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¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

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¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Ken Kaneki el Lun Sep 01, 2014 9:47 am

Bien, ¿quién necesitaba un motivo contundente para ir a un zoológico? ¿Amor por los animales, aburrimiento? ¿Nostalgia? Prácticamente cualquier excusa es válida para salir un rato de la madriguera, y hacer algo, como la gente normal solía los fines de semana. Obviando si el término "normal" fuera correcto, en realidad, pues se dejaba más a libre interpretación. Pero, ya estaba desvariando un poco al respecto, pues sus cavilaciones no eran necesarias.
En resumen, aprovechando la época de verano, ir a un zoológico parecería una visita grata a cualquiera. Aunque fuera fin de semana, más bien temprano, se veía a simple observación un montón de padres y familias recorriendo los alrededores, especialmente de los animales grandes. Él iba solo, y francamente no le interesaban demasiado los animales. «¿Literalmente estoy aquí para perder el tiempo» se quejó un momento, ejecutando una pequeña mueca a la par que daba un último vistazo a las atracciones en general, y ninguna continuaba llamando su atención. No, no, todavía tenía café y libros. Con eso era más que suficiente para sobrevivir.

¿Quién llevaba libros a un zoológico? Él, aparentemente, que se sentía sin nada mejor que hacer que ubicarse en una banca de descanso para empezar a leer por centésima su edición preferida de The Black Goat's Egg (o "El huevo de la cabra negra"). Quizás al rato iría a por una taza de café, o incluso una hamburguesa. Tan sólo pensar en ello ya le abría el apetito. Semi sonrió al considerarlo, dejarlo la página de su libro marcada con un pequeño doblez en la esquina inferior izquierda.

Se dispuso a levantarse, sacudiéndose de sus ropas polvo imaginario sólo por el hecho de sentarse en exteriores. De todas maneras, no es que le importara mucho mantener limpios unos pantalones negros junto a una camisa blanca, y por suerte no llevaba saco y corbata en esta ocasión. Sólo su oh tan querido parche en el ojo, cosa que no era de extrañar, ya que prácticamente no salía de casa sin él. A veces le hacía preguntarse si era simple manía o en verdad lo necesitaba. Se encogió de hombros mentalmente, pues no se molestaría en responder su propia duda en ese preciso momento. Al menos se daría el tiempo de consumir algo de cafeína antes de debatir.

Se encontraba concentrado en sus asuntos, que no se molestó realmente en la tarea de esquivar a las personas que se cruzaban frente a él en el concurrido zoológico. Así, acabó chocando de lleno con la figura de una chica, que se veía unos cuantos años menor que él, por distraído. Por fortuna, fue capaz de sostener a la otra antes de que ésta se tambaleara y cayera al suelo. Buenos reflejos, al menos, servían para algo. Tan rápido como lo hizo, la soltó—. Lo siento —se disculpó, bajando levemente la cabeza como si se encontrara apenado por el asunto—. ¿Estás bien? ¿No tienes hemorragias internas? —prosiguió, sin evitar bromear.
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Kendall Köstem el Sáb Sep 06, 2014 6:06 am

¡Tienes que ir al zoológico con nosotras!” Fueran las palabras exactas que la empujaron estar ahora en ese lugar, sentada en una de las bancas comiendo un helado de vainilla con una expresión de completa resignación.  Suspirar cada cinco minutos era recurrente y más cuando sabía que tenía una inmensidad de deberes en casa. Trató de mil veces decirles que tenía que irse, pero ninguna daba el brazo a torcer y solo la jalaban de un lado a otro para que vieran los animales en las jaulas. Fue ahí que entre tanto reclamo por parte de la platinada decidieron hacer una apuesta, si ganaba la dejaban ir y si perdía debía cumplir una penitencia por todo el día. Sonaba divertido, muy divertido y si eso la liberaría entonces ¡Manos a la obra! No perdería, jamás.

El reto era simple, debía terminar de comerse su helado en menos de un minuto. Fácil. Acabaría ahogada, quizás con la ropa manchada en vainilla y un terrible dolor de cabeza por lo frío que estaba su helado, pero ganaría. La cuenta comenzó. Los veinte primeros segundos ya tenía la mitad comido y si no fuera por un globo rojo que se cruzó en su mirar e instintivamente lo tomó desde el hilo con la mano más cercana para devolvérselo a una niña que estaba en llanto a su lado no hubiera escuchado el terrible “¡Perdiste!” resonante en sus oídos luego. Una gran nube negra cubría su persona, viendo como sus cuatro amigas planeaban maléficamente un desafío, las quería y adoraba mucho, pero las conocía y mucho, más porque fue partícipe de muchos planes traviesos. Acabó comiéndose el cono restante en tres mordidas.

Toda su vida ha soñado con tener un novio para casarse de blanco, partir la torta y lanzar el ramo con una inmensa sonrisa satisfactoria, pareja que aún no aparecía y ahora… ¿debía buscarlo por apuesta? Era imposible, entre tanta persona transitando y debía conquistar a uno para que lo fuera por un día. Sonrojarse fue lo de menos, porque ante la sutil ayuda de sus compañeras al dar el primer paso la lanzaron a la suerte contra un chico que pasaba por ahí, uno con un parche en el ojo. Esas son verdaderas amistades, que te arrojan con fuerza sin preguntar hacia el hombre a conquistar. Las mataría luego. Sin embargo, promesas son promesas. No quedaría como cobarde.

– Ah… Yo lo siento… no me fije – Mintió, no podía decir que sus amigas tuvieron la culpa de todo. Así que cuando la soltó se acomodó un poco el vestido pasando las manos por la tela de las piernas y sonriendo muy tímidamente. – Creo que no… si quieres lo puedes… comprobar – Agregó con las mejillas sonrojadas, desviando la vista a un lado y apretando un poco las manos por lo incomoda que se sentía al decir esas palabras. ¿Estaba siendo muy atrevía o solo en su cabeza sonaba así? Necesitaba que la tierra se abriera y la tragara ahora mismo. – Digo… ¡Ay sí, me duele mucho! – Se abrazó el estómago de un de repente. Vaya manera de cambiar el tema. – Por ser culpable debes… cuidarme hasta que este mejor –  Bromeó con picardía, cerrando uno de los ojos y mostrando la mejor sonrisa apenada que tenia por el momento. Podría jurar como las risas de aquellas malvadas llegaban a sus oídos al verla en una escena tan idiota.
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Ken Kaneki el Mar Sep 09, 2014 7:05 am

Algunas escenas solían suceder de manera extraña, y a simple vista, daba a entender que ésa sería una de ellas. De acuerdo, en realidad, tropezar con una chica a medio camino en cualquier lugar era trama trillada en toda novela/historia/película o lo que fuera, pero en vida real las cosas no se daban así de fácil. Es decir, era más probable recibir un insulto de vuelta de la chica en cuestión que una sonrisa tímida y un número de teléfono. Sin embargo, en tal caso se dio exactamente lo contrario.

Tal vez sería así porque se trataba de una muchacha pequeña, probablemente unos cuantos años menor que él, pero sus palabras seguían extrañándolo—. Comprobar... ¿qué? —no evitó repetir en voz alta, colocando una mueca que oscilaba entre sorpresa y confusión. ¿Era en serio que esas palabras habían salido de su boca? ¡Era apenas una niña! No entendía que clase de líneas de ligue eran ésas, pero sin duda, no las mejores. Aunque la otra se veía igualmente apenada por ello, y rápidamente cambió de tema alegando dolor de estómago de manera dramática, tanto así, que seguro uno o dos transeúntes curiosos se voltearon a ver qué escándalo había. No pudo más que dirigirle una sonrisa un tanto forzada a la chica.

De acuerdo, me parece lo justo —accedió, ladeando la cabeza como si no viera otra forma de resolver la situación. Desearía ser ingenuo para caer fácilmente, pero lamentablemente, sabía a dónde llevaría la situación. Bien podría seguirle el juego, no fuera que la otra estuviera comprometida por una apuesta o algo ridículo por el estilo—. ¿Cómo quieres que te cuide? ¿Te escolto como un caballero hasta la enfermería, o te invito a comer? —preguntó, esta vez de mejor humor y hablando con toda la transparencia que le era posible. Es cierto que era un zoológico, pero con seguridad habría un sector de primero auxilios o algo así. No es que fueran a ir allí...

Con leve diversión, le ofreció su brazo galantemente, como si de verdad fueran a ir a una cena elegante—. Entonces, ¿cuál es el nombre de tu rostro bonito, si se me permite preguntar? —quiso saber, sin pena ni gloria, ejecutando malas líneas de ligue él también. ¿Por qué no? Él también estaba en su total derecho de hacerlo, después de todo—. O podemos recorrer el zoológico como dos personas normales harían —sugirió, encogiéndose de hombros recordando sus pensamiento al llegar al lugar. Obviando olímpicamente que lo último se escuchaba como una cita, una extraña clase de cita en que ninguno de ellos se conocía ni tenían nada mejor que hacer.

Daba la casualidad que ambos tenían la misma tonalidad blanca de cabello, pero ese era en definitiva un detalle sin importancia alguna para la situación. Si era optimista, quizá valdría la pena pasar tiempo de calidad con una extraña.
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Kendall Köstem el Miér Sep 17, 2014 8:17 pm

Ser tan atrevida no era acorde a su personalidad, pero de que se atrevía hacer cosas, se atrevía.  Sobre todo, si era una apuesta a ganar en frente de sus amigas. ¿Dónde estaban ahora? Seguramente observando la escena en un lugar seguro luego de lanzarla contra el chico, solo le quedaba respirar hondo y aguantar un poco más. ¿Qué tan difícil podría ser? Solo era un juego inofensivo. Así que levantó la mirada luego de la aceptación del desconocido, sin creerlo del todo, había accedido a su actuación tan torpe. Comenzó observándole la camisa blanca, subiendo por la hilera de botones hasta el cuello y ahí quedando sorprendida. No por su cuello bonito, si no porque actuaba de una manera que hacía que su corazón comenzaba a palpitar extrañamente.

¿Quién era ese chico? ¿Por qué hacia cosas que enamoraban? Fue la primera vez que sus ojos notaron lo encantador que era, incluso su mente le hizo la pequeña jugarreta de verlo como un príncipe en un corcel y las mejillas fueron sus peores enemigas, tan rojas que ni con poner la ante palma sobre los labios las podía esconder. – Realmente… ¿crees que soy linda? – Dijo tímidamente hacia un costado, aceptando el brazo ofrecido con mucho esfuerzo, ya que si no estuviera comportándose como todo un caballero sería más simple la situación y ella no estaría dudando. Mantenía la cabeza baja, mirando los zapatos que llevaba, buscando tranquilizarse en cada respiro que daba. – Me llamo Kendall… Köstem…–  Respondió luego con un tono leve y avergonzado. Sin embargo, no quería perder su meta así que continuaría con el juego a pesar de que todo podría irse en su contra. ¡No! ¡No se iba a enamorar esta vez a primera vista! – Y no hace falta la enfermería… solo exageré un poco… – Confesó, arreglándose el flequillo por acto de nerviosismo. Seguramente ya lo sabía, pero necesitaba decirlo.

– Ehm… Pensarás que soy una atrevida… pero, si me gustaría  recorrer el zoológico contigo – Directa. No quería ser rechazada, por eso se apegó al brazo del mayor. Sin embargo, otro aspecto de ella tenía miedo de mirarlo, de escuchar su voz y que dijera algo que hiciera romper en mil pedazos su decisión de no enamorarse. – ¿Tendrías una cita conmigo por todo este día mi caballero…? –  Tal solo decir eso, hizo que su corazón se descontrolara. Era parte de la apuesta, conquistarlo, pero era ella quien estaba cayendo en sus redes.

Todo era tan contradictorio, se quería ir a casa desde un principio, pero terminó aceptando un desafío que la llevará a estar en el zoológico por mucho más tiempo. ¿Si consigue un beso sus amigas se conformaran? ¿Un beso? ¡Qué estaba diciendo! La única persona que ha besado en su vida  fue a su vecino un año menor y a los siete años. Tenía que sacarse las ideas locas de la cabeza, pero rápido.
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Ken Kaneki el Sáb Oct 04, 2014 10:20 am

La situación podía tornarse divertida. Después de todo, un zoológico era un sitio familiar bastante común, casi ideal para una "cita" de cualquier tipo. En ese caso específico una, en verdad, bastante improvisada, por decir que había técnicamente accedido a ella hace menos de cinco minutos atrás con una chica con quien accidentalmente se topó. ¿Por qué? Sencillamente... no lo pensó mucho. No tenía nada de malo. La muchacha menor se le insinuó primero, que conste. Lo mejor era tomarlo de buena forma, y actuar acorde.

Le sonrió galantemente, y con una pizca de diversión al notar el pequeño rubor del que se teñían las mejillas de la muchacha. Adorable, sin dudas—. Claro que eres linda, o no lo habría dicho —respondió con amigable sencillez, mientras la otra agarraba el brazo que anteriormente la había ofrecido en gesto de caballerosidad. No mentía diciendo que sí era bonita, porque lo era, aunque la diferencia de altura y los rasgos infantiles delataban que era años menor que él—. Mucho gusto, querida Kendall —se inclinó ligeramente hacia delante, como si se tratara de una reverencia, y con su mano libre hizo ademán de tomar la de su interlocutora—. Ken Kaneki, para servirte —finalizó satisfecho consigo mismo, y hubiese agregado un guiño a su acción de no ser ya quizá demasiado. Se limitó a asentir respecto al comentario de la enfermería, cosa que sabía desde antes, pero le dio créditos a la otra por aclararlo.

Por supuesto —habló en confirmación, soltando una risa suave, un tanto enternecido por todo el nerviosismo que veía en la menor. Sentía incluso deseos de pellizcarle las mejillas, si no resultara inapropiado dado el papel de cada uno. Se tomó un tiempo para aclararse la garganta, antes de volver a retomar la palabra—. Será un placer tener una cita contigo —declaró con voz clara, cerrando los ojos un breve instante y mostrando un semblante feliz. Todavía llevaba el libro de Takatsuki Sen bajo el brazo, pero presentía que ya no lo usaría por el resto de la tarde, cuando menos.

Entonces, ¿a dónde ir? Lo consideró un momento, sus labios musitando un suave "hm", de repente más interesado en el panorama, o todo de él que era capaz de ver con su ojo no-parchado. Como fuera, ladeó la cabeza como una idea surgió en su mente, no le parecía mal. Su atención regresó fugazmente a Kendall—. ¿Qué tal... por aquí? —señaló a la distancia, pero no especificando realmente a la muchacha hacia dónde se dirigirían, sólo se encargó de reafirmar el agarre de su brazo, jalándola con delicadeza en la dirección aparentemente sin rumbo fijo. No era demasiada distancia, y evitaron dar tropezones con la gente alrededor que caminaba en sentido contrario.

Cualquiera diría, casi se veían como una pareja, aunque se tratara de un "casi" bastante importante. La mayoría de los transeúntes al azar no daban impresión de que les interesaba, pero algunos curiosos se notaban relativamente desconcertados. Nada que en verdad le preocupara. Se dedicó en su lugar a iniciar charla casual en lo que caminaban sin prisas—. Bien, Kendall. Háblame de ti —le indicó con un suave ademán, sin variar su tono de voz—. Así nos conoceremos mejor.
Para bien o para mal, la breve plática acabó al instante de finalizar de recordar la pequeña distancia, y arribar al destino. Era una de las atracciones del lugar, pero algo menos concurrida que las demás. Se trataba de un pasillo aislado con vitrinas a ambos lados, y pequeños carteles que colgaban indicando "INSECTARIO" con letras llamativas.

Se soltó parcialmente del brazo de la muchacha, sólo para inclinarse hacia adelante y señalar con un dedo sobre el cristal—. ¡Mira! Parece que la Tarándula quiere saludarte. ¿Quieres pasar a ver los ciempiés después?


Última edición por Ken Kaneki el Lun Nov 03, 2014 2:26 am, editado 1 vez
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Kendall Köstem el Lun Oct 20, 2014 7:03 am

No podría creer que realmente le había confirmado que era linda y más que siguiera con esa caballerosidad sacada de historias de amor de tiempos antiguos. ¿Realmente este chico pertenecía al siglo XXI? Porque si era así, no dudaría en secuestrarlo y solo dejárselo para ella bajo siete llaves. Se estaba derritiendo por dentro y morderse el labio inferior resistiendo ante tal muestra de reverencia a su persona la conquistó aun más. Finalmente conocía el nombre de su príncipe y mandó todo a volar, ya era muy tarde para dar paso atrás y retractarse de todo lo que estaba sintiendo, por millonésima vez se confirmaba a si misma que se había enamorado de un completo extraño que hablaba bonito y que le había aceptado una cita de la nada sin pedir más explicaciones. La sonrisa que se le formó en ese instante fue radiante, tanto que no podía dejar de sonreír.

Las mejillas seguían rojas y creía que durante un buen tiempo no volvería a tener su tonalidad natural. Levantó la vista hacia el lugar señalado, no sabiendo bien qué debía mirar en aquella dirección y sin más aceptó con un ligero movimiento de cabeza. Mientras sus ojos inconscientemente divisaron a sus amigas detrás de un árbol haciendo señas y otras levantando el dedo pulgar. ¡Estaban espiando todo el rato!  No podía creer que sus amigas estaban ahí, tan cerca y a la vez tan lejos para darles un empujón fuera de ese lugar. “Largo, largo” gesticulaba con los labios y un ademán disimulado con la mano libre para correr a sus amigas, pero estás se negaban abandonar. Eran obstinadas. – ¿Eh? – Preguntó extrañada al escuchar hablar al chico, sonriéndole torpemente. – ¿Algo de mí? Bueno… me gustaría casarme de blanco en una hermosa iglesia –  Sí, como si nada se lo dijo de forma directa y seria, su mayor sueño en la vida.

Curvó los labios con una visión hacia el futuro, llegando hacia el ¿insectario?, lindo chico, pero feos gustos de atracción. No quería ser soltada, pero fue cambiada por una araña gorda y peluda detrás de un vidrio, la misma que la mirada con cara de te voy a clavar los dientes. Ni siquiera sabía si esas cosas tenían dientes, solo cuidó distancia y se puso detrás de Kaneki. Odiaba a las arañas. – ¿T-tú crees?... Yo creo que solo mira con ojos asesinos – Respondió con cierto tono de pavor y cuando iba a dar su respuesta ante ver los ciempiés fue secuestrada fugazmente por sus amigas hasta esconderse detrás de un grupo de personas que estaban más adentro de pasillo. Todas las chicas hincadas.

– Kendall ya lo sabemos, te vimos ese brillito en los ojos, ¡olvídalo! – Dijo una de las chicas. – Esto ya se nos fue de las manos, quizás sea un drogadicto ¿Por qué usa parche en el ojo? Es obvio… ¡esta drogado! – Agregó otra tomando los hombros de la platinada y zamarreándola para que despertara de aquella tonta ilusión. – No creo que sea un mal chico… es lindo – Respondió con un ligero sonrojo en las mejillas. Ya nadie le haría cambiar de idea, desde que lo miró con otros ojos, todo lo que hacía era para tirarle flores en su camino. – ¡Así que iré donde él! – Mencionó decidida y dispuesta hacer cualquier cosa para escapar de ahí. El plan estaba en su cabeza. – ¡Ahh! ¡Una araña suelta! – Gritó provocando el alarido de sus amigas, sacudiéndose y apartándose de ella, igualmente acto reflejado para las personas que estaban a su lado. Sin importar nada, comenzó a gatear hasta el inicio del pasillo. Debía ser rápida y llegar hasta su caballero, pero en ese instante chocó contra algo al observar a sus espaldas y detuvo su andar. – Oh lo siento… – Nuevamente regalaba una tonta sonrisa nerviosa, dejando que su cabello amarado en cola cayera por su hombro diestro.
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Ken Kaneki el Lun Nov 03, 2014 5:55 am

Iba a admitir, le empezaba a agradar la compañía de la chica menor. Como cualquier joven, nunca se quejaría de estar acompañado de una muchacha bonita. A decir verdad, aunque el encuentro "accidental" parecía obviamente parte de algún malvado plan o una broma pesada, él no tenía problema alguno en asumir el papel de caballero en un blanco corcel. Lo interpretaba bastante bien, a juzgar por el sonrojo permanente del que las mejillas de Kendall se teñían ante cada una de sus acciones. Se le hacía tan adorable, que casi se sentiría culpable de actuar así adrede de ser otra la situación.
Sin más, la había tomado firmemente del brazo, escoltándola a lo que sería el primer lugar del recorrido del zoológico. Se sentía de buen humor en ese momento, a diferencia del semblante a su llegada. Un insectarío le parecía un buen sitio al que ir, aunque secretamente presentía que no a muchas mujeres le agradaba, su sentido común hizo un maravilloso trabajo obviándolo. No pudo evitar soltar una risa suave ante la respuesta, simple e inocente que la pequeña había dado a su pregunta—. ¿En serio? Qué dulce —ladeó la cabeza, y con su mano libre la dio un par suaves palmaditas en la cabeza a su interlocutora—. ¿Y cómo va? ¿Ya conseguiste al novio? —bromeó. Ella se vería linda en traje de novia, pensó un tanto distraído, combinaría con su cabello.

Finalmente, había llegado al dichoso insectario sin mayores inconvenientes. Aunque, como temió en un principio, Kendall no parecía compartir los mismos gustos por los pequeños animalitos de múltiples ojos y patas. Empezando con la tarántula en vitrina, que se veía adorablemente aburrida de la vida. La chica se colocó a su espalda, así que tan sólo le dedicó una pequeña sonrisa tímida—. Vamos, no es tan mala. Deberías agradecer que ella es la variedad que no es venenosa —agregó al final, imaginando quizá que ésas no eran las mejores palabras .Segundos después, propuso ir a ver los ciempiés, que le parecía lo más natural del mundo. En primera instancia no apartó su ojo no-parchado del vidrio, pero luego de un momento de no recibir respuesta, se giró un poco extrañado para encontrase con que su compañera se había esfumado en el aire. ¿Eh? ¿La había espantado? Se preocupó un poco. Se rascó la mejilla con gesto descolocado, procediendo a buscarla con la vista por el lugar.

No pasó demasiado tiempo, hasta que unos gritos agudos y femeninos se escucharon a poca distancia de donde estaba. Algo sobre una araña, pero no logró distinguir demasiado. Obviamente, caminó hacia allí para socorrer a la que sería "la dama en peligro", pero no encontró nada fuera de lugar como un artrópodo asesino rondando suelto por el lugar. Se encogió de hombros mentalmente. Distinguió la figura de Kendall gateando hábilmente en el suelo, cosa que le extrañó, pero más curiosa le fue la escena al verla chocar contra algo. Una persona, mejor dicho, quien parecía ser un empleado del sector y llevaba una caja con agujeros dentro. No necesitaba ser un genio para suponer qué había en la caja. El hombre se tambaleó levemente, y la caja fue abierta, dejando caer un pequeño animal directo en la cabeza la chica.

Parecía que todos alrededor lo notaron, menos la chica en cuestión. Los clientes retrocedieron un par de pasos, y el empleado intercambió con él una mirada de pánico—. Ciempiés rojo chino, la variedad más grande de ciempiés... —vaya mala suerte, de todas las especies posibles. Podía llegar a medir hasta unos veinte centímetros de largo, pero ése en cuestión parecía ser más pequeño, apenas de la mitad. Se acercó unos pasos, quedando frente a la muchacha de cabellos blancos, tomándola por los hombros—. Kendall, ¿estás bien? —debió preguntar primero, inclinándose para colocarse a su altura. Acto seguido, retiró con cuidado un mechón de cabello de la frente de la pequeña, hablando con lentitud—. Tienes un ciempiés en la cabeza.

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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Kendall Köstem el Vie Nov 07, 2014 4:13 am

Hay cosas que realmente no debería decir, quedárselas para ella y solo dejarse envolver en el manto del misterio, ser tan abierta a sus sueños e ideales solo la hacen parte de una imagen de niña ingenua o al menos eso creía. Sin embargo, las palabras del mayor junto con aquellas palmadas en la cabeza la hicieron arden en vergüenza, siempre recibía otras clases de respuestas y esta había sido tan inesperada, que quedó bastante claro la diferencia que existía entre las personas de su edad y las del chico. Enamorarse tan tontamente de personas mayores era tan alucinante y ese platinado estaba haciendo todo lo humanamente pensable para conquistarla, él no lo sabía, pero cada uno de sus detalles y palabras era un indicio de: “Si Kendall, quiero formar una familia contigo por siempre y para siempre, cásate conmigo”  Si, su imaginación era inmensa pero por leer tantas escenas románticas en revistas y mangas, la hacían imaginarse una infinidad de posibilidades con el recién conocido.

Llegar al insectario solo hizo que la piel se le pusiera como gallina, mirando a esa horrible araña que según Ken debía estarle agradecida por no ser venenosa. No quería hacerlo, así que solo la miró con los labios fruncidos hasta que fue secuestrada por sus amigas. Tanto lio con ellas por algo que la obligaron le estaba haciendo doler la cabeza literalmente, además le estaba gustando la compañía y no pensaba ni un momento en irse hasta conocerlo un poco más, lo demás podría esperar. Por eso, hizo lo que hizo, ahora solo escapaba gateando por el pasillo cuando sintió un sutil choque contra algo. No lo había sentido, ni siquiera notado cuando sonrió a modo de disculpa hacia la persona con que accidentalmente se tropezó. – ¿Uhm? – No entendía, ¿por qué la estaban mirando? ¿Por qué retrocedían? Sus ojos iban de un lado a otro buscando respuesta y solo hallaba miradas de terror. Terminó sentándose en el suelo subiendo las manos por las mejillas lentamente por si tenía algo pegado en la cara, pero justo ahí su caballero apareció tomándola de los hombros.  

– Si, no pasó nada… – Dijo en voz baja y una sonrisa tímida, sobresaltándose cuando uno de sus mechones que cubría su frente fue retirado, vaya escena más hermosa, unos centímetros más y sería perfecto para  besarlo. Incluso apoyó las manos en el piso frente a ella, haciendo ese acercamiento para estar más próximo a su rostro, pero nada bonito dura para siempre. Su escena romántica había sido desquebrajada en mil pedazos  al escuchar “Tienes un ciempiés en la cabeza” Su rostro se puso pálido. – ¡Ahh! ¡Sácamelo! ¡Sácamelo! ¡Sácamelo! – Gritaba desesperadamente colocándose las manos en la cabeza para sacudirse el cabello y que esa cosa horrible saliera de sus hebras platinadas. Aún no conforme con eso se colocó de pie dando pequeños saltitos a pies intercambiados mientras seguía con la lucha interminable de correrlo de sí. – ¡No quiero morir! ¡Bicho feo! ¡Bicho feo! – Chillaba entre jadeos y ojos humedecidos, hasta que por fin aquel insecto cayó  y retrocedió completamente asustada.

Más encima no podía ser más horrible, verdoso y con patas salmones, era espeluznante. Estaba asustada y con los ojos todos llorosos que se abrazó a si misma tratando de calmarse a pesar de que de vez en cuando los suspiros entrecortados se le escapaban. Lo peor de todo es que Ken sabía de la existencia de aquella monstruosidad y simplemente la dejó a la suerte. ¿Por qué no la salvó? ¿No era un buen príncipe? Estaba rompiendo su encanto.
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Ken Kaneki el Vie Nov 28, 2014 11:27 pm

De acuerdo, en ese momento podía hacerse una perfecta idea de por qué un insectario podría quizá no resultar el lugar idóneo para recorrer con la muchacha. Pudo haber elegido un sitio más simple, como comprar algodón de azúcar o ir a ver mamíferos lindos, de esos que las chicas suelen adorar. Pero no, obvió olímpicamente todas esas opciones que en el instante de considerarlas le parecían demasiado cliché. Probablemente, la escena no habría resultado tan mal de no ser por el pequeño detalle que uno de los empleados dejó caer de forma accidental un ciempiés rojo chino sobre la cabeza de Kendall. Eso resultaría inconveniente, especialmente por la incomodidad parcial que la chica había mostrado hacia los bichos en vitrina con anterioridad.

Se acercó a ella con cautela. Cuidando de no asustarla, acortó la distancia y la sujetó brevemente por los hombros, ella respondió afirmativamente a su pregunta, asegurando estar bien. Sonrió ante ello, pero continuaba un tanto nervioso por cómo reaccionaría. Le apartó un mechón de cabello del rostro, y soltó la sentencia. Por supuesto, se esperaba una reacción como aquella, sólo que tal vez un tanto más moderada. Se quedó sin saber cómo actuar cuando la chica empezó a dar saltitos buscando sacarse el insecto de la cabeza, prácticamente desesperada—. ¡Calma, calma! —fue incapaz de hacer mucho más. No podía sencillamente sujetar a Kendall para detener sus movimientos erráticos frente a una muchedumbre de gente, la cual se quedaba parada allí viendo a su compañera como si tuviera la peste. Aun después de que el ciempiés cayera al suelo, y que el empleado del insectario lo correteara inútilmente por unos minutos antes de echarlo nuevamente a la caja. Apenas entonces la gente empezó a dispersarse, al fin.

La situación estaba bastante mal a ese punto. Tanto que sintió algo similar al pánico cuando la muchacha se desplomó y se abrazó a sí misma, aparentemente ahogando el llanto. ¿Podía considerarlo su culpa? Vamos, quizá un poco... . No quería hacer llorar a Kendall, no tenía más remedio que acercarse y tratar de remediarlo. Incluso siendo horriblemente torpe para esas cosas, de algo valdría el intento—. Ya está, Kendall. El bicho feo se fue —trató de consolarla, acercándose unos pasos en su dirección. Haciendo lo posible por ser gentil, incluso deslizando una mano por su cabello con delicadeza, como muestra de afecto. Le daba algo de bochorno, pero peor sería si tendría que abrazarla en caso que la pequeña empezara a sollozar—. Vamos, te recompensaré —ofreció, sonriéndole con algo de timidez, pero todavía buscando animarla.

El primer paso sería salir del insectario, lo que era en verdad una lástima pues que ni siquiera pudo ver la exposición de forma decente. Ni modo, sería la siguiente vez. No quiso obligar a su compañera a caminar, así que sólo la empujo de forma sutil hasta encontrarse fuera del edificio—. ¿Quieres que te invite un helado, un café, una cena romántica a la luz de la luna? —ofreció, bromeando en última instancia. Tal vez no era lo más adecuado, así optó por mirar de frente a la muchacha—. Por favor, agradecería si me regalaras una sonrisa —pidió, con voz solemne.
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Kendall Köstem el Mar Dic 16, 2014 7:55 am

No podía quitarse la sensación del feo bicho entre sus cabellos, moviendo sus cientos de patas y ese escalofrío que hacía erizarla por completo. ¡Tonto del príncipe sin corazón que solo se quedó pidiendo calma y no hizo más! ¡Tonto! ¡Tonto! ¡Tonto! ¡Mil veces tonto! La rabia era inmensa y más por tener que pasar ese bochorno en público, sus manos lentamente acariciaban sus brazos de arriba hacia abajo, arrugando la frente y mordiéndose un poco el labio inferior de un extremo, estaba resistiendo las enormes ganas de llorar. Incluso al ver a Ken en frente de ella acariciando su cabello y diciéndole que el peligro se había ido le entraron más ganas de llorar, pero no podía, no debía, tener los ojos humedecidos y cristalinos era más que suficiente, así que no dijo nada y solo mantuvo la vista puesta en el suelo.

Lo había defendido con sus amigas, las había dejado solas para estar un tiempo más a su lado y éste encantador personaje le hacía pasar el susto de su vida ¡Tonto! ¡Tonto! ¡Tan bonito y tan tonto! Decía insultando internamente en su cabeza mientras era empujada por el susodicho hacia la salida. Claro que le iba a pedir algo de recompensación y sería hermoso, grande y espectacular, le haría gastar mucho dinero para que pagara su feo error con ella, globos, peluches, una casa, un auto, de todo le pediría hasta que estuviera plenamente complacida y así recién lo perdonaría. Sí, ella tenía orgulloso y no dejaría que ese chico de linda cara se lo tirara por el suelo.

En otro momento estaría saltando por la invitación de cenar a la luz de la luna, pero ahora no, debía hacerlo pagar, sí, que pagara, que sufriera. Estaba decidida, tan segura y nada la haría cambiar de idea hasta que todo se fue al suelo cuando se encontró con el rostro del chico de frente y con su voz solemne, tan bello que de la nada afloraron palabras solas de los labios. – Te perdono príncipe – Se le había escapado y lo mirara tan embobadamente que las mejillas se le sonrojaron junto con una sonrisa. ¡Qué tenía este chico que hacía que todo se le olvidara de una cuando la miraba así! – Digo, no, yo… tú… bueno… eso fue que… ¡Vamos a ver a las tortugas! – ¿En serio? ¿De todo lo bueno que pudo pedirle por recompensa se le ocurrió ir a ver tortugas? Ni la cena aceptó, pudo estar con él una noche entera románticamente y no, tortugas vinieron a su mente. Kendall mil veces tonta.

Rió nerviosa, buscando la mano del mayor y tomándola con mucha timidez. – ¿Me llevas de la mano? – Pidió con el rostro muy rojo, no viéndolo a los ojos porque se derretiría aún más. – Lo del insectario olvidémoslo… estaba enojada contigo porque no hiciste nada… pero… no importa ¿comencemos de nuevo, si? – Agregó rápidamente, balanceando aquella mano tomada y sonriendo por las propias palabras. Verdaderamente era una estupidez haber pensando de dicha forma en un pasado. Ella quería conocerlo y si hubiera efectuado su plan quizás nunca lo vería de nuevo, no quería dar una imagen que no era.
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Ken Kaneki el Miér Ene 14, 2015 2:34 am

No negaría que en el fondo, muy en el fondo de su mente, dicha desafortunada escena le parecía incluso graciosa por lo absurdo de la misma. Es decir, vamos, las probabilidades que exactamente eso sucediera en circunstancias normales eran bastantes pocas, y la reacción exagerada de Kendall también aportaba a la situación. Pero, por encima de todo eso, en el momento no pudo más que horrorizarse genuinamente. Más que temer por la misma chica, su reacción precipitada con el ciempiés en la cabeza pudo haber ocasionado algún accidente. Y por el mismo ciempiés, por supuesto, también era un animal de la exhibición. Gracias a los dioses nadie lo había aplastado cuando la conmoción colectiva se desvaneció. Ahora el problema sería del trabajador encargado de regresarlo de forma segura a la caja de la infortunadamente cayó. Casi se permitiría suspirar de alivio, de no ser porque con un solo vistazo bastaba para deducir que la muchacha no se encontraba bien. Literalmente, con lágrimas asomándose por sus ojos, al borde del llanto.

Por supuesto, sus intentos por hacerla sentir mejor no habrían de funcionar. Si la chica odiaba a los insectos, era bastante lógico que lo despreciará por un tiempo por permitir que la escena sucediera. ¿Cómo, exactamente? No tenía idea, pero acabaría siendo su culpa de todas maneras. Lo mejor en el momento era retirarse del insectarío, sin ver la exhibición. Una lástima, el único sitio del zoológico que verdaderamente encontraba interesante. Se ofreció a recompensarla, por obviedad. No mentiría al decir que la consciencia empezaba a pesarle, aunque fuera de forma ligera. Además, Kendall ya le caía bien. Una vez estuvieron fuera del edificio, finalmente lejos de la mirada de cualquier chismoso, lo intentó nuevamente. Esta vez, dándole opciones más concretos de recompensa. E incluso, una cena romántica a la luz de la luna. Eso fue un agregado para bromear. Le pidió que le regalara una sonrisa, con voz solemne y su mejor sonrisa. Increíblemente, funcionó. Le extrañó que así fuera, e inevitablemente parpadeó al escuchar la forma en que Kendall se refirió a su persona. ¿Acababa de llamarlo "príncipe"? Su mirada y ojos soñadores hablaban por sí solos, aunque rápidamente se recompuso del aparente pequeño desliz.

Ajá, las tortugas, por supuesto —no pudo evitar repetirlo, haciéndose totalmente el desentendido del tema, pese a que tiñó sutilmente su oración con sarcasmo parcialmente detectable. La muchacha de cabellos blanco era adorable, de acuerdo. Lo pudo comprobar, nuevamente, cuando sintió la mano de la chica buscando la suya, y pronunciando una petición silenciosa de que fuera de la mano—. Maldita sea, eres demasiado adorable como para decirte que no —se rió levemente, ladeando la cabeza a un costado. Empezaron a caminar, aunque apostaría a que ninguno tenía una mínima idea de dónde estaban las tortugas. ¿Pedir indicaciones era una opción, o mejor buscaban uno de esos mapas gigantes distribuidos estretégicamente por todo el lugar? Estaba ocupado en eso, por lo que no le importó realmente cuando la otra empezó a balancear sus manos juntas, y hablaba de empezar todo como si el incidente desagradable no hubiera ocurrido—. Si tú quieres —le sonrió de vuelta, escogiéndose de hombros y colocando su atención nuevamente en buscar uno de esos letreros. Le sería mucho más fácil tener una vista panorámica del lugar si no tuviera un maldito parche en el ojo izquierdo, pero al demonio. Después de unos minutos se rindió, y resignó a pedir indicaciones a un encargado.

Al parecer, las tortugas están en el lado contrario del zoológico, qué conveniente —se quejó en dirección a su pequeña acompañante, pero con un semblante más bien divertido. Estaba de buen humor esa tarde, pese a que el calor empezaba a incordia un poco—. Y según parece, de paso están los pingüinos y el patio de comida. ¿Tienes hambre? —preguntó cortésmente, sin dejar de sostenerse las manos. Les haría bien descansar un momento, y probablemente aprovecharía para retomar la lectura de su libro y comprar un café. Oh, y una hamburguesa. Suponía que las tortugas podían esperar, entonces. La buena noticia es que, luego de observar a las aves acuáticas por apenas un par de minutos, doblaron para encontrarse de una vez en el patio de comidas. Ya que era tiempo de merendar, suponía, el sitio estaba un poco plagado de gente a esa hora. Pero no fue demasiado dificultoso encontrar una mesa para dos personas, y descansar las piernas unos minutos antes de ordenar la comida.

Se distrajo un momento, viendo la portada de su novela y sus uñas pintadas de negro, antes de volver a retomar la palabra—. Kendall, ¿cuántos años tienes? —quiso saber, hablando con lentitud en su dirección, como si no quisiera asustarla—. Todavía lamento lo de hace rato. Y me has caído muy bien, casi podrías ser mi hermana pequeña —finalizó, con igual actitud alegre con la cual platicaría de su película favorita.
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Kendall Köstem el Miér Feb 18, 2015 9:23 pm

Enamorarse de alguien a primera vista era natural en ella y más que se convirtiera en un amor como si fuera sembrado hace varios años, pero era peor aún que la otra persona se mostrara tan agradable siendo imposible de eliminar el sentimiento ya formado por escasos segundos. Cierto era que no lo conocía, quizás si era un enfermo mental como dijeron sus amigas por su tendencia por el parche en el ojo, un secuestrador de lindas chicas que encantan con sus gestos y palabras para después traficarlas al medio oriente. ¿Qué tonterías estaba diciendo? Claro que su príncipe no haría eso, por supuesto que no, menos con esa carita. Así que no podía más que curvar los labios con una sonrisa tímida luego de lo sucedido, dando miradas furtivas hacia el rostro del mayor con las mejillas sutilmente teñidas de rojizo al escuchar fuerte y claro el “eres demasiado adorable”. Su corazón pudo haber estallado en ese mismo momento, de  no ser por las nuevas palabras del otro, aquellas que la dejaron con los pies puestos en la tierra y decidida a comenzar nuevamente con esa pequeña cita, nada lo arruinaría esta vez.

Había mencionado las tortugas por decir cualquier nombre, pero tampoco tenía idea de dónde podrían estar, mirar de un lado a otro no servía de nada para buscar alguna buena referencia, solo la confundía. Terminó mordiéndose el centró del labio por la impaciencia que estaba acumulando en su interior, hasta que pedir indicaciones fue la salvación de todo. ¿Al lado contrario del zoológico? ¡Era mentira! Vaya estúpida que había sido, aunque pensándolo mejor sería bueno porque pasarían más tiempo juntos y tomados de las manos. Realmente le gustaba ese chico. – Sí, vamos a comer algo… igual tengo un poco de hambre – Mencionó campante, caminando a su lado y pensando que hace un bien tiempo no veía pingüinos, posiblemente hace dos años o más. Que las tortugas esperaran porque ahora pasaría un lindo festín con su príncipe.

Llegaron y sin problemas pudieron sentarse en una de las mesas, había bastante gente para considerar aquello como algo completamente romántico, así que solo cerró los ojos y agitó levemente la cabeza para esfumar cualquier pensamiento negativo. ¡La pasaría bien! ¡La pasaría bien! Se decía a si misma mirando las llamativas uñas del ajeno y viéndolo a los ojos ante la pregunta de sus años. – Tengo dieciséis años, no soy tan pequeña tampo… – Ahí  duraron sus palabras, su sonrisa y su palpitar. Internamente se estaba rompiendo en mil pedazos como cual florero de cristal al caer de una mesa y estuvo a punto de dejar escapar clandestinas lágrimas recorriendo sus mejillas, si no fuera porque apegó la frente contra la superficie de la mesa y apretó fuertemente los dientes junto con las manos. La zona de la hermana, que frustrante. ¿Por qué tuvo que considerarla como una hermana pequeña? ¿Acaso no era lo suficiente mujer para conquistarlo? Quería llorar, realmente quería llorar.

Estuvo unos segundos sin querer mirarlo, pero pensar que lo podría preocupar la levantó de su estado actual y le otorgó una de sus mejores sonrisas, aunque en el fondo solo quería irse a su casa y hundir el rostro en una suave almohada para sollozar en paz. – Me ves como hermana pequeña… eso es interesante – Fingió interés ante una clara decepción notoria en su gesto facial. Sin embargo, al mirar hacia un costado vio la escena de dos hermanos, la cual la menor de unos cinco años estaba alejando a su hermano de una chica. ¡Eso! ¡Ya sabía  qué hacer! La sonrisa volvía a su angelical rostro. – ¡Entonces como hermana menor no dejaré que ninguna chica se te acerque y tienes que prometerme que serás mi príncipe y casarte conmigo! – Tan efusivas fueron sus palabras que se levantó de la silla tomando ambas manos del chico y acortando bastante la distancia entre los rostro, sin ninguna intención oscura detrás de ello más que su simple determinación a qué este con ella. ¿No era el sueño de toda hermana menor? ¿Casarse con su modelo a seguir conocido como hermano mayor? Era una esperanza nueva en su corazón.

Tan cariñoso fue su gesto que no notó que había elevado exageradamente la voz y llamó demasiado la atención de personas que estaban a su alrededor, mirando desconcertados la escena de aquellos supuestos hermanos.
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Ken Kaneki el Mar Abr 14, 2015 7:50 am

Después del desastroso incidente anterior, parecía que por fin podían respirar algo de tranquilidad luego de solucionar las cosas. No entendía cómo directamente fue su culpa, pero no cabía duda que de alguna manera lo era, así que no puso objeción con que tal vez debería consentir un poco a la muchacha menor en recompensa. Aunque a su sorpresa, ésta accedió bastante rápido a sus disculpas. Rápidamente se organizaron de vuelta, él propuso ir a comer algo y Kendall aceptó con facilidad. Ya que ver las tortugas estaba temporalmente fuera de su alcance, un vistazo a los pingüinos resultaba igualmente provechoso. Que no fueron más de dos minutos, antes de girar sobre sus talones y dirigirse, todavía tomados de la mano pese al calor del sol arriba de ellos y todo el zoológico, hacia la zona de comidas. Al menos, allí habría sombra y la temperatura resultaría menos molesta. Se sentaron sin dramas, uno frente al otro como cualquier otro par de comensales. Habían muchos locales de comida de donde escoger.

Lo primero que hizo fue hojear un poco su libro, que tenía el presentimiento no iba a volver a leer hasta regresar a casa y acabar la... ¿cita? por el zoológico. El pensamiento de eso le hizo sonreír, inevitablemente. Vaya forma peculiar de nombrar una salida cualquiera, pero en el fondo no le molestaba, Kendall era una niña adorable. Se tomó la libertad de preguntar por su edad, y con gesto festivo finalizó diciendo que ya la veía como una hermana pequeña. Asintió al escuchar que tenía dieciséis años, y sonrió divertido ya que la otra recalcó que no era tan joven—. Bien, sí eres toda una bella señorita —halagó, quizá buscándole subir un poco le ánimo después de verla apoyar la frente en la superficie de la mesa. ¿Había dicho algo malo? Alzó una ceja, un tanto desconcertado, pero no alcanzó a preguntar si se encontraba bien, cuando su compañera volvió a dirigirle la mirada con una sonrisa de vuelta.

Una sonrisa sospechosa, pero podía pasarlo por alto. Deseó tener una taza de café en ese momento para beber, pero todavía hacia falta comprarla—. Interesante, ¿en qué sentido? ¿Tendrás a alguien que te consienta y a quien pedirle dinero? —bromeó, a la ligera nuevamente. Aunque no le molestaría cumplir su palabra, siempre y cuando la otra no abusara del último punto, ya que los ingresos no caían de los árboles. De todas formas, en ese momento, él estaba dispuesto a pagar la comida, ya que sentía era lo correspondiente con su nueva hermanita. Pero no profundizó esos pensamientos, se vio interrumpido por el súbito cambio de semblante de la muchacha, quien se levantó de la silla para exclamar que como eran hermanos, debían casarse, incluso junto sus manos en el proceso y acercando sus rostros quizá demasiado. Tampoco le pasó desapercibido que algunos comensales alrededor volteaban, empezando a parlotear entre ellos. Y acertó en pensar que era divertido que ambos tenía el mismo cabello blanco. Demonios.

Suspiró, como si se tratara de una derrota. ¿Podía siquiera rechazarla si se lo pedía de esa manera? Ladeó un poco la cabeza, alejándose para observarla mejor, con una sonrisa suave—. ¿Quieres que nos casemos? —preguntó de vuelta, a modo de confirmación, todavía sin separar sus manos entrelazadas. Y en un impulso, recuperando su compostura de caballero, depositó un en el dorso de la mano de la pequeña un beso suave, antes de continuar—. Por mí, encantado, pero seguirás siendo mi hermana pequeña —le dedicó una sonrisa, procediendo a alejarse definitivamente no sin antes revolverle suavemente los cabellos a la ajena, murmurando un "qué linda" nada más para sí—. Ah, y tú también debes presentarme a todos tus pretendientes para tener una charla con ellos, antes de que te pongan un dedo encima... —empezó, y a pesar de continuar con su voz suave, su tono se fue tiñendo levemente de amenaza que no iba dirigida a la chica. Incluso, colocó su pulgar sobre su índice y crujió sus dedos, produciendo el clásico sonido de "crack" seco en el lugar—. ¿Trato?

Aclarado el asunto, ya podían encargarse del siguiente tema importante: la comida. Esta vez, sí se molestó en ver en los puestos de comida alrededor, y se acercó un poco a Kendall para preguntarle con una expresión de interés—. Entonces, ¿qué se te antoja comer? —quiso saber, con semblante bastante jovial, totalmente opuesto en comparación a su severidad anterior. Él pagaría, esperaba que ya se diera por entendido ese hecho—. ¿Café, hamburguesas, un postre? —enumeró con paciencia, esperando a que la pequeña se animara.
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Kendall Köstem el Jue Mayo 14, 2015 4:57 am

¡Era cierto! Era una bella señorita, lista para enlistarse en personas comprometidas y con anillo de matrimonio, no podía esperar aquel día para verse con vestido blanco y velo cubriéndole el rostro, pero ahora no debía pensar en ello debía dejar de alucinar y ver el presente que tenía en sus ojos. Aunque se escuchaba muy tentador aquello de ser consentida por su nuevo hermano mayor ¿hasta qué punto llegaría su  tolerancia? No quería saberlo, no quería, porque lo quería ver feliz y sonriendo, lindo, como lo vio en esa apuesta entre amigas. Solo debía estos segundos apretar un poco los labios avergonzada de sus propias palabras, haciendo redobles de tambores luego de la confesión casi directa, era tiempo de recibir la respuesta de su príncipe cabello blanco, esa ansiada respuesta que anhelaba escuchar su corazón para tranquilizarlo y que dejara de latir tan rápido.

Verlo preguntar a su petición y desviar la mirada fue señal clara de la negatividad que veía seguido, causando un declinar de cabeza y un débil temblar de labio inferior. ¡No es el fin! Su corazón gritó cuando sintió en el dorso de la mano aquel beso que tiñó las mejillas de inmediato. Estaba tan feliz que no lo podía creer lo que le estaba diciendo, le dijo que sí, que se iba a casar con ella, pero ¿seguirán siendo hermanos? No quería malpensar pero estaba cayendo en la cuenta que su amor platónico le estaba proponiendo alguna clase de ¿incesto? ¿De verdad era de esos chicos que fantasea con tener a la hermana? ¡Imposible! Pero su propuesta era tan directa que solo lo miró con ojos enormes y sorprendidos, cayendo en la vergüenza y sentándose adecuadamente mientras sus manos se separaban las del ajeno para esconderlas entre las piernas. No sabía si reír o preocuparse, por lo mismo pequeñas veces brotaban sonrisas furtivas de sus labios. Lo peor vino luego de despeinarla un poco, presentarle a sus demás pretendientes.  ¡Le estaba pidiendo que tuviera amantes y él lo iba aceptar! ¿Qué le habían pasado a los chicos de antes? ¿Qué clase de amor eterno era esto? Ya estaba mareada de pensar y confundirse.

– Heh… – Balbuceó riéndose apenada y rascándose la mejilla por lo que diría a continuación, pero la intromisión del peliblanco la dejó en espera, quería pedir un postre y decírselo fuerte y claro, pero ahora debía aclarar un pequeño asuntillo. – Kaneki… creo que soy demasiado joven para hacer esa clase de fantasías contigo… incestos y relaciones con más de una persona… – Trágala tierra. – Se ve que tienes mucha más experiencia que yo en estos temas... ¿Podrías ir lento conmigo? Por favor – Agregó casi suplicándoselo con las manos juntas y la cabeza baja, aunque en si misma se decía “¿qué tonteras andas diciendo?”  – ¡Y un postre estaría bien, gracias! – Gritó por culpa de lo anterior, creyendo erróneamente que así podría desviarlo un poco.

Colocó las manos sobre sus mejillas, ardientes por lo rojas que estaban y mirando a la mesa misma para no toparse con los ojos de su tormento. – ¿No estás jugando conmigo verdad? – Preguntó de repente. – Porque necesito llegar bien a mi casa y no con el corazón destrozado o mis padres se preocuparan – Bromeó tiernamente con una sonrisa cálida que llevó a relucir al inclinar la cabeza a uno de los costados. ¿Qué tanto si era mentira? Era imposible que su príncipe fuera como ella, tan enamoradizo y más de una menor, porque aunque sus palabras le sonaron muy pervertidas quizás todo iba encadenado en su juego o diversión. Bofetada interna se dio, lo poco y nada que lo conocía podía poner las manos al fuego que no era así, claro que no, no era así, ¡Jamás haría eso!
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Ken Kaneki el Miér Jun 24, 2015 6:21 am

Entonces, ¿cómo iba el día hasta el momento? Extrañamente, todo marchaba bien. De maravilla, incluso. Estaba pasando un tiempo bastante agradable con la pequeña Kendall, a quien ya considerar como una hermana menor. Y a excepción del accidente con el ciempiés en el insectarío, podría apostar una taza de café a que ella también estaba disfrutando de la salida. Que no era más de una casualidad, en realidad. Porque ambos no tenían ningún parentesco real y sólo eran extraños que se dieron el lujo de conversar. Ah, y en ese instante, luego de ver por brevedad el habitad de los pingüinos, aquellos animales monocromáticos, estaban sentados frente a frente para decidir qué ordenar como almuerzo. Como había dicho, todo marchaba tan maravillosamente bien, que no le extrañaría a esa altura que aconteciera algo desastroso, solamente para hacer cumplir la ley de Murphy que era tan famosa a esa altura.

Pero no debía tener esa clase de pensamientos, se reprendió, negando con la cabeza. Seguro de esa manera traía la mala suerte, o algo así. Lo mejor era concentrarse en la comida, y quizá bromear un poco junto a la muchacha más joven, aprovechando el momento de jovialidad. Admitiría que quizá fue error suyo dramatizar su papel de caballero hasta depositar un suave beso en el dorso de la mano de la otra, aceptando su propuesta de matrimonio. Le pareció algo natural que hacer, como "celos de hermana" de querer "casarse" con su hermano, o se imaginaba que algo así funcionaban esas cosas. También había exagerado al exigir que le mostrara sus pretendientes a futuro, de acuerdo. Pero no supo las repercusiones que tendría decir todo eso hasta que Kendall habló, malinterpretándolo todo de una manera horriblemente mala. ¿Incestos y relaciones de más de una persona...? ¿De qué estaba hablando, y cómo se suponía que a esa edad ella supiera de esas cosas? De estar bebiendo algo en ese momento, de seguro se habría atragantado con el líquido en ese momento—. ¡Kendall, yo no me refería a nada de eso! —se tuvo que corregir, un poco, repitamos, sólo un poco escandalizado—. El afecto de hermanos es algo simbólico, no puede ser incesto si no tenemos lazos sanguíneos de verdad —se tomó un momento para explicar, luego de serenarse lo suficiente—. Y... ¿relaciones múltiples? ¿Qué clase de programas ves en la televisión? —cuestionó, con leve tono de regaño, al tiempo que se cruzaba de brazos y fruncía levemente el ceño. Casi como si estuviera ofendido. Pero su semblante severo duró poco, para ser reemplazado por algo de... culpa. Culpa al escuchar las palabras siguiente y la fragilidad de la sonrisa que le mostró.

"¿Jugar con ella?". Entonces Kendall sí se lo estaba tomando todo en serio, lo que explicaría un montón de cosas en retrospectiva. Y se sentía un poco imbécil por no reconocer la gravedad del asunto sino hasta ese preciso momento. Vaya idiota que era. De poder darse cabezazos sobre la superficie de la mesa por su estupidez lo haría en ese momento, y más de una docena de veces. Probablemente lo mejor era decírselo de una vez y no ilusionar más a la pobre chiquilla, porque no le gustaría verla triste y menos por un motivo así. Tomó aire—. Kendall... —empezó, con tono tortuosamente lento. Demonios, así no llegaría a ninguna parte—. Lo siento, debí habértelo dicho antes. Realmente no me puedo casar contigo porque... porque ya me gusta otra personaexcusa barata, pero fue lo mejor que su cerebro fue capaz de maquinar en el momento. No era casualidad que rozaba su mano izquierda con su barbilla en ese momento, señal que parcialmente mentía. Necesitaba un café con urgencia para calmar sus nervios. Y no vio nada mejor que hacer que levantarse del asiento, y con una sonrisa torpe, incómoda, pero de todas maneras amables, ofrecerle una mano a su compañera para que lo siguiera—. Entonces, ¿qué postre quieres? Debes elegir un sabor y un aderezo, yo invito —indicó, mientras se acercaban a uno de los locales de comida del lugar, aquél que tenía fachada de heladería y cosas dulces.

Después de pagar, dejó a Kendall en espera de recibir su postre en lo que él iba a conseguirse una taza de café, lo que necesitaba con cierta urgencia injustificada. O no. Regresó después a la misma mesa donde estaban sentados, haciendo caso omiso del silencio incómodo—. ¿Y dónde quieres ir ahora? —pretendía mostrarse amable, en parte como compensación a la muchacha. A este paso, acabaría comprándole un oso de felpa tan grande que no pondría entrar por la puerta de su casa.
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Kendall Köstem el Vie Jul 10, 2015 6:27 am

Tenía un lio tremendo en la cabeza, tantas confusiones juntas en un mismo día la estaban colapsando, especialmente su corazón que latía frenéticamente. Dejar a sus amigas abandonadas para irse con aquel chico que apenas conoció, fue algo totalmente descabellado, sobre todo porque no sabía bien que le atrajo de él, si su extravagante apariencia o su amabilidad de película romántica, lo que hubiera sido se enamoró a primera vista. Otro amor más, otro amor más para su lista. Sí, ya había tenido varios así en su vida. ¿Este sería de verdad?

Una pregunta que rondaba por su cabeza y más nerviosa no podría estar, había escuchado cosas extrañas que la llevaron a sacar conclusiones apresuradas, aunque lo único que quería ahora era que no le rompieran el corazón. Sus manos inquietas atrapaban los pliegues de la falda y no la liberaban ¡Torpe Cupido! Le estaba tirando flechas tan abrasadoramente que sentía el rostro arder. ¡Stop! ¿Qué había escuchado? Sus labios se apretaron tras llegar a sus oídos que había sido todo un mal entendido, bajando la vista porque parecía un regaño, tan pequeña se sintió que olvidó que tenía dieciséis años y eso que anteriormente le había regalado una sonrisa. Su expresión cambio drásticamente. Tuvo temor de mirar el rostro contrario cuando escuchó su nombre, tan tardío que no significaba nada bueno a su impresión. ¿Este sería el descenso de un sueño hermoso? Llegó la hora de despertar, lo presentía por el ajetreo intenso en su interior, aquel palpitar.  

– Entiendo… – Balbuceó sin entenderlo realmente, las palabras solo salieron de su boca. Era obvio,  era impensable que él también se hubiera enamorado a primera vista. Su corazón se rompió en mil pesados, tenía ganas de llorar y mucha.  Aquel príncipe albino después de todo jugó con ella, pero más rabia se tenía a si misma por caer en un juego hermoso que pensó que podría durar más tiempo. Aguantaba, aguantaba entre respiradas cortas, pero esa insensibilidad de su príncipe hizo que derramara la primera lágrima que apartó velozmente con los dedos. Sin verlo le aceptó la mano para colocarse de pie, siguiéndolo silenciosamente hasta aquel sitio de dulces y postres.

Posó los nudillos sobre los labios temblorosos en busca de un sabor, debía pensar en otra cosa o sus ojos nuevamente se humedecerían. – Quiero ese – Acabó eligiendo un postre de frutas con helado al apuntarlo en uno de los letreros. Al recibirlo se fue a sentar en la misma mesa junto a Kaneki. Ni una palabra escapaba de su boca mientras jugaba con una frutilla con la cucharilla, pero mucho no fue el silencio. – Eres un poco cruel… ¿Sabías? – Mencionó sería. – Y yo muy tonta… debiste ser más sincero desde el comienzo en vez de endulzarme los oídos con lo que quería escuchar… me hiciste pensar cosas que no eran y tú ahora simplemente haces como que nada pasó – Agregó dejando la cuchara dentro del pote y pasándose ambos dorsos de las manos por las mejillas, inconscientemente comenzó a llorar. – A pesar de ser muy lindo eres muy insensible… – Continuó con una sonrisa tonta entre gimoteos. Se sentía la Reina de las ilusas.

– ¡Ahora estoy llorando por tu culpa y no quería que mis ojos estuvieran hinchados! – Se quejó un tanto más fuerte, ocultando el rostro entre las palmas y sollozando ya sin control.
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Re: ¿Recorrido juntos? [Priv. Kendall Köstem]

Mensaje por Tema Cerrado el Lun Sep 07, 2015 7:20 pm

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