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Flores blancas manchadas de rojo, flores rojas sucias de blanco [priv. Kanon Lefait]

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Flores blancas manchadas de rojo, flores rojas sucias de blanco [priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Kazumi Fujikage el Sáb Mayo 10, 2014 9:37 am

Viernes en la noche, cerca de las 11:45, cualquier persona de entre 16 y 25 años estaría de fiesta en este momento, bebiendo, bailando, pasando el rato con los amigos, incluso podrían estar con sus parejas en un momento íntimo. Cualquiera menos yo.
Esa noche mi idea de “viernes en la noche” era sentarme en mi cama a leer una de las novelas nuevas que había llegado a la librería donde trabajaba, era una de misterio, no es mi género favorito pero la reseña de la contraportada se veía tentadora. Deseaba leerlo hasta quedarme dormido, a eso de las 3 o 4 de la mañana, como era mi costumbre los viernes. No obstante esta vez fue distinto, mis planes fueron completamente alterados al recibir la llamada de un amigo bastante cercano, un señor de unos 50 años, dueño de un precioso invernadero que quedaba en una zona tranquila de la ciudad, no se escuchaba el insistente bullicio al menos; siempre que podía iba a visitar el lugar, más porque era el único que tenía un árbol de glicinias, las cuales eran de un tono violeta suave y delicado. Más de una vez me encontré charlando con este amable señor, que siempre cuidaba con empeño las flores y diversas plantas de ese extenso y hermoso lugar, hasta que llegado el punto nos hicimos amigos gracias a nuestra fascinación por las flores.
Su llamado era un favor que quería pedirme, uno que, según sus palabras, no le podría pedir a nadie más: quería que cuidara el invernadero durante esa noche. Al parecer había tenido un percance y le era imposible hacerse cargo él mismo del mantenimiento. Por mi parte no era ningún problema el hacerlo, adoraba cuidar las flores de ese sitio, ya me las conocía de memoria, el señor me había enseñado como hacerlo adecuadamente al fin y al cabo.

Acepté gustoso su petición, me fascinaba la idea, a tal punto que en un dos por tres ya estaba allí, acordando con él que me quedaría solo hasta su regreso, que sería en unas cuantas horas nada más, de las cuales ya iban 4. -Es la primera vez que estoy tan tiempo aquí, y simplemente no me aburro de ustedes…- dije en cuclillas frente a unos rosedales rojos y blancos, acariciando una de sus flores con la punta del dedo índice, extremadamente cariñoso y con una sonrisa alegre y amable en mi rostro. -… es extraño sentirme tan a gusto con ustedes, no pueden hablar conmigo, debo estar aburriéndolas, ¿no? jeje con tanto parloteo- exclamé divertido poniéndome de pie.

Sacudí mis jeas negros, acomodé mi camisa blanca que usaba fuera del pantalón y prendí algunos botones del mi sweater de color beige claro, hacía algo de frío, pero no podía tocar la calefacción del lugar, todo debía quedar como estaba. Caminé unos pasos hasta quedar debajo del árbol de glicinias, sonriéndome con un pequeño rubor en las mejillas. En verdad lucía como una lluvia de tono violáceo, una lluvia de flores de lo más maravillosas.

-Ojalá pudiese amar a una persona de la misma manera que las amo a ellas…- pensé bajando la mirada con una sonrisa tranquila, ese pensamiento no me entristecía, ya que siempre pensé cosas como “cuando tenga que llegar, llegará”. Y aun así me preguntaba algunas cosas, cosas naturales que a la edad que debía no me las pregunté simplemente por estar metido en mis estudios. Extendí la mano para alcanzar un ramo de flores, el más cercano a mí, estirándolo delicadamente hacia abajo. -… Debe ser lindo besar a la persona que te gusta jeje… pero por ahora me conformaré con un beso tuyo…- murmuré algo sonrojado mientras me ponía en puntas de pie, cerrando mis ojos y posando mis labios en una de las flores.

Solté la rama y dejé escapar una risa tímida con un sonrojo un poco intenso, estaba haciendo cosas raras con flores inocentes, eso no estaba bien, por lo que decidí guardar silencio y seguir observándolas desde abajo, con fascinación y cariño.
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Re: Flores blancas manchadas de rojo, flores rojas sucias de blanco [priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Kanon Lefait el Jue Mayo 15, 2014 1:25 pm

Su hermana Kikyou tenía buenas intenciones, pero ella es aún una niña inocente. Ingenua. ¿Cómo confesarle lo que realmente ocurre en una fiesta de solo chicos? Los tiempos en que los jóvenes se reunían para divertirse sanamente están casi extintos. A esa edad, y en las fiestas en la época actual, los sandwiches y los refrescos han sido intercambiados por bowls de papas fritas y bebidas alcohólicas.

Ella se enteró de que fué invitado a una convivencia "Boys Only" y sin pensársela dos veces insistió en que fuera., no importando el horario de inicio ni la probabilidad de que su querido hermano pasara la noche fuera de casa, aún con la ausencia del padre. Y es que no hay nada de malo en salir con los amigos, aunque si en su caso se trata de simples conocidos, es más, el pasar tiempo con otros muchachos, socializar, le haría muy bien. A Kikyou no le agrada el halo de fría soledad que se carga, obviamente la tiene a ella pero si es necesario que al menos tenga un amigo varón.

Tampoco es un crimen divertirse con ellos, pero se ha metido en un gran lío por aceptar seguir sus pasos, únicamente por tedio. Ha de admitir que la reunión se mantiene decente, es verdad que le causa tremendo fastidio encontrarse en medio de un torbellino de hormonales adolescentes, pero no hay la más mínima presencia drogas y menos mujeres, que de lo contrario tanto las habitaciones como los sofás estarían "ocupados". Aparte de los griteríos, los cantos afónicos del karaoke y la música estruendosa el ambiente se mantiene a un cierto nivel. El único punto débil, el alcohol, se convirtió en su talón de aquiles.

Enardecido por el aburrimiento, irritado por la promesa de esperar hasta cierta hora antes de finalmente largase de ahí, cedió a la tentación. Un banquete infernal de brindis con botellas de hasta 40% de grado de alcohol, jugos diversos para los cockteles y botanas saladas.

¿Qué demonios?

Acaba de entrar en un invernadero, aunque si está demasiado aturdido como para darse cuenta de donde fué a parar. No recuerda ni el cómo ni cuándo ocurrió.

Pensamientos confusos. Memorias que se contradicen. Ideas sin significado ni lógica.

Su mente es un manojo de dudas, viendo como su razón es envuelto de una densa niebla, un velo llamado embriaguez.
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Re: Flores blancas manchadas de rojo, flores rojas sucias de blanco [priv. Kanon Lefait]

Mensaje por Kazumi Fujikage el Sáb Mayo 31, 2014 7:06 am

En cierto momento loré escuchar como si la puerta se abriese, cosa que me pareció extraña ya que a esa hora no pasaba nadie por ahí, siquiera había clubes nocturnos cerca como para que hubiese gente cerca. Preferí no darle importancia convenciéndome de que era el viento o algo parecido; no obstante el sonido de una maceta rompiéndose me hizo dejar de lado esa teoría en un instante. No voy a negar que me asusté muchísimo, tenía miedo de ir a ver, pero estaba a cargo de ese lugar y debía cuidar de todo allí, y si algo se había roto era mi deber el ver si podía repararlo o no.

-Me va a regañar por esto- murmuré angustiado, rogando que la rotura no fuese demasiado grande así poder repararla de alguna manera.

Sin embargo, cuando me acerqué lo suficiente como para ver la puerta, no solo me encontré con una maceta algo grande enteramente destrozada en el suelo, sino que también había alguien allí. Al final si era una persona la que había abierto la puerta, un hombre para ser más específico, y al verlo un gran escalofrío recorrió todo mi cuerpo, no porque pareciese peligroso o algo así, es más, era bastante atractivo a simple vista, lo que me ponía nervioso era que hubiese una persona en el invernadero pasada la media noche a parte de mí. Era sospechoso, no importaba por donde se viese la situación.
Lucía algo perdido y su ropa estaba bastante desarreglada, aunque, más que perdido, era como si estuviese mareado, se tambaleaba mucho al andar unos pocos pasos. En un momento pareció como si fuese a tropezar, haciendo que apure mi paso instintivamente para atraparlo y no dejarlo caer, sosteniéndolo por los hombros y apoyando mi rostro en su torso para hacer más fuerza, sujetándolo mejor.

Estando así de pegado a él pude verlo plenamente, en verdad era muy guapo, su rostro era bastante atrayente incluso desde lejos, y el cabello largo le sentaba muy bien… solo había un problema en todo esto. -Uhg… apesta a alcohol…- pensé sin dejar de mirarlo, pero con una clara mueca de disgusto, el olor a alcohol me resultaba bastante desagradable, y este chico olía como si se hubiese bañado en el mismo hace poco. Teniendo en cuenta esto no me resultaba raro que se tambalease tanto, era algo bastante normal en alguien ebrio. -O-Oye… e-este… no puedes estar aquí… ehmm… ¿q-quieres que llame a alguien para que te recoja?... p-puedo dejar que te quedes hasta que pasen por ti…- dije ruborizado tratando de no distraerme con su rostro otra vez; nunca había tenido a un hombre tan cerca, creo que era de esperarse que reaccionara de esta forma al estar casi abrazando a uno.
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