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Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

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Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Mar Sep 02, 2014 2:40 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Después del día de la piscina las cosas con Brooke habían cambiado drásticamente, y desgraciadamente no a bien. Después del beso que la di se notaba cierta tensión entre nosotros, y yo no hacía más que evitarla, quizás ella también me evitaba a mí. Odiaba aquella sensación ¿Por qué tuve que besarla? Hasta el beso las cosas habían ido estupéndamente, después de todo lo que nos dijimos... Encima, para mejorar las cosas, la chihuahua se había dado cuenta, y cómo no, andaba todo el día detrás de mí preguntándome sobre lo ocurrido. Menuda pesada...

Reconozco que dudé si seguir adelante con el viaje que habíamos planeado, y estuve a punto de anularlo, pero tenía tantas ganas de ir... y con Brooke. Creo que me daba más ilusión ir con Brooke que el hecho de ver a mi abuela de nuevo. No hacía más que preguntarme qué era Brooke para mí, y la respuesta cada vez era distinta, no tenía nada en claro. ¿Ayudaría el viaje a aclararme? ¿O solo me haría confundirme todavía más? Finalmente decidí que lo mejor sería seguir con los planes, quizás eso ayudase a normalizar de nuevo las cosas entre Brooke y yo. Así que, hice acopio de valor, y el miércoles, al final de una de las clases, me dirigí hacia Brooke. Quería parecer seguro de mí mismo, como si nada hubiera pasado, y creo que no lo hice demasiado mal. -El autobus sale a las 8 y media, así que te esperaré en mi casa sobre las 8- Terminé de hablar y salí de la clase como si nada.

Pasaron los días y llegó el viernes. Me levanté bastante pronto, a pesar de que había preparado todo la tarde anterior, no podía dormir... Estaba demasiado nervioso. Ni si quiera sabía si Brooke se presentaría ¿Y si no venía? Bueno, mi abuela ya estaba avisada, así que tendría que ir solo.

Me levanté de la cama perezosamente, me aseé y desayuné, eché la comida y el agua a los perros, les echaría de menos durante el viaje, y me vestí. Para cuando terminé todo eran las 7:55, y yo estaba casi seguro de que Brooke no vendría, y eso me apenaba enormemente. "Por favor, que venga" pensé, rogándole a un Dios en el que ni tan siquiera creía. ¿Por qué Brooke me importaba tanto? ¿Por qué influia tantísimo en mí? Una parte de mí me decía que me alejara de ella, y la otra me empujaba fervientemente a ella. Ni que decir que hasta el momento iba ganando la segunda.
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Damon Hudson
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Mar Sep 30, 2014 3:48 pm

A pesar de todo pronto sentí cómo Brooke comenzaba a abrazarme, lentamente. Reconozco que estaba un tanto nervioso, no era como si fuera la primera chica con la que dormía, pero aquella vez era diferente, no era cualquier chica, era Brooke. A pesar del nerviosismo y de todos los pensamientos que acudían a mi cabeza en seguida caí dormido, cosa bastante normal contando que estaba realmente reventado.

Escuchaba una voz llamándome a la vez que algo me pinchaba la mejilla. ¿Qué demonios pasaba? Abrí un ojo lentamente, la luz me molestaba y no tenía las ideas demasiado claras, más bien seguía estando en el sueño del que, se suponía que acababa de despertar. Terminé por abrir los dos ojos, viendo que Brooke era quien me pinchaba la mejilla, si bien al principio no entendía nada un par de segundos después todo acudió a mi mente.

-¿Qué hora es?..- Pregunté aun algo dormido. Había mucha luz, y se escuchaba la voz de Lilianne. Seguro era ya casi la hora de comer. Me incorporé levemente, tenía el pelo desordenado y cara de seguir dormido, casi como un niño pequeño. Sonreí a Brooke una vez estuve algo más centrado. Admito que mis despertares son algo... Lentos . ame estiré un poco y acto seguido prácticamente me avalancé hacia Brooke, dándola un suave beso. -La próxima vez quiero que me levantes como me merezco... Algo así como "Buenos días princesa, he soñado toda la noche contigo..."- Bromeé citando la frase de "La vida es Bella". -Al final sí me abrazaste, Señor Remolacha- Guiñé un ojo, mostrando mi típica expresión burlona. Aunque, como ya dije, me había sentido jodidamente cómodo durmiendo así. Lo mejor de todo es que aquella misma noche volveríamos a dormir juntos. Iba a volver a besarla, y bueno, en verdad ya tenía mis labios sobre los suyos, cuando la puerta se abrió y apareció mi abuela. ¡Cómo no!

-Wake up! Que ya es...- En ese momento pareció que Lilianne se dió cuenta de la situación, y mientras yo me retiraba rápidamente (y levemente sonrojado) en el rostro de la abuela se formó una sonrisa burlona, bastante parecida a la que yo solía mostrar, parecía decir "Os acabo de pillar, y no podeis negarme nada". -Y ahora me direis que esto no es lo que parece. ¿No?- Preguntó alzando una ceja, pero sin borrar aquella expresión del rostro. -¡Más os vale haber usado protección!- Añadió, ahora un tanto más seria. Sin embargo pronto se relajó su expresión. -Bajad rápido, que ya es la hora de comer- Y se fue con la sonrisa en los labios. Como ya os había dicho, esta mujer tiene poderes de bruja. Estoy seguro que no la ha sorprendido en absoluto, y casi diría que estaba esperando tras la puerta para entrar en el momento preciso.

-Ya te dije que no haría falta decirla nada. Quizás deberíamos hacer algo así con tus padres- Bromeé, mostrandome completamente tranquilo. Aunque admito que la situación seguía pareciendome extraña, y que ahora mi abuela lo supiera probablemente no suavizaría las cosas. -¡A comer se ha dicho! Aunque es más bien un desayuno- Dije levantándome de un salto de la cama. Volví a estirarme y cogí una camiseta cualquiera del armario. Generalmente a mi abuela no le gustaba que fuera siempre medio desnudo. Cuando me puse la camiseta recordé que Brooke solo llevaba una camiseta mía -Si quieres puedes bajar así, estás más sexy- saqué la lengua burlón. -O si prefieres cambiarte que sepas que no me pienso mover de aquí- Sentencié sentándome en la cama y cruzándome de brazos. Suponía que la reacción de Brooke sería algo así como echarme a patadas de la habitación.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Mar Sep 30, 2014 11:06 pm

Tras el comentario de Damon mencionando que al final sí lo había abrazado me sonrojé levemente mientras comenzaba a decir: – Eso fue… – no me dio tiempo a acabar la frase cuando el pelirrojo ya estaba besándome otra vez y justo en el momento en que coloqué mi mano en su nuca para seguirle el beso, Lilianne entró por la puerta provocando que tanto Damon como yo nos apartásemos el uno del otro repentinamente. Vamos, si antes ya estaba roja creo que ahora mi rostro superaba el color de un tomate. Que maldita vergüenza. ¡Y encima menciona lo de la protección! Iba a decirle que no habíamos hecho nada, pero la mujer volvió a irse dejándome con el brazo estirado, justo como ayer cuando nos dijo que íbamos a dormir en la misma habitación. Acto seguido Damon volvió a hablar diciéndome que quizás deberíamos hacer lo mismo con mis padres. Lo miré mientras intentaba decir algo pero aún seguían sin salirme las palabras. ¿Cómo podía estar tan tranquilo? Aunque bueno, supongo que para él también debía de ser normal sabiendo cómo es su abuela. Cuando hizo otro comentario refiriéndose a mi cambio de ropa, lo miré alzando una ceja mientras sonreía con ironía. – Ni de coña cabeza tomate pervertido. – me puse de pie mientras bajaba de la cama de un salto, a la vez que estiraba un poco la oreja de Damon. Lo conduje de la oreja hacia la puerta de la habitación mientras decía: – Agradece que no te esté dando patadas. – abrí la puerta y lo saqué fuera de la habitación mientras le sacaba la lengua. – Y ni se te ocurra entrar porque si no te pegaré la paliza de tu vida. – finalicé para luego cerrar la puerta con una sonrisa algo tonta en el rostro. Me apoyé contra la puerta mientras suspiraba un poco y volvía a ruborizarme. – No sé cómo voy  a mirarle a la cara de Lilianne… Todo esto me pone tan nerviosa. – realmente no sabía cómo debía reaccionar ante tal situación, nunca me había pasado algo como eso y estaba algo confundida.

Comencé a cambiarme poniéndome un pantalón corto vaquero junto con una camiseta negra de The Rolling Stones y converse. Me peiné haciéndome una trenza de lado dejando escapar algunos mechos de pelo y acto seguido salí de la habitación dirigiéndome al baño para lavarme la cara. Cuando acabé, bajé las escaleras y me dirigí hacia el comedor. Extrañamente no veía a Damon así que me asomé a la cocina pero solo pude ver a Lilianne terminando de cocinar. Al parecer ella se dio cuenta de mi presencia pues me miró y acto seguido me sonrió. Le devolví la sonrisa algo tímida y me acerqué a ella. – Este… ¿Necesitas ayuda en algo? – pregunté sin mirarla demasiado, pues aún me daba un poco de vergüenza tras ella vernos en la habitación. – Oh. ¿Podrías poner la mesa entonces? – asentí con la cabeza y Lilianne me dio cuatro platos para llevarlos a la mesa del comedor. Supongo que Antoine también se quedaría a comer. Justo cuando iba a colocar los platos en la mesa, oí la voz de Lilianne preguntándome qué tal había ido la noche. Por la sorpresa casi tiro todos los platos al suelo. La miré completamente sonrojada mientras comenzaba a tartamudear. – Es que, este, bueno… – ya no sabía ni qué decía. Lilianne comenzó a reírse mientras colocaba las manos en su cintura. Realmente ahora entendía a lo que se refería Damon cuando decía que su abuela no se cortaba ni un pelo. – Tranquila muchacha, es completamente normal. Sois adolescentes después de todo. Lo entiendo. – me guiñó un ojo y creo que esta vez sí, había estallado en todos los colores. Necesitaba tranquilizarme, porque a este paso no sería capaz de decir nada. Dejé los platos en la mesa y me giré de cara a Lilianne mientras tragaba saliva. – Lilianne… Es, es… – maldición, malditos nervios. – Anoche Damon y yo no hicimos nada. De hecho, em… Creo que no sería capaz, aún no. – volví a tragar saliva y acto seguido la miré directamente a los ojos. – Pero es cierto que tu nieto me gusta… Mucho. – creo que me había costado más decírselo a ella que al propio Damon. De alguna forma creía que era necesario aclarárselo, pues no quería que pensase que era como alguna de las ex de Damon. Tampoco quería colocarme en una posición más alta, es más, puede que las chicas con las que ha salido el pelirrojo también estaban bien coladas por él, pero yo quería que Lilianne lo supiera de mi propia persona. Bajé la cabeza un momento, pero cuando volví a alzarla, la mujer tan solo estaba sonriéndome. ¿Y esa sonrisa qué significaba? Dios, quién iba a decir que me pondría tan nerviosa.

Comencé a agitar los brazos en el aire mientras decía: – Bueno, bueno, la comida, la comida. – “¿Enserio Brooke?” pensé mientras volvía a girarme hacia la mesa para colocar bien los platos.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Vie Oct 03, 2014 8:28 pm

Si bien Brooke no me echó a patadas poco la faltó, pues literalmente me sacó de la oreja, exactamente igual que a un niño pequeño, incluso mi reacción fue bastante parecida, pues mientras ella tiraba de mí yo iba quejándome con varios "Ay" aun cuando en verdad no me estaba haciendo daño. Cerró la puerta tras de mí y yo solté una suave carcajada "Qué chica esta" pensé negando con la cabeza. Ni siquiera me había dejado calzarme. Por suerte tenía un par de zapatillas en el cuarto de invitados, en el armario. Así que me dirigí hacia allí, me calcé y, obviamente, no pude evitar la tentación de quedarme un rato con Coco, acariciándole tranquilamente. Aquel perro tenía la virtud de calmar a cualquiera. Salí del cuarto sin cerrar la puerta, seguido por el perro, y bajé hasta la cocina. Allí me encontré a Brooke poniendo la mesa mientras la abuela terminaba la comida.

-Esta vez te echaste un buen fichaje, querido. ¡La última era una auténtica petarda! Además, se pasaba la vida maquillada.- Se acercó un poco a Brooke, como si quisiera decirla algo. -La chica parecía un pivón, pero si la quitabas los tres kilos de maquillaje, las extensiones y las lentillas azules era fea con ganas- Cómo no, la abuela lo dijo en un tono de voz alto, como si intentara molestarme. ¿Y qué podía decir? Si es que llevaba toda la razón. -¿Cómo se llamaba? Laura... No... ¿Lidia?- Justo cuando preguntó eso yo había comenzado a ayudar a Brooke a colocar la mesa, y me quedé un segundo parado. ¿Cómo diablos se llamaba? ¿Leila? ¿Sheila? No conseguía recordarlo. -¿Qué más da? Apenas estuve con ella una semana- Terminé por decir mientras seguía con la mesa. Lilianne negó con la cabeza, sonriendo. -Espero que no seas tan idiota de cagarla con Brooke, se la ve buena chica- Y, para afianzar sus palabras, me dio una colleja bastante fuerte. Me di la vuelta hacia ella y alcé una ceja. -Lo que me gusta de ella es precisamente que tiene poco de buena, abuela- Bromeé agarrando de la cintura a Brooke y acercándola a mí. -Además, fíjate, hasta hacemos buena pareja- Añadí, guiñando un ojo. Solté a Brooke mientras la abuela y yo reíamos alegremente. Ya habíamos terminado de poner la mesa cuando Antoine entró en la cocina, dando un beso a Lilianne y sentándose en la mesa. Vaya, por lo menos si estaba aquí podría haber ayudado. En fin, me senté yo también sin decir nada mientras la abuela servía los platos con una sonrisa.

-Brooke, ¿Después de comer qué quieres hacer? Si quieres podemos volver a la playa, o si lo prefieres visitar el bosque. Aunque esto es más entretenido hacerlo por la noche. ¿O te da miedo?- Alcé una ceja, mirándola burlón. La abuela se había quedado mirándome, como si estuviera pensando "Este muchacho a veces es demasiado parecido a mí". -Si te da miedo, podemos ir pronto al bosque, aunque no tiene nada de particular. Pero es bonito para dar un paseo- Expliqué, ahora totalmente en serio. Yo siempre había preferido dar los paseos por la noche, pero podía comprender que a Brooke no le hiciera gracia estar en un bosque de noche, y quizás preferiría la playa. -Lo dejo a tu elección- Añadí.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Vie Oct 03, 2014 11:02 pm

Al bajar Damon a la cocina, Lilianne y él comenzaron a bromear sobre la ex de Damon y yo los miraba mientras alzaba una ceja. – Vaya que la apreciabais… – pensé mientras soltaba una pequeña risa y cuando el pelirrojo mencionó que no le gustaba por ser buena chica precisamente, lo miré entrecerrado los ojos como si dijera “Oye, sigo aquí”. Al escuchar a ambos reír, no evité hacerlo yo también y cuando Antoine entró a la cocina nos sentamos a la mesa para comenzar a comer. Tras la pregunta de Damon, lo miré alzando una ceja mientras sonreía de lado. – ¿Bromeas? ¿Miedo? – comencé a reírme y acto seguido estiré suavemente la mejilla de Damon. – ¿A caso tengo pinta de ser una miedosa? Vayamos a ese bosque de noche. – le sonreí soltando su mejilla. Lilianne acabó de servir todos los platos y comenzamos a comer.

De nuevo sentía que estaba a punto de explotar. Creo que nunca había comido tanto como lo estaba haciendo este fin de semana. Y por supuesto Lilianne nos sirvió otro plato de más. No me extrañaría si engordo un kilo más tras este viaje. Cuando terminamos de comer, agradecí por la comida y ayudé a Lilianne a recoger los platos y limpiarlos. No sé, estaba de visita pero eso no significaba que no podía ayudar. ¿No? Tras aquello volví con Damon y lo pinché en la espalda con el dedo índice. – Voy arriba un momento. Necesito llamar a mi madre, hace tiempo que no hablo con ella. – comenté esbozando una leve sonrisa y acto seguido me fui subiendo las escaleras al segundo piso. Entré a la habitación y cogí mi mochila que se encontraba tirada a un lado de la habitación. Saqué mi móvil y salí al balcón del cuarto mientras marcaba el número de mi madre. La verdad es que llevaba más de dos semanas sin hablar con ella, me preguntaba cómo estaría. Cuando contestó, comenzamos a hablar y le conté que ahora mismo estaba de viaje. Al oír eso me preguntó con quién y tragué saliva. ¿Cómo se supone que iba a decirle "Con mi novio." cuando ella ni siquiera sabía que tengo uno? Bueno, aunque hayamos empezado recién ayer. – Hm, ya te contaré cuando nos veamos en persona. – por su tono de voz se notó que quería preguntarme más pero no insistió. – ¿Y tú qué tal? ¿Dante trabaja? – pregunté mientras me apoyaba en el marco de la puerta del balcón. Por alguna razón sentí que mi madre se puso nerviosa pues comenzó a tartamudear para luego decirme que todo estaba bien. Parecía algo alarmada. – Mamá. Tú no me engañas. ¿Qué pasa? – comenzó a reírse mientras decía que estaba imaginando cosas y que no le pasaba nada. Acto seguido me dijo que me cuidara y me colgó. – ¿Pero qué…? – miré el móvil y suspiré. – ¿Qué estará tramando esa mujer? Hace tiempo que no hablamos y encima me cuelga tsk. – volví a la habitación dejando de vuelta el móvil  en la mochila y seguido salí del cuarto bajando las escaleras dirigiéndome hacia donde se supone que estaba Damon.

Por el pasillo me encontré con Coco y me acuclillé delante de él para luego comenzar a acariciarle la cabeza. – Eres un buen perro. – sonreí y volví a ponerme de pie para seguir caminando hacia el salón. Cuando vi a Damon me acerqué hacia él por detrás y volví a pincharle. Le sonreí y le dije: – Bueno ya estoy. Aún faltan unas horas para ir al bosque. ¿Damos una vuelta por ahí? – pregunté mientras me estiraba un poco y acto seguido ponía las manos sobre mi cintura. – ¿O hacemos otra cosa hasta la noche? –
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Dom Oct 05, 2014 4:29 pm

Brooke aceptó mi propuesta deir al bosque de noche, nos pusimos a comer y, tras recoger todo, Brooke fue a hablar con su madre. En su ausencia me quedé pensando en los planes para aquel día, la noche ya estaba "organizada" pero aun quedaba mucho hasta que anocheciera, y no era plan de estar en casa sin hacer nada. Para cuando Brooke volvió yo ya tenía una idea formada en la mente.

-En verdad aquí no hay mucho más que ver aparte de lo que ya has visto y el bosque- Expliqué dando a entender que prefería hacer alguna otra cosa. Me quedé pensativo, como si en verdad no tuviera nada en mente. -Veamos veamos... ¿Qué podríamos hacer?- Me llevé un dedo a la barbilla, esta vez sobreactuando demasiado, motivo por el que se veía a kilómetros que sí tenía algo pensado. -¿Qué tal se te dan los videojuegos?- Pregunté dirigiéndo a un gran armario del salón.

-¡Siempre vagueando! Más te vale no hacer ruido y recoger luego todo ¿Eh?- Se escuchó la voz de la abuela. me recordó a cuando era pequeño y me decía exactamente lo mismo. Por muy moderna que fuera mi abuela los videojuegos no la gustaban demasiado, aunque cuando era pequeño a veces se sacrificaba y jugaba conmigo a algún juego.

-Tranquila abue, te dejaré todo como la patena. Ya sabes lo responsable que soy-Contesté gritando para que me escuchara. El final de la frase fue en un tono un tanto sarcástico, pero aún así sí planeada recogerlo todo. ¡La abuela enfadada es realmente terrible! Tengo desde las consolas más antiguas con juegos tan simples como Mario Bross o Circus Charlie hasta juegos más modernos, como GTA- Comenté, en realidad tenía práticamente un armario entero lleno de eso. Tenía consolas que siquiera sabía qué marca eran, y la gran mayoría hacía años que no la utilizaba. -Es hora de ir quitando el polvo a estos cacharros. ¡Apuesto a que te doy una paliza en todos!- Dije sacando el juego de Guitar Hero, el de "Rock de los 80". ¿Qué te parece empezar por este? ¿O prefieres algo más sencillo?- Saqué la lengua y acto seguido saqué la consola correspondiente, colocándola encima de la mesa. Conecté todos los cables en un abrir y cerrar de ojos. Estaba prácticamente seguro de que a Brooke le gustaría la idea así que no esperé una contestación por su parte, cogí las guitarras y di una a Brooke. -Prepárate para ser machacada, no tendré piedad de ti ni aunque me supliques- Dije en un tono exagerado. Con mi suerte (y poca práctica) seguro que perdería y Brooke apovecharía para reirse de mí. Encendí el televisor y después la consola.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Dom Oct 05, 2014 8:31 pm

Damon propuso jugar videojuegos y enseguida me emocioné. Vamos, jugar a la consola era uno de mis pasatiempos favoritos. Y para matar el tiempo hasta la noche era simplemente perfecto. – ¡Me parece genial! Así también tendré la oportunidad para reírme de ti por darte una paliza. – esbocé una sonrisa enseñando los dientes mientras el pelirrojo sacaba la consola y conectaba los cables. Damon me dio una guitarra pues comenzaríamos con el juego de Guitar Hero y tras su comentario alcé una ceja mientras sonreía de lado. – Ooh… ¿Seguro de eso? Soy bastante buena con la guitarra así que el que será machacado serás tú guapo. – le saqué la lengua divertida y cuando Damon encendió la consola comenzamos a jugar. Hacía tiempo que no jugaba al Guitar Hero pero tampoco lo hacía nada mal. Y podía decir lo mismo del pelirrojo. Simplemente movía mis dedos por las cuerdas de la guitarra mientras me desplazaba un poco de un lado para otro, el rock de los 80 no dejaba de sonar y si os soy sincera no me fijaba demasiado en la puntuación pues lo único que hacía era reírme de las caras que poníamos tanto Damon como yo. Creo que si alguien nos grabara y subiera el vídeo a Youtube tendríamos un montón de visitas. Pero esa era lo de menos por que en aquél momento realmente me estaba divirtiendo mucho. Puedo decir con total seguridad que en el tiempo que he estado en esta casa, no he tenido ni un minuto de aburrimiento y realmente eso se lo debía a Damon. Me quedé mirándole de reojo mientras dejaba de tocar la guitarra y esbozaba una pequeña sonrisa, cosa que provocó que perdiera. Cuando vi la puntuación, abrí los ojos más de lo normal y comencé a reírme. – Bueno sí… Supongo que me has machacado. Pero para la próxima pienso ganar. – comenté entre risas mientras le daba un pequeño golpecito al pelirrojo, pero sin hacerle daño. – Y mira que decía que iba a ganar… En fin. – sonreí levemente.

– ¿Ahora GTA? – pregunté mientras me estiraba y acto seguido cambiamos de juego, sentándonos en el suelo. Como buena fanática que soy de este juego, esta vez no se lo puse fácil a Damon y vamos, echamos un montón de partidas donde uno u otro ganaba y perdía continuamente. Jugamos muchísimos juegos más, creo que ya no llevaba la cuenta. Antes de percatarme, afuera comenzaba a anochecer y cuando miré el reloj que había en el salón ya eran las ocho y media. Joder, nos habíamos pasado casi un día entero jugando, pero bueno, tampoco podía quejarme. Me había divertido mucho. – ¿No crees que deberíamos ir recogiendo ya? – pregunté mientras dirigía mi mirada hacia Damon y bajaba la consola. Antes de decir algo más, Lilianne apareció por la puerta del salón mientras nos miraba alzando la ceja. – Nada de crees. ¡Lleváis jugando toda la tarde! ¡Go out a respirar aire fresco! – y volvió a desaparecer saliendo del salón. Comencé a reírme nerviosamente mientras decía: – Sabes a veces tu abuela me da un poco de miedo. Me recuerda a la mía. – bromeé levantándome del suelo y me estiré. – ¿Y bien? ¿Vamos a ese paseo por el bosque? Más te vale no intentar asustarme, que reacciono muy mal cuando lo hacen. – dije algo seria, cruzándome de brazos, refiriéndome a que solía dar hostias inconscientemente cuando alguien me asusta o algo por el estilo. Sin embargo, esbocé una leve sonrisa tras el comentario.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Vie Oct 10, 2014 10:40 pm

Toda la tarde estuvimos entre juegos, y aunque en cada partida estábamos intentando ganarnos el uno al otro al final siempre terminábamos perdiendo la cuenta de cuántas veces habíamos ganado cada uno. Después de horas terminamos la sesión de juegos y Brooke me dijo de ir al bosque, no sin antes hacerme una "pequeña" advertencia.

-Uoh, quizás debería llevar protección "ahí" bromeé alzando una ceja. Me levanté y recogí todo lo que habíamos sacado. Después de eso cogí una chaqueta ya que de noche refrescaba. -Bien.. Si lo tienes todo podemos irnos- Miré a mi alrededor, chaqueta, llaves, Brooke... Sí, lo llevaba todo. ¿No? Salimos de la casa, despidiéndonos primero de la abuela y de Antoine y nos dirigimos hacia el bosque, no muy lejos de la casa. Después de unos cuantos metros los árboles empezaban a crecer en cantidad y estaban cada vez más juntos hasta que, al fin, estábamos en pleno bosque. Aunque la Luna iluminaría para ver claramente donde nosotros nos encontrábamos apenas se podía ver algo, pues las copas de los árboles evitaba que los rayos de Luna entraran e iluminaran lo suficiente como para poder ver.

-Ten cuidado por donde pisas, hay algunas rocas y pendientes, no vayas a caer-Avisé, aunque no me terminaba de fiar del todo así que le agarré la mano y le acerqué un poco a mí mientras seguiamos caminando. -Ahora mismo estás expuesta a miles de peligros- La susurré cerca del oido buscando que comenzara a ponerse nerviosa, ignorando por completo su advertencia anterior. Seguimos caminando un poco más, ayudándola a sortear algún obstáculo pues yo estaba acostumbrado a caminar por allí, obviamente no es que me conociera cada piedra del bosque, pero probablemente sí me fijaba más en dónde pisaba que Brooke, ya que ella estaría más ocupada fijándose en su alrededor. Aunque de momento no sepudiera ver gran cosa sí se podían distinguir sombras de animales nocturnos que iban de un lado a otro en busca de comida, y el ulular de algún buho, sin contar otros sonidos de fondo como el movimiento de las hojas de los árboles. Si bien esto en principio parecía relajante se podía convertir en algo que te pusiera nervioso, y era lo que yo intentaría con Brooke. -Ten cuidado, hay muchos animales que pueden sentirse amenazados por nuestra presencia- Hablaba muy serio, como si en cualquier momento pudiera aparecerse una bestia dispuesta a comernos sin siquiera masticar. Para reforzar mi postura la acerqué más, rodeando su cintura con mi brazo y así poder evitar mejor quepisara donde no debiera.

Unos minutos después habíamos pasado aquella zona de oscuridad para pasar a otra algo más iluminada, aunque lo justo para poder ver el camino, sin embargo no la alejé de mí, estaba agusto abrazándola de aquel modo y tenía una buena excusa para hacerlo. -¿Qué te parece?- Pregunté, aquella zona del bosque era probablemente una de las más bonitas. Sonreí mostrando los dientes y acto seguido decidí que era hora de aprovecharme un poco de la situación y, de paso, de hacer de aquello un recuerdo un poco mejor. Así que apoyé a Brooke contra un árbol, dejándola entre este y mi cuerpo, sonriéndola burlón como si la quisiera decir "Ahora no te dejaré escapar por un rato". -Sé que ahora te parece mucho mejor- Guiñé un ojo, quedándome con el rostro muy pegado al suyo y tardando unos segundos en besarla, como si quisiera crear expetación antes del beso. Pasé inconscientemente una de mis manos a su cintura, terminando el beso con un suave mordisco en su labio inferior y una sonrisa. -Quiero que seamos la causa de un incendio forestal- Susurré conservando mi sonrisa, llevando la mano de su cintura a su barbilla acariciándola cariñosamente, justo después volvía a dejar un beso sobre sus labios, esta vez mucho más corto. -Tanto aceite no puede ser bueno para la salud- Vale, yo y mi master en joder las cosas. Pero era demasiado divertido. -Aunque no es como si mi salud me importe demasiado en estos momentos- Añadí antes de que ella me contestara con algo así como "Pues entonces no me beses"
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Sáb Oct 11, 2014 4:48 pm

Entramos al bosque y tal como me imaginé, a pesar de mi pequeña advertencia, Damon quiso ponerme nerviosa diciéndome que ahora estaba expuesta a miles de peligros y que había muchos animales que podrían sentirse amenazados por nosotros. Alcé una ceja mientras lo miraba de reojo. – Sé lo que estás intentando y no va a funcionar. – pensé mientras soltaba una pequeña risa, aunque era cierto que tenía que ir con bastante cuidado pues estaba bastante oscuro y por ir observando el alrededor, me tropezaba algunas veces. Si no fuera por Damon creo que ya estaría en el suelo. Llegamos a una zona más luminosa y cuando el pelirrojo me preguntó que me parecía no pude evitar esbozar una sonrisa de oreja a oreja. El sitio era simplemente hermoso. Aunque fuera de noche, la luna iluminaba perfectamente el lugar y se podía ver una especie de sendero. – Wow… Había estado en un bosque antes pero no puedo negar que este sitio es increíble. – comenté mientras sonreía levemente. Acto seguido y sin yo esperarlo, Damon me apoyó contra un árbol y cuando fijé mi mirada en la suya pude comprender que ahora estaba “atrapada”. Ya estaba algo sonrojada por esta “repentina” acción, así que imagínense el color de mi cara cuando me besó y terminó el beso mordiéndome el labio inferior, menos mal que por la oscuridad no se veía demasiado. Si Damon no pudo ponerme nerviosa antes, lo estaba consiguiendo ahorra. – Es cierto, si te importara un poco tu salud ahora mismo no me besarías. – comenté respondiendo a su comentario en voz baja mientras giraba levemente la cabeza hacia un lado. – Y causar un incendio forestal… Sería demasiado irresponsable viniendo de nuestra parte. ¿No crees cabeza tomate? – volví a mirarle clavando mis orbes en los suyos y inconscientemente coloqué mi mano en su mejilla. – ¿Por qué siento que estás a punto de poner mi vida patas arriba? – le sonreí levemente y sin previo aviso, me puse de puntillas dándole un leve beso en los labios. – Sírvete bien, tomate. – comenté mientras le sacaba la lengua, sin embargo antes de decir algo más, escuché un ruido que provenía a unos cuantos metros de nosotros.

– ¿Oíste eso? – pregunté mientras miraba tras Damon. El ruido seguía escuchándose, como si alguien caminara por encima de las hojas caídas de los árboles. Normalmente una persona se asustaría o se pondría nerviosa ante estos sonidos pues eran algo sospechosos, pero mi curiosidad en aquellos momentos superaba el miedo. Y no estaba realmente asustada la verdad. – Ven. – cogí de la mano a Damon y caminé lentamente hacia el lugar de donde provenía el sonido. Acabamos delante de unos arbustos bastante altos y solté un momento la mano de Damon para apartar con las dos manos las ramas que había delante de nosotros y así ver qué es lo que había tras ellas, pues el ruido provenía de ahí. Abrí los ojos como platos mientras contenía la respiración. Ante nuestros ojos, estaba un ciervo comiéndose las hojas de los arbustos. Era la primera vez que veía un ciervo de tan cerca y creo que me emocioné un poco. Simplemente no esperaba ver uno por esta zona. Me acuclillé mientras comenzaba a buscar a Damon con una mano, moviéndola en el aire sin dejar de mirar al ciervo. Cogí a Damon por el brazo acercándolo hacia mí mientras señalaba con un dedo hacia el animal. – Es… Es un ciervo. – susurré sin quitar mi vista del mamífero. – Es increíble… No sabía que había ciervos por esta zona. – me quedé mirándolo por un rato más, aún con los ojos más abiertos de lo normal. Al final, el animal se dio cuenta de nuestra presencia y comenzó a correr hacia otro lado, adentrándose dentro del bosque. – Ah… – estiré un poco el brazo pero inútil. El ciervo ya estaba fuera de nuestro campo de visión. Suspiré y volví a pararme de pie. Esbocé una sonrisa y miré a Damon. – Este pueblo tiene muchas cosas bonitas, hasta ciervos. – me estiré un poco y volví a hablar. – ¿Seguimos con la caminata? –
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Jue Oct 16, 2014 7:24 pm

Todo iba bien, jodidamente bien. Brooke y yo estábamos besándonos y, obviamente, me encantaba aquella situación. No es como si quisiera hacer nada allí mismo ¿Pero a quién no le gusta besar a su novia? Sobretodo al principio de la relación. Sin embargo esa situación no duró demasiado pues de repente se escuchó un ruido. Yo no me preocupé demasiado pues sabía que era normal la presencia de algún animal. Pero Brooke si fue a ver qué era. Yo rodé los ojos un tanto molestado mientras me dejaba arrastrar. Como suponía era un animal del que no había que preocuparse en absoluto. Normalmente no me hubiera impresionado demasiado ver un ciervo, me había criado allí y para mí era algo más que normal, no obstante la ilusión de Brooke me resultó contagisa y terminé por mirar al ciervo con los mismos ojos que ella, y estuve casi tan decepcionado como ella cuando el ciervo se marchó.(Aunque menos que cuando Brooke se separó de mí para comprobar qué era lo que había sonado)

Me preguntó si seguíamos el camino y asentí con un "Por supuesto". Agarré su mano y seguinos la caminata. Caminamos durante unos minutos, encontrándonos con otros animales. Yo de vez en cuando le señalaba algún lugar en el que de niño me había caido, perdido, o visto alguna cosa destacable. También la contaba alguna que otra historia disparatada que mi abuela me había contado. Como por ejemplo cuando me contó que uno de los arbustos del bosque era en verdad una planta carnívora y que, por tanto, no debía acercarme a ella o me comería "con patatas". No sé cuánto tiempo pasó entre estas historias que yo contaba riendo hasta que por mi mente cruzó una idea. Brooke me mataría después, pero no podía contener la tentación. Seguí caminando con la misma actitud que hasta ahora, dirigiéndome hacia la parte más interior y oscura del bosque, donde prácticamente no entraba la luz de la Luna, a la cual de vez en cuando tapaban las nubes, lo que provocaba que la penumbra aumentase aún más. Y no solo era la penumbra, justo aquella parte resultaba un tanto escalofriante. Seguía caminando, sin soltar en ningún momento la mano de Brooke, dando vueltas en circulo llegando siempre al mismo lado, mientras mi charla se volvía más parada, como si dudara de qué camino tenía que escoger. Paré de golpe, mordiéndome el labio, haciéndome el pensativo.

-Joder, creo que llevo demasiado tiempo sin venir por esta zona- Me quejé fingiéndome molesto por mi despiste. -Creo que era por aquí...- Tomé un camino erróneo aproposito. Ahora ya no hablaba, "estaba concentrado en buscar el camino correcto" o por lo menos eso quería que Brooke pensara. Unos intentos más tarde me paré y miré con cara de problemas a Brooke.
-No te lo vas a creer... Pero me he perdido- Sonreí como si intentara quitarle hierro al asunto. -Espero que no lleves mucha prisa. He llegado a estar horas dando vueltas hasta que he encontrado el camino correcto, y con tan poca luz...- Eso no era del todo mentira, pero hacía años que no me perdía de esa forma. Cierto era que en ocasiones me perdía, pero en apenas unos minutos volvía a situarme.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Vie Oct 17, 2014 12:23 am

Mientras seguíamos con nuestra caminata, Damon me contaba historias de cuando era un niño y yo simplemente no podía parar de reír mientras lo escuchaba. Sin embargo, en un momento me di cuenta que estábamos dando vueltas en círculo. Miré a Damon alzando una ceja mientras pensaba que era muy posible que ni siquiera él supiera dónde estábamos. Encima habíamos llegado a una zona muy poco iluminada… No me daba miedo pero tampoco me hacía mucha ilusión que estuviéramos perdidos por un bosque y encima de noche. Damon afirmó que nos habíamos perdido, tal y como imaginaba. Bueno tampoco era de extrañar, él llevaba mucho tiempo sin venir aquí, era normal que no recordara el camino. Aunque por otra parte no sé porque pero sentía que me estaba mintiendo. Tampoco estaba segura pero creo que he llegado a conocerle lo suficiente como para saber cuándo está bromeando y cuando no. Pero bueno, tampoco quería tomármelo a coña, después de todo también era muy posible que estuviéramos perdidos. Todo estaba oscuro y el bosque parecía un maldito laberinto.

– Bueno… Pues intentemos situarnos. Más te vale no estar tomándome el pelo cabeza tomate. – dije con una voz seria mientras lo miraba entrecerrando los ojos. Sin embargo, acto seguido esbocé una sonrisa mientras seguía caminando completamente tranquila. – Supongo que eso tampoco esta tan mal… Así disfrutaremos de la naturaleza del bosque hasta que encontremos de nuevo el camino de vuelta. – le sonreí enseñando los dientes aunque no estaba segura de si mi cara se veía demasiado ante tal oscuridad ya que por mi parte me era un poco difícil ver con claridad a Damon. – Y más te vale no soltarme. Soy jodidamente mala orientándome. – comenté algo seria. Y no era ninguna broma, si hasta hace unos dos años me perdía por el centro comercial, imagínense en un bosque y de noche. Seguimos caminando y sinceramente yo no tenía ni idea de hacia dónde íbamos. Es más, se puede decir que en aquellos momentos Damon era mi GPS. De un momento a otro dejamos de caminar para descansar un poco. Al menos ya podía ver a Damon pues habíamos llegado a una zona un poco más iluminada. Me apoyé contra un árbol, soltando un momento la mano de Damon mientras alzaba la vista para mirarle. – ¿Aún no sabes dónde estamos? – pregunté alzando una ceja. – No sé porque pero tengo el presentimiento de que te estás riendo de mí querido Damon. – esbocé una sonrisa de lado mientras me cruzaba de brazos. Si de verdad lo estaba haciendo y pretendía asustarme, la broma no le había funcionado demasiado bien. Si no tengo miedo de andar de noche por los barrios bajos cuando hay carreras de motos… ¿Por qué tendría que tenerlo estando en un bosque y con mi novio? Solté una pequeña risa y acto seguido me acerqué a él, mientras rodeaba su cintura con mis brazos, dándole un abrazo sin previo aviso.

– No te sorprendas cabeza tomate, tengo frío. – dije en voz baja. Sabía que mi cara volvía a estar roja, sin embargo en aquellos momentos agradecía que fuera mucho más baja que Damon, pues así tampoco me vería. Y en parte era cierto, llevaba una camiseta sin mangas y pantalones cortos. Era obvio que tuviera algo de frío. ¿No? Aunque eso era lo de menos. La verdad es que las ganas de abrazarle era la principal razón por haberlo hecho. Aunque eso obviamente no se lo diría, sería demasiado vergonzoso. “Qué poco sincera.” Fue el primer pensamiento que cruzó mi mente. Pero bueno… Eso era algo que se iría arreglando con el tiempo, supongo. Cuando volví a separarme un poco de Damon, al mirar tras él pude ver un pequeño sendero. – Oh mira, vamos ahí. – comenté mientras cogía su mano y lo llevaba conmigo. Caminamos un poco y a medida que iba viendo más luz al final del camino aumentaba el paso. Cuando llegamos al final, abrí los ojos con sorpresa mientras observaba el lugar. Era un campo abierto, bastante grande en forma de círculo rodeado de árboles. En seguida corrí hacia el centro de este, arrastrando a Damon conmigo. Era increíble. Encima gracias a la luz de la luna se iluminaba todo el sitio. – ¡Wah! ¿Conocías este lugar? – pregunté sin dejar de mirar de mirar a mi alrededor. Entonces, cuando volví mi mirada hacia el pelirrojo una idea se pasó por mi cabeza. Solté su mano y me coloqué delante de él mientras acercaba mi mano hacia mi boca y me aclaraba la voz.

– Ahora que lo pienso… Nunca hemos terminado ningún baile cuando bailamos juntos. – comenté mirándole esbozando una sonrisa de lado. – Dime… ¿Alguna vez has bailado en un bosque bajo la luz de la luna? – pregunté mientras soltaba una pequeña risa al final. Acto seguido me incliné haciendo una pequeña reverencia mientras colocaba un brazo tras mi espalda y estiraba el otro hacia Damon volviendo a ponerme recta. – ¿Me concedes este baile princeso? – volví a reírme. Quería ver cuál sería su reacción ante mi propuesta, la verdad es que se me hacía divertido. Y en parte era cierto, jamás terminamos ningún baile. ¿Por qué no hacerlo en un bosque?
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Dom Oct 19, 2014 3:06 pm

Parecia que mi intento de asustarla no estaba dando demasiados frutos, por lo menos no todos los que yo me esperaba. Si bien al principio sí parecia algo contrariada enseguida Brooke recobró la compostura. A ser sinceros eso era algo que me gustaba mucho de ella, no era del tipo de chica débil que se la pasa llorando por todo y temiendo por nada. Era una chica aparentemente fuerte, pero en verdad tenía su corazoncito y no era tan endiabladamente fuerte como aparentaba. Una de las cosas que me gustaba de eso era saber que yo era una de las pocas personas que habíaa visto esa parte más vulnerable de ella. Solo pensar en esa exclusividad que tenía se me hacia un nudo del estómago. No solo esto, ella también había conseguido llegar a esa parte de mí que nunca nadie había parecido siquiera sospechar de su existencia. Con todos estos pensamientos en mente me alejé un poco de la realidad sin poder evitar poner una sonrisa entre tonta y cariñosa. Para cuando desperté de mi trance momentáneo Brooke estaba pidiéndome que no la soltara, y mi sonrisa cambió a otra más chulesca, aunque probablemente Brooke no podría verla. Apreté ligeramente la mano de Brooke, acercándola a mí mientras seguiamos caminando.

-Si quisiera asustarte no te diría que nos hrmos perdido, si no que me escondería tras un árbol o algo así- Comenté en un intento de que mi plan no se fuera por completo a la porra. Aunque a ella se la veia increiblemente tranquila, quizás si quería asustarla sí debería haberme escondido o algo así. Pero bueno, ya era tarde para eso, así que seguimos caminando. Brooke me preguntó si ya me había situado, negué la cabeza y ella siguió hablando hasta que terminó por abrazarme, alegando que tenía frío. Mostré una media sonrisa mientras frotaba los brazos de Brooke y la apretaba lentamente contra mí, era cierto que estaba algo fría. Estaba muy agusto en aquella posición, pero de nuevo algo llamó la atención del Señor Remolacha y me arrastró por un sendero que desembocaba en un pequeño claro. Al llegar allí Brooke parecía maravillada por el lugar, cierto era que es un lugar estupendo. Allí había ido alguna vez de pequeño con mis abuelo. Era un sitio que me traia muchos recuerdos, a decir verdad.

-Acepto el baile, mi príncipe- Me incliné como lo haría todo un caballero, aunque una sonrisa burlesca se dibujaba en mi rostro. No había cambiado el genero de la palabra"príncipe" pues se supone que es un hombre ¿No?

Cogí su mano y coloqué la otra en su cintura, agarrándola firmemente. En cuanto me posicioné correctamente comencé a bailar al ritmo de una melodía imaginaria. -Curioso sitio para bailar ¿Eh?- comenté alzando una ceja, sin dejar de bailar. El resto de la danza me la pasé callado, disfrutando del momento. Me encontraba increiblemente cómodo, y me lo estaba pasando genial, rueba de ello es que en ningún momento se borró la sonrisa que afornaban a mis labios. Lo mejor de todo era que no había música, por lo que el momento en el que el baile terminase lo elegiríamos nosotros. No sabría decir cuánto tiempo estuvimos allí dando vueltas, moviéndonos deun lado hacia otro e incluso riendo; me había quedado totalmente absorvido por el baile. No fue hasta que toqué el brazo de Brooke que volví en mí. La pobre estaba helada, no se había cogido la chaqueta.

-Idiota- Paré de bailar y la di un golpecito en la frente. -¿No se te ocurrió que haría frío?- Di un suspiro y me quité la chaqueta, poniéndosela a ella por encima. -Toma anda, no quiero que te resfries. Seguro que me lo terminarias pegando- La saqué la lengua y la acaricié a la cabeza como a una niña pequeña, guiñandole un ojo. Agradecí mi buena resstencia al frío, pues a pesar de que hacía fresquito yo estaba más o menos templado. Me senté al pie de un arbol, cogiéndo a Brooke por la cintura y prácticamente tirándola encima mío, aunque obviamente siendo cuidadoso de qeno se hiciera daño, además confiaba en sus reflejos.

-Aquí solía venir con mis abuelos cuando era apenas un niño- Comencé a explicar, retirando un mechón de pelo del rostro de Brooke. -A veces echo de menos esos tiempos. Nunca pensaba en mi madre, o mi padre que a saber dónde está. Hace poco pensé en la posibilidad de que ese hombre ahora tenga algún hijo, y yo tenga por ahí un hermano sin siquiera saberlo- Era una idea tan obvia que hasta ahora no la había pensado, y me hacía sentir... ¿Raro? no es la palabra más exacta, pero no es un sentimiento al que pueda explicar fácilmente. -En ocasiones pienso en cómo sería mi vida si tuviera una familia normal. Quizás ahora estaría en Estados Unidos, con un futuro más claro que el de ahoa y un pasado menos... escabroso- Miré los ojos azules de Brooke, sonriendo tiernamente de medio lado. -Luego pienso que entonces no te hubiera conocido, y se me pasa- Acabé con un tono algo más alegre, dándola un suave beso. -¿Tú nunca te cuestionas cómo sería tu vida si hubiera algo distinto?- Pregunté inclinando hacia un lado mi cabeza.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Dom Oct 19, 2014 10:28 pm

Damon aceptó la propuesta del baile y los dos comenzamos a dar vueltas por aquel sitio mientras no parábamos de reír. Ni os imagináis lo mucho que disfruté de aquél momento, no sé por qué, pero sabía que esta sería una de las cosas que no olvidaría jamás. ¿Y quién podría hacerlo? No todos los días bailas con tu novio de noche en un bosque. El tan solo pensarlo me daba mucha gracia pero así era, y aunque suene un poco cutre sabía que este instante no se borraría de mi memoria para nada del mundo. Disfrutaba tanto del momento que ni siquiera me había dado cuenta que me estaba helando. Y no lo hice hasta que Damon lo notó, dándome su chaqueta. Cuando me acarició la cabeza alcé la vista para mirarle mientras soltaba una pequeña risa. – Gracias, ni me di cuenta. – metí los brazos dentro de las mangas y acto seguido, Damon se sentó al pie de un árbol y me estiró con él, quedándome prácticamente encima suyo. Apoyé las manos en su pecho y cuando comenzó a hablar alcé la vista para mirarle. La verdad es que comprendía totalmente cada una de sus palabras, era normal que se sintiese así. Es más, yo también podría tener una hermana o hermano por ahí pues tampoco sabía dónde estaba mi padre. Aunque realmente espero que no. No me gustaría que otro niño volviera a pasar por lo que pasé yo. Cuando Damon dijo que se le pasaba la idea de tener una vida estable por correr el riesgo de no conocerme, me sonrojé un poco sin dejar de mirarle a los ojos. Me besó y tras ello volvió a hablar preguntándome si alguna vez había pensado en cómo sería mi vida si fuera algo distinta.

Me mordí el labio inferior mientras bajaba un poco la cabeza. ¿Si alguna vez había pensado en algo así? Bueno, la respuesta era muy clara. – Si te soy sincera… Lo he estado pensando y dándole vueltas muchísimas veces. ¿Qué hubiera pasado si la empresa de mi padre no se hubiese arruinado? Seguramente si eso no hubiera pasado seguiríamos siendo una familia estable y él jamás hubiese hecho lo que hizo. Seguro que yo sería una chica aplicada y tendría una vida muchísimo más cómoda sin preocupaciones… – comenté soltando una risa al final. – Pero sabes… Cuando lo pienso y analizo, no me gusta para nada. – alcé de nuevo la cabeza para mirarle nuevamente a los ojos. – Puede que mi pasado no haya sido muy bueno y puede que si fuera alguien rica y aplicada tendría un futuro muchísimo mejor. Pero me pasa lo mismo que contigo. Cuando pienso que si no hubiera venido a Francia y no hubiera conocido a todas las personas que me rodean ahora, todas las ideas de un futuro genial y cómodo simplemente se van a la basura. No las quiero. Porque teniendo los recuerdos que estoy creando ahora, para mí es muchísimo más valioso. – sonreí quizás algo dulce y acto seguido coloqué una mano en la mejilla de Damon. – Es más, si me pusieran a elegir entre tener una vida bonita y la que tengo ahora, sin duda elegiría la segunda. Por qué es donde también estás tú. Y aunque algún día llegáramos a separarnos no me arrepentiría jamás de las cosas que hice contigo y los momentos que pasé a tu lado, porque eres el primero que ha llegado a causar este sentimiento en mí, y eso no lo olvidaré jamás. Así que intentemos que nuestro presente sea algo increíble. ¿Ok? – mi sonrisa se amplió mientras volvía a sonrojarme un poco. Y wow, creo que me estaba dejando llevar por el momento. Vamos, no soy el tipo de persona que dice las cosas tan sinceramente, pero en aquellos momentos quería que Damon lo supiera, simplemente las palabras salieron de mi boca y ya. Y no, no podía evitarlo.

Entonces toqué con la otra mano el brazo de Damon, estaba algo frío. – Ts, me llamas idiota dándome tu chaqueta y luego serás tú el enfermo. No tienes remedio cabeza tomate. – le abracé colocando mi cabeza sobre su pecho mientras sentía mi rostro colorado de nuevo. – Tendré que abrazarte. ¿Así no tendrás frío no? – esbocé una pequeña sonrisa. Estaba increíblemente bien así con él y como dije antes… Momentos como estos no los iba a cambiar por nada.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Sáb Oct 25, 2014 11:51 pm

Escuché atentamente su respuesta. En verdad esperaba que alguna vez lo hubiera hecho ¿Quién no ha pensado alguna vez en su vida los distintos caminos que su vida podría haber tomado? Era algo perfectamente normal. Sin embargo su respuesta fue más allá de un sí, y bueno... Uno tiene su fibra sensible y por algún motivo Brooke tenía facilidad para llegar a ella. Siempre conseguía crearme ese nudo en la boca del estómago e incluso ponerme nervioso. ¿Qué tenía para provocarme todo eso? ¿O sería el simple hecho de que fuera ella? Poco importa realmente la respuesta, la verdad.

Después de todo aquello Brooke notó que estaba algo frío y decidió darme calor abrazándome y yo sonreí con esa ternura que solo ella sabía sacar. Correspondí a su abrazo hundiendo mi cabeza en su cuello y rodeando su cintura con mis brazos.

-Tú ya has hecho que mi presente sea increíble, y hasta ahora no me di cuenta de ello- Susurré agarrándola con algo más de fuerza. Estaba tan bien allí con ella, era una sensación que nunca antes había experimentado. De repente un simple abrazo me hacía la persona más feliz del mundo, y solo porque era ella quien me lo daba. ¿Quién me diría a mí que llegaría a sentirme así? Siempre pensé que esto no sería para mí. Di un suave beso en su cuello y acto seguido me pasé a sus labios, sonriéndole tiernamente. Me quedé con mi frente pegada a la suya, mirándole fijamente a los ojos. Me sentía un tanto idiota, quizás porque estaba seguro de que me había quedado embelesado mirándola.

-Sé sincera. Aquel día de la piscina... Me echaste algo en la cena ¿Verdad? Lo tenías todo fríamente planeado- Bromeé estropeando un tanto el ambiente. -Deberías saber que echar cosas raras en la comida de los demás está mal. Eres una remolacha muy mala. Le di un golpecito en la frente para acto seguido poner una expresión más burlona e incluso "malvada". -Voy a tener que castigarte...- Volví a besar su cuello y baje un poco mis manos. -¿Sabes cuál será tu castigo?- Hablé susurrándole al oído, en un tono un tanto... "Sensual" -Vas a tener que... Aguantar a la chiguagua tú solo durante una semana- Me separé un poco de ella sonriendo burlonamente. -Sé que estás decepcionada porque no sea un castigo de otro tipo. Pero eso no sería ningún castigo para ti. Lo estás deseando- Arqueé una ceja sin perder mi sonrisa burlona. Entonces la volví a acercar un poco a mí y apoyé mi barbilla en su hombro. -Aunque... ¿Sabes qué? Aunque seas así de malvada...- Acerqué mis labios a su oreja. -Te quiero- Hablé en un susurro, pero estaba seguro de que al estar tan cerca de ella lo había escuchado perfectamente. Después de eso me separé un poco de ella otra vez, la di un golpecito en la frente y me levanté del suelo, ayudándole a que hiciera lo mismo.
-Deberíamos de ir volviendo. Estamos en una zona muy profunda y tardaremos en volver- Comenté tranquilamente. En verdad, a pesar de lo tranquilo que me veía tenía el corazón a mil por hora. ¿Por qué le había dicho aquello? Simplemente porque era lo que sentía. Cuando o por qué no lo sabía. Quizás aquel día en la piscina, quizás en clase, quizás en aquel mismo viaje... Pero el caso era que había ocurrido, y se lo había dicho.

Agarré de nuevo su mano y comencé a andar, tomando un camino algo más largo que por el que habíamos venido solo para estar un rato más con ella. Pero en verdad no tardaría en refrescar aún más y no era buena idea permanecer mucho más allí. Solo esperaba que Brooke no recordara que le había dicho que me había perdido, porque ahora era más que evidente que era mentira.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Lun Oct 27, 2014 1:15 am

Damon correspondió mi abrazo y nos quedamos un rato más ahí mientras yo iba escuchando todo lo que me decía, mirándole directamente a los ojos. Me hacía un poco de gracia cuando me decía que era una “remolacha muy mala” y que me iba a castigar, entendía que no lo decía en serio, lo conocía demasiado bien para saber que acabaría diciéndome algo parecido a lo que me soltó. ¿Aguantar a la chihuahua yo sola? Eso ni de coña, la dejaría fuera del combate en un segundo. Y bueno cambiando de tema, debo admitir que teniendo a Damon tan cerca de mi cuello y encima dándole algún que otro beso mientras me hablaba con aquella voz hacía que me debilitara un poco y sintiera un leve escalofrío recorrerme el cuerpo. Pero maldición… No podía controlarlo, como ya había dicho hace un par de días aquella zona era mi punto débil y el hecho de que fuera Damon quien lo hiciera aumentaba mi nerviosismo.
Solté una pequeña risa cuando me dijo que no me castigaría “de otra forma”, obviamente me imaginaba que no sería así, sin embargo antes de decirle algo, volvió a acercarse más hacia mí y pronunció una frase, que finalizó con dos palabras, que simplemente hicieron que mi respiración se detuviera por un momento.  Abrí los ojos un poco más de lo normal mientras sentía como mi corazón empezaba a latir a mil por hora. Damon acababa de decirme que me… Que me quiere. Creo que en mis diecinueve años de vida jamás he tenido tanta mezcla de sentimientos. Este chico me provocaba miles de cosas a la vez y todas estas siempre me hacían feliz. Muy feliz. Si no fuera porque odio llorar creo que ya lo estaría haciendo de la felicidad que sentía en aquél instante. Y no salí de mis pensamientos hasta que Damon me dio un golpecito en la frente y me ayudó a levantarme diciéndome que deberíamos ir volviendo. – Ah… Sí claro. – dije en voz baja mientras me tocaba la nuca aún algo sonrojada. Me cogió de la mano y comenzamos a andar de vuelta hacia la casa. Sinceramente no estaba prestando demasiada atención al camino por el que íbamos pues aún seguía algo sorprendida y con el corazón latiéndome con tal fuerza que sentía que se me iba a salir por la boca. Dios, si voy a sentirme así siempre que estoy a su lado… No quiero separarme nunca de él. Damon me hacía sentir especial y feliz. Y no cada mes, cada semana, cada día o cada hora… Sino que hacía que me enamorara más de él cada maldito minuto. Sí. Malditamente enamorada. No sabía cuál fue el momento en que realmente empezó este sentimiento tan fuerte por él, pero lo sentía más que nunca dentro de mi pecho.

Cuando alcé la cabeza y me giré hacia atrás me fijé en que ya habíamos caminado un buen trozo. ¿A caso había estado pensando tanto tiempo? Levanté un poco la mirada para ver a Damon y me fijé en un detalle. Se veía bastante convencido de hacia dónde iba… ¿No había dicho antes que nos habíamos perdido? Enarqué una ceja mientras lo miraba entrecerrando los ojos. Seguro que al final sí que fue una broma suya. Este chico… ¿A caso no sabe que no soy el tipo de persona que se asusta fácilmente? Sonreí de lado mientras soltaba una risa en silencio, decidí dejarlo correr y no decir nada. Que piense que no me di cuenta. Así a la próxima podría devolvérsela. El camino comenzaba a sonarme por lo que podía darme cuenta que ya estábamos llegando al sitio por el que entramos al bosque. Alcé mis orbes hacia Damon, para luego volver a bajarlos. Me aclaré un poco la voz y tomé algo de aire. Vamos, al menos lo necesitaba para lo que iba a decir ahora,  quería hacerlo antes de volver a casa pues aún seguíamos del todo a solas. Paré de caminar mientras apretaba un poco más la mano del pelirrojo, y sin soltarla comencé a hablar desviando la mirada hacia un lado. – Oye Damon... – maldición, ya comenzaba a ponerme nerviosa. – Sabes lo que dijiste antes, este… – tragué saliva. Me sentía tan jodidamente idiota al no poder hablar de una forma normal como él lo hacía, sin ninguna complicación… Pero no podía. ¿Por qué mierda tenía que tener esta personalidad tan poco expresiva? Se me dan de pena estas cosas. Bah, a la mierda. Lo diría aunque la vergüenza me invadiera completamente. – Yo también… Yo también te quiero. – dije bajando la voz al final de la frase. Aunque estaba segura que me había oído perfectamente bien. Maldición… ¿Quién iba a decir que yo algún día diría algo como eso? Es más… A la única persona que le dije algo así fue a mi madre y a mi gato, Luke. – Bueno ya, podemos seguir caminando a casa. – comenté mientras comenzaba a andar hacia delante, aún sin soltar su mano y con la cabeza bajada hacia el suelo. Supongo que ya podréis imaginaros como estaba mi cara, no hacía falta ni decirlo. Y es que si me lo ponía a pensar detenidamente realmente Damon es el primer chico al que le dije algo así. Hasta ahora yo misma no me había dado cuenta de ello pero... ¿Sabría Damon que él es realmente mi primer, como decirlo... Amor?  Creo que si no estuviéramos en un bosque me tiraría al suelo a hacer la croqueta como solía hacer en casa cuando entraba en mis dilemas existenciales.

Estábamos llegando y faltaba realmente muy poco para salir del bosque. Y pensar que mañana ya tendríamos que volver a la ciudad… Supongo que me daba un poco de lástima pues realmente me divertí mucho. Además, en este viaje logré crear muchos recuerdos muy buenos que sin duda iban a quedarse grabados en mi memoria por un largo período de tiempo. Seguía un poco nerviosa por lo que le dije antes a Damon, así que decidí distraerme para no mostrar que tenía el corazón latiéndome a mil por hora. – Al final sí supimos llegar bien. Eres un buen GPS, a pesar de habernos perdido, encontraste el camino. – comenté remarcando la palabra “perdido” mientras sonreía algo burlona.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Dom Nov 02, 2014 3:32 pm

Para ser sinceros, decir a Brooke que la quería me había puesto un tanto nervioso. Bueno... Muy nervioso. Creo que incluso me había puesto un poco rojo, sin embargo seguí actuando como si nada hubiera pasado, al menos hasta que me fue posible puesto que Brooke no estaba dispuesta a dejarlo pasar y, cuando nos estábamos acercando a la salida del bosque, me agarró y comenzó a hablar. En un principio solo me giré para mirarla, pero en el momento en que dijo "sobre lo de antes" mi corazón se aceleró aún más. Imaginaos mi cara cuando me soltó que ella también me quería. Mis ojos se habían abierto como platos y mis mejillas incluso se habían coloreado levemente. Rayos... No me esperaba que ella me dijera aquello. De nuevo comenzamos a andar, y si antes estaba nervioso ahora tenía un cúmulo de sensaciones: Nerviosismo, vergüenza, alegría, ilusión... Demasiadas como para explicarlas todas.

Seguimos caminando en silencio, probablemente ambos estábamos demasiado nerviosos como para decir nada. Conociéndola la habría costado muchísimo decirme aquello. Estábamos llegando a la casa cuando volvió a hablar, y sus palabras adiviné que se había dado cuenta de que no me había perdido. -Para que veas, tienes un novio con una orientación estupenda- Bromeé encogiéndome de hombros como si tal cosa.

Nada más poner un pie en el porche miré de reojo a Brooke, y antes de que ella pudiera hacer nada la cogí de la muñeca y la puse entre la puerta y yo, pegándome a ella. Sentía que después de decirnos que nos queríamos no podía dejarlo pasar como había hecho hasta ahora.
-No me esperaba que me dijeras que me querías... Me has pillado totalmente desprevenido- Susurré apoyando mi barbilla en su hombro. Iba a seguir hablando pero entonces la puerta se abrió y tuve que sujetar a Brooke y agarrarme del marco de la puerta para no caerme. Allí estaba, con semblante serio y los brazos cruzados, mi querida abuela. "Mierda... ¿Qué hora es?" Me pregunté a mí mismo. La abuela odia la impuntualidad, y aún más cuando se trata de la comida o la cena.

-Llegais tarde para cenar y ya lavé todos los platos. Ya sabes lo que os va a pasar ¿No?-Enarcó una ceja mientras seguía con la misma cara seria. ¿Por qué era tan maniática con la puntualidad? A saber... Lo que yo sí sabía era lo que pasaba cuando llegabas tarde. ¡A la cama sin cenar! No es que fuera el peor castigo del mundo, pero estaba seguro de que me lo recordaría al día siguiente y me tendría como su esclavo personal o algo así.

-Sin cenar ¿Eh?- Contesté intentando mantener mi sonrisa burlona. Aquella situación me recordaba demasiado a mi infancia, cuando yo todavía no me había convertido en un mini-delincuente. Quizás fue por eso que acto seguido sonreí ampliamente, poniendo cara de bueno con la esperanza de que se ablandase un poco. Siempre he sido de comer mucho, y si no cenaba me sonaban las tripas durante todo el día. Pero, como pasaba cuando era niño, la abuela no se ablandó y me señaló el camino hacia las escaleras. Alcé una ceja y negué con la cabeza al tiempo que sonreía. "Esta mujer no va a cambiar nunca" pensé. Hacía un año, en situaciones como estas, en lugar de hacer caso a mi abuela comenzaba a gritar y terminaba por irme con un sonoro portazo. ¿A dónde iba? A veces a relajarme a la playa, otras con mis "amigos" a liarla por ahí, otras a la casa de algún ligue para pasar la noche. Fuera como fuese eso ya había pasado, cogí a Brooke de la mano y me dispuse a ir hacia la habitación. Sin embargo la abuela me agarró del hombro y negó con la cabeza.

-Tú eres el que se queda sin cena, ella la tiene preparada, solo hay que calentarla un poco. Al fin y al cabo es la invitada y no tiene culpa de nada- Agarró a Brooke de la mano mientras sonreía triunfante.

-Bueno, mejor así, luego podré comerme a Brooke- Guiñé un ojo, la abuela como toda respuesta sonrió negando con la cabeza. Seguramente ella también pensó que yo nunca cambiaría. En ciertos aspectos, claro. Ahora sí, sin compañía de Brooke, puse rumbo a mi cuarto. Una vez allí me puse el pijama, es decir, el pantalón del pijama. Me dirigí un momento al balcón y observé las vistas. Aquella sería la última noche que vería aquel paisaje. Recuerdo que cuando me marché por primera vez de aquella casa pensé lo mismo, con la diferencia de que esa vez no veía muy claro mi futuro, y ahora gracias a Brooke lo tenía todo más claro. ¿Cómo puede alguien cambiarte la visión del mundo tan rápidamente? En ese momento me vino a la cabeza aquel instante en que Brooke me había dicho que me quería, inmediatamente un escalofrío me recorrió entero. Era una pena que la abuela justo abriera la puerta en aquel momento, pero así tendría una excusa para terminar lo empezado. Entré de nuevo al cuarto, cerrando la puerta que daba al balcón, abrí la cama y prácticamente me tiré a ella. Brooke estaba tardando... Apuesto a que la abuela había decidido que aquel sería un buen momento para enseñarle los álbumes de foto. "Esta mujer... Seguro estaba deseando quedarse a solas con Brooke para enseñarle todas las fotos".


Estaba más cansado de lo que creía, pero no le di mucha importancia. Comencé a divagar por mi mente, pensando en distintas cosas sin mucha relación entre ellas. Quería permanecer despierto hasta que Brooke regresase, sin embargo no pasó demasiado tiempo cuando me quedé, sin siquiera darme cuenta, profundamente dormido.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Mar Nov 04, 2014 4:13 am

Salimos del bosque y dentro de nada ya estábamos en la entrada de la casa. Sin embargo, antes de poder entrar dentro, sentí como Damon me cogía de la muñeca poniéndome entre la puerta y él. En este momento mi corazón volvió a acelerarse y cuando comenzó a hablar me sonrojé levemente. Maldición… Ese chico necesitaba muy poco para ponerme nerviosa y hacer que este órgano que tenía dentro de mi pecho latiera a mil por hora. ¿A caso él creía que no me había pillado desprevenida? Y tanto que lo hizo. En aquellos momentos una mezcla de sentimientos invadía completamente mi cuerpo y no sabría decir cuál emoción predominaba más. Parecía que Damon quería decir algo más, sin embargo antes de poder hacerlo, Lilianne abrió la puerta y parecía bastante… Molesta. Tragué un poco de saliva al verla y al parecer nos iba a dejar sin cena. Se nota que no le gustaba la impuntualidad. Comencé a caminar tras Damon cuando entramos dentro de la casa, sin embargo la abuela nos paró diciendo que yo sí iba a comer pues era una invitada. – Pero…– iba a decirle que yo estaría bien sin cenar también pero cuando Damon comentó eso de “luego podré comerme a Brooke” sentí como, inmediatamente, mi rostro se volvía completamente rojo mientras abría un poco más los ojos y miraba a Damon. – Idiota... – tartamudeé mientras giraba la cara hacia un lado. ¿Veis a lo qué me refería? A este chico no le hace falta mucha cosa para ponerme nerviosa en un segundo. El pelirrojo subió a la habitación y yo me dirigí a la cocina junto a Lilianne, donde me dio de cenar, aunque a mí me supiera mal por Damon. Mientras comía, ella iba contándome cosas sobre Damon y yo no podía evitar reírme un poco. Cuando acabé de cenar, lavé mi plato y volví con Lilianne.
Iba a subir a la habitación junto con Damon, no obstante Lilianne me paró, llevándome de la mano al salón. – Aún no vayas, quiero enseñarte algo. Anda siéntate en el sofá. – asentí con la cabeza y me senté mientras miraba como ella se dirigía hacia unas estanterías y comenzaba a buscar algo. ¿Qué querría enseñarme? Y la respuesta a mi pregunta no tardó en contestarse. – Oh, aquí están. – cogió unos cuantos álbumes de fotos y volvió conmigo sentándose a mi lado en el sofá. – No me digas que estos son… – antes de acabar la frase Lilianne me sonrió mientras comenzaba a asentir con la cabeza. En mi rostro se dibujó una sonrisa bastante alegre mientras cogía entre mis manos uno de los álbumes de fotos y comenzaba a mirarlo página por página. En casi todas las fotos aparecía Damon de pequeño. En algunas salía solo y en otras con sus abuelos. Supuse que el hombre que salía en algunas de las fotografías era el abuelo de Damon. Algunas veces Lilianne me iba explicando los momentos que se veían en las imágenes y otras simplemente se quedaba callada mientras las miraba, quizás algo nostálgica. – Vaya… Es cierto que Damon era algo redondito. – comenté mientras comenzaba a reírme suavemente. – Y tanto que lo era chica. ¿Por qué crees que lo llamo Cherry? – dijo para acto seguido empezar a reírse también. Seguimos mirando las fotos, hasta que acabé de verme todos los álbumes. Cuando cerré el último, esbocé una sonrisa un tanto dulce mientras me giraba a ver a Lilianne y le decía: – Muchas gracias por enseñarme esto Lilianne. De alguna forma… Siento que ahora sí le conozco de toda la vida y estoy mucho más cerca de él… – volví a bajar la cabeza mientras me sonrojaba un poco. Pues realmente era cierto. Creo que ver estas fotos, hasta hizo que este sentimiento por Damon aumentara un poco más...
Sentí como Lilianne me daba un pequeño abrazo mientras me decía: – Oh darling, eso no fue nada. – me sonrió y continuó hablando. – Si quieres puedes quedarte una de estas. – dijo sacando una foto del pelirrojo cuando era niño. Sí, justo en la que salía algo rechonchito y con un caramelo en la boca. – Mi querido nieto no tiene por que enterarse. – me guiñó un ojo mientras me daba la foto. – Vale, será nuestro secreto. – comenté entre risas mientras cogía la fotografía entre mis manos y la miraba un poco. Acto seguido volví a alzar la vista hacia Lilianne y le sonreí. – En serio, muchas gracias. – ella me dio una pequeña palmada en el hombro y me dijo: – No tienes porque darlas. Y ahora anda, a la cama que se hace tarde. – y ahora que lo decía… ¿Durante cuánto tiempo estuvimos viendo fotos? Más de media hora apuesto que sí. Nos levantamos del sofá y dándole un abrazo a Lilianne le deseé las buenas noches para luego dirigirme hacia la habitación de arriba.

Entré a la habitación y vi a Damon dormido encima de la cama. Me acerqué hacia él inclinándome un poco, vaya, al parecer esta vez sí dormía profundamente pues no se movió ni un poco cuando me incliné hacia él. – Vaya, entonces sí que me demoré…– murmuré en voz baja, enderezándome para luego ir hacia donde había dejado mi mochila. Me acuclillé guardando la foto que me había dado Lilianne en uno de los bolsillos de la mochila y acto seguido, cogí la camiseta de Damon con la que dormí la noche anterior pues mi pijama aún no estaba del todo seco tras el pequeño “chapuzón” que nos dimos en la bañera ayer. Salí de la habitación dirigiéndome hacia el baño y me cambié poniéndome la camiseta. Acto seguido me deshice la trenza dejando mi cabello suelto y recogí la ropa volviendo a la habitación. Guardé las prendas en la mochila y fui hacia la cama en silencio, acostándome al lado de Damon. Él seguía dormido profundamente y yo no pude evitar esbozar una sonrisa algo tierna al mirarle. Parecía tan tranquilo… Inconscientemente, llevé una de mis manos hacia su rostro mientras con el dedo índice le apartaba un mechón de su pelo. Y otra vez volví a esbozar una sonrisa algo tonta. Maldición, aunque no lo dijera en voz alta me encantaba este chico… No solo eso… Le quería. Y por primera vez en mi vida, me estaba dando cuenta de lo increíble que es este sentimiento y de lo feliz que me hace. Y no quería dejar de sentirlo jamás.
Aparté mi mano de su rostro mientras me acercaba un poco más a él colocando mi frente sobre su hombro. – Te quiero… – susurré en voz baja. Sí, él estaba dormido y no era posible que me escuchara. Sin embargo, quería decirlo aunque no me oyera porque simplemente necesitaba hacerlo. Y no supe cuando, pero cerré mis ojos lentamente, quedándome profundamente dormida junto a él.

Cuando me desperté aquél domingo, me pareció un poco extraño no ver a Damon a mi lado. ¿Se había levantado ya? Qué raro… Tampoco diría que era muy tarde. Creo que serían las diez u once de la mañana. Me estiré como cual gato y bajé de la cama para, acto seguido, hacerla pues tampoco quería dejar la habitación desordenada. Cogí ropa de recambio junto con una toalla y me dirigí hacia el baño para darme una rápida ducha. Una vez duchada y vestida, con unos vaqueros, camiseta manga corta y como siempre, converse; bajé las escaleras esperando ver al pelirrojo o a Lilianne abajo. Sin embargo nada. No estaban ni en la cocina ni en ninguna de las habitaciones de abajo. – ¿Habrán salido a algún lado? – me parecía un poco raro puesto que hoy era nuestro último día aquí. Aunque bueno, esperaba que tampoco tardaran mucho en llegar. – Y no me ha despertado para avisarme… – suspiré y volví a subir las escaleras para entrar de nuevo al cuarto. Una vez allí, salí al balcón y me dirigí hacia la barandilla, inclinándome un poco mientras colocaba los codos encima de esta y bajaba la cabeza poniendo mi barbilla sobre mis brazos. Miraba el paisaje mientras suspiraba un poco. Aquél era nuestro último día aquí y sabía que se me iba a hacer difícil despedirme de todo esto, puesto que aquí he llegado a crear unos recuerdos increíbles. Tan solo hacía tres días ni me imaginaba que podría vivir algo así, sin embargo ahora aquí estoy, y soy completamente feliz. Todo gracias a Damon. Esbocé una sonrisa y sin darme cuenta siquiera, comencé a cantar en voz baja una canción de Christina Perri y Steve Kazee. No sabía porque había comenzado a cantarla, ni siquiera estaba consciente de que lo hacía, sin embargo de alguna forma sentía que me expresaba como quería en aquellos momentos. Sin ninguna duda en mi mente.

– The day we met, frozen I held my breath. Right from the start, I knew that I found a home for my heart… Beats fast, colors and promises. How to be brave? How can I love when I'm afraid to fall? But watching you stand alone… All of my doubts, suddenly goes away somehow. One step closer…  I have died every day waiting for you. Darling, don't be afraid, I have loved you for a thousand years, I'll love you for a thousand more. And all along I believed I would find you. Time has brought your heart to me, I have loved you for a thousand years. I'll love you for a thousand more… –
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Jue Nov 06, 2014 8:04 pm

Escuchaba una voz que me llamaba suavemente, notaba que estaba cerca de mi oído pues el aire procedente de sus labios me hacía cosquillas en la oreja. Abrí un ojo perezosamente, dejándolo entrecerrado. Entonces vi la silueta de mi abuela ¿Qué hora sería? Aún parecía estar todo muy oscuro. ¿Qué mosca le habría picado ahora a esta mujer?

-Wake up Cherry, quiero hablar contigo- ¿En serio no tenía otro momento? Estaba que me caía del sueño... Sin embargo me levanté obedientemente y ambos salimos de la habitación sin hacer ruido. Cerré la puerta cuidadosamente, tratando de no despertar a Brooke, mientras la abuela se dirigía hacia el salón. Fui con ella y me senté en el sofá. Algo me decía que fuera lo que fuera lo que me iba a decir no me iba a gustar. Conocía lo suficiente a mi abuela como para saber que, de querer hablar conmigo a aquellas horas y de aquella forma, iba a decirme algo que para ella era duro de contar. Miré el reloj del salón, tal y como sospechaba aún era pronto, las 6 am. Sospechaba que ella no había podido dormir, pues tenía ojeras y cara de cansancio. En verdad comenzaba a asustarme.

-¿Y bien? Dispara, ves al grano- Apremié para quitarme lo antes posible aquella intriga. Una parte de mí me decía que no podía ser nada grave, pero la otra estaba temblando.

-Hay cosas que hay que contarlas despacio, Damon- Respondió ella con una sonrisa un tanto maternal. La notaba nerviosa, pues no dejaba de frotarse las manos. -Siempre has sido así de impaciente, desde que eras niño te has comportado así, queriéndolo todo desde el principio.- A cada palabra que decía sabía que dijera lo que dijera no me iba a gustar. Tenía los ojos tristes además de cansados. Noté que mi corazón comenzaba a acelerarse pues miles de ideas poblaban mi mente. -Has crecido y sigues igual. Aunque ¿Sabes qué? Estoy muy orgullosa de ti. Es cierto que tuviste una época que no me gusta recordar y en la que no lo pasamos bien... Pero no hay demasiada gente que salga de esa vida.- Fruncí el ceño, sin contestar a sus palabras, deseando en parte que soltara ya lo que quisiera decir, y sin embargo otra parte de mí prefería vivir en la ignorancia. -Ahora que has sentado algo más la cabeza y te has hecho alguien más razonable quería decirte algo.- Dio un suspiro y clavó sus ojos en los mios. -Damon, tu padre ha estado en contacto conmigo todos estos años, dándome dinero para tu manutención- Mi cara en aquellos momentos era para hacerle foto. Llevaba toda mi vida creyendo que mi padre había sido un imbécil que se había desentendido de mí, y ahora resulta que no era así. No solo eso, mis abuelos me lo habían ocultado. Nótese que eso no me hacía especial ilusión. Iba a quejarme, exigir explicaciones, pero entonces la abuela comenzó a hablar de nuevo. -Sé que no tienen ningún aprecio a ese hombre, que te abandonó a ti y a tu madre, y probablemente ahora estés molesto con tu abuelo y conmigo por ello. Esto no nos quita culpa por no haber sido sinceros y además es un tópico enorme, pero solo intentamos hacer lo mejor para ti.- Tragó saliva mientras yo notaba en mi cabeza que todas las ideas se me mezclaban y no conseguía pensar con claridad. -Tu padre se preocupa en cierto modo por ti, Damon, y eso me alivia. Cuando yo no esté sabré que estás bien. Más ahora que tienes a Brooke. Me muero, Damon. Tengo cáncer de colon.- Y en ese momento mi corazón y mi respiración separaron, no sabría decir por cuánto tiempo, mis ojos se abrieron y ni siquiera sabría decir qué había en mi mente. -No quise decirte nada hasta ahora para no preocuparte, pero no quiero ni puedo ocultarlo más. No sé cuánto me queda, quizá meses, quizás años... Sea como sea no tengo intenciones de someterme a ningún tratamiento y pasar lo que me queda de vida sobreviviendo, sin poder vivir realmente. Ya me conoces, siempre he dicho que en ocasiones como estas prefería seguir mi vida con normalidad- Ella calló, parecía estar más aliviada tras soltar aquello, sin embargo yo por mi parte estaba totalmente atacado, no sabía qué hacer ni qué decir. Y probablemente ella se dio cuenta, pues se acercó a mí y me abrazó. Notaba un nudo en mi pecho, y lo único de lo que tenía ganas era de echarme a llorar. No concebía la vida sin mi abuela. Era como mi madre... Y ahora ella se iba a ir. Y, en aquel momento, literalmente se fue dejándome solo con aquella tristeza que me inundaba, comenzando a brotar lágrimas de mis ojos. No sé cuánto tiempo pasé allí en shock, pero en cuanto me recuperé salí de la casa y me dirigí al garaje, subiéndome a la moto y arrancándola. No sabría decir cuánto tiempo estuve dando vueltas por allí, a toda velocidad, con el viento borrando las lágrimas de mis ojos. Al final terminé en la playa, tirado en la arena intentando relajarme. Pero ¿Cómo hacerlo? En un día había descubierto que tenía un padre que parecía preocuparse por mí, y había descubierto que perdería a mi abuela. A ser sinceros en aquellos momentos solo me preocupaba esa segunda parte, mi abuela. Quizás moriría en un par de meses... Si no fuera tan cabezota... Pero no podía culparla, probablemente yo haría lo mismo.

Pasó el tiempo y el sol ya había salido, pero yo seguía allí, dándole vueltas a todo. Iba a levantarme ya y volver a la casa, aquel era nuestro último día allí y hoy más que nunca necesitaba estar con ella. Aunque había decidido no contarla nada por el momento, no me sentía con fuerzas. Fue justo cuando me iba a levantar que apareció una última cosa que redondearía mi día del todo: Mi ex. Sí, así es, justo en aquel momento tenía que llegar una de las pocas ex que había tenido. Una morena de escándalo con la que, para que mentirnos, había pasado más tiempo en la cama que en cualquier otro lado.

-Vaya Damon, a ti te estaba buscando. Sigues con esa costumbre de pasarte el día en la playa ¿Eh?- Con aquellas palabras se sentó a mi lado, y entonces supe que no me dejaría en paz así como así.
-Vi que tienes una nueva novia. Es muy mona. ¿Cuánto lleváis? ¿Una semana? Estoy segura de que, si estás con ella, es muy buena en la cama.- La morena m miraba a los ojos con una sonrisa ladina, entonces entendí perfectamente cuál era su objetivo.

-Exacto, mucho mejor que tú, Paola. Respondí mordaz para que m dejara en paz. No tenía porqué estar dándole explicaciones a esta tía.

-Tú y yo sabemos que eso es imposible. Es más, estoy segura de que te mueres de ganas por recordar viejos tiempos- ¿Por qué tengo yo que aguantar esto justo ahora? ¿Qué hice en otra vida para merecer esto? Fui a levantarme para irme a la casa y que Paola me dejara en paz de una vez, pero esta tiró de mi brazo cogiéndome desprevenido y me besó. Aquel era mi día de suerte, nótese la ironía.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Jue Nov 06, 2014 10:51 pm

Seguía apoyada en la barandilla del balcón, mirando el paisaje mientras continuaba tarareando la canción. No salí de mis pensamientos hasta que escuché a Lilianne tocar la puerta y llamarme. Me volteé hacia ella y salí del balcón para ir a su lado. – Ah… Lilianne. Creía que no había nadie en la casa. – ella simplemente me sonrió y me dijo que había salido un momento a comprar y que acababa de llegar. La noté algo extraña. Tenía ojeras y se la veía muy cansada. ¿A caso no había dormido? Y no sé si serían imaginaciones mías pero su semblante reflejaba cierta preocupación. Inmediatamente cogí una de sus manos entre las mías y algo seria le pregunté: – Lilianne… ¿Va todo bien? – si algo que se me daba muy bien era ver a través de la gente. Y no, no lo digo en sentido literal. Y se notaba a la perfección que la mujer no estaba bien, a pesar de que me sonriera de esta forma. – No te preocupes Brooke… Pero te pediría algo. – tragué saliva… ¿Qué estaba pasando? No sé porque pero por alguna razón tenía un mal presentimiento. ¿Y Damon dónde estaba? Y como si me leyera el pensamiento, la abuela siguió hablando, dejándome algo… Desconcertada. – Ve con Damon ahora, seguramente estará en la playa y necesitará a alguien a su lado. A veces este chico es un poco impulsivo y me da miedo que haga alguna locura. – yo la miré abriendo un poco más los ojos. No entendía nada. – Pero Lilianne, tú… – ella me hizo un gesto con el dedo para que dejara de hablar y volvió a sonreírme. – Ve, no me hagas echarte a patadas. Venga apresúrate. – me empujó levemente fuera de la habitación y yo volví a voltearme hacia ella con un semblante preocupado. Sabía que algo iba mal, muy mal. Aquella mujer llena de vida, que nos recibió el viernes, ahora no era la misma o al menos no parecía serlo. ¿Y Damon? ¿Qué maldita sea estaba pasando? Le dediqué otra mirada a Lilianne y finalmente comencé a bajar rápidamente las escaleras y salí corriendo de la casa, dirigiéndome hacia la playa. Si la abuela me había dicho que ahora Damon necesitaba a alguien a su lado era obvio que no le iba a dejar solo. Sentía como el corazón se me aceleraba mientras seguía corriendo como si no hubiera mañana. Dios… ¿Por qué de repente tenía este peso sobre mi pecho?

Finalmente, llegué a la playa y dejé de correr agachándome un poco mientras expiraba e inspiraba aire. Volví a enderezarme y seguí corriendo alrededor de la playa, mientras buscaba con la mirada a Damon. ¿Y si no estaba ahí? Bueno… No me iría sin encontrarle. Aunque tuviera que recorrer todo el sitio, me daba igual, como dije antes, no pensaba irme sin él. Corrí un poco más y a lo lejos, pude ver a Damon. Sin embargo, no estaba solo. No lograba distinguir a quién tenía a su lado, por lo que me acerqué un poco más. No obstante, cuando estaba a poca distancia me detuve en seco y abrí los ojos un poco más de lo normal. ¿Quién era aquella tipa? Y… ¿Por qué estaba besando a Damon? Por un momento desvié la mirada mientras sentía que me daba un leve mareo. No entendía nada… – Tranquilízate Brooke, calma, calma. – me repetía a mí misma, sin embargo no podía evitar sentirme… Jodidamente mal. Volví mis orbes hacia ellos e inspiré aire. No iba a perder la paciencia solo porque una morena, que a saber quién cojones era, estaba besando a mi novio. No señores, no le iba a dar ese gusto. Era obvio que me molestaba y me daba rabia y tristeza joder…  Pero he alcanzado cierto nivel de madurez en que lo primero que hacía era analizar las cosas. Y si lo recordaba, justo ayer, Damon me dijo que me quería. Y yo no iba a dudar de sus sentimientos hacia mí, a no ser que me dijera directamente en la cara que no quería seguir viéndome. A demás… Llegué a conocerlo lo suficiente como para saber que él no sería capaz de hacerme esto. No lo haría. Pero bueno, dejando eso de lado lo único que me importaba en aquellos momentos era hablar con Damon.

Así que tras expirar e inspirar aire varias veces, me dirigí hacia donde estaban ellos. Bueno, al menos la imbécil ya había dejado de besarle. Ciertamente aquella escena se quedó grabada en mi mente pero no iba a dejar que aquello me influenciase ahora. Me acerqué por detrás de la tipa y le di pequeñas palmaditas en el hombro. Ella se giró a verme y yo simplemente esbocé una sonrisa mientras entrecerraba los ojos. – Disculpa, pero debo hablar con este pelirrojo de aquí. – ella me sonrió sarcásticamente y cogió a Damon por el brazo pegándole a ella. – Bueno querida… Es que andábamos algo ocupados… Ya sabes, recordando viejos tiempos. ¿Verdad Damon? ¿Por qué no le cuentas a tu novia cómo la pasábamos en mi casa eh? – a pesar de las tentaciones de meterle un puñetazo en aquél mismísimo instante, me contuve y comencé a asentir con la cabeza mientras me frotaba la nuca. – Bueno, querida. Es que me importa una mierda. – le volví a sonreír como si nada y me acerqué a Damon cogiéndole por una mano mientras lo halaba conmigo, separándole de aquella tipa. Ella comenzó a gritar algo pero simplemente ignoré todos sus comentarios, que no eran muy agradables que digamos. Pero en fin. Seguí caminando con Damon, sin soltar su mano, alejándonos cada vez más de aquella tía. Seguimos avanzando unos pasos y cuando ya no se veía absolutamente nadie por la zona, me paré en seco girándome hacia Damon, aún sin soltar su mano. – Sobre lo de esta tipa, no me digas nada. No me interesa con quién hayas estado antes, no me incumbe. – dije directamente mientras clavaba mi mirada en sus ojos. – Pero no seas tan despistado idiota. Las mujeres saben aprovecharse demasiado bien de eso y ya te ha pasado dos veces. – comenté refiriéndome al día de la piscina en que la chihuahua también besó a Damon. – Y bueno, si me equivoco quiero que me lo digas directamente y ya no seguimos con todo esto. – apreté un poco más su mano y volví a bajar la cabeza. – Pero bueno… A lo que yo venía. – suspiré y volví a mirarle. – Tú… ¿No estás bien verdad?¿Qué ha pasado?  – me acerqué un poco más a él y continué hablando. – Y no pienses en mentirme. ¿Entiendes? Si lo haces juro golpearte. Te conozco demasiado bien Damon. – comenté mientras escuchaba como mi voz se quebraba un poco, y sin decir nada más le di un abrazo rodeando su cintura con mis brazos. ¿Por qué? No lo sabía, simplemente sentía que debía hacerlo.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Dom Nov 09, 2014 12:37 am

Mi reacción ante aquel traicionero beso fue quedarme allí parado, con los ojos abiertos. No tenía siquiera fuerzas para retirarla y mandarla a la mierda. Lo único que quería era desaparecer del mundo aunque fuera solo unos instantes. ¿Por qué justo esta tía vino a molestarme ahora? No podría haber sido en otro momento... Aunque puestos a elegir preferiría no encontrarmela en ningún momento. Y si todo esto me resultaba poco, cuando Paola terminó el beso apareció Brooke. Lo que me faltaba... Solo esperaba que no se lo tomara a mal, y por suerte no lo hizo. Nos alejamos de la chica y Brooke comenzó a hablar. En aquellos momentos yo no era mucho más que un cuerpo sin alma, pero intentaba en vano que no se me notara, al menos no demasiado. Ahora que Brooke lo decía era cierto, aquella ya era la segunda vez desde que nos conocíamos que me besaban a traición. En otro momento hubiera dicho algo así como "Es que soy irresistible, no puedo negarle el placer de besarme" pero aquella vez me quedé totalmente callado. Brooke volvió a hablar y me abrazó. Correspondí al abrazo hundiendo mi rostro en su cuello. Agradecía tantísimo aquel gesto por su parte... Me conmovía que Brooke hubiera venido en mi busca de aquella manera, probablemente la abuela le había dicho que yo no estaría bien.

-Gracias Brooke- Susurré. Por un lado quería contarle qué me pasaba, pero por el otro... Siquiera creía que tuviera fuerzas para decirlo. Así que simplemente permanecí un rato más abrazándola intentando no echarme a llorar. Sabía que Brooke también había cogido cariño a la abuela... Se merecía saber lo que pasaba... -Brooke...- Susurré sin poder evitar que una lágrima traicionera comenzase a brotar de mis ojos. Se notaba en mi voz lo que me costaba hablar -Se va, la abuela se va para siempre- Al final de la frase la voz se me rompió mientras de nuevo comenzaba a llorar. Aún no me lo podía creer, en mi interior había una leve esperanza de que la quedaban muchos años por delante, pero sabía que probablemente no era así. Si me encontraba así ahora... ¿Qué pasaría el día en que ella muriera? Solo de pensarlo el nudo que tenía en el estómago se apretó haciéndome sentir peor aún. -Justo ahora que parecía recuperarse después de una mala racha...- Susurré. Me separé de Brooke, sin importarme en absoluto que me viera llorar, y me senté en el suelo en forma de indio, aunque en verdad más parecía que me había caído. Creía que ahora me encontraba mejor, que después de aquella vuelta en moto y el tiempo en la playa me había recuperado, pero no, solo me había hundido más. Pero ahora estaba Brooke, eso me hacía sentir más seguro y no tan solo. Si no fuera por ella me quedaría completamente solo, Lilianne era la única persona a la que podía llamar familia, y ahora se iba. Apoyé mis codos en mis piernas llevándome las manos a la cara. Creo que nunca me he deprimido tanto, obviando la muerte de mi abuelo.

-Brooke... ¿Puedes quedarte aquí conmigo un rato más? No creo que pueda verla aún- La pedí alzando un momento mis ojos llorosos hacia ella. En aquel momento la necesitaba más que nunca, ella era el único pilar en el que podía sostenerme ahora. -¿Sabes? Llevo desde que me lo ha contado recordando viejos tiempos. Desde que era un niño y daba paseos por la playa con ella y mi abuelo hasta el día en que ambos estábamos llorando en el salón por la muerte de mi abuelo, pasando por todos los años en que los dos tuvieron que lidiar con mis caprichos e impertinencias- No sabía en qué momento había cogido la mano de Brooke, pero ahora la tenía agarrada con fuerza, intentando sacar fuerzas para seguir hablando, a pesar de que se me rompía la voz. -Ha tenido que ver morir a su hija y a su marido... No es justo que ahora a ella le pase esto. De verdad no es justo...- Ahora brotaban aún más lágrimas, seguramente iba para rato. -La necesito, Brooke... No es solo mi abuela, para mí es mi madre. Y ahora... ahora me pasaré los días pensando que quizás al día siguiente ella ya no estará- Susurré. No debería machacarme tanto a mí mismo, pero me era completamente imposible. Entonces recordé que no había explicado a Brooke qué le pasaba exactamente a Lilianne. Dejé que pasaran unos segundos, sentía que al decirlo en alto estaba, de alguna manera, confirmando que todo aquello no era solo una mala pesadilla, sino la cruda y triste realidad -Lilianne tiene cáncer.- Expliqué sin decir nada más.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Lun Nov 10, 2014 3:03 am

Cuando Damon correspondió mi abrazo sentí un nudo formarse en mi estómago. Aún no sabía qué le pasaba, sin embargo podía darme cuenta que él estaba hundido. Y esto se confirmó cuando comenzó a hablarme con aquél susurro tan doloroso. Y no pude evitar fruncir un poco el ceño mientras mi labio inferior tembló al escucharle decir que la abuela se iba para siempre. ¿Qué significaba eso? Una parte de mí comenzaba a atar cabos, sin embargo la otra no quería entenderlo… Porque si lo hacía sabía  que iba a romperme por dentro. Sentí como un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando Damon comenzó a llorar mientras se dejaba caer a la arena de la playa como si fuese un cuerpo sin vida. Inmediatamente me incliné de rodillas a su lado mientras cogía una de sus manos aparentándola un poco y le escuchaba. En aquél momento él necesitaba a alguien a su lado y yo quería apoyarle, y no dejarle solo en ningún momento. Sentí como él también apretaba mi mano mientras continuaba hablando. Verle en tal estado hacía que me fuera difícil respirar. Sentía que se me caía el alma al suelo y juro que en ningún momento mis labios dejaron de temblar, como lo hacía el resto de mi cuerpo. Damon y Lilianne se volvieron dos personas muy importantes en mi vida y verle en tal estado me dolía muchísimo. Cada vez las cosas me iban quedando más claras, pero me hacía tanto daño querer llegar a una conclusión… Mis ojos comenzaron a nublarse y solo faltó que Damon dijera aquella última frase para que las lágrimas comenzaran a brotar por mis ojos. Enseguida alcé los brazos, abrazando por el cuello a Damon mientras ahogaba un sollozo. Dios santo... ¿Qué maldita sea hizo para merecerse esto? Justo cuando sentía que por fin comenzaba a ser quien realmente era. ¡¿Por qué mierda atacarle de esta forma?¡ Llevé una de mis manos a su cabeza mientras lo abrazaba con más fuerza. En aquellos momentos tenía unas enormes ganas de gritar de la angustia que había dentro de mí. Lilianne… Entre tantas personas. ¿Por qué ella? Y sentí que volvía a romperme una vez más en mil pedazos. Estaba en shock, las lágrimas no dejaban de caer por mis ojos, sin embargo yo era la única persona en la que podía apoyarse Damon en aquellos momentos. Quería que se desahogara y quería ser su soporte. Porque yo no iba a dejarle solo, jamás. – Damon… Yo estaré contigo, no pienso alejarme. Seré tu pilar y tu fuerza, así que apóyate en mí, déjame suportar esta carga contigo por favor… – susurré mientras bajaba la cabeza y cerraba los ojos con fuerza. Las lágrimas no dejaban de caer, sin embargo no solté a Damon en ningún momento. Seguía abrazándole para que sintiera que no estaba solo.
Y en aquellos instantes pensaba en la abuela y lo amable que había sido conmigo durante todo este fin de semana… Era una persona tan bella, no se merecía esto… Ni Damon tampoco.  Y en aquél mismísimo momento, me prometí a mi misma que haría todo lo posible para que no se hundiera y se machacara a sí mismo por completo. No podía permitirlo. Me dolía tantísimo lo de Lilianne… Seguía teniendo un enorme peso sobre mi pecho, pero en aquél momento debía ser fuerte para Damon, necesitaba ser su apoyo, no iba a dejar que se derrumbara. Aunque… ¿Cómo no hacerlo? Ella prácticamente era su madre y el dolor que sentía Damon en aquellos momentos… Sabía que era incomparable. Pero no, como había dicho antes, no iba a dejarle hundirse dentro de esta tristeza, no mientras estuviera a su lado. Seguí abrazándole mientras sentía como la leve brisa secaba las lágrimas que caían por mi rostro. ¿Por cuánto tiempo estuvimos en mitad de aquella playa desierta? A saber… Lo único de lo que estaba consciente era que en ningún momento me alejé del pelirrojo, dejándole que pudiera desahogarse conmigo.

Tras un rato bastante largo, moví mis manos, colocándolas sobre las mejillas de Damon mientras apoyaba mi frente en la suya y lo miraba, aún con los ojos algo llorosos. Con los dos pulgares sequé las lágrimas que aún quedaban por su rostro y comencé a hablar en un susurro. – Sé que esto es algo… Muy difícil para ti. Pero quiero que sepas que no estás solo. ¿Me oíste? Jamás lo estarás. Puede que Lilianne no esté contigo físicamente pero créeme, seguirá siempre dentro de ti, por muy cliché que suene. No tengo derecho a decirte que no estés triste… Pero como ya te he dicho antes, deja que pueda compartir este sentimiento contigo, no te dejaré. – dije mientras cerraba los ojos con fuerza, mientras sentía como otra lágrima bajaba por mi rostro, continuando con mis manos sobre sus mejillas. Volví a abrir los ojos, dirigiendo mis orbes hacia los suyos y continué hablando. – Será difícil, lo sé, pero siempre podrás apoyarte en mí. Puede que yo no sea la mejor opción… Pero juro por Dios que con cada minuto, hora o día, borraré de tu vocabulario y de tu mente palabras como “tristeza”, “no puedo”, “irrealizable” o “imposible”. Nadie va a criticarte si te emocionas por algo o te ríes de todo corazón. Y yo… Prometo que no me iré jamás de tu lado y me aseguraré de que tengas razón para seguir adelante. ¡No dejaré que te hundas y si me lo permites juro hacerte feliz! – exclamé mientras bajaba la cabeza apoyándola sobre su hombro. – Y aún… Lilianne sigue aquí, contigo. Así que pasa el máximo tiempo que puedas con ella, no te alejes ahora, no lo hagas… – finalicé casi en un susurro. Sabía que todo lo que le dije no iba a hacer que Damon se animase de repente, pero tan solo quería darle una pequeña esperanza. Quería que entendiera que no estaba solo. Quería que supiera que aún tenía motivos para no derrumbarse y seguir adelante por mucho que estas desgracias lo golpearan de frente. Y a la vez me sentía tan patética... Deseaba poder hacer algo más por Damon, intentar animarle un poco más. – Demasiado... Demasiado impotente. –
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Vie Nov 21, 2014 5:18 pm

El nuevo abrazo de Brooke hizo que me sintiera más protegido, en cierto modo incluso más tranquilo, saber que ella estaba allí conmigo, que me apoyaba... Me reconfortaba, sin embargo también me emocionó lo suficiente como para que mis ganas de llorar aumentaran. Supongo que era uno de esos momentos en los que el más mínimo gesto puede conmoverte. Por mi parte me dejé abrazar de nuevo, rodeando su cintura y cerrando los ojos, desearía tanto poder parar el tiempo y volverlo a poner en marcha cuando hubiera asimilado todo, aunque puestos a pedir preferiría ser capaz de extirpar a mi abuela esa maldita enfermedad. Si aquel abrazo había conseguido conmoverme sus palabras habían tocado directamente mi corazón, como si estuviera tratando de coser la herida que acababa de abrirse, pero ambos sabíamos que era una herida que jamás terminaría de cerrarse, sabía que siempre me dolería recordar la enfermedad de mi abuela, y cuando muriese... cuando muriese temía que me afectara demasiado. No sabía cómo me iba a afectar exactamente, pero tenía claro una cosa: No podía decepcionarla, quería que mi abuela siempre pudiera estar orgullosa de mí, incluso estando muerta. Abracé a Brooke con más fuerza, me dolía la cabeza y me sentía cansado, además tenía hambre porque no había cenado nada la noche anterior, pero eso era lo de menos y por lo tanto no le di mayor importancia.

-No te puedes ni imaginar lo que me reconforta que estés aquí conmigo- Susurré con la voz rota.

Después de aquello pasamos un rato allí callados, apoyándonos y dandonos fuerzas en silencio. ¿Cuánto tiempo pasó? A saber... ¿Qué hora sería ya? No tenía la más mínima idea, y realmente me daba exactamente igual. No quería marcharme aun, no quería tener que enfrentarme a mi abuela, no me sentía capa en aquel momento, no tenía las fuerzas suficientes. Tras aquel rato Brooke volvió a hablar, y de nuevo consiguió tocarme. Aquellas muestras de cariño conseguian enternecerme, sabía que aquel momento lo recordaría dentro de unos años como un día triste a la vez que conmovedor, de algún modo ya no me sentía tan jodidamente hundido.

-Gracias Brooke, de verdad- Le dediqué una triste sonrisa y acto seguido le di un suave y corto beso en los labios, poniendo mi mano en su mejilla. -No todo el mundo está en estos momentos, así que gracias por estar ahí- Susurré lo suficiente alto como para que me escuchara. Intentaba mostrar que estaba relativamente bien, o por lo menos que me encontraba mejor, no por Brooke sino por mí mismo, creia que si actuaba normal yo mismo terminaría creyéndome que estoy bien, pero eso me resultaba demasiado difícil.

-Te prometo que, igual que tú ahora estás aquí yo estaré ahí cada vez que me necesites- Volví a sonreir, de nuevo era una sonrisa triste, pero mostraba que hablaba con sinceridad. Un parte de mí estaba feliz por tener a alguien como Brooke a mi lado, y saber que podría apoyarme en ella. El resto de mí estaba hundido. -Estoy hambriento, quizás deberíamos volver a casa... Pero... Pero seguía sin saber cómo reaccionar ante la abuela. -Supongo que no puedo huir para siempre de la realidad- Concluí, sabía que desgraciadamente era cierto. -Pero espera solo un poco más...- Murmuré, quería esperar a tranquilizarme. Así que allí nos quedamos callados un rato más, hasta que por fin de mis ojos parecieron dejar dejar de brotar lágrimas. Entonces me separé de ella, mis ojos seguían rojos pero sabía que era hora de volver. -Volvamos... Será lo mejor.- Así que me levanté con parsimonia del suelo, una parte de mí no quería llegar a la casa, la otra estaba deseando ver a la abuela para darle un abrazo. Agarré de la mano a Brooke y nos dirigimos hacia casa, sin soltarla ni un segundo. Al llegar a la puerta justo salía Lilianne, que me sonrió como si nada hubiera pasado.

-Abuela...- Solté la mano de Brooke y abracé a la mujer, quien ensanchó su sonrisa un tanto maternal. Tras un rato me separé de ella y le miré muy serio -Me voy a quedar aquí, no puedo dejarte sola- Sentencié. Pero entonces ella frunció el ceño como si estuviera enfadada.
-¿Cómo que te quedas? ¡Ni hablar! Tú te vuelves a tu casa con tu novia. Tienes que estudiar, cuidar de ella, dejarte cuidar, y mantener a tus mascotas. Así que no te quiero oir ni rechistar- Concluyó muy seria, yo iba a protestar pero ella nos guiñó un ojo y se marchó a sabe Dios dónde. Di un sonoro suspiro negando con la cabeza, sabía que ella no me dejaría quedarme por muy cabezota que yo me pusiera. A ella nadie le ganaba en terca.
-Esta mujer...- Entramos a la casa y nos dirigimos hacia la cocina. Por mi parte estaba dispuesto a hacer como si no pasara nada, no quería que aquel viaje terminara así. Pero claro... ¿Cómo apartarmelo de la cabeza?
-¿Quieres comer algo?- Pregunté. Era consciente de que se me notaba el duro golpe que había recibido, apenas sonreía y mi semblante era serio.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Mar Nov 25, 2014 2:05 am

Tras acabar de hablar, alcé mis orbes hacia Damon, quien me agradeció por estar ahí con él y murmuré: – Te apoyaré siempre Damon, no lo dudes…  – acto seguido seguí escuchando al pelirrojo y cuando acabó de hablar asentí con la cabeza. – Claro… Yo estaré contigo. – susurré mientras acariciaba suavemente su mejilla con las yemas de mis dedos. Si aún no se sentía preparado lo mejor era que aún no volviéramos y yo iba a quedarme con él el tiempo que fuera necesario para darle algo de fuerzas. Me sentía mal por no poder hacer mucho más por él, quería que todo esto tan solo fuera un mal sueño, pero a la vez sabía que aquello era una jodida realidad. Abracé nuevamente a Damon y nos quedamos por un rato más en aquella desierta playa, en silencio. Tras aquello, el pelirrojo dijo que ya deberíamos volver y cuando se levantó, asentí con la cabeza e hice lo mismo. Apreté un poco su mano y caminamos hasta la casa, donde Lilianne no tardó en recibirnos. Damon la abrazó, sin embargo cuando dijo que quería quedarse con ella, la mujer se negó en rotundo. Supongo que por una parte esperaba una respuesta así de ella… Se veía que era alguien que no quería que tuvieran compasión de ella. Lilianne se retiró y nosotros entramos a la casa dirigiéndonos hacia la cocina.

Podía notar perfectamente que Damon estaba demasiado herido. No solo por su semblante, sino por su manera de moverse, hablar… No quería que se forzara a sí mismo a actuar como si no pasara nada. Eso no estaba bien. Lilianne era alguien a quien él quería muchísimo y aquello sin duda no le sería fácil de superar. De alguna forma me había afectado también pero sin duda no se comparaba con el dolor que debía de sentir Damon. Me dolía tanto verle así… – Vaya… Así que así es como se siente cuando la persona que quieres está tan herida… – pensé mientras esbozaba una sonrisa bastante triste, bajando la cabeza un poco. Al escucharle preguntarme si tenía hambre, alcé mis orbes hacia él y tras quedarme algo pensativa, sacudí la cabeza y me coloqué a su lado. – Mhm supongo que sí… – dirigí mi mirada hacia el reloj que había colgado en la pared de la cocina. Ya eran la una y media, justo la hora de comer. Y ayer Damon ni siquiera había cenado. – Venga, esta vez yo prepararé algo para todos. – comenté mientras colocaba mi mano en su hombro y lo miraba con un semblante tranquilizador. – Siéntate y descansa un poco. – dije señalando una de las sillas que había en la cocina al lado de la mesa. Lilianne aún no había hecho nada de comer así que esperaba que no le importase que me ocupara esta vez. Saqué unas cuantas sartenes que había dentro del horno y luego abrí el congelador junto con la nevera sacando unas pechugas de pollo y verduras. Supongo que haría arroz con pollo. Me moví rápidamente por la cocina y me las apañé para prepararlo todo rápidamente y antes de que llegara la abuela. Eché unas especies al arroz para darle un buen sabor y cuando la carne y las verduras ya estaban hechas en la otra sartén, lo mezclé todo con el arroz para luego probarlo y asegurarme que estaba bueno.  – Listo… – murmuré en voz baja mientras me echaba hacia atrás para mirar el reloj. Vaya, ni me había tomado media hora. Creo que día a día mejoraba mi habilidad para cocinar, pero bueno, ahora eso no importaba demasiado. Lilianne aún no llegaba… ¿A dónde habría ido? Puede que con Antoine… Quién sabe. Saqué dos platos y antes de comenzar a echar el arroz en ellos suspiré silenciosamente. Miré mi mano, estaba temblando un poco. Giré levemente mi cabeza para mirar a Damon de reojo. En aquellos momentos necesitaba ser fuerte para poder apoyarle. Volví a girarme, e inspiré aire, para luego comenzar a echar el arroz en los dos platos. Había hecho bastante, así que aún sobraba para Lilianne por si venía más tarde. Cogí los dos platos junto con los tenedores, llevándolos a la mesa mientas decía: – Hecho. Venga come, estarás hambriento… – comenté mientras dirigía mis orbes hacia el pelirrojo. Me senté en la silla y como normalmente haría esperé que Damon probara primero.

Cuando terminamos de comer, yo misma retiré los platos para acto seguido lavarlos. Una vez hecho eso, caminé hacia Damon tomando una de sus manos. – Ven. – dije mientras miraba al pelirrojo esbozando una sonrisa algo tranquilizadora. Lo llevé conmigo al segundo piso y entramos dentro de la habitación donde dormimos. Me senté en la cama, halando un poco a Damon para que se sentara a mi lado y comencé a hablar. – Damon… Sé que hoy es nuestro último día aquí y cuando regresemos a la ciudad todo volverá a su rutina. Sin embargo… También sé que esto es difícil para ti. Solo quiero decirte que no te fuerces a sonreír si realmente te sientes mal. Puedes decírmelo, hablar conmigo, vendré a verte en cualquier momento cuando lo necesites. Es por eso que quiero que seas sincero conmigo… – dije sin dejar de mirarle a los ojos, apretando un poco su mano. – Pero también quiero que sepas que no dejaré que te hundas, sin sonrisas fingidas. Si vas a sonreír, será de verdad. – bajé un poco mi vista y acto seguido tragué saliva. – Te… Te quiero. Así que… Haré todo lo posible para que eso se cumpla. – murmuré en voz baja, pero lo suficientemente alto para que Damon me escuchara.
Y justo cuando quería alzar mis orbes hacia él, noté como de repente algo se subía a la cama desde el otro lado, dándome un repentino lametazo en todo el cuello y la oreja. – ¡IIIC! – exclamé mientras me exaltaba cayéndome de culo al suelo. Eso fue jodidamente repentino. – ¿Qué demonios…? – alcé mi vista hacia la cama y donde antes era mi sitio, estaba sentado Coco, el perro de la casa. Moviendo su cola inocentemente, como si no hubiera pasado nada. – Oh, muy listo para echarme de mi sitio, Coco. – comenté mientras bufaba por la boca, apartando un mechón de pelo que me vino al ojo. Vale, resultó algo gracioso tras mi pequeño discurso un poco serio, pero ahora me dolía mi querido trasero. Estiré mis brazos hacia atrás, colocando las palmas de mis manos al suelo mientras dirigía mi mirada hacia Damon. – Oye, no me has dicho que ese perro se pasa de inteligente cuando quiere. Buena forma de robarme el lugar en la cama. – y el perro tan pancho coge y se duerme.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Vie Nov 28, 2014 10:36 pm

No me dio tiempo ni a pensar qué hacernos de comer cuando Brooke ya había decidido por su cuenta ser ella la chef de aquel día. Por mi parte no había ninguna objeción, es más, se lo agradecía. Bien sabía que si yo era el que cocinaba no iba a conseguir que saliera nada decente, puesto que ni en broma iba a conseguir centrarme en la cocina. Así que aquella se convirtió en la segunda vez que Brooke cocinó para mí, casualmente ambas veces había hecho pollo, quizás era porque le gustaba, a decir verdad todavía hay muchas cosas que desconozco de ella, y las cuales me gustaría ir descubriendo cuanto antes.

Di un primer bocado a la comida, y en verdad estaba buena, definitivamente Brooke era una buena cocinera. Era una pena que en aquellos momentos mi insaciable apetito no fuera el mismo que siempre, básicamente debido a que la abuela no dejó ni un instante de vagar por mi mente, sospechaba que no volvería hasta por la tarde, cuando tuviéramos que marcharnos. Seguramente ella habría pensado que estaría mejor que me quedara a solas con Brooke, y quizás tenía razón. Sin embargo no comenté esto a Brooke, solo era una sospecha, en verdad no podía afirmarlo.

Terminamos de comer y Brooke recogió y lavó los platos. Casi me sentía como un niño enfermo al que tenían que hacer todo. ¿Por qué no sacaba mis dotes de actor en momentos como aquellos? No le di mucha más importancia, básicamente porque no pude puesto que Brooke me llevó hasta nuestro cuarto y yo le seguí sin rechistar. Y, como sospechaba, Brooke me "regañó" por intentar esconderla mis sentimientos. Quise contestarla, pero entonces un tercero entró en la habitación, tirando a Brooke de la cama de un lametazo. Aquella visión me arrancó un par de carcajadas sin poder ni querer evitarlo. Reír no era malo, aquello me ayudaría.

-Además parece que no sabe que a ti solo yo te puedo besar- Bromeé dejándome por aquel momento durante un instante. ¿Coco sería consciente de lo que ocurría a su alrededor? De repente miraba aquella habitación y una punzada de dolor acudía a mí, pues todos los recuerdos que había vivido allí llegaban a mi mente.

Me senté en el suelo, al lado de Brooke, apoyando mi espalda en la cama. Mi expresión era una especie de híbrido entre una profunda tristeza y un leve sentimiento de tranquilidad y felicidad por saber que al menos la tenía a ella.

-Yo también te quiero Brooke, muchísimo- Le dije apoyando mi cabeza en su hombro y cerrando los ojos. De alguna manera estar así me hacía tranquilizarme. -En realidad no quiero engañarte fingiendo estar bien... Ni siquiera creo poder llegar a hacerlo- Susurré sin molestarme en abrir los ojos, hablando en tono triste y pausado. -Pero quizás sea lo suficientemente idiota o inteligente para lograr engañarme a mí mismo.- Expliqué abriendo entonces los ojos y esbozando una leve sonrisa. -Aunque definitivamente no funciona. Tengo que mejorar como actor- Bromeé. En ese momento levanté mi cabeza de su hombro y llevé mi mano a su mejilla, acariciándola levemente para luego darle un suave beso en los labios. -No sé qué diablos tienes, pero cuando estoy contigo parece que todo está bien, aun cuando no podría ir peor- Volví a besarla. Sus labios eran suaves y dulces, realmente aquello conseguía tranquilizarme. Después de aquello apoyé mi frente en su hombro, volviendo a cerrar los ojos y sintiendo cómo una sensación de bienestar intentaba apoderarse de mí. -Eres la primera que me hace sentir así...- Susurré -O quizás debería decir el primero- Esbocé una sonrisa, no me extrañaría si ahora Brooke me separaba de golpe de ella y me daba un buen tirón de orejas. Sin embargo, en vez de eso lo que ocurrió fue que Coco creyó que sería divertido meterse entre ambos, así que bajó de un salto de la cama y, dándome esta vez a mí un lametazo y provocando que tuviera que alejarme para limpiarme, se sentó con la lengua por fuera entre los dos.

-Creo que este perro tiene algo en contra de nuestra relación- Le miré alzando una ceja, fingiendo estar molesto aunque en mis labios se dibujaba una sonrisa. Por un momento la enfermedad de mi abuela no existía ni existiría. -Soy tan fabuloso que el perro está celoso de que mí ti. A ver cómo le explico que no me van estas cosas- Añadí guiñando un ojo. -A ver si así lo entiende...- Comenté mirando a Brooke con una mirada significativa. Acto seguido gateé hasta posicionarme frente a Brooke, me puse de rodillas frente a ella y rodeé su cintura, atrayéndola así hacia para darle un buen beso, de esos de película. Justo cuando iba a separarme de ella Coco me tiró al suelo poniendo sus patas sobre mí y lamiéndome toda la cara.

-NOOOO, ¡Socorro! ¡Un perro loco y pervertido intenta violarme! ¿Por qué debo ser tan terriblemente irresistible?- Grité exageradamente entre risas mientras el perro seguía lamiéndome. Al final terminaría por desgastarme como a un chupa chups. Y eso que el perro está viejo ya y no suele tener ganas de jugar.
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Brooke Lewis el Dom Nov 30, 2014 4:39 pm

Cuando Damon se sentó a mi lado apoyando su cabeza en mi hombro, giré el rostro bajándolo un poco mientras podía sentir el pequeño aroma de su pelo, que me quejaba algo tonta. Lo escuché atentamente, desviando mi mirada hacia él mientras esbozaba una sonrisa algo triste. Comprendía cómo se sentía y por mucho que me gustaría hacer algo más por él, no podía arrancarle aquella tristeza aunque lo deseara con todas mis fuerzas. Por lo que me mantendría siempre a su lado e iría a verle siempre que necesitara desahogarse con alguien. Definitivamente no le iba a dejar caer. – No creo que necesites mejorar esa parte de ti… Seguirás siendo muy pésimo actuando tomate, además ya te conozco así que ni lo intentes. – dije en respuesta a su comentario mientras esbozaba una pequeña sonrisa. Lo miré bajando mis orbes y cuando me besó, me quedé algo quieta para luego llevar una de mis manos hacia su pecho. Si él no sabía qué era lo que tenía, yo mucho menos pues con cada gesto suyo también conseguía tranquilizarme y hacerme sentir bien de alguna forma. Pero lo que más me importaba en aquél momento era que él comenzara a sentirse más relajado, quería transmitirle una sensación de paz y que sintiera que podía decirme cualquier cosa. Volvimos a besarnos y tras aquello colocó su cabeza en mi hombro soltando aquél comentario tan típico de él, solté una pequeña carcajada y justo cuando iba a hacer algo, Coco se interpuso entre ambos comenzando a mover su cola.

Esbocé una sonrisa algo burlona mientras decía: – Quien sabe… Quizás realmente le atraigas, como eres taaan irresistible. – solté una risa y tras eso Damon se puso enfrente de mí para “demostrarle” al perro que no le iban esas cosas. Cuando me cogió y besó de aquella forma, por un momento sentí como me temblaron las rodillas junto con las manos, maldición aquellos gestos realmente conseguían debilitarme demasiado, pero por mucho que me costara admitirlo me hacían sentir tan…Bien. Llevé las dos manos un poco más bajo de sus hombros, cogiéndole por la camiseta y justo cuando íbamos  separarnos el perro se tiró encima de Damon comenzando a darle grandes lametazos. Tras escuchar los gritos exagerados del pelirrojo llevé una mano a mi boca mientras comenzaba a reírme mucho. – ¡Oh no! ¡¡¡Un perro se está violando a mi novio, que alguien le ayude!!! – grité entre risas mientras me levantaba un poco para poder acercarme a ellos. Los miré desde abajo mientras me reía pues Coco aún seguía matando a Damon a base de lametazos. ¡Vaya que se había animado el animal! La verdad es que por un momento me pregunté si el perro fue capaz de detectar la tristeza de su amo… Quién sabe, los animales pueden ser increíbles algunas veces. Sonreí algo dulce mientras veía como Coco dejaba de lamerle un poco. Tras eso, me acordé de una cosa y caminé hasta mi mochila, para coger unas galletas que llevaba dentro de uno de los bolsillos. ¿Por qué las llevaba? Bueno, nunca sabes cuándo puede darte hambre así que ahí estaban. Volví hacia donde estaban Coco y Damon, sentándome de rodillas a su lado y cuando tenía la atención del perro puesta en mí, saqué una galleta mientras se la enseñaba. – Buen chico, como has conseguido tirar a Damon al suelo te mereces un premio. – le di la galleta, la cual se comió en un solo segundo y tras eso le acaricié detrás de las orejas mientras esbozaba una sonrisa divertida. El perro se retiró satisfecho del cuarto y yo dejé las galletas encima de la cama para luego voltearme nuevamente hacia Damon. – Bueno señorito, ya has conseguido que otro perro intente violarte, como si ya no tuviera suficiente con la chihuahua. – bromeé mientras sonreía algo burlona. – Aunque ahora que lo pienso… – miré al pelirrojo algo pensativa, mientras entrecerraba un poco los ojos. – Realmente me estoy creyendo eso de que eres irresistible, ya podrías ser más feo. – comenté mientras comenzaba a gatear un poco hacia él. Me acosté a su lado y tras eso lo miré directamente a los ojos mientras fruncía un poco el ceño. – Porque tampoco es que me guste que cada tipa que pase por tu lado te plante un beso aunque tú no quieras. Intento no molestarme pero me molesta. – comenté mientras me sonrojaba levemente, refiriéndome a lo que había presenciado aquella mañana. En realidad por mi cabeza pasaba la frase de: “Solo quiero hacerlo yo” pero claro, esto ya no me atrevía a decirlo. Y era cierto, primero la chihuahua, luego la tipa, ahora Coco… Ok, eso último es broma. – Deberías de ser más feo. – dije cogiéndole por la camiseta mientras lo acercaba hacia mí y le daba un beso. Levanté la otra mano poniéndola en su mejilla y cuando separé mis labios de los suyos, lo miré un poco avergonzada. – Solo para que no vuelvan a acosarte debería dejarte una pequeña marca tomate descuidado. – llevé la mano que tenía en su mejilla hasta su nuca mientras acercaba mis labios hacia su cuello para comenzar a darle pequeños besos en este, y luego me detuve en un solo sitio para hacerle un pequeño chupetón, no era experta en esas cosas, pero una pequeña marca sí le había dejado. Creo que había muerto de vergüenza por dentro, y eso es decir poco.

Alejé mi boca de su cuello y tras eso me coloqué de lado para, simplemente, darle un fuerte abrazo rodeándole con ambos brazos, apretando un poco su camisa. Coloqué mi frente en su pecho, ahora sí, completamente ruborizada mientras comenzaba a hablar en un susurro. – Estás empezando a llevarte todas mis primeras veces tomate…  No es justo, yo también quiero llevarme las tuyas. Así que ni se te ocurra alejarte de mí. ¿Entendiste? –
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Re: Un viaje tras un beso ¿Qué me dirá mi abuela? [priv Brooke]

Mensaje por Damon Hudson el Miér Dic 10, 2014 10:40 pm

Mientras Coco me lamía toda la cara y yo reí escuché aquel "mi novio" de Brooke, y vaya, se me hizo tan extraño. Es decir, vale, era mi novia, pero no me acostumbraba a ello, y menos a decirlo en alto. Sentía como si todo aquello fuera a desaparecer deun momento a otro. "Deja de pensar estupideces Damon, ella está contigo. Tranquilo" Pensé mientras seguía riendo. No fue hasta que Brooke le ofreció unas galletas que el perro decidió marcharse, dejándome de nuevo a solas con mi novia. Esta chica... ¿Llevaría siempre comida en la mochila? Si era así... me haría enamorarme un poco más. ¡Sería la chica perfecta! Como una nevera humana. Eso para alguien tan comilón como yo era perfecto.

Después de que el perro se quitara de envima mía me incorporé utilizando mis codos como punto de apoyo y miré a Brooke alzando una ceja. Iba a comenzar a hablar cuando Brooke se me adelantó, provocandome una suave risilla al principio para luego ponerme más serio. Comprendía perfectamente que le molestara, yo no sé qué haría de ver a un tio besando a Brooke, y eso que yo no soy celoso. Por otro lado... Me enternecía muchísimo que a Brooke le molestara, aquella reacción... Me daban ganas de abrazarla y no soltarla. En lugar de eso, la sonreí tierno y tranquilidor.
-Haré un intento por parecer algo más feo- Comenté terminando la última palabra prácticamente en sus labios, pues ella había comenzado un beso, el cual seguí con mucho gusto colacando mis manos en su cintura. Entonces hizo algo que me sorprendió realmente, Brooke bajó hasta mi cuello, lo besó y luego me hizo un pequeño chupetón. Abrí los ojos sorprendido sin saber cómo reaccionar en un principio mientras que por mi cuerpo pasaba un escalofrío, aquella zona era tan sensible... Si no tenía cuidado dónde mordía... Iba a acabar con un brazo muy musculado, porque obviamente no pasaría nada hasta que ella no quisiera que pasase. Bueno, el caso es que aquel gesto... Me había descolocado por completo, no solo eso, me había encantado, de nuevo había conseguido tocar algo en mi interior que siquiera yo sabía que estaba ahí hasta que la conocí.

-Tú también te estas llevando mis primeras veces, Remolacha- La susurré al oido, casi en un suspiro, terminando la frase con un suave mordisco en el lóbulo de su oreja. -Eres la primera que me ve llorar, la primera que presenté a mi abuela, la primera con la que no me acuesto a los dos días de conocerla y estoy dispuesto a esperar. Eres la primera que ha supuesto un motivo para no dormir y no comer. Y mucho más que eso- Apoyé mi barbilla en su hombro, cerrando los ojos un momento. -La primera con la que puedo decir que me gusta de verdad, sin ningún temor a equivocarme- Abrí los ojos sonriendo, aquello no era muy propio de mí, pero supongo que el momento me llevaba a decir cosas así, sin contar que Brooke era una especie de "chica-diario" a la que sentía que podía decir cualquier cosa. -Ah... Y creo que debemos de hacer algo al respecto de los besos. ¡Mis besos son solo tuyos! Aunque este rostro tan bello es complicado de ocultar...- Pasé ni cara por mi mejilla de una manera exagerada, como si señalara ese rostro tan hermoso del que hablaba. Una idea se me había pasado por la cabeza, una que haría que todas las penas se nos olvidaran por lo menos hasta el día siguiente
-Pero podemos hacer un intento- Guiñé un ojo y me levanté del suelo. -Espera aquí un segundo- Salí prácticamente corriendo de la habitación, y minutos después entré por la puerta realmente "hermoso". Me había puesto un vestido de verano antiguo que llegaba hasta las rodillas, de color azul con estampado de flores, perteneciente a la abuela, por suerte la tela se estiraba, aunque en general se notaba que me quedaba un tanto estrecho. Como calzado seguía llevando mis deportivas con unos calcetines blancos altos . De la mano llevaba un neceser.

-Ay, estoy tan hermosa- Bromeé, dejando el neceser en el suelo y sentádome justo enfrente de este. Me costaba no comenzar a reirme sin parar.

-Bien, ahora, comienza a echarme todos estos potingues por la cara, yo no sé cómo va esto- Pedí a Brooke sacando un eyeliner, sin mucha idea de qué narices era eso.

Por si os lo preguntais... No, no me da vergüenza ir con esas pintas, me resultaba gracioso, terriblemente gracioso. Y lo que era mejor, planeaba ir así hasta casa. Solo esperaba no encontrarme con ningún conocido, y de paso que no hiciera demasiado frío, el vestido no era precisamente cálido.
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