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Paisaje invernal [Priv. Fréderic Aubriot]

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Paisaje invernal [Priv. Fréderic Aubriot]

Mensaje por Koujaku Fujihara el Jue Feb 27, 2014 5:53 am

El sol brillaba inusitadamente cálido en esa jornada invernal, iluminando aquella ciudad que gracias a las tormentosas nubes, se hallaba cubierta casi por completo por un grueso manto de nieve que resplandecía como pequeños brillantes cuando los rayos dorados lo tocaban. Como única concesión al clima frío, Koujaku había optado por colocarse una remera oscura bajo el kimono rojizo que más le gustaba, manteniendo el resto de su vestimenta como le era habitual. Poco le importaban las miradas que le dedicaban, utilizando aquellas ropas se sentía cómodo, además de que bien sabía cómo ignorar a los chismosos o acallarlos si ése fuera su deseo. Sin embargo, se encontraba de buen humor por lo que se limitó a dedicarles una arrebatadora sonrisa a las jóvenes que lo contemplaban desde la acera contraria antes de continuar su camino, disfrutando el efecto que en ellas había provocado pero sin entretenerse de más. Ése día tenía otros planes.

Apretando el paso un poco más, poco a poco fue dejando atrás los edificios y construcciones de la ciudad, adentrándose en un ambiente más rural y pintoresco. Llevaba un buen rato de caminata pero no se sentía cansado sino por el contrario, revitalizado por el hermoso paisaje que se abría ante sus ojos. Un níveo campo se extendía hasta perderse en las montañas, roto sólo por un ligero bosquecillo de árboles que le daban marco al lago que entre ellos se ocultaba. Hacia allí se dirigió, disfrutando del bello lugar a pesar de los pensamientos que bullían en su mente. Hacía ya varios meses que se encontraba en el valle y aún no lograba encontrar a esa persona que le había impulsado a volver. Sabía que gran parte era su culpa, porque tuvo que trabajar mucho esos primeros tiempos para lograr conseguir un local, decorarlo y hacerse de una clientela frecuente pero aún así sentía como que algo le faltaba.

Al llegar al pequeño claro que rodeaba el lago, pudo notar que no era la única persona que allí se encontraba. Una figura se alzaba a escasos metros de la orilla, deslizando con habilidad un pincel sobre un amplio lienzo que con cada movimiento iba pintándose de distintos colores. Casi como hipnotizado se acercó hasta donde aquella persona se encontraba, perdido en los suaves movimientos de esa mano que se movía como al ritmo de una melodía mientras capturaba el paisaje- Fred –Musitó casi sin darse cuenta con una sonrisa nostálgica pues a esa imagen se superponía la de un niño sonriente y lleno de manchas de pintura que extendía orgulloso su dibujo. Quizás fuera el cabello negro o el hecho de que el joven artista también estaba bastante manchado, pero una calidez que hacía bastante no sentía se instaló en su pecho cuando se inclinó para contemplar mejor la obra, haciendo su mejor esfuerzo para regresar a la realidad. –Qué bonito, tienes mucha habilidad –Dice utilizando un tono suave pero audible para no aturdirlo aún siguiendo los trazos con aire distraído.
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Re: Paisaje invernal [Priv. Fréderic Aubriot]

Mensaje por Fréderic Aubriot el Jue Feb 27, 2014 7:39 pm

Aquél día estaba más frío de lo habitual, por lo cual antes de salir en mi búsqueda de inspiración , tomé una bufanda y me la acomodé en mi cuello. Tomé un pequeño bolso que normalmente llevaba, tenía algunos lienzos, pinturas e instrumentos necesarios para lo que haría. También tenía guantes extra por si ensuciaba los que ya cargaba y un pañuelo para limpiarme por si acaso. Salí de casa, caminando calmado por las calles de aquella ciudad, caminé un largo rato hasta llegar a un ambiente rodeado de árboles y algunas plantas, todas cubiertas por una capa nívea muy hermosa, busqué un lugar adecuado y me senté en el suelo.  

Esto es lo que llamaba una búsqueda de inspiración, salía un día de casa y buscaba un lugar hermoso que me sirviera de inspiración para plasmar en algún cuadro. Era algo un poco personal pues uno de mis sueños era lograr el cuadro que realmente entrara a los corazones de las personas. Era mi más grande sueño... Aunque extrañamente aquél paisaje me traía recuerdos del pasado, de cuando era un pequeño niño. En un ambiente invernal, cuando jugaba con mi mejor amigo... Un sentimiento de nostalgia me invitó a dibujar algo que normalmente aquél amigo hacía para sacarme unas sonrisas. Saqué mis materiales, comenzando con suaves trazos que poco a poco tomaban forma, era un ambiente de tonos cálidos, con un árbol que se reflejaba como si abajo hubiese un gran espejo, con unas grullas de papel que salían de las hojas del árbol. En el árbol había un pequeño columpio, me recordaba a mi antigua casa donde había uno parecido. Y en el cielo, se reflejaban unas manos que muy bien recordaba, con una pequeña grulla de papel roja. Esa pintura, se quedaría guardada en mi corazón para siempre.

Escuché a alguien cerca, un murmullo que no logré escuchar del todo y un halago que le seguía, su voz... Lo logré escuchar, esa voz... Me di la vuelta, viéndole a los ojos, completamente sorprendido,  pues dejé incluso de dibujar, soltando el pincel que había en mis manos.

-¡Koujaku! -exclamé, lleno de emoción, sonriéndole al reconocerle, estaba muy cambiado pero era normal, hacía años que no nos habíamos visto- Tanto tiempo... ¿Cuándo volviste a Francia? -le pregunté, tratando de sacarle conversación, me sentía algo cohibido y no sabía el por qué, supuse que era por su presencia frente a mí, siempre más alto que yo... Denoté algunas cicatrices pero no les presté demasiada atención pues él se la llevaba por completo. Has vuelto, mi mejor amigo.


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Re: Paisaje invernal [Priv. Fréderic Aubriot]

Mensaje por Koujaku Fujihara el Lun Mar 17, 2014 2:32 am

Contemplaba la pintura con un asombro que crecía a cada momento. La claridad de las figuras, acentuada por los tonos claros y el magnífico dibujo que se vacilaba entre la realidad y la fantasía eran tan hermosos que podrían quitarte el aliento. O al menos al hombre enfundado en aquel kimono tan particular, que no podía dejar de observar a las pequeñas grullas que volaban bajo el árbol como si fueran parte del mismo. Y luego esas manos.. Parecía como si el artista estuviera plasmando alguno de sus recuerdos a pesar de que era un completo desconocido. O al menos eso pensaba hasta que le oyó pronunciar su nombre, haciendo que se fijara por primera vez en el rostro del particular pintor.

-¿Fred..? –Inquirió con un hilo de voz, observando al muchacho sin poder creer que se tratara de la persona que llevaba tanto tiempo buscando. Estaba frente a un joven que hacía bastante tiempo había abandonado la niñez que fácilmente podría tomar por un desconocido por su altura y tamaño. Y sin embargo allí estaba, esa sonrisa cuyo simple recuerdo había servido para mantenerlo cuerdo durante todos esos años, los ojos grises a los que se aferraba cuando sentía las agujas penetrar su piel una y otra vez, durante horas sin poder hacer nada más que refugiarse en las memorias de ése tiempo pasado en Francia y del pequeño que lo hacía tan especial. Estaba mayor, eso era obvio pues el tiempo pasaba para todos pero era él, el pequeño que le pedía grullas y que cargaba en su espalda, Fréderic.

No supo en qué momento se arrodilló frente a él con un extraño y doloroso sentimiento alojado en su pecho pues temía que aquello no fuera real. Tantas veces había deseado verlo de nuevo y ahora estaba allí, sonriéndole como si jamás se hubiera ido. Sin mediar palabra, rodeo con sus brazos al muchacho en un apretado abrazo, apoyando su mejilla sobre los cabellos oscuros que seguían siendo tan suaves como siempre.- En verdad eres tú.. -Su voz tembló levemente pero no le importó pues el contacto de la figura que sostenía contra sí era real, no era un sueño, no abriría los ojos y estaría de nuevo en esa camilla. –Te encontré –Susurró apartándose con una amplia sonrisa, intentando controlar la quemazón de esas lágrimas que pugnaban por salir.

-Regresé hace poco, quise retomar el contacto pero estuve algo ocupado estableciéndome –Responde tarde a la pregunta que el menor había formulado, liberándolo del abrazo aunque sus manos continuaron apoyadas en los hombros ajenos. -¿Cómo has estado?–Había crecido tanto que casi no podía reconocerlo, pero para él nada de eso importaba pues al fin sentía que había vuelto a casa.
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Re: Paisaje invernal [Priv. Fréderic Aubriot]

Mensaje por Fréderic Aubriot el Vie Mar 28, 2014 6:39 pm

Observé las reacciones de esta persona que ahora parecía un desconocido para mí, pero que aún cuando físicamente fuese diferente al joven que conocí hace un tiempo atrás seguía siendo el mismo Koujaku de siempre. O por lo menos ese era mi pensamiento, no sabía por todo lo que él pudiese haber pasado o por los eventos que recurrieron su vida todos esos años. Pero la verdad, en este momento poco me importaba, pues estaba frente a quien tanto extrañaba. Su sorpresa no se hizo esperar cuando, una vez me había dado la vuelta, su mirada logró hacer memoria sobre quién era yo. Una sonrisa cálida adornó mi rostro mientras le observaba en silencio, esperando que hablara, pero probablemente la emoción le embargaba tanto como a mí en ese instante. Sólo que, claro, yo era un poco más calmado y lo contenía dentro de mi ser. En un momento, Koujaku terminó arrodillado frente a mí, aún estando yo sentado en el pequeño banco frente a mi caballete. Mi rostro que no había dejado de sonreír, se tornó en una expresión de pura sorpresa... ¿Tanto así me había extrañado?

Sorpresivamente, sentí sus brazos rodeándome en un abrazo. No sabía cómo reaccionar pues un pequeño palpitar comenzó a sonar y me dejó aturdido, ¿Por qué mi corazón late de esta forma? Ni idea, yo no sabía por qué reaccionaba así, por lo cual al salir de mi aturdimiento, correspondí aquél abrazo. Seguía siendo más grande que yo, me sentía como un pequeño niño de nuevo. Tan pequeño e indefenso... Encontrando la seguridad en mi "héroe" como yo le decía, aunque claro, no siempre lo decía en voz alta pues eso le aumentaría los aires de ego a mi tonto amigo. Realmente agradecía que hubiese vuelto. Sus palabras tan cerca de mi incrementaron aquél palpitar que antes me había dejado aturdido. Una vez dejando el abrazo de lado, le sonreí con calma escuchando la respuesta a mi pregunta. También me hizo una pregunta de vuelta. Parecía como si el tiempo no hubiese pasado nunca para ambos.

-He estado muy bien, nos hemos mudado del campo para la ciudad como puedes ver, todo porque mis cuadros se han hecho un poco famosos -Sonreí algo orgulloso pues era cierto, mis cuadros poco a poco eran más notados en esta ciudad- Aún vivo con mis padres, aunque suene un poco extraño decirlo debido a mi edad... Pero no me hace tanta molestia la verdad, son muy buenas personas, aunque obviamente necesitaré pronto irme de la casa porque tampoco pasaré toda la vida junto a ellos -una pequeña risa escapó de mis labios, aún mirándole y sonriéndole- Koujaku -le llamé en un pequeño susurro- Te he echado mucho de menos. Me has hecho falta en muchas ocasiones, tu apoyo incondicional... -dejé escapar un suave suspiro- Pero eso es lo de menos ahora mismo, has vuelto y no sabes cuánto me alegro de eso.

Mi sonrisa no se iba en ningún momento, las casualidades eran bastante grandes pues hace un momento había pensado en él y ese dibujo en mi lienzo era la prueba de que si lo hacía. Sus manos plasmadas en aquél dibujo... Luego él apareció. Fue como si Dios literalmente hubiera escuchado mis plegarias a que él volviese, pues realmente le extrañaba y no tenía tampoco muchos conocidos en este lugar.

-¿Qué tal te ha ido en tu regreso a Francia? -le pregunté, curioso pues quería saber muchas cosas de él- Cuéntame un poco de ti, Koujaku -mencioné con una sonrisa cálida adornando mi rostro, quería saber más de aquella persona que probablemente había cambiado demasiado desde los años en que ambos éramos unos pequeños niños. Sólo esperaba que no hubiese cambiado demasiado.
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Re: Paisaje invernal [Priv. Fréderic Aubriot]

Mensaje por Koujaku Fujihara el Miér Jun 11, 2014 4:34 am

Sentir los brazos del menor a su alrededor, correspondiendo a su abrazo, fue más de lo que Koujaku hubiera podido desear en esos momentos. La sensación de bienestar era tal que quizás, de no haber tenido tanto autocontrol, las lágrimas hubieran empezado a brotar  de sus ojos.  Al fin, un remanso de paz en esa persona que era como el sol brillante, ahuyentando las sombras de aquel que había vivido tantos años sumido en la oscuridad. Pero no, no dejaría que eso sucediera. No iba a arruinar el momento que llevaba tanto tiempo esperando y tampoco deseaba que Fréderic lo viera en ese estado. Ni antes ni ahora. No deseaba que se enterara en qué clase de persona se había convertido, por más indigno que resultara mantenerse a su lado de ése modo. Lo siento.. Susurró en su mente mientras se aseguraba de que en su rostro no hubiera más que una alegre sonrisa. Apartando todo lo demás de sus pensamientos, se dedicó a escuchar con atención lo que su amigo le contaba,  alejando a regañadientes sus manos. Lo único que quería era volver a estrecharlo entre sus brazos, pero sabía que luego de tanto tiempo no podía ser de ésa manera.

-Sabía que serías famoso Frede, siempre me han gustado tus cuadros –Replica ante el relato del menor con una sonrisa aún más amplia. Estaba muy orgulloso de la clase de persona en que su pequeño amigo se había convertido, lo único que le dolía era el no haber estado allí para verlo crecer.- Aún tienes tiempo para irte de casa, si apenas tienes más de 20 años –Rió bastante divertido por los planes, aunque su risa se apagó lentamente con las palabras que resonaron a continuación. Sabía que el menor no lo hacía a propósito, pero sus palabras se sintieron como si le estuvieran echando sal en la herida. Sus ojos se opacaron por un momento mientras hacía un esfuerzo por superar ese angustioso sentimiento.- De verdad lo siento.. -Musitó con la voz ligeramente ahogada, mas para cuando la mirada del menor volvió a posarse en su rostro había sólo una expresión tranquila.-  Ya estoy aquí –Las comisuras de sus labios volvieron a elevarse en ése gesto con que había calmado al pequeño pintor tantas veces en su infancia.

Era tonto, de a momentos lo veía como un niño y en otros era ése joven prácticamente desconocido, que hacía que se revolvieran dentro de sí varios sentimientos no demasiado dulces ni honorables. Una cosa era pensarlo a la distancia y otro muy distinta era tenerlo frente a sí de ése modo, tan crecido, tan.. No. Detente, no puedes pensar en eso ahora, ¡apenas si acabas de encontrarlo! Desviando la vista hacia la pintura unos segundos, se concentró en los finos trazados hasta que todas esas ideas que habían aparecido en su mente se apagaran por completo. Estaba pensando demasiado las cosas y eso no era bueno, tenía que relajarse.

-Pues, me ha ido bien.. -Comenzó distrayéndose unos momentos con la brillante sonrisa que el pintor le dedicaba y que bastaba para borrar todo lo que había a su alrededor, incluso el frío de sus piernas, entumecidas y húmedas por el contacto con la nieve.- Soy un reconocido estilista ahora –Esbozando una de esas sonrisas que le quitaban el aliento a su clientela, se enderezó, llevándose una mano al pecho como si de alguna clase de héroe se tratara, aunque en su mirada se distinguía un brillo travieso.- Tengo una pequeña tienda en el centro y soy bastante popular. Además, arriba está mi casa, deberías  ir a visitarme alguna vez, quizás hasta tengas el honor de que te corte el cabello –Bromeó sujetando entre sus dedos uno de los oscuros y suaves mechones ajenos durante unos segundos. La verdad era que estaba bastante feliz con lo que había logrado en tan sólo unos meses y no veía las horas de poder enserñárselo todo a la persona que lo había traído a Francia en primer lugar.
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Re: Paisaje invernal [Priv. Fréderic Aubriot]

Mensaje por Fréderic Aubriot el Vie Jun 13, 2014 1:46 am

Y ahí estaba él, entre mis brazos, con mi corazón latiendo a mil por hora sin ninguna razón aparente. Y ahí estaba mi héroe de nuevo. Que desde muy dentro de mi corazón sólo ansiaba que salieran de sus labios que nunca más volvería a irse, su partida hace varios años atrás me había dejado solitario y triste, pero ahora que ha vuelto, es como si todo mi mundo tuviese más colores. Muchos más colores, vivos y brillantes. Me estaba poniendo cursi, pero era la emoción del momento, mi vista se volvió borrosa en un momento. Sentía que lágrimas querían salir de mis ojos, pero no las dejaría salir, no era el momento para estar triste por cosas que no eran.

Aún cuando él dijera que yo sería famoso, no lo era realmente, poco a poco me reconocían pero no del todo. Simplemente era un pintor más, pero a él le gustaban y eso les daba un valor inigualable. Escuché su disculpa, era como un pequeño golpe a mi corazón su voz llena de sentimientos que desconocería por mucho tiempo hasta que Koujaku los liberase. No dije nada, simplemente me quedé en silencio, sobre todo al ver su sonrisa que años atrás me calmaba, pero que ahora sólo me llenaba de inseguridad y al mismo tiempo de curiosidad por saber más y más sobre ese desconocido frente a mí.

-Me alegra mucho que te vaya bien, y me sorprende que como estilista, no te veía de esa forma, Koujaku -Le sonreí de forma juguetona debido a que trataba de bromear acerca de su nuevo oficio. Miré su sonrisa pero simplemente sonreí de vuelta, su sonrisa se me asemejaba a la de los hombres cuando tratan de hacer caer a las chicas... Así que Koujaku se había vuelto un hombre así- Preferiría guardarme a tener ese honor -acentué la última palabra, levemente molestado por su broma- No me quiero cortar el cabello y lo sabes, Koujaku, me gusta mi cabello largo. Se siente más libre -Murmuré, formando pequeños pucheros infantiles mientras le hablaba.

Me hacía enojar que se volviera así, y la verdad no tenía ni idea de por qué me hacía sentir así, no había ninguna razón por la cual yo debiese actuar de esa manera. A no ser que... ¿Celos? ¡Ni en broma! Además, ¿De qué se supone que siento celos? ¿De las chicas que ya han sido atendidas por mi guapo amigo...? Espera, ¿Guapo? ¿Desde hace cuando pensaba así de Koujaku? Suspiré bastante pesado y sacudí mi cabeza para apartar las ideas que se agolpaban por salir en forma de preguntas e interrogar a este desconocido ante mí.

-Has cambiado... Espero poder hablar sobre qué ha sucedido contigo durante todo este tiempo, y que visites mi casa algún día -Propuse, levemente avergonzado pues sonaba como un adolescente tratando de invitar a una chica a casa... ¡No entendía por qué me comportaba así!- S-sólo digo eso porque sabes que mis padres siempre te aceptan en la casa y que obviamente deben de extrañarte. Koujaku, yo...

Mi voz se perdió totalmente, las palabras no salían, trataba de pronunciar algo que me hacía sentir tan inseguro desde que le vi hace unos momentos atrás, pero aún así nada salía, sólo aire y pequeños balbuceos. ¿Qué era lo que quería trasnmitirle?
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Re: Paisaje invernal [Priv. Fréderic Aubriot]

Mensaje por Koujaku Fujihara el Dom Jul 06, 2014 9:08 pm

No podía apartar sus ojos de la figura del menor, recorriéndolo sin cansancio, como si su mirada pudiera suplir el contacto de sus manos y esa ansia de recorrerlo que era tan imposible como prohibida. Y resultaba en parte doloroso, tenerlo tan cerca, luego de tantos años, de tanto aferrarse a ésa sonrisa para no sucumbir ante todo lo que había sucedido. Cosas de las que Fréderic no tenía idea y probablemente nunca la tendría pues él jamás se atrevería a mancharlo con ése asqueroso pasado que cargaba en la espalda, a teñir su rostro de angustia por sus crímenes. No, jamás le contaría eso. Incluso si significaba sepultar en el silencio ésos sentimientos que sólo el joven pintor le producía, olvidar que él era el único que le hacía sentir que tenía alguna esperanza de redimirse, de dejar todo atrás y ser feliz.

Riendo divertido ante la reacción que su comentario provocó en su pequeño amigo (pequeño siempre sería, tuviera 4 u 80 años), le revolvió nuevamente el cabello en ése gesto que se mantenía a pesar de los años. Probablemente debería dejarlo, el tiempo de juguetear de ésa forma había quedado tan atrás como sus días junto al niño manchado de pintura que le llenaba de dibujos y pedidos, pero aunque fueran sólo unos momentos y únicamente ése día, quería disfrutar de él como si nunca se hubieran apartado. Además de que, cuando Fréd ponía ésa cara, le resultaba inevitable verlo nuevamente de 5 años, extendiendo sus brazos hacia él para que lo cargara. – Lo sé, lo sé, pero si llegara a ocurrir, prométeme que dejarás que yo lo haga ¿si? –No deseaba que nadie más pusiera las manos sobre el precioso cabello del pintor. Bueno, al menos para cortarlo, porque por mucho que quisiera negarlo, no tenía autoridad para prohibir nada más. Aunque no dudaba de cuánto le dolería verlo entregarse a otra persona. Vamos, ya, deja de hundirte en el dramatismo, tantos años después lo has encontrado y ahora lo tienes sólo para ti, disfrútalo.

- Me encantaría visitar tu casa –Replica alegremente, cuidándose de evitar toda mención a su pasado, si bien sabía que no podría escapar mucho de eso, tarde o temprano tendría que contarle a él y a sus padres lo sucedido. O al menos una versión de ello, más suavizada, menos dolorosa y que mantuviera oculto quién era realmente, porque si los Aubriot llegaran a enterarse… Bueno, dudaba que nadie quisiera cerca a alguien de su calaña. -¿Cómo están tus padres? –Desviar el tema y sus pensamientos era necesario, mas no tuvo que hacer mucho esfuerzo, frecuentemente se perdía en el movimiento de los labios ajenos, tan tentadores. Ya no es un niño pensó conteniendo un pequeño estremecimiento. Sus sentimientos por él siempre habían sido los mismos, eso y el cariño de su madre, ahora perdido, eran lo que lo mantenía conectado al mundo. Pero ahora la imagen de la criatura dulce se perdía ante el joven que hablaba frente a él. Ni siquiera pensaba en el hecho de que siempre hubiera estado con mujeres, Fréderic era un caso aparte. Era y siempre sería, único y especial para él.

Se mantuvo en silencio unos segundos, esperando las palabras del otro con su habitual y amable curiosidad ante todo lo que le decía, pero al notar su turbación, comenzó a sentirse más nervioso. Temía lo que pudiera decirle, que por alguna extraña razón sus acciones hubieran llegado a oídos del francés y no se lo hubiera dicho en un principio por temor o sorpresa. Sentía miedo, terror de que ésa posibilidad fuera real y, dispuesto a evitar lo que fuera que tenía que decirle, se puso de pie, manteniendo por supuesto, su tranquila expresión. Sacudiéndose la nieve que había humedecido sus pantalones y la parte inferior del kimono, extendió la mano hacia el moreno para ayudarlo a levantarse.- ¿Te gustaría dar un paseo conmigo? –Invitó dispuesto a perderse en lo más profundo del bosque si con eso podía tener a Fréd sólo para él, sin recuerdos dolorosos de por medio, sólo esa sonrisa que le quitaba el aliento y mantenía latiendo su corazón.
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Re: Paisaje invernal [Priv. Fréderic Aubriot]

Mensaje por Fréderic Aubriot el Mar Ago 19, 2014 7:27 pm

En un principio me sentí como un niño pequeño otra vez, aquella mano suave revolviendo mis cabellos, rodeando mi cabeza casi completamente, él realmente había crecido. El ambiente que nos rodeaba, poco a poco me llenaba de nostalgia, aquellos años atrás donde yo era mucho más pequeño que ahora y me encontraba frente a un Koujaku más joven, quien simplemente me mimaba por aceptar aquellos dibujos que siempre le hacía. Todos esos dibujos dedicados a esta persona que en cierto modo desconocía... ¿Aún los tendría? Lo dudaba, todos esos dibujos seguramente los habría perdido o echado a la basura en algún momento. El simple hecho de que la última idea fuera una gran posibilidad, hacía que mi corazón se sintiera pequeño. Tanto empeño que le había puesto para que probablemente hayan acabado en la basura. Me había perdido en mis pensamientos, por lo cual cuando logré volver escuché la pregunta que me hacía el moreno ante mí. Simplemente asentí algo renuente a aceptar que me cortara el cabello.

Sonreí ante su respuesta de aceptar venir a mi casa, la verdad, extraño aquellos días en que nos divertíamos, en mi anterior hogar en el campo, él y yo simplemente éramos inseparables y mis padres siempre se llevaron muy bien con su madre. Pensé un poco en la pregunta sobre mis padres, la verdad, no había mucho que contarle.

-Están muy bien, la verdad estos años han sido tranquilos y he ayudado en cuanto puedo a cuidarles, ya los años comienzan a pesarles -Reí un poco, seguramente si estuviera mi madre me hubiera golpeado en la cabeza por el hecho de llamarle "vieja"- Mi madre ya no trabaja pues siente que quiere cuidar más el ámbito familiar y la casa, mi padre aún trabaja, actualmente es ingeniero en un lugar bastante genial. Una vez creo haber ido con mi madre a su trabajo, siempre ha sido alguien que trabaja arduamente, ese día me pude dar cuenta con mis propios ojos -Sonreí cálidamente, mirando a algún punto en el paisaje, me perdí un rato por pensar en mis padres. Les tenía gran aprecio, realmente me habían enseñado muchas cosas y les estaba eternamente agradecido por su cariño y apoyo con mis obras- Son los mejores padres que Dios me ha puesto para cuidarme, realmente les estaré agradecido por siempre.

Me quedé algo pensativo un rato pero al escuchar la proposición de Koujaku logré salir de aquellos pensamientos que me llenaban de calidez. Asentí con calma y me levanté del suelo, limpiando mis ropas y guardando las cosas de arte en mi mochila. Un paseo por aquél bosque nevado me haría muy bien, sobre todo si era con quien me acompañaba en ese momento. Quería hablar con él y quizás dejarme llevar por los sentimientos que traía su vuelta a Francia. Me encontraba algo nervioso mientras comenzábamos a caminar, tenía mi bolso colocado de lado en unos de mis hombros pero me aferrada con algo de fuerza a la dichosa mochila. Los nervios me estaban jugando una muy mala pasada.

-Koujaku, ¿Recuerdas ese día de pequeños cuando te quedaste por primera vez en mi casa? -Sonreí, recordando mientras poco a poco me relajaba y trataba de sacarle conversación al moreno que estaba a mi lado- Nos divertimos mucho en esa pequeña pijamada, recuerdo que casi ni dormimos por andar jugando cualquier cosa -Reí divertido por los recuerdos que nos rodeaban en aquél momento, el simple hecho de tenerle tan cerca me traía tantos sentimientos... Unos más nuevos que otros- Quizás no lo recuerdes, pero... Cuando caminábamos un día por el bosque que rodeaba mi casa, jugando hasta que nos cansamos y quedamos en un claro a descansar, ¿Recuerdas nuestra promesa? -Mis mejillas lograron teñirse de rosa en aquél momento, lo que le iba a decir no era algo que le decías todos los días a un amigo que recién regresa de años de haberse ido- Cuando te dije que cuando seamos grandes nos... casaríamos -Murmuré muy bajo, demasiado avergonzado para seguir hablando- Incluso hicimos aquellos anillos de ramitas para ambos, yo aún guardo el mío... -Lo último lo susurré lo más bajo que podía, probablemente Koujaku pensara que estaba loco por sacar aquél tema, pero siempre guardé la esperanza de que volviera y aquello ocurriera, quizás ahora de grandes ya eso traiga otros problemas, pero ahora que ha vuelto, me di cuenta de que realmente quisiera que nuestra promesa de pequeños se cumpliera- Prometimos que nos casariamos estando tan pequeños, ¿No crees que es una locura? Aunque, por un tiempo me aferré a esa esperanza, por lo cual aquél anillo siempre me mantenía feliz aún luego de que te hubieras ido de Francia. Aún hoy estoy aferrado a ese anillo, aún si nuestra promesa no se cumple, la felicidad de que estés conmigo ahora no me lo quitará nadie. Gracias por volver, Koujaku, gracias por estar conmigo ahora... Porque eras a quien deseaba ver desde hace mucho -Dejé salir todas esas palabras que ahogaba y que hacían presión en mi corazón, observando a Koujaku a sus ojos, con una sonrisa que no se borraba de mis labios y con mis mejillas ardiendo tan fuerte como el fuego interno que se había encendido en mi corazón.

Quizás el nuevo regreso de Koujaku a Francia haya traído más que felicidad, nuevos sentimientos habían despertado en mi, y haría todo lo posible por que esos sentimientos no se quedaran enterrados. Estaba seguro que esta vez ocurriría algo nuevo entre nosotros, lo cual me traía mucha fuerza ante la pequeña esperanza. Me esforzaría, pues, sé que él lo vale. Aún si mis sentimientos no eran correspondidos... aún así, yo iba a luchar por aquél que me hacía latir el corazón en ese momento sólo por su cercanía.  Koujaku gracias por llenar mi corazón de felicidad sólo con tu regreso, ahora es mi turno de que esto no quede en sólo un reencuentro. Prepárate, Kou.
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Re: Paisaje invernal [Priv. Fréderic Aubriot]

Mensaje por Tema Cerrado el Mar Oct 07, 2014 9:51 pm

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