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Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

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Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Akira Kurenai el Vie Sep 06, 2013 12:22 am

En todos los tres años que llevo viviendo en Francia junto con mi hermana, esta era la segunda vez que entraba a la oficina de mi padre. La primera fue ni bien llegué a la ciudad parisina aún aturdida por la desgracia que había dado un giro de 360º a mi vida.  A pesar de que los días transcurrieron, la cueva del viejo – como solía llamarle – estaba exactamente igual que antes, tan solo habían varios portarretratos de Ami sobre la chimenea pero el gran escritorio de caoba, la biblioteca, las fotos con abogados y empresarios reconocidos, los títulos y el estúpido elefante de madera seguían estando intactos.  Sinceramente no me agradaba, los ojos tallados de ese animal me remontaban al pasado, al momento en el que al viejo le picó el bicho de la paternidad consolándose de sus dos pobres hijas sin madre y me dio la oportunidad de vivir con él.

¿Un café frío? – me ofreció sirviéndose una taza. Posé mi gélida mirada bicolor en los magenta de mi progenitor, esa tonalidad era idéntica a la de mi ojo derecho. A pesar de sus cuarenta y tantos años él se mantenía perfectamente bien, aún se podía distinguir ese buen aspecto que lo caracterizaba de joven y esos rasgos tan parecidos a los míos. Una de las cosas que más odiaba de mi padre era el increíble parecido que teníamos ambos: había heredado todos sus rasgos occidentales, teníamos la misma forma de ojos, nariz, labios y color de cabello. Cualquiera que nos viera deduciría rápidamente que éramos padre e hija –. Tan sólo estaba siendo educado, creo que a pesar de todo te he enseñado modales y sabes perfectamente que siempre hay que tenerlos, independientemente de la persona – aclaró al percibir la frialdad de mi escrutinio.

Sentada frente a su escritorio acomodé los pies cómodamente sobre el mueble de caoba, jugando con una pluma que agarré de allí.

No me has enseñado modales, la abuela lo hizo – contesté con calma –. Y sinceramente me importan menos de lo a que ti te importo y con eso digo mucho – continué jugando con aquella elegante lapicera, girándola entre mis dedos –. Vayamos al grano, que no tengo ganas de andar con rodeos: ¿qué demonios quieres? No soy tan estúpida para creer que solo quieres una amena charla padre-hija. Tanto tú como yo sabemos que me odias y que el sentimiento es recíproco por lo que no es necesario actuar que te importo.

Estando en aquella oficina lo que menos deseaba era pensar en sus motivos por más que eso fuera algo interesante para mí, suponía que debía ser quizás por Ami, quien últimamente la adolescencia la había puesto en su “etapa rebelde” y comenzaba  a cuestionarle a nuestro padre ciertos defectos que tiene injustificables.

Tienes razón, no me importas – dijo con sinceridad bebiendo de su café –. Tiene que ver con Ami.

Bufé molesta, me parecía exagerado que me llamaran por una actitud completamente hormonal característica de los adolescentes.

Qué novedad, eres tan impredecible Ben – dije con una sonrisa irónica.

Es Benjamin – mi padre odiaba los diminutivos y yo solía usarlos a propósito –, y esto es serio,  es sobre tu hermana. ¿Acaso no te importa?

No me vengas con el discurso de la culpa que tu hipocresía me repugna – le contesté con frialdad –. Largá de una vez.

Tengo un médico muy buen amigo mío en Estados Unidos – explicó bebiendo un sorbo –. Estuvieron trabajando y creen que hay una posibilidad de que Ami pueda volver a caminar pero necesitan operarla. Obviamente, hay un 40% de probabilidades de fallo.

Si bien no cambié mi posición relajada, mi mirada se había afinado escuchando sus palabras. Todos mis sentidos estaban atentos a él, a cada mínimo sonido y gesto que proviniera de Benjamin. Esbozó una sonrisa de superioridad, la misma que hacía cada vez que encontraba un detalle que le permitiera que un caso fallara a su favor. Frente a mí estaba Benjamin Wayland el abogado exitoso, no el viejo abandonador ni “papá” (como Ami le decía), sino el frío y calculador profesional capaz de quitarte sin culpa hasta los ojos si cometes un error del cual pueda aprovecharse.

Hacía unos años decía que odiaba a mi madre y a mi padre por igual, que ambos eran dos personas simplemente horribles. Pasado un tiempo en mi estadía en Francia supe que, si bien mi madre nos abandonó, lo hizo por debilidad. Sí, la odio por ser frágil, por enfocarse solamente en el papel de mujer enamorada y no en el de madre pero más aún odio a mi padre porque se parece a mí. No sólo físicamente – aunque las similitudes fueran jodidamente obvias – sino también en personalidad. Mal que me pese, mi inteligencia y mi habilidad para manipular las heredé de él, de ese astuto y frío abogado que haría lo que fuera para conseguir lo que desea.  

Era tan obvio que hasta me molestaba que no se esforzara más, consideraba a Ami como mi debilidad y se aprovechaba de ello para obligarme  a hacer cualquier cosa que quisiera. De toda la situación, lo que más me irritaba era saber que estaba en lo cierto: así de simple y aburrida era.

60% de chances es poco – fruncí el ceño –. Vamos, di las condiciones y veré si las acepto o no.

Lo has deducido rápido – opinó entretenido –. Como se nota que eres mi hija.

<< Está tratando de molestarme, quiere que me comporte de forma más emocional>>

No aludiré al comentario barato de “no eres mi padre”, sí lo eres y me da igual – saqué una menta de mi bolsillo y me la llevé a la boca –. Por eso mismo te conozco, ve al grano, ya sabes que los juegos mediocres de provocación no sirven conmigo.

¿Lo ves? Me conoces perfectamente…

Lamentablemente tuve la desgracia de conocerte – interrumpí con sequedad – ¿Entonces? Tengo trabajo qué hacer.

Engañar gente en los casinos o en esos antros en los que te metes no es trabajo Akira – opinó dejando reposar su mentón sobre sus manos entrelazadas –. Tu hermana algunas veces me contó de tu juego favorito, el Lucky Strike, dice que jamás has perdido y cuando me contó de qué se trataba me dio curiosidad: quiero jugar contigo, ver finalmente si eres mejor que yo o no.

Me quedé en silencio, sabía que algo terrible había detrás de todo ello. Sonreí con confianza aunque internamente no me sentía así y esperé a que el desgraciado continuara con su discurso, era obvio que se estaba reservando la mejor parte para el final.

Francia no le hizo bien a Ami, el tratamiento no va a avanzar si seguimos teniéndola aquí y eres una pésima influencia para ella – explicó colocándose unos anteojos –. Cuando se mude a Estados Unidos deberá estar bien anímicamente y no puede hacerlo si se encuentra nostálgica extrañando a su hermana delincuente.

Al instante supe que nos estábamos acercando a la razón principal de nuestra extraña charla padre-hija.

No voy a dejarla – comenté con rotundidad –. Iré a Estados Unidos, ni siquiera me importa mudarme.

No puedes – agregó con crueldad –. El dinero que piden es exorbitante y se lo harán a Ami simplemente porque la cabeza detrás de toda esta organización es mi amiga.

Mantuve la calma, simplemente tenía que dejar que se fuera y después ir yo para no tener problemas. Una vez que la hubieran operado sería imposible que porque mi padre chasquee los dedos aparezcan unos médicos para dejarla como antes. La idea era increíblemente tentadora, más aún cuando imaginaba a Ami pudiendo caminar y correr por las praderas con la felicidad de una niña que ha conseguido todo.

¿Requisitos?

Simplemente tienes que jugar al Lucky Strike conmigo, te he preparado una tarjeta especialmente para ti – me la alcanzó y la tomé tocándolo con dos dedos, evitando por todos los medios no rozar la mano de mi padre.

Leí esas pulcras palabras y mi mano tembló levemente. Sentía la mirada índigo de Benjamin puesta en mí, una sonrisa satisfactoria surcó su elegante rostro conforme con mi desconcierto.

¿Tanto me odias? – pregunté alzando la vista. Apreté la tarjeta con fuerza, arrugándola en un bollo. Mantuve la calma aunque se notaba la tensión en mi ahora posición erguida, con los hombros rectos y la expresión inescrutable en mi bello rostro.

Te lo has ganado tú misma, podríamos llamarlo una lección por no saber perdonar – su voz era suave y engatusadora: una peligrosa arma de manipulación –. Si hubieras vivido en casa como te lo ofrecí al igual que tu hermana, ahora los tres estaríamos yendo a Estados Unidos.

Me odias, jamás te importé y no hubiéramos logrado convivir juntos. Lo sabes: yo no soy tan dócil como Ami.

El ladeó la cabeza pensativo bebiendo otro sorbo de su café.

A decir verdad no te odio – sonrió al notar como abría los ojos de par en par sorprendida ante tal declaración –. Es más, de las dos, antes eras mi favorita – continuó con tranquilidad –. Siempre fuiste con quien mejor me entendía, somos parecidos, suelo verme reflejado en ti y si hubieras vivido conmigo habrías tenido un gran futuro, mucho mejor que estar estafando y deseando tocar en calles por unas míseras limosnas.

Apreté los puños con fuerza, de repente un brillo me llamó la atención y noté un cuchillo de punta para abrir cartas. Normalmente solía pensar con calma pero ya estaba harta de todos los juegos, lo tomé y me lancé de un salto hacia el escritorio, agachada y encorvada tomando la camisa de mi padre con la diestra mientras que mi zurda le apuntaba con el cuchillo en el cuello. La tarjeta que me había dado había caído con movimientos de vaivén al suelo.

Él me observó fijamente parpadeando mostrándose claramente sorprendido por mi acción y no iba a mentir, hasta yo lo estaba. De todas formas esa expresión duró apenas unos segundos, volvió a recomponer su fría faceta y me golpeó con fuerza la mejilla.

No seas tonta hija, no sirve de nada que me mates y tampoco te animarías a hacerlo, no si puedo darle a Ami lo que más desea.

Él tenía razón. Caí de rodillas sobre el escritorio, sobándome la mejilla la cual estaba enrojecida. No podía matar a Benjamin ni tampoco escapar de su maldito juego y él era cosciente de ello, lo había preparado de tal forma que no tenía ninguna posibilidad de retirarme. Suspiré finalmente resignada, bajándome del escritorio y tomando la tarjeta que había quedado en el suelo.

Suerte con el juego hija, no me decepciones – le di la espalda pero aún podía ver la sonrisa arrogante que debía decorar su rostro pálido con tan pocas arrugas que parecía de marfil.

No lo haré, padre.

Leí la tarjeta de nuevo y contuve las ganas de gritar de rabia. En ella se leía: “Ataca a tu hermana donde más le duele y haz que te odie”


---------------------------  ♦  -----------------------------------


¡Te odio! ¡Te odio! ¡Te odio! ¡No te quiero ver! ¡Aléjate de mí! – Ami me gritaba a todo pulmón con lágrimas que no paraban de salir como torrente por sus ojos – ¡Quiero que te vayas!

¿Cómo alguien tenía que reaccionar cuando la razón de tu existir te decía que te odiaba? ¿Qué no deseaba verte jamás? Mis entrañas ardían y gritaban, todo dentro de mí quería terminar de una vez y correr para abrazarla, explicarle la verdad. Tenía una necesidad insana y dolorosa de limpiarle las lágrimas y acunarla entre mis brazos, cantarle una dulce nana como hacía siempre para calmarla hasta que cayera en un pacífico sueño.

<< Recuerda Akira, no puedes perder, este es tu juego y debes ganarlo. >>

La observé con expresión serena que hasta podría definirse como aburrida, mis labios estaban firmemente cerrados conteniendo las ganas de gritar y estaba sentada sobre un elegante mueble de cedro oscuro para mantener mis manos quietas apretando el borde con fuerza disimuladamente.

¿Qué haces? ¡Vete! ¡Quiero irme ya para no verte nunca más!

Observé el borde de mis uñas, la pequeña medialuna blanca que se formaba en ellas y la tensión en mis dedos, visible solamente a bastante cercanía. Jamás imaginé que alguien tan pura de alma como Ami podría decir esas clases de palabras hirientes, pero las personas te sorprendían, podían demostrar que hasta la más inofensiva e inocente de todas era capaz de escupir veneno con sus gritos. Sus palabras eran como cuchillos que se clavaban en mi piel, pero a diferencia de esas veces, en ésta la sangre no salía como manantial, no podía quejarme abiertamente. Todo dentro mío era fuego, uno de esos dolorosos que te hacían arder hasta lo más profundo del alma y solo querías gritar hasta quedarte sin voz rogando para que alguien te escuchara y te sacara de allí.  

Ami respiraba entrecortadamente, posé mi mirada unos segundos en ella para distinguir su lamentable aspecto y luego volví a mis uñas. Demasiados nervios solían hacerle mal y le costaba respirar después, agarrándole un ataque de asma.

<< Ya cálmate Ami, te va a hacer peor. Deja de chillar de una vez y vete, ¿no es eso lo que quieres? A ti te hará mejor.  >>

La rubia inspiró varias veces para finalmente preguntar:

¿Por qué?

Abrí los ojos sorprendida. Ella estaba tensa sosteniendo ambos brazos a la silla de ruedas, se veía claramente la contracción de sus músculos; su maquillaje estaba corrido, grandes manchas negras decoraban su piel cuyas mejillas estaban coloradas con varios puntos rojos. Ami siempre había sido demasiado expresiva para llorar, era esa clase de llantos más bien infantil pero eso no significaba que no fuera de todas formas doloroso y verdadero.

Esa pregunta. Esa maldita pregunta. ¡¿Por qué demonios tuviste que hacerla Ami?! ¡Ya vete! ¡Déjame sola de una vez! ¡No me tientes para que diga la verdad!

¡Responde Akira! – chilló desesperada – ¡Si alguna vez me quisiste responde! ¿Por qué…? – su voz se quebró y otro llanto desconsolado se escapó de su garganta.

Mi padre quien miraba todo desde lejos sin intervenir finalmente apareció en escena, dirigiéndome una mirada llena de satisfacción y diversión. Estaba disfrutando toda esta situación de lo lindo. Pensaba que en esos momentos desearía golpearlo pero me equivoqué: quería hacerle daño de forma más profunda, manipularlo y hacerlo caer en el mismo tormento, que sus entrañas ardieran y que tuviera que reprimirlo, que solo pudiera limitarse a verme con sus ojos llenos de reproche, tales como yo los tenía ahora.

 Ami, es hora de irnos – le dijo con tono suave y cariñoso, al igual que yo era un excelente actor –. Ya te he dicho, tu hermana es un caso perdido, es egoísta y siempre hará lo que quiera.

Pero… – los ojos de Ami me miraron suplicantes esperando a que le dijera algo que le devolviera las esperanzas. Benjamin me observó también, una expresión que esperaba a que diera el último golpe para dar por finalizado el reto.

<< Hazlo Akira, vamos, gana este maldito juego >>

Suspiré un par de veces y bajé de mi lugar, caminando para acercarme a Ami y agacharme hasta tener el rostro fijo a ella. Tenerla tan cerca sin poder consolarla hacía que el dolor fuera increíblemente más lacerante.

Fue un reto del Lucky Strike – expliqué con una sonrisa tranquila, como si aquello fuese obvio –. Siempre quiero superarme y ese era un reto de lo más tentador y complicado, había estado pensando en hacerlo desde hacía un buen tiempo y cuando me tocó la tarjeta y la opción…lo hice – suavemente le limpié las lágrimas que seguían como tatuajes en sus mejillas –. Como odio a nuestra madre fue realmente fácil, demasiado para mi gusto – expliqué alzando los hombros.

¡Sabías que si hacías eso te odiaría! – quitó mi mano con un ademán. Su tono de voz estaba cargado de decepción y dolor – ¿Acaso eso no te importó?

No – mis palabras fueron rotundas y hasta casi creí escuchar el corazón de Ami partiéndose en pequeños fragmentos –. Es más, me conviene que me odies, te irás y no te volveré a ver, podré jugar al Lucky Strike sin pensar que alguno tenga la falsa creencia de vengarse de mí atacándote. ¿Sabes lo molesto que sería rescatarte? Y si no lo hago el viejo me acusaría con la policía – suspiré –. Me complicarían mi juego, de esta forma estamos mejor ambas.

¡Eres un asco de persona! Tu estúpido juego es más importante que tu propia hermana – se limpió las lágrimas con vehemencia – Vete, ahora no te complicaré más.

Vamos Ami, será mejor que nos vayamos – Benjamin empujó su silla de ruedas sacando a la muchacha de la enorme mansión.

Ni bien la perdí en mi campo de visión caí de rodillas al suelo tratando de contener mi respiración agitada. Desde el accidente de Ami que no me sentía tan nerviosa y devastada. Escuché un ruido y alcé la vista divisando los ojos magenta de Benjamin quien se arrodilló a mi lado.

Buen trabajo hija, estoy orgulloso – me besó la frente, estaba tan desconcertada que no me inmuté siquiera – Ten, esto era tuyo – y me dio un collar de oro blanco con una serie de varios anillos que giraban entre sí. Lo reconocía, era su regalo para mi cumpleaños número 14, antes de que él se divorciara de mamá y dejara de verlo. Recuerdo habérselo tirado en la cara cuando tuvimos que irnos, dejando mi orgullo de lado y demostrándole cuánto me había dolido ver a Ami tan mal por su culpa. Aún recuerdo con exactitud mis palabras: “Tu principal trabajo era cuidar de Ami y no lo hiciste. No merecés siquiera que ella te considere su padre.  Espero que algún día te des cuenta de lo estúpido que fuiste” – .  Al final me di cuenta Akira y pienso remediarlo, gracias por tomar mi lugar pero…ya no es necesario, lo mejor para tu hermana es que estés lejos de ella, lo sabes y me encargaré de cumplirlo.


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El día estaba nublado, pronto serían esas típicas tormentas de verano donde la lluvia lo era todo y la temperatura afortunadamente bajaba unos cuántos centígrados, lo suficiente como para no sentirte dentro de un horno encendido.

Alcé la vista al cielo, un avión iba elevándose hasta que se perdió entre las nubes. ¿Sería ese? No podía evitar pensar en eso cada vez que veía como estos gigantescos pájaros de metal se alzaban por los aires. Inspiré otra bocanada de humo y la lancé formando pequeños zarcillos grisáceos, el sabor a cigarrillos y menta se me impregnaba en la boca y aunque jamás me hubiera gustado fumar los comunes, los mentolados eran algo que permitían que me calmara en momentos estresantes.

No sabía qué hacer, me sentía sola y odiaba eso pero tampoco me gustaba la compañía, menos en el estado en el que me encontraba. ¿Qué hacer? Necesitaba buscar algo para pasar el tiempo.

Tomé mi teléfono y busqué en la parte de contactos hasta encontrar el deseado. Marqué con rapidez y esperé los pitidos necesarios hasta que finalmente me atendió la contestadora.

- Sabes que es insólito que llame por teléfono y te lo pierdes – aspiré de nuevo el cigarro –.He jugado al reto más complicado de toda mi vida pero ya sabes… – lancé el humo y sonreí con amargura – no soy la reina de este juego por nada. En fin, necesito tu ayuda para un pequeño trabajo – comenté con calma –. Si llegas a escuchar este mensaje, a las 12:00 pm en la esquina de Melbourne y Swedish, hay un bar llamado Joker y si no…bueno, tú te pierdes la diversión princesa, no te quejes luego de que no te invito – corté y miré la hora. Eran la 10:30 pm. Tendría tiempo para fumar un par de cigarros más antes de ponerme en marcha.


------------------------------  ♦  -----------------------------------


La intersección de las calles Melbourne y Swedish era una de las cuadras más conocidas de la zona peligrosa. En ella estaba “Joker” el bar que en sus tiempos de gloria fue increíblemente popular. Ahora sólo era un cadáver de cemento y madera negruzca, con los restos de un fuerte incendio en su interior. A pesar de todo a mi siempre me había gustado ese lugar, ver las manchas oscuras en las paredes o las mesas, los restos de vidrio rotos en el suelo, el sucio empapelado verde y lo que anteriormente había sido una rockola en el fondo. Como artista podía ver la belleza en todo ello,  relacionaba aquellos elementos como un saludo que perduró en el tiempo exactamente unos 53 años.

Miré el reloj y chasqueé la lengua molesta, ya se hacía tarde y debían estar esperándome.  El trabajo era sencillo: cobrar una generosa cantidad de dinero que me debía un hombre de unas apuestas en partidas de póquer. Tenía el dinero y el orgullo valía mucho más que unos cuántos billetes de cien por lo que estaba segura de que él aparecería para darme su parte.

Quería que Hiroshi estuviera a mi lado no solo porque me sentía sola sino también para que me sirviera a modo de intimidación si se querían pasar de listos conmigo. De todas formas me había vestido lo suficientemente provocativa (zapatos de taco alto, vestido negro con escote de encaje y una chaqueta de cuero) para poder engatusarlos desde el aspecto físico.

Suspiré resignada, era probable que mi querido rival no hubiera escuchado el mensaje de voz. Tomé con fuerza mi pequeño bolso con tira de cadena y tachas en cuyo interior reposaba tranquilamente el arma del guardia que había conseguido Hiroshi en nuestro último Lucky Strike.

De repente escuché un ruido y me erguí derecha, esperando para encontrarme con el cuerpo robusto con calva o un esbelto joven de rebelde cabellera castaña. Lo que encontré frente a mí no fue ninguna de las dos opciones: alto y lánguido, con cabellos negros como la tinta y ojos del mismo color. A su lado estaba el mismo fortachón que la anterior vez, de expresiones severas, cabello ralo rubio y ojos azules oscuros que podían confundirse con facilidad con el negro.

Mierda. ¿Es qué no iba a dejarme en paz? Lo peor de la situación no era que Peter y su guardaespaldas estuvieran aquí sino que todo había sido una trampa. El hombre que me daría el dinero probablemente estaba trabajando con ellos. ¿Cómo no me di cuenta antes? Bufé irritada odiando que me tomaran de sorpresa de esa forma y mucho menos si la persona que me atrapó fue alguien tan lento mentalmente como Peter. No fue muy difícil responder a mi pregunta: Ami. Esa mocosa y su odio me estaban desconcentrando y a este paso si seguía así no podría sobrevivir.

Peter…  que sorpresa tan agradable – dejé mi chaqueta y jugué con los mechones de mi cabello.

Ay Akira…ya te he dicho que un truco no funciona dos veces conmigo – miré  a su guardaespaldas que curiosamente me observaba apenado – Gehorcht.

Y no tuve tiempo de reaccionar, el guardia corrió hacia mí de repente y me lanzó como si fuera tan ligera como una muñeca de trapo. Rodé bruscamente hasta estamparme contra una pared. Mi mente no tenía tiempo para quejarse del dolor, vi que mi bolso no había quedado muy lejos de allí y me arrastré en un vano intento de atraparlo. Mis dedos estuvieron a punto de tomar la milagrosa correa cuando el mafioso me pisó con fuerza la mano. Dejé escapar un grito de dolor que a él le regodeó de sobremanera y ni bien me soltó rodé de nuevo para sentarme y retroceder, alejándome de él.

Peter me miró y yo hice lo mismo durante unos segundos como pude: en mi frente tenía una herida causada por el fuerte golpe que sangraba considerablemente y cubría el lado derecho de mi rostro por lo que una parte de mi visión estaba escarlata, del mismo modo en el que uno observa a través de un papel celofán de color.

Busqué a mi alrededor algo que pudiera defenderme aunque sabía que la batalla estaba perdida. De todas formas no pensaba rendirme, no aún… me arrastré a gatas para tomar una botella de cerveza vacía y rota, apuntándole a él con ella.

No vas a poder hacerme nada Akira – comentó con una sonrisa llena de superioridad –. Esta vez no vas a escaparte ni a engañarme, voy a encargarme de eso – y el fortachón se lanzó hacia mí, traté de golpearlo con la botella pero ésta no le hizo nada. ¿Cuánta resistencia tenía esa persona? Parecía inhumano. Me tomó ambas manos y las tiró hacia atrás sin inmutarse ante mis patadas y mi férreo forcejeo. Peter se acercó hacia mí, de su elegante traje sacó un pañuelo con el que limpió la sangre en mi rostro y luego me tapó la boca con el mismo. Lo miré sorprendida: esta vez había aprendido demasiado rápido de sus errores.  Sacó entonces un cuchillo de punta filosa que acercó hacia mí –. Esto te pasa por creerte mejor que yo – hizo un corte transversal a la altura de mi costilla y agradecí que el pañuelo en mi boca contuviera los quejidos de dolor. La sangre manaba espesa y cálida mientras me quedaba inmóvil, moverse ahora solo implicaría que la herida se pusiera peor –. Voy a hacer todo lo que quiera contigo – me colocó el cuchillo en el cuello y yo le observé desafiante. No temía a que me desgarrara el cuello, sabía que no lo haría: no aún. La gente como Peter solía jugar mucho más con la comida. Sinceramente ahora no estaba segura si eso era mejor o peor para mí. El cuchillo bajó hacia mis hombros, cortando las tiras de mi vestido que se deslizó hacia abajo con facilidad, cayendo al suelo lleno de polvo. Mierda, era un lindo vestido –. Adoro la ropa interior de encaje negro y no mentiré, luce increíblemente elegante en tu cuerpo. Es precioso, ¿sabes? Y ahora dime, ¿qué podemos hacer con él antes de matarte? Se me ocurren varias ideas – sus manos presionaron la herida transversal manchándose de sangre. El dolor se agudizó a niveles asombrosos y me moví como pude para quitármelo de encima. El esfuerzo fue en vano, solo avivaba esas punzadas lacerantes.

¿Cómo iba a hacer para sobrevivir? El rostro de Hiroshi apareció flotando como un espectro en mi mente. Su cabello estaba revuelto, con ese toque rebelde que lo caracterizaba y acompañaba a una sonrisa pícara, sus ojos verde agua brillaban con intensidad y se mostraban divertidos. Parecía un niño a punto de romper las reglas y así era como me gustaba recordarlo siempre.

Si tan solo estuvieras aquí.

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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Vie Sep 06, 2013 10:08 pm

Abrí la puerta de mi departamento, regresando después de tener una cita esa mañana con mi novia Clarisse, en la cual paseamos por el centro comercial después de desayunar y comer un par de postres. Había sido un día bastante normal hasta esos momentos, salvo por el pequeño detalle que mi teléfono móvil se había quedado sin batería de un momento a otro por razones misteriosas. – Teléfono del demonio, tienes deseos de que te tire a la basura, ¿verdad? – mencioné mientras sacaba el objeto de mi bolsillo y lo colocaba sobre la mesa, dispuesto a cargarlo. Una vez el cargado fue conectado al tomacorrientes, solo coloqué el otro extremo en mi móvil y lo encendí. Segundos después, un aviso me indicó que tenía un mensaje de voz en mi casilla…

Con curiosidad, marqué el número de casilla y escuché la voz de Akira. – Demonios, hasta en las llamadas telefónicas eres arrogante, mi príncipe – dije divertido al escuchar su broma inicial. Puse toda mi atención en sus palabras, y la mención de un “pequeño trabajo” para mí me pareció algo extraña en un comienzo… Sin embargo, el escuchar el nombre de la famosa esquina de Melbourne y Swedish me hizo comprender en que podía estar metida y a que se refería con trabajo. Rápidamente miré el reloj que colgaba en una de las paredes de mi hogar y noté que eran las 11:40 am. “Todavía estoy a tiempo…” pensé mientras terminaba el mensaje de voz.

Había casi 25 minutos de viaje desde mi hogar hacia el lugar designado, pero podía llegar más rápido si llevaba mi motocicleta… Aunque no era una buena idea llevarla hasta la zona peligrosa, llamaría demasiado la atención de todos los malvivientes de ese lugar, y por mucho que me guste la pelea, era suicida el dejarse ver con un objeto tan valioso. “Mejor la dejo en el café de siempre y camino el tramo que falta… Eso me ahorrará tiempo” pensé mientras me cambiaba de ropa. Un jean ajustado pero cómodo, una franela de algodón de color rojo carmesí, zapatillas deportivas para moverse con agilidad, y una chaqueta de cuero negra y ligera. Algo me decía que era preferible llevarla en caso de que lloviera el día de hoy, pues el cielo daba señales de que hoy sería uno de esos días "afortunados"…

Tomé las llaves de mi moto y salí de mi departamento con urgencia. Subí a la motocicleta y conduje a toda velocidad hasta mi café favorito, el lugar donde invité a Akira tras perder la primera vez que jugamos Lucky Strike juntos. Sabía que podía dejar mi vehículo allí y podría correr el tramo restante hacia el punto de encuentro, lo cual me ahorraría 5 minutos fácilmente. El plan procedió sin inconvenientes, aunque a medio camino la lluvia hizo acto de presencia en las desoladas calles de la zona peligrosa. ¿Acaso será un presagio? ¿O simplemente es una coincidencia?

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Finalmente había llegado a la famosa esquina en donde se encontraba el bar Joker. A pesar de estar todo empapado gracias a la inoportuna caída de agua, conseguí llegar a la hora establecida. “Demonios, llegué a tiempo” pensé mientras respiraba un poco fuerte por el esfuerzo requerido durante mi carrera, pero tras un par de fuertes bocanadas de aire, recuperé la compostura. Eché mi cabello hacia atrás con mi mano derecha y procedí a entrar al antiguo bar…

El local estaba casi vacío, fácilmente deducible por la hora actual. Sin embargo, los pocos residentes que se encontraban allí posaron sus miradas en mi, algo típico de los vándalos de esta zona. Sin embargo, varios de ellos me reconocieron como Kurayami, el famoso peleador callejero que derrocó a la banda de “La mano del mono oscuro” junto con su compañera de combate Arashi; y rápidamente retiraron sus miradas de mí. A pesar de haber sido un pobre grupo de rufianes, el vencer a esa banda hizo que comenzara a ser más conocido en esa área, descrito como alguien a quien no se podía tomar a la ligera.

Busqué con la mirada a Akira, pero por alguna razón no la vi de buenas a primeras. Caminé algunos pasos, adentrándome en aquel sitio frío y falto de color, y noté la situación que ocurría en una de las paredes al fondo del bar. Inmediatamente reconocí a la gran mole y tuve el peor de los presentimientos, por lo cual me acerqué un par de pasos más y noté la pequeña figura de mi “cita” siendo sostenida a la fuerza por el gorila.

Algo hizo click en mí en ese instante, y tomé una silla cercana con ambas manos, apretando la madera fuertemente. Comencé a correr hacia ellos con una ira incontrolable que podía ser visible a simple vista en mi rostro, y al estar sobre el hombre, solo grité para que girara hacia mí… Aprovechando que tenía su atención, lo golpeé con la silla en la espalda con tal fuerza que está se rompió en pedazos al hacer contacto con el cuerpo del mastodonte, quien tuvo una expresión de dolor en su rostro duro y frío. – Mas te vale que sueltes a esa mujer, maldito gorila… ¡O te sacaré los ojos con mis propios dedos! – gruñí con un tono que denotaba odio desenfrenado mientras lo observaba directamente a los ojos de manera asesina.

Repentinamente sentí algo filoso cortando levemente mi brazo izquierdo, a altura de mi hombro. Giré rápidamente para percatarme de que era el enano de cabello negro de la otra vez, el jefe del gorila que sostenía a mi amiga. Este tomaba un cuchillo entre sus manos y la hoja enrojecida me dio a entender que había sido él quien cortó mi brazo. – No te metas en esto, niño bonito. No te incumbe lo que sucede aquí – me dijo con un tono de superioridad y soberbia que simplemente tuvo el efecto contrario en mí al que él esperaba. Lo golpeé al instante en el rostro con tal fuerza que cayó al suelo de inmediato, soltando incluso el cuchillo que llevaba en sus manos. – Vete al demonio – grité mientras observaba la sangre brotar de su nariz… Reí complacido con la escena que yacía frente a mí…

Pero mi satisfacción duró poco, pues ahora el mastodonte se acercó a mí y me dio un puñetazo en la boca del estomago, dejándome con la defensa abajo. Uno tras otro, agregó 5 golpes más a mi cuerpo, hasta hacerme sangrar por el labio con el último impacto directo al rostro. Luego sentí como sus grandes manos se aferraban a mi cuello con una fuerza impresionante, cortándome la respiración casi de manera instantánea. Debía actuar rápido o este sería mi fin… La adrenalina surcaba cada rincón de mi cuerpo, y junto con la ira incontrolable, era el estimulante que me permitía pensar rápido y maquinar mis acciones en fracciones de segundo. Golpeé al gigante con fuerza en los oídos, utilizando mis manos en forma de garras cerradas, endureciendo las palmas hasta llegar al punto de parecer rocas macizas. La primera vez no tuvo el efecto esperado, pero unas dos repeticiones más y el ogro me soltó gracias a los efectos de mi golpe aturdidor.

Era mi oportunidad de derribarlo. Un golpe directo al cuello le cortaría por algunos momentos el aire, seguido de un rodillazo en la ingle con toda mi fuerza, y una patada en la parte de atrás de las rodillas para que cayera al suelo. Finalmente me abalancé sobre su espalda, y le hice una llave alrededor del cuello para asfixiarlo hasta dejarlo inconsciente. El gorila luchaba, pero yo tenía la ventaja de posición y estrategia en ese enfrentamiento, y no tardó mucho en perder el conocimiento y quedarse allí tirado en el suelo. – He vencido a elefantes más grandes que tú, maldito infeliz – declaré bastante exhausto por todo el esfuerzo requerido para ganarle a semejante gigante.

Sentí como me tomaban por el cuello desde atrás y me clavaban un cuchillo 5 mm dentro de la piel de la espalda, siendo rodado desde el omoplato hasta la columna. – Te crees muy listo, niño bonito. Nadie fastidia a Peter Facinelli y se sale con la suya – susurró el enano desgraciado mientras parecía divertirse con mi expresión de dolor, aquella en donde apretaba los dientes con ira e intentaba zafarme de su agarre, pero la pelea con el guardaespaldas me dejo algo debilitado, y ahora sentía los efectos del esfuerzo físico y el daño que recibí antes. – Y ahora, ¿quién te va a salvar a ti? – dijo con tono seguro, como si diera por hecho que ya me había vencido totalmente. Sonreí soberbio y altanero, y solo repliqué divertido – La chica que ya no está sujeta por tu rinoceronte –

Si, esperaba que Akira estuviera en condiciones de ayudarme en estos momentos, aunque no fui lo suficientemente inteligente para saber siquiera si estaba consciente o era posible que interviniera. “Ira del demonio, haces que no piense bien las cosas” pensé mientras reía sarcásticamente en espera de ese milagro que me salvaría…



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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Akira Kurenai el Lun Sep 23, 2013 6:52 am

Después de luchar demasiado prácticamente me había resignado a que no tenía escapatoria. En momentos como esos en que todo estaba perdido, si bien mi mente seguía atenta en un desesperado intento de encontrar una oportunidad que me permitiese a escapar, otra parte de ella se permitía vagar por las vastas llanuras de mi imaginación.

¡Escucha perra! – gritó enojado y sentí como el cuchillo cortaba mi piel de nuevo, esta vez sobre la clavícula. Ni siquiera me inmuté, la sangre fluía con lentitud pero mi mente estaba lejos de Joker, exactamente en un enorme prado de girasoles donde Ami corría encantada. La luz del Sol le daba de lleno en los cabellos rubios haciéndolos parecer de oro puro. Ella era incluso más brillante que el astro rey, increíblemente pura y llena de vida, danzando sonriente como hacía años no lo había hecho. Todo ese sufrimiento valía la pena por verla así, eso era seguro – ¡Préstame atención!

Peter me golpeó la mejilla que no tenía sangre con fuerza, estando amordazada no podía emitir ningún quejido de dolor y tampoco lo hubiera hecho: Ami era la mejor anestesia que podía tener.

Mi mirada derecha estaba de nuevo escarlata, la sangre de la herida de la frente había comenzado a salir de nuevo y me pregunté cuánto tiempo estaría sangrando allí, con esas tres heridas que fluían sin que nadie las parara.

Le resté importancia, antes de comenzar a sentir más dolor preferí volver a ver a mi hermana menor feliz corriendo por el campo de girasoles. Y entonces un ruido estrepitoso y un grito me despertó de mis ensoñaciones. Abrí los ojos de par en par pudiendo distinguir el rostro furioso de Hiroshi para luego caer al suelo con rudeza. El guardaespaldas había optado por liberarme para atacarlo a él, más aún considerando que mi preciado amigo estaba golpeando al estúpido de su jefe.

“Hasta que llegaste Hiroshi, te debo la vida” – pensé mientras aprovechaba la distracción para gatear y alejarme de esos hombres. Ahora que mis probabilidades de vida habían aumentado considerablemente había dejado de lado toda ensoñación para centrar mi mente en ese sucio lugar de muerte, Joker. Gateé evitando ser vista, mientras menos notaran mi presencia mejor sería para mí y mi amigo – “Resiste, por favor “.

¿Dónde estaba mi bolso? Allí dentro estaría el milagroso arma que nos salvaría ambos porque bien sabía que Hiroshi no podría con ellos dos, era ventaja de número y su guardaespaldas alemán era demasiado fuerte para bajarlo sin sufrir daños. La sangre en mi ojo me dificultaba la vista, todo era una mezcla de rojo y el negro del suelo mugriento. Me mareaba tanto contraste, o quizás fuera la pérdida de sangre que de a poco hacía efecto en mí.

“No puedes desmayarte ahora Akira, resiste cuerpo estúpido”

Busqué por todos lados, pasé de largo mi vestido negro roto y continué con mi andar torpe y desesperado. Sentí como de repente mi mano aplastaba un vidrio e hice una mueca de dolor sabiendo que tendría un nuevo corte para la colección. Cada vez me era más difícil andar, todo me daba vueltas y ya ni siquiera sabía hacia donde demonios me estaba dirigiendo. Finalmente mi cuerpo desistió, me desplomé en el suelo con la tierra ensuciándome el rostro y pegándose con la sangre. Respiraba con dificultad debido al pañuelo y me lo quité como pude, mis manos temblaban por la baja presión mientras desataba ese nudo. No me importó el corte en la palma ni los quejidos de mi cuerpo por todas las heridas, una vez que pude respirar jadeante por la boca supe que el dolor había valido la pena.

Giré mi rostro del lado sano y entonces lo vi: el pequeño bolso de cuentas con tachas estaba allí, a unos metros de dónde me encontraba. Ni siquiera me esforcé en levantarme, me arrastré desesperada hasta tomarlo y rebuscar en él.

Bingo – lo primero que tomé fue la pequeña caja verde de mentitas de menta, me comí varias sintiendo el dulce sabor de la glucosa. Fue casi instantáneo, el lugar se estabilizó y ya podía ver sin pensar que estaba en un terremoto. Con mucha más energía y animada, tomé el arma y me incorporé ignorando los quejidos de mi cuerpo. Caminando como pude me acerqué hacia donde estaba Hiroshi, quien tenía a Peter encima y escuché esa último intercambio de palabras que habían tenido ambos. Negué levemente divertida: aún herido Hiroshi era un soberbio –. Peter, cariño, ¿en qué estábamos? – pregunté sonriendo con superioridad – ¡Ah! Cierto, en la parte en la que te disparaba – dije y al instante apreté el gatillo dándole en la pierna. El pelinegro cayó al suelo chillando como un cerdo a punto de ser asesinado, no era algo muy diferente tampoco – ¿Qué son esas clases de palabras princesa? Esto es la vida real no una película de acción cliché, por más femme fatale que yo sea – bromeé acercándome a él y ayudándolo a levantarse – ¿Puedes? Gracias Hiroshi, te debo una grande – le di un beso fugaz en la mejilla y me acerqué hacia Peter, quien seguía retorciéndose en el suelo – ¡Ya deja de chillar! – le espeté molesta apuntándole con el arma – Ahora dime quién te dijo mi verdadero nombre y qué estaría aquí.

Peter no paraba de gritar y moverse de forma errática, me molestaba, no solo porque era una imagen lamentable sino que, combinándolo con mi mirada teñida de rojo hacía que me mareara bastante. ¡Por Dios hombre! ¡Un poco de orgullo! ¿Cómo un idiota cómo él podía haber descubierto mi nombre? Era obvio que no se había enterado por cuenta propia, lo más probable es que alguien lo hubiera ayudado.

Fruncí el ceño. ¿Quién? Mi cabeza daba vueltas y sentía que a este paso pronto iba a caer. Había momentos en los que era mejor no pensar y ese era uno de ellos. Por más que mi cuerpo quisiera caer en los brazos de Morfeo, me hice acopio de todas mis fuerzas para mantenerme conciente. No era el momento, tampoco el lugar y mucho menos iba a dejar que Peter se escapara sin decirme quién conspiraba en mi contra.

¡Vamos! ¡Responde! – le di un puntapié con mi zapato. Era lo único aparte de mi ropa interior que llevaba puesto – ¿Quién te dio toda esa información sobre mí? ¡Responde o disparo! No voy a dudar Peter – le advertí de forma amenazadora. Él escupió un poco de sangre y me agaché para tirarle del cabello, acerqué el cañón de la pistola a su rostro, éste rozaba su frente que sudaba a gota fría.

No lo sé – comentó con voz débil –. No tengo ni idea, fue un anónimo.

Lo miré fijamente pero no encontré indicio alguno de que mintiera. Bufé molesta. ¿Quién mierda estaba en mi contra? Tenía una lista variada pero ninguno sabía tanto de mí, el que supiera mi verdadero nombre me inquietaba y ahora comenzaba a agradecer al viejo por haber distanciado a Ami de mí. Fácilmente podrían saber de ella conociendo quién en verdad soy.

¿Estás mintiendo? – pregunté con frialdad – ¡Si me estás ocultando algo dilo ahora o juro que disparo! – grité con seguridad – Tengo más de una razón para matarte Peter, voy a gozarlo muchísimo – esbocé una sonrisa maliciosa.

¡Te dije todo lo que sé! – chilló desconcertado – ¡Fue un anónimo! ¡Toma mi teléfono si quieres! ¡Ahí podrás ver el mail!

Ladeé levemente la cabeza, no era una mala idea, aunque bien sabía que él solo trataba de que le quitara el cañón de la frente. Miré a Hiroshi por unos segundos y él entendió mi pedido a la perfección. Una vez que tenía el teléfono entre sus manos me incorporé con elegancia.

Agradece que las políticas de Joker prohíben matar dentro del local. Lo haría fuera pero mah, demasiado trabajo arrastrarte – le pateé de nuevo la cabeza con fuerza con la punta del zapato, lo suficiente para desmayarlo.

Finalmente miré a Hiroshi detenidamente haciendo una mueca ante su estado. Tenía algunos moretones pero lo peor era un profundo y gran corte en uno de sus omóplatos. Sangraba profusamente. Me acerqué para quitarle la chaqueta y luego deslicé su remera hacia arriba.

Tranquila princesa, dije que no vamos a hacer el mismo cliché de las películas de acción por lo que aún siendo el protagonista no tendrás sexo con la femme fatale – reí suavemente, aún estando ambos bastante heridos no podía evitar tirar ese tipo de comentarios sarcásticos – Era una linda chaqueta, qué desperdicio – reconocí mirando las prendas que deposité sobre una silla sin usar. Tomé mi vestido roto del suelo e hice una venda improvisada con él. La tela del vestido era elástica por lo que pude cubrir gran parte de la herida, hice fuerza en el nudo para que no se resbalara y contuviera la sangre

Lo observé a sus ojos verde agua sonriendo alegre porque hubiera venido. En pocos encuentros bastante atípicos se había convertido en una persona importante para mí, un amigo tal que se embarcaba en las locas y peligrosas aventuras que le ofrecía sin dudarlo un segundo. Con ese juego de rivales me había conseguido un excelente amigo, jamás había sentido tanta confianza en alguien que no fuera Ami como la tenía con Hiroshi. El castaño más que un rival era mi mejor amigo y aunque probablemente el sentimiento no fuera recíproco – tampoco me molestaba demasiado eso –, agradecía habérmelo encontrado en la azotea aquel frío día de invierno.

Gracias Hiroshi, te debo una – le besé le frente con cariño –. No podemos ir al hospital, por el estado en el que nos encontramos nos van a hacer demasiadas preguntas y no estamos en condiciones de responderlas, ya sabes – no era necesario aclararle que nos pedirían que hiciéramos una denuncia a la policía. ¿Qué íbamos a decirle? ¿Qué estábamos cobrando unas apuestas ilegales y por eso nos atacaron unos mafiosos? No, teníamos que encontrar una manera de sanarnos sin imposiciones legales que nos molestaran –. Tu herida se ve fea, creo que es para puntos, si vamos a mi casa de todas formas puedo curarte – antes de que hiciera la pregunta obvia grité : – ¡Funeraria!

En las zonas peligrosas como las que nos encontrábamos habían surgido una nueva y útil novedad: Las Funerarias o Funeral Parlours. Estos eran nada más ni nada menos que chóferes que se encargaban de trasladar sin preguntar a cualquier clase de persona u objeto, independientemente del estado del mismo. En otras palabras era el taxi de los barrios peligrosos, como muchas veces había enfrentamientos y no todos disponían de auto ( ya sea porque no entraban con él a esas zonas o porque como yo, simplemente no sabían ni manejar uno) las Funerarias se convirtieron en una útil nueva atracción. Llevaban ese nombre por sus coches: elegantes automóviles fúnebres con vidrios polarizados en los cuales cabían varias personas.

Uno de la Funeraria se acercó hacia mí. Llevaba una especie de turbante sobre su cabeza y sus rasgos eran claramente árabes. Me miró de arriba abajo, sonriéndome de forma lasciva.

¿Quieres que te lleve a dar una vuelta linda? Te haré descuento si vienes sola.

Bufé algo molesta y con impaciencia.

En serio, estás necesitado si te aparece atractiva alguien que se está desangrando prácticamente – tomé del brazo a Hiroshi y precedimos al hombre. En su chaqueta tenía un identificador que rezaba el nombre de Wes. Obviamente era falso, más aún porque podía verse el logo de un conocido hipermercado –. Con lo que te pague consíguete alguna puta que te atienda, me harías un gran favor si ahora me llevas.

Mocosa maleducada, no sabes apreciar los halagos – suspiró y nos guió hacia su coche fúnebre. Ni siquiera nos abrió la puerta mientras entraba al asiento del conductor – ¿A dónde?

Le dije la dirección y asintió con calma. El recorrido duró unos quince minutos hasta que finalmente llegamos a unas cuadras de mi casa. Nos bajamos, le pagué el dinero correspondiente no sin antes recibir otra insinuación obscena y completamos el camino que faltaba a mi departamento. No iba a decirle al de la Funeraria mi dirección, si bien eran una tumba (solían hacer chistes sobre eso) siempre el dinero podía hacer hablar, más aún a hombres de poca moral como lo eran ellos.

Bienvenido a mi castillo, princesa – comenté cuando subimos al 7A y abría la puerta. Era un lugar algo pequeño pero cómodo para mí. Ni bien ponías un pie allí entrabas al living, el cual conectaba también con la cocina. Las paredes eran blancas y sencillas, combinaban con el los muebles en detalles negros y con vidrio. No había mucho portarretratos ni objetos personales, solo uno de Ami cuando ganó el primer premio en un concurso de natación hacía unos cuantos años. Había un gran televisor y sillones pero en general el departamento se observaba bastante frívolo, casi impersonal, como si nadie viviera allí. Lo más personal que tenía eran el pilón de cajas de mudanza que aún no me había dignado a vaciar. Si bien el departamento que compartía con Isaac era mucho mejor, tuve que mudarme porque no podía seguir viviendo más con él: era complicado disimular los trabajos ilegales con el profesor rondando por la casa. No me molestaba mi nueva residencia, tenía la privacidad que anhelaba y además lo llamativo de ésta era su vista, enormes ventanales que daban a la calle principal donde observabas a las personas con claridad y desde lo alto, como si te tratases de su Dios. Además había un parque con un lago cerca que se podía ver perfectamente, dando una bella vista.

Siéntete como en casa – ni bien dije eso Shin y Nox aparecieron a mi encuentro. El can se acercó a saludarme alegremente mientras que Nox subía a la mesada y me observaba expectante. Fui hacia el baño, me lavé el rostro, tomé el botiquín de primeros auxilios y me coloqué una burda gasa en mi frente para que dejara de sangrar así no molestaría mi vista, además me puse una curita en la palma de mi mano. Me acerqué hacia él de nuevo sonriente – Te dolerá un poco pero confía en mí, tengo buen pulso, ya verás, seré la mejor doctora que alguna vez hayas tenido. Recuéstate aquí – le señalé el amplio sillón y me arrodillé a su lado, abrí el gran estuche que no solo estaba lleno de cosas comunes como curitas, alcohol, gasas y demás sino que también poseía pastillas, cremas, agujas quirúrgicas, etc. Desinfecté los elementos de trabajo y procedí a detener la hemorragia de Hiroshi –. Confía en mí, fui enfermera – le conté para distraerlo, sabía que dolía pero se me habían acabado los analgésicos –. Todas estas cosas que tengo son de hospital, la robé cuando trabajé allí, estuve unos cuántos días…tres creo – elevé uno de los bordes de la herida con la pinza mientras que con el portagujas introducía la aguja desde el exterior de la piel hacia el interior. El hilo se deslizó y deje un pequeño extremo, al igual que en el otro lado. Hiroshi se removía un poco lo que era por demás comprensible pero me dificultaba el trabajo – Quieto o vas a parecerte a Frankenstein – le reté. Envolví el hilo especial para ese tipo de trabajos con la tijera enganchándolo con uno de los extremos para formara un nudo, hice lo mismo tres veces para finalmente cortar – Vamos por una, por el largo del corte van a ser unos cuatro o cinco puntos – comenté con calma prosiguiendo con el otro. Como Hiroshi se movía demasiado y charlar no servía de nada opté por empezar a cantar una canción. Mi voz siempre había sonado melodiosa y dulce, demasiado para mi gusto; recuerdo que al principio nunca me había gustado, lo único bueno que tenía era que le cantaba canciones de nana a Ami para que se durmiera de niña. Hacía unas meses que no le tarareaba absolutamente nada y me preguntaba cuánto tiempo pasaría hasta que le entonara alguna de sus canciones favoritas – Never made it as a wise man, I couldn't cut it as a poor man stealing, tired of living like a blind man I'm sick of sight without a sense of feeling – hice otro punto más – This is how you remind me, this is how you remind me of what I really am. It's not like you, to say sorry, I was waiting on a different story, this time I'm mistaken for handing you a heart worth breaking – hice otros dos más perfectamente. Hiroshi se había quedado quieto ya por lo que sonreí triunfante– And I've been wrong, I've been down, been to the bottom of every bottle, these five words in my head, scream are we having fun yet? Are we having fun yet? – dejé las cosas y comencé a limpiar su herida con un poco de alcohol – ¡Listo! Solo queda lo último, va a arder – apenas lo toqué él se movió un poco de forma involuntaria – It's not like you didn't know that, I said I loved you and I swear I still do, it must have been so bad 'cause living with me must've damn near killed you... This is how you remind me… – terminé y guardé las cosas, incorporándome y mirando los cinco puntos que tenía en su hombro – Se ven mucho mejores, ahora puedo decir que te encuentras mejor que yo – la gasa de la frente ya se estaba saliendo por lo mal pegada que estaba mientras que la herida de la costilla y la clavícula seguían sangrando. Sonreí levemente pero se vio la falsedad en mi gesto: era difícil disimular la tristeza cuando recordaba que la persona quien siempre curaba mis heridas ahora estaba en otro continente odiándome.

OFF:
¡Perdón por la tardanza! He comenzado la época de parciales de nuevo pero como siempre trato de contestar algo decente lo más pronto posible. Me gustó tu post, tenía que decirlo, lol. Fue como una película de acción <3. Espero que este post te haya gustado y lamento haber controlado a tu personaje un poco, si no te gusta lo cambio, no hay drama.
¡Saludos! <3

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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Miér Sep 25, 2013 12:57 am

Mientras reía como un maniaco a causa del dolor generado por la cortada, trataba de pensar en un plan B para zafarme de aquel agarre. Quizás podría morderle el brazo, aunque este estaba alrededor de mi cuello manteniéndome en una posición incómoda mientras me amenazaba con el cuchillo en la espalda. Sentía la cálida sangre bajar por mi espalda de manera lenta, y mi adrenalina inicial parecía extinguirse con cada gota del preciado liquido que perdía a través de la estúpida herida que el enano me hizo. Me vengaría de tal ofensa, ¡eso lo podría tener por seguro!. Me aseguraría de romperle mínimo un brazo…

En eso escuché una voz familiar que hizo que mi risa se detuviera, pues sabía que había llegado mi héroe favorito al rescate. No me sorprendió el sonido de disparo que siguió a la advertencia tardía, pero sonreí ante los chillidos porcinos provenientes del culpable de todo esto. Observé a Akira y me levanté con su ayuda mientras ambos bromeábamos el uno con el otro – Oh vamos, tu sabes que era el momento perfecto para ser un sabiondo… Además, no se me ocurrió nada más en el momento… Soy malo pensando cuando estoy enfurecido –. Una vez en pie, la mujer me agradeció con un beso en la mejilla y se concentró ahora en el bastardo mientras yo tomaba algo de aire finalmente.

Escuchaba atentamente el intercambio de palabras entre mi amiga y el cerdo, poniendo especial énfasis en las palabras del último. Al momento de mencionar el teléfono móvil, Akira me miró y solo asentí mostrándole que había entendido su contacto visual. Me acerqué al hombre y comencé a registrar sus bolsillos, pero el imbécil se movía de un lado a otro a pesar de tener un revolver en la frente. Lo golpeé fuertemente en el estomago, totalmente cabreado – Deja de moverte, maldito cerdo – gruñí con ira. Finalmente registré sus bolsillos y encontré el teléfono móvil, así que me levanté y me alejé ligeramente de él. Mi príncipe terminó por patearlo en la cabeza, dejando inconsciente al molesto porcino.

Me paré junto a Akira, observándola detenidamente. Noté que tenía al menos tres heridas considerables: Una en la frente, otra en la clavícula y la última en las costillas. – Demonios, ese enano bastardo… – bufé molesto, solo para sorprenderme un poco con la acción de mi amiga, quien me quitó la chaqueta y la franela que llevaba. Entendí luego que estaba preocupada por el corte que tenía en la espalda. – ¡Vaya príncipe el que me ha tocado, si que sabes cómo romperle el corazón a una dulce damisela como yo! – respondí divertido a su propia broma, sonriéndole al notar que aún conservaba su buen sentido del humor, una señal importante de que todo iba a estar bien o al menos eso pensaba en ese instante.

A pesar de sus heridas, se las arregló para improvisar un vendaje temporal sobre mi cortadura, deteniendo un poco el flujo descontrolado de líquido vital en la zona afectada. Al terminar aquello, decidí tomar la chaqueta que traía y se la coloqué suavemente sobre los hombros para cubrirla. Si bien la prenda estaba cortada en algunas zonas y tenia rastros de mi sangre en la espalda, era lo mejor que encontré para que se vistiera. “Estoy feliz de haber llegado a tiempo” pensé mientras le sonreía alegre y honesto a una de las personas que más apreciaba en esta ciudad.

Luego de recibir un agradecimiento y un beso de su parte en mi frente, escuché su planteamiento y asentí comprensivo. Como peleador callejero de esta zona, sabía claramente que al estar gravemente herido era preferible cuidarte las heridas tu mismo, especialmente por la cantidad de problemas que un hospital oficial te generaría con solo preguntar acerca del origen de tus daños físicos. Quedaban pocas opciones luego de eso. Al escuchar “tomar puntos” y que “me curaría en su casa”, estuve a punto de abrir la boca cuando ella misma me interrumpió, llamando a uno de los famosos servicios clandestinos que trabajaban en aquel lugar olvidado por dios: La funeraria.

Ella se encargó de todo el proceso de negociación, y lo agradecí enormemente, porque comenzaba a sentirme algo débil. Lo atribuí al cansancio de la pelea con el mastodonte y a la pérdida de sangre por la abertura en la espalda. Había tenido peleas difíciles, y aunque esta no fue la peor de ellas, es una de las que me llevó a recibir más daño físico. – Demonios, ese gorila pega como un camión – susurré mientras caminaba junto a Akira hacia el auto de la funeraria que pudimos conseguir.

Cerré los ojos durante el recorrido del auto, abriéndolos solamente cuando mi príncipe me indicó que saliéramos del auto para recorrer el resto del camino. No tardamos nada en llegar a su departamento, un lugar con estilo minimalista y pocos elementos personales, a diferencia del mío que tenía varios portarretratos con fotos de mi madre, mi hermana y mi actual novia como adorno decorativo. Sin embargo, era la intimidad de la joven mujer, algo que me indicaba que posiblemente era uno de los pocos privilegiados en siquiera pisar este lugar. Akira desapareció tras una puerta, así que decidí acercarme a la ventana de aquel salón, y observé el parque que tenía cerca. Habían unas cuantas familias reunidas sobre el pasto, con niños corriendo de un lado a otro energéticamente. Sonreí sarcásticamente – La vida es simple para algunas personas – susurré para mí mismo.

La presencia y voz de Akira me sacaron de mis pensamientos, y no pude evitar contestarle en un comienzo – No es que no confíe en ti, es que no estoy seguro de que sepas lo que estás haciendo – mencioné con algo de duda, pero sabía que no tenía muchas opciones, así que caminé hasta el sillón y me acosté boca abajo, tal y como me lo pidió. Mencionó además que había trabajado como enfermera por tres días y que todo lo que tiene lo robó de allí. – Al menos tienes algo de experiencia – dije sabiondo, consciente de que esto sería doloroso… Un momento, ¿acaso olvido darme algún analgésico?

Sentí la aguja atravesar mi piel, lo cual hizo que mi cuerpo se moviera involuntariamente, lo que provocó que la mujer exclamara una queja casi de inmediato. – Joder, si quieres que no me mueva dame un analgésico… o una bebida alcohólica – dije en replique a manera de sarcasmo. Sabía que ella se estaba esforzando por curar tan profundo corte, y en realidad agradecí su preocupación respecto a ello. Trataba en lo posible de no moverme, pero me era imposible controlar mi cuerpo como yo deseaba a este punto. “Demonios, deja de moverte, bastardo” pensé mientras empezaba a frustrarme… Y fue en ese instante que escuché una voz dulce y melodiosa, no pude evitar poner mi vista en el origen de aquel sonido y sorprenderme al ver que era mi príncipe quien cantaba de esa manera. Estaba tan impresionado que mi atención se posó totalmente en su voz y sus gestos, y casi me olvido de que ella se encontraba suturándome la espalda. Aunque tuve un pequeño recordatorio al sentir el alcohol tocar la superficie recién cocida.

Una vez que terminó el trabajo, me senté nuevamente en el sillón, observando a la mujer de ojos bicolores – Gracias mi príncipe. Eres el mejor pretendiente del mundo – le dije alegremente, pero podía notar que la sonrisa de aquella chica escondía algo grave en esta ocasión. Era raro, normalmente ella no mostraba demasiado sus sentimientos ni era facil de leer, quizás algo sucedió desde la última vez que nos vimos…

– Ok, es tu turno para recibir tratamiento. Siéntate en el sillón, que yo me encargo de curarte las heridas – declaré mientras me levantaba del mismo y me acercaba para tomar el botiquín de primeros auxilios que utilizó ella pocos momentos antes. – Vamos, recuerda que soy un peleador callejero. Puedo tratar heridas comunes con facilidad… ¿Cómo crees que hacía para curarme después de peleas difíciles? – agregué más honesto y sereno, aunque en el fondo era casi una exigencia que me dejara tratarle sus cortaduras.

Ella terminó aceptando mi petición, sentándose en el sillón como le había pedido. Sentándome a su lado, lo primero que revisé fue la cortadura de su frente, moviendo delicadamente el mechón de cabello que estaba cerca, para así retirar la gasa que estaba antes allí. Abrí la caja de primeros auxilios y saqué un algodón, el cual mojé en alcohol. – Te arderá un poco – advertí suavemente antes de acercar el blanco objeto a la abertura. Con tacto delicado, fui limpiando la sangre y encontré el punto del cual brotaba la sangre. Busqué la crema antiséptica y esparcí un poco sobre la misma, para terminar aquello colocando una gasa limpia y ajustarla con cinta médica. Sonriente, solo declaré tranquilo – Esa no fue tan grave… Veamos las demás –. Ahora me concentré en la herida de la clavícula, que por suerte no era una cortadura tan prolongada o profunda como la que tuve en la espalda, así que solo repetí el mismo tratamiento que hice con la herida de la frente. Mi rostro de preocupación se iba disipando a medida que iba curando cada lesión provocada por el enano, y vaya que tuvo suerte al ser el tipo un cerdo, pues creo que no la iba a matar de buenas a primeras, lo cual me dio el tiempo suficiente para llegar y ayudarla…

Faltando solo una herida por curar, decidí preguntarle con tono preocupado algo que había notado en Akira hace poco – Oye, ¿hay algo que te esté molestando?. Me parece que estás más callada que de costumbre… Sabes que puedes contar conmigo para cualquier cosa, ¿no? –. Y esperé alguna respuesta mientras trabajaba en el último corte, que por suerte tampoco había sido tan grave. Una vez finalizado todo, me sentí satisfecho con mi trabajo y la miré a los ojos sonriéndole – Y ahora puedes declararle al mundo que tu princesa es buena enfermera – bromeé levemente sin dejar de mirarla.

Off-Rol:
Primero que nada, no te preocupes por la tardanza. Estoy consciente de lo ocupada que estás normalmente, y ahora que me avisas que tendrás parciales nuevamente, seré incluso más paciente que siempre =)

Me alegra que te haya gustado mi mensaje. Siempre me gusta escribir cosas interesantes, y las peleas que ha tenido Hiroshi en sus golpizas callejeras son de lo más entretenidas de escribir. Claro, tuve que tener cuidado de no hacerlo invencible tampoco y sobretodo coherente, así que terminé haciendo que lo hirieran de esa manera para hacerlo realista.

Me encantó tu mensaje, como siempre. Siempre adoré el nivel de detalle que imprimes en tus narraciones, y siempre me anima a mejorar mis propias respuestas. Sabes que no me molesta que controles a Hiro levemente, pues se que no lo haces con mala intención, además de que agrega un poco más de profundidad a tu propia narración.

Espero mi nuevo mensaje sea de tu agrado. Practicamente fue un momento de inspiración que me llevó a visualizar los hechos de esa manera, agregando el punto de vista de Hiro a tu propia narrativa. Creo que a partir de ahora es posible que la relación de estos dos se haga más fuerte ^^



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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Akira Kurenai el Miér Oct 16, 2013 12:31 am


Observé de nuevo las suturas sonriendo conforme con el resultado. Debía reconocer que Hiroshi influyó en qué salieran tan bien: aún sin anestesia se mantuvo bastante quieto para que pudiera trabajar de forma decente. Él me respondió animado y por unos momentos sentí la esperanza de que ignoraría mi gesto de tristeza. No había sido muy disimulada y me maldije mentalmente por ello, ¿dónde estaba mi mejor cara de poker cuando la necesitaba? No tenía fuerzas ni siquiera para esbozarla y el hecho de que estuviera frente a la (ahora) única persona en Francia a la que le que le tenía confianza influía también en ello. – No creo que sea conveniente, puedo curarme más tarde – comenté mirando una de las tantas cajas del lugar como si fuera lo más interesante del mundo. Debía comenzar a desempacar, al fin y al cabo Ami ya no iba a estar para ayudarme. Hiroshi insistió y supe al instante que discutirle iba a ser una batalla perdida: mejor acceder rápidamente – De acuerdo – me senté en el sillón y dejé que curara mis heridas haciendo una mueca de vez en cuando ante el ardor del alcohol – Que princesa tan encantadora y completa, ya estás lista para que te proponga matrimonio – bromeé con sorna para ignorar el dolor. Ya solo faltaba que sanara una sola de mis heridas cuando me preguntó que me pasaba y suspiré con resignación: al final no pude escaparme tan rápidamente de esa pregunta.

No respondí al instante, mientras él sanaba mi última herida dejaba que mi mente vagara recordando exactamente todo lo que ocurrió en ese lapso tan corto de tiempo. Me aferré aún más a su chaqueta sintiendo el agradable y masculino aroma de su perfume y me incorporé de inmediato, acercándome hacia el portarretrato de Ami sobre uno de los muebles. Tomé una pequeña cajita que había al lado, sacando de su interior un diminuto bollo de papel.

Ten – se lo lancé a mi amigo quien lo atrapó a la perfección –. Te dije por teléfono que jugué al Lucky Strike más complicado de mi vida. A su vez, tenía el mejor premio que yo alguna vez hubiera pedido a cambio: una cirugía para que Ami pudiera volver a caminar y a nadar, que es lo que ella más ama – caminé hacia los grandes ventanales y le di la espalda. La vista frente a mí era realmente bella, el enorme pulmón verde de la ciudad estaba ante mis ojos mostrando a numerosas personas que charlaban animadas. Niños y niñas correteando alegres en vigilia de sus padres, unos ancianos charlando animadamente en una banca, una pareja a unos metros sonriéndose mutuamente como si ese fuera el día más feliz de sus vidas y un vagabundo que tocaba la guitarra por unas limosnas. Todas eran vidas completamente distintas entre sí pero yo las observaba con fascinación, envidiando cada una de ellas asumiendo en mi ignorancia que eran mucho mejores que la mía –. Mierda, lo sentimental me hace desvariar – me quejé alejando esos pensamientos incoherentes de mi mente, hasta incluso moviendo mi mano como si se tratase de una mosca molesta. Era ilógico envidiar a quien no conocía, más aún porque la envidia en sí misma era un sentimiento totalmente irracional e inútil. Me giré para ver a mi amigo esbozando una sonrisa triste y resignada –. Te lo explicaré para que entiendas, la inteligencia y belleza de tu príncipe la heredó de su padre, Benjamin Wayland. Es un exitoso abogado, quizás has escuchado alguna vez su nombre, es bastante conocido. Es por eso mismo que tiene muy buenos contactos, abogados, contadores, médicos, todo lo que deseas él lo consigue. Tiene un conocido en Estados Unidos que podría hacer que Ami vuelva a caminar, 65% de probabilidades de que la cirugía funcione – abrí una de las cajas buscando algún álbum de fotos de mi  infancia, cuando aún mi madre se levantaba a las mañanas quejándose de que la sirvienta dejaba los platos húmedos –. Ya te he contado anteriormente que mi relación con él no es la mejor del mundo…aún sigue echándome en cara que no me haya ido a vivir con él…¡Acá está! – saqué un libro con encuadernado de madera y soplé el polvo, lanzándoselo a mi amigo – Vacaciones en La Florida. Ami había insistido en que quería conocer Disney y a mi madre le gustaba Miami así que... - alcé los hombros restándole importancia – Ahí hay fotos de ese desgraciado. ¿Lo ves? No ha cambiado nada en los últimos diez años, hasta físicamente me parezco al maldito – bufé demostrando claramente mi molestia. Siempre había estado conforme de mi aspecto físico, al menos en sentidos generales no podía quejarme, era "agradable a la vista", con rasgos que entraban dentro de los cánones de bellezas actuales. Pero eso era algo que no importaba en lo absoluto, no tenía complejos con  mi cuerpo por algo tan superflúo sino por el parecido que tengo con Benjamin, por pensar en él cada vez que me paro frente a un espejo. Su fantasma me acompañaba, me recordaba que no podría escapar tan fácilmente de su juego, ese que se empecinaba en hacer mi vida miserable.

Y mis pensamientos se vieron interrumpidos por el sonido agudo y estridente del teléfono. Lo dejé sonar, no tenía realmente ánimos para atender y de seguro que debía ser alguna empresa ofreciendo mejoras de sus servicios. ¿Quién iba a ser sino? Las dos personas que podrían llamarme no lo harían en estos momentos: Hiroshi estaba a mi lado, observando las fotos donde aparecía mucho más joven, manteniendo el mismo aspecto frágil pero sonriendo con felicidad por ver el rostro lleno de alagarabía de Ami, quien en esos tiempos sus bucles dorados caían hasta su mentón y su piernas podían mantenerse firmemente paradas, exhibiendo cuán alta era ella y es que incluso me superaba en altura, pareciendo mayor que yo. La otra persona que podría llamarme era Ami, pero luego de lo sucedido dudaba que lo hiciera además de que aún debía estar viajando: el vuelo entre Estados Unidos y Europa duraba más que unas simple dos horas.

El teléfono sonó otras dos veces más, esta vez dando paso a la contestadora. Y entonces sonó esa voz. Me acerqué a ella con pasos temblorosos y torpes, totalmente desconcertada. ¿Por qué llamaba ahora?

Al parecer no estás ahora, Akira. No me sorprende, probablemente debas estar jugando al Lucky Strike – se notaba cierto rencor en su voz aguda pero parecía ahora más calmada –. Ahora estoy haciendo escala, no tengo mucho tiempo para hablar pero no me contuve en llamarte, quería hacer esto bien – dio un suspiro y hasta pude imaginarme la expresión agotada de sus ocelos zafiros –. Fuiste una muy buena hermana Akira, me cuidaste desde que tengo memoria y es por eso mismo que dudo que pueda perdonar esta traición. Duele demasiado, ¿sabes? – su voz se quebró – No paro de preguntarme: ¿Por qué demonios tuviste que haber hecho eso? Sabes que mamá es importante para mí y siempre acepté que la odies, hasta que incluso la critiques y juzgues de débil. Pero esto último que hiciste fue demasiado, superaste cualquier límite Akira. ¿Acaso no te das cuenta? Creo que hasta hubiera perdonado que hayas quemado el collar de ella que como bien sabías era mi amuleto de la suerte, pero...¿tirar sus cenizas? Eso fue mucho, incluso para ti. ¡Y todo por el Lucky Strike! ¡Ese estúpido juego te está perdiendo! – comenzó a sollozar de forma desconsolada – Arriesgas tu vida por él y ahora también me has perdido a mí. No puedo evitar odiarte, no puedo dejar de sentir dolor cada vez que pienso en ti. Una vez me dijiste que uno tenía que borrar todo lo que nos hacía mal, ¿recuerdas? Seguiré tu consejo Akira, creo que va a ser lo mejor para ambas o mejor dicho para mí, tú ya has demostrado cuál es tu elección – hubo un silencio atroz, unos segundos que parecían no terminar jamás –. Adiós Akira.

Y la dulce voz de Ami teñida por el dolor y el reproche desapareció dejando solamente un silencio sepulcral.  Caí de rodillas al suelo ya sin fuerzas. ¿Por qué has llamado Ami? ¿Por qué quieres recordarme que tú, la razón de mi existir, me odia? Era cruel, mucho más lacerante que el filo del cuchillo atravesando mi piel e incluso que la imagen inerte de mi madre, todo blanco y rojo, en una posición patéticamente anormal. Dolía tanto que no sabía cuánto más podría soportarlo.

Las lágrimas salían de mis ojos en silencio, eran pequeñas gotas cristalinas que surcaban con calma mis mejillas. A diferencia de Ami, mi llanto no era para nada exagerado, sino silencioso, de esos que quieren pasar desapercibidos para que nadie los note. Eran las lágrimas de adulto, como Ami solían llamarlas, esas que no me correspondían pero que estaban presentes igualmente. Para mí simplemente era el desconsuelo de quien ha tocado fondo, tan simple y devastador como eso.

Ella te lo ha explicado mejor que yo – no tenía ánimos de levantarme, tampoco quería voltearme para que Hiroshi me observara. Me limpié las lágrimas en vano, éstas seguían saliendo sin que yo pudiera controlarlas –. Y ahora mismo estoy haciendo exactamente lo que Benjamin quería, hasta estando a miles de kilómetros de distancia él sigue jugando conmigo – reí de la triste ironía que me causaba ello –. Pero he hecho lo correcto, era lo que tenía que hacer, sino él no la hubiera llevado a Estados Unidos o quizás sí, pero no quería arriesgarme de todas formas, no con tanto en juego – lo sabía, estaba buscando justificaciones para lo que hice, estaba tan desesperada como para buscar consuelo, ese que por tantos años he repudiado. Había caído bajo, tanto que en esos momentos solo deseaba que me dijeran que lo que hice no estaba mal –. Para Ami seré solo un mal recuerdo, me superará y comenzará una nueva vida con muchas mejores posibilidades que conmigo no iba a tener. Hice lo correcto, ella va a estar bien, ¿verdad?

Me giré para verlo, aún en el patético estado vulnerable en el que me encontraba. ¿Qué importaba ahora? Ya había tocado fondo: no podía descender mucho más.


OFF:
Bueno, he vuelto después de la tortura de los exámenes. Ojalá que esta espera haya valido la pena, no tengo mucho para decir, hace tiempo que quería escribir a una Akira totalmente vulnerable y con Hiroshi tengo esa posibilidad. Lamento usarlo así (?. Sigo pensando que estas cosas afianzan el vínculo entre estos dos, lol.

Como siempre, me gustan todas tus continuaciones. Repito: lamento la tardanza. Ya solo queda una última instancia de parciales en un mes y luego sí finalmente vacaciones *O*.

¡Saludos!
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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Vie Oct 18, 2013 8:00 pm

A pesar de mi pequeña broma, no recibí ninguna respuesta de mi querida amiga de ojos bicolores desde el momento que le pregunté respecto a lo que le molestaba. Su propia aura se sentía distinta, apagada y sombría. Era una sensación rara que no podía describir, pero como el testarudo que soy, no me eché atrás en ningún momento y solo esperé a que dijera cualquier cosa. El silencio gobernaba aquel ambiente minimalista mientras la joven mujer se levantó del sofá y caminó por su apartamento hasta un lugar en especial. De la nada, solo llamó mi atención con una simple palabra y me lanzó algo pequeño a las manos. Aún después de atraparlo, seguía concentrado en sus palabras, y la sola mención de su hermana menor Ami y el Lucky Strike más complicado de su vida, hizo que sintiera un escalofrío cursar mi espalda, el peor de los presentimientos generó tal curiosidad que simplemente abrí la bolita de papel con velocidad, solo para encontrarme con una letra muy organizada y pulcra que describía lo siguiente: “Ataca a tu hermana donde más le duele y haz que te odie”. – ¿Qué demonios es esto? – expresé para mi mismo con mucha confusión en mis propias palabras.

Me enfoqué nuevamente en Akira, casi exigiéndole una explicación con mi mirada. Ella empezó a explicarme desde un principio los sucesos relacionados al papel arrugado. Reaccioné casi de inmediato ante la mención del nombre “Benjamin Wayland” con una muestra de cierto desprecio, aunque no le expliqué a la joven nada en ese momento. Me concentré con más fuerza en sus siguientes palabras. – ¿65% de probabilidades?. Es buen porcentaje de recuperación – agregué analítico pensando en que eran buenas posibilidades de mejora para la joven chica rubia. Sin embargo, con cada nueva palabra proveniente de mi amiga, el rompecabezas entero se fue armando en mi mente y no se necesitaba un gran genio para llegar a la conclusión de que este fue un acto de venganza… Dura y fría venganza contra la chica de ojos bicolores…

Atrapé ahora un viejo álbum de fotos y comencé a buscar en sus páginas al misterioso Benjamin, padre de Akira y Ami… Por más de una razón. Tan pronto di con él, supe qué clase de persona era. No era una simple coincidencia que el nombre me sonara, en realidad sabía quién demonios era el bastardo. Él y mi padre habían trabajado juntos en la empresa familiar Anzai por un par de casos complicados en la corte japonesa. Yo mismo había tenido algo de contacto con aquel ser, y sabía que era un hombre frío y calculador, un experto en manipulación. Ahora tenía sentido el hecho de que Akira fuera tan buena en esa materia, quizás lo había aprendido de su padre… Aunque creo que ella había mencionado que el tipo siempre estuvo ausente de su vida…

Cerré el álbum de fotos con una nueva perspectiva en todo este asunto. Esto había sido mucho más cruel que incluso el rechazo que mi padre me dio a mí, el hombre americano la atacó en el punto más vulnerable como un asesino de sangre fría, le quitó la razón de su existencia por puro capricho. – Maldito bastardo – gruñí mientras golpeaba el mueble con el puño cerrado con ira. Sin embargo, mi atención se vio interrumpida por el misterioso sonido del teléfono localizado en el departamento. Observé a Akira, y noté que ella no le dio importancia al asunto… Hasta que la contestadora procedió a grabar el mensaje del emisor de la llamada…

La sorpresa de mi amiga confirmó la familiaridad que noté en el tono de voz, a pesar de que solo la había escuchado una vez en mi vida. Sin embargo, el desgarrador mensaje hizo que me llevara la mano a la frente mientras escuchaba el tono de voz cargado de una ira casi incontrolable. Pero no fue hasta el momento que la joven chica describió lo que su hermana mayor le hizo para cumplir el “Lucky Strike” que su padre le impuso por venganza que comprendí lo irreversible que era la situación. Sus palabras duras, incluso cuando no eran dirigidas para mí, hicieron que sintiera una punzada en el corazón de solo imaginar que podría estar viviendo la chica de cabello castaño en esos instantes. Sonaba a un adiós definitivo, y a un par de corazones rotos en el proceso… “¿Tenías que llegar a ese extremo por mejorar su vida, Akira?. Eres una tonta…” pensaba mientras la vi caer de rodillas al suelo

Pero no la veía reprochándole sus acciones, tampoco la observaba en regaño o insinuando que tomó la decisión incorrecta. Había sido llevada a ese extremo por su propio progenitor, quien probablemente solo hizo esto como una forma de satisfacer su propio ego tras encontrar que no podía dominar el espíritu de su hija como él lo deseaba. Todo esto era demasiado cruel y duro como para ser soportado por un padre que en verdad amara a sus hijas, así que solo me quedaba pensar que este demonio ni siquiera sentía remordimiento ante el hecho de manipular a su propia sangre solo para conseguir algo a cambio. Un nuevo descubrimiento llegó a mi mente: ¿Qué conseguiría el hombre al someter a su hija menor a semejante cirugía?. Obviamente no lo hacía por su bien, esa era la verdad mas falsa que podría decir en su defensa. Había algo más que posiblemente no les dijo a ninguna de las dos chicas, y un temor más se sumaba a mi sospecha… ¿Acaso Akira se habrá dado cuenta de esto?. No lo creo, ya que siguió el plan macabro del hombre al pie de la letra. ¿Será conveniente que le informe de mis sospechas en el estado en el que está?

Sus palabras me distrajeron de aquel pensamiento. Sin querer respondió parte de mi pregunta, aunque ya sabía que solo había seguido el juego del bastardo americano por el bien de su hermana. Akira había visto el beneficio detrás de aquella propuesta desquiciada, y ella más que nadie podía entender los sentimientos de Ami y como la chica llevaba aquel problema de la incapacidad de caminar en su interior. Pagó la relación más preciada de su vida, el lazo que la mantenía caminando hacia el futuro, para mejorar la vida de la persona que mas amaba en este mundo. “Maldición, esto es inhumano…” pensaba consumido por una ira incontrolable en mi interior. Hombres como estos dos bastardos que nos tocaron de padres eran la peor de las desgracias que podían existir…

Ella se giró y nuestros ojos se cruzaron. Era la primera vez que noté su mirada sin vida y sin algún vestigio de sentimiento fuera de la pena eterna. Ni siquiera vi un poco de ira en sus pupilas. – Eres una tonta… – dije serio mientras comenzaba a acercarme a ella. Al estar a su lado, me agaché y la miré comprensivo segundos antes de abrazarla suavemente por la espalda con mi brazo izquierdo mientras recostaba su cabeza en mi hombro con dulce toque de mi mano derecha. – Pero yo hubiese hecho exactamente lo mismo por Natzu si estuviera en tu situación… Y por eso se el dolor que te debe estar matando en estos momentos – agregué suave y sereno mientras acariciaba repetidamente su cabeza con delicadeza.

En verdad la comprendía, y probablemente yo también hubiese hecho lo mismo ciegamente. La única razón por la cual noté la posible razón oculta de Benjamin fue porque soy un ente externo al problema y tenía la cabeza algo fría a pesar de la ira que me generaba todo el asunto. No podía sacarme de esa sensación de que había algo detrás de la repentina “bondad” del hombre hacia Ami. Y lo gracioso es que ni siquiera lo conozco enteramente más allá de las pocas palabras que escuché salir de su boca en sus trabajos con el viejo bastardo que es mi progenitor.

No sabía que decir. No le mentiría al mencionar palabras como “todo va a estar bien”, eso lo hacían el resto de las personas. Yo conocía el desespero de no tener a tus seres amados cerca y la soledad que podía consumirte al sentirte totalmente solo. Es un sentimiento que casi me inutilizó los primeros meses que viví en Sweet Valley después de ser botado de mi lugar de nacimiento, y por no poder siquiera ver el rostro sonriente de las mujeres más importantes de mi vida. Estoy consciente que no es de la misma intensidad que el desespero de Akira, pero al menos yo la comprendo y ella no se encuentra sola como yo lo estuve. – Eres una tonta… – dije nuevamente, pero con un aire de cariño en mis palabras mientras continuaba confortándola.

Off-Rol:
Vaya, tu mensaje si que estaba cargado de desespero y tristeza. Me estaba preguntando que era lo que Akira le había hecho a Ami para que la odiara a ese nivel, y vaya que se excedió xD

Como verás, Hiroshi no habla mucho en esta respuesta, pero parece que está pensando en todo de manera analítica. Aunque al final expresa un poco lo que él mismo sintió una vez que lo alejaron de su madre y su hermana casi 4 años atrás, solo que no se lo menciona directamente aún a Akira.

Decidí incluir a Benjamin como un conocido de su padre, ya que el negocio familiar de los Anzai es un famoso bufete de abogados en Japón. Aunque se supone que Hiro era solo un niño en esa época, pero al relacionarlo a su padre, ya hizo una comparación sobre lo despiadados que son ambos hombres.

No quise avanzar demasiado la situación, ya que eres quien está guiando el tema y quiero ver como Akira va evolucionando bajo tus palabras. Sin embargo, consideré que la acción de Hiro le haría bien, especialmente cuando él sabe lo duro que es superar situaciones como esta. Así que perdona mi falta de avance.

Me muero de ganas de ver tu siguiente mensaje, porque en verdad me gusta como la historia se desarrolla, en especial como ambos personajes crean lazos más fuertes al apoyarse en situaciones duras (así que estoy de acuerdo contigo en que se afianza la amistad enormemente).



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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Akira Kurenai el Sáb Nov 23, 2013 2:15 am

Las palabras de mi hermana danzaban de forma macabra y dolorosa en mi mente, eran un eco agonizante, uno que me recordaba cuán odiada era ahora por ella. Dolía y mucho, pero lo que más me hacía sufrir no era mi propia pena causada por la pérdida sino el rencor subyacente en las palabras de Ami. Recordé a mi  padre de otra vez, una nueva imagen de él apareció con fuerza como si estuviera impresa en el interior de mis párpados. Podía delinear perfectamente esa sonrisa soberbia y victoriosa como si estuviera frente a mí. Incluso sin verlo, sabía que en esos momentos estaría regodeándose por el modo en el que me manipuló, quizás justificándose aludiendo que me había dado una lección de vida, como tantas otras antes había hecho. Si bien Benjamin no fue un padre demasiado presente, hubo un tiempo en el que estuvo más horas en nuestra antigua casa, incluso en el que se animó a criarnos como un padre, en especial a mí.

No era bueno que tuviera interés en mí, recuerdo a veces prefería que me tratara como a Ami, a quien llevaba de paseo a ver las películas que ella deseaba y hacían las típicas salidas padre-hija una vez a la semana. Conmigo estaba varios días a la semana durante unas cuantas horas, pero no eran simples salidas, sino que me enseñaba, me daba lecciones que yo debía aprender por las buenas y a veces por las malas. Fue una etapa de mi vida donde más aprendí de la vida tal cual era, sus enseñanzas solían ser tan duras que quedaron firmemente cerradas con un candado en los recónditos sitios de mi memoria, pero de todas formas hacían efecto en mí.

Odié y odio a Benjamin, lo detesto más que a ninguna otra persona en este mundo. Y es por eso que no mentía cuado decía que mi arte para manipular a las personas se debía a él. Las más importantes lecciones de vida, incluso aquellas increíblemente duras, las aprendí de aquel hombre de fría mirada. Soy así por Benjamin, una parte de mí se debe a él y ahora me doy cuenta que quizás me equivoqué al pensar que jamás le importé, que probablemente él en algún momento me tuvo cierto cariño. No sé si uno tan afectuoso y fraternal como el de padre a hija, pero sí al menos el que se le tiene a una mascota. Era su pequeño experimento, serás mi fiel reflejo, él me decía. Y me ha maldecido con eso, porque sé que jamás podré desgarrarme definitivamente de él, que una parte suya está impresa en mí a donde sea que vaya, que seguiré viendo su sonrisa soberbia cada vez que me observe a un espejo. Soy su experimento fallido porque no ha logrado domarme por completo, no soy el fiel espejo que Benjamin – tan egocéntrico y narcisista como solo él podía ser – quería tener como un trofeo, su sucesora, su hija deseada. Y ahora sé que no se ha vengado porque lo he decepcionado, sino que usó su traje de padre de nuevo, enseñándome otra lección como tantas veces lo había hecho antes.

Recuerdo sus enseñanzas, cada una de ellas como si fueran un tatuaje grabado en mi piel. “Amar duele pero odiar no solo te lastima, sino también te corrompe. El odio es incluso tan fuerte y letal como el amor, por eso hay que ser cuidadosos con él. ” Me lo dijo cuando le grité un día molesta y es por eso que ahora sufro por Ami, porque al odiarme ella se lastima, su luz tan símil a la de un ángel se desluce, se vuelve más opaca. Y aún con ella odiándome me sigo preocupando más por su dolor que por el de mi propia soledad. Así de altruista era con mi hermana.

Tantos pensamientos y recuerdos me asfixiaban, sentía que mi cabeza estaba a punto de explotar, incapaz de retener tanta nostalgia y desesperación. Escuché el insulto de Hiroshi, sin maldad ni enojo, simplemente decía la realidad tal cual era. Sentí entonces dos brazos que me rodeaban y tiraban de mí. Acomodé mi cabeza en el hombro de Hiroshi, agradecida por sostenerme en esos momentos: no estaba segura de cuánto podría durar así sin desplomarme definitivamente. Dejé de pensar por unos minutos sintiéndome inmensamente agradecida por el castaño por lograr eso. Solo escuchaba sus palabras que me sonaban lejanas, eran suaves y no las podía entender bien, pero me hacían sentir más acompañada. Él acariciaba mi cabello y cerré mis ojos, relajándome un poco y respirando con mayor tranquilidad.

Inspiré profundamente. Todo fue una mezcla de sangre, tierra seca, perfume y sudor. Había olvidado lo mal que habíamos quedado ambos. No me importaba de todas formas, ni siquiera me molestaba, estaba atenta sintiendo la calidez de mi amigo, ese apoyo que me daba, que me hacía sentir segura allí dentro.

Tenía que hacerlo por Ami – susurré finalmente, me separé de él con suavidad, mirándolo y limpiando las lágrimas que continuaban en mis mejillas. Esta vez pude detenerme: el abrazo de Hiroshi me había calmado –. Tengo que dejar de llorar, no me lo merezco – dije más para mí misma que para él –. Hice llorar a Ami, hice que me odiara, la llené de pensamientos negativos. No merezco siquiera llorar por haberla perdido – sonreí con amargura, incorporándome con lentitud – Ami tiene mala suerte: le ha tocado una hermana terrible que ni siquiera puede cuidarla. Y el viejo me demostró eso, esto es otra de sus tantas lecciones.

Suspiré. Ya no podía seguir entristecida, no me merecía quejarme de todo lo ocurrido. La mejor manera de calmar las lágrimas era prohibirlas, porque hasta incluso las lacras como yo habían perdido el derecho al dolor. Debía distraerme de otra forma, necesitaba alejar esos lacerantes pensamientos.

El teléfono – pedí  y lo tomé. Era uno bastante moderno, de última generación –. Táctil, odio estas cosas – comenté de mala gana mientras presionaba varios botones. Llegué a entrar a la casilla de correos y encontré el dichoso mail, aproximadamente recibido una hora después que llamara a Hiroshi, donde decía que me reuniría con mi amigo –. No puede ser, ¿cómo lo sabía? – me mordí el labio con fuerza, tanto que ya sentía el sabor metálico de la sangre –. Sabía que iba a estar allí pero no que ibas a aparecer, en ningún momento te menciona…mmm…es como si hubiera estado espiándome desde el exterior, ya sabes, como en las películas, el loco acosador con una capa escondido detrás del arbusto – le lancé el móvil a mi amigo, confiaba en los buenos reflejos de Hiroshi para atraparlo y no me había equivocado –. Mi admirador secreto se hace llamar Azrael, ¿qué clase de nombre es ese? Hasta me avergüenza pensar que alguien con ese nombre tan idiota tiene un cuarto lleno de fotos mías – el chiste sonó seco y sin humor, me era inevitable volver a comportarme como era siempre con Ami lejos, además de que el hecho de que me estén vigilando no era tampoco una noticia agradable. ¿Qué demonios querían de mí? Suspiré, la cabeza me daba vueltas y sentía las pulsaciones tan intensas que parecía como si pronto fuera a explotar –. Lo pensaremos eso más tarde, creo que será lo mejor – señalé a una puerta a mi derecha – Te conseguiré un poco de ropa y la dejaré en el baño, tómate el tiempo que quieras…no diré idioteces como “mi casa es tu casa”, mi casa es mi casa porque yo pago el alquiler pero puedes sentirte cómodo. Si aceptas a ayudarme a desempacar – señalé todas las cajas apiladas alrededor del departamento –, compraré comida, de lo contrario comeremos las sobras de ayer. Tengo ya que vaciar esas cajas, al fin y al cabo ya no tengo que esperar a Ami para hacerlo. Así que tú eliges princesa y por cierto…¿qué prefieres? ¿Negro o rojo? Tan sólo escoge un color.


-----------------------------


Terminé de leer una revista que compré en el almacén ubicado frente al edificio mientras esperaba que pasara el tiempo. Observé mi reloj de nuevo, específicamente faltaban unos diez minutos hasta que pudiera quitarme aquella bolsa en la cabeza y lavarme el pelo sin que se fuera la tintura. Era la primera vez que me teñía el cabello, cuando quería que no me reconocieran en ciertos lados solía utilizar una peluca pero era algo temporal: la situación en la que me encontraba ahora requería que me ocultara mucho más que un par de horas.

Escuché la puerta abrirse y observé a Hiroshi, con sus castaños cabellos húmedos vestido con las prendas que había dejado dobladas pulcramente en el baño.

Te queda bien la ropa – alabé con calma –. La pedí prestado a los vecinos, son simpáticos – al notar su mirada sonreí –. Habías elegido negro Hiroshi, eso es lo que hice y hablando de eso, iré a bañarme, para ver cómo quedó. Dejé dinero sobre la mesa por si viene el de la comida china, creo que va a cobrarte unos veinticinco euros.  

Tomé mis prendas, me di una ducha rápida y cuando salí me sequé el pelo, apreciando mi aspecto en el espejo. Hice una leve mueca: si bien no me quedaba mal aún no podía quitarme el maldito parecido con mi padre. Lo seguía viendo allí como si fuera mi propio reflejo, sonriéndome burlón y victorioso, recordándome que yo seguía siendo su juguete favorito. Tomé una tijera y comencé a cortar mi flequillo, dejándolo recto. Finalmente me vestí con un sencillo pijama corto que consistía en un short de algodón y una remera negra con el rostro de Dr.House y salí para observar a mi amigo con una pequeña sonrisa.

¿Qué tal? – giré para que lo observara, mientras mi cabello danzaba con mis movimientos –. No está mal creo – vi las bolsas de comida china sobre la mesa y saqué unas latas de refrescos –. Sabes princesa…tu opinión es una de las pocas que considero importante, dime, ¿qué piensas de todo esto? – di un mordisco a un arrollado primavera mientras lo observaba fijamente. Él sabía a qué me refería, todo había ocurrido tan rápido que me sorprendía que en cuestión de pocos días Ami estuviera en otro continente odiándome mientras que un tal Azrael parecía estar observándome. ¿Qué buscaba? ¿Quién era? No podía saberlo, sentía que hubiese algo importante que estaba escapándose de mi rango de visión, tan cerca pero a la vez lejos, burlándose de mí oculto tras un velo. Esperaba que Hiroshi pudiera tener mejor vista que yo.


OFF:
¡Hola Hiroshi! Después de tanto tiempo al fin traje la bendita continuación. Por suerte ya estoy cerca de mis vacaciones así que voy a empezar a tener mucho más tiempo libre ♥
Me gustó tu continuación, espero que esta mía te haya agradado (a mí aún sigue sin convencerme pero ya no quería tardar más, me esforzaré en hacerlo mejor en la que sigue). He pensado que un cambio de look a Akira quedaría acorde con su nueva etapa de vida (?. Además de que quiero hacerle un nuevo av, lol.
No tengo mucho para decir, dejé disponible para que Hiroshi pudiera decir lo que opina acerca de toda esta cosa de locos (?. Síguela y avanza como quieras, sabés que acepto cualquier cosa, lol.
Eso creo que es todo: ¡Saludos! Nos leeremos más pronto, lo prometo (? ♥
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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Miér Nov 27, 2013 5:34 am

Poco a poco fui sintiendo como mi querida amiga de cabello castaño se calmaba en mis brazos, efecto que esperaba al momento de hacer esa acción. Ella sabía que podía contar conmigo, y que mi cariño por ella no era algún espejismo que desaparecería de un momento a otro. Podía parecer extraño para cualquier que no nos entendiera, pero ambos nos comprendíamos a la perfección. Ella era mi amiga sarcástica y divertida, mi rival aguerrida y orgullosa, mi príncipe encantador y astuto, simplemente era Akira, una de las personas que más aprecio en esta ciudad francesa… Y aunque no lo confesara con palabras cursis y vacías, ella lo sabia…

Finalmente logró calmarse completamente, aunque obviamente quedaban vestigios del daño que había sufrido recientemente. Eso no lo cambiaría nada en este momento, pero al menos comenzaba a parecerse a la sexy chica de ojos bicolores que conocía y apreciaba tanto. Tan solo me bastó escucharle decir que su hermanita tuvo mala suerte al tocarle ella como pariente, y apenas suspiró le di un coscorrón en forma de regaño, aunque no le pegué tan fuerte. – Será mejor que borres de tu mente eso que dijiste, o te ganarás otro de esos – mencioné con aires de molestia y seriedad. Ese tipo de pensamientos eran los que precisamente el bastardo de su padre querría inculcar, me imagino. Dejarle vivir con ello significa que el hombre la había derrotado completamente, cosa que no quería que ella admitiera… “Mantente orgullosa, Akira, y devuélvele con una venganza el trago amargo”

Ahora nos enfocamos en el teléfono que habíamos recuperado del querido amigo enano, y tras forcejear con el bendito aparato, la chica dio con una revelación bastante escalofriante. – ¿Qué demonios? – fue lo único que exclamé confundido antes de atrapar el teléfono que había sido lanzado por Akira. Mientras la escuchaba, leía también el correo del misterioso Azrael… – A pesar de conocer algunas escorias en los bajos fondos, nunca escuché este nombre… Eso me tiene algo inquieto – mencioné en voz alta mientras repasaba mentalmente cada una de las escorias que había conocido en aquellos lares. “Quizás es más que un simple pervertido y forma parte de alguna red de inteligencia clandestina” pensé mientras repasaba los detalles del correo. Efectivamente no aparecía ninguna señal de la llamada telefónica que la castaña me hizo esa mañana, así que no estaba informado de mi presencia. – Si hubiese estado enterado posiblemente me habrían emboscado también… Suerte para ambos que no fue así – finiquité ese tema momentáneamente con aquellas palabras.

– ¿No es un poco tarde para que me pidas algo de sexo?, perdiste tu oportunidad después de que conseguí pareja seria – dije en un comienzo de manera divertida, intentando molestarla un poco. Sin embargo, luego le sonreí y dije seriamente – Esta bien, te ayudaré a desempacar, pero solo si me alimentas bien… Recuerda que te he salvado la vida, así que no quiero comida de baja calidad, soy una princesa de finos gustos… Y si tengo que elegir un color, diría “negro” –. Aunque no comprendí en lo absoluto el porqué me pidió elegir entre negro y rojo, solo dije el primer color que se me ocurrió…
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El baño había sido tanto refrescante como algo incomodo. El sentir como el agua tocaba los puntos que recientemente habían sido suturados por Akira y dejaba un pequeño tinte rosado en su camino hacia el desagüe era un panorama que no veía en mucho tiempo. “¿Cuándo fue la última vez que fui a ese lugar solo para desatar mi ira?. Creo que no lo recuerdo…” pensé mientras secaba mi cabello con la toalla que me proporcionó mi príncipe, y luego me colocaba la ropa que había conseguido de quien sabe dónde. – ¿Pero qué demonios? –

Abrí la puerta del baño y di un par de pasos fuera para encontrarme con aquellos ojos bicolores tan interesantes, aunque tenía una pequeña queja que hacer – Akira, ¿no crees que exageraste un poco… con lo que lo llevo puesto? –. La ropa que me trajo terminó siendo una camisa blanca manga larga y un pantalón de vestir negro… Lo más extraño que honestamente podía haberme dado de todas las posibles soluciones… Bueno, tal vez no. Al menos no era un disfraz de oso o algo peor… Sin embargo, su respuesta es que me quedaba bien y que la había conseguido de sus vecinos… Pero eso no era lo que ahora me mantenía desconcertado. Ladeé la cabeza hacia un lado y la miré cuestionándola acerca de la bolsa que tenia sobre la cabeza, y la explicación fue casi inmediata a mi gesto. Tras sus instrucciones respecto a la comida, solo la seguí con la mirada hasta que pasó a mi lado y dije con gestos exagerados – ¿Para eso era el color?. Demonios, hubiese dicho rojo… Las pelirrojas son mis favoritas –. La chica desapareció detrás de la puerta del baño, y decidí caminar hasta el sofá para sentarme a esperar la llegada de nuestra comida.

Pasaron algunos minutos en los cuales cerré los ojos, aunque aún rondaba por mi cabeza el asunto pendiente sobre las razones que tenia Benjamín para someter a su hija a una cirugía que sonaba experimental, lo cual no me dejaba descansar del todo… ¿Debía decirle a Akira acerca de mis sospechas? ¿O tal vez me concentro en el asunto de Azrael y veo a donde va todo eso?... Generalmente era un hombre impulsivo que actuaba antes de pensar las cosas, pero todo esto me tenía maquinando como un esquizofrénico en busca de una solución… “Supongo que no había pensando antes en todo el cariño que le tengo a Akira” fue la única explicación que era lógica para ello…

El timbre sonó y tan rápido como abrí la puerta se realizó la transacción de comida, con todo y pago incluido. Curiosamente, apenas coloqué las bolsas sobre la mesa, la puerta del baño fue abierta y dirigí mi mirada a Akira, quien para estos momentos debía ser una pelinegra de ojos bicolores. – Te queda muy bien el negro. Te ves más atractiva que antes… Aunque sigo pensando que pelirroja te habrías visto aún más sexy – solté pícaro y divertido aquel comentario. Sin embargo, momentos después nos encontrábamos hablando seriamente de todo lo ocurrido, y tomé la decisión de guardarme por el momento la información sobre su padre a favor de localizar al fulano Azrael, quien la había estado espiando. – Sabes mi príncipe, tengo el presentimiento de que nuestro querido fisgón pertenece a la red de inteligencia de los bajos fondos… – mencioné mi sospecha con una voz serena pero seria. Tomé una de las sillas de la mesa y me senté en esta con calma. Mis manos alcanzaron uno de los arrollados primavera y le di un mordisco durante esta pequeña pausa. – No hay manera de que alguien te hubiese espiado de esa forma sin tener experiencia de cómo hacerlo correctamente. Este no es un simple hombre obsesivo que te esta acosando, creo que es un profesional pagado… Y el único lugar que se me ocurre al que puede pertenecer es a la red negra de inteligencia – señalé mientras la miraba a los ojos con confianza en mis palabras. – Esto nos trae un pequeño problema: Si es un profesional, ¿Quién demonios lo contrato para seguirte?. Y lo otro que me tiene algo extrañado es que no supiera de mi presencia en tu reunión, así que no estaba al tanto de todos tus movimientos… O simplemente no estabas a su alcance cuando me localizaste – concluí lógicamente mientras mordía la mitad restante de mi arrollado.

Luego de otra pequeña pausa, en donde tomé la lata de refresco que me correspondía y la abría para darle un sorbo, pregunté honesto – Akira, ¿por casualidad tienes algún informante que nos pueda ayudar a localizar al tal Azrael?. En ese mundo solo soy un peleador callejero llamado “Kurayami”, y a pesar de ser algo famoso por mi estilo de pelea, no tengo ninguna presencia allí –. La miré a los ojos mientras me reclinaba un poco sobre la mesa y añadí – Necesitamos información confiable y accesible para poder resolver el rompecabezas –

Off-Rol:
Oh bendita inspiración, que me ha hecho escribir poco más de dos páginas de word casi perfectas xD jajajaja. Espero sea de tu agrado mi respuesta (a mi me encantó la tuya, en especial el cambio de look de Akira... Sexy!!!), intenté avanzar un poco la trama hablando sobre las sospechas de Hiroshi acerca del misterioso Azrael, y se me ocurrió la idea de una red de información clandestina de los bajos fondos. Suena un poco exagerado, pero ya sabes que este tipo de cosas pasan en la realidad.

Supongo que a partir de ese punto podremos crear algo interesante, o tal vez se te ocurra algún otro giro interesante (yo aún me reservo la idea de que Benjamín trama algo para otro mensaje de este rol... O quizás del siguiente, dependiendo como vayan las cosas).

Y no te preocupes por las tardanzas, sabes que soy comprensivo =D

Un abrazo.
-Hiroshi-



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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Akira Kurenai el Vie Nov 29, 2013 9:02 am

Las palabras de Hiroshi dieron vueltas por varios minutos en mi mente. Si bien en un comienzo su idea fácilmente podría tildarse como exagerada, una vez que analizabas toda la situación encontrabas el sentido a aquello que antes era descabellado. Si Hiroshi tenía razón y en verdad Azrael pertenecía a una red de inteligencia del bajo mundo, ¿qué demonios quería de mí? Aparte de información, claro está. Mucho peor aún, ¿quién lo había contratado para que me espiara? Ese tipo de gente trabajaba por dinero, no solía involucrar sentimientos en sus acciones.

Si tienes razón esto es malo – comenté mordiéndome el labio –. Más aún porque no tengo ni la más remota idea de quién me odia tanto para hacer eso y… – sonreí culpable– no me he portado muy bien que digamos, la lista es bastante larga e incompleta.

¿Quién es Azrael? ¿Qué demonios quería de mí? ¿Era sólo un peón de alguien que lo contrató? Aún sin saber nada de él fue capaz de lograr que olvidara momentáneamente todo el asunto de Ami, con los engranajes de mi cabeza enfocados en su misteriosa persona. Era irónico, ni siquiera lo conocía pero le agradecía internamente por darme un motivo para distraerme, aún cuando fuera por algo tan terrible como eso. Azrael era como una bomba, aparecía de repente sin dar ningún aviso y causaba una explosión que cambiaba totalmente el tablero de juego.

Jugué con mi botella de refresco mientras escuchaba la última proposición de Hiroshi. Abrí los ojos sorprendida, no era una mala opción pero lo que más me sorprendía era la predisposición del chico en participar en toda esta locura. Yo no le había ofrecido que entrara, sabía que si se involucraba conmigo iba a causarle más problemas que soluciones y…¿qué tan grave era el asunto? Aún no podía definirlo con exactitud y me molestaba demasiado: era como estar dentro de un profundo lago, mis pies están atrapados por las plantas de un pasado que me carcome mientras doy manotazos de ahogado en un vano intento por salvarme.  No podía hundir a Hiroshi conmigo, como amiga me importaba mucho más su bienestar que el mío.

Hiroshi – susurré con suavidad, quizás más de la necesaria. Posé mis ojos en él, tratando de expresarle en mi mirada la realidad de la situación –. Tuviste suerte de que no te hayan visto, sabes que no es coherente abusar de ella – mis palabras danzaron en el aire con cierto tono manipulador –. No puedo asegurarte que estos tipos que me estén buscando no sean…importantes y con ese término me refiero a que en verdad son peligrosos, muchísimo más que el idiota de Peter  – me incorporé y comencé a rebuscar en las cajas, negándome a ver la expresión de Hiroshi en esos momentos. Probablemente debía estar molesto y decepcionado porque juzgara de sus habilidades de supervivencia pero tenía la sensación de que el tema Azrael iba mucho más que unos simples vándalos -. Y reconozcamos que últimamente no me estoy caracterizando por mi suerte – dije, una mitad en broma y otra en serio –, ¿qué puedo decir? La única persona que pueden perjudicar para hacerme algo es a ti, no tengo nadie más en Francia que me importe. ¿Entiendes eso? – enfaticé mis palabras y saqué finalmente una pequeña agenda que tenía una foto de cada una de mis mascotas –. Y no sólo pueden dañarte físicamente Hiroshi, piensa en tu madre, tu hermana, tu novia – era un golpe bajo y sucio mencionar a las mujeres que más le importaban al castaño pero estaba decidida a tratar de hacer lo posible con tal de que no cometiera el error de ayudarme. Me giré para sentarme de nuevo en mi lugar – En esta libreta tengo un contacto que podría ayudarme, es bastante peculiar, no sólo no sé su nombre sino que tampoco su apariencia pero es de fiar, se hace llamar Red. Lo llamaré mañana, no puedo obligarte a hacer algo que no quieras por más que crea que es lo correcto  – y sí, me refería al hecho de que se fuera y evitara todo contacto conmigo, al menos personal, durante un tiempo –, pero te daré esta noche para que puedas pensarlo con claridad, antes de la llamada me dirás si quieres quedarte o prefieres irte.

Silencio. Éste se interpuso entre nosotros como un nuevo compañero aunque no me resultaba incómodo, era más bien el momento que necesitábamos para analizar tantas cuestiones tan complejas. Esperaba que Hiroshi tomara conciencia de todo lo que implicaba ayudarme, no era simplemente algo para tomar a la ligera como un amigo que decide darle una mano a otro acompañándolo a ver a alguien, quizás porque nosotros no encajábamos en el estereotipo de amistad normal.

<<  Por favor Hiroshi, piensa un poco en tu bienestar, no debes ayudarme. Por favor, date cuenta de eso >>

Las palabras se quedaron atascadas en mi garganta y bebí un poco de refresco para disimular. No podía decirle eso a Hiroshi, sabía que mi súplica sólo incentivaría aún más su buena voluntad en ayudarme. Tenía que pensar en otra manera para convencerlo.

Ya dije todo lo que tenía que decir – tomé el pote de ramen y comencé a comerlo con los palillos a la perfección –. Hablemos de otro tema, para calmar las aguas – sonreí con inocencia –. ¿Cómo puede ser que no sepa nada de tu novia? Si bien perdí el reto, creo que no es mala idea que le cuentes a tu amiga de ella.

Usar a las personas importantes para él era un feo truco de manipulación, lo sabía a la perfección, en rasgos generales no se diferenciaba mucho de lo que Benjamin había hecho conmigo.  Observé mi reflejo en el metal de la lata del refresco y di un leve respingo:  sólo atisbé a ver un penetrante ojo magenta y por unos segundos pensé que era la mirada de mi padre. Éramos tan parecidos que hasta a mí misma me costaba encontrar las diferencias entre ambos, las cuales existían porque de lo contrario no nos llevaríamos pésimamente mal.

Diferencias que existen y no pueden verse, qué cruel paradoja.

OFF:
Al fin una continuación rápida, el nuevo diseño de Navidad me inspiró [?
Espero que esta continuación te agrade, Akira es bastante independiente y si bien pidió ayuda de Hiroshi en algunas situaciones, no quiere tampoco ponerlo en peligro. Me agradó la forma (bastante obvia y desesperada, lol) en que trataba de convencerlo para que no la ayudara (?. Eso me da un pie a que pueda también charlar un poco de la vida de Hiro, para que no sea tanto ella, lol.
Ya sabés, ante cualquier duda o cuestión estoy a un MP de distancia.
¡Saludos! ♥

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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Dom Dic 01, 2013 3:47 am

Sabia lo grave de mis propias palabras, en especial con la sola mención de la posible inclusión de la red de información de los bajos fondos, un círculo tan clandestino y temido que solo mencionarlo implicaba graves problemas con alguien. Con el dinero suficiente podías comprar lo que desearas, y no importaba que fuera. – Tengo a alguien en mente… Aunque honestamente es solo una suposición y preferiría reservarme esa idea tonta y loca – respondí a su propia sonrisa culpable, casi confesando que pensaba en alguien en particular. Pero no se para que me reservo esa idea, ya que seguramente con mis palabras Akira sabría a quien estaba culpando… Ella era lo suficientemente inteligente para descifrarlo…

La sola mención de mi nombre en ese tono tan suave fue una advertencia de lo que saldría de la boca de mi amiga. Nos miramos fijamente a los ojos, aunque luego se levantó de la mesa y caminó por el departamento. Palabra por palabra fui procesando su mensaje, pero aquello provocaba que mi rostro mostrara confusión en un comienzo, molestia en otro, y al final una mezcla de ambas junto con un poco de decepción y dolor. Pero la última era la más predominante durante el resto del mensaje de la ahora pelinegra, una de que hacia acto de presencia por la forma como la mujer intentaba manipular mi decisión de no ayudarla utilizando las personas más valiosas de mi vida como una cadena invisible que me retuviera controlado y lejos de sus asuntos personales. “Te atreviste a utilizarlas a tu favor, Akira… ¿Por qué demonios me haces eso?” pensaba mientras la observaba regresar a su asiento y darme un ultimátum después de explicarme que tenía pensado hacer.

No dije ni una sola palabra, aunque la miraba directamente a los ojos bicolores. Ella tenía razón en muchas cosas. Tuve una suerte increíble esa mañana al no morir desangrado por andar actuando de manera impulsiva y violenta sin medir las consecuencias, exactamente la misma suerte que tuvo Akira al sobrevivir al propio ataque gracias a mi intervención. Sin embargo, sabía que si ambos trabajábamos de manera lógica y pensante tendríamos la posibilidad de resolver todo aquel el asunto juntos, ya que nuestro ingenio había sido demostrado en los juegos de Lucky Strike que disputábamos. Pero el hecho de que no me quisiera a su lado e intentara manipularme tan obviamente era inaceptable para mí… Tenía orgullo, es más, era demasiado orgulloso a veces para mi propio gusto, ¿y debía cooperar con ella después de eso?... Al mismo tiempo ella me importaba mucho como una amiga y aliada en mi vida, ¿y debía quedarme a un lado y no hacer nada?... ¡Por un maldito demonio! ¡Esto me enfurece!

Frustración… Una enorme frustración llegó a mi alma como una tormenta repentina y destructiva. Apretaba mi mano derecha en un puño cerrado, justo debajo de la mesa; mientras que mi mano izquierda se aferraba a la lata de refresco que me correspondía. El silencio fue tan predominante que podía escuchar los latidos alterados de mi corazón por todos los sentimientos encontrados... ¿Qué demonios debía hacer?

Una voz familiar me despertó de mis pensamientos y solo me invitó a hablar de mi novia, Clarisse. Sin embargo, esa sonrisa que parecía inocente fue recibida con una mirada seria, y una línea recta y seca en mis labios. “¿Seguirás con esto, verdad?. ¡Como tú quieras!” pensé mientras tomaba un envase, que parecía tener arroz chino frito de camarones, con mi mano derecha y procedía a comer un poco del mismo en silencio, quitándole la vista a Akira en todo ese momento.

Pasaron un par de minutos y finalmente mencioné mis primeras palabras en un largo rato. – Aunque no ganaste el último juego, supongo que podría contarte al respecto… – dije secamente y con un tono poco emocional, casi robótico. Me levanté de la mesa y caminé hasta el gran ventanal. Sabía que si hablaba de Clarisse terminaría mostrando cuando la quería y me importaba con solo las expresiones de mi rostro. No quería que la pelinegra las viera… No después de lo que dijo… – Clarisse es una gran chica de hermosos ojos cafés. Ella es siempre sincera y tierna... Algo tímida en un comienzo, pero muy valiente en el fondo, en especial después de conocer a ciertas personas… Es alguien de buen corazón y que nunca se metería en ningún problema… Y sin embargo terminó teniendo un novio bastante problemático desde la perspectiva de muchas personas… Pero lo quiere mucho y es correspondida por esa persona, al punto que él pasó de ser un casanova empedernido a un hombre fiel… Eso te dice que clase de mujer es y su verdadero valor… Aunque suene trillado y cliché, es alguien irremplazable y muy rara de encontrar, como una estrella fugaz o quizás la joya más preciosa de este mundo… – describí con honestidad, intentando mantenerme en el comentario de mi mismo como un ente externo, el novio que ella eligió y que no parecía ser yo. Lo hice de esa manera de forma inconsciente, como tratando de restarle importancia a mi relación con ella para evitar que Akira lo utilizara en mi contra… Pero era inevitable y básicamente me preparé para el posible comentario que la mujer de ojos bicolores haría.

Retorné a la mesa con un rostro neutro y tomé asiento una vez más. Procedí a comer mi arroz, esperando el momento en que esa voz familiar soltaría el comentario esperado, preparándome mentalmente para el mismo. ¿O tal vez atacaría por otro frente?. ¿Preguntaría por mi hermana?, ¿quizás mi madre?. No quería llegar al punto donde no habría retorno, porque a pesar de que teníamos una amistad fuerte y en verdad era importante para mí, sabia de lo que era capaz. Ya lo hizo con su hermana, que más le daría alejar a un mero amigo si este le estorbaba…

– Como te conté sobre Clarisse, deberás pagarme algo a cambio. Cuéntame de tu padre y dime en detalle porque no se llevan bien ustedes dos – exigí con una voz de mando bastante clara. Se notaba a leguas mi molestia, y nunca fui capaz de esconder mis emociones muy bien. Curiosamente, no tenia en claro que buscaba con esa información que solicité, pero quería escuchar de la voz de Akira que demonios había ocurrido para que el hombre mayor, que igual consideraba un maldito bastardo, le hiciera esa jugarreta por gusto y placer.

Sospechaba que él era quien estaba detrás de todo esto… Aunque cualquiera me diría loco por pensar que un abogado tan afamado podría tener contactos en los bajos fondos. Pero si era como mi progenitor bastardo, se trataba de alguien que utilizaría a su favor todo lo que pudiera adquirir…

Off-Rol:
Hola Akira. En realidad me pareció un gran movimiento de tu parte que ella intentara manipular a Hiro para que se alejara del problema mayor. No estoy seguro que clase de reacción esperabas de él (veo que Akira pensaba en decepción y molestia, estaba en buen camino), pero supongo que Hiro tiene el defecto de ser muy emocional con las personas que le importan mucho. Por supuesto que Akira es parte esencial de su vida, y si lo ves molesto es porque se siente frustrado y dolido por la manipulación tan obvia de su parte.

Lo malo es que en ese estado Hiro es algo irracional, pero ni yo mismo se hasta donde llegará eso. Todo dependerá como reaccione Akira a su petición y que responda a su descripción de Clarisse.

Supongo que el rol es más interesante de esa manera =)



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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Akira Kurenai el Lun Dic 02, 2013 9:59 pm


Con sus palabras supe al instante en quién pensaba y no lo culpaba luego de lo que habíamos vivido…y eso que sólo había tenido una muestra de lo que era Benjamin. Pero mi astuto padre era igual que yo, no solía actuar sin una razón: ¿qué quería conseguir con espiarme? ¿Para qué demonios hubiera querido que Peter me matara? ¿Tanto me odiaba para quererme muerta? No, no parecía ser del estilo de Benjamin, a él le gustaba jugar más con la desesperación ajena, no me dejaría tan fácil escapar de mis problemas.

Hiroshi tardó varios minutos en responder a mi desesperado intento de manipularlo y su mirada se tornó gélida, al igual que su tono de voz. No la desvíe intimidada como muchos otros lo habrían hecho en mi lugar, me mantuve firme y con calma.  Había visto al castaño enojado con anterioridad, hasta incluso golpeando a otras personas pero… jamás era yo la destinataria de su molestia. Pero él no entendía, no quería aún comprender lo importante que era que se mantuviera alejado de mí.

Se dio vuelta hacia el gran ventanal y comenzó a hablar de su novia, Clarisse. En cuánto la describía la pude imaginar:  una bonita chica castaña, con una mirada cálida y amigable sonrisa, ese tipo de personas llena de luz que ni siquiera se dan cuenta del efecto que pueden tener en los demás. Sonreí divertida al pensar en los numerosos sonrojos que el castaño con su picardía le habría provocado, tranquilamente podía verla ayudando a alguien y hasta poniéndose frente a mi amigo con los brazos extendidos con tal de que no pelee con alguien, con miedo a que pudiera salir herido por más de que sería obvio que Hiroshi le rompería la cara al otro que, por ejemplo, hubiera osado decirle alguna palabra hiriente.

Puedo entender porqué estás tan enamorado de ella – opiné con una sonrisa sincera, feliz porque mi amigo hubiera encontrado a una mujer que valiera la pena. Cuando había mencionado a su novia hace un tiempo no tenía ni la más mínima idea de qué persona hubiera sido la indicada y hasta me atreví a temer de que le hubiera salido el tiro por la culata y el karma hubiera actuado contra él, enamorándolo de una rompecorazones. Saber que estaba con una persona como Clarisse era un gran alivio –. Debe ser muchísimo mejor de lo que estoy imaginando… – comenté con calma, revolviendo mi comida con el tenedor. No tenía hambre, hacía días que no comía como Dios manda – y déjame decirte que eso es decir bastante, me alegro por vos Hiroshi. Cuídala, ella se lo merece  – enfaticé la última oración, demostrando que hablaba en serio. Y si mi amigo era como yo, sabía que cuidar no era simplemente protegerla de unos maleantes, era evitar su sufrimiento a toda costa incluso del que uno podría causar sin intención. Obviamente yo había fallado en cuidar a mi hermana y es algo que me reprocharé de por vida.

Escuché entonces su pregunta o más bien su orden, hecho que me tomó con la guardia baja. Abrí los ojos sorprendida por unos segundos hasta recomponer mi expresión habitual. Hice una mueca no demasiado emocionada por tener que hablar de eso. Había pasado un buen tiempo desde mi vida con Benjamin y era algo que solía guardar insistentemente bajo llave en los recónditos sitios de mi memoria pero siempre se esforzaba con salir a la luz una y otra vez.

Miré a Hiroshi claramente incómoda pero su expresión no cambió: seguía molesto y demandante. Suspiré resignada y hasta incluso también un poco enojada por tener que contar más sobre mí. Odiaba ser la protagonista de las historias, mucho más de las de Benjamin.

Está bien, lo haré – dije de mala gana incorporándome y yendo a la heladera –. Necesitaré vodka para contar esto  – tomé una botella de la susodicha y volví a mi lugar, bebiendo del pico sin molestarme a servirme en un vaso –. Veamos, ¿qué puedo decir de Benjamin? Cuando la abuela murió mis padres se volvieron más presentes, duró un poco más de dos años eso y uno creería que fue algo bueno  – bebí otro buen sorbo, mi garganta ardía e hice una mueca hasta que el calor se aligeró, comenzando a sentirme mucho más liviana y tranquila. Sonreí de lado – Créeme princesa, esos años fueron un infierno para mí…y este vodka es genial – tomé otro trago y le alcancé la botella.

Nos mantuvimos en silencio, sabía que Hiroshi estaba expectante esperando que le dijera sobre Benjamin. No sabía para qué quería saberlo y tampoco tenía demasiados ánimos de preguntar, el alcohol me hacía sentir más liviana y en paz, aligeraba todo el dolor de los recuerdos. Era la mejor manera que tenía de recordar sin tener que sentir de nuevo las emociones que tuve que vivir años atrás, con el líquido cristalino en mi garganta era ver debajo de mis párpados los sucesos siendo una simple espectadora, como si estuviera viendo una película.

Benjamin se enfocó en mí principalmente, quería darme una educación “de primera”  – hice comillas con los dedos y rodeé los ojos –. Todos los días a la semana tenía que ir a su despacho y él me instruía,  tengo que reconocer que siempre fue chapado a la antigua con el tema de la enseñanza. Ya sabes, le gustaban los métodos antiguos, decir todo lo que había estudiado con mis rodillas desnudas sobre granos de maíz, golpes, humillaciones, etc. Creo que por eso odio el maíz, odiaba estudiar así, terminaba con todas las rodillas cortadas  – hice un ademán como si espantara a una mosca molesta –. Y las enseñanzas de vida. ¡Dios, esas eran las peores! Pero no puedo negar que aprendí, aún con sus retorcidos métodos de aprendizaje. Él me enseñó a jugar el poker, me dijo que el ganador tenía que serlo por su astucia y no por suerte, me convirtió en una tramposa experta aunque jamás pude ganarle, él era demasiado bueno  – sonreí levemente –. Una vez me encerró en un armario diminuto, soy claustrofóbica, ¿sabes? Y cuando él se enteró no estaba muy emocionado, me dijo que iba a curarme. Me encerró y luego se fue a un almuerzo laboral, me dejó por horas allí gritando y golpeando la puerta en vano hasta que tuve que calmarme si quería que me dejara salir  – fruncí el ceño tratando de forzar más mi memoria con todas sus enseñanzas –. Él me enseñó a manipular a las personas, me mostró cómo jugaba con mi madre frente a mí y ella tan idiota se lo creía. Me explicó que no tenía que sentir miedo ya que  era una debilidad, pero tampoco debía creerme invencible, que eso era más estúpido aún. Hay que tener sentido de supervivencia, no miedo ni valentía, sino idea de cómo sobrevivir.  Esas lecciones me las dio cuando me enseñó a disparar aunque jamás le gustó ensuciarse las manos, prefiere que otros hagan el trabajo sucio por él: una vez me lo mostró, es horrible pero me dio a entender que el dolor y el miedo pueden doblegar la voluntad de una persona, claro que el amor puede volverte más fuerte aunque suicida a la vez– tomé la botella de nuevo y bebí otro gran sorbo – Para superar el sentimiento de humillación hizo que me bañara sin ropa en un lago, no recuerdo cómo me había convencido, creo que si hacía eso me daría unos trescientos dólares que no tenía para comprar ese estúpido perro robótico que Ami quería para Navidad…en fin, lo hice y antes de salir se fue con mis prendas, tuve que volver a casa desnuda. Fue horrible pero valió la pena, tenías que ver la cara de felicidad de Ami cuando vio mi regalo  – sonreí con nostalgia – Fue su favorito en esas fiestas – agregué con orgullo, riéndome por los efectos del alcohol –. En resumen Hiroshi, me humillaba, me hacía cosas horribles y me daba cada paliza que ni te cuento, una vez se enojó tanto porque lo insulté que tuvo que llevarme al hospital, en uno de sus zamarreos me quebré la muñeca al chocar contra un mueble, igual siempre prefirió usar el cinturón, aún tengo algunas marcas blancas en la espalda.

Alcé los hombros restándole importancia, el alcohol me daba ese efecto de insensibilidad que tanto buscaba y se veía a simple vista: estaba contándole a Hiroshi dos años de maltrato como si se tratase de una anécdota al centro comercial. No podía deducir la expresión de su rostro, era un manto inescrutable o quizás yo ya no podía ver demasiado bien después de tanto vodka. Había tomado bastante con cada sorbo, además de que mi cuerpo no era muy resistente a éste.

Te preguntarás mi princesa porqué soporté tanto abuso, bueno, la respuesta es simple y creo que ya lo sabes: Ami. Ella pasó los dos mejores años de su vida, era muy unida a mamá y el viejo cuando salía con ella la llevaba al cine, al parque, a cualquier lugar que deseara. Con ella era jodidamente encantador, nunca llegó a sospechar que conmigo era una mierda de persona y tanto Benjamin como yo sabíamos que tampoco era necesario que lo supiera. Él no se preocupó en enseñarle para que siguiera sus pasos, ¿para qué? Ami era demasiado débil, nunca podría haberlo soportado. Tenías que verla, me reía de la ironía cada vez que decía que envidiaba que pasara tanto tiempo con Benjamin – lancé una carcajada bastante alta –. Sabía que el viejo engañaba a mi mamá pero callé para que no pasara exactamente lo que ocurrió cuando ella se enteró por terceros: se divorciaron y el paraíso de Ami desapareció  – quise tomar la botella de nuevo para terminarla pero el castaño ya me la había quitado, bufé con cierta molestia –. El viejo se ofendió cuando preferí irme con ella pero…¡Diablos! ¡Me sentí tan liberada cuando pude alejarme de él! Es por eso que cuando me pidió vivir con él y Ami de nuevo en Francia le dije que no al instante, terminé cortando todo intento de que pudiera adiestrarme de nuevo. ¿Entiendes porqué me odia? No le pareció nada agradable haber desperdiciado dos años enseñándome para que terminara siendo todo lo contrario a lo que él quería, Benjamin es un perfeccionista de primera, supongo que cada vez que me observa también ve su intento fallido, ya sabes, su error – dejé caer mi cabeza sobre la mesa y cerré los ojos –. ¿Entiendes por qué no quiero que me ayudes Hiroshi? Si Benjamin está detrás de esto es capaz de hacer cualquier cosa, me asusta pensar que puede pasarte algo  – susurré con voz cansada, sin poder darme cuenta del error que estaba cometiendo al decir eso. En mi mente todo era una mezcla de sensaciones, me sentía mareada como si nunca pudiera parar de girar y me enfrasqué en una imagen mental de Ami para poder aferrarme a tierra consciente –. Menos mal que tomé vodka, si hubiera sido tequila ya estaría desmayada  – bromeé débilmente.

OFF:
Dos hojas de Word y un poquito más, perdona por el largo Hiroshi, me inspiré, lol. No sé cómo va a reaccionar Hiro, quizás sorprendido y molesto (con Benjamin supongo (? ). De todas formas creo que ahora va a entender porqué ella no quiere involucrarlo.
En fin, como ya sabés, seguila como quieras.
¡Saludos!

PD: Leí tu post en el tema de las ausencias, tómate el tiempo que quieras para responder, eso ya está más que claro.
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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Mar Dic 17, 2013 11:13 pm

Tal y como lo esperaba, bastó con que le describiera lo especial que era Clarisse como mujer, y Akira hizo un comentario que sonó sincero. ¿En verdad podía comprender la razón por la cual me desvivía en mi relación con la castaña? ¿O lo decía para continuar aquel acto de manipulación?. Estaba confundido, porque sonaba más honesta que de costumbre, pero aquella advertencia al final sobre cuidarla me mantuvo indeciso sobre qué lado tomaban sus comentarios. Por supuesto que sabía que ella era irreemplazable y yo soy demasiado sobreprotector con todo lo referente a Clarisse y su dulzura, amabilidad y calidez. “Si algo le ocurre a Clarisse, no me lo perdonaría… Pero, tampoco quiero que Akira sufra más… ¡Maldición!” seguía quejándome mentalmente, porque mi dilema se complicaba más y más…

Tras regresar a la mesa y gruñir mi exigencia, noté que había tomado a mi amiga con la guardia baja. En mi molestia y frustración no preveía el hecho de que sería un tema doloroso para Akira, pero seguía en modo de caza como un lobo que probó la sangre de su presa y ahora solo la persigue hasta que esta termine muerta por desangramiento. No di muestras de echarme atrás ante la mirada incomoda de la chica de ojos bicolores, incluso reforzando la expresión fría gracias a la eliminación de todo vestigio de compasión. Era la primera vez que la trataba de esa manera, y creo que ha sido una de las ocasiones en las que me enojé de tan fuertemente… Pero no era solo la ira lo que me molestaba, fue la frustración que la acompañaba de manera inseparable.

Finalmente cedió de mala gana, y honestamente no me extrañó que fuera de esa manera. La seguí con la mirada y de pronto sacó una botella de vodka de la heladera, pero mantuve total silencio en todo momento. Escuchaba sus palabras atentamente, pero se detuvo luego de un par de frases mientras me ofrecía la botella de licor. La tomé con la mano derecha y le di un fuerte trago que literalmente me movió el alma. No era la primera vez que tomaba vodka, pero esta vez lo hice con el sentimiento equivocado y medí mal la cantidad que dejé pasar por mi garganta. Aún así, no aflojé la expresión de roca e incluso arqueé una ceja exigiendo la continuación al preludio que dio.

Entonces comenzó el relato de la relación entre Benjamín y su hija Akira, uno que me sorprendería a medida que nuevas oraciones aparecían para complementar las anteriores. Básicamente nadando en vodka, la ahora pelinegra narraba en detalle las hermosas enseñanzas y métodos utilizados por el viejo bastardo que era su progenitor. Mi ira hacia ella empezaba a disiparse, siendo reemplazada por una de mayor intensidad hacia el hombre de negocios. Era una historia que me recordaba a la mía, salvo que más cruel en planificación y ejecución. Comprendí las verdaderas razones por la cual mi amiga tenía esa personalidad suya, tan perspicaz y vivaz, tan seria y lógica, enormemente manipulativa y con perspectiva externa a sí misma.

Le quité la botella de vodka después de verla tomar tanto, cosa que no le gustó pero tampoco pudo luchar conmigo, pues no tenía la fuerza o coordinación necesaria en estos momentos. Luego de todo aquello, confesó dos cosas que nos esperaba: Una fue su satisfacción de haberse alejado del hombre por voluntad propia, dejando atrás el poder que este tenía sobre ella; y el hecho de que le asustaba que me pasara algo si me involucraba en todo aquel asunto que la rodeaba. Apenas fue entonces que comprendí la razón por la cual intentó manipularme. Por un demonio, era tan claro como el agua desde un principio, pero mi molestia y frustración hacia ella nubló mi juicio y mi razonamiento… Caí en cuenta que de acababa de obligar a mi propia amiga a rememorar su pasado doloroso solo por capricho de mi parte… – ¡Maldición!, ¡soy idiota! – me regañé antes de golpearme con fuerza en la mejilla derecha utilizando el puño de ese mismo lado. Me di tan fuerte que sentí un sabor a sangre predominar en mi boca.

El gesto estúpido pero efectivo me hizo pensar claramente de nuevo, pero tenía el efecto de haberme llenado parte de la boca con ese sabor metálico que prefería en mis enemigos en lugar de mí, así que le di un trago a la botella de vodka, y sentí un ardor dentro de mi cavidad bucal. Cerré uno de mis ojos por la incomodidad, pero me lo merecía con creces. Miré a Akira, quien supongo estaba sorprendida por todo el extraño espectáculo que estaba observando y acerqué lentamente mi mano a su cabeza. Por un momento dudé al ver algún destello de miedo en sus ojos, pero continué mi avancé hasta colocarla cariñosamente sobre su cabello oscuro. En ese momento me tragué mi orgullo y reconocí lo obvio – Perdóname por hacerte recordar a tan desagradable hombre… Soy un imbécil por no pensar en ti por mi molestia, y aunque eres una tonta por no decirme directamente lo que sentías respecto a mi inclusión en todo esto, soy el peor de los amigos por ser tan cabeza dura… – dije en voz suave y serena, mostrando arrepentimiento. Suspiré con frustración, pero continué con la misma sinceridad – Se que quieres que no me pase nada malo, pero al mismo tiempo subestimas tu valor para mí. Eres alguien importante en mi vida, y así como mi hermana y mi novia, no quiero que te pase nada malo… ¿Entiendes lo que significa, verdad? –

Era la primera vez que le decía aquello de manera clara y directa. No sé en qué momento ocurrió, pero Akira se había convertido en alguien indispensable para mí. Nuestra rivalidad inicial floreció también como una amistad atípica a los ojos de los demás, pero increíblemente satisfactoria para mí. Con esa idea en mente, simplemente continué honesto – Demonios, se que sonaré como un maldito sentimentalista, pero sabes que yo te… –, pero fui detenido por la chica de ojos bicolores, quien colocó su dedo índice en mis labios para que no terminara esa frase. No estoy seguro de si deseaba que me callara o simplemente no quería escuchar la palabra que quedó en el silencio.

Alejé mi mano de su cabeza y ella quitó el dedo de mis labios, y nos quedamos sin pronunciar alguna palabra por unos momentos. Tomé la botella de vodka y le di un buen trago, por ninguna razón aparente más que por satisfacción. A diferencia de mi príncipe, tenía más resistencia al alcohol gracias a mis noches de bebidas. Mi mano se acercó al plato de comida que ella apartó cuando empezó a tomar, y se lo coloqué al frente. – Come un poco, así se te pasará algo del efecto del licor – dije con una voz más calmada y suave. Dejé el tema acerca de mi decisión sobre ayudarla para más tarde, y ahora solo me ocupaba de cuidarla y hacerle compañía a mi ser querido.

Otro trago de vodka bajó por mi garganta, y comencé a sentir un ligero efecto del licor en mi cuerpo. Claro, si no practicaba lo que profanaba como demonios no iba a sentirlo… – Mi pasado… se parece un poco al tuyo, aunque fue menos severo en algunas cosas – comenté a modo de ilustrar que no estaba sola, y al mismo tiempo era el pago por mi torpeza anterior. Me costaba mucho contar mi vivencia con mi padre, pero mi penitencia debía ser pagada – Toda mi infancia fue básicamente color de rosa hasta el momento que cumplí 12 años, en ese instante mi padre decidió que necesitaba un sucesor para su empresa familiar y me eligió para seguir sus pasos. Eso creo que te lo había contado antes, más sin embargo, nunca entré en detalles acerca de quién era el viejo bastardo, de que se trataba la compañía y como fueron los 12 meses de entrenamiento que tuve –. Respiré hondo, si bien no era tan trágico como el pasado de la pelinegra, era mi propio tormento personal – El nombre del tipo es Toshiro Anzai, y el negocio familiar es “Tessen & Vesta Group”, la famosa firma de abogados japonesa que es muy famosa por nunca perder un caso desde su creación. Seguramente Benjamín alguna vez te la nombró, pues incluso él llegó a trabajar allí en un par de ocasiones – esa última revelación la dejaría para más adelante, ya que primero me enfocaría en pagar mi deuda. – Un joven Hiroshi fue forzado a tomar estudios “estrictos” sobre leyes y como manipularlas a su favor, buscando cada pequeño y minúsculo detalle lograr su objetivo… Supongo que desde esos días me quedó la costumbre de armar rompecabezas mentales acerca de las personas que voy conociendo y estudiando… Estudiaba día y noche para memorizar mil artículos, participaba en sesiones de juicios como aprendiz, incluso fui enseñado por múltiples personalidades acerca de los trucos necesarios para doblegar a una persona y manipular sus testimonios a mi favor… Ya sabes de donde adquirí mis famosas técnicas de seducción – bromeé al final, para luego hacer una pequeña pausa en donde me levanté y alcancé algo de comida, porque comenzaba a sentir que muy pronto tomaría una buena cantidad de licor y todo se iría al carajo en instantes…

Alcé mi dedo índice de la mano izquierda y se lo mostré a mi amiga, para luego continuar mi relato personal – Un año… Eso fue todo lo que pude aguantar semejante ambiente de presión y mentiras teatrales, de constantes estudios de temas imposibles y encontrarle la solución al cubo de Rubik que eran los casos legales. Sucumbí ante todo aquel ambiente hostil, y me rendí tras darme cuenta que no quería seguir ese camino, dándome cuenta que lo seguí solo para conseguir el cariño y aprobación de mi propio padre… Y vaya que tenía razón en pesar que ese era el caso, porque una vez que le anuncié mi decisión, sus palabras exactas fueron “Sabía que tu nacimiento fue un error. Solo eres una basura que no merece haber nacido bajo mi apellido. Quiero que salgas de esta habitación y no vuelvas a hablarme, porque ya no eres mi hijo” – una carcajada cruel salió de mi garganta con potencia, empezaba a sentir los efectos de recordar en detalle vivo todo el suceso que rompió mi equilibrio mental en ese entonces.  – ¿Cómo crees que reaccionó el estúpido Hiroshi de 13 años?... Le rogó a su padre que no lo dejara de lado durante los siguientes 4 días, y solo terminó con silencio como respuesta y un par de patadas en las costillas de regalo – mi mano buscó instintivamente la botella de vodka, pero me negué a tomar un trago para suavizar el dolor. Sostuve el envase de vidrio con fuerza y proseguí – Bastaba con que ambos se cruzaran por el pasillo y el chico intentara hablarle para que el viejo lo abofeteara y le recordara que él no hablaba con bastardos malnacidos, arrepintiéndose de haberlo engendrado una y otra vez. Llegó un momento que no insistió más, pero el daño ya estaba hecho. No podía pasar un par de días sin que ocurriera algo en su vida: Relaciones inestables con chicas, que terminaban en ellas destrozadas, el japonés abofeteado fuertemente  o ambas cosas; peleas callejeras con cualquiera que lo mirara feo, o incluso solo le hablara cuando estaba de mal humor; todos los adultos ponían quejas acerca de su comportamiento… Toda una belleza de rebelde que no hacía nada orgullosa a su madre –

Sucumbí ante mi deseo de darle un trago al licor y así lo hice. Justo después, una sonrisa sádica apareció en mis labios, una que no mostraba muy seguido. – Pero ese viejo se llevaría un recuerdo de mi parte la última vez que se atrevió a dirigirme la palabra. Fue increíblemente estúpido al decir que “era una mala influencia para su hija Natzumi, y que no quería que la contaminara más con mi incompetencia y mediocridad”, porque no sabía nada acerca de mi. Un chico de 16 años lo tumbó al suelo de un solo puñetazo en la nariz. El sonido de su cabeza estrellándose contra el suelo fue celestial, y solo me provocó saltarle encima y reventarle a golpes, el pago por los maltratos de años anteriores – la sonrisa se convirtió en una risilla sádica que hacia mientras observaba mis manos en forma de puños – La sangre en mis manos era tan atractiva, de un color rojo escarlata. El cuerpo inconsciente me provocaba deseos de seguirlo golpeando hasta la muerte, pero el maldito mayordomo apareció por la puerta y me cortó la inspiración… Te imaginaras que cuando el viejo bastardo despertó no estaba muy contento, y me mandó a largarme de su casa y no regresar jamás o me mandaría a matar… Yo decidí largarme, no porque lo exigiera ese cabrón, sino porque no quería darles más problemas a mi madre y mi hermana… Y el resto es simplemente otra historia –

Generalmente lloraba al recordar todo el maltrato de parte de mi progenitor y como tuve que alejarme de las dos personas que más amaba solo porque el cabrón no tenía cerebro, pero el alcohol hizo efecto durante alguna parte del relato y básicamente evitó que hiciera un bochorno frente a mi amiga. – Creo que yo también necesito seguir comiendo – fue lo más inteligente que salió de mi boca después de terminar mi historia.

Off-Rol:
Hola Akira. Perdona la tardanza de mi respuesta, he estado sin internet por los últimos 15 días y vivo de robar el internet de Starbucks para poder contestar mis roles jajajaja. Debía como 7 roles con Hiroshi, sin contar al menos 6 más con otros dos personajes xD

Pensé en que sería buena idea que el bruto de Hiro reaccionara de la manera en que lo hizo, y es que cuando se enoja no usa mucho la cabeza que digamos. Al mismo tiempo se puede notar que le importa mucho Akira, y he allí la razón de su frustración al verse manipulado por su propia amiga.

Aunque no estoy seguro si fue correcto, manipulé un poco a tu personaje para evitar que Hiro dijera que la queria, y es que supongo que es una frase que Akira no querria escuchar de los labios del castaño, al menos por la forma en la que ellos tienen su particular amistad. Espero no te moleste esa pequeña intromisión de mi parte... Igual si no te gusta lo puedo cambiar.

Espero te agraden mis 3 páginas y algo de word sobre la historia de Hiro. Quería mostrarle a Akira que, de manera inesperada, Hiro también viene de un ambiente donde el padre endoctrina a su hijo, con la diferencia de que Hiro se escapó más facilmente y la pelinegra lo tuvo más dificil.

Un abrazo.
-Hiroshi-



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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Akira Kurenai el Lun Dic 30, 2013 5:08 am

Ningún ser humano es impenetrable, tarde o temprano las barreras que cubren con ahínco nuestras emociones caen en cientos de pedazos, como si fuesen de cristal. Mi padre decía que al desnudo mostrábamos nuestra máxima vulnerabilidad, sin nuestra coraza protectora, sin nada que nos cubra, nos vemos despojados a la deriva en este cruel mundo que nos ha tocado vivir. A lo largo de siglos de historia el hombre fue dándose cuenta de esto, cubriéndose de pieles para soportar los climas extremos y ocultar sus propias debilidades. El concepto de desnudez abarcaba todo, tanto la corpórea como la del alma, siendo ésta la peor de todas.

Todos hemos caído en ella, algunos más, otros menos pero nadie ha logrado aún esquivarla, ni siquiera Benjamin. Tuve la suerte de estar en su momento de debilidad donde me contó su infancia: padre muerto en la guerra, madre depresiva y padrastro maltratador. Nada del otro mundo, decía . Pero si no lo hubiera sido, sé que la historia no se hubiera repetido conmigo como un círculo vicioso.

Ahora Hiroshi y yo estábamos en esa situación, con las barreras bajas, ambos navegando en alcohol mientras compartíamos el dolor. Mientras narraba uno de los tantos capítulos de las desgracias de mi vida, el castaño me escuchaba sin musitar palabra. Su expresión era un manto inescrutable, o yo estaba ya lo suficientemente afectada por el alcohol como para percatarme de lo que haría luego. Probablemente ambas, de todas formas, verlo golpearse con fuerza me tomó por sorpresa y di un salto, con los ojos abiertos de par en par.

¡¿Pero qué demonios estás haciendo?! ¡¿Es qué acaso quieres matarte?! – exclamé molesta –. ¡Por supuesto que eres idiota golpeándote así!  – pero antes de que pudiera decir algo más acercó su mano hacia mí. Y por unos segundos la imagen de mi padre a punto de golpearme apareció de sopetón en mi mente. Fue inevitable: el miedo afloró en mis ojos, un simple parpadeo que me delató. Pero a Hiroshi no pareció importarle o no lo vio, no estoy segura, cuando me quise dar cuenta ya acariciaba mi cabeza con cariño. Si eso me había asombrado, las palabras que salieron después de su boca, con ese tono suave y cálido me dejaron paralizada –  Lo entiendo Hiroshi pero…por favor… para.

No podía escuchar más, no era capaz de seguir así. Hiroshi me hacía sentir culpable, él decía que era el peor amigo que uno pudiera tener pero yo sólo creía que era alguien demasiado bueno: no merecía tener ese tipo de amistad.

Mi familia, tanto de parte de la parte americana como la asiática, estuvo escrita por las marcas de la desgracia. Era un plus a la lucha innata del ser humano por tratar de ser feliz, como si la sangre que corre por mis venas me impidiera ser una afortunada que lo logre. Mi padre me lo recalcó cientos de veces, insistiendo en que sola no lograría absolutamente nada. “No te sobreestimes, siempre necesitamos de otro”. Contrario a lo que podría pensarse, mi padre no usaba ningún sentimentalismo en esa lección. Él era partidario a la idea de utilizar al otro como una herramienta para obtener lo que uno desea y luego seguir adelante sin mirar atrás. Pero yo no podía involucrar a Hiroshi dentro de esa historia, no era capaz.

Miré a Hiroshi nerviosa y preocupada por todo lo que estaba diciendo. Necesitaba calmarse, cerrar la boca de una buena vez sino quería que la culpa me embargara y lo alejara de mi vida para siempre. Era irónico: lo quería demasiado como para abandonarlo pero también no deseaba que se involucrase. Era una lucha interna entre mi egoísmo, mi cariño y mi preocupación hacia ese castaño.  Antes de que pudiera decir esas palabras lo detuve, colocando mi dedo sobre sus labios y sonriéndole. No era necesario seguir hablando, yo no era lo suficientemente fuerte como para escuchar esa muestra de afecto y poder recibirlo como él lo merecía. No era su culpa, era simplemente yo quien estaba dañada.

Nos alejamos y el silencio se hizo entre nosotros. Mi cabeza dolía con intensidad y maldije en mi mente al vodka, decepcionada porque esta vez me falló: no me había insensibilizado como quería. El dolor de la pérdida seguía allí latente. Imposible de evitar, aferrado a mí con sus uñas clavadas en mi piel.

Asentí ante la comida que me dio Hiroshi, aunque al verla sólo me dio nauseas y no fue precisamente por el alcohol. Él bebió un poco más de vodka, bajando sus barreras definitivamente para contarme su historia. Yo no me moví, lo escuché expectante, imaginando cada palabra en mi mente. Lo veía a la perfección: el pequeño Hiroshi, totalmente sonriente a lo largo de su infancia, creciendo poco  a poco hasta llegar a ese momento de la vida donde te arrebatan la sonrisa y la inocencia de tu niñez. Él corría por los pabellones de los tribunales tratando de alcanzar con sus cortas piernas a los adultos o estudiaba encerrado en su cuarto libros gigantescos, algo impropio de un pequeño de su edad. Miraba con sus dos grandes y expresivos ojos verde agua a aquellos adultos que le explicaban y le daban consejos sobre el oficio, cómo ellos le enseñaban de manipulación haciendo exactamente lo mismo con él. Alguien cordial, con un mínimo de moral, se hubiera exaltado al ver el juego cruel que le hacían a mi amigo, pero ellos esbozaban sus falsas sonrisas simpáticas y carismáticas, alimentándose como lobos hambrientos del sufrimiento del niño.

Y era obvio lo que sucedió: la bomba de tiempo explotó. El niño no lo soportó más y su padre le castigó severamente por ello, dándole algo peor que meros golpes físicos: rechazo. Le impuso la cruel ley del hielo a su propio hijo, quien obviamente se mostró afectado por ello. Y el dolor se transforma en ira y rencor, nos cambia por completo. Hasta el más frío explota de alguna forma, dejando salir todos esos sentimientos negativos y mi amigo lo hizo con su padre, con aquel bastardo que arruinó su infancia.

Somos las grandes decepciones de la familia, Hiroshi  – comenté con calma una vez que su relato terminó. Lo comprendía mejor que nadie porque había experimentado la misma sensación –. Para ellos ni siquiera tenemos derecho y… de todas formas, si te consuela: te envidio  – le miré con una sonrisa amarga –. Me gustaría que mi padre se rindiera tan fácilmente conmigo, pero en vez de dejarme a la deriva deseando que me muera en la hambruna, siempre encuentra la manera de hacerme sentir más miserable.

Observé hacia la ventana donde sólo podía distinguir la lluvia cayendo copiosamente. No tenía idea de cuándo había comenzado a llover de nuevo, pero ésta parecía complementarse con nuestras penas que descargábamos gracias al alcohol. Ambos ya nos habíamos sobrepasado con la bebida y probablemente tendríamos una resaca horrible en la mañana pero no nos importaba. Lo importante era simplemente pasar ese día.

Me puse de pie, parándome frente a Hiroshi y cruzándome de brazos con determinación. Era momento ahora de aclarar la situación de una vez por todas, después de todo lo que escuché de él, me demostró  no sólo que era mejor amigo que yo sino que también merecía mínimamente la oportunidad de elegir qué hacer. No era precisamente un niño ni tampoco desconocía como manejarse solo como le pasaba a Ami, mi amigo era mucho más maduro y perpicaz, tenía derecho sobre el accionar de su vida.

Hablemos en serio, sin ningún truco. Puede que mi padre esté detrás de todo esto y ya sabes bastante bien qué clase de persona es – le advertí con total seriedad –. Si se trata de él, las consecuencias pueden ser de lo más variadas, Benjamin no tiene límites. ¿Entiendes eso? Puede que ayudándome dañes a otros o te lastimes a ti mismo, afectando así emocionalmente a tus seres queridos  – no estaba tratando de manipularlo esta vez y se veía claramente en mi modo de hablar: directo y simple, sin dar rodeos –.  Obviamente trataré de que eso no pase, estoy cansada de perder  – le sonreí con suavidad –. Entonces, viendo que esto no va a poder charlarse con calma cuando estemos sobrios, ¿qué dices princesa? ¿qué quieres hacer?

Esperé a su respuesta y asentí levemente, sin parecer sorprendida realmente con ella. Me consoló saber que al menos el castaño tomó unos minutos en meditarla, dándome a entender que no fue simplemente una respuesta impulsiva de la que podría arrepentirse. No, Hiroshi estaba seguro de sus acciones, eso podía verse en la determinación de ese atractivo color de ojos que se debatía entre el celeste y el verde.

A veces eres tan predecible princesa – bromeé por su actitud. Me recosté en el sillón, viéndolo desde ahí –. No sólo será dar golpes, ahora toca la parte de ponerse el sombrero de Sherlock Holmes. ¿Hay algo que hayas visto en todo lo que pasó este día horrible que te haya llamado la atención? Reconozco que no he estado muy atenta estos últimos días  – me rasqué la mejilla algo apenada –. Aunque si estás cansado, puedes descansar en mi cuarto y lo charlamos mañana, aunque siempre me resultaron fructíferas las charlas con alcohol de por medio  – reconocí con una sonrisa sarcástica.

OFF:
¡Hola Hiroshi! Tranquilo, primero que nada no me molesta esperar por tus posts así que tomate todo el tiempo que necesites. Segundo, tampoco me parece mal que hayas usado a Akira, fue una respuesta acorde a su modo de actuar y soy flexible con ese tema, con tal de que el post quede mejor por mí hasta podés tirar zombies que no voy a enojarme, lol. Tercero: me gustó tu respuesta, descuida.
Escribí dos hojas de Word, espero que te agraden. Di la posibilidad de que Hiroshi pueda decir lo que supone, aunque como siempre digo, queda a tu elección cómo avanzar la trama. Me disculpo por los errores que pueda encontrar, una parte la escribí en el teléfono y la otra por la notebook (la cual no sé usar, vale aclarar). ¿Motivo? Tengo problemas con la luz, cada dos por tres se corta y también hay baja tensión por lo que no puedo encender la pc, se apaga en seguida lol. Hasta que no se solucione el problema puede que me tarde un poco más con las respuestas, espero que eso no moleste.

¡Felices fiestas Hiro! <3

PD: Bendito sea el Starbucks, no sólo te ofrece café y frapuccinos deliciosos sino también internet <3
PD2: Vos no tenés internet y yo luz, cada vez las empresas de servicios están peor xD.
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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Lun Ene 06, 2014 3:43 am

Sonreí divertido ante el primer comentario que mi perspicaz amiga soltó para describir nuestra situación con los progenitores endemoniados. – Somos las ovejas negras que se niegan a hacer caso – dije entretenido, aunque sus siguientes palabras me quitaron la sonrisa del rostro y le respondí seriamente – No me consuela en lo absoluto… Es más, me altera enormemente que ese bastardo siga interfiriendo en tu vida… Tengo deseos de golpearlo hasta ver sangre y dejarle un bonito recuerdo en el rostro al igual que lo hice con el bastardo de Toshiro –. Más honesto no pude sonar, y era claro que detestaba a Benjamín con la misma fuerza que a mi propio progenitor, a mi vista ambos eran la basura que el mundo no necesitaba… Malditas lacras…

Sentí un ligero ardor en mis heridas, como esas que son provocadas por el ambiente muy frío o húmedo en las marcas de guerra. Instintivamente dirigí mi mirada a la ventana y noté la lluvia fluir desde el oscuro cielo hasta la caprichosa tierra que había debajo. Curiosamente al mover mi cabeza para observar aquello sentí una pesadez que solo podía atribuir a una sola cosa: El bendito Vodka. Mi resistencia al licor había llegado a un punto crítico luego de olvidarme de comer mi almuerzo… Y normalmente este tipo de “preludio de resaca” rondaba mi mente por la noche, no a pleno mediodía… Tomé uno de los envases de comida china y con algo de torpeza empecé a devorarlo sin contemplación, en busca de algo de alivio para mi pobre mente, aunque a esta altura era caso perdido…

La voz de mi amiga me detuvo en seco de mi tarea de alimentación y la seriedad de sus palabras hizo desaparecer momentáneamente los efectos del alcohol, como si mi cuerpo supiera la gran importancia que estas llevaban consigo. Sus ojos bicolores se veían más honestos que nunca y al mismo tiempo más brillantes que en cualquier otra ocasión en que los visualicé. Estaba más que claro que hablaba en serio y que en verdad quería saber que haría respecto a todo este asunto que le involucraba… Y le sonreí feliz y tranquilo en respuesta a ello… Esta vez intentaba conversar aquella decisión conmigo y no obligarme a dejarla atrás así nada más…

Me tomé algunos minutos para pensar bien aquella propuesta. Ella llevaba la razón, y si se trataba del desgraciado de Benjamín yo también estaría marcado al ser expuesto, en especial si aún continuaba siendo un amigo cercano a mi “padre” y conocía mi estatus como desterrado. Tal vez incluso cumplir la promesa de que hizo Toshiro de matarme si el japonés le autorizaba a ello… Pero sabía que en ese caso nunca tocarían a mi hermana por el respeto que había entre ellos, y siendo la única hija de los Anzai menos todavía. El apellido que heredé podría servir claramente para protegerla a ella… La imagen de Clarisse vino a mi mente, y este caso era un poco más complicado. Si bien podía romper los lazos más obvios entre nosotros, temía que le podría pasar a ella… Por suerte ambos teníamos pocas amistades y aún menos personas que realmente sabían sobre nuestra vida juntos, y tal vez podía pasar desapercibido en ese sentido…

Miré a Akira a los ojos… Esos ojos bicolores que conocí una mañana de verano en Sweet Amoris y que significó una competencia que perdí bochornosamente. Se había vuelto tan indispensable como Natzu o Clarisse en mi vida, y tal vez era una de las pocas personas que me comprendía enteramente. Nuestras historias demostraban que éramos más parecidos de lo que creíamos, y aún así nos sorprendíamos el uno al otro en los constantes retos que nos hacíamos para probar quien era el mejor competidor… Si llegaba a alejarme de ella, tal vez nunca más la vería; y si me quedaba a su lado, tal vez mi vida se complicaría… Típico de su sola presencia, mi príncipe perspicaz y vivaz siempre dejaba una huella en el camino de su princesa de ojos aguamarina…

Puede parecer tonto, pero al final tomé la decisión más fácil y correcta para mi mente. Me levanté de mi silla, sin perder el contacto visual entre ambos, una vez más coloqué mi mano suavemente su cabeza – Como la princesa de ensueños que soy, seguiré a mi príncipe para poder ayudarle a encontrar al culpable de su sufrimiento… Atrapemos a ese bastardo – respondí teatralmente pero con total seriedad. Elegí el camino de protegerla en su búsqueda de la verdad, aunque tendría el cuidado máximo de no involucrar a nadie más en aquello… O eso me decía a mi mismo…

Ella me dijo que era predecible, y solo le respondí guiñándole un ojo pícaro. Al parecer una vez que se liberó la tensión contenida entre ambos, volvimos a ser nosotros mismos y a las viejas andanzas en cuanto a nuestra relación de amistad. – Oye, creo que se te olvida quien es tu coqueto y conquistador amigo. Te recuerdo que soy el actual campeón de Lucky Strike, así que me da credibilidad en cuanto al uso de mi cerebro de manera calculada y racional… Y no me siento cansado, solo tengo algo de hambre, así que hablemos – contesté a su comentario con total seguridad, en especial al remarcar su propio juego. Ella presenció parte de mi capacidad para superar retos de manera pensante, y esperaba que le diera confianza en que su compañero no sería un estorbo en su misión.

Tomé de nueva cuenta el envase de comida y llevé un poco de comida a mi boca mientras pensaba. – Sigue extrañándome un poco que el tal Azrael no supiera acerca de tu llamada telefónica hacia mí… Quizás no te ha estado vigilando el día de hoy... Pero cuando se enteré de que tu “amigo” Peter fue interrumpido por un castaño y que escapaste, seguramente volverá a sus andanzas… La pregunta es si conoce que vives en este sitio – dije analítico con la mano izquierda sobre la frente, apoyada únicamente por la yema de mis dedos.  Solo analicé los hechos que presencié ese día y lo que era más claro respecto a todo esto. – Aparte de mi, ¿alguien más conoce este lugar? – pregunté mirándola a los ojos. Si este sitio estaba comprometido, era mejor que nos moviéramos a otro lugar. Teníamos una ventaja y es que mi presencia había sido un as bajo la manga que salvó la partida perdida, así que no sabían nada sobre mi hasta el momento. Podíamos utilizar mi departamento como base de operaciones, ya que vivía solo y nadie haría preguntas… Bueno, solo dos personas preguntarían al respecto pero era cuestión de decirles que mi amiga necesitaba un lugar para quedarse y me ofrecí. Lo bueno es que no les mentiría, solo les ocultaría algunos detallitos…

– Espera… La dirección de correo de Azrael está en nuestro poder… ¡Podemos ofrecerle una pequeña recompensa por información respecto a su contratista! – dije con ánimo, solo para darle un ligero golpe en la frente. – Claro que si él pertenece a la red de información del bajo mundo será complicado que suelte el nombre… A veces el dinero no es suficiente… – expliqué con molestia, casi descartando ese plan. Habría sido la operación más fácil del mundo de ser tan simple, pero no sabíamos quién era el hombre para comenzar. Quizás el contacto de Akira nos pueda dar alguna luz después de todo…

Off-Rol:
Hola Akira ^^ Espero que hayas tenido unas felices fiestas (fuera del tema de la energía eléctrica).

Me alegra que no hubiera ningún problema con el mensaje anterior. Me esmeré bastante para que quedara así de bueno ^^ Y en realidad eso me lleva a confesar que no estoy tan conforme con este de aquí... Siento que le falta algo, pero al mismo tiempo no quería hacerte esperar más con ello. Quizás a partir de ahora el propio intercambio de ideas entre Akira y Hiro les ayude a descifrar algo, y eso quise expresar al final... No estoy seguro de haberlo logrado lol

Y si, Hiro ofrecerá su departamento en caso de que el de Akira esté comprometido. Cuando dije que quería a su amiga de ojos bicolores era en serio xD jajaja. Me gusta mucho esta amistad entre ambos, en especial porque se nota que se entienden bien. Me gusta la idea de ver como investigaran todo este asunto trabajando juntos, en especial después de ver el empeño que le ponian a vencerse el uno al otro en Lucky Strike ^^



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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Akira Kurenai el Sáb Ene 25, 2014 3:51 am


Era increíble lo rápido que podía cambiar el ambiente de un momento a otro. La tensión que antes podía percibirse fácilmente ahora era tan sólo un efímero recuerdo. Volvíamos a ser los de siempre: dos amigos entusiastas y astutos, que se podían entender con tan sólo una simple mirada.

Miré a Hiroshi hablar entusiasmado, sin ningún atisbo de miedo en su mirada. Su valentía era admirable y distintiva de él, una de las tantas razones que influyó en que simpatizáramos tan rápidamente. Ambos hablábamos razonablemente, quizás un poco afectados por el alcohol, pero mucho mejor que hacía unos cuántos minutos antes.

Ami. Tú. Nadie más conoce este lugar, me mudé hace poco – le recordé con una sonrisa tranquila –. Estamos a salvo aquí, al menos por ahora – acoté mientras negaba levemente con la cabeza, descartando su última idea –.  No lo creo Hiroshi, creo que nos estamos enfrentando a peces gordos y…ya sabes –  sonreí con amargura –, tienen mucho más dinero que nosotros, no sólo le habrán ofrecido más de lo que podemos pagarle, sino que también tienen contactos importantes, le da popularidad y renombre, que eso es lo que debe buscar Azrael.

En este peligroso submundo donde conviven los mayores pecadores de la sociedad, el boca a boca era algo de suma importancia. Tener buena popularidad atrae clientes y oportunidades, como también te corrompe más el alma. Es un arma de doble filo, ya que quedas expuesto pero a la vez infundes más miedo, motor fundamental para evitar un ataque. No estaba segura de qué clase de persona era el tal Azrael, pero si había aceptado buscarme, probablemente encajaba en el grupo de los ambiciosos. Tanto Hiroshi como yo no seríamos capaces de engatusarlo doblando la apuesta.

 Pero descuida, princesa. Como has aceptado adentrarte en esta cacería, no es necesario esperar hasta mañana para llamarlo – tomé la libreta, buscando el nombre de Red y llamando. El teléfono dio unos cinco pitidos hasta que finalmente el atendió, normalmente la gente cuelga al tercero, ya que en general es tiempo suficiente para que uno atienda o salte la máquina contestadora, pero Red había modificado ese sistema: si alguien esperaba hasta el quinto pitido, se trataba de un cliente de confianza – Red – sonreí ni bien atendió.

Akira, ¿has aceptado la idea de la cita? – contestó una voz joven, claramente masculina. Jamás le había dicho mi nombre, pero cuando contacté con él, Red ya sabía absolutamente todos mi datos. Supe desde ese momento que lo quería como informante.

 Lo haría, si alguien se atreviera a salir de la cueva para tener una cita como Dios manda  – bromeé escuchando al instante su risa divertida –. Necesito tu ayuda.

Siempre vienes a pedir, nunca ofreces  – se quejó con tono pícaro –. Te debería cobrar más caro, aunque con una visita a mi casa tendrías un buen descuento.

 Claro, porque me darías la dirección del único sitio donde puedo localizarte  – contesté con sorna –.  No puedo hacer nada si no puedo llegar siquiera.

Touché  – pude imaginarme la sonrisa altanera de Red –. ¿En qué problema te has metido ahora? Papi Red va a sacarte como siempre.

Me están observando, hay un informador que me espía  – contesté con seriedad, dejando de lado todo tipo de broma –. Su nombre es Azrael, tengo su correo electrónico. ¿Servirá de algo?

Por lógica no, no solemos usar el mismo correo para todo, pero descuida, no soy un profesional por nada  – escuchaba el sonido seco de sus dedos tecleando a velocidad prácticamente inhumana –. Pásame los datos en un mensaje de texto, veré qué puedo hacer, me comunicaré al instante.

Red, esto es serio  – enfaticé la última palabra –. Al parecer mi cabeza tiene precio y sinceramente me gustaría conservarla.

Haré todo lo que esté a mi alcance y más  – Red sonaba extrañamente emocionado y me hizo acordar a Hiroshi. ¿Es qué yo era la única que no se sentía excitada para nada por este nuevo desafío? Supongo que estar en riesgo de muerte influía en ello –. Te llamaré en cuanto me entere de algo.  

 Gracias, Red. No sé qué haría sin ti  – confesé con sinceridad.

Ya te obligaré a que me hagas unos videos, esto no te saldrá sólo unos cuántos billetes.

Reí unos segundos por su chiste, al tiempo que él cortaba el teléfono. Me giré hacia Hiroshi, quien me miraba expectante.

 Hará lo que pueda, me llamará pronto  – expliqué con simpleza, yendo hacia el sillón para acostarme mientras enviaba el mensaje de texto –. Ahora sólo queda esperar.

Ambos charlamos otro rato más, pensando en qué deberíamos hacer cuando Red me llamara diciéndome lo que encontró del tal Azrael, considerando que la mejor opción sería visitarlo a su casa y obtener respuestas a través del miedo: los informadores no se destacaban por su habilidad física o valentía. Una vez que coincidimos eso, no tardamos demasiado en quedarnos dormidos en los sillones, después de todo, había sido un día movido.


--------------------------- ♦ ---------------------------


<< Someday, somehow, gonna make it alright but not right now.
I know you’re wondering when... (you’re the only who knows that) >>

La música en mis oídos me despertó confundida. Miré en la oscuridad del living, iluminada tenuemente por la pantalla blanca de mi móvil, que indicaba una llamada entrante. Atisbé a ver la hora insultando en voz baja y luego me percaté del nombre: “Red”.

Son las 3:30 am. ¿Qué demonios pasa Red?

Sal de tu casa ahora  – ordenó con seriedad.

¿Qué?

Tienen planeado ir a buscarte  – jamás había escuchado a Red tan nervioso –. Azrael sabe tu dirección, se las envió a unos mafiosos por órdenes de su contratista, que aún no sé como se llama. Tienen planeado entrar a tu casa a las 4 am, agradece que me he quedado toda la noche trabajando porque sino…

Red, no es momento para que alardees  – le dije de mala gana, levantándome de un salto –. Te llamaré más tarde, tengo que largarme de aquí.

Corté y busqué la sombra de Hiroshi en la oscuridad, dormido tranquilamente en uno de los sillones. Lo zarandeé sin sutileza, provocando que se despertara rápidamente sobresaltado.

Tenemos que irnos, AHORA  – comenté mientras encendía las luces y buscaba rápidamente mi bolso, donde aún seguía el arma del guardia –.  Vienen a buscarme, no sé si es para matarme o secuestrarme, no importa ahora.

Guardé mis identificaciones, tarjetas de crédito y el dinero de mis ahorros. No tenía tiempo para agarrar ropa ni tampoco para cambiarme, además de que pretendía volver en unas horas, cuando ellos ya se hubieran ido. Mi perro me siguió dando unos ladridos, alterado por tanto ruido. Lo coloqué dentro de su jaula, al igual que al gato. No iba a dejarlos solos con los mafiosos, aunque tampoco podía llevármelos.

Prepara tus cosas, nos vamos. Cierra la puerta antes de irte  – le dije a Hiroshi, lanzándole las llaves. Salí del departamento con las jaulas de los animales en mis manos y mi pequeño bolso de cuentas balanceándose a mi lado. Golpeé la puerta del vecino de enfrente como pude, varias veces.

¿Qué pasó?  – preguntó somnoliento y confundido.

 Tengo que irme, es una urgencia ¿puedes cuidar a mis mascotas?  – le sonreí sin esperar respuesta, dejándole las jaulas –. Volveré pronto, lo prometo.

Comencé a correr por los pasillos, con Hiroshi pisándome los talones.  No me importó los llamados de mi vecino, sólo quería marcharme de allí lo más pronto posible. Cuando estábamos por las escaleras, escuché el sonido de voces y pasos. Mierda, habían aparecido más temprano de lo que Red me había avisado.

Me giré viendo a Hiroshi, señalándole en silencio la puerta de salida de emergencia. Mi mirada rápidamente le dio a entender que no podíamos combatirlos con simples puños, ellos probablemente nos superarían en número, nosotros seguíamos heridos y además debían tener más armas.

¿Ya te estás arrepintiendo de haber aceptado ayudarme?  – pregunté en susurros a mi amigo mientras descendíamos por las escaleras lo más silenciosamente posible. No había pasado ni un día desde que había aceptado y ya las cosas se estaban complicando cada vez más.

Si algo era seguro es que esto no era un simple juego.

OFF:
¿Recordás que dije que tenía problemas de luz? Bueno, dichos problemas me quemaron la fuente de la pc, de ahí el motivo de la tardanza.
Respecto al post, espero que no te haya molestado que manipulara levemente a tu personaje. Podés seguirla como quieras, que los encuentren los mafiosos, que terminen en cualquier otro lado, por mí no hay drama.
No tengo más para decir, sólo que te relajes, que a mi sí me gustó tu post. Hay momentos donde se avanza un poco más lento y es normal. También me encanta la amistad que tienen estos dos loquitos, lol. Son fieles en los peores momentos y eso es genial.
¡Saludos! ¡Espero que hayas podido solucionar el tema del internet! <3
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Re: Dangerous Game [Priv - Hiroshi Anzai]

Mensaje por Hiroshi Anzai el Jue Feb 13, 2014 12:19 am

Aire con un dulce olor a Vodka, ideas y sugerencias flotando de un lado a otro en aquella sala algo vacía, la combinación de nuestros cerebros trabajando a toda la marcha posible aunque los efectos del alcohol entorpecieran un poco la fina maquinaria… Intentaba recordar cada detalle de esa mañana desde que recibí la llamada de Akira hasta el momento que dejamos atrás el viejo bar de la esquina de Melbourne y Swedish, pero ningún elemento explicaba en lo mínimo como podríamos quitar aquel individuo llamado “Azrael” del camino de mi sexy amiga pelinegra… Estaba más preocupado por su seguridad de lo que mostraba, pero haría todo lo que estuviera a mi alcance para cuidarla…

Sonreí tranquilo ante la afirmación de que solo su hermana y yo conocíamos la localización de su hogar. Eso nos daría el tiempo suficiente para pensar en algo sin temer un ataque sorpresa. – Tienes razón en eso. No podemos ofrecer la misma cantidad de dinero, ni el mismo renombre que ellos… Fue una idea idiota de mi parte – me reproché ante el gran análisis que hizo la chica de ojos bicolores. El simple hecho de que no conociéramos siquiera al informante Azrael decía mucho de la persona que lo contrató para seguir a Akira, y que seguramente tendría un gran nivel de poder en sus manos… Y esa sensación de que Benjamín estaba involucrado aún rondaba mi mente como un fuego que no se podía apagar, sin importar que tanta agua le derramara encima…

Sin embargo, las palabras de la pelinegra me dieron un nuevo ánimo. Quizás su contacto de confianza nos daría las pistas necesarias para avanzar de nuestro atasco momentáneo. Sonreí de medio lado, poniendo especial atención a la conversación entre Akira y su informante Red, aunque solo escuchara un lado de la misma. Por las frases iniciales, era claro que el hombre era de plena confianza, pues la sexy dama sonaba en total tranquilidad y con la misma sorna que utilizaba en nuestros propios intercambios verbales. Mi mirada se concentraba en los gestos de ella, y honestamente las ganas de escuchar que contábamos con un aliado más era sumamente evidente con observar como mi pierna derecha subía y bajaba con agitación por los leves movimientos de mi pie… Y mi mirada inquieta en espera de una respuesta afirmativa…

– Perfecto… Espero que Red pueda darnos alguna pista de cómo proseguir… – respondí a mi amiga mientras la observaba ir al sillón y se arrecostaba en este. Retomamos nuestra conversación a partir de este punto, casi intentando organizar todo antes de la gran pista que nos daría Red. El plan más lógico que ideamos fue el intentar localizar a Azrael con la ayuda de nuestro propio informante y darle una pequeña visita para sacarle la información de manera personal, lo cual era mi especialidad… Claro que todo esto estaba sostenido por un gran “si” condicional, pues antes debíamos saber cómo encontrarlo, pero no teníamos otro plan en mente y lo mejor era aprovechar nuestras fortalezas.

Finalmente estuvo todo arreglado, y tras una charla más normal y relajada, caímos victimas de los encantos de Morfeo, justo en los cómodos sillones de la sala. Había sido un día agitado y muy complicado, y lo mejor era recobrar las fuerzas para lo que se avecinaría en nuestro futuro cercano…
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Sentí un intenso movimiento que por un momento pensé que era una señal de un terremoto ocurriendo en pleno Sweet Valley, y no sé por qué demonios no pensé en que podía ser Akira sino hasta después de que casi brinqué del sillón donde estaba durmiendo segundos antes. El corazón me palpitaba a millón por el sobresalto al que no estaba acostumbrado. – ¿Qué? ¿Por qué? – fue mi primera reacción a las palabras de alerta, y con la explicación no me quedó duda alguna de que debíamos largarnos de allí lo más rápido posible. – ¿Quién demonios es el bastardo que te quiere muerta con tanta insistencia? – finalicé de comentar tras la breve ilustración de mi amiga.

Totalmente despabilado por la llamada de huida, y felizmente mejor de los efectos del alcohol, recordé con rapidez en mis artículos personales, tanto aquellos que llevaba encima como la ropa dañada que había traído del bar Joker. “Debo borrar todo rastro de mi presencia en el hogar de Akira… Debo continuar como una mera sombra” me dije a mi mismo mentalmente mientras corría al baño para tomar las prendas de ropa cortadas y llenas de sangre, y depositarlas en la primera bolsa que encontré en plena sala, de manera que me las pudiera llevar y botarlas en un lugar lejos de aquí… El sonido de la voz de la pelinegra atrajo mi atención y asentí mientras atrapaba las llaves que me acababa de lanzar – Entendido – respondí de manera corta y seria. Terminé de tomar mis pertenencias y con la bolsa en mano salí del departamento, cerrando la puerta con doble seguro antes de correr por el pasillo siguiendo a Akira a toda prisa.

Habíamos llegado a las escaleras con velocidad cuando sonidos muy distintivos iban en ascenso desde la parte baja de estas. La mirada de la hermosa pelinegra me confirmaba que, tal y como lo temía, era el peligro tocando a nuestra puerta. La idea de ir por la puerta de emergencia y tomar las escaleras externas era la opción más atractiva y no puse negativa a esta, asintiendo la cabeza en respuesta a la mirada bicolor… Atravesamos la puerta y nos encontramos con una escalera externa que dejaba revolotear la brisa nocturna en nuestros cuerpos heridos. Claro que aquello no importó demasiado considerando que estábamos más preocupados por ser descubiertos por los matones que deseaban la cabeza de mi amiga.

El susurro de Akira me sacó una sonrisa divertida, y honestamente no sé porque aquel gesto apareció de esa manera, quizás era la adrenalina que movía mi cansado cuerpo con la agilidad de un gato. – Jamás me arrepiento – respondí susurrándole con sorna casi al oído. No le mentía al decir aquello. Nunca me arrepentía de una decisión tomada, sin importar las consecuencias de las mismas… Aunque quizás la única vez que estuve cerca fue al momento de golpear a mi viejo y no fue porque me doliera el haberlo herido, sino porque ello fue la razón por la que terminé tan lejos de mi madre y mi hermanita…

Las voces y sonidos se alejaban mientras nosotros casi lográbamos llegar a la salida, y tan solo bastó que viéramos la salida del edificio para que le dijera a Akira en tono bajo – Vayamos por el punto ciego del edificio. Tú guías –. Sabía que ella era una mujer inteligente y esta clase de detalles eran de su conocimiento personal, pues ponía mucha atención y cuidado a sus alrededores. Para cualquier otra persona sería una petición tonta y un desperdicio de tiempo, pero ella entendía el porqué solicité ese tipo de camino: Para no ser vistos por los matones ni nadie más mientras nos alejábamos de la construcción. Incluso un vecino entrometido podía estropear el escape…

Esta vez caminábamos por la calle a paso más normal para no levantar sospechas, y giraba levemente de vez en cuando para asegurarme de que nadie nos siguiera. Rápidamente pasamos dos edificios y fue apenas entonces que bajé un poco la guardia. – Creo que nos hemos librado de esa – mencioné sereno, aunque con una voz algo entrecortada por el esfuerzo físico que había realizado en aquel escape repentino. – Supongo que cierto amigo te informó del ataque, aunque no puedo asegurarlo… – agregué poco después con el mismo tono. Una vez que me quedaba dormido, pues tenía el sueño muy pesado y era difícil despertarme por medios normales… Claro que Akira lo había conseguido con cierta facilidad 10 minutos atrás, y no sé como lo hizo…

Giramos la esquina y vi un depósito de basura grande, el cual posiblemente pertenecía al edificio de esa esquina. Abrí la tapa del mismo y dejé la bolsa con la ropa dañada que me pertenecía. Dudaba que quien sea que nos siguiera empezara a revisar cada construcción por nosotros, y aunque lo hicieran, estaba casi seguro que no me buscaban a mí o a mi ropa, por lo que pasaría desapercibida si fuera hallada por alguna extraña coincidencia. – Y eso borra mis huellas en tu departamento… – dije con una sonrisa divertida. – Eran los restos de mi ropa dañada del encuentro en el bar. No podía dejarlos en tu departamento o sabrían que alguien más está contigo en todo momento. Si piensan que mi presencia en Joker fue una mera casualidad, pensaran que estás sola y podré permanecer a tu lado como una sombra sorpresiva – expliqué ante su mirada curiosa.

Saqué mi teléfono móvil del bolsillo y observé la hora: Eran las 3:45 am. Lo guardé una vez más y miré a mis alrededores. No conocía la zona en la que nos encontrábamos a pesar de tener cierto mapa mental de la ciudad. Creo que si tan solo hubiese permanecido despierto durante el viaje en la Funeraria tendría idea de donde estaba parado… – Akira, vayamos a mi hogar. Allí podremos refugiarnos hasta tener más noticias de tu amigo misterioso – expliqué el plan que tenía en mente con una voz suave. – ¿Recuerdas el café al cual te llevé la primera vez que nos conocimos, después de que me ganaste en Lucky Strike? ¿Café Delicattessen?. Dejé mi moto allí esta mañana en mi camino hacia Joker, así que podemos recogerla y utilizarla como transporte hasta mi departamento. Pero necesito que me guíes hacia allá, porque no conozco esta zona… –

No estaba seguro de que mi propuesta le agradara demasiado a la hermosa chica de ojos bicolores, pero no se me ocurría un lugar más seguro que ese. Si algo habían demostrado los eventos de esa mañana era que ellos no sabían quién era yo, y por tanto tampoco podrían localizarme de manera fácil. Necesitábamos terminar de descansar mientras esperábamos el llamado de Red…

Para mi sorpresa, Akira pareció aceptar mi propuesta, y comenzó a guiarme hacia la calle principal de la ciudad, esa en donde tenía mi motocicleta, nuestra vía de escape de todo este manicomio de manera temporal... Pero justo cuando visualicé mi querida Kawasaki, giré para ver a mi compañera, que se supone venía detrás de mi y no la encontré en ningún lugar... La hermosa chica de ojos bicolores se había desaparecido de mi presencia. Lo supe de inmediato, no quería involucrarme más en su problema y decidió guiarme hasta la moto solo para asegurarse de que yo saliera ileso. Tomé mi teléfono móvil y la llamé, pero el número aparecía apagado. Gruñí molesto, pero entendía sus razones...

Había perdido una gran amiga, una de las personas más importantes que tenía en mi vida, y quizás una de las pocas personas a quien respetaba honestamente. Quedaría ahora en mis recuerdos y en ningún otro lugar... – Buena suerte, Akira – susurré al viento mientras acorté la distancia hacia mi medio de escape y me largaba a mi hogar en medio de la madrugada...



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