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Todo depende de mi suerte [Priv.Diana]

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Todo depende de mi suerte [Priv.Diana]

Mensaje por Rachel Amiani el Dom Mayo 04, 2014 1:48 am

Pasar la tarde encerrada en la azotea no era precisamente uno de sus pasatiempos favoritos, sin embargo, parecía no tener alternativa alguna más que apreciar desde las alturas las áreas verdes del instituto hasta que alguna alma caritativa decidiera ir a su rescate o por lo menos, hasta que aprendiera a volar. Y es que, ¿A quien más sino a esa cabeza hueca, se le ocurriría la magnifica idea de inmiscuirse en los asuntos privados de una de las chicas más populares del todo el Sweet Amoris para luego provocar su ira? Era más que obvio anticiparse a lo que ocurriría. 

Luego de publicar las escandalosas fotos de Stefanny Brooks sin maquillaje por todos los corredores y tablones de anuncio de la escuela, la atrevida stalker no se apresuró a darse a la fuga ni mucho menos a esconderse en algún rincón, en vez de eso, decidió asistir a clases como si nada hubiera ocurrido, logrando hacer enfadar aun más a la temible chica. Y aunque muchos pensasen lo contrarío, aquella jugarreta no se había tratado de algo personal, de hecho, Rachel apenas y conocía a la odiosa pelirroja de ojos verdes y voz chillona. Todo se debía a un encargo que había aceptado. Una chica de la misma clase que Stefanny, le pidió a la escurridiza rubia el sacarle algunas tomas a la creída de Brooks, a cambio de su trabajo ella recompensaría a Rachel con una generoso pago en efectivo. Tratándose de dinero, esta no dudó ni dos segundos en aceptar su propuesta y ponerse en manos a la obra.

Lamentablemente, la chica no tomó en cuenta las consecuencias que traerían sus actos. Esa misma tarde, Stefanny citó a Rachel en la azotea para tratar algunos "asuntos" con ella. La rubia no era tan tonta, sabía muy bien que de ir, probablemente no regresaría a la siguiente hora de clases. El grupo de seguidoras de Brooks se hallaban junto a ella a la espera de la chica, y una vez que la rubia atravesó el umbral de la puerta, estas no hicieron esperar su ataque contra ella. Tres, no, cuatro chicas se abalanzaron contra Rachel con la idea en mente de patearla, tirar de su cabello y golpearla sin remordimiento alguno hasta que la idiota rogara por perdón. Sin embargo y contra todas sus expectativas, la astuta Italiana no se dejó intimidar y mucho menos tomar con la guardia baja pues, tras el primer ataque, Rachel se apresuró a devolverle los golpes con suma facilidad a sus atacantes, tomando a una de estas por el brazo para luego arrojarla sobre las otras. Poseer ciertos conocimientos de artes marciales la habían ayudado mucho en su pueblo natal como para no utilizarlos en momentos como ese. Finalmente y tras romperle la nariz a dos de las chicas, estas desistieron de la idea de continuar con aquella batalla. Empujando entre todas a la rubia, lograron hacerla caer contra el piso y una vez ahí, las chicas se apresuraron a salir corriendo pero no sin antes, dejar a Rachel encerrada en la azotea.

Con grandes raspones en sus rodillas que le imposibilitaban ciertos movimientos y unos cuantos rasguños en su rostro, la sonriente stalker decidió acostarse sobre el suelo con los brazos abiertos, para luego fijar su vista hacía el cielo. La verdad no estaba muy asustada de permanecer todo el día en el instituto, pues de seguro que el odioso de Harry le ayudaría a salir en cuanto ella le enviara un mensa- — ...acabó de recordar que mi teléfono lo dejé en el salón —, comentó en un suspiro entrecerrando los ojos. Al fin y al cabo tendría que depender de su suerte, — Bu~ comienzo aburrirme en este lugar.
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Re: Todo depende de mi suerte [Priv.Diana]

Mensaje por Diana Marie Lobreau el Dom Mayo 04, 2014 2:51 pm

Una tarde común y corriente en Sweet Amoris, el timbre sonó agudo y fuerte para indicar que era el final de la clase de historia, la cual encontré increíblemente aburrida gracias a la insistencia del profesor de actuar las escenas clásicas acerca de Napoleón Bonaparte como si se tratara de una obra de teatro, aunque solo causó la risa oculta de buena parte del alumnado gracias a su talento nulo e inexistente. A mí solo me hacia rodar los ojos en queja, a la vez que me quitaba todo deseo de permanecer en esa aula un solo segundo más. A veces pensaba que desperdiciaba mi vida en situaciones como esta…

Saqué de mi bolso una llave muy particular y solo salí del aula sin darle explicación alguna a nadie. A paso rápido caminaba por los blancos pasillos, los cuales no solo estaban plagados de alumnos, sino también de copias de una peculiar fotografía en donde una joven chica pelirroja era la protagonista. Me detuve un momento para tomar una y la observé en detalle. Sin lugar a dudas era Stefanny Brooks, aunque estaba irreconocible sin los tres kilos de maquillaje que normalmente lleva. – Y pensar que alguna vez consideré que era atractiva. Me siento asqueada conmigo misma… Es más falsa que una nariz recién operada – exclamé para mi misma alzando una ceja, y decidí guardar la foto en el bolsillo de mi chaqueta como medio de posible chantaje a futuro.

Terminé mi recorrido por los pasillos con bastante facilidad y ahora me encontraba frente a la puerta prohibida de la azotea, el lugar al cual los alumnos de esta institución no tenían ningún permiso para entrar. Pero como todo en esta vida, me fue bastante sencillo conseguir una llave para acceder a esa área cuando ofrecí el precio justo a uno de los chicos de cuarto curso. No quería ser molestada por nadie, así que con el mayor silencio posible quité el seguro y solo me abrí paso hacia la zona descubierta.

Rápidamente noté a una joven rubia tirada en el suelo, parecía estar descansando o algo así, simplemente no era de mi incumbencia que hacia allí, y en realidad no me molestaba su presencia siempre y cuando no se convirtiera en un fastidio para mí. Procedí a cerrar la puerta nuevamente con llave, y me disponía a acercarme a la baranda más alejada para poder contemplar el paisaje local… Pero la curiosidad me ganó y terminé dando los pocos pasos que me separaban de la chica que seguía tirada en el suelo.

Me paré justo a su lado, llevándome la mano izquierda a la cadera y arqueando una ceja ante la visión que encontré. Parecía que se había quedado dormida, o tal vez solo tuviera los ojos cerrados en meditación. Algunas marcas de rasguños en sus mejillas y las rodillas heridas me indicaron que había tenido una pelea con toda seguridad. A pesar de ello, era una chica con rasgos bastante lindos, pero definitivamente no era de mi tipo. “Supongo que tendré que preguntarle quien es y que hace aquí” pensé mientras llevaba mi mano libre a la frente en gesto de frustración conmigo misma. No podía creer que quisiera averiguar al respecto... – Disculpe, ¿qué hace acostada allí en el suelo? – dije con tono neutro, manteniendo la ceja elevada y la mano en la cintura mientras la miraba a los ojos con curiosidad. Mi voz fue suficientemente seria como para que tomara consciencia y despertara de su letargo actual.

Off-Rol:
Hola Rachel. Gracias por haber abierto el tema ^^ Aunque no tengo problemas en abrirlos, me facilita mucho el que mis compañeros de rol me den una mano en ello.

Me disculpo por manipular un poco tu personaje al decir que estaba dormida en la azotea. En realidad, lo hice por una razón en particular que utilizaré en el rol mucho más adelante (ya te enterarás de lo que se trata xD).

Oh, y Diana Marie va vestida de esta forma:
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Re: Todo depende de mi suerte [Priv.Diana]

Mensaje por Rachel Amiani el Lun Mayo 05, 2014 5:09 am

Su cabeza comenzaba a darle vueltas y la pesadez en sus parpados no se hizo esperar. Tras haber utilizado gran parte de su energía en tratar de esquivar los ataques de las parvada de chicas, no era para nada extraño que finalmente comenzase a ceder ante el cansancio que representaba el haber participado en una pelea. También, pocas eran las opciones de las cuales disponía ya que, al estar encerrada en un sitio desolado, nada más que dormir y esperar resultaban ser las únicas alternativas que la rubia podía tomar. Finalmente se dejó vencer por el sueño y cerró los ojos durante un instante, un instante que terminó por alargarse por varios minutos.

Había sido una idea muy tonta de su parte el haber abandonado su salón sin antes avisarle a alguno de sus compañeros hacía donde iba. Sin embargo, ademas de su excéntrico compañero de cuarto, la mañosa Italiana no poseía algún otro amigo u conocido en todo el instituto. Y es que, teniendo tan mala fama de stalker e hija de la mafia, pocos eran los que se atrevían a acercarse o mantener alguna relación con Rachel Amiani. De vez en cuando le resultaba algo insatisfactorio no tener a quien recurrir cuando deseaba hablar sobre algún tema en especifico, o una persona a quien invitar a salir cuando necesitaba comprar algunas prendas o rentar una película. No era como si ella demostrara aquella fragilidad ante todos u hablara de ello todo el tiempo, pero la verdad era que en realidad ese tipo de cosas si lograban afectarla aunque nunca lo aparentara. Había crecido dentro de una "familia" numerosa, en donde todos compartían gustos en común y en donde todos resultaban ser bastante amigables con ella, por lo que, al abandonar su país natal y sobre todo a sus seres queridos, le resultó un cambio bastante difícil de afrontar. No disfrutaba pasar sus ratos libres a solas, pero tampoco podía obligar a otros a relacionarse con ella por simple capricho. Por ello, prefería actuar como si nada de eso le importase y continuar con sus desenfrenadas rutinas.

La joven se hallaba profundamente dormida, de tal manera que, cuando la puerta de la azotea finalmente se abrió ante ella, esta ni siquiera se inmutó por el sonido que hizo al cerrarse nuevamente. Pocas eran las ocasiones en las que disfrutaba de una grata siesta, quizás por eso sus sueños resultaban más pesados cuando estos eran del todo improvisados. Aun mantenía la misma posición que había adoptado al acostarse sobre el suelo, cuando... Una lejana voz comenzó a llamarla desde alguna parte. Removiéndose sobre si misma un poco,  finalmente abrió los ojos despertando de su letargo, percatándose con asombro el que ya no se encontraba solas en ese lugar, — Uh... ? —, balbuceó por lo bajo mientras se reincorporaba y se disponía a sentarse. "¿De donde ha salido esta chic-.... ¡La puerta!", sus entrecerrados ojos se abrieron como platos cuando nuevamente recordó que se hallaba encerrada en la azotea, — La puerta... ¿Tu la abriste?, espera... ¿Tienes llave? —, comentó pregunta tras pregunta mientras observaba atónita a la chica de cabellos lacios y oscuros. A fin de cuentas sus plegarias habían sido escuchadas. Arrodillándose sobre si, se acercó hasta la contraría y luego la agarró por los pliegues de su falda en una postura de suplica, — ¡Gracias, oh ángel caído del cielo! —, exclamó entre risas de felicidad mientras se apresuraba a abrazar a la contraria, o más bien, a las piernas de esta, —  No sabes cuanto tiempo llevo aquí arriba ~, de verdad pensé que nadie vendría... —, esta vez su tono de voz parecía tornarse un poco más serio y melancólico.

Apartando su rostro de su cuerpo, tomó un instante para detallar la figura de su salvadora. De tez pálida y largos cabellos, bastante linda y con una figura marcada. De verdad era como estar en presencia de una muñeca. Recordando sus palabras, Rachel finalmente la liberó de su agarre y tomó posición de pie frente a esta, — Sobre lo que preguntaste antes...uh, digamos que tengo complejo de planta y decidí subir a tomar un poco de sol—, respondió burlona, haciendo unos raros movimientos con sus manos, como si tratase de formar una planta con estos, — Jeje, en realidad... Me quedé encerrada y sin nada más que hacer, preferí acostarme un rato —, confesó para luego ladear su cabeza. Sacudiendo el polvo de sus shorts y limpiando sus manos, extendió una de estas frente a la linda chica, — Me llamó Rachel. Asisto al tercer curso y hago trabajos de investigación —, aunque esto no fuera del todo cierto, decidió omitir ciertos detalles, — ¿Y tú nombre, mi querido ángel guardián, es...?.


Off Rol:
Tranquila tranquila, a mi tampoco se me dificulta abrirlos, solo que como ya te dije, cuando los abro suelen ser post un poco cortos con respecto a los otros xD.

Acerca de manejar a mi pj, no tengo problemas siempre y cuando sea en pequeñas dosis (?), jaja, es decir, si requieres moverla para que suceda algo no tengo inconvenientes. Ahora bien, espero no haber arruinado con mis acciones lo que estabas planeando hacer (;A;).

Y ~ como también me antoje de mostrar su vestuario, aquí lo tienes:



Última edición por Rachel Amiani el Miér Mayo 07, 2014 1:47 am, editado 2 veces
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Re: Todo depende de mi suerte [Priv.Diana]

Mensaje por Diana Marie Lobreau el Mar Mayo 06, 2014 4:04 pm

La linda rubia tardó en reaccionar a mis palabras de curiosidad, pero cuando finalmente volvió en sí, literalmente abrió los ojos en sorpresa mientras me miraba con incredulidad, o al menos eso capté en sus extraños ojos rojizos. – Supone bien al pensar que ambas respuestas son afirmativas – respondí con serenidad a sus cuestionamientos algo raros, después de todo, allí me encontraba frente a ella, conversando en vivo y en directo. Fue entonces que tomó el pliegue de mi falda y comenzó a llamarme entre risas “su ángel caído del cielo”, y aunque me encantaba escuchar halagos hacia mi persona todo el tiempo, solo la miré confundida por sentir como se aferraba a mis piernas, lo cual por cierto casi me hace perder el equilibrio. Mi curiosidad crecía aún más con respecto a esta peculiar chica, y no solo por lo que le ocurrió en la azotea, sino también por su comportamiento tan particular… – Usted sí que parece ser una persona peculiar – exclamé con cierto tono de asombro en mi voz.

Cruzamos la mirada por un momento, y podría jurar que había visto a la rubia en algún lugar. Pero era tan obvio que ni siquiera me molesté en continuar pensando en ello, pues al ser ambas estudiantes de Sweet Amoris seguramente la habré visto por los pasillos o quizás en el patio. Finalmente ella me soltó, y casi de inmediato crucé mis brazos en regaño y arqueé una ceja por la primera explicación que ofreció para su presencia en este sitio. Obviamente no era la verdadera razón por la que estaba allí, pero al menos luego aclaró que se había quedado encerrada, lo cual hizo que relajara mi expresión de enfado en su totalidad. “Así que estudiamos juntas… Por eso se me hacia tan conocido su rostro…” pensé mientras escuchaba su presentación. Por un leve momento me hizo reír suavemente al llamarme de nueva cuenta “su ángel”, cosa que no esperaba para ser honesta. – Mi nombre es Diana Marie, y estudio con usted en el mismo curso – mencioné tranquila mientras estiraba mi mano con delicadeza para poder tomar la suya. – Un placer conocerle – agregué serenamente para acompañar la reverencia europea que hacia: Las rodillas ligeramente flexionadas, cabeza un poco inclinada hacia adelante, y la mano libre junto a los pliegues de mi falda.

Soltando su mano delicadamente y retornando a una posición más natural, quedamos la una frente a la otra. Miraba en detalle su rostro, y era obvia la razón por la cual la habían encerrado en la azotea. – Rachel, ha tenido un altercado con otra joven dama, ¿verdad?. Esas marcas en su rostro me indican que el culpable tiene que pertenecer a ese género – mencioné analítica y serena. Abrí el bolsillo de mi chaqueta y de este saqué un pañuelo blanco de seda. Me acerqué hasta quedar a escasos centímetros de ella, y me dispuse a limpiar su rostro con delicadeza. – Es una verdadera pena que alguna dama quisiera dañar tan lindo rostro – añadí en voz suave como un susurro. El pañuelo de seda resbalaba con facilidad en la blanca piel de Rachel, lo cual me indicaba que era muy suave y tersa. Creo que al mirarla en más detalle podía notar que era más linda de lo que pensé en un comienzo…

– Sobre el altercado… ¿Podría contarme al respecto? – solicité a modo de pregunta, pero el tono daba a entender que no le daba otra opción más que responder a mi duda. Aún así me mantenía ocupada en la limpieza de su rostro, aunque solo tardé algunos segundos más en terminar completamente. Retiré el suave pañuelo y ahora acerqué por un momento la punta de mis dedos a su mejilla. – He terminado. Ahora se le ve mucho mejor, y no tendrá problemas en sanar esas leves heridas – dije con tono suave una vez más, y una leve sonrisa para acompañarla. Como lo pensaba, ella tiene la piel muy suave…

Off-Rol:
No te preocupes, no arruinaste para nada mi idea ^^. Todavía falta un poco para utilizarla, así que creo que pasaran varios mensajes hasta entonces.

Dudo que tenga la necesidad de manejar a tu personaje de nuevo, pero si es que llegará a ocurrir, nunca será más grave que un detalle pequeño. De todas maneras, cualquier detalle que no te agrade, solo avisame y con todo gusto lo cambio ^^
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Re: Todo depende de mi suerte [Priv.Diana]

Mensaje por Rachel Amiani el Dom Mayo 18, 2014 9:37 pm

A fin de cuentas su mala racha parecía haber terminado tras la aparición de aquella misteriosa chica. Siendo honesta, era la primera vez que trataba con una persona tan refinada y educada al hablar, resultandole extraño pero a la vez interesante. Su nombre era Diana. Llevando una mano hasta su mentón en gesto de concentración, tardo solo unos cuantos minutos antes de caer en cuenta de con quién estaba tratando. Diana Lobreau, una chica de tercero bastante conocida por su exuberante atractivo y sobre todo, su basta fortuna familiar. No era un secreto para nadie saber sobre que, dentro del Sweet Amoris, asistían adolescentes de todo tipo de clase social y antecedentes, en ocasiones resultando ser herederos, artistas y hasta hijos de criminales (como era su caso). Sin embargo para haber sido participe de muchos rumores, Diana no parecía ser la típica ricachona con actitud arrogante y pedante que solo busca hacerle mal a los demás, como era el caso de Stefanny. Siendo todo lo contrario, esta se dedicó a limpiar con uno de sus pañuelos el rostro de la ahora apenada rubia. Lobreau había sido muy perspicaz al decir que sus heridas habían sido proporcionadas por otra chica con solo darle un vistazo a estas. Los rasguños en su cara ya habían dejado de dolerle, y aunque estos eran bastante feos y notorios, no podían siquiera compararse con los moretones que ella logró obsequiarle a sus atacantes, — Uhm.... No tenias que ensuciar tu pañuelo por algo como esto —, comentó con voz nerviosa volteando a mirar hacia otro lado, pues sus mejillas estaban encendidas, —  En cuanto bajemos iré a lavarme el rostro por lo que no era realmente necesario hacerlo. Aun así, te lo agradezco —, agregó esbozando una gran sonrisa.

Recapitulando la pregunta anterior, Rachel se cruzó de brazos y levantó su rostro, observando a su vez algún punto especifico en el cielo, — Veras.... Creo que de alguna manera logré arruinar la imagen perfecta que todos tenían sobre Stefanny —, contestó aun sin apartar la mirada de las nubes, — Cuando terminaba mi almuerzo, sus amigas me citaron para verme con ella en la azota y pues... Digamos que no era precisamente para charlar —, acabó, soltando una leve carcajada e interceptando la mirada de Diana,— Supongo que puedes imaginar lo que pasó después —. Una parte de ella sabía que de alguna forma, merecía haber recibido aquel castigo. Por ello, al contarle lo ocurrido a Diana trató de no difamar a las amigas de la pelirroja ni utilizar palabras despectivas al describirla. Criticar y hablar a espaldas de otros no era algo que a la rubia le agradara hacer, mucho menos frente a alguien a quien acababa de conocer.

Al sentir los finos dedos de la contraría recorrer el contorno de sus mejillas, Rachel no pudo evitar sentir una descarga eléctrica bajar por toda sus espina dorsal. Aquel contacto y cercanía que mantenían era algo a lo que no estaba acostumbrada. Por otro lado no le desagradaba aquella atención que Diana le ofrecía, — Solo espero que no luzcan muy rojas. Lo ultimo que quiero es tener que soportar un sermón de la pantera gruñona —, comentó más para si misma que para la contraría, haciendo mención al chico de cuarto curso. Para tratarse de una chica, la rubia no estaba del todo preocupada por el hecho de que estas pudieran dejar marcas permanentes. Tomando las manos las manos de la contraria dentro de las suyas, volvió a dirigirse hacía ella, — Se que esto es un poco repentino pero... —, trago una bocanada de aire antes de seguir hablando, su mirada se había tornado bastante sería y su corazón latía con bastante rapidez, — Pero...¿Podrías ayudarme a cubrirlas con un poco de maquillaje? Yo... en realidad no me gusta usarlo, pero si no hago algo con estas marcas los profesores de seguro me levantaran un acta —, terminó la oración haciendo puchero con sus labios. Esa era su gran emergencia. No podía permitirse ir a la dirección por tercera vez esa semana, pues de seguro tratarían de comunicarse con sus padres y por supuesto... Aquello solo le ocasionaría problemas.


Última edición por Rachel Amiani el Dom Jun 15, 2014 3:21 am, editado 1 vez
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Re: Todo depende de mi suerte [Priv.Diana]

Mensaje por Diana Marie Lobreau el Sáb Mayo 24, 2014 8:37 pm

Había notado el rubor que apareció en las mejillas de la linda rubia que atendía con todo mi cuidado, y por un momento me pregunté si se debía a que tuvo un poco de vergüenza o si solo le agradaba la idea de que tuviéramos un momento así de íntimo. Pero sus palabras y su gran sonrisa me indicaron que estaba agradecida por mi pequeño gesto. – No es ninguna molestia para mi ayudarle, Rachel. Solo me preocupé un poco por las heridas de su lindo rostro – respondí a su agradecimiento con una sonrisa tranquila en mis labios, continuando con mi labor delicadamente.

Mi pregunta curiosa acerca de lo ocurrido en ese alto lugar llevó a la rubia de cabello corto a contarme un poco al respecto. Tras la mención de “arruinar la imagen perfecta” de la pelirroja, rápidamente intuí que la culpable de la distribución de las fotos que encontré por los blancos pasillos debía ser Rachel, o de otra manera no tendría sentido que Stefanny invocara a su grupo de amigas para atacarle tan abiertamente en la azotea. Ya le preguntaría luego respecto a ese tema en particular…

Tras terminar la limpieza de su cara, no pude evitar tocar su tersa piel con la punta de mis dedos, y debo resaltar que hacía mucho que no sentía una suavidad parecida a esa, solo comparable con la mía propia. A simple vista no parecía ser una chica que se preocupara en extremo por cuidarse el rostro, pero podría estar juzgándole prematuramente solo por su apariencia general. – No se ven tan profundas, así que no me preocuparía en lo absoluto – mencioné en tono suave para ella, aunque daba la impresión que la intención del comentario fue otra más que la de preocuparse por las heridas en sí.

Y entonces ella me tomó de las manos, encontrándose el suave tacto de ambas. Por un momento me sorprendió un poco aquella acción, y es que se le veía bastante nerviosa y a la vez muy seria mientras me observaba directamente a los ojos. Fue breve el momento en el que me pregunté que podía querer de mí, pues al escuchar su petición toda nube de duda se despejaba. Requería de mi ayuda una vez más, y le sonreí divertida ante el pequeño puchero que hizo. Acerqué mi rostro aún más al suyo, y deposité un suave y tierno beso en su mejilla, muy cerca de la comisura de sus labios. – Para mi será un honor ayudarle, Rachel. No tiene nada de qué preocuparse al respecto – le aseguré con tranquilidad y serena, apretando un poco el agarre entre nuestras manos por un breve momento.

Era curioso que aún permanecíamos bastante cerca una de la otra. Creo que la mayoría de las chicas se sentían bastante incomodas cuando me les acercaba de esa forma, no sé si por vergüenza, timidez o miedo. Rachel definitivamente era alguien interesante que me llamaba la atención y que me interesaría seguir viendo constantemente. – En verdad es alguien interesante, Rachel. Me cae muy bien – expresé sonriendo bastante contenta, una expresión que se veía poco en mi rostro en medio de aquel instituto.

Solté sus manos para poder sacar del bolsillo de mi chaqueta un pequeño estuche de forma circular. Este contenía una base clara de maquillaje que siempre utilizaba para mantener mi imagen impecable cuando lo necesitara. – Como usted y yo tenemos la piel de tono similar, esta base servirá para ocultar sus rasguños… Si me lo permite, comenzaré a aplicarlo – expliqué educada y con suma calma antes de abrir el estuche, tomar la pequeña esponja que se encontraba dentro y acercarla con delicadeza a su suave piel. – Podría contarme un poco acerca de usted, Rachel, si no es mucha molestia – solicité esta vez, pues simplemente quería saber más de aquella rubia misteriosa que me sorprendía poco a poco a medida que interactuábamos en la azotea.

Off-Rol:
Hola Rachel ^^ Como te comenté en el MP, aquí tienes la respuesta a nuestro tema. Me disculpo un poco por la actitud de Diana, pero se nota que le llama la atención Rachel y generalmente se comporta así con las chicas que le agradan xD De todos modos, si no te gusta puedo cambiarlo según tu sugerencia ^^
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Re: Todo depende de mi suerte [Priv.Diana]

Mensaje por Rachel Amiani el Dom Jun 22, 2014 4:21 am

Para una persona tan patosa y despistada como Rachel, la repentina cercanía de Diana comenzaba a intrigarla. Sentir que alguien mostraba interés verdadero hacía ella, de alguna forma, resultaba agradable. No era como si su autoestima estuviera por el piso, de hecho, nada tenía que ver con el asunto en sí. Sin embargo, tras años de percibir como otros elegían evitarla antes que conocerla, obligaba a la rubia a desistir de la idea de hallar compañía. No pretendía ser parte de algún rebaño de ovejas superficiales, tal y como las seguidoras de Brooks. Sin importar el tiempo que pasara o lo mucho que tardara, sabía que algún día encontraría a quien no le importase lidiar con su “enérgica personalidad”. Hasta entonces, no se molestaría en cambiar.

Sus mejillas ya coloradas se inflaron en gesto de berrinche al ser tratada con tanta formalidad. Odiaba sentirse como una niña pequeña, y más aun, frente a alguien con una apariencia tan madura y sofisticada. Pero aun así, no puedo evitar sonreír al saber que Diana parecía disfrutar de su presencia. ¿Siempre había sido tan fácil agradarle a alguien? Para Rachel, era como soñar despierta, presenciando el inicio de quizás su tan anhelada amistad. Tal vez era demasiado apresurado decir que finalmente había hallado un prospecto de “amiga”, cuando solo llevaba unos cuantos minutos de haberla conocido. Por ello, aun no estaba segura de querer mostrar un cien por ciento de sí misma ante la heredera, pues temía saber qué resultaría de ello, —  Gra-… Gracias —, respondió con una timidez ajena a su cuerpo, volteando al mismo tiempo a mirar hacia otra dirección. ¿Qué demonios le estaba ocurriendo?

Cuando la chica de cabellos azabaches aceptó ayudarla con su pequeño problema de estética, la pequeña bribona le agradeció asentando con la cabeza. Cediéndole espacio suficiente para disponer de su rostro, se mantuvo callada, observando con fascinación a la fina muñeca francesa actuar con cautela. Las gruesas y largas pestañas de Lobreau, se encontraban tan cerca de ella, que por un momento pensó que rosarían su nariz. Además de su madre, nunca antes se había topado con una mujer a quien considerara tan femenina, amable y a la vez hermosa. Por supuesto que, Sweet Amoris era un instituto repleto de bellezas en cada curso y aula, una más bonita que la anterior. Pero aun con todos esos puntos a su favor, la mayoría de estas resultaban ser desagradables, arrogantes o inseguras de sí mismas.  Por ello, no poseía opiniones positivas de ninguna otra chica.

Ya terminada la sesión de maquillaje, una interrogante aprovechó la oportunidad de escaparse por sus labios.  Lamentablemente Rachel no estaba del todo segura si querer responder con completa sinceridad, — ¿Sobre mi? No soy una persona interesante… —, respondió al tiempo en que llevaba una de sus manos tras su cuello, en señal de nerviosismo, — B-Bueno…Me gusta la fotografía, los gatos y rondar por la ciudad —, murmuró por lo bajo, tratando de no balbucear, — Soy Italiana y… ¡Y hablo Italiano! —, agregó con un tono de euforia en su voz mientras agitaba los brazos por los aires. Solo bastaron unos cuantos segundos para que la pequeña rubia se percatara de la estupidez que había cometido, “¡Bravisimo Rachel!", golpeó su frente con fuerza antes de voltear a mirar las oscuras pupilas de su acompañante, — Uh, olvida que dije eso… Por favor —, sus mejillas estaban encendidas por la vergüenza, — La verdad es que… —, cerró su boca antes de agregar otra tontería a su lista de idioteces. ¿Qué iba decirle? ¿Qué le era extraño tratar con alguien sin una amenaza de por medio? ¿Que las únicas personas que se habían detenido a mantener una conversación con ella habían sido víctimas previas de sus acosos? ¡Por supuesto que no!, — ¡La verdad es que yo también tengo muchas ganas de saber más de ti! —, exclamó con una extraña sonrisa. Sus nervios la estaban devorando viva.

Si antes Diana no la había considerado como una alienígena enana, pues ahora estaba segura de que lo haría. “Ok. Debes recuperar la compostura y actuar con normalidad, aunque… Aun no manejes ese concepto”, discutía consigo misma, determinada a no rendirse, — ¿Y bien? ¿Qué cosas te gustan hacer? ¿Nadar?,¿Ir de compras?, ¿Los chicos guapos?, ¿Pasear en las tardes?…. —, continuó hablando, un poco más calmada que antes. Posándose a su lado, tomó asiento en el suelo, — No planeo regresar a clases sino hasta dentro de un rato así que… —, palpando el piso, le hizo señas para que se sentara junto a ella, — ¿Por qué no te pones cómoda? —, agregó con alegría, sin apartar la mirada de su rostro.


Spoiler:
(u_u) Se que merezco tomatazos y demás. Lamento otra vez la demora. Aun mantengo mi promesa de ir con este tema hasta el final, pero... Puede que me atrase nuevamente. En cuanto tenga vacaciones (dentro de unas 3 semanas) tendré mucho más tiempo para responder con facilidad (Q_Q). Sin nada más que agregar, espero que el post sea de tu agrado y que aun tengas ganas de continuar :3

Saludos ~  
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Re: Todo depende de mi suerte [Priv.Diana]

Mensaje por Diana Marie Lobreau el Vie Jul 04, 2014 9:50 pm

Aquellos ojos enigmáticos… Había algo encantador en ellos y la verdad es que no estaba segura de que podía ser. ¿Una pizca de travesura? ¿O tal vez mucha perspicacia? No lo sabía con certeza, pero me tenía ciertamente interesada en ella, quizás más de lo que la linda rubia estaba consciente. No iba a negar que sus finas facciones eran delicadas, pero al mismo tiempo tenía un aire algo pícaro y diabólico que me mantenía entretenida. ¿Quién podría ser esta misteriosa chica que encontré en la azotea?... Solté aquella pregunta mientras culminaba el proceso de maquillaje, y fue claro que la tomé por sorpresa. Se veía adorable con ese gesto nervioso de tomarse el cuello, y no pude evitar sonreír divertida.

Comenzó a hablar con cierta normalidad, pero entonces dijo repentinamente que era italiana y que sabía hablar el idioma, y no pude evitar reír suavemente ante la ocurrencia que salió de sus labios. Se dio una reprimenda por la locura y se sonrojó con vergüenza, y vaya que se veía adorable con ese color rojizo en sus mejillas. Su interés por mí fue una sorpresa agradable, así que no fui tímida al responder a su petición – No tengo problema alguno en hablarle acerca de mi misma, Rachel – dije con toda confianza e incluso algo de sensualidad. Y de inmediato me invadió con muchas preguntas continuas acerca de mis gustos posibles gustos. Terminé riendo divertida ante su propio desespero algo infantil, pero solo le agregaba más cualidades que me llamaban la atención.

Se sentó en el suelo, y me hizo un gesto para que también lo hiciera. No sonaba como una mala idea, así que busqué otro pañuelo en uno de los bolsillos de mi chaqueta, el cual era más grande que el anterior y de estampado celeste de líneas cruzadas, y lo extendí justo al lado de mi acompañante. Tomé asiento sobre este, quedando casi pegada a Rachel, y poniendo mi mirada en sus ojos posé suavemente la mano izquierda en su mentón, girando un poco su cabeza en dirección opuesta a mi persona, pero solo lo suficiente para tener acceso a la comisura de sus labios. Acerqué mi rostro al suyo, y deposité un coqueto y sensual beso en el lugar elegido, rozando a propósito el borde de nuestros labios con travesura. Fue un gesto que duró poco, pero decía mucho de mí misma y lo que opinaba de la linda rubia. Me alejé de ella y quité suavemente mi mano, busqué nuevamente su mirada y sonreí divertida – Rachel, es una chica muy interesante. Me gusta mucho – afirmé con tono sereno. No tenía ni idea de que fuera a decir al respecto, pero jamás fui tímida con lo que pensaba, así que no empezaría en este instante tampoco a serlo.

Hice una ligera pausa de algunos segundos, pero luego retomé la palabra, dispuesta a responder sus dudas acerca de mi misma. – Me agrada mucho la música clásica, y de ese gusto he aprendido a tocar el violín, quizás el instrumento más hermoso que ha sido creado por esta humanidad. Me apasiona enormemente ocupar el violín, al punto que no contemplo mi futuro sin tan interesante compañero – empecé por hablar un poco de mi gusto por la música clásica. – La equitación es otro de mis hobbies favoritos, y en el cual he invertido mucho de mi tiempo en el pasado. Además de ello, tengo predilección por los paseos a la playa, sobre todo si es uno que realice bajo la luna y las estrellas – como me gustaba esa combinación tan hermosa de la playa y la noche. Era uno de los paisajes más increíbles de la naturaleza. – Sobre mi predilección en cuanto a parejas amorosas, me siento más atraída hacia las chicas. Ha sido así desde siempre – no tenía ningún tabú en decir aquello. Había aceptado hace mucho que amaba a las personas de mi mismo género.

Quité la mirada por un momento de sus ojos, pues durante toda la descripción de mi misma los tuve en ellos, y ahora observaba el cielo azul. – Si desea saber algo más acerca de mi persona, no dude en preguntarlo, por favor – dije con suavidad y tranquilidad. Aunque momentos después retorné la vista a ella, y le miré un poco con algo de dureza – Sin embargo, tengo la impresión de que usted, hermosa dama de cabellos rubios, no ha sido completamente honesta conmigo. ¿Quisiera agregar algo más a lo que me dijo previamente sobre usted? – aquello fue una petición un tono sereno, pero claramente de mando. No dejaba duda alguna de que sospechaba que había más detalles sobre ella misma que no me dijo. Todavía seguía pareciéndome una chica interesante, y tal vez por eso quería develar aquel secreto.

Off-Rol:
Perdón por la tardanza T-T Me costó un poco tomar inspiración, a pesar de tener como una semana intentando un día tras otro responder. Espero mi respuesta sea de tu agrado (yo no he quedado del todo conforme).

Y sobre tu ausencia, no te preocupes. Había estado muy atareada con el evento, así que no me importó en lo absoluto esperar tu respuesta. Aún y si no hubiese sido ese el caso, no tengo problemas en esperar tus respuestas un poco si te encuentras ocupada.

Saludos.
-Diana Marie-
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Re: Todo depende de mi suerte [Priv.Diana]

Mensaje por Rachel Amiani el Sáb Jul 12, 2014 6:50 am

Se sintió aliviada al ver a Diana tomar asiento junto a ella. Eso significaba que tendría más tiempo para conocerla mejor. Sentía una emoción bastante agradable, pues estaba entusiasmada con la idea de poder mantener una conversación con otra chica de su edad. Pocas habían sido sus oportunidades antes, de hecho, no poseía algún recuerdo de su infancia en donde ella compartiera con otros niños. Le costó mucho tiempo aceptar la idea de que, a causa del negocio familiar, su niñez se vio afectada en sobremanera. Ningún padre deseaba que sus niños se relacionaran con la hija de un gangster. Y aunque era un hecho muy frustrante, ella nunca demostró sentirse infeliz o desanimada. El amor que le habían brindado sus padres era más que suficiente para que la joven nunca estuviera sola. Sin embargo, en algún momento durante su adolescencia, comenzó a desear obtener aquello que nunca logró conseguir cuando cría... Fomentar lazos con otras personas.

Estaba dispuesta a lograr que las cosas funcionaran esta vez, por ello, no se rendiría tan fácilmente. Por otro lado, no estaba tan segura de querer apresurar su relación pues, al sentir los suaves labios de la oji lila sobre los de ella (aunque fuese apenas un leve rose en su costado), un mar de confusiones se desataron en su mente, — ….— , sus mejillas estaban completamente rojas y por primera vez, Rachel Amiani no sabía que decir.“Ok, esto es… bastante nuevo”. Diana terminaría por infartar a la pobre chica. Retomando la compostura, se las arregló para prestarle atención sin parecer una completa niñata avergonzada, luego de escucharla decir que le gustaba, “Calma”.

La joven de cabellos azabaches tenia aficiones bastante refinadas e interesantes. Y aunque la música clásica no fuera precisamente de su agrado, pensó que no le importaría ver a la chica tocar, — Me gustaría escucharte alguna vez. —, confesó con una sonrisa, reclinándose sobre sus rodillas sin apartar la mirada de la heredera, — Pero equitación, Um… le tengo terror a los caballos. —, se debía a que uno de estos había mordido su cabello cuando tenía 8, — De seguro eres muy buena. —. Cuando Diana comentó lo mucho que le agradaban los largos paseos y noches de observar estrellas en el mar, Rachel pensó que presenciar ese tipo de escenarios debía ser completamente maravilloso, sobretodo durante estela nocturna, — Me sentiría honrada si alguna vez me invitas a acompañarte. —, agregó con un tono infantil, muy característico de ella. Cuando Diana hizo mención a sus preferencias con respecto al ámbito amoroso, Rachel abrió los ojos como platos debido a la gran sorpresa que se había llevado, — Eso decepcionará a muchos chicos por aquí, ya que… Eres muy linda. —, comentó un tanto apenada. No juzgaba a nadie por sus gustos, pues ella creía que el amor no era algo que se pudiera limitar a costumbres o religión.

Tras compartir y aprender cosas nuevas sobre la enigmática joven, la rubia empezaba a agradecer el hecho de que esa chica la “rescatara” de la azotea. Probablemente volvería a reunirse con ella. Sin embargo, tras escuchar su último comentario no pudo evitar pensar que Diana era más perspicaz de lo que aparentaba, — ¿Ah? —. Sus manos se movían nerviosas sobre su regaso y su mirada se hallaba enfocada en sus rodillas. No deseaba mentirle pero tampoco quería decirle la verdad. “¿Cuántas posibilidades existen de que no se asuste si le cuento todo?”, aquella reflexión se apoderaba de sus pensamientos. Pero tras quedarse callada unos cuantos minutos, al fin la rubia se resigno a hablar antes de causarle más sospechas a la contraría, — No trato de ocultar nada, pero… Digamos que existen cosas de mi que, estas mejor sin saber. -, respondió con cierto tono de temor en su voz. Aun no sentía la confianza suficiente como para confiarle su secreto, — Pe- Pero… ¡No es nada de gran importancia! Tranquila. —, afirmó tratando de no menospreciarla, pues Lobreau había sido bastante sincera con ella.

Suspirando con algo de pesadez, decidió cambiar el tema de conversación y confesarle algo menos comprometedor sobre ella, — Bueno… Entre mis hobbies esta la fotografía, pero no solo me dedicó a tomar simples capturas de paisajes y animales. La verdad es que… —, tomó un poco de aire y finalmente continuó con el relato, — Trabajo de paparazzi para algunas revistas y de vez en cuando me dedico a acosar a personas de interés, o más bien… De mi interés —, agregó orgullosa, sonriendo de par en par. Aquello no le avergonzaba para nada y como de seguro tarde o temprano los rumores de la “rubia stalker” llegarían a oídos de Diane, ¿Por qué no decírselo antes?, — Así que prepárate porque, puede que la próxima vez… Decida seguirte con mi lente a todas partes ~ —, con sus manos fingía sostener una cámara, mientras apuntaba al rostro de la contraría. De verdad... se estaba divirtiendo.
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Re: Todo depende de mi suerte [Priv.Diana]

Mensaje por Diana Marie Lobreau el Vie Jul 25, 2014 8:54 pm

Aquel travieso beso tuvo un divertido efecto en las mejillas de la curiosa y misteriosa rubia, pero eso solo hizo que mi sonrisa satisfecha se ensanchara aún más. Que puedo decir, me gusta coquetear con chicas tan lindas e interesantes, pero sobre todo me encanta sorprenderlas de maneras que nunca se lo esperan. Seguramente pensaría que una mujer refinada como yo nunca haría algo tan atrevido como un beso de esa clase, y es allí donde Rachel se equivocaría por un kilometro de distancia. Puedo ser muy caprichosa, así que seguramente no sería la última de las travesuras coquetas y sensuales que le haría pasar a sus ojitos rubíes.

Era agradable notar el interés que mi compañera de conversación tenia a mis palabras, pues con cada detalle de mi vida que le comentaba, poseía alguna frase interesante que agregar. Se le notaba emocionada y un poco hiperactiva, casi como una niña pequeña a la que le encantaba hacer su actividad favorita. Era refrescante conversar con alguien que no tuviera la clásica y monótona actitud vista en Sweet Amoris… En verdad me gustaba mucho la forma de ser de Rachel. Ante aquel halago acerca de mi físico, reí suave y coquetamente en respuesta inicial – Gracias por el cumplido, Rachel. Yo también le considero una chica muy linda – mencioné aún sonriente, para guiñarle un ojo al terminar aquella confesión. En verdad no me importaban para nada los chicos, es más, eran una molestia con sus constantes intentos de ligue hacia mi persona… – Sobre el resto de sus comentarios, con todo gusto le invitaré a mi siguiente presentación de violín, incluso le conseguiré asientos de primera fila. Acerca de la equitación, Kiara y yo hemos ganado múltiples competencias a través de los años, así que podría decir que soy muy buena en esa actividad. Por último, me encantaría compartir con usted un paseo a la playa. El honor será todo mío – mencioné en resumen respecto a todos los temas que la rubia encontró interesantes.

Luego de que le fuera muy sincera sobre mí misma, no pude evitar despejar aquella duda que tenía, y por la expresión de nerviosismo y silencio que obtuve como respuesta, no estaba muy lejos de la verdad. Solo me quedé a su lado esperando la respuesta, pues no me había tomado a mal el hecho de que me ocultara información sobre sí misma. Al contrario, solo me hacia preguntar qué clase de temas sobre su pasado guardaba tan celosamente… Finalmente habló, y mi mirada fue directo a la suya, como muestra de mi interés. “Así que cosas que es mejor que no sepa sobre ella…” pensé analítica ante sus palabras, incluso arqueando un poco una ceja en señal de incredulidad. Casi de inmediato me aseguró que era nada importante, y solo por cortesía relajé mi expresión y asentí suavemente. Ya averiguaría luego que era ese “asunto” que evitaba tocar…

Al menos había podido obtener un poco más de información sobre ella, tal y como esperaba. Mencionó ahora un hobby que no tocó antes, y el cual era la fotografía. Una sonrisa tranquila apareció en mis labios, y de la nada soltó que trabajaba de paparazzi para algunas revistas, e incluso acosaba ocasionalmente a personas de su interés. La gran curva en los labios de la linda rubia me indicó que aquello era totalmente cierto y que además lo disfrutaba enormemente. Reí divertida y abiertamente ante su ocurrencia de seguirme para acosarme a fotografías. – No me molestaría ser el objetivo de su cámara, preciosa Rachel. Incluso le dejaré que me tome las fotografías que desee… Pero le pediré a cambio “pagos de mi interés” – mencioné con total seguridad y suavidad, pero resalté las palabras “pagos de mi interés” con un tono más coqueto y sensual. – Es un intercambio justo, ¿no le parece? – agregué mientras ladeaba la cabeza un poco hacía la derecha aún sonriente.

Después de algunos segundos de silencio entre ambas, finalmente recordé las palabras que mencionó la preciosa Rachel sobre arruinar la imagen de Stefanny, y de inmediato saqué la foto que había guardado en el bolsillo de mi chaqueta, como recurso de extorsión futura de la pelirroja plástica. Se la acerqué un poco a la joven y pregunté curiosa – Entonces, ¿ha sido usted quién tomó esta fotografía de Stefanny?. Comprendo ahora el porqué ella quería hacerle daño, mi linda dama –. Guardé la foto de nuevo en mi bolsillo y esta vez mi mano derecha fue a la mano izquierda de la chica de ojos rubíes, y la tomé a modo que nuestros dedos se entrelazaron entre sí. Luego de ello, dirigí mi mirada hasta encontrar la suya, y con seguridad añadí – No dejaré que ni Stefanny ni alguien más le ponga un dedo encima, mi linda dama. De ahora en adelante, será mi compañera y amiga, y seré su guardiana –. Si, le ofrecí una amistad, y no solo eso, sino mi protección.

Definitivamente había visto algo en ella que me llamó la atención, y que me gustaba mucho. No tenía intenciones de que aquel encuentro quedara solo en momento compartido en la mañana. Además, tal vez podría divertirme mucho con ella y su personalidad tan extrovertida e curiosa. Tal vez incluso podríamos vivir experiencias interesantes juntas…
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Re: Todo depende de mi suerte [Priv.Diana]

Mensaje por Ryan Koufman el Vie Sep 12, 2014 9:46 pm

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