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Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

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Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

Mensaje por Jun Manjoume el Vie Ene 03, 2014 4:32 am

¿Qué demonios hacía en ese lugar? Cruzó ambos brazos sobre el pecho, y se dedicó a mirar con su alrededor con su habitual expresión de mal humor, bien, quizá un poco más de lo normal. Al fin y al cabo, ¿qué importaba? Un gesto más o un gesto menos no cambiarían su situación. Y estaba harto. Sí, es cierto que había aceptado mudarse hasta ese sitio, el Sweet Valley, pero eso no necesariamente quería decir que le agradara precisamente. ¡Todo era culpa de sus hermanos mayores! Siempre, de alguna manera, acababa siendo así. Sin excepción.

Se encontró suspirando: ya no había nada que hacer. Estaba allí. En un... estúpido parque, o algo por el estilo. Era fácil de deducir por los frondosos árboles, césped verde y niños gritando al fondo. ¡Qué fastidio! Dio una fuerte patada a una lata de aluminio frente a él hasta arrojarla lejos varios metros, convenientemente cerca de un contenedor de basura, pero él no se molestaría en recogerla y arrojarla allí. No era su lata de aluminio, y no se encargaría de recoger la deshechos de los demás.

Sin hallar nada más que hacer, abandonó momentáneamente sus quejas mentales para sentarse de mala gana en una solitaria banca en medio del camino de tierra. ¿Por qué no había ido a un lugar donde pudiera, al menos, beber o comer algo? Eso le ayudaría a olvidar lo molesto que se sentía con toda la situación.

Salió de su vivienda en los barrios altos de la ciudad sólo por un poco de aire, y recorrer lo que sería su nuevo ambiente. No imaginó que se sentiría tan soberanamente aburrido como ahora, de mal humor sentado en una banca en medio de un parque.
No pasaré mi primar día en un lugar como éste —decidió, hablando en voz alta sin importar que no hubiese absolutamente nadie alrededor para escucharlo. ¡Él era Manjoume Thunder! Debía encontrar algo mejor que hacer que ver cómo ancianos alimentan aves. No, definitivamente, no.

Con aquella nueva resolución en mente, se levantó bruscamente, regresando a caminar con pasos exageradamente decididos hacia ningún rumbo en específico. Llevaba los ojos cerrados, todavía pensando en sus asuntos, por lo que no fue capaz de prever cuando una persona de estatura mucho más baja que él se cruzó en su camino, inevitablemente, estrellando con ella. A diferencia de él, que apenas se turbó por el golpe, la otra muchacha tambaleó cayendo al suelo.
Fíjate por donde vas, niña —le espetó descortésmente, sacando a flote el resto de mal humor que le quedaba. Pero, de todas maneras, ofreciendo de mala gana una mano en ayuda a la chica—. Espero no te hayas roto nada, porque de ninguna manera pienso llevarte a una clínica.
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Re: Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

Mensaje por Gaëlle Sweetberry el Vie Ene 03, 2014 6:27 am

Llevaba horas decidiendo qué usaría para pasear por primera vez por el parque que estaba cerca del Instituto. Quería tiempo a solas, se sentaría en el pasto y haría algún accesorio nuevo para el cabello, uno con plumas, cintas y detalles con pedrería de colores. Si, seguro eso funcionaría. De todos modos podía probárselo luego a Elle, de seguro le quedaría hermoso, como todo lo que ella hacía para ella.

Se miró en el espejo por última vez - ¡Perfecto! – dijo para sí misma tocando las puntas de su cabello y alisando el vestido con las manos. Tomó su bolso y lo llenó con todos los materiales que necesitaba para su tarea autoimpuesta del día, y acariciando a Sir Loki, su adorable y mimado perro que yacía dormido en su cama, se dispuso a salir de su casa en dirección al parque.

Caminaba con tranquilidad, relajada, disfrutando del paisaje, intentando recordar lugares que podría querer visitar eventualmente con su hermana Anäbelle, aunque en realidad sabía que no lograría encontrar ninguno de esos lugares por culpa de su desorientación - Seguro una heladería la hará feliz, o una tienda de instrumentos… Podría regalarle un bajo nuevo, había uno que mencionó querer el otro día… – mientras iba perdida en sus pensamientos, llegó al parque y caminando mirando al piso, de repente sintió que se estrelló contra algo o… alguien más bien y terminó en el piso, desorientada.

- ¿Fijarme? ¡¿Yo?! Que hay de tí, tirando a la gente al suelo… y siendo tan grosero… – le gruñó con molestia, frunciéndole el ceño, pero aun así tomando la mano que le tendía el muchacho se puso de pie, sacudió la tierra que, para su pesar, cubría ahora su vestido - Tienes suerte de que sólo sea tierra, de haberlo dañado estarías en serios problemas – le dijo mirándolo fijamente a los ojos - Ojos grises, que extraño, jamás había visto ojos de ese color… ¡Concentrate Gaëlle! Este idiota pudo haberle hecho daño a tu ropa - y volviendo en sí, con sus facciones ahora suavizadas por la distracción, murmuró - Mínimo después de esto tendrás que darme una disculpa… - hizo una pausa - o decirme tu nombre para poder maldecirte cuando llegue a mi casa más tarde – bromeó con una sonrisa en los labios sin apartar la vista de los ojos del joven, un poco menos molesta sin saber por qué razón. No había nada en lo que el chico había mostrado de sí mismo hasta ahora que le agradara, era un I-D-I-O-T-A, si, deletreado y todo… Pero algo en sus ojos la hacía relajarse, quizás solo fuera que eran de un color inusual, no era raro que le llamaran la atención, después de todo, le encantaban las cosas inusuales.

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Re: Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

Mensaje por Jun Manjoume el Sáb Ene 04, 2014 7:59 pm

De acuerdo, puede apenas dirigirse de forma tan despectiva a alguien no fuera la mejor manera de empezar una conversación. Pero, eso era la muchacha con la cual accidentalmente había colisionado: una niña. ¿Cuántos tendría, por su estatura? ¿Quince? Tal pensamiento hizo que una sonrisa de burla se ampliara en su rostro, pero no pudo evitar volver a gesticular una mueca de fastidio por la respuesta de la pequeña a su comentario—. ¿Qué quieres que te diga? Al menos yo no me cruzo a mitad del camino de los demás —devolvió, haciendo un desprecio con la cabeza. Ella había chocado con él, después de todo, y estaba bastante seguro que no había sido al revés. ¡¿Cómo se atrevía a exigirle una disculpa?!

Pese a todo, de mala gana le había extendido una mano para ayudarla a levantarse. Con más razón, porque era una niña, aunque fuera una molesta. Y por mirada fija que le dirigió, era bastante obvio que él no le estaba simpatizando tampoco. Alzó una ceja divertido a la mención de la tierra que cubría ahora las ropas de su interlocutora, y soltó una leve risa despectiva—. ¿Tu vestidito de princesita? —remarcó ambas palabras, manteniendo la torcida sonrisa en su rostro—. No creo que pierdas mucho. Sólo mándalo a lavar —le restó validez con el gesto de una mano, sin siquiera molestarse en ocultar que no le importaba en absoluto. A su parecer, era sólo ropa; y a su visión personal, discrepaba bastante sobre la lógica femenina de atribuirle mayor mérito a las prendas.

Aunque le sorprendió un poco la baja hostilidad con que la aludida había contestado después. Un cambio así era casi sospechoso, pero decidió encogerse de hombros—. Claro, una disculpa. ¿No preferirías que te compre un helado? —se burló, obviamente siendo sarcástico, pero mirando hasta con cierta complicidad a los ojos marrones de la chica—. Y si de casualidad practicas brujería o fabricas muñecos vudú, bien podría contratar tus servicios alguna vez —recitó con calma, incluso diversión en su tono—. Conozco unos cuantos peores que yo.

Y aunque la última frase había sido dicha siguiendo la línea de broma, lamentablemente era así: si él era un idiota, conocía entre el círculo social de su familia a idiotas mucho más destacables que su propia persona, lo que por sí era bastante. Se sacudió un poco el cabello antes de hablar otra vez, despejando los pensamientos de su mente—. Podemos declarar un empate: tú haces muñecos vudú, y yo te compro un helado. ¿Aceptas?
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Re: Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

Mensaje por Gaëlle Sweetberry el Lun Ene 06, 2014 1:40 am

¿Cruzarme en el camino de los demás? Ahora era solo su culpa, exhaló ruidosamente, pero no respondió, ese chico realmente no iba a aceptar que parte era su culpa también. Miró hacia arriba exasperada, era peor que pelear con un niño que está convencido de que el cielo es rojo, decirle que es azul, era totalmente inútil.

Su ropa estaba llena de tierra y cuando alegó por ello, el joven rio, y sin poder evitarlo le dijo - ¿Tienes idea de cuánto trabajo y tiempo me lleva hacer un “vestidito de princesita” como este? – la pregunta le salió con voz ácida, imitando las palabras de él, junto con la misma torcida sonrisa, pero con la mirada llena de molestia. El rostro del joven le decía claramente que no le interesaba en absoluto y si había algo que detestaba en el mundo, era la gente que le restaba importancia a su trabajo, que ella cuidara más que a muchas cosas su vestuario era lógico, ponía su vida, su corazón y alma en todo lo que hacía. Cada una de sus prendas eran como un hijo para ella, una pieza especial creada con amor y dedicación, él realmente no podía entender cómo ella se sentía respecto a su “vestidito de princesita” que ahora por culpa de ÉL estaba cubierto de tierra.

Aunque sabía que no le daría una disculpa se aventuró y la pidió de todas formas, era la clase de chico que adoraba exasperar. No le sorprendió cuando mencionó sarcásticamente si mejor le compraba un helado, pero ¿practicar brujería? Eso la hizo sonreír más ampliamente, este chico tenía cada idea, sólo había pedido saber su nombre, no tenía que exagerar. - ¿Contratar mis servicios? – inquirió levantando una ceja - El único servicio que puedo ofrecerte es el de hacer vestuario a medida y, ¿peores que tú, en serio? Uffff, de seguro son todo un espectáculo – murmuró casi para sí misma, un poco incrédula de que realmente pudiera haber personas peores que él.

Pensó unos segundos la propuesta que el pelinegro le hizo, ¿comprarle un helado? Y esta vez hablaba en serio. La idea no sonaba nada de mal, adoraba el helado, pero ¿con él? No era precisamente la compañía que ella escogería, pero quizás el chico la sorprendía sacando un lado más amable del que había mostrado hasta ese momento, nunca se sabía. Tenía que probar. - Un empate… – dijo poniendo una expresión pensativa - No estoy tan segura de que lo sea, no sé hacer muñecos vudú, solo muñecos normales… Pero si te acepto ese helado – sonrió con dulzura, ladeando un poco la cabeza - Vi una heladería cuando venía hacia acá, no queda muy lejos – dijo con ánimo, y recordando que había una pregunta que no había respondido, la formuló de forma distinta esta vez - No vas a decirme tu nombre, ¿cierto? – dijo, mirando esos ojos grises que tenía el muchacho - ¿Y si te digo el mío a cambio? – ofreció con esperanza, de verdad quería saber cómo se llamaba, y si no se lo decía, tampoco diría el de ella. Estiró su vestido con las manos, intentando que se viera un poco más ordenado, mientras esperaba su respuesta.
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Re: Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

Mensaje por Jun Manjoume el Sáb Ene 11, 2014 7:46 am

La situación se tornaba entre exasperante y graciosa, extrañamente al mismo tiempo. Era por demás obvio que la pequeña de cabellos rosados no aceptaría fácilmente sus despectivos comentarios sobre las prendas que ocupaba, y que ahora se encontraban manchadas. Aunque la respuesta le hizo parpadear un poco; ciertamente, no esperaba que fuera la chica quien fabricara sus propias ropas. Eso era un tanto más... justificable, pero por supuesto, no se retractaría de lo ya dicho en voz alta—. Pues no, me temo que no tengo idea —habló, cruzado de brazos, pero abandonando la actitud hostil por un momento.

También, le extrañó de sobremanera cuando una sonrisa amplia se instaló en las facciones de la otra, después de hacer mención de contratar sus servicios. ¿Qué? ¿Acaso no se refería a ello con maldecirlo? ¿Brujería? En su cabeza, se escuchaba bastante lógico. O quizá había exagerado un poco. De todas maneras, se dedicó a reír levemente ante la última frase, hablando de idiotas y egocéntricos, conocía a varios mejores en la materia que él mismo—. Deberías ver las cenas familiares. Aunque son una vez al año, la mitad de la gente allí quiere matarse con la mirada. Yo incluido.

Más que cenas familiares, se trataban de reuniones de negocios familiares. Y no sabía bien por qué comentaba aquello. Nada más, era divertido quejarse en voz alta, y lo decía tan festivamente que fácilmente podía ser tomado como una broma. Sin embargo, el ofrecimiento de dejar el encuentro como "empate" iba bastante en serio, por mucho que no se tratara de una competencia en absoluto, perder no se le daba bien, nunca. Y prefería negociar, con helados. Tal como esperaba, la oferta fue aceptada, tal vez con algo de rehuencia por parte de la muchacha.

No evitó sonreír de lado, considerando aquello casi como una pequeña victoria—Bien. Te tomaré la palabra —dijo, manteniendo su actitud de seguridad. Y a esa altura de la conversación, poco importaban los dichosos muñecos vudú, en realidad. Si había una heladería cercana, mejor para ambos. Aunque las cosas dulces no eran sus favoritas...

Empezó a caminar, esperando obviamente que la pequeña de cabellos rosados lo siguiera, pues era él quien llevaba el dinero y pagaría el correspondiente trámite. La pregunta formulada a continuación le hizo detenerse, volviendo a centrar atención a su interlocutora, que preguntaba por su nombre—. ¿Y cómo sé que en realidad no eres una bruja y vas a maldecirme al llegar a casa, eh? —inquirió, medio bromeando y medio no, porque nunca se puede estar suficientemente seguros. Cualquier otra persona podía pensar que estaba ejecutando un puchero. Gruñó un poco antes de responder, como quien no quiere cosa—. Puedes llamarme Manjoume. Manjoume Thunder o Manjoume-sanda —recitó con tranquilidad, y orgullo palpable en la voz. Su nombre no le era de particular agrado, más no así su apellido, que le gustaba presumir en cada oportunidad—. Ahora, tu turno. Pero te advierto, si mañana amanezco con la cara azul o algo por el estilo, te echaré la culpa a ti.

Off:
Lamento la tardanza. Si te hace sentir mejor, son casi las cuatro de la mañana y user tiene que levantarse en cinco horas. (?)
Además, creo que pesqué un resfrío... e_é
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Re: Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

Mensaje por Gaëlle Sweetberry el Dom Ene 19, 2014 6:46 am

Ella sabía que él no entendería lo que significaban para ella sus trajes, asique no le sorprendió su respuesta.- La verdad no pareces del tipo de personas que gusta de hacer cosas como esa, seguro lo ves como una pérdida de tiempo – le dijo con una expresión neutral sin esperar respuesta alguna, lo había dicho casi como un pensamiento en voz alta.

Le sorprendió su comentario sobre las cenas familiares, ¿era posible odiar a alguien de la familia? Bueno, no es como si ella pudiera saberlo, sus padres y hermana la amaban incondicionalmente, pero por alguna razón había sido encontrada sola con Anäbelle, quizás sus padres biológicos no las amaban… era algo que jamás sabría. Sintió un poco de pena, tanto por sí misma como por el chico, era desagradable a primera vista, pero parecía tener un lado amable. - Que mal… Debe ser incómodo. – murmuró sin saber que más decir. Era mejor dejar así el tema.

El chico comenzó a caminar, pero paró al escuchar que le ofrecío decirle su nombre a cambio de que él le dijera el suyo. Y ante la mención de la posibilidad de que pudiera ser bruja, otra vez, se golpeó suavemente con la palma derecha su frente mientras reía de forma infantil. - ¡Que no soy bruja! – exclamó entre risas - ¿Tan difícil es de entender? – preguntó ladeando la cabeza, mientras lo miraba.

- Manjoume… – dijo su nombre casi probando cómo sonaba, lo encontraba demasiado formal, quizás un apodo lo haría más agradable, pero no quería abusar, ya había conseguido 3 diferentes formas de llamarlo y escogió la más simple. - Me llamo Gaëlle, pero puedes decirme Gaë si quieres, es un placer Manjoume – le sonrió ampliamente - Y prometo que no amanecerás con nada raro mañana – levantó su dedo meñique de la mano derecha en signo de promesa como hacen los niños pequeños, poniendo su mejor expresión de chica inocente. - Ahora… ¿Qué tal si vamos por ese helado? – y esperando a que el pelinegro comenzara a caminar, se puso a su lado, moviéndose al mismo ritmo que él. Solía amoldar su ritmo al caminar según con quién estuviera, a la mayoría de la gente le molestaba que siempre anduviera deprisa.

- ¿Y qué haces en Sweet Valley? ¿Vives aquí? ¿Estudias? ¿O sólo de paseo? – le preguntó mirándolo interesada en su respuesta, era odioso y todo, pero algo en él le agradaba y la hacía sentir curiosidad. - No tienes que responder si no quieres, tampoco quiero molestarte – agregó sonriendo con amabilidad, porque aunque deseaba saber, no quería incomodarlo.

OFFROL:
Ahora soy yo la que lamenta la tardanza ;u;… Tuve una semana de clases TODO el día y llegaba a dormir, no tuve tiempo antes. Espero estés mejor de tu resfriado n////n… y creo que tenemos la misma zona horaria :O
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Re: Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

Mensaje por Jun Manjoume el Jue Feb 06, 2014 7:13 am

¡No lo veo como una pérdida de tiempo! —a su pesar, no fue capaz de evitar gruñir indignado en voz alta, casi automáticamente después de que la muchacha menor acabase de hablar. Ella estaba colocando palabras en su boca, cosa que no soportaba—. Antes no sabía que tú hacías las costuras, eso es todo —dijo como toda explicación, cerrando los ojos un momento con gesto molesto. Por obviedad, había diferencia entre alegar por una prenda de origen comercial  y una de factura manual; no era tan ciego para no reconocerlo. Otra vez, no necesariamente significaba que se disculparía... tal sólo, no querría que la chica se hiciera con la idea equivocada.

Ciertamente, no había mejor palabra para describir las cenas en familia en su situación: incómodas. No solían realizarse en fechas festivas, como la mayoría, si no cuando era necesario por motivo cualquiera verse las caras unos a otros, y escupir frente al otro quién le iba mejor en qué: trabajo, dinero, carrera. De entre su familia cercana, sus hermanos eran los peores en su opinión. Él aún se salvaba parcialmente de la dinámica, tan sólo porque no había acabado siquiera el instituto. Después, sería tragado por tiburones de su misma sangre.

Aunque, todo aquello ni siquiera venía al caso. La muchacha de cabellos rosados parecía reír nuevamente ante la mención de ella como bruja. A lo cual, sólo frunció el ceño y la observó con mirada crítica—. ¿Cómo me aseguro de eso? —preguntó, escudriñándola unos segundos—. Dime, ¿dónde estuviste ayer a la medianoche?

No era sencillo discernir cuánta seriedad o no había en sus oraciones, pues mantuvo su usual postura de brazos cruzados y espalda recta. La única diferencia apreciable sería la débil sonrisa divertida que era posible apreciar mientras hablaba, y que pocas veces no era también burlona o cínica. Ésa era una de esas veces.

Cuando Gaëlle (como su interlocutora se presentó a sí misma) aseguró que nada sospechoso o extraño sucedería con su rostro al día siguiente por decirle su nombre, él alzó una ceja verdaderamente extrañado al verla levantar el dedo meñique en su dirección. Sin embargo, correspondió al gesto infantil, algo renuente de hacer promesas por el estilo. No una cosa exactamente común que hacer...

Luego de todas las preguntas planteadas, se tomó un segundo exageradamente largo en responder, sólo para hacerse el interesante—. En realidad, acabo de mudarme, y estoy inscrito en el Sweet Amoris —realizó ademán de encogerse de hombros, pasando por alto olímpicamente el hecho que la ciudad y dicha escuela contaban prácticamente con el mismo nombre, para variar y no parecer redundante—. ¿Qué hay sobre ti? —interrogó, adoptando una pose más casual al tiempo que ladeaba ligeramente la cabeza hacia un costado—, ¿lees muchos libros de hechizos al día?

Había sido la chica quién dijo conocer una heladería cercana, y esperaba que una vez entraran al sector fuera ella quién acabara por tomar el camino—. Pero recuerda: no te pagaré un helado de más de tres bolas, así que elige los sabores con cuidado —comentó al aire, medianamente divertido con sus palabras, pero no demostrándolo en su tono. Más que nada, porque quería fastidiar un rato.

Off:
Iba a agregar algo de trama, pero el post quedó muy largo y a esta hora ya tengo sueño. xD
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Re: Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

Mensaje por Gaëlle Sweetberry el Vie Feb 07, 2014 10:05 pm

- ¡Ok, ok, lo siento! No te enojes… no fue mi intensión ofenderte… – bajo la vista y los hombros, sintiéndose culpable ante la reacción de Manjoume, no había esperado que se lo tomaría tan mal como para que respondiera de esa forma. - En serio lo siento – lo volvió a mirar y vio como cerraba los ojos, notoriamente molesto. Y ni siquiera sabía por qué se disculpaba si él había sido quién le había quitado importancia a su vestido ahora lleno de polvo. Aún seguía pensando que el pelinegro era todo un caso.

Se rio después de escuchar que la volvía a llamar bruja. Lo vio fruncir el ceño - ¿Es que solo frunce el ceño? - y mirarla de forma crítica, para luego volver a preguntar que cómo se aseguraba de eso, y que dónde había estado ayer a medianoche. Ante su pregunta, se puso el dedo índice derecho sobre su labio inferior y pensó por unos segundos. - Uhmm… a medianoche… – frunció el ceño y torció el gesto - Fue una noche espantosa… Ëlle no tenía sueño y se puso a leer un libro de ochocientas páginas y estaba empeñada en terminarlo asique no podía apagar la luz y para rematarla Sir Loki anda sensible porque extraña a papá y mamá, y no ha parado de llorar en las noches. Lo peor es que va a llorarme a mí, bueno, es lo normal… – hizo una pausa al darse cuenta que estaba haciendo una especie de monólogo al recordar la noche pasada, y al ver la cara de “no comprendo ni una sola palabra de lo que estás diciendo” que tenía Manjoume sonrió - Ëlle es mi hermana y Sir Loki es mi perro – intentó explicar, pero hasta ella se había enredado - Bueno, dejémoslo en que no tuve una buena noche y estaba en mi casa… definitivamente no haciendo brujerías. – le sonrió con dulzura. - Podría jurar que lo vi sonreír mientras hablaba. Seguro solo lo imaginé.

Cuando levantó su dedo meñique en signo de promesa inquebrantable, o por lo menos lo era para ella, jamás pensó que el pelinegro le correspondería el gesto, pero para su sorpresa, lo respondió aunque un poco extrañado, seguramente para él era algo que no hacía con frecuencia, para no decir que nunca lo había hecho. Pero para ella era algo de toda la vida con su hermana Anäbelle, para ella era una promesa absoluta y muy importante.

Después de todas las preguntas que le hizo, el chico se demoró un poco en responder, eso la impacientó, odiaba esperar, pero al oír que acababa de mudarse y estaba inscrito en el mismo instituto que ella se emocionó y no pudo evitar demostrarlo - ¡Yo también acabo de mudarme! Y también estoy en el mismo instituto, ¡Qué coincidencia! ¿En qué curso vas? – respondió a su pregunta y haciendo un infantil mohín de disgusto agregó - Que no leo libros de hechicería… y agradécelo porque ya te habría hecho crecer una cola de gato por lo molesto que eres – diciendo lo último en voz baja para que no pudiera escucharla, aunque no le importaba si la oía.

Ya estaban cerca de donde había visto la heladería de camino al parque. - Está bien, escogeré con cuidado – dijo concentrada mirando a todos lados para no perderse, tenía un sentido de orientación del demonio, aunque cuando estaba sola no le importaba, pero cuando andaba con alguien más era diferente, se sentía en la obligación de llegar a su destino.

Llegaron a la calle principal y de ahí eran solo unas tiendas más a allá. Al estar cerca de la heladería, sin pensarlo tomó el brazo de Manjoume y aceleró un poco el paso, ella realmente era como una niña pequeña cuando se trataba de cosas dulces. Al llegar soltó su brazo como si nunca lo hubiera tomado, ni siquiera pareció darse cuenta de lo que había hecho. - Hagamos algo, yo pago del cuarto sabor en adelante y las coberturas – le propuso y dándose vuelta para mirar los sabores se dio cuenta que era una heladería artesanal, de esas con sabores exóticos y poco vistos - ¡Hay helado de naranja! – exclamó aplaudiendo suavemente y dando saltitos en un gesto sumamente infantil.

OFFROL:
Deberías considerar como posibilidad el dormir a la hora que debes, no cerca de las 4 de la mañana xDD
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Re: Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

Mensaje por Jun Manjoume el Lun Feb 24, 2014 6:44 am

Levantó una ceja, parpadeando algo extrañado. ¿Por qué de un momento a otro la chica le espetaba un comentario desagradable, y después se estaba disculpando con tanto afán? ¡Eso sí era gracioso! Él sólo había reaccionado instintivamente por culpa de su temperamento explosivo, no esperaba que la otra contestara de esa manera, ni mucho menos, que pidiera disculpas. Rodó los ojos. «Ah, claro, ¿y luego el loco soy yo?»

Pero la situación no acababa allí. En respuesta a su cuestionamiento sobre las prácticas de hechicería (que, a esta altura, no era más que una excusa para molestar un rato), Gaëlle empezó a relatar qué acciones realizó la medianoche pasada, aparentemente,  sin discernir en absoluto que su pregunta era meramente sarcástica. Se limitó a mirarla con confusión a la mención de "Elle" y un tal "Sir Loki". Sonrió de lado al escuchar su explicación—. De acuerdo, no haces brujería. No hacía falta contar la historia de tu vida para ello —hizo un ademán con su mano derecha restándole importancia al asunto, otra vez con su actitud petulante, pero a la vez ligeramente entretenido con la conversación. Un poco después, dirigiendo una mirada distraída al cielo, preguntó a la nada—. ¿Qué clase de nombre es Sir Loki para un perro, de todas formas...?

Sentía algo de bochorno al corresponder al, a su parecer, infantil gesto de promesa que la otra le había hecho hacer. ¿Por qué algo tan simple como entrelazar los dedos meñiques simbolizaba algo? Aunque la tradición popular dictaba que el castigo por romper el juramento era tragar mil agujas. Ese detalle tornaba las cosas un tanto más interesantes, así que debió ejecutar un intento por no sonreír siniestramente al pensarlo.

No iba a mentir, le sorprendió un poco la reacción de la otra después de contestar a sus preguntas, al parecer; ella también se había mudado al Sweet Valley recientemente y estudiaba en el instituto de nombre similar. Vaya inocente coincidencia.—. No creo ser tan molesto, si te emocionas por el hecho que vayamos al mismo instituto —se cruzó de brazos, mirando a la muchacha con una expresión auto-suficiente marcada en el rostro, y notoria diversión en su tono—. Claro, a menos que quieras ser una tsundere —se burló, casi soltando una risa, pero ahogándola en el último minuto.
Voy en tercer curso, por cierto —habló finalmente, después de un rato corto. Solía ser más renuente en ceder datos "personales" como aquél, por costumbre. E incluso podría decirse, sólo le gustaba hablar de sí mismo para presumir. Después de todo, todavía tenía el ego del tamaño de un buque—. ¿Tú en cuál vas? ¿Primer curso?

Aunque la pregunta anterior parecía hecha sin deje de burla en absoluto, resultaba ligeramente evidente que se trataba de un guiño a la baja estatura de Gaëlle. Y mientras continuaban avanzando en dirección a la tienda de los helados, él se encargó de dejar en claro que no pagaría más allá de los tres sabores. Casi como una broma interna. ¿Quién sería capaz de pedir más de tres bolas en un simple cono de helado?

¡Cómo demonios iba a saber que la chica estaría tan emocionada con comprar el dichoso yogurt congelado! No tuvo oportunidad de reaccionar, pues sintió a la muchacha jalarle del brazo antes de acelerar el paso, prácticamente arrastrándolo hasta la tienda. Tampoco logró replicar un comentario grosero a tiempo, ya que Gaëlle rápidamente se dio la vuelta para proclamar a viva voz que se encargaría del cuarto sabor en adelante, además de las coberturas—. ¿Lo dices en serio? —cuestionó, ejecutando una sutil mueca de desagrado. En parte, porque no le gustaban las cosas dulces, y por la actitud infantil de su interlocutora. Un suspiró cansado salió de su garganta antes de seguir—. No me gustan los helados. Pero te compraré uno de hasta cinco bolas si quieres —declaró sin expresión en concreto, pero dispuesto a cumplir su palabra inicial.

Dicho y hecho, sacó su billetera desde uno de los bolsillos de su chaqueta, y caminó a paso tranquilo hasta la caja de la tienda—. Un helado para la niña —habló hacia un señor de edad avanzaba, barriga y una calva vistosa sobre la cabeza, una imagen tradicional para el encargado de una tienda de helados. Entregó dinero correspondiente en un solo billete, sin importarle mucho si daba más del precio. Ventajas de tener una familia rica, y todo eso. Señaló con la cabeza en dirección a Gaëlle, mientras ésta todavía se mantenía entretenida viendo la vitrina. El señor asintió, y fue a su encuentro, preguntándole amablemente a la muchacha qué tipo de helado, sabor, consistencia y todo el trámite necesario. Ya estaba pagado.

Esperó con los brazos cruzados sobre el pecho, apoyado en la pared con los ojos cerrados. Los abrió una vez Gaëlle se acercó a él, ya con el helado en la mano—. ¿Satisfecha? —preguntó, sonriendo arrogante. Y retóricamente, añadió—. ¿Podemos ya marcharnos?

Off:
Lamento la demora. Estuve algo así como cuatro madrugadas trabajando en el tema, pero no escribía más de medio párrafo.  Shocked 
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Re: Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

Mensaje por Gaëlle Sweetberry el Sáb Mayo 24, 2014 2:42 am

Le preguntó que había hecho la noche anterior y sin pensarlo realmente, relató su mala noche, incluyendo obviamente a su hermana Ëlle y a su perrito Sir Loki, para después darse cuenta que llevaba hablando sola un rato y que el pelinegro no entendía nada de lo que ella estaba murmurando ante su simple pregunta, a la que fácilmente pudo responder solo un: “Estaba en mi casa.” Pero no lo hizo, y tuvo que explicar quiénes eran los anteriormente nombrados, a lo que el pelinegro respondió que no era necesario contar la historia de su vida para afirmar que no hacía brujerías. - No, no era necesario, pero podrías haber dejado eso de la brujería en primer lugar. – frunció levemente el ceño al ver su ademán con la mano, restándole importancia al tema, aunque sonrió casi de inmediato al escuchar su pregunta. - Es una larga historia, bueno, no taaan larga, pero si lo conocieras lo entenderías de inmediato. – rio negando con la cabeza al recordar a su pequeña bola de pelo negra, que era como un dios la mayoría del tiempo, o al menos tenía el poder de hacer que todos hicieran lo que él quería y como él quería. A veces odiaba que fueran tan parecidos.

No había podido evitarlo, se había emocionado al saber que estudiaban en el mismo instituto y ambos se habían mudado hace poco a la ciudad. Infló las mejillas de forma infantil ante su respuesta de que no debía ser tan molesto si se había emocionado al saber que coincidían en el instituto al que asistían. - P-puede ser que no lo seas… – posó un dedo sobre su labio inferior. - Digamos que tienes tus momentos. – le dijo sonriendo con un poquito de maldad. - No soy tsundere… – le sacó la lengua, poniendo las manos en forma de puños, odiaba que le dijeran que era tsundere, aunque en el fondo sabía que lo era. Pero detestaba que se lo recordaran, más alguien como Manjoume.

- ¿En tercer curso? Eres mayor que yo~ – dijo antes de escuchar su comentario siguiente, que le molesto un poco, debía admitirlo. No le gustaba que pensaran que era menor por su estatura, aunque no le molestaba que creyeran que era joven. Prefería aparentar ser un niña sin importar la edad que tuviera. - La verdad es que no, voy en segundo. Solo soy un poco bajita de estatura. – murmuro lo último casi sin despegar los labios con el orgullo claramente herido.

Siguieron caminando hasta que al estar cerca de la tienda sin siquiera darse cuenta tiró al chico del brazo, para que llegaran con más rapidez al lugar. - Claro que lo digo en serio. – exclamó con los ojos brillantes de emoción, adoraba el helado y solo conocía a una persona que lo amara más que ella, su hermana. ¿Q-que no le gustan los helados…? Hizo pucheros y sintió una terrible pena por el pelinegro, no sabía de lo que se estaba perdiendo, pero no le dijo nada, solo se limitó a mirar los helados de la vitrina con atención, cada uno le gustaba más que el anterior. Cuando el vendedor se le acercó no supo qué escoger. Miró todos los sabores con diversos colores y escogió el que nunca faltaba en sus elecciones. - Uhmm… Quiero frutilla… – se mordió un dedo mientras escogía el resto. - Naranja… Mora-crema… Cookies’n cream… Y… – le costó un poco decidirse por el último, la verdad todos le resultaban deliciosos. - Chirimoya Alegre. ¿Y podría ponerle cobertura de chocolate? – preguntó con una voz muy dulce.

Hizo una pequeña reverencia al recibir el helado. - Gracias, cuídese. – se despidió del vendedor y se acercó al pelinegro. Asintió ante su primera pregunta, llevándose a la boca el primer bocado de su enorme helado, por suerte lo había pedido en vaso y no en cono. - Sí, claro. – hizo una pausa y agregó. - Pero antes de eso… – se le acercó, le dio un rápido beso en la mejilla con los labios ahora congelados por el helado y luego retrocedió un par de pasos. - Gracias por el helado. – le dedicó una dulce e inocente sonrisa. - ¿Podemos ir de vuelta al parque y sentarnos por ahí? Odio comer de pie. – preguntó metiéndose otra cucharada de helado a la boca.
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Re: Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

Mensaje por Jun Manjoume el Vie Jul 11, 2014 5:59 am

En sinceras palabras, le tenía sin el más mínimo cuidado las actividades que realizaría Gaëlle la anterior medianoche, o por qué demonios tenía un perro de nombre Sir Loki. Sin embargo, por mucho que le hubiese gustado decírselo en voz hablar, hablarle a la chica de manera tan brusca resultaba... un poco, nada más un poco, fuera de contexto, en ese momento, por lo menos. Ya habría otra oportunidad para incordiarla.

Tú empezaste diciendo que me maldecirías al llegar a casa, ¿recuerdas? —le replicó, permitiéndose sonreír de lado de manera confiada, como si nada en el universo pudiese desvalidar su argumento. En parte, también porque disfrutaba mucho cuando él tenía razón y los demás estaban equivocados. ¿Había algo mejor que esa satisfacción? Lo dudaba—. ¿He de suponer que ese perro es igual de molesto que tú, entonces? —preguntó, fingiendo interés, pero con obvia malicia en sus palabras, observando a Gaëlle con una mirada que dejaba claro que no pretendía más que fastidiarla con esa oración, o las siguientes.

Como era de esperar, se mantuvo observando a la muchacha menor que él con una notoria sonrisa de auto-suficiencia en el rostro, escuchándola tartamudear sobre cuán no-desagradable era su persona. Como fuera, el hecho que ambos correspondieran al mismo instituto no le parecía en absoluto un suceso tan increíble como para emocionarse al respecto. Ya que eran de cursos distintos, muy probablemente ni siquiera se encontrarían por los pasillos—. Claro, claro. Haré como que te creo —se cruzó de brazos ceremonialmente, ladeando la cabeza ante la insistencia de Gaëlle sobre "no ser tsundere". Obviamente, no le creía ni media palabra.

Podría recalcar un poco baja de estatura, sin embargo, se limitó a mirar a la muchacha y reír para sus adentros, decidiendo de una vez dirigirse hacia la maldita tienda de helados. Aunque no fue necesaria mucha intervención de su parte, pues apenas la otra diviso el local, lo jaló del brazo arrastrándolo el resto del camino. En verdad, debió contenerse un poco para evitar gruñirle a la niña presente, y en su lugar, sólo rodó los ojos. ¡Ni siquiera le gustaba el helado! Era sólo yogurt congelado, o en otros caso, hielo con saborizantes. No le veía nada especial. Pero, un trato era un trato. Le indicó al vendedor de la tienda que se encargará de atender a su compañera, mientras, él se excluyó a sí mismo en una esquina del local después de pagar, esperando paciente a que acabara el resto del trámite.

Cuando Gaëlle se acercó de vuelta a él, alzó una ceja, mirando con algo de asco el vaso de helado con cinco sabores y la cubierta de chocolate. «¡Alguien explíqueme cómo es que no le darán caries!» se quejó en su mente, pero no lo dijo en voz alta. La única buena noticia es que ya podían largarse de ese lugar de una buena vez—. Entonces, andando. Espero que el helado no te congele el cerebro y se te olvide cómo caminar —le dedicó otra mueca, esta vez como una sonrisa torcida. No se esperaba el siguiente movimiento de su interlocutora, quien probablemente tuvo que colocarse pararse en la punta de los pies para darle un pequeño beso en la mejilla, con los labios congelados.

... Sí, como sea. No hagas eso de nuevo —le advirtió, frunciendo la boca mientras se limpiaba con el costado de la manga la mejilla, temiendo que hubiesen restos de helado que limpiar allí. No le gustaban los gestos afectuosos de ese estilo, pero al menos, Gaëlle casi le podría caer bien, o de otra manera probablemente ya la hubiese mandando al diablo. Siguiente sus indicaciones, se dirigieron de vuelta al parque, él camino rápido y en línea recta sin molestarse en comprobar si la otra lo seguía o no. Una vez allí, soltó un suspiro, y se sentó con las piernas cruzadas en una de las bancas del montón.

El clima del parque era tan agradable, había gente sonriendo y niños gritando alrededor, que simplemente lo ponían enfermo. Por otro lado, Gaëlle continuaba a su lado devorando el dichoso helado, casi le recordaba a cierta persona igual de... molesta, que conocía—. ¿Ahora qué? —cuestionó después de un rato, sus ojos grises fijos en su compañera, impacientándose.
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Re: Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

Mensaje por Gaëlle Sweetberry el Lun Sep 08, 2014 3:06 am

- Pero tú partiste con lo de ser bruja. - infle las mejillas, ¿por qué tenía que ser tan desagradable? ¿Es que le daban todas las mañanas aceite de pescado y eso lo ponía de malas? Estuve a punto de decirle que se buscara una novia, pero no lo hice, quizás después me mordía como perro rabioso y yo no quería que me contagiara la rabia. Lo miré fulminandolo con la mirada. - Mi perrito es adorable... Más que tú al menos. Y muchísimo más agradable. - le saqué la lengua infantilmente sin mostrar del todo mi molestia. ¿Cómo era posible tener tanto desagrado junto en una sola persona? Seguro algún día explotaria de tanto fastidio acumulado.

Obvie su reacción ante mi "No soy tsundere", sí yo decía que no, era NO. Y punto. Fin del asunto. Nada ni nadie me haría cambiar de parecer. Nunca. Por nada del mundo.

Vi su cara de asco al ver mi helado, era claro que no le gustaba, aunque sabía también que el tamaño influia mucho. Yo era pequeña y consumía muchísimo más de lo que la gente diría que puedo, pero que importa, de algo había que morirse. - No lo olvido, el helado no influye en ese tipo de cosas. - dije totalmente no comprendiendo la frase molestosa y mal intensionada del pelinegro. Después de darle el beso de agradecimiento en la mejilla, me dijo que no lo hiciera de nuevo. - Vale, como quieras, seguro te derrites con las demostraciones de afecto. - reí divertida, comiendo más helado de frutilla, siguiendo al chico que se movió con rapidez en dirección al parque de nuevo, sentandome a su lado en una banca cuando él lo hizo. Comí una cucharada tras otra hasta que preguntó "¿Ahora qué?". Subí la mirada hasta sus ojos y me encogi de hombros. - Hablamos, supongo... - hice una pausa - ¿Cuál es tú lugar favorito en el mundo? - pregunté ladeando mi cabeza para verlo mejor. - A mi me gustan los lugares donde esta mi hermana conmigo, sino no es tan divertido. - lo.observé esperando su respuesta, aunque quizás ni siquiera la obtendría.
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Re: Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

Mensaje por Jun Manjoume el Lun Oct 20, 2014 4:38 am

Como anteriormente había dejado claro, y probablemente se viera en necesidad de repetirlo en diversas ocasiones en el futuro, a su pesar, le tenía sin el mínimo cuidado cualquier cosa que Gaëlle, la muchacha que caminaba a su lado en dirección a una heladería, pudiera decirle sobre la oh tan desagradable persona que era. ¿Qué le importaban los comentarios de una niña comparándolo con su perro de nombre extraño?—. Tch, no me molesta ser menos adorable que tú y tu perro. De hecho, lo prefiero así —le replicó con una mueca, que se asemejaba mucho a una sonrisa torcida, para variar un poco con su siempre encantadora personalidad. En realidad, parecía que la charla se les iba agotando poco a poco, entre las discusión si Gaëlle sería tsundere o no (que sí, sí lo era, insistiría en el tema más adelante aprovechando de fastidiar) o de las prácticas de bruja de ésta. Como fuera...

Para su suerte, la visita a la tienda de helados fue justo como se esperaba: rápida y eficiente. Sin tomar en cuenta el tiempo que la muchacha de cabellos rosados tardó en elegir cinco sabores para su cono, casi podía decir que estaba satisfecho de cumplir satisfactoriamente la misión. Entregó el dinero, la chica salió con el helado. Simple. Todo lo recalcable allí fue que la otra no detectó su obvio sarcasmo al instarla a caminar, gesto que le hizo rodar los ojos al cielo y suspirar con algo de desgano—. ¿Sabes siquiera lo que es la palabra "sarcasmo"? Podrías buscarla en un diccionario luego —se encogió de hombros, decidiendo por la sana opción de no tratar más el asunto.

No le agradó en lo más mínimo que la chica se diera la confianza de depositar un beso en su mejilla, por supuesto. Se lo hizo saber, un poco irritado y con la severidad de siempre—. ¿Derretirme? Tú sigues siendo la bruja aquí —se burló levemente, recordando cierta escena de la película Mago de Oz y la curioso manera en que acababan con la villana. Recordarlo por un momento casi le hace reír, casi, pero se las arregló para conservar su expresión neutra. Para variar, se dirigieron de vuelta al parque. En verdad, ¿no tenían mejor sitio al que dirigirse? Aparentemente, no en un futuro cercano.

Y daba inicio la "charla banal", que sí era apropiado denominarle de esa manera. Mientras Gaëlle continuaba cucharada a cucharada devorando su helado, le hizo una pregunta por demás inocente. ¿Su lugar favorito en el mundo? Le tomó un poco por sorpresa, pues algo tan sencillo como eso nunca se le ocurrió siquiera pensarlo. Escuchó la respuesta de la otra, sólo levemente interesado en sus palabras—. Asumo que tú y tu hermana se llevan de maravilla, ¿cierto? —consultó con cierta diversión, pero sin segundas intensiones. Hermanos. Definitivamente, los suyos eran un dolor en el trasero. ¿Acaso sería sólo su mala suerte? Se encogió de hombros antes de responder—. Creo que no tengo un lugar favorito. Cualquiera puede estar bien —se sinceró, relajando las facciones de su rostro. Luego abrió los ojos, y podría decirse que regresó todo a la normalidad (?)—. ¿Y ahora qué, te compro un globo? —se carcajeó un poco, hablando en ironía otra vez.
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Re: Empezando con el pie izquierdo. [Priv. Gaëlle Sweetberry]

Mensaje por Tema Cerrado el Vie Ene 02, 2015 8:12 pm

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