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Conociendo los peligrosos callejones de Sweet Valley. [Priv. Lucita Kent]

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Conociendo los peligrosos callejones de Sweet Valley. [Priv. Lucita Kent]

Mensaje por Brooke Lewis el Miér Ene 15, 2014 1:10 am

Eran las doce de la noche y yo seguía corriendo con la moto a toda velocidad. Me importaba un bledo si era tarde o si había gente peligrosa. Qué más da? Tampoco es que alguien vaya a atacarme. Bueno, a no ser que quiera morir, porque como lo atropelle con la moto, adiós. Seguía disfrutando de las lisas carreteras de la villa, hasta que a mi querida moto le dieron ganas de pararse en mitad de un callejón lleno de delincuentes, vamos. Me quité el casco y me bajé de la moto para ver qué es lo que me impidió seguir montando. Genial, una de las llantas de la moto se había pinchado. Y como iba a regresar a casa? Pues ni pinche idea. Llamaría a alguien para que viniera a recogerme, pero a quién? Vivía sola, y recién había llegado a la villa por lo que no tenía amistades. Y llamar a un taxi? Ni de coña. Costaba demasiado dinero, además, no iba a dejar la moto aquí, porque si lo hacía, alguien la robaría, eso seguro. - A joderse se ha dicho Brooke. - resoplé y me senté de culo al suelo, apoyándome en la moto.

Las calles estaban húmedas y en cada rincón había gente borracha o fumada. Sin duda iba a ser una noche divertida. Miré a mi al rededor y suspiré. Creía que no podía ser peor, hasta que un grupo de chicos junto con dos o tres chicas se me acercaron. Mi mirada se clavó directamente en la barra de metal que llevaba uno de los chicos. - Piensan golpearme y robarme el dinero, y la moto, no es así? - dije mientras miraba al que tenía pinta de ser el "líder del grupo" vaya banda... Todos borrachos y oliendo fatal. A saber desde cuando no han estado en sus casas, si es que tienen. Normalmente, una chica se asustaría, pero me encontraba en un estado completamente tranquilo. No era la primera vez que me metía en peleas callejeras, y las navajas y las barras de metal las tenía demasiado vistas. Me levanté y bostezando dije: - Venga venid, acabemos rápido. - el chico que llevaba la barra de metal, en seguida avanzó corriendo hacia mí, pero no llego a tocarme. Solo con darle una patada en la cara, ya se había desmayado el pobre. Me acuclillé delante de él y dije: - Por Dios, si no sabes ni lo que haces, pobre desgraciado. -

Realmente iba a ser una noche muy entretenida. Aunque en ningún momento esperé conocer a alguien tan similar a mí.
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Re: Conociendo los peligrosos callejones de Sweet Valley. [Priv. Lucita Kent]

Mensaje por Lucita Kent el Jue Ene 16, 2014 2:02 am

Viernes noche, y yo como siempre estaba en mi particular selva de ratas, en mi microclima. Oh yeah, acababa de terminarme un cigarrillo y tenía esa necesidad de enchufarme a los pulmones otra barrita de cáncer. No fue necesario, Alan, uno de los fumetas más fumetas del lugar, estaba ahí tendido en la calle, apoyado sobre la pared de un cochambroso edificio. Qué tío más penoso, le había visto más veces a cuatro patas que a dos, el tipo se drogaba tan a menudo que no podía ni levantarse del suelo. Aspiré el aroma a porro. Marihuana, y parecía de la buena.

Trae eso para acá, Alan, si sigues así terminarás más seco que el jardín secreto de mi abuela, y mira que debe de tenerlo hecho una pasa — le dije mientras me agachaba y le arrancaba el premio para llevármelo a la boca.
Hay peleeea... — me respondió completamente ido, con una sonrisa de bobalicón que mostraba unos dientes amarillos y carcomidos.
Joder Alan, debes ser el jodido reto más complicado para la carrera de un dentista, qué puto horror, ¿qué dices? has fumado tanto que te creo capaz de ver hasta ponis voladores.

El tipo se rió, obviamente no tendría ni puta idea de lo que le había dicho, tenía los ojos vidriosos, no tardaría en caer dormido bajo los efectos de la maría. Y sin embargo, escuché un sonido tan fácil de identificar en este lugar, que hasta hacer un puzzle de dos piezas hubiera sido más difícil. El característico sonido del metal rozando el asfalto carcomido de la calle. Parece ser que Alan, el cuatro patas, no estaba tan equivocado como yo creía.

Así que, aún con el porro en la boca, crucé la calle y me interné en el callejón del cual provenía el sonido. Efectivamente, una panda de cinco tíos con sus correspondientes zorras de turno de noche se acercaban a una joven que se situaba al lado de una moto. Típico, se aprovechaban del más débil, así era este lugar, en cuanto veían a alguien con una mirada más inocente de lo normal iban a por él como aves de rapiña, y aquella chica parecía completamente indefensa.

Pffft... todos los fines de semana la misma mierda — me carcajeé.

Pero cual fue mi sorpresa cuando la aparente "chica débil" soltó el primer golpe, una patada digna de un karateka que fue a la jeta del "macho alfa" de aquella manada de cerdos sin calificación de origen.

Bravo — murmuré, y animada por la euforia de la chica, cogí una barra de metal que había quedado perdida en el suelo — ¡Eh chica, observa, a que me jodo a dos de estos en tres movimientos! — le exclamé a la otra mujer. La competencia había comenzado.

Los tipos se me quedaron viendo, no parecían muy asiduos al lugar, sino hubieran sabido quién era yo de un primer vistazo y hubieran echado patas en menos de lo que Superman enseña el traje. Pero no, dos de ellos se giraron hacia mi y no esperaron para que la acción comenzara.

¡Cuidado con lo que dices, puta!
Cuida tu originalidad a la hora de asignar calificativos, el "puta" ya está muy visto — respondí mientras esquivaba el primer intento de puñetazo realizando un giro de 180 grados. Acto seguido le encajé un golpe con la barra en la nuca y el tipo cayó inconsciente al suelo.

El siguiente no se hizo esperar y, en el momento en el que apartaba mi improvisada arma el primero y le dejaba estrellarse contra la dura realidad, o sea, el asfalto, bloqueé como pude el navajazo que pretendía obsequiarme con mi barra, mi querida barra, nos acabábamos de conocer y ya nos llevábamos tan bien... Mi movimiento de bloqueo desembocó en una evasión, conseguí desarmarle en un tris, a este le di el golpe en los huevos, tortilla francesa, oh yeah. Su grito masturbó mis oídos de placer, adoraba aquella sinfonía.

Di media vuelta para encargarme de un tercero, mientras observaba a mi inesperada cómplice, quien lidiaba con el otro de los dos tipos que quedaban en pie.

¡Dos tipos caídos de tres movimientos! ¿Soy un genio o no? — grité al aire para que todos los presentes me escucharan.
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Re: Conociendo los peligrosos callejones de Sweet Valley. [Priv. Lucita Kent]

Mensaje por Brooke Lewis el Vie Ene 17, 2014 11:33 pm

Uh…Tortilla francesa. Me dolió hasta a mí y no tengo huevos. La pelirroja había acabado con dos tipos, básicamente, en cinco segundos. Quien iba a decir que en estos barrios me encontraría con alguien así. Empecé a aplaudir mientras decía: - Realmente impresionante. Me has causado una buenísima primera impresión. - me reí. Noté como uno de los dos tipos, que aún no había sido estampado contra el suelo, adelantó un pie para, seguramente, abalanzarse sobre la chica. Antes de que pudiera dar un paso más, di pequeños golpecitos en su hombro, cuando se giró, flexioné mi brazo y mi puñetazo fue directamente hacia su horrible jeta. Se pudo oír perfectamente como se rompía el hueso de su nariz. Era la gloria para mi nudillo. Cayó al suelo como el saco de mierda que era y no movió ni un dedo más.

Me giré hacia el otro que quedaba de pie y le dije: - Quieres unirte a la siesta que se están tomando tus amigos? - el imbécil no tardó en sacar su navaja y en salir corriendo hacia mí. Suspiré mientras decía: - Supongo que sí. - estiré mi pie derecho a noventa grados y cuando el tipo estaba a escasa distancia de mí, lo giré y le di una patada en las manos. La navaja cayó al suelo. En este momento, con la mano izquierda agarré al desgraciado por la nuca, flexioné el pie derecho y lo estampé contra mi rodilla. Como sus demás amiguitos, cayó desmayado al suelo. Giré mi cabeza para ver si las chicas que acompañaban a los cerdos seguían ahí. Pero tal y como pensé se fueron cagando leches. En fin, zorras cobardes, son zorras cobardes. No se puede hacer nada. Volví mi mirada hacia la pelirroja y le dije: - Gracias por ayudarme, supongo. Tienes buenos reflejos. - sonreí.

El sonido de un contenedor de basura cayéndose al suelo resonó en mis oídos. Volví a girarme y pude ver como una banda de unos catorce tíos avanzaban por el callejón tumbando todo lo que se encontraban a su paso. - Más sacos de mierda? - pregunté en tono sarcástico. Éstos, se acercaron hacia nosotras y al ver a los otros chicos tirados en el suelo, uno preguntó: - Vosotras habéis hecho todo esto? Vaya, mira que chulas. - resoplé. El tipo me miró y se acercó hacia mí. - Nunca te he visto por aquí. Nueva en la villa? - su apestoso aliento hizo que hasta mi vista se nublara. Joder, pero éste que se había comido, una rata muerta? Aparté mi cara de la suya mientras me tapaba la nariz. - Eso no te interesa. Ah… Y te recomiendo listerine, refresca muy bien el aliento. - ese comentario provocó a la bestia. Se veía que el feote se había cabreado, pero en fin, la sinceridad y el sarcasmo formaban parte de mi ser. - Maldita zorra. -  pronunció y intentó pegarme una bofetada. Detuve su golpe, agarrándole por la muñeca mientras con un tono de voz bastante serio decía: - Eh… No te han enseñado que no se golpea ni se insulta a las damas? - flexioné mi rodilla, lo pegué en la barriga y lo empujé hacia atrás. Este se cayó de culo al suelo, aunque no se desmayó como los otros mamones.
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Re: Conociendo los peligrosos callejones de Sweet Valley. [Priv. Lucita Kent]

Mensaje por Lucita Kent el Dom Ene 19, 2014 12:59 am

Recibí mis merecidos vitoreos, fiuu fiuu, sí señor, era un genio de la lucha, le chavala que se encontraba ahora a mi lado se me presentó de buen rollo, no la había visto nunca por aquí, tenía que ser nueva por estos lares porque yo ya me conocía a todo el mundo por aquí.

Tú tampoco has estado nada mal, ¿eres sobrina de Bruce Lee o algo por el estilo? — le correspondí.

Ni había terminado la pregunta, cuando la chica ya estaba enzarzada con otros dos que se quitó de encima con suma facilidad.

Sí, nieta eres fijo — comenté divertida cuando vi el estado en el que acabaron aquel par de besugos.Y para cuando miramos a nuestro alrededor, las zorrillas que les acompañaban ya se había esfumado, lógico, esas tías sólo usaban sus piernas para abrírselas de par en par, se abrían más que caminaban, joder. Poco podrían hacer contra Hulk y La Masa, quiero decir, con la compañera y yo.

Pero atención, que la fiesta aún no había hecho más que comenzar, lo de antes habían sido los entremeses. Ahora llegaba lo gordo, el marisco. Una panda de 14 tíos asomó por el callejón, todos juntitos, a la cabeza iba un hombre desgreñado y con car de malas pulgas.

¿Esto qué es? ¿La tribu de los Brady? — me mofé. Pero se acercaron a nosotras para corroborar que habíamos sido nosotras las que se habían jodido a tres miembros de su banda. Oh sí, ¡el desgreñado!. Le conocía porque de vez en cuando se paseaba por mi bar a ligar, y no le salía bien la cacería casi nunca, normal con esa cara de orangután. Intercambió unas palabras con la nieta de Bruce Lee, y la tipa le clavó no uno, sino cincuenta hachazos en una frase. A ese tipo no le gustaba nada que se metieran con su aliento, y es que, aparte de tener cara de orangután, muchos le llamábamos "Bocamierda" y bueno, el apodo era literal.

Los tipos no esperaron, joder, eran catorce contra dos, ole sus cojones, y por si no lo parece, es sarcasmo. La joven comenzó su particular pelea con Bocamierda y aceleré el paso para encargarme de dos de sus esbirros. Balanceé mi barra en la mano, y ¡zas en toda la boca!. Diana, 777, Bingo, le di en toda la boca, creo que le rompí más de un diente. De nuevo veía la sangre brotar, y mi adrenalina consumía las pocas ganas de evitar la pelea. Me agaché y le hice una patada barredora, qué estilo joder, 360 grados de vuelta para hacer que el tipo cayera al suelo dándose una hostia en la nuca.

Sayonara, baby — dije, hacía poco había visto Terminator, y me sentía... bueno, eso, Terminator. No dejé que el otro se me escapara cuando pretendió recular un par de pasos, le agarré por el cuello de la camisa para darle un cabezazo y acompañar el golpe con una estocada de mi barra en su mandíbula, y antes siquiera de gritar cayó también — That's all folks! — ¿He mencionado que últimamente también había visto muchos dibujos de la Warner?.

Me terminé el porro, hostia, ni fumarse un peta le dejaban a una. Lo tiré al suelo y lo pisé, y cuando alcé la vista vi cómo el resto de manada de borregos venía en tropel, eran otros once, si pretendíamos cargárnoslos de una sola acabaríamos a tres metros bajo tierra, por mucho que supiéramos pelear, la desventaja numérica era demasiada. Y entonces, cuando vi la moto de aquella joven, se me ocurrió una idea. Tomé a la chica de la mano, a lo bestia, ni siquiera sabía en qué situación se encontraba cuando hice aquello, y tiré de ella con fuerza para salir corriendo a toda hostia. Mi acción tomó por sorpresa a todo el grupo, lo que nos permitió aumentar la distancia sobre ellos. Llegamos al final del callejón cuando ellos comenzaron a correr, e hice torcer a aquella muchacha hacia la derecha.

A ver, karateka, si nos enfrentamos a los once a la vez la llevamos clara, tú sígueme, en el callejón de al lado hay un pequeño garaje abierto con ruedas de repuesto, birlamos una, se la ponemos a la moto, y ya verás qué bonito cuando nos vean aparecer sobre el vehículo, ya me estoy sintiendo troll — le dije entre jadeos, íbamos corriendo a una velocidad digna de los cien metros lisos.

Y con toda la banda a unos cinco metros de distancia detrás nuestro, accedimos al callejón, y perdimos algo de tiempo para robarnos una rueda. Lo siento por el dueño del garaje, a la próxima no será tan imbécil de dejarse la puerta abierta de par en par. Teníamos que dar la vuelta a la manzana por el otro lado, pero justamente aquella calle tenía un pasadizo estrecho que la atravesaba por la mitad, si lo tomábamos, ganaríamos el tiempo suficiente como para llegar a la moto y reponer la rueda, o eso esperaba.

¡Por aquí! — grité antes de que la bando nos viera meternos por el corredor. Avanzamos en fila india, sin parar de correr, y para nuestra suerte dimos con el primer callejón, el callejón en el que nos habíamos encontrado por primera vez, y ahí estaba la moto de la chica solitaria, esperando a ser reparada — Ahora dime que llevas las herramientas para cambiar la rueda en la moto, o sino estamos bien jodidas.


Última edición por Lucita Kent el Dom Ene 26, 2014 8:16 pm, editado 1 vez
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Re: Conociendo los peligrosos callejones de Sweet Valley. [Priv. Lucita Kent]

Mensaje por Brooke Lewis el Lun Ene 20, 2014 5:37 pm

Pero qué idiota se deja el garaje abierto? No, enserio, sabía que había gente imbécil, pero no me esperaba eso vamos. Aunque de qué me quejo? Teníamos la rueda que necesitábamos para reparar mi moto y salir pitando de ahí. No era mi estilo huir sin acabar una pelea, pero joder, once contra dos… La pelirroja tenía razón, si nos hubiéramos quedado, seguramente acabaríamos bajo tierra. Eso sí, no me acordaba si había traído las herramientas conmigo. Y si no, la llevábamos clara.

Me acerqué rápidamente hacia la moto y abrí el asiento donde se suponía que guardaba las herramientas. Di un largo suspiro, estaban ahí. - Tenemos suerte. - dije mientras sacaba la llave inglesa y un gato para motocicletas. - Voy a arreglarla lo más rápido que pueda. Espero que esos imbéciles no nos encuentren antes. - dije mientras  levantaba la moto del suelo utilizando el gato. Quité la tuerca de retención del eje de la rueda pinchada con la llave y golpeé hacia afuera el eje del neumático utilizando un martillo de goma para quitarlo del marco de la moto. Empezaba a sudar. Ya era bastante difícil arreglar una moto, pero hacerlo en menos de cinco minutos, era algo bastante estresante. Acerqué la rueda que habíamos robado hacia mí, y rápidamente la coloqué en el marco de la moto. Volví a poner el eje en el marco para asegurar el neumático en él, puse la tuerca de retención del eje y la apreté con la llave.

- Perfecto. - dije mientras me secaba en sudor de la frente con la mano. Olé yo. No es por ser creída, pero soy un genio. No cualquiera sería capaz de reparar una llanta en tan poco tiempo. Justo en este momento pude oír los pasos de la banda de los mamones. Madre mía, parecían bárbaros. Corrían como locos hacia nosotras mientras gritaban palabras que eran bastante difíciles de entender. Pero qué jardín secreto? Ahora llevaban más barras de metal. No me extrañaría si alguno llevase una pistola. Joder, me había metido en muchas peleas callejeras, pero nunca de esta forma. Debería de estar asustada, pero todo lo contrario, me sentía con una adrenalina increíblemente grande. Rápidamente guardé las herramientas y miré a la chica que se encontraba a mi lado. - Lista para la acción? - dije con una pequeña sonrisa. Le lancé el casco que tenía de repuesto y me puse el mío. Los imbéciles tan solo estaban a unos pasos de nosotras y si queríamos salir ilesas teníamos que subirnos a la moto en aquél mismo instante.

- Agárrate bien. Si alguno de esos hijos de perra se atreve a ponerse delante pienso atropellarlo sin más. - dije mientras iba arrancando la moto. Un imbécil se adelantó y cuando quiso golpearnos con la barra, pudimos arrancar. Oh sí querida, me gusta lo rápido que vas. Todos empezaron a apartarse y salimos de aquél callejón a máxima velocidad, pero esperen señores y señoras, Brooke no deja las cosas así. No sería yo si dejara que esos cabrones no vieran nuestro lado, como decirlo… Cool? Cuando estábamos a unos cuantos metros lejos del callejón, giré rápidamente la moto para volver. La chica que estaba sentada detrás de mí, seguramente, pensaría que estaba chalada. Volví a entrar en aquél callejón, y vaya que se notó que la banda de los machotes no se lo había esperado. Mientras pasábamos por su lado con la moto, los mojaba con el agua de los charcos, a ver si así se les quitaba el mal olor. Sus insultos y intentos de tirarnos alguna que otra barra me llenaba de risa. Querían jodernos? Pues ahí tienen. Casi atropello a unos cuantos, pero lástima, se apartaron a tiempo.

Para salir del otro lado había que pasar, o vamos, saltar una reja. Mientras más nos acercábamos, aumentaba mucho más la velocidad. Joder, que adrenalina. No había sentido esto desde la última vez que participé en una carrera. - Agárrate! - chillé fuerte para que la pelirroja me oyera y poco a poco empecé a elevar mi cuerpo, junto con la moto. Mi objetivo? Creo que es demasiado fácil de deducir.

Logré aquél perfecto salto por encima de la reja. Creo que algunos de los mamones hasta se habían quedado con las bocas abiertas. Mi moto era bastante ligera, típica de las carreras de riesgo, así que no fue muy difícil conseguirlo. Aterrizamos al suelo y esta vez sí, nos largamos a toda leche.
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Re: Conociendo los peligrosos callejones de Sweet Valley. [Priv. Lucita Kent]

Mensaje por Lucita Kent el Miér Ene 22, 2014 12:22 am

Chanananana, íbamos a contrarreloj, íbamos a por todas, a morir en el intento si hacía falta, íbamos a darlo todo, hasta los dientes de ser necesario, joder. Pero no hizo falta, porque la chavala encontró su caja de herramientas en la moto y yo casi orgasmeo al verla maniobrar con tanta facilidad entre rueda y rueda, ¡y tiro porque me toca! Oh yeah, en menos de lo que canta un gallo ya teníamos nueva rueda, y nuestras intenciones eran hacer una salida espectacular, más hardcore que cualquier aparición de Ironman.

Yeah, si no fuera porque tienes que conducir, te cortaría las manos y las pondría como premio en la vitrina de mi salón — bromeé mientras me subía a la moto. Ella me lanzó el casco, oh, perfecto, qué bien me iba a venir.

¿Ponérmelo? No, yo era una cabezota, una cabeza dura, mi cráneo estaba hecho de hormigón y ni el más fuerte de los golpes lo aplastaría. O con esa idea iba yo en la cabeza cuando simplemente me lo dejé colgando del brazo y ella arrancó.

Atropella, atropella, tú atropella, los que van desarmados valen 10 puntos, los que van armados 20 — a estas alturas ya me tomaba el asunto como un juego, bah, siempre me tomaba estos asuntos como un juego, ¿bajos fondos? Nah, Lucita en el País de las Maravillas. Y para maravilla el sonido del motor al arrancar antes de que uno de los once nos alcanzara. Salimos escopeteadas, como un torpedo, oh sí, esa sensación de nuevo, el viento agitando mis cabellos y la velocidad acompasándose al ritmo de los latidos de mi corazón. Tantas veces lo había sentido, y nunca me cansaba de experimentarlo de nuevo.

Salimos del callejón, todos se apartaron de nuestro camino, ¡a un lado joder, dejad paso a las reinas! Pero cual fue mi sorpresa al ver que la chica no había tenido suficiente, no, ella quería vengarse por todos los medios, darles con la moto en las narices, hacerse el verdadero camino del camorrista. Giró con violencia, ¿está loca? ¿acaba de salir del manicomio? Quién sabe, pero a cuenta de eso iba a poder comenzar a jugar a los bolos.

Dale chica, acelera, sí señor — le animé. Vaya dos kamikazes, pero qué bien nos sentaba aquella moto. El rugido del apagado silenciador volvió a invadir el callejón, y menuda jeta se les quedó a los que aún estaban por allí, sucios perros inmundos, ahora no ponéis la misma cara, ¿no? Os vais a acordar de todos mis muertos, de mis antecesores y mis predecesores.

Corrían como gallinas por el corral, cacareando no sé qué y atropellándose entre ellos, esquivaron la moto por los pelos, pero no se esperaron el regalito que les venía de regalo. Agarré el casco por la correa de sujeción con la mano, y según vi a uno de los tipos le arreé una hostia con el objeto, a tomar por culo.

¡Bolo va! — exclamé. Pero no me conformé con eso, fue lo mejor de todo, en el momento en el que los dos últimos desgraciados que nos quedaban esquivaban la trayectoria del vehículo, le encinté de nuevo a otro de ellos con el caso, en el mentón, cayó de espaldas sobre su compañero y ambos fueron a parar al suelo estrepitosamente — ¡Strike!

Pero aún quedaba lo mejor, a esa chica aún le quedaban ases en la manga con los que enamorarme. Me advirtió que me aferrase a ella y en cuanto vi lo que nos deparaba la calle, aunque se difícil de creer, le hice caso. Había una verja un tanto alta que debíamos esquivar, ¿y cómo lo hizo ella? A lo grande, aceleró todo lo que pudo y con una sorprendente habilidad nos elevamos lo justo para salvar el obstáculo.

¡Yeeeeha! ¡Chica, tienes los... ovarios bien puestos! — grité dejando escapar la adrenalina entre mis palabras.

Aterrizamos, el neumático trasero se hundió sobre el asfalto y el delantero rebotó, pero ella supo mantenerse estable. No pude ver nada más, cuando me giré para observar al grupo de mamones que habíamos dejado atrás una estela de polvo empañó mi espectro de visión. Accedimos a una carretera un poco más ancha y avanzamos sin perder la velocidad, andábamos no muy lejos del bar donde trabajaba, así que le indiqué a la chavala que torciera por una de las calles. Nos deslizamos a lo largo de dos manzanas más y llegamos a "El Antro" mi pequeño cubil.

Deja la moto en el aparcamiento trasero, nadie se atreverá a tocarla, te lo puedo asegurar — le dije. Y una vez la moto estuvo aparcada y volvimos a tocar suelo firme le entregué el casco que me había cedido — Gracias por el arma — bromeé.

Le hice un aspaviento con la cabeza para que me siguiera, y entramos al local, había bastante gente repartida por las mesas y un par de tíos jugando al billar, saludé a Ethan, el camarero en turno, y me apoyé sobre la barra para saltar y pasar al otro lado.

¿Qué quieres, chica? ¿Cerveza, whyski, ron, vodka? Invita la casa, hay que mimar a la poca gente con agallas por estos lares — le dije mientras sacaba un botellín de cerveza, lo abría y le daba un buen par de tragos — Soy Lucita, uno de los tantos diablos que habitan estas singulares calles, tuviste suerte de toparte conmigo, y la suerte de que esa panda de capullos no me reconociera, sino hubieran echado patas antes de poder haberme desquitado con ellos un rato — me reí con mi característica pizca de maldad.
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Re: Conociendo los peligrosos callejones de Sweet Valley. [Priv. Lucita Kent]

Mensaje por Brooke Lewis el Vie Ene 24, 2014 10:53 pm

Así que la pelirroja tenía un local? Nada mal, de hecho, hasta me sentía cómoda dentro. Ni mucha, ni poca gente. Me senté en la barra y cuando la muchacha me preguntó qué quería beber le contesté: - Una cerveza no estaría mal después de este partido de bolos y la carrera. - me reí. Abrí la botella y di un par de tragos. La chica se me había presentado con el nombre de Lucita. Es verdad, aún ni sabíamos nuestros nombres. - Soy Brooke. Y sí, tuve mucha suerte de toparme contigo, gracias. - dije mientras levantaba la cerveza en su honor. Me reí y le dije: - Nunca esperé que me encontraría con alguien como tú por aquí. Pensaba que solo habrían zorras que se abrían de piernas, pero ya veo que no. -

Vaya nochecita, era increíble todo lo que había pasado en tan solo una hora. Sí señores, una maldita hora. Pero en fin, qué más pedía? Creo que este era uno de los mejores fines de semana que había pasado desde ya hacía demasiado tiempo. Antes todo era la misma mierda, iba a dar una vuelta en moto, me paraba en algún que otro sitio para beber algo, y luego volvía a casa para comerme el resto de comida basura que no había acabado por la mañana y dormir. Aburrido verdad? Pues sí. Y así era hasta esta noche. Joder, cambiazo es poco. Un chico, que al parecer era el camarero del local, se acercó hacia nosotras. - Nueva por aquí? - preguntó mientras se sentaba a mi lado. Empecé a darle vueltas a la cerveza. - Sí, algo así. Hace poco me mudé de Estados Unidos. - dije mientras levantaba la mirada. Miré a Lucita. Esta chica sí tenía ovarios como para abrir un local en un lugar como este. Por su habla se notaba que era bastante conocida por aquí. Tenía buena onda, no era la típica princesita que se cree lo más. Y eso era algo nuevo. - Por cierto, eres buenísima luchadora. Se ve que no eres una novata. - me reí mientras le daba otro trago a la cerveza.

Vaya, pero que relax. Sentía que me iba a derretir y convertirme en gelatina. Cerveza, poca gente, tranquilidad… Qué más quería?


OFF:
Siento por el post tan corto, últimamente no he tenido mucho tiempo. El próximo será mas largo ewé.
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Re: Conociendo los peligrosos callejones de Sweet Valley. [Priv. Lucita Kent]

Mensaje por Lucita Kent el Miér Feb 05, 2014 1:21 am

Le serví la cerveza a aquella misteriosa chica que se presentó con el nombre de Brooke. Ella la abrió e hizo el amago de brindar, a lo que le correspondí con el mismo gesto mientras para volver a inundar mi garganta con la frescura del alcohol. Su acento no sonaba muy parisino, tenía una mezcla de inglés... raro, juraría que no era inglés de Inglaterra. Mi distracción se vio cortada cuando ella me habló, haciendo un comentario que hizo que dejara escapar una leve risa.

Brooke, Brooke, Brooke... Te quedan por conocer muchas guarrillas por aquí, hay alguna que se abren tanto de piernas que a veces me pregunto si serán contorsionistas camufladas de putas — me carcajeé — Pero la verdad es que son de agradecer, es por ellas que los tíos salen tanto por aquí, se meten en el bar y consumen, esto es como la jungla, nos ayudamos los unos a los otros indirectamente — terminé de decir con un leve bufido — Y ahí viene uno que se quiere hacer pasar por león — bromeé cuando vi a Travis, el camarero en turno de aquella noche, que se acercaba a nosotras.

No me había pasado desapercibida la mirada de sorpresa que llevaba al ver a mi nueva conocida, ni mucho menos la rapidez con la que se sentó al lado de ella. Ya empezaba, Travis era uno de esos guaperas que en cuanto ven a una novata, y más si está buena, como era el caso de Brooke, se pone en modo cazador. Me reí internamente, lo que Travis no sabía es que Brooke tenía mucho más de depredador que él. Hizo la típica pregunta "¿Nueva por aquí?". Sí, esa pregunta que se realiza para iniciar una conversación tonta que se desea llevar a derroteros menos inocentes. Sin embargo Brooke me contestó a mí, no parecía haberle llamado mucho la atención aquel tipo.

Estados Unidos eh, ya decía yo que tu acento no era muy francesito que digamos, bueno, somos hermanas de idioma, aunque no de país, yo soy del Reino Unido. Travis ¿por qué no vas a atender a la gente que llega? Hoy es mi día libre, y si no mueves ese maldito culo te lo deformaré de una hermosa patada — le dije cansada cuando se quedó embobado mirando a Brooke. Se levantó a regañadientes, pero no dijo nada, porque sabía que lo de la patada era literal.

Para cuando Travis teletransportó sus posaderas a un lugar más productivo Brooke me volvía a llamar la atención. La miré con curiosidad cuando me echó aquel piropo. Vamos, no soy una creída, o sí, qué más da, el caso es que... ¿A quién no le gustan los halagos?

Soy de la escuela de la vida, bueno, y alguien me enseñó más de un truquito de kendo — le contesté haciendo una mueca de sonrisa, ahora saqué un cigarrillo de mi bolsillo y me lo encendí — ¿Quieres? — le ofrecí. Exhalé la primera calada sin dejar de mirarla — Tú también eres buena peleando, pero me ha llamado más la atención que manejaras tan bien esa moto que tienes, parece que hubieras nacido sobre dos ruedas y no unida a un cordón umbilical ¿has probado a meterte en las carreras clandestinas?

Era poco más de la una de la mañana, siendo viernes no había tanta gente, pero sabía que tarde o temprano El Antro se llenaría más. Hoy había una especie de sesión especial. Iba a pasarse un DJ, bueno, digo DJ por denominarlo de alguna manera, pero vamos, que iba a venir un colega a pinchar hard rock y la noche apuntaba a ser más movida de lo normal. Salí del lado de la barra que en aquella noche no me correspondía, y viendo que comenzaba a entrar más gente al local le hice una seña a Brooke con la cabeza para que me siguiera al centro de la pista de baile.

¿Te gusta bailar Brooke? Yo lo odio, pero mover el esqueleto aquí, cuando está lleno de gente es una especie de liberación ¿te apuntas? — le pregunté, la pista se llenaba cada vez más y el volumen de la música había subido considerablemente sin que nos hubiéramos dado cuenta.

Offrol:
Y sorry yo, que he tardado un huevo en contestar, he estado como que off de inspiración D: Pero ya xD! Ya estoy con las pilas recargadas de nuevo o_ó
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Re: Conociendo los peligrosos callejones de Sweet Valley. [Priv. Lucita Kent]

Mensaje por Brooke Lewis el Miér Feb 05, 2014 7:10 pm

De alguna manera había deducido que practicaba algo relacionado con el kendo o kárate. Pero la pelirroja acabó confirmándolo por si misma, afirmando que el kendo era lo suyo. Me ofreció un cigarrillo. - No, gracias. - dije y le di otro sorbo a la cerveza. Fumaba de vez en cuando, en situaciones complicadas o demasiado pesadas, pero no lo hacía muy a menudo que digamos. Al preguntarme si había pensado en meterme en carreras clandestinas, le contesté: - Jajaja, de hecho he participado en muchas. Las motos y las carreras son una parte de mí. Y sabes que es lo que más mola cuando participas en una carrera? - apreté un poco la lata con la bebida - La pasta. Ganar un montón de pasta y luego largarte a New Jersey o a New Castle a gastártelo todo en bebida, comida basura y discotecas. Conoces gente nueva, te diviertes con ellos en una noche, y luego te largas sin siquiera acordarte de sus caras. Eso sin duda es lo más. -

Cogí la lata de cerveza de la barra y seguí a Lucita hacia el centro de la pista de baile. - La verdad es que no me gusta, pero tú lo has dicho, es una especie de liberación. - le sonreí y empecé a mover el esqueleto. El local empezaba a llenarse de gente, y se escuchaba puro hard rock. Eso sí era música.  La pista de baile cada vez se parecía más a una lata de sardinas, y Lucita y yo en medio. Bailaba con la lata de cerveza por encima de mi cabeza, y de vez en cuando, le daba algún que otro sorbo. Me acerqué  hacia la oreja de Lucita para que me escuchara y le pregunté: - Oye! Cómo has conseguido abrir un local en este sitio? Debió de costarte mucha pasta. -

Oh sí señores, estaba dando todo de mí. Ya me había bebido unas cuatro cervezas y la pista de baile estaba a reventar. Gente borracha en cada esquina del local, tíos y tías bailando y comiéndose la boca, algunos sentados en la barra y otros fumando en la puerta. Unos cuantos hombres ya habían intentado ligar conmigo, pero aún estando algo borracha los mandaba de paseo y seguía bailando junto a la pelirroja. De repente, oí una especie de grito masculino y al girarme, pude ver como un tipo le daba un puñetazo al otro, haciendo que se cayera encima de la barra rompiendo algunos vasos de cerveza. - No me jodas… - me quejé en voz baja. Al parecer los dos no supieron compartir a una tipa y por eso se formó la pelea. Y la zorra solo estaba ahí parada, mirándose las uñas sin hacer nada.

Miré de reojo a Lucita. Supuse que la cosa la estaba cabreando. Una pelea y encima en su bar. Ay mamones, la que habéis liado. El camarero, cómo es que se llamaba… Travis? Intentó separarlos, pero acabó recibiendo un golpe en todo el careto. Hice una mueca de dolor y me acerqué hacia él para ayudarlo a levantarse. La gente empezaba a rodear a los que se estaban peleando animando al que iba ganando. Volví a mirar a la pelirroja. No tenía ni puta idea de lo que iba a hacer.


OFF:
No te preocupes, yo a veces también tengo estos momentos ewé xD
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Re: Conociendo los peligrosos callejones de Sweet Valley. [Priv. Lucita Kent]

Mensaje por Lucita Kent el Dom Feb 09, 2014 7:12 pm

Esta chica cada vez me caía mejor, ¡le gustaba el dinero! Sí, como a mi, me comentó que lo bueno de las carreras clandestinas era la pasta que te llevabas al ganar, tal vez debería de probarlo para sacarme unos cuantos euros, ¿cobrar por llevar mi adrenalina al límite? ¿dónde tengo que firmar? Se animó a seguirme el rollo, y ambas nos entremezclamos con la incipiente masa de personas que se arrebujaban como locos en la pista de baile, no tenía mucha ciencia, algunos sólo saltaban, otros parecían menear mejor el esqueleto, nosotras fuimos a nuestro rollo y comenzamos a bailar a nuestra manera. Sonreí cuando me volvió a hablar.

¡No tía, este bar no es mío, yo sólo trabajo aquí! — le dije medio gritando, el volumen de la música era muy fuerte y apenas podías escuchar a medio metro de distancia — ¡Pero no te creas, yo creo que pronto podré hacerme ama y señora de este nido de ratas! — me reí.

La fiesta se ponía más hardcore, las cervezas volaron a nuestras manos, y de nuestras manos a nuestra boca, y yo ni recuerdo cuántas me bebí, sólo sé que mi euforia comenzaba a dispararse y que el alcohol provocaba en mi un estado de de felicidad demasiado surrealista para ser verdad. ¿Mi alrededor? No lo sé, podría decir que sólo veía unos sacos enormes retorciéndose entre ellos, Brooke parecía estar pasándoselo de maravilla también. ¿Y quién no? Esto parecía una puta jungla sin leyes, sí señor, como a mi me gusta.

Pero no pasó mucho tiempo hasta que me hicieron despertar de mi particular mundo de fantasía. Escuché el restallar de unos cuantos vasos al chocar contra el suelo, y una serie de gritos, el más flojo de todos no bajaba del "hijo de puta" alcé mi vista, molesta, y mi cabreo se acrecentó cuando vi a dos tíos darse de hostias junto a la barra, y mi mala hostia se elevó hasta su punto más álgido cuando vi la razón por la cual pretendían destrozar medio bar, una puta barata que se miraba las uñas como si la movida no fuera con ella.

Pero este tipo de peleas tienen un efecto mariposa, sí. Dos se empiezan a zurrar, y de repente, un codazo, o un puño sale disparado a un tercer personaje ajeno, que se cree que le ha zurrado otro y le golpea, y ese otro responde, y así hasta que todo el bar se pone en modo "Segunda Guerra Mundial" y no me apetecía ver el lugar donde trabajo destrozado, porque aunque no me tocaba currar esa noche, de fijo que me tenía que quedar a recoger el desastre y por mis ovarios que no.

¡Eeeeeh, qué jardín secreto estáis haciendo, hijos de puta! — grité como una salvaje, y antes de que otros dos tipos se fueran a pelear por culpa de los primeros, me abrí paso entre ellos para avanzar hasta el foco del disturbio.

Eran bastante altos los dos, no muy fornidos, pero lo suficiente como para tener una pelea larga. La gente se apartó por instinto, una tenía su fama, y podía hacer avanzar de entre la muchedumbre a una secta de conocidos que les dieran la paliza de su vida.

U os dejáis de pelear u os echo de una jodida patada en el culo — les advertí, Travis estaba detrás de la barra limpiando los restos de los vasos rotos.
Qué dices, zorra, déjanos en paz — me respondió uno dándome un empujón.

No hizo falta nada más para terminar de encenderme, un leve toque y yo ya estallaba más a lo hardcore que el Vesubio. Escuché a Brooke acercarse a toda hostia, los gritos del público se condensaron, o acababa con esto pronto o el bar terminaría siendo una jodida guerra.
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Re: Conociendo los peligrosos callejones de Sweet Valley. [Priv. Lucita Kent]

Mensaje por Brooke Lewis el Lun Feb 10, 2014 11:37 pm

La madre que había parido a ese hijo de puta. Encima que destroza el bar, empuja a Lucita como si fuera un saco de basura. En aquél mismo instante mi sentido feminista se activó. Si señores, feminista hasta la medula. Me acerqué a toda hostia hasta el tío y antes de que Lucita pudiera decir algo o, bueno, darle un puñete, lo cogí de la jaqueta, le di una patada en los huevos y lo tiré al suelo. Olé, el tío se fue haciendo la croqueta hasta la puerta. Salí del bar siguiéndole mientras este continuaba rodando por el suelo. Habré utilizado demasiada fuerza? Beh, qué más da. Soy bruta y ya.

- Hijo de perra te crees muy macho empujando a una tía? - dije mirándolo como si fuera la peor mierda del planeta, bueno, para mí lo era. Este se levantó poco a poco y bueno, lo típico, me llamó puta. Dios, mira tú que bonito. Antes de que pudiera avanzar, el otro tío que se había dado a golpes con él dentro del bar, salió disparado por la puerta y se abalanzó sobre el chaval. Al parecer no tuvo suficiente. Bueno, al menos ya no estaban dentro del bar. Me tranquilicé un poco y me repuse en el marco de la puerta. Las personas que estaban dentro del local se calmaron y siguieron a su rollo, aunque otros habían salido fuera para continuar viendo la pelea. Miré a Lucita y le grité: - Creo que ya no hará falta partir caras! - le sonreí. Entré dentro para ayudar a recoger el desastre que habían provocado los mamones. - No entiendo a la gente. Pelearse por una simple zorra… Patético. - dije mientras levantaba los taburetes que estaban tirados en el suelo. - Ni que no hubiera más joder, el puticlub está a la vuelta de la esquina. - y no mentía.

El ambiente volvió a la normalidad. Le gente bailando y bebiendo, música a todo volumen, la pista llena, etc. Pero estaba vez yo no estaba dentro de aquella lata de sardinas. Volví a sentarme en la barra, estaba demasiado sedienta y los pies empezaban a dolerme. Hacía meses que no salía de fiesta y esta era la primera vez desde que me había mudado aquí. Mientras me bebía una lata de cerveza, un chaval se acercó a mí y me preguntó: - Oye, es tuya la moto que esta fuera? - lo miré entrecerrando los ojos y le contesté: - Sí. Por? - este hizo una mueca que no me dio muy buena sensación que digamos. Estrujé la lata entre mis manos, me bajé del taburete y empujando a la gente salí del bar. - La gran puta! - grité. Algún gilipollas había tirado la moto al suelo y más rayada no podía estar. Y vamos, estaba más que segura que alguien lo había hecho a propósito. Mi cabreo se elevó hasta el límite. - Quién mierda fue?! -
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Re: Conociendo los peligrosos callejones de Sweet Valley. [Priv. Lucita Kent]

Mensaje por Tema Cerrado el Vie Abr 04, 2014 2:33 am

Cerrado por ausencia de rango
Para apertura del tema pedir personaje en recuperación de rango y después postear en reapertura de temas.
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