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Husmeando los corredores. [Priv. Azzuen Loughnan]

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Husmeando los corredores. [Priv. Azzuen Loughnan]

Mensaje por Ryou Bakura el Dom Oct 20, 2013 7:44 am

Fines de semana. ¿Qué tan común es ir al museo dichos días? Por extraño que pareciera en una persona como él, tales clases de salidas se habían vuelto bastante recurrentes en su último tiempo. No necesariamente solamente vagabundear por la ciudad y esperar encontrar algo interesante, también, sólo a veces, planificaba en solitario ciertas "escapadas" un poco más destacables que las demás.

Como podían ser, por ejemplo, una simple visita al museo. Pero no bastaba con ello, por supuesto. No se trataba nada más de ir a observar las exhibiciones y escuchar las largas charlas de los guías, parecidas siempre a las que les dan a los niños en su recorrido escolar. Su padre era arqueólogo, después de todo. Sabía de buena fuente que en la mayoría de las casos, los objetos y demás baratijas que mostraban al público no era ni la mitad de interesante de los verdaderos tesoros que guardaban en las bodegas. Un ladrón podría darse un verdadero festín con ello...

Pero, él no lo era ni planeaba convertirse en uno en un futuro cercano. Sólo le interesaban las exhibiciones, como buen curioso que era. Pero siempre le dejaba un sentimiento de amargura saber que la mejor parte de las mismas siempre se mantenía, olvidada, tras bambalinas. Por mayor seguridad, obviamente.

Esa semana, la temática estaba ambientada hacia el antiguo Egipto, tierra de los poderosos faraones. Se enteró a través de un anuncio conveniente puesto en el periódico en la mañana. Desde entonces, decidió que iría a dar un vistazo, para "matar" el tiempo. Particularmente, la historia y mitología egipcia era su favorita, junto a la griega y romana. ¡Por demás interesante!

Acudió a dicho lugar, el museo del Sweet Valley, cuando ya eran cerca de las mil novecientas horas. O las 19.00 pm, si quieren simplificarlo. Muy cerca del horario de salida del público común. Sentía las ganas de complacer su pequeño capricho, y ése era el contemplar por vez primera los artículos de la bodega, aquellos que no se mostraban al público por uno u otro motivo.

No tuvo que esperar demasiado. Como anteriormente había previsto, a la hora señalada la aglomeración de personas empezó a dejar el lugar, poco a poco. Así también lo anunciaron los altavoces, de tal modo que la única forma en que alguien más quedara dentro era durmiéndose en el baño. O permanecer allí a propósito.

Llevaba una linterna pequeña en su arsenal, preparado ya para cuando las luces de la institución pública se apagaron. Salió de su pequeño escondite, que era básicamente un rincón muy apartado en uno de los salones poco transitados, y esperó hasta que el lugar dejó de dar señales de vida.

Entonces —susurró en la oscuridad, a sabiendas de que no había nadie alrededor para escucharle—, es hora de empezar la operación.
No, no era un ladrón. Pero la sonrisa que ostentaba en esos momentos y la emoción que sentía, le hacían considerar que tal vez se parecía a uno.
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Re: Husmeando los corredores. [Priv. Azzuen Loughnan]

Mensaje por Azzuen Loughnan el Dom Oct 20, 2013 10:50 pm

Con ánimo alegre, sonrió esa mañana al despertar y que fuera finalmente fin de semana. Hacía tiempo que tenía ganas de dar una vuelta por la ciudad y, dado que los profesores siempre tenían alguna tarea para darle o sus abuelos la necesitaban para algo, venía posponiendo su paseo durante varias semanas. Pero no hoy. Sus abuelos habían viajado a París por un asunto de negocios y, además de tener la casa para ella sola, tenía la libertad de hacer lo que quisiera.

La idea de pasar la noche sola en la casa no le causaba especial emoción pero, aunque amaba a sus abuelos, necesitaba realmente un tiempo para dedicarme a dar vueltas tranquila, sin correr de aquí para allá con compromisos u responsabilidades de las que, lamentablemente, no podía evadirse como lo hubiera hecho en casa. No tenía un destino fijo, más salió a eso de las 17:30 para tener tiempo de darse una vuelta por el centro y capaz comprar algún libro o alguna otra cosilla.

Mi tarde pasó rápido. Me adentré en librerías y tiendas de ropa, accesorios e incluso me detuve en la de música para ver si había novedades, terminando por tomarme un descanso en el pequeño parque que se encontraba frente al museo. Quizá, de estar algo más atenta, hubiera notado el hombre que me seguía desde hacía ya un par de cuadras, mas mi mente estaba perdida en otros lugares y no me dio cuenta de que poco a poco la distancia entre ambos se acortaba. Admirando la puesta de sol que comenzaba a asomar entre los árboles, tomé asiento en un banco algo apartado con un frío refresco en la mano y cerró los ojos un momento para disfrutar de los últimos rayos anaranjados. Justo cuando soltaba un relajado suspiro, sentí una mano en sus cabellos, acariciando la cinta que sujetaba una de mis coletas.

Asustada, abrí los ojos solo para encontrarme con un completo extraño, que la me tomo del rostro y me dedicó una torcida sonrisa, aún acariciándome. El hombre murmuró unas palabras que no alcancé a oir, pues me había quedado congelada en aquel lugar pero cuando tiró de mi muñeca hasta dejarme de pie, ya había reaccionado y sin, dudarlo, le di una patada en su parte más vulnerable. No tuve tiempo de ver la expresión en su cara ni escuchar los insultos que profería pues una vez mi mano fue libre, me metí rápidamente entre los árboles sin fijarme bien en qué dirección iba hasta que, sin aliento, me detuve en la puerta de aquel museo.

Lanzando una nerviosa mirada hacia atrás, me adentré en el edificio, a pesar de que por los altavoces advertían que ya casi estaban cerrando, y no me detuve hasta que estuve encerrada en uno de los baños de las últimas salas. Con la respiración agitada, me apoyé contra el lavabo, cerrando mis ojos con fuerza unos segundos antes de mirarme al espejo, lo que bastó para notar que había perdido una de mis cintas y tenía varias hojas tanto en el vestido como en el cabello, así como algunos raspones. Aún respirando profundamente, me arreglé con las manos temblorosas hasta que tuve un aspecto más o menos decente y me dejé el cabello suelto, que cayó como una cortina roja a mis espaldas, ya libre de hojas. No supe cuánto tiempo había pasado, pero ya no se escuchaban voces en el exterior y consideré que era seguro salir
.
Por la penumbra que me rodeó, deducía que el museo había cerrado y no tenía otra opción que buscar a algún guardia que me dejara salir. En esas estaba, dudando, cuando sentí una voz a un costado y la luz de una linterna que me apuntaba. Ahogando un grito por la sorpresa, retrocedí un par de pasos y logré formular una pregunta –¿Quién.. Quién anda ahí? –Por suerte mi voz, si bien baja, no se quebró tanto como esperaba.
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Re: Husmeando los corredores. [Priv. Azzuen Loughnan]

Mensaje por Ryou Bakura el Lun Oct 21, 2013 12:05 am

Si alguien le preguntara, en ese momento, por qué había planeado aquella "operación criminal", la verdad es que no sabría con exactitud qué responderle. ¿Pudiese ser que le colocó demasiado azúcar en su café en la mañana? Después de todo, colocarse en un museo fuera del horario abierto al público no debiese ser algo del todo correcto. O legal, siquiera. Frunció un poco el ceño al pensarlo, ¿y si se aparecía un guardia? ¿Qué explicación plausible le daría?

Podría simplemente mentir. Pero ciertamente, no era algo que le agradara.
Lo que es algo contradictorio, en vista de que estoy aquí... —se recordó, hablando en voz alta otra vez. Al cabo que no había nadie alrededor para escuchar, así que, ¿qué importaba? Eran sólo él, y su fiel linterna quienes se enfrentaban a las penumbras de la oscuridad. Como una especie de lucha épica, o algo así. No evitó reír en voz baja por lo hilarante de su propio pensamiento.

Tenía especial cuidado en cada uno de sus pasos. Sigiloso como un ratón, era el dicho. Era difícil ubicarse en la oscuridad, y tampoco podía darse el lujo de blandir la luz cual espada láser, pues sería sospechoso si alguien lo detectara. Maldijo mentalmente no haber averiguado con anterioridad el sitio exacto de la bodega, que era su objetivo. Caminar a tientas era lo menos productivo que hacer según aquella situación. Por suerte, al menos su gabardina negra se mimetizaba un poco con el ambiente, aunque con su cabello blanquecino, debía verse como una especie de espectro fantasmagórico en la oscuridad.

Aficionado a las historias de terror como era, estaba increíblemente bien con lo anterior. Trató de animarse un poco: recorrer el museo debía ser toda una aventura. «O el inicio de mi carrera en el crimen...». Okay, no. A lo más, podría llegar a ser una especie de coleccionista de arte excéntrico en la adultez, pero no un ratero.

Giró por tercera vez cerca de un pasillo. Si no mal recordaba, la sección de los baños se encontraba por allí, pero no le dedico demasiada importancia—. Debo estar cerca —murmuró para sí, iluminando alrededor con la linterna, a la espera de encontrar un indicio que confirmara sus sospechas. Tan concentrado se hallaba en su tarea, que le costó identificar a una voz ahogada que preguntaba desde la oscuridad por alguien más alrededor.

No, no era un guardia. Si no, una chica pelirroja. Tuvo que regresar la luz hacia tal punto para confirmarlo. Ciertamente, le sorprendió ver a alguien más. Y no podía evitar preguntarse qué hacía una señorita aparentemente indefensa de noche, en un museo—. Oh, me alegra ver que no soy el único loco que se escabulle a los edificios públicos pasada hora de visita —le sonrió galantemente, sin saber muy bien por qué. Tal vez estaba un poco... nervioso. En definitiva, era un cambio de trama que no había previsto con anterioridad.

Después de todo, lo peor que podía pasar de momento, era que la muchacha lo confundiera con un ladrón y se colocara a gritar llamando a los guardias. Pero eso, probablemente, no iba a pasar. Deseaba que eso no pasara.
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Re: Husmeando los corredores. [Priv. Azzuen Loughnan]

Mensaje por Azzuen Loughnan el Lun Oct 21, 2013 1:03 am

Su corazón se detuvo unos momentos mientras el haz de luz iba y venía en su dirección, esperando que respondieran su pregunta. ¿Y si ese sujeto la había seguido? Era imposible que la hubiera visto esconderse, se había mezclado bien entre la gente, dando muchos giros hasta donde por fin se había refugiado.. Aunque claro, con su cabello destacando como una hoguera en cualquier sitio sería fácil mantenerla vigilada.

Desechó ese pensamiento, al igual que la no menos probable idea de que al no haberla visto salir se hubiera metido al lugar a buscarla, con una sacudida leve de cabeza. No, dudaba que un simple borracho estuviera tan obsesionado (o lúcido) para hacer algo así. Sin embargo, aunque se aferraba a la idea con mucha fuerza, no podía detener los acelerados latidos de su corazón. Si el de la linterna no la había visto seguro escucharía eso. Parecía que estuvieran golpeando un tambor con furia.

Se quedo muy quieta mientras esperaba, planeando algunas rutas de escape y también una explicación plausible si es que se trataba de un guardia. No podía menos que creerle, tenía raspones en los brazos y piernas y, después de todo, ¿Quién iba a colarse por la noche a un museo? Ni que fueran Kvothe.. La imagen del héroe de su saga favorita la tranquilizó un poco pero cuando por fin la luz se fijó en ella, todo se borró de su mente y esperó expectante la respuesta, cubriéndose los ojos con la mano e intentando descubrir al dueño de la linterna que la cegaba.

La voz que le respondió no fue en absoluto lo que se esperaba. Era un chico, un chico como ella, metido allí a oscuras merodeando. De estar en Irlanda, creería que por fin se había encontrado con uno de sus amados seres Fata, aunque claro, dudaba que fueran a usar una linterna.

No fue consciente del miedo que había sentido hasta que sintió que las piernas le fallaban y caía suavemente al piso con un ligero revoleo de sus faldas. Una de sus manos se dirigió a su pecho, donde sentía que casi iba a sufrir un infarto, y sintió ganas de reír y llorar ante la situación, asomándose un par de lágrimas a las comisuras de sus ojos pero sin llegar a salir.

-Yo..no sabía que el museo había cerrado..-musitó con voz débil aún sin creer en lo inverosímil de todo aquello, sintiendo como el alivio se extendía desde su pecho hasta el resto del cuerpo, aliviando la tensión. ¿Qué le importaba que fuera ladrón, policía, mercenario o lo que fuera, mientras no se tratara de ese sujeto asqueroso? Está bien, era algo exagerado pero realmente se sentía demasiado aliviada.

Con una risa nerviosa bajó la cabeza, deslizando los dedos por su rostro para secar las tibias gotas que no sabía cuando habían empezado a caer y que habían dejado unas pequeñas marcas húmedas en la tela de su vestido. Se sentía tonta y probablemente el chico la tomaría por loca pero no podía hacer más por el momento.

Spoiler:
Ok, soy una irresponsable y hoy tendré que pasar de largo pero bueno –la culpa le da martillazos en la nuca-. Ah, por cierto, cambié a tercera persona porque me siento más comoda con eso, usaba la primera porque creía que sólo se podía rolear así acá (si, soy tonta Daahh )
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Re: Husmeando los corredores. [Priv. Azzuen Loughnan]

Mensaje por Ryou Bakura el Lun Oct 21, 2013 4:58 am

Tal "giro de trama", como ceremonialmente sentía deseos de llamarle, era por demás algo peculiar. Es decir, cuando uno planea escapadas secretas en solitario, generalmente dichas salidas suelen quedarse así, en solitario. Pero la presencia de la muchacha pelirroja parada a sólo unos metros de él, le indicaba que probablemente ya no podría ser así en esta ocasión.

Aquella permaneció en su posición, erguida. Por la forma en que con la mano cubrió parte de la luz de la lámpara que le llegaba al rostro, supo que tal vez apuntarla indiscriminadamente con la linterna la había cegado. Con rapidez retiró tal objetivo del campo de visión. Efectivamente, era una chica. Se veía de una edad similar a suya, por decir algo. Cosa curiosa, su vestimenta oscura también congeniaba a la perfección con las penumbras del lugar.

Al hablarle, no respondió a su pequeña broma. Más bien, se notó sorprendida con el dueño de la voz. Lo que era normal, puesto que idealmente él tampoco debiera estar merodeando allí a esas horas. Carraspeó un poco, pues se hizo un silencio que considerar incómodo. No podía evitar preguntarse el motivo de la joven para hallarse dentro de un museo fuera del horario público, o por qué su gesto pasó rápidamente de la sorpresa al alivio en unas cuantas décimas de segundo.

A su sorpresa, la dichosa muchacha se dejó caer al suelo. No de manera dramática, sino con delicadeza que le recordó a la de una bailarina. A continuación, pronunció palabras que le fueron algo difíciles de oír por la baja intensidad de su tono: ella no sabía que el museo había cerrado.

Perfecto. Suponiendo que no su interlocutora no mintiera (y viéndola bien, dudaba que lo hiciese), significaba que él seguía siendo el único criminal de la noche. Sonrió con algo de alivio cansado, negando con la cabeza. ¿Y ahora? Lo más correcto sería, obedecer lo que recomendaba su consciencia, que era básicamente atender a la dama en vestido frente de él. Así lo hizo, hincándose en suelo a su lado, pero manteniendo una distancia prudente para evitar que la susodicha se sintiera invadida.

Acomodando algo mejor la luz de la linterna, notó por primera vez los pequeños rastros de humedad en las mejillas de la otra, que delataban que había llorado recientemente. Ante aquello, la miró con algo de mayor preocupación, y algo de extrañeza, a la vez—. Sé que puede ser inútil preguntarlo —empezó con voz suave, pero lo suficiente alto para que llegara a los oídos ajenos, olvidando momentáneamente todo acerca de encontrar la bodega—, pero: ¿te encuentras bien?
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Re: Husmeando los corredores. [Priv. Azzuen Loughnan]

Mensaje por Azzuen Loughnan el Lun Oct 21, 2013 10:41 pm

Respiró profundamente, sintiendo como la velocidad de los latidos de su corazón iba amainando hasta regresar a la normalidad. O quizás no completamente, ya que era una situación extraña pero si llegaban a exaltarse un poco era porque ese temor que había sentido iba siendo reemplazado por la curiosidad.

Sintiendo que aquel chico se inclinaba junto a ella, mantuvo el rostro bajo hasta que no se hubo asegurado que no quedara rastro de lágrimas en él. No le gustaba demasiado que la vieran llorar, tal vez debido a que se había criado con dos hermanos 5 años mayores que ella o simplemente porque le avergonzaba andar por ahí con la cara húmeda y los ojos rojos. Por suerte sólo habían sido unas pocas lágrimas y no quedó más rastro de ellas que un leve brillo perlado, apenas visible, en sus pestañas.

Una vez lista y ya desviada la luz de la linterna de sus ojos, al fin observó bien al chico, deteniéndose en su cabello blanco y su oscura ropa. Evidentemente, él no se encontraba allí por accidente, aunque claro, eso lo había confirmado con su primera frase. Finalmente notando la expresión preocupada que se había formado en su rostro al realizar esas preguntas, negó con la cabeza y dejó que una pequeña sonrisa alegrara su semblante.

-Sí, ya estoy bien, sólo.. Me has sorprendido..-Su respuesta era vaga y lo sabía pero realmente no sentía deseos de hablar de lo sucedido y menos con un extraño. Prefería sacarlo de su mente lo antes posible. Dejó el final de la frase abierto sin decidirse en la manera en que se suponía que lo llamara y, tratando de romper la tensión que se había creado, se decidió a añadir con un tono más divertido -¿Eres un ladrón caballeroso, dedicado detective privado o una misteriosa aparición?

Esto último hizo que las comisuras de su boca subieran aún más, llegando por fin la sonrisa a sus ojos, que en ese momento se fijaban en el particular colgante que adornaba el pecho del peliblanco, mas justo cuando iba a añadir algo más, un sonido alejado llegó a ella. Agudizando el oído, fue capaz de escuchar el apagado eco de unos pasos y una canción desafinada. Probablemente se trataba del guardia que hacía las rondas.. Lo que, ahora que lo pensaba, no era en absoluto algo bueno, al menos intuía que no lo era para el dueño del extraño collar.

Se inclinó hacia él, debiendo ponerse de rodillas para llegar a estar más cerca y, para no perder el equilibrio, apoyó una de sus manos en el suelo. Parecía que se encontrara en uno de los libros que tanto le gustaban, era emocionante ya que llevaba demasiado tiempo siendo una buena chica cuando en Irlanda ningún castillo (abandonado o museo) se salvaba de sus recorridos. Llevándose un dedo a los labios, utilizó la mano libre para cubrir un poco la luz de la linterna. Los pasos aún estaban lejos pero el guardia no tardaría en girar por algún corredor y, en aquella oscuridad, la luz garantizaba que nos vieran.

-Creo que es hora de desaparecer –musitó despacio. Había tomado una decisión y, acomodando un poco su vestido, se puso de pie asegurándose antes de que la linterna siguiera cubierta.-No te preocupes, guardaré tu secreto y tal vez algún día me des un recorrido –La última frase salió de su boca antes de poder pensarla, causando que un leve tinte rosado cubriera su rostro, pero para entonces ya le había dado la espalda, preparada para ir a distraer al guardia.

Sólo esperaba que hubiera entendido lo que iba a hacer, a pesar de que no estaba segura de porqué lo hacía. Podría ser un ladrón y en ese caso estaría siendo cómplice de un robo, pero aunque ese fuera el objetivo del muchacho o un simple paseo, no quería ser la causa de su interrupción. Después de todo, la idea de pasearse de noche por un museo sonaba bastante.. interesante.
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Re: Husmeando los corredores. [Priv. Azzuen Loughnan]

Mensaje por Ryou Bakura el Mar Oct 22, 2013 9:52 pm

Hilarantemente, podía suceder que la escena se asemejara cada vez más a un extracto de un libro de misterio, crimen o suspenso. Para empezar, la joven parecía canalizar la fuerza mental suficiente para relajarse un poco, dando respiraciones profundas. Era casi dolorosamente obvio, que a diferencia de él, los planes de ella diferenciaban bastante de deambular corredores de noche.

La curiosidad le hacía preguntarse, ¿qué hacía dicha muchacha ahí? Pero considerando su estado anterior, sea cual haya sido la situación que la orillara a ello, dudaba profundamente que compartiera la información con un perfecto extraño, como él. Lo mejor era mantenerse al margen.

La respuesta a su cuestionamiento fue quizá menos que vaga. De todas formas, no es que fuese a replicar algo al respecto. Se limitó a verla con diversión por el tono usado al referirse a su persona como ladrón caballeroso, que probablemente se tratara el título con el más se podía identificar dadas las circunstancias—. Te ha faltado agregar elegante. Pero supongo que puedo dejarlo pasar, sólo esta vez —mencionó con voz cantarina, ejecutando un ademán de dedo para enfatizar su punto, sin ocultar su sonrisa divertida. Otra vez. De por sí, creía que la situación era graciosa.

El ruido leve de pisadas acercándose desvió su atención nuevamente. En esa ocasión, probablemente sí se tratase de un guardia haciendo su ronda nocturna. La idea le hizo fruncir ligeramente el ceño, pues sólo significaba inconvenientes. Lo más fácil sería, sin duda, mimetizarse una vez más con las sombras y permanecer inmóvil para evitar ser detectado una vez la autoridad se acercara.

A su sorpresa, la muchacha pelirroja reaccionó antes, procediendo a cubrir la luz de la linterna con una de sus manos, al tiempo que llevaba un dedo sobre sus labios pidiendo silencio. Arqueó una ceja, más que extrañado. Y su gesto no cambió en absoluto al oír el comentario siguiente. "Desaparecer". Frase muy al estilo de un mago al ejecutar una huida triunfal, pero que no acababa de convencerlo del todo. Menos si el susodicho acto implicaba caminar directamente en dirección al guardia—.  Hm. Si te vas, ¿eso no te haría cómplice? —interrogó con algo de desconfianza, sin saber bien por qué no se tragaba la idea. Era casi el presentimiento de que no terminaría bien.

Lo que quiero decir, es... —repuso con lentitud, tomándose el tiempo a la vez para levantarse de su posición en el suelo. Quedando así a una distancia prudente, pero desde donde de todas maneras podía ser escuchado pese a que la otra estuviese de espaldas—. Si quieres un recorrido, al menos podría decir que eres un rehén y la sentencia será menor —aclaró con tono inocente, tal fuera la cosa más lógica del mundo. Aunque la frase estaba dicha media en broma, la verdad, compañía no sentaría mal en absoluto. Y esa idea lo relajaba mucho más que simplemente dejar a la muchacha acudir al guardia.

Off:
Espero disculpes la mala improvisación al final. No se me ocurrió otra cosa xD
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Re: Husmeando los corredores. [Priv. Azzuen Loughnan]

Mensaje por Azzuen Loughnan el Miér Oct 23, 2013 4:25 am

Suspiró ante las palabras del chico, si él supiera... Pero claro, sabía que no era exactamente el prototipo de chica mala que irrumpe ilegalmente en lugares. Aunque eso no quitaba que le gustara romper las reglas para hacer más interesantes las cosas de cuando en cuando. Después de todo, para eso estaban, para romperse.

Tap, tap, tap. Las pisadas resonaban amplificadas por los altos y vacíos corredores, acercándose y alejándose por momentos. Probablemente el guardia estaba andando lentamente en círculos. No lo culpaba si es que estaba aburrido, controlar un espacio que te sabes de memoria una y otra vez en busca de nada no era exactamente una fiesta. A pesar de que en este caso la nada estaba allí charlando de lo más tranquila como si estuviera exactamente en el lugar en que debía estar.

Se encogió ligeramente de hombros, tenía una historia (y verídica) que explicaría su presencia en el lugar y que distraería la atención del guardia, pero era evidente que el peliblanco no creía que pudiera hacerlo o, quizás, no confiaba en que mantuviera en secreto su paseo. Tampoco podía culparlo, cualquiera habría salido gritando que había un ladrón.

Al oír nuevamente la voz del muchacho se había girado nuevamente hacia él, observándolo incorporarse, mas su “propuesta” por poco la deja boquiabierta. Arqueó una ceja, entre divertida y dudosa, e inclinó la cabeza con una expresión pensativa mientras lo consideraba. Sonaba divertido, a pesar de que no sólo era algo ilegal sino que además lo era con un desconocido… Que de querer hacerle daño ya lo habría hecho y si lo intentara, pues años de enfrentamientos con sus hermanos le habían enseñado varias cosas sobre autodefensa y puntos débiles masculinos.

-Señor ladrón..-Comenzó tranquilamente, sin que la expresión divertida abandonara su rostro. Con un par de gráciles movimientos se colocó a la misma altura que él, a pesar de que seguía mediando entre ellos la misma distancia prudencial que al principio, y todo ello sin hacer un solo ruido, ya que los zapatos que llevaba eran una especie de ballerinas con cintas que se ataban enroscadamente hasta debajo de las rodillas. Casi que parecía a propósito, al igual que el detalle de que ese día vistiera casi completamente de negro-¿Está usted insinuando que va a tomarme de rehén? -El final de la frase fue acompañado de un brillo travieso en sus ojos, además de algo que parecía emoción. Si a algo no podía resistirse, era a esa clase de aventuras.

Le lanzó una mirada curiosa mientras esperaba su respuesta, aún una ligera sonrisa dibujándose en sus labios. Al parecer, gracias a lo ocurrido en el parque, su timidez había disminuido considerablemente, al menos de momento. Se quedó allí, sin moverse, escuchando aún aguzando el oído en dirección a los sonidos ajenos a ellos, pero dejando en manos del chico la decisión.
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Re: Husmeando los corredores. [Priv. Azzuen Loughnan]

Mensaje por Ryou Bakura el Sáb Oct 26, 2013 2:31 am

Ciertamente, no pretendía el escucharse descortés al dudar así de las intensiones de la muchacha. Pero, que la susodicha actuara como "cebo" ante el guardia no lo convencía del todo. Tal vez más por el mismo guardia que la chica en sí: nadie que tatareara desafinado una canción pop de hace décadas puede ser de confianza. Siempre preferiría la discreción en situaciones como ésa.

Incluso en la oscuridad que los envolvía, mientras la luz se la linterna aún continuara difuminada para evitar sospechas de terceros, fue capaz de detectar un deje de sorpresa en la expresión de la chica pelirroja al girarse hacía él. Lo que le hizo tan sólo ensanchar su sonrisa, e inclinar ligeramente la cabeza hacia adelante, correspondiendo a las frases de la otra con el mismo tono de travesura.

Oh, mis disculpas si no he tomado en cuenta su consentimiento. ¿Dónde están mis modales? —negó lentamente con la cabeza, cruzándose de brazos en fingido gesto apenado, pero manteniendo una sonrisa divertida que desencajaba fácilmente con el semblante. Dirigiendo una mirada cómplice a los ojos verdes de su interlocutora, ejecutó ceremonial una reverencia en su dirección, acortando un poco más la distancia entre ambos— ¿Tendría la dama aquí presente la amabilidad de ser mi rehén esta noche? —preguntó galantemente, aguardando en esa posición los segundos siguientes en espera de la respuesta.

Por supuesto, recibir un rechazo en su oferta no estaría entre sus planes, así tuviese que insistir un poco. Por suerte, no fue necesario, pues la muchacha no se veía en absoluto en desacuerdo. Hasta, podía apostar, parecía tan entusiasmada como él mismo con la idea. Husmear en los museos de noche, ¿qué mejor?
Al mismo tiempo que empezaba a moverse por el pasillo, le indicó con un ademán de manos que le siguiera. El guardia probablemente se encargara de caminar en círculos, según indicaba el sonido de sus pisadas. En teoría, sería fácil evitar encontrarse cara a cara con él si mantenían un perfil bajo y la linterna adecuadamente apagada—. Nos dirigimos a la bodega —explicó en voz baja, sin desviar la mirada del camino y concentrándose netamente en su labor, aunque sin dejar de vigilar de reojo a su compañera—. Hubo una exposición hoy, de Egipto. Pero los mejores tesoros siempre los guardan allí abajo —volvió a hablar, esta vez con genuino entusiasmo que no fue capaz de disimular. Era el motivo de su excursión "ilegal", presenciar por primera vez los maravillosos artefactos que por una u otra razón no mostraban abiertamente al público.

Como sospechaba desde un principio, se hallaban cerca. Bastó unos cuantos minutos de moverse en silencio por la oscuridad del lugar, para finalmente situarse en lo que sería el último tramo del recorrido. Faltan unas cuantas escaleras en bajada para llegar, y nada más—. Damas primero, si no es molestia —sentenció cortésmente, haciendo gala de sus actitudes de caballero ofreciéndole la linterna a la muchacha pelirroja para que, al pasar, no cayera de bruces por los dichosos escalones. No, eso sería realmente muy desafortunado.
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Re: Husmeando los corredores. [Priv. Azzuen Loughnan]

Mensaje por Azzuen Loughnan el Miér Oct 30, 2013 6:52 am

Con una sonrisa en los labios le observó invitarla cordialmente a ser su rehén. Bien, esto tenía la pinta de que iba a ser más divertido de lo que esperaba. Andar sola en un museo de noche normalmente la podría nerviosa aunque se obligara a hacerlo para enfrentar sus temores y satisfacer su curiosidad, pero con la guía de tan pintoresco personaje, pues realmente parecía más sacado de un libro o una obra de teatro que alguien real, se volvía más emocionante de lo que ya era. Contemplar algo que otros ojos no podían ver ya de por sí era genial, con explicaciones, aún mejor.

Con una pequeña reverencia se acercó un poco más a él, esperando “órdenes” y una vez el muchacho le hizo la seña, se apresuró en seguirlo, agradeciendo infinitamente que esos zapatos hicieran aún menos ruido del que hacía normalmente. Prestó atención a las explicaciones tratando de no tropezar con nada y manteniendo al mismo tiempo el oído atento hacia esos pasos. Por más que la linterna estuviera disimulada y vistieran de negro, no tenían los cabellos más oscuros y apagados del mundo..

Resistiendo el impulso de tomarle del borde de la remera para no apartarse demasiado ya que sólo los haría ir más lento, apretó un poco el paso y se dejó invadir por una expectación aún mayor al oír lo que verían. El antiguo Egipto siempre había llamado su atención mas había visto sólo una exposición y leído algo en los libros, por lo que la posibilidad de ver algo especialmente oculto era única y lo más seguro que irrepetible. Disimuló una sonrisa al notar la emoción en la voz del peliblanco y con docilidad asintió mientras se acercaban a la puerta de la bodega.

-Pareces saber mucho –musitó con un susurro, sin poder apagar la admiración que le causaba, era como si alguien le preguntara a ella sobre Irlanda y su historia. La bodega no se encontraba lejos y de hecho tardó un momento en caer en la cuenta de que el peliblanco se había detenido por lo que le rozó ligeramente el brazo al frenar, justo en la entrada. Milagrosamente la puerta se hallaba abierta y ante el ofrecimiento, contempló la negra abertura con algo de recelo. No era momento para ser temerosa y remilgada, con la de cosas que había hecho y, sin ir más lejos,  lo que estaba haciendo ahora, mas dudó unos segundos antes de tomar la linterna.

Con una sonrisa más segura de lo que realmente sentía, le dedicó a su guía una inclinación de cabeza antes de apuntar la luz hacia las escaleras y comenzar a descender, asegurándose, eso sí, de que éste se encontrara lo suficientemente cerca como para bajar sin tropezar. Cayera quien cayera, sería desastroso para los dos por lo que era necesaria mucha precaución Por suerte no era una de esas bodegas antiguas con escalones que rechinan, aunque sí pisaba con cuidado ya que se trataba de una escalera de madera y éstas, por más nuevas que fueran, tendían a hacer ruido. Finalmente, tras varios tramos de escalones, llegaron a una superficie lisa y con una expresión divertida, se giró hacia el peliblanco, devolviéndole su fuente de luz. -Creo que tú te ubicarás más que yo –añadió haciendo un gesto teatral para señalar la amplia sala donde se encontraban.

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Me disculpo por lo corto y lo terrible, estoy con exámenes y sobre que no me concentro para estudiar, tampoco para responder No encuentro el pen (?)
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Re: Husmeando los corredores. [Priv. Azzuen Loughnan]

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