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Molestando al vecino

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Molestando al vecino

Mensaje por Valeria Caprice el Dom Ago 24, 2014 12:19 am

Recuerdo del primer mensaje :

Despertó temprano en la mañana, una media hora antes de que saliera el sol, y se alistó para salir a trotar con Cher y Bella como acompañantes, no podía descuidar su figura ni por un momento pues con loque le gustaba comer golosinas podía engordar en cualquier momento y eso sería horrible. Cuando el sol llevaba unos 20 minutos de haber salido, Valeria y sus mascotas volvieron de haber ido a trotar, se dio una buena ducha tibia y comió un pequeño bocadillo para alistarse y preparar las cosas para el instituto, mientras hacía esto pensaba recordó vagamente a su compañero de piano imaginario, quizas se lo toparía de vuelta, quien sabe.

Con todo esto listo, ya era hora de ir a despertar a Damon para que se alistara y llegar al instituto a tiempo, se sentía un poco raro pues lo había conocido hace menos de 24 horas y ahora se había comprometido a ser su despertador, de algún modo no era normal aunque realmente no le preocupab demasiado, y bueno, como era el primer día que le iba a despertar decidió aprovechar de prepararle algo de comer, no parecía el tipo de chico que cuidaba demasiado su dieta por lo que comió ayer asique supusó que estaría bien lo que preparara, de todos modos, 5 minutos para que le abriera o volvería a casa y le dejaría una nota de "fueron 5 minutos, no abriste :P" o algo similar, casi podía imaginarse al joven corriendo al instituto para no llegar atrasado porque no se despertó cuando debía, pronto se dirigió a la casa del joven y tocó la puerta mientras pensaba que se llevaría de almuerzo, aun tenía tiempo para preparar algunos sandwiches para llevar al instituto asique luego de despertar al pelirrojo o en su defecto, esperar 5 min, iría a eso y luego volvería con el chico, si realmente no salía tendría que irse de verdad, pero entonces escuchó tras la puerta el ladrido de Kaiser y Sid animados, oh bueno, si los golpes de la puerta no lo despertaban, seguro que el ladrido de los cachorros si lo hacía.


Última edición por Valeria Caprice el Sáb Oct 18, 2014 3:10 am, editado 1 vez
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Re: Molestando al vecino

Mensaje por Damon Hudson el Sáb Oct 18, 2014 11:16 pm

Miré a Valeria alzando una ceja, que me acariciase así m hacía sentir realmente como un cachorro, casi incluso me sentía las orejas y la cola peludita... Si bien no me disgustaba yo tenía una expresión que daba la impresión de que no me hac8a ninguna gracia que me tratara como un perro, sin embargo en mi cara de tipo molesto fallaba una leve sonrisa que podía llegar a adivinarse tras mi ceño fruncido.

Para mi sorpresa, Val de verdad me contó aquel "cuento pra dormir" que yo la había pedido. Y guau, su capacidad de improvisación era increible, no cualquiera se inventa todo eso tan de repente.

-¿Tantas ganas tienes de que te muerda, Valeriana?- Pregunté con una sonrisa chulesca, haciendo referencia a su historia. No tenía realmente la intención de elogiar su facilidad para improvisar ni nada así, la verdad. -Bueno, Cabrita. Como te dije tengo que irme.- Me despedí. Por mi parte no iba a decir ni hacer nada más, pero Valeria me besó la mejilla para después acariciarme la otra mejilla, despidiéndose con su habitual alegria. Sonreí negando con la cabeza y me dirigí hacia la salida, sin necesidad de que ella me guiara ni nada por el estilo. Como he dicho varias veces, las despedidas y yo no nos llevamos muy bien y, por lo tanto, siempre termino haciéndolas lo más cortas que me es posible. Así que pronto me encontraba ya en mi casa. En el momento n rl que abrí lapuerta mis cachorros se abalanzaron a mí. Y vale que solo son cachorros... pero son lo sufocientemente grandes como para casi hacerme caer al suelo. Mi intención era ir a dormir en cuanto llegara a casa, pero, como no era extraño en mí, terminé por ir a mi cuarto como una media hora después, ya que los perros me entretuvieron. Me quité la camiseta y los pantalones, y sin ponerme un pantalon de pijama me metí en la cama. Estaba realmente cansado, había madrugado más que de costumbre y era relativamente tarde. Por todo esto cai dormido casi de inmediato.

Comencé a escuchar algo... ¿Qué era? Ah... El timbre... y ladridos... ¿Quién era a esa hora? En ese momento cai en que sería Valeria, y es solo podía significar que m había quedado dormido. Abrí los ojos de repente y me levanté de golpe. Me cambié de ropa interior y me puse los pantalones. Entonces me asom3 a la puerta, sacando solo la cabeza. Tenía el pelo revuelto y en la cara se notaba que acababa de despertar.

-¡Un segundo! ¡Ya voy!- Dije volviendo a entrar a la casa. me puse la camisa sin abrochar y pasé la corbata con el nudo hecho del día anterior, pero sin apretarlo siquiera. Me calcé a la velocidad del rayo y acto seguido fui al baño. Le lavé la cara y los dientes (a pesar de que aun no había comido nada) y sin peinarme cogí la mochila, eché comida a los cachorros, y salí a la calle.

-Me quedé dormido- Me quejé comenzando a abrochar la camisa. -Dijiste que no ibas hoy al instituto y sin embargo vienes a buscarme. ¿No me estás mimando demasiado? Bromeé terminando de abrochar la camisa, aunque dejando los primeros botones abiertos y la corbata sin apretar. Ya lo haría más tarde (o no) No me gustaba llevar todos los botones abrochados y la corbata bien apretada me agobiaba demasiado. -¿Qué es eso tan importante por lo que me abandonas?Pregunté con curiosidad, alzando una ceja y sin borrar la sonrisa chulesca que tanto me caracterizaba.
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Re: Molestando al vecino

Mensaje por Valeria Caprice el Lun Oct 27, 2014 9:19 am

Luego de despedirse del pelirrojo, ordenó lo que faltaba y lavó la loza, de modo que media hora después estaba en la cama, pronto perdió la consciencia, estaba bastante cansada, no sin asegurarse de colocar la alarma para el día siguiente, que ya estaba puesta pero nunca estaba de más revisar.

Al día siguiente, 5:45 am Val ya estaba en pie, preparándose para salir a trotar como era costumbre. En cuanto volvió de hacer ejercicio con Cher y Bella, tomó una ducha y cepilló a sus mascotas, luego comenzó a preparar las cosas para el desayuno y almuerzo, aunque lo del almuerzo sería solo para Dei, y dejó lo necesario para ir a despertarlo, si, de plano a despertarle pues sabía que seguramente seguiría dormido. Llegó, tocó y esperó mientras los cachorros ladraban, si no estaba calculando mal el pelirrojo abriría en 3… 2… 1… y, como supuso, apareció con el pelo desordenado y hasta lagañas de recién despertado, en cuanto se devolvió para arreglarse, Val tapó su boca para contener la risilla. Luego de unos minutos el pelirrojo volvió a salir, con la camisa abierta, otra vez.

-Lo he notado cachorro, el cabello fue una pista vital-comentó bromeando y escuchó lo siguiente mientras iban a su casa para desayunar-aww pobre angelito ¿tanta falta te hace tu maestra, que sufres con un solo día sin mí?-preguntó con fingida ternura en lo que abría la puerta para irnos a la cocina, nuevamente dejando que el pelirrojo cerrara mientras le seguía-Pues si tanto te interesa saber cachorrito, tengo unos pendientes que atender, así que estaré ocupada todo el día-le comentó, obviando el hecho de que esos pendientes eran viajar una hora en taxi hacia otra ciudad para una sesión fotográfica.

Tras esto llegaron a la cocina done algo terminaba de calentarse, Valeria comenzó a preparar todo en lo que Dei se sentaba en el mesón, justo como el día anterior, y luego sirvió la comida. Al hacer esto miró al pelirrojo, que aparte de la camisa abrochada, seguía igual que antes, frunció los labios y se puso frente a Damon, se acercó un poco, agachándose levemente, y arregló la corbata que estaba algo desecha, sin ajustarla ni soltarla más, solo arreglándola para que no se viera maltrecha o se desarmara en mitad del día, luego de esto se enderezó nuevamente y acercó una mano al cabello del pelirrojo, metió los dedos entre el cabello de este y lo movió un poco, parecía que lo desordenaba, pero más bien o estaba acomodando un poco, cuando sacó la mano ya no se veía de recién despertado, sino que algo más “decente”, tras esto se alejó un poquito y lo miró, sonrió y asintió.

-Así ya te ves mejor. Como uno de mis cachorro debes estar bien presentable siempre, que luego dirán que no te cuido bien-bromeó y acercó los platos para que desayunaran. Ya preparados y Damon con el almuerzo en la mochila, Val acompañó le a la puerta y se despidió con un beso en la mejilla, como siempre. -Nos vemos mañana angelito, y esta vez si te acompaño a clases para que no te vayan a raptar-bromeó y rió un poco guiñándole un ojo.

Luego tuvo un buen día de trabajo, aunque algo cansado, llegó pasado las 22:00, alimentó a sus cachorros y jugó un poco con ellos antes de irse a dormir, al día siguiente pareció que todo ya era una rutina, despertar a Dei, desayunar e ir a clases. El fin de semana lo pasó también trabajando y el lunes… el lunes algo estaba raro, Damon no parecía el mismo que la semana anterior, se veía extraño, quizás era cosa suya, quien sabe. Pero el martes notó que seguía igual y no le parecía bien dejarle sin decir nada, asique le invitó a cenar ese mismo día.
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Re: Molestando al vecino

Mensaje por Damon Hudson el Jue Nov 20, 2014 6:54 pm

Al igual que el día anterior Val y yo nos dirigimos a su casa donde, suponía, desayunaría, lo cual no estaría nada mal puesto que no había comido nada antes de salir de casa, cosa a la que estaba bastante acostumbrado. Luego siempre tenía que comer más de lo normal en el almuerzo pues para esa hora me moría de hambre. A ella no parecía gustarle dar explicaciones, pues su respuesta a mi pregunta no fue demasiado explícita. Realmente no me importaba, era su vida privada y yo no tenía porqué meterme en ella. Generalmente a mí tampoco me gustaba demasiado hablar de mí mismo, así que podía comprenderla perfectamente. Llegamos a su casa y me senté en la misma mesa que el día anterior, esperando pacientemente a que mi nueva vecina/amiga/cuidadora me sirviera el desayuno, mientras mis tripas rugían pidiéndome algo con lo que llenarse. Ese algo no tardó en llegar, por suerte, de verdad pensaba que mi estómago comenzaría a autodigerirse. Entonces Valeria comenzó a adecentarme un poco, sabía perfectamente que tenía unas pintas totalmente descuidadas y, si bien a mí me impotaba más bien poco, a Valeria no parecía agradarle demasiado.

-Creo que nunca deberías entrar a mi casa, está totalmente desordenada y, por lo que veo, te pondrías a ordenar. Exactamente como mi abuela- Bromeé hincándole el diente a mi comida.

Tras desayunar Valeria y yo nos despedimos y me dirigí a clase. Se me hacía raro no llegar tarde a clase, pero también era más cómodo, la verdad. Aquel día pasó sin nada fuera delugar, la chihuahua me molestaba y yo molestaba a Brooke en clase.

Llegó el fin de semana y, bueno, no sabría decir si fue un sábado muy malo o tan bueno que resultó ser catastrófico. Me había encontrado con Brooke en la piscina pública y habíamos pasado el día allí entre buenos y manos momentos. Hasta ahí ciertamente me lo pasé genial, obviando ciertos momentos. Pero entonces fuimos a su casa puesto que me invitó a cenar. Allí, mientras bailábamos, se me ocurrió la genial idea de besarla. ¿Por qué? Eso era precisamente lo que me estuvo atormentando a partir de aquel día. Le había besado, encima después básicamente había huido al darme cuenta de qué había hecho. Llegó el Lunes y yo seguía igua deperdido. La rutina con Valeria siguió siendo la misma, pero yo me encontraba mucho más desganado y ausente, aunque me esforzaba por intentar ocultarselo. Esto pareció surgir cierto efecto el Lunes, pero el martes me invitó a cenar a su casa, y yo supe que se había dado cuenta de mi estado de ánimo.

Así que aquel día llegué a casa, acompañado de Val. No había hablado con Brooke en absoluto, aunque en algún momento nuestras miradas se habían cruzado incomodándonos a ambos. A llegar a casa alimenté a Sid y Kaiser y básicamente me tiré en el sofá intentando leer para distraer mi mente, no surgió efecto así ue opté por lo que siempre me había animado: Escribir. ¿El qué? Cualquier cosa, simplemente era una manera de canalizar mis sentimientos. Una hora antes de la hora acordada me duché, tomándome mi tiempo. Después, sin peinarme, me puse unos vaqueros desgastados, unas zapatillas también algo desgastados y una camiseta blanca de manga corta. Solo con eso había pasado algo más de media hora, así que me despedí rápidamente de mis mascotas y me dirigí a casa de Valeria. Pronto me encontraba ya dentro de su casa, intentando hablar con ella alegremente, como lo haría normalmente.

-Se ve que no puedes estar sin mí, me invitas a desayunar almorzar, y ahora también a cenar. Me estás acaparando, Cabrita, a este paso mi club de fans iran a por ti- Bromeé aentado en la mesa de siempre, con una sonrisa en el rostro. Sin embargo era consciente de que no conseguía estar exactamente igual que los demás días, solo esperaba que mi anfitriona no se diera cuenta de esos pequeños detalles que me delataban, como por ejemplo quedarme embobado mirando a la nada de repente, pensativo. Ni siquiera así conseguía quitarme el tema de Brooke de la cabeza. Maldita mi mente, ¿Por qué no puede pensar en otra cosa? En lo que sea, cualquier cosa me vale, incluso en hombres desnudos, sería menos perturbante.
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Re: Molestando al vecino

Mensaje por Valeria Caprice el Miér Nov 26, 2014 2:57 am

Las clases acabaron y Valeria no sabía muy bien qué hacer con el pelirrojo, no era solo cosa de un rato o de un día, estaba bastante desanimado en comparación a la semana anterior y Valeria asumía que esto se debía a que algo había ocurrido en su fin de semana, solo que no sabía que era y, por un lado, la curiosidad llamaba, mientras por el otro, la preocupación dominaba. Llegó a casa y se dio una ducha para despejar las neuronas, colocándose una blusa celeste y shorts de tela verde con unas converse también celestes, guardando en su bolillo un pequeño regalo que había conseguido para el pelirrojo. Se ocupó de unos asuntos de la empresa y comenzó a preparar la cena, esta vez sería pollo con papas y cebollas al horno, en una cama de manzanas rojas que al sacar jugo harían una mezcla de sabores un tanto extraños pero deliciosos al probar. Estaba terminando de cocinarse esto mientras Valeria veía la televisión cuando el pelirrojo llamó a su puerta, abrió con una usual sonrisa y se dirigieron al conocido comedor, donde esperaba la mesa servida, solo faltaba lo del horno que Valeria fue a buscar en seguida pues, como había calculado, ya estaba listo. Dejó el platón en el centro de la mesa y sirvió las porciones en lo que el pelirrojo bromeaba, la morena frunció apenas los labios, Fingir se te da del asco cachorro, pensó para sí misma, por ahora no comentaría nada, sonrió y rió levemente, rodando los ojos como de costumbre y le miró.

-Pues que vengan, yo tengo mi perrito guardián para defenderme-respondió en tono animado y jovial, sin demostrar indicios de saber el estado del chico, siguió sirviendo y notó que el pelirrojo se quedaba un momento embobado mirando un punto en la mesa, sin mirarla realmente. Suspiró en silencio terminando de servir los vasos y se sentó, retomando una sonrisa y mirándole, continuaron con la cena de manera tranquila, sin muchos comentarios pues el pelirrojo no conseguía fingir mucho que digamos ni mantener el hilo de una conversación, en cuanto terminaron la cena Valeria alejó ambos platos hacia el centro de la mesa, amontonándolos sin levantarse y miró al pelirrojo cruzando los brazos por sobre la mesa, apoyándolos en esta con relajo. -Vale, ya estás alimentado y rellenito-comenzó a hablar con una sonrisa animada, aunque en realidad el pelirrojo no había comido lo que se diría mucho, apenas y su porción y poco más para fingir frente a ella, suerte que había decidido a preparar un pollo pequeño al suponer eso, o hubiera quedado demasiado de sobra-Ahora es hora de descansar-continuó transformando su expresión a una más relajada y dulce, de algún modo maternal-Debes estar agotado de tanto sonreír de esa forma ¿A qué sí?-comentó sin enfado ni regaño, solo intentaba darle a entender que no necesitaba forzarse con ella, además entendía que seguramente el joven estaba muy cansado pues para ella misma a veces era agotador sonreír todo el día, con la diferencia de que ella tenía varios años de práctica y ya era poco más que una mera costumbre en su actuar. Separó sus brazos, alzando uno para acercarlo a la cabeza del pelirrojo justo antes de acariciarle la cabeza con cariño y relajo-¿Para qué te crees que está aquí tu maestra? Mis cachorros no pueden engañarme, en su lugar tienen que venir conmigo y dejarse mimar si les duele algo-comentó metafóricamente, sabía que el pelirrojo entendería pues era bastante obvio a qué se refería, bajó la mano desde la cabeza hasta la mejilla con una suave caricia y le sonrió comprensiva, viéndose hasta el momento mucho más madura de lo que usualmente aparentaba. Alejó su mano y volvió a acomodar sus brazos mientras continuaba-No hace falta que me digas que te tiene así, no es necesario si no quieres hacerlo y claramente no te obligaré-le explicó tranquila, ella mejor que nadie entendía lo que era no querer que nadie sepa lo que te ocurre, que nadie escuche tu mente-Pero dejarse mimar un poco no te hará mal, quedarse solo muchas veces simplemente consigue deprimir más, por eso… -continuó en lo que se movía para sacar el regalo de su bolsillo, tomando una mano de Damon para colocarlo ahí-Puedes venir a mi casa cuando quieras-agregó alejando su mano y mostrando el juego de llaves, una con marco rojo para el cerrojo de la casa, la otra con marco azul para el cerrojo de la entrada-te esperaré siempre con comida rica y una buena película-finalizó ampliando su sonrisa a una algo más animada, antes de suspirar y levantarse de la mesa-Vale, hora de recoger la mesa, ya sabes el camino angelito-ordenó cambiando completamente de tema, tomando los platos que había amontonado antes y una botella para llevarlo a la cocina, tampoco había mucho que llevar asique en dos viajes ya estaría todo listo-Por cierto, ¿te apetece una película con tu maestra? Aunque debes recordar no intentar asustarme, podría darte un ataque al corazón-bromeó respecto a la última broma que intentó hacerle el ojiverde, guiñándole un ojo y sacándole la lengua en un gesto burlón y relajado antes de pasar por el marco de la puesta hacia la cocina.
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Re: Molestando al vecino

Mensaje por Damon Hudson el Sáb Nov 29, 2014 5:15 pm

Valeria y yo cenamos sin hablar mucho, sabía que eso me delataba, pero no podía evitarlo, no estaba demasiado animado y por tanto mis ganas de charlar y bromear no eran demasiado altas. A decir verdad, ni siquiera tenía demasiadas ganas de comer, era una pena porque estaba bueno. Intenté comer algo más pues bien sabía que si no lo hacía Valeria se daría cuenta, si es que no lo había hecho ya, de que me pasaba algo. Pero de solo ver la comida aquel sábado me venía a la cabeza. ¿Por qué justo tuvo que hacer pollo? Brooke también me invitó a cenar y también me dio pollo. Sonará idiota, pero no podía evitar deprimirme un poco pues seguía pensando en ello y hundiéndome más en mí propia mierda.

Terminamos de comer y, como me temía, Val se había dado cuenta. Diablos... Si es que había que ser idiota para no darse cuenta. Maldita mi mala actuación. Deje de sonreir mientras hablaba Valeria, cambiando mi expresión por una más seria y un tanto triste, la que de verdad tenía ganas de poner. Ante su "regaño", si es que podía llamarlo así, intenté mirarla a los ojos, pero siempre llegaba un momento en el que no conseguía mantener la mirada y terminaba por desviarla para luego volver a mirarla. No lo dije en alto, pero estaba agradecido del apoyo de Valeria, significaba que no estaba tan solo como pensaba, ahora sabía que había alguien apoyándome, aunque las cosas con Brooke no fueran bien y nuestra relación se enfriara, en cierto modo era un alivio.

Lo que siguió después me dejó totalmente sorprendido, Valeria me había regalado nada menos que las llaves de su casa.
-Cabrita...- Susurré un tanto emocionado. De verdad que en aquellos momentos me daba asco a mí mismo, parecía que estaba menstruando o algo así, seguro que en cualquier momento tendría que pedir una compresa a Valeria. Me encontraba emocionalmente demasiado vulnerable, de golpe dos personas habían entrado en mi vida de aquella manera, rompiendo mis esquemas. Siempre había sido un tipo con el que era difícil tratar y muy complicado de conseguir que confiara en alguien. Pero habían aparecido aquellas chicas y en tan poco tiempo las sentía tan cercanas... ¿Cómo y cuándo había pasado esto?

Ayudé a recoger la mesa a Valeria mientras me enfrascaba en mis pensamientos. Quería agradecer todo esto a Valeria de alguna manera y demostrarla que yo también confiaba en ella, a pesar del poco tiempo que llevábamos conociéndonos.
Nunca nadie había confiado en mí tanto como para darme las llaves de su casa tan alegremente. Es más, probablemente si las llaves de la casa de alguien de mi pueblo hubieran acabado en mis manos ese alguien no hubiera dudado ni un segundo en cambiar la cerradura de inmediato, temiendo por su vida.
Pensar en mi pueblo me recordó el viaje que Brooke y yo habíamos comenzado a organizar en la piscina, supuestamente sería aquel mismo fin de semana, sin embargo suponía que al final no podría acompañarme, yo por mi parte sí iría, aunque fuera solo, quizás incluso podría comentar a Valeria que fuera ella quien viniera conmigo. La voz de la morena me sacó de mi ensimismamiento. ¿Una película? No era mala idea.

-No me parece mala idea. Y tranquila, por hoy te libras.- Comenté medio en broma mientras me sentaba en el sofá, justo como la vez anterior. Elegimos una película de comedia, probablemente para animar el ambiente(o más bien para animarme a mí) aunque ninguno de los dos lo dijimos directamente.

Ambos nos sentamos y comenzamos a ver la película, de vez en cuando hacía algún comentario estúpido, olvidandome por el tiempo que duró la película de todo el lío que había montado en mi cabeza. Por primera vez desde el sábado conseguía reir sin tener que fingir, aunque fuera más por los comentarios sobre la película que por la propia película.


-Gracias, Valeriana- Agradecí a la morena una vez terminó la película y los créditos comenzaron a salir en la pantalla. Quería preguntar algo a Valeria, saber su opinión puesto que yo en ocasiones era demasiado indeciso. Sin embargo, para ello, necesitaba contar primero lo que había pasado.

-¿Sabes? El sábado me encontré con Brooke en la piscina. Aquella chica de clase que en verdad es un hombre- Comencé a hablar como quien no quería la cosa, sin embargo sospechaba que Valeria ya tenía una idea sobre qué era lo que me estaba pasando. -No la conozco desde hace mucho, pero ella me transmite confianza al igual que tú- seguí explicando, mostrando una sonrisilla tonta. -El caso es que estuvimos hablando de ciertos asuntos bastante personales... Y terminamos por quedar en hacer un viaje este mismo fin de semana a mi pueblo- Estaba un poco nervioso, jamás en mi vida le había contado un problema a alguien, obviando a Brooke, y se me estaba haciendo complicado. -Me invitó a su casa a cenar, y bueno...- Tragué saliva, me sonaba tan estúpido lo que estaba a punto de decir. -No sé por qué, pero la besé. Y me fui sin decir nada más- Sentencié apartando la mirada de Valeria. Era tan jodidamente patético... ¡La beso y me voy! Ni tan siquiera sabía que demonios me pasaba con esa chica. Al igual que con Valeria sentía una gran confianza, y aun así juraría que era diferente. Pero no sabía decir cómo de diferente era ni por qué lo era. -Ayer estuvimos todo el día evitándonos. Al igual que hoy. ¿Debería de ir con ella a ese viaje?- Concluí volviendo a mirar a Valeria, un tanto serio. Una parte de mí estaba deseosa de que ella me dijera que sí, que debía hacerlo. La otra parte temía tener que enfrentarse a Brooke después de aquello.
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Re: Molestando al vecino

Mensaje por Valeria Caprice el Lun Dic 15, 2014 8:06 pm

Había sido una buena idea lo de ver una película juntos, debido a esto y lo comentarios que se hacían Valeria había podido notar un cambio en la actitud del pelirrojo, se le escuchaba más alegre y sincero, ella ampliaba su sonrisa al saber esto y amenizaba más el ambiente. Siguieron así hasta que la película terminó, Valeria encendió la lámpara de pie junto al sofá y pausó en los créditos para quitar la película, en lo que escuchaba un "gracias" de su amigo, sonrió y se giró hacia él.

-¿Gracias? ¿Tan buena ha estado la película, cachorrito?-preguntó obviando la verdadera razón del agradecimiento, en parte porque tampoco es que ella hubiera hecho mucho, al menos a su parecer solo había hecho lo que quería hacer.

No dijo nada más mientras terminaba de quitar la película, pero entonces volvió a escuchar la voz de Damon, pestañeando un par de veces algo sorprendida, realmente no esperaba que el ojiverde ciertamente le dijera que le pasaba pero cuando comenzó a hablar supo de iba más o menos lo que diría, de verdad no se lo esperaba pero por una parte le alegraba que él confiara lo suficiente en ella para contarle. ¿Brooke? oh, la que había dicho que realmente se llamaba "Ian", claro, asintió levemente mientras encogía sus piernas para aovillarse, apoyando las manos en sus rodillas y ladeando el rostro hacia las mismas para escuchar el resto en silencio, aunque al escuchar la primera parte le sonaba a que esa confesión iba para el lado romántico y, ciertamente, cuando dijo que le besó confirmó sus sospechas aunque al escucharlo... "la besé y me fui sin decir nada", esto le hizo sentir un ligero escalofrío en la espalda, que para sus suerte no se notó, recordó casi de inmediato a Nick y el ligero beso que le había dado justo antes de levantare y salir del auditorio sin decir una mísera palabra, pensar en ese recuerdo no pudo sino hacerle recordar su propio pequeño problema con él y lo que había ocurrido en su fin de semana y aquel mismo lunes, sin embargo no era momento para recordar aquellas cosas "sin importancia" pues en ese momento lo importante era su amigo, por lo que rápidamente quitó de su mente los recuerdos para terminar de escuchar lo último que él dijo y su pregunta, ante esto Valeria volvió a enderezarse aunque manteniendo las piernas pegadas al pecho.

-Pues en primer lugar me parece que esa es una decisión que debes tomar por tu cuenta Dei, pero puedo darte mi opinión si quieres-le comentó en tono suave y relajado, para no darle más nervios al joven pues desde que había comenzado a hablar se le había notado bastante ansioso, lo cual solo le hacía pensar en lo mucho que ha de haberle costado decirle aquello-Supongo que te has preguntado también como se ha sentido ella, puedo decirte que seguramente está tan o más confundida que tú-No podía saberlo a ciencia cierta por la chica esta ya que no le conocía, pero a ella le había pasado exacto lo mismo hacia unos 5 días atrás y, aunque ella no lo había querido, se había sentido así-Seguramente se pregunta por que le besaste o, más aun, porque te fuiste sin decir nada luego de eso-agregó, nuevamente pensando un poco en lo que ella misma había sentido, aunque claro, tomando las diferencias claras ya que Damon y Brooke eran amigos con anterioridad, es decir, se conocían cuando esto del beso sucedió-En mi opinión eso es algo que debes aclarar con ella angelito, ¿es tu amiga, no? si no quieres perderle de un modo u otro es lo que debes hacer, aunque supongo que "no sabes por qué" lo hiciste-comentó repitiendo lo que él mismo había dicho, sin intenciones o indicios de burla en su tono de voz-¿Te dejaste llevar y ya, verdad? Quizás deberías hacer eso de nuevo, dejarte llevar y decir lo que quieras sin pensarlo demasiado-de acuerdo, aquel era el consejo más hipócrita que había podido dar en su vida, ella misma siempre pensaba en que decir, hacer y hasta pensar, poco era lo que improvisaba cuando no estaba en confianza y aun en comodidad con el resto, incluso ahora mismo estaba pensando cuidadosamente que decir para no mezclar lo que a ella le había pasado con lo que le ocurría a su amigo, para no decirle que hiciera lo que ella quería que hubiera hecho Nicholas en su momento, debía admitir que era endemoniadamente difícil pero ¿a quién le importaba? estaba acostumbrada a dejar de lado cosas "sin importancia" como lo eran en aquel momento sus propios sentimientos, más ahora que tenía como prioridad el intentar confortar y guiar, aunque fuera un poco, a su amigo-Seguro que eso funciona mejor de lo que crees-comentó sonriendo dulcemente para acariciarle un poco la cabeza como si fuera un cachorro, algo que ya le era costumbre-No sé si sea o no lo correcto salir con ella este fin de semana, pero quizás cambiar de ambiente te ayude a despejar la mente ¿no crees? además, ya le habías invitado, por lo menos si decides no ir con ella deberías decirle a la cara que cancelas el viaje, si no te atreves a hacerlo entonces atrévete a ir con ella- finalizó con una ampia sonrisa, quizás no le había ayudado en nada, quizás de algo había servido, no podía estar segura pero al menos esperaba haberle ayudado un poco. Tras terminar de hablar estiró las piernas y dejó caer su cuerpo con delicadeza hacia el pelirrojo, quedando su cabeza apoyada entre el cuello y hombro del mismo, mientras su espalda se apoyaba un poco en el pecho de él y ella miraba hacia el frente, tomando de nuevo el control para sintonizar un canal ya que la tv había quedado en negro al quitar los créditos de la película, en cuanto lo hizo dejó el control a un lado y levantó la mano para acariciar nuevamente la cabeza de su amigo, en un gesto cariñoso para demostrarle su apoyo-Elijas lo que elijas, tienes mi apoyo-agregó en tono bajo, pero sabía que él le escuchaba-solo asegúrate de venir luego a dar tu informe y comer algo-agregó para bromear un poco y amenizar el ambiente.
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Re: Molestando al vecino

Mensaje por Damon Hudson el Miér Dic 24, 2014 1:08 am

Analizaba las palabras de Valeria una a una, dándole vueltas a la cabeza. Era cierto que me había preguntado varias veces cómo se sentía Brooke con todo esto, no podía saberlo a ciencia exacta, pero estaba seguro de que debía de haberse quedado sorprendida. Pero ¿Le habría gustado? Esa pregunta rondaba mi cabeza, y ni siquiera sabía cual quería que fuera la respuesta.

-Aclarar las cosas y dejarme llevar suena bastante bien... Pero es más fácil hacerlo que decirlo- Comenté cuando Valeria terminó de hablar y se apoyó en mí. -Quizás debería hacer ese viaje con ella y aclarar allí las cosas...- Mi otra opción era ignorar lo que había pasado, hacer como si nada, pero eso me parecía demasiado cobarde, sería como un avestruz que esconde la cabeza para no ver el problema. -Gracias, Señorita Valeriana. Y tranquila, tendrá su informe a primera hora de la mañana sobre su mesa. Ni un minuto de retraso- Bromeé con una media sonrisa, poniendo tono deoficinista serio. En mi cabeza aun no tenía nada claro, pero parecía que se iba formando una luz que me mostraba el camino y me hacía sentir algo mejor. Solo esperaba que no me aclarase demasiado tarde, al día siguiente sería miércoles y el viaje se suponía que sería el viernes, y obviamente debía avisarle con antelación. Sería horrible decidir en continuar con el viaje demasiado tarde.-Respecto a lo de la comida... No te preocupes, nunca se me olvida nada que tenga que ver con comida. ¿Qué te parece una hamburguesa con queso, bacon, huevo...? Me gusta que tenga de todo, incluso mayonesa. La mostaza no, huele mal y sabe peor- Vale, quizás y me había ido por las ramas, pero a veces creo que en verdad tego un problema con la comida, me gusta demasiado. Afortunadamente no soy de los que engordan fácilmente, todo lo contrario. -Aunque deduzco que no te hace mucha gracia la idea ¿Eh?  La comida basura es genial, pero no es lo mejor si te gusta cuidarte. Aunque yo tengo una salud de hierro. - El hablar de comida basura me estaba dando una idea para alegrar el ambiente, levantar el ánimo y olvidarnos de nuestros problemas que, aunque Valeria nunca hablaba de sus propios problemas, estaba seguro de que tenía. Un poco de diversión no viene mal nunca ¿No? Además, me serviría como venganza por su broma de la otra vez, a pesar de que aquella vez había sido yo quien había comenzado.
-Espera un segundo- Guiñé un ojo sonriendo de medio lado y me levanté de mi sitio, dirigiéndome hacia la cocina como si nada. Abrí la nevera y no tardé en encontrar mi objetivo: Huevos. Sí, huevos.
Creo que no es demasiado difícil saber qué tenía planeado hacer. Me metí uno en el bolsillo del pantalón con cuidado de que no se rompiera, afortunadamente no eran estrechos, así que cabía bien. Además de aquel huevo saqué también una jarra de agua y me serví un poco en un vaso, ya había venido varias veces a esta cocina, así que no tenía problema en saber dónde estaba cada cosa.
Volví al salón con el vaso de una mano y la otra en el bolsillo, dándo sorbos de vez en cuando con total normalidad. Si bien había cogido el vaso simplemente como tapadera, era cierto que tenía sed. Volvi a mi sitio junto a Valeria, dejé el vaso sobre la mesa y, cuando iba a sentarme, saqué la mano del bolsillo, agarrando el huevo y, en un rápido movimiento, se lo rompí a Valeria en la cabeza, permitiendome incluso el lujo de disfrutar el momento y retregarlo un poco hacia atrás. Sabía que no le dolería porque ya había tenido la experiencia de que a mí mismo me rompieran un huevo en la cabeza, y por eso miso sabía que debería lavarse rápido el pelo o se secaría y sería peor. Con suerte, si se enfadaba, tendría tiempo para correr a encerrarme en casa y no salir hasta detro de un mes, aunque no podría hacer el viaje.  -Aws, hermosa- Dije con una amplia sonrisa en mi rostro y cierto recochineo. Sin embargo, mi mano había quedado totalmente manchada de huevo, así que no se me ocurrió otra idea que limpiarme en la ropa de mi compañera. Algo me decía que Valeria se vengaría de esto de una manera terrible, pero hiciera lo que hiciera aquello habría valido la pena. ¡Se veía demasiado graciosa! -Que pena no tener una cámara a mano...
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Re: Molestando al vecino

Mensaje por Valeria Caprice el Vie Dic 26, 2014 6:18 am

Escuchar al joven le relajó pues se le notaba algo más tranquilo, Valeria comenzó a cambiar canales buscando algo que ver cuando el pelirrojo le dijo que le esperara y se levantó hacia la cocina, la morena le miró de reojo cuando volvía con un vaso de agua y enarcó ligeramente una ceja, había algo raro en la expresión de su amigo y algo le daba muy mala espina, sin embargo no tuvo demasiado tiempo de pensar en ello pue para cuando se dio  cuenta tenía un huevo, si, un mendigo huevo estampado en la nuca y chorreándole por el cabello, por si esto fuera poco el pelirrojo no pensó nada mejor que limpiarse la mano con restos de huevo en una de sus camisas más cómodas, Valeria solo tardó un segundo en reaccionar luego del shock, esto gracias a la voz del pelirrojo hablando sobre lo triste que era no tener una cámara con él en aquel momento, oh, lástima que él no sabía que en su casa si había cámaras de seguridad ocultas y las usaría en su favor en este preciso momento.

-¡Damon… Hudson!-dijo en un tono iracundo para girarse hacia él con un rostro que a cualquiera le daría escalofríos, ¿su cabello? Era lo de menos, podía ir a lavarse el cabello en cuanto terminara con la primera parte de su venganza, no le dio tiempo al joven de escaparse, lástima para él que se quedara hablando y tirando leña al fuego en lugar de huir enseguida, que hubiera sido lo más razonable.

Estiró la mano y sujetó de la muñeca al pelirrojo, girándole con un rápido movimiento y colocando su muñeca a nivel de la espalda, provocando que el ojiverde se encorvara un poco, si bien Valeria no era miss fuerza era innegable que las lecciones de defensa personal le habían fortalecido lo necesario a nivel físico, en cuanto tuvo a su amigo sometido le empujó sin demasiada fuerza pues no era necesario hasta la cocina, abriendo el refrigerador con la mano libre antes de empujar contra este al chico, procurando que no se hiciera daño y sacando de una vez dos huevos que estampó sin tardanza en la cabeza de su amigo, justo antes de tomar el kétchup y abrir la tapa con el pulgar para colocarle en círculos un montón sobre la cabeza y bajar hasta el cuello, separando con la misma boquilla y algo de ayuda de su mano libre la camisa para lanzar más kétchup dentro de su ropa, dejando de lado el frasco de kétchup semi vacío que lanzó sin mucha fuerza hacia el mesón tomó ahora el caramelo de chocolate que abrió del mismo modo y acercó a los pantalones, si, a los pantalones de su amigo, usando el mismo método que con la camisa para separar el pantalón de la ropa sin pasar a llevar la ropa interior y lanzando caramelo que chorreó casi tortuosamente por las piernas del ojiverde por unos segundos antes de sacarlo y colocar otro poco, también en círculo, por la cabeza de él. Al terminar hizo lo mismo que con el kétchup  y tomó una guinda de un platillo que estaba lleno de estas para ponerla sobre la cabeza de Damon, antes de acercarse un poco a él por el lado, aun sin soltarle, de modo que él le viera desde su posición.

-Mira mi nueva receta omelette a la Damon, con un toque de caramelo-acotó con una dulce y casi inocente sonrisa, tras ella casi se podía ver el aura negra que le rodeaba. Al terminar con esto soltó al joven y le jaló de la espalda de la camisa para alejarlo del refrigerador, cerrando el mismo y llevando al pelirrojo de vuelta al salón-Luego yo lavo la ropa o te compro algo si las manchas no salen, dulzura-dijo en tono amable y relajado mientras le tironeaba hasta la puerta, abriendo la misma y empujándole sin demasiada fuerza-Nos vemos mañana, Angelito~-se despidió ampliando ligeramente su sonrisa, esperaba que él no creyera que la cosa terminaba así-No olvides cerrar el portón con llave-terminó de despedirse con tranquilidad y cerró la puerta de la casa como si nada, para borrar su sonrisa y bufar-Condenado cachorro maleducado-dijo para sí misma en tono bajo mientras iba al baño para darse una ducha-Les das la mano y se toman del codo, joder, espero que la mancha de huevo no quede-decía mientras se quitaba la camisola en el camino al baño-Ya verás que pasa mañana, cachorrito~-continuaba para sí misma, con una sonrisa un tanto siniestra-Vas a aprender que con tu maestra no te tienes que meter~-canturreó antes de abrir el grifo para ver que saliera el agua caliente y meterse a bañar.
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Re: Molestando al vecino

Mensaje por Damon Hudson el Sáb Ene 03, 2015 4:01 pm

Pronto el tiempo para reirme de Valeria se terminó, pues en un momento de distracción me agarró del brazo inmovilizándome, quizás de haberlo intentado hubiera podido deshacerme del agarre, pero dudaba que su venganza fuera demasiado terrible. Gran error, me llevó hasta la cocina y me echó un montón de potingues por todas partes. No sabía si reir o mandarla lejos por llevarlo a aquellos extremos. Sin embargo preferí simplemente reir.

-Y yo que pensaba que ya no podía estar más bueno de lo que ya estaba- Dije burlón, haciendo ver que aquello me daba exactamente igual. Valeria se marchó al baño, suponía quw a ducharse, y creo que yo debería de hacer lo mismo.

Salí de casa de Valeria y fui a la mía propia, nada más entrar los perros me recibieron, sin embargo esta vez me dieron más lametazos que de costumbre.

-Oh sí, ya sé que estoy bien bueno. Pero no me desgasteis- Dije entre risas, intentando quitándomelos de encima. Debería de quitarles esa costumbre de saltar sobre la gente, no son precisamwnte unos perros pequeños... Pero era tan divertido. -Já, me peegunto si ahora todi me saldrá mejor- Bromeé mientras Sid seguía la miendome la cara y Kaiser me olía enterito. -Aws, esto se lo debeis a la cabra de Valeriana. Cómo le pega eso de Cabra- Añadí retirando a Sid y Kaiser. -'Enga, que me tengo quw duchar y voaotros ya cenasteis, gordos- Terminé por decir, caminando espatarrado hacia el cuarto de baño. Cuando fui a cerrar la puerta me di cuenta de que estaba chorreando Ketchup y caramelo de chocolate.
-Diablos, me bajo la regla y yo no enterada- Alcé una ceja mirando el rastro que había ido dejando. Luego me tocaría fregar todo, y se quedaría pegajoso ¡Menudo perezón! Finalmente cerré la puerta del servicio, me desnudé, mirándome un momento al espejo sin poder evitar soltar una risita. Me duché rápidamente y me sequé, saliendo del baño con una toalla en la cintura. De repente ni siquiera sabía cómo jardín secreto me sentía. Estaba medio animado por todo aquello que ocurrió en casa de Valeria, pero no me quitaba a Brooke y el viaje de la cabeza, ella no se quitaba con una ducha, como el keptchup.
-¡Quién se puso a lamer mi menstruación!- Grité al ver que el rastro que antes había ido dejando ya no estaba. Encima aun con esas estaba pegajoso. Miré a los perros con los brazos en jarra y una ceja enarcada, Kaiser dormía tranquilamente sobre el sofá mientras que Sid me miraba con la lengua fuera como si dijera "Yo no he sido" -Oh, jovencito, te la vas a cargar. Ya sabes que no me gusta que comais guarrerias. Eres un maldito vicioso- Dije como si de una madre me tratara. Y es que realmente se suponía que no deberían comer esas guarrerías. Fui a la cocina para buscar el fregasuelos y entonces me encontré con algo peor. Me había dejado un par de tabletas de chocolate sobre la encimera, y ahora solo quedaba la envoltura destrozada. Fulminé con la mirada a Sid, bien sabía que había sido él. Kaiser no era tan malditamente goloso, en eso Sid era clavado a mí. -Tienes suerte de que no sea Valeria, o mi venganza sería terrible- Sentencié cogiendo la fregona y tirando a la basura la envoltura del chocolate. Fregué rapidamente el suelo y entré a mi cuarto para ponerme los pantalones del pijama e irme a dormir.

Al día siguiente me desperté de nuevo relativamente temprano, al menos antes de que Valeria se presentase en casa. Tenía medio decidido qué hacer con aquello del viaje, quería ir, y quería ir con Brooke. Aunque decirla aquello no sería tan sencillo. -Seguro que Valeriana se reirá por lo de ayer- comenté mientras acariciaba a Sid. -Pequeño vicioso...- Adoraba llamarle así, basicamente porque el nombre venía del bajista de los Sex Pistols "Sid Vicious" Y bueno, creo que no hace explicar nada más.
Mientras esperaba a Valeria, que probablemente no tardaría en llegar, en lugar debponerme a vestirme y demás me senté en el sofá, vagueando al más puro estilo Damon. Qué pocas ganas de ir a clase tenía aquel día... Me daba tanto miedo acercarme a Brooke para decirle aquello. Y, si era sincero, no me apetecía escuchar ningún recochineo de Val. Por si fuera poco, después del atracón que Sid se habí dado el día anterior el maldito estaba algo "Suelto" y me toco limpiar un par de regalitos del suelo. Encima ahora tenía que volver a comprar mi preciado chocolate...
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Re: Molestando al vecino

Mensaje por Valeria Caprice el Lun Feb 02, 2015 3:52 am

Cuando escuchó a Damon reír y acotar lo de “estar más bueno”, Valeria solo rió un poco con él y negó levemente con la cabeza, no podía evitarlo, de algún modo sabía que él se lo tomaría de esa forma, no le dejaría fastidiarle tan fácilmente sin hacerle ver que no le afectaba lo que le hacía, sin embargo al día siguiente no tendría tanta suerte de poder fingir que nada le ocurría.

En cuanto despertó siguió su rutina usual yendo a hacer ejercicio antes de ducharse y preparar el desayuno junto al almuerzo, agregándole un pequeño detalle a la comida y camuflando el ligero sabor con una que otra especia, quedando todo disimulado y delicioso sin olvidar que la comida de Valeria no tenía este pequeño ingrediente pero sabía igual. Se aseguró de separar bien ambos platos para no llegar a confundir el suyo con el del pelirrojo y se dispuso a ir a despertarlo si es que aún no se levantaba. En cuanto estuvo frente a la puerta tocó y esperó como siempre, siendo recibida por ladridos y un medio despierto ojiverde que le pedía esperar unos minutos. En cuanto él salió ella le miró feo y frunció los labios en modo de broma.

-Siempre con las mismas pintas cachorrito-acotó poniéndose frente a él para arreglarle la corbata, no ajustada sino como siempre, semi suelta y con el primer y segundo botón desabrochados, solo que el nudo estaba bien armado y la corbata derecha, como a ella le gustaba que quedara y como sabía que a Damon no le molestaba aunque el muy flojo no se dignaba a hacerlo por sí mismo. Pronto estuvieron de vuelta en su casa como siempre y cuando su invitado se sentó le arregló un poco el cabello que, para variar, estaba de recién despierto.

En cuanto terminaron de desayunar Valeria le entregó su almuerzo a Damon y partieron a clases, en todo momento la morena se aseguró discretamente que no se mezclaran las comidas a sabiendas de que él era distraído pero aun así asegurándose de no parecer sospechosa ante su amigo, con las cantidades no muy grandes que usó, los efectos deberían verse dentro de unas dos horas y sería una cosa poca asique no se daría cuenta, lo mejor vendría luego de que almorzara pues para entonces el Laxante haría su buen efecto y el pobre Damon sufriría las consecuencias de intentar fastidiar a la que lo alimentaba 2 de 3 veces al día. Por su parte ella siguió su día tranquila, comprobando que no había habido error en su separación de comida y disfrutando de un relajado miércoles.
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Re: Molestando al vecino

Mensaje por Damon Hudson el Mar Mar 03, 2015 7:58 pm

El timbre sonó y los perros comenzaron a ladrar, como venian haciendo estos días atrás desde que conocí a Valeria. Todo siguió normal, y sorpresivamente la morena no comentó nada sobre el día anterior. Aquello me resultó un tanto extraño, pero no le di mayor importancia.
Aquel día tenía un pensamiento principal... El del viaje con Brooke. ¿De dónde sacar valor para preguntarle aquello? Llevabamos sin hablar desde el sábado, y ahora no tenía idea de cómo hacerlo, pero una cosa tenía segura: Quería hacerlo. Y en cierto modo sentía que debía hacerlo.
Llegamos al instituto y me despedí de Valeria normalmente. Durante el día me encontraba jodidamente mal, estaba nerviosísimo. Para rematar las cosas, la jodida Chihuahua no estaba dispuesta a dejar pasar la oportunidad. Había notado que Brooke y yo llevábamos un par de días sin hablarnos, y cómo no, vino a dar la lata mientras yo comía tranquilamente en la cafetería. O bueno... Intentaba comer. Al igual que el día anterior, mi estómago estaba totalmente cerrado.

-Maldita sea...- Murmuré al ver a la manada de la chihuahua acercarse. Por suerte el resto se fue, mientras la rubia se sentaba a mi lado, colocando su bandeja en la mesa. ¿Por qué tenía que venir a molestar? Ni siquiera había querido almorzar con Valeria ya que necesitaba estar solo... Y sin embargo aquella chica no parecía conocer el significado de "dejar en paz".

-¿Discutiste con Brooke?- Preguntó como si nunca hubiera roto un plato en su vida.
-¿Qué más te da a ti? No tengo porqué dar expliaciones a perras entrometidas- Espeté sin ninguna consideración. Generalmente intentaba no ser tan brusco a pesar de que la chica era insoportable, pero ahora me era imposible. Por eso mismo ella pareció sorprenderse un poco, pero sonrió maliciosa como si aquellas palabras le hubieran servido como respuesta, y supongo que así era.
-Ya veo que estás algo irascible... Una ruptura nunca sienta bien- Miré a la rubia enfadado. ¿Acaso era idiota? Me levanté de golpe de la mesa, cogiendo mi almuerzo, y me di media vuelta dispuesto a irme.
-Lo siento, pero tu hedor a chucho me ha quitado todo el hambre. Mejor voy al baño a vomitar- Me alejé de la mesa, la chica iba a reclamar pero entonces una voz sonó por encima de resto.

-¡¿PERO TÚ QUÉ TE CREES?!- Inmediatamente me volví a dar media vuelta, como movido por un resorte. Cogiéndola del brazo se encontraba una chica bajita y con cara de pocos amigos.
-Me dijeron que has ido por ahí diciendo ciertas cosas de mí- Aquello comenzaba a ponerse interesante ¿Qué habría hecho ahora esta? -Sé que no te caigo bien... Tú a mí menos. No me gustaría tener ningún tipo de contacto contigo, pero parece que no opinas lo mismo- La chica apoyó sus manos en la mesa. Apesar de lo pequeña que era daba miedo verla así. -Espero que sea la última vez que mi nombre aparece en tu boca ¿De acuerdo?- Todo el mundo miraba la escena, algunos con cara de no entender nada, otros parecían saber sobre lo que hablaba la chica. Por su parte, la rubia parecía no saber dónde meterse, por un momento incluso me dio pena. -¿Qué era lo que decias de mí? Algo así como que soy... ¿Qué era? Una barriobajera que no encontraría novio e iba por ahí mendigando un polvo ¿No? Además de una cateta que faltaba a clases, una maleducada, y más cosas por el estilo...- Solté una carcajada seca, era irónico que la chihuahua dijera eso... Además, la otra chica era mona. Bajita y con poco pecho, pero no era fea. Incluso me sorprendía el mal carácter que tenía. -Vas diciendo eso de mí, que cuando me dé la gana puedo acostarme con el tio que me plazca, mientras que a ti todos te hemos visto ir babeando detrás de un pelirrojo que no hace más que humillarte. ¡Patética!- La chica no parecía tener pelos en la lengua. Sino fuera porque ya sabía lo insistente que Deborah podía llegar a ser, diría que no volvería a meterse con ella.
-Y por cierto, de barrionajera no tengo un pelo. Mi familia tiene dinero suficiente como para erreglar esa cara de perro que tienes. Y creeme, eso no sería barato.- Mucha gente comenzó a reir, otros nos quedamos serios. Vale, la rubia era horriblemente pesada y demás ¿Pero no se estaba pasando un poco? -No quiero volver a escuchar mi nombre en tu sucia boca ¿Entendido? Quiero que "Learith" siga sonando igual de inocente, y en tu boca todo suena mucho peor.- Tras esto la muchacha, que supongo que se llamaba Learith, parecía dispuesta a irse, y así lo hizo, no sin antes restregar la bandeja de comida de la rubia por toda su cara. Todos comenzaron a reir, incluso sus supuestas amigas, y en cambio la pobre Deborah parecía parscer apunto de llorar. "Creo que ha sido suficiente por hoy" Pensé. Sabia que después de esto ella se pondría más pesada incluso, pero todos se estaban riendo de ella y a mí me daba lástima. Volví a la mesa y le di un pañuelo para que se limpiara.
-Toma, anda. Límpiate. Puedes quedarte con mi almuerzo. Yo ni hambre tengo.- Parecía algo consolada, y me pregunté si habría hecho bien. Quizás con ese gesto le había dado falsas esperanzas... Y en tal caso se pondría el doble de insoportable.
-Deberias dejar de ser tan insistente y... Bueno, deberías de ser menos tú. - Con esas palabras me retiré de la cafetería.
Poco después sonó el timbre para volver a clases. Ahora solo quedaban 3 horas, y yo ni pensaba en el incidente con Deborah y Learith, simplemente maquinaba en mi cabeza cómo hablar con Brooke sobre el viaje. De vez en cuando la miraba de reojo, con miedo de que me pillara haciéndolo.
Las clases transcurrieron con normalidad, a excepción de la penúltima hora, en la que la rubia se levantó sin previo aviso de la silla y se fue corriendo. Todosnos quedamos mirando, y diria que todos pensamos que seguía afectada por lo de la cafetería, quizás no había podido aguantar el llanto. "Es culpa suya por meterse en todo" Pensé sin darle mayor importancia.
Cuando las clases acabaron llegó la hora de hablar con Brooke, me acerqué a ella con el corazón a mil y se lo comenté como pude. Según terminé de hablar me fui rápidamente, no era capaz de hablar con ella sobre lo de sábado.
"Cobarde Damon, eso eslo que eres" Me dije a mí mismo.
Llegué a la entrada del instituto, donde esperaría a Valeria para volver juntos a clase. Durante el camino le contaría mi "charla", si se le podía llamar así, con Brooke.
"Debí comerme el almuerzo... Ahora me ruge el estómago" pensé mientras Valeria se acercaba a mí.

-Hablé con Brooke... Ella aceptó- Anuncié emocionado, tanto que agarré a Valeria dela cintura y la suspendí en el aire, de una manera un tanto exagerada. ¡No podía creermelo! Tenia el convencimiento de que ella se negaría. Aunque se me había quedado mal sabor de boca... Volví a dejar a Valeria en el suelo, con una sonrisa algo más apagada. -Es fantástico... Aunque volví a irme de golpe- Oh, y de nuevo tenía ganas de darme cabezazos contra la pared.

Llegamos a nuestras respectivas casas mientras hablabamos de diferentes cosas. Yo estaba... Raro. Por una parte aliviado y muy emocionado, Brooke había aceptado ir al viaje, pero por la otra seguía nervioso ¿Cómo nos iría en el viaje? Esperaba que bien... Solo quería que pudieramos arreglar las cosas y volver a estar igual que antes. Pero... ¿Y si todo iba mal?
Pasé aquel miércoles comiéndome la cabeza, por suerte nunca he tenido problema en dormir, así que como siempre descansé bastante.
Aún así, al despertar al día siguiente me notaba más cansado de lo habitual. "¿Y si me quedo en casa?", poe un día que faltara no pasaría nada... Pero el Viernes tendría que faltar también, además... Una parte de mí quería ver a Brooke. Eso sin contar que sospechaba que Valeria no me dejaría doemir tan fácilmente. Efextivamente, el timbre y el ladrido de mis perros no tardó en sonar.
"Debo de darle unas llaves" Pensé, al fin y al cabo yo tenía las suyas, y sería mucho más sencillo de aquella manera. El sonido del timbre empezaba a irritarme incluso.
Así que, como de costumbre, hice todo rápido para salir a tiempo, con la diferencia de que esta vez abrí un cajón dela entrada, donde había varios juegos de llaves, y cogí uno. Sí... Tenía un montón de copias, pero solo porque mepasabala vida perdiendo llaves. De esa manera cuando perdía una cogía otra y listo.
Salí de la casa con mis habituales pintas, y nada más salir lancé a Valeria las llaves.

-Es lo justo ¿No? Así no tendrás que llamar ni esperar fuera- En realidad, aunque yo mismo me ponía esa excusa en mi cabeza, quería romper completamente la barrera que había entre yo y el resto del mundo, por lo menos con Valeria y Brooke. Y, aunque yo aun no me había dado cuenta, con ellas esa barrera ya era prácticamente inexistente.
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Re: Molestando al vecino

Mensaje por Valeria Caprice el Vie Mar 27, 2015 12:42 am

Acababa de almorzar y quería un postre así que se dirigió a la cafetería por uno, sin embargo no había alcanzado a terminar de abrir la puerta cuando escuchó un griterío, pero no era el bullicio normal, es más, todo parecía callado alrededor para dejar hablar a una sola voz. Valeria miró curiosa de dónde provenía y era una albina bajita con pintas de niña buena, sin embargo lo que decía le quitaba las apariencias pues llegó a escuchar bien justo cuando la albina le decía cosas sobre perseguir a un pelirrojo y le llamaba patética, vio mientras tanto a quién gritoneaba y divisó a Deborah sentada mirándola con los ojos bien abiertos y en silencio, poco más allá estaba Damon, parado y medio sorprendido mirando la escena, frunció el ceño ¿Y qué hacía que no le ayudaba? Vale, la rubia esa era molesta, desagradable y fastidiosa pero ese tipo de escena… encima todos se estaban riendo de la pobre chica, ¿Le estaba llamando “pobre”? sí, se estaba compadeciendo de ella y no solo eso, estaba ya caminando para ir a parar el chiste de escena, que la niñata esa no tenía para qué armar tremendo escándalo y en medio de la cafetería menos, pero fue en eso que la contraria se retiró mientras partían los comentarios de los idiotas en escena, riéndose y tirando malos chistes al aire en lo que vio al pelirrojo devolverse sobre sus pasos y entregarle su almuerzo a la rubia, diciéndole algo que pareció confortarla un poco y yéndose de la cafetería sin llegar a verla, bueno, había hecho un buen gesto al menos, excepto que la comida estaba envenenada.

Deborah miraba la cajita de almuerzo sin moverse de su asiento y más comentarios seguían, de que siguiera al chico o que saliera con algún comentario o que quién sabe qué más, no se dignó a escuchar más cosas pues partió directo nuevamente hacia la rubia, aparte de todo pues debía evitarse que probara bocado de esa comida con laxante, bastante mal rato que ya había pasado la niña esa. Ni bien llegó a su lado, tan solo un minuto o menos de que Damon se había ido de allí, le miró y tomó del brazo para sacarla de la cafetería antes de que el barullo continuara atormentando. Ella pareció sorprendida y extrañada de que la morena estuviera allí pero antes de que cualquiera pudiera decir nada se volvieron a escuchar más comentarios, Valeria bufó y rodó los ojos para soltar el brazo de la chica y voltearse dándole la espalda, colocando sus dedos en su boca para formar un fuerte y tendido silbido que se escuchó por todo el lugar, acallando las voces por un momento. – Vale, ya que tengo su atención, ¿Serían tan amables y podrían dejar de joder? Me lastiman los oídos – se quejó con el ceño fruncido en un tono audible para todo el lugar.

¡No me digas que la vas a defender! La malnacida es un dolor en el culo, ¡Deberías ver como fastidia siempre! – se quejó un chico cualquiera, a lo que Valeria le miró colocando una mano en jarra. – Vale, y porque ella lo hace tú lo harás igual, pero no solito ¿eh? Sino que respaldado por todo el insti. 200 contra 1, ¡Me parece muy justo! –inquirió en el tono más irónico y hostil que se le hubiera escuchado en público hasta ahora. – Venga entonces, ¡Que sean 200 contra 2! Porque no le veo lo justo a que todos ustedes hipócritas se rían a coro pero no digan nada de a uno luego –amenazó mirando a todos en advertencia con una confianza que, de más está decir, no cualquiera tendría al tirarse sola contra todas las personas que ahí le miraban. – Ya está, se acabó el espectáculo así que pueden volver a comer – Anunció para volver a dar media vuelta hacia la rubia que le miraba ahora a ella sorprendida y con una que otra lágrima cayéndole por las mejillas. Hubo uno que otro comentario más pero la gente parecía ir dispersándose.

Valeria suspiró y miró a la rubia frente a ella. – No deberías comer ese almuerzo, tiene laxante –le explicó sincera y directa apuntando la cajita de lonche y alejándola. – Vamos, te invitaré algo – le dijo volviendo a tomarla del brazo para que se levantara y con la mano libre tomando el lonche que por derecho le pertenecía, aunque no sabía si la rubia estaba enterada de esto. No esperaba ninguna contestación aunque creyó escuchar un bajito “gracias” tras ella, llegó a la barra y pidió un almuerzo y el postre que había venido a buscar de primer momento. En cuanto Deborah tuvo su bandeja se volvieron a sentar en una mesa vacía y Valeria comenzó a comer sin miramientos. – Debería decir que “no quiero inmiscuirme”, pero la verdad sí quiero y te seré sincera – le comenzó a hablar tras comer un trozo de pastel. – Deberías conseguirte amigas, no de esas que fingen amistad y luego te dejan sola frente a los gorilas, de las buenas – le dijo como si hablara del clima, comiendo a ratos de su pastelito. – Si sigues con lo de acosar gente sin razón, cosas como la de hace un rato seguirán pasando y no es nada agradable, ni para ti ni para los demás – le dijo en tono amable pues realmente no iba con ánimo de pelear, bastante voz ya había gastado con el griterío de antes, aunque ella no hubiera llegado a “gritar” como la palabra lo decía, aunque sí había hablado lo suficientemente fuerte para ser escuchada.

¿Sabes? Hay mejores maneras de canalizar la tristeza o la frustración, si tienes problemas o lo que sea no los resuelves haciéndote la chica mala y tratando de hacer ver a otros mal, así solo terminas tú viéndote muy mal –le explicaba sin malas intenciones, dándole otra mordida al pastelito que ya se acababa. – Dime entrometida y lo que quieras, pero de verdad no es lindo ver estas cosas pasar y no me puede negar que tú te lo has buscado, tus “amigas” quizás estuvieron en lo mismo pero ninguna se metió a recibir los gritos o las burlas contigo, no te sigas buscando este tipo de altercados linda –le sugirió como consejo, dando una última mordida a su pastelito para levantarse. – Y ya vale, yo venía a comer mi pastelito a ya lo hice, así que ya me retiro, apresura en comer que queda poco para que suene el timbre – le recomendó con una sonrisa para luego retirarse con el almuerzo de Damon sin decir nada más ni esperar a que la contraria le respondiera, realmente no quería escuchar u posible respuesta pues conocía a las chicas como ella y sabía que muchas veces aunque pasaran esas cosas seguían siendo iguales, tampoco quería saber si su respuesta era positiva o negativa, solo hablarle y ya.

Ni bien salió de la cafetería respiró hondo y suspiró negando, vaya con los problemas… y entonces un par de chicas que conocía se le acercaron preguntando porqué había defendido a Deborah o si eran amigas, Valeria solo respondió la verdad, lo mismo que había dicho antes pero en tono más amistoso, realmente no le gustaban los acosos ni las situaciones del más fuerte contra el débil, sabía que existían inherentes a la sociedad y las vivía día a día, sobre todo en el trabajo, por ello prefería evitar o detener las que pudiera, las que estuvieran a su alcance. Llegó al salón y una que otra chica más se le acercaron, también un par de chicos que pertenecían al salón y habían presenciado la escena, las preguntas eran similares y realmente no le preocupaba, pronto llegó el profesor y todo siguió de manera normal hasta la salida. Pronto las clases terminaron y salió del salón con su mochila, ya que Damon no se había comido lo que preparó no estaría enfermo del estómago así que probablemente le estaría esperando a la salida como ya era usual en ellos.

En cuanto se acercó lo suficiente pudo ver el rostro animado del ojiverde justo antes de que hablara, expresando su felicidad al sujetarla y alzarla del suelo desde la cintura tras decir lo que al parecer le tenía tan animado, Valeria por inercia apoyó sus manos en los hombros del pelirrojo y sonrió animada, de verdad parecía feliz por ello, se notaba que esta chica le gustaba mucho, al menos eso era lo que ella podía ver en él, casi se sintió culpable por el chiste del laxante pero bueno, por la mañana seguro había estado tan nervioso que ni cuenta se había dado de que ella había influido y bueno, ya para qué seguir. Entonces fue bajada de vuelta al suelo y rió un poco mientras rodaba los ojos en lo que se volvían para dirigirse a casa y cuando estuvo a su lado le dio un pequeño zape al ojiverde sin fuerza real, solo como un gesto juguetón. – Realmente no tienes el don de la palabra angelito – comentó bromista y luego lo miró con una sonrisa, dándole un suave codazo. – Pero lo has hecho bien, te felicito, ahora solo debes aclarar las cosas en el viaje y todo estará bien –agregó animada y sonriente. – Hoy es tu día de suerte cariño, la chica aceptó ir contigo y tú no te comiste mi almuerzo con laxante –acotó con una sonrisa inocente, como si no matara una mosca o acabara de decirle que le quería mucho. – Aunque tuve que quitárselo a la chica esa, ¿Deborah, no? Menos mal que justo llegue para ver qué pasaba o se hubiera comido todo y habría estado mal del estómago toda la tarde, pobre niña –dijo negando con la cabeza, como si fuera algo muy lamentable. – Pero como te ha ido bien con Brooke y todo eso, te perdonaré lo de ayer por esta vez, así que tregua –agregó como si nada, palpando la espalda del contrario como si quisiera dejar lo demás atrás con una sonrisa despistada.

Tras esto conversaron de una que otra cosa hasta llegar a sus casas, se despidieron y cada uno fue a lo suyo. A la mañana siguiente Valeria continuó con la rutina de siempre y cuando estuvo lista fue a buscar a Damon, tocando el timbre y escuchando el cásico ladrido de los perros. Esperó unos minutos en silencio y, como era habitual, tras un rato apareció un agitado pelirrojo abriendo la puerta, solo que, contra la costumbre, no salió en seguida y en su lugar le lanzó algo. La morena alcanzó a atrapar el objeto con ambas manos delante de su rostro y pestañeó mientras el ojiverde hablaba, separando sus manos y viendo un juego de llaves en ellas, sonrió animada y asintió. – Gracias Angelito –dijo sincera y luego guardó las llaves en su bolsillo para arreglar un poco el cabello y cuello de la camisa del contrario, yendo a su casa por el desayuno. En cuanto llegaron y estuvo listo todo, sirvió los platos y rió un poco ante la mirada inquisidora de Damon. – No la envenené, si es lo que piensas – acotó para sentarse a comer y tras esto fueron a clases conversando animados, el día era bonito y refrescante, soleado desde temprano y agradable. Llegaron y pronto las clases comenzaron, continuando cada uno su día a su manera y luego volviendo a casa. Una tarde normal al volver aunque sus ánimos no eran precisamente buenos, más que nada por el simple hecho de ser jueves y haber tenido clases de psicología, aquellas que tanto amaba pero desde el incidente solo hace poco tiempo había dejado de apreciar realmente. En el camino preguntó a Damon qué haría con sus mascotas y terminó siendo la encargada de cuidarlos por el viaje, realmente no tenía problemas con ello así que accedió y lo invitó a cenar como despedida. El viernes no fue a molestar al vecino
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Valeria Caprice



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Re: Molestando al vecino

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