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My throne, my rules — Privado

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My throne, my rules — Privado

Mensaje por Seth Rockefeller el Jue Dic 04, 2014 12:26 am

My throne, my rulesVenecia E. Williams ● Azotea ● medio día
Su padre, John D. Rockefeller VI, le ha otorgado el cargo más importante de la familia y de la corporación. Ser un flamante tesorero, de hecho ya lo era, no obstante ya es oficial. Además que es capaz de trabajar sin ayuda de nadie. Por lo tanto se demora demasiado poner en orden desde las deudas hasta los intereses de otras empresas. Seth ya estaba casi toda la noche poniendo todo en orden esos documentos de los ingresos y de cada labor de aquellos meros mecenas que siempre van tras su progenitor. Como detestaba tener que mantener el orden y la seguridad del dinero de la familia y de sus empleados. Seth conseguía dinero de quien sabe dónde y cómo, que eso es lo que creen los empleados que se acercan a su jerarquía porque desde que el rubio estaba a cargo de los tesoros de la compañía, los ingresos aumentaban. No confía en nadie, por lo tanto ha trabajado años solo. Sin embargo, sólo ha tenido confianza en una persona, era su “contacto” que pronto estará aquí, en París. Mientras que el rubio espera a su importante contacto, no ha dejado de trabajar pero si en asistir en el Instituto Sweet Amoris. Obviamente la asistencia era importante para las notas y el “rendimiento”. Seth se confiaba lo suficiente como para ir solamente a los exámenes y además el rubio tiene “poder” para poder corromper a quienes este les convenga. Además ha tenido una gran recaída desde la muerte de su madre, su padre ha sido el más afectado de su familia y a tratado a John VII, o sea Seth, con indiferencia. Como si lo tratara como un desconocido y eso ha sido causa de aquel vacío que tiende a demostrar Seth sin que se diese cuenta.

Justo en la noche que casi se amanece haciendo cuentas las condenadas facturas antes que se acabara el mes, decidió ir al dicho al instituto sólo para saber qué hay de nuevo y que eventos escolares hay. Le interesa los eventos escolares y Seth es legítimo para hacerlo y no sólo por poseer grandes cantidades de dinero, sino que es un buen anfitrión y un innato liderazgo capaz de organizar a masas de gente. Seth tiene tantos planes y hasta piensa en hacer una fiesta. Ni la luz del alba que reflejaba desde los grandes portones de su morada lo despertaba. El sueño era quien se tomaba más tiempo en su día. Tiene un sueño pesado raras veces que ni el despertador lo despertaba. El mayordomo no puede despertarlo ya que Seth a veces se pone agresivo. Las sábanas se le pegaron muy bien que Seth al día siguiente no quiso despertar más de las diez de la mañana. Pero el único capaz de despertar a Seth y sin terminar dañado, era su maestro Allen. Quiene ste estaba quien sabe cómo estaba en la pared de la cama, estaba ahí trepado como ninja que es. En las manos del maestro tenía un gran trozo de carne que al parecer era hígado crudo y fresco, tan fresco como si lo hubiera conseguido de un animal cerca. La sangre de la carne goteaba en la frente del rubio. Seth tenía la boca muy abierta, roncando como si fuese el último día para roncar y movía cada tanto su cabeza al sentir las gotas frígidas que caían sobre su rostro. — Wake up!! — mientras que le exclamó, le tiró todo el hígado en la cara del rubio sin darle tiempo de que la víctima lo esquivara. El rubio se levantó terminando de sentarse en la cama y junto con el hígado en su cara — Otra vez… Allen… — Ni se ha dado vuelta y ni mirar a su entorno ya que esa era la costumbre de su maestro tirarle órganos vitales de animales en el rostro del rubio para despertarlo.
Salió de su cama y a la vez lanzó el hígado en el suelo. — hey!! Seth! — Seth se mosquea cuando su maestro le lanza viseras ensangrentadas en el rostro. Observó a su maestro de reojo cuando se detuvo en seco y dio media vuelta de sí. Su maestro apareció tras de él pero luego se cohibió al ver la mirada filosa del rubio. No tenía ganas de comer hígado por hoy, aunque le guste mucho al rubio, no lo hará hoy. Sin decir y sin más se dirigió a la ducha para el aseo corporal. Una vez que salió prosiguió con sus lociones y tal. El hedor del hígado lo sentía en el rostro. Luego salió de la ducha, su maestro no estaba ahí pero dejó en su habitación el olor del cigarrillo y el hígado no estaba en el suelo. — No me lo comeré… no hoy — se preparó para salir. Cuando estaba a punto de salir por la entrada de la mansión, del comedor y de la cocina emanaba un tentador olor de hígado friéndose. Su maestro sabe cómo persuadir al “león” pero el rubio esta vez no se dejaría corromper fácilmente, así que siguió con lo suyo. Seleccionó uno de sus coches pero antes de salir, el mayordomo le informó que hay un nuevo default. El rubio tiene que enfrentar ese problema día a día. Por eso a Seth se le hace muy difícil prestar dinero a la gente. Pero Seth en vez de echar más humos de la cuenta y encargarse del “trabajo sucio”, estaba muy decidido de irse de la mansión por hoy y liberarse de sus deberes en su día de trabajo. Tan sólo un día. Ahí que lo hizo. Condujo su hermoso coche hasta llegar al centro de la ciudad. Mientras que paraba el coche ya que así señalaban los semáforos, tenía la manía de hurguetear los lugares del coche. Cuando abrió la guantera, encontró una ganzúa. Recordó que este mercedes rojo lo usó para escapar de una broma pesada junto a Sakemy y utilizó la ganzúa para abrir las puertas necesarias… en fin, guardó la ganzúa en su chaqueta por si acaso.

Llegó al instituto que estaba abierto aún, ya sea que aún había estudiantes que se encargan de los clubes o que se encargan del mantenimiento. Estacionó el coche por el parqueo cerca de Sweet Amoris y activó su alarma. Guardó las llaves del auto al desgaire del bolsillo trasero de sus vaqueros. Se dirigió a la entrada hasta que sus pies sin premeditarse se dirigieron al patio del mismo hasta que escuchó a unas jóvenes cuchichear sentadas en un banco. Seth pudo escucharlas con claridad ya que ese sentido estaba más avanzado a diferencia de su vista, ya que su vista es su debilidad por el mero hecho de que sus orbes son azules y son sensibles a la luz. Antes de dar un paso más, este husmeaba por detrás de un árbol y escuchaba con más claridad a las jovencitas. El tema se trataba de una curiosa muchacha que al parecer padece de una muy interesante heterocromía. Un ojo era verde y…, usualmente los que poseen heterocromía suelen tener colores muy comunes de los ojos en cada orbe. Verde y azul, verde y café, verde y pardo. No obstante la muchacha de al que hablaban tenía verde y violeta o morado. Violeta, morado, daba igual. Seth ha quedado algo confundido y terminó por no creerse en nada hasta que él mismo lo vea con sus propios ojos. Pero como detestaba que luego de decir eso, se burlaban y profanaban que esa anomalía era fuera de lo común. Al rubio nunca les han agradado a las jóvenes “cotillas” porque siempre terminan por “apuñalar” a un compañero, y ha repugnado bastante los rumores que soltaban de los labios a oídos de esas remilgadas colegialas ¿Porqué Seth se molestaba en escucharlas? Simplemente porque le mataba la curiosidad. Entonces Seth prefirió no escuchar más y se dirigió a la entrada del instituto, hasta que esas mismas jovencitas se le acercaron algo atenazadas al caminar. Resultaron ser las admiradoras del rubio. Sus oídos no le engañaban, dijeron que escucharond e él y que realmente era un príncipe — “¿Qué? ¿Cómo sabían que tenía sangre noble?” — Pensó sin tomar demasiado atención a las jovenzuelas hasta ahí. Sin embargo, el rubio les miró de reojo y así lograron cerrar las grandes bocazas de las estudiantes. Sólo el rubio les dirigió unas palabras para amedrentar y que se quedaran en blanco como si hubiesen visto un fantasma — Escuché un fragmento de su más apoteósica conversación, ha sido interesante ya sea real o no hasta que empezaron a burlarse sin más. Nunca más les dirigiré una palabra hasta que sean conscientes de lo que hayan dicho, señoritas. Ahora si me disculpan, seguiré con lo mío. — intentó ser suave ante las damas siempre lo ha sido. Las detesta por empezar a hablar así a las espaldas de alguien que ni si quiera lo conocen como es realmente. El rubio empezó con su tono más frío que hasta las muchachas se congelaron quedando casi boquiabiertas hasta donde pudo ver el rubio antes de dar vuelta con gracia y etiqueta. Antes de irse — Por cierto, dejen su mal hábito de escuchar rumores. Es una afición muy “plebe”. Consideren hacer algo productivo… — agregó. Siguió con su camino. No era para defender a alguien que ni conoce, sólo quería ponerles en su lugar. Además eran sus supuestas admiradoras y que sus hagan ese tipo de cosas le decepcionaba.

Realmente no tolera ese tipo de personas cerca de él, le da mucho asco. Se espabiló una vez que se liberó de las miradas femeninas cuando este entró entre los pasillos. Observó el tablón de anuncios y no había nada importante al parecer. Para eso lo más lógico era contactar con uno de sus amigos para preguntar pero Seth detesta preguntar y decide averiguar las cosas por su cuenta. Antes de volver al camino donde había ingresado, su despistada mente hizo que su mirada se fijara a unas gradas de donde Seth no sabe dónde lleva. Ahora era muy buena oportunidad de ir a explorar el instituto y llegar a donde este rubio quiso ir. A la azotea. Ha subido unos cuantos pisos y mientras que se aventuraba por el interior del instituto, se escondía de cada profesor que se topaba en su camino. Los esquivaba ya que el rubio no quería hablar con los docentes simplemente porque no quiere y punto. De hecho no quería hablar más con nadie por ahora. Seguía así hasta encontrar unas gradas algo oscuras donde terminaban el semblante de una puerta metálica. Su mente le decía que al atravesar aquella puerta se encontrará con la azotea. Un perfecto lugar donde el rubio puede estar solo. Mejor si se queda encerrado en el recinto, la verdad no le importaba si estaría días ahí. Entonces este subió las gradas, giró el pomo pero este se reusaba en abrirse — Shit… — recordó que tenía la ganzúa guardada en su chaqueta. La utilizó y así consiguió abrir la bendita puerta. Estaba en lo correcto, era la azotea. Al salir, el ruido del metal de la puerta ensordecía al rubio y para su suerte, de su bolsillo trasero se le salió sus llaves del coche. El rubio de las llaves se camuflaba cuando Seth abrió más la puerta. Ya que salió, cerró la puerta por completo. Las llaves quedaron tras las puertas. El rubio respiró muy profundo antes de caminar y pasear por ahí. Hasta que se asomó al rincón de la misma y apoyándose sobre la cornisa de las vallas metálicas.
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Re: My throne, my rules — Privado

Mensaje por Venecia E. Williams el Mar Dic 09, 2014 6:38 am

Era un día donde lo único que deseaba la castaña era que una noticia de la televisión le avisara que un tornado había arrasado con la escuela, o que una tormenta de nieve había azotado el suelo haciendo imposible que se puedan mover y hayan cerrado todas las calles, siendo imposible el movimiento, o que algo ocurra, que no vayan los profesores para poder escaparse de ese aula de clases que la hacía sentir claustrofobia... No, no contaría con ninguna de esa clase de suerte, pues la alarma sonó puntualmente y, como ni siquiera se inmuto ante el sonido que asemejaba una alarma de incendio, su cachorro hizo el trabajo de subir hasta la cama quedando al lado de su oído donde empezó a ladrar con tal fuerza que la hizo, literalmente, saltar de la cama y quedar en el suelo dando un sonoro gruñido que fue respondido por una mirada de la cabeza ladeada del animal, pese a que deseaba tirarle agua solo suspiro en señal de su exasperación, diciendo unas palabras adormiladas pero que el pequeño entendió con claridad. –Joder... Eres peor que mi alarma. –Seguido de esa frase le dio unas caricias en la cabeza que fueron respondidas por el movimiento de la cola que demostraba la felicidad que sentía, la chica solo le respondió con una suave sonrisa.Pese a eso eres adorable Dom –La respuesta fue un ladrido de cariño que fue suficiente para levantarse del suelo para hacer el aseo de todos los días.

No podía negarse el pensamiento que se encontraba en su mente mientras el agua limpiaba los restos de los sueños, todavía recordaba cuando había encontrado al cachorro abandonado en un callejón, le resulto familiar y hasta se sintió identificada por el bonito color de ojos que llevaba, al parecer era una mezcla de razas, parecía la mezcla de un pastor alemán y un siberiano, dejando que un ojo sea celeste mientras que el otro era marrón lo suficiente claro para confundirse con la tonalidad que posee la miel. Al parecer había recibido heridas por culpa de otros perros que fueron suficientes para que se apiadara del pequeño, después de todo se había visto reflejada en la mirada suplicante y feroz con la el pequeño la observo, desesperado por un poco de ayuda. Alguna vez había escuchado el dicho de los perros son iguales a sus dueños, no lo comprendía por el hecho de que jamás había tenido a una criaturita que dependiera de ella, hasta esa tarde que se lo encontró, y desde ese día se sintió responsable de protegerlo y cuidarlo, le daría lo que nunca le ofrecieron.

No tardo mucho tiempo en salir con una toalla envolviendo su cuerpo y otra más larga para poder envolver todo su cabello, y tardo todavía menos en arreglarse para irse a la... Escuela. No se evito dar un suspiro de exasperación mientras se arrodillaba frente a Dom observando sus ojos diferentes para sonreír suavemente rascando detrás de su oreja, pese a que la sonrisa que llevaba antes no se comparaba a la de tristeza que sus labios poseían en esos instantes.Ambos sufrimos bastante, ¿verdad? Parece que el destino nos encontró por el pasado que estamos arrastrando. –El cachorro ladeo la cabeza mientras la escuchaba, pese a que pensó que se alejaría o movería el rabo, se quedo sorprendida al observar cómo se acercaba apoyando su cabeza en su pecho, como si estuviera diciendo "te entiendo" de una forma silenciosa que la hizo sonreír con suavidad. Estuvieron así unos segundos más antes que él se vaya por su cuenta, como que supiera que ya era hora de que la castaña se marchará. Con un suspiro acabo por levantarse del suelo para afrontar un día más... Uno más en el infierno.

Después de agarrar sus pertenencias se marcho por la puerta de su hogar, no sin antes dejar el agua y el alimento a Dom que la despidió con un ladrido juguetón. Ya en la calle dio un suspiro para subirse a su moto y alejarse de su dulce hogar yendo directo hacia la escuela... Vale, la velocidad había logrado despejar un poco los malos pensamientos que había en su mente, lo único que no podía eliminar era la sensación agria que llevaba en su garganta por culpa de los recuerdos que azotaron su memoria con la misma intensidad con la que llevaba su hermosa Ducati por las calles de su nueva ciudad, aquella que se encontraba despertando lentamente a medida que el sol iluminaba todo a un paso lento y perezoso, haciendo un honor inmenso a la estación en la que encontraban. Otoño estaba con la característica de tener esos amaneceres que la sacaban una sonrisa, pero esta se amplío al notar que estaba cada vez más cerca el invierno, aquel que congelaría las cosas a su alrededor permitiendo que se apreciara un hermoso manto blanco que cubriría por completo el paisaje que ahora observaba, pese a que seguro sería una hermosa visión eso impediría que pueda transitarla con tanta facilidad como ahora, ese detalle la hizo reflexionar; Disfruto del invierno, pero eso significaría tener que reducir la velocidad Gruño un poco siendo el sonido amortiguado por el casco negro que llevaba puesto; Prefiero la velocidad, sin dudarlo. Sin querer pensar en más, acelero.

Mientras las calles pasaban detrás de ella y los pensamientos eran eliminados de forma fugaz, logro notar, tarde, como la velocidad logro que él tiempo no fuera tanto como ella esperaba, no evito ese gesto de disgusto al encontrarse con las amplías puertas del instituto que parecían invitarla a pasar, cosa que la hizo entrecerrar los ojos detrás de ese visor opaco que permitía esconder esas tonalidades en las iris de las que tanto había escuchado criticar, a sus espaldas claro, porque ninguno era capaz de hablar en su cara sobre esa imperfección que llevaba desde que era pequeña. Malos recuerdos le provocaron el particular sonido que hacía cada vez que chasqueaba la lengua.Tch. –Con el sonido resonando en su cabeza se bajo de su vehículo para dejarla en un lugar seguro con todas sus seguridades por si algún ser humano se le ocurría adueñarse de lo que no era de su propiedad, después de todo había de todo tipo de personas por ese alrededor y, para rematar, no se fiaba de que todos fueran buenos e inocentes, suficiente fue el tiempo para demostrarle que aquello no era más que una falsedad que solían usar las personas para que nadie les dijera una palabra mala sobre su persona; Como si fuera más sencillo esconder todo detrás de una máscara. Desgraciadamente, aunque usará un antifaz la suerte jamás estaría de su lado por la diferencia de tonalidades que se notaba a la distancia, y que nadie tardo en observar al desprenderse del casco que la podía proteger de algunas heridas, y ese mismo apagaba el ruido de la multitud que llegaba ahora, palabras que lograron que entrecerrara los ojos sintiendo un conocido malestar, esa sensación fue suficiente para que se colocara sus auriculares para poder escuchar la música a un nivel lo suficiente para acallar todas las palabras que llegaban hasta ella. No hizo ningún gesto cuando la canción Monster resonó en su cabeza escuchando cada una de las palabras en ingles sintiendo ganas de reír de la similitud que tenía con su situación, no mostró ninguna expresión de diversión, pero no puedo evitar observar el Nano alzando una ceja; ¿En serio? ¿Hasta tú te burlas de mí? Más no dijo nada y continuó con el camino hacia su aula.

Lo primero que hizo al llegar a su espacio de estudio fue ir hasta el asiento que le habían asignado el primer día junto a la ventana, donde podía apreciar cualquier movimiento que el cielo quería darle, además, con la canción que sonaba en esos instantes, le parecía un buen honor a la tranquila melodía de piano que resonaba en esos momentos. Como no deseaba que los profesores le dijeran nada por el volumen lo bajo hasta que solo ella pudiera oírlo, por si alguna de la “figura de autoridad” se le ocurría acercarse o preguntarle algo de la clase que estaba dando en esos momentos. Bueno, las horas pasaron con rapidez gracias a la música que la acompañaba y que permitía que el reloj circule como una vieja historia de Disney, como si hubiera entrado en Alicia en el país de las maravillas y el tiempo pasará a una velocidad vertiginosa. Velocidad que se detuvo cuando el sonido del timbre anunciaba que era hora de marcharse, no solo el estridente ruido le aviso, sino que los movimientos de las mochilas le dieron esa indicación, señal que no desperdició para irse directo a su casa, dando por acabado el día.

¿Acabado? No, estaba equivocada. No se esperaba que, mientras caminara para marcharse a su hogar, un estudiante se acercara hasta ella para anunciarle que debía quedarse a practicar para el club de música al que pertenecía le pedía que vaya para buscar su guitarra y volver, que querían escuchar tocar, o algo así… Sinceramente eso es irrelevante, el punto es que ella hizo lo que se le pidió, pero cuando fue hasta el aula con la guitarra ya en su espalda, una sensación de disgusto se trepo por su garganta cuando vio que no había absolutamente nadie en el aula, apretó los labios mientras se marchaba con enojo, aquel estudiante le había jugado una broma barata. Mismo personaje que no tardo en ver desde una ventana hablando con unas chicas haciendo que estas se rieran, por los gestos que hacía el semblante de la castaña se ensombreció entiendo lo que el muchacho había hecho, es más, las mismas adolescentes no tardaron en desaparecer de la escena, lo último que vio fue como se iban a hablar con otros. Y ya no quiso observar más.

¿Qué hizo? No pensaba pasar por la puerta donde se hallaba aquel infeliz, no, tampoco iba a permitirse a sí misma no hacer nada con su guitarra después de haberla traído hasta allí. Por lo que decidió tomar la primera escalera que encontró que la llevo hasta el punto más alto de todo el colegio, la azotea. No tardo demasiado en abrir la puerta para poder salir hacia el cielo abierto, unos cuantos pasos hacia adelante y se encontró con una escalera pegada a la pared que la llevaba arriba de la puerta por donde había entrado, con la guitarra en la espalda subió el pequeño tramo que le dio una vista mucho mas amplía de todo el instituto, suspiro un poco mientras observaba. Increíble este lugar…Sin perder más tipo, tomo asiento en el suelo para sacar a su guitarra acústica del estuche para empezar a tocar las cuerdas con suavidad. Se encontraba concentrada intentando sacar unas notas que tardo en escuchar el ruido de la puerta abriéndose, levanto su mirada de la partitura delante suyo para observar una cabellera rubia que asemejaba a la melena de un león. Fue la curiosidad la que la llevo a hablarle con una ceja levantada, tuvo que subir el tono de su voz lo suficiente para que pudiera escucharla.

¿Te gusta perderte o no ser encontrado?

PD:
Perdón si lo hice largo!! Este post me costó un ojo de cara mas o menos, tenía el post listo -3 páginas de word- y se me cerró el maldito programa Dx Así que lo hice de vuelta basada desde el boceto -alabadosean(?- y me quedo mas largo de lo que esperaba... Si, hice 5 páginas y me siento orgullosa, perdón si me inspire y me fui por el caño... Intentaré hacer mas corto esto.
Ah, otra cosa, me voy a ausentar así que responderé cada vez que pueda...
 oins!
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Re: My throne, my rules — Privado

Mensaje por Tema Cerrado el Mar Feb 17, 2015 12:16 am

Cerrado por ausencia de rango
Para apertura del tema pedir personaje en recuperación de rango y después postear en reapertura de temas.
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