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Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

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Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Derian Rhédey el Sáb Ene 04, 2014 12:22 am

Flashback
4 Años Atrás
Lugar: Local de Tatuaje en el Centro de París
*Derian con 19 Años

Sinceridad. Aidee le había pedido sinceridad, y por la naturaleza de Derian, fue directo y  le dijo que no quería seguir de novios porque se había aburrido. Una escena dramática en mitad de una calle concurrida era lo que había recibido de la parte de la mujer que ahora pasaba a ser su ex-novia. Ningún golpe a su persona había recibido por el despecho, sólo él típico: No encontrarás a nadie como yo. Derian se aguantó las ganas de responderle, porque iba a decir: “Ese es el Plan” Aunque guardar silencio no era de él, pero lo hizo, no por ella, sino porque después de esa cita, que dejó de ser cita, iba a ir donde Jean, el tatuador con el cual iba a hacerse el tatuaje del dragón tribal, sería la segunda sesión.

¿De dónde conocía a Jean? Izsak, el mentor de Derian en Hungría, lo conocía debido a que eran buenos amigos. Por lo que no dudó en irse a hacer los tatuajes de su mano derecha con el Francés hace menos de un año atrás. Ahora, de nuevo iba donde él, esta vez por un dragón tribal, como anteriormente se había nombrado. Jean tenía una agenda apretada en su horario laboral, su trabajo tenía demasiada fama. Pedir que lo atendiera fue difícil por los horarios, de las pocas horas que estaban disponibles, Derian las tenía que rechazar porque topaban con sus clases en la Universidad.

Pero por fin había podido coordinar horarios, por lo que había avisado con anticipación que cerca de las cinco de la tarde se pasaría por el local.  Y Puntual, Derian ya estaba cruzando por el umbral de la puerta del local. Debido a una tardanza con el cliente anterior, le habían dicho al húngaro que tendría que esperar un poco más de lo estipulado—. No hay problema. Tengo tiempo —Le dijo a la chica que hacía de “secretaria”. Restándole importancia al asunto a pesar de las muchas disculpas que le estaban dando—. Lo digo en serio. No se preocupe.  —Con eso última, parecía que se había calmado, para luego la muchacha siguiera con sus labores.

Empezó a caminar lentamente por la sala de espera hasta posar su vista en un boceto de tatuaje enmarcado en una de las paredes. Ese no estaba la última vez que había dado un pie en el centro de tatuajes de Jean. Además, se le hacia familiar el estilo de dibujo. Se acercó a él, viendo la firma del creador. Sonrió como si hubiera sido un hecho demasiado predecible pero aun  así no se había dado cuenta—. Cruzando fronteras, Izsak....No me jodas. —Murmuró, se quedó viendo los detalles de lo que estaba en frente suyo. Analizando el esqueleto tocando... ¿Qué era, una especie de Violín?—. Hasta en París tengo que ver tu excentricidad. —Se podía presumir que era un regalo, la dedicatoria en una esquina del cuadro lo avalaba. Dejó eso de lado. Su pensamiento se había desviado. Ahora Derian sentía que su país natal lo perseguía, de forma paranoica, pero así lo sentía.

»Boceto de Tatuaje Enmarcado
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Re: Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Klaus Hemmer el Sáb Ene 04, 2014 9:28 pm

Flashback
4 años atrás
Lugar: Local de Tatuaje en el Centro de París
*Niklaus con 18 años
Se había hartado, toda su vida de mierda había terminado, o al menos eso era lo que él quería. Amelie, el ama de llaves en ese momento de la Mansión Hemmer, trató de detener sus impulsos y de tranquilizarle, pero lo único que hizo fue agrandar las ganas del pelirrojo de largarse de ese sitio que dejó de ser su hogar bastantes años atrás, odiaba Alemania, odiaba Frankfurt, odiaba absolutamente todo lo que tuviese que ver con su pasado. Tomó un maletín lo suficientemente grande como para meter bastante ropa y sus pertenencias, y se largó olvidando que alguna vez fue parte de la familia de médicos más reconocida en Alemania. Sin escoger un rumbo específico se adentró en un tren que lo llevase fuera del país, finalizando en París. Finalmente podía empezar de nuevo y saldar cuentas consigo mismo. Agradeció el hecho de que su padre no le pudiese quitar sus cuentas bancarias o el dinero que cargaba encima gracias a que había hecho un trato con el banco para que sólo él pudiera hacer lo que le diese la gana con ellas. No más llegar a la ciudad, decidió hospedarse en un hotel cualquiera, quería cumplir su deseo de tatuarse un símbolo que le marcase todos los años de dolor que había sufrido, quería un recordatorio permanente del dolor que su corazón no podía terminar de sanar.

Con más tranquilidad y la mente fresca, salió del hotel en busca de un sitio que pudiese cumplirle su deseo de la mejor manera, sabía de tatuajes y había hasta estudiado sobre ellos, quería aprender sobre ese mundo y qué mejor manera que teniendo su propio tatuaje. Si quería aprender sobre cómo ser un tatuador, debía de haber sufrido al menos una vez lo que sus clientes sufrirían. Preguntó en un par de locales dándole por respuesta un solo sitio en común, el local de un tipo llamado Jean. Al parecer era uno de los mejores y más recomendados en todo París, así que valdría la pena. Escuchó la dirección del sitio y sin pensarlo dos veces echó a andar hacia el lugar, no sabía qué tenía Francia, pero era un sitio que le gustaba, muy diferente de Alemania y le hacía olvidar fácilmente qué había detrás de él. Sonrió. Sí, sonrió. Como hacía mucho tiempo no hacía y se detuvo unos momentos. Finalmente podía dejar atrás lo que tantos años le había hecho infeliz, pero por supuesto no sería tan fácil, estaba por realizar el primer paso de muchos para poder tener siquiera una mísera pizca de la verdadera felicidad.

Mantuvo esa sonrisa durante un par de minutos más y luego empezó a andar de nuevo, no tardó mucho en llegar al ansiado lugar que le habían indicado. Entró con tranquilidad, haciendo sonar una pequeña campanilla que indicaba la presencia de un nuevo cliente y simplemente la ignoró, mirando a su alrededor con cierto asombro, vio a unas cuantas personas sentadas, debían de ser algunas que estaban esperando a que fuese su turno. El lugar era bastante grande, se metió las manos en los bolsillos de su pantalón de mezclilla y se dispuso a ver los cuadros y fotos que estaban colgados en las paredes. Eran alrededor de las cinco y media de la tarde, escuchó que alguien llamaba su atención, debió suponer que era la secretaria del lugar. Se dirigió al mostrador y apoyó ambos brazos en el mismo para prestarle atención a la muchacha, le indicaba que si no tenía cita tendría que esperar a que alguno de los tatuadores que no estaban esperando cliente se desocupara, Klaus simplemente asintió en respuesta y se cruzó de brazos encima de su pecho, si tenía que esperar eso era lo de menos, mientras que se hiciese el tatuaje ese mismo día.

— No tengo problema, sólo avísenme cuando sea mi turno. — Le contestó a la muchacha y simplemente se apoyó en una pared, aún con los brazos cruzados, pudo observar que un chico de cabellos oscuros estaba frente a una imagen de un tatuaje y la observaba casi riendo, no entendía el por qué de esa actitud ni tampoco le importaba, pero lo que le llamaba la atención era el tatuaje del joven, tenía todo el brazo tatuado, un trabajo impecable. Desvió su mirada, no quería parecer un mirón, y simplemente se dignó a esperar en el mismo sitio que estaba, aún así no podía evitar sorprenderse por la gran fama que tenía el sitio y más aún, por los increíbles trabajos y diseños que tenían el honor de estar colgados en las paredes del sitio.
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Re: Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Derian Rhédey el Miér Ene 08, 2014 9:17 pm

Desvió su vista, todos los asientos para las personas que esperaban ser atendidas por los tatuadores estaban ocupados. Las revistas que habían sobre una pequeña mesa para que la espera no se hiciera tan eterna, eran demasiados pocas. Oh, antes de que se olvidara, sacó su celular, viendo la lista de sus contactos, miró el nombre de “Aidee” y le mandó un corto mensaje: “¿Amigos, conocidos, o borro tu número?” Así de simple era Derian, si no era ni uno ni lo otro, simplemente se eliminaba esa secuencia de números que le pertenecía a otra persona y que le permitía comunicarse a cuanto de la señal de la compañía de telefono.

Guardó su celular, despegando la vista de la pantalla del aparato, dándose cuenta de que más personas habían llegado esperando ser atendidas, un chico de cabellera rojiza, si no veía mal podía asegurar de que por apariencia física debían estar en edades bastantes cercanas. ¿Por que le llamaba la atención? Era simple, todos los demás eran demasiados mayores, hombres y mujeres adultos. No era de extrañar ver a adolescentes en un centro de tatuajes, su experiencia en Hungría y en los locales en los que había preguntado por detalles sobre el trabajo lo avalaba, pero simplemente no lograba comprender porque le daba curiosidad. Algo tonto para él. Una contrariedad digna para su persona.

—¿Tiene una hoja y un lápiz grafito? —Le preguntó a la secretario minutos después, volviendo a la mesa de atención, apoyando ambos codos en el mostrador, habló con una voz que sencillamente los más cercanos a esa zona podrían escucharlo sin dificultad, incluso ese chico pelirrojo cabía en el rango de audición. El impulso de dibujar un boceto de tatuaje había nacido de repente, la idea que su mente hizo de un segundo a otro le había gustado, y si se llegaba a la casa que compartía con el que se dignaba a llamar su padre biológico cabía la posibilidad que la idea no estuviera en ese tiempo. Necesitaba hacerlo en ese instante, total todavía parecía que Jean se iba a demorar. La secretaria lo quedó mirando, sin entender la razón de su pedido, por lo que Derian se vio en la horrible obligación de intentar explicarse—.  ¿Tan raro es que quiera dibujar mientras espero? —La mirada que le dio de nuevo la muchacha le respondía su pregunta de forma implícita—. Dios...sólo deme la hoja y lápiz, y fin de todo. —Se desordenó el cabello frustrado, habían cosas de París o mejor dicho, de la gente Francesa que no le gustaba, y eso que sólo llevaba dos años a lo mucho viviendo en esas tierrar, por lo que su opinión podía ser errada pero para el chico eso era lo de menos...¿Era tan inusual no estar pegado a la pantalla de un aparato?
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Mensaje por Klaus Hemmer el Vie Ene 10, 2014 3:58 am

El lugar estaba lleno, aún recostado de esa pared cuidando de que ningún trabajo u obra maestra que se encontraba enmarcado allí sufriese algún tipo de daño por su culpa. Cruzado de brazos, entrecerró sus ojos mirando a un punto muerto del delicado suelo de madera oscura, su pelirrojo cabello caía suavemente sobre sus ojos y se los tapaba levemente, pero su color aquamarina resaltaba con su tonalidad rojiza. Al parecer tardaría bastante tiempo el que le atendiesen y más aún si no tenía una cita pautada para ese día, sólo se había aparecido de sopetón. Tenía en su poder el boceto del tatuaje que quería, lo había dibujado él en un block viejo con el que se descargaba cuando no tenía absolutamente nada que hacer en esa casa, ya se había leído prácticamente toda la colección que la enorme biblioteca de su padre tenía para ofrecer y sus libros de medicina no los volvería a leer jamás. Aún conservaban el olor a nuevo y el blanco de sus páginas permanecía intacto, y así se quedaría.
 
Aún no comprendía por qué se había traído consigo dichos libros, no tenían ningún valor sentimental para él, o al menos así es como él se sentía al respecto con ellos. Librándose de la prisión de sus brazos cruzados, llevó una mano al bolso que tenía a un lado, colgado en diagonal, parecido a los que se utilizan para llevar las computadoras portátiles. Metió la mano aún con expresión pensativa y rozó con las yemas de los dedos su delicado cuaderno. Una voz grave le llamó la atención sacándolo de su mundo y haciendo que volviese a su posición inicial cruzándose de brazos, el joven que había visto antes de cabellos oscuros estaba hablando con la secretaria que antes le había atendido, pidiéndole que por favor le facilitara un lápiz de grafito y un papel. Alzó una ceja con intriga, dicho pedido era poco peculiar y más aún cuando se encontraba en un local de tatuajes, casi sin poder evitarlo y sin pensarlo, sacó su preciado cuaderno abriéndolo en un movimiento ágil, dejándolo en una página que estaba en blanco, la siguiente de su último boceto.
 
— Toma, espero te sirva. — Comentó el pelirrojo dejando un lápiz de grafito en medio de las dos páginas, mirándole con un rostro inexpresivo e indiferente. En la página anterior, se podía apreciar un boceto a lápiz de un búho con una daga en el pico junto con una frase en alemán, Klaus no es de lo que se la pasan alardeando de sus cosas, pero no podía evitar ofrecerse a ayudar a alguien, él era así después de todo, aunque gracias a ello su vida fuese una completa mierda. Volvió a cruzarse de brazos y a apoyarse en la pared pero esta vez fijando la vista en lo que aquel joven haría en su cuaderno, le llamaba la atención qué pudiese estar rondando su mente como para querer escribir o dibujar en un lugar tan poco común como este para hacer algo así. Su rostro se mantenía inexpresivo, pero sus ojos tenían un pequeño y tenue brillo que mostraban la curiosidad que sentía con intensidad.
 
Pasó su mirada por los presentes por unos momentos, viendo que algunos estaban leyendo las revistas viejas que estaban en la mesilla de sala de espera y otros estaban simplemente cayéndose del aburrimiento mientras esperaban ser atendidos, él, en cambio, estaba más que entretenido entre sus pensamientos y el chico que había optado por entretenerse de otra forma, preguntándose y recordando cosas que le hacían analizar su estadía allí. Había una cosa que no había considerado aún, no había comido ni bebido casi nada en todo el día, además de que se había echado un viaje de casi diez horas en tren para poder alejarse de su país natal. Fue todo un impulso y no se había puesto a pensar en qué haría a partir de ese momento, se tatuaría, de eso no cabía duda, pero aún así esperaba que la capital de la nación francesa pudiese ayudarle a olvidar todo lo que había sucedido tan bien como hasta ahora estaba haciendo.

― ¿Qué vas a hacer? ― Preguntó volviendo a mirarle. ― No es normal que alguien quisiera dibujar o escribir algo de repente. ¿Qué tienes en mente? ― Añadió, además y pasó a moverse hacia donde se encontraba el joven, apoyándose de igual manera en el mostrador pero de manera lateral y mirándole con un leve fruncir de ceño que le mostraba la intriga que sentía al respecto. Su tono de voz era tranquilo, pero hablaba lo suficientemente alto para que sólo el chico de cabellos oscuros pudiese escucharle, no era incumbencia de los demás lo que estaba sucediendo ni mucho menos. No quería ser tan cortés y tampoco entablar una larga conversación con el joven, pero cuando algo le llama la atención no hay manera de sacarle de la cabeza esa idea. Miró al cuaderno fijando sus ojos en el búho que estaba plasmado ahí y una escasa curvatura casi invisible apareció en sus comisuras, después de mucho tiempo había conseguido sonreír. Era un poco un poco, pero al fin y al cabo era una sonrisa. ― Soy Klaus, por cierto. Niklaus Hemmer.
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Re: Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Derian Rhédey el Vie Ene 10, 2014 10:59 pm

La espera no fue eterna o larga, porque antes de que la secretaria le entregara lo que con anterioridad había solicitado, el mismo chico pelirrojo de antes le había prestado. Una inmaculada hoja fue presentada a su disposición junto con un lápiz grafito, le dedicó una leve e imperceptible mirada de agradecimiento al chico de casi su misma edad. Le dijo a la chica si no le molestaba que dibujara en el mostrador, ella le dijo que no había ningún problema en cuanto no tocara nada de los papeles que ella tenía encima, no eran muchos pero aun así Derian asintió comprendiendo sus términos, eran bastantes sencillos en realidad, por lo que cumplirlos sería extremadamente fácil.

Alcanzó a tomar el lápiz antes que la voz del pelirrojo lo detuviera a unos centímetros de hacer unos trazos, despegó su mirada para darle una leve y rápida mirada, viendo que estaba apoyado al mostrador de forma lateral, lo encontraba compresible que estuviera ahí, después de todo era su libreta de dibujo y tenía todo el derecho de saber que era lo que querían dibujar en él—. Quiero hacer un dibujo, tengo la idea de que sea un reloj de bolsillo, y arriba de él exista algo parecido a un escudo familiar. Si tengo la imagen mental, dibujarlo no será algo difícil, aunque me puede tomar su tiempo —Explicó de la forma más sencilla que pudo para plasmar de forma sonora su idea personal. Y como vio que el otro se presentó, haría lo mismo por algo que le habían dicho que se llamaban modales—. Mi nombre es Derian, Derian Rhédey —Y sólo dijo la mitad de la formalidad, porque por el momento, a él le parecía suficiente.

De forma algo tardía se dio cuenta de que el pelirrojo había fijado su vista anteriormente en la hoja anterior, la que tenía  un boceto a lápiz de un búho con una daga en  su pico, y una frase en un idioma que no fue capaz de distinguir. Por lo que su primera idea, fue que el otro era un extranjero.Ah, y que tenía talento para el dibujo, no debía de negarlo. Se quedó mirando fijamente lo mismo que el otro—. Un búho. Son Aves nocturnas solitarias. En muchas culturas significa sabiduría, algunos dicen que esta conectada con la magia, otros piensan que son mensajeros. —En la cultura celta, una de las tantas culturas que había poblado en la antigüedad a su tierra natal, este animal significaba sabiduría y clarividencia. A Derian le gustaba saber el significado de las cosas, de los sueños, todo tenía un significado escondido. Nada estaba porque si, incluso hasta su idea tenía un trasfondo. Nada era echo por gracias del azar—. Pero para mí, los búhos con su mirada, son como si pudieran ver a través de la cosas, descubriendo secretos y engaños que no deben ser descubiertos. —Su mirada se posó en la hoja siguiente y empezó a hacer trazos en ella, el esqueleto de lo que sería un reloj de bolsillo estaba comenzando a ser plasmado.

Él no era esa clase de personas que hablara con el primero que encontrara al frente, al contrario, algunos decían que era una persona tan cerrada, que les sorprendía que haya tenido novias antes. Decían que anteponía un muro ante las otras personas, uno casi impenetrable, porque si fuera del todo impenetrable, no estaría hablando con Klaus, no era del todo perfecto porque para él, su propio muro tenía demasiadas aberturas, escondidas, pero estaban ahí presentes. Y esta persona al lado suyo había tal vez con algo parecido a la ironía, -por lo dicho sobre que nada era al azar-, encontrado con suerte alguna de ellas.
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Re: Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Klaus Hemmer el Mar Feb 04, 2014 4:17 am

Aún recostado del mostrador, notó la rápida mirada ajena al momento de que empezaba a dibujar y entablar conversación, se movió para quedar de espaldas a la secretaria y al lado del muchacho mientras retiraba la mirada del block casi al momento de escuchar la voz contraria. Mandó a la mierda todo eso de la educación al darle la espalda a la chica pero no le importó, podía hacer lo que quisiera ahora y nadie lo detendría. Escuchó su explicación al momento que cerraba los ojos y empezaba a medio dormitar, así al menos no se perdería detalle de las palabras del muchacho y descansaría un poco la vista sin necesidad de una cama, el haberse dado cuenta de que no había tenido siquiera descanso le hizo entrar un poco en sueño. Asintió abriendo un ojo para verlo girando levemente la cabeza y volvió a su posición anterior, esperaría a que el boceto estuviese terminado para verlo. Le gustaba observar las obras cuando estaban terminadas y sorprenderse a sí mismo, incluso cuando dibujaba sus propios bocetos empezaba a dejar fluir su mente con música o algo parecido para dejarse llevar y no pensar mucho en lo que estaba haciendo.

Derian, así se llamaba el chico. No dijo nada ni se inmutó ante su presentación y simplemente asintió internamente, al parecer su deseo de no entablar una conversación larga con el joven no se podría cumplir, y eso que ahora no era de muchas palabras que se diga. Al escucharle decir algo sobre el animal que había plasmado en la hoja anterior se giró a verlo abriendo sus azulados ojos y posándolos sobre él, sus palabras eran sabias y se veía que no eran artimañas, estaba muy seguro de lo que hablaba y a decir verdad le empezó a parecer sumamente interesante la información que le brindaba el joven. La escasa sonrisa volvió a adornar sus comisuras y observó de nuevo el bosquejo, deleitándose brevemente con las palabras que en breves pasarían a formar parte de su piel para siempre.

― Los búhos son los animales más sabios del mundo, son símbolo de inteligencia y de sabiduría, recrean un sinfín de ideas liberales además de que pueden representarse como dueños de la noche. ― Agregó ante las palabras del muchacho sin dejar de mirar su obra. ― Estoy de acuerdo, son reyes de los misterios más profundos del universo y comandantes de las estrellas cuando el cielo está despejado. Yo diría que son los animales más hermosos del mundo, pero representan algo más allá de eso. ― Continuó, perdiéndose en los delicados trazos a lápiz del plumaje abundante que se había dibujado en el papel, casi se podía decir que estaba más que claro que el búho era su animal favorito, y más que considerarlo su animal favorito, era un símbolo que lo representaba. Los búhos son solitarios, como bien había dicho el pelinegro, pero a la hora de proteger algo importante para ellos lo hacen sin dudarlo, olvidando que alguna vez fueron partes de la fría soledad. Tal vez añoraba poder ser alguien así, aunque para él la soledad había pasado de ser fría, a oscura.

Volvió su mirada a un punto muerto del suelo antes de volver a cerrar los ojos y centrarse en dormitar, agudizó su oído escuchando las máquinas de tatuar en los diferentes cubículos distribuidos alrededor, además de los suaves trazos de grafito que el joven a su lado hacía con precisión y sin dudas, se escuchaba en la parte de atrás cómo la secretaria hablaba por teléfono en un tono bajo y redactaba algo que un papel, además del movimiento de las manecillas del reloj. Acostumbraba a escuchar los sonidos a su alrededor cuando se concentraba en una sola cosa y también le ayudaba a no quedarse dormido ahí mismo. Sería una vergüenza si empezase a roncar frente a todos, aunque tendría que tener algo de molestia nasal para que eso ocurriese. Frunció un poco el ceño al escuchar algunos quejidos de las personas que estaban siendo tatuadas y empezó a maldecir para sí el hecho de que el sueño empezase a hacer aparición y los sonidos que lo mantenían despierto empezaran a dejar de hacer efecto, necesitaba un café con urgencia si no quería quedarse dormido, a penas eran las cinco y cuarenta y cinco de la tarde.
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Re: Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Derian Rhédey el Mar Mar 25, 2014 10:50 pm

Los trazos cortos y precisos se iban uniendo,  lo que no tenía significado con un poco más de tiempo, presentaría un significado de carácter metafórico. La Paciencia en el Arte del Dibujo era una de las mayores virtudes que había que presentar, eso le habían explicado una vez, pero él no lo comprendía. La incapacidad de apropiarse de aquellos conceptos tan subjetivos y sencillamente innatos en las personas, para él era complicado. No imposible, sino que dificultoso. En especial por la parte de su vida por la que estaba sufriendo, atravesando, como si fuera un camino pedregoso. La voz a su lado lo volvió de nuevo a la realidad que estaba viviendo, un oración de perfecto complemento de Klaus para sus anteriores comentarios sobre el significado de los búhos, todo dentro del carácter connotativo.

Y por la forma en la que hablaba de tal animal, parecía que fuera su animal favorito, uno no se molestaría en defender de forma firme algo que no le guste, a menos que le estén pagando por ello. Cada uno le daba diferentes significados a una misma cosa, según la experiencia obtenida a través de la vida. Y se preguntó cuál era su animal preferido, él no tenía uno, o mejor dicho, nunca se dignó a pensar en uno que le llamara tanta la atención para señalar que le gustaba por esta u otra razón. Cuando le preguntaban hace años atrás cuál era su preferido, siempre colocaba lo primero que se le pasara por la mente, todas las veces, era uno distinto. Quería encontrar uno que le identificara casi a la perfección.

Y sin querer, dio un trazo de lápiz erróneo, quedó mirando unos segundos el ligero error que había cometido, deteniendo el trabajo con el lápiz grafito, casi imperceptible, pero estaba allí, y era como si le recriminara porque le había dejado de prestar atención para centrar su mente en algo muy distinto. Pero empezó a dibujar sobre esta equivocación,  pareciendo que estaba todo planeado, pero estaba improvisando, haciendo como si lo anterior no hubiera existido. Tapando o mejor dicho, cubriendo. La sencillez para tapizar los errores en los dibujos como los bocetos eran impresionantes, porque eran prototipos del producto final, la perfección no estaba siendo medida en esta parte del trabajo. A veces, le gustaría que los errores se pudieran cubrir de esta manera, seguir como si nada. Esconder las equivocaciones de la vida. Abstraído hasta ese punto fue que el esqueleto de un futuro reloj de bolsillo ya estaba formado, ahora faltaba el escudo y podría empezar a hacer los  detalles como las luces y las sombras para que adquiriera un tono más realista y no plano como estaba en ese momento.

Dándose cuenta del lugar en el que estaba, fue que la compañía del contrario se había hecho menos notoria. Ladeó su cabeza ligeramente hacia su dirección para ver qué estaba haciendo,  observándolo con los ojos cerrados, dándole la sensación de que estaba a punto de quedarse dormido de un momento a otro ¿Estaría cansado? ¿O había recordado algún hecho que lo tenía concentrado? ¿Estaba aburrido? Tantas opciones e ideas, y solamente una debía ser la correcta—. ¿Necesitas algo? —Una pregunta repentina, sin contexto dentro de la situación, como si hubieran estado sintonizado en la misma frecuencia de radio en ese preciso momento, o como si dentro del silencio hubieran podido entenderse más de lo que ambos creyeron—. La espera sencilla varias veces da cuenta de que de un momento a otro, nos falta algo, desde un sentimiento hasta algo tan banal como… —Ladeó su cabeza hacia otra dirección, como si estuviera buscando a alguien o algo que estaba dentro de esas cuatro paredes llamado sala de espera—. Algo para beber. —Dijo después de ver como una persona sentada estaba tomando una bebida. Movió el lápiz entre sus dedos volviendo su vista hacia el pelirrojo—. Jean, el tatuador jefe, suele tardarse con sus trabajos, pero eso se compensa con la calidad y precisión casi rayando en la irreal perfección de lo realizado. —Lo que ya había tenido que vivir hace un tiempo atrás cuando se realizó los tatuajes en una de sus manos, soltó una pequeña risa contenida, muy corta y casi no duradera, antes de seguir hablando—: Muchos cuando vienen aquí de primera vez no lo saben, y se aburren esperando. —Eso igual le había pasado, no supo por qué no lo vio venir. Y casi cometía el mismo error una segunda vez, a veces las cosas se le olvidaban demasiado rápido. Estaba anclado a su naturaleza como persona.
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Re: Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Klaus Hemmer el Jue Abr 03, 2014 4:37 am

Su mente permanecía perdida en un ir y venir de ideas, su cuerpo semi-apoyado en el mostrador de cerámica mostraba más pesadez y cansancio que de costumbre, aunque cómo no, si después de todo era la primera vez que sentía tantas emociones a la vez en mucho tiempo. Los trazos del joven pelinegro que se mantenía dibujando firmemente a su lado, se veían y escuchaban completamente seguros y confiados, realmente le sorprendía la capacidad que tenía Rhédey para crear ese dibujo, o al menos su base, en tan poco tiempo.  Cuando habló rompiendo el silencio entre ellos, notó que los trazos se habían detenido por unos escasos segundos, cosa que le obligó a mirar de nuevo al papel: se había equivocado tal vez por culpa suya al haberlo interrumpido o desconcentrado al hablar. Un fantasma de sonrisa se apareció sin avisar en sus firmes pero un poco sucias facciones a la vez que un leve cosquilleo le acariciaba la garganta, aquel pequeño error causado por él le había hecho gracia pero se guardaría su diversión para no molestarlo a él ni tampoco provocar que los demás posaran su atención en él.

Se mantuvo con la cabeza apoyada de lado sobre su mano y los ojos cerrados, definitivamente faltaba muy poco para que el pelirrojo cayera entre los brazos de Morfeo. Sin embargo, cuando estaba a punto de meterse en su cama imaginaria, se vio forzado a abrir los ojos de golpe topándose con una interrupción por parte del moreno y quitándole parte del sueño que tenía. Le miró tranquilamente soltando un suspiro pesado y se acomodó estirándose discretamente, tratando de ahuyentar el sueño completamente. Si Derian no le decía nada, probablemente hubiese caído rendido en ese preciso momento.

—Realmente m… —Calló gracias a una nueva interrupción por parte ajena y le miró fijamente con un pequeño brillo de asombro en sus orbes azulados, la forma de hablar y la manera en como ató cabos acorde a lo que necesitaba simplemente le tomaron desprevenido. Asintió sin despegar la mirada del moreno  se acomodó cruzándose de brazos por debajo del pecho y frunció sus labios en una delgada línea recta, quién diría que encontraría a alguien que conociera al tatuador en jefe. Alzó una ceja con leve interés al escucharle los halagos que salían de los labios contrarios y más aún la escasa risa que le había proporcionado, si se pensaba bien podía afirmar que era la primera vez desde que habían empezado a conversar que el pelinegro colocaba alguna expresión en su rostro y eso era algo que tenían en común. —Por la manera en que hablas puedo decir que conoces al dueño de este lugar. —Comentó en un tono bajo pero audible y pasó su mirada rápidamente por el suelo antes de volverla al pelinegro. —Pero lamentablemente no es aburrimiento lo que me tiene así. —Agregó y volvió a cerrar los ojos para ahora ponerse a estirar su cuello.

Movió la cabeza de lado a lado y arriba abajo un par de veces para luego abrir los ojos de nuevo. Observó como una de las cortinas de los cubículos se movía mientras un hombre de unos veintitantos o treinta y pocos salía del mismo, con un parche cubriéndole parte del brazo derecho. Frunció escasamente el ceño preguntándose qué clase de arte tendría ese hombre para toda su vida en su extremidad, observó como de el mismo cubículo salía una mujer con el cabello largo hasta la cadera y los brazos completamente tatuados y ropaje extravagante, su comisura zurda se alzó mostrando una sonrisa de medio lado la cual cubrió con su mano para evitar que el cambio de expresión se notara y notando que el hombre se dirigía al mostrador para pagar el tatuaje, supo de inmediato que tendrían que moverse de allí por lo menos por unos cinco minutos. Carraspeó aclarándose la garganta para llamar la atención de su compañero dibujante al momento que el hombre se colocaba frente a ellos esperando que se movieran y su expresión indicaba que no tendría mucha paciencia. Se retiró de su sitio metiéndose las manos en los bolsillos y justo en ese instante percibió el olor al café recién preparado, lo buscó con la mirada encontrándose a la misma chica al otro lado del local que estaba preparando para todos, pero tampoco era que quería aprovecharse de la situación. Ese café podía salvarle el caerse dormido, pero prefería aguantarse el sueño que tener que pedir o tomar esa bebida.

—Maldición… —Murmuró frunciendo la mandíbula nuevamente esperando que la tatuadora no se acercara a él para ofrecerle o tomaría dos vasitos de un sopetón por muy irrespetuoso que se viera.
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Re: Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Derian Rhédey el Dom Mayo 04, 2014 11:50 pm

No espero que le responderían muy rápido, por el estado del contrario, como si quisiera descansar y que nadie lo molestara cuando hiciera aquello. No es que no quisiera que le contestaran, pero simplemente se formó la idea de que no lo haría. Había pensado que sus comentarios habían quedado solos en el viento, pero había sido un error pensar aquello. Le dio una pequeña mirada de soslayo ante el comentario de que conocía al tatuador que era dueño del lugar. Eso era parcialmente verdad, pero era el más normal ejemplo de conocidos, esas personas con las que puedes mantener una pequeña conversación, pequeña al ser Derian del que estamos hablando.

—Lo conozco demasiado poco, extremadamente escaso. —Seguía jugando con el lápiz entre sus manos, moviéndolo por qué sí de forma totalmente distraída, ajeno a lo que pasaba alrededor de él—. Es un buen amigo de Izsak, quién es el que me iba a enseñar a ser tatuador. —Dijo como si nada, como si eso fuera hablar sobre el clima de cualquier día de París, y no sobre algo en lo cual te ibas a desempeñar gran parte de tu vida como empleo—. Pero sucedió algo, y mandé todo a la mierda. —Claramente cuando se refirió a algo, se refería a la muerte de su madre, que a pesar del tiempo, de que pronto se cumplirían dos años, seguía siendo un tema del que le costaba hablar, quizás nunca lo superaría como se debería. Y aunque no quisiera culpar a su fallecida progenitora por ser la razón de que dejó varado uno de sus sueños,  no podía decir que fuera mentira. Porque había sido un golpe duro, una bomba que destrozó su concepto de mundo. Pero lo sabía dentro de su pensamiento, ella no hubiera querido que  su hijo se hundiera en un pozo sin fondo, en un pantano, que se encerrara más de  lo que ya era. Y eso siempre le dejaba una maña sensación de estar decepcionando a la memoria de esa mujer que los sacó a los dos adelantes hasta que llegó Dominik, su padrastro. Dio un suspiro para intentar relajarse y olvidar aunque sea un poco los pensamientos que lo habían abordado, intentando dirigir el tema hacia otra línea—. Quiero retomarlo de nuevo, pero no sé cuando. —Dijo como conclusión después de haberse callado cuando recordó el hecho pasado.

Una de las opciones de lo que le podía haber pasado al otro había sido descartada cuando señaló que el aburrimiento no era el desencadenante de su actitud. Así que quizás si estaba cansado, cansado por una situación que no sabía y que claramente desconocía porque su tiempo de encuentro no era demasiado, y que preguntar por ello sobrepasara el límite de su conversación. Decían que Derian era una persona que si le preguntabas sobre que era bueno y malo, no te podría dar el significado exacto, pero en realidad, él a  través de algunas acciones podría clasificarlos, pero aun así, le faltaba bastante por aprender, terminaba errando en cosas tan comunes y necesarias. Como preguntar por cosas importantes. El húngaro es de los que tiene una extraña tendencia de alejarse, sin ser consciente del hecho, lo cual es culpa de que haya perdido amistades que creyó nunca perdería. Pero que lo dejaba así, porque intentar arreglarlo sería un problema que iría más allá de sus capacidades como persona. Volvió de nuevo a sus labores de dibujo, empezando con trazos del escudo, tenía la idea de un escudo familiar, de esos que presentaban un gran significado para el núcleo familiar que fuera digno y merecedor de ello, pero igual podía ser un peso sobre sus hombros que no eran capaces de soportar y terminaban cayendo ante ello de forma magistral. De no estar a la altura del nombre. En fin, estaba concentrado hasta que un ruido sonoro, es decir, un carraspeo de garganta llamó su atención, deteniendo de nuevo sus labores de dibujo. Miró al causante del ruido, sin entender qué era lo que quería decirle. Pero cuando lo vio salir de su sitio, fue que vio a una persona con un parche en uno de sus brazos, signo de que había sido tatuado y que por razones obvias venía al mesón a pagar. Se corrió antes que el contrario le diera por enojarse y gritarle por la reacción un tanto lenta del chico.

Miró a Klaus cuando lo escuchó maldecir, como si un demonio interno le estuviera molestando, viendo su mirada fija en un punto del lugar. Le iba a preguntar que era lo que le pasaba cuando una voz femenina fue que le interrumpió todos sus propósitos—. Ey, Derian —Era la mujer de caballera larga hasta la cadera, sin saber de donde provenía se giró hacia el origen del sonido, hasta que por fin la vio  preparando café en una de las mesas que estaban dispuestas para ese labor. De forma instintiva el aludido se acercó a ella con la libreta y el lápiz del pelirrojo entre sus manos—. Camille… —Claramente no esperaba verla ese día, su tono de voz lo delataba, pero era simplemente imposible no verla si ella pasaba todos los días trabajando en ese lugar. Y había una razón por la que no deseaba verla hoy—. ¿Vienes por fin a pedirle a Jean que te tome como aprendiz? Tu sabes, tiene esa rivalidad con Izsak, y cuando supo que casi te conviertes en el aprendiz de su buen amigo. Dijo que quería que trabajaras aquí y que te enseñaba con gusto, ¿Quién lo entiende? —El chico tuvo que hacer su mayor esfuerzo por entender lo que decía, porque en unas frases hablaba más rápido de lo que él podía escuchar—. No, verás… —No le pudo explicar que su razón para venir a ese lugar fue para continuar con su tatuaje  en el área de las costillas, porque lo interrumpieron con un cambio de tema exageradamente distinto—. Oh cierto, ¿cómo está tu novia Aidee?  —Si supiera ella que rompió con la nombrada antes de venir al centro de tatuajes, si solo supiera—. Querrás decir ex novia… —Con esa simple palabras, ya decía mucho sobre su estado actual. Y no había que esperar mucho antes de lo que tenía que pasar, Camille lo iba a regañar como si fuera su hijo—. Demonios, Derian. Deja de ser tan quisquilloso y consíguete a alguien de una puñetera vez. Que dure.

Sí, ella hablaba mucho cuando se le daba cuerda y al húngaro le costaba demasiado lidiar con ello.  

Le dio otra mirada a Klaus, como si le estuviera pidiendo ayuda con todo esto. De repente ella dejó de hablar claramente para servir café a las personas que parecía a simple vista que lo necesitaban, iba de forma silenciosa entregando, contraste profundo de hace pocos segundos atrás. Aprovechando eso, fue que Derian volvió de nuevo con la persona con la que estaba hablando antes y que era dueño del cuaderno y del lápiz que tenía entre sus manos—. De esta no me salvo… —Murmuró de forma cansina. Sabía que no podía seguir dibujando hasta que Camille fuera de nuevo a trabajar en la comodidad de su cubículo. Lo iba a bombardear de preguntas. Le entregó las cosas a su dueño—. Tendré que darme un descanso por ahora —Dijo por obvias razones que cualquiera que conociera solo un poco al Hungaro, comprendería.

Y de repente Camille llegó donde ellos, y terminó ofreciéndole un café a su acompañante pelirrojo.

Derian supo ahí la respuesta a lo que necesitaba Klaus. Un café para combatir el cansancio.
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Re: Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Klaus Hemmer el Dom Jul 06, 2014 2:44 am

La mirada de Klaus estaba posada completamente llena de atención sobre el pelinegro, sus brazos cruzados sobre su pecho y su rostro sereno indicaban increíble interés en las palabras del contrario, sin mencionar la extraña manera con que decía esas palabras. Se mantuvo en silencio, dejándole hablar y sólo contestando con pequeñas expresiones de su rostro, pero una de las frases que le hizo retirar los ojos de Rhédey fue el hecho de que dijera que iba a ser tatuador. Eso explica su gran capacidad como dibujante”, pensó para sí mismo para luego volver a posar su mirada sobre él. Si se ponía a pensar, los tatuajes siempre le parecieron una obra de arte magnífica, tanto así que desde siempre ha deseado postrar uno de ellos en su piel, pero gracias a su estupendos progenitores, esa ideología la debió olvidar por completo.
 
Suspiró ante el recuerdo y volvió a la realidad que lo rodeaba cuando escuchó la palabra “mierda” provenir de los labios ajenos, quién diría que alguien tan desconocido le hiciese sonreír de la manera que lo hacía en ese preciso momento. Era una sonrisa escasa, casi inexistente, pero sonrisa al fin y era de gracia por la expresión que había soltado. Le sorprendieron sus últimas palabras, haciendo que el pelirrojo frunciese los labios y le mirase brevemente de reojo, ¿no sabía cuándo retomar sus aptitudes? Estuvo por bufar, pero prefirió contenerse y simplemente apoyar su mentón en alguna de sus manos.
 
—¿Por qué no ahora? —Preguntó tranquilamente. —Si puedes hacerlo, hazlo. —Agregó más por sí mismo que por el extraño con el que mantenía conversación. Se quedó observando el suelo luego de mencionar aquellas palabras y en silencio sin ánimos de agregar nada más. Escuchó nuevamente los trazos del lápiz rozando el papel y cómo sus palabras anteriores se desvanecían en el aire a pesar de que realmente no esperaba una respuesta a ellas. Si no fuese por la interrupción del hombre que venía a pagar por su arte permanente, la “paz” que había permanecido entre el moreno y el alemán no se hubiese detenido, pero aún así ignoró este hecho cuando notó que la tatuadora de antes y Rhédey se conocían. No quiso ser partícipe de la conversación o parecer un mal educado escuchando lo que no debía, pero lamentablemente la cercanía era demasiada y su sistema auditivo muy sensible como para evitarlo.
 
La tatuadora de cabello largo respondía al nombre de Camille, le miró por unos momentos mientras mantenía su conversación con Derian y le sorprendió escuchar que el tatuador en jefe quería al susodicho como aprendiz. Asintió en su fuero interno y estuvo a punto de sonreír, pero mantuvo la compostura para pasar desapercibido. Aunque seamos honestos, es imposible que alguien con el cabello como el suyo pudiese pasar desapercibido y mucho menos en un lugar así.
 
Continuando con la conversación, una pequeña sonrisa empezó a aparecer en su rostro y un cosquilleo en la garganta comenzaba a picarle rogando por salir, al momento de escuchar a Camille regañar a Rhédey, ese cosquilleo salió sin permiso de los labios del pelirrojo haciendo que una breve risa inundara el lugar. Colocó una mano sobre sus labios para contener los cosquilleos sin mucho éxito y tomó sus cosas con una breve sonrisa en sus labios notando que la morena estaba procediendo a entregarle una taza de café. Se relamió los labios y liberando los mismos de su mano libre, tomó lo que se le era entregado para luego pasar a darle un largo trago, inundando su estómago vacío de la deliciosa y reconfortante cafeína.

—Ya era hora. —Murmuró para sí mismo y volvió a darle un largo trago.
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Re: Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Derian Rhédey el Lun Jul 14, 2014 4:46 am

No es que fuera paranoico, pero estaba seguro de que alguien se había reído. Si no estaba mal, creía que esa risa provenía de Klaus, debido a la cercanía de la misma. Escrutó la mirada observando con más detalle las acciones del pelirrojo, parecía como si intentara ocultar un comentario, o una risa. Podía ser la última opción, su actitud lo delataba un poco. Bien, se iba a vengar de ello...¿A quién engañaba? Era mucho trabajo y conllevaba muchos problemas hacer algo así. Lo dejaría pasar para su propia conveniencia.

Camille se había ido de donde ellos estaban, no sabía a donde, pero no le importaba mucho debido a que no le interesaba para nada, pero debía estar preparado si de repente volvía a ser bombardeado con preguntas y frases que no le daban tiempo de responder. Parecía que el café le había hecho efecto al contrario, debido a que se veía un poco más recompuesto que hace unos pocos minutos atrás—. Debiste haber dicho que necesitas un café. Hay una cafetería buena doblando la esquina de esta calle —A simple vista podía parecer un regaño, pero era simplemente un comentario tirado al aire, esperando que alguien se sintiera aludido, y sino, no importaba, podía ser olvidado. Dio un suspiro un tanto cansado, aunque la mujer tenía razón con lo que había dicho, no le convencía para nada. Algo le decía que no era momento de pensar en esas cosas, y así fue como con su mirada buscaba otra forma para colocar tema y dejar de hablar de eso.

—Ah. —Vio a una persona salir de uno de los cubículos con un parche en el área del cuello, eso podría significar que Jean ya podría haber terminado con su trabajo, o que era otro tatuador que había acabado su trabajo, y que el más joven se había hecho falsas esperanzas— Espérame, iré a preguntarle algo a Camille, ya vuelvo. —Después de decirle eso al pelirrojo, la mujer de larga cabellera apareció por arte de magia frente suyo, debió haberlo hecho a propósito para que se asustara y diera un respingo, cosa que logró, sólo el respingo, que conste—. Derian...tu eres bastante asocial...pero ahora te veo hablando con alguien, ¿eres tú? Empezó a acercarse a él, y por respuesta el contrario daba pasos de retroceso, sin entender a dónde ella quería llegar con esa pregunta, era el mismo de siempre, ¿Era raro hablar con una persona que apenas conocías? Parecía que si.—. Camille, deja de intentar violar mi privacidad —Dijo finalmente para buscar que se alejara porque ya estaba sintiendo el borde del mesón donde estaba la secretaría, que solo se reía ante la situación, y se estaba volviendo incómodo para su espalda—. Mhm, ¿cierto que este chico es muy callado? Si hablara un poco haría más amigos—Se alejó de él para ir a hablar con el pelirrojo, como si de repente Derian no existiera o estuviera ausente, a pesar de que cuando mencionó "este chico" se estaba refiriendo al chico que buscaba terminar el tatuaje de sus costillas.

El Húngaro dio un respiro relajado, como si se hubiera sacado un gran peso de encima, en efecto lo era, por el momento no sería el blanco de preguntas incesantes que no tenían respuesta. Giró su cabeza para escuchar lo que le estaba preguntando la chica a Klaus—. Y no quiere volverse aprendiz, yo lo quiero como compañero, ah pero si una chica se le acerca yo lo espanto —Dijo inmediatamente como si quisiera protegerlo de las personas que pudieran hacerle daño— ¿Tu igual quieres tatuar? ¿Tienes dibujos? Jean acepta a cualquier persona que demuestre talento y sea interesante, si este chico... —Apuntó a Derian y él dejó de esbozar la sonrisa que se estaba formando, estaba apunto de hablar para quejarse pero algo le dijo que era mejor quedarse callado, y siguió ese instinto para su supervivencia— Te habló, o incluso pudiste hacer una conversación, es que debes tener algo, ¿qué dices?

Derian solo se rio levemente, pobre Klaus, Camille de verdad que podía molestar sin darse cuenta, y nada más con sus preguntas y frases, sin dar tiempo de contestar.Pero mejor salvarlo antes—. Camille, no lo agobies. —Se cruzó de brazos a la altura de su pecho y la quedó mirando, ella en respuesta hizo un pequeño mohín.
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Re: Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Klaus Hemmer el Miér Jul 30, 2014 11:40 pm

Su mano seguía sobre sus labios en un intento absurdo de contener las risas que para su desgracia habían alcanzado los oídos del pelinegro dibujante, se dio cuenta de aquello gracias a la larga mirada que le había dedicado el susodicho y cómo simplemente entrecerró sus orbes para luego voltearse, quién sabía lo que estaría pensando en ese momento. El café que estaba pasando lenta y cálidamente por su garganta le hacía efecto poco a poco, su sueño se iba disipando al menos en un porcentaje aceptable y sus ojos dejaban de intentar cerrarse para conciliar el sueño, pasó su mano libre por sus ojos refregándolos y se dispuso a soltar un pequeño bostezo para finalmente terminar aún más despierto. Escuchó la voz de Derian, sorprendiéndole un poco por sus palabras y finalmente dedicándole una sonrisa, ahora colocando sus orbes verde azulados sobre él y botando el vaso desechable donde antes había permanecido el líquido con cafeína.
 
—No quería molestar, pero creo que dentro de un rato iré a comprarme un buen latte. —Contestó tranquilamente, volteando la cabeza ligeramente con un poco de extensión de su cuerpo para observar parte de la susodicha cafetería, sin éxito, pero definitivamente iría a visitarla muy pronto. Sonrió para sus adentros y observó a su compañero cuando este suspiró haciendo que Klaus frunciese un poco el ceño en señal de duda, más sin embargo, no se molestó en preguntarle qué tenía en mente.
 
En ese momento, escuchó cómo una cortina se abría, obligándole a posar sus orbes azulados sobre la misma y dándose cuenta que otro tatuador había terminado su arte. Klaus observó a la persona que había sido el lienzo llegar al mostrador, dirigiendo su mirada al parche que poseía en el cuello y picándole la curiosidad por saber qué había decido esa persona para postrar en su cuerpo. Se relamió los labios y no despegó la mirada hasta que Derian llamó su atención indicándole que iría con la tatuadora de antes a lo que el pelirrojo sólo asintió y le siguió con la mirada. La perspicacia y personalidad extrovertida de Camille hizo que Klaus sonriera levemente, quedándose allí parado con los brazos cruzados y escuchando la conversación que mantenía con su dibujante amigo. ¿Amigo? Un momento… El pelirrojo vaciló por unos instantes gracias a sus pensamientos, ¿no era una persona que acababa de conocer? Frunció el ceño y desvió la mirada tratando de entender el significado de lo que acababa de pensar. Ya estaba tomando confianzas con el moreno y eso, extrañamente, le resultaba algo tranquilizador.
 
—¿Eh? —Salió de sus labios luego de sorprenderse por la presencia de la tatuadora, que le hablaba animadamente haciendo que el pelirrojo se sintiese incómodo, tratando de hallar una manera de contestarle. Sin embargo, el miedo y rencor de Klaus hacia las mujeres estaba en carne viva y faltaba mucho tiempo para que pudiese desaparecer, por lo que la única respuesta que Klaus pudo ofrecer fue una mirada seca, fría y casi violenta. Su mandíbula se volvió rígida y todo indicio de amabilidad se retiró de su semblante, haciendo que incluso diese algo de miedo. La muchacha seguía haciendo preguntas a las cuales Klaus se rehusaba a contestar, pero aún así, por mucho rechazo que sintiera hacia la chica no pudo evitar mostrar interés en lo que decía. «Jean, ¿huh?» Se preguntó para sí mismo y agradeció profundamente que Derian hiciese su aparición en ese momento. Esperaba que la chica no se hubiese molestado por la reacción del muchacho, pero era algo que simplemente no podía evitar.
 
Suspiró con resignación y cerró los ojos, a decir verdad todos los recuerdos estaban muy frescos en su mente volviendo una y otra vez para clavarle más estacas al corazón. Tomo aire y ya mucho más tranquilo, abrió los ojos para observar a Derian que se encontraba frente a él y asintió mostrando un semblante mucho más relajado que el de hacía unos segundos.
 
—Gracias. —Murmuró. —Por cierto… ¿Ese Jean es el que me habías mencionado antes? —Preguntó y lo observó con un leve brillo en los ojos, definitivamente esa información que había soltado la muchacha le había interesado demasiado y no quería perder la oportunidad si se le presentaba.
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Re: Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Derian Rhédey el Mar Ago 12, 2014 10:57 pm

¿Había imaginado? No, estaba seguro de que no, alcanzó a ver rastros de enojo incluso diría que hasta de resentimiento en las facciones de Klaus. No le gustaba encasillar los sentimientos en palabras, es decir, no entendía cómo un par de silabas juntas podrían explicar y dar idea de las luchas internas que uno podía poseer en diferentes instantes de la vida. Pero la sociedad era así, por lo que no había tenido más que acostumbrarse, aprender de a poco a reconocer como clasificar algo tan fascinante como los sentimientos. No estaba del todo seguro de que hubiera pasado sin su intervención, aunque estaba más que claro que Camille no se había percato porque incluso le dio a Derian un leve golpeteo en el hombro, como símbolo de que no le había gustado de que la interrumpieran. No se había dado cuenta del problema que le evitó, aunque ella en realidad se podía cuidar sola, tenía una lengua bastante afilada cuando se enojaba. ¿Cuántas veces Derian tuvo que ser contrincante de ella? Un ligero escalofrió de sólo recordar pasó por su columna vertebral.

—Oh, si, es él. Quizás lo veas ahora. Esperemos de tener suerte —Respondió con algo de rapidez la pregunta que le habían hecho, desordenándole el cabello a Camille para que se distrajera un poco, cosa que logró porque rápidamente fue a buscar por un espejo para arreglarse. Le dio una mirada analítica a Klaus sin poder disimularlo, todas las personas escondían cosas que los demás no quería que supieran, y eso era mayor si apenas se conocían por lo que todo de cierta manera era completamente entendible. Dejó el tema enterrado, fin del problema, demostrándose externamente por el apartar de su mirada hacia el lugar en dónde los tatuadores cumplían su trabajo. No valía la pena preocuparse tanto por situaciones que le eran ajenas hasta un grado tan alto, si bajar ese nivel, podría decir que sería más atento con ellas.

Al final el tatuador que salió de uno de los cubículos, el más grande que existía, fue la persona que tanto estaban esperando, Jean por fin hizo aparición. Una persona que recién estaba quizás entrando a sus treinta, un hombre de cabello castaño oscuro quitándose los guantes manchados con un poco de tinta en donde deberían estar ubicadas las yemas de sus dedos. Se volteó para preguntarle a la secretaría si había llegado el siguiente…pero alcanzó a ver a Derian, no pudo evitar formar una sonrisa cordial al verlo mientras se acercaba a la posición en donde Klaus y el moreno estaban ubicados—. Camille no me dijo que ya habías llegado, te hubiera atendido antes. —El Húngaro negó con su cabeza, no le gustaba el trato preferencial en el trabajo, extraño para este chico que le decían que no tenía la moral y la ética demasiada arraigada—. Sabes que no me gusta eso, Jean —Tenía la suficiente confianza para ir y tutearlo a pesar de que le sacaba muchos años de ventaja además de la experiencia que el francés tenía era netamente y espléndidamente superior a la suya. Jean se dio cuenta más rápido que Camille de la presencia de Klaus después de negar ligeramente cansado por la típica respuesta que le daban siempre—. Oh, que curioso. Hace mucho que no veía a un pelirrojo. —Habló totalmente relajado, extendió una de sus manos para estrechársela al contrario—.  Sus bocetos son bastante interesantes, deberías verlo.  —Exclamó el moreno  con un tono de voz ligeramente emocionada, pero fue suficiente para que el francés se diera cuenta de que cuando Derian usaba esos adjetivos, es que de verdad lo eran, considerando de nuevo, como era el Húngaro—. ¿Puedo? —Preguntó. Derian pasó una mano por su cabello desordenándolo más, mirando de nuevo el boceto que su casi mentor Izsak había hecho como regalo—. Los dejaré para que hablen, debo hacer una llamada. —Y así es como se fue un poco más lejos. Era hora de llamar al otro húngaro, quería despejar unas dudas que tenía ahora sobre si ser aprendiz del francés, se notaba un poco en su rostro que el tema lo dejaba en una delgada línea, que no sabía si seguir o cortarla de una buena vez.
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Re: Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Klaus Hemmer el Sáb Ago 16, 2014 9:30 pm

Los pensamientos del pelirrojo con respecto a la muchacha no eran muy bonitos que se pudiese decir, pero no era culpa de la tatuadora, era culpa del propio chico que le tenía resentimiento y molestia a todas las mujeres en general. Un chasquido de lengua se asomaba entre las reacciones del muchacho, pero lo contuvo después de pensarlo y suspiró pesadamente a la vez que se cruzaba de brazos por debajo del pecho. Asintió ante la respuesta de Derian y le miró a modo de agradecimiento cuando este llevó a Camille a otro lugar, lejos de él. Le frustraba un poco el comportarse así, pero era inevitable. El daño ya estaba hecho. Sin embargo, la mirada que le devolvió el pelinegro no pudo pasarla desapercibida, respondiendo ante ella con una pequeña comisura hacia arriba y moviendo sus labios para mostrar una palabra con ellos: ‘luego’.
 
Si bien recién acababa de conocer al moreno, había algo en él que le extrañaba. Le daba una pizca de curiosidad eso que había hecho que llamase su atención, pero cuando estaba por decir algo, escuchó la cortina de uno de los cubículos moverse dejando a la vista a otro hombre. Tenía un aspecto agradable y se estaba retirando los manchados guantes de tinta que había utilizado en su último lienzo, Klaus lo miraba con seriedad y atención, con un breve brillo de interés que podría delatarle en la mirada si se observaba por un rato. La voz del muchacho retumbó en los oídos del pelirrojo haciendo que liberase sus brazos del agarre y los bajara sin todavía hacer nada más, todavía recostado de la pared y observando al tatudor en jefe que tenía frente a él.
 
La mirada de muchos era de admiración, incluso algunos de los muchachos que estaban sentados esperando turno cuchichearon algo entre sí al ver a Jean hablando con ellos y Klaus pensó haber visto a una chica morderse los labios sin despegar la vista del muchacho, cosa que le hizo gracia al alemán. El intercambio de palabras entre Derian y Jean le parecieron algo acogedoras al pelirrojo, haciendo que este les dedicase una mirada de anhelo que rápidamente se vio interrumpida cuando la atención se vio puesta sobre él. Una risa quiso salir de los labios de Klaus sin mucho éxito cuando escuchó el original ‘saludo’ de Jean hacia su persona, haciendo que éste le dedicara un levantamiento de comisuras más pronunciado y demostrando un fantasma de sonrisa.
 
—Soy completamente natural, señor. —Contestó a modo de broma y devolviéndole el saludo al tatuador, pasando luego a dedicarle una mirada sorprendida a Derian como pidiéndole que se quedara callado, pero ya era demasiado tarde. Suspiró sordamente y asintió ante la pregunta ajena entregándole el cuadernillo de dibujo que antes le había prestado al moreno, retirando el lápiz que siempre mantenía entre el enrosque que mantenía las páginas juntas y quedándose fijamente viendo las reacciones del profesional frente a él por sus trabajos. —El último no es mío, es… —Empezó, cuando la mirada de Jean le hizo detener sus vocablos.
 
—Lo sé, es de Derian, ¿no es así? El estilo de dibujo es distinto. —El pelirrojo asintió, tragando saliva y relamiéndose los labios.
 
—Si, ah, a decir verdad yo vine fue a tatuarme… —Sus palabras sonaron como si estuviese tratando de convencer al tatuador de que no mirase sus dibujos, aunque en realidad su deseo era todo lo contrario.
 
—¿Ah sí? —Contestó, pasando a otra página dibujada y sonriendo ante ella. El dibujo se trataba de un violín roto que estaba encima de una rosa. —Este me gusta. Es interesante. —Le miró a los ojos para luego ignorar lo que antes había dicho el muchacho y voltearse a ver a Derian, haciendo que Klaus también hiciese lo mismo. —Pues… yo quiero hacerte mi aprendiz, ¿qué dices? —Los orbes del alemán casi se salen de órbita a la vez que se quedó allí, sorprendido y de pie sin saber qué responder. Miró de nuevo al moreno que todavía se hallaba al móvil y volvió sus ojos al cuadernillo que Jean todavía sostenía.
   
Nunca había pensado en convertirse en tatuador, siempre pensó que ese arte era demasiado para alguien como él y que esa pasión jamás podría despertar su corazón, pero todos esos pensamientos se esfumaron y le hicieron cuestionarse al sentir la emoción de escuchar esas palabras. Levantó la vista para ver a los ojos al tatuador jefe y se quedó sin poder decir palabra.
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Re: Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Derian Rhédey el Sáb Oct 04, 2014 5:04 am

Debía admitir que no le gustaba recibir ayuda en ciertos aspectos, pero necesitaba ahora orientación, para saber qué podría escoger, qué podría ser lo correcto para él. Se conocía muy poco de si mismo, porque después de todo, uno nunca terminaba de conocerse. Se había alejado, había marcado los números que lo comunicarían con Izsak pero no apretaba el botón de llamada todavía. Era una vacilación por la qué estaba pasando, miraba los números en la pantalla, esa combinación tan conocida que se conocía casi de memoria, pero llamar a Hungría, se le hacía extraño, conectar con lo que trataba un poco de superar, aunque llamaba a sus hermanos menores, ahora se sentía diferente, era como pedirle al país que le quitó lo más importante, que  le ayude a buscar otro camino que le ayudaría a encontrar otra cosa importante. Se sentía casi como si fuera una típica ironía de lo que se conoce como vida.

Cerró los ojos un momento, no estaba nervioso, era inseguridad, aunque conocía a Izsak y que le había recomendado años atrás que podría ser su aprendiz para volverse tatuador, en ese momento aunque la idea se le hacía tentadora, un evento en su vida lo hizo detener esos planes, y ahora Francia intentaba que volviera a construir y pavimentar ese camino que él mismo había cortado con sus propias decisiones. Le dio una mirada rápida al lugar que lo rodeaba, si aceptaba se vería más rodeado de este espacio que lo recibía siempre con los brazos abiertos casi con anhelo. Y si era así, ¿Por qué estaba un poco renuente en aceptar la petición de Jean? No es que no confiara en él, al contrario, lo estimaba tanto como a Izsak, quizás un poco menos debido a la cantidad de años que se conocían y que eran diferentes en comparación con el otro Húngaro.

Entonces, ¿Por qué? Frunció un poco el ceño, y dejándose llevar por el impulso es que finalmente apretó el bendito botón de llamada, sin importarle el cambio horario, ahora no estaba con la cabeza para recordarse de las diferencias horarios entre esos dos países, aunque sino se equivocaba, era la misma, en fin. Se colocó el auricular en la oreja, esperando a que al otro lado de la línea alguien le contestara, no tuvo que esperar mucho hasta que una voz contestó preguntando la razón de la llamada, era obvio para Derian que haber llamado al otro, a este le provocó curiosidad—. Necesito preguntar algo. —Dijo simplemente, pero el tono de su voz no era seguro,  tenía una pizca de inseguridad, aquella era evidente para las personas que lo conocía, e Izsak entra en ese grupo de personas. No tardó mucho en que el otro le dijera que le contara lo que le aquejara—. ¿Tengo…futuro como tatuador? —Esa era su simple pregunta, el resumen de todas sus dudas. Escuchó una pequeña y ronca risa ahogada provenir desde el otro lado de la línea, frunció el ceño en disgusto aunque sabía que el otro no lo podría ver, pero se lo haría saber cuando le tocara visitar de nuevo su ciudad natal. «—Derian, siempre te ha gustado diseñar, dibujar, ver el resultado de lo que imaginas plasmado en algo que sea tangible. ¿No dijiste que querías ser tatuador cuando te conocí?» El moreno se quedó completamente quieto en su lugar, como si estuviera procesando esas palabras, ese pequeño discurso que le habían dicho, como si fuera la primera vez que le decían eso.

—Lo sé pero… —No pudo continuar porque inmediatamente el otro agregó una cosa aparte, le preguntaba si Jean le había preguntado a él sobre la parte del aprendiz—. No, aún no. —Escuchó un suspiro del otro lado de la línea, y ahora Derian se quería reír por esa reacción—. Pero puede que se lo pida yo. —Oyó que algo se caía, obviamente por parte de Izsak, ahora él no le dejo decir nada y se apuró en hablar antes que le replicarara—. Sólo quería saber si estaba bien lo que estaba por hacer. —Señala en medio de un suspiro, se acerca lentamente de nuevo donde Klaus y Jean, cualquier cosa que el Francés le hubiera querido decir al pelirrojo, había tenido el tiempo suficiente para hacerlo. Finalmente escuchó una risa corta y ronca que le decía que se estaba preocupando por cosas que no debía preocuparse, es decir, Izsak lo apoyaba con lo que sea que escogiera. Se dieron unas palabras rápidas de despedida, y Derian cortó la llamada para guardar el celular.

—¿Por qué están callados? —Inquirió Derian cuando vio a Klaus con una expresión como si le hubiera dicho algo inesperado—. Me perdí de algo importante… —Dijo cuando vio la sonrisa que se plasmaba en el rostro de Jean, claramente como si esperara que algo pasara. No le tardó mucho al Húngaro para que sacara sus propias conclusiones—. ¿No me digas que le pediste a Klaus que sea tu aprendiz? —Inquirió con una nueva curiosidad, y como respuesta recibió un desvió de mirada del Francés como si le dijera que no él no había hecho nada. Y Derian solo se rio levemente, se rio, con esa risa que debía llevar alguien de su edad, joven y fresca—. Ya siento que no me sorprende. Klaus, ¿Qué dirás? —Era obvio que quería conocer el resultado de la respuesta.
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Re: Sincerity in a sentence { Flashback | Priv. Klaus Hemmer }

Mensaje por Klaus Hemmer el Vie Ene 02, 2015 9:23 pm

Niklaus no entendía lo que estaba sucediéndole ese día, y cómo no si unas horas antes había estado en un tren a Francia, alejándose de su desgracia de vida y queriendo empezar de nuevo. El hecho de que la vida, la cual le había dado la espalda desde que aquello sucedió, ahora le comenzara a mostrar señales de una sonrisa, era para él un avance, pequeño, pero avance al fin y le hacía pensar que quizás sí podía seguir adelante, aunque seguía siendo sólo un “quizás”. Sus ojos seguían abiertos de par en par y sus neuronas no parecían hacer sinapsis para conseguir que al menos entablara una sencilla frase, pero es que no podía creer lo que el francés recién había preguntado, que sintiera interés en él por unos simples bosquejos y dibujos que habían sido su salvación más de una vez…
 
Finalmente, luego de relamerse los labios por segunda vez consecutiva, decidió obligarse a sí mismo a aceptar la realidad, pero en el momento que iba a hablar, su mirada y atención se vieron desviadas hacia Derian, logrando que su silencio se prolongara hasta que el moreno dejó de hablar y las únicas reacciones de Klaus, aparte de mantener ambas manos atrás para que no se notara su movimiento nervioso, habían sido sus ojos yendo y viniendo de los rostros de ambos. Ojalá pudiese estar tan tranquilo como antes —y como siempre había estado—, en vez de sentirse nervioso y emocionado como un niño de diez años en Navidad.
 
—Eh, bueno, yo… —Comenzó, pero inmediatamente se aclaró la garganta y cerró sus ojos por unos escasos segundos, tratando de volver a ser él mismo antes de continuar hablando. Sin embargo, lo único que salió de sus labios fue: —¿Estás seguro? —Había que ver, no fue el alemán el que dijo esas palabras sino su inseguridad, haciéndose relucir en los momentos menos oportunos. Pero, esa pregunta había sido expresada con una intensa curiosidad en la mirada. —Pues, sí, no, eh… Me encantaría, de verdad. Muchas gracias. —Comenzó a demostrarse esa emoción que sentía en su rostro al momento en que sus comisuras empezaron a curvearse hacia arriba, arrebatándole al pelirrojo una amplia sonrisa y que mostraba su par de hileras de perlas blancas. Esa simple expresión fue lo que hizo que Klaus se viera considerablemente más joven, quitando la máscara de seriedad, dolor y distancia que él se había impuesto, primero por recelo hacia los demás y segundo porque no confiaba en nadie, y logrando además que por primera vez en mucho tiempo esa sonrisa fuese de verdad.
 
Jean asintió complacido y continuó pasando las páginas del cuadernillo, observando los dibujos y sonriendo ante ellos. Klaus paseó su mirada de las acciones del mayor hacia Derian, ya tapando sus dientes pero sin dejar de sonreír y alzó una ceja al momento en que se cruzaba de brazos. Sentía curiosidad sobre lo que él había hecho momentos recientes y también por sus últimas palabras, cosa que hacía que se sintiera un poco halagado también, aunque no lo admitiría. Sin embargo, decidió quedarse con su duda, ya en otro momento le preguntaría. En ese momento, la muchacha de antes, Camille, apareció detrás de Jean y a un lado de Derian, sonriendo de manera sospechosa y poniéndose de puntillas para colocar un codo sobre el hombro del recién mencionado.
 
—Vale, vale, ¿qué sucede? ¿Qué es tan gracioso? —Preguntó, con cierta diversión en la voz.
 
—Oh, no pasa nada, simplemente que estos dos se vienen conmigo a mi oficina, pequeña Camille. ¿Podrías encargarte un poco de todo mientras hablamos? —Jean cerró el cuadernillo y tomándolo por abajo, se lo llevó a los hombros sin dejar de sonreír y mirando a la muchacha de reojo. En el momento que esta asintió y se fue, posó sus orbes primero en el pelirrojo y finalmente en el moreno, ensanchando su sonrisa y golpeándose suavemente un par de veces el hombro con el cuadernillo. —Tú también te vienes, Derian, esta vez no te salvas de que vea tu talento y echarle un ojo a aquello que también llamó la atención de Izsak. —Dicho esto, se giró comenzando a caminar y bajando la mano ocupada. El alemán lo siguió sin decir palabra y sin retirar además su expresión relajada y contenta, yendo detrás del mayor cuidando de no dejarse ninguna pertenencia por allí.
 
Una vez dentro, contempló los cuadros que estaban colgados en las paredes, de dibujos y fotografías de tatuajes y bocetos. Klaus estaba maravillado con todo aquello y, regresando su mirada al tatuador en Jefe, notó que era invitado a sentarse en una de las sillas. No estaba seguro qué decir, por lo que espero a que alguien hablara primero, que por supuesto fue Jean.

—Bien, entonces, me alegro de que accedieran. —Klaus no pudo evitar el reír brevemente por ello, puesto que sabía que lo decía por Derian. —Por cierto, Klaus, ¿tú habías venido a tatuarte, no es así? —El susodicho asintió, entrecerrando un poco los ojos al sentir cierta curiosidad. —Oh, no te asustes, más bien estás de suerte, te voy a tatuar yo.

_______________________________

The end.
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