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Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

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Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Shen Yang el Vie Sep 06, 2013 6:17 pm

El olor a mierda era insoportable, olía tan fuerte que cuando me acerqué a aquella alcantarilla sentí como un puñetazo en mis receptores nasales. Pero no podía quejarme, era yo, el que estaba en aquel lugar de mala muerte, lleno de gente totalmente diferente a lo visto en el centro de la ciudad. Era un criadero de ratas, la academia de la vida, seguro que si salías de aquel lugar no podías tocar fondo, porque ya venías de el.
Tapandome la nariz me acerqué a unos cubos de basura llenos, los cuales aparté de una gentil patada. Strike, cayeron todos y pude ver aquella parte de la pared, mohosa y sucia. Subí encima de la basura sin contemplamientos y pasé, nada de exquisiteces, ningun señorito me habia contagiado sus modales. Apoyando mi mano en la pared me agaché y metí la mano en un agujero del tamaño de tres ratas paralelas, (¿Metros? Aqui medimos con ratas), no tardé mucho en empezar a sacar el brazo lentamente. Conforme salia mi brazo parecia tener una especie de nueva extension. -Oh si, me dije mientras sacaba aquello tan bonito.

Alcé frente a mi aquel bate, hermoso, sucio pero hermoso. Ja, sentía aquello como un nuevo bastón de la injusticia que abriría el mar de la monotonía como si nada. Aquí llega el profeta, bastardos. Me lo puse encima del hombro y empecé a caminar saliendo de aquel oscuro rincón. Mientras andaba procuraba raspar mas de lo normal la suela, por si algo se hubiese pegado... No era un princeso, pero no me gustaba llevar mierda encima. Solté un buen escupitajo a mi derecha mientras caminaba altivamente, como siempre.

Has tardado, chino.

El escupitajo fue a parar frente a los pies de un chico. Era mas bajo que yo, un tatuaje en la cara, pelo corto y negro y mirada decidida. Tras el tres 'brodas' mas se juntaban mientras pasaba de largo. Sin decir nada seguí mi camino, ellos se unieron, sabían que tenían que hacer.

-¿Estan ahí, no?

Pregunté sin establecer contacto visual con el chaval, el asintió con un 'Si' y nos pusimos en marcha. Hoy tocaba recuperar algo que era nuestro y que estaba en manos ajenas, sucias y ajenas. No mostraba expresión alguna, parecía un jodido maniquí, pero por dentro me quemaba de impaciencia, por fin un día libre para divertirme a mi manera.


Última edición por Shen Yang el Vie Nov 22, 2013 8:14 pm, editado 5 veces
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Lucita Kent el Vie Sep 06, 2013 7:22 pm

Acababa de salir de mi primer día de trabajo en el antro, la noche había sido bastante movida, desde que entró un grupo de skinheads hasta que lograron echarles. Habían llegado con aires de prepotencia, pretendiendo ser los machos alfa de un nido de ratas, y resulta que las ratas se habían rebelado. Era bastante simple, habían visto a un grupo de asiáticos tomando un cacharro en una de las mesas y se habían liado a hostias con ellos, yo andaba en la barra sirviendo algo parecido al whyski, pero que podríamos traducir más verosímilmente a un garrafón aguado y con más mierda que alcohol. El caso es que los asiáticos no se quedaron precisamente haciendo ganchillo, cuando se levantaron me sorprendí al ver que el más bajo probablemente midiera 1'80, ¿acaso los chinos no eran bajitos? ¿dónde estaba Darwin para ver la evolución?. Total, que la pelea estaba ahí, como una herida en carne viva que supura pus, ya se habían cargado más de tres mesas cuando los seguratas lograron aplacarles lo suficiente como para echarles del local, y a la menda le había tocado recoger los escombros del huracán que había pasado, así que, en resumen, andaba de mala hostia.

Antes de salir, uno de mis compañeros me dio un machete, la gresca había sido hace poco y el camino de vuelta a casa se presentaba más complicado que los siete trabajos de Hércules, y como aún no era Hércules, ni mucho menos el dios Chuck Norris, lo acepté de buena gana. Era lo que tenían los bajos fondos, o te cubrías las espaldas o podías darte por muerto, la mejor representación humana del instinto animal, sólo los fuertes sobreviven. Así que me encaminé a mi casa, con el machete enfundado bajo la chupa de cuero y con cara de malas pulgas.

Doblé la esquina, y accedí a un callejón más ancho que daba a un solar, me di cuenta de que varios de los skins que anteriormente habían asolado el bareto se congregaban en la calle. A unos pocos metros, los asiáticos esperaban como leones enjaulados a que iniciara la guerra, y yo decidí que iba a dar media vuelta y tomaría otro camino, si se querían matar, que lo hicieran ellos solos, menos ratas de alcantarilla a las que soportar.

La mala suerte se apoderó de mi noche, porque según me daba la vuelta uno de los skins me agarró del brazo.

— ¿Qué pasa preciosa, no te unes a la marcha? — le escupí en la cara y se rió — No te preocupes, que vas a ser mi premio para cuando acabemos con esos chinos de mala muerte.

"Otro que no tiene ni media hostia" pensé. Y según me atraía violentamente hacia él, saqué el machete y le atravesé el antebrazo de una estocada. El skin soltó un grito desgarrador, y ese fue el detonante de la pelea, de repente, ambas bandas se enzarzaron en una guerra de la que en un principio yo no era partícipe, pero mira, lo mismo ayudaba a los chinos, la adrenalina volvía a fluir a la velocidad de la luz por mis venas y el machete cortaba la carne como si se tratara de gelatina. Aspiré el olor a óxido y sangre que emanaba mi arma, deleitándome con el aroma de la lucha y avancé unos cuantos pasos.

— Venga, a repartir hostias de dos en dos hasta que sean impares — me dije a mí misma.


Última edición por Lucita Kent el Vie Sep 06, 2013 11:28 pm, editado 1 vez
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Shen Yang el Vie Sep 06, 2013 8:21 pm

Solamente cinco, teníamos los huevos bien puestos, mas nos valía con ellos pares. No dudaba de nuestra habilidad a la hora de luchar, solamente dudaba de sus cabezas llenas de mierda. Eramos dos asiaticos, dos chicos de raza africana y un caucasico que se le veía dudoso, al cual le temblaba el labio inferior intentando aparentar rudeza. No era quien para darle un buen consejo y mandarlo a casa a mamar teta. Ibamos bien preparados, ¿Pero para que? Ibamos a pelear, jardín secreto, como esos dibujos franceses que repartian hostias a diestro y siniestro ¿Contra quien? Contra unos maniquies homosexuales, skinheads o algo asi... ¿Para que? Bien, ellos tenían algo nuestro y queríamos recuperarlo. Aquellas bolas de billar no respetaban la propiedad ajena y habían empezado a causar estragos en mi ausencia como si fueran suyas mis tierras, lo que no sabían es nadie mea en tierra de principes, y en mi principado el impuesto lo pagan con dientes. Pronto se nos unieron tres chicos mas, esta vez nos reunimos antes de empezar a liarla parda.

Mirad, esto es simple. Llegamos, observamos y actuamos. Son demasiados los cabezas rasuradas, asi que cuanto antes nos larguemos mejor.

Dije aquello mientras miraba con una mirada inquisidora a los duros de mollera. Si se buscaban problemas de los buenos podía afectarme a mi de una mala manera. Los antibandas habían estando dando por culo ultimamente y si pactaban algo con un detenido no tardaría mucho en caerseme el pelo. Era lo que tenían los grupos improvisados, te son leales solo si les gritas como putas y les prometes parte. El maldito caucasico estaba temblando como vibrador industrial.

Vete a casa.

Fue lo unico que dije, yo no gastaba tiempo en discutir. Tras eso le di la espalda y empece a caminar con el resto. Pronto nos alcanzó y se puso a nuestro lado tambien. El se la estaba buscando. Maldito Edward Cullen, ''Al menos llevate a uno''. No me dió tiempo a mandar a tomar por culo al niño. Empecé a escuchar gritos... de pelea. Es mas, lo olía. Demonios, ¡orgía! ¡Party Hard! ¡Gresca! Empezamos a correr hacia el lugar. Dejé raspar el metalico bate contra el suelo mientras corría, emitiendo un sonido bastante peculiar. Oh si, no era como una trompeta de guerra pero algo era.
Al girar la esquina... vimos el paraiso. Eran los calvos, bastantes calvos, me entraron ganas de jugar a Whack-a-mole cuando vi aquello. Pero...¿Que jardín secreto pasaba? Había un montón de paisanos partiendose la cara con ellos. La habían organizado sin nosotros. Bastardos, chinos egoistas. Mire a mis chicos y asentimos fuimos a por un calvo en concreto, ya conocíamos su cara de antes. Lo arrastramos entre cinco mientras tres se quedaban en la fiesta.
Rapidamente empezamos el interrogatorio, no había tiempo que perder. Aquello que buscabamos lo podía tener cualquiera y la pasma podía llegar en cualquier momento, no podíamos desperdiciar la ocasión.

-¡Habla, saco de mierda!

Dije propinandole un golpe en la costilla con el ''cipote'' del bate. Seguidamente se lo puse en la cara mientras esperaba que recobrase el aire para que nos escupiese a los pies. Le llovieron como cientos de patadas inmediatamente, no había piedad con el calvo, pobre Don Limpio, no iba a haber mas lejía por la falta de figura publicitaria. Mientras hacía aquello me sentía nuevo otra vez, respiraba aquel hedor como si fuese el mas puro aire del mundo, era como si la lluvia bajase para limpiar mis heridas. Volvía a las andadas y lo hacia de titular. Mi compa le piso la cabeza con desmesurada fuerza.

Abla o k ase

El jodido negrata que se quedo con nosotros se bajó la cremallera. Suficiente para terminar con aquel cerdo. Pronto empezó a gritar algo que nos puso... ''cachondos''.

¡Sansón!¡Lo tiene,,, Sansón!

Nos miramos entre todos y echamos a correr como perros de caza hacia la gresca. ¿Sanson estaba presente? Nos había tocado el gordo, el jodido premio gordo. Les dimos por culo a unos cuantos al impactarles por la espalda, había que encontrar a Sansón, nos lo ibamos a pasar de puta madre.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Lucita Kent el Vie Sep 06, 2013 10:18 pm

Y ahí andaba yo, en un campo de nabos, en un campo de nabos con los cojones bien hinchados o ya reventados. Me paseé por el circo de los horrores, vi a un par de tíos tirados en el suelo, sus jetas parecían un cuadro de Pollock, si hubieran tenido otro orificio más por donde expulsar sangre podría haberme montado una fuente de vino, arte conceptual o alguna mierda de esas lo llamaría. Les registré con todo el descaro del mundo, no llevaban mucha pasta pero algo tenían, podía ir ahorrando, debería haber empezado a hacer esto antes, era más fácil sacarles la pasta a estos tíos que pedirle la paga a mi madre. Me levanté, joder, seguían habiendo un montón de skinheads, se suponía que los que se reproducían como conejos eran los chinos y no ellos. Daba igual, la sangre seguía bullendo imbatible por mis venas y sentía la necesidad imperiosa de complacerla con más cabezas rapadas en mi lista RIP, que no VIP.

Seguí avanzando, y las hostias volaban de acá para allá, alcé la vista hacia el horizonte y vi a cinco tipos llegando a la escena a lo Reservoir Dogs, corrijo, de repente echaron a correr como si les hubieran metido un petardo en el culo, iban más rápidos que Buzzlightyear los cabrones. "¿Y estos ahora con qué grupo vienen?" me pregunté, esto parecía una fiesta descontrolada, solo que en vez de borrachos moribundos veías moribundos a secas. No perdí más tiempo en mis complejas divagaciones, un tipo se acercaba a mí a toda hostia con el brazo en alto y un puño americano de regalo, le esquivé con facilidad, el muy inteligencia suprema iba chorreando sangre por todos lados y todavía quería recibir más, pues hala, a la lista RIP, le clavé mi hermoso puñal en el estómago y cayó al suelo presa del dolor... si es que no estaba muerto, claro.

Me terminé de encender, ya no sé si era bueno o malo, pero la pelea me excitaba, probablemente más de lo que debiera para pertenecer a un grupo social con una salud mental estable, pero me la sudaba todo, aquí había que ganarse un nombre para ser respetado, y eso no se lograba precisamente mediante el discurso, aquí lo único que funcionaba era el miedo. Claro, eso lo digo yo, que soy una pobre desgraciada en medio de una pelea de machos, pero me consolaba saber que probablemente tuviera más cojones que todos los que estaban allí juntos.

Uno de los chinos me vio, parece ser que captó que iba más o menos de su lado y me hizo un aspaviento con la cabeza para advertirme de que tenía a otra bola de billar en mis cercanías. Me di media vuelta y ví a una masa de músculos detrás mío, si hubiera llegado a tener algo de pelo hubiera pensado que era el hermano albino de Hulk, tenía hasta más tetas que yo, ese tenía el campamento montado en un gimnasio o mínimo se trincaba un bol de esteroides con leche todas las mañanas porque no era normal.

— ¿Quién es esta zorra? — preguntó con una voz gutural, uy, qué miedito. Algún gilipollas de los suyos le dijo que era la camarera del antro del que les habían echado, primera noche y ya me habían echado el ojo, menudo éxito, de aquí a Hollywood. Me reí internamente. — Pues dejaos de mariconadas y atrapadla, se va a enterar el cabrón ese de quiénes somos, nadie echa a la banda de Sansón de un bar. — La noche se volvía más y más en mi contra, fantástico, qué alegría, qué alboroto, Sansón y su ridículo nombre se largaron en dirección a los Reservoir Dogs, ni siquiera me dirigió una mirada, como si yo fuera un mosquito molesto y nada más, y en su lugar vinieron tres de sus putitas para acogerme en sus alcobas. Pues qué bien, pero a mí el papel de Julieta no me pegaba para nada, si querían guerra... patada en los cojones, así era el dicho ¿no?.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Shen Yang el Miér Sep 11, 2013 5:08 pm

Perros de caza sin ladridos. Eramos silenciosos y a la vez eramos los que mas atención llamaban. Aquellos calvos se pusieron alerta cuando nos vieron, menos mal que aquellos chinos nos cubrían la espalda sin querer. Nada mas ver a Sansón la formación de pentagono que llevabamos se desestructuró. Sus gorilas personales aparecieron frente a nosotros. No tarde nada en quitarme a dos de encima. Cual película de Bruce Lee arremetí contra el pecho de uno con una patada lateral para seguidamente parar el rodillazo de uno con el bate. Si, se escuchó lindo aquel crujir de articulación y ese gemido de dolor. Le dí a ambos una patada barredora directa al talón de aquiles y fuí directo a por el calvo. Obviamente, los míos también supieron deshacerse de sus calvos personales. Menos el jodido caucásico, tuvo que ayudarlo uno de los jodidos negratas. Seguimos y mientras nos acercabamos a Sansón empecé a disminuir la marcha, los mios siguieron corriendo para encargarse del resto.

Jodido Sansón, era el bulto mas grande de todos aquellos bultos. Era tan grande que si tuviese perfil en redes sociales su foto de perfil ocuparía toda la jodida pantalla. Mierda, aquel calvo alelado nos la había jugado. Esta era nuestra oportunidad para enseñarle que nadie podía meterse con lo que el llamaba ''Niños de la parte baja de la calle''. No eramos de aquellos críos que se la pasaban fumando mierda de conejo y soltando tacos baratos, nosotros hacíamos honor a la palabra 'Alborotador'. Pero aquel calvo no nos había tomado en serio y se había apoderado de algo nuestro. Ya habíamos tenido un par de encontronazos con el pero no directos, simplemente meamos en sus pertenencias... por así decirlo.

¡Calvo! ¿Te acuerdas de mi? El de ''Dar y recibir''.

Al escucharme se levantó apartando a su putita personal. Se le dibujó una jodida 'M' en aquella frente que terminaba en la nuca y su sonrisa de bobalicón se borró. Aquel hijo de puta no pensaba racionalmente, rapidamente se llevó la mano a la chaqueta, y yo sabía lo que iba a hacer. Iba a hacerme aparecer en el periódico como una víctima mas de la 'Sangrienta reyerta perpetrada por bandas rivales'. Nada más sacó aquel pequeño cañoncito se vió mi figura posicionarse cual atleta y lanzar aquel bate de beisbol que atravesó silbando toda aquella distancia. Y certeramente le dí en toda la mano, haciendo que soltase un pequeño grito de dolor acompañado de unos cuantos tacos y como no, se le calló aquel arma de fuego. No se si quería asustarme o directamente matarme pero no quería comprobarlo.
El calvo fue a recoger su pistola y... ahí apareció. El jodido caucásico, el también tenía cuentas pendientes con Sansón. No tuvo miedo esta vez, cual jugador de futbol americano recogió y desapareció corriendo como gordo tras Doritos. Empecé a caminar apresurado hacia el maldito gigante mientras los demas terminaban la faena con los suyos. Pero algo chocó contra mi, un jodido calvo derrumbado. Me pilló desprevenido y mi torso giró lateralmente. Mi vista se posó en el, en un instante y cuando fui a levantarla vi algo que no olvidare.

Entre tanto calvo y asiático, ajena a nosotros, una silueta parecía bailar con una corona de llamas. Abrí los ojos de par en par, no, no era ''una'' de los calvos, lo supe porque zurraba a un par de zorras. Tragué saliva y cuando fuí a dirigirme hacia aquella belleza recordé para que demonios habíamos venido.
Giré la vista y no tardé en empezar una acometida contra Sansón. El gordo empezó a correr mientras yo... estaba admirando aquello, joder, malditas mujeres, hechiceras del diablo. Miré mi bate tirado y no pude evitar soltar un taco al tener que renunciar a el y unirme a mi particular amigo en la persecución de la lotería, en este caso el gordo se nos escapaba, jodido Sansón.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Lucita Kent el Miér Sep 11, 2013 6:38 pm

Ni siquiera sé cómo lo logré, pero las tres zorras que me había envidado Sansón lloraban como infantes en el suelo.  Supongo que mi adiestramiento en el arte del esgrima japonés había dado sus frutos, habían bailado como patos mareados alrededor mío, creyéndose los gallos del corral, se sorprendieron un poco cuando esquivé el primer y torpe embiste de uno de ellos y se lo devolví con un tajo en el estómago producto de una magnífica maniobra de kendo, a estas alturas ya me consideraba un genio de la lucha. Para cuando el segundó cayó al suelo de una patada en la barbilla el tercero ya comenzaba a recular. Maldito bastardo, había venido con aires de grandeza y ahora estaba a punto de mearse en los pantalones, agité de un movimiento el machete para escurrir la sangre que inundaba la hoja y ya de paso provocarle una diarrea a mi contrincante. Y sin pensarlo me lancé de un par de zancadas hacia él, quería terminar con esta mierda cuanto antes, me había metido en serios problemas y ahora tenía que solucionar las cosas de una manera poco grata... o tal vez no. Alcé el brazo tanto como pude mientras la distancia que me separaba de aquel marica disminuía en cuestión de segundos y le ensarté el machete en el hombro, gritó como una perra apaleada, sin embargo tuvo sus cojones, el tipo sacó inesperadamente una navaja e hizo el mismo movimiento, clavándomela entre el hombro y la clavícula.

— Hijo de puta — susurré desgarradoramente, di un paso hacia atrás y le encajé un puñetazo en la mandíbula — púdrete bastardo — le escupí una vez se derrumbó en el suelo.

Me quité la navaja del hombro, mi preciosa chupa de cuero estaba hecha mierda y la sangre comenzaba a manar, empapando mi ropa y mi piel, menuda mierda, pero desgraciadamente no tenía tiempo para preocuparme de eso.  Me levanté y miré a mi alrededor, lo justo para ver que dos de los Reservoir Dogs se habían dado el piro para dar alcance al gordo enorme de Sansón, durante la lucha había podido observar que uno de ellos, el del pelo color... ¿rubio? llevaba un bate que ahora estaba tirado en el suelo, lo recogí. ¿Qué cojones era aquello?. Se suponía que era un bate, pero las dimensiones y la mierda que llevaba encima lo asemejaban a una maza. Pesaba lo suyo el maldito artilugio, aquel chino debía de tenerlos bien puestos para defenderse tan bien con semejante arma.

No lo pensé más y salí disparada detrás de aquellos dos, no, no soy ninguna monjita de la caridad, bien podría haberme ido a mi casa, porque lo que quedaba en aquel solar eran los vestigios de una matanza, pero Sansón conocía el bar donde trabajaba, y sus perras domadas también, si le dejaba escapar hoy, mañana podría darme por muerta... y sin trabajo. Tenía que asegurarme de que acababa enterrado en un contenedor con un palo metido por el culo, para hacer la gracia, y de momento esos dos matones eran lo único que tenía para salir victoriosa en mi reyerta personal.

Ahora la que llevaba el petardo metido en el culo era yo, porque corría como una desgraciada por el callejón por el cual se habían metido aquellos dos, por suerte no había salido tarde y les vi al fondo, Sansón seguía ocupando un espacio considerable en mi rango de visión, pese a que les sacara unos metros al par de chinos, maldito cerdo sobrealimentado. No me quedó de otra, tenía que colaborar en el pacto indirecto que tenía con los Reservoir Dogs.

— ¡Eh hijos de puta! — grité con todas mis fuerzas, tenía que decirles algo que llamara su atención lo más mínimo, y en los bajos fondos, tienes que hablar el idioma de los bajos fondos para que te escuchen. Siguieron corriendo pero se contorsionaron para ver quién cojones les estaba gritando desde detrás, y ni siquiera esperé, lancé el bate con todas mis fuerzas y... strike, el chino del pelo rubio agarró el arma, pareciera que tenía una extensión del brazo porque hizo un ágil movimiento y siguió corriendo como un diablo en pos de su objetivo. Joder con los chinos, tienen sus cojones sí, y aquel en particular despedía un aura de rata de cloaca muy superior a la de sus compañeros, así que pensé que el tipo haría bien su trabajo, encima estaba cañón, me reí.

Seguí corriendo detrás de ellos, y en el cruce con otro callejón me topé sorpresivamente con otro de los que debían de ser del grupo del chino cañón. Un tipo caucásico que se desplazaba como si anduviera medio borracho, estaba acojonado el cabrón... pero llevaba un arma.

— Eh tú, ayúdame — le ordené, si daba un disparo y acertaba, Sansón se iría a su particular infierno antes de lo previsto y yo me quitaría el marrón de encima con más facilidad. No me respondió, seguía temblando, le observé de arriba a abajo y acto seguido le arranqué el arma de las manos — Maldito maricón, si no tienes los huevos para pelear, no te metas donde no te llaman — y lo decía yo, que había sido la primera en meterme en camisas de once varas.

Alcé ambos brazos con el arma a cuestas, el dolor en el hombro se acentuó de tal manera que temblé por un segundo, pero me mantuve firme, el dolor me mantenía la mente despejada y era la prueba más fehaciente de que seguía viva y con un humor de perros. Cuando confirmé la distancia y me aseguré de que los chinos estuvieran más o menos a salvo de la trayectoria, bum, disparé, el retroceso me hizo dar un par de pasos hacia detrás y cuando alcé la vista pude ver cómo Sansón estaba parado y se tocaba el brazo, no sé si llegué a darle de pleno, pero al menos había logrado ganar algo de tiempo. Tiré el arma al suelo y eché a correr nuevamente, dejando al caucásico y su pistola detrás, cuando vi que aún así Sansón reanudaba la huída. Me sentía ya en mi salsa, con el corazón desbocado por la adrenalina, y quería ver a aquel gordo déspota hecho mierda.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Shen Yang el Sáb Sep 21, 2013 11:53 am

¡Corre Forrest, corre! Chaval, el gordo para estar tan gordo como estaba corría para salvar su vida. Casi resbalo con la mierda que había por aquellos lugares por lo que mi colega me sacó unos cuantos pasos pero Sansón seguía siendo visible hasta desde un avión por lo que no hacía falta preocuparse. ¿O si? A un par de manzanas mas allá estaba como... la madruiguera de calvos, y estos eran moteros. No se si tenían alguna relación pero... Calvos y calvos. Supongo que serían paisanos o algo, los calvos se ayudan entre si, you know... Bueno, no quería parar a pensarme en lo que podía suceder si el calvo llegase a donde quería llegar. Así como el que mas empecé a recobrar la velocidad, pero jardín secreto, escuche como alguien se metía con mi madre. ¿Quería cigarrillos ahora o que demonios? Giramos la cabeza tanto el como yo y ví la melena de fuego otra vez. Joder, caí hipnotizado otra vez, ¿Acaso fume algo antes de empezar esto? No creo.

Me sacó de aquel estado en el que me veía bobo un silbido muy familiar. ¿Alguna vez has tenido un sueño donde aquello que mas quieres desciende del cielo? Pues se cumplió. Aquel bate volvió a papá y papá lo agarró como si fuese un receptor de futbol americano. El estadio se pone en pie y... ¡El rubio lo caza! Mire a ambos lados ¿Iba a por Sansón o me olvidaba de el y socializaba con aquel bombón? Argh, dios. Menuda cabeza la mía, a veces me preguntaba si se me estaba pegando la idiotez de Caleb. Si, así se llamaba el bastardo mas fiel que tenía. Al cual empecé a seguir, no sin antes mandarle un beso a aquel pivón y retomar la persecución. Cada zancada que daba era una explosión de potencia, estaba harto de aquel juego, quería coger lo mío y desaparecer de ahí antes de que el día terminase coloreado rojo y azul. Los maderos no tardarían mucho en llegar. Sansón empezaba a perder velocidad y Caleb y yo podíamos escuchar sus podridos pulmones clamar por un tiempo muerto.

¡Eh! ¡Los Big Mac's no te han hecho ningún favor, calvo!... ¡¿Que cojo-?!

Mientras gritaba me interrumpió un disparo, ¡Caucásico de mierda! Con una leve mirada pude ver como aquel caucásico se meaba en los pantalones sentado en el suelo y... Bum, me enamoré de quien había realizado aquel disparo, quizás. No sabía distuinguir el amor de otras cosas.

Gracias a aquello Sansón se paró gritando como a quien se le va el Wi-fi en pleno tema, intentó retomar la carrera pero un Caleb furioso y el menda le calleron encima embistiendolo. El gordo calló, y nos sentimos como leñadores, solo que no llevabamos camisas horteras y eramos mas sexis, quizás... Bueno, no tardamos mucho en inmovilizar a aquel cerdo que se removía. No tuvimos paciencia, no le interrogamos. ¡Bang, Bang, Bang! Lo violamos a base de golpes, el jodido era grande y tuve que usar el bate a forma de estoque y sin detenernos a ver su cara, ahora transformada en una obra de arte contemporanea empezamos a buscar en los bolsillos palpando y metiendo las manos.

Tío, que asco

Caleb encontró un preservativo usado y no pude evitar carcajear mientras buscaba con mas nervios que el que juega al buscaminas. Iba a despertarlo a golpes para preguntarle donde estaba aquella jodida cosa cuando Caleb alzó la llave por encima de su cabeza. Tarararaaaa... la música del Zelda sonaba (?). Mientras Caleb sonreía y mostraba aquella hilera de dientes mal puestos y mas chillones que un Pikachu tomé aquella llave como quien dice ''Mi tesoro''. El chico dejó de sonreir, yo también y encarandome a Caleb no dudé en ponerlo en su lugar.

-Yo guardaré esto mejor.

Ahora solo faltaba que nos largasemos. Iba a seguir el protocolo normal, pero... giré el rostro buscando ver una vez mas aquella melena ignea, una sola vez mas. La llave estaba en mi bolsillo, pero aún así, no me sentía realizado, tenía que verla una vez más.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Lucita Kent el Sáb Sep 21, 2013 7:39 pm

Parece que mi pacto con los Reservoir Dogs se había llevado a cabo con rotundo éxito. Había seguido en mi carrera detrás de aquellos dos tipos, y para mi sorpresa el disparo que le había regalado a Sansón permitió que los chinos le alcanzaran. Me reí del gustazo al ver cómo de hostia en hostia y tiro porque me toca, Sansón terminó como una obra de arte abstracta y... con mucha sangre alrededor, todo hay que decirlo. Qué cracks, no le habían concedido ni medio segundo de respiro al gordo, que ahora yacía inmóvil en el suelo. Uno de los tipos comenzó a registrarle, y según me iba acercando vi cómo le tendía una llave al chino cañón.

Parecían tener ganas de no permanecer mucho más tiempo ahí, lógico, acababan de dejar medio muerto al gordo después de librar una cruzada en el solar. La pasma ya debía de estar al tanto de la movida y pronto comenzaría la caza de brujas. Recorté la distancia por completo, uniéndome a aquel par de diablos que parecían haber conseguido su objetivo, al igual que yo. El macho alfa, digo... el rubiales, giró el rostro para observarme, y tanto que lo hizo el cabrón, me pegó un descarado repaso de arriba a abajo. El tema es que yo no me quedé atrás, porque le respondí con la misma mirada desvergonzada y me deleité repasándole de la cabeza a los pies, ea, para alegrarme la vista, sí señor, porque sí, estaba cañón, definitivamente, y la situación era un tanto... ¿cómica?, parecía una batalla de miradas láser, like a power ranger fuck yeah. Observé al maldito gordo tendido en el suelo, medio muerto, y le di una patada para comprobar que estaba inconsciente, bueno, seré sincera, me había quedado con el gusanillo de darle una buena hostia, aquellos chinos no me habían dejado ni el postre. Cuando comprobé que todo estaba en orden volví a fijar mi vista en aquellos dos, está bien, la fijé en el chino cañón, pero joder, tenía un sex appeal un tanto irresistible.

Di unos cuantos pasos, rodeando a aquellos dos, como si fuera una maldita perra que está tanteando el terreno, el amigo del chino cañón balbuceó alguna guarrada, bueh, ya estaba acostumbrada a esa clase de comentarios, le eché una fría mirada y me dirigí al macho alfa.

— Parezco tu genio, Aladdin, te devuelvo el bate... consigo que alcances a ese cerdo... — señalé a Sansón — ¿cuál será mi recompensa? — le pregunté con un tono de voz sobrado — Si no hubiera sido por mí no hubierais alcanzado a ese desgraciado, o le hubierais pillado tarde — en realidad creía que aún así se las podrían haber apañado, pero mínimo había recuperado su bate gracias a mí, y se había podido cargar con facilidad a Sansón gracias al bate, ¿por qué no hacer que el chino estuviera en deuda conmigo?, algo de partido le podría sacar. El amigo se comenzó a reír.

— Ey Shen, esta pelirroja se cree con el derecho de pedirte favores — le dijo al rubiales, el tal Shen, como si de un chiste se tratara. "Favor el que te gustaría que te hiciera, gilipollas" fue el único pensamiento que le dediqué al amigo. El tal Shen me dedicó una sonrisa ególatra, y yo le respondí del mismo modo.

A lo lejos se escuchaba el rugido de motores en marcha, no era la pasma, la pasma siempre se hacía sonar con sus estruendosas sirenas. "¿Motos?" pensé, el sonido ensordecedor me hacía pensar que así era, ¿pero de dónde provenía?. Sin saber por qué, noté un escalofrío de adrenalina en el cuerpo, comenzaba a pensar que tenía un sexto sentido para olerme las peleas a kilómetros, ¿otra más?. Tampoco es que me pareciera mal, pero... el dolor de la herida que tenía en el hombro se había intensificado demasiado, levanté discretamente la solapa de mi chupa de cuero y me sorprendí al ver cómo la sangre seguía saliendo y saliendo, tendría que encontrar algo con lo que taponar la herida, no me apetecía acabar muerta en una calle de mala muerte, si moría, que fuera a lo grande.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Shen Yang el Sáb Oct 12, 2013 4:30 am

Busqué inmediatamente aquel ente ajeno a este mundo. No era un ángel, porque al caminar todo sucumbía a su paso. No era un ángel, porque ellos al parecer tienen compasión, esta te castigaba solo con mirarla. No era un ángel, porque directamente era el fuego en persona. No era un ángel... y no lo sería nunca, porque posé mis ojos mas de la cuenta encima y... empezó a interesarme. Aparté la mirada de ella lentamente, no quería devorarla con la vista, era algo muy vulgar. Aparté la vista para ver algo mas horrendo; la cara de Caleb. Este también observaba a la chica embobado, ya casi se le olvidaba de que acababamos de lograr, aparte de atraer a los maderos y la furia del Clan de los Calvos. Debíamos desaparecer, ese era el plan. Eramos ninjas, o eso pretendía que fuesemos. Contemplé al maldito calvo forzadamente, la pelirroja empezó a caminar a nuestro alrededor y como Ulises que se ató para contrarrestar el canto de la sirena yo tuve que admirar aquella obra de arte abstracta sin una pizca de pelo.
Sentía su presencia, depredadora en esencia. Caleb hizo honor a su origen y soltó una guarrada, clásico. Cabello de fuego no contestó, se puso por encima, neutralizó a Caleb. Y por primera vez escuché aquello que llaman voz. Pero no lo oí, y reitero, escuché...

Al parecer también quería sumarse un tanto. La verdad, había sido util, y aquel hilo de sangre quedaría feo sin una recompensa. Pero... ella realmente se había divertido, ahí tenía su recompensa. Pero escuché a mi pequeño llorar, ah si, ella me había devuelto a mi pequeño. Y no el maldito eslavo. No entré en meditación, ya lo tenía claro. Aunque Caleb quisiese traducir, la pelirroja le volvió a neutralizar. Música para mis oidos que alguien hiciese callar a aquel idiota. Le regalé una creída sonrisa a ella, me sentí correspondido. La misma cara de la moneda.

Le dí la última patada al gordo. Los rugidos de aquellas motos baratas empezaban a resonar junto a las sirenas, estas ultimas sonaban mas distantes. Miré a aquella chavala, parecía ya haberlo intuido. ¿De donde había salido? Me tomé el privilegio de dudar de su procedencia y moralidad, pero no de su actuación. Mis afilados ojos captaron de lleno aquella herida. Era fea, mas que un topless de canciller alemana. Las motos ya se sentían cerca. No parecían muchas, pero si multitud. Me posicioné a un lateral de Cabello de fuego. Sin duda le debía algo, pero había que hacer algo con esa herida. Me quité mi impoluto y suave gorro y se lo lancé. ''Aparta lo de encima y haz presión con esto''... quise decir, pero creo que ella entendería para que se le lo lanzaba.
Acto seguido me llevé ambos indices a los labios inferiores para soltar un silbido prodigioso, casi como de pastor experimentado, nivel: dios de la ganadería.

Tengan miedo calvos, somos como cucarachas

Nada mas decir aquello enfilaron el largo callejón hacia nosotros. Ya está, solamente quedaba largarse de ahí. ¿Pero que dices, Shen? Si, así era. Ante aquel silbido se asomaron decenas de niñatos y no tan niñatos con pedruscos y otros objetos. Que hicieron a los calvos un pasillo peor que el de las Termópilas. Cabe decir que ninguno de aquellos calvos llego a nuestra posición. Caleb se reía, los demas se ensañaban con los calvos, uno no podía sobrevivir en lo mas bajo. Tenías que hacerte el Rey de la Colina de la mierda si querías ver al otro lado. Y toda aquella mierda, que sostenía piedras y no sabía deletrear su nombre, por mucho que me costase aceptarlo, eran fieles. Porque la palabra confianza no se mencionaba, pero ahí estaba, como el aire.
Empecé a caminar hacia una de esas malditas motos, la rueda aún giraba y los señoritos habían dejado hecha una piltrafa al piloto mientras le quitaban sus pertenencias. Levanté aquel trozo de chatarra, había cabalgado sobre cosas mejores, pero había que atenerse a lo que se tenía. Arranqué y me acerqué lentamente a la ''heroína''.

Suba, su majestad.

Dije en un tono seco mientras veía a Caleb recoger mi bate y desaparecer en las tinieblas. Habría reunion mas tarde, pero ahora me importaba más aquella femina. Que por cierto... no era un ángel.

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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Lucita Kent el Miér Oct 16, 2013 8:55 pm

El chino no habló mucho, no lo necesitaba, su porte a simple vista era desenfadado, pero el halo que envolvía a aquel tipo era, probablemente, como el de un león. Un león que siempre está al acecho, pero que se pasea por la sabana libre, descontrolado, nada podría pararle en lo que se propusiera, eso lo capté en cuanto posó su mirada sobre la mía. Salvaje, indómito... en resumidas cuentas, un tipo interesante. Caminó hasta colocarse a mi lado, sus pasos demostraban una actitud desafiante y sobrada, pareciera que miraba a los demás desde las alturas, como si fuera un gigante, me lanzó su gorro.

Lo agarré al vuelo y limpié como pude la herida, presioné durante un rato para que la sangre coagulara y dejara de salir, un escalofrío recorrió mi columna vertebral cuando sentí el dolor nuevamente. Esbocé una sonrisa cuando un ligero mareo invadió mi cabeza, ¿para qué quería drogas? una herida en el hombro y ya empezaba a ver en colores fosforitos. Una vez me recompuse sostuve el gorro con el tirante de mi sujetador, fin del asunto y... pobre gorro, era bonito.

El sonido de las motos se iba acercando, y el ambiente parecía tornarse tenso, el silencio antes de la guerra. Pero no, aquel chino escupió un silbido, y como buen flautista de Hamelin, las ratas salieron de todos los escondrijos, y he de decir que aquí, en este lugar, otra cosa no habrá sino más que ratas. El escuadrón estaba completo, un sinfín de seguidores asomaron armados, con barras de metal, pedruscos y a saber cuántas más mierdas. Y pese a que la caballería se acercaba bajo el himno del rugido de aquellos motores... la infantería era más numerosa, de lejos. Ni uno de los calvos llegó a tocarnos, parecíamos los dioses del Olimpo que observan divertidos desde arriba el devenir de los mortales.

El chino se acercó a una, ahora, desvencijada moto. La irguió de un ágil movimiento y la arrancó. Se dirigió hacia mi, invitándome a montar, oh sí, mi momento de princesa Disney. En cualquier otro caso probablemente hubiera mandado a donde cristo perdió el mechero al tipo, pero éste despertaba en cierto modo mi curiosidad, así que me acerqué y monté impulsada de un pequeño salto, una pena no poder conducir aquella moto, la última vez que lo hice me quedé con ganas de más, pero supongo que había que dejar que el rey se marchara como dios manda.

Las ratas comenzaron a desperdigarse con tal sincronización que solo pude pensar dos cosas: una, que el chino era verdaderamente el flautista de Hamelin, o dos, que esto era una jodida secta. Me reí, tampoco es que me importara tanto, ni era rata ni sectaria.

Arrancó sin avisar, la rueda delantera se levantó unos centímetros y me aferré a su cuerpo con el brazo derecho mientras utilizaba el izquierdo para comprobar la herida, que curiosamente iba mucho mejor. Salimos bajo el sonido de un tubo de escape destartalado, pero aún así yo creía que nos veríamos como los fucking reyes de la selva. Enfilamos una calle un poco ancha, no sé a dónde se dirigía el chino, pero estaba emocionada, hacía tiempo que no montaba en moto y el viento agitando mi cabello después de una movida como aquella era una sensación casi tan placentera como fumarse un cigarrillo después de echar un polvo. El chino aceleró, y casi a la altura del primer cruce la moto emitió una especie de chirrido y se fue parando poco a poco, nos quedamos estancados, él se apoyó en un pie y yo me bajé, ¿algo que decir? claro que no, no hacía falta, le di un par de patadas, el tubo de escape se cayó pero la moto volvió a arrancar. Y luego dicen que la violencia no sirve de nada... ¡ja!. En el momento en el cual me iba a montar vimos un coche doblando la esquina, la luz roja comenzó a parpadear, ¿una discoteca ambulante? una sirena comenzó a sonar... casi, un coche de la pasma que venía en nuestra búsqueda, el chino se había llevado una de las motos de los calvos, supuse que la bofia nos había visto echando patas y decidieron seguirnos, un solo coche, qué pena...

La fiesta no termina, chino — le dije dedicándole una sonrisa maliciosa, y me senté en la moto, esta vez de espaldas a él apoyándome en el sutil respaldo del vehículo — arranca — me iba a terminar divirtiendo como "copiloto" de aquel destartalado jamelgo. Ya era hora de llevarme la diversión.

No se hizo esperar, el rugido de la moto parecía más potente con el manillar en sus manos, volvió a levantar la moto al arrancar con tanta violencia, salimos disparados, esta vez la moto parecía cumplir nuestras espectativas, íbamos a toda hostia, mi pelo cubría todo mi rostro, parecía el jodido Bob Patiño. El chino aceleraba por momentos, ¿se le iba la pinza o qué? Bah, mejor, porque la poli nos iba ganando terreno, sin embargo ahí estaba yo, mirándoles con ganas, esbozando una sonrisa que de verme cualquiera hubiera pensado que merendaba coca.

Por suerte, había cogido del suelo el tubo de escape de la moto, ¿qué iba a hacer con él? sabía lo que iba a hacer pero... dependía en cierto modo del rubiales. Seguimos avanzando, la sensación era... tóxicamente placentera, sentir la adrenalina, la velocidad... el chino continuó a lo suyo, llegando al fondo del siguiente callejón se desvió violentamente, la moto derrapó, tuvimos que apoyarnos ambos con el pie para no irnos a tomar por culo, pero salvamos el brutal movimiento, la poli no desistía, el coche derrapó también, y seguimos avanzando, una curva más, necesitaba una curva más porque el puto coche seguía recortando la distancia. La intensidad del sonido de las sirenas comenzaba a ser estruendoso, mierda... y entonces miré de reojo hacia detrás, sólo había una opción, girar hacia la izquierda, me quité la chupa, necesitaba moverme con facilidad, el gorro se fue a tomar viento, ups, le debía un gorro al chino. Volvimos a girar violentamente, maldito chino, era más hardcore que una peli gore de serie B, el coche de poli hizo lo propio y salvó la esquina de la calle por los pelos, en el momento en el que el morro del vehículo asomó lancé con todas mis fuerzas el tubo de escape, y como si fuera la excepción a la regla de Murphy el tubo golpeó con fuerza el cristal delantero del coche, buena hostia, porque el tubo era de hierro, y a esa velocidad... El coche de la pasma se desestabilizó, en sí el golpe no lo provocó, sino más bien la falta de visión del piloto al tener el cristal hecho trizas. Zigzagueó un par de veces y terminó estampándose contra una farola. El capó se estrujó y comenzó a salir humo.

Nosotros nos fuimos alejando, vi cómo los polis salían del coche y uno de ellos corría desesperadamente en nuestra dirección, levanté mi dedo corazón, lanzándole un beso, no necesitaba palabras, mi dedo predicaba la palabra... la palabra de dios. Comencé a reírme, y me apoyé en la espalda del rubiales.

Es simplemente... una obra de arte — murmuré.

El chino no redujo la velocidad, daba igual, tenía la sensación de que él disfrutaba tanto como yo de aquella embriagante sensación de peligro. Continuamos nuestro camino, en dirección a quién sabe dónde, yo extasiada por mi puntería, él por la velocidad.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Shen Yang el Jue Oct 17, 2013 5:54 pm

Le eché el último vistazo a Caleb. El muy perro se había esfumado antes de que pudiese decir adiós. Mis pequeñas cucarachas se llenaron los bolsillos y se fundieron con las paredes, como si fuesen intangibles no dejaron rastro, solamente sangre, barro y el olor a tabaco tan característico de aquellos jóvenes. El ángel renunció a la opción de volar y se montó en mi corcel metálico, era una buena opción, más que nada porque yo iba delante, y creo que también le convenía salir de ahí lo antes posible, aquella herida y el espectáculo que se iba a montar eran algo no muy recomendable. Levanté la rueda delantera a unos pocos centímetros del suelo y un poco mas cerca del cielo, tenía que probar aquel montón de mierda que solían llevar los calvos. No estaba mal, pero no era precisamente algo con lo que excitarse.

Empecé a zigzaguear un poco en una avenida, probaba hasta que punto podía inclinarme con aquello. Nada y menos. Era más pesada de manejar que el pedo de una gorda soprano. Pero bah, tenía que impresionar a la chata... nah, nada de eso, poner mi culo a salvo era mejor que intentar hacerme el gallito.
Intenté ponerla a prueba otra vez, se caló o no se que jardín secreto le pasó, pero se paró. Tuve que mantener la estabilidad apoyando un pie fuera, para cuando quise soltar un comentario gracioso la peliroja se bajó y a lo Ong Bak le propinó una patada... y cantó. Joder, ¿Había usado sus poderes celestiales? Como fuese aceleré de nuevo para ver como la bofia se asomaba ''Hola, venimos a hablarle sobre nuestro señor''. Joder, si hubiesen dicho eso por altavoz me hubiese rendido a la primera, ¿Por que nunca lo decían? Hijos de azul y roja madre... Dejando de lado mis fantasías hice gritar aquel motor como Directioner al ver el culo de su ídolo.

Y comenzó una ''especie de persecución'', dije especie porque tanto yo como la angelita nos lo tomamos a cachondeo. Y para cachonda su manera de sentarse, no se como se sentaban ahí arriba, pero ella sabía si quería dejarse los dientes en el asfalto. La muñeca del gran Shen se deslizó lentamente aumentando aquella velocidad lentamente, gradual, como los cohetes de la Nasa. Empezaban lento, pero despues dime tu quien los pillaba. Montado en mi nuevo cohete, retorciendome del asco sabiendo que se había sentado un calvo ahí, intente hacer que aquel montón de chatarra diese lo mejor y no nos dejase en verguenza. Veía la luz mas cerca cada vez y aquel jodido sonido de la policía empezaba a taladrarme los oídos. Mi paciencia no duró nada, aceleré a fondo esquivando todo lo que pusiese por delante. +100, +500, BONUS! Oh si, lo estaba partiendo. Hasta que el jodido final se vió y tuve que tirar de mi habilidad para hacer un derrape prodigioso, de esos que solo ves en los Grand Theft Auto. La celestial volvió a ayudar, pero no hizo que aquel coche reventara con sus poderes, menuda inútil. Vuela o haz algo para distraerlos.

¡APARTENSE SEÑORITAS!

Grité de una manera, de la cual cualquier psiquiatra se habría puesto cachondo de tenerme en su consulta. Grité yo así, porque cinco calvos ví, seguro que habían huído de la pelea anteriormente, los mamarrachos iban a pie y no pude evitar golpear de una patada a un par que no lograron apartarse a tiempo, me llevé el Combo Breaker por darle en el pecho a uno de ellos, supongo que mi pie se había hundido porque sentí aquel 'crack' ,el resto saltó evitando aquella estampida. La moto funcionaba mejor, pero le costaba acelerar, notaba su entusiasmo, ella empezaba a quererme, y yo empezaba a aceptar a aquella tozuda... quizá empezó el romance. Salvé una puta curva mas y mientras miraba como la había salvado la policía el máldito ser místico que tenía detrás lanzó un halo de luz directo al parabrisas de la bofia. No pude ver el resto porque tenía que concentrarme, pero si pude escuchar el bonito sonido de aquel trozo de chatarra policial estamparse contra el alumbrado.
Sentí a aquella creación divina otra vez en mi espalda, notaba su corazón latir contento... ¿O no? Era dificil describir aquella cosa de fuera de nuestra atmósfera.

Aceleré como si nos siguiesen 100 coches de esos o más. Nuestro amor se había consumido, finalmente la tartana me reconoció como su amo. Ya no cabalgamos, ahora montamos el dragón mas mierda de la historia, ¿Que? ¿Piensan que me enamoré tanto de esta moto? Tampoco la iba a retratar como un Leviatán o algo así.

Fuí reduciendo la velocidad, en contra de mi voluntad, gradualmente, suave, haciendo que aquel rugido fuese a susurro mientras me internaba en un callejón alejado de aquella sucia luz de la urbe.

Su majestad, este es el callejón con más estilo de la ciudad. Puede ver que el olor a orina solo se nota a la entrada y las moscas escasean. Espero que sea de su agrado.-Dije para bajarme de la moto y observar su silueta.-¿Como va esa herida? Mas te vale que bien, mandaste a la mierda mi gorro, cabello de fuego.
Pronuncié naturalmente, como si la conociese de toda la vida. No es que tomase la confianza rápido, es que simplemente, no creía necesario aquello de ganarse la confianza de los demás para tratarlos de una manera u otra. ''Ay si, lo siento. No debí haberte llamado así'' o ''¿Puedo tocarte el culo?'' No señores, el mundo no funciona así, al menos en mi mundo.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Lucita Kent el Jue Oct 17, 2013 9:35 pm

La "persecución" no había estado mal, tal vez nos hubieran faltado un par de carruseles policiales más para llamarlo persecución de verdad, pero de todos modos la moto no daba para más. El chino frenó paulatinamente, ¿o era la moto la que frenaba?. El motor se iba apagando por momentos, y el rugido producto de un silenciador ausente fue disminuyendo hasta apagarse finalizando con un gruñido. El chino me habló como si de una reina me tratara, una reina de alcantarilla, pero reina a fin de cuentas, emití un ligero bufido a modo de risa cuando me llamó Cabello de fuego. Bajé de la moto y miré con diversión su cabello revuelto a cuenta de la falta del gorro y el exceso de velocidad, parecía un espantapájaros.

Sólo me falta la alfombra roja, y un campo de cricket, ya puestos, pero no está mal, mayordomo — dije mientras palpaba la tela de mi camiseta de tirantes, cogí la chupa, tenía una de las mangas completamente destrozada, bueno, el chino había perdido su gorro y yo me había cargado mi chupa de cuero, se mirase por donde se mirase yo había salido perdiendo, la sangre de la herida estaba reseca, lo cual no significaba que estuviera curada, obviamente, pero al menos ya no parecía una litrona de vino en plenos Sanfermines, quiero decir... no me estaba desangrando — La herida va bien, y el gorro... ya te compraré uno nuevo en los chinos — bromeé, dejé la chupa de cuero sobre la moto, de poco me servía ya.

El tipo se había tomado las confianzas necesarias, así que me limité a responderle como si le conociese desde el jardín de infancia, no me gustaba perder el tiempo en formalidades, servían de nada y el resultado era el mismo. Observé a mi alrededor, sí, un callejón precioso pero... ¿pero? la zona por la que andábamos era una... bastante chunga, ni la poli se metía por aquí, porque las movidas solían ponerse muy serias, vamos, solía hablarse de 2-3 muertos por semana.

Chino... tienes un problema de adicción al peligro, ¿a qué sitios me traes? — dije entre ligeras risas — normalmente los tíos intentan llevarme a su casa o un love hotel, tú te pasas de original — él iba a contestarme, pero le hice un aspaviento con la mano — blablabla... ven, aquí hay un antro tranquilo... todo lo tranquilo que puede ser por esta zona.

Comenzamos a caminar a lo largo del sinuoso callejón, observé al chino con curiosidad, de verdad se paseaba como Pedro por su casa, qué huevos... Avanzamos hasta el final, el hedor, tal y como él predijo, no era tan exuberante como en el resto de callejones, ¿cómo iba a serlo? Por esta zona las ratas no abundaban porque no duraban mucho precisamente. Doblamos la esquina, él sabía a dónde me dirigía, su paso era demasiado firme y no dudaba a la hora de girar a derecha o izquierda, no me estaba siguiendo, me estaba acompañando. Atravesamos un par de manzanas más y llegamos a un bareto que a simple vista podría pasar por un pequeño desguace, el cartel estaba medio caído, y las luces parpadeaban inconstantes, parecía un escenario de una película de miedo. Entramos al local, había poca gente, unos cuantos tíos sentados en una mesa, otros pocos en la barra, y un par de parejas que se estaban dando el lote a lo cerdo cerca del baño. Le indiqué al chino que se sentara en una de las mesas del fondo, mientras tanto me dirigí a la barra a por un par de birras.

Conocía al camarero, digamos que en esta zona cada uno tiene su "clan", yo me llevaba "bien" con bastante gente porque curraba en un bareto, pero me conocía de pé a pá a los camareros de todos los bares de esta zona, trabajo en común, intereses en común. El camarero, Jaques, un tío extremadamente alto y delgaducho me saludó amigablemente, observó mi herida frunciendo el ceño y me invitó a las consumiciones, a modo de recompensa por lo que se imaginaba que habría hecho, el tipo parecía un esmirriado, pero a la hora de la verdad, pegaba unos puñetazos dignos de Muhammad Ali, bueno, no tanto, pero daba hostias como panes.

Tomé las dos cervezas y fui a la mesa.

Toma — le dije al chino mientras le ponía la botella sobre la mesa — si no eres de cerveza... ya me la beberé yo — me encogí de hombros mientras me sentaba.

Me encendí un pitillo y exhalé el humo, acto seguido le di un trago al botellín. Le miré fijamente, aquel tío era demasiado curioso, conocía a tipos que tenían su grupito de "amigos" por aquí, ¿pero uno que concentrara a las masas?, ni que fuera la Meca. Apoyé el botellín en la mesa sin dejar de agarrarlo y desvié la mirada hacia el local, me fijé en alguien. El marica aquel al que le había tomado prestada la pistola. ¿Qué jardín secreto hacía ahí?. Un rato antes estaba sentado en el suelo a punto de mearse en los pantalones y ahora nos miraba fijamente desde la esquina de la barra, escondido en una leve penumbra. Palpé la parte trasera de mis shorts vaqueros, mi machete seguía correctamente enfundado, nunca está de más ser previsora. Decidí hacer como si no pasara nada, las movidas por esta zona no eran precisamente recomendables. Volví a posar mi mirada en aquellos ojos felinos llenos de astucia y balanceé la botella, di otro trago.

Shen, Shen, Shen... — murmuré, recordaba cómo le había llamado su amigo el guarro — así que ese es tu nombre, chino, no te había visto por esta zona, y eso que no pareces precisamente nuevo. — Un tío se acercó a la mesa con la intención de ligar conmigo, otro puto pesado, no estaba para gilipolleces. Le contesté señalándole con la cabeza al chino, que le saludó "amistosamente", el tipo se fijó en él, parpadeó un par de veces y no dudó en alejarse lo más rápidamente posible. Volví a dirigirle una mirada al rubiales, una mirada analizadora — Nada nuevo en esta zona, desde luego... juju. Dime, ¿para qué quieres esa llave que le robaste al gordo? — él sonrió, no parecía tener intenciones de tocar el tema, sus asuntos eran sus asuntos, y no parecía tener mucha cabida en ellos, bufé un poco decepcionada — Al menos me darás mi recompensa, ¿no? me conformo con un ferrari, las huídas en un bicho de esos serían mucho más eficaces, aunque no tan entretenidas — bromeé. Esperé a que me contestara, el tipo dirigía las palabras justas y necesarias, no era tonto.

Por suerte se dignó a abrir la boca más de lo normal, y pudimos entablar una conversación, el chino me cayó bien, era un buen mal tipo.

Sin embargo, la calma no era algo accesible en aquella noche, el sonido de unos tímidos pasos me hicieron levantar la vista. El mariconazo de la pistola se había sentado con nosotros repentinamente.

Buena noche, eh... — se limitó a decir, nosotros no le respondimos, mucha cara para venir a hablarnos después de lo jodidamente débil que se había mostrado anteriormente — para mí está siendo perfecta, me encuentro con el tipo que se ha cargado a Sansón en mi lugar y que además tiene el preciado premio — dijo mirando a Shen — sería genial que me dieras esa llave de inmediato, simplemente salid del bar delante de mí para hacer la transacción y aquí no ha pasado nada, porque si pasa algo me puedo poner de mal humor y... — escuchamos el sonido de la pistola cargándose, la tenía debajo de la mesa — podría disparar a cualquiera de los dos ¿quién de los dos será? — terminó de preguntar. No me podía tomar ni una jodida cerveza tranquila, aquel desgraciado estaba apuntando a uno de nosotros dos con la pistola debajo de la mesa. El chino y yo nos miramos, podíamos montar la gresca del quince, porque en dado caso, podía ser verdad o no que la pistola estuviera cargada, pero ¿y si lo estaba? uno de los dos se iría al otro barrio, y lo sentía por el chino, me caía bien, pero prefería no ser yo. Por otra parte, siempre podíamos "relajarnos" y seguir al caucásico fuera del bar en son de paz, tal vez afuera lográsemos encontrar una solución.

La cuestión era, ¿qué pasaba con esa puta llave que todo el mundo la quería?.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Shen Yang el Vie Oct 18, 2013 5:19 pm

Su voz, no se, me gustaba. No me hacía querer mandarle callar, además parecía ser entretenida y esa jerga... ah, la dominaba bastante bien. Mire su camiseta de tirantes, la sangre se había tornado un poco marrón, y la sangre ya no corría a borbotones, no había urgencia, si se le infectaba ella sabría que hacer, total, no iba a obligarla a que se cure. Quizá quería tener gangrena y tener excusa para no ir al Instituto, yo que sé...
Me hizo gracia, no sabía si era una indirecta o no. Pero no me la llevaría al picadero así como así. 'Ay si, te salvé la vida, ¿Follamos?' Era demasiado clásico y humano, carnal, mortal... Ah, esta gente nunca cambiará.
Iba a decirle lo que pensaba sobre aquello, quería darle mas fiesta a su cuerpo pero me mandó callar antes de que pudiese abrir la boca, no me sacó de mis casillas, pero me hizo espabilar. Me invitó a un antro que se supone que había por la zona, recuerdo que sí, había uno por ahí cerca, total, habría sido un antro por los que pasaba a comprar botellas de alcohol a las dos de la mañana.

Empecé a caminar como si aquella calle fuese mía. Sabía donde nos había metido a ambos, es más, creo haber tenido peleas de las feas en este lugar, pero me gustaba mear en tierra de principes. Saliese quien saliese le iba a dar para el pelo, aunque aparentaba tranquilidad y felicidad por haber conseguido la llave tenía un mono de pelea increíble, despues de haber visto aquella estampa de La Horda contra la Alianza china dandose de hostias yo también quería repartir a lo Asterix y Obelix. Pero seguía siendo humano, y el hambre me estaba matando, sabía que si bebía lo haría a palo seco. Bah, necesitaba festejar aquel logro, pero moderadamente, hasta que las cosas se calmasen tenía que mantener un perfil bajo.
No se veía una mierda por aquel lugar, solo prostitutas con magulladuras y un par de jovenes en un improvisado botellón, me parecío ver a Wall-E... Bah, ladee la cabeza y de paso le miré el culo a la pelirroja. Good work!

Llégamos finalmente a aquel sitio de mierda, nada mas entrar el neón aquel te golpeaba de lleno en la cara, mi cara se puso cyan... y despues verde. Me encantaban los neones, eran tan... antinaturales, si existiesen los penes de neón yo sería el pionero, eso seguro. Entramos y como quien va por su casa fuí a sentarme mientras lanzaba una mirada a aquel camarero que me sonaba de algo, no se de qué, pero yo recuerdo las caras. Tomé asiento mientras observaba aquella estampa tan bonita. El culo peludo de un gordo cercano a la barra, el cual se apoyaba sobre esta. Se le veía la hucha, ja ja ja, afloraron en mi esos chistes de enano de guardería. El angel trajo consigo jugo celestial y no pude evitar abrazar mi botella cuando le ví esa cara de viciosa a la cerveza, it's free. Tardé un poco en darle unos repetidos tragos a la cerveza, a caño, me daba asco pensar que aquellas botellas las devolvían a las distribuidoras para despues rellenarlas otra vez con cerveza. ¿Y si el gordo de la barra había bebido de ella? ¿Qué jodido desinfectante podía asegurarme que había eliminado su...? Argh... deje de pensar en aquello y bajé la botella mientras una gota no podía evitar saltarse el protocolo de las demas y resbalarse por mi barbilla.
Aquella chica pronunció mi nombre, ah, que bien pronunciado, que bello parecía saliendo de sus labios. Al parecer ella nunca me había visto por aquí, ni yo tampoco a ella. Era obvio que uno de los dos nunca había estado aquí, así que uno mentía, y yo ya conocía bastante gente de aquel lugar de mierda.
Cuando iba a contestarle con uno de mis ingeniosos comentarios, un tipo se acercó a cortarme el rollo. Intentando ligar con el angel. Ella no pudo evitar señalarme, yo le lancé una malévola mirada al chaval que brilló desde la penumbra, pero el tío volvió a mirar para asegurarse.

¡Bu!

El tipo me reconoció, era el Piñatas, cuantas patadas le había propinado a aquel chaval, que tardes tan bonitas... No volvió a mirar hacia atras. No pude evitar sonreir nostálgico. Para devolver la mirada a quien se la merecía... No la cerveza no, la chica, la cual se había percatado de que la cosa trataba sobre la llave, que espabilada la hija de p...

¿Has visto Pulp Fiction? Pues esta llave abre el maletín que sale en la película.-Respondí socarrón-Ya, pero si te doy un Ferrari tu te irás y no volverás, ya sabes... Desde Rusia con amor y esas cosas, no quiero una familia desestructurada. Nah, ¿Sabes? Creo que voy a jugarmela y cuando vaya a abrir lo que se supone que abre esta llave te invitaré a que lo veas por ti misma, te va hacer el jardín secreto palmas cuando lo veas.-Dije mientras me metía la mano en el bolsillo de la llave, palpaba esta y daba un nuevo trago a la cerveza-Despues de esta cerveza deberíamos ir a que te vean eso, no luce bien en alguien tan bien hecho. Yo cuidaba de quien me interesaba, y ella no era una excepción, llamaba mi atención.

Aquella conversación iba a ir a más, pero adivinen quien me cortó el rollo. ¿Que le dió a todo el mundo hoy por venir a joder? Se me estaba calentando la cabeza... y demasiado. No me gustaba nada que me interrumpiesen, cuando Shen habla el resto calla y bla bla bla... No pensaba repetir el mismo discurso, mas le valía al caucásico terminar rápido, si; el era el que vino a hablar esta vez. Había corrido como un jodido linebacker, pero no le iba a invitar a cerveza, lo siento mucho Eyeshield, pero no te iba a invitar.

Esuché al caucásico hablar de una manera bastante diferente de lo normal, parecía envalentonado y todo. Pero no yo no atendía a razones, no me sentaba a negociar con traidores. Escuché aquel metálico sonido debajo de la mesa y mis huevos se inflaron por completo. O me apuntaba a mi o le apuntaba a ella, y no tenía ganas de ver muerta a la persona que me interesa, caguen, me iba a dar una noche entretenida y tu te la querías cargar... caucásico. Y si me estaba apuntando a mi, si me estaba apuntando a mi...
Nada más pensar aquello me terminé mi cerveza de un solo trago, chupando y todo, a lo loco. Lo miré serenamente, se cocía algo muy caliente dentro de mi cabeza, y el pobre caucásico iba a pagar por todo. Por osado y porque tenía ganas de repartir. Le dí una rapida patada bajo la mesa y la pistola cayó al suelo. Me levanté agilmente y mientras este se agachaba a recogerla le cogí del cuello y lo arrastré por todo el local, en dirección hacia la salida.

Olvidate de tu pistolita de agua, vamos a charlar tu y yo fuera.

El caucásico dió un grito, un grito tremendo, de niña chillona. Todo el mundo se giró para ver la imagen, y el camarero levantó la cabeza, era obvio que no quería peleas en su local, yo quería hacerlo fuera pero no había tiempo... ¿Por qué no había tiempo cuando podía llevarmelo al callejón y darle toda la noche? Porque lo vi antes de que siquiera abriese la puerta. Le propiné un puñetazo en toda la cara al caucásico y el puño se me quedó manchado de rojo, instantaneamente. Retrocedí rápido mientras exclamaba.

¿Hay puerta trasera o algo, cabello de fuego? Vamos a tener una pequeña fiesta, así que terminate la cerveza.

Le dije con un tono calmado, no pude evitar sonreir cuando ví la estampa que había fuera, a través de un cristal que no estaba del todo tintado el neón me dejó ver como a mas de veinte bastardos esperando fuera. Me la habían intentado jugar. El caucásico me sacaba y ellos me quitaban la llave a hostias. Aaaah, perros, los conozco bien porque yo los adiestré. El caso era salir por otro lado antes de que entrasen, el lugar era bastante pequeño y se podía armar una buena. Pero no, no iba a huir, iba a montarles una emboscada, a lo espartano, a Shen nadie se la juega, y menos delante de una amiga.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Lucita Kent el Vie Oct 18, 2013 7:12 pm

El caucásico de mierda seguía mirándonos a ambos como si estuviera observando un partido de tenis, debía de haberse metido algo, porque su remarcada sonrisa temblaba y una vena de su sien palpitaba constantemente. Mi compañero torció el gesto cuando escuchó el sonido de la pistola cargarse, y se terminó la cerveza de un solo trago, la apoyó en la mesa con tal ferocidad que escuché la madera resquebrajarse un poco, un momento, ¿no debería de ser la botella? ¿de qué cojones estaban hechos esos botellines, de diamante?. En cero coma la mesa se tambaleó, buen rodillazo chino, escuché cómo la pistola caía al suelo, el caucásico hizo el amago de ir a recogerla, pero el velocirapchino, sí, es malo el chiste ¿y qué?, hizo un movimiento digno de Bruce Lee y le agarró del cuello violentamente, arrastrándolo como un fardo de mierda por todo el local. "Nota mental: No le hinches los cojones al chino." Me dije, y como primer acto reflejó recogí la pistola del suelo, activé el seguro y me terminé mi cerveza de un trago mientras él le obsequiaba al caucásico con un puñetazo en la cara, este chino no me dejaba seguirle el ritmo, joder, pero juraría que el caucásico hasta se veía más guapo con la cara desfigurada.

Me levanté rápidamente de mi asiento cuando el chino me invitó a salir por la puerta trasera, qué descarado. Vi a través del cristal a una comitiva digna de un rey, ¿venían a lamernos el culo?. No lo creo.

Hijos de puta... — susurré, el puta sé que me salió desde lo más profundo del alma, como si estuviera recitando el poema más romántico del mundo. Romántico dudaba que fuera mi verso, pero sí uno de los más utilizados. — Chino, desfógate un par de minutos con este perro patada y te traeré un regalo, que por algo soy tu genio — señalé al caucásico mientras corría a la barra, daba un salto de atleta y me metía adentro. La idea era entretener al marica aquel para que los de fuera se pensaran que aún seguía haciendo negocios, por suerte el cristal del bareto era opaco desde el exterior, tecnología de última generación por estos lares. Le dirigí una mirada a Jaques, él simplemente asintió, su mirada me dijo algo así como "Coge lo que quieras y lárgate de aquí cuanto antes que no quiero follón". Dicho y hecho, me interné en el zulo, el zulo era la bodega, pero los camareros le llamábamos zulo porque sabíamos que incluso una rata huiría de un espectáculo tan dantesco como aquello, ni el hombre del saco se echaría la siesta allí.

Pillé una botella de alcohol, tomé un poco de papel de cocina y lo empapé para acto seguido limpiar la herida, algo es algo, seguro que con toda la mierda que llevaba cualquier infección de este mundo huiría de ella, o eso quería creer, si no era así ya lo discutiría con mi ataúd.

Joderrrrrrrrr, joder, joder, joderrr — exclamé desde dentro, el puto dolor que sentí al aplicar la "medicina" era tan elevado que no pude más que maldecir al mundo y darle un puñetazo a algo, vete tú a saber qué. Me quité la camiseta, y tomé prestada otra camiseta de tirantes negra, olía a perfume barato, alguna de las chatas que se trincaba Jacques no tenía muy buen gusto, se nota que no le prestaba mucha atención a los anuncios de perfume navideños, mínimo esperaba que el bote fuera bonito. Me miré al espejo, la herida seguía ahí, obviamente, pero confiaba en que no se pusiera peor, no quedaba de otra, al menos ya no había sangre en mi cuerpo y no parecía querer salir más, aún así debería de tener cuidado con mis movimientos. Dos putos minutos me había llevado acicalarme para asistir al baile, ahora sólo me faltaba recoger un regalo con el cual asistir. Me dirigí a un armario maltrecho, abrí la puerta, fue como si el paraíso me diera la bienvenida. Había un montón de armas desperdigadas por ahí, tomé otro par de pistolas, y comprobé que estuvieran cargadas, perfecto, listas para darles caña.

Cuatro minutos, esperaba que el chino no hubiera muerto de tristeza por mi partida, porque ya volvía, el retorno del Jedi pistolero, sí, joder. Shen le estaba dando pal pelo al caucásico, algunos turistas del bareto se entretenían con la corta función emitiendo alguna risita. Atravesé la barra de nuevo, le miré, me miró... y le lancé una pistola que agarró al vuelo.

¿Alguna vez has jugado a adivinar películas? — le pregunté al chino— pues adivina qué papel nos toca interpretar... Señor y Señora Smith, la peli es una mierda, pero estoy segura de que nosotros podemos hacer una segunda parte digna de un Oscar y saltar la barrera de "Las segundas partes nunca fueron buenas".

Le indiqué de un aspaviento la puerta trasera y corrimos en pos de la libertad, oh yeah, los fucking Condes de Mierdacristo. El caucásico quedó ahí tirado en el suelo, cual mojón, en fin, la mierda abunda por estos lugares, una más, una menos... Cuando la puerta se abrió quedamos a la intemperie en un callejón estrecho. Apenas se veía, no había ningún haz de luz cercano. Cargué el arma por si acaso, esto parecía el Metal Gear Solid, joder, y yo Lara Croft, aunque nada que ver. Anduvimos unos cuantos pasos y nos deslizamos como ratas a lo largo de otro callejón aún más estrecho, era un arma de doble filo, estábamos mejor ocultados, pero si alguno nos veía seríamos blanco fácil, teníamos que salir de ahí cuanto antes.

El chino se adelantó con sus aires de macho alfa, muy bien, ese es mi chico, me sentía como un... ¿padre?. Espera, soy mujer, supongo que mi rol debería de ser otro. Le seguí el ritmo, ágil pero silencioso, volvíamos a la sabana, volvíamos a buscar a nuestras presas, la oscuridad del callejón era el follaje que usábamos como leones para escondernos y atacar en el instante preciso. Como si el chino tuviera poderes mágicos adivinó mis pensamientos en cuanto se asomó a una calle un poco más ancha, se había girado abruptamente para volver a esconderse y me había ordenado guardar silencio colocando el índice frente a sus labios, le ordenas a tu p... madre, chino, bueno, podía dejarlo pasar en este caso. Habíamos escuchado ruido en el bareto y a la comitiva gritando improperios, qué maleducados, parecían haberse dispersado por las calles para encontrarnos, éramos sólo dos a efectos de conteo, pero valíamos más que un jodido batallón.

Y ahí seguíamos, agazapados en las sombras, el sonido de unos pasos se fue acercando paulatinamente y ¡zasca! en cuanto pasó a lo largo de la rendija que suponía nuestro callejón el chino lo atrapó al vuelo. Le inmovilizó, le tapó la boca y le dislocó el brazo izquierdo, ¡auch!. El tipo emitió un gemido que fue ahogado por la mano de Shen. Le soltó y me miró, y entonces le apunté con mi arma desde sus espaldas, el sonido de otros pasos se acercaba.

Ahora vas a saludar a tu amigo y a decirle que se acerque, eso o te meto un balazo que te quedas tieso, cabrón — susurré. El tipo tragó saliva y siguió mi mandato a rajatabla.

Idea simple pero eficaz, el tipo le llama, el otro tipo se piensa que nos ha capturado, se acerca creyéndose el rey del mambo y en cuanto está al alcance, sale el chino y kaboomba, gancho en todo el mentón, desde abajo. Esos golpes suelen dejar aturdidos a los rivales, fucking genio el chino. Arrastró al segundo al callejón y terminó de dejarle inconsciente. Acto que repitió con el primero al que mantenía amenazado con la pistola. El chino se estaba divirtiendo, y yo también. Una vez les dejamos sin pertenencias, por si acaso, y más muertos que vivos salimos disimuladamente de nuestro escondrijo.

Tendremos que tener cuidado, nos quedan otros 18, juju. Mejor no utilicemos las pistolas a menos que sea en extremo necesario, sería como hacer una fogata en medio del mar — porque sí, estaba chachi piruli ir armado por la calle, yo salía así de mona todos los domingos. Pero el tema es que las pistolas disparan, y para disparar hay que hacer ruido, y es mejor no hacer ruido cuando casi 20 tíos te están buscando.

Aunque comenzaba a pensar que el chino y yo podríamos hasta contra una horda de Believers con abstinencia.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Shen Yang el Dom Oct 20, 2013 2:25 am

Y dime, ¿Donde está Caleb? Saco de mierda... ¿Sabes que ahora te quedarás sin tu parte por querer mas de lo que tenías? Mejor, más para mi, ¿Y sabes que haré con tu parte? La quemaré y bailaré alrededor de la hoguera que haga con ella, visualizalo, rubiales malnacido.

Le fuí diciendo poco a poco, como si fuese medicina que necesitaba ser proporcionada lentamente. Obviamente, con cada frase hacía que viniese con ella una patada al costado o al pecho. Me estaba ensañando con el de una manera bastante suave, como un jodido abusón, no quería pasarme con el caucásico, aunque no me caía bien no quería hacerle mucho daño, sabía que el no estaba en aquella operación por voluntad propia, el lo había hecho para llevarse su parte y no volver a hablarnos nunca más. Pero le habían comido la cabeza. Y sabía que era Caleb el que lo había hecho, pero que le diesen, el caucásico ya nunca volvería a ser el mismo. Había metido su cabeza en la mierda de lleno y se iba a ahogar en ella.
Miraba a mi alrededor, todos aquellos adultos pasaban de meterse en aquella pequeña peleita, sabían lo que era un ajuste de cuentas. Hasta el camarero no se movió y siguió a lo suyo. Seguramente fuese porque conocía a la pelirroja, la cual me había pedido un poco de paciencia mientras iba al bolsillo de Doraemon a por algo. Sin darme cuenta había dejado al caucásico en tal estado que ni los de Cash Converters lo querrían. Y eso que me había contenido. Estaba empezando a aburrirme, hasta había pensado en salir afuera y a la mierda el plan, cagarlos a todos a hostias, a lo Chuck Norris.
Al final apareció, se había cambiado de ropa y olía como a furcia barata. Además el sitio donde estaba su herida se veía como mas enrojecida. Como fuese me lanzó un regalito que no tardé en meterme en los calzoncillos, a lo nigga.

Creo que en esa película se daban el lote mas de una vez

Seguí a cabello de fuego y dejé al caucásico, las despedidas nunca fueron tan faciles, y tanto cuando no podían decir una palabra. Como fuese, salimos a la batalla silenciosa. Aquel maldito callejón estaba mas oscuro que el bosque negro de Darth Vader. Seguí por unos segundos a la señorita, hasta que me harté y decidí tomar la iniciativa. No quería seguirla y que nos sorprendiesen, pero si lo hiciesen yo era el macho y debía luchar en el primer frente, no ella. Eran mis chicos, no los suyos, papi tenía que repartir unos cuantos cachetes a diestro y siniestro. Acabamos en la salida a otra calle mas ancha y pude asomarme y ver un par de cabronazos dando vueltas por allá. Al parecer había muchos mas, si a aquellos les sumabamos los que nos esperaban y la guarnición que seguro habrían montado teníamos un gran problema que afrontar. A la mínima vendrían y nos despedazarían. Hijos de puta, me hubiera gustado exclamar, pero retrocedí. Me pareció que la celestial iba a decir algo, así que rapidamente posé mi índice sobre sus labios. No pude mandarla callar, pero si hacerla callar. Mas tarde podría hacerlo, ahora no quería fallos, al mínimo tendríamos a medio barrio bajo tras nuestros culos. Demasiado tarde, escuchamos los gritos. ''Encontradlos'' ''Que no huyan'', empezaban a resonar de pared en pared, la noche se volvía mas negra por momentos. La noche era mas entretenida por momentos, la noche sería mas noche por momentos, haríamos honor a la creencia de que lo peor solo ocurre frente a la pervertida luna.

No tardé mucho, no me lo pensé siquiera, fue un acto de instinto. Cacé a la primera mosca y con una sencilla llave le hice bastante pupa, haciendole callar con una mano logré ahogar sus gritos y encima le regalé un rodillazo en la cabeza, para que sintiese mi inquisitiva presencia, a mi sin tonterías, ahora era mi rehén. La pelirroja se olió a otro, así que mientras convencía a nuestro pequeño rehén yo me escondí entre la oscuridad y unos cubos de basura. El tigre atento al siguiente. Estaba temblando de impaciencia, El Shenometro empezaba a llenarse y estaba a nada y menos de entrar en modo berserker... No, control.
La falacia de la pelirroja tuvo efecto y no pude evitar sonreír cuando el que venía como el nuevo heroe del barrio bajo la guardia.
Me aparecí como la muerte y se dibujó en su rostro la desesperación. ¡Shoryuken! A lo Street Fighter le lancé tal gancho que calló al suelo mas seco que una mierda en el desierto. Lo arrastré sin demora a la oscuridad del callejón y le quité la navaja. La pelirroja también pilló algo,como fuese los desnudé a ambos con la navaja mientras remataba al primero para que no cantase de nuevo. Dos pajaros de un tiro. Les dejé en calzoncillos, me guardé un largo jirón que arranqué de la camiseta de uno de los nenes.
Escuché a la pelirroja, tenía bastante razón. Además la miré... bueno, ya habría mas tiempo para mirarla.

Y dime... ¿Como te llamas? Es un buen momento para saber el nombre de mi compañera de armas.

Dije mientras me asomaba de nuevo en busca de algunos bastardos sueltos. Cabronazos, quería ocuparme personalmente de ellos, uno por uno. Mandar a dormir a aquellas putas. En realidad todo aquello era culpa mía, mi periodo de inactividad había hecho mella en mi nombre. Pero ahora verían, los juglares cantarían como el chino había vuelto y eso daría para 6 meses sin que nadie viniese a olerme el culo para ver si era alcanzable. La maldita pelirroja estaba tardando en decir su nombre, y en aquel momento prefería que me callesen los 20 encima a no tener que escucharlo, solamente su nombre...

Como fuese, me volví a asomar y ví a cuatro que habían cambiado la dirección y volvían por el camino por donde venían. No, cabrones, venid. No lo sentía por la pelirroja, ella entendía, y si no entendía... nah, seguro que entendía. La cogí de la mano y la puse en la esquina visible, y yo me agaché detras de ella, detras de ese cul... mierda, había que concentrarse, sí.
Silbé ligeramente, lo suficiente como para que aquellos bastardos se diesen la vuelta y al ver a la señorita empezasen a soltar paparruchadas. Se dieron la vuelta y se acercaron hacia ella mientras se encendían un cigarrillo. No pude evitar apretar los dientes cuando escuché el comentario de ''A esta me la tiraba''. Ellos venían pensando que ella era era débil, pero tenía tanto de peligrosa tanto por dentro como por fuera. Extrema. Le dejé una vara de acero en la mano que tenía detras y permanecí tras su espalda, agachado.

A la minima, cuando esten lo suficientemente cerca los abrimos como un gordo hace con los Doritos

Kataboom, bang, slash, doing doing. No nos duraron ni medio asalto ninguno para ninguno. Cuatro menos, las cuentas empezaban a cuadrar. Estos cuatro ultimos tambien fueron a parar con los otros dos inconscientes. Un buen montoncito.... No pude evitar mearles encima para aflojar al vejiga. Ya no necesitaba mas perros de aquellos, si es por mi no necesitaba a nadie... pero la chica que había cerca de mi, me hacía pensar que ella haría que mi manera de ver aquello cambiaría. Cabello de fuego y yo, eramos mas peligrosos que los Mario Bros hartos de setas.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Lucita Kent el Dom Oct 20, 2013 8:06 pm

El chino me había preguntado el nombre, ¿se había puesto en plan romántico?. No, chino, no, no te pongas así o me voy a poner como leona en celo, y no querrás.

Cabello de fuego me encanta — le respondí mientras seguía observando a mi alrededor, tanteando la posibilidad de que algún desgraciado pudiera pillarnos por sorpresa — ¿No te basta con eso, Shen? — le pregunté divertida, remarcando su nombre para indicarle mi posición privilegiada, a fin de cuentas yo sabía una cosa más de él, y me gustaba sentir que le llevaba ventaja, aunque fuera solo porque yo sabía su nombre y él no sabía el mío.

Nos encontramos a otros 4 tíos en nuestra andadura, el chino me agarró de la mano, supongo que deberían haberme volado cientos de mariposas en el estómago, ay... qué bonito, me toma de la mano para escudarse tras mi trasero, obvio, es perfecto. Me dio una barra de metal, y me indicó que hiciera lo propio. Me encantaba el chino, no se andaba con medias tintas, siempre tenía la pluma cargada, silbó, y los cuatro tipejos solo vieron mi figurín.

Y tan figurín, porque hice una pose de esas que hacen las mujeres, contoneas un poco la cadera, sonríes y zasca, ya les tienes como abejas yendo a por la miel. Los tíos eran fáciles de manipular, teniendo en cuenta que el 99% de sus neuronas estaban entre su par de huevos. Se acercaron con parsimonía, pretendían desatar su hombría en el ambiente, yo balanceé la barra de metal a mis espaldas, el comentario cerdo del momento me puso un poco en tensión, pero daba lo mismo, cuando les estampara aquella barra en los cojones no dirían lo mismo, tortilla francesa, nunca mejor dicho.

Y bueno, que lo dicho, se acercaron y el cuerpazo del chino se irguió con ferocidad y embistió a dos, yo hice lo propio con los otros, mi agilidad me permitió "desenfundar" la vara de hierro y propinarle una buena hostia a uno de los dos que venían a por mí. Qué bonito, bailábamos mejor que cualquier grupo de esos koreanos, nosotros sí que estábamos sincronizados. Total, que más mierda pal callejón, les dejamos tirados junto con los otros dos y Shen les echó una meadita para marcar su territorio, o algo así, no sé.

Y la noche avanzaba, y yo pensaba que estábamos en un juego de rol tipo Dungeons & Dragons, ibas matando trolls de mierda, ganabas puntos de experiencia y subías de nivel, Shen y yo íbamos ganando la partida, level up! level up! level up!. Nos quedaban 14, unos cuantos menos, pero aún así, seguíamos teniendo 14 putillas buscando trabajarnos los culos, así que debíamos avanzar con cautela. La falta de luz era una ayuda a la hora de escondernos, pero un poco putera a la hora de localizar a los demás. Así que decidimos seguir con la estrategia de león en plena sabana.

Nos deslizamos por unos cuantos callejones, y llegamos a una pequeña plazoleta donde habían unos cuantos echando un botellón, mira, ni tan mal, porque ninguno de ellos parecía ser del grupo de los traidores. La mayor parte del grupo se concentraba en el medio, bebían como cerdos y parecían estar un poco fuera de sus cabales, en los alrededores veías otros pequeños grupos de "coleguillas" que se estaban fumando un porro, otros se metían coca y otros tantos estaban a sus quehaceres con alguna chavalilla que les había calentado de más. Mira que encontrarnos la fiesta en este momento... en cualquier otro caso hubiera birlado la primera botella de birra que me encontrase y me hubiera unido a ellos como si les conociera de toda la vida, todo por un poco de alcohol gratis, oiga.

Seguimos avanzando, tranquilos, calmados, pero indudablemente al acecho, hicimos como que llevábamos en aquel lugar desde que la fiesta comenzó, ¿qué más daba?. Con suerte el que mejor veía... veía doble. Shen me apretó del antebrazo repentinamente, vimos aparecer a lo lejos a un grupo de 8 putillas, joder, se estaban acojonando porque se arrejuntaban en grupos más numerosos cada vez, normal, nos habíamos cargado a seis de ellos con facilidad.

Estaba harta de que el chino se llevara toda la iniciativa aquella noche, sabía que era muy salvaje, y era un punto a su favor, pero en este caso eran ocho... había que proponer otro tipo de estrategia. Cambié el agarré, me impulsé contra la pared y le agarré de la camiseta con violencia para que la sombra que invadía aquella pequeña zona disimulara nuestra presencia. Le tomé de ambas manos y las puse en mis caderas mientras me agarraba a su cuello e inclinaba su cabeza hacia la mía.

Se hace así, chino, en vez de mirarme toda la jodida noche el culo, pasas al ataque — bromeé. Pasábamos como una de esas parejas que se estaban dando el lote en las zonas oscuras de la plazoleta, incluso por estos lares, interrumpir a una pareja que estaba haciéndose de todo era incómodo, you know, verle la minga en acción a otro tío era muy poco masculino, y en esta situación sabía que los calvos no se pararían a distinguir mucho si éramos nosotros o no. — Ah sí, mi nombre, Lucita — susurré en su oído mientras le inclinaba más hacia mí y apretaba el agarre de mi barra de metal en la mano.

Fue muy simple, cuestión de lanzar mi artilugio a espaldas de Shen, la barra fue a dar a uno de los calvorotas, no le hizo gran daño, pero bastó para que a su cerebro de hormiga le diera una parálisis y se pensara que alguno de los del botellón le había vacilado. Se acercó a un par de tíos que bebían más allá del grupo principal y comenzaron a discutir. Las discusiones por aquí no duran mucho hasta que se suelta la primera hostia, y eso fue lo que ocurrió, primer puñetazo al calvo por gilipollas, los otros siete se abalanzaron contra los dos tipos, y el grupo de... ¿eran diez?. En fin, el grupo principal olió la gresca y se abalanzaron contra ellos. Calvos VS Borrachos/Yonkis/etcetcetc. Os podéis imaginar el panorama, ¿no?. Algo así como American Pie versión Gore. Debería haberme hecho directora de cine, terminaba provocando unas escenas para ver mientras comes palomitas. El resultado no se hizo esperar, la mente suprema de los calvos hizo que les dieran la paliza del quince en 20 minutos, estaban tirados en el suelo y parecía que había llovido sangre sobre ellos, muy divertido, me limité a reírme discretamente.

Separé al chino de un brusco movimiento y le miré fijamente a los ojos.

A veces es mejor que otros te hagan el trabajo sucio... 8 menos chino, oh vamos, no te pongas nervioso — seguí bromeando, estaba de muy buen humor tras ver aquella paliza. Si las cuentas no me fallaban y había aprendido lo suficiente viendo Barrio Sésamo nos quedaban 6 tipos más. Nos quedaba muy poco para batir el Récord Guiness de los bajos fondos, 6 más y alcanzaríamos la gloria, joder.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Shen Yang el Dom Oct 20, 2013 9:24 pm

Esa chica empezaba a crecerse. Despues de la acción y durante la acción tuve presente que no quiso desembuchar su nombre. Joder, tenía mas parte que yo. Ah, no quería colaborar, estaba subiendo puntos. Si, los subía, me gustan astutas, ''cabronas'' por así decirlo, pero no le iba a lamer el culo para que me lo dijese. El modo berserker seguía activado, me estaba poniendo fino por todos lados, entre las bonitas vistas que tuve al ver la parte trasera de la pelirroja, mis ganas de repartir hostias y la cervecita... mala combinación.
No tardamos mucho en salir de aquel sitio, los gritos eran cada vez más numerosos. Rebotaban y volvían. Era como un eterno eco. Joder, hubiera matado por gritar 'Vuestra puta madre' y que lo escuchasen. Pero iba conmigo la pelirroja y no quería liarla, no sabía si tenía el cuerpo para marcha de la buena. Entre sombras nos movimos, eramos los ninjas contra los trasgos. Y trasgos digo, porque eran feos a rabiar los hijos de puta. Mojaban solo de mes a mes, cuando cobraba el papa o cuando les sobraba algo de las juergas.

Tras aquella sucesión de callejones llegamos a una especie de plazoleta, donde se estaban montando un botellón de los clásicos. Cada uno a lo suyo. Unos con la nieve, otros con el alcohol y otros con los chocho-labios de las feminas mas sucias y solicitadas de los bajos lugares. Les decía chocho-labios porque aquello que había debajo de su nariz estaba mas arrugado que una pasa, y lo de entre sus piernas parecía hablar por lo que... bang, al diccionario de Shen.
Íbamos a camuflarnos, 'por asi decirlo' nada y mas y nada menos porque nos atraía aquel grupito. Parecía que la pelirroja quería alcohol y tal vez nos llevasemos algo... Pero mientras a ella se le hacía la boca agua yo me fije en como una patrulla aparecía. Le apreté el brazo a la pelirroja, intentando llevarmela de ahí, el macho alfa dirige el baile. Pero no, decidió que era su hora y tomó la iniciativa.
Para cuando quise darme cuenta ella estaba entre la pared y yo. Para cuando quise darme cuenta estaba luchando contra la humana tentación de tocar aquel culo que se hacía de rogar. Era lista, no nos olieron. Era sagrado dejar a los hombres darle a la matraca si estaban al lío. El contacto físico era cada vez mayor, el roce mayor, el ******* mayor...
Lucita, fue la palabra culminante de aquello. Creo que fue la primera vez en meses que mi corazón latía, bum, una sola vez, no quería que se confíase y empezase a latir por su cuenta. Para ''actuar'' mas apoyé mi barbilla en su hombro y ladeé el rostro, como aquellos vampiros gays que irradiaban luz.

Acabas de encender la mecha. Ya no te debo nada, así que ya no tengo porque tratarte como a una desconocida.

La chica al parecer lanzó algo. Justo cuando quería ir a liarme a hostias con los ocho yo solo. Estaba impaciente, estaba empezando a ponerme al tema. En menos que un político roba empezaron a liarse a hostias los dos grupos y no quedó ninguno con cara de humano. Gusanos todos. Solté mis manos de sus caderas para echarme un poco hacia atras. Lucita se coló al apartarme de esa manera. Joder, era tan...
No pude evitar sonreir, me gustaba la manera con la que trató con el tema. Quedaban 6, y como ella se había llevado a estos iba ganando. Desgraciada. La cuenta iba a su favor. Y el comentario que añadió fue lo que remató la faena.
Lo que realmente no pude evitar fue ver como había calvos de antes mezclados con mis antiguos 'camaradas' así que se habían aliado. Todos querían la llave, osea que hasta los seguidores de Sansón le habían traicionado. Pobre gordo, realmente estaba solo. Bueno no, el y su colesterol.
Fue una de las pocas veces que lo hacía... Pero sonreí, sonreí realmente. Se esbozó en mi cara la sonrisa del monstruo. La chapa que siempre llevaba conmigo era casi gemela de mi rostro, solo me faltaba aquella hilera de dientes afilados. Pero se hizo, ya no podía contenerme. ''Y pase lo que pase, Shen. No te metas en líos grandes'', que le den por culo, llevaba mas de 3 meses sin matar al bichito.
Alcé el dedo señalando al cielo, y poco a poco empecé a bajarlo mientras lo acompañaba de un peculiar sonido, emulando a una mecha, ya mencionada.

Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...

Mi dedo terminó metiendose en mi pantalón, para acabar alzando la pistola que Lucita me proporcionó. Con ese mismo jodido dedo apunté hacia arriba y disparé una bala. ¡Bang! Las olimpiadas. El corredor estaba en su sitio.
Sabía que ahora atraería a todas las abejas. Pero que le den por culo al dicho de que se cazan mas moscas con miel que con vinagre. Iba mas envinagrado que nunca. Miré a Lucita mientras le lanzaba la pistola, seguidamente empecé a caminar hacia ella. Para mirarle fijamente a los ojos, no había mucha luz, pero no hacía falta, aquel par de pupilas eran lo que mas brillaba del lugar.
Tardaron poco en aparecer a lo lejos los ultimos seis.
Tardé poco en empezar a correr hacia ellos. Caleb fue el primero en echar a correr hacia mi. No hace falta decir lo que sentí cuando ví su cara aproximandose cada vez mas.

¡Es hora de que la Shen-mania corra desatada!

El hijo de puta dió un salto. Dió un salto que parecía una bailarina de ballet en su momento álgido. El lago de los cisnes mis huevos. Antes de que sacase esas piernas raquíticas para golpearme las aparté y le lancé un rodillazo que subía mas rápido que el paro en un país llamado España, nah, creo que me paso con la metáfora, no subía tan rápido, pero fue meteórico el impacto contra su cara.
Caleb no valía ni la mitad que el decía. Pero no me iba a enganchar con el, mientras el gritaba como una niña vinieron los dos negratas. El primero que llegó me lanzó un puñetazo directo a la cara ¿Te crees que lo iba a esquivar? Le respondí con un cabezazo y se escuchó su grito, retrocediendo y agarrándose el puño. Me sacaba unos cuantos centímetros (y eso que yo era alto) pero como Jack el cazagigantes le hice caer. ¡Arbol va! Dos puñetazos al higado y una patada barredora a la rodilla, la cual se llevó la otra. Su cabeza tocó el suelo con poca gentileza.
El segundo negro logró darme una patada en el brazo, pero no lo sentía, no había Shen ahora. Agarré su dura tibia mientras hacía un giro de 360 y mi talón derribaba su único pie disponible. El tió cayó de espaldas, no pude rematarlo porque vinieron los tres restantes. Ya me encargaría de aquel negrata, 'campeon estatal de Muay Thay'.
El primero vino con un rodillazo, se lo rechaze de un codazo y de un clásico 'un dos' en la cara ya estaba cogiendo el tren a dormir. Los dos siguientes vinieron mas motivados y tuve que empezar a esquivar. Flexión de rodillas, aparto la cara, y patada a la cara para aterrizar y alternarla con otra mas. Doble punto y cae. Me iba a encargar del último, que se cubrío inutilmente la cara cuando una mano me agarró la camiseta y me tiró hacia atras.
El jodido negro se recuperó rápido y salvó a su compi, y de paso me regaló un puñetazo al pecho. Choqué con el cuerpo tendido de Caleb y perdí el equilibrio. El caguica aprovecho para intentar golpearme, y mientras yo me tambaleaba mi yo mas chino se despertó.

''Criada descarada coquetea con amo'', 'Serpiente agarra el cuello' y 'el mono se divierte'

Boxeo borracho, al mas puro estilo Jackie Chan. En primer lugar esquivé como un colgado sus golpes mientras bailaba como una chica de harén, después le dí la espalda para inclinarme hacia atrás y agarrarle el cuello y finalmente dar un salto lateral y retorcerselo haciendo que mi espalda cayese sobre su cara en la caída al suelo.
Joder, echaba de menos aquella sensación... quería mas, anhelaba mas. Los borrachos su cerveza, los niñatos su elrubius, los drogatas su nieve, pero a mi que no me quiten mi adrenalina. El negro intentó patearme pero me levanté con un salto de ninja, apoyando mi peso e impulsandome con las manos.
Antes de que el oscuro pudiese reaccionar cumplí mi sueño. Abracé por detras a aquel bastardo, con fuerza, como unas tenazas humanas. Y usaba toda mi fuerza explosiva para levantar aquella mole hacia atras. Si... lo iba a hacer, un suplex.
Mientras lo alzaba por encima mía y caíamos hacia atras se pudo escuchar mi enérgico grito.

BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Lucita Kent el Dom Oct 20, 2013 11:29 pm

El chino me había soltado que ya no me debía nada, mis ovarios, a ver si se pensaba que me iba a tragar el embuste por la situación. En fin, que el tema no finalizaba. El león solitario agarró su pistola y dio inicio a los Juegos Olímpicos. Lanzó un disparo al aire con todos sus huevos y después me lanzó el arma, la alcancé al vuelo. ¿Ya qué?. La adrenalina me había subido por el contacto con el chino, y ahora necesitaba más, patadas, puñetazos, cosquillitas en la cara y bablabla, hostias en resumen.

Pero joder, que no, que Shen estaba más acelerado aún, jardín secreto, este tío no paraba quieto, tenía más energías que un batallón de conejos con pilas Duracell. No me había dado tiempo a nada, ya me lo estaba tomando como algo personal, que sí, que la situación lo ameritaba, pero mi envidia se hizo palpable cuando pude ver cómo se movía con semejante habilidad entre las 6 putillas restantes y hala, hostia por aquí y por allá, el león estaba descontrolado y se estaba divirtiendo más que Barney Stinson jugando al lasertag. La verdad es que estaba flipando un poco con sus movimientos, ¿pero este tipo quién era? ¿Karate Kid con 18 años?. Vaya hostias que soltaba el cabrón, encima debía de tener piel de admantino o algo así, porque le soltaron un puñetazo en la cara y como si nada. Hmmm... el chino era un macho, le anotaría en la lista de posibles, de posiblemente muy posibles.

Total, que la acción en realidad me estaba dando envidia, pero por otro lado no podía evitar quedarme fascinada ante la habilidad de Shen para repartir hostias como panes. Sin embargo, algo sucedió en el transcurso de su lucha, parecía que los calvos a los que habían apalizado no habían sido rematados del todo, eso pasaba por confiar en borrachos, sí, se les iba la pinza, pero los puñetazos que daban eran más blandos que la coz de un My Little Pony joder. Un par de ellos recuperó la consciencia, y en lo que el chino bailoteaba con un negro que se le había rebelado más que el resto, los dos calvos echaron patas para darle por la espalda.

¡Shen! — grité instintivamente mientras echaba a correr y desenfundaba mi otra pistola, pues sí, yo como el pajero más pajero de la ciudad, a dos manos. Alcé los brazos mientras me echaba a correr y disparé tres o cuatro veces, no lo sé, pero vamos, que los calvos terminaron en el suelo y el chino se salvó de que le petaran el culo, así de simple.

La distancia con la pelea del chino era relativamente cercana, decidí ayudarle, de un par de disparos... pero no, Caleb, el cerdo hijo de puta que le había traicionado, me inmovilizó desde la espalda, me retorció un brazo y tuve que soltar una de las dos pistolas, cabrón... te vas a acordar de mí, de todos mis muertos y de los tuyos también. Ahogué un grito, no pretendía pedir ayuda, de ninguna manera, con toda la fuerza con la que pude me incliné hacia delante para terminar dándole un cabezazo en el mentón, el agarre se desestabilizó y pude librarme de él, sin embargo, cuando fui a darme la vuelta me soltó un puñetazo en toda la herida del hombro. Hijo de... Solté un grito, más que de dolor estaba lleno de furia y adrenalina, y caí al suelo, Caleb se acercó con rapidez y yo me arrastré unos metros para ganar tiempo, procuré cambiarme el arma de mano, la herida comenzaba a sangrar un poco de nuevo y el dolor era casi insoportable.

Da igual, el dolor me mantenía viva, y si hay acción de por medio, tenía por seguro que antes muerta que humillada. Alcé la pistola y le disparé al hombro izquierdo, por hijo de puta. Caleb cayó presa del dolor, me levanté, caminé unos pasos hacia él y le propiné un pisotón donde el balazo se había asentado, su gritó se ahogó en un desmayo a causa de la herida.

Ya, estaba cabreada, y mucho. Y de repente surgieron otros calvos. Sí, seguía cabreada, estaba más furiosa que un microondas en llamas (?). Pero qué cojones con los borrachos, no habían hecho una mierda. Tiré la pistola, necesitaba algo más instintivo, algo más cercano, necesitaba hablar cara a cara con la furia que me provocaban aquellos cabrones. Desenfundé mi machete, y les dediqué una mirada aterradora, quise creer. Estaba desbocada, parecía una perra con rabia. Necesitaba calmar la llama en mi interior, así que comencé a correr, ni Fernando Alonso hubiera podido alcanzarme. Ellos vinieron, eran tres, ¿tres?. Daba igual, estaba en survival mode. Alcé el brazo, sólo me faltaba gritar "Espartaaaa" pero no, no era necesario porque estaba en Francia. Llegué al primero y le di un gancho con mi puño izquierdo, mi brazo tembló, la herida empezaba a hacer estragos de nuevo. Secundado por mi primer izquierdazo llegó el segundo golpe, un machetazo en el costado, patada en el pecho para desencasquetar mi puñal de su cuerpo y uno menos.

Los otros dos no se hicieron esperar, me encontraba mal, pero no peor que ellos, a fin de cuentas ellos acababan de recibir una paliza, aunque fuera de la Tribu de los Brady. Uno por cada lado, venían desacompasados, casi me pongo a tararear una canción para ponerles el ritmo, en cuanto estuvieron a un solo paso de alcanzarme giré sobre mi misma en un ángulo de 90 grados y retrocedí lo suficiente para despistarles y aprovechar el momento para hacerle un barrido a uno y clavarle el machete a otro en la pantorrilla.

Me erguí nuevamente, bien, así debían ser las cosas, los vasallos a los pies de los reyes. La dí un machetazo a otro en el muslo, eso para que se quedaran donde debían, en la tierra, hogar de los gusanos.

La peña que se había congregado en la plaza para simplemente pasar un buen rato debía de estar flipando, porque así como habían llegado nuestros perseguidores a buscarnos, habíamos acabado con ellos. el chino les había dedicado el baile más genial de todos los tiempos, y yo la danza de las espadas, por ponerle un nombre bonito. Todos los tíos estaban tirados en el suelo, qué espectáculo. Sonreí, joder, menuda noche, y aún no terminaba.

Llevé la mano a mi hombro, con lo bien que iba la herida y el cabronazo aquel lo había jodido todo en el último momento. Me levanté para dirigirle la mirada al macho alfa.

Deberías interrogar a tu queridísimo amigo — le aconsejé mientras señalaba a Caleb — o bueno, no sé qué te lleves entre manos, pero la información también es algo muy valioso en estos tiempos, chino.

Caleb andaba incosnciente, pero con la herida que llevaba sería sencillo hacerle cantar, si es que tenía algo que decir. Por lo pronto me fui hacia una esquina apartada de la plaza, mientras dejaba al chino hacer lo que tuviera que hacer, en realidad no me importaba tanto la gloria, simplemente había necesitado calmar la sed de adrenalina de mi cuerpo y de mi mente. Sin embargo la puta herida dolía horrores, tanto que creía que me iba a ir al otro barrio en cualquier momento. Obviamente no era así, pero de todos modos no podía permitirme el lujo de aparentar debilidad frente a aquel grupo de desconocidos que habían formado el botellón, porque como dije esto es la sabana, y en la sabana sólo mandan los fuertes. Sabía que el chino recuperaba su reputación por segundos, y sabía que yo misma me la estaba ganando por segundos también, no podía arruinar mi imagen por un dolor de mierda, pero dolía tanto que, si me desmayaba, era mejor hacerlo en la soledad. Lo dicho, antes muerta que humillada.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Shen Yang el Mar Oct 22, 2013 11:56 am

Despues de terminar el bailoteo tenía ganas de mas, ¿Pero que haces DJ? No había ni entrado en calor, creo que hasta llegué a plantearme el ir calle por calle, repartiendo hostias a lo Bud Spencer. Pero recordar como ella se había intentado meter en mi pelea casi me saca de mis casillas, nunca, digo nunca, intentes comer del mismo plato que yo.
El máldito Caleb se puso de pie, yo ya había terminado con los míos, pero aún quedaba el. Estaba inmovilizando a Lucita, no iba a ayudarla, sus ojos pedían venganza. Era su pelea, seguramente iba a sentir lo mismo que yo si la jodía cargándome a Caleb. Pero no pude quedarme a ver la jodida pelea entera. El negrata se volvió a levantar, era duro el cabronazo. Muy bien, por eso estuvo en mi equipo, yo no metía a cualquiera.
Se puso en guardia el campeón. Yo también, fuímos rotando las posiciones, como animales, nos mirabamos fijamente. La luna era arbitro de aquel duelo, me encantaba el estilo de aquel tipo, lástima que se pasase al bando contrario.
El fue el primero en lanzar el ataque, un puñetazo directo a mi cara, seguido de otro a mi vientre. El de la cabeza pude esquivarlo, pero el del vientre me lo comí por completo. Shit, eso había dolido, pero había comido panes mas duros. Volvió a atacar con un puñetazo lateral, el usaba la cadera bastante bien. Pero me bastó inclinarme hacia atrás, empujé su brazo y cuando yo esperaba que el perdiese el equilibrio me mandó un codazo a la cara.
Este lo paré con las dos manos, ya esta, el negro me había hartado. Me dejó todo su costado abierto, era como si me invitase a pasar, como la Casa de Mickey Mouse. Y un tibiazo salió directo a su costilla, y otro, y otro, y otro... parecía un jodido leñador. El tío no pudo evitar encogerse del dolor, lo que aproveché para... ¿¡Que jardín secreto!? Me eché al suelo para levantarme con un salto ninja. Había tenido que esquivar otro ataque, ¿Pero de quien? No me había dejado al negro que ahora yacía en el suelo lamentandose.
El nuevo venía trajeado, un traje italiano muy bonito, con una fina corbata. No pude observar ni su cara, porque el cabronazo llevaba una especie de máscara... y aquel jodido machete que no pude dejar de mirar.

Aquello era mas random que un Kinder Sorpresa. Obviamente no iba a pararme a negociar con el. Alzó el machete e intentó darme, salté para un lado y le dí una potente patada a su muñeca para que lo soltase. Lo soltó, pero me regaló una bonita patada giratoria a la cara. Chou ni ma de bi-Exclamé en chino mientras volvía a reincorporarme, y el también. Aunque no pudo coger aquel machete, le quedaba lejos. Y entonces bailamos, bailamos como en aquellas películas americanas.
El tío me dió un relampagueante puñetazo en el pecho, agarré su puño con fuerza. Y mientras lo hacía le daba una potente patada a la cara para acabar con su puño entre mis piernas para torcerle por completo el brazo. El tipo gritó, en realidad, había dolido, ¿Estas bien? Seguro que no le iba a preguntar eso cuando me rechazó de una hostia.
Le quedaba un brazo libre, pero como que no le importaba. ¿De donde jardín secreto había salido? Vino corriendo hacia mi, pero yo ya estaba hartandome de la situación. Como si el tiempo se detuviese ví un sedán negro aparcado a lo lejos, bastante lejos, me era muy familiar.
El tio me saco de mis pensamientos con un grito digno de un asiático. Me puse a la guardia y rechacé su ataque, lo expulse de mi area para finalmente esprintar hacia el y explotar el potencial de mis piernas. Un salto prodigioso, mas que el de Caleb y la bailarina de Ballet juntos. Y aquella patada voladora fue a parar a la cara del enmascarado. Plof, el calló al suelo como un saco de mierda, sonó bastante fuerte cuando chocó contra los cubos de basura.
No me paré a ver si seguía consciente o no, Lucita ya había terminado la faena y al parecer estaba dolorida. Me invitaba a interrogar a mi viejo amigo, la rata.
Mientras miraba hacia atrás para asegurarme de que aquel enmascarado con el que luché en la oscuridad no volvía llegué a donde Caleb, con un cabreo impresionante. Me había jodido, se había cargado el plan, había puesto en mi contra a mis vasallos y encima... ¡Daña a Lucita!
Le pisé la herida con fuerza, añadiendo presión añadida, con rabia. El soltó un grito, gritó lo que pudo, porque aunque estaba hecho una piltrafa aún tenia fuerzas para gritar.

¡Despierta cenicienta!

Dije escupiendole a la cara. Tenía que darme prisa en sacarle la información, la cosa empezaba a olerme mal, no se porque...

O hablas o te desguazo.
-¿Sabes? Ellos saben hacer mejores tratos que tú.

¿Ellos? Caleb lanzó una mirada al sedán negro que había aparcado a lo lejos, aún se podía distuinguir la forma de aquel coche. Cuando me dí cuenta de lo que pasaba solté un grito de ira mientras remataba a patadas a aquel saco de mierda. Aquel rugido resonó por todo el lugar. ¡Mierda, Mierda, Mierda! No podía quedarme a patear a Caleb. El muy hijo de puta no me la había jugado, el literalmente HABÍA JUGADO. Miré a Lucita, ella aún seguía en aquella esquina de la plaza. Parecía dolorida... ¿Podría aguantar mas marcha o debía abandonarla? Joder, pero la habían visto conmigo, ahora su notoriedad era increible... sabían que se había metido en el juego también. Despues de mirarla por última vez escuché al sedán negro arrancar, aquel motor sonó fuerte, y vaya que si lo hizo. Y sonaba cada vez más, porque venía directo hacia mi. Le dejé el ultimo puñetazo a Caleb y nadie podría describir la explosión que hubieran generado mis piernas de ser TNT. Salí disparado, mas que cualquier Jamaicano musculoso en las olimpiadas. Desaparecí por donde habíamos venido, y el coche me siguió.
Pero antes de desaparecer por aquel callejón, incluso antes de golpear a Caleb hice algo, algo que tuve que haber dicho antes de explicar otras cosas. Lancé una orden a Lucita, mas que una orden le dí un consejo.

¡Sal de aquí! ¡Ya!

Mientras corría por aquellos callejones, a un ritmo rompepiernas, empezaba a notar en mi espalda los faros lejanos de aquel sedán que comenzaba a darme alcance. Pero no por mucho tiempo, además de ser otras muchas cosas, era un jodido mono, por lo que aprovechando un desnivel cercano a un pequeño saliente salté y me agarré. Pero me dejé ver, el sedán seguía persiguiendome aunque yo estuviese en un tejado y ellos en la carretera. El caso es que me quería dejar ver, si me perdían la pista volverían a por Lucita. Y ya dije que no me gustaba que me tocasen dos cosas: Los huevos y las cosas que me interesaban.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Lucita Kent el Mar Oct 22, 2013 4:49 pm

Comenzaba a pensar que me encontraba en un interminable laberinto de problemas. La fiesta parecía haber terminado pero no, llegó un Sedán negro, y un tipo más finolis que el del Monopoly atacó a Shen sin darle tregua. ¿Qué coñ0 pasaba?. Normalmente el chino terminaba los combates con facilidad, pero este parecía resistirse más de la cuenta. Por suerte, tras intercambiar unas cuantas caricias el chino volvió a llevarse la enésima victoria. Pero... aquel tipo trajeado me sonaba de algo. Me levanté con el dolor a cuestas, creo que la herida se estaba infectando, me costaba mover mucho el hombro. Shen interrogó a Caleb, no llegué a escuchar lo que decían, la escena terminó con el chino observando el coche negro y echando patas mientras me exclamaba una concisa sugerencia.

Pírate.

El Sedan aceleró, las revoluciones del motor rugieron como un león con micrófono integrado y el polvo del suelo se levantó como una estela mágica del Final Fantasy. Arrancó a toda velocidad y el chino echó patas, paracía un jodido saltamontes con exceso de adrenalina. Yo hice lo propio, doblé la esquina y eché a correr también, pero mi huída no duró mucho ya que alguien me atrapó al vuelo. Me giré con el puño en alto como acto instintivo, pero relajé mi semblante al ver que se trataba de Jacques, no sé por qué cojones andaba ahí, pero su expresión estaba impresa de una preocupación digna de abuela.

Ven — me dijo mientras me arrastraba por unos cuantos callejones.

Terminamos en un edificio maloliente. Él abrió la puerta y se internó, invitándome a pasar, subimos un par de pisos hasta llegar a su departamento. Accedimos a él, estaba mucho más limpio y ordenado de lo que me hubiera imaginado, toda una señora de la limpieza.

Siéntate, voy a curarte de una buena vez esa herida — me senté en el sofá, la adrenalina aún fluía por mis venas como el más violento de los líquidos, joder, aún seguía desbocada. No sabía qué cojones había ocurrido, pensaba que nos estábamos enfrentando a unos cuantos sublevados con cerebro de mosquito, pero aquel Sedane... No era gran cosa, no era de alta gama, pero me daba mala espina. Jacques volvió con unos cuantos utensilios, cogió el alcohol y lo hechó profusamente por la herida, chasqueé los dientes, ¿estaba ardiendo en los infiernos o qué mierda?. — ¿De qué conoces a ese tipo? Al chino.

Concidimos en intereses, nada más — solté en un tono seco, tampoco tenía ganas de dar más explicaciones.
No tienes ni puta idea de quién es, ¿verdad?.
No, ni me interesa, no creo que nos volvamos a encontrar.
Mira... no sé qué es lo que tienes con ese tío, pero te diré una cosa, es peligroso, mucho, llegó hace unos cuantos meses a esta zona, en dos semanas tenía a varios de los grupos más jodidos de este lugar a sus pies. Es un tipo bastante retorcido, debe de estar mal de la cabeza. Además...
¿Además? — pregunté enarcando una ceja, no pude evitar mostrar mi interés.
Además proviene de... buena familia, mira, no sé mucho, porque en cuanto le preguntan por el tema se debe de poner demasiado violento y deja a quienes intentan sacarle más información de la cuenta sin dientes para "que no abran la boca de más", pero a saber qué querían aquellos tipos del coche del chino, esto puede ser mucho más gordo de lo que parece, y te acabas de lanzar en picado a una piscina llena de mierda.

Fruncí el entrecejo, ¿no me digas Jacques?. No me había dado cuenta, sólo tenía una herida terrible y los tíos que me perseguían se multiplicaban como los panes de Jesucristo, joder. Estuve a punto de preguntarle algo más, ¿qué pasaba con el chino? ¿resultaría que en realidad tenía temas más ilegales dentro de la ilegalidad de su ser?. No sabía por qué, podría haber decidido no involucrarme más con él, pero el tipo me había caído bien, y sentía que de una u otra forma, andar a su alrededor le daría más chispa a mi vida. Sin embargo no tenía tiempo de seguir divagando. Jacques acababa de terminar de coserme la herida, 4 puntos, el tipo tenía unas manos prodigiosas, tan pronto soltaba una hostia que te dejaba más gilipollas que Forrest Gump como hacía una obra de arte de ganchillo. Cogió unas cuantas gasas y me vendó la zona. El agarre del vendaje era firme y sentía que volvía a recuperar las energías. Me encendí un cigarrillo y le miré a los ojos.

¿Por qué has venido por mí?.

Jacques desvió la mirada por un leve instante y me miró con cautela.

No fui a por ti, estaba huyendo, te encontré por casualidad, ibas corriendo como si llevaras un jodido petardo en el culo... — mi mirada se intensificó, y mis párpados se fueron abriendo más y más — llegaron al bar y lo destrozaron todo, por suerte conseguí salir ileso, fui más rápido que ellos... sí, los del coche, tenían muy malas pintas...
¿Han ido... solo a tu bar?
Luci, sabes que no, ¿para qué mierda lo preguntas? — me respondió tras exhalar una sombría carcajada — se pasaron por el bareto en el que trabajas, trajeron hasta mi bar a uno de tus compañeros de trabajo, quieren dejar en claro... que con ellos no se mete nadie.

Me levanté, dejando que la ceniza de mi cigarro se deslizara hasta el suelo, me enfundé el puñal nuevamente en la parte trasera de mis shorts y cogí el arma. Salí disparada del piso de Jacques, creo que él intentó detenerme, no podía, estaba furiosa, histérica, me zafé de su agarre con tal fuerza que acabó en el suelo. En aquel momento no pensaba, debía llegar al bar, ver cómo estaban las cosas...

Y eso hice, me desplacé con sigilo pero sin perder el ritmo unas cuantas calles, por suerte las cosas parecían más calmadas en el exterior, pero sabía que no debía dejar de tener cuidado. Alcancé el bareto, la fiesta parecía haberse esfumado repentinamente, era como una de esas pelis del oeste, cuando después de una sangrienta batalla no queda nada más que la soledad y unas cuantas bolas de polvo, lo mismo, solo que con basura alrededor. La puerta del bar estaba semiabierta, abrí con cuidado, pistola en mano por si acaso, cuando pude internarme por completo chasqueé la lengua. Hijos de puta... el bar era un caos, mesas tiradas por ahí, sillas reventadas, desorden, mierda, mierda y más mierda. Uno de mis colegas estaba tirado sobre la barra, sobre un charco de sangre, su cara era más horrenda que la del Jorobado de Notredamme. Me acerqué para ver cómo se encontraba. Le tomé el pulso, débil pero constante, quise despertarle, incorporarle, pero antes de que pudiera hacer algo al respecto el sonido de unos pasos aplastando el infinito de cristales rotos en el suelo me alertó.

Ahí estaba, el tipo trajeado que se había peleado con Shen, magullado, casi tullido podría decir, le observé de arriba a abajo, mi indolente mirada era una muestra de desprecio y repulsión, mis venas luchaban por no explotar en una llamarada de locura. Sabía quién era, vaya si lo sabía. Alcé el arma, la cargué, y le apunté con aparente calma.

Luci, tiempo sin vernos.
Tiempo — respondí — y más tiempo que pasará hasta que nos volvamos a ver, porque te voy a meter un regalito entre ceja y ceja.

El motor en marcha de un vehículo sonaba en el exterior, ¿acaso se creían que esto era el GP de Francia para traerse toda la caballlería de 4 ruedas?. Tenía que cargarme a aquel hijo de puta antes de que vinieran los que estaban en el coche.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Shen Yang el Mar Oct 22, 2013 6:25 pm

El sedán me empezaba a hartar, que alguien me recuerde porque me dejaba perseguir. Le podía dar esquinazo a aquel coche de mierda en nada y menos, menos de lo que un muñeco de Pocoyo dura con cabeza en una guardería. Ah si, por Lucita. Ya nos habíamos alejado bastante de ahí, creo que no volverían a por ella. Eso sería lo que mas problemas causaría, el típico de ''Presentate y la dejamos en paz''. Ya lo intentaron, pero eso es algo que prefiero olvidar...
Decidí que ya era el momento de desaparecer, pero antes de nada me paré en aquel tejado. El sedán tambien, y un tipo trajeado también abrió la puerta apresuradamente. Automáticamente gritó sorprendido, les habían caído un par de ladrillos en la luna delantera. Yeah, parecía un jodido ninja, despues de joderles el coche ahora tocaba escapar. A base de saltos y agarres, incluyendo movimientos estílisticos desaparecí aquel momento de la vista de cualquier persona. Me movía como si no hubiese gravedad, en silencio, ni los gatos se dieron cuenta de que había pasado por su lado.

Lo mas sensato habría sido el ir a esconderme a casa, pero no. Yo ya estaba harto de aquella situación, iba a enfrentarme a ella y lo haría a lo grande. Acabé en un solitario callejón. El único que había ahí era un vagabundo al cual conocía, 'Pierre el vino', apestaba, como no, a vino. El lugar era lo suficientemente oscuro y estrecho para que no entrase nadie, o para que de una simple pasada, no pudiese verlo nadie, Pierre se había buscado un buen sitio.
Saqué mi teléfono movil, ¿Debería llamar? Me carcomía la incertidumbre... Finalmente no decidí hacerlo. Aquel era mi marrón, claro que me encantaría meter a gente que se diese de hostias junto a mi y por mi, pero eso sería mas tarde, aquella persona a la que iba a llamar, podía levantar una mano y sacudirnos a todos de una hostia. Y no, no era Chuck Norris.
Mientras jugaba con la famosa llave recordé que era el doble objetivo, el jugador en clave, el delantero estrella. Todos querían venir a por mi, tenía la llave... y era Shen Yang. ¿Y que si eres Shen Yang? Además de ser legendario tienes detrás tuya a mucha gente que busca cazarte. En concreto aquellos tipos que venían a por mi no eran mafia ni nada por el estilo, eran independientes. ¿Como me habían localizado? Seguramente Caleb o alguno de ellos se fuese de la lengua, habrían pactado algo. Caleb dijo que sabían negociar mejor que yo... le habrían ofrecido algo muy bonito a cambio. ¿La llave? Seguramente fuese eso, la jodida llave. Aún podía sentir a la llave temblando, en tan poco tiempo había presenciado tanto... Pero aún no era el momento de usarla, le daría su uso en el momento adecuado.

Vi el sedán negro pasar por delante del callejón, pero no se paró. Ya dije que no iban a poder encontrarme. Me senté contra la pared, lo que tenía que hacer era cargarmelos, para que no volviesen, ya era hora de tirarles mierda a la cara. Pero no era tan sencillo, tenían que asegurarse de que no podrían volver más a por mi, de que era un caso perdido. Hasta se me pasó por la cabeza chantajearles, como hacía con todo el mundo que me rodeaba, tenía información sobre ellos, y la información es poder. ¿Pero como chantaearlos a ellos?

Eh, Pequeño Jean, reune a los tuyos y nos vemos en tu garito. Tengo algo que no puedes dejar pasar
-¿Eh, Shen? Tio, te dije que no quería mas mezclarme contigo. Dejanos en paz, se legal.
No intentes joderme, te he dicho que nos vemos en tu garito al amanecer, ve horneando algo bueno, que voy para allá.
¿¡C-como!? ¡Hey Sh!-

La noche aún envolvía todo, pero era cuestión de un par de horas que el sol asomase su cabeza saludando al mundo, ''Papi ha vuelto''. Jean sabía que no podía decirme que no, por mucho que lo intentase, por muy famoso que fuese el sabía que no podía decirme que no, se sentía forzado a decirme que si, por mucho que intentase disimularlo. No se si a veces lo hacía porque me apreciaba o porque podía hacerle mas daño de lo que el pensaba.
Salí del callejón caminando, como quien por su casa desnudo. Me la sudaba el sedán, sabía que no iba a aparecer. Tenía esa corazonada, esos tipos estaban apresurados, estaban nerviosos, querían encontrarme y al primer lugar al que irían sería a mi ''casa'', Caleb seguramente ya les habría dicho donde ''vivia''. Lo que los bastardos no sabían es que mi casa no estaba en aquella zona de mierda, mi casa estaba donde los niños de papá y mamá jugaban a la pelota en la acera, donde los coches bonitos se paseaban sin temor a ser robados, donde las cuarentonas reprimidas enseñaban su escote al aire libre. Yo no era un hijo de la calle, no había venido de una cloaca, no me había hecho grande, yo ya venía grande. Y era por eso que aquellos tipos venían a por mí. Aquello era complicado de explicar, pero ellos ya lo habían asimilado, y ya habían puesto a sus hombres a buscarme.
Me monté en un coche que había aparcado, en el asiento trasero. Las lunas tintadas de aquel coche hacían que todo pareciese mas oscuro. Pero el coche olía casi igual que los callejones, por lo que me seguía sintiendo como en la calle. Le propiné una patada al asiento del conductor.

Donde PJ, ya. Y si te saltas la parte de quitarte las legañas delante mía te doy una bonificación.

Aquel jodido taxista pirata se dió prisa. No reaccionó siquiera a la patada, se levantó obediente, encendió el motor y empezó a conducir tranquilamente. Pude ver dos sedanes negros mas en la travesía, pasamos como si nada. Lo que si ví a raudales fue ambulancias y coches patrulla. Habíamos creado una atmosfera de tensión enorme en aquel lugar, un solo golpe mas y aquello se convertiría en una batalla campal. Los titulares de mañana iban a ser bonitos, pensé mientras cogía de nuevo mi teléfono y marcaba un número que me sabía de memoria. Mientras miraba por la sucia luna tintada el creciente espectáculo del escenario que dejabamos atras. Mientras el teléfono comenzaba a conectar pensé en Lucita, ¿Se habría salvado? De seguro, aquella tia parecía mas inmortal que Michael Jackson, no hacía falta preocuparse, ¿O si? Debería buscarla despues de haber puesto mis fichas en juego.

Hey bro. Te aviso, se cuece algo y tu no has encendido el fuego, adivina quien ha sido... dejame un mensaje diciendome si te apuntas o no.

Tras eso me metí el movil en el bolsillo y disfruté de la travesía, mandando al conductor ir mas lento. Me gustaba la ciudad nocturna, de noche todo puede pasar... como conocer a un ángel y revolver la ciudad casi sin quererlo.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Lucita Kent el Mar Oct 22, 2013 8:50 pm

Le tenía enfrente de mí, observándome con la calma de un muerto. Aquel tío no llegaba a tener siquiera horchata en las venas, a lo sumo tenía aire comprimido. Siempre me había fascinado en cierto modo su compostura y su temple, incluso en aquel estado físico y conmigo apuntándole no había cambiado un ápice la expresión de su rostro. Jodido maniquí. Pero yo no era menos, yo también estaba acostumbrada a la presión, a las intrigas, al odio desmedido, yo sabía que aunque no dejara entrever sus emociones, probablemente estuviera a punto de mearse en los pantalones, porque yo tenía el control, sí joder, cómo me gustaba.

Estás asutado, tu vida va en ello... Pero alguien debe, tirar del gatillooo... — tarareé con una enfermiza diversión, era una de las pocas canciones, de un grupo español, creo, que recordaba que escuchaba cierta persona.

Él se decidió a dar el primer paso, literalmente.

Quieto ahí, Bambi, mamá no está esta vez para protegerte — reforcé el agarre de mi pistola y él se refrenó.
Vamos Luci, sabes que no vas a poder, ellos te esperan ahí fuera, ¿qué pasará si me matas?. Así no se hacen amigos — sibiló como una serpiente, asco de tío.

Me daba igual, me la sudaba, no pensaba volver a donde me quería llevar, y mucho menos habiéndome traído a la mierda más mierda para venir a buscarme, jodido gilipollas, se iba a enterar de quién era yo. Pero no, debía controlarme, debía intentar sacarle más información.

¿Por qué buscáis al chino?
Tenemos asuntos pendientes con él, tiene algo que queremos — me cago en la llave de los cojones, era más codiciada que el anillo único — curioso que cuando fuimos en su búsqueda te encontrara con él, dos pájaros de un tiro, es una coincidencia demasiado única como para desaprovecharla... no traje mis propios efectivos, pero... aún así te llevaré de vuelta.
Nah, me gusta ser un libre colibrí — le respondí lo priemro que se me pasó por la cabeza, dándole a entender que sus palabras me la sudaban más allá del... en fin.

Esbozó una ligera sonrisa y, de repente, en cero coma, desenfundó un arma del bolsillo. Era más rápido que Billy el Niño aquel desgraciado. disparó con intenciones de herirme en el hombro, nuevamente, pero yo le esquivé milagrosamente. Me abalanzé con rapidez, se había acabado el time break, no me había dicho nada que no supiera y ya me estaba tocando mucho los ovarios. Le desestabilicé de un empujón, reculó un par de pasos debido al tropiezo, y en el momento en el que nuevamente se disponía a disparar le encajé una bala en el muslo izquierdo. soltó la pistola, dejándose llevar por el dolor a base de un leve jadeo, y le di una patada en la cabeza para dejarle inconsciente. Iba a rematarle, ya me daba igual, si me lo cargaba uno menos que tendría en mi lista de granos en el culo. Pero los del coche entraron y entre dos lograron inmovilizarme. Pataleé y me retorcí como una salvaje, pero lograron meterme en el coche. Esperad, le iba a meter el balazo en la cabeza, cabrones, dejadme en mis asuntos y luego haced lo que os de la puta gana conmigo. Nah, eso ni pensarlo.

El coche arrancó conmigo dentro y dos gorilas intentando maniatarme. Pero yo era muy escurridiza, más que flubber joder, y cuando fijé mi vista en la puerta vi la solución a todos mis problemas. El coche avanzaba vete tú a saber por dónde, rápido, bravo. Deslicé una de mis botas hasta un disimulado botón y... bingo, la puerta se abrió, le di un par de patadas a uno de los tipos, una se la encajé en todo el paquete porque su cara se puso del color de la lechuga. No me hice esperar y le pateé nuevamente hasta que le saqué del coche. Wiii, ¡un coche que caga mierda!. No sé cómo acabaría el tipo, pero caer desde un vehículo en marcha a gran velocidad imaginaba que no sería nada similar a tirarse sobre un colchón de plumas.

El otro comenzó a gritar, y el trayecto del coche se desestabilizo, la puerta seguía abierta y entraba una enorme cantidad de viento cortante que hacía que la aerodinámica fuera casi tan utópica como la paz mundial. Le di un cabezazo al otro, quien echó la cabeza hacia atrás y me maldijo de una y mil formas. Cállate, bigotudo de mierda, porque sí, llevaba un bigote con el que podría haberme hecho un felpudo. Abrí la otra puerta, y le dediqué el mismo final que al anterior. ¡Por fin libre! un poco de ejercicio mañanero no me venía mal, el sol comenzaba a dejarse ver en el horizonte. Antes de que el aire me arrastra a mí también hasta el infinito y más allá, me incliné para cerrar cada puerta. El "chófer" iba a frenar, obviamente su posición era un tanto desventajosa. Desenfundé el machete que los muy imbéciles no habían tratado siquiera de buscar y se lo puse en el cuello.

Me siento como en Bonnie & Clyde — suspiré — para el maldito coche, desgraciado — Y al tío no le quedaron otros huevos, eso o le rajaba ahí mismo, poco me importaba a mí que el coche terminara estampándose contra algo, mi adrenalina podía con cualquier pensamiento precavido.

El coche frenó, y tras escuchar el rugido del motor apagarse, los balbuceos de súplica del conductor envenenaron mis oídos. Le dí con el mango del puñal en la nuca para dejarle inconsciente, salí del coche y le arrastré fuera, dejándole tendido en medio del asfalto, ya de paso le revisé los bolsillos, oh yeah, unas gafas de sol, algo es algo. Me puse las gafas, los primeros rayos solares eran bastante jodidos a la hora de conducir, siempre intentando cegar. Me senté en el asiento del piloto y arranqué a toda hostia, no había conseguido mucha información, pero al menos me llevaba un coche. Me encontraba en la carretera circundante a los barrios bajos, en resumidas cuentas, me podría mover velozmente por el extrarradio y llegar a mi destino con rapidez, sin tener que zigzaguear por los intricados callejones de aquel basurero de barrio. Arranqué y sonreí cuando volví a sentir que la velocidad se presentaba sumisa ante mis manos. Recorrí la carretera durante diez minutos hasta encontrar la salida, me dirigía a una zona de chabolas que quedaba lejos y cerca de todo, el lugar perfecto. Una vez llegué a la zona, conduje hasta una casucha que se encontraba en uno de los extremos. Dejé el coche a una manzana y me encaminé.

Iba a buscar a Miles, un viejo verde, asqueroso y repugnante, pero con la mejor red de información de por aquí. Digamos que... aún guardaba ciertos contactos de mi vida en Londres. Abrí la puerta y me dirigí al salón, ahí estaba, sentado en un sillón mientras veía una peli subidita de tono... muy mala por cierto.

Déjalo ya, Miles, la sangre a estas alturas de tu vida no te llega a donde quieres que llegue — dije en voz alta, y el viejo me miró, y el viejo me esbozó una sonrisa, dejando ver su desdentada boca, joder, daban ganas de concertarle un juicio con el Ratoncito Pérez.

Dejó su importantísimo quehacer, se abrochó la bragueta y se levantó.

¿A qué vienes, zorra? ¿Quieres un poco de mambo?
¿Qué coñ0 está pasando? —pregunté directamente, si me liaba un poco el viejo se pondría a contar cualquier batallita sexual de los años cincuenta, y eso me gustaba más bien poco — Hay un grupo de maricas en traje que... está buscando a un colega.
Oh ¿ya te has tirado al chino ese? Te gusta demasiado el riesgo.
Cierra la puta boca, quiénes son, joder, además ha venido...
Ya sé quién estaba con ellos, suerte que le has librado — me interrumpió el viejo, menudo desdén, ya iría otro día de estos a recordarle quién mandaba aquí, ahora no había tiempo — Y da igual, ya sabía que eras tú quien estaba con ese chino, mis informantes me describieron a una pelirroja con mala leche... jiji — me observó con lascivia y estuve a punto de generarle una parálisis cerebral de una patada en los huevos — No estoy seguro de lo que quieren, pero eso sí, no se van a marchar hasta que lo consigan, es decir, hasta que tu... "amiguito" les de el botín, se están concentrando por todo el centro de los suburbios, creen que es ahí donde está lo que quieren conseguir, y al chino... al chino le están buscando por todos lados.

Maldito Shen, él era el grano en el culo más grande de todos, pero en este caso me carcajeé al pensar en que, probablemente, estaría  haciendo alguna de las suyas para resolver el problema. Yo no me podía quedar atrás, de primeras, quería salvar el culo de aquella situación, probablemente alguno quisiera encontrarme  para solicitar mis servicios de rehén, y aún no me fiaba del chino como para que hiciera una aparición estelar a lo "Señor del Antifaz", de segundas, aquel cabronazo había librado de que le reventara los sesos, probablemente tuviera a algunos de los suyos buscándome por razones mayores, y me podía imaginar el qué. Necesitaba aniquilarlos a todos para que nadie se fuese de la lengua.

¿Puedes reunir a tus chicos?. Les tenderemos una emboscada, seremos la inquisición de este luagr de mierda.

El viejo verde sonrió.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Shen Yang el Mar Oct 22, 2013 11:48 pm

Eh, Malik. Pon esa canción, la del CD que usas cuando llevas a los mafias.

Y el taxista lo hizo. Puso aquella jodida canción, los primeros rayos del sol asomaban. Desayunaba música y un paisaje de aquella urbe de nombre irónico.
La canción:

La ironía, que bonito analizar la realidad, era mas facil decir todo irónicamente. El sueño mas cruel; la realidad. Pero en este mundo si te pasabas de irónico te tachaban de borde, ¿Y por qué no de centro? Y así estuve todo el camino, con mis pulmonías mentales. Pensamientos filosóficos, creo que para cuando pasamos por delante del McDonalds ya tenía una vana idea sobre como resolver el problema de Oriente Medio. Y también tenía en mente un plan, un plan maestro que sin duda era efectivo, sencillo y magnífico. Si todo iba bien de aquí a que finalizase el día ya estaría en un jodido burger pegándome un empacho a ketchup y echando miradas lascivas solo por joder al personal.
Ví otro jodido sedán negro por el camino. ¿En serio? Me sentía tan infravalorado, habían envíado a unos incompetentes para capturarme, joder, tenía que liarsela dejandoles la marca de la casa para que la proxima vez, si es que la había, enviasen a sus mejores tipos, como un Deadpool, eso no estaría mal. Bajé la ventanilla, el jodido frescor de la mañana era mas agradable que escuchar a aquel reportero kazajo hablar. Algo de rocío se había formado en la ventana, lo recogí con el dedo, estaba frío, como mi sangre, por eso apenas pude notar su temperatura.

Te has ganado 'la corsa'. Déjame un numero de telefono o algo y te doy trabajo a cualquier hora.

Dije, en un intercambio de dinero por su numero de teléfono. Nunca venía de mas tener a un taxista en el bolsillo. Había rumores sobre que Malik había sido conductor del ejercito. Seguro que me vendrían bien sus habilidades algún día. Cerré la puerta de una patada mientras salía. Frente a mi se alzaba aquel bloque de pisos. Mientras caminaba hacia la entrada del bloque un par de tipos que había sentados se levantaron. Como si no quisiesen que entrase. Seguí caminando, como si no existiesen. Uno alzó el brazo, sin necesidad de negociar, Jean los quería así. Pretendía mandarme de vuelta a casa de una hostia, pero se escuchó un silbido y aquellos perros se detuvieron.
Subí las escaleras del porche y abrí la puerta. Era dificil de imaginar que todo aquel bloque de pisos era de Jean. El muy bastardo estaba obsesionado con su seguridad, temía a la gente como yo. Le entendía, si existiese mi gemelo malvado yo también me escondería, un momento... yo era el gemelo malvado. Como fuese, fuí subiendo planta por planta hasta llegar al ático, en el pasillo había un segurata. Un calvo gigantesco, que me hizo el ademán de entrar y encima me abrió la puerta. A ese calvo yo lo conocía, y el también a mi, habíamos tenido mas de un conflicto y nos habíamos ayudado en una de mis aventuras, pero era cosa del pasado y ahora estabamos en paz, yo no le debía nada, ni el a mi.

Huele como a fracasado... Así de repente, ¡Jean! ¿Como estas?
Shen... dejate de formalidades. Explicame lo que quieres y desaparece, no quiero tenerte dando vueltas por aquí. ¿Hasta cuando vas a seguir chupando del bote? ¿No puedes dejarnos en paz?
¿Y dejar a mis panaderos favoritos? Nunca... Supongo que eso quiere decir que estás bien y que no quieres que perturbe tu paz... vale tipo duro. No te saques el cinturón, dejame explicarte.

Siempre me sorprendía el tono de voz de Jean, pese a su edad cuarentona no mostraba un sonido cansado de la vida, parecía feliz y entusiasta, aunque cuando me ponía de mal rollo con el sonase diferente se podía notar la diferencia de Jean respecto a los demás adultos. Pase unos cuantos minutos hablando con el. Jean mostraba mucha atención, y tomaba una especie de 'apuntes', algo que yo le había recomendado. La información era poder. ¿Y os preguntareis quien es Jean? Seguro que sí. El, bueno, ellos eran un grupo de ex-mercenarios. No contaré como llegué a ellos ni como pude chantajearles pero ellos nunca han fallado, salvo el hecho de que ahora son ex.
Aquella habitación era la hostia. La base perfecta. Había cámaras de seguridad por todos lados, armas blancas colgadas en la pared. Dos o tres ventanas con persianas que se corrían lateralmente. Hacían que el sol entrase hermoso en aquel lugar.
El estaba en una silla de oficina, yo ocupé un enorme sillón de jefe. Casualidad.

Dejame pensar, ¿Entonces quieres que los líquidemos? Así podrías darles el mensaje de que no se puede venir a por ti.
No.-Dije mordiendo aquel Croissant que Jean había horneado-Lo que yo quiero es... enviarlos lejos. No creo empezar una batallita. Ni que te salpique a ti ni que me salpique a mi. Los dos salimos ganando, ellos se van y tu no tienes que pasar a la acción, porque tu sabes que si se quedan por aquí puede haber mucha tensión
¿Y que quieres decirles? ¿''Adios muy buenas de haberlos tenido en Sweet Valley''? Shen, o me sorprendes o vamos a tener que pasar el día pensando en algo.
En serio, por las mañanas eres mas inutil que la primera rebanada del pan de molde. Ellos se van a ir porque yo me voy a ir a China.
¿Realmente te vas a ir? Deberías avisar a tu pa--Casi exclama Jean, que ahora se inclinaba hacia delante, interesado.
La proxima vez que me interrumpas te voy a joder, Jean. Sin importarme si pierdo la oportunidad de chantajearte, te juro por Snoopy, los telettubies y toda la parafernalia infantil que te voy a joder como vuelvas a interrumpirme.-Añadí, molesto-Vamos a hacerlo así...

Me valieron unos pocos minutos para poder explicarle todo el plan. El asintió, le favorecía. Me favorecía. Nos favorecía. Pero como verdaderos profesionales nos lo tomamos con calma. El se quedó en su silla y yo tirado en el sillón, y empezamos a hablar sobre la vida del uno y la vida del otro. Hasta nos permitimos soltar unas cuantas carcajadas... porque los profesionales disfrutan lo que hacen, y nosotros disfrutabamos los pequeños detalles de la vida[/color]
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Lucita Kent el Jue Oct 24, 2013 10:24 pm

El viejo no tardó en llamar a los suyos, podría haberme esperado un ejército combatiente, y yo sería el Aragorn que les diera el discurso de apertura a la batalla para obtener mi objetivo, recuperar el trono. En este caso ni había convocado un ejército, ni tenía que recuperar un trono, mi película trataba más bien de cuatro sujetos que me ayudaban a salvar el culo. Bueno, no estaba mal, mi padre me había pasado ciertos contactos por estos lares.

Eran cuatro sí, pero vaya cuatro. El Chepas el primero, le llamaban así porque tenía la espalda ligeramente encorvada, bueno, parecía más bien una de esas curvas de vértigo en una montaña rusa pero no le hacía mucha gracia que se lo recordaran, el tipo era simple pero eficaz, corpulento, si te daba una hostia, mínimo te te quedabas mirando volar tres pajaritos alrededor de tu cabeza. Luego estaba Rudolph, ese no era su verdadero nombre, pero le llamaban así porque siempre tenía la nariz roja de meterse tanta mierda pal cuerpo, sus billetes de cinco euros tenían más mocos que dinero en sí. Se sabía de memoria todas las calles de este nuestro lindo barrio, era el más escurridizo de todos, jamás encontrarías a Rudolph a menos que él quisiese. El siguiente era François, tenía pintas de maricón reprimido, era un buen tipo, aparentemente tranquilo, pero tenía muy mala leche cuando se lo proponía, había estudiado algo de moda, no sé, el tema es que era un genio de los disfraces, o eso decían. Y por último la Pelizorra, la llamaban así porque llevaba un color de cabello pelirrojo desteñido bastante parecido al de los zorros, y bueno... era una zorra, se acostaba con más tíos que días tiene la semana, pero oiga, pasárselo se lo pasaba bien. La tía tenía un don para mangar cosas, cuando quería era bastante silenciosa y zas, te quedabas sin un chavo.

Llegaron, me sonrieron, les sonreí, estábamos al completo, éramos los Power Rangers de las zonas peligrosas e íbamos a arramplar con todo. Bueno, con todo... se suponía que íbamos a acabar con la legión de trajeados. Así que salimos de casa del viejete, montamos en el coche y arrancamos a toda velocidad. Tomamos el mismo camino de vuelta, y uno a uno, se fueron bajando en ciertos sitios estratégicos. Yo iba al volante y me quedé a solas con Rudolph.

— A dónde.
— Sigue carretera hacia delante, en el cruce nos encontraremos con un par de coches, tienen montado uno de los "campamentos" a la salida del barrio de chabolas, creo que te perdieron la pista por ahí.

Continué conduciendo, esta vez reduje la velocidad por si acaso, carretera, todo recto, qué aburrimiento. En cuanto advertimos el cruce que Rudolph había mencionado vimos los coches, mi acompañante bajó la ventanilla y lanzó un disparo a una de las ruedas de los coches, falló. A partir de ese momento comenzó una nueva persecución. A cuenta de qué venía eso de dejarnos ver porque sí... pues era sencillo, parte de los efectivos de los trajeados habían venido en mi búsqueda, queríamos librarnos de ellos, y el viejo sabía que unos cuantos se habían amontonado a las afueras, si descubrían que había contactado con él, irían a preguntarle acerca de mi paradero, seguramente con consecuencias fatales, el viejo se quería quitar el marrón de encima y yo también, así que decidimos acabar al menos con los que sabían de mi localización.

Esto parecía un Rally, había acelerado todo lo que podía, el coche no daba para mucho más, los tipos nos seguían de cerca en sus tres coches, pero mi as en la manga se sentaba en el asiento del copiloto. Rudolph me fue indicando paso a paso por qué calles meterme, a estas alturas no sabía ni por dónde iba, pero Rudolph seguía indicándome hacia dónde dirigirme con tanta seguridad, que no dudé en seguir sus indicaciones.

La distancia se recortaba, torcí por un par de calles pero seguían al acecho, malditos ellos y maldita mi suerte por pillar uno de los carruseles con menos caballos, este maldito coche no daba para más, si seguía así me veía con el motor echando humo en menos de lo que a un tío se le levanta viendo una porno.

— Gira en la siguiente y reduce mucho la velocidad 5 metros antes de llegar al callejón.

Así lo hice, giré y... ¿pero qué cojones? era un callejón sin salida, ¿este tío se había metido tanta mierda que ya ni sabía lo que decía?. No, sabía lo que decía, porque en cuanto comencé a frenar vi asomarse en la sombra un disimulado callejón. Me deslicé un poco hacia la izquierda para abrir el giro y poder internarme, teníamos a los trajeado a escasos metros de nosotros, venían a toda hostia. Conseguí dar un forzado volantazo y me metí de lleno en el callejón, eso sí, el retrovisor derecho se fue a tomar por culo.

Debieron de fliparse mis perseguidores cuando vieron desaparecer el coche, daba igual, poco pudieron pensar, porque el primero de los tres coches se estampó de lleno contra el muro del fondo y los otros dos le siguieron. Los tres coches quedaron completamente abollados, del primero podríamos decir que había sido un siniestro total. Rudolph y yo nos bajamos del coche. El tipo cogió el movil, le estaban llamando.

— El Chepas ha podido con unos cuantos — me dijo — pero dice que pasa de meterse más porque son demasiados, es una plaga, no podremos con ellos. Por suerte...
— Vamos Rudolph, no te atasques que ibas muy bien — le dije mientras cerraba la puerta del coche.
— ... François ha despistado a unos cuantos, al parecer la peluca roja que ha traído ha sido lo suficientemente vistosa para que se pensaran que eras tú, pero claro... la mayoría andan buscando a tu amigo el chino, así que solo ha podido despistar a unos pocos. Por su parte... la Pelizorra ha completado con éxito su misión.
— ¿Qué misión?.
— Si no podemos contra los trajeados, al menos intentaremos acceder al lugar donde se esconde el tan ansiado tesoro... del chino. O eso se supone, la tía ha conseguido la llave de la puerta trasera.
— Vale, pero... ¿Cómo mierda nos metemos ahí ahora?

Rudolph se adelantó unos cuantos pasos, se dirigió a una alcantarilla y la abrió de un plis.

— Por aquí, cuando dicen que conozco hasta el último recoveco de esta zona de mierda, es por algo.

Sonreí y me interné en la alcantarilla, comencé a bajar los escalones hasta que toqué el suelo con mis pies, el hedor era nauseabundo, pero era el camino más fácil.
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Re: Ayho, Ayho. [Privado] [+18]

Mensaje por Shen Yang el Dom Oct 27, 2013 7:30 pm

¿Y sabes lo que le digo?-El asintió, esperando la respuesta. Yo respondí con el silencio para acabar con la pausa y añadir-¡Vinagre!

El resultado fue una oleada de carcajadas. Yo me reía ligeramente mientras Jean se partía la caja revolviendose en su silla. Me miraba con lágrimas en los ojos intentando respirar y volvía a reir. ¿Que jardín secreto estabamos haciendo? Deberíamos estar trabajando. ¿O es que trabajabamos así? Nah, Jean había dado un par de ordenes y no es que tuvisiemos mucha prisa, la situación era grave, la banda según Jean era una banda de pocamonta, pero el tipo que me había atacado no era cualquiera, yo ya me había visto las caras con esos enmascarados, y según Jean no se habían topado ocn ninguno de esos 'enmascarados' todavía. Bueno, el caso es que no le había explicado a Jean de que iba a la cosa. Es más, no se la había explicado a nadie todavía. Realmente ellos, es decir, los que venían a por mi no eran un grupo, eran mas bien mas de uno... muchos, bastantes... demonios, no podía contarlos. Pero podía centrarme solamente en los dos presentes en Sweet Valley.

Vaya un diablo estas hecho

En aquel momento entró el calvo, haciendole un gesto a Jean para que saliese del cuarto. No se porqué, me recordaba a la escuela, lo típico de: Profesor, haga salir a su alumno Yang, el director quiere tener unas palabritas con el. Pero no, el director de aquel lugar era Jean. Estuve un par de minutos solo, miré la hora, tras mil noches trasnochadas uno ya no se sorprende de no tener sueño cuando debería estar frito. Apoyé la cabeza en el respaldo del sillón y miré al techo, recordando lo que había pasado aquella noche. Pero si había que destacar algo era Lucita. ¿Que estaría haciendo ahora? Seguramente aquel montón de sarcasmo comprimido en un cuerpo endiablado estaba a salvo... mas le valía estarlo. Algo me cortó el rollo, algo hizo que levantase la cabeza y me sentase correctamente, ese algo vino gritando y nervioso. Totalmente opuesto a como estaba hace un par de minutos, Jean venía casi hecho una furia, digo casi, cuando se ponía hecho una furia todo el mundo empezaba a rezar.

¿Que te ha dicho Vin Diesel? Ya se que no le caigo bien, pero que no se meta en donde no le llaman.
No, Shen. Esta vez hablaremos en serio, y quiero que me contestes con total franqueza. ¿Quien demonios son ellos? ¿Y me puedes explicar que hacen los atolondrados locales trabajando con un cuerpo criminal extranjero?

Ah, así que ya se habían dado cuenta. Casi aplaudo, pero aquello colmaría la paciencia de Jean, el no estaba en aquel momento para soportar tonterías como aquellas. Pero aún así lo hice, aplaudí secamente, como tres palmadas, y me quedé a gusto. Parecía que la vena de la frente de Jean iba a estallar, su ceja izquierda empezó a arquearse lentamente hacia arriba y los orificos nasales se le dilataron. Antes de que empezase a ladrar abrí la boca. No es que confíase plenamente en Jean, pero el era un hombre de los que te podías fiar, y además... aquella información dejaría de ser 'tan secreta', es más, sería un secreto a voces en un corto periodo de tiempo.

Okay, okay... Los trols de Sweet Valley quieren algo que yo tengo, los trols de fuera me quieren a mí. Dejemos a los trols de aquí de momento, no hay que quebrarse la cabeza con ellos, solo escarmentarlos. Tampoco deberíamos preocuparnos por los de fuera, pero ya que 'me has mandado a China' otra vez te recompensaré diciendote porque me persiguen. Resulta que quieren secuestrarme, y no hagas preguntas tontas, la gente secuestra por una cosa: Dinero. Y resulta que... Papá Shen tiene dinero, mucho dinero. -Notese el tono de asco al decir esto, no sonaba nada orgulloso.¿Te suena el nombre de ZL Industries? Ahí lo dejo.

Y bueno, mientras esperamos que Jean se recupere y asimile lo que acababa de escuchar explicaré lo sencillo que fue deshacerse de ellos: Primero, conseguimos a un chino de la triada local, páctamos con ellos un favor. Nuestro 'mago' no tardó mucho en tintarle el pelo de rubio y asemejarlo a mí. Segundamente lo llevaron a dar un paseíto matinal, en menos de lo que canta un gallo, la mitad de los sedanes les seguían 'discretamente'. Y finalmente aquel chino pilló un avión a china. Era como dejar un rastro de migas de pan, solo que en vez de migas dejábamos panes. Ah si, ahora vuelta a la linea temporal...
Jean recuperó la compostura, no añadió nada, no quería hacer un comentario inapropiado. El tipo se levantó y fue a su escritorio, dandome la espalda para empezar a escribir en el ordenador que tenía como un poseso, cogió un teléfono y marcó un número, como bajo presión, como quien siente una pistola en la nuca. Yo por el contrario, como emisario de la noticia ya era consciente de esta, no me afectaba, la tenía asimilada... desde hace mucho. Me mantenía tirado mientras mordía otro croissant y añadía a aquel cargado ambiente.

Oye francesito... ¿Te suena el nombre de Lucita? Pelirroja, mala leche... un buen culo.

Pude notar el sobresalto de Jean aunque me daba la espalda, y quizá el también notó que lo note y que no lo podía ocultar. Me respondió con una mirada, esas miradas que a mi me gustan, que te echan cuando quedas primero en el podio, cuando vas un paso por delante de los demás. El simplemente, después de aquella mirada no dijo nada y esperó que le respondiesen a aquella llamada.


Última edición por Shen Yang el Jue Nov 07, 2013 12:49 am, editado 1 vez
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