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Caso Hache [Priv. Alice Pierce]

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Caso Hache [Priv. Alice Pierce]

Mensaje por Leo Evans el Miér Ago 06, 2014 3:53 am

Esta semana me habían informado de mi nuevo turno de trabajo, siempre quise tener ese turno en el trabajo porqué sabía de sobras que por las noches era el tiempo perfecto para hacer robos o cosas parecidas por las que un individuo tenga que llamar a la Comisaría de Policía. La pereza estaba apoderándose de mi cuerpo y es que me había quedado todo el día durmiendo y me había levantado una hora antes de tener que ir a trabajar, era obvio que tendría que comer algo antes de ir a la Comisaría pero a la vez tenía que prepararme el uniforme y darme una ducha cómo solía hacer cada vez que me levantaba ignorando completamente la hora que fuese por lo tanto nada más levantarme de mi cama me quité toda la ropa y caminé hasta el armario para tomar mi uniforme y mi ropa interior de color rojo ¿Había mencionado que no me importaba estar desnudo por mi casa? Agradecería que fuese con una chica pero al vivir solo no podía tener ese gusto.. Dejé todo doblado encima de la encimera y me metí en la ducha, al ser hombre se me hizo bastante corta puesto que las mujeres tienen demasiada cura de todas las cosas que usan y se suelen tardar cómo veinte minutos para su cabello que naturalmente suele ser más largo que el de nosotros.
Al salir de la ducha me puse el uniforme y me dirigí a la cocina, era hora de hacerme el desayuno-cena por la hora que era, las nueve y veinte de la noche y a las diez tenía que estar allí. Saqué la cosa más rápida que vi, una pizza y la puse al horno durante unos diez minutos, mientras esperaba a que se pusiese crujiente fui a mi habitación a hacer la cama y me colgué la placa de policía en el chaleco que cubría la chaqueta. Preparé la mesa para comer —aunque fuese en solitario siempre hay que prepararla— y cuando el horno sonó agarré la pala de madera y saqué la pizza de allí para ponerla encima de un plato y la coloqué en un plato, después con la ayuda de las tijeras la corté en forma hexagonal y una vez lista fui a la mesa para comer tranquilamente mientras miraba la televisión. Al terminar de cenar dejé el plato en el lavavajillas y salí de mi casa no sin antes tomar mis llaves y colocarme la pistola en el cinturón que incluía el uniforme de policía, que raramente en vez de ser el típico azul ahora era negro, por supuesto que el negro me quedaba más sexy que uno azul por lo tanto por mi parte eran cero quejas al respecto. Sin más, salí de mi piso y comencé a bajar todas las escaleras porqué tomar el ascensor es para gente baja sin ganas de andar y yo era de esos que amaban hacer cualquier tipo de ejercicio, que por algún motivo tenía mi físico.

Me metí en mi coche el cual estaba en mi plaza de aparcamiento y fui rumbo mi apreciada Comisaría, mientras conducía me fumaba un cigarro ¿Qué fumador respetable no fumaba en el coche? Si querías hacerte respetar tenías que hacerlo, por pura lógica aunque suene absurdo. Tardé cómo diez minutos en llegar a mi destino pero una vez allí aparqué mi coche en una de las plazas que disponían, tiré mi cigarrillo al suelo y con la punta del pie lo apagué, siempre había que apagarlos para evitar lo peor aunque en este caso no hubiese mucha naturaleza por el alrededor. Al entrar dentro me fui hacía mi zona asignada desde el primer día que me uní aquí, después del tour inicial que me hicieron me acabaron trayendo hacía mi pequeña zona de trabajo donde tenía una especie de mesa con un ordenador y un par de hojas para los informes que tenía que ir haciendo, era normal pensar que los policías siempre estaban de misiones pero primero deben de trabajar a su objetivo y luego cogen a los mejores para llevar eso al cabo y no fallar ya que cómo es normal cuando se falla una misión la autoestima baja bastante para los dos policias. Al poco tiempo de encender el ordenador vino un policía de rango mayor que el mío y me puso la mano en el hombro -Evans, hoy te va a tocar a ti con el caso "Hache"- Escuchar eso me hizo hervir la sangre de la emoción, había escuchado sobre eso pero nunca me podía imaginar que uno de los dos elegidos sería yo. -Bueno, llévame hacía la sala de reuniones entonces- Guardé lo más rápido que pude todo lo que había usado y luego me levanté de mi silla para seguirlo, era obvio que allí era donde el encargado de la comisaría daría la información sobre el caso.
Siempre he pensado que debe de molar eso de ser el que da toda la información aunque supongo que eso primero lo miraría la jefa de la Comisaría, aunque nunca me había parado a buscar información de cómo iban este tipo de cosas y mi padre nunca me había hablado sobre ellas, ahora me basaba en las series policíacas que me veía antes. Al llegar delante de la puerta la abrí con suavidad sinceramente no sabía cómo podría ser ella la persona con la que tendría que hacer esta misión, no era ni más ni menos que Alice Pierce nuestra Jefa ¿Era para ver la habilidad del nuevo o de verdad habían mirado mi historial? Ni idea, pero eso hacía que tuviese más ganas de empezar la misión de una vez por todas.

Caminé hacia la silla que quedaba libre y sin decir nada el chico que estaba en el "escenario" donde había una especie de pizarra digital comenzó a explicar toda la información básica que teníamos que saber, cómo por donde nos tendríamos que mover, cómo era ese criminal, cómo era su manera de actuar y sobretodo sus armas, lo de las armas era muy importante porqué hay muchos tipos de criminales y el peor que puede haber era el que dispara sin pensárselo, agarra un rehén y aunque hagas lo que él pida acaba matándolo. Según esa información él tenía una arma blanca y otra de fuego, estaba claro que se trataba para la distancia con la que estuviese de los policías, fuego para distancia, blanca para cercanía. Escuchaba todo al pie de letra pero no estaba totalmente centrado en la pizarra, no podía dejar de mirar a mi Jefa, eso de poder demostrarle a alguien con semejante rango mi domino en estas cosas me motivaba más de lo que ya estaba desde que di mi primer paso aquí dentro. -Alice, Evans, sin más les deseo toda la suerte. Consigan detener a Hasiel Bathory lo antes posible- Apagó el proyector que estaba apuntando hacía la pizarra y salió de la sala sin decir nada. Me levanté de mi silla y le tendí la mano a la jefa para ayudar a levantarse de la silla ¿Cómo prefieres que te llame, Jefa o Alice?- Le dije mientras mantenía mi mirada fija en sus ojos castaños y luego le eché un vistazo rápido de cabeza a pies, quería verla en plena acción. Me sorprendía el poder que tenía la jefa cómo para que le tuviesen que decir por el nombre o por rango y no cómo al resto que se les solía decir por el apellido.
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Re: Caso Hache [Priv. Alice Pierce]

Mensaje por Alice Pierce el Mar Ago 12, 2014 11:58 pm

¿Ya era de día? Desvié mi mirada del archivo clasificado que estaba ojeando por segunda vez en toda la noche colocándola sobre la ventana, la cual estaba cubierta por una cortina gruesa pero dejando al descubierto unos pequeños rayos de sol que iluminaban parte del suelo y la pared. Suspiré pesadamente recostando mi espalda de la silla y cerrando la carpeta amarilla de manila, dejándola luego sobre el escritorio y apagando la linterna de luz blanca que me acompañaba siempre que me quedaba trabajando hasta tarde. Eché mi cabeza hacia atrás para luego cubrir los ojos con mis párpados, sintiendo el cansancio acumulado por tantas noches sin dormir. Me quedé así por unos minutos, dormitando hasta que me vi interrumpida por la molesta alarma que no sabía ni para qué la tenía si me pasaba muchas noches sin dormir. Me levanté de la silla pasando a estirarme y sentí cómo me sonaba parte de la espalda y el cuello, me dirigí a la ventana para abrir la cortina e iluminar con luz natural la enorme habitación. Giré sobre mi eje para empezar a dirigirme al baño y me crucé con el espejo completo que estaba en una de las paredes, mirándome con pesadez y cansancio, pasando luego a estirar un poco la única prenda aparte de la ropa interior que tenía: un suéter ancho y largo que me cubría hasta un poco menos de la mitad del muslo y dejaba un hombro al descubierto. Mi cabello estaba hecho un desastre y las ojeras que tenía bajo mis ojos no eran normales, por lo que apartando la vista del espejo, seguí mi camino hasta el baño.
 
Me despojé de toda mi ropa pasando a abrir el agua de la ducha y me adentré en ella colocando una de mis manos sobre la delicada pared de estilo rocoso y cerré mis ojos dejando que el agua me despertara y relajara al mismo tiempo. Tardé aproximadamente cuarenta y cinco minutos en el baño, para luego simplemente decidirme a salir envuelta en una bata de baño. Abrí mi closet sacando uno de los trajes que usaba para la oficina, que consistía en una falda de tubo hasta la cintura color oscuro, una camisa de botones blanca, una chaqueta de igual color que la falda y zapatos altos de tacón. Me quité la bata dejándola en la cama para colocarme la ropa interior blanca y pasé a vestirme lo más rápido posible para que me diera tiempo de desayunar y salir temprano para llegar un poco antes a la oficina. Aún habían cosas que no había podido analizar a pesar de que me había pasado toda la noche en vela. Ese caso, el Caso Hache, era demasiado para que sólo yo lo manejara. Es por eso que los altos mandos habían organizado una junta y pedido que analizara a fondo todas y cada una de las pistas e informes que habían podido reunir.
 
Después de aproximadamente una hora, estaba saliendo de casa ya desayunada, vestida, arreglada y lista para ir a la oficina. Tomando mis llaves, mi bolso y mi café, me dirigí hacia mi auto, pasando a arrancar hacia mi lugar de destino. Tenía entendido que en esta junta tendríamos la oportunidad de saber todo sobre el asesino y yo, como Jefa de Policía, también tendría que dar mi reporte y análisis acerca del caso. No sabía quién sería mi compañero en esta ocasión, pero si me habían solicitado para ir al campo directamente es porque debía ser algo extremadamente importante. Llegué a la Oficina en cuestión de minutos, aparcando en donde estaba establecido y me bajé del auto con rapidez, saludando con una sonrisa amable y un movimiento de cabeza a los chicos de seguridad. Me adentré en el ascensor para subir y al llegar, hice lo mismo que antes con todos los que tenían el ridículo nombre de ‘subordinados’ aunque para mí, eran mis amigos y compañeros de trabajo. A pesar de que no los conocía a todos como quisiera.
 
Cuando entré a la sala de reuniones ya estaban todos esperándome. En mi mano se encontraba la carpeta amarilla del caso junto con mis informes. Pasé mis ojos alrededor de la habitación notando al Jefe de Analítica esperando para dar los detalles del asesino y los numerosos crímenes que había cometido, además de encontrarse allí un muchacho que no conocía de cabellos negros y un representante de los federales. Me senté en la silla de cuero que me habían asignado, al lado del muchacho anterior y no aparté mis ojos de la proyección que se nos estaba siendo explicada. Supuse que como ya no estaban diciendo todo lo que necesitábamos saber, sólo tendría que explicarle a mi compañero mi análisis y así no perder tiempo. Al finalizar la explicación, le dediqué una sonrisa a Angelo, el Jefe de Analítica y lo despedí con un movimiento de cabeza, no hablando hasta que el federal se retiró de la habitación y me pude por fin concentrar en el muchacho moreno que me acompañaba. Giré un poco la silla para poder acercarme a la mesa del medio y dejé la carpeta allí.

—¿Evans? —Pregunté, dirigiéndole una mirada curiosa. —Tú debes ser el nuevo recluta, ¿no es así? Bienvenido a la Oficina. —Le dediqué una sonrisa amble y me reí un poco por sus palabras. —Puedes llamarme como lo desees, somos compañeros de trabajo. No dejes que un simple título de ‘Jefe’ te ponga a tratarme diferente. —Contesté, abriendo la carpeta y pasando mis ojos por encima antes de comenzar a hablar. —Bien, ya nos explicaron lo esencial y la forma que debemos actuar, sin embargo, está más que claro que eso no es suficiente. Me pasé la noche anterior estudiando al sujeto y resulta ser que hay algunos patrones que Angelo no definió. —Comencé, dedicándole una mirada hacia sus orbes oscuros y perdiéndome un momento en ellos, para luego aclararme la garganta y volver mi vista hacia los papeles.
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Re: Caso Hache [Priv. Alice Pierce]

Mensaje por Leo Evans el Sáb Ago 30, 2014 12:16 am

-Entonces supongo que te voy a llamar Alice, ahora somos compañeros de misión así que no hay mejor forma de romper el hielo- Dije con un tono tranquilo, observando de reojo la carpeta que tenía en las manos ¿Cuanta información extra abría allí dentro? Las ganas de saberlo hacían que me hirviese la sangre pero ahora me tocaba esperar para saberlo aunque gracias a su dato extra era más que obvio que allí tendría lo que ella había encontrado -Bien, ahora habrá que ir a por el cargamento necesario para este caso.. El caso Hache- Primera vez que escuchaba una misión con semejante nombre, mi padre tenía misiones con el nombre del criminal y su apellido pero ¿Hache? ¿La letra? A saber, tanta duda me hacía que este trabajo me gustase tanto, porque después de las dudas siempre vienen las respuestas que tanto has estado ansiado saber. -Por cierto, gracias por la bienvenida- Le dediqué una pequeña sonrisa y caminé hacia la puerta de la sala, la abrí y dejé que pasase primero mi compañera; Las damas primero. Después pasé yo y volví a cerrar la puerta cómo estaba esta desde un principio y caminamos hasta una especie de sala donde había cualquier tipo de armas, desde armas blancas hasta armas de fuego, este lugar sin duda sería el paraíso de alguien que fuese un coleccionista de armas. -¿Tenéis una propia tienda de armas o algo?- Pregunté en voz alta hacia Alice, la única persona aparte de yo que se encontraba en esta sala y sin más me acerqué hasta una especie de estantería para colocar las armas cómo metralletas o fusiles, creo que entre todo lo que había aquí lo único que faltaban eran bazokas pero eso lo tendrían que tener los militares ya que son armas de otro grado. Pasé mi dedo indice por todas las armas hasta que me detuve en una, sin duda era un fusil m4a1, hasta yo lo podía diferenciar entre todas las armas que había. Ese fusil lo tenía mi padre en su sala de trabajo, siempre me había dicho que nunca entrase allí pero una vez no pude resistirme a hacerlo cuando mis padres estaban trabajando. Cogí el fusil con mi mano derecha y lo alcé hacia arriba para poder observarlo mejor, era un buen fusil entre todos los que había, creo que era uno de los que más accesorios tenía y desde mi punto de vista era uno de los más ligeros. Después caminé para tomar una correa, me gustaba tener una arma pero no me gustaba tener que tenerla todo el rato en la mano y con una correa al menos podría tenerla apoyada en la espalda, aunque sería ir demasiado desapercibido tenerla en la espalda, nunca se sabe cuando te podrán sorprender.

En silencio caminé hasta una mesa donde al parecer habían bastantes tipos de bombas, granadas y recargas de pistolas normales. -Hmm..- Murmuré en voz baja mientras observaba todo aquello que había en la mesa, tomé una bomba de humo y la metí en su funda correspondiente del cinturón policial. Después volví a caminar hacia donde estaban las pistolas y tomé una pistola 9mm e igual que la bomba de gas, la metí en su respectiva funda, al fin y al cabo si había una funda para una pistola, se tendría que aprovechar. Lentamente mi cinturón tenía más peso que antes así que caminé hacia la puerta y observé a Alice un par de minutos -Por cierto.. ¿Sigues cansada? Te han tenido que dar una buena noche eh..- Me llevé la mano a la nunca y levemente la acaricié con una sonrisa en la comisura de mis labios -A mi desde que vine aquí no me han dado una noche de esas..- Pero a los pocos segundos caí en la cuenta de que cuando estábamos en la sala de reuniones dijo que en verdad fue por estar buscando información.. En estos precisos momentos todo mi ser deseaba que la tierra lo tragase pero sabía de sobra que era imposible -¡Ah! ¡Cierto..! Lo que dijiste allí dentro.. Ignora el comentario que dije antes, tomemos lo que nos falte y vayámonos- Por mi parte creo que no me faltaba nada más, cómo mucho me faltarían las llaves del coche pero las llaves cuando fui a la comisaria donde mi padre era Jefe estaban en una pared al lado de unos policías con ordenadores y si no estaban por aquí tendrían que estar en un lugar semejante a ese, por lógica. Al cabo de un rato, después de ajustarme la correa en el fusil, me acerqué donde se encontraba Alice y la miré fijamente a los ojos para después bajar la vista y le tomé la mano -Deja que el nuevo te comience a demostrar lo que sabe hacer- Hice una sonrisa risueña y caminé dirección a la puerta, comencé a caminar hacia la entrada y salida a la vez de la comisaría y entre todo ese camino me percaté de que en una zona habían un monton de llaves colgadas y busqué los números que tenían cada una de las llaves, pero al final opté por coger la que tenía el número 12 ¿Coche en el aparcamiento número 12? Pues claro, era un buen sitio. Salimos de la oficina aún tomados de la mano y al salir de allí dentro subí la vista hacia el cielo -¿No te parece buena noche para encarcelar criminales?- La miré por unos instantes y tomé aire, de la nada ya habíamos llegado a la zona trasera de la parte exterior de la comisaría, ahora sólo faltaba buscar la plaza de aparcamiento e irnos donde nos habían marcado ir. Metí las llaves en el coche y caminé hacia la otra puerta, me hacía ilusión conducir a mi y por eso preferí dejar a Alice de copiloto y le abrí la puerta -En la vuelta te dejaré conducir a ti si quieres- Cuando se sentó le guiñé un ojo y cerré la puerta con cuidado. Luego caminé hacia la otra puerta y al sentarme en la silla del piloto cómo era obvio cerré la puerta, abrí mi ventanilla, me coloqué el cinturón y puse las llaves en su respectivo hueco para poder arrancar -¿Puedes marcar el lugar en el gps, Alice?- Comenté mientras comenzaba a cambiar la marcha del coche, la necesidad de ver cómo era aquel hombre en persona cada vez era mayor ¿Por qué tan peligroso? Quizás sólo era fama y en verdad era un Don Nadie.. 
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Re: Caso Hache [Priv. Alice Pierce]

Mensaje por Alice Pierce el Jue Sep 04, 2014 10:47 pm

Venga Alice, cálmate. Que es tu compañero de trabajo. Mi mente me traicionaba, seguramente el sueño me había pegado horriblemente como para haberme quedado viendo al muchacho que tenía a mi lado, definitivamente. Suspiré ya colocando mi vista en un sólo punto, el cual era la carpeta manila que sostenía en mis manos y traté de concentrarme en lo importante: El caso de alto perfil que estábamos tratando. La voz de Leo me llamó la atención, haciendo que mirase de reojo para entender lo que se me era dicho pero sin posar mis ojos sobre él, asintiendo finalmente con una tenue sonrisa sobre mi rostro. Sin embargo, mi mirada se colocó en la suya por simple inercia cuando mencionó “cargamento necesario” y sí que estaba clara a lo que se refería. Una de las partes favoritas de ser policía era el trabajo de campo, las armas eran definitivamente una de las cosas que más me gustaban y llamaban mi atención y el hecho de tener que analizar si vale la pena gastar un disparo o no, es  definitivamente estupendo.
 
—No tienes que agradecerme. —Respondí, siguiéndole con la mirada cuando se levantó de la silla e imitando sus acciones, pasando a tomar con una sola mano la carpeta y arreglarme la falda de tubo que se me había subido un poco al sentarme. —Por cierto, la letra distintiva a los otros casos se utiliza en casos de alto perfil como este. Si te das cuenta, todos tienen curiosidad por saber qué tipo de trabajo podría estar realizando el nuevo con la Jefe, pero nadie sabe de este caso. —Comenté a la vez que le sonreía con amabilidad y me sorprendía un poco por la caballerosidad del muchacho. Vaya, todavía quedan hombres con sentido común. Crucé la puerta dedicándole una mirada de agradecimiento sin descuidar la sonrisa de mi rostro y me llevé la carpeta al pecho, para sostenerla con el brazo y así evitar que se perdiera algo de su contenido, a pesar de que había asegurado bien el gancho para que algo así no sucediese. Continué caminando, pasando por mi oficina y siguiendo recto hasta llegar al almacén. Las palabras de Leo me hicieron soltar una breve risa que contuve al subir mi mano hasta mis labios e hice una mueca divertida indicándole que algo parecido era. Dejé la capeta sobre una mesilla que estaba por allí y empecé a caminar hasta las armas de calibre pequeño, de esas que caben en todas partes y no se nota, tomando una para el estuche que tenía en la pierna, de emergencia. Aprovechando la fascinación del moreno para levantarme la falda un poco en la pierna diestra para ponerla en su lugar.
 
Observé de reojo a Leo con una sonrisa divertida en el rostro, se veía como un niño que recién estaba entrando a una tienda de juguetes sólo para él. Me alisé la falda y seguí caminando hasta donde se encontraban mis armas favoritas. El hecho de tener zapatos altos me preocupaba, puesto que estaríamos en bastante movimiento a partir de ese momento, pero no tenía tiempo de cambiarme ni nada parecido, a pesar de que ya había corrido muchas veces con zapatos de ese estilo. Agradecí al cielo que no me provocó ponerme los de aguja sino unos de tacón grueso por lo que así sería mucho más fácil. Taconeé un poco hasta tomar las gemelas, un par de EKOL Firat Magnum, las cuales guardé en los estuches a ambos lados de mi cadera donde el cinturón policial me lo permitía. En el momento en el que iba a dirigirme hacia donde estaban las armas blancas para tomar una simple navaja, pasé al lado de Leo desviando mi vista de él. Sin embargo, me vi interrumpida por su grave voz, haciendo que esas palabras que había soltado me obligaran a girarme con una expresión incrédula a la vez que sentía cómo los colores inundaban mi rostro.
 
Vale, que yo no tengo complejo de autoridad ni me quiero sentir más que nadie por un simple título, pero soy su jefe y eso me hizo querer ahorcarlo ahí mismo.
 
—¿D-disculpa? —Mascullé, mirándole atónita por su sinceridad absoluta. Aunque… en cierta forma, su sinceridad sólo lo hacía más interesante. Sentí las mejillas arderme, definitivamente o me había escuchado cuando le dije que me había pasado toda la noche trabajando en el caso y que por eso no había dormido, aunque mis ojeras y mi cansancio se debía a muchas noches seguidas sin dormir. Asentí ante su acotación sin añadir nada más, muda por la sorpresa que me había resultado Leo Evans y dándome la vuelta para luego caminar como un robot torpe y con tacones, muy diferente a la gracia y habilidad con la que caminaba anteriormente, completamente confiada. Llegué a donde estaban las navajas flexibles, tomé la primera que vi que fuese de alto manejo y la guardé en el otro estuche de mi pierna, que estaba en la izquierda, pasando a respirar profundamente para calmar mi rubor, que gracias al cielo y estaba desapareciendo.
 
Me giré sobre mis talones nuevamente, lista para irnos y tomé la carpeta nuevamente para discutir algunas cosas con Leo en el trayecto, mas sin embargo, como hasta ahora había sucedido, no me esperaba las acciones del ajeno. ¿Qué demonios estaba pasando? Su mirada penetrante me distrajo de cualquier acción que iba a realizar, perdiéndome en esos ojos oscuros como en la sala de conferencias y quedándome sin habla al sentir ese tacto en mi mano. Su mano, extrañamente para un hombre, era suave y tersa y se sentía segura. La tomé con delicadeza y asentí por sus palabras dedicándole una sonrisa de lado. Esperaba que me soltara con decir eso, pero no, seguimos caminando hasta estar fuera de la Oficina agarrados de la mano y yo seguía con la mirada en el suelo con cierta vergüeza. Momento, ¿vergüenza? ¿Por qué? Sentí un bufido de mi subconsciente que yo simplemente ignoré para centrar mi atención en él nuevamente. Llevaba todo el rato en eso.

—Pues tienes razón. —Murmuré, alzando la vista dándome cuenta que ya era casi de noche. —¿Cuándo anocheció? —Pregunté, más para mí que para el muchacho, pero pregunta al fin. Vaya que me había distraído con Leo. —No, está bien. Así puedo comenzar a explicarte mi análisis del caso y darte los detalles que a Angelo le faltaron en el camino. —Señalé la carpeta, explicando el por qué no me había despegado de ella y sintiendo algo extraño cuando sus características de un caballero se hicieron presentes de nuevo al abrirme la puerta, por segunda vez. —M-muchas gracias. —Y me senté, acomodándome el cinturón de seguridad y haciendo lo que me pedía, para luego suspirar. —Bien, comencemos. Hasiel Bathory, sujeto de búsqueda por múltiples asesinatos y un factor sorpresa: su absurda inteligencia.
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Re: Caso Hache [Priv. Alice Pierce]

Mensaje por Leo Evans el Lun Oct 06, 2014 4:11 pm

Después de volver a mencionar al personaje al que tendríamos que detener esta noche puse la llave en la ignición del coche y la giré para comenzar a escuchar el sonido del motor retumbar por mis oídos -C'mon- Puse mi mano en la palanca de cambio de marcha y lo arranqué, no a la máxima pero tampoco a la mínima. Al lado del volante había un botón, no me llegaba a sorprender ya que en todos los coches ya sean de policía o sea una ambulancia tendrían que tener un pequeño extra para las sirenas y el sonido que emitían a mucha gente no le gustaba hasta le irritaba pero a mi en cambio me llegaba a relajar, pero no tanto puesto que estaba en pleno caso y me tenía que tomar todo en serio porque claro, tenía a la jefa de policía a mi lado y seguramente sería cómo una pequeña prueba para evaluar mi rendimiento en el trabajo y a la vez ver cómo trabaja el nuevo policía, a ver si tiene el nivel requerido o simplemente el padre lo metió aquí por X motivos.
El coche disponía de un pequeño dispositivo de GPS y eso me ayudó a guiarme mejor por Sweet Valley ya dijeron donde estaba situada la calle pero yo no es que llevase mucho tiempo viviendo aquí cómo para conocerme la ciudad cómo a la palma de mi mano, pero en un futuro ya tendría que comenzar a hacerlo si quería ir más rápido a detener a alguien y no perder un par de minutos para localizar el destino; Todos los policías sabemos que hasta dos minutos pueden ser vitales para la vida de una persona cuando hablamos de un criminal, ellos no tienen mucha cabeza que se diga y su cabeza son más de pensar en que antes que razonar las cosas es mejor disparar a tu objetivo y en estos casos puede ser un simple ciudadano que ha pasado por ése lugar y se haya extrañado al escuchar disparos pero para algo estábamos los policías, para ayudar a los ciudadanos que no tienen la culpa y detener a la gente a la que se les va la cabeza. Lentamente comenzábamos a llegar a nuestro destino y se comenzaba a notar que era la escena de un crimen reciente, se podían ver a unos cuantos de civiles con los chalecos reflectantes guiando a la gente para que cambie de carril y se busque otro lado por el que pasar, ese tal Hasiel Bathory estaba por estás calles y no correríamos el riesgo de perder a nuestra gente por dejarlas pasar por aquí, con un disparo en la cabeza ya se nos pueden ir al otro barrio y no volver nunca más, dejando a bastante gente en luto y medio deprimida sobre todo si ya tenía una familia formada, a nadie le gusta tener que dar la noticia de que alguien se ha muerto a su pareja o a sus hijos, la verdad es que es más que doloroso.

Por suerte agradecía que no comenzase a llover, no me gustaría que en mi primer caso comenzase a llover de la nada si tengo defectos uno de ellos es que cuando camino por la lluvia sí o sí tengo que hacer ruido ya sea intentando ir de sigilo o yendo directamente al grano, no sé pisar el suelo con agua sin hacer ruido y sobre todo tengo un tick de cuando veo una lata mojada tengo tendencia de darle un pequeño toque o las chuto, cómo si fuera un perro con rabia y viese a un perro que me ladra, si fuera un perro iría a atacar al otro y cómo soy una persona voy a "atacar" a la lata del suelo, pero la gente que me conocía se sabía de sobras mis pequeños detalles que no son del todo importantes pero con cosas cómo estas lo son. Al cabo de pocos minutos terminamos llegando y busqué el sitio más cercano donde aparcar, exactamente al lado de otros coches de policía -Espera aquí, Alice- Me desabroché el cinturón y me salí del coche, caminé hacia su lado y luego le abrí yo mismo la puerta, ante todo se tenía que ser un caballero con las mujeres -Ahora si, ya puedes salir- Me di la vuelta y me descolgué el fusil que anteriormente cogí en la oficina y apunté hacia la pared, tenía ganas de poder usarlo de una vez contra el criminal de este caso y ver que tan buena puntería tengo, si le doy en el músculo o directamente en el hueso. Sé que tengo puntería pero nunca me ha dado por probar hasta cual extremo llegaba -Entonces.. ¿Ahora donde tenemos que dirigirnos?- Giré la cabeza hacía un lado donde había un grupo de policías pero hasta yo parecía tener un cargo más importantes que ellos por lo tanto ellos simplemente serían Guardias Civiles que es algo menos importante que ser un Policía, por decirlo de una manera ellos son más de vigilar que actuar. -Podemos ir con ellos o hacerlo los dos solos, creo que con la segunda opción me podrás conocer mejor ya que no habría más personas aparte de tú y yo- Y de nuevo me volví a colgar el fusil en la espalda y di cuatro pasos, pero antes de continuar me medio giré con una sonrisa ladina -¿Vienes conmigo, compañera?- Y sin decir nada le tendí la mano, estaba claro que yo era un chico que le gustaba más hacer las cosas a su cuenta que con ayuda de los demás, a nosotros ya nos habían informado en la oficina y no nos hacía falta que otra persona viniese a hacerlo y menos si eran unos civiles que sabrían menos que nosotros, cuando antes vayamos a buscarlo por donde está marcada la zona localizada, antes podremos acabar nuestro trabajo con éxito. ¿Quién nos puede asegurar que no mate a otra persona o simplemente se suicide? Nadie, absolutamente nadie nos lo podía asegurar por lo tanto nos tendríamos que fiar del lema que dice "Cuando antes, mejor", todo el mundo conocía ése lema y más si eres policía.
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Re: Caso Hache [Priv. Alice Pierce]

Mensaje por Alice Pierce el Dom Nov 02, 2014 4:27 pm

—Leo, hay un punto muy importante que debemos tener en cuenta. —Comencé, ojeando todos los apuntes que había realizado la noche anterior. A pesar de que tenía la mayoría en mi cabeza, nunca estaba de más el revisar y verificar que no había nada más que pudiese ser perjudicial para el caso. —¿Por qué crees que no hemos podido atrapar a este criminal desde hace ciertos meses atrás? Lamentablemente tiene una forma de cubrir sus huellas que hace que pensemos dos veces la forma en que vamos a dirigirnos a él. —Centré mis ojos en el nombre del sujeto en la parte superior de una de las hojas, mirándolo con cierta molestia y deseando atraparlo de una vez por todas. Mi sentido de justicia me obligaba a hacer todo lo que estuviese en mis manos para que ese deseo se cumpliera y así traer paz a Sweet Valley y a aquellas ciudades que también habían sido víctimas. Desvié mi mirada hacia mi acompañante de ese caso, perdiéndome un momento en su semblante: desde su cabello oscuro desordenado, sus labios fruncidos en pura concentración y sus orbes fijos en la carretera, hay que ver que realmente estaba concentrado en su trabajo y más aún, se podía notar que le gustaba su carrera. ¿Podría ser porque estaba al lado de la Jefe del departamento? No sabía, pero me interesaba descubrirlo aunque fuese por un simple momento. —Lo único que sé con completa seguridad es que es alguien que ha tenido experiencia en la milicia, no por su comportamiento limpio sino por la forma estratega que maneja la información y la emplea. Este muchacho fue, estoy segura, partícipe de algún comando militar o hijo de familia militar.
 
Finalmente habíamos llegado a nuestro destino, estúpido por parte del criminal el haber decidido realizar otro pecado sabiendo que ya teníamos nuestros ojos puestos en él, ¿podría ser simple atracción? La forma que en que trabajaba este sujeto era demasiado complicada, razón por la que también había aceptado el trabajar con “el muchacho nuevo”, como bien le habían apodado a Leo en el departamento. Sabía que era alguien perspicaz e inteligente, por lo que no habría problemas.
 
Las nubes habían decidido escaparse esa noche, dejando a la reina de la misma alumbrar en todo su entorno y permitiendo un clima perfecto para el trabajo que estábamos por realizar. Miré a Leo cuando este se dirigió a mí, alzando una ceja sin entender el por qué debería permanecer dentro del auto más rato, pero no fue hasta que volví a escuchar su voz y entendí sus acciones que inmediatamente sentí el área de mis pómulos un tanto cálidos, por lo que efectivamente mis sospechas se habían hecho realidad: me había sonrojado. Normalmente no lo haría, pero era la tercera vez consecutiva que realizaba sus actos caballerosos frente a mí. Tal vez sería porque quería “ganar puntos” con la Jefa, pero dudaba por completo que se acercara siquiera a ese tipo de actitud ridícula.
   
—Gracias d-de nuevo, Leo. —Le seguí con la mirada, tratando de contener ese sonrojo para que él no lo notara. «¡Venga, Alice, que estás frente a tu compañero de equipo, deja los sonrojos para después!» Me reprochaba mentalmente, tratando de volver a mí misma nuevamente. Suspiré para relajarme y observé todo a mi alrededor, la carpeta se había quedado dentro del vehículo puesto que no sería de mucha ayuda y divisé a un grupo de policías que nos servirían de refuerzos, pero según mis cálculos y opiniones, ir solos sería mejor. Sin embargo, sorprendentemente, Leo estaba pensando lo mismo que yo, por lo que simplemente tomé su mano para empezar a caminar a uno de los callejones que habían llamado mi atención. —Es cierto que parte de mi misión es encargarme de ti, pero confío en que eso no será necesario. —Añadí, dejando un momento a Leo para dedicarle unas simples palabras al jefe del grupo de apoyo y luego volver a él. Si queríamos salir victoriosos de esta lucha, lo más importante era la organización, y después de ella, el trabajo en equipo. Es por eso que el plan con más probabilidades era el que Leo y yo habíamos pensado en conjunto. —Leo. —Repetí su nombre. —A partir de este momento, harás lo que te diga. No vayas a disparar sin necesidad y ten cuidado con el sigilo. Tus sentidos podrán ser corrompidos por lo que debes confiar en tu instinto y nunca, escucha bien, nunca debes actuar solo. ¿Está bien?
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Re: Caso Hache [Priv. Alice Pierce]

Mensaje por Leo Evans el Dom Nov 23, 2014 1:25 am

Me causó cierta risa su carácter del momento pequeña pero matona fue lo primero que pasó por mi cabeza en aquel momento, pero tenía que volverme serio para el caso que estábamos teniendo ya que por reír en voz alta podría saber nuestra localización y sería completamente mi culpa por hacerlo, -¿Hm?- Murmuré alzando la ceja cuando al fin de un pequeño tiempo volvió hacia donde yo me encontraba puesto que se fue un instante hacia el resto de personas encargadas de vigilar la zona. Bajé la mirada hacia mis pies mientras la escuchaba, si me tenía que definir quizás diría que soy un pájaro libre que no obedece y que me fío más de mi instinto que de las órdenes de los superiores pero tampoco le iba a decir que no a todo lo que me fue diciendo, no quería hacer un mal rollo con mi compañera para la noche de hoy. -Bueno, vale pero no lo haré toda la noche- Le guiñé un ojo y me giré en dirección a uno de los pequeños callejones que había en nuestra zona -Pero.. Alice- Hice una pausa y miré hacia atrás, centrando mi mirada sobre sus orbes castaños -Que sepas que si disparan no me podrás decir que no me ponga delante de ti ¿Te queda claro?-  Volví a girar la cabeza para mirar al frente y acabé yendo hacia nuestro destino seguido por ella.

Tal y como me imaginé la oscuridad dominaba sobre cada paso que dabas, cada ciertos metros tenías una farola que decidía ir cuando ella decidía hacerlo. Me gustaba respirar el ambiente lleno de tensión sin saber cuando alguien podía asaltarte por la espalda y tu vida se acababa en ese momento, me encantaba la adrenalina que daban los casos policíacos cuando había muertes por en medio ¿Masoca? No llegaba a tanto, me limitaba a querer encerrar a las personas que mataban a otras -Sabes Alice.. Las noches como estas me encantan- Dije en un tono bajo para que simplemente me llegase a escuchar ella, no le daría el lujo a alguien más escucharme por el momento -Tener casos tan interesantes me dan ganas de pasar por aquí toda la noche hasta dar con el asesino- Me encogí de hombros y levanté la vista hacia las ventanas de los edificios por los que pasábamos, algunas estaban rotas y otras parecían nuevas. Las primeras me daban una pequeña pista de que alguien pudo estar por ahí, nada se rompía solo y las personas que había por aquí que no daban con el perfil del asesino ya fueron metidas dentro de un camión con una entrevista sobre qué hacían en estos sitios y por qué.
En cierta manera tan solo pensar que pudo hacerlo el asesino me daban ganas de darle una patada a la puerta del portal del edificio para abrirla e ir caminando piso por piso a ver si mi pensamiento está en lo cierto o es erróneo. De la nada hubo un poco más de luz ya que las farolas a medida que íbamos caminando iban parpadeando más hasta que algunas iluminaban a la perfección, lástima porque aquel detalle le daba más intriga al momento de encontrarse cara a cara con ése tal Hasiel. Algo dentro de mi quería saber por qué era tan temido por toda Francia.. Tenía que tener un algo que destacase entre todos los criminales que mataban cada semana al menos a dos personas, pero al menos con ellos se podía temer menos y se podrían tomar las cosas más sueltas y no como un asesino tan diario que había llegado a mi ciudad. No lo podía permitir.

Lo que me sorprendió es que en un cierto momento de pasar a tener todas las luces encendidas a nuestra disposición, todas se apagaron a la misma vez. A unos pocos metros de donde nos encontrábamos nosotros se escuchó el ruido de unas latas, como si alguien las hubiese pateado de mala manera. -Prefiero fiarme de mis instintos ahora de lo que me digas..- Murmuré en voz baja mientras echaba mi mano hacia atrás para rozarle la cadera, antes que mi seguridad prefería la de la gente que tenía por mi alrededor. Se notaron unos pasos de una persona de un tamaño quizás mediano para grande, quizás de mi misma altura. Me quedé quieto y me pegué a la pared o mejor dicho nos pegaba, ya que no separaría mi brazo de Alice. Los pasos estaban cada vez más cerca hasta que al final pude escuchar una extraña risa viniendo un poco más adelante de nosotros ¿Sería él o acaso se les había colado otro? Cómo fuese más de uno no me extrañaría, los asesinos suelen ser sigilosos y no hacen un cambio tan radical en el ambiente pero quizás sea éso lo que le hace único. Un disparo sordo pasó por delante de nosotros y a los segundos la persona que disparó pasó por delante nuestro pero por la oscuridad no nos notó. Cuando todo pareció volver a la normalidad se escuchó otro disparo nuevamente hacia nuestra dirección pero a diferencia del otro me tiré encima de Alice, antes había tomado todo pensando que no sabía dónde nos situamos, si disparaba hacia aquí es que lo sabía -¿Qué hago?- Le susurré al oído, si te encontrabas cerca de la persona por donde notabas su respiración podías situar donde se encontraba -Si tanto quieres que obedezca a tus órdenes..- Y sin decir nada puse una de mis manos cerca de su cadera y el antebrazo del brazo opuesto, rozándole la cara; Seguridad ante todo y claro, aprovechando el momento la verdad es que mi compañera tenía un toque interesante que me daba curiosidad.
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Re: Caso Hache [Priv. Alice Pierce]

Mensaje por Alice Pierce el Miér Dic 31, 2014 8:48 pm

Quizás la transición de mi comportamiento para con Leo de ser tranquila a seria lo había tomado desprevenido, pero no por cualquier cosa era la Jefa de Policía, sabía perfectamente cuándo las cosas merecían un comportamiento sereno y cuándo no, y este era uno de esos momentos. Sin embargo, no pude evitar sonreírle ante su respuesta y asentir, puesto que la confianza que me inspiraba en cierta forma me hacía estar tranquila y algo en mi interior me decía que no debía preocuparme demasiado, que todo estaría bien. Cuando pensé que ya podríamos adentrarnos en la misión, escuché a Leo llamarme y me giré nuevamente hacia él, obviando el “¿Qué?” como respuesta que cualquiera hubiese respondido y simplemente alzando un poco el mentón para poder mirarlo a los ojos, no me esperaba que me dijera algo como eso, quizás un “ten cuidado” o un “lo lograremos”, pero no esas palabras… Oh, ¡maldición! Leo conseguía sonrojarme con cualquier cosa que me decía y esta vez no había sido diferente. Desvié mi mirada para luego voltearme y así evitar que notase ese molesto color rosáceo sobre mis mejillas y agradecí que fuese de noche, pasando a caminar pero deteniéndome un par de pasos adelante.
 
—No creo que sea necesario. —Correspondí, sintiendo cómo una sonrisa se asomaba por mis comisuras y mirándole un segundo de reojo antes de que siguiese mi camino, con él detrás de mí. Era increíble la oscuridad del lugar y la falta de cuidado de la zona, no había sino unos pocos faroles en “funcionamiento”, si es que se le podía llamar de esa manera a unos postes que titilaban a cada rato indicando tanto su falta de mantenimiento como que en cualquier momento podían apagarse y hacer que con ello la penumbra se mantuviese, siendo en este caso una desventaja para nosotros. Mis pasos eran seguros y silenciosos, nadie pensaría que estaba usando zapatos de tacón, y en mi mano diestra estaba segura una de las gemelas, resguardada por mi otra mano para que no se me cayera teniendo en cuenta el hecho de que no tenía el dedo índice en el gatillo todavía. —No sabes cuánto te entiendo. —Respondí, esbozando una sonrisa y deteniéndome un momento para ver si era seguro continuar y aprovechando ese momento para girarme hacia Leo y que notase mi sonrisa emocionada. A pesar de que mi concentración en ese momento superaba el nivel normal en una persona, entendía perfectamente a lo que se refería, puesto que a pesar de mi sentido de la justicia, lo que más me gustaba de ser policía era el peligro y la adrenalina. —Este sentimiento es el mejor.
 
Continué caminando luego de decir aquello, notando lo mismo que Leo en los edificios a nuestro alrededor, pero no dándole tanta importancia, más bien, estaba más concentrada en lo que sucedía frente a nosotros. ¿Es que era posible que alguien controlara las luces? Pregunta idiota, pero era lo que parecía. Como acto reflejo, coloqué el dedo índice en el gatillo y ladeé mi cabeza para escuchar bien a Leo, puesto que se había dirigido a mí, y aunque quisiera mirarle para responderle, en ese preciso momento se me era imposible. Mi atención había sido robada por lo que estaba sucediendo. Sin embargo, ese roce en mi cadera me tomó desprevenida, haciendo que alejara mi mano zurda del arma, me pegase completamente a la pared junto con él y la colocase en el pecho de Leo.
 
—L-leo… —Susurré, pero inmediatamente callé. Alguien se acercaba a nosotros. Por simple inercia, me mordí el labio, esperando que ese alguien desapareciese para que nosotros pudiésemos avanzar, o en su defecto, si era el motivo por el cual estábamos allí, atraparlo y deshacernos de una vez por todas del miedo principal de la ciudad. Pero por supuesto no sería nada fácil. Mientras estaba completamente pegada a Leo, bajé la mano de su pecho y la coloqué en el brazo que rodaba mi cadera, pasando a girar el rostro hacia él y mirarle, aunque por la posición, la cercanía y la diferencia de alturas, mi mirada se había quedado en la unión entre su mandíbula y el cuello. En ese momento, rompió el silencio una muy extraña risa. Espera, ¿qué? Mi mente comenzó a analizar a una velocidad muy alta, tratando de entender de dónde provenía esa risa. No era normal. Todo lo que sabía del caso empezó a refrescarse en mi mente como si pudiese ver la información en el papel nuevamente, recordando en ese momento lo que un testigo de París que estaba en un piso superior dijo ante la policía local: “No pude más que escuchar una extraña risa antes de encerrarme en el armario y no salir hasta que ustedes llegaron. Supongo que fue el eco del callejón entre los dos edificios.” Mis ojos se abrieron de par en par y mi agarre en el brazo de Leo se hizo un poco más fuerte por lo que había descubierto, pero en el momento en que iba a comunicárselo, un disparo sordo pasó entre nosotros y no pude hacer más que quedarme callada y esperar el momento perfecto para decírselo.
 
Estaba por girar hacia donde había estado la persona que disparó, pero Leo me jaló hacia el suelo y se tiró encima de mí al momento en que otro disparo se hizo presente en nuestra dirección. Lo sabían. Esa era la única opción clara que tenía en mente, que supieran nuestra posición, y por si fuera poco, la única manera que tenían de descubrirla era si nos habían seguido desde arriba. Por otra parte, la posición en la que estábamos se me hacía un tanto incómoda, no porque el suelo fuese precisamente la razón detrás de ello, aunque por supuesto no era nada cómodo, sino porque tenía a este muchacho encima de mí y muy cerca, al punto de que podía sentir su respiración rozarme la piel y nuestros rostros estaban muy juntos. Además, como si fuera poco, los colores se me vinieron al rostro al momento en que sentí el cosquilleo que sus susurros me producían en el oído y estaba segura que a esa escasa distancia podría notar mi sonrojo con mucha facilidad, sin importar la oscuridad que nos rodeaba.

—E-eh, ahem… —Me aclaré la garganta y fruncí el ceño, dispuesta a ignorar lo que acababa de suceder y volver a centrarme en dónde estábamos. —Leo, escúchame bien. La persona que corrió frente a nosotros fue Hasiel Bathory. —Susurré y me acomodé de manera tal que nuestros ojos estaban fijos en los del otro y nuestros rostros estaban muy cerca. —Quieren que nos separemos, es por eso que corrió en la dirección contraria a dónde estamos y están disparando hacia nosotros, pero no les daremos el gusto. —En el momento que terminé de hablar, alcé la vista notando que alguien estaba apuntando desde arriba hacia nosotros y tomé la mano de Leo para moverme rápidamente a un lado y quedar sobre él. —Ven, tenemos que correr. —Me levanté, guardando la pistola por un segundo para romper mi falda para que quedase más corta y no me molestase al correr. —Jodidas faldas tubo. ¿Vamos?
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Re: Caso Hache [Priv. Alice Pierce]

Mensaje por Leo Evans el Jue Ene 01, 2015 5:50 am

La tensión se podía respirar perfectamente en el entorno, se notaba demasiado que había gente armada por donde tuvieras visión aunque tú no los vieras podrían tener un arma en uno de los bolsillos del pantalón o una pistola en el tobillo esperando a ser mínimamente amenazados para atacarte. Me gustaba la compañía que me habían otorgado para pasar esta hermosa adrenalina de saber cuando te podía venir un disparo en un órgano vital y morirte aunque.. Por mi parte no me hubiera quejado si nos hubiésemos quedado aún con la poca distancia que teníamos cuando me vi forzado a ponerla en el suelo y cubrirla con todo mi cuerpo por su seguridad. Giré un poco la cabeza hacia atrás tras escuchar su apellido ¿Y quién no se haría criminal con semejante atrocidad? Yo hubiese muerto de vergüenza.. Leo Bathory.. O quizás me hubiese dado un tiro limpio en la nuca con alguna de las muchas pistolas que poseía mi padre en nuestra casa por las afueras de la capital francesa. -A sus ordenes, Alice- Dije mientras yo igual me levantaba del suelo para comenzar a correr, o eso pensaba. Alcé las cejas con una pequeña risa cuando se rompió la falda, no sabía que a parte de querer detener a Hasiel quería tener sexo conmigo. -Conmigo no hace falta que te rompas nada, jefa- Le susurré al oído y yo mismo comencé a correr hacia un pequeño callejón entre los dos edificios por donde suponía que venía el disparo tomando su mano, tal y como dije antes, yo me fiaba de mis propios instintos. Lo más sensato era mirar por donde dispararon por segunda vez porque yo ciertamente ni lo ví, simplemente lo escuché y no era un perro para escuchar su zona exacta. Si la persona que buscábamos tenía algún compinche nos vemos obligado a detenerlo por ayudarlo a usar su arma contra nosotros, encima por querer matarnos porque aquel disparo no venía de buenas ¿Qué disparo sería inofensivo sabiendo que anteriormente hubo otro disparo en nuestra misma dirección? -Por cierto- Me detuve delante de una especie de casa para vagabundos. Me causaba gracia que tuviese una especie de banco y un pequeño techo de madera que por suerte era más alto que yo, pero tampoco llovía así que tampoco me preocupaba de que no tuviera aquello -Yo tampoco dejaría que nos separásemos el uno del otro, somos un equipo y los equipos pertenecen juntos en todos los momentos de la misión hasta que detienen a ése cabrón, con mis respetos al criminal- Como si tuviera respetos por alguien tan estúpido.. Pero por educación..

En silencio llevé mi brazo derecho hacia mi espalda y rocé con las yemas de mis dedos el fusil que tomé en la comisaría, ahora me vería forzado a obligarlo aunque yo siempre prefería ir de policía pacífico. Mi lado por decirlo de alguna manera sádico dependiendo la situación y la persona llegaba a ser muy bestia y no me quería llevar por ese camino -Yo creo que el mejor plan sería investigar a fondo los dos edificios que tenemos entre nosotros tanto como el derecho, como el izquierdo- Al decir un lado indicaba con un pequeño gesto de la cabeza el lugar al que me refería, tomé el fusil de una vez y lo sostuve lo más firme que pude, aquella arma me daba muchos recuerdos de cuando yo estaba con mi padre. Lo tenía en su sala de trabajo y nunca me dejó tocarlo porque tenía prohibido entrar allí dentro pero era un niño curioso en mis tiempos mozos y siempre que la casa estaba a solas yo entraba ¿Él lo sabría? Era un policía con sus buenos años de trabajo encima, seguramente sí pero no me decía nada para ver si algún día era capaz de pillarme con las manos en la masa pero a día de hoy, aún nada.
-Yo romperé las puertas de cristal que tienen los portales, pero creo que será mejor que esperemos a que haya mejor visión- Suspiré y me puse delante de ella, no pude evitar recordar lo de la falda tubo así que bajé la vista hacia dicha prenda -Lo bueno de esas faldas es que os remarcan cierta zona que a los hombres nos encanta, si tuviésemos tiempo libre para aprovechar te diría que te girases a ver como te queda por detrás pero creo que no tenemos esa suerte- Esbocé una sonrisa ladina y me seguí acercando a ella, antes la había notado sonrojada y a mi me encantaba poner a las mujeres así. Cuando una mujer lograba ponerse roja sin que yo apenas la tocase era una sensación.. Encima de noche, con tan poca luz.. Porque lo cierto es que raramente había una pequeña luz que no llegaba ni a medio metro que raramente sacaba un poco de luz para ver el lugar donde estábamos, por algo me detuve allí. Lo curioso es que las farolas normales seguían sin luz ¿Sería que no les llegaba? Por desgracia yo no era electricista para poder decirlo con certeza pero podría serlo. -Muchas veces, me siento muy solo Alice..- Susurré cerca de ella mientras baja mi mano con el fusil hasta dejarlo apoyado en el suelo y aprovechaba que tenía la mano ya bajada para colocarla en su cadera -Aunque seas pequeña eres muy interesante y lo mejor que puedo hacer es protegerte por si encuentran algún angulo extraño de disparo y vengan directos hacia nosotros- Las excusas que ponía eran muy estúpidas pero por desgracia, ciertas. El lado bueno que tenía es que si cambiaban de ángulo de tiro harían ruido por el transporte que conlleva a un francotirador moverse, sobre todo para cargar su arma y prepararla en el suelo nuevamente pero ya era una tontería o no tenía mucha puntería o no tenía punto de mirilla y si era lo segundo significaría que era nuevo en el mundo se los asesinatos..

-¿Tienes pareja?- Dije en un tono de voz seguro, mientras que yo la protegía me sentía genial, tendría que poner de hobbie proteger a mujeres que se me hacen interesantes -Sé que estamos en una misión, pero las farolas aún siguen inactivas y tenemos que entretenernos con algo.. Y dudo que seas una policía fresca.. Tienes cara de hacerte la difícil- En mis labios dejé notar una sonrisa bien orgullosa, algo importante de un grupo era conocer a la otra persona así que este escaso momento se aprovecharía al máximo ya que yo a parte de esperar a poder tumbar alguno de aquellos cristales con mi fuerza, quería conocerla un poco mejor. Nunca viene mal tener una amiga en el trabajo con la que poder hablar, aunque sea tu jefa, claro -Por mi parte, estoy completamente soltero-.
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Re: Caso Hache [Priv. Alice Pierce]

Mensaje por Tema Cerrado el Mar Feb 17, 2015 12:29 am

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