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¿Quién pagará las palomitas? [Priv. Ruby Winchester]

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¿Quién pagará las palomitas? [Priv. Ruby Winchester]

Mensaje por Ryou Bakura el Lun Dic 01, 2014 12:17 am

Para aclarar de una vez, no era del todo común en su persona idear planes que ejecutar en fin de semana. La mayoría del tiempo, su actitud se asemejaba peligrosamente a lo que sería un misántropo; no le agradaban las aglomeraciones de gente en general. Sin embargo, pese a ello, continuaba siendo un adolescente después de todo. Además, no sabía cómo entre broma y broma en verdad se acabó de organizar una salida al cine entre ambos, él y Ruby, su vieja amiga del cementerio. Si lo pensaba de cierta manera, resultaba hasta hilarante la manera en que ambos habían congeniado por primera vez. Y de manera graciosa, seguían en contacto regular a través de mensajes de móviles. Lo típico.

Eso sí, en esa ocasión, la salida estaba planeada para tratarse de una sencilla ida al cine como gente decente y normal que eran. Parcialmente, claro. Por supuesto, no faltaría que el género al que aspiraban esa noche era un film de horror. Quizá el favorito de ambos, mucho mejor que cualquier porquería romántica que el mercado quisiera venderles. Se encontró puntualmente en la casa de su amiga, vestido con sus ropas típicas y una infaltable gabardina negro que resaltara el blanco de su cabello. Tocó a la puerta un total de siete veces, hasta que una persona por fin se dignó a abrirle. Era uno de los hermanos de Ruby, por lo que tenía entendido, así que lo saludó con un gesto cordial—. ¿Está ella en casa? —preguntó, casi burlándose en silencio del cliché de la frase misma.

El muchacho mayor lo miró con desconfianza, pero después de un momento se resignó a llamar a su compañera. Sabía perfectamente el motivo, probablemente los hermanos de Ruby sabían que ella mantenía un semi-noviazgo con cierto castaño que conocía, y se preguntaban qué diablos hacía él allí. Pero no le importaba. Tampoco planeaba robarle la novia a nadie. Finalmente, pudieron dirigirse al centro comercial, con algo de charla casual para matar el hielo—. Juraría que la última vez que te vi tenías el cabello de otro color —bromeó a la ligera, sonriendo con obvia diversión en su tono. Ciertamente, era difícil no notar un cambio tan drástico como un tono azul—. Al menos te queda bien —elogió a la ligera, y poco le faltó para acompañar su comentario con un guiño amigable. Eran amigos desde hace prácticamente un año, era normal que se trataran con tanta familiaridad.

La siguiente parada: el cine. Todo apuntaba a que sería una velada tranquila y dolorosamente típica. Lo único que valía la pena de allí era verían una película de terror—. Juro que si es una mala película me sentiré horriblemente ofendido —se quejó con cierto dramatismo, frunciendo los labios para dar mayor énfasis. Era verdad, los films de ese estilo tenían la mala costumbre de... sencillamente, no ser buenos. Esperaba que no se diera la ocasión esa vez. Se quedaron viendo las opciones en cartelera unos quince minutos, antes de comprar las entradas—. ¿Quién comprará las palomitas? —pidió en un momento, como si aquello de repente fuera el cuestionamiento más importante del mundo. Tampoco es que tuviera hambre, pero parecía una especie de ritual obligatorio para cualquiera que fuera al cine.

Si fuera por él, alguna de la saga de Saw sería suficiente. Pero no sabía si las preferencias de su amiga concordaran con tal exactitud a las suyas. Ladeó la cabeza, y continuó mirando la cartelera de películas—. ¿Alguna sugerencia interesante que quieras agregar, querida Ruby? —embozó una sonrisa ladina, que de todas maneras no tenía intención de considerarse burlona. A la vez, mirando con atención a los llamativos ojos verdes de la muchacha.

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Re: ¿Quién pagará las palomitas? [Priv. Ruby Winchester]

Mensaje por Ruby Winchester el Dom Dic 28, 2014 5:54 am

Estaba dando los últimos toques a mi persona pues Bakura no tardaría en llegar, como siempre Salem me miraba de forma acusadora, podía sentir la mirada penetrante de esos ojos azules sobre mi persona, voltee hacia él y le sonreí –calma pequeño,- le acaricie la cabeza, para tranquilizarlo –mi corazón lo tiene el sope- le dije de forma cómplice, pues no sé cuándo Salem le agarro cariño a Judai, tal vez fue cuando lo cuido en mi viaje a Disney. Ese momento tocaron mi puerta –ya voy John- dije alegre, tomando mi bolso y salí de la habitación, reuniéndome con el chico del cabello blanco en la entrada.


-vamos kura-chan- dije alegre colgándome de su brazo y arrastrándolo conmigo hacia el centro comercial. Una vez en el lugar nos dirigimos hacia el objetivo principal, aunque el silencio se había apoderado de nosotros, aunque no era incomodo, pero vamos teníamos que hablar de algo, menciono el cambio en mi cabellos, lo que me hizo sonreír –bueno… perdí la apuesta del cementerio y este cambio fue la consecuencia- le dije sin perder el humor, pero me hizo sonrojar al guiñarme el ojo, era normal el sonrojo ante un guiño y más viniendo de un chico atractivo –por eso querido amigo decidí dejármelo así, además resalta el color de mis ojos- le regrese el guiño para luego reír -por cierto me gusta cómo se te ve esa gabardina, hace juego con el color de tu cabello- alague un poco.


Llegamos al cine y nos paramos frente a la cartelera mirando las películas que se transmitirían esa tarde –habíamos quedado de ver algo romántico- le dije en un falso tono de molestia al momento que inflaba mis mejillas, aunque preferiría ver algo de terror en realidad, pero que es más terrorífico  que la cursilería en si –y sobre las palomitas, amigo- tome sus mejillas y las pellizque un poco –quedaste en comprarlas tu y yo compraría los refresco- le sonreí entrecerrando los ojos un momento, volviendo a dirigir la mirada hacia la cartelera.


voltee de nuevo la vista hacia el cuándo pregunto mi opinión por alguna película en especial, me mordí el labio un poco, pues en ese momento clavo su mirada en mi haciéndome sonrojar un poco, sin despegar la mirada de él, estire el brazo hacia un lado y señale una, la verdad no vi cual solo apunte hacia cualquiera de las que estaban frente a nosotros, ya que me había perdido en la mirada de Kura-chan –esa estará bien- dije sin mirar el título, después de todo si estaba aburrida teníamos un plan B, para que la noche fuera un poco más entretenida.
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Re: ¿Quién pagará las palomitas? [Priv. Ruby Winchester]

Mensaje por Ryou Bakura el Mar Ene 13, 2015 11:16 am

Ciertamente, tenía puestas sus esperanzas en que la velada sería agradable. No tanto por la película, sino por la compañía de Ruby en sí. Después de todo, no existían muchas personas que conociera que tuvieran gustos igual de mórbidos hacia los temas paranormales, lo suficiente para ir a un cementerio de noche. Eso era un punto a favor, ¿no? Por supuesto, como era un caballero, fue su trabajo escoltar a la dama desde su hogar hasta el centro comercial, en dirección al cine. Ganándose algunas miradas extrañas de los hermanos de ésta, pero nada que le importara en realidad. Sonrió ante el apodo, Kura-chan. Todavía existían peores, sin embargo, nunca dejaba de sorprenderse de las formas imaginativas que sus cercanos hallaban para su nombre—. ¿Cómo qué perdiste la apuesta? Espantamos incluso a unos ladrones de tumbas, eso debería contar —se cruzó de brazos, hablando con fingida indignación. Aunque tenía razón en algo, sí le sentaba bien a su amiga. De todas formas, continuaron la plática informal mientras llegaban al lugar—. Gracias, gracias —agradeció por el cumplido, asintiendo levemente con la cabeza. De alguna manera, a él también le agradaba ese detalle, probablemente por ello esa gabardina larga era su favorita de entre todas.

El cine no era un lugar muy concurrido a esa hora. Principalmente porque era tiempo de las funciones nocturnas, y la masa de gente solía acudir allí por la tarde. ¡Mejor para ellos! Miraron un tiempo la cartelera de opciones, cada quien en su propio mundo, hasta que un comentario lo descolocó—. ¿Eh, de romance? ¿En serio? Preferiría que primero me fusilen —se quejó, recuperándose de la impresión para sencillamente soltar una carcajada burlona. Pese a todo, su leve tono de solemnidad dejaba las dudas sobre la veracidad de su oración. Resultaba incluso en ese momento obvio que verían una película de terror, no se cansaba de repetir, era lo único decente en todas las salas. Ante la respuesta a su pregunta sobre las palomitas, no pudo más que replicarle infantilmente mostrándole la lengua, especialmente porque Ruby pellizcó sus mejillas—. De acuerdo, de acuerdo. Me parece un trato justo, entonces —volvió a hablar, con seriedad, como si quisiera retomar su dignidad vilmente arrebatada. Cerró los ojos, como si eso fuera a darle mayor valor a sus palabras, y abrió sólo uno para volver a mirar a su amiga con una sonrisa traviesa—. Y dime, ¿cómo van las cosas con tu querido "no-novio"? —preguntó, disfrutando profundamente de remarcar las comillas con los dedos—. ¿Cómo era que se llamaba? ¿Jaden, Julio? ¿Judia? —repitió nombres, fingiendo no recordar el nombre de tal sujeto, sólo como excusa para molestar a la muchacha de cabellos azules. Oh, eso era algo que podría hacer todo el día, pero debían acordar la película de una vez.

Detectó el ligero nerviosismo de Ruby al responderle cuando fijó sus ojos en ella, y eso sólo logró que su sonrisa se ampliara un poco más. Sin embargo, no pudo esconder su gesto de confusión al observar la película que señaló. Se veía... poco prometedora. Bastaba con ver el cartel pegado a la pared para ello, pero continuaba siendo de terror, así que sólo se encogió de hombros. No iba cuestionar a su compañera, tal vez era cosa de "intuición femenina" o alguna redundancia por el estilo—. Sí tu quieres, claro —deslizó las palabras con aparente desinterés, de una vez, procediendo a colocarse en la fila para obtener las entradas. La función empezaba en exactamente media hora, según documentó con su reloj. Entonces, tenían tiempo. Y después de un corto trámite de dos minutos, de pagar y de seleccionar los lugares donde sentarse, también compró las entradas.
Es hora de la comida —declaró en voz alta, con una sonrisa sutil en los labios. Tomó a su amiga de la muñeca, arrastrándola unos pasos hacia las tienda de comida estratégicamente colocadas a su disposición. Otra vez, lo típico, pero a veces ceder al consumismo no era algo tan malo—. ¿De qué tamaño quieres las palomitas? ¿Grandes, pequeñas, medianas? —preguntó, extrañamente de bueno humor. Casi demasiado buen humor—. Asumiendo que no hagas dieta, cof —tosió poco disimuladamente, para pretender encubrir su última frase. ¿Quién había dicho eso?

Por supuesto, una vez todo ello fue completado, con las palomitas y refrescos en mano, se dirigieron con pasó ceremonial a la entrada de las funciones después de quince minutos. Entregó cada quien su entrada correspondiente, y les fue permitido pasar. El encargado del cine dictó que se trataba de la última sala, al final del pasillo. La sala trece, vaya, aterrador. Se rió mentalmente de ello. Al llegar, con delicadeza abrió la puerta y la sostuvo con su mano libre, cuidando de no derramar los alimentos, sonriéndole a Ruby casi con galantería—. Damas primero —recitó, inevitablemente riendo después.


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Re: ¿Quién pagará las palomitas? [Priv. Ruby Winchester]

Mensaje por Ruby Winchester el Lun Feb 02, 2015 7:36 am

Sonreí ante su negativa de ver una película romántica, pero insisto es el romance es más aterrador que un sujeto saliendo de la nada y acuchillando gente, lo mire interrogante al cerrar los ojos para luego abrir uno  y mirare de forma traviesa, hizo que pasara saliva, esa sonrisa no presagiaba nada bueno y mis sospechas fueron correctas pues pregunto por judai, puse una expresión seria –supongo que estamos bien- respondí desviando la mirada hacia otro lado –este.. su nombre es judai- dije bajito, no creo que tanga tan mala memoria después de todo lo golpeo con una pila de objetos, esperaba no siguiera molesto por eso- pero que te parece si no pensamos en el en este momento- sugerí con una sonrisa, colgándome de su brazo de nuevo.

Sin más nos dirigimos hacia el are de comidas, tuvimos que hacer fila pues había demasiada gente
–oye kura-chan.. a ti te gusta las filas?- pregunte curiosa, más que nada –y sobre tu comentario, del cementerio, perdí porque al final no tome la foto, dijeron que lo de los criminales no contaba, te dije que somos competitivos y si podemos hacer perder a los demás usaremos eso para ganar- sonreí divertida –palomitas grande, no quiero salir a mitad de la película por mas y también- me puse a ver el aparador y la lista de precios pues no quería que gastara mucho –me estás diciendo gorda kura-chan- lo mire con falsa molestia inflando las mejillas, al momento que cruzaba los brazos bajo mi pecho y volteaba la cara indignada, lo escuche como le echaba la culpa a otro –no puedo enojarme contigo- dije bajo moviendo la cabeza de forma negativa.

Ya con nuestras cosas en mano nos dirigimos hacia la sala, el abrió la puerta
–wow.. Que caballeroso sr.- le dije asombrada pasándolo, tome las palomitas de su mano –jeje… Déjame ayudarte- le dije amable caminando por el pasillo, me dirigí hacia las butacas de enfrente situadas justo en el centro del lugar, pues ahí la recepción de la pantalla y la acústica del lugar –espero que sea buena- comente al momento que tomaba un puño de palomitas y las comía, para luego voltearme hacia bakura y golpear su brazo –por qué me dijiste gorda- fruncí los labios molesta –acaso lo estoy?- mu puse de pie mirándolo fijamente –y más vale que me digas la verdad kura-chan- mi voz sonó como de ultratumba, si hay algo de lo que no puedes hablar de una mujer es de su peso.
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Re: ¿Quién pagará las palomitas? [Priv. Ruby Winchester]

Mensaje por Ryou Bakura el Dom Mar 01, 2015 8:00 pm

Por supuesto, estaba totalmente consciente que preguntarle a su amiga sobre su relación con su no-novio o lo que fuera la haría sentir levemente incómoda. Después de todo, ésa fue su intención todo el tiempo. Aunque no era una mentira del todo que no recordaba el nombre del sujeto en cuestión, más bien ni siquiera se molestó en memorizarlo—. ¿Quieres decir... sólo bien? —repitió con una mueca de incredulidad, alzando una ceja levemente extrañado. Entendía que no todas las relaciones marchaban sobre miel sobre hojuelas, pero ese par ya llevaba por lo menos un año junto. La situación era casi graciosa en su cabeza, y se hubiera reído en voz alta de no ser porque Ruby estaba presente allí—. Judai... te dije que debía golpearlo con un bate cuando tuve la oportunidad —se quejó con infantilidad fingida, cruzándose de brazos en actitud de indignación visible—. Pero de acuerdo, de acuerdo. Dejemos el tema —se encogió de hombros, como si realmente no tuviera mayor importancia la existencia de ese idiota de cabellos castaños, dándose por satisfecho. Tampoco es que le guardara rencor por atacarlo con una avalancha de objetos, ni nada.

Ruby volvió a colgarse de su brazo seguido de eso, acción que no le molestó en lo más mínimo. Eran amigos y conocidos desde hace más tiempo del que la muchacha era novia de ese tal Judai, de todas formas. La observó curioso un momento, al escuchar su peculiar sobre las filas. Se tomó un instante para responder, luego de considerando—. No me gustan las filas interminables, pero las normales están perfectamente bien para mí —le sonrió. Con sinceridad, no conocía a nadie que disfrutara de las filas, y si lo hiciera, con seguridad debería enviarlo como curiosidad a un circo cercano. Pero al menos él tenía suficiente paciencia para no desesperar—. ¿Por qué la pregunta? —devolvió el cuestionamiento, ladeando la cabeza a un costado en aparente actitud desinteresada. Ya tenían las entradas a la dichosa película, era lo importante. Recibió la orden sin problema: palomitas grandes. Y al momento de completar la transacción, no evitó soltar una carcajada leve ante el comportamiento indignado de su amiga. Claro, a ninguna mujer le agradaba que le dijeran gorda, y el pensamiento le hizo incluso reír más fuerte—. Por supuesto que no puedes enojarte conmigo, soy adorable —bromeó  de buena gana, sin rastro de humildad alguno. No es que fuera arrogante, o algo por el estilo.

De una buena vez, fueron capaces de dirigirse hacia la sala de cine. Cada quien cargaba su alimento correspondiente, él las palomitas y Ruby los refrescos que se comprometió a comprar, así era el trato justo. La sala de cine en que les correspondía era la número trece, que era un número maravillosamente apropiado a la ocasión. Como resultaba típico, le abrió la puerta a su compañera, haciendo uso de sus dotes de caballero y ampliando un poco más cuando su compañera hizo mención de lo mismo. Aceptó sin reclamos la ayuda proporcionada de sostener las palomitas, que a esa altura parecía una tarea de vida o muerte—. Gracias, gracias —se inclinó hacia adelante, casi como si fuera a ejecutar una reverencia. Pero la pizca de diversión en sus ojos no desapareció. Ambos entraron a la sala, y su amiga tomó la iniciativa de sentarse en unas butacas de adelante, en medio del salón—. Oh, más te vale que sea buena película —apoyó su comentario, riendo ligeramente, quizá pretendiendo escucharse un tanto amenazante. Ella eligió la película, después de todo, era lo mínimo que se esperaba. Sacó un puñado de palomitas, pensando en qué entretenerse mientras esperaba a que la función comenzara, cuando un pequeño golpe en su brazo le hizo voltear.

¿Gorda? ¿Cuándo he dicho eso? —fingió inocencia, tal vez demasiada, que hasta podría resultar sospechoso. De todas maneras, su sonrisa ladina lo delataba perfectamente—. Oh, por favor, tienes una excelente figura y lo sabes. Jamás te diría gorda a no ser que lo estuvieras —continuó, con el mismo semblante de travesura. Y no le pasó por alto que su oración podía ser perfectamente considerado un halago hacia la muchacha. Apoyó su mentón en su puño, y fijó la vista hacia adelante, donde la pantalla debería posicionarse—. Y deberías sentarse de una vez. No querrás tapar la vista —se rió en voz baja, e hizo ademán a su lado para que su compañera volviera al asiento. Pocos después, las luces de la sala se apagaron. E inició la cuenta regresiva desde el tres para que la película comenzase... después de los anuncios comerciales. No podía ser más aburrido que eso, pero al menos tales propagandas duraban con suerte tres minutos de su valioso tiempo. Bostezó.

Cuando el espectáculo de verdad empezó, no pudo sentirse más que profundamente decepcionado. Bastó media hora de función para llegar a la conclusión de lo horrenda que era, trama predecible y sangre falsa como un disfraz barato de Halloween. Sus labios se curvaron hacia abajo, en lo que sería una mueca. Lo único bueno que aparentemente tenía ese cine era la comida. En un momento, se acercó a Ruby, lo suficiente para susurrarle prácticamente en el oído—. La película apesta —declaró, directamente. Con toda la solemnidad que era capaz sólo para ocultar su molestia. Luego volvió a agregar, con un gesto algo más animado—. ¿Recuerdas nuestro plan B?

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Re: ¿Quién pagará las palomitas? [Priv. Ruby Winchester]

Mensaje por Ruby Winchester el Mar Mar 31, 2015 9:15 am

Lo mire feo, se estaba riendo de mi con el tema del peso, solté un bufido y una risita, Bakura se mofaba de todo y tenia razón si estuviera gorda me lo diría sin rodeos - claro no quiero tapar la pantalla con mis grandes caderas- le dije sacándole la lengua y volviendo a sentarme, las luces se apagaron y los avances de los próximos estrenos empezaron a salir en pantalla, los 10minutos mas tediosos de todos, pues cuando creías que la película por fin empezaría pasaban otro avance rompiendo tus ilusiones.

Cuando por fin dio inicio, fue decepcionante, a los primeros minutos los ojos se me empezaron a cerrar, la película seria un asco, ya que si no te atrapa desde del comienzo ya no te atrapo, pues, para una buena trama tenia que envoverte en su red desde las primeras escenas, tome un puede palomitas y me las lleve a la boca, comiéndolas al menos así me entretendia un poco -esto apesta- susurré para mi -quien fue el genio de ver esta película  precisamente- pero una gota de sudor resbaló, por mi nuca, cierto fue idea mía, pero a culpa la tuvo Bakura por acercarse de ese modo al elegir la película.

Sentí un cálido aliento en mio oído y el aire que soplo al susurrame hizo que se movieran mis cabellos haciéndome sonrojar, gire el rostro para quede frente a el y mirarlo a los ojos cosa un poco difícil por la oscuridad de la sala, asenti a lo del pan "B". Nos levantamos del asiento para salir de ahi, pero al hacerlo los otros usuarios de la sala nos abuchearan y tiraran palomitas por interrumpir su " emocionante" filme -es predecible, el asesino es el mejor amigo del protagonista que esta enamorado de la novia de este y la quiere para el- dije con una sonrisa felina, tomado el brazo de Bakura y saliendo de la sala, ante las protestas y los comentarios pocos decentes que lazaron -jajajaja... Ni aguantan nada- le dije a mi chico del cementerio, colgándome de su brazo, acerce mis labios a su oído -me debes un beso- le dije de broma, pero no pude mantener la expresión seria, pues la que el tenia se me hizo de lo mas graciosa -ya es broma, hombre- dije comenzando a caminar en dirección a la salida del lugar, para dirigirnos a lo que seria el manicomio, nunca entrendere por que siempre terminamos en lugares como ese, pero en fin -nos vamos caminando o llamamos un taxi?- pregunte curiosa mirando a los ojos de Bakura.
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Re: ¿Quién pagará las palomitas? [Priv. Ruby Winchester]

Mensaje por Ryou Bakura el Dom Abr 26, 2015 4:26 am

Era de esperable esa reacción en su amiga de cabellos azules, después de todo, las mujeres eran sensibles con respecto al tema de su peso, ¿no? Por supuesto, eso hacía que se divirtiera incluso más molestándola un poco, aunque él era consciente que ella sabía que nada más bromeaba, no dejaría de hacerlo. Lo estaba disfrutando, sí, hasta que la función empezó de una buena vez y los comerciales finalmente acabaron, dejándolos en la oscuridad de la sala de cine. Literalmente, bastaron treinta minutos de trama inconsistente y cliché para dejarles bastante claro que el adefesio de película no tenía futuro. La actuación era exagerada, la sangre falsa y la trama casi hórridamente evidente. ¿En qué se habían metido? En otra de las mediocridades de Hollywood, al parecer.

No estaba nada feliz con eso, claro. ¡Sabía que algo así podía sucederles! Maldita sea, ya ni siquiera eran capaces de dar buenas películas de terror en el condenado cine. Frunció el ceño, al tiempo que se pronunciaba en su rostro una mueca de decepción y desagrado notorios, apenas oculto por su flequillo blanco. Lo único productivo que pudo hacer fue tomar un puñado de palomitas, y echárselas a la boca para entretenerse unos minutos de esa porquería de intento de film. Aunque no resistió demasiado, de todas formas, antes de quejarse directamente con Ruby al respecto y mencionarle sobre el plan "B" de ambos. Había esperado, ingenuamente, que no sería necesario usarlo, pero como fuera. Le habló al oído, lo más discreto posible, pero eso no evitó que al momento de levantarse de los asientos con la intención de retirarse en paz, algunos de los otros espectadores les reclamaran por interrumpir. Ja, ni siquiera era una buena película, era nada más dinero desperdiciado y tiempo invertido estúpidamente.

Nada en el mundo le hubiera encantado más que recalcárselo a todos los presentes, pero antes siquiera de pronunciar palabra, la voz de su compañera se adelantó, dando un muy acertado resumen de lo que cualquier idiota notaría al ver los primero quince minutos de la función. Que a los demás espectadores no les causó ni pizca de gracia, pero él apenas contuvo la carcajada que aquello le provocó. Una vez salieron de allí, al menos podían regodearse de haber salvado las palomitas—. Muy bien, muy bien. Les diste una lección allá dentro —felicitó, todavía apenas pudiendo retener una risa al recordar todos esos rostros molestos. Una de las muchas razones por las que Ruby le caía bien, compartían el sentido del humor peculiar de cosas como ésas. Entonces, a partir de allí, volvían a tener todo el resto de la noche libre. Por supuesto, entraba en acción el plan B, ambos lo tenían acordado para casos de emergencia como aquél. Pero antes e decir nada más, recibió el sobretodo extraño y algo fuera de lugar comentario de Ruby sobre que le debía un beso. Tenía que ver con sus charlas por móviles, e incluso podría sentirse impresionado de la buena memoria de su amiga.

Claro, en la mejilla —alcanzó a murmurar, justo antes de que la otra revelara que nada más se trataba de una broma. ¿Acaso su cara fue divertida? Frunció levemente las cejas al sentir que le tomaron el pelo, pero lo dejaría pasar, y quizá se vengaría luego. Quizá. De momento, se encargaría de caminar junto a ella hasta la salida del cine, siendo seguidos de cerca por la mirada de algunos encargados de películas que les extrañó ver a dos rezagados huir de una sala a mitad de la función. Aunque ninguno de ellos hizo una señal para detenerlos, lo cual estaba bien, al fin y al cabo, habían gastado dinero en la entrada y el desperdicio estaba hecho. Pero debía dejar se sentirse tan pesimista, lo que le resultaba algo difícil a esa altura. Ya casi en la puerta, respondió de buena gana a la pregunta de Ruby, fingiendo desinterés en el asunto de los medios de trasporte—. Podríamos ir en un taxi, pero temo que no quepamos con tus enormes caderas —ladeó la cabeza, fingiendo seriedad, y preparándose para cualquier golpe que su compañera quisiera propinarle por molestarla con su peso otra vez—. ¡Sólo bromeaba! —se apresuró a defenderse, con un ademán de manos exagerado. Luego se aclaró la garganta, aunque fue incapaz de disimular la diversión en su tono—. La verdad, yo prefiero caminar, me gusta la noche —finalmente, dijo algo con sinceridad. La brisa nocturna era como uno de sus placeres culpables, de cierta manera.

En consideración que una de sus ocupaciones era recorrer cementerios, no era de extrañar. Pero tomó a la muchacha de cabellos azules del brazo, indicando que avanzaran al cruzar de una vez el umbral de la puerta para salir por la parte trasera el cine, que daba directamente a la calle—. ¿Lista para una aventura? —cuestionó, con típico semblante sereno, filtrando algo de burla sutil—. A no ser que quieras ir a casa y cambiarte a algo más abrigado, no vaya a ser que te dé frío —acotó, enfatizando con un ademán de dedo.

Off:
Bien, creo que podremos finalizar tema aquí o en tu siguiente respuesta, y abrir el próximo. También podemos coordinar por facebook, por obviedad.  Cool

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Re: ¿Quién pagará las palomitas? [Priv. Ruby Winchester]

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