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¡Alguien que detenga al cangrejo!

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¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Emma Roux el Vie Oct 03, 2014 1:22 pm

El día de hoy no era específicamente fresco: a pesar de estar a inicios del Otoño, un calor que me impedía abrigarme invadía Sweet Valley; salí de casa para comprar algunos dulces y terminé en un kiosco pequeño, compré lo que quería y caminé con una bolsita de caramelos coloridos hacia mi departamento nuevamente. En el camino de vuelta escuché un sonido que se me hacía familiar pero que no había notado, podía oír desde la vereda el rompimiento de las olas a lo lejos, no estaba muy alejada de la playa pero no lo había notado ya que venía envuelta en mis pensamientos sobre qué golosina comer primero, debía admitir que había ido a un kiosco más alejado de casa para no regresar y aburrirme más pronto pero cuando mis ojos divisaron un pequeño tramo de arena acabé cambiando mi rumbo hasta acabar pisando la fresca arena. ¡La Playa! ¿Qué mejor lugar para comer dulces, matar el tiempo y entretenerse con alguna tontería como correr para que el agua no me alcance? Tonterías como aquellas las prefería, eran mejor que quedarme en casa a hacer una limpieza general.

Corrí manteniendome entre la "línea" que separaba la arena recién mojada por el agua y la que estaba aún seca, estiré mis brazos dando un enorme suspiro sin soltar la bolsa de golosinas que traía en una mano,llevé la que estaba vacía hacia mi bolsillo dispuesta a tomar el móvil para mirar la hora con el fin de decidir hasta cuanto podría quedarme en el lugar cosa de no retrasarme o llegar tarde a mi departamento pero no lo sentí allí, rápidamente hundí la mano hasta casi agujerear la prenda, ¿Dónde mariposas estaba mi móvil? Era algo pequeño incapaz de perderse a menos que...-A de haberse caído cuando corrí desde la entrada de la playa hasta aquí-Me dije a mi misma intentando conservar la calma, me volteé y coloqué una mano en la frente mientras agudizaba la vista para ver si encontraba con la mirada un teléfono no muy grande o extravagante. Tras mirar en varias direcciones me pareció ver un brillo justo por donde había venido pero el dispositivo parecía no mantenerse en la misma zona, ¿Es que acaso se estaba moviendo de lugar? No había nadie y si mis ojos no me fallaban estaba en la arena -Mynn, ¿Has dormido bien hoy?-Me pregunté entre susurros mientras caminaba a paso rápido en dirección a lo que parecía ser mi móvil. estando a una distancia suficiente como para distinguir que era lo que buscaba y me pertenecía distinguí también que algo se lo estaba llevando, parecía ser un animal no muy grande pero al mismo tiempo no lograba identificar de qué se trataba, ¿Un conejo? ¿Una tortuga? ¡No! No era ni más ni menos que un cangrejo tremendamente extraño, lo supe cuando al querer dar un paso extendió sus patas como si éstas midiesen metros, parecía una tarántula lista para atacar pero con pinzas y una rapidez bastante considerable. Tardé unos minutos en reaccionar y comprender que esa "cosa" si era real pero antes de poder perseguirla fui interrumpida por un animal que me atropelló desviando mi vista, respondí a la disculpa ajena con un simple "¡No ha sido nada!" ya que no podía sacar la vista de la arena pero ya había perdido la ubicación de la pequeña criatura.

-¡Heeeyy! ¿Estás aquí?-Dije como si esperase que alguien me respondiese, era un cangrejo bastante rápido y no podía estar lejos, quien pasase junto a mí pensaría que estaba loca por hablar sola de esa manera pero lo hacia inconscientemente, -Solo a mi me puede pasar esto...-Pensaba mientras sentía a mis cabellos moverse con las brisas y no dejaba de caminar con la esperanza de encontrar al animal y recuperar lo que era mío.
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Marik Ishtar el Mar Oct 07, 2014 11:22 pm

Terminaba de alimentar y dar los cuidados exigentes a su halcón. Podría sonar un tanto extraño, ya que la mayoría de los jóvenes poseen un perro o tal vez un hurón. Sin embargo Ra su ave, era todo para el joven Ishtar. Al finalizar aquellos deberes, procedió a dirigirse a la sala de su casa, y con pasos un tanto perezosos, se recostó en el sofá panza abajo. El fin de semana en casa es lo mejor que puede pedir, ya que no debe ayudar a su hermana en el museo o soportar las bromas de su primo. Días que solo son para él, aunque no sabía en que aprovechar tan preciado tiempo. Debería continuar con la lectura de un par de libros que pidió prestados en la biblioteca o tal vez dar un recorrido por la ciudad en su motocicleta. –Est-ab-rri-do……- Dijo entre cortado, ya que se encontraba boca abajo. -¡I'm deadly bored!- Alzó la voz mientras se levantaba de tan cómodo lugar.

Su hermana mayor escucho desde la cocina su grito de auxilio por realizar una actividad. Inmediatamente frunciendo el ceño le indico que ordenara su habitación, ya que se encontraba hecho un total desastre. Y no suele ser mentira, el chico siempre es desorganizado y si no fuese por su cabeza que se encuentra pegada a su cuerpo, seguro la perdería en algún lugar. –Ishizu es fin de semana. Además ya me iba.- Respondía restando importancia a las indicaciones de su hermana. Colocaba sus manos en la nuca y con un ojo solo abierto, continuaba diciendo cualquier pretexto para no realizar dichas tareas del hogar. –Me voy….más tarde regreso.- Finalizó cerrando la puerta de su casa y sin perder tiempo fue por su motocicleta. Dar vueltas en la ciudad buscando nuevas rutas que explorar parecía una buena idea, aunque algo repetitivo y poco a poco perdería el interés de realizar tales viajes. Mientras se encaminaba entre la calle principal se percató de aquel horizonte llamativo a través de los edificios. Los rayos del sol resaltaban el gran océano a lo lejos, atrayendo a las personas de la ciudad para que se bañaran en tan aguas cálidas. A pesar de iniciar hace poco tiempo el otoño, aun se sentía el agradable viento cálido. ¡Vamos! no perdía nada en ir a la playa un rato. Busco un lugar para dejar estacionada su motocicleta y seguido comenzó a caminar por el malecón. No traía consigo muchas cosas más que su dinero y las llaves de su máquina. Salir de casa rápidamente no le dio tiempo de traer consigo al menos sus lentes de sol.

-Comprare de esos raspados con mucho hielo. Seguro los venden por aquí- Musitaba mientras observaba a los lados buscando al dichoso hombre de helados. Sin resultado positivo, continuó caminando hasta llegar a las escaleras que dan hacia la playa. Con total tranquilidad bajo dicho camino y procedió a buscar al vendedor. Tendría más suerte, ya que recorren la playa vendiendo sus productos. Caminar en la arena como iba vestido, no era algo tan normal que digamos. Una camisa de resaque negra más su pantalón beige no era la combinación perfecta para la playa. El calor era lo de menos, él se encontraba acostumbrado a tales climas. Toda su vida en Egipto posee sus ventajas. -¡Hey!- Gritó después de ver a lo lejos al hombre de los helados. –Por fin lo encontré- Dijo una vez que se acercó a él.  –Quiero uno de esos raspados con mucho hielo, si es posible.- Decía mientras esperaba el vaso con jarabe de frutas y cubierto de mucho hielo.

–Gracias viejo.- Dijo una vez que pago el raspado y se fue de regreso por aquel camino de un principio. –No está mal- Se decía para sí, mientras degustaba su raspado de frutas. – ¡Por Ra! ¿Acaso está caminando ese celular?- Dijo un tanto extrañado por un aparato electrónico que miraba como se deslizaba en la arena. Comenzó a caminar despacio y seguido se inclinó para apreciar un pequeño crustáceos llevar el aparato. –¿Adónde vas amigo?- Dijo una vez que sujeto el móvil y levanto al cangrejo con todo y aparato. –Deberías soltar el móvil.- Comenzó a agitar el celular para que el crustáceo lo soltara. Aun no sabía a quién le permanecía, pero al menos se entretenía con dicho cangrejo.
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Emma Roux el Jue Oct 09, 2014 4:54 pm

-Buscando, buscando al cangrejo…-Tarareaba repasando con la mirada el ambiente de playa en el que estaba  en búsqueda del crustáceo que se había llevado mi móvil, por un lado me divertía que algo tan extraño e estuviese ocurriendo pero por otro lado, me tentaba el ruido del rompimiento de las olas y comenzaría a exasperarme si no conseguía lo que buscaba. Vi pasar varias personas pero no me atrevía a preguntar si alguna había visto un cangrejo cargando algo por miedo a que me tomasen por loca así que decidí encargarme del asunto yo sola ya que después de todo, el animal no debería estar muy lejos.

Comencé a pensar que el cangrejo caminaba más rápido de lo esperado y que me costaría encontrarlo si es que no lo conseguía pronto y personalmente no era una chica rica que pudiese reemplazar su celular a los dos días de perderlo. Con una mano aparté los mechones de cabello que me molestaban y divisé a lo lejos a un muchacho que agitaba en la mano algo -Qué extraño...-Murmuré aclarando la vista -¿Ese…es mi móvil?-Me pregunté mientras caminaba en dirección al muchacho que no se detenía con la acción que estaba llevando a cabo. Apenas pude distinguir que era lo que creía que era corrí hasta quedar junto al muchacho –Disculpa, ese es mi móvil-Dije tímidamente colocando una mano en el hombro del joven pudiendo verlo mejor, sostenía un raspado de hielo en una mano y al crustáceo que se negaba a desprenderse de mi celular en otra –Con que así es como acabó todo…-Mencioné hacia el animal pequeño deduciendo lo que había ocurrido, mientras el joven agitaba la mano el cangrejo comenzaba a ceder y antes de soltarse por completo hizo algo que me dejó en blanco: no sé cómo pero con una de sus pinzas apretó el raspado –al parecer dispuesto a evitar caer- y lo partió en dos cayendo a la arena con una mitad, y apenas tocó la arena con la otra pinza apretó mi pie que inconscientemente sacudí con todas mis fuerzas haciendo al animal volar -¡¡¡AHHHHHHHHHHHH!!!-Grité sacudiendo mi pie en todas las direcciones posibles y para colmo dolía bastante, ese crustáceo nos debía algo a mí y al muchacho que había perdido su raspado, lo miré completamente pálida por el dolor para ver cómo reaccionaba ante lo ocurrido –Siento lo de…tu raspado-Dije con dificultad guardando el celular en mi bolsillo y poniéndome de cuclillas para masajear mi pobre pie, me volteé en dirección hacia donde había “huido” el cangrejo y sinceramente no pude evitar maldecirlo.

Seguía adolorida, me puse de pie y llevé mi mirada hacia el desconocido -¿Te ha hecho daño? Nunca pensé que haría eso-Comenté soltando un profundo suspiro y esbozando una sonrisa que se confundía entre lo natural y lo fingido por el dolor que no se había marchado –S-Soy Mynn, un gusto-Me presenté estrechando la mano del muchacho amigablemente. A continuación me quité el calzado y doblé la parte inferior de mis jeans para no ensuciarlos demasiado, tomé con una mano mis zapatillas y respiré hondo hundiendo mis pies en la arena esperando que el dolor cediese –Gracias por haber cogido el móvil, llevaba un rato buscándolo y creí que lo perdería-Dije mientras movía mis pies en la fresca arena, se sentía bien y mi tensión ya casi se había ido por completo -¿Cómo te llamas?-Pregunté curiosa con una sonrisa al muchacho que seguramente no estaría del todo alegre por lo de su raspado, si tenía suerte incluso podía ofrecerle el ir a comprar uno para cada uno mas tarde.
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Marik Ishtar el Lun Oct 20, 2014 6:53 am

Continuó agitando el móvil con brusquedad. Intentaba quitar al pequeño crustáceo del objeto, sin embargo casi era imposible, no lograba que lo soltara. –Suéltalo, pequeño diablillo.- Dijo algo irritado. – ¡Te lo buscaste!- Alzó un poco la voz. Llevó su raspado hacia su boca solo para sostener con sus dientes la superficie del vaso de plástico y poder tener desocupado su brazo izquierdo. «Maldito.» Pensaba después de intentar separar o al menos sujetar al crustáceo del otro extremo de su cuerpo. Pero no lograba separarlo. Bien parecía una escena de caricatura, y el rubio era la persona del chiste. ¿Cómo era posible que no pudiese quitar ese cangrejo del móvil? ¿Acaso poseía súper poderes? De nueva cuenta sostuvo su raspado con su mano izquierda y con la diestra procedió a volver agitar el móvil. – ¡Maldito!- Decía irritado y sin dejar de realizar dicha acción. Si continuaba de ese modo, seguro la gente que descansa en la playa, lo miraría como un demente por estar hablando solo o aun peor con un pequeño crustáceo.

-¿Es tuyo?- Inquirió después de ver a una joven que tocaba su hombre. Aunque no lo podía negar que lo tomó de imprevisto, ya que se encontraba concentrado discutiendo con el cangrejo que estar atento de lo que pasa alrededor. Realizó un último movimiento, esperando que el cangrejo se diera por vencido. Y al parecer funciono. Sin embargo un suceso inesperado ocurrió. – ¡Lo soltó!- Dijo entusiasmado hacia la chica, aunque todo parecía suceder en cámara lenta, en ese pequeño lapso de tiempo. Un cangrejo y villano del cuento se desprendía del móvil, y como venganza tiraba al suelo el preciado raspado del rubio, además de pinchar el pie de la fémina. – ¡Te cocinare cuando te encuentre!- Dijo con irritación al momento de perder de vista al cangrejo, al menos ya había salido volando gracias a la sacudida de pie de la joven. –Mí raspado…..- Observó la arena donde yacía su resto de hielo. –No pasa nada, luego compro otro.- Sonrió ante ella, sin antes guiñar el ojo. Aunque deseaba ir detrás de ese animal, que destruyo su preciado raspado. Amante del hielo, lo cual es algo extraño pero no se iba a quedar así tal accidente. Quería que sufriera de una u otra forma.

-A mí no, pero te ha lastimado tu pie.- Miró por un momento el pie ajeno. Sin embargo reacciono ante la presentación de la ya conocida Mynn. –Un gusto, Soy Marik Ishtar- Estrecho su mano con la ajena. –Solo fue suerte. Al principio fue un tanto extraño que un móvil se deslizara por la arena, como si fuese de esas piedras deslizantes de la valle de la muerte.- Colocó las palmas de sus manos en su nuca y continuaba hablando sobre lo sucedido. Aunque pensó por un momento que la mejor manera para aliviar un poco el dolor del pie de la chica, era con algo frio. –Eeeh sabes, iré a comprar algo, espérame.- Procedió a buscar al hombre de los rapados nuevamente, aunque no fue difícil ya que no se encontraba a mucha distancia. De nueva cuenta ordeno su raspado con mucho hielo y otro normal para Mynn. Una vez que pago, regreso con la chica. –Seguro te servirá para colocar en la lesión de tu pie.- Entrego el vaso a Mynn y seguido se sentó en la arena. –Te juro que si encuentro a ese maldito cangrejo lo voy a cocinar.- Dijo un tanto irritado mientras llevaba a su boca un poco de hielo con la pequeña cuchara que le fue entregada. –Nada mal, nada mal.- Finalizó después de saborear los trozos de fruta de su raspado.


Spoiler:
Me disculpo por la tardanza, esta semana estuve ocupado. XD Ya no pasara. :v
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Emma Roux el Jue Nov 06, 2014 2:39 pm

¿Es tuyo?” Me preguntaron, a lo que respondí asintiendo con la cabeza para ver cómo el cangrejo soltaba mi móvil y ocurrían los sucesos inesperados que dejaron como rastro un pie adolorido y un raspado en la arena. No podía evitar preguntar si no quería comprar otro, lo lamentaba por él pero al parecer ya lo había planeado, se presentó como Marik estrechando mi mano simpáticamente y respondí aceptando este gesto para luego mirar mi pie -¿E-Ehh? ¡No es nada! Supongo que pronto se irá-Respondí refiriéndome al dolor, y esperaba que verdaderamente fuese así o sino cocinaría con colaboración del joven a aquel animal.

Al rato vi como el muchacho me avisó que se iría a comprar algo así que lo esperé tranquila sin moverme de mi sitio hasta verle venir con dos raspados, uno para cada uno y el segundo que era para mí podía utilizarlo para aliviar el dolor de mi pie –¡Siento haberte hecho gastar en uno para mí! Y-Yo puedo pagarlo-Afirmé mientras rebuscaba dinero y luego se lo ofrecía al chico –Acéptalo, por favor-Volví a decir amablemente. No sabía cómo utilizar un delicioso raspado en mi pie, no podría dormir de noche si hacía tal locura desperdiciándolo en algo que causó un cangrejo –Espero que no te moleste, pero creo que sería bastante cruel utilizar este delicioso raspado para mi pie-Mencioné mientras con la cuchara que tenía lo probaba -¡Delicioso!-Exclamé sonriente mientras miraba a Marik -¿Me acompañas aunque sea a la orilla del mar? Quizás el agua esté fría y el dolor se vaya rápido-Propuse con una sonrisa mientras de momento le hacía caso y tomaba algo de hielo, para colocarlo luego en la punta del pie haciendo un inevitable gesto de ardor, y sí, era un dolor bastante desagradable ya que nunca antes me había atacado así un crustáceo.

Cuando logré convencer al joven de ir a caminar por la orilla caminé despacio hasta alcanzarla, y apenas mi pobre pie hizo contacto con el agua cerré los ojos –Ayyy definitivamente si vuelvo a ver a ese animalito no lo dejaré salir ileso-Dije con aires de seguridad, estaba convencida de que ese cangrejo no podía seguir suelto o lastimaría a alguien más, y además…ya nos debía algo a ambos.

Caminamos por la orilla lenta y placenteramente mientras mi pie comenzaba a sentirse de a poco mejor, el raspado estaba delicioso y pude disfrutarlo y utilizarlo una única vez para el propósito para el que fue comprado, minutos luego miré al muchacho que también sufrió un ataque de pinzas –Podríamos hacer una especie de alianza y acabar juntos con esa bestia pequeña que anda suelta –Mencioné sonriente levantando el pulgar, a continuación, mi vista se clavó en el romper de las olas y su sonido y luego fui distraída por una mujer y un niño que pasaban caminando: el niño feliz parecía haber encontrado un cangrejo y la madre le decía que se alejase, cuando una pequeña multitud se acercó a ver al crustáceo éste hizo lo mismo que a mí a los más cercanos y se abrió paso escapando en la arena. Todo aquello lo había oído por la tranquilidad en el lugar y la no mucha distancia, al instante miré a Marik –Mi dolor ya casi ni se siente, deberíamos atraparlo antes de que siga hiriendo personas…sería algo así como los justicieros de la playa-Dije con entusiasmo esperando la confirmación de quien me acompañaba, parecía una invitación a algo divertido y curioso, sabía que en el fondo algo así lo terminaría diciendo por ser yo quien no podría irse sin tener un duelo con el animalillo que casi me saca un dedo.
OffRol:
¡Siento muchisisisisimo la demora! Espero e intentaré que no me vuelva a ocurrir Buenoo...
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Marik Ishtar el Sáb Dic 06, 2014 6:04 am

Degustaba plácidamente su helado junto a la fémina. Su primer helado fue desperdiciado y el segundo no correría esa misma desgracia, si fuese por él, seguiría comprando más y más helados. Su gusto por cualquier cosa comestible que estuviese congelada, puede sonar un tanto extraño para otras personas pero para su persona es normal. Por un momento observo el pie de la chica, para ver si aún seguía con su tonalidad rojiza. Al menos el helado podría funcionar aunque se mostró perplejo cuando Mynn deseaba pagarle el helado. –Claro que no. No aceptare el dinero.- Dijo mientras sujetaba las manos ajenas con dichas monedas en las palmas. –Tómalo como si fuera el premio por el triunfo de alejar el cangrejo de nosotros.- Mostró una sonrisa y seguido comenzó a reír por las palabras ajenas, y no era en sentido de burla ante ella. –También es para ti. Aunque también puedes utilizarlo para tu pie.- Dijo sin dejar de reír. –Debí haberme explicado mejor.- Añadió rascando su mejilla diestra. Mynn menciono si podría acompañarla a la orilla del mar, por su parte el joven moreno aceptaría con gusto. Se levantó de la suave arena con tranquilidad y seguido espero a la castaña.

Caminó junto a ella hasta la orilla y mientras los pies ajenos sentían el agua, por su parte prefirió retroceder para que dicho líquido no mojara sus zapatos. –Qué diablos.- Mencionó para sí, mientras levantaba con suavidad sus hombros restándole importancia. Se suponía que se encontraba en la playa y debía disfrutar el momento, aunque sus prendas no eran las apropiadas para bañarse al menos quitarse los zapatos y sentir el agua en sus pies, sonaba divertido. Asintió al escuchar las palabras ajenas y seguido procedió a retirar sus zapatos de sus pies, sin olvidar levantarse un poco el pantalón hasta la altura de las rodillas. –No solo eso, debería estar en un restaurante japonés para servirlo junto a wasabi.- Mostró una sonrisa ladina hacia su posible plan para el crustáceo. No sonaba nada mal servirlo a extranjeros en una bandeja de plata.

Olvidando su plan macabro un momento, optó por observar el horizonte. El mar se apreciaba fascinante y hasta poco después pudo sentir ese aroma característico del mar, bastante tiempo que no visitaba la playa, a decir verdad nunca lo hace. –¿Eehh? Sí, claro.- Dijo un tanto confundido al principio, ya que Mynn lo saco de sus pensamientos pero después acepto su propuesta. –Ahora las pagara todas.- Dijo orgulloso de su próxima hazaña que realizaría. Sin perder tiempo y una vez que miro a la madre y su hijo. Corrió a dirección de un pequeño niño que construía castillos de arena. –¡Mi cubeta y palita!- Grito un el niño después de ver como el moreno se las arrebataba de sus manos sin su permiso. –¡No llores, ahorita te los devuelvo!- Exclamó a lo lejos Ishtar. Una vez que llego al lugar del incidente pasado, observó al crustáceo un tanto divertido. –No tendrás escapatoria.- Se lanzó ante el animal para atraparlo con la cubeta obtenida y con la pala de plástico lo introducía dentro de la cubeta. –¿Listo para convertirte en sushi? Delicioso sushi de cangrejo.- Sonrió ladino mientras lo miraba en el fondo de la cubeta. –¡Mynn! Haz los honores, por mi.- Desvió la mirada hacia la fémina para que realizara el castigo para dicho crustáceo. Aunque lo del sushi no era mala idea, de igual manera se imaginaba al pequeño crustáceo en una olla con agua hirviendo.

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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Emma Roux el Miér Dic 24, 2014 4:12 pm

El dinero del raspado no fue aceptado. A pesar de ofrecerlo el muchacho no lo aceptó así que no pude hacer más que un pequeño puchero que de nada sirvió, pues Marik no estaba dispuesto a aceptarlo. Intentando conformarme con que otra persona pagase por mí, corrí con él hacia la orilla para refrescar mis pies mientras oía las palabras del joven que ya disfrutaba el contacto del agua del mar con sus pies. Dejando de lado los pensamientos vengativos de ambos, vi como el joven corrió hacia un niño tomando su cubeta y paleta, disculpándose mientras intentaba que el infante no crease un alboroto. No pasó mucho tiempo para que pudiese ver atrapado por aquellos objetos, al crustáceo que quién sabe de dónde había salido, no sabía qué sucedía pero corrí hacia Marik apenas oí su frase honoraria y una vez frente a él tomé con una mano la cubeta mientras mi rostro se iluminaba -¿Creíste que escaparías?-Dijo como si el animal la comprendiese para luego mirar a su cómplice –Tranquilo, me aseguraré de que le tome un tiempo considerable regresar-Sentenció para luego fulminar a la “víctima” del plan con su mirada.

Corriendo con fuerza hacia el mar me impulsé con toda la fuerza que tuve y logré expulsar de una épica lanzada al crustáceo, el cual voló por los aires perdiéndose en el océano al impactar a una distancia bastante considerable de la orilla. Una vez terminé de festejar saltando con orgullo por la arena me acerqué al agua y llené la cubeta con ésta, para luego ir junto al niño dueño del objeto y entregársela con una sonrisa; seguido de esta acción me puse de cuclillas hundiendo sus manos en la arena para crear alrededor de lo que parecía ser el castillo a medio terminar que venía armando el infante una especie de camino que llenó con el agua contenida del balde -¿Ves? Así queda mucho más bonito, nos disculpamos por tomar tus cosas-Dije cálidamente poniéndome de pie y agitando la mano para saludar al pequeño. Tras esto, me dirigí a Marik con orgullo por lo que había hecho aunque quizás no fue lo más esperado, no podía haber despedazado a ese animal por más de que casi me arranca el pie solo porque  ese no era mi estilo, no podía herirlo aunque lo desease –Espero que esa lanzada sea suficiente, le tardará bastante tiempo volver a plantarnos cara y si se atreve a hacerlo probaremos cangrejo con wasabi. ¿Te parece?-Añadió satisfecha de sus palabras mientras comenzaba a caminar nuevamente hacia la orilla haciéndole una vez allí, una seña al joven de que la acompañase.

-Siento no haberlo triturado como se lo merecía, no podía hacerlo frente al niño o no hubiese podido dormir en toda la noche así que espero que esa lanzada sea lo último que le deba hacer, de no ser así se arrepentirá- Mencioné con una dulce expresión a pesar de que mis palabras no fuesen cálidas en absoluto. Mientras caminaba con la compañía masculina junto a mí, pudimos apreciar un bote pesquero de dos personas estancado en medio de la orilla no muy lejos de nosotros, los pobres hombres o más bien jóvenes no parecían expertos en la pesca y podría jurar que era su primera vez por lo que esto causó mucha pena en su persona. ¿Cómo podía ayudarlos? Mirando al joven a su lado decidió nombrarle el asunto por si es que aún él no lo pensaba -¿Empujar sería la única forma de ayudar? ¿O acaso podemos ayudarles de otra manera?-Le preguntó volviendo a llevar su mirada al dúo que empujaba inútilmente el vehículo acuático sin obtener resultado alguno, sinceramente no tenía planes de mojarme tanto pero si era la única forma de ayudar a aquellas personas no quedaba otra forma.
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Marik Ishtar el Vie Ene 09, 2015 8:55 am

¡Por fin! El crustáceo había recibido su merecido, bueno al menos se encontraba lejos de ellos y que decir del lanzamiento de la fémina. El joven rubio llevo su mano diestra hacia la altura de la sien y con los dedos juntos, siguió con la mirada al pequeño cangrejo. — ¡Touchdown! — Alzó la voz al ver caer al molesto cangrejo al agua. — ¡Buen lanzamiento! Aunque fue una pena, ya que yo lo quería en una olla de agua hirviendo. — Frunció los labios un momento y seguido llevo sus manos entrelazadas hacia la nuca. — La pensara antes de regresar. — Comentó hacia la fémina con una leve risilla. Levantó ambas cejas un tanto confuso por la señal de la chica hacia él, y antes de preguntar, ella comenzaba a explicar la razón del lanzamiento del cangrejo.

— Los niños de hoy en día son más listos que tú y yo juntos. ¿Qué le puedes ver de inocente a ese niño? — Señalo al niño inmediatamente y lo miró con suspicacia un momento. — Seguro esta planeando algo en este justo momento. Solo observa esa sonrisa. — Añadió entrecerrando los ojos. Aunque seguramente el moreno exageraba ya que el niño solo se encontraba aun terminando su castillo de arena y gracias a Mynn se podía notar el buen trabajo que realizaba con dicha arena. Dejando a un lado los pensamientos erróneos del ajeno, procedieron a seguir caminando por la orilla de la playa, por su parte no desperdiciaba el exquisito paisaje del lugar. — ¿Y estudias? O simplemente te dedicas a lanzar cangrejos. — Mencionó riendo ante el hecho del crustáceo.

Sin embargo algo inesperado ocurría nuevamente, un par de chicos al parecer se encontraba en problemas en la orilla de la playa y más el simple hecho que su bote pesquero había quedado atascado.
— ¡Por el amor de Ra! Todo mundo se encuentra en problemas hoy, me siento como si fuese una especie de héroe. — Comentó hacia la fémina y seguido se acercó junto a los ajenos. — Solo queda empujar. — Levantó su ceja diestra intentando al menos analizar el problema. — Manos a la obra. — Mención mientras se despojaba de su camiseta y seguido ayudo a los chicos a empujar el bote pesquero. Después de un rato y con todo el esfuerzo del grupo pudieron mover el bote de su estancamiento. — ¡Por fin! – Exclamó mientras sacudía sus palmas entre sí, para quitar el resto de arena de sus manos.  

Los chicos agradecieron a Mynn al igual que el rubio. Pero no todo termino en ese momento, como agradecimiento los invitaron a subir un rato al bote, ya que un leve paseo por el mar les ofrecían al igual de pescar en un momento determinado. Por una parte al moreno le gustaba la idea, ya que sería divertido ver el oleaje, los rayos del sol en el horizonte entre otras cosas.
— Mynn será divertido. — Comentó a la castaña. Además la idea de pescar no estaba nada mal, seguro atraparía un buen pescado.    
       
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Emma Roux el Sáb Ene 17, 2015 9:28 pm

Escuchando la opinión ajena sobre el niño y cómo éste le dedicaba una mirada desagradable por sus palabras no pude hacer más que comenzar a reír. Me aparté del infante y ambos comenzamos a caminar por la orilla –Mejor digamos que solo soy estudiante. Verás…estudiar no es para nada lo mío-Dije esbozando una sonrisa traviesa–Aun así voy al Instituto Sweet Amoris y estoy en el segundo curso por obras milagrosas del cielo, ¡Definitivamente sería mucho mejor si me dedicase a arrojar crustáceos al mar!-Exclamé deteniéndome a imaginarlo.

Tras hallar un barco pesquero atascado a la orilla ambos decidimos ayudar y así lo hicimos hasta lograr que el gran vehículo acuático avanzase, pero como los dueños o quizás empleados eran tan amables nos ofrecieron un paseo, ¡Podría ver cómo pescaban mientras paseaba en bote! ¿Qué mejor que eso? –Ni que lo digas, ¡Subamos!-Dije completamente entusiasmada jalando conmigo al muchacho hacia el pequeño barco, estaba tan emocionada que ni ayuda necesité para subir y estancarme en un costado lista para observar mientras llamaba a Marik a hacer de espectador conmigo. “¿Están listos?” Oí de los labios de uno de los muchachos y al asentir con la cabeza el bote arrancó su viaje al compás del romper de las olas.

No pasó mucho para que estuviésemos bien lejos de la orilla y una vez el pequeño bote pareció estable me levante y asomé en dirección al agua, hundiendo dentro un brazo y salpicando un poco al muchacho que me acompañaba obviamente a modo de broma mientras pasaba aquella mano mojada por mi frente tirando hacia atrás mi flequillo refrescándome. Me giré al joven recordando algo –Por cierto, olvidé preguntarte si es que tú también estudias, ¿Lo haces?-Le pregunté mientras echaba un vistazo al mar tranquilo y bruscamente salía de mi paz al oír que los que nos acompañaban ya habían pescado algo, corrí a ver en vivo y en directo cómo es que actuaban y realizaban todo y una vez sacaron el pez me mostré completamente asombraba –Wow… ¡Sí que es grande!-Dije echándole un vistazo para luego correr hacia Marik, en esa pequeña corrida me balanceé al pisar un poco de agua que había dejado el pez al entrar dentro del bote y casi caigo pero no fue así, apenas estuve frente al muchacho sonreí -¿Tu sabías pescar? ¡Yo no! Parece realmente divertido-Mencioné alegre ignorando el hecho más que obvio de que casi caigo de panza al suelo.

Pasaron unos minutos y los hombres del bote pescaron un total de tres pescados, decidieron tomar un descanso y con la vista clavada en las cañas nos preguntaron si queríamos tratar a ver si es que teníamos suerte, intercambiando una mirada cómplice con Marik terminé cogiendo la caña e improvisando según lo que había visto. Con muchísima paciencia aguardé hasta que sentí como si algo hubiese picado el anzuelo -¡H-Hay algo!-Exclamé mientras me las arreglaba usando mi fuerza y mis ganas para asomarme con cuidado a ver qué había pescado, pero…al ver lo que tenía empalidecí y clavé mis orbes en los del joven que también estaba intentando pescar algo –E-E-Es un…mejor velo por tu cuenta…-Le dije en blanco mientras observaba como ninguno comprendía mi reacción y en mis adentros pensaba cómo es que de todas las cosas bajo el mar yo pescaba un crustáceo. ¿Es que acaso se volvería una maldición? No podía creerlo.
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Marik Ishtar el Mar Feb 03, 2015 9:16 am

En el trascurso del camino, no pudo evitar asombrarse. ¡Ella estudiaba ahí! ¿Acaso todos estudian en Sweet Amoris? Aun mejor dicho. ¿Es la única institución en Sweet Valley? Igual, no era importante analizar más a fondo el caso. — ¡¿En serio?! Yo también estudio en ese lugar. Puff… Tercer Curso y en realidad, nadie quiere estudiar... — Entrelazó sus brazos hacia atrás a la altura de la nuca y continuo caminando al mismo ritmo de la chica. — No es como si me gustara escuchar a los profesores hablar y hablar. Blah, Blah, Mañana tienen examen, Blah, Blah, Deben estudiar y esas cosas. — Sonrió ladino ante esas situaciones fastidiosas. — Pero no miento, deberías entrar al club de atletismo. Eres buena lanzando o al menos al club de porristas, levantando pompones ayuda a los brazos. — Comenzó a reír momentáneamente.    

No le importo tardar tanto en ayudar a los hombres junto a Mynn. No obstante la recompensa por su fuerzo, fue gratificante. Nada más relajante que ir a un paseo en el bote pesquero, sentir los rayos del sol tocar su piel y el aire fresco pasar por su rostro. ¡Vaya Vida! Además no debía preocuparse en realidad igual que su compañera, por el simple hecho de tratar de deshacerse de aquel pequeño y molesto crustáceo. ¡Recompensas! Por los buenos favores, que le hicieron a la vida, el día de hoy. Sin perder más tiempo, subió al bote junto a Mynn y esperando cualquier instrucción por parte de los dueños procedió a recargarse en una esquina del bote. Aunque el bote se movía con brusquedad, no le impedido al joven moreno, observar con detalle el horizonte, una vista fascinante. Una vez que el bote se detuviera arrojo su camiseta a un lado de él y se acercó hacia la castaña.  

—Seguro hay tiburones.— Dijo un tanto bromista, mientras asomaba la cabeza a dirección del agua, al igual que la fémina.  — ¡Hey! — Fingió indignación. No obstante comenzó a reír. Caminaría en dirección hacia Mynn, para sujetarla al menos y brincar los dos al mar, aunque se resistiera o pataleara, él se lanzaría junto a ella al mar, por simple diversión. Sin embargo, uno de los sujetos del barco pesquero, inmediatamente saco del mar un gran pescado. — ¡Sorprendente! — Dijo admirado por tal captura, seguramente utilizaban buena carnada o solo fue suerte. —¡Cuidado! ¿Estás bien? — Se percató que la castaña, casi se lastimaba por resbalarse. Sin embargo no paso a mayores. De un momento a otro sujeto una caña de pescar, para probar su suerte. Aunque no le fue muy bien que se diga. Solo recargaba su mejilla diestra en la palma de su mana, y un tanto fastidiado solo esperaba.

Al contrario de Mynn, que en su rostro se apreciaba que se divertía mucho. Al fin y al cabo ella es una chica amable en el cuál se podía pasar el rato. Seguramente el rubio, conversaría con ella durante las clases, sin impedirle que estuviesen en diferentes cursos. Inmediatamente, se asomó hacia abajo, intentado ver con claridad lo que se encontraba en la castaña ajena y por las reacciones de la fémina no era algo por lo cual se debía festejar. — ¡Por el amor de todos los dioses! — Exclamó. De nueva cuenta se encontraba ante sus ojos, aquel maldito crustáceo. ¿Acaso deseaba pelear en serio? En todo caso, el joven Isthar se encontraba preparado para todo. — Yo, ya me canse de esa cosa. ¡No arruinara la diversión! — Se acercó hasta la caña de Mynn, y sin sutileza alguna, sujeto entre sus manos ese crustáceo e inmediatamente lo lanzo hacia el horizonte.

— ¡ مَع السَّلامة ! —
Exclamó a todo pulmón, en tono Árabe. Aunque simplemente decía adiós a ese crustáceo. — Listo. — Procedió a sacudir las palmas de sus manos entre sí, como si hubiese realizado un buen trabajo. Desvió sus orbes violáceos y mostrando una sonrisa ladina, apresuro el paso hacia la castaña. — ¡Es hora de un chapuzón! — Sin delicadeza alguna, sujeto los brazos de Mynn y seguido hizo que se lanzara junto a él, al mar. — Dime que sabes nadar. — Dijo fingiendo seriedad ante ella. —Lo digo ya que yo….. No sé, nadar. — Solo deseaba bromear con la castaña, aunque inmediatamente se sumergió momentáneamente. — Es tan refrescante. — Mencionó vivaz una vez que salió a flote.            
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Emma Roux el Mar Feb 17, 2015 7:27 pm

¿Ahora ambos estudiábamos en el mismo lugar? Eso me había tomado por una pequeña sorpresa que no pude evitar mostrar con mi expresión, la cual cambió rápido tras oír sus recomendaciones de clubes en los que yo pudiese ingresar. ¿Sería posible para mí estar en otro club que no fuese el de Teatro? Con mi torpeza lo dudaba.

Terminamos dentro de un bote con un paseo gratis que prometía ser muy agradable, ¡Y así lo fue! Cuando el bote se detuvo y el joven bromeó sobre los tiburones con su vista fija en el mar por un momento me pregunté cuán lejos estarían con mucha curiosidad. Creo que inmersa en la belleza del mar no sé en qué momento me volví todavía más torpe de lo usual casi cayendo a mitad del bote –S-Sí. Estoy bien no te preocupes.–Respondí  riéndome de mi misma. Pero, por más que uno quisiera no todo era siempre color de rosa y la verdad es que el crustáceo que tanto nos frustró anteriormente estaba llegando y despidiéndose con rapidez de nosotros.

El ver la reacción de encontrar aquello de Marik y la forma en que se deshizo del cangrejo fue más que cómica trayéndome también más curiosidad, ¿En qué lengua había hablado? Iba a preguntárselo pero de alguna extraña manera terminé nadando en el mar arrastrada por el muchacho –¡Y-Yo no sé!–Dije fingiendo no poder nadar simplemente para “burlarme” de quien me había arrastrado divertido al agua, ¿Y quién imaginó que él caería en la broma? Cuando se acercó para ayudarme terminé jalando hacia debajo de su brazo obligándole a hundirse conmigo y apenas vi que asomó su rostro comencé a reír sin cesar –¡Está genial! Y por lo otro me disculpo, no pude evitarlo–Añadí con una sonrisa divertida mientras me sumergía y luego asomaba mi cabeza fuera del agua comenzando a nadar de un lado al otro entretenida hasta ver una gran roca como si estuviese atascada en el mar. Me acerqué nadando hacia ella y una vez comprobé que sí era una roca me trepé arriba saludando a los del barco con diversión recordando una escena de “La Sirenita” donde la princesa observaba la playa desde una roca –¡Qué bonito!–Exclamé aferrándome a la roca –¡Hola Marik!–Saludé agitando una mano entretenida para luego ir nadando hacia él tras bajarme de la roca estancada.

Una vez frente al joven me sumergí y tras asomarme con una mano llevé hacia atrás mi flequillo –Si hubiese sabido que me divertiría tanto hubiese por lo menos traído mi cámara…¡Oh! Espera, quédate ahí–Le dije mientras nadaba lo más rápido que podía en dirección al bote –Disculpen…¿Nos tomarían unas fotografías? Tengo el móvil en el bolso pero si me lo pasan con cuidado lo tomaré rápido–Les propuse sonriente, una vez asintieron y logré encontrar como pude el móvil en mi bolso –el cual ellos me sostenían ya que después de todo no había subido al bote y de otra manera no hubiese conseguido tomar- se lo entregué a uno de los muchachos y luego nadé hacia Marik –Hay que tomarnos una fotografía justo en esa roca–Dije apuntando con el dedo a ésta –¡Será divertido!–Finalicé mientras nadaba nuevamente hacia la roca y me posicionaba como podía sobre ella haciendo poses extrañas –Cualquiera que me vea desde la orilla pensará que soy una náufraga loca–Mencioné divertida extendiéndole la mano al chico para que también subiese conmigo, era…como una invitación a hacer una estupidez si es que así podía llamarse. Una vez nos tomaron la fotografía que quería les hice una seña al muchacho que tenía mi móvil de que ya podía tirarlo en el interior de mi bolso mientras le gritaba un “Gracias” lleno de alegría.

Al cabo de un rato, cuando ambos nos cansamos de nadar y el bote parecía estar a punto de regresar nos subimos a éste nuevamente y una vez arriba me escurrí con las manos un poco los bordes de mi ropa para no llenar de agua todo el bote. Estaba un tanto cansada por tanto nadar de aquí para allá asi que mientras esperaba ser llevada de regreso a la orilla me senté junto a Marik –¿Qué idioma era el que utilizaste antes? Hablo de cuando lanzaste al cangrejo– Pregunté curiosa, no había notado  con anterioridad por simple torpeza el hecho de que por su nombre y apellido no era del lugar y ahora por fin podía indagar en el asunto. Mientras esperaba la respuesta ajena suspiré mucho más relajada, el hambre por el mar comenzaba a aparecer y esperaba que apenas llegásemos a la orilla hubiese algún puesto con siquiera un sándwich o moriría justo a mitad de la arena.

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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Marik Ishtar el Lun Mar 02, 2015 10:27 am

Cuenta la leyenda que en el mar la vida es más sabrosa, y ¡¿Por qué no?! Sol, arena, aguas cálidas y aventuras de verano que esperan impacientes a sus invitados. ¡Un momento perfecto! Aunque tampoco tan perfecto ya que ese crustáceo deseaba entrometerse una vez más en sus planes, así que no la tendría tan fácil, ya que gracias a sus acciones no lo volverían a ver nunca más o al menos eso quería pensar él. Una vez que disfrutaba las cálidas aguas del mar junto a Mynn, no funciono del todo su bromita y solo optó por reír después. — Yo solo quería divertirme como aquellas películas Estadounidenses. ¿Qué esperaba? Solo es ciencia ficción. — Movió su cabeza en forma de negación por aquella bromita iniciada por él, además seguro no había tiburones a los alrededores.  
     
Cerró los ojos por un momento para aprovechar el buen clima. No obstante reaccionó al momento de escuchar la voz contraria. — ¡Hola Sirenita de mar! — Dijo a la castaña mientras sonreía acompañado de un ademán de saludo. Por un momento le pareció extraño que estuviese una piedra en las cercanías, pero igual era perfecta para realizar un par de clavadas desde su superficie.  Se acercaría hacia la roca, pero optó por esperar a su compañera. — Yo te espero. — Dijo mientras retiraba su cabello del rostro. Seguramente saliendo del agua, bien parecería un perro pastor inglés. — Claro, me gusta la idea. — Comenzó a nadar hacia dirección de la roca para capturar aquellos momentos en el mar. Con cuidado subió a la roca para no resbalarse por la textura musgosa de la piedra y de igual manera no golpear o algo por el estilo a Mynn.  Por un momento comenzó a reír por los gestos que realizaba la contraria, y acompañándola realizó lo mismo. En cada captura mostraba a relucir un gesto diferente y cualquier ademán demente.

— ¡Soy el rey del mundo! ¡Woohoo! — Levantó ambos brazos como si imitara la conocida escena de la película de Titanic. ¡Claro! No salió igual, pero al menos fue divertido intentarlo. — No te preocupes, yo me incluyo a la locura del momento. ¡Seremos dos! — Sonrió cómplice ante ella y con su mano realizaba la señal de dos. Al finalizar la sección fotográfica optó por realizar un clavado y no fue el único, ya que se divirtió realizándolo una y otra vez. Los hombres del barco pescador les indicaron que debían volver, por su parte era una lástima ya que deseaba aquedarse un rato más. Una vez arriba del barco pesquero, tomó asiento para esperar a regresar a la orilla nuevamente. Sin embargo en el trascurso del viaje la castaña preguntaba por aquella palabra dicho en su idioma natal. — Ooohh Era Árabe. Soy del Cairo Egipto. — Respondió complaciente.

Igual no le extrañaba que siempre le preguntaran por su nacionalidad de igual manera esperaba esa pregunta tarde o temprano y más por el hecho de su tatuaje en su espalda que se encontraba aun al descubierto, al menos no lo etiquetaron como si estuviese asociado con una mafia o algo por el estilo. — ¡Mira! Falta poco para llegar. — Exclamó señalando a la distancia. — Vamos juntos a comer. ¿Qué te parece? Nadar un rato en el mar abre el apetito. — Añadió sonriente. Una vez que llegaron a la orilla, se despidió de aquellos hombres y sin olvidar agradecer por el viaje. Aunque sus prendas aún seguían un tanto húmedas a excepción de su camiseta que aún continuaba seca, procedió a buscar un lugar para poder comer con Mynn. — ¿Qué te gustaría comer? — Preguntó con leve curiosidad. Tal vez no le agradaban sus gustos referentes a la comida, aunque se encontraba acostumbrado a probar de todo.
 
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Emma Roux el Dom Mar 08, 2015 4:10 pm

Tras sacarnos varias divertidas fotos en la gran roca y reírme por un rato con Marik recibimos la señal de subir nuevamente al bote y de paso aproveché a preguntar sobre aquel lenguaje utilizado por él anteriormente — Woahhh… —Dije sin pensar asombrada por el lugar de donde era, no recordaba haber oído antes a alguien hablar en árabe en vivo y en directo asi que ya me iba a tomar el tiempo para preguntar a mis anchas si se me permitía al tocar tierra.

Mantuve una mirada entusiasmada cuando vi la orilla cada vez más cerca y ni explicar cuando escuché la propuesta de comer juntos — ¡Genial! Tengo hambre también asi que es una gran idea—Dije sonriente viendo cómo minutos después el barco paraba dejándonos en la orilla, tomé mis pertenencias y bajé echando un vistazo a que solo éramos nosotros dos — ¿Volverán? —Pregunté a los hombres curiosa escuchando una respuesta positiva, al parecer en el tiempo que estuvimos nadando les fue bien por lo que regresarían a continuar con lo suyo, les agradecimos y despedimos viendo cómo su pequeño bote se adentraba otra vez al mar. Me giré y miré a mi acompañante para responder a su pregunta con una mirada pensativa —Para mi una hamburguesa en pan está bien, ¿Qué hay de ti? —Pregunté mientras buscaba algún lugar de comidas rápidas esquivando con la vista a aquellos restaurantes de mariscos para familias o gente con dinero o aquellos sitios que no tenían buena pinta hasta ver lo que parecía ser un sitio que, a mi parecer estaría bien para comer algo sencillo. Tras señalar a Marik el lugar, caminamos juntos hasta allí llevados por las brisas que cada tanto soplaban, a lo lejos se escuchaban los sonidos del rompimiento de las olas y algunos pájaros, había bastante gente caminando lo cual solo hacía el momento más placentero.

Apenas estuvimos frente al lugar y pusimos un pie adentro nos sentamos en una mesa chica de dos de donde se podía ver bien el mar a pesar de no ser una gran vista como la que seguro tendrían los restaurantes más lujosos, se estaba bien aquí y no podía esperar para comer algo, llegó una mesera y nos pidió la orden, pedí como anteriormente lo había dicho una hamburguesa en pan y de bebida una Sprite, esperé paciente a que Marik ordenase lo que quisiera y cuando la empleada se alejó acomodándome en mi asiento me decidí por indagar un poco —¿Hace mucho te mudaste a Sweet Valley? ¿Cómo es Egipto? Jamás he estado ahí pero debe de tener cosas bastante interesantes—Comenté pensando un poco en la arqueología, cuando pensaba en el Cairo Egipto eso se me venía rápido a la cabeza y en lo interesante que sería el excavar en la amplia arena en busca de cualquier cosa.
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Marik Ishtar el Lun Abr 06, 2015 10:21 pm

El fantástico viaje en las cálidas aguas de Sweet Valley, había llegado a su fin. Sin duda alguna fue una experiencia divertida, además era la primera vez que hacia un viaje de ese tipo en la ciudad. Tal vez más adelante reúna un poco de dinero para ir a los típicos paseos turísticos del lugar y darse una merecidas vacaciones. Ayudar en el museo siempre es agotador y un descanso no hace daño a nadie. Gracias al paseo proporcionado por los pesqueros, comenzó a tener hambre, casi parecía que su estómago le gritaba desde el interior que lo alimentara sin perder más tiempo. Pero antes de hacer eso, debían escoger un buen lugar para comer. ¿Qué sería bueno para almorzar?

A las cercanías del muelle se podían apreciar varios restaurantes y como especialidad poseían platillos relacionados con el sazón marítimo. No era la mejor opción a escoger, así que comer hamburguesas no era ningún problema para él, sin olvidar que los dos años que estuvo viviendo en Nueva York solo la pasaba comiendo comida chatarra, con tal de no ver puré del cual su hermana mayor acostumbra servir. —¡Perfecto! No tengo problema. — Exclamó conforme con la propuesta y por ende camino junto a la castaña. Al seleccionar un pequeño lugar para comer, se preguntó por un momento si no hubiese problema por el estado en el que se encontraban.

Siempre existe gente un poco exigente al momento de entrar a su local, pero al ver que los encargados los recibían con amabilidad dejo a un lado el asunto. Inmediatamente procedió a sentarse en el lugar designado y complaciente ordenó lo mismo que su compañera. La camarera una vez con órdenes anotas se retiró del lugar. Por su parte el joven moreno desvió sus orbes violáceo hacia la ventana cercana, el paisaje marítimo era fascinante hasta un tanto mágico. Los rayos del astro rey parecía que dibujaban pequeños caminos luminosos que invitaban a buscar su final tal como si fuese un arcoíris.

Su compañera lo saco de sus pensamientos y antes de responder, realizó una pausa momentánea. —Mm.. — Caviló; no estaba seguro del tiempo que poseía viviendo en la ciudad, pero tampoco pasaba más del año. — Al parecer ya cumpliré un año en Sweet Valley, no estoy seguro.— Sonrió complaciente ante la fémina. — ¡Lo hubieses dicho antes! — Exclamó un tanto entusiasmado. — Es un lugar indescriptible, lleno de historias que te erizaran la piel y sin olvidar las zonas arqueológicas. — Realizó un rápido ademán hacia su lado derecho, tal como si deseara que la chica comprendiera a lo que se refería.

Hablar de su país natal le emocionaba bastante. — De hecho mi familia posee un museo en la ciudad, deberías visitar el lugar algún día. Yo podría ofrecerme a guiarte por las zonas. — Comentó con cierto aire de picardía, pero siempre tendía a bromear de esa manera. — Seguro te encantara ver las exposiciones sobre Egipto, mi madre se encarga de mostrar al público una colección inédita. — Añadió con un sutil aire de misterio. Sin embargo antes de continuar con la animada conversación, la joven camarera se acercó a dejar las órdenes. — Gracias preciosa… — Ahora la comida se encontraba servida y no deseaba esperar más. Aunque de momento detuvo a la camarera para pedirle que trajera un poco más de hielos.  

— ¿Qué me dices de ti? Si pasaremos el resto de la tarde juntos, no hace mal platicar un rato. — Si continuaba expresándose de esa manera, seguramente terminaría espantando a la fémina. Una vez más agradeció a la joven camarera por los hielos y acto seguido procedió a beber del ahora frio refresco. — Bon Appétit. — Remarcó con si fuese un restaurante elegante y por ende iniciaría con la primera mordida a su platillo.  
         
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Emma Roux el Sáb Abr 25, 2015 8:46 pm

Según las palabras del ajeno ya estaba aquí por un año, ¡Genial! No era un recién llegado y ya conocería Sweet Valley bien, escuchándole hablar entusiasta me di cuenta de que había estado en zonas arqueológicas, me asombré y en mi rostro se habrá notado el interés que aquel tema me causó—¿E-En serio? Woahhh…ha de haber sido emocionante, ¿Tú has encontrado algo alguna vez?—Pregunté con total curiosidad, ¿Cómo sería el concentrarse y pasar horas en búsqueda de algo, quizás, de una época remota allí enterrado? Marik parecía bastante contento de poder hablar sobre su país, sobre lo que conocía y había vivido provocándome ganas de ir también, imaginaba todo eso y sonreía con ilusión e… ¡Imagínense cuando supe que su familia tenía un museo! Con asombro ni siquiera pensé un instante lo que diría — ¡Iré! ¡Definitivamente! ¿Deberas me guiarías? ¡Pues tómalo por hecho! No puedo ni quiero perdérmelo—Dije como una niña a la que le ofrecían ir al mundo de los dulces, fui directa y sincera aunque quizás lo asusté un poco, ¿No? Ojalá no fuese así porque realmente…quería saber sobre cómo era Egipto.

En la conversación la camarera apareció con la comida y tras agradecerle se marchó, ahora debía contarle sobre mi aunque mi vida no era precisamente tan interesante como la suya —Soy mitad alemana y mitad japonesa pero sólo sé de Japón por relatos de mi padre ya que viví en Alemania casi toda mi vida, dos de las cosas que me gustan son el teatro, que es a lo que quizás me dedique cuando sea más grande y como verás, me llama bastante la atención la arqueología de verla por la TV y eso, no sé nada al respecto pero quisiera poder pasar por esa experiencia alguna vez—Conté con normalidad, ¿Algo más que decir? —¡Ah! Y por si acaso, tengo diecisiete, 2° Curso—Aclaré con una sonrisa cálida dándole a conocer sobre mí lo básico para estar más o menos a mano, la camarera volvió a aparecer para complacer con su petición al joven y se retiró otra vez, serví un poco de Sprite en el vaso que me correspondía y tomé un poco, ¡Tantas cosas que había hecho me habían secado la garganta! Miré la hamburguesa que tenía y sin poder aguantar más el hambre que tenía di el primer mordisco, ¡Deliciosa! Aunque claro que, en una hamburguesa no había mucho que hacer para que lograse complacer a alguien.

Antes de que pudiese añadir algo o simplemente dar otro mordisco la camarera volvió a presentarse esta vez con un poco de timidez —Disculpen la interrupción pero…os traigo una cortesía del lugar, que lo disfruten—Añadió dejando un platillo lleno de papas fritas que tenían una pinta espectacular en la mesa, se volvió a ir y ambos quedamos en silencio, por mi parte contemplé el plato y sin previo aviso volví a hablar —Bueeeno…supongo que tendremos que hacer lugar en el estómago también para eso—Posiblemente lo había asombrado por decir algo así pero no era broma cuando decía que lograría comer todo eso sin problemas; tomé una de las papas y la probé pero, ¡Auch! Estaba caliente, pero eso se supone que me pasaba por apurada, ¿No? —Cuidado, están calientes—Advertí mientras tomaba un poco para aliviar el ardor leve causado por mi apuro.

En alguna parte del lugar escuché algo de barullo y tras mirar mejor en una zona un par de amigos estaban a las risas rodeados de gente que los alentaba, ¿Qué ocurría? Miré extrañada a Marik, quise ignorarlo pero de seguro él tampoco podría por lo que para no levantarme llamé a un camarero que pasaba para preguntar al respecto —¿Están bien los dos de la mesa de allá o de casualidad ocurrió algo?—Dije echando un vistazo a la mesa de los jóvenes —Ah, ¿Ellos? Están intentando ganar la competencia del lugar, tienen que comer una milanesa de tamaño extra grande acompañada de papas, es comida casi para tres personas por lo que no creo que lo logren pero si les molesta el ruido o algo avísenme por favor y les pediré que bajen el volumen sin problemas—Dijo el joven simpáticamente —No, no se preocupe—Respondí mientras le veía asentir y marcharse a seguir con su trabajo. Miré por un instante la mesa ajena y luego a mi acompañante —Qué extraño, ¿No?—Me referí al concurso, no me esperé para nada que algo así se diese en un lugar como este pero en fin, antes de agregar algo en mi expresión se notó que pensé en algo —¡Oh! Perdona si hice esa pregunta tan repentinamente al camarero pero…hablando otra vez de mí, también soy muy curiosa—Añadí con una sonrisa pícara al final mientras daba otro mordisco a la hamburguesa que no quería que se enfriase.
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Marik Ishtar el Dom Mayo 31, 2015 5:03 am

Solo hablar de Egipto causaba exaltación al joven moreno, impulsándolo a sujetar sus maletas e irse inmediatamente de Francia. Pero su familia y el trabajo pendiente realizaban que se quedara un poco más tiempo. Aunque solo queda esperar hasta regresar al Cairo, mientras tanto recordaría los momentos junto a su padre y aquellas pequeñas aventuras vividas en la sofocante arena del desierto. — ¿Y tú qué crees? — Guiñó el ojo a la fémina acerca de su curiosidad presentada, poseía tantas anécdotas que contar pero no existía suficiente tiempo para que la joven castaña las escuchase.  

— Claro preciosa, seré tu guía, solo menciona mi nombre y todo será totalmente gratis. — Añadió un tanto picarón ante la situación, pero por otro lado era una lástima que no tuviese boletos a la mano. Incluso, en otras ocasiones los boletos del museo los ha utilizado como si fuesen billetes, solo basta preguntar a uno de sus amigos de aventuras. Después que la camarera se acercara con su refresco y por ende con más hielos, continuó con la conversación de manera amena. — Lo mucho que conozco de Japón es el sushi y pollo Teriyaki. — Comenzó  a reír a lo bajo por su comentario. — En Nueva York es lo más cercano que pude conocer de Japón excepto Alemania, no tengo idea. Tal vez… ¿Cerveza? Consumen mucho en aquellos lares. Creo…. — Caviló; ni el mismo poseía idea de lo que se encontraba diciendo, pero igual no era una cosa de cual preocuparse.

— Seguro serás una gran bailarina y espero que me invites algún día a tus presentaciones. — Procedió a beber un poco de su refresco. Sin embargo, por poco terminaría preguntando sobre la institución proveniente de la joven, pero quedo en segundo plano al recordar que estudiaba en la conocida y popular Sweet Amoris. Si recibiera un dólar por cada persona que conoce y respondiera que estudia en dicha institución, sin duda alguna se convierte en todo un millonario. Por lo tanto no menciono nada más. — Yo tengo dieciocho años, y por lo que veo no es tanta diferencia de edad. Además tengo suficiente espacio para unas papas fritas. — Se sorprendió que la joven camarera entregara papas a los dos y sin pensarlo procedió a comer un par, pero antes los acompaño con salsa de tomate.

—¿En serio? Ya me comí cinco bastones de papas. — Bromeó de momento pero no le importaba, él continuó comiendo papas fritas. — Se encuentran deliciosas, aparte entramos en calor después del chapuzón en el mar. — Añadió después de llevar una a su boca. De momento escuchó a un camarero explicar sobre un concurso o algo por el estilo, aunque no mencionó nada parecía divertido. — La curiosidad no posee nada de malo. — Procedió a morder una porción de su hamburguesa. — Sabes… deberíamos concursar. — Sonrió de manera maliciosa y sin esperar una respuesta ajena se levantó de la mesa y por ende se acercó a los chicos del concurso. Por un momento observó a los competidores que trataban devorar toda la comida de la bandeja. — Parece divertido… — Musitó para sí mientras continuaba el concurso.  
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Emma Roux el Vie Jun 26, 2015 2:53 pm

¿Mis presentaciones? Aquella frase de mi acompañante me dejó…¿Emocionada? Me quedó en el cuerpo una agradable sensación quizás de habérmelo imaginado —Más que bailar deseo actuar, ya sabes, hacer reír a otros y distraerlos cuando lo necesiten interpretando diversos personajes, si lo consiguiese definitivamente te llamaría a verme—Le guiñé el ojo asegurándole lo que decía. La primer parte de lo que dije se basó en plasmar cuánto me gustaba actuar en algunas  palabras, quizás no fuese mucho pero de seguro con el brillo que todos decían me surgía en la mirada al hablar al respecto, haría más evidente cuánto amaría poder presentarme y tener como trabajo a la actuación.

Supe la edad del joven y continuamos comiendo, me alegraba saber que no teníamos gran diferencia de edad entre ambos. Halagamos la comida, ¡Bendición! Definitivamente comer era una de las cosas más importantes para mi así que estando en un sitio con vista al mar, el olor a comida y semejantes papas fritas enfrente –sin hablar de la hamburguesa cuyas pintas no se podían ignorar-, calientes y con el punto justo de sal…¿De qué podía quejarme? Tras enterarnos por el camarero al respecto de lo que se llevaba a cabo en la mesa de más lejos escuché una frase dicha por el muchacho que me hizo levantar la vista a mirarle fijamente para ver si es que no había escuchado mal, ¿Él también pensó en concursar? ¿No había sido la única? Sin poder reaccionar apropiadamente le vi levantarse de su sitio e ir a ver en primer plano de qué iba eso y, obviamente le seguí pero llevándome conmigo la hamburguesa, aprovechando a darle un mordisco mientras caminaba a la otra mesa.

Permanecí expectante junto con otras pocas personas que estaban igual de curiosas que nosotros y allí escuché el susurro de Marik, en aquel momento sin dudarlo hice seña al caballero que antes nos había hablado y una vez se acercó lo suficiente exclamé: —¡Voy a hacerlo! Quiero participar también con él—Dije señalando al muchacho rubio que había estado acompañándome provocando que la gente cercana voltease a mirar si hablaba enserio, el camarero sonrió y nos indicó que fuésemos a nuestra mesa a esperar por la comida, asentí y me dirigí a donde antes estuvimos comiendo. En nuestra mesa, dejé en un costado la comida que ordené para hacer lugar a la que vendría —Seguro será divertido, pero cuando sea demasiado no temas parar, no quiero que te duela el estómago por esto…—Dije con seriedad dejando en claro que no debía forzarse a hacer esto, antes de poder agregar algo sentí un aroma familiar y tras voltear vi cómo el camarero aparecía con una gran bandeja, respiré hondo y vi cómo colocaba sobre la mesa la comida y un pequeño cronómetro para medir que no nos pasásemos del tiempo límite al comer, miré a Marik con una cómplice sonrisa antes de empezar y escuché como el empleado se paraba a un costado y decía…—¡Empiecen!—.
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Marik Ishtar el Jue Jul 30, 2015 8:25 am

El semblante ajeno lo hizo cavilar acerca de las metas en la vida y todas aquellas cuestiones que conlleva el futuro. Su sonrisa y la manera de expresarse demostraban que lucharía por su ideal hasta el final, aun así, dejaría aquellos pensamientos existenciales para la hora de dormir, que sería una broma de mal gusto a las tres de la mañana. — No hay duda que lo conseguirás. — Parecía un comentario simple pero lleno de ánimo ante su meta. — ¡Hey! Pero quiero boletos VIP, no quiero estar sentado en las últimas filas y que una señora me bloque la vista con su largo cabello. —  Soltó una leve carcajada mientras sujetaba una papa frita y señalaba a la joven castaña, tal como si debía cumplir su promesa.

No obstante, el resto del día parecía ponerse interesante, además ese concurso prometía muchas cosas más que un fuerte dolor de estómago. Mientras observaba atento el desenlace de los participantes se preguntaba acerca  del dolor que mostraba uno de los chicos en su rostro, aunque de momento levanto ambas cejas sorprendiéndose que él también participaría.
— ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? —  Volteó hacia Mynn preguntando acerca de lo ocurrido. ¿En serio? Tampoco es que tuviese un  problema, pero lo había tomado de sorpresa. Además, las miradas ajenas quedaban expectantes ante acerca de los nuevos participantes. ¿Deseaban diversión? ¡Obtendrían diversión!

— ¡Papas fritas! ¡Papas fritas! — Levantó el brazo entusiasmado ante su próxima acción un tanto demente. ¿Cuándo no hace cosas dementes? Incluso quedarse sin camisa dentro de una cafetería sonaba tan normal, pero esa historia es de otro cuento. — ¿Yo? ¿Detenerme? ¡Nunca! — Expuso mientras tomaba asiento en la mesa del dichoso concurso. — ¡Es hora del concurso! — Esperó desafiante la señal del encargado y una vez que arranco el cronómetro se dio permiso de llevar toda papa frita a su boca. « Tranquilo Marik, tranquilo… » Desvió sus orbes violáceo inconscientemente hacia el público y por lo tanto, a la joven castaña.

« No tan rápido que existe la posibilidad de terminar lleno antes de tiempo. » Pero para entonces ya había sonado la campana para que se detuvieran, por su parte quedo un tanto perplejo ya que ni había comido la mitad de la bandeja servida. — Por el amor de Ra…. — Apenas llevo una papa frita a su boca después de ver a su compañera que había comido más que él. El final del duelo ya se encontraba decidido.

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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Emma Roux el Dom Sep 06, 2015 1:33 am

¿Quién lo diría? Estaba en medio de un restaurant de comida en la playa apuntándome con un joven que había conocido en la orilla hace menos de medio día para un concurso de comida y la emoción se me notaba en el rostro, ¿Para qué negarlo? Cuando Marik mostró igual entusiasmo todo mejoró pero…aún faltaba que nos trajesen la comida y comenzaba a dudar de nuestras capacidades o más bien las de nuestros estómagos pero al ver la buena reacción del muchacho dejé la preocupación atrás, después de todo, ¡Había que divertirse!

El concurso inició y decidí llevarme las primeras papas fritas del plato despacio a la boca para iniciar sin llenarme tan pronto pero, continuamente mis orbes se desviaban al cronómetro que cada vez marcaba menos tiempo restante. Comencé a apurarme, ¡Que el tiempo es oro! Me olvidé rápido de la gente y con más velocidad pero sin llegar a desesperarme seguí comiendo hasta escuchar el sonido de la campanilla del mozo que anunciaba el final del concurso, cerré los ojos por unos segundos tragando el bocado que terminaba de masticar y esperando que los resultados fuesen agradables, abrí lentamente un ojo echando un vistazo a la bandeja, ¡E-Estaba vacía! Abrí el otro ojo y luego miré a Marik para luego sonreír, ¡Habíamos ganado! Me pesaba el estómago por la gran cantidad de comida que había consumido pero la felicidad de gozar que la victoria era nuestra me bastaba para poder sonreír así. De fondo escuché murmullos y asombros ajenos hacia nuestra mesa –sin mencionar la cara del mozo que no podía esconder la sorpresa-, ¿Qué decir? Me sentía un bollo de crema después de haber comido tanto. —¡Ganamos!—Festejé lo obvio alzando mis dos manos hacia arriba como si me estirase para luego chocar los cinco con el rubio.

De seguro había sorprendido al joven sentado frente a mí ya que no le había aclarado cuánto podía comer si quería por lo que ver su reacción me causaba cierta gracia pero ahora es cuando agradecía ser de esas personas que podían comer mucho y que lo disfrutaban porque de lo contrario hubiésemos sido una pareja más que perdería aquí. Por mi cabeza pasó una rápida imagen de mi hermano que era el que principalmente me molestaba con ello o solía decirlo cuando vivíamos de más chicos en la misma casa pero…¿Qué estaba haciendo? Dejé de volar en mis pensamientos para mirar otra vez al mozo y luego a mi acompañante para hacer la típica o por lo menos esperada pregunta —¿Cuál es el premio? Sólo díganme que no es un postre porque voy a explotar…—Dije aquellas palabras llevándome una mano al estómago haciendo una expresión no tan alegre, aún si tenía que rodar por los suelos no me iba a marchar de aquí sin una pequeña recompensa que valiese la pena.
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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

Mensaje por Marik Ishtar el Dom Sep 27, 2015 11:19 am

¡Maldición! Desde ese día no comerá de esa manera tan ¨apresurada¨ pero todo sea por la loca idea de concursar en semejante evento de comida. Sin embargo, ni siquiera había tocado la bandeja entregada por completo. ¡Un golpe certero! ¡Maldición! Seguro debía maldecir para sus adentros. — ¿En serio? — Pregunta incrédulo. — Naaa Sólo estoy jugando. — Festeja junto a la joven levantando los brazos y seguido choca las manos contra la contraria. — ¡Give me five! — Se escucha el resonar de las palmas, una experiencia que no se olvida con facilidad, aunque quedar en vergüenza no es algo que pueda hacer sentir mal al rubio, la última vez termino sin camisa y bailando en una cafetería junto a un joven, amigo suyo.

Además correr como infante en las piscinas públicas junto a un desconocido no se compara con lo que se vive en ese justo momento. Pero después del todo el alboroto entre los presentes, faltaba realizar la gran pregunta del millón. ¿Qué premio recibirían? ¿Comida gratis? ¿Tazas? Esperaba que no fuesen tazas, odiaba las tazas como premios, aunque una camiseta no estaba mal. Ya poseía una experiencia con semejantes regalos de cortesía.
— Espero que no sean tazas, le voy a decir que detesto las tazas. — Refunfuñar al igual que un infante no era la mejor manera de solicitar un premio, pero al cruzar los brazos y clavar una mirada afilada al mozo, sabía que hablaba en serio.    

El joven mantuvo silencio por las palabras de ambos, la joven no deseaba postres y el moreno no quería tazas. ¿Qué sería bueno? Realizó un ademán para que esperaran un poco y regresaría pronto con el premio. No obstante, el joven no tardo demasiado e inmediato se acercó a la mesa nuevamente.
— ¿Tazas? — Pregunta el joven moreno, pero el susodicho sonríe y niega con un suave movimiento de cabeza. — ¿Entonces? — Inquirió un tanto impaciente. Para entonces el joven muestra un par de entradas para el cine, no es que fuera mal premio, hasta sonaba divertido. — Algo es algo. — Desvía sus orbes violáceo hacia Mynn y seguido al mozo, para sujetar el premio.

Sin embargo una conversación ajena llama su atención, no es que deseara entrometerse pero el comentario de una joven pareja a una mesa próxima le dio una fantástica idea para continuar con el paseo en la playa.
— ¿Te gustaría ir a la feria? Al parecer en el muelle se encuentra una feria no muy grande. — Expone guiñando el ojo, sin antes sujetar una papa frita y llevarla a su boca como último recuerdo del concurso.  

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Re: ¡Alguien que detenga al cangrejo!

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