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Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

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Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Kusunoki Kazuma el Mar Mar 04, 2014 6:41 am

"La arquitectura es una música de piedras,
y la música, una arquitectura de sonidos".


Primer sábado en la gran Francia, que tiene de especial esta gran ciudad? Su clima, su comida, su gente?

Aun no encuentro ese
¨motivo¨ por el cual debería agradarme este lugar, a pesar de tener poco de mi llegada,  preferí salir un rato de casa, y caminar por las calles despejándome de las aburridas conversaciones entre mi madre y su familia, solo estar sentada en el sofá fingiendo alegría por verlos de nuevo, era realmente patético y que decir de estar soportando a mi hermana, esa idiota que no para de hablar si fuese algo inteligente no era necesario que me quejara sin embargo la realidad es completamente diferente. Caminaba con tranquilidad entre la gente, observando con detalles el ambiente que se formaba, niños corriente con alegría en busca de una golosina en un local, aquellas parejas tomadas de las manos, mirándose uno al otro, declarándose ese amor eterno el cual solo me hizo sacar la lengua de asco sobre dicho momento, al seguir caminando y dejar esa escena atrás, lleve mi mano a uno de mis bolsillos de mi falda color azul pastel , tomando de ella un chicle, esas bolas de colores llenas de azúcar, siempre me gustaba traer conmigo chicles y mas cuando estoy totalmente aburrida, realizar esas bombas me hacían pasar el rato. Llevando a la boca tal golosina comencé a realizar la típica bomba, solo se reventó al momento de detenerme en la gran institución de todo Francia, aquella institución en la cual ingrese con Alizée, me impacientaba por conocer mas de aquel plantel, solo tuve la oportunidad de ver un poco, ya que mis clases comienzan el Lunes, así que debía esperar. Solo observe las puertas principales un momento ya que lleve mi mano a mi cintura dejando caer un poco el peso hacia un lado, cerrando uno de mis ojos al momento de levantar una ceja, recordé que mi tía menciono que cercas de aquí se encontraba un parque, que según ella podía pasar el rato y conocer gente de los alrededores, como si quisiera hacerlo. Voltee hacia los lados intentado localizar el dichoso parque de la ciudad sin embargo no vi señal alguna. –Ooohh! Disculpe Joven! Exclame con voz suave y encantadora hacia un chico que pasaba en ese momento, cuando atraje su atención le pregunte sobre el lugar que buscaba y con una sonrisa menciono que estaba a una cuadra y solo tenia que girar a la izquierda, al saber la información que buscaba solo le agradecí. No era difícil y más por el idioma ya que mi madre es Francesa y siempre en casa se hablo los dos idiomas tanto Ruso como Francés. No tarde mucho en llegar a las puertas del parque, de igual manera se encontraba demasiada gente y mas por ser fin de semana, en busca de una banca para sentarme un rato, aunque lo primero que hice antes de iniciar mi búsqueda fue tomar mi reproductor de mi bolsillo y seleccionar una pista, Solo deslizaba el dedo en busca de Moonlight Sonata, sin embargo de un momento a otro solo sentí un golpe para acabar en el suelo. -Durak!!!!! Solo alce la voz al idiota que se atravesó por mi camino, dejando eso atrás gire a un lado mi cabeza para alcanzar con mi brazo mi reproductor como mi boina que se me había caído al momento del impacto.


Spoiler:
Durak es Tonto xD y así va vestida 
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Re: Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Judai Yuki el Mar Mar 04, 2014 9:37 pm

Ah, un día sábado. La sola idea de un día en que no había tarea, instituto ni trabajos de ningún estilo le traía un inevitable buen humor. Podía quedarse dormitando en cama hasta la hora que quisiera, e incluso su gato mascota, Faraón, los días de fin se semana era considerablemente más perezoso que de costumbre. Casi como si algo en el aire les indicara a todos reponer energías para el resto de la semana.

Aunque, paradójicamente, las ocasiones en que menos tenía que hacer, eran también cuando más ánimo sentía de moverse, salir, recorrer la ciudad en que vivía y que nunca se había molestado en ver completamente. En resumen, hacer algo productivo y gastar toda su energía nerviosa. O acabaría jugando al Solitario en su computador a las cinco de la madrugada, como el día anterior. Se llevó la mano a la boca para ahogar un bostezó, y estiró los brazos por sobre su cabeza, desperezándose.

Era apenas poco pasado de mediodía, y suponía que era un momento óptimo para salir de la cama, darse una ducha rápida, y ver qué hacer el resto del día. ¡Se sentía con ánimos! Cosa realmente no muy extraña en su persona, pero no importaba. Con alegría infantil, se vistió con su clásica chaqueta de Slifer rojo, además de unos simples pantalones vaqueros, de color azul oscuro. Su ropa cómoda.

¿Qué dices, Faraón? —como era su costumbre, se dirigió a su mascota, mientras acababa de atarse las agujetas sentado en el borde de la cama—, ¿quieres acompañarme al parque? —le hablaba a su gato, sí, pero éste poca veces se dignaba a responder a sus comentarios. Menos a esa hora del día, en el que el anime dormía plácidamente en la superficie de una repisa. Judai a veces se preguntaba cómo lograba el animal subirse a tales alturas, si era un gato regordete y perezoso, incluso más que él mismo, si era posible.

Decidió no distraerse más, e iniciar de una buena vez la salida. Por supuesto, llevó algo de dinero y llaves, que cómodamente guardó en los útiles bolsillos de su chaqueta roja. No tardó ni diez minutos en llegar al dichoso parque, ya que quedaba prácticamente a unas pocas cuadras camino del Sweet Amoris. Al llegar ahí, notó que el clima estaba bastante agradable: ni frío ni calurosos, sino agradablemente templado. Contempló un poco a su alrededor, distraído, que no supo en qué momento su cuerpo hizo impacto con el de otra persona.

¡Lo siento! —se disculpó inmediatamente, apresurándose a ayudar a la muchacha de cabellos... ¿rosados? a quien accidentalmente derribó. Ella le había gritado Du-algo, pero no tenía ni mínima idea de qué significaba, así que no le dio importancia—. No me iba fijando en el camino. ¿Estás bien?
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Re: Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Kusunoki Kazuma el Sáb Mar 29, 2014 6:05 am

Después de mí llegada al parque, me encontraba en busca de un pacífico lugar donde bien podría sentarme y relajarme totalmente, un poco de música no vendría nada mal en mi descanso y valla que no lo haría. Estar soportando a mi hermana no era algo que me agradaba completamente, es una completa inútil, es una lástima que seamos parientes. En busca de mi reproductor, comencé a teclear los botones para seleccionar una pista de mi agrado, sin embargo cuando reaccione, ya me encontraba sentada en el suelo. Con irritación observe a la persona que había ocasionado aquel golpe, sin antes mencionarle que era un tonto por hacer tal cosa, pero que carajos le pasaba, andar golpeando a las personas que caminan con tranquilidad en el parque, acaso no sabe por dónde camina o mejor dicho, está ciego o qué?

Voltee a los lados intentando ver donde habían caído mis cosas, tanto el reproductor como mi boina se encontraban tirados a un lado de mí. –Qué esperas….. Exclame con leve irritación ante él, mientras estiraba mi brazo y mostraba mi mano en señal que la tomara y me ayudara a levantar, como si fuese una princesa.  Al levantarme con ayuda del chico, comencé a sacudir el resto de tierra de mi falda,  seguido coloque  mi mano izquierda en mi cintura, inclinándome levemente a un lado y apuntándolo con el dedo índice de mi mano derecha, me acercaba a él, comencé a darle leves golpes con el dedo índice en su pecho, mientras lo miraba con enojo. –Estas ciego o qué? Como voy a estar bien!! Si me acabas de golpear!! Exclama ante el con furia.  Por un momento deje de golpearlo para darme media vuelta y recoger mis cosas, primero tome mi boina seguido por mi reproductor que inmediatamente comencé a teclear sus botones con desesperación. –Qué le pasa a esta porquería.. Musite al ver que no respondía ante el tecleo de los botones.

-Me debes un reproductor nuevo! Exclame volteando a ver al chico mientras le lanzaba el reproductor. Genial lo que me faltaba mi reproductor no funcionaba, y era lo que principalmente necesitaba para relajarme este día, aunque viéndola bien, aquel chico parece que es fácil que realice las cosas que le diga la gente. Al parecer me saque la lotería el día de hoy y aun mucho mejor las cosas parecen que no estarán tan mal. Acerque mi brazo derecho hacia mis ojos, intentando fingir unos sollozos.  –Tengo miedo, Soy nueva en la ciudad y la gente es mala conmigo, que hice para que me traten así. Comencé a mencionar con voz inocente e infantil, seguido quite mi brazo para que se notaran algunas lágrimas, hacer dramas era todo un don para mí, así era fácil obtener las cosas que quisiera cunando quisiera.

-Que hice mal………  Volví a mencionar con el mismo tono de voz mientras tomaba mi boina y secaba mis lágrimas.  Sin darle mucha importancia al chico comencé a caminar a un lado de él para dirigirme a un banco que se encontraba cercas. Con la cara inclinada hacia abajo llegue hasta el banco para sentarme, miraba mis rodillas con tristeza mientras con mis manos apretaba la boina con fuerza.
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Re: Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Judai Yuki el Lun Mar 31, 2014 1:59 am

De acuerdo. No era un secreto de Estado el hecho que él era completo distraído, ni era tampoco la primera vez que chocaba contra alguien mientras caminaba. Sin embargo, le desconcertó levemente la actitud de la chica de cabellos rosados. Parecía un poco... irritada. Lo que le confundía de cierta manera, pero acabó acatando igualmente la orden de la muchacha para ayudarla a levantarse.

Lo siento, lo siento —volvió a disculparse, dirigiendo una mano tras su cabeza y colocando una sonrisa algo boba mientras la otra le reclamaba, señalándolo con rigidez y dándole pequeños golpecitos en el pecho. La situación le parecía algo graciosa, incluso—. ¡Debes ver el lado bueno! Al menos no tienes un hueso roto o algo —exclamó animado, como si ese último detalle fuera a aligerar el mal humor de su interlocutora. Aunque por lo visto, no fue así, ya que segundos después se encontraba reclamándole nuevamente, esta vez, sobre su reproductor de música roto. Lo agarró apenas, sosteniéndolo con algo de duda en sus manos. Apretó botones al azar, y le tomó diez segundos llegar a la misma conclusión sobre el estado del aparato.

Oh... creo que tienes razón... no funciona... —musitó en voz baja, inútilmente tratando de sacudir el objeto por si acaso llegaba a revivir. Obviamente eso no iba a suceder, pero valía hacer el intento. Entonces... diablos, sí le debía un reproductor de música nuevo a la chica. Esa no era una buena manera de iniciar el día, ni para él ni su billetera (que para ese entonces, ya sería todo un nido de polillas y pelusas). Frunció la boca, pensando en qué decir o hacer para solucionar el predicamento. Cuando, de improviso, volvió a escuchar la voz de la muchacha de cabellos rosados, pero, en un tono completamente diferente que al principio. Pestañeó un par de veces, sorprendido. Pero por reacción automática, se acercó a la chica, que a esa altura poco le faltaba para llorar.

¡Hey! No digas eso. No has hecho nada malo —trató de conciliar, dándole pequeñas palmaditas de ánimo en la espalda a la muchacha. Si era en la ciudad, era lógico que se sintiera un poco desorientada al respecto. Pero, en definitiva, a él no le agradaba ver a una mujer llorar en una solitaria banca en el parque—. Si quieres, te invito un helado, y luego te compro un reproductor nuevo. ¿Qué me dices? —sonrió ampliamente, mirando a su interlocutora con ojos brillantes, e invitándola a tomar su brazo para empezar el improvisado recorrido.

Era una suerte, conocía varios lugares cercanos por allí, y una heladería. Aunque pudiese ser que encontrar un aparato de música fuera un tanto más complicado, no importaba, tenían tiempo. Luego de unos cuantos minutos, se aventuró a preguntar—. ¿Y qué me dices? ¿Tienes nombre? —quiso saber, por más que el cuestionamiento resultara un poco obvio.
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Re: Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Kusunoki Kazuma el Vie Abr 25, 2014 10:43 am

Sin ánimo y un par de lágrimas derramadas y claro fuertemente fingidas, me senté en aquella banca cerca de un par de árboles, que con el suave viento desprendían algunas hojas. Aunque lo de mi reproductor no se quedaría así, tendría que pagármelo como fuera, era la única cosa que me entretenía en esta ciudad aburrida, en la cual acababa de llegar. Tome mi boina entre mis manos mientras la apretaba con fuerza y con mirada baja intentaba sollozar. El castaño se acercó a mí, un tanto sorprendido al principio, aunque bien podría verme con lastima después de lo ocurrido. Escuche sus palabras de motivación por un momento, sin embargo era de sorprenderme, no era tan común que se presentaran tan lindos chicos como esté castaño.

-De verdad? No es mi culpa? Exclame con una leve sonrisa mientras tallaba mis ojos para retirarme con mi brazo, las lágrimas de mi rostro. Seguido baje mi rostro observando mi boina por un momento y escuchando lo que mencionaba el chico, solo una sonrisa ladina dibuje en mi rostro.-Como decir que no, a esa carita, AAwww!!! Eres tan adorable! Mencione con una leve risa divertida, para solo levantarme de la banca, cambiando aquella actitud de niña indefensa. Acepte su invitación de tomar su brazo, sin antes tomarle la mejilla como lo hacen las ancianas a sus nietos. –Deberían existir más chicos como tú. No lo crees?  Pero en fin…….. Exclame mientras dejaba de pellizcar su mejilla. –Muéstrame lo que se le llama divertido en esta grande ciudad. Continúe siguiéndole el paso con mi brazo entrelazado al suyo. Todo era tan colorido y cursi que daba ganas de vomitar, niños corriendo por todas partes, personas con sus puestos ambulantes, ancianos vendiendo globos y dulces. –Hambre? Exclame mientras lo miraba un poco sorprendida. –Tú si sabes, tratar a las chicas.

Continúe con una leve risa. –Y bien chico? Cómo te llamas? , Yo me llamo Elise y si no me dices tu nombre, te llamare Pyotr Ilych Tchaikovski, como el compositor de la tonada que finalizo antes de que me tumbaras al suelo, o tal vez…………Monito…… Finalice distrayéndome en un puesto ambulante, solté al chico mientras me acercaba, al vendedor y tomaba entre mis brazos un peluche de un adorable Mono. Pocos sabían pero me encantaban los peluches y más lo que tienen forma de mono. –Pero que hermoso peluche, Hey! Tchaikovski cómpramelo, di que si! Le hacia una señal al chico para que se acercara y mirara el peluche. –Yo sé, que escuchare un sí. Anda, que es hermoso. Sujete el peluche y se lo acerque al rostro. -Y luego vamos a comer, que ahora si me dio hambre. Finalice con una leve sonrisa, apenas el juego comenzaba, con este chico.
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Re: Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Judai Yuki el Lun Mayo 05, 2014 4:45 am

Todavía le extrañaba un poco la situación. Es decir, no sabía si era del todo normal que una chica cambiase de actitud tan fácilmente de un momento a otro, como al principio se veía molesta, y al segundo siguiente estaba prácticamente llorando en una banca del parque. Pero, ¿qué sabía él de chicas de todas maneras? Sin pensarlo demasiado, se había dirigido inmediatamente a su lado para tratar de brindarle ánimos. Aunque no se encontraba del todo seguro si ayudarían, le alegró percibir su voz ligeramente más animosa la siguiente vez que la muchacha de cabellos rosados habló.

Asintió con la cabeza, demostrando que estaba más que de acuerdo con sus palabras—. ¡Claro que no es tu culpa! Todos nos hemos perdido en la ciudad alguna vez —sonrió, cruzándose de brazos satisfecho. Era cierto, después de todo, sobretodo para alguien con pésimo sentido de orientación como él. Tarde o temprano uno acaba por acostumbrarse. Volvió a pestañear un poco sorprendido, cuando la otra le agarró de las mejillas para pellizcarlas tal cual lo solían hacer las señoras de edad mayor—. Gracias, supongo —rió levemente, divertido con la actitud de su interlocutora. Segundos después, ella gustosa había aceptado su brazo para caminar en dirección fuera del parque, rumbo a comprar un reproductor de música nuevo o, algo para comer—. ¡Por supuesto! Todos aman los helados —volvió a sonreír, esta vez, además guiñándole un ojo de manera cómplice a la chica.

El ambiente en el parque era bastante agradable, también. El sol brillaba a lo lejos y risas de niños se escuchaban alrededor. Sin dudas, un lindo día. Más ahora porque ya tenía compañía de una chica adorable a quien mostrar la ciudad. ¿Qué mejor? Como era de esperarse, la aludida sí tenía un nombre. El cual era Elise, por cierto. Demoró apenas un par de segundos en reconocer por qué le sonaban tan familiar—. ¿Elise, como la canción de Beethoven? —preguntó, mirándola con ojos curiosos, todavía conservando su semblante alegre. No evitó soltar una pequeña carcajada por el complicado apodo dado que la muchacha pretendía darle, al no conocer su nombre—. O puedes llamarme Judai, es mucho más fácil —le replicó, con un ademán de dedo. Pero no estaba seguro de haber sido escuchado, pues cuando lo notó, Elise se encontraba parada frente a un puesto ambulante del parque. ¿Y qué era eso que llevaba entre brazos? Un peluche de mono, al parecer.

De acuerdo, de acuerdo. Si tanto lo quieres... —fingió suspirar, procediendo a sacar dinero de su billetera para entregárselo al vendedor respectivo, mientras tanto, señalando a Elise y diciendo además más, a modo de broma «un peluche para la niña, por favor». Después de eso, ya podría ir a comer, a petición de la chica—. Bien, ¿qué te gustaría almorzar? Hay una cafetería más adelante, y una heladería también. Podemos comer un emparedado —propuso, simple.
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Re: Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Kusunoki Kazuma el Dom Mayo 18, 2014 10:36 am

Con la gran ayuda que el castaño me proporciono, al igual de su propuesta, el cual no podía negar, comenzamos a caminar por el parque, para encontrar algún sitio donde pudiéramos comer. Toda esta situación dramática me parecía muy divertida, al parecer Francia no sería aburrido del todo. Cerca del lugar donde nos encontrábamos, existía una pequeña plaza, en el cual hay puestos con variedad de golosinas, platillos, objetos como collares, peluches entre otras cosas, al igual que unos cuantos locales con variedad de cosas, para las personas que visitan el parque.

Mientras caminábamos entre la multitud de gente, que pasaba un día patéticamente alegre, con niños en todas partes, parejas tomados de las manos y una que otra familia completa, sentados en el pasto disfrutando un picnic. Voltee en varias ocasiones a los lados, mientras seguía tomando el brazo del castaño, solo quería observar el ambiente del lugar, un puesto a un poco de distancia me llamo la atención, procedí a preguntar el nombre del castaño, ya que de tanto drama lo desconocía, sin antes presentarme yo. –Vaya, vaya, eres más listo de lo que aparentas. Exclame con tono un tanto burlesco y dibujando en mi rostro una sonrisa irónica.  –Claro, como esa bagatela, y sabes me estas comenzado a agradar, al parecer sabes algo de música. Continué conversando con el chico mientras lleve mi mano izquierda y le daba varios golpecitos en la cabeza del castaño, como si hubiese realizado un logro.

-Buen chico…Finalice retirando mi mano de su cabeza para escuchar su nombre, sin embargo aquel puesto que me distrajo hace unos momentos se podía apreciar más,  intente escucharlo pero solo me fui de paso, soltándolo inmediatamente, al caminar con rapidez al puesto tome entre mis brazos un pequeño chango, que se encontraba adorablemente sentado el cual asemejaba a los chango araña, todo larguirucho y en tono gris. –Qué lindo monito Mencione en tono adorable hacia el vendedor. –Cuánto cuesta? Pregunte al encargado y este con una sonrisa me respondió, el cual la cantidad por tal peluche se me hizo muy elevado. –Qué carajo! Es lo menos? Respondí irritada ante el vendedor, el cual solo mostró una sonrisa nerviosa y con un ligero movimiento de cabeza, me daba entender que debía respetar el precio.  –Al menos que…….Musite girándome para llamar al chico con una señal y hacer que me comprara el peluche. Él acepto con gusto, sabía que no se podía negar y al finalizar la compra solo tome su mano para jalarlo hacia adelante y seguir caminando. Sin antes observar al vendedor y gritarle desde lejos. –Aprovechado!!!!!

-Claro, claro, tú eres el que conoces aquí, llévame al lugar que pienses que es mejor para una chica. Conteste al chico mientras lo soltaba y nos deteníamos un momento. –Pero deberías ser caballeroso con las damas, anda llévate mis cosas. Mencione mientras hacia un ademán con la mano y entregaba mi boina como el peluche en sus manos, una vez finalizado continúe caminando. Más adelante se encontraba un grupo de personas observando a músicos callejeros. Pase entre la multitud con los brazos cruzados para llegar al otro extremo del camino. –Tocan horrible! Alce la voz mientras seguía caminando sin importarme como me mirarían, es la verdad, tocan horrible. Seguí caminando hasta detenerme en una fuente, el cual no pude evitar observar el agua, sin embargo un pequeño niño llamo mi atención, se encontraba observando su reflejo mientras sostenía una moneda, mencionaba que pediría un deseo. –Que patético los deseos no existen y menos en una fuente. Conteste al niño mientras volteaba a buscar al castaño, el cual ya no supe cual rayos era su nombre. –Ya me canse, donde está el lugar que dices. Mencione con un leve suspiro mientras me recargaba en la fuente esperando las indicaciones del chico.
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Re: Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Judai Yuki el Dom Jun 01, 2014 6:51 am

Ese día estaba resultando curiosamente interesante: en primer lugar, sería apenas poco más que mediodía y ya le debía un reproductor de música nuevo a una muchacha con quien chocó en un parque. Nada del otro mundo, suponía. El clima era soleado pero a la vez tan agradablemente templado, que de ser cualquier otra persona casi le hubiese resultado sospechoso. Suerte que no era el caso, así que sencillamente se dedicó a disfrutar de la caminata.

En un momento, mientras todavía se encontraban yendo en dirección a algún local de comida (aunque no fuera hora de almuerzo, siempre es un buen instante para llenar con algo el estómago, de todas formas), se interesó en saber por el nombre de su compañera de cabellos rosados. Elise, lo que era fácil de relacionar con la respectiva canción de Beethoven. Sonrió cuando le otra le confirmó estaba en lo correcto, dándole pequeñas palmadas en la cabeza como si fuera una mascota—. Gracias, pero no soy un perro —dijo de buen humor, rascándose la mejilla, todavía ligeramente divertido.

Segundos después, se presentó bajo su nombre para que la otra no tuviese que llamarlo Tchaikovski, o como fuera, pero la chica seguro no lo había escuchado, ya que segundos después la vio camino casi hipnotizada en dirección a un puesto ambulante que vendía unos peluches. Aunque al hablar con el vendedor, encontró que el precio indicado era un bastante elevado, no tuvo mayor problema en ceder y comprarle el dichoso peluche de mono a Elise.

La verdad, no le molestaba acceder en pequeños términos como cargar sus pertenencias, ya que de todas maneras eran objetos bastante ligeros—. Bueno —se encogió de hombros, con una sonrisa distraída en el rostro, típica de su persona—. ¿Le pondrás nombre al señor mono? —preguntó, al momento de tomar el animal despectivo y detallarlo con la mirada más a fondo. Después, pasaron frente a unos músicos callejeros. no tocaban tan mal, pero ciertamente les faltaba algo de afinación. Los observó mientras cruzaban la calle, pero el comentario despectivo de Elise le llamó la atención—. ¿Tocas instrumentos? —quiso saber, mirándola más bien con curiosidad repentina, pestañeando incluso como un niño pequeño. ¡Tenía lógica que ella supiera de música!

Pasaron junto a una fuente, donde un había un pequeño a punto de pedirle un deseo a la misma—. No seas así, la esperanza es lo último que se pierde —repuso con suavidad, acercándose al niño, e hincándose a su altura—. ¡Vamos, yo pediré un deseo contigo! —exclamó alegre, sacando una moneda de su bolsillo y arrojándola al agua de la fuente. «Deseo aprobar el ramo de ciencias». No pedía mucho, ¿verdad? Después de despedirse del diminuto muchacho, volvió a prestarle atención a las quejas de su compañera.

Tienes suerte, cruzando la calle llegamos a una cafetería bastante agradable. He jugado cartas allí antes —le comentó a la ligera, empezando a caminar en la dirección señalada, todavía cargando consigo las pertenencias de Elise. Al llegar, abrió la puerta con su mano libre para dejar pasar primero a la chica de cabellos rosados—. ¿Qué te dije? ¿No es linda? —medio bromeo, refiriéndose a la decoración de lugar. Era simples colores pastel, y algunas fotografías de comida pegadas a las paredes, pero continuaba pareciéndole adorable. Una muchacha vestida de camarera los dirigió a una mesa desocupada, ubicada al lado de una ventana, donde les entregó un par de menús a ambos. Ojeó el suyo con entusiasmo, sin despegar la vista del papel al hablarle nuevamente a Elise—. Y bien, ¿qué ordenas? ¡Como dije antes, yo te invito!
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Re: Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Kusunoki Kazuma el Sáb Jun 28, 2014 11:44 pm

La joven pelirosa comenzó a disfrutar el recorrido en el parque, a lado de aquel chico castaño, aunque no lo demostraba superficialmente, en algún lugar de su nefasta personalidad, realmente lo disfrutaba. Aunque existía la posibilidad que lo disfrutara por el simple hecho que su compañero de paseo respondía positivo, ante las acciones de ella. La mayoría de las personas que la conocían no suelen durar mucho a su lado, ella suele ser grosera e irritante o simplemente caen, cuando se comporta de una forma linda y tierna, aunque se sabe que solo es una simple mascara, para disfrazar lo que realmente es. En el trascurso del camino realizó un ademán para que el chico cargara sus pertenencias. Aunque se detuvo un momento al escuchar las palabras del castaño. –Nombre?- Musitó llevando su dedo índice hacia su labio inferior. Ella no acostumbra colocar nombres a sus peluches, aunque la dejo pensativa un momento.

Cuál es tu nombre?- Preguntó y cruzando los brazos continuó. –Juju….Uda….Juda…. Si, si Judai- Exclamó con una sonrisa. –No tengo idea de como llamarlo, tal vez lo nombre Judai, tal vez no…..incluso llamarlo como mi hermana melliza….no lo sé- Continuó mostrando en su rostro desdén, acompañado de un suave movimiento de hombres. Le parecía curioso el nombre del chico, que le llevo trabajo recordar, eso no podía negarlo y todo por su distracción del peluche. Dejo atrás el asunto del nombre de su peluche, y siguió con el recorrido que finalizaría en un agradable lugar para comer, o al menos eso es lo que Judai hizo imaginar a la pelirosa. Una vez que pasaron por un grupo de personas que tocaban música, era inevitable que Elise comentara acerca de lo que escuchaba, siempre donde se involucraba la música poseía una crítica, ya sea positiva como negativa, aunque no es de ilusionarse, ella ha sido una experta en ese ámbito y no suele decir palabras decorados de rosa.

-Obvio, es mi pasión!- Exclamó llevando su manos hacia su cabello rosa, para deslizar con delicadeza hacia un lado. Mostrando superioridad y gran conocimiento ante los instrumentos. Desde pequeña se enfocó en dominar cualquier instrumento, aunque sus favoritos siempre fueron los instrumentos de viento y cuerda, los instrumentos eléctricos no suele manejar mucho, ya que su hermana melliza se especializa más en ellos. Después de contestar la pregunta del chico, continúo con su camino hasta detenerse en una fuente. Arrojar monedas a la fuente se le hacía patético, y más pedir un deseo, no comprendía la razón de aquella acción. Cruzó sus brazos mientras se recargaba en la fuente y al escuchar las palabras de Judai, no menciono absolutamente nada, al contrario solo volteo la cara hacia un lado, y saco la lengua en señal de cursi, sobre aquella situación. Aunque ya comenzaba a cansarse de caminar, el joven castaño menciono que solo debían cruzar la calle y una vez realizado se toparon con el local.

-¿Cartas? ¿Juegas cartas?- Exclamó antes de entrar al interior del lugar, sin embargo junto sus manos como niña pequeña, maravillándose con el lugar. –Woow Es lindo- Continuó observando el lugar y seguido camino hasta la mesa designada por la camarera que se presentó a atenderlos. Sin esperar, se sentó con delicadeza en la mesa y procedió a escoger un platillo del menú. –Mmm.. Un Cheesecake de fresa, eso ordenare- Contestó para que tomaran su orden, seguido observo al chico con leve desconfianza.¿Por qué eres tan amable?, No me digas que así eres con todas las chicas?- Mostró una sonrisa ladina. –Aunque almorcemos, no olvidare que me debes un reproductor- Continuó con una suave risa ante él. –En fin… ¿Qué clase de cartas juegas? ¿Adivinas el futuro?- Finalizó mientras entregaban sus respectivas órdenes.
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Re: Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Judai Yuki el Dom Jul 27, 2014 11:56 am

Estaba pasando un tiempo, en realidad, bastante agradable en compañía de la chica de cabellera rosada. Además, no podía evitar, le causaba gracia la mayoría de sus comentarios que a cualquier otro quizás debieran molestar, pero no así a su persona. Podría decirse, era demasiado distraído para siquiera notar cualquier gesto de desprecio. Pero así se encontraba maravillosamente bien, caminando junto a la otra en el parque un día soleado como aquél. ¿En qué dirección? Yendo camino hacia un local de comida de las cercanías, nadie tenía motivos para quejarse al respecto.

Aceptó de buena gana cargar con las pertenecías de Elise, pero fue el peluche de mono el que más le llamó la atención. Se sintió realmente feliz de que la otra siquiera considerara su sugerencia—. Yo siempre le colocaba nombre a mis peluches, y a mis figuritas de acción —comentó en voz alta, casi como si fuera lo más interesante del mundo, volviendo a mirar al animal de felpa—. Judai es un lindo nombre, en mi opinión. Pero exijo crédito —rió de buena gana, ladeando la cabeza a un costado, permitiéndose bromear. Después, se giró hacia Elise con un brillo de curiosidad en sus ojos marrones—. ¿Tienes una hermana melliza? —repitió sin poder evitarlo, inmediatamente interesándose—. ¡Eso es súper! ¿Cómo se llama?

Cruzando una de las avenidas, se encontraron con un grupo de músicos callejeros. Pero lejos de interesarse por la música que estos hacían, su curiosidad hizo hincapié en la respuesta de la chica a una de sus preguntas—. De alguna manera, me lo esperaba —confesó, sonriéndole con ánimos, continuando la caminata ligera antes de llegar al dichoso local de comida—. ¿Das conciertos o cosas así? ¿Puedo ir a uno? —pidió, un poco emocionado, quizás precipitándose. Al deparar en aquello, soltó una risita tímida, golpeándose ligeramente a sí mismo en la frente—. Lo siento, quiero decir, sólo si me invitas. —se corrigió, guiñándole un ojo.

Frente a la fuente, después de que él acompañara a un pequeño en pedir un deseo y que Elise les sacara la lengua como diciendo "qué tontería hacen", la cafetería a la que se dirigían desde el principio se hallaba a solo unos cuantos pasos—. Sí, juego cartas —le dijo en confirmación, asintiendo con la cabeza mientras ambos entraban. Fue notorio su expresión de orgullo al escucharla comentar positivamente sobre la decoración de lugar, ¡sabía que le gustaría! Infló pecho, al momento que la camarera encargada les designaba una mesa para dos. Agradeció con un ademán de cabeza al tomar el menú, y pasar rápidamente sus páginas pasando directamente a los postres y bocadillos, pues se le antojaban algunos.

No lo sé, supongo que me has caído bien —contestó con simpleza, echándose a reír, hablando con la mayor sinceridad del mundo. Era alguien bastante trasparente, en realidad. Desvió los ojos a la camarera cuando ordenó, señalando en el menú un café helado y un emparedo de miga. Delicioso. Le chasqueó la lengua a Elise después de su comentario—. Eso lo sé, no te preocupes. Pero la comida es primero —declaró en fingido temple de solemnidad, que no quedaba en absoluto con su persona—. No, no adivino el futuro. Suelo jugar más al póker, o los juegos de mesas en general. ¡Un día te reto a una partida de ajedrez! —propuso.

—. ¡Buen provecho! —exclamó, inmediatamente que sus órdenes fueron entregadas. Lo primero que hizo al tener frente a sí su comida, fue darle un enorme mordisco primero al emparedado, y saborear un poco del café helado a la vez. Todo con una enorme sonrisa en el rostro—. ¿Qué me dices de ti? ¿Tu primer día va un poco mejor?
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Re: Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Kusunoki Kazuma el Lun Sep 01, 2014 10:53 am

Elise escucho al joven castaño acerca de los nombres hacia sus juguetes, lo cual no sabía que reacción mostrar ante él. Por una parte le daba risa hasta el punto de tocar su vientre y tratar de respirar despacio, ante la falta de aire por sus carcajadas. Sin embargo por otro lado le llegaba esa inocencia, al grado de tratar de abrazarlo y decir palabras que pudieran sonrojar. –¿Le colocas nombres a tus muñecos de acción?- Se burló Elise -.¿Acaso tienes ocho años?- Continuó burlándose ante el joven castaño. De ninguna manera perdería su esencia por la inocencia ajena. –Ok, Ok.- Dijo llevando su dedo índice por su pómulo, fingiendo como si una lagrima recorría su blanca piel. –No mentiré eres adorable.- Deslizó su dedo hasta tocar su mejilla con su palma y seguido ladeo suavemente su cabeza en forma de negación. –Su nombre será Judai.- Dijo mostrando un guiño ante él. Solo se daría el lujo de nombrarlo así, por la personalidad adorable del chico, nada más.  

-Alizée…..- Respondió de mala gana, volteando la mirada hacia un lado mientras mostraba una mueca en su rostro. No le agrada hablar sobre su familia, y con el simple hecho de pronunciar sus nombres le irrita bastante, aunque podría asociarse ese enojo ante un suceso durante su niñez pero no es así, sus padres siempre fueron cariñosas con ella al igual que sus hermanos. Sin embargo con el tiempo comenzó a alejarse de ellos, llegando al punto de no soportarlos. –¡Vamos! ¡Vamos! Que se nos hace tarde.- Dijo alzando la voz, para desviar el tema acerca de su hermana, y no levantar más la curiosidad del castaño. Una vez pasando por el grupo de músicos, procedió a responder su pregunta, aunque de momento volvió a sonreír ligeramente. – Te regalare entradas VIP, en mi próximo concierto.- Dijo con tranquilidad sin detenerse para llegar al local, aunque en el camino se quedó pensativa, como era posible que un chico de su edad, le pidiera que lo invitara a sus conciertos, la mayoría de los jóvenes tienden aburrirse, de una manera u otra quedo sorprendida.

Una vez en el local, la joven pelirosa comenzó a preguntar sobre las cartas que utiliza para jugar Judai, aunque en el rostro ajeno maravillado respondía confirmando su pregunta, no entendía del todo que clase cartas solía jugar, por una parte podrían ser barajas españolas, o tal vez de tarot. Cuando se sentó en su silla al igual que sus órdenes fueron entregadas, procedió a tomar el tenedor elegante dejado junto a su postre. –No soy buena con el ajedrez.- Respondió  tranquila mientras procedía a partir el delicioso postre bañado con jarabe de fresa, seguido llevo la porción a su boca y se maravilló con el sabor. –¡Es delicioso! Deberías probarlo.- Exclamó con emoción señalando el platillo con su fino tenedor. –Di Aaaaahh- Dijo mientras tomaba un pequeño pedazo de postre, para llevar el tenedor a la boca ajena, sin dejar de mostrar ojos enternecedores ante Judai. –¿Verdad que es delicioso? – Mencionó con ternura y seguido retiro el cubierto. –Con la cafetería te has ganado un punto, además no estuvo nada mal el recorrido en el parque, fue divertido.- Dijo mientras recargaba su mejilla en la palma izquierda de su mano mostrando una sonrisa ladina, y a la vez dejaba el tenedor en su plato. –Es una lástima que no existan personas como tú en Rusia, sería fantástico tenerte como amigo.- Dijo mientras reía suavemente. –En fin….- Suspiró momentáneamente y continuó -. ¿Vives cercas de Aquí? – Finalizó con leve curiosidad.
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Re: Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Judai Yuki el Miér Oct 29, 2014 6:08 am

De manera curiosa, siempre le agradaban especialmente esos días, días extraños en los que tenía la casualidad de encontrarse con un desconocido en medio de un parque y entablar una conversación amigable. Sí, eran ocasiones que le gustaba recordar. Le parecía interesante a veces como se daban esa clase de casualidades, tan simples. Tal era el caso en esa ocasión, y ante los comentarios de Elise tan sólo se limitaba a reír de buena gana—. Dieciocho, en realidad. Fallas por una década, nada de nada —repuso negando suavemente con la cabeza, dándose nuevamente la libertad de continuar a la broma. Siguió con la expresión risueña, esa gran sonrisa entre las comisuras de sus labios, que sólo se amplió un poco más al escuchar la sentencia de que sería su nombre el honrado para bautizar al animal de felpa—. Gracias —se inclinó ligeramente hacia adelante, tratando de imitar algún gesto cordial, que obviamente no resultó. Con rapidez volvió a enderezarse, mostrando una sonrisa.

Era natural en su persona sentir sana curiosidad por su compañera de cabellos rosados, y hasta ese momento, no había hecho más que preguntar por la hermana melliza de ésta. ¡Claro que se interesaba! Él era hijo único, después de todo. Los hermanos para él eran un fenómeno novedoso y extraño, más algo como un hermano mellizo. Pero no tuvo mayor oportunidad de profundizar el tema, pues Elise se encargó de desviarlo convenientemente. Por suerte, su capacidad de atención también era bastante dispersa, y rápidamente dejó el anterior tópico en el olvido al escuchar una afirmación a la pregunta—. ¡Eso sería súper!—exclamó emocionado, dedicándole una vez una sonrisa animosa a su interlocutora—. No voy a muchos conciertos, así que será un placer ir a oírte tocar —elogió con sinceridad, encantado con la idea. ¿Quién no le gustaba ir a lugares nuevos? Más si Elise tenía la amabilidad de facilitarle el acceso para escucharla, seguro daba un bello espectáculo.

En el local de comida, después de esos cuantos minutos de caminata, la plática también trascurría relativamente bien. Tanto de hablar de sus cartas, pasando por los demás juegos de mesa. De forma personal, el ajedrez era uno de sus favoritos, pese a no verse como el típico estudiante brillante que lo jugara—. Si quieres, puedo ayudarte. En pago por la entrada VIP —ofreció, observando a la chica con una mirada de complicidad como diciendo en silencio "¿cerramos el trato?". Regresó a prestar atención a su comida ya servida, tanto la malteada como el delicioso emparedado. Sí, en definitiva, un buen almuerzo. Cuando la muchacha señaló que abriera la boca para probar su postre, así lo hizo, y no pudo más que estar de acuerdo con ella, incluso tomándose un instante extra para soborear el agregado de fresa—. ¡Quién lo diría! Sí, está muy bueno. ¿Es tu sabor favorito? —quiso saber de repente, hablando con semblante amigable. La comida trascurrió con relativa rapidez, se detuvo a la mitad de una mordida a su emparedado sólo para responder el agradable comentario de Elise—. ¿En serio? ¡Gracias! Significa mucho viniendo de ti —se enterneció, dramatizando un poco al final. Dio un último sorbo a su bebida, y podía considerar que había terminado—. ¿Oficialmente somos amigos aunque haya roto tu mp3? —se carcajeó levemente, echándose hacia atrás en la silla. Hizo ademán de buscar algo en sus bolsillos, y sacó el dinero suficiente para pagar la cuenta.

Sí, mi casa queda cerca de aquí. Prácticamente al lado del instituto —se encogió de hombros, manteniendo la compostura alegre. Chasqueó los dedos como una gran idea se le ocurrió, tan súbito cambio de tema como todo lo demás—. ¡Si quieres vamos allí y te presento a mi gato! —sugirió con ánimo vivaz, poco menos que levantándose del asiento y arrastrado a la muchacha con él. Pero se calmó, recordando un previo detalle de regular importancia—. ¿O pasamos a comprar tu mp3 primero? —cuestionó con algo de duda, regresando a su asiento y colocando una sonrisa torpe.
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Re: Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Kusunoki Kazuma el Miér Dic 10, 2014 9:22 am

Un ambiente agradable es lo que disfrutaba la joven Belicoff. Rodeada de un dulce aroma proveniente de aquellos pastelillos recién horneados y que ahora en limpias vitrinas se encontraban para su compra, y sin olvidar aquel joven castaño, que hacía que se cuestionara por un momento, si para él todo se basa en mostrar a los demás una gran sonrisa. –Eeeh… Claro. ¿Por qué no?- Parpadeó un par de veces, al captar la propuesta ajena. Al menos no tenía nada de malo, aprender a jugar ajedrez. Aunque seguro al desconocer las posiciones y funciones de cada pieza en la tabla, trataría de formar su propia estrategia, aceptar que no comprende el juego, no es cosa fácil. Deslumbrada por el platillo entregado, se enfocó por un momento en el postre e inclusive con total confianza procedió a entregar una porción a la boca ajena, como si tratara de alimentar a un infante. – ¡No hables con la boca llena!- Exclamó e inmediatamente cruzó los brazos. – Debes aprender modales, y claro es mi favorito.- Continuó comiendo tal delicioso postre, además convertiría el local en uno de sus lugares favoritos para visitar. Amante de la comida dulce, no puede evitar visitar dicho lugar, además el aroma y la decoración fascinaron a la joven pelirosa.  

-No exageres, no es para tanto.- Dijo mientras sujetaba una servilleta con suavidad y procedía a limpiar sus labios con delicadeza. – Claro tontito.- Guiño el ojo ante la pregunta ajena, acerca de la amistad de ambos. – Por algo lo mencione antes.- Procedió a levantarse y seguido sacudió el resto de migajas de su falda. Escuchó atenta a las palabras ajenas, sin embargo ya no pudo volver a sentarse, ya que el joven al parecer poseía una gran idea. Perpleja del cambio radical de la conversación y el jalón hacia el cuerpo ajeno, solo frunció el ceño, por un leve momento. – ¡Espera! No soy de trapo.- Mencionó y seguido deslizo sus largos mechones hacia atrás de su oreja. –Aawww.- Mostró una sonrisa un tanto felina e inmediatamente sujeto el brazo del castaño para que se levantara nuevamente. -¿Cómo se llama tu gato? Seguro no lo cuidas bien, si has roto mi Mp3, no me imagino la vida de ese pobre gatito.- Cerró los ojos un momento y de nueva cuenta cruzo los brazos. Imaginó una escena en el cual dicha mascota de Judai vivía en pésimas condiciones. –Pobre gato..- Musitó y seguido sujeto de nuevo el brazo ajeno y procedió a sacar al chico de aquella tienda de postres.

-Dices que vives cercas de la institución. ¿O no?- Inquirió una vez que se detuvo afuera de dicho local. Decidida, comenzó a voltear a los lados, buscando el camino más rápido a la institución y una vez localizado, comenzó arrastrar el brazo del chico nuevamente. Después de caminar un momento, se detuvo justamente en la puerta principal del parque. Antes de llegar al lugar no se había percatado que justamente cruzando la calle, se encontraba una tienda de empeño, seguro vendían reproductores de música a bajo precio. Sin decir palabra alguna, llevo al chico hacia ese lugar, y sin perder tiempo entro a la tienda. Evaluó los precios y los diferentes reproductores, pero para su sorpresa solo se trataba de un robo, al menos ella era lo que pensaba. – ¡Personas abusivas!- Alzó la voz ante el encargado de la tienda e inmediatamente salió de dicho lugar. – Mejor comprare uno y después te entregare el recibo de pago.- Finalizó con un leve suspiro.                
 
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Re: Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Judai Yuki el Jue Ene 01, 2015 11:03 am

En ese momento se sentía bastante dichoso de conocer la existencia de esa humilde tienda de comida donde se encontraban en ese momento. Notaba que a su compañera le había agradado tanto como a él, ¿y cómo no, si el olor a dulces golosinas del lugar era sencillamente delicioso? ¡Y ni hablar de los postres! Dulce manjar de los dioses, estaba seguro que Elise estaría de acuerdo. Podría considerarse feliz de que la otra haya aceptado su oferta de enseñarle ajedrez, a lo que correspondió con una amplia sonrisa y un asentimiento de cabeza.
Su gesto cambió sutilmente a una mueca apenada cuando la muchacha lo regañó por sus modales en la mesa, ni siquiera notó que habló con la boca llena, se precipitó demasiado rápido—. Lo siento, lo siento —se disculpó humildemente, esta vez, asegurándose de tragar su comida antes de hablar. Sin embargo, no pudo evitar soltar una pequeña risa divertida, no negaría que la escena le causaba gracia—. ¿Qué otro tipo de postre sueles comer? —preguntó aparentemente de la nada, como si platicar de comida no fuera de por sí su tópico favorito. Él, por su parte, podía devorar con tranquilidad todo lo que tuviera chocolate.

Sabía que quizá había sido impulsivo de su parte sencillamente jalar a su nueva amiga del brazo en espera que lo acompañara. Se dejó llevar por el momento, ciertamente. No tenía un motivo concreto para invitar a Elise a conocer a su gato más que por que le había caído bien, y su felino mascota probablemente opinara lo mismo al conocerla—. ¡No digas eso! Cuido a Faraón como si fuera mi hermano pequeño —le replicó con gesto solemne, cerrando los ojos y llevándose una mano al pecho en señal de juramento. Aunque entendía perfectamente que su persona daba la impresión de distraído y descuidado, que sí lo era, tenía un amor incondicional por su mascota, nunca permitiría que algo le pasara—. Además, ya te dije que te compraré un mp3 nuevo —hizo berrinche, cruzándose de brazos en innegable actitud infantil. Obviamente, no estaba molesto por el comentario, pero le gustaba dramatizar sus gestos en situaciones así, era como una manía. Se dejó arrastrar por la chica de cabellos rosados fuera de la tienda, preguntándose hacia donde se dirigían.

Exactamente, el Sweet Amoris. ¿También eres alumna de allí? —cuestionó de pasada, al mismo tiempo que continuaban caminando buscando el sendero más rápido hacia dicho lugar. En verdad, esperaba una respuesta positiva. Así incluso podrían organizar clases de ajedrez en la biblioteca de forma oficial, o algo por el estilo. Nada mermó su entusiasmo. De todas maneras, Elise no le dijo ni una palabra cuando ella se decidió a entrar a un local de objetos empeñados justo frente de las puertas del parque. Aunque los precios dejaban bastante que desear a su pobre bolsillo. Incluso después de salir de allí, se encontró en la obligación moral de animar a su compañera después de escucharla soltar un suspiro—. Vamos, no pongas esa cara. Todavía podemos ir a más sitios a ver, si quieres —si bien era cierto que todavía se sentía un tanto culpable por el accidente, no era intención que Elise se quedara sin un reproductor más del tiempo necesario, especialmente porque se veía a grandes rasgos cuánto le gustaba la música a ésta—. ¿Podemos ir al centro comercial? —sugirió con torpeza, ladeando la cabeza hacia un costado.

Off:
Lo siento, siento que agregué poca trama. xDD
Puesto que el rol lleva bastante tiempo, podemos bien finalizarlo y quizá abrir una continuación. No necesariamente en ese mismo día, sino como un encuentro previo para ir a comprar el dichoso aparato. xD
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Re: Esto solamente puede decirse con el piano ♪♪ [Priv. Judai ]

Mensaje por Kusunoki Kazuma el Dom Ene 25, 2015 10:03 pm

Desearía nunca terminar de comer tal delicioso postre, pero entre más pequeñas porciones se dirigirán a su boca, mucho más rápido se terminaba. El joven castaño pregunto acerca de sus postres favoritos, lo cual la pelirrosa comenzó a indagar un leve momento. La elección de dichos platillos era todo un reto, ella es amante de todo lo dulce posible, y realizar una elección no es cosa fácil. — Mmmm.. Tiramisú, Brownies con helado, Mousse de naranja, Flan, Gelatina de frutas, pastel de chocolate y chocoflan. — Comenzó a mencionar un tanto emocionada, y con los dedos de su mano procedía a contarlos. Pero se encontraba totalmente segura que no sería suficiente mencionar todos los que conocía. — Faltan muchos más, pero seguro no los conoces. — Añadió con tranquilidad.

Después de tan agradable comida, ambos procedieron a salir del lugar. Aunque ella debía agradecer por la comida, no lo hizo del todo, y probablemente será difícil escuchar esas palabras de gratitud de su boca. Por un momento solo observó a Judai con suspicacia, no creyéndolo del todo, acerca de su mascota. Aunque tal vez detrás de ese niño distraído, seguro trataba a su gato mucho mejor que a él mismo. — No te creo del todo, pero eso no evita que no me lleves a conocerlo después. — Guiño al ajeno, con una leve sonrisa. Una vez más debía regresar a la principales puertas del parque y entre el trascurso del camino la conversación se centraba en la institución, en el cual curiosamente ambos estudiaban. — Y una vez que te encuentre en la institución me pagaras mi reproductor. — Dijo ante una mirada fulminante. Sin embargo dicha acción lo hacía en son de broma, aunque no se notara del todo.

Las cosas de nueva cuenta, no pintaban bien del todo. ¿Qué le sucedía al vendedor? Los precios de los aparatos se encontraban totalmente fuera de su límite y que decir para el castaño. Seguro no poseía el dinero suficiente para pagar, además de que solo se trataba de una tienda de empeño, ni que fuesen nuevos dichos aparatos. — Ya es un poco tarde para ir al centro comercial. — Cruzó los brazos un tanto decepcionada por lo ocurrido. — Pero al saber que asistes en la misma institución que yo, eso significa que no te desharás fácilmente de mí. — Llevó inmediatamente su mano diestra a la mejilla ajena y como si fuese una abuela cariñosa, la pellizco sin sutileza alguna. — Será en otra ocasión, ya que por ahora me tengo que ir, fue divertido mientras duro. — Levantó los hombros hacia arriba momentáneamente y seguido procedió a sujetar su nuevo peluche.        
 
—Hasta entonces. — Guiño el ojo al ajeno, mostrando una sonrisa un tanto coqueta. — Cierto, cierto, lo olvidaba. — Dijo antes de retirarse del lugar. — Te lo mereces por invitarme a comer. — Sin vergüenza alguna procedió a besar la mejilla del castaño. — No olvides alimentar a tu hermano. — Finalizó despeinando al chico después de aquel efímero beso. Ya será en otra ocasión en el cual aprovechen el día, para encontrar un reproductor de mp3 para la pelirrosa y ¡Claro! Deben ser de acuerdo a sus gustos.    


<3:


Aww <3 Aww <3  Aquí mi respuesta final. Gracias por rolear con Eli. <3 Cool Nos leemos en otras almas. Wtf xD

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