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Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

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Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Mar Sep 02, 2014 2:40 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Después del día de la piscina las cosas con Brooke habían cambiado drásticamente, y desgraciadamente no a bien. Después del beso que la di se notaba cierta tensión entre nosotros, y yo no hacía más que evitarla, quizás ella también me evitaba a mí. Odiaba aquella sensación ¿Por qué tuve que besarla? Hasta el beso las cosas habían ido estupéndamente, después de todo lo que nos dijimos... Encima, para mejorar las cosas, la chihuahua se había dado cuenta, y cómo no, andaba todo el día detrás de mí preguntándome sobre lo ocurrido. Menuda pesada...

Reconozco que dudé si seguir adelante con el viaje que habíamos planeado, y estuve a punto de anularlo, pero tenía tantas ganas de ir... y con Brooke. Creo que me daba más ilusión ir con Brooke que el hecho de ver a mi abuela de nuevo. No hacía más que preguntarme qué era Brooke para mí, y la respuesta cada vez era distinta, no tenía nada en claro. ¿Ayudaría el viaje a aclararme? ¿O solo me haría confundirme todavía más? Finalmente decidí que lo mejor sería seguir con los planes, quizás eso ayudase a normalizar de nuevo las cosas entre Brooke y yo. Así que, hice acopio de valor, y el miércoles, al final de una de las clases, me dirigí hacia Brooke. Quería parecer seguro de mí mismo, como si nada hubiera pasado, y creo que no lo hice demasiado mal. -El autobus sale a las 8 y media, así que te esperaré en mi casa sobre las 8- Terminé de hablar y salí de la clase como si nada.

Pasaron los días y llegó el viernes. Me levanté bastante pronto, a pesar de que había preparado todo la tarde anterior, no podía dormir... Estaba demasiado nervioso. Ni si quiera sabía si Brooke se presentaría ¿Y si no venía? Bueno, mi abuela ya estaba avisada, así que tendría que ir solo.

Me levanté de la cama perezosamente, me aseé y desayuné, eché la comida y el agua a los perros, les echaría de menos durante el viaje, y me vestí. Para cuando terminé todo eran las 7:55, y yo estaba casi seguro de que Brooke no vendría, y eso me apenaba enormemente. "Por favor, que venga" pensé, rogándole a un Dios en el que ni tan siquiera creía. ¿Por qué Brooke me importaba tanto? ¿Por qué influia tantísimo en mí? Una parte de mí me decía que me alejara de ella, y la otra me empujaba fervientemente a ella. Ni que decir que hasta el momento iba ganando la segunda.
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Damon Hudson
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Dom Dic 14, 2014 1:11 am

Alcé un poco la cabeza para poder ver a Damon cuando comenzó a hablar. Y bueno, ya podéis imaginaros cómo me sentí en aquél momento. La verdad es que no me había parado a pensar en todas las cosas que me estaba diciendo y no podía evitar sentirme feliz. Desde que empezamos a salir, en una parte muy dentro de mí estaba algo insegura pensando que quizás no era lo suficientemente buena para él por no tener tanta experiencia como las demás chicas, pero tras escucharle aquella inseguridad simplemente se desvaneció, provocando que esbozara una sonrisa sincera. Solté una risa mientras alzaba una ceja cuando dijo aquello de que su hermoso rostro era difícil de ocultar y al ver como se levantaba para salir de la habitación, comencé a reírme en voz baja mientras me sentaba en forma de indio. – ¿Qué estará pensando ese chico ahora? – murmuré comenzando a negar con la cabeza. Al pasar unos minutos, Damon volvió y no me podía creer lo que llevaba puesto. Abrí los ojos como platos mientras me tapaba la boca para controlar una risa descontrolada. Aunque cuando se sentó al suelo y me pidió que lo maquillara no pude aguantar más y comencé a reírme como nunca mientras dejaba caer mi espalda al suelo aguantando mi barriga. – Her… ¡Hermosa! ¡Te sienta como un guante! – exclamé entre risas, joder me esperaba de todo menos esto. Me recordó al día en que nos conocimos y me quedé en su casa por enfermarme. Aquella vez él se había reído de mí porque sus pantalones me quedaban enormes, sin embargo ahora lo veía y no podía parar de reírme como si no hubiera mañana. Me enderecé parando de reír poco a poco mientras me secaba una lágrima que había caído por uno de mis ojos por la risa. – Joder, esto lo recordaré por un largo tiempo. – comenté alzando un brazo para cogerle el eyeliner y acto seguido me senté encima de mis rodillas acercándome hacia él. – Bien preciosa, déjame ponerte aún más bonita. – solté una risa al final de la frase mientras sacaba la tapa del lápiz. – Ahora cierra los ojos. – comencé a hacerle una ralla sobre los dos párpados y acto seguido también le hice unas en la parte de abajo. En ningún momento dejaba de soltar pequeñas risas pues me hacía demasiada gracia verle de esta forma. – Muy bien, ahora vamos con los labios. – dejé el eyeliner en el neceser y cogí un pintalabios rosa para luego comenzar a aplicarlo sobre sus labios. – Y ahora el toque final… – cogí una cajita donde estaba el polvo bronceador y le puse un poco en las mejillas. Volví a dejar el polvo en el neceser y sonreí burlona mientas sacaba un pequeño espejo. – Mírate, estás preciosa. – comencé a reírme y tras eso dejé el espejo en el neceser levantándome del suelo.

Me puse detrás de Damon, sentándome en la cama en forma de indio mientras lo cogía por los hombros acercándole un poco hacia la cama. – Ahora déjame ser tu peluquera. – dije mientras dirigía mis manos hacia su cabeza comenzando a “peinar” su pelo suavemente con las yemas de mis dedos, echándolo hacia atrás. Me entretuve un rato jugando con su pelo mientras sonreía mordiendo mi labio inferior. La verdad es que me gustaba mucho acariciar su pelo, por muy despeinado que pareciera era tan suave… Sin darme cuenta siquiera y antes de que yo misma pudiera reaccionar, agaché mi rostro y le di un suave beso en la cabeza mientras decía en voz baja: – Me encanta tu pelo… – tras hacerlo, procesé lo que había dicho y hecho y un leve sonrojo cubrió mis mejillas mientras alejaba mi rostro de su cabeza. Me quité el moño que llevaba puesto en la muñeca de mi mano y le hice una pequeña coleta arriba de todo. – Listo. – me levanté de la cama volviendo a ponerme delante de Damon y lo cogí por un brazo para que pudiera levantarse también. – Dios… Damon estás hermosa. Ahora puedo decir con orgullo que eres bellísima. – comencé a reírme y tras eso volví a mirarle poniéndome algo seria. – Pero aquí falta algo… ¿Qué niña bella no tiene a su peluchito y a su tableta de chocolate con ella? – dije pensativa mientras colocaba el dedo índice sobre mi boca y giraba mi cabeza de un lado hacia otro. – Bueno, no sé si aquí hay peluches pero lo del chocolate podría solucionarlo… – guiñé un ojo y me dirigí hacia donde estaba mi mochila sacando una tableta de chocolate de Milka del mismo bolsillo de donde había sacado las galletas antes. Creo que parecía una especie de Doraemon pero de comida. Volví a girarme hacia el pelirrojo, dándole la tableta de chocolate mientras daba un paso hacia atrás y lo analizaba con la mirada. – Así perfecto. – sonreí enseñando los dientes mientras colocaba ambas manos sobre mi cintura. – Creo que he hecho un gran trabajo.¿No crees? – reí.
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Brooke Lewis
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Lun Dic 22, 2014 10:06 pm

Brooke parecía un tanto sorprendida por mis pintas, pero ¿Quién no lo estaría? Pronto comenzó a reír y todos mis esfuerzos por contener mi propia risa se fueron al garete y estallé en carcajadas. Tenía que admitir que me veía endiabladamente gracioso con aquel "look". Me calmé con dificultad y la miré "serio".
-¡No sé de qué te ries! Si soy todo un pivonazo. Ya te gustaría ser la mitad de femenina que yo- Le saqué la lengua y le envié un beso de la manera más femenina que pude, aunque hacer de mujer no era precisamente mi fuerte.

-Oh, por supuesto, la idea es que no lo olvides- Dije justo antes de que ella comenzara a maquillarme. El eyeliner me hacía cosquillas en los ojos y cuando terminó me resultaba un tanto molesto, luego vino el pintalabios, un color rosa que, oh, me sentaría genial, seguro. Después de aquello me echó los polvos bronceadores y fue entonces cuando pude ver la obra maestra finalizada. y... -¡Estoy tan sexy y bonita!- Exclamé exageradamente. Entonces Brooke se puso detrás de mí para, además, comenzar a peinarme. Me resultaba relajante notar sus manos entrelazarse en mi cabello, me gustaba aquella sensación. Pude confirmar que ella también disfrutaba de aquel momento cuando me besó la cabeza y manifestó su "amor" por mi pelo. Abrí los ojos sorprendido ante aquel gesto, siquiera pude decirle nada. Acto seguido me hizo una coleta. Con aquello terminó mi transformación, o eso creía, pues después me dio una tableta de chocolate e incluso mencionó algo de un peluche.

-¿Tienes ahí una tienda o qué?- Pregunté un tanto sorprendido de que ahora también sacase chocolate de la mochila, y además de mi preferido. Increíble. -Y lo del peluche... Tiene arreglo- Sonreí ampliamente y saqué un peluche de un tigre blanco pequeñito. -Hay que dejar constancia de esto...- Dejé el peluche sobre la cama y busqué en un cajón, pronto encontré lo que andaba buscando: Una cámara. Sí, me arriesgaría y sacaría una foto. Probablemente Brooke me haría bullying con aquella foto, y sospechaba que dicha foto terminaría en manos de Valeria y, bueno, aquel día no lo iba a olvidar seguro. Pasaría de perro a perrita.
Dejé la cámara sobre una mesilla con el temporizador en diez segundos, rápidamente cogí la tableta de chocolate, la abrí y me la llevé a la boca para dejar una mano libre, cogí el peluche y traje a Brooke hacia mí, agarrándola de la cintura. El sonido de la foto no tardó en sonar. Mordí el chocolate y retiré la tableta de la boca.
-Seguro que es la mejor foto de toda mi vida- Bromeé cogiendo la cámara para ver la foto. No pude evitar comenzar a reír en cuanto la vi. ¡Era demasiado! -No puedes negar que estamos monísimos- Enseñé la foto a Brooke sonriendo ampliamente. -Por cierto, hay algo que siempre he querido probar- Sonreí se medio lado, mostrando que estaba maquinando algo. Dejé la cámara, el peluche y la tableta de chocolate sobre la mesilla y agarré a Brooke de la cintura, en un abrir y cerrar de ojos la había pegado por completo a mí. -Seguro que incluso teniendo estas pintas te mueres por besarme- Dije en un tono chulesco que estaba acorde con mi expresión, aunque no pegaba demasiado con cómo me veía. -Tienes suerte de que sea un chico ran bueno- Añadí llevando mi mano a su barbilla, acaricié sus labios con mi pulgar y acto seguido me acerqué a ella, sin llegar a besarla. -Dicen que el mejor momento de un beso es justo antes de darlo ¿Tú qué crees?- Sonreí mirándola fijamente a los ojos, de repente me moría de ganas de besarla, me preguntaba si ella podría tomarme en serio viéndome así. Finalmente no pude aguantar más las ganas y uní nuestros labios, besándola primero despacio y luego algo más rápido e intenso. Al terminar me alejé un poco de ella.
-Pues sí.. tal y como creía... Ahora tú también tienes pintalabios rosa- Volví a besarla, esta vez en ambas mejillas, y en ambas la forma de mis labios se quedaron dibujadas, aunque el segundo beso se notaba algo menos.
-¡Siempre había querido hacer eso!- Comencé a reír, tanto que un par de lágrima scomenzaron a salir de mis ojos y las limpié de inmediato, olvidando que estaba maquillado.

-Oh... ¡Mierda!- Dije al recordarlo. Me miré al espejo y, como temía, se había corrido toda la pintura. -Ahora ya no estoy hermosa... ¡Ahora parezco una prostituta barata que acaba de terminar el trabajo!- Exageré dejándome caer sobre la cama de una manera un tanto teatrera. -Por lo menos aún me queda mi coletita y mi chocolate- Agarré la tableta y partí dos pedazos, dándole uno a Brooke y llevándome el otro a la boca. -Este chocolate es demasiado bueno. Poe lo menos soy una prostituta feliz- Le di otro mordisco al chocolate y cuando tragué miré a Brooke sonriendo. -Ya he terminado mi trabajo, pero no me importaría hacer un par de horas extras contigo- Guiñé un ojo "provocativamente" y le dí un mordisco al trozo de chocolate que ella acababa de meterse en la boca. -Así está incluso mejor-
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Vie Dic 26, 2014 3:01 am

Cuando, inesperadamente, Damon me atrajo hacia él para sacarnos aquella foto, alcé ambas cejas mientras en mis labios se formaba una pequeña “o”. Y al ver la foto no pude evitar comenzar a reírme pues realmente era demasiado graciosa. – ¿Sabes que me voy a reír de ti por un largo tiempo verdad? – dije entre risas mientras me secaba una lagrimita y continuaba hablando. – Hay que sacar muchísimas copias de esta foto por favor. – alcé una ceja al escucharle pues no sabía a qué se refería y cuando me pegó hacia él alcé la cabeza mirándole un poco sorprendida. La verdad es que aunque tuviera aquellas pintas seguía provocando el mismo efecto en mí cuando me acercaba a él de aquella forma, vamos, Damon era Damon. Aunque estuviera medio travestido seguía siendo él. ¿No? Pensar en eso me causó algo de gracia, cualquiera diría que es imposible tomarle enserio con esta apariencia pero supongo que en eso también consistía su humor, eso sí, me daba muchísima gracia. Y cuando me dijo que el mejor momento de un beso era justo antes de darlo, me sonrojé levemente mientras lo miraba directamente a los ojos. – Creo que podrías tener razón… Aunque me cuesta no reírme ahora mismo. – dije en voz baja mientras esbozaba una pequeña sonrisa. Tras eso comenzó a besarme y volví  a sentir aquella corriente eléctrica que siempre recorre mi cuerpo cuando lo hace, debilitando un poco mis piernas. Maldición… ¿A caso siempre me afectarían de esta manera sus besos? Joder, no podía negar que lo hacía muy bien y se me hacía imposible no seguirlos. Creo que en aquél momento su apariencia dejó de importarme demasiado. Cuando nos separamos, llevé mi mano hacia mi boca mientras bajaba la mirada haciendo los morritos. ¡De verdad me había dejado el pintalabios! No me dio tiempo a reaccionar cuando ya volvía a besarme pero esta vez en ambas mejillas. – ¡Damon! – exclamé comenzando a reírme mientras entrecerraba un ojo. Oh, ahora era un perfecto objeto de prueba para los pintalabios. – ¿Siempre has querido pintarte los labios como una señorita para hacer eso? – pregunté entre risas. Pero esto no fue lo que más gracia me causó, cuando dijo lo de prostituta feliz no pude evitar comenzar a reírme descontroladamente, aquello ya me estaba superando. Mordí un trozo del chocolate que me dio mientras seguía riéndome. – Oh, pero si haces horas extra conmigo ganarás más pasta te lo aseguro. Soy una clienta muy buena querido. –

Tras eso lo miré alzando una ceja mientras decía: – Oye. ¿Nunca te han enseñado que está mal comer la comida de los demás? Muy mal niña bella, con esta apariencia deberías comportarte mejor. – al acabar la frase sonreí traviesa y prácticamente me tiré encima de Damon, tirándonos a ambos al suelo para luego alzar mi mano y quitarle el chocolate que aún quedaba dentro del envoltorio. Me quedé sentada encima de su cintura y luego me incliné hacia su rostro, poniendo un mechón de mi pelo tras mi oreja, todo como si fuera a besarle. No obstante, cuando estaba a escasos centímetros de él lo único que hice fue sonreír burlona para luego meterme una tableta de chocolate dentro de la boca. – Tienes razón, este chocolate está realmente muy bueno. – reí y tras eso cogí el último trozo que quedaba de chocolate y se lo puse con dos dedos en la boca del pelirrojo. – Ya que te lo di te quedas con el último trozo. – guiñé un ojo y luego esbocé una sonrisa ladina llevando mis manos hacia su cara, quitándole con los dos pulgares el maquillaje que se le había corrido. – No puedes pasar de una niña feliz a una prostituta feliz. – acabé de quitárselo y dije: – Así estás muchísimo mejor, aunque me temo que dentro de un rato tendremos que rehacerte esta bonita cola porque se te está deshaciendo y eso no puede ser. – reí y me quité de encima suya, sentándome de culo al suelo y apoyando mis manos sobre el mismo.

Levanté mi mirada un momento clavándola en un solo punto de la habitación y algo llamó mi atención. Alcé una ceja y me levanté del suelo para luego caminar lentamente hacia el rincón que había detrás de la puerta. No estaba segura de que lo que veía era lo que pensaba pero quería comprobarlo. Y al apartar la puerta pude darme cuenta que no me equivocaba. ¡Una guitarra! – ¡Ah! – me agaché estirando mis manos un momento y saqué la dicha guitarra de ahí, girándome hacia Damon con una sonrisa. – ¿Es tuya? ¿Sabes tocar? – pregunté alzando ambas cejas mientras me acercaba hacia el pelirrojo, sentándome de rodillas justo enfrente de él. Estiré el instrumento hacia él, dándoselo entre las manos y dije: – ¡Toca algo! – no esperaba que Damon tocase la guitarra. Creo que este chico me sorprendía cada vez más, primero la Harley, ahora esto… ¿Qué cosas más no sabría de él? Yo adoro la música y se me da bien tocar el piano, no obstante y por mucho que me gustara un instrumento como la guitarra no tenía ni idea de cómo iba y escuchar tocar a otras personas realmente me emocionaba mucho, era una sensación demasiado agradable. – Venga, quiero escucharlo. – esbocé una sonrisa, mostrando cierta ilusión y me quedé sentada sobre mis rodillas mientras colocaba ambas manos en el suelo, justo delante de mí.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Miér Dic 31, 2014 6:18 pm

Aquella situación acabó por ser realmente divertida: prostitutas felices, chocolate, Brooke... ¿Qué más podía pedir? Había dejado de pensar en todos los problemas que tenía en la cabeza en aquellos momentos, que quizás no fueran muchos, pero eran de lo más frustrante. El caso era que nos divertiamos los dos juntos y estábamos jodidamente bien el uno con el otro. Incluso apesar de tan poco tiempo juntos y del mal momento que en realidad era aquel.
Tras morder aquel trozo de chocolate Brooke se sentó sobre mí, haciendome creer por un momento que me besaría, per me dejó con las ganas y mordió la tableta de chocolate que me había dado. ¡Maldición! Lo que me hubiera gustado ser yo al que mordiera. Me comí el último trozo que me dio sin queja alguna, algo es algo, pero desde luego no pensaba quedarme así, ni en bromas. Ya me cobraría aquel beso aue no había llegado a darme.

-Oh, pensaba que te gustaría que fuera una prostituta feliz. Aunque apuesto a que mis servicios te dejan muy... satisfecha. O te dejarán, al menos- Sonreí significativamente a Brooke, aunque no me extrañaría si no entendía a lo aue me refería exactamente, pero bueno... Estaba bastante claro ¿No? Después de aquello Brooke encontró la guitarra que me había regalado mi abuela hacia un par de años, poco después de la muerte de mi abuelo, quizás para animarme. Era una fender acústica de color marrón rojizo con bordes negros, adoraba aquella guitarra, quizás más por el valor sentimental que le había dado que a otra cosa, probablemente amaría aquella guitarra incluso si fuera la peor guitarra del mundo.

-Oh, no sé tocar. Quise aprender pero lo dejé- Comenté como si nada, luego mostré una siave sonrisilla. -Es broma, aunque no es que sea el mejor del mundo.- Comenté cogiendo la guitarra, me senté en forma de indio y apoyé la guitarra en mi pierna. -Un momento, primero tengo que afinarla- Si tocaba tal y como estaba sonaría horrible, y bueno, en cierto modo quería sorprender a la Berenjena. Saqué un afinador del estuche de la guitarra, que seencontraba justo donde Brooke había encontrado la guitarra, solo que siempre me había dado pereza guardarla. Un minuto después ya estaba listo para comenzar a tocar. -Veamos...- me aclaré la garganta -Tocaré.. "Sorry" de Buckcherry, no sé si la conoces. y comencé a tocar aprovechando que dicha canción era en acústico y por tanto la cover no se escucharía muy distinto. Pronto acompañé la guitarra con la voz, me daba un tanto de apuro, pero ya había cantado más veces deante de ella, como el día de karaoke. Aunque aquello era diferente.

Terminé de tocar, estaba bastante contento con el resultado. Había fallado en alguna nota en la que no había pisado bien la cuerda y había chirriado levemente, pro nada que no pueda pasarle incluso al mejor guitarrista del mundo.
-Y ahora...- Sonreí de medio lado y le di la guitarra a Brooke. -Creo que serás mi alumna- Me puse detrás de ella, colocando la guitarra en la posición correcta. -Nunca he visto una berenjena tocando la guitarra, y debe ser interesante- Bromeé apoyando mi barbilla en su hombro derecho, aprovechando para besarle el cuello "furtivamente". Agarré su mano izquierda y coloqué su dedo anular y corazon en uno de los trastes de la guitarra para marcar el acorde más sencillo. Había que empezar por lo fácil ¿No?
-Este es el Mi menor- Susurré cerca de su oído, con la auténtica intención de ponerla algo nerviosa. Entonces le di la púa y agarré su mano derecha, pasándola por las cuerdas de manera que estas sonaron. Entonces, dirigiendo en todo momento su mano, marqué un ritmo bastante sencillo que, en verdad, sobraba que yo dirigiera su mano, pero me gustaba tenerla agarrada. Después de un par de repeticiones solté su mano y la dejé hacer, sin embargo no me conformé con ello y pasé mi mano por su brazo, acariciándolo cariñosamente. Rayos, se suponía que tenía que ponerla nerviosa a ella, y era a mí al que se le aceleraba el corazón. -¿Sabes que te ves increiblemente sexy tocando la guitarra?- Agarré su barbilla e hice que girase su rostro para besarla. -Esto por el beso que no me diste antes. Yo nunca me quedo con las ganas.- Le saqué la lengua travieso, de una manera un tanto infantil. Ya dije que me lo cobraría. Y ¡Dios! le sabía la boca a chocolate ¿Puede haber algo mejor que eso? Besar a tu novia tocando la guitarra y que su boca tenga sabor a chocolate milka. ¿Habría muerto y estaba en el cielo? Si no fuera por lo de mi abuela... A pesar e todo en ocasiones ese pensamiento acudía a mi mente, pero yo le expulsaba todo lo rápidamente que me era posible. -Quizás deberías de ser mi aluma fija... Creo que me llevaré esta guitarra a Sweet Valley y tengo alguna más allí- Brooke podía sentirse... "especial" no dejaba a cualquiera mis guitarras, mucho menos aquella guitarra. Era algo con lo que era realmente celoso, pero co ella sentía que quería compartirlo todo. Incluso aquella guitarra que tanto significaba para mí. Pero claro, eso no se lo comentaría de momento. Ahora lo que me preguntaba era por qué no había decidido llevarme antes aquella guitarra. Quizás cuando me maché a Sweet Valley deseaba deshacerme de mi pasado con demasiadas ganas, y esa guitarra, de alguna manera, representa cierto momento doloroso de mi pasado. Pero de alguna manera ya no quería deshacerme de mi pasado, Brooke, aquel día de la piscina, me dijo que debía aceptarlo, y eso hacía. Además... podía crear un nuevo sentido para aquella guitarra, que representara algo más positivo. Apoyé de nuevo mi barbilla en su hombro, escuchando distraidamente el ritmillo que Brooke creaba con la guitarra, por algun motivo que no conseguía descifrar me sentía extrañamente relajado.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Sáb Ene 10, 2015 1:52 am

Debo admitir que al principio me hizo algo de gracia ver a Damon todo concentrado, aún con aquellas pintas, afinando la guitarra. Vamos, un vestido con flores y una guitarra no combinaban demasiado bien pero bueno… Cuando empezó a tocar creo que me quedé en blanco. Cuando dijo que tocaría “Sorry” de Buckcherry sonreí mientras asentía con la cabeza. – Claro que la conozco. – comenté rodeando mis rodillas con ambos brazos. Adoro el género rock, era imposible que no conociera a Buckcherry. Y bueno… Como dije antes, cuando comenzó a tocar sentí una leve descarga eléctrica recorrerme la espalda mientras en mi rostro se dibujaba una sonrisa algo tonta. No tenía ni idea de que tocara tan bien, me sorprendió bastante. Y no entendía porque pero el corazón comenzó a latirme a mil cuando acompañó la guitarra con la voz. ¿Por qué? Vamos, ya lo había escuchado en el karaoke aquél día de la piscina, pero claro, en aquella ocasión muchísima gente gritaba y la música estaba bastante alta. Esta vez solo estábamos nosotros y la guitarra. ¿Y qué debo decir? Ni siquiera me percaté de que me quedé embobada escuchándole, sin duda este chico sabía cómo sorprenderme y gustarme cada vez más. – Estuviste genial. – dije directamente mientras lo miraba fijamente cuando terminó de tocar. Normalmente no habría sido tan sincera, pero en aquellos momentos simplemente salió de mi boca por sí solo.  
Me exalté un poco cuando me dio la guitarra pues era la primera vez que sostenía una y… ¿Ser su alumna? – ¿Eh? Pero… Pero yo no tengo ni idea de tocar la guitarra. – dije nerviosamente mientras miraba todo el instrumento. Y maldición… ¿Cómo quería que me concentrara cuando estaba tan cerca? – Mhm… De acuerdo, Mi menor. – dije tragando saliva al final de la frase. No sé si estaba intentando enseñarme o ponerme más nerviosa de lo que estaba. Con la ayuda de Damon, comencé a tocar las cuerdas de la guitarra y vamos, creo que le estaba cogiendo el truquillo. Seguí tocando cuando el pelirrojo soltó mi mano y una sonrisa se dibujó en mi rostro al ver que era capaz de seguir tocando sin que él me dirigiera, aunque debía admitir que me gustaba tener su mano encima de la mía, de alguna manera me hacía sentir bien. De repente, sentí como Damon giraba mi barbilla para luego darme un beso, me había pillado completamente por sorpresa, hasta dejé de tocar las cuerdas por un momento. – Oh… No sabía que te había dejado con las ganas. Quizás debería hacerlo más veces. – dije con leve rubor en el rostro mientras alzaba ambas cejas y le sonreía un poco. – Yo también creo que deberías llevártela, además… Eso de que me enseñes a tocar la guitarra no es mala idea, creo que me gustaría. – solté una leve risa al final de la frase y volví a girarme para seguir tocando la fender. Me acomodé un poco, apoyándome un poco más sobre el pecho de Damon mientras seguía repitiendo el ritmillo de antes, de alguna manera sentía que ahora me costaba menos. Además, el ambiente se había relajado bastante y eso me aliviaba un poco. De repente, sentí una leve punzada en mi interior al acordarme de Lilianne, no obstante sacudí la cabeza, intentando mantener la compostura. Debía ser fuerte para apoyar a Damon y como había dicho antes, daría todo para que no se hundiera, simplemente no le dejaría.

En este momento, una idea pasó por mi cabeza y dejé de tocar la guitarra girando mi rostro hacia el pelirrojo. – Hey, quiero probar una cosa y necesito tu ayuda. – dije seria mientras tragaba un poco de saliva. – No sé si vaya a salir bien pero… Quiero probarlo. – sentencié quizás algo nerviosa volviendo a girar mi rostro mientras ponía mis orbes sobre las cuerdas de la guitarra. – I Don’t Wanna Miss a Thing. Intentemos tocarla. Bueno… Tú, guíame. – tragué algo de saliva volviendo a voltearme un poco hacia él.  – Antes tocaste una canción de Buckcherry… ¿Crees que podrías con esa? – pregunté aunque creo que no hacía falta una respuesta pues confiaba en que pudiera guiarme sin gran dificultad. No sé porque tuve esa enorme necesidad de tocar aquella canción en estos momentos pero simplemente quería hacerlo. Y bueno, tal y como pensé a Damon no le costó demasiado guiarme aunque alguna vez se me hayan ido los dedos y haya fallado en alguna nota. Me gustaba muchísimo la canción, tanto que sentía el corazón latirme muy rápido y más por la guía del pelirrojo. Y no creo que fuera solamente por la melodía, el simple hecho de compartir esa única canción con Damon, aunque suene algo tópico, para mí lo hacía especial. Y no sé en qué momento, pero yo misma acabé tarareándola, hasta finalmente cantarla por completo. Normalmente me habría dado muchísima vergüenza cantar delante de alguien más, dejándome llevar de aquella forma. No obstante, con este chico me sentía totalmente relajada, era yo misma.
Terminamos de tocar y me mordí levemente en labio inferior soltando una pequeña risa. Giré mi rostro hacia Damon, aún con aquella sonrisa tan jodidamente tonta en los labios y dije: – Hey eso ha salido bastante bien. ¿No crees? Definitivamente tienes que enseñarme a tocar bien la guitarra eh. – en este momento clavé mis orbes en los suyos y me quedé mirándole por unos segundos. Casi inconscientemente apoyé la guitarra con cuidado sobre mis rodillas y llevé mi mano derecha hacia su nuca mientras acercaba mi rostro al suyo para darle un beso algo profundo pero también cariñoso, aún sin girarme completamente hacia él pues tenía el instrumento encima. Era tan poco típico de mí, yo no solía hacer eso… Pero en aquellos momentos no me importaba, quería besarle y eso estaba haciendo, aunque en el fondo aún me siguiera dando algo de vergüenza. Cada vez que lo hacía mi mente se quedaba en blanco y maldición... Ni tan siquiera me importaba ya el tiempo que llevásemos juntos. Seguía besándole y en cualquier momento sentía que el pecho me iba a estallar y ni siquiera entendía tal emoción.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Dom Ene 18, 2015 11:17 pm

Sonreí de medio lado, quizás en cierto modo algo ilusionado ante la idea de más días como aquel. ¿Cómo sería mi vida a partir de ahora? Despertar con la ilusión de ver a Brooke y besarla, de ver su sonrisa y pasar aunque sea cinco minutos con ella. Eso debía de ser genial, por una vez tendría un buen motivo para querer que pasaran los días: la simple promesa de un momento más con aquella pelimorada. Pero no todo era tan bueno, no podía olvidar que aunque mi vida con Brooke acababa de empezar... Mi tiempo con mi abuela llegaba a su fin. No quería pensar en ello, sentía que aquellos sentimientos tan contrarios me ablandaban por dentro y, en cierto modo, incluso me corroían.

Aquellos extraños pensamientos parecieron abandonar por completo mi cabeza cuando Brooke me pidio que tocaramos "I don't wanna miss a thing" la canción que cantamos en el karaoke el día de la piscina. Una nueva sonrisa se asomó a mis labios y, obviamente, acepté. Aquella canción me recordaba a Brooke, diría que, de alguna manera, se había convertido en nuestra canción.

-Bien... Esto va a ser un poquito más difícil- Avisé sujetando su mano derecha y colocándo los dedos de la de la izquierda correctamente. La canción era algo complicada, pero sabía una adaptación para guitarra que sonaba bastante bien y era algo más fácil. Así que comencé a guiarla, la canción sonaba algo más lenta y con algunos errores, pero creo que nunca me ha gustado tanto aquella canción. Mientras tocábamos el perfume de Brooke llegaba hasta mí, despertando las mariposas que solo ella sabe despertar. ¡Diablos! ¿Cómo y cuándo me había comenzado a gustar tanto? Seguimos tocando y no tardamos en acompañar con voz, como en el karaoke... Pero resultaba distinto, muy distinto. Ahora ya no éramos solamente amigos, ni pasabamos tiempo juntos por la excusa de molestar a la chihuahua... No, ahora era todo muy distinto. ¿O no?

-Oh, sí. Ha sonado mejor de lo que pensaba- Contesté a Brooke, entonces ella dejó la guitarra y me besó. No tardé en perderme en aquel beso. Lo necesitaba, lo necesitaba tanto... Casi por inercia quité la guitarra de encima de Brooke con una mano, sin separar nuestros labios. Ahora, sin la guitarra, ayudé a Brooke a girarse mientras me separaba un momento para coger aire. Me sentía... ¿Cómo describirlo? Para resumir, tenía ese sentimiento del que hablan todas las canciones y poemas románticos. Pasé mi mano por su mejilla, acariciándola con cariño para después colocarle un mechón de pelo que había ido hasta su rostro, mirándola fijamente a aquellos ojos azules que me absorvían. Acto seguido le di un corto pero cariñoso beso, acercándome hasta su oído para susurrarle en un tono cariñoso:
-Brooke, Do you want to be my Valentine?- Terminé aquella simple frase que tanto se utilizaba en Estados Unidos, de alguna manera era como si con ello expresara todo lo que llevaba dentro. Ni siquiera esperaba una respuesta por su parte, solo quería... ¿Qué quería? Ni la más mínima idea, no pensé absolutamente nada al decirle aquello, solo lo dije. Quizás a esto se refieran los demás cuando dicen "Me salió del alma". Volví a besar a mi "Valentine", esta vez algo más profundo. De nuevo acudió la pregunta a mis pensamientos "¿Cuándo Brooke había pasado a hacerse aquel hueco en mi corazón?" No nos conociamos desde hacía tanto tiempo, y sin embargo... ¿Quizás en la piscina? ¿En clase? Fuera como fuese, mi realidad ahora era aquella: Estaba absolutamente loco por aquella chica. Quién me ha visto y quién me ve... El delincuente, el rompecorazones, el que echaba un polvo a las chicas y se marchaba... Había encontrado a alguien que le comprendía y al que comprendía, la única persona que había conseguido entrar dentro de aquella coraza ¡Y en tan poco tiempo! Aún no salía de mi asombro. ¿Se sentiría ella igual? Acabé el beso y apoyé mi barbilla en su hombro, inhalando de nuevo su perfume. ¿Cómo podía oler tan bien?

-Brooke ¿Cuando...?- Y entonces la puerta se abrió y apareció Lilianne.  ¡Qué oportuna! Miré sorprendido a la abuela, y solo de verla todo mi sentimiento de paz y felicidad ae fue al garete, siendo sustituidos por la más profunda tristeza. Pero... Tenía que ser fuerte ¿No?

-¿Se puede saber qué estabais haciendo, tortolitos? ¡Esta es una casa pura!- Dijo la abuela en tono de broma. Supuse que intentaba relajar el ambiente que, de repente, se había vuelto jodidamente tenso. Y entonces pareció darse cuenta de mis pintas, porque abrío los ojos con sorpresa y comenzó a reir. -¿Pero qué? ¡No quiero saber qué ha ocurrido aquí!

-Abuela... Yo-

-¡Nada de excusas! Bien sé qué hacen dos jovenes de vuestra edad solos. ¡Encima pareja! ¿Qué te crees? ¿Que yo no he tenido tu edad? Aunque no entiendo que andes travestido... ¡Pero no hay tiempo!-  ¿De verdad tenía que darme ese tipo de imagen mental? Bueno... No importaba. Me levanté del suelo y ayudé a Brooke a hacer lo mismo. No sabía qué hacer o qué decir, y sin embargo... Había tantísimo que decir. Si no hablaba ahora quizás no habría otra oportunidad ¿Y si moría y yo no le había dicho todo lo que quería decirle? Pero justo en aquel momento no salían las palabras de mi boca, simplemente cogí la mano de Brooke, intentando darme fuerzas. Cuando iba a hablar, la abuela se me adelantó.

-Lo que no puedo creerme es que sigais así ¡Vagos! Pero bueno ¿No veis que se os va a ir el bus? HURRY UP! ¡Como lo perdais no os voy a dejar ni un cartón para que durmais en la calle! ¡Así que ya estais cogiendo todo lo que necesiteis!- Y con esas palabras se marchó. Vaya con la abuela, siempre se las gastaba igual, incluso ahora. Pero, esta vez, volvió un momento para añadir algo. -Y Dei... Que no se te olvide llevarte compresas, no vaya a venir tu amiguita en mitad del viaje.- Y con eso finalmente se fue. ¿En serio?

-Será... Esta mujer nunca cambiará-Me crucé de brazos algo molesto, pero pronto cambié de nuevo mi expresión a otra más ¿Dulce? Sin embargo también se veia cierta tristeza.-Supongo que será mejor que le hagamos caso- Comenté a Brooke terminando la frase con un suspiro. Al fin y al cabo aún teniamos todo por hacer y el autobús no iba a esperarnos.

Guardé la guitarra en su sitio distraidamente, absorto por completo en mis pensamientos, que iban desde Brooke hasta mi abuela. Demasiadas emociones en un solo fin de semana... No sabía si debía estar triste o contento porque aquello llegara a su fin.

-¡No os aviso otra vez! ¡No me hagais de subir!- ¿De verdad? ¿Ahora iba a sacar su faceta de madre histérica? ¡Lo que faltaba!

-Si tienes todo será mejor que nos vayamos, no queda mucho para el bus y mi abuela nos matara si no bajamos ya- Salimos del cuarto con las mochilas y la guitarra, rumbo a encontrarnos con la abuela, pero nos encontramos con Coco por el camino, parecía querer despedirnos.

-Uh... Te echaremos de menos, mi querido violador ¿Verdad, my Valentine?- Guiñé un ojo a Brooke, de alguna manera quería mostrarle que aunque aquel fuera un momento triste, que aunque aquel viaje acabara, lo nuestro acababa de empezar, que nada volvería a la normalidad y todo lo que había ocurrido en aquellos días no era más que el comienzo de nuestra historia... Oh Dios ¿Cómo puedo ser tan jodidamente ñoño?

Seguimos caminando hasta el salón donde se encontraba la abuela, al llegar ella estaba de brazos cruzados ¿Por qué tanta prisa? Aún llegabamos bien... Quedaba lo justo como para llegar a tiempo corriendo. Vamos, lo que para nosotros era "Hay tiempo de sobra". Pero pronto entendí el motivo de tantas prisas, encima del sofá había dos paquetes envueltos con papel de regalo.

-Shit! Quería que abrieran aquí los regalos... Pero ya será imposible.- Dijo cogiendo los regalos y dándonoslo a ambos. -Os aconsejo abrirlo en casa-Guiñó un ojo y entonces nos dio un abrazo extradamente a cada uno.

-Oh, conque por esto tantas prisas...- Comenté distraido.

-¡Ahora iros!- Y con ello básicamente nos empujó fuera de la casa, saliendo ella también. En un abrir y cerrar de ojos ella ya se había subido al coche y estaba metiendonos prisa, otra vez.

-¡Vaya con la señora!- Pero entonces miré el reloj y...  ¡Mierda! ¡Pues sí que era tarde! -¡Corre que no llegamos!- Cogí la mano de Brooke y subimos al coche. Vaya que se metio prisa la abuela...  Momentos después estábamos en la estación. Con una última despedida, no muy elaborada, Lilianne se marchó.

Entonces corrimos hacia el autobus, el maldito incluso había cerrado las puertas, pero al vernos las volvió a abrir.

-Dos billetes a Sweet Valley, por favor- Y nos fuimos hacia uno de los asientos del medio. Una vez sentados miré mi paquete, parecia una caja, así que supuse que el regalo estaba dentro. -¿Qué será?- Dijo que lo abriera en casa... Pero ¿Qué podría pasar? Quité el papel de regalo y... ¡Maldición! La caja... ¡La tapa estaba forrada con una foto de un tio desnudo! Sí señores, mi abuela me había regalado una caja con un tio COMPLETAMENTE desnudo. Si de por si la señora de al lado no me miraba suficiente por mis pintas ahora me miraba aun más, diría que incluso escandalizada. Di la tapa a Brooke, no pensaba tener eso más de la mano. -Te aviso que la mia es más grande ¿Eh?- Bromeé antes de mirar el contenido. Y... De nuevo me dejó con la boca abierta: Un paquete de condones de 24. ¡Y Brookie virgen! Diablos.
-Esta mujer... No abras el tuyo, sospecho lo que puede ser- Já, seguro que su regalo era un conjunto de lenceria sexy o algo así.  Saqué el paquete y se lo enseñé a Brooke. -Te dije que lo haría- Y a la mujer de al lado se le abrió la boca... Creo que estaba flipando. Normal, supongo.
Volví a mirar la caja y vi un sobre ¿Una nota? Guardé aquel paquete de condones en la mochila y me dispuse a abrir la carta, pero entonces recordé algo. -Brooke, si te mareas dímelo, esta vez es diferente.- Y es que aquel mismo viernes a Brooke se la veia fatal... y yo no pude hacer nada. Pero aquel día no sería igual.

Una vez dicho eso cogí la carta, en el dorso ponía un "¡Te dije que lo abrieras en casa!" Creo que me conoce demasiado bien. Abrí la carta y comencé a leer.

"Ey, Cherry. Imagino que no te encuentras demasiado bien ¿Eh? Conociéndonos... Nuestra despedida habrá sido algo fría, sin mencionar nada de lo que está pasando, sin decirnos todo lo que queriamos decir. Desde que me dijiste que vendrías llevo imaginándome nuestra despedida, lo que te diría. Quería abrazarte, decirte lo importante que eres para mí... Pero tu abuela nunca ha sido de esa clase de mujeres sentimentales, y eso es algo que he arrastrado toda mi vida, hasta el punto de que perdí a mi única hija sin haber llegad a mostrarla todo el afecto que tenía por ella. Y no dudes que era muchísimo, tu madre era una mujer tan gentil y amable, creo que ese lado sentimental y llorón tuyo, que tanto te esfuerzas por combatir lohas sacado de ella. ¿Sabes? De alguna manera siempre he creido que tú eres mi segunda oportunidad... Y no quiero desperdiciarla. Para mí siempre has sido como mi hijo, por mucho que te llamara nieto siempre te he tratado como mi niño mimado. Quizás por eso tuviste esos deslices en tu adolescencia... No sabía qué hacer contigo, pero aún con todo una madre siempre quiere a sus hijos, así que aun cuando eras odioso te amé.
Cuando murió tu abuelo ¿Qué decir? Todo ha sido radicalmente diferente. Le echo tanto de menos, pero gracias a ti nunca me he sentido sola. Creo que sentía algo así como lo que tü sientes ahora que sabes que me perderás, pero has encontrado a Brooke... Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida, junto a tu madre y a tu abuelo, claro.
Sé que debajo de esa capa que tienes eres un amante de las letras, he visto varios de tus escritos. Además, sé bien que esta es la única manera de decirnos todo lo que hay que decir, supongo que en cierto modo somos unos cobardes. En fín ¿Quieres comunicarte conmigo por carta? Sí, lo sé, está pasado de moda, pero los e-mail son tan fríos...
Sé que me contestarás tarde o temprano. Así que esperaré tu respuesta.
Te quiero, Dei.
Lilianne H."

Maldita abuela... había conseguido sacarme una lágrima y conmoverme. Me limpié la lágrima furrivamente ¡Ahora se me correría el maquillaje! Pero es obvio que no pensaba en eso.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Dom Ene 25, 2015 2:22 am

Escuché la pregunta que me susurró y en aquél momento sentí que el corazón me daba un vuelco. Aquella frase simplemente tocó aquella parte más sensible de mí. Maldita sea… Este chico sin duda había atravesado la coraza que tanto me había esforzado en construir para alejarme del resto de la gente. Esta persona era realmente la única que me comprendía y aún sabiendo cómo soy me aceptaba. No hace falta ni preguntármelo, me había enamorado completamente de él. ¿Cuándo ocurrió? Ni yo misma podía decirlo con exactitud, pero así era. – Don’t even ask it… – respondí en mi lengua natal, diciendo que ni me lo preguntara. Me besó y yo le seguí como si aquél beso le transmitiera todo lo que sentía en aquél momento. Justo después del beso, apareció Lilianne y sentí como el ambiente se enfriaba, aunque con su comportamiento se notaba que intentaba relajarlo lo máximo posible. Me levanté junto con Damon del suelo y cuando cogió mi mano, yo se la apreté suavemente, demostrando que lo estaba apoyando. Sin embargo el pelirrojo no pudo hablar pues Lilianne nos apuró para recoger las cosas e ir hacia la estación de buses. Y debo admitir que su último comentario me hizo algo de gracia… – Bueno… ¿Así es ella no? – contesté al ojiverde esbozando una sonrisa algo triste. Tras aquello recogimos nuestras cosas y salimos de la habitación. En el pasillo Coco nos detuvo un momento pues al parecer quería despedirse; yo esbocé una sonrisa algo dulce mientras asentía con la cabeza. En cierto modo realmente me daba muchísima pena irme de ahí… Habían pasado tantas cosas. Pero a partir de ahora sabía que nada sería igual pues estaba segura que estando con Damon a mi lado las cosas realmente cambiarían, aquél solo era el principio de todo, os lo puedo asegurar. Una vez abajo, recibimos unos regalos de Lilianne, cosa que me sorprendió un poco y tras eso fuimos en coche hasta la estación de buses. Al despedirse de Lilianne le di un abrazo diciendo que se cuidara y momentos después ya nos encontrábamos en el bus.

Muchas personas se quedaron mirándonos, básicamente, impactados. Y vamos, con las pintas que tenía Damon no me extraña. El bus comenzó a moverse y cuando Damon quitó el papel de regalo se encontró con un pequeño… Detallito. Yo me ahogué la risa mientras me tapaba la boca desviando mi mirada hacia un lado. Lilianne sí sabía ser original con eso de los regalos. Aunque debo admitir que me avergoncé bastante al ver que dentro había un paquete de condones. Sabía que era muy posible que nos diera eso pero aún así no estaba acostumbrada a esta clase de regalos. – Creo que abriré el mío en casa. – dije guardando el paquete con el regalo debajo de mis pies. Entonces de reojo vi que la señora que estaba sentada al lado miraba demasiado a Damon, podía suponer que era por el vestido y la caja del tío desnudo. – ¡Eh señora! No mire tanto a mi novia que me pongo celoso. – dije con total normalidad mientras la miraba alzando una ceja. Si antes nos miraba sorprendida diría que ahora su semblante parecía ofendido. Me ahogué una risa recostándome sobre el asiento mientras daba un suspiro. Esperaba no marearme, aunque claro, aquello era mucho pedir. – Sí, claro. – contesté con una leve sonrisa mientras me apoyaba un poco sobre el hombro del pelirrojo, era como si me hubiera leído el pensamiento.

Si soy sincera desde que el bus comenzó a moverse, empecé a sentirme como si de repente el mundo se acabara. Maldita sea… Sin duda odio los transportes. Alcé un poco mis orbes hacia Damon y… ¿Estaba llorando? Al principio me quedé viéndole con algo de sorpresa pero al ver el papel que tenía en la mano pude deducir que aquella era una carta de Lilianne. Volví a sentir aquella misma punzada que hacia unas horas en la playa, aquello sin duda no era nada fácil para Damon, ¿cómo iba a serlo? La que prácticamente era su madre iba a…
A pesar del mareo, llevé lentamente mis manos hacia una de las manos de Damon y la levanté mientras me inclinaba un poco para luego dar un suave beso en el dorso de su mano. Tras eso volví a bajarla, cogiéndola simplemente y apretándola suavemente mientras alzaba mis orbes hacia el pelirrojo, sonriéndole tranquilizadoramente. Tan solo quería darle fuerzas, que entendiera que siempre podía apoyarse en mí porque no me alejaría de él y que no estaba solo en eso. Me sentía una impotente al no poder hacer nada más pero… Al menos quería ser su pilar. Tras aquello, apoyé mi cabeza en su hombro, aún sin soltar su mano, mientras cerraba los ojos y respiraba hondo. Creo que aquél iba a ser un viaje silencioso aunque para nada incómodo o tenso, como el viernes. Me sorprendía lo mucho que habíamos avanzando en nuestra relación y me preguntaba… ¿Cómo sería dentro de unos meses? ¿Este sentimiento seguiría ahí? Tan solo esperaba que así fuera, porque ya era imposible negar lo mucho que quería a aquél chico.
Creí que no me marearía como antes pero debo decir que estaba muy equivocada pues tras quince minutos de viaje mi cara tan serena había pasado a ser a la de un muerto viviente que tan solo deseaba la paz. – Damon te dejaré todas mis deudas… Cuida bien de mi querida moto y Luke. – dije con una voz completamente ronca. Aunque debo decir que aunque me sintiera tan mal, tener a Damon a mi lado de alguna forma lo aliviaba, solo con apoyarme un poco en su hombro sentía que aquellas ganas de vomitar se desvanecían completamente.

Cuando por fin llegamos a Sweet Valley, bajé del bus y estuve a punto de agacharme de cuatro patas para besar el suelo. La única cosa que me detenía era la posibilidad de que me metieran en un manicomio. – Sigo diciendo que caminar es muchísimo mejor. – comenté dando un leve suspiro. Salimos de la estación de buses y llegamos primero hacia mis pisos, supongo que aquello significaba que ya era hora de despedirse… La verdad es que se me hacía un poco raro, tras pasar tres días con el pelirrojo debía admitir que no quería separarme de él, sobre todo sabiendo que posiblemente se encontraría mal por lo de Lilianne... Pero tampoco podía ser tan egoísta, ¿no es así? – Bueno, supongo que aquí es cuando cada uno se va a su casa. – comenté esbozando una leve sonrisa, algo falsa la verdad, pues como había dicho antes despedirme de él ahora no era lo que precisamente quería hacer. – Gracias por el viaje, a pesar de todo creo que fue uno de los mejores que he hecho. – dije sincera mientras cogía una de sus manos y la apretaba un poco. – En fin, supongo que nos veremos mañana en clases. – levanté mi rostro, dándole un pequeño beso en los labios y tras eso me separé con una sonrisa volteándome para ir hacia mis pisos. – Maldita sea… ¡¿Qué clase de despedida es esta Brooke?! ¿A caso eres una niña? – llegué hacia mi portal, sacando las llaves desde mi mochila, sin embargo de repente sentí que me frustraba. No joder, no podía irme así, no sin decir lo que quería. – Pero qué estoy haciendo… A la mierda. – dejé caer todas las cosas que llevaba encima al suelo, para luego salir corriendo desde mi portal para ir tras Damon. Cuando lo vi de espaldas (no era muy difícil de reconocer con aquél vestido) grité su nombre a todo pulmón para que me esperara y me dirigí a toda pastilla hacia él. Cuando lo tenía prácticamente delante, lo abracé rodeando su cuello con ambos brazos para acto seguido besarle como, maldita sea, se debía. Acabé el beso, poniendo mis manos en sus mejillas y lo miré a los ojos diciéndole: – Después de todo esto lo que menos quiero hacer es irme a mi casa como si nada. Estoy prácticamente segura que pensarás que estoy loca o algo así pero ten esto claro: a partir de hoy tu vida se volverá un maldito desmadre. No te aburrirás y prometo hacerte reír todos los días. No pienses ni un segundo que estás solo porque solo con una llamada vendré a verte como si tuviera un propulsor en las piernas. Siempre seré tu punto de apoyo. – me alejé un poquito de él, dando un paso hacia atrás y entonces dije: – Has hecho que me enamore de ti, ahora no pienses que te vas a librar tan fácilmente, tomate. – le guiñé un ojo y tras eso sonreí enseñando los dientes. – Y ahora sí, hasta mañana. – volví a dedicarle otra sonrisa, esta vez completamente sincera y me alejé de él volviendo hacia mi portal.

Subí a mi apartamento, donde Luke me recibió con su gran maullido y al que cogí entre mis brazos para comenzar a acariciarle. Maldita sea, como lo había extrañado. Tras quitarme los zapatos y darle de comer al gato, cogí la bolsa con el regalo de Lilianne y me senté en el sofá del salón para mirarlo. Como me imaginaba, la tapa de la caja del regalo tenía la fotografía de una tipa completamente desnuda y no tardé en tirarla hacia un lado para perderla de vista. Saqué lo que había dentro y… Era un conjunto de lencería sexy. De tan solo verlo un tic se apoderó de mi ojo derecho mientras mi cara se iba volviendo de un tono completamente rojo. Era negro y creo que tenía más tiras que tela. Vamos… Dudo que me llegaría a poner algo así algún día. – Gracias por el regalo abuela… – dejé el conjunto en un lado y vi que había algo más dentro de la caja. Metí mi mano y saqué un sobre. ¿Una carta? La abrí sacando un papel junto con dos fotos, que al parecer eran de Damon... Una de cuando era pequeño y otra de más mayor. Sonreí levemente y comencé a leer la carta.

“Bien Brooke, supongo que tú sí la abriste en casa, buena chica. Estoy segura que ahora mismo estarás colorada como un tomate por el conjunto tan sexy que te di. ¿A que es cool? Procura ponértelo para vuestra primera noche, estoy segura que a Cherry le gustará mucho. Y bueno, hablando de él… Supongo que ya sabrás lo que pasó, así que lo único que voy a decirte es que cuides muy bien de él por favor. Es un chico bastante impulsivo y a veces me da miedo pensar que pueda hacer alguna tontería. Pero como tú ya has llegado a comprobar en realidad es muy buena persona en el fondo, tan solo hay que darle un poco de cariño. Sé que tendréis cosas que afrontar, pero jamás os separéis, por muy difícil que sea la situación. Te lo estoy confiando muchachita, no me defraudes. Y… Cuando yo me vaya apóyalo como nunca. ¿Sí? Estoy segura que todo irá bien, tan solo hay que esperar. Cuídate mucho tú también.
Lilianne H.”


Maldita sea, sin siquiera acabar de leerme la carta, unas gotas que procedían desde mis ojos mojaron el papel. – Lo cuidaré, no lo dudes… – susurré para luego dar un largo suspiro. Aquél día estaba acabando pero daría lo mejor de mí  para que aquello funcionara. Este no era el final, era tan solo una simple introducción. ¿No es así?
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