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Mi día de suerte

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Mi día de suerte

Mensaje por Naomi Oshiro el Sáb Mar 15, 2014 2:12 am

Solo se escuchaba el replicar de los tacones de mis zapatos sobre el suelo con cada paso apresuraba que daba. Uno, dos, uno, dos, uno, dos... Mi mente repetía periodicamente los números cada vez que uno de mis tacones chocaba contra el pavimento. Necesitaba mantener la mente ocupada, la verdad es que empezaba a asustarme. Como aquel era, notese la ironía, mi día de suerte, oficialmente bautizado por mi, me había perdido. Había salido a comprar un par de libros para mis clases, libros de literatura juvenil en castellano con los que preparar alguna clase, y cuando había intentado regresar a casa, había terminado perdida en un laberinto de calles que me parecían todas iguales.

Abraza a los libros mire a mi alredor. La calle en la que estaba era la viva imagen de que no era un lugar seguro, no era para mi. Escuche un ruido, y mis piernas, lejos de echar a correr como hubiera sido normal, se detuvieron en seco. Mire a mi alrededor, seguía estando sola. La noche no iba a tardar en caer, y quizás por eso la calle parecía mas tétrica de lo que era. Edificios tan viejos que parecía que iban a derrumbarse de un momento a otro. Ventanas cerradas a cal y canto, cristales rotos, contenedores por el suelo y señales y paredes pintadas con grafitis y frases protesta. Cohes tan viejos que dudaba que estuviera permitido circular con ellos, e incluso alguno, con golpes o marcas que prefería no saber de que era.

Debería haber dado la vuelta mucho antes de llegar aquí, pero si lo pensaba detenidamente, no estaba segura en que momento me había dado cuenta que estaba en una zona poco segura para mi. El día había comenzado soleado, y sin embargo ahora las nubes cubrían parte del cielo, quizás terminara lloviendo. El aire era frío, y eso me hizo abrazarme mas a mi misma y a mis libros. Llevaba la misma ropa de la mañana. Los tejanos y la blusa blanca con la flores rosas pastel dibujadas, y una chaqueta basica blanca que no abrigaba demasiado. La única diferencía era que había cambiado el cómodo calzado de trabajo por unos zapatos con un poco de tacón, y ahora estaba arrepintiendome.

Decidí volver sobre mis pasos. No era seguro seguir adentrandome en aquel lugar, y dudaba que fuera a mejorar en algun momento. Intente caminar con rapidez, no quería que se hiciera completamente denoche estando allí. Pense en llamar a información para pedir el número de un taxi, pero ni siquiera sabía donde estaba, que iba a decirle a taxista? Señor taxista me he perdido, saliendo de la librería camine recto, gire a la derecha, luego a la izquierda, y en ese momento deje de saber por donde estaba caminando... Era suficiente humillación para mi no ser capaz de caminar sola por una ciudad, quizás no haber salido de mi pequeño pueblo hasta ahora me estaba pasando factura.
La desesperación iba a terminar conmigo, al menos hasta que vi a lo lejos un cartel de luces de neón con un par de ellas fundidas que anunciaba un bar. Podía preguntar allí la dirección y llamar un taxi que me dejara en la puerta de mi casa, de donde no debí salir.

Apresure el paso, dudaba que el bar fuera normal, dado el lugar donde me encontraba, pero entre seguir dando vueltas como una estupida y pasar la noche así, y poder hacer algo al respecto, me quedaba con lo segundo. Fuera del local había un grupo de gente al que ni siquiera mire cuando pase a su lado, pero que sin embargo si pude notar que me miraba a mi. Era lógico. Que haría una chica como ella en un lugar como este? Que pensaran cualquier cosa era mejor a que supieran la verdad.
Entre en el bar, intentando no llamar demasiado la atención. Sonaba una canción que nunca en mi vida había escuchado. Al rededor de las mesas se reunian grupos de amigas mayores que yo y con mucha menos ropa que reían a carcajadas, grupos de hombres que bebian cerveza y debatían sobre política o algo por el estilo, grupos de chicos que jugaban al poker o algo parecido, y al fondo había unos chicos jugando al billar, podía escucharse el sonido del taco golpeando la bola cada vez que alguno tiraba. La bebida estrella parecía ser la cerveza, pero puse apreciar que algun hombre estaba bebiendo Whisky, aqui no existían las bebidas sin alcohol.

Me apresure a acercarme a la barra. No mire a los acompañantes que tenía en ella, el plan era pasar desapercibida, no llamar la atención, pero para mi desgracía un hombre unos diez años mayor que yo, con el pelo revuelto y una sonrisa que no inspiraba confianza se sento justo a mi lado, clavandome la mirada y repasandome de una forma un tanto incomoda. Una camarera con un cardado hasta el techo y una vestimenta atrevida se acerco a mi, mostrando el baile que tenían sus mandibulas mientras masticaba chicle. -Que te pongo cielo?-Dijo en un tono desdejado, mientras me miraba con curiosidad, definitivamente yo no pegaba en este ambiente
Necesito saber donde estoy, podrías darme la dirección del bar para que vengan a buscarme?-pregunte con toda la amabilidad que me fue posible, pero cuando la vi fruncir el ceño, supe que no iba a ser tan facil. -Sin consumición no hay información bonita-Suspire.
-Ponme una cerveza-Deje los libros sobre la barra del bar y saque un billete para pagar aquella consumición que en realidad no quería. La camarera no tardó ni dos minutos en ponerme la cerveza y un papelito con la dirección del bar.
Al fin, podría volver a casa. Cogí la cerveza ya que la había pagado y le di un trago mientras leía lo que traía el papel. Iba a salir de allí pitando y a llamar a un taxi.

O eso tenía pensado cuando el hombre a mi lado dio un paso hacia a mi, soltando una espece de comentario ofensivo que me hizo retroceder e inclinar la botella, haciendo que la cerveza callera sobre la chico que estaba sentado a mi otro lado en la barra. Mi expresión de horror y mis ojos asustados fueron a parar a aquel chico de cabello casi blanco y ojos azules. Si quería pasar desapercibida no lo había conseguido.
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Re: Mi día de suerte

Mensaje por Alexander N. Hell el Mar Mar 18, 2014 7:11 am

Bueno la verdad era que este día no era exactamente el mejo, había esperado mucho tiempo por un día libre pero ahora que lo tenia no sabia que hacer exactamente así que mi preciado día libre se había gastado sin poder hacer nada realmente interesante. Había salido desde temprano para pasear pero no encontré nada que fuera lo suficientemente bueno muy a mi pesar aunque había visitado lugares "de interés", o al menos así los consideraba el resto de la gente, solo para quedar decepcionado y terminar haciendo lo que muchos otros días había hecho. Ir a la librería a buscar entre los estantes algun libro nuevo que me llamara la atención. Así había transcurrido el esperado tiempo, solo en un pequeño local del centro hurgando entre estanterías buscando libros interesantes para despues varias horas irme con las manos vacías. Suspire cansado mientras avanzaba por las calles con el sol descendiendo tras de mi, había perdido valiosas horas que raramente me daban libres y eso me frustraba bastante por lo que a pesar de que al día siguiente tenia que presentarme a trabajar iría a tomar un trago en algun pequeño y apartado bar donde por lo menos pudiera tener paz y tranquilidad.

Entre al bar que había en los barrios bajos de la ciudad, despues de la vida que había tenido me sentía mas cómodo en lugares oscuros y de mala muerte que en restaurantes del centro de la ciudad. Todo se veía como el típico bar donde hay algunos asaltantes y uno que otro buscapleitos por lo que entre con seguridad y me senté en la barra. El hombre detrás de esta me miro por lo que me limite a pedir una cerveza ya que tampoco era mi idea ahogarme en alcohol hasta no saber ni que día era, la idea era bastante simple aunque como siempre el hombre me pidió mi identificación dudando de que tuviera edad para beber. Era bastante molesto todo eso pero de mala gana la saque de mi bolsillo y se la entregue viendo como la revisaba probablemente intentando ver si no era falsa. Después de su exhaustivo examen de la identificación hasta que quedo satisfecho y por fin le devolvió la tarjeta junto con una cerveza que ya estaba empezando a desesperarme de tener que esperar. Me senté de espaldas a la barra con los codos apoyados en la misma y la cerveza en la mano, debido a la hora poco a poco el lugar empezaba a llenarse sobre todo con hombres de dudosa procedencia que a pesar de eso eran normales en esos lugares. Estaba distraído bebiendo mi cerveza viendo la gente entrar hasta que quede sorprendido cuando una chica entro.

Era de piel y cabello claro, apariencia aniñada, cabello largo,ropa elegante,zapatos de tacón sin duda estaba perdida, estaba demasiado elegante para ser una chica de la calle y se veía demasiado inocente, con libros incluidos, por lo que no venia de alguna fiesta en los alrededores. Sonreí divertido al ver su cara asustada mientras bebía mas de mi cerveza, la miro de reojo y escucho lo que hablaba sentada a su lado aunque rápidamente perdí el interés despues de todo no era asunto mio y estaba en mi día libre así que no tenia ninguna responsabilidad laboral para ayudarla. Continué con mis cosas hasta que sentí como algo caía sobre mi desde el lado mio, la chica de antes me había echado su bebida encima, normalmente le hubiera partido la cara a cualquiera que me hiciese eso pero hacerlo en esta ocasión estaba completamente fuera de discusión.

- Deberías tener mas cuidado-dije mientras tomaba una servilleta y empezaba a secarme- Si sigues así de torpe terminaras metiéndote en líos en un lugar como este- advertí mirándola- En lugar de venir a beber aquí hubieras estado mejor en algun restaurante del centro en un club de los populares donde se juntan los adolescentes de clase alta-.
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Re: Mi día de suerte

Mensaje por Naomi Oshiro el Miér Mar 19, 2014 7:10 pm

Si ahora mismo me tragara la tierra sería todo un alivio para mi. No podía creerme que hubiera terminado en esta situación, en un bar de mala muerte y derramando un cerveza, una maldita cerveza que ni siquiera quería sobre uno de los chicos que había allí. La verdad es que ese era el que menos miedo me daba. Su rostro era joven, no debía tener más años que yo, o no los aparentaba y si era sincera conmigo misma era un chico muy guapo, quizás no era el mas elegante, pero aparte de mi, era el que menos me pegaba aquí.

Sin embargo podía estar segura que solís ser un ambiente frecuente para el, ya que su postura y su actitud parecía bastante cómoda, como si no fuera la primera vez que terminaba en un bar como este. Trague saliva mientras veía como se limpiaba el pantalón. No parecía haberse dado cuenta que este pequeño incidente había sido en parte culpa al hombre que había ocupado de nuevo su taburete pero que no dejaba de mirarme de reojo. No me daba buena espina, era como si aquel tipo asqueroso pensara que podía pasar un buen rato a mi costa. Suspire casi resignada, al menos el chico empapado no parecía a punto de sacarme de aquí de una patada. Su tono si era molesto, cosa que me parecía lógica, pero no enfadado como para asustarme demasiado. Me asustada más ese otro hombre.

Iba a disculparme cuando el desconocido comentó que hubiera estado mejor en un club de adolescentes de alta clase. No pude evitarlo, reí sarcasticamente. Incluso siendo hija única si algo que nunca había sido era una chica de clase alta.
-O disculpe usted caballero, es que como soy super rica he decidido entrar en este bar de mala muerte a llamar a un taxi porque mi limusina va a tardar demasiado-dije en un tono sarcastico muy evidente. Posé la cerveza con fuerza en la barra. El sonido que hizo seguramente solo lo habíamos escuchado los más cercanos, me sentía enfadada. Conmigo por terminar en este barrio, en este bar, con aquel chico por pensar que yo estaba ahí por gusto, y con el asqueroso hombre a mi lado por mirarme como si fuera un trozo de carne desnuda. Cogí el papel con la dirección que me había apuntado la camarera -no se preocupe no tengo intención de volver a aparecer en lugar con este ni aunque sea mi única opción, y mucho menos de volver a verle a usted. Y por cierto, no soy de clase alta y nunca lo he sido, no debería juzgar a la gente sin conocerla-

No hable demasiado alto, en realidad estaba segura que a aquel chico le daría la risa con mi enfado tan tonto, estaba segura que cualquiera de las chicas que había en ese bar tendría mucho caracter que yo y que yo daba la risa al lado de ellas, tampoco tirarle la botella de cerveza a la cabeza me parecía una buena idea, aunque si lo había pensado.
Cogí mis libros y me di la vuelta con decisión, haciendo que mi larga melena rozara el brazo y la mano del desconocido, y con la cabeza bien alta y aires dignos salí de aquel bar con mas rápidez de la que pretendía.

Una vez fuera el aire de la noche choco contra mi rostro, estaba frío y no llevaba mas abrígo que aquella fina chaqueta básica. Me aleje del grupo de hombres que fumaba y bebia a la puerta del bar. Ninguno pareció percatarse de mi presencia, y yo lo agradecí. Me senté en el bordillo de la acera, junto a un choche que ni siquiera me moleste en mirar. No entendía de modelos de automóviles ni nada por el estilo. Pose mis libros a un lado y busque mi teléfono móvil. En información me dieron el número del taxi mas cercano y cuando estaba marcando el número de este vi como el hombre asqueroso salía del bar con un cigarro en la boca y una cerveza en la mano.
Di la dirección y el nombre del bar donde me encontraba y casi le suplique al taxista que se diera prisa, quería salir de allí, y quería salir de allí ya.

Volvi a guardar el móvil en mi bolso, era cuestión de esperar, pero cada vez estaba mas nerviosa. Los ojos de aquel hombre se posaron sobre mi y con paso lento y sonrisa maliciosa comenzó a caminar en mi dirección. Mi corazón salto nervioso golpeando mi pecho con fuerza, y me plantee la opción de volver dentro del bar hasta que el taxi viniera. De nuevo cogí los libros y me puse en pie para hacer caso a mis pensamientos, pero fue demasiado tarde, el hombre cogió mi muñeca con fuerza, haciendo que los libros se me cayeran mientras soltaba un pequeño grito de dolor. Sonreía como si hubiera ganado un trofeo y sus ojos me recorrían de arriba abajo. El olor de su cigarro me perforo las fosas nasales y pude sentir como el estomago se me revolvía.

-Vas a irte tan rápido preciosa? Yo podría hacerte pasar un buen rato.-Su voz ronca lleno el silencio de la noche y con un fuerte movimiento solté mi muñeca de su mano. Me dolía, y sus dedos estaban marcados en mi piel, pero no le presté atención.
-Dejame en paz-musité tan suave que no estaba segura que el me hubiera escuchado. Comenzó a reir y lanzando el cigarro al suelo estiro su mano libre para coger mi cintura con las fuerza de la que había usado para coger mi muñeca, mientras que con la otra mano elevaba la botella para dar un último trago a su cerveza. Lanzo la botella vacía a la carretera y clavo de nuevo su mirada en mi.
-Sabes que estas muy bien? Vamos a divertirnos un poco, y luego podrás irte-Solte un grito nervioso, implorando ayuda, e intente luchar con todas mis fuerzas. Sabía que si nadie me ayudaba poco podía hacer yo, pero no iba a dejar que me hiciera algo por las buenas, estaba asustada, pero mi cerebro reacciono para darle una buena patada entre sus piernas. Aunque eso no consiguió que me soltara.
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Re: Mi día de suerte

Mensaje por Alexander N. Hell el Mar Mar 25, 2014 9:46 am

Sin duda esa mujer era todo un caso y a pesar de que había sido ella quien empezó todo eso al lanzarme su bebida encima ahora empezaba reclamar y gritar. Sin duda algo había hecho mal aunque no sabia el que era incluso había evitado reclamarle por ensuciarme todo sin lograr que ella actuara razonable, sin duda era solo chica rica con el orgullo y el ego mas alto que la torre eiffel, sin duda ese no era su lugar por lo que no hice nisiquiera el esfuerzo por detenerla cuando se levanto y salio por la puerta. Podía hacer lo que quisiera eso me pasaba por intentar ser buena gente, estaba mejor sin duda cuando era malo con la gente y solo veía a las mujeres como juguetes sexuales al menos en aquel entonces si se molestaban conmigo sabia el porque. Me di la vuelta de nuevo dispuesto de nuevo a seguir bebiendo mi cerveza cuando vi que el hombre que antes la había visto con una cara de pervertido literalmente comiéndosela con la mirada, seguramente algo malo pasaría en cuanto le diera alcance a la chica sin embargo eso no era asunto mio, si terminaba violada y tirada desnuda en un callejón seria su problema por cabezota y mal educada.

Tomada esa decisión empece a beber tranquilamente mi cerveza, si sin duda la mejor opción era dar por olvidado el asunto y concentrarme en aprovechar mis ultimas horas de libertad sin embargo pronto mi resolución se tambaleo ya que desde que me encontrase con Olja...digo Anabelle había prometido dentro de mi ser un poco mejor persona o por lo menos intentarlo y dejar a una chica rica sola en un lugar de mala muerte seguida por un pervertido no era exactamente ser buena persona. Suspirando me levante y despues de dejar el dinero por la bebida en la barra me dirigí a la puerta siguiendo los pasos de los dos que antes habían salido. Salí justo a tiempo para ver la escena entre el atacante y la atacada aunque preferí quedarme unos momentos de pie en mi lugar viendo como se desarrollaba todo antes de intentar siquiera intervenir.

- Vaya que te has metido en una buena- dije mientras me acercaba a ellos- Bueno diría que te ayudare pero si mal no recuerdo dijiste que no querías volver a verme así que quizá debería irme para no importunarte despues de todo parece que estas muy ocupada con este chico- mencione riendo.

Sin duda la ayudaría ya que no hacerlo seria faltar a mi promesa pero eso no significaba que no podía molestarla un poco como castigo por la forma en que me trato antes por lo que simplemente me quede de pie mientras hurgaba entre mis bolsillos.

- Por cierto hombreton lamento molestarte pero me gustaria que antes de hacer algun movimiento vieras esto- dije sacando la placa de la Interpol y mostrándosela- Es cierto que esta lejos de lo que debería estar investigando pero tengo suficientes compañeros y conocidos como para que termines en la cárcel hasta el día de tu muerte si le pones una mano encima a ella- amenace para acto seguido devolver la placa a mi bolsillo.

El hombre la verdad tenia cara de pervertido y hubiera sido mas fácil solo golpearlo para llevarme a la chica a otro lugar sin embargo mi nueva actitud de buena persona indicaba que primero se debía intentar hablar y razonar antes que simplemente lastimar gente ya si despues las cosas se complicaban podría golpearlo libremente arguyendo a que había sido en defensa propia. Con esto en mente me acerque para obligar al pervertido a soltarla para acto seguido tirar de ella y alejarla un par de pasos del hombre ignorando la mirada furibunda que el me dirigía.

- Bueno gracias por todo chico ahora puedes volver adentro si tienes suficiente dinero seguramente encontraras compañía- finalice con una sonrisa burlona antes de empezar a caminar por la calle empujando por los hombros a la chica- Bien supongo que ahora me debes una grande- dije una vez caminamos varios pasos- Lamento decirte que si andas sola por estas calles el no sera el único que intente algo, incluso los taxistas que se aventuran a esta zona no son muy diferentes ya que buscan también un poco de diversión con mujeres especialmente por la noche cuando las calles están vacías ya que pueden usar el taxi como cuarto de hotel- explique con calma mientras me detenía- Si planeas irte dudo que el autobús pase a esta hora por lo que deberías volver a las calles principales para tomar un taxi de forma mas segura que te lleve a casa- sugerí- a menos que tu fantasía sea ser violada en la parte trasera de un taxi por el conductor si eso es lo buscas no te detendré- bromee riendo un poco.
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Re: Mi día de suerte

Mensaje por Naomi Oshiro el Miér Mar 26, 2014 1:18 am

Intentaba decirme a mi misma que no perdiera la calma, pero era difícil escucharme entre tanto grito interno y externo. Como se suponía que iba a mantenerme calmada cuando estaba en aquella situación? Nadie te enseñaba que debías hacer si un hombre corpulento y asqueroso se te echaba encima. Gritar? Eso ya lo había hecho, darle una patada en sus partes? También. Y no, nada funcionaba, porque el seguía manteniendome agarrada, como si fuera su vida en mantenerme agarrada. Quería empezar a llorar, pero estaba tan asustada que ni siquiera las lágrimas salían por mis ojos. La verdad es que era como si todo aquello no estuviera pasando, me sentía como en uno de esos sueños en que corres para alcanzar algo pero nunca llegas, o que intentas moverte o hablar pero no puedes, estás bloqueada, algo te impide moverte y cuando despiertas te sientes aliviado, porque sabes que solo ha sido un sueño, pero esto no era un sueño, y cuando pasara todo...dios, ni siquiera quería pensar lo que este hombre quería hacer conmigo, era realmente asqueroso.

Cerre los ojos con fuerza, suplicando ayuda de donde fuera, y cuando escuche una voz masculina, muy diferente a la del hombre que estaba intentando quitar mi blusa, casi sentí una ligera paz. Mis ojos buscaron al dueño de la voz tan melódica que llenaba mis oidos, al menos en ese momento me lo parecio, cualquier cosa que pudiera salvarme de esto me parecía maravilloso y perfecto. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me encontra con el chico de antes, lo mire desesperada, implorando ayuda. Note como los ojos se me humedecian mientras el hablaba, por un momento pense que iba a irse, que iba a dejarme allí a merced de aquel hombre, estaba dispuesta hasta a suplicar, pero no hizo falta. Sus palabras fueron un simple castigo, seguramente por lo que había ocurrido dentro del bar hacía tan solo unos minutos.

Mis ojos se abrieron como platos cuando el saco la plata de la interpol, en serio? Policia? Deje de respirar incluso unos segundos, al menos en ese día tan asqueroso que llevaba, había pasado una cosa buena, en el peor momento del día había aparecido alguien que me salvaba, que era poco consuelo, pero podría estar siendo mucho peor todo aquello. Sentí un alivio que me recorrió el cuerpo. Mire al hombre que parecía bastante fastidiado, le habían estropeado su momento de diversión, lo que para mi era todo un alivio.

El chico del cabello plateado me cogió para separarme de aquel tipo, y no fue hasta ese momento que me di cuenta que todo mi cuerpo temblaba, y que unas lágrimas silenciosas resbalaban por mi mejilla, el corazón me bombeaba con fuerza en el pecho, tanto que creí que iba a salir disparado, o que iba a dejarnos sordos a todos. Sin darme apenas cuenta me escondí trás mi salvador, mas asustada de lo que había estado nunca. Siempre había sido cuidadosa, pero aquel día... aquel día no sabía como había terminado allí, así.

Le dijo algo más a aquel hombre, pero yo ya no estaba escuchando, no volví al mundo real hasta que me cogió por los hombros y caminó conmigo unos pasos calle abajo, para advertime de los peligros de aquella zona. Ni siquiera podía fiarme del maldito taxista. Me seque las mejillas con la manga de mi fina chaqueta, al moverla me di cuenta que uno de los tirantes de mi blusa se había roto, pero intente mantenerlo escondido bajo la chaqueta, ese sería el recuerdo de esta pesima noche, en realidad de este pesimo día.

Me apoyé en la fachada del edificio y suspire con fuerza, intentaba que mi corazón volviera a la normalidad mientras sopesaba las pocas posibilidades que tenía, coger el taxi no era buena opción. Ser violada no era el sueño de ninguna mujer, o eso esperaba porque había gente muy enferma por ahí, pero ser violada y encima siendo tu primera vez. Era absurdo, porque se suponía que yo era lo suficiente mayor para esas cosas, pero las cosas con Kai se habían torcido antes de hacer nada y desde entonces no me había vuelto a interesar por nadie.

Sentí mis mejillas calientes, en estas oasiones me alegraba que los pensamientos fueran privados. Baje la mirada y de nuevo volví a levantarla para clavarla en sus ojos. Estaba algo mas tranquila-Gracias, muchas gracias de verdad, si no fuera por ti el...-negue con la cabeza para no terminar la frase, ambos sabíamos que hubiera pasado-Te debo una, es verdad...- Me mordi el labio inferior con nerviosismo, apartando momentaneamente la vista para volver a mirarle-en realidad te debo dos, siento lo de antes, lo de la cerveza y haberte gritado, es que no tengo un buen día, y... bueno da igual, que no era tu culpa, me he pasado, y soy idiota. No estoy segura de poder hacer algo por ti, pero si puedo devolverte el favor...-Me sorprendí deseando que no se fuera, pero sabía que ambos debíamos seguir nuestro camino, aunque eso significara volver a quedarme sola en estas calles, y eso precisamente era lo que mas me asustaba, el había demostrado ser bueno, al menos en comparación con los demás hombres que habís aqui, porque a decir verdad un poco si que intimidaba.

-Soy Naomi Oshiro, trabajo de profesora de Español en el Instituto Sweet Amoris, así que si necesitas tu favor... puedes encontrarme allí-Cerre los ojos y cogí aire, hasta aquí habíamos llegado, el se iría yo me quedaría aquí.-Supongo que volvere sobre mis pasos e intentare encontrar un taxi decente-Musité mientras me apartaba de la fachada. Peine con mis dedos el cabello de forma nerviosa, y di unos pasos para coger mi bolso y mis libros que habían quedado tirados en el suelo. Uno de los libros se había roto, pero ni siquiera le di importancia, mejor el libro que yo. Mi corazón había vuelto a la normalidad, y aunque mis piernas aún se tambaleaban un poco, podía mantenerme en pie sin parecer un flan. Intente colocar el libro, al menos para no llevar págínas sueltas, quizás en casa pudiera colocarlas por orden y recuperar la historia, si es que llegaba viva. -que desastre...-musité más para mi que para el. Aunque dudaba que me hubiera escuchado.
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Re: Mi día de suerte

Mensaje por Alexander N. Hell el Miér Abr 02, 2014 9:28 pm

Bueno ahora la chica estaba a salvo por lo que podía relajarme un poco, esto de ser el chico bueno era mas difícil de lo que creí sin embargo no es como si fuera imposible por lo que quizá en adelante seguiría siéndolo aunque fuera un poco. Escuche lo que tenia que decir y me sorprendí bastante de escuchar que era una maestra despues de todo no parecía ser mucho mayor que yo, ciertamente eso no quedaba con su apariencia ni con su forma de hacer las cosas ya que parecía bastante inocente y descuidada. Me debía dos, bueno no es como si hubiera una forma no pervertida en que pudiera pagarme por lo que seguramente terminaría ignorando eso aunque el hecho de saber donde trabajaba daba alguna oportunidad de que pudiera pedirle algo mas adelante.

Mientras pensaba en esto ella volvió por sus cosas y las levanto, bueno los libros no son baratos por lo que podía entender un poco el que no quisiera dejarlos ahi tirados. Suspire mientras seguía observando sus acciones sorprendiéndome nuevamente al oír que ella planeaba irse por su cuenta, normalmente debería estar bien ya que era una adulta a fin de cuentas sin embargo todo en esta situación me daba mala espina. La mire con los brazos cruzados mientras la miraba con intenciones de irse, aunque había dicho que tomaría el mismo camino de regreso parecía que su memoria era mala por lo que con un suspiro avance hacia ella.

- Tu idea parece bastante buena Naomi- dije mientras caminaba a su lado con las manos en los bolsillos- Pero sabes que en esa dirección solo te adentraras mas en esta zona de dudosa seguridad ¿cierto?- pregunte señalando el lugar hacia el que caminaba.

Sin duda esa chica de pelo plateado estaba mas perdida que nada sin embargo no la dejaría sola, aun si perdía mi noche libre al menos podría platicar con alguien que estuviera sobria. La toma de los hombros al llegar a la esquina y la hice girar hacia la derecha para despues empujarla suavemente para que avanzara.

- Me llamo Alexander- me presente mientras la empujaba- Te acompañare hasta un lugar seguro, conozco esta zona así que estarás mejor si te acompaño que vagando perdida por las calles de esta zona-.
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Re: Mi día de suerte

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