sensibles? Yo antes sufrí, ahora era su turno. Por suerte este sufrimiento era bueno, ella era virgen al fin y al cabo, nunca estaba de más conocer nuevas sensaciones que normalmente suelen ser buenas y yo evitaba hacer algo mal, me sabía bastante bien el cuerpo de una mujer. Paré de masajearle el pecho derecho y me pasé al izquierdo con un poco de dificultad por como nos encontrábamos pero eso no me detuvo en absoluto.
Sin pensarmelo dos veces fui bajando lentamente el dedo por sus labios vaginales hasta llegar a la zona donde yo me lo pasé bien cuando nos conocimos. Fui pasando el dedo por su contorno para disfrutar más del momento, será que ella se chupó los dedos lentamente simplemente para hacer bonito.. Contornear aquello me calentaba, dentro de dos días si ella estaba preparada haría lo mismo pero trabajaría más a fondo la zona porque la punta de un dedo no era lo mismo que mi miembro, había una diferencia gigantesca además añadiendo que erecto es más grande que cuando está flácido.. Pasado el rato decidí dar el primer aviso mientras que a la vez volvía a su cuello y le di una lamida recta, dejando una fina capa de saliva como marca. No había que meter todo el dedo como hice aquel día aunque si mis recuerdos no me fallaban no es que no le incomodase.. Más bien creo que aquel día lo gozó, y eso que no fui a más.. -¿Te gusta, preciosa?- Le susurré con lentitud y en tono seductor, en provocar no me ganaba nadie y aprovechando que yo aún tenía la calentura de la masturbación que ella me hizo, le solté un pequeño gemido al oído. Antes no lo había hecho, ahora quería. -Hago todo lo que puedo para no querer ir a más..- Le di un pequeño mordisco y seguido le di un beso en la mejilla para después esbozar una sonrisa, me encantaba mi novia, estaba feliz de poder estar a su lado en este momento. Volví a dar otro pequeño aviso rozando la yema de mi dedo, yo iría introduciendo la punta hasta lo que ella me pidiera y una vez ahí, yo haría círculos rozando la pared vaginal para acabar de preparla del todo.

Tomé aire con mucha seguridad en mí mismo y di el último aviso, no iba a dar más de tres así que me acomodé mejor en la bañera que estaba ya en su punto perfecto y le susurré -¿Puedo ir introduciendo la punta, o quieres que te haga gemir como una loca? Oh, me gusta al oído.. Pero tengo una duda.. ¿A qué sabe mi semen, Hikari?-
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Re: And I said.. I love you [Priv. Hikari Koikuro] [+18]

Mensaje por Tema Cerrado el Miér Mar 04, 2015 3:34 am

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