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ƒ Mi Fuego entre Tus Manos ƒ

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ƒ Mi Fuego entre Tus Manos ƒ

Mensaje por Revy Yang el Jue Mayo 22, 2014 2:59 pm

Colagge ±Mi Fuego entre Tus Manos±:





Pareja:
Castiel x Revy

Tipo:
Hetero
Romance
Acción

Localización:
París, Francia

Ambientación:
Finales del siglo XIX (D. Gray-Man)


___________________________________________________________________________

CAPÍTULO I.
EL INSTITUTO MALDITO.

Una misión en solitario, o al menos escoltaría a algien de su Equipo, al mismo General Cross, yendo bajo un sereno cielo azul, subidos en lo que parecía una plataforma negra con una cruz gigante adornándola, más bien pareciendo un ataúd con cadenas doradas, siendo éstas asidas por una varonil mano envestida en un guante estilista color blanco.

- Revy, deberás acompañar al General Cross hacia París. Nuestros Buscadores han detectado altas temperaturas en un Instituto cerca de la Torre Eiffel hace un par de meses. Además, nos han notificado de un notable crecimiento de Akuma por aquellas zonas de la capital.- Les había dicho el Supervisor de la Rama Central, Komui Lee, con gesto serio y decidido, en tanto la chica se dedicaba a escuchar con gesto aburrido, aunque más tarde se le animaría, pues habría diversión, y quizá que quemar la adrenalina que en aquellos momentos se le estaba disparando por las venas.

Aún así, el atardecer que tintaba el firmamento no parecía buen augurio. Sentía la fresca brisa de aquel atardecer francés, ya llegados a territorio vecino, cuando el pelirrojo General Cross, altanero como él era, posando una de sus manos sobre su sombrero de copa. Con el uniforme, salvo la ajustada vestimenta con la que Revy vestiría en aquellos momentos, serviría para pasar desapercibida estando en aquél Instituto, "Sweet Amoris", creía recordar que se llamaba. Sabía perfectamente lo que debía, cuándo y cómo. No necesitaba previas órdenes, siquiera del General Cross.

- ¿Tienes cierta sincronía con Grave of María, verdad? - acertaría a decir el General cuando observó levantarse a su escolta y alumna, quizá la única que cumplía cada una de sus deudas por su profesionalidad en robos por subsistencia, en tanto hacía bajar la plataforma hacia un bosque cercano a la propia capital francesa, con discreción. La peligranate asentiría, extendiendo una mano sin apenas mediar palabra, antes de que el General de salvaje cabellera rojiza llameante le diese las cadenas doradas que ataban el ataúd, el cual desaparecía mágicamente bajo el pasto una vez que ambos Exorcistas aterrizaron en tierra firme y se disponían a buscar a un Buscador.- Buena chica. Te dejo todo esto a ti- añadiría con una media sonrisa dibujada en su rostro en tanto revolvía el cabello de la chica.- Trátala bien ¿eh?

- Está bien. Haz lo que tengas que hacer. Yo me encargo..- musitaría la chica emitiendo un sonido frío y de poca emoción, quizá molesta por aviso de hacía unas horas de ese payaso estúpido, y aún así esbozaría una media sonrisa sádica que desdibujaba su rostro, quizá por la adrenalina que estaba deseando quemar. Bien sabía que cuanto más usara el Grave of María, más subiría su sincronía con aquella Inocencia de tipo Parásito que tan bien podía manejar su maestro.

La ciudad estaba bastante concurrida aaquella tarde. Ciudadanos yendo y viniendo como en un vaivén, por trabajos o compras que debían de terminar. El Buscador le indicaría las últimas noticias, que para colmo no eran nada nuevas.

- ¡No te estancian en la Central por ser tan vago, imbécil!- le vociferó la chica.- ¡Así que mueve el culo y a currar!- Bufando por tal molestia, se dirigiría sola en busca de pruebas, por lo que el Buscador se había ganado una reprimenda de la peligranate, quien decidiría seguir la investigación por sí misma, con pasos lánguidos y con gesto de mala uva.

Finalmente llegaría a su destino, una gran avenida donde se encontraría el Instituto, el parque principal, centro comercial y variopintas tiendas. Y ¡Genial! Otro Buscador la esperaba a la entrada, que tenía un manojo de papeles para que Revy pudiese infiltrarse en el escenario del suceso paranormal. Se detuvo, examinando al Buscador en busca de pistas significantes.


- Éste es el Instutito en donde se ha registrado el ataque, Sweet Amoris.- le comentó el Buscador. La chica bien sabía que era un nombre patético y que los documentos que había recibido del joven eran permisos legales y registros de una "nueva alumna".- Por el momento no han aparecido Akumas desde hacía tres días.

- ¿Tres días? Menudos gallinas.- comentaría con desdén la peligranate antes de arrojar certeramente su cigarro terminado en un cubo de basura, recién apagado. Al menos así se sentiría menos estresada y poder comenzar ya la misión que le tenían encomendada.

Aún siendo atardecer, se notaba el calor que se desprendía desde aquel Instituto. Por el momento no había nada por hacer, solo investigar  por ella misma. No hacía falta preguntar sobre el asunto a esos ignorantes. Suponiendo que aún quedaba gente dentro de la edificación, se dispondría a entrar cuando...

- Nunca te he visto por aquí. ¿Eres nueva, verdad?- Era una voz masculina. Justo le había hablado cuando posaba un pie en el patio del Instituto. Cuando desvió la mirada, le vio: Un chico alto, musculado y delgado, de intenso pelo rojizo, y ojos grises, vestido con una camiseta roja con un logo rockero de una calavera con unas grotescas alas con las letras "Winged Skull", una gargantilla negra rodeando el cuello del chico, una chaqueta de cuero negra y pantalones a juego. La peligranate le observó de arriba a abajo, como estudiándolo, aún teniendo el manojo de papeles de registro y legalización bajo el brazo. ¿Quién se había creído ese tipo? ¿Quién era aquél que clavaba su mirada gris en los suyos marrones? Tenía algo extraño, no sabía qué. pero algo se intuía sobre ese chaval.

- Algo así. He de ver al mandamás de este sitio.- comentó hastiada la muchacha de tener que comenzar con el papeleo.

- ¿Entonces?.- comentaría el chico con una sonrisita surcando sus labios aunque en parte mantenía su gesto tosco y serio.

- ¿Siempre tan amable?- inquiría la chica esbozando una media sonrisa cínica e irónica en sus labios, de cachondeo.

- Especialmente con los nuevos, soy Castiel.- comentaría el chico, de paso presentándose ante aquella chica.

- Revy.- se presentaría la peligranate.- Acabo de llegar y me están liando con el papeleo.

- Jaja.- rió el chico.- Sí, ya sé lo que quieres decir. Buena suerte con el idiota del delegado.

- ¿Algún problema con él? - inquiría la chica arqueando una perfilada ceja manteniendo la irónica sonrisa en sus labios, aunque ya se intuía que el delegado principal era un lameculos, como la mayoría de tocapelotas y novatos de la Orden.

- Jaja, no he conocido nunca a nadie tan cortado y serio como ese tío.

- Comprendo... La mayoría son unos tocapelotas y lameculos- corroboraría la chica antes de marcharse con los documentos que tenía que presentar ante la directora. Seguro que era una vieja foca.

Después de hablar un rato con el pelirrojo, se dirigiría hacia donde debía, la sala de delegados, donde la Directora, una tipa toda vieja con un apretado moño recogido, y un chico rubio de ojos castaños claros que parecía ser el dichoso delegado principal, como no tardó en adivinar al observar nada más que su vestimenta. Las gestones le llevaron casi toda la tarde, hasta quedar admitida en aquel centro, de donde salía casi al anochecer y un par de tipos le salían al paso. Silencio. Tales olían a putrefacción, y eso que llevaban sendas hachas en cada mano. De un momento a otro mostrarían su verdadera cara: Criaturas olvaladas, con ojeras y gesto tétrico, que parecían rodeados de cañones, como minas, color negro, gris y una indistinguible estrella pentagonal negra invertida: Akumas.

- Aquí tenemos a los dos primeros cerditos..Oink..Oink.- musitaría para sí la chica, con una sonrisita frívola surcando sus labios. La chica, sádica, cruzando sus brazos por encima de sus hombros, asiendo las pistolas, listas para ser desenfundadas al segundo, que mantenía en las telas marrones con hebillas bajo las axilas. Así que ya salieron de sus cloacas. Una sonrisa macabra y sádica, casi con la pura diversión marcada en su rostro. Un brillo morado aparecía en cada uno de los cañones y los rostros de los Akuma parecían imitar la sonrisa frívola de la peligranate, que desenfundaría rápidamente y de un solo tiro de las dos hizo desaparecer a ambos, explotando sus cuerpos de un plumazo. Las balas, aunque vacías y de recubrimiento de acero, así como al leve retroceso que pueden causar, pueden atravesar el hormigón creando orificios de entrada y salida, y al contacto con el cuerpo de los Akuma, se dibujaba en ellos un símbolo rojizo y negro, como un crucifijo y varias runas antiguas rodeando éste y un fondo negro.

Por suerte no había casi nadie por los alrededores, y los pocos que quedaban rezagados se refugiarían, aunque, había alguien que observaría a la rebelde chica y las explosiones creadas al contacto de aquellas Balas. Se daría cunta que era Cross, aunque no hacía falta que éste la observara todo el rato

Pasaría una larga noche antes de poder comenzar un día nuevo y comenzar en serio con la investigación, así que se despertaría temprano y abandonaría sin desayunar la posada donde la Orden había reservado noches para ella y el General Cross, aunque suponía que éste rondaba por los alrededores haciendo de las suyas entre mujeres y vinos caros.

Ingresaría nuevamente en la clase que le iba a tocar una vez hechos los debidos registros. Estaba en la misma clase que ese chico pelirrojo y el delegado principal, además de una rubita de bote que era la más popular, llamada Ámber, la hermana pequeña del delegado Nathaniel, junto con sus dos amiguitas, Li y Charlotte. Entre clases aprovechaba para investigar el suceso de aquel calor sofocante, en vez de estar en el Patio o a menudo se saltaba clases para seguir con la investigación.

Aquella tarde seguiría. A la vieja le valía la escusa de quedarse a "estudiar".. Hasta que unos pasos que venían del hueco de las escaleras interrumpieron lo que buscaba.

- ¿Quién anda ahí?- Inquiría la chica con mirada frívola al estar en los sótanos e investigando entre unas grietas de cemento algo derretidas quizá por el calor, aunque ese alguien era Castiel, que se había quedado aquella tarde, quizá sospechando de aquella chica, ya que notaba que en el Instituto pasaba algo extraño con las temperaturas, y parecía ser el único que lo notaba.- Ah, eres tú, Castiel.- Añadiría la chica con gesto serio bajando su mano de una de sus fundas, ya que estaba a punto de desenfundar una de sus pistolas gemelas.- Y tú..- añadiría con cierta desgana al ver a alguien más entrar en los sótanos con el pelirrojo. Y para colmo, era el rubito del delegado.  ¿Acaso tenía algo que ver ese estúpido lameculos?

Hacía un calor insoportable ¿O quizá, además de Castiel, lo sentía ella? De hecho, había unos guantes de motorista rojos oscuros y negros, que la chica tomó con cautela. Estaba claro que en aquella grieta había algo, y por el que el cemento no estaba correctamente unido. Se notaba aquel calor desde ahí.

- Revy- espetaría el chico acercándose a ella y pasando por su lado, por la puerta abierta de los Sótanos. que a alguien se le debía de haber olvidado. La chica, sospechando que alguien había olvidado la prenda en el sótano, y observando que era el pelirrojo quien hacía un gesto, se los lanzó certeramente con un leve gesto, los cuales ñeste cogió al vuelo enseguida.- Supongo que esos tipos con túnicas beiges no te dieron buena información...

- Bingo -acertaría la mujer con una sonrisita enmarcando sus labios ante el comentario de Castiel.

- Hemos dedicido contártelo todo.- informaría el delegado. Aunque a ella, se lo sudaba entero, le daba igual, estaba segura de que el rubito lameculos se dedicaría todo el tiempo a decir gilipolleces. Y además, ¿él qué sabía de todo ese asunto? Seguramente ni media palabra.- ¿Te saltaste las clases y usaste los recreos para este asunto, me equivoco?

- ¿Y a ti quién te ha dado vela en este entierro, idiota?- Inquiría el pelirrojo desviando la grisácea mirada hacia éste con una frívola y desafiante mirada.

- Tsk.. ¿Vas a estar parloteando como un nenaza o vamos al grano?- se mofó Revy del rubito delegado, una vez bufó hastiada de tanta gilipollez. Estarían echando chispas si no fuese porque Castiel fue quien calmó los humos de la peligranate.

- Sígueme. Tal vez el resto no estén muy atentos..- sospechó el chico, al que la peligranate seguiría hacia, ni más ni menos que la azotea, donde nadie podría molestarles, dejando a Nathaniel ocupado de sus asuntos. El chico algo sentía, que podía confiar en aquella chica.- Esos tipos llevan merodeando semanas. Hace un par de meses nos estamos asando de calor, sin razón aparente.- añadiría el chico, tras coger unas llaves y subiendo unas escaleras guiando a la chica hacia, lo que parecía los pisos superiores antes de abrir la puerta que daba acceso a la Azotea del Instituto.- Nada mal ¿no crees?- Sonreiría el chico justo antes de que se pudiese ver parte de la capital en su esplendor, así como la misma Torre Eiffel.

- Jm.. Nada mal.- aprobaría la chica desviando la mirada hacia el pelirrojo.- Agáchate.- Sugeriría la mujer al sentir nuevamente aquel olor a barro podrido y al verse alzarse veinte Akumas exactamente buscando presa.. o ser cazados. Revy cruzó nuevamente sus brazos por encima de sus axilas asiendo así sus pistolas gemelas. Y entonces surgiría de sus labios una media sonrisa macabra y sádica, y con una mirada jactanciosa, irónica y frívola, que combinaba con el gesto de matar por diversión a aquella chatarra, disparando certeramente a cuatro de ellos al principio ya que les estaban apuntando a ellos.- Así que esta vez sois veinte,.. cabrones.. Que empiece el show..

Estilismo, equilibrio, precisión y fuerza.. Cada disparo que ella lanzaba de sus pistolas era certero, por lo que cada Akuma al que disparaba, explotaba rompiendo el silencio de aquella calurosa noche. Estaba claro que cumplía su deber y se divertía peligrosamente matando a cada uno de esos enclenques. Hasta tuvo que tomar impulso para terminar con los últimos tres subiéndose a la plataforma en la que estaba la puerta de acceso a la Azotea, mostrando así su implacable apodo de "Dos Manos". Una vez terminaría el show, Castiel tuvo tiempo de levantarse y quitarse de encima pequeñas piedrecitas que caerían sobre su chaqueta de cuero negra en tanto la chica bajaba d eun salto de la plataforma y se quedaba sentada en una de las cajas que había cerca, junto a Castiel, qu ese había encendido un cigarro para calmar el nerviosismo que le achacaba.

- ¿Qué eran esos tipos?

- Akuma. Armas creadas para matar a la gente.- contestó la chica.- La principal presa de los Exorcistas.. Normalmente montan un pollo por un suceso paranormal como el de este Instituto.- añadía la chica, desviando la mirada a los ojos grisáceos del chico.

- Así que vienen por este calorazo.- musitaría el chico observando a la chica hacia sus ojos marrones.- Hace poco hubo un incendio en un parque cercano a esta zona. El viento debió arrastrar la causa hacia los sótanos.- narró el chico en tanto la mujer escuchaba en tanto asimismo se encendía un pitillo una vez sacó uno de la caja de cigarrillos que tenía en un bolsillo trasero de sus pantalones, con un encendedor negro con el emblema de la Orden estampado color grisáceo, asimismo sacado de aquel bolsillo. El tiempo transcurrido se sabría de un par de meses, exactamente cuando notificaron de los sucesos en la Orden Oscura. Y el hecho de que los guantes fuesen de Castiel, cosa que él admitiría al estar en los sótanos hacía rato, era probable que el chico fuese un huhuésped, un compatible con la Inocencia.. Tenía esa sensación, pero no estaba completamente segura.- Pareces pensando profundamente en algo.- comentaría el chico al notar la profunda aunque ausente mirada de la chica, cuyos ojos parecían fijos en el chico, y a la vez en "otro mundo" al estar meditando con gesto serio las probabilidades. La chica echó una calada, suspirando.- ¿Qué ocurre, Revy?

- Pasa que puede existir la mínima posibilidad de que seas un Huésped, pero no hay nada seguro, por ahora- contestaría la chica, que le explicó lo relacionado con las Armas Antiakuma, la Inocencia y la posibilidad de que él fuese un Compatible con aquel suceso paranormal. Sus explicaciones eran claras y se lo contaba porque.. ¿era su deber? No solo por eso. Sentía que podía confiar en ese chico, y podía narrarle cosas sin sentir vergüenza alguna. No sabía porqué.. Pero así lo sentía.

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CAPÍTULO II:
Castiel "Puño de Fuego" Leorux

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Habían pasado un par de semanas desde el segundo encuentro con Castiel y de que éste le narrara a Revy la causa del suceso paranormal y que él presenciase de boca de Revy los sucesos y la existencia del Conde y los Akuma, cuya aparición y ataque era cada vez más evidente. El Instituto parecía más maldito que el Castillo de Drácula con tanto Akuma rondando por ahí y por la ciudad entera.

Una cosa estaba clara, aquel incendio provocado tendría que haber surgido por algún factor, daba igual el caso, pero el aire bien pudo llevar lo que causaba aquella ola de calor que solo Castiel y ella podían notar, y mucho más estado en ese sofocante sótano. Y aquellos guantes estaban impregnados de algo.. Lo había notado con solo al tacto, y dado a que eran de Castiel debía suponer que era Compatible con la Inocencia.. ¡Bingo! Quiza el viento trajo un trozo de Inocencia desde aquel incendio forestal, cosa que, obviamente, causaría el fenómeno.

Durante aquellos días la estancia con Castiel le era más familiar, menos pesada, y estaba cada vez más segura de que él era Compatible con aquella Inocencia y quizás un nuevo compañero. Sabía de él que no tuvo buen pasado y por ello era tan rebelde y solitario, como ella. Poco a poco, cada uno, en tanto ella ayudaba a Castiel a investigar por los alrededores, por donde no hacía tanto calor como en el Instituto. Castiel vivía solo, ya que sus padres eran azafata y piloto, respectivamente.. En cambio ella, estaba sola desde hacía años atrás, aunque no le apetecía contarle todo a Castiel, ya que él estaba llevando una carga demasiado grande, y estando solo con su perro, al cual había conocido aquel mismo día, y al momento al can le había caído bien, y era raro, ya que el canino se enfadaba con casi todo el mundo.

- Es raro, nunca se había comportado así con nadie. Se nota que le has caído bien.- le diría Castiel aquella tarde que salían juntos con el Beaucerón, aunque le daría lástima que se quedara solo y llegasen a cogerlo en la perrera.- No tienes buena cara ¿estás bien?

Le había pillado meditativa con todo ese asunto del can, para que no se quedase solo, y asimismo sería un sacrificio llevarlo a la Orden, aunque era posible llevarlo como mascota sin que se haya visto afectado por la Inocencia.

- Supongo que no será ningún problma llevar a Demonio a la Orden. Algunos prefieren llevarse sus mascotas aunque no estén ligadas a la Inocencia.- contestaría ella para ranquilizar al pelirrojo, pues ni en pintura pensaría dejar a Demonio a manos de unos imbéciles, ni mucho menos de una perrera.

- Es muy amable de tu parte al haber pensado en Demonio- comentaría el chico con una sonrisita acariciando la cabeza al perro por detrás de las orejas. Algo que hacía emerger a la chica una sonrisita verdadera, agradable y amable, casi dulce, sintiendo que desde ese momento podía proteger a Castiel com su deber, matando a los Akuma, aunque bien sabía que se podía cuidar bien él solito.

- Es lo menos que puedo hacer por él.- comentaría la chica, aunque algo se intuía. Aquella pequeña pausa de los Akuma solo había hecho mella en su mente para pensar en una estrategia si sucedía algo.

- Oye, Rev.- la llamó él levantándose usando quizá un apodo cariñoso o amable para ella, aunque ella parecía darse cuenta, aunque no cambió de gesto.- Esos Akuma van a seguir pululando por aquí ¿verdad? ¡Me ponen de los nervios!

- Mucho me temo que sí.- contestó ella para tratar de aplacar la ira de su amigo.- Es su sed de sangre y de evolucionar lo que les lleva a matar. Es probable que los guantes que posees hayan sido tocados por la Inocencia de este suceso paranormal. Me mencionaste que quizá el viento arrastó el calor hacia la zona del Instituto ¿me equivoco?- acertó a decir la chica, lo que el pelirrojo asentiría, comenzando un paseo con Demonio y con ella, y le narró sus sospechas, quizá nada mal encaminadas.

La concentración de Akuma en el Instituto era más evidente que nunca la noche siguiente, incluso varios alumnos y profesores habían sido atacados. Akumas de nives 1 y 2, los cuales eran diferentes a su anterior nivel, así que Revy ahí se presentó. Se le había soltado el cabello, pareciendo así más amenazante.

- Innosensu...hatsudou!- declaró ante el silencio de los pasillos y al oler nuevamente a lodo podrido, el inconfundible hedor de los Akuma. Cuando se activó la Inocencia, de cada uno de los brazos de las pistolas nace una plateada cadena con adornos en negro y rojizo, uniéndose entre sí mediante un adorno similar al estandarte de la Orden Negra, dándole la capacidad de disparar balas de Inocencia interminables a placer, pues al parecer la Inocencia se encuentra en el cargador de balas.

Al fin los Akuma se presentaron, de ambos niveles, más del primero que de segundo nivel, lo que haría la cacería. Sala de delegados, Aulas, Sala de Profesores,.. alunos alumnos alumnos y profesores ya estaban muertos. Solo hacía falta ver sus secos ropajes que enfundaban sedas cenizas. Explosiones por doquier a la vez que ventanas y puertas se rompían de un estruendo. Una masacre por ambos lados. Su gesto no decía nada, su mirada era vacía, tampoco sonreía como cuando quemaba adrenalina. Le habían tocado los cojones, y ella se ocuparía personalmente de amasacrar. Los de nivel dos quizá estarán en la retaguardia, esperando el momento propicio para atacar. Una estrategia nada mal, y sin embargo ella olía ese hedor más fuerte, a sangre y a poder mucho mayor. Cartuchos de las pistolas y balas caídas por doquier por el suelo, desperdigadas. Por suerte se recargaban automáticamente por poder de la Inocencia.

El pimer piso estaba infectado de la misma escoria, hasta la Biblioteca y el Aula de Ciencias.

- Pareces estar divirtiéndote ¿eh, Exorcista? ¿Qué andas buscando con tanto ahínco?- habló socarrona un Akuma femenino qu eblandía un par de especies de ametralladoras semiautomáticas. Por el rabillo del ojo podía ver claramente su rostro: grisáceo con una estrella pentagonal invertida negra en la frente. El cuerpo era enorme, y se podría observar que había roto parte del techo y la Aoztea. Parecía una araña enorme pero de carne y hueso por seis de sus "patas", ya que las dos delanteras, es decir, sus "brazos", eran ocupados por dichas ametralladoras negras semiautomáticas, su boca era "nula", o eso parecía de no llevar una máscara que le ocultaba una nariz superlativa y una gran linea surcando el rostro de oreja a oreja. La mañana despertaba, ya había sucedido el ocaso matutino y el alba.. Así que estuvo toda la noche de matanza y solo ese Akuma de nivel dos como postre.. Interesante.


- A ti, sabandija- contestaría la chica con una macabra sonrisita desdubujando su rostro. Desafiaba la mirada del Akuma- No me extraña que seas una bola carne con patas- añadiría, provocadora, incitando al Akuma para que atacase.

-¡No caeré en esa sucia breva!- enseguida el Akuma enrojecía de ira, comenzado a disparar de sus ametralladoras en tanto avanzaba por el pasillo de la primera planta.

Las ocho y media de la mañana, comienzo de las clases, aunque por tal masacre ponía en duda. Revy había recibido varias heridas aunque otras las había desviado con sus balas de las Cutlass. La directora, Castiel, Nathaniel, Lyssandro, Kim, Violetta y otros estaban justo en donde la derrumbada puerta.

- ¡Pero ¿qué es todo este estropicio?! ¡Espero que tenga una buena escu....!- vocoferó la anciana directora, furiosa, a la vez que Revy tomaba unas cadenas doradas, por lo que la directora silenció en el acto, interrumpiendo su frase al ver la decidida y fría mirada de la mujer.

- ¡Cierre el pico por una vez, señora!- aplacó la peligranate, al hacer emerger del mismo subsuelo el conocido ataud negro con una enorme crus dorada, bien cerrado por un candado y las cadenas. Tras quitar el cerrojo y deslizar su brazo para quitar las cadenas doradas, alrededor de uno de los dedos de la mujer salían inscripciones blanquecinas.- On Abata, Ura, Masarakato On, Gataru - Convocó para hacer que el enorme ataúd se abriera, dejando vislumbrar una luz blanca cegadora y un cántico citado por una mujer vestida de kujos con un adorno en la cabeza en forma de mariposa gigante granate.- Grave of Maria...hatsudou... Magdala Curtain...

Al ser convocada esta técnica, de la boca de la susodicha llamada, surgiría una melodía que formaría una cúpula que haría invisibles a la directora y los alumnos ante los ojos del enemigo, aunque.. no estaba perfeccionado y tendría que usar más concentración.



- Ahora dime, ¿estás lista o no, basura encarnizada?- inquiría con una ácida sorna observando al Akuma femenino con frialdad. 

Ya era hora, cara a cara, la Akuma no poría atacarlos al resto, y mucho menos al pelirrojo, a él lo protegería hasta la muerte si hacía falta. Las pistolas gemelas brillaron con intensodad ante la fría sonrisa macabra de la chica. En el segundo nivel el poder aumenta y las pistolas se adornan con motivos granates y rojos, como si fuera una hiedra que viaja desde la empuñadura hasta medio cañón de las mismas pistolas, y la apariencia de los cañones es más efectivo y mortífero.


- ¡Siempre lo he estado, Exorcista!

Tiroteos por todo el Patio. Así comenzaría la encarnizada batalla en tanto el cadáver de María cantaba aquella melodía de la Cortina de María, para que así Castiel y el resto quedasen protegidos.

- ¿P-Pero qué demonios es eso?


- Pronto lo sabremos.- Era la tranquila actitud de Lyssandro, el mejor amigo de Castiel y quien trataba de mantener la calma, como de costumbre, ante la pregunta de Nathaniel. Por raro que pareciera, Castiel no hablaba. Simplemente estaba observando la pelea, que cada vez iba tomando peores tornas.

Revy trataba de darle al blanco, se veía que la piel era como una coraza. Hasta hubo un momento en el que la chica fue lanzada a una pared, el cadáver "revivido" se deslizó saltando hacia el tejado del edificio cuya pared se derrumbaría muy levemente debido al impacto. El Akuma femenino había cambiado tas tornas del combate al cambiar sus armas por unas garras metálidas, al poder cambiar la forma del metal, la cual era su habilidad principal como Akuma de nivel 2. Castiel simplemente estaba con los puños apretados, envueltos en los guantes, que comenzaban a generar calor. Sin poder pensarlo dos veces, el chico salía de la cúpula en dirección a la chica, que había caído en unos escombros de una pared enfrente, y parecía insconsciente...¿O no? Aún así, al notar el calor que desprendían sus guantes de motorista rojos, tocó sin pensarlo una mejilla de la chica,con gesto preocupado, ya que deseaba verdaderamente que su amiga estuviese bien, habiendo esquivado por poco un golpe de la Akuma al ver que un humano se escapaba de su defensa, lo que Revy se levantó costosamente al recibir ese calor del chico, con un hombro y la frente ensangrentada, pero aquéllo parecía gustarle, y le motivaba para seguir peleando contra esa Akuma. Era sádica y un poco suicida. Una de las pistolas brillaba en un tono nacarado.

- Bram Blazer. (buramu bureizaa, Disparo de Bram)- Al ver a la Akuma acercarse a ellos, alzó la pistola hacia los ojos de ésta. Ejecutó Una versátil técnica de ataque, requiriendo tiempo de preparación de 15 minutos. Después de que una o ambas pistolas brillen un poco más en una luz nacarada que el primer nivel, este ataque dispara una bala que crea una especie de onda de choque directamente al objetivo, aunque es un disparo más potente que las normales. Puede usarse con una o con las dos pistolas a la vez. El rectroceso al disparar aquel tipo de bala la haría frenarse un poco hacia atrás con los pies, o...¿Se detuvo gracias a que Castiel la había sostenido al ver el tremendo impacto causado en los ojos de la Akuma, el cual dio un alarido de dolor lo que dio tiempo a ambos escapar por el momento?.

- Menudo impacto.. ¿Estás bien?- quiso saber el chico tomando de la muñeca a su amiga para poder correr en otra dirección.

- ¿Te refieres a ésto?- inquiría la chica señalándose las zonas donde sangraba un poco al detenerse en un callejón tras haber despistado a la Akuma. Revy estaba apoyada en una pared y Castiel frente a ella. Quizá estaban pendientes de la presencia de la Akuma, cada vez más cerca. Revy aún olía a putrefacción, Castiel poseía una mano colocada en una mejilla de Revy- Este tipo de heridas no es nada. Solo los nenazas se quejan por eso.

-Podrías haberte hecho más, idiota.- comentó él en un tono agradable, esbozando una sonrisa, a la par que ella, aunque por supuesto estaba preocupado por ella.

Al mirarse a los ojos, seguramente se adivinaban los pensamientos uno del otro. Sin quizá se diese cuenta, alrededor del guante de la mano libre comenzaba a formarse un calor quizá cálido para él, una especie de bola de fuego. Quizá estaba reaccionando ante una posible amenaza. Estaban un buen rato mirándose fijamente, quizá una trampa para el enemigo. Y la Akuma aparecía, en el extremo del callejón, por lo que, al segundo, en tanto Castiel con cara de malas pulgas, lanzaba la bola de fuego formada en el puño y Revy, con una sonrisa y mirada frívola, daba en el blanco con una bala disparada de una de sus pistolas gemelas, hacia la zona de la cabeza, lo que ocasionó que la bestia cayese hacia atrás por su propio peso, causando un ardiente impacto. Revy, sorprendida, bajó la mirada hacia el guante del chico que había disparado. Ahora los guantes, negros y rojizos, se le añadían unas cruces platinadas con un aura entre rojiza y verdoso pálido, así como extenderse hacia los codos adornándose con "hiedras" color negro. Revy asentiría mirando al chico, que la mirada casi tan sorprendido como ella, y quien salió con ella el callejón.

- Nada mal.. María.- convocaría la chica al ver que la Akuma daba un fuerte golpe a un edificio, furiosa, lo que nuevamente la melodía notoria de la Magdalene Curtain los cubriría a ambos, lo que la roca destruída no les afectaría para nada.- Es hora de acabar con ese montón de chatarra ¿no crees? Tu Inocencia ya se ha activado.-añadiría la chica desviando la mirada hacia el pelirrojo, que cada vez estaba más acostumbrado a llevar aquellos cálidos guanteletes, que comenzaban a emanar fuego por lo que Castiel estaba sintiendo en ese momento.

Esa Akuma había derribado parte del edificio en el que, al menos, le dejaban asistir, aunque el estar con Revy y en otro lugar lejos de París, y junto con Demonio, su perro Beaucerón que siempre iba con él. Revy comenzaría a notar flaquear el cuerpo, al tener que concentrar un segundo impacto como el de hace unos minutos, además de controlar a la vez el Grave Of Maria.

- ¿Por dónde te metiste, maldita?-profirió la Akuma e,ojada. En tanto, cuando la cúpula que protegía a Lyssandro, Nathaniel, la directora y el resto se disipó, el grupo se escondería en un callejón lejano, y aún así, el cántico de María los cubrió nuevamente, pues el edificio se estaba derrumbando por el fuerte golpe. La cúpula que cubría a Revy y Castiel se disipó cerca de un lateral del Akuma.

- Por aquí, basura con patas.- era Castiel, que aparecía junto con Revy con los guanteletes activados y emanando una lengua de fuego de ellos, y emanaba una fría sonrisa de sus labios.

- ¿Estás listo, Castiel?- inquiría la chica que se encontraba junto al pelirrojo, aunque no era necesaria hacer tal pregunta, sabiendo cuál era la respuesta del chico.

- Por supuesto que sí ¿qué te crees? Este poder es el que hace frente a los Akuma ¿verdad? ¡Pues adelante! Kagerō ("Llamarada")- Castiel concentraría una determinada cantidad en sus guanteletes, y después tal llamarada se lanza al enemigo en forma de un proyectil de fuego.

- Je.. ¡Ikuso!.. Bram Blazer. (buramu bureizaa, Disparo de Bram)- Nuevamente, después de que ambas pistolas brillasen un poco más en aquella luz nacarada, aquel impacto doble se disparó hacia un lateral del Akuma que no estaba protegida por sa "coraza" o hacia algún lateral en la que la misma estaría abollada. Era usado con ambas pistolas gemelas. El ataque combinado causaría un ardiente impacto que haría explotar a la Akuma entre alaridos.

El retroceso nuevamente, aunque esta vez sí que notó el tacto del pelirrojo al frenarle del retroceso, que era poco más que en el anterior impacto, que fue disparado desde una sola pistola, aunque sentía nuevamente si cuerpo flaquear por el límite y el cansancio.

- No te hagas la dura, Rev. Estás que no te tienes en pie.- comentaría con una agradable sonrisa el chico, aunque asimismo estaría en su límite al haber usado tantas llamas. María desaparecía y con ello el ataud convocado y la cúpula que protegía al resto. Hacía una temperatura natural, un calor primaveral, aunque refrescaba un poco cuando anochecía. Sentía que su vista se volvía borrosa, sentóa cada segundo las piernas entumecidas, sin sentir frío ni calor, igual que el chic, al que la Inocencia se desartivó por sí sola.

Revy despertaría en lo que parecía una enfermería provisional ¿o era una habitación de un hospital parisino? Tenía una jaqueca impresionante, veía borroso entre tanto blanco y tanta luz. ¿Cuántas horas habían pasado desde aquel impacto? Recordaba que parte del Instituto había quedado hecho añicos por culpa de esa mastodonte que finalmente moría en una explosión causada por un ataque combinado entre Castiel y ella. Al desviar la mirada hacia la cama de al lado, ésta estaba vacía.. ¿Qué había pasado? Le dolía la cabeza enormemente. Tenía la frente, barbilla y los brazos vendados, y un suero con medicamentos cogidos en una vía intravenosa. Cerraría los ojos, exhalando un suspiro, quizá tratando de calmarse, de que toda aquella mierda acabase aunque bien sabía que ese estúpido gordinflón aún estaría atacando a diestro y siniestro.. ¡Maldita sea!

Voces... Tan solo podía escuchar voces, probablemente lejanas..

- Así que tú eres el nuevo ¿eh?- Era una voz varonil, familiar. Un sombrero de copa y un trozo de cabellos salvajes, lisos y pelirrojos intensos se asomaban por la puerta de la habitación. Sin duda era el General Cross.

- Así es. -asentiría el interlocutor del General, el mismo Castiel, que se encontraba al lado del General, y a punto de adentrarse en la habitación. Más voces.. Seguramente serían el resto de gente, incluso la Directora, que daba golpecitos con el pie, quizá nerviosa o impaciente por decirle a la Exorcista unas cuantas palabras. ¡Mattaku! ¿qué haría la vieja chocha? Seguramente soltarle un sermón de los suyos. Castiel tomaría asiento junto a la cama en la que Revy descansaba, y quien abriría nuevamente los ojos. La vista estaba acostumbrándose a la claridad. Visiblemente preocupado, Castiel encerraría los puños.- ¡Me tenías preocupado, idiota!

- C...Castiel..-conseguiría decir con tono quebrado, al hacer un esfuerzo por hablar, pues deseaba hablar con él, y sin embargo sabría qué tan bien estaría. Sus manos estarían vendadas, por debajo de los guantes de motorista desactivados.- Ya sabes..que soy dura de roer.

- Tranquila, no hables.- trató él de tranquilizarla, negando con la cabeza levemente y mostrando una sonrisa, aliviado de que su amiga estuviese bien y había recuperado la consciencia.- Lo importante es que te recuperes.



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Revy Yang



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