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Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

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Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Alone Hraesvelgr el Mar Sep 23, 2014 11:27 am

La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes.
Nicolas Poussin

Aquella mañana del sexto día de la semana. Procedió a levantarse temprano para visitar aquel campo que su hermano mayor había mencionado en la cena anterior. Se encontraba entusiasmado por plasmar aquella naturaleza viva en su lienzo. Tal vez su hermano mentía por tal descripción del lugar. Sin embargo no sería capaz de mentirle de tal manera. De igual manera no perdía nada, en encontrar aquel campo vivo, e inclusive deseaba compararlo con los Campos Elíseos. No, no se trataba de ¨Les Champs Élysées¨ La famosa avenida de París. Según la mitología griega son campos libres de pecado como maldad y la paz reinaba con resplandor. Su belleza es inexplicable ya que solo existía la vida eterna para aquellos que se encontraban en dicho lugar.

Sin perder tiempo desayuno con rapidez e inmediatamente fue por sus instrumentos para dibujar. Siempre fue ordenado pero esa mañana removía la ropa de sus cajones, buscando un estuche de lápices que no encontraba en su mochila. -¿Dónde quedo mi estuche?- Preguntó a su pequeño labrador que lo miraba desde la puerta de su habitación. –Deberías ayudarme a encontrarlo- Continuaba charlando con su perro, como si fuese a responderle. Se dirigió con rapidez hacia su armario y de nueva cuenta comenzó a lanzar su ropa hacia la cama.  Al no tener suerte solo suspiro e intento recordar donde dejo su valioso estuche. Frunció el ceño y de un momento a otro salió corriendo hacia el cuarto de su hermano mayor. – Sabía que se llevó mi estuche.- Suspiró con alivio. Una vez que sus cosas se encontraban listas. Se dirigió hacia aquel campo deseado con Cerbero su perro. Al ser un poco nuevo, no se salvó de perderse en el camino. Sin embargo gracias a una pareja que pasaba pudo llegar al lugar.

-Debemos subir ahora cerbe.- Miró asombrado aquella colina arriba. El camino no era tan agradable, lleno de rocas y la tierra un tanto suelta a cada paso, que podría darse. Procedió a subir junto a su mascota, y su mochila la sujetaba con fuerza para no perder algún pincel en el camino. –Espérame amigo- Dijo agitado después de ver como su perro tomaba la delantera con rapidez. Pero quedó asombrado después de pocos pasos. Había llegado aquel hermoso lugar. Al fin y al cabo no se trataba de una mentira por parte de su hermano. ¿Cómo era posible que un lugar tan hermoso, estuviese después de un camino desagradable? Solo eran las maravillas de la naturaleza. Sentía el viento cálido recorrer su blanquecí piel, y no existía palabra alguna en su vocablo para describir lo que miraba ante sus ojos celestes.

-Y más allá del rio Lete….. Solo aquellos que mantengan tres veces su juramento podrán ser dirigidos hasta el palacio de cro……- No termino de finalizar aquel fragmento del poema de Píndaro. Cuando comenzó a correr detrás de su perro. – ¡Espera! ¿A dónde vas?- Exclamó sujetando su mochila y siguiendo a su mascota. Sin embargo algo inesperado sucedió. Una joven se encontraba al parecer ¿Durmiendo? en los verdes pastizales. Se inclinó un poco para ver si en realidad se encontraba durmiendo o tal vez solo era un cadáver que yacía en el suelo. Nunca se sabe lo que te puedes encontrar en un gran campo abierto. Su mascota se acercó para olfatearla, pero el joven pelinegro solo negó con la cabeza, como si le advirtiera, que no se hacía eso.  –¿Se encuentra bien Mademoiselle?- Preguntó ante la joven rubia. Al menos esperaba no molestarla.
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Serena Reagan el Jue Sep 25, 2014 1:22 pm

Eran aproximadamente las ocho de la mañana y yo seguía sin pegar ojo desde el día anterior. Ayer por la mañana había comenzado a leer un libro basado en la mitología griega y me pareció tan fascinante que no pude evitar cerrarlo en todo el día y noche. Seguía tirada bocabajo en la cama, leyendo aquella historia tan increíble. Sin embargo, para mi mala suerte estaba terminando pues no tardé en llegar hasta la última página. Una vez hube terminado el último párrafo, cerré el libro y lo dejé encima de la mesita de noche. Me giré de cara al techo mientras estiraba los brazos y sonreía de oreja a oreja. – Un buen libro es aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho. – comenté recitando una de las frases de Louise Normand. Acto seguido, me levanté para ir al baño y cambiarme de ropa, pues realmente no tenía demasiado sueño tras leer aquella historia.

Cogí otro libro que tenía pensado leerme y bajé a bajo para saludar a los abuelos, que ya estaban calentando el horno para poner el pan. La panadería abría en una hora así que querían tener todo listo para la apertura. Como siempre, cogí un croissant para comérmelo de camino hacia un lugar que había descubierto hacia unos días. Salí de la panadería y me dirigí hacia el dicho sitio, que era un campo abierto. No tardé en llegar pues ya conocía la ruta bastante bien. Tras subir colina arriba, no pude evitar volver a asombrarme ante la belleza de aquél lugar. Mi reacción no se diferenciaba mucho de la primera vez que había descubierto aquél campo verde y lleno de vida. Estiré los brazos, aún sujetando el libro que había traído conmigo en una mano, e inspiré el aire mientras sentía como el viento recorría mi rostro y movía los mechones de mi cabello. – Sin duda este sitio es uno de mis favoritos de la ciudad. – comenté mientras cerraba los ojos y levantaba el rostro algo risueña. Acto seguido, dejé caer mi cuerpo en aquella hierba tan verde y abrí el libro que había llevado conmigo para comenzar a leerlo y perderme entre mi propia imaginación. Sin embargo, la atmósfera era tan relajante y tranquilizadora, que no pude evitar dormirme, dejando el libro abierto encima de mi estómago. Supongo que el no dormir por la noche finalmente me había afectado.

No sabía cuánto tiempo llevaba durmiendo en aquel campo, sin embargo me sentía tan a gusto que no me importaba demasiado. Pero entonces, noté como algo me… ¿Olfateaba? Y cuando escuché una voz masculina, inmediatamente abrí los ojos y me levanté rápidamente colocándome en posición de defensa, dejando caer el libro que tenía encima en la hierba. Miré al chico que se encontraba ante mis ojos verdes y alcé una ceja. – Si quieres robarme te advierto que sé defenderme así que estate preparado. – comenté mientras estiraba un brazo hacia adelante y retrocedía un paso. Desde que me había mudado lo han intentado un par de veces, así que esa reacción de mi parte era completamente normal. Una nunca puede estar segura. ¿No?
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Alone Hraesvelgr el Lun Sep 29, 2014 9:42 pm

Imaginaba pasar el día en el campo, plasmando en su lienzo con sus mejores pinturas las maravillas de la naturaleza. Sin embargo algo sucedió. Se encontró con una hermosa joven. Su primera reacción fue preguntar sobre su estado, verla tranquilamente acostada en el pastizal, no daba índice de su salud o algo por el estilo. ¿Debía llamar a una ambulancia? Bien podría ser demasiado para dicha situación. Espero respuesta alguna hacia su pregunta, lo cual fue bastante rápida. Procedió a dar un paso atrás cuando la chica se levantó de golpe, colocándose en posición de defensa. El joven Hraesvelgr quedo perplejo de dicha posición. « ¿Robar?» Pensó por un momento. Nunca lo habían tachado de tal manera. En su natal Grecia fue un chico que no vivía de lujos, pero nunca tuvo la necesidad de tomar cosas ajenas, nunca en la vida podría realizar dichas fechorías. Nunca.

Su mascota comenzó a ladrar a la fémina por tal posición. Como todo animal defendería a su amo de personas u animales que pueden catalogar como amenazantes. -¡Cerbero!- Gritó a su perro, frunciendo el ceño. –Tranquila no deseo robarte- Dijo más tranquilo, mostrando una sonrisa. –Solo que fue extraño encontrar a una persona, solo acostada ahí.- Mencionaba extrañado por la situación y estiro sus brazos señalando el lugar donde dormía la fémina. Su fiel amigo se acercó más a la chica y comenzó a ladrar nuevamente, sin olvidar los típicos gruñidos hacia al ajeno. – ¡Basta Cerbero!- Alzó la voz nuevamente. Sin embargo al no recibir respuesta positiva se acercó a su perro inclinándose para abrazarlo. Se percató de un libro en el suelo y con su mano diestra lo recogió. -Mitología Griega- Leyó para sí, una vez que miro la llamativa portada. -¿Te gusta la mitología Griega?- Preguntó entusiasmado. –Este hermoso lugar, lo comparo con los campos Elíseos.- Dijo mientras deslizaba sus ojos hacia el horizonte. –Se puede sentir como los pétalos de las flores regocijan por danzar con el viento y su aroma…..- Cerró los ojos un momento e inhalo. –Despierta mis sentidos- Continuó mostrando una sincera sonrisa ante ella. Se dio cuenta de su pasión por el lugar e inmediatamente entrego el libro.  –Lo siento, esto te pertenece.-

-Soy Alone y disculpa por aparecerme de la nada e interrumpir tu siesta. Y a él ya lo conoces- Miraba a su fiel amigo. –Es Cerberos- Su perro solo lamió su mejilla y el pelinegro lo bajo de nueva cuenta al suelo. –Ya es hora, mis diosas inspiradoras se hacen presentes.- Mencionó en broma respecto a las musas de la mitología. –Deseo plasmar la belleza del lugar en mi lienzo.- Dijo buscando el lugar perfecto para pintar. Al encontrarlo se encamino a unas piedras no muy lejos donde se encontraban ambos y procedió a sentarse. Comenzó a sacar del interior de su mochila, los objetos que necesitaba. Su caballete portátil fue lo primero que coloco y seguido algunos lápices y respectivo lienzo. –Cuéntame, Musa… ¿Podre regresar a mi hogar con un lienzo y oleos representando aquel hermoso lugar que tengo ante mis ojos?- Dijo para sí, con una suave risa. Podría parecer un demente hablando de esa manera. Por otra parte su perro solo se acostó a un lado de él, como suele hacerlo, siempre esperando a su amo a que termine tales pinturas.    
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Serena Reagan el Dom Oct 05, 2014 5:39 pm

Supongo que me había precipitado un poco al acusarle de ladrón al muchacho, pues al mirarle mejor podía darme cuenta que realmente no tenía apariencia de una persona peligrosa. Cuando su perro comenzó a ladrarme, me aparté un poco mientras bajaba los orbes hacia el labrador.  Y si no había escuchado mal lo había llamado… ¿Cerbero? ¿Justo como en la mitología griega? ¿El perro de Hades? Mi mirada no se quitó del dicho animal, hasta que el chico me preguntó si me gustaba la mitología griega y cuando comparó este sitio con los Campos Elíseos no pude evitar sorprenderme un poco. Simplemente no esperaba encontrarme con alguien a quien le agrade tanto la mitología griega como a mí. Cogí el libro que me devolvió el muchacho y levanté la mirada clavando mis ojos verdes en los suyos cuando se presentó con el nombre de Alone. Volví a posicionar mis orbes en el labrador, después de escuchar hablar al chico sobre los Campos Elíseos estaba segura que había llamado a su mascota Cerbero basándose en la historia del perro del infierno. Lo seguí con la mirada cuando se dirigió hacia unas piedras para sentarse y dibujar este sitio. Vaya… Pensaba que era la única que tenía ganas de pintarlo algún día, pero al perecer me equivocaba.

Rodeé el libro que llevaba apretándolo un poco contra mí mientras observaba al muchacho. La verdad es que no sabía si irme para no estorbarle o quedarme y hablarle. Sinceramente, al saber que también le interesaba la mitología griega y la pintura me daba un poco más de curiosidad hablar con él, no siempre me cruzo con personas que tienen los mismos intereses que yo. Pero tras tacharlo de ladrón después de despertarme se me hacía un tanto incómodo aunque a él pareció no importarle demasiado pues me habló con toda la amabilidad del mundo. – Venga Serena, al menos ten la decencia de disculparte. – pensé regañándome a mi misma mientras inspiraba aire y lo volvía a expirar. Me acerqué con parsimonia hacia el chico y cuando estaba a poca distancia me paré mientras intentaba aclararme la voz. – Em… ¿Alone no? Siento la reacción de antes… Desde que estoy en esta ciudad me han intentado robar un par de veces así que estoy algo alerta. – comenté mientras me reía un poco nerviosa. – Yo soy Serena. – le sonreí mientras echaba un mechón de mi cabello tras mi oreja izquierda. Bajé la cabeza y miré nuevamente al perro, quien también me estaba observando, diría que estaba alerta por si volvía a actuar de forma inusual. Y no me extraña,  tras mi acto debía de verme algo amenazadora, supongo. Me acuclillé justo al lado del perro y estiré un poco el brazo mostrándole la palma de mi mano. Mi abuela solía decirme que a través de estos gestos los animales entendían si eras buena persona o no. – ¿Cerbero eh? Justo como el perro de Hades. Eres un bonito labrador. – comenté risueña sin quitar mi vista del perro, que me olfateó un poco la mano y tras aquello volvió a colocar su cabeza en el césped. Sonreí y volví a ponerme de pie mientras apoyaba una mano sobre mi rodilla.

– Veo que a parte de la mitología griega también te gusta pintar. Yo adoro el arte, de hecho también tenía pensado pintar este paisaje algún día. Pero aún no tengo los instrumentos necesarios. Así que me dedico a leer y dormir como puedes ver. – reí un poco y tras aquello giré levemente mi cabeza para observar el alrededor. – Este sitio es magnífico. Sin duda tu pintura quedará increíble. – dije mientras volvía mi mirada hacia Alone y esbozaba una sonrisa. – Bueno… Supongo que querrás concentrarte. ¿No? Te dejo a solas. – comenté mientras procedía a girarme para irme. Después de todo, tampoco quería ser una molestia para el muchacho.
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Alone Hraesvelgr el Lun Oct 20, 2014 9:53 am

El resto del día podría ser interesante a lado de la joven rubia. Las reacciones ajenas ante el gusto de la mitología daban entender al pelinegro que poseían el mismo gusto. Pocas veces se ha encontrado gente con el que pueda tener una conversación de un tema que conozcan ambos. Tal vez el más cercano con tal conocimiento ha sido su hermano ya que por lógica estudia todo lo relacionado con la historia antigua, sin olvidar a su amigo de la infancia, ya que en ocasiones leían juntos fantásticas historias. Una vez sentado en aquellas piedras, reía con suavidad por las palabras dichas con anterioridad. No lo podía evitar siempre poseía la tendencia de mencionar algún fragmento de poemas e inclusive frases que él mismo ha formado con el tiempo. Una vez que poseía su carboncillo en mano, procedió a realizar el boceto del hermoso campo. La distancia siempre era importante ante sus obras y aquellas flores hermosas que se apreciaban a los lejos, las dibujaba individualmente.

-No te preocupes.- Mencionó mientras se detenía de dibujar un par de rocas.  –Es una lástima que exista gente con tales intenciones.- Desvió su mirada hacia la joven y continuó. –Recientemente llegue a la ciudad, espero que no me ocurra lo mismo.- Comenzó a reír con suavidad. –Es un gusto.- Volvió a sonreír. La joven ahora conocida como Serena, coloco su atención en el pequeño labrador. Cerbero no respondió de mala manera a las caricias ajenas. Eso merecía un incentivo, ya que tiende a ladrar a la gente y un gran ejemplo fue lo que ocurrió hace unos minutos. Alone coloco el carboncillo a un lado de él y se inclinó un poco hacia Serena y su mascota. –Y sin olvidar que es un gruñón como el perro de Hades. Me alegra que no te volvió a ladrar, tal vez le ha caído bien.- Dijo con tranquilidad. Escuchó con atención las palabras ajenas, y al parecer poseían más cosas en común. El pelinegro amaba leer y pintar. No sabía exactamente cuándo nació su pasión por realizar ambas cosas. Sin embargo no se arrepentía de nada. –No lo sé, pero es extraño encontrar personas con los mismos gustos que yo. ¿Acaso no eres mi hermana perdida?- Dijo en son de broma.

-Lo sé….- Musitó mientras veía de igual manera el lugar. –Digo….Gracias, eso espero.- Respondió referente a la pintura, aunque no pudo evitar mostrar un leve sonrojo. Tiene en cuenta que a varias personas les agradan sus trabajos. Sin embargo aún no cae en la cuenta que realiza buenas pinturas. Por un momento mostro una sonrisa inadvertidamente. No pudo evitar recordar viejos recuerdos de su ciudad natal junto a sus amigos de la infancia y aquellas burlas sobre algunas de sus pinturas. Además no era lo único. Gracias a las palabras de la fémina, se imaginó a varios personajes del mito andando por el hermoso y fascinante campo. –E-Espera.- Exclamó después hacia Serena, cuando pretendía retirarse del lugar. –No es necesario que te retires.- Procedió a deslizarse hacia un lado en la piedra, dejando espacio. –Puedes acompañarme. Claro si gustas.- Decía mientras reía y rascaba su mejilla diestra con su dedo índice.

-Serena dime… ¿Cuál es tu leyenda favorita?, ¿Autor favorito?, ¿Pintor favorito?- Dijo un tanto entusiasmado, mientras la miraba a los ojos. –Ignora mi entusiasmo, pero puedo evitar preguntar.- De nueva cuenta comenzó a reír con suavidad y estiraba un poco sus brazos hacia atrás para poderse recargar hacia la misma dirección. –Por mi parte, yo no sabría por dónde comenzar.- Finalizó con un suspiro desviando su vista hacia el inmenso cielo azul.
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Serena Reagan el Dom Oct 26, 2014 9:42 pm

Justo cuando me disponía a retirarme, Alone me dijo que podía quedarme con él si quería. Pestañé un poco antes de reaccionar y acto seguido esbocé una sonrisa mientras decía: – Ah… Bueno si no te molesto entonces supongo que me quedaré. – volví a acercarme hacia él y me senté en el sitio que me había dejado libre encima de la piedra. – Gracias. – dije risueña y dirigí mi vista hacia la pintura de Alone. La verdad es que me alegraba un poco que me dijera que podía quedarme pues realmente tenía ganas de ver cómo le quedaría la pintura al finalizarla. Además… Pocas veces me encuentro con personas que tienen prácticamente los mismos gustos que yo y me interesaba bastante hablar con el moreno pues siempre es entretenido conversar sobre algún tema del que tengamos conocimiento ambas partes. ¿Hace cuánto que no hablaba sobre mitología o pinturas con alguien? Diría yo que años… Pues la última persona con la que discutí sobre este tema fue con mi abuela. Volví a posicionar mis orbes en Alone cuando me hizo un par de preguntas un tanto entusiasmado. Y vamos, si no me las hubiera hecho él lo más seguro es que acabaría haciéndoselas yo. Reí con suavidad mientras echaba un mechón de mi pelo tras mi oreja.

– Pues si te soy sincera tampoco sé por dónde comenzar. Veamos… – comenté mientras cerraba los ojos colocado los dedos sobre mi barbilla. Me apoyé en la piedra con la otra mano echándome un poco hacia atrás y comencé a hablar nuevamente mientras abría los ojos. – Diría que mi leyenda favorita es la de Orfeo y Eurídice. La voluntad de Orfeo y el valor que tuvo al bajar al inframundo me parece increíble, a pesar de que al final no consiguiera salvar a su amada… Supongo que las historias con un final algo triste siempre me han gustado más y realmente no sabría decir por qué. – me reí un poco y continué hablando. – Autor favorito… Creo que no tengo ninguno, realmente hay demasiada cantidad de autores que adoro como escriben así que me costaría decidirme. Pero supongo que puedo destacar algunos. Mhm… Me encanta la poesía de Hesíodos y adoro la mayoría de los libros de Stephen King y Rick Riordan. Este último mescla la mitología griega y el mundo actual y creo que lo hace de una manera estupenda. Eso sí… Las películas de sus libros no las recomiendo para nada, se inventan la mitad de las cosas y me dan ganas de llorar cuando las veo. – comencé a reírme y suspiré al finalizar. – De pintores también hay muchos que me agradan pero sin duda destacaré a Claude Monet pues me encanta la pintura impresionista. La forma con la que destaca los colores simplemente me fascina y quizás te parezca un poco exagerado pero cada vez que veo alguna de sus pinturas se me pone la piel de gallina y me quedo sin aire por un momento… Simplemente me cautivo mirándolas. – esbocé una sonrisa mientras procedía a estirarme un poco.

Era realmente agradable compartir mis gustos con alguien y tras decir todo aquello me sentía muy realizada. Volví a mirar a Alone y le pregunté: – ¿Y qué me dices de ti? Sé que has dicho que no sabrías por dónde comenzar pero siempre habrá algo que te llame más la atención. ¿No es así? – pregunté con una pequeña sonrisa en el rostro. Supongo que ahora le tocaba a él compartir sus gustos. Quién sabe… Quizás gracias al moreno podría descubrir nuevos autores y libros.
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Alone Hraesvelgr el Dom Nov 23, 2014 3:08 am

Permitió a la joven rubia sentarse a un lado de él y ella con una gran sonrisa acepto. De vez en cuando, no tiene nada de malo poseer un poco de compañía. Además es la oportunidad de conocer un poco más de gente. –Al contrario es bueno tener compañía. Incluso podrías convertirte en mi musa.- Dijo en son de broma. Realizó nuevamente un boceto, y se detuvo a medio trazó. –Aun no tengo una idea clara, de lo que deseo plasmar.- Cruzó los brazos un momento y observó el lienzo, notándose como examinaba con cuidado. Incluso soltó una risilla apenas audible. Aquella frase sobre las musas, se convirtió todo en un chiste personal. Dejo a un lado el lienzo, tal vez más tarde aparecerá de la nada, aquella idea oculta y como todo artista plasmaría la idea iluminada. Procedió a escuchar las palabras ajenas, ya que mostraba interés desde un principio por las respuestas de la fémina.

-Es muy interesante el mito de Orfeo y su bella Eurídice.- Acarició con suavidad la cabeza de su mascota, una vez que se acercó a él y luego continuó. –Y lo que más me llama la atención de dicha historia es su interpretación. Es un relato que trata sobre el espíritu humano y la búsqueda de uno mismo.- Dijo con tranquilidad un momento y luego sonrió. –Mejor no te aburro con eso.- Continuó escuchando. –Tienes razón, Siempre cambian cosas en las películas, aunque siempre es mejor poseer el libro en tus manos y dejarte llevar por el mundo que encierran.- Añadió sonriente. –Y no eres la única, al quedar impresionado con dichas pinturas.- Compartía la misma opinión de la fémina. Estiró sus brazos un leve momento y procedió a inclinarse un poco hacia atrás. -¿Yo? Mmm… - Inclinó un poco a un lado su cabeza y seguido miro a la rubia, sin olvidar mostrar una sonrisa. –Te cuento en el camino.- Dijo mientras se levantaba de la piedra y sujetaba con suavidad una de las manos de la chica con total confianza, para que lo siguiera. Con más tranquilidad y claro soltando la mano ajena, continuo con la conversación iniciada.

- Mi ciudad natal es Larissa, en Grecia. Y ya te imaginaras mi gusto por los mitos y leyendas de los antiguos griegos.- Continuó caminando con tranquilidad. –Si fuera a escoger un mito en especial, no sabría cual seleccionar.- Añadió. –De mis autores favoritos agregaría al británico Roberts Graves, ya que sus libros sobre las leyendas antiguas se encuentran muy completas, además los primeros libros que leí, eran de dicho autor.- Mostró una sonrisa a su acompañante y luego sujeto nuevamente una de sus manos. –Me contaron que al subir por esa pequeña colina, se encuentra un campo de hermosas flores.- Señalo interesado, por descubrir si dicho comentario era verdadero. Procedió a continuar con su plan, para descubrir que se encontraba al subir la pequeña colina e inclusive corrió por un momento jalando con suavidad el brazo de Serena. Por un momento quedo sorprendido al toparse con tal belleza. –Es hermoso ¿No lo crees?- Dijo soltando la mano ajena.

-Yo tengo una amiga que le encantan las flores, y si viera el lugar seguro te dice el significado de cada una. Siempre mencionaba el lenguaje de las flores o algo así.-
Dijo un tanto confuso, ya que en ocasiones no entendía el verdadero mensaje de su amiga. –Deberíamos bajar.- Mencionó sonriente y sin esperar respuesta alguna, procedió a bajar hacia ese campo. –El aroma es fascinante.- Dijo después de sentarse colina abajo.
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Serena Reagan el Sáb Nov 29, 2014 5:26 pm

Tras preguntarle al moreno sobre sus gustos, también me levanté de la piedra para seguirle. – ¡Oh! Así que naciste en Grecia… – esbocé una sonrisa mientras soltaba una risa suave. – Sí, eso lo explica… Aunque bueno, los mitos y leyendas son historias impresionantes… Aunque no fueras nativo de Grecia entendería que te gustaran. Creo que yo misma soy un ejemplo. – comenté riendo y acto seguido asentí con la cabeza para poder seguir escuchando a Alone. – Robert Graves… Me parece que he oído hablar de él, pero aún no tuve el placer de leer alguno de sus libros. – comenté algo pensativa mientras colocaba el dedo índice sobre mi boca. Volví mis orbes hacia el chico y le sonreí. – Seguramente mañana ya estaré rondando por la biblioteca buscando sus libros. – dije mientras le devolvía otra sonrisa para acto seguido, seguir escuchándole. Sentí cómo me jalaba un poco mientras comenzábamos a subir aquella colina, donde según el moreno había un campo lleno de flores. Estaba algo entusiasmada pues cuando había venido el otro día no pude verlo, pero justo cuando estábamos contemplando aquél sitio me quedé viéndolo algo embelesada. Era simplemente fantástico. Amplio, lleno de color y un aroma simplemente embriagador. – Y que lo digas… – respondí casi en un murmuro a la pregunta de Alone, sin quitar mi vista de aquél sitio tan fascinante ni un segundo. ¿Quién iba a decir que lograría ver algo así en Sweet Valley? Fue pura casualidad que llegara a esta ciudad, sin embargo cada día me sorprendía más por todas las cosas que llegaba a ver y por toda esta gente tan amble que estaba empezando a conocer, incluyendo a Alone. Sin duda tomar aquél bus, cuando había huido, fue la mejor decisión que pude haber hecho en todos mis dieciocho años.

Escuché al moreno mientras esbozaba una leve sonrisa. – Vaya… Saber interpretar las flores… Realmente debe de ser muy interesante. – y era cierto, yo no sabía hacerlo pero sin duda era una de las cosas que me gustaría intentar aprender. Tras aquello bajé tras Alone y me senté con parsimonia a su lado, inspirando algo de aire. – Sí, justo al llegar aquí pensé lo mismo. – dije respondiendo al comentario de Alone mientras le sonreía. Dejé caer mi espalda sobre el césped mientras sentía como una brisa suave me golpeaba en el rostro. Por un momento cerré los ojos y al abrirlos, sin dejar de mirar al cielo comencé a hablar. – Yo vengo de Irlanda, concretamente de Mullingar. Ahí también hay campos y unos bosques hermosos. Siempre me la pasaba fuera de casa pues no dejaba de dibujar aquellos paisajes tan fantásticos. Además también eran unos sitos excelentes para leer y echarte una pequeña siesta. – dije soltando una pequeña risa. – Justo como en este campo. – comenté mientras ponía mi mirada sobre Alone y le sonreía.
Tras aquello me quedé algo pensativa y volví a hablar. – ¡Cuéntame sobre Grecia! ¿Es tan fantástica como la pintan en todos los libros? – me enderecé un poco mientras apoyaba los codos sobre el césped, mirando curiosa al moreno.
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Alone Hraesvelgr el Sáb Dic 27, 2014 1:33 am

Tal vez solo se trataba de su imaginación pero cada vez le agradaba el lugar. Bien pudiese ser por el agradable clima o la compañía de la hermosa fémina. Aunque no podía negar que la conversación le parecía cada vez más intrigante. No es muy común encontrar personas que poseen conocimiento al respecto, ante las palabras del pelinegro y que decir que en su antigua institución la mayoría de sus compañeros no veían el mundo, al modo suyo. Él no solía culparlos, pero eso no quita el hecho que recibió agresiones de los ajenos, por el simple hecho de pensar diferente a los demás. Continuó escuchando las palabras ajenas con atención, sin dejar de sonreír. E inclusive se encontraba de acuerdo a las repuestas de la fémina, asentía con gusto, mostrando conformidad ante lo mencionado.

Aquellos relatos tradicionales siempre serán fascinantes para su persona, seguro su hermano poseía la culpa de invitarlo a ese interesante mundo de acontecimientos extraordinarios. Nunca olvidara aquellos tiempos en los cuales obligaba a su hermano mayor a que le leyera todas las noches sobre algún dios, héroe o monstruos fantásticos. Una vez que llego junto a la fémina al lugar, procedió a sentarse colina abajo. Todo un hermoso paraíso, en el cual seguro los mismísimos ángeles se postran ante los verdes prados. Las flores mostraban tal belleza ante los ajenos, y el pelinegro no dudaría en plasmar semejante imagen exquisita. — Seguro así son de hermosos los campos elíseos. — Dijo un tanto vivaz, mientras se dejaba caer de espaldas en el verde pastizal. — Campos Elíseos…… Así llamare mi lienzo.. — Musitó por un momento mientras observaba el inmenso cielo azul.

— Creo que sí mirásemos siempre al cielo, acabaríamos por tener alas……. — Dijo susurrando apenas audible dichas palabras, aunque inmediatamente se mantuvo callado por un momento, ya que seguro Serena lo juzgaría como un chico demente. —Irlanda… ¡Vaya!— Mencionó sin dejar ver al cielo y seguido llevo sus manos a la nuca. — Me encantaría ver tus cuadros, seguro son fantásticos. Yo no sé nada, sobre Irlanda, pero con tus palabras me imagino un lugar mágico. — Comentaba con su vista al cielo y seguido desvió sus orbes celestes hacia la dirección de Serena. — Aunque sus leyendas son sorprendentes. Sobre Banshee fue una de las primeras historias que me gusto. Pobre mujer atormentada, que debe llorar por todas las almas que parten de éste mundo. —  Añadió a dicha conversación.

—Te encanta dormir ¿Verdad? — Mencionó en son de broma hacia la ajena. — No te culpo, dormir en tan verdes pastizales es relajante. Si pudiera me quedaba todos los días. — Comenzó a reír con suavidad. Por un momento cerró los ojos y se dejó llevar por el aire fresco, aunque los abrió de nuevo al escuchar la pregunta ajena. — Grecia…. — Musitó. — Seguro los libros quedan cortos ante la gran riqueza cultural e histórica que posee. Posee muchos lugares que puedes visitar y sin duda quedaras boca abierta con tal belleza. Mykonos es una de las ciudades que te encantaran, antes que nada se encuentra en una isla, pero al visitarla lo primero que miraras son sus enormes molinos de viento al igual el peculiar color de las casas del lugar. Blanco y más blanco, que al caer el sol reflejaran un peculiar brillo. —

Realizó una leve pausa antes de continuar, aunque apenas había dicho poco sobre Grecia, no pudo evitar sentirse un poco de nostalgia. — El Parque Nacional del Monte Olimpo es sin duda un lugar que debes ver, a lo lejos se aprecia la enorme montaña cubierta por nubes. Espero volver algún día a mi ciudad natal. Serena… ¿Por qué dejaste Irlanda? Claro, si se puede saber. — Inquirió con leve curiosidad, aunque tampoco deseaba meterse mucho en la vida personal de la rubia.
 
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Serena Reagan el Sáb Ene 10, 2015 2:13 am

Tal como decía el moreno, Irlanda realmente era un sitio increíble. Ni os imagináis cuánto me duele no poder volver allí pero bueno… Ya había decidido vivir mi nueva vida en Sweet Valley y no iba a cambiar de opinión. – ¡Vaya! Así que conoces la leyenda de las Banshee, es genial. Sin duda tienes razón, aunque muchos irlandeses dicen que este espíritu trae mal augurio… En mi opinión no es para nada cierto. Simplemente previene la hora de la muerte ajena, como debe ser. – comenté cerrando los ojos mientras inspiraba algo de aire. Debía admitir que me apasionaba hablar sobre mi país natal y sus leyendas, y el hecho de que pudiera mantener esta conversación con el muchacho me alegraba bastante pues jamás esperé encontrarme con alguien que compartiera mis mismos gustos.
Reí al escuchar la pregunta de Alone. Creo que era más que obvio que me encantaba dormir, es más, él mismo había tenido la oportunidad de comprobarlo apenas hacia unos minutos atrás cuando me encontró dormida en aquél pastizal como si fuera mi propia cama. Seguí escuchándole con gran interés y con una leve sonrisa en mi rostro pues todo lo que decía el chico era sumamente increíble. Sabía que Grecia era un país maravilloso pero al oírlo de alguien que proviene de ahí lo hacía muchísimo más entretenido, quizás hasta más que un libro. – Mykonos debe de ser increíble… He visto imágenes en algunos libros pero seguro que no es lo mismo verlo en una página que con tus propios ojos, como otras ciudades y monumentos. El Parque Nacional del Monte Olimpo… También siempre quise visitarlo. Sin duda algún día iré a Grecia, necesito verlo y explorarlo absolutamente todo, sería increíble. Y si es aún mejor que en los libros como dices, seguro que podría morir feliz… – sentencié dejando caer mi espalda sobre el verde pastizal dirigiendo mis orbes hacia el cielo.

Al escuchar su última pregunta no pude evitar fruncir un poco los labios mientras desviaba la mirada hacia un lado. Me había dejado llevar tanto por la conversación que simplemente no esperé que me hiciera esa pregunta. Por muy bien que me estaba cayendo no podía contarle que me había escapado por no querer casarme y por ello no podía volver a Irlanda… No podía hacerlo. Volví a enderezarme, clavando mi mirada hacia una de las flores del pastizal mientras daba un leve suspiro. Esbocé una pequeña sonrisa dirigiendo mi mirada hacia Alone y con total normalidad le dije: – Bueno… Digamos que mis padres no deseaban que me dedicara al arte y como no quería seguir con sus negocios me mudé aquí, con mis abuelos. Y por eso tuve que dejar Irlanda atrás. Me duele un poco no poder visitar el país cuando yo quiera pero en fin… También creo que Sweet Valley es maravilloso, tan solo basta con ver este sitio. – desvié mis orbes, mirando todo mi alrededor volviendo a inspirar algo del aroma de aquellas flores que rodeaban todo el lugar. Creo que mi historia había sido bastante convincente aunque bueno… Tampoco es que le había mentido del todo. Simplemente omití el detalle del escape y del estúpido casamiento, oh y que la policía de Mullingar y París me estaba buscando por todas partes. Vale, para querer ocultarle poca cosa creo que estaba escondiendo muchas… Sacudí levemente mi cabeza y volví a girar mi rostro en dirección a Alone volviendo a sonreír un poco. – ¿Y qué me dices de ti? ¿Por qué decidiste irte de un país tan increíble como Grecia? Si se puede saber también, claro. – comenté terminando la frase con una suave risa.
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Alone Hraesvelgr el Vie Feb 06, 2015 7:36 am

Tal vez algún día pueda visitar tales tierras mágicas y llenas de misterios. Los campos abiertos y llenos de naturaleza siempre fueron de su agrado, la oportunidad que te brindan para captar toda su belleza. Solo necesita un buen lápiz, para dejarse llevar por aquellos paisajes verdes que ha visto ante sus ojos muchas veces, e Irlanda de tan solo imaginarlo con las palabras ajenas, no era la excepción para realizar un par de trazos. Continuó escuchando sobre la opinión de las Banshee, sin duda es fascinante. Y ¿Quién más puede saber de ellas? Nadie más que una persona de ese lugar y Serena poseía una buena respuesta. Por otra parte solo optó por acompañarla a reír, sobre el comentario que hizo respecto a dormir. Menos mal, que no le irrito la ligera broma, ya que seguramente otra persona, se hubiese molestado inmediatamente.

Desvío la mirada hacia la fémina, de una u otra forma sintió que aquella pregunta, fue una mala idea realizarla. Por un momento intentaría disculparse, no obstante ella respondió, y solo optó por escuchar.
— Yo….. Lo siento.. Es una lástima que las personas piensen de esa manera del arte…… — Se incorporó y observando momentáneamente a un punto inexacto en el campo, asintió suavemente para estar de acuerdo con las últimas palabras de Serena. Sweet Valley posee hermosos lugares y un ejemplo exacto es el dichoso campo. — ¿Yo?— Dejó de ver aquel paisaje verde y desvió la mirada hacia la fémina. — Hace un año aproximadamente.. Mi madre murió, y mi hermano mayor al igual que yo, de cierta manera decidimos dejar Grecia atrás, no es que fuese malo estar ahí. Pero él es profesor y poseía una buena oferta de trabajo aquí. —

Por un instante, se percató de que su mascota no se encontraba a los alrededores. Sin embargo no se preocupó demasiado, ya que seguramente se encontraba jugando entre algunos arbustos, conoce a su mascota, y es lo que pensó por el momento. —Y el tiempo en el que hemos vivido aquí, no están malo. Me gustó mucho sweet valley…— Mostró una sutil sonrisa a Serena. —¿Verdad Cerberus? — Inquirió como si fuese a responderle su perro. Sin embargo aún no se aparecía cercas de él y eso ya era para preocuparse. — Desde hace rato no lo he visto. Mejor comienzo a buscarlo.— Se levantó del suelo y acto seguido comenzó a silbar. Espero que su perro se acercara por el sonido, pero no hubo resultado alguno.

— ¡Cerberus
! — Exclamó y aun volteando a los lados, optó por caminar para su búsqueda. — No suele irse muy lejos. — Dijo un tanto extrañado de esa conducta. Sin perder tiempo inicio su búsqueda por el campo, y aún más le preocupada, el hecho que comenzara a oscurecer. Debía buscar a su mascota, y no le importaba quedarse hasta el anochecer. — ¡Cerberus! — Exclamó nuevamente y sin dejar de caminar, no detuvo su búsqueda por su buen amigo.      
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Serena Reagan el Mar Feb 17, 2015 12:35 am

La verdad es que me alivió un poco que Alone no preguntara mucho más sobre mí. No quería mentirle pero tampoco podía contárselo todo.  Escuché atentamente su respuesta a mi pregunta y no pude evitar sentirme algo mal arrepintiéndome un momento por haberle hecho decir aquello. Estos temas nunca han sido mi fuerte y la verdad es que comprendía perfectamente cómo se sentía pues yo misma había perdido a un ser querido para mí, en este caso mi abuela. Encima no podía decirle que lo sentía, pues el que lo hacía era él. – Vaya, ya veo… – murmuré desviando mi mirada hacia un lado un momento para luego volver a ponerla sobre el moreno y esbozar una leve sonrisa. – Pues si te gusta esta ciudad es un gran alivio entonces. Lo importante es vivir el presente, ¿no? –

Tras aquello yo también me levanté de la piedra mientras buscaba a Cerberus con la mirada. Se notaba que Alone estaba preocupado y no era de extrañar…  Si comenzaba a oscurecer sería muchísimo más difícil encontrarle así que debíamos hacerlo cuanto antes. Me acerqué a Alone dándole una pequeña palmada en el hombro. – Te ayudaré a buscarlo. El campo es grande pero entre dos personas estoy segura que podremos encontrarle. – le sonreí tranquilizadoramente, intentando calmarle un poco y tras eso procedí a buscar al labrador mirando hacia los distintos lados del campo. ¿Dónde pudo haber ido? Esperaba que no tuviéramos problemas para encontrarle, este sitio era enorme… Corrí de un lado para otro, mientras silbaba y exclamaba el nombre del animal, no obstante no estaba teniendo demasiada suerte que digamos…

Tras unos minutos aún seguíamos sin encontrarle y comenzaba a preocuparme seriamente. Según Alone aquella no era su típica forma de comportarse y temía que le hubiese pasado algo. No obstante, tras otro rato algo llamó mi atención. Subí un poco más la colina y clavé mis orbes en el sendero que quedaba debajo de la pequeña montaña y que conducía hasta una parte más arboleada del campo. ¿Cómo no lo había visto antes? Me volteé hacia Alone y alcé mi brazo para llamar su atención. – ¡Alone! ¡Creo que deberíamos bajar y ver que hay por allí! – exclamé para que pudiera escucharme y sin esperar mucho más bajé colina abajo dirigiéndome hasta el sendero. Caminé dentro de aquella zona arboleada esperando que el moreno me siguiera. Aquello parecía una especie de bosque aunque no llegaba a serlo con totalidad pues tampoco había una gran cantidad de árboles que digamos. Seguí adentrándome y no tardé en escuchar un pequeño sonido. Aquello era… ¿Agua? Seguí caminando hasta el lugar de donde provenía el sonido y tras unos pasos me tapé con una especie de laguna. ¡Era enorme! Inmediatamente un leve escalofrío recorrió mi espalda al ver aquél paisaje tan bello y aún no entendía como no pude haberlo encontrado antes. Pero aquello no era todo… ¡Dentro del agua, en la parte menos honda estaba Cerberus! Persiguiendo quién sabe qué, quizás una mariposa o algo así. – ¡Cerberus! – exclamé con una enorme sonrisa. Era un alivio que no le hubiera pasado nada. Giré mi cabeza hacia atrás, para ver si venía Alone pero nuevamente sin esperarle demasiado me quité las botas que llevaba puestas metiéndome dentro de la laguna para poder coger al perro, quien al verme comenzó a correr hacia otra dirección provocando que soltara una risa y comenzara a correr detrás de él mojándome los pies.  
– ¡Ya eres mío! – dije aún sin dejar de reír cuando por fin había conseguido atraparle. Me senté de rodillas a su lado, sin salir del agua, mientras comenzaba a acariciarle el hocico y la espalda. – ¡Ya no me gruñes eh! – mencioné risueña aún sin salir del agua.
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Alone Hraesvelgr el Lun Feb 23, 2015 11:39 pm

«El agua que tocas en la superficie de un río, es la última de la que pasó y la primera de la que viene: así el instante presente.» Es lo que dijo una vez un famoso pintor y aquellas palabras ajenas poseían toda la razón. ¿Por qué debía aun caminar en el pasado? Una vez se preguntó, los sucesos del pasado ocurrieron como según se encontraban escritos, no podía hacer absolutamente nada, más que solo aferrarse al ¨Aquí y Ahora¨ Una nueva vida, una nueva ciudad e infinidad de cosas que aun aguardan para su persona. Se mostró en su rostro una sutil sonrisa e inmediatamente asintió ante ella; palabras que es difícil que el viento se las pueda llevar. Disfrutaba la plática y más el hecho de indagar un poco en la historia de la contraria, seguramente aún quedaban cosas fascinantes que comentar, dejando a un lado los sucesos hirientes.

No obstante la conversación debía ser pausada, Cerberus aún no daba señal alguna y no fuese algo que le agradara. — Muchas Gracias. — Agradeció a la ayuda ajena, con la compañía de ella, existía la posibilidad de encontrar a su mascota mucho más rápido. Sin perder más tiempo comenzó a intentar llamar su atención, tanto con silbidos y llamándolo por su nombre. Pero la respuesta no volvió hacer positiva, optó por guardar silencio y así al menos escuchar un ladrido, aunque fue el mismo resultado. Solo la hierba verde danzaba con el viento, sin olvidar las hojas y ramas que solo susurraban nombres olvidados. — Amigo….. ¿Dónde te encuentras? Al menos da una señal…. — Profirió sus palabras al viento, y entre varios puntos del campo intentaba ver señal alguna, pero seguía siendo en vano, solo Serena era la que se encontraba a lo lejos.

El tiempo fluía con rapidez, pero para su persona se volvía totalmente lento, como si fuesen aquellos relojes de arena que esperan el momento indicado para envolverte completamente con su suave arena. Volvió a gritar y aunque terminara con la garganta seca, no le dio importancia alguna. Inclusive, regreso rápidamente a la entrada del campo, recorrido el lugar donde Serena se encontraba dormida y finalizando en las piedras donde aún sus pertenencias se encontraban. Procedió a sentarse momentáneamente en aquellas piedras y suspirando levemente, continúo con su búsqueda. Regresó al sitio en el cual Serena aún se encontraba y para su sorpresa la ajena alzó el brazo indicándole que se acercara. — ¿Será posible? — Musitó para sí, esperando que fuese una respuesta positiva, su rostro se ilumino tal cual niño en una dulcería.    
   
Comenzó a correr para alcanzar a Serena, no obstante alcanzo a ver a lo lejos como descendía colina abajo. Un tanto agitado se dio permiso de bajar aquella colina y una vez abajo, se inclinó colocando sus manos en sus respectivas rodillas. — Uuuff. — Fue el sonido que profirió al viento. Se había cansado pero no evitaba que no volviese con su búsqueda. — ¡Serena! — Alzó la voz, ya que había perdido de vista a dicha fémina. Aunque al percatarse del terreno arbolado poseía parecido a los terrenos que acostumbra visitar en el bosque y al notar un sendero procedió a dirigirse por dicho camino. — ¡Serena! — Volvió a exclamar, aunque en determinado momento se detuvo, un sonido un tanto familiar hizo que se dirigiera hacia su origen.

— ¡Serena! — Alzó la voz entusiasmado al ver a la chica y aún más al notar que su buen amigo se encontraba con ella. — ¡Cerberus! ¡Muchas gracias Serena! — Dijo una vez que ingreso al agua después de retirar su calzado y sin importar mojar sus prendas se acercó a la fémina. — Perro travieso, por poco me da un infarto. — Dijo fingiendo indignación ante su mascota y como si su mascota respondiera solo ladro momentáneamente. Con un gran alivio en su persona, observó los alrededores, nunca imagino que tan bello paisaje se encontrara escondido en dicho lugar. — Es hermoso… ¿Antes habías venido aquí Serena? — Inquirió mientras desviaba sus ojos hacia la rubia. — Inclusive, el agua se encuentra tan calmada y cálida.. — Añadió al momento de fijar su vista hacia abajo.
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Serena Reagan el Lun Mar 09, 2015 11:59 pm

Aquella búsqueda que parecía ser tan larga por fin se había detenido al encontrar aquel sitio en que Cerberus disfrutaba de su estadía. Y no era de extrañar, aquél lugar era increíble… Me recordaba a las típicas imágenes que solo se pueden ver en los libros de historia y por Internet. Pero sin duda esto era algo más… Seguramente acabaría por venir todos los días pues de tan solo ver lo que había alrededor me paralizaba momentáneamente. Cuando por fin atrapé al labrador comencé  reírme sin dejar de acariciarle. Al parecer el perro ya se había acostumbrado a mi presencia además de que se me notaba que adoraba a los animales. Al escuchar la voz de Alone, me enderecé volteándome hacia el muchacho mientras esbozaba una sonrisa. Parecía aliviado de ver a Cerberus y no era de extrañar, seguramente se había pegado un buen susto. Ante su pregunta desvié mi mirada hacia el agua comenzando a negar con la cabeza. – No la verdad es que nunca había venido aquí… Tienes razón, al agua es agradable y es que el sitio en sí es increíble. – comente inspirando algo de aire mientras me giraba dando una vuelta hacia atrás. – Sin duda fue la mejor elección de mi vida coger aquél bus… – mencioné para mí misma mientras cerraba los ojos un momento. Si aquél día, en que me escapé en París, habría cogido otro bus no habría sido capaz de presenciar este paisaje tan bello. Sin lugar a dudas había escogido realmente bien.

– Sweet Valley es una ciudad increíble. ¿Verdad? –  inquirí al moreno dedicándole una leve sonrisa. – Creo que jamás había estado en un lugar tan bonito y eso que Irlanda no se queda atrás. – reí suavemente mientras me acuclillaba y cogía algo de agua entre las palmas de mi manos. – Mi reflejo se ve perfectamente bien. Como si se tratara de un espejo… – tras eso volví a levantarme y me acerqué a Alone inclinándome un momento para acariciar nuevamente a Cerberus, quien soltó un pequeño ladrido. – Eres un buen perro… Aunque mira que escaparte tan lejos, seguramente querías traernos a este sitio. – comenté mientras alzaba una ceja y miraba al labrador como si este me entendiera. Volví a reír, subiendo mis orbes al chico y en mis labios se dibujó una sonrisa un tanto traviesa. – Oye Alone… ¿Te enfadarías mucho si alguien te tirara agua estando vestido? –

Sin decir nada más, me alejé rápidamente de él y me incliné cogiendo algo de agua entre mis manos comenzando a salpicar al moreno. Y así unas tres o cuatro veces para luego parar un momento y sonreírle algo pícara. – No te quejes, te he avisado. – le saqué la lengua divertida, queriendo comenzar a correr fuera del agua pero entonces Cerberus me sorprendió saltándome encima. ¡Menuda fuerza tenía este perro! – ¡Woah! – caí de culo al agua, mojándome bastante mientras sentía la lengua del perro lamerme la mejilla. – Y pensar que me gruñías cuando nos conocimos… ¡¿Ahora así es como defiendes a tu amo?! – exclamé “indignada” sin parar de reírme. Cerberus paró de lamerme soltando un ladrido, como si estuviera satisfecho por el trabajo que había hecho. – Oh, ya veo que sí. – alcé una ceja y solté una carcajada comenzando a mirarme de arriba a los pies. Vaya… Menos mal que llevaba ropa oscura. – Esto no es justo, el que tenías que acabar empapado eres tú. – dije subiendo mis orbes hacia Alone y volví a sonreírle de una forma traviesa. Me enderecé acercándome hacia el chico y sin decir nada más lo cogí del brazo tirándole al agua. – Bueno, ahora estoy más satisfecha. – reí mientras me cruzaba de brazos y le guiñaba un ojo.
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Alone Hraesvelgr el Miér Abr 08, 2015 4:06 am

Por un leve momento sintió perder la noción de lo que ocurría a su alrededor. Sus ojos celestes aún se fijaban en las ondas causadas por el movimiento en el agua cristalina, resaltando aún más su belleza. Incluso, con los elementos del alrededor bien se puede escribir un hermoso poema. Aunque si lo hiciera en absoluto añadiera ninfas en el verso, últimamente se ha vuelto todo un cliché, y sin olvidar que en su pintura seria el tema principal.  Las palabras ajenas lo sacaron de sus pensamientos permitiéndole voltear hacia ella. — Tal como si fuese un cuento de fantasía… — Añadió jovial y seguido sonrió afirmando que por su parte también fue la mejor decisión que tomó el día de hoy. Aunque si no fuese por la travesura de su labrador, mucho menos hubiese encontrado la zona del lago.

No obstante, todo el crédito era para Serena por llegar hasta aquí. — ¡Sin duda alguna! Aun me faltan lugares por conocer, pero cada día me sorprende más. — Ahora anotaría en su lista de cosas favoritas a tal magnifico lugar, volviéndose su segundo sitio preferido, además del bosque de la ciudad en el cual acostumbra pasear. — ¡Imagina el lugar de noche! El cielo debe apreciarse hermoso. Solo por eso me quedaría hasta tarde… — Desvío sus ojos hacia el inmenso cielo azul, tan tranquilo y pacifico que deseaba no retirarse del lugar. Aunque de momento fingió indignación al sentir el agua en su piel. — ¡Oye eso fue trampa! — Bromeó y por ende arrojaría agua a la contraria con sutileza. — Eeeh ¿Tú también te quieres mojar? — Mencionó ante su mascota mientras arrojaba poca agua hacia Cerberos.

No era la primera vez que terminaban empapados después de los paseos en el bosque, la última vez fue en un riachuelo y volver a casa en semejante estado no hacía daño a nadie. Al menos no se salvarían de las miradas ajenas en el transcurso, preguntándose qué fue lo que le sucedió al pelinegro. — ¡Hey no seas mal educado! — Exclamó acercándose a Serena para ayudarla a levantarse pero después comenzó a reír por el comentario ajeno. — Tus planes malvados no funcionan conmigo. — Agregó al momento de intentar sujetar su mano, pero al contrario ella fue más rápida y termino en el agua. — Me vengaré. — Enarcó su ceja diestra mientras procedía a retirar un par de mechones húmedos de su rostro.

Era claro que continuaría con el juego, incluso procedió a sujetar ambos hombros ajenos al momento de que ella se enderezara nuevamente. — ¡No iras a ningún lado! — Bromeó solemne al momento de a traerla hacia atrás para que no se levantara y por ende quedara empapada. No obstante, reaccionó un poco apenado por lo que hacía y acto seguido la soltó. — Seguro terminaremos con un resfriado.— Comentó desviando sus ojos a un lado en busca de alguna roca que no le permitiera recostarse. — Reitero…. No me gustaría irme… — Entrelazó sus brazos a la altura de su nuca para dejarse caer hacia atrás. — Nunca… — Susurró al momento de cerrar sus ojos, solo sentía el agua tocar su piel además era tan relajante que no deseaba levantarse.
   
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Serena Reagan el Dom Abr 12, 2015 7:11 pm

La reacción de Alone no se hizo esperar, impidiéndome salir del agua mientras yo me limitaba a reírme y mirarle “indignada”. – ¡Oh! ¿A caso me estás desafiando? – pregunté alzando una ceja para luego salpicarle un poco más de agua en la cara mientras reía alegremente. Después de las siguientes acciones del moreno simplemente me limité en esbozar una sonrisa suave, haciendo lo mismo que él momentos después. – La verdad es que yo tampoco… – murmuré cerrando los ojos sintiendo una suave brisa golpeando mi rostro. Y vaya… Estaba completamente empapada; aunque la verdad es que no me molestaba en absoluto. Tampoco es que viviera demasiado lejos de aquél campo y me importaba poco que algunas personas me vieran chorreando. ¿A caso era malo divertirse un poco? Sí, puede que llegáramos a resfriarnos pero… ¿No había valido la pena? Tan solo sería un momento. Unos segundos de completa paz y relajación… Pero claro, aquello no podía durar para siempre. A pesar de que aquellos instantes habían sido impresionantes lentamente comenzaba a sentir algo de frío además de que pronto comenzaría a anochecer. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¡Ni siquiera me había percatado de ello!

Minutos después me incorporé, secando mi cabello con ambas manos. – Bueno, creo que ya ha sido suficiente baño por hoy~. – comenté relajada mientras daba un suspiro y salía lentamente del agua sentándome sobre una roca para al menos dejar de chorrear. Cerberos se acercó hacia mí y yo esbocé una  sonrisa comenzando a acariciarle el hocico. Luego abrí un poco mis ojos, acordándome de algo y dirigí mis orbes hacia Alone. – ¡Ah! Llevamos un buen rato y ni siquiera pudiste acabar la pintura que querías… – comenté con una voz algo bajita frotándome la nuca con una mano. – Lo siento, creo que te distraje bastante. – acoté algo apenada mientras le sonreía levemente. – ¡Pero hey! El que uno esté empapado no le impide dibujar. ¿No? – me reí suavemente y acto seguido me bajé de la roca para volver a meterme en el agua y luego estirarle la mano a Alone para ayudarle a levantarse. – Aunque si no queremos que el artista se enferme lo mejor será que lo dejes para otro día. ¡Igualmente quiero ver esa pintura eh! – lo tomé de la mano y cuando ambos estábamos de pie salimos del agua. – Madre mía, mi abuela me matará cuando me vea así de empapada. – comenté mirándome de pies a cabeza. Oh… De eso no había duda. Vivianne era una mujer completamente estricta con la limpieza y si veía que entraba a la panadería mojándole el suelo seguro que me patearía fuera hasta que me secara por completo. Un escalofrío recorrió por mi espalda al pensar en eso y acto seguido negué con la cabeza, intentando sacar aquel pensamiento de mi mente. – Uh… Mejor no pienses en eso Serena. – musité para mí misma para luego acercarme hacia donde había dejado mis botas para luego volver a ponérmelas. – ¡Al menos los zapatos están secos! – exclamé divertida y luego de eso volvimos al campo donde Alone había dejado sus cosas.

Giré la cabeza a mí alrededor y al ver que ya se hacía de tarde di un leve suspiro dejándome caer en el césped. – Ah~. No tengo ganas de irme… Pero supongo que debo hacerlo tarde o temprano. – comenté relajada mientras daba un bostezo y me sentaba en forma de indio, esperando que Alone alcanzara sus herramientas para dibujo. La verdad es que aquél era el momento perfecto para volver a dormirme en aquél prado pero supongo que hoy ya era tarde para eso. – ¡Hey! A la próxima debemos quedar y pintar algo juntos. ¿Qué me dices? Y me cuentas más sobre los libros que has leído. – inquirí animada, dedicándole una sonrisa. La verdad es que Alone me había caído genial. Teníamos muchas cosas en común y sentía que sería un buen amigo. ¿Por qué no hablar un poco más? Lo cierto es que desde que había llegado a Sweet Valley no tuve mucha oportunidad para eso y sinceramente me animaba poder compartir mis gustos con alguien.


Off:
Cucu~ xDDD Bueno, pues como te dije por fb aquí temita (?) Creo que con un solo post tuyo bastará para finalizar el tema, pero tú decides qué hará Alone (?) De momento digo que me gustó rolear con él, ambos personajes congenian muy bien. Llegarán a ser good friends owó -wtf- En fin, saludos xD~
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Re: Encontrando los Campos Elíseos. [Privado. Serena Reagan]

Mensaje por Alone Hraesvelgr el Miér Mayo 27, 2015 7:49 am

Mundo mágico, que te atrapa con la suave melodía del viento. No deseaba irse, pero todo cuento posee un final y la aventura vivida concluyo. Aunque todo valió la pena y sin olvidar lo mucho que había disfrutado del momento. Se dejó llevar por los colores rojizos del inmenso cielo, tan pacifico, relajante y sorprendente. No obstante, procedió a sentarse en el suelo y con un rápido ademán, deslizo su flequillo oscuro que interfería con su visión. — Ooh Es cierto… mi pintura.. — Después de lo ocurrido con su mascota y que decir del sitio encontrado, terminar su pintura quedo en un segundo plano. Pero todo lo contrario debía agradecer a Serena, gracias a lo vivido adquirió buenas ideas para plasmar en el lienzo.  
   
—N-no te preocupes… Además gracias a ti, nunca hubiese visto este sitio y sin olvidar que me da muchas ideas para terminar mi pintura. — Continuando con el juego anterior lanzó un poco de agua a su compañera, para después añadir un comentario un tanto cliché para su persona. — ¡Oye! Pero fuiste mi ninfa inspiradora el día de hoy. — Dijo mientras reía a lo bajo y seguido esbozo una sincera sonrisa. Perplejo; escuchó las palabras ajenas. ¿Enfermarse? ¡Nunca! Aunque puede sonar exagerado ha poseído otras aventuras de dicho tipo y llegar empapado a casa una vez más, no lo puede mandar a la cama con tanta facilidad. — ¡Claro! Tenlo en cuenta. — Procedió a levantarse gracias a la ayuda ajena.

Después de llegar a la orilla, el joven pelinegro sujetó sus zapatos dejados en un principio y sin evitarlo volvió a reír.
— Al menos Cerbero y yo, ya estamos acostumbrados a los regaños de mi hermano. ¿Verdad amigo? — Desvió sus orbes celestes a su mascota y como si hubiese respondido, Cerbero ladro gustoso. — Entonces debemos apresurarnos antes que tu abuela te regañe y oscurezca más. — Añadió dando importancia al caso de la joven rubia, por su parte no era de tanto preocuparse, aunque un regaño de su hermano siempre será recibido cuando llegue a casa. Pero sabía que él, lo hacía por su bien y sin olvidar que aún le falta mucho para que ya no lo tratase, como si fuese un pequeño niño de siete años.  

Regresando por el mismo camino, Alone se apresuró a guardar todo objeto dejado y asintiendo con gusto, se encontraba de acuerdo ante el comentario ajeno. Lo había dicho una vez y lo volvería a repetir si fuese necesario, no deseaba irse del lugar y Serena poseía toda la razón, tarde o temprano debían regresar a casa. Una vez con sus objetos guardados en su mochila acompaño a Serena hasta la entrada del lugar y antes de despedirse de ella, procedió a intercambiar números telefónicos.
— Será un placer compartir un lienzo contigo. — Respondió afable y por ende se despidió de la joven Irlandesa. — Y ahora amigo….. Es momento de llegar a casa y enfrentar el regaño de Saga. — Sonrió para sí y por ende, procedió a seguir su camino.  

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