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Sí, me gustan las motos... [Priv. Noah Levine]

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Sí, me gustan las motos... [Priv. Noah Levine]

Mensaje por Fornarina Sanzio el Vie Ago 09, 2013 6:58 pm

Como muchos días de verano no tenía nada que hacer, y aunque normalmente siempre encontraba alguien con quien quedar y pasar la tarde, haciendo cualquier cosa, cualquier tontería sin importancia alguna. Pero hoy nadie me ofrecía un plan, así que tuve que buscarme uno por mi cuenta y riesgo, por mucho que me desagradase pasar una tarde de verano sola.
 
A falta de una idea mejor me puse a andar sin rumbo, como de costumbre, cuando no se me ocurre nada mejor que hacer simplemente ando, un paso detrás de otro, encaminándome allá donde mis pies me quieran llevar, sé que sonará absurdo, pero parece que ellos si que saben dónde van, dónde me llevan, como si tuviesen una ruta marcada para llevarme a un sitio concreto a una hora determinada y en ese punto fuese a pasar algo, o a encontrar a alguien, así fue como conocí a Zero, mis pies me llevaron hasta chocarme con él. Tal vez el destino me tenía reservado toparme con alguien hoy también, quién sabe, siempre puede haber algo interesante esperando a la vuelta de la siguiente esquina.
 
Caminé durante un buen rato, deambulé, más que caminar, siguiendo un rumbo serpenteante que no conocía. Mis pies me llevaron hacia las afueras. El paisaje era precioso, una puesta de sol con naves abandonadas, y otras no, que se recortaban como siluetas. Me quedé un buen rato mirando el infinito, viendo el degradado de colores del cielo. Pero en una sombra hubo algo que llamó mi atención. Una moto. Sí, me gustan las motos, no es que entienda una barbaridad de ellas, en realidad no se casi nada, pero me encantan, siempre he querido una, pero mi madre nunca me dejó tener una Vespa, ya me dirás tú qué tiene de peligroso una Vespa, pero como en Roma conducen tan mal, nunca me ha dejado tenerla… Así que cada vez que veo una moto que me gusta me quedo como embobada.
 
No lo pude evitar, la moto me atrajo como una polilla a la luz. La verdad que la moto me resultaba familiar… Pero no sabía a quién se la podía haber visto. Normalmente las motos tan grandes no me suelen gustar tanto, pero está sí, era preciosa, totalmente aerodinámica y elegante. Mi cuerpo se movió sólo y se colocó a horcajadas sobre la moto, me recoloqué la minifalda para que no se me viese todo y empecé a juguetear con los dedos sobre los mandos. Creo que se me dibujó una sonrisa en la cara al imaginarme la velocidad que debería coger en marcha…
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Re: Sí, me gustan las motos... [Priv. Noah Levine]

Mensaje por Noah Levine el Miér Ago 14, 2013 9:12 pm

Sin pensarlo dos veces, salí de mi casa con sólo las llaves de mi Honda DN-01, mi billetera y ganas de diversión. Últimamente las cosas por los lugares que suelo frecuentar estaban fastidiadas, o porque estaban cerradas o porque se dejaron clausurar por la policía, cosa que me daba extrema pereza y fastidio, desde así ha sido desde mi encuentro con Girly. A pesar de que Francia me había traído hasta ahora cosas interesantes y llenas de emoción, en este momento estaba deseando largarme a otro sitio donde fuese más fácil encontrar diversión. Me monté en mi moto dándole una vuelta a las llaves sobre sí mismas metiendo mi dedo en el hueco del llavero antes de prender el motor y hacerlo rugir como acostumbraba a hacer siempre que la montaba, hoy me apetecía salir y sentir el frío rozar mi piel directamente, sin necesidad de mi chaqueta de cuero, además, estamos en verano. Hice rugir mi caballo de acero una vez más e inicié mi rumbo hacia cualquier lugar, al parecer hoy también era un día de deambular y ver qué cosas te podría poner la suerte y a quién te podrías encontrar.
 
Después de aproximadamente una hora  y media de trayecto, se me empezaron a antojar unos cigarros, empecé a buscar con una mano entre mis bolsillos y chasqueé la lengua al ver que no los encontraba y que tendría que detenerme e ir a comprarlos, a pesar de que en algún momento me tendría que detener ya que mi deseo inicial era divertirme, ya sea cazando a alguien en una discoteca o bar o buscándome una puta en alguna esquina; terminé deteniéndome en una esquina cercana a un par de callejones y más allá un bar en el que sabía vendían buenos cigarros, iba sin caso y no me importaba en lo absoluto no tenerlo y haber recorrido la ciudad, o parte de ella, sin protección alguna y andando a una velocidad que superaba por seguro los 200 km/h, me bajé de la motocicleta apagándola y colocándole el seguro para luego pasar a meterme las manos en los bolsillos y dirigirme hacia los proveedores de mis ansiados cigarros.
 
Entré al sitio lleno de todo tipo de personas y sin prestarle mucha atención a mi alrededor me dirigí directamente a la barra, pedí el motivo por el que me encontraba allí, específicamente unos cigarros de vainilla de la mejor calidad, y lanzando un par de billetes sin importarme cuál fuera el monto del producto o de cuánto eran los billetes, salí de aquel sitio. Empecé a dirigirme de nueva cuenta a mi motocicleta para seguir mi camino sin rumbo ni destino, me paré a unos metros de ella colocándome la cajetilla de cigarros cerca de los labios para coger uno con los mismos y alcé la vista levemente hacia la motocicleta por puro reflejo al notar unos cuantos movimientos y algunos sonidos provenientes de la zona donde se encontraba la misma.
 
- Vaya, vaya. – Exclamé. Mi rostro inexpresivo pasó a ser reemplazado por una sonrisa divertida y un alzar de ceja que marcaba cierto interés al ver la escena que tenía frente a mí: una chica de cabellos violetas por encima de los hombros estaba sentada encima de mi motocicleta en una posición bastante sexy, recostada completamente de ella y dejando lucir sus piernas con aquella falda tan corta, era demasiado pequeña para mi motocicleta. Pasé mi mirada de sus cabellos a sus piernas y de sus piernas a sus ojos, iguales de violetas que su cabello, todo todavía sonriendo y sosteniendo el cigarro con los dientes suavemente, para no romperlo, y guardando la cajetilla de cigarros en el bolsillo diestro trasero del pantalón. - ¿Se puede saber qué hace dichosa dama por estos lares y más aún encima de mi motocicleta? – Pregunté fingiendo caballerosidad y riéndome en mi interior sin dejar de verla a los ojos y encendiendo el cigarro con mi encendedor personal, pasando luego a darle una fuerte calada.
 
Sentí cómo la nicotina del delicioso cigarro de vainilla inundaba mis pulmones y mantuve el humo unos segundos, buscando entre mis pensamientos y recuerdos si conocía a la peli-violeta que tenía frente a mí, pues se me hacía extrañamente familiar. Podía ser una chica cualquiera que me haya conseguido en un bar y tuve un rollo con ella o pude habérmela cruzado en algún sitio, incluso en aquel ridículo instituto al que iba, no sabía y me daba igual. Salí de mis pensamientos soltando el humo hacia arriba lentamente mientras esperaba que la chica hablase y me respondiera.
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Re: Sí, me gustan las motos... [Priv. Noah Levine]

Mensaje por Fornarina Sanzio el Dom Sep 08, 2013 10:53 pm

Me abstraje por completo del mundo. Mi mente comenzó a divagar a toda velocidad mientras permanecía ahí subida. Mi imaginación volaba desde que por arte de magia las llaves estaban puestas y comenzaba a llevar yo esa moto a toda velocidad por la ciudad (la imaginación es caprichosa porque la llevaba como si hubiese conducido motos desde antes de nacer y no he ido si quiera de paquete…). De repente mi mente saltaba a otra ensoñación despierta, me imaginaba a modo de paquete abrazada a un piloto sin rostro, pues el casco me impedía ver quien era, dejándome llevar allá de donde venga el viento que me daba en la cara. Mientras soñaba despierta mi cuerpo jugaba con la moto, recostándome sobre ella, jugando con los mandos. No hacía Brummm Brummm como los niños pequeños pero casi. Todo ello con una sonrisa de oreja a oreja pintada en la cara.
 
Debería haber oído los pasos que se aproximaban pero estaba demasiado absorta en mis juegos mentales como para enterarme de algo que no fuese la moto, aunque ese algo estuviese relacionado con la susodicha moto. Pero como los pasos no surtieron efecto fue una voz lo que me sacó de mi mundo particular, sacudí la cabeza para centrarme y miré al dueño de la voz, y por lo que supuse, de la moto. Aspiré el olor dulzón del tabaco… Vainilla… Y sólo con ver esos colmillos tan marcados en esa sonrisa supe quien era. Que no me recordase me daba una baza, la baza de poder ser mala, puñetera, de tener que hacerle pensar quién era yo y que se crease cierto “interés” por su parte hacia mi persona. También es normal que no me recordase, creo que posiblemente recuerde más mis bragas que mi cara, porque fue en el pasillo, el corriendo hecho una furia, nos topamos al girar la esquina y acabé, como no, en el suelo con las piernas abiertas y la falda subida, exactamente igual que el primer día de clase; no me pidió perdón, sólo me miró de arriba abajo y sonrió complacido de lo que vio y siguió su camino por el pasillo hecho una bala. Después, alguien, no sé quien, me dijo su nombre.
 
- Venga, Noah, no me vendas al lobo con piel de cordero. Que ya sé que más que un caballero tú eres un diablillo. – Dije sonriente mirándole a los ojos tratando de no quedarme demasiado atontada por el olor penetrante de tabaco. – O es que no me recuerdas? – Dije guiñándole un ojo con cierto tono burlón. Eché las manos para detrás y las apoyé en el borde del asiento, dejándome caer un poco la espalda para atrás, vamos más que otra cosa la arqueé. Esperando expectante su respuesta. Siendo sincera, estaba jugando, no sé a qué, ni con qué fin, sólo quería jugar y divertirme acompañada lo que quedaba de tarde, o de noche. – Bonita moto, por cierto. – Quizás era tentar a la suerte tratarle así, porque ya me habían contado en el instituto un poco la “buena” pieza que está hecho el chico, tampoco es que me importe mucho, pues para mí eso no es un inconveniente, pero puede que para otras muchas chicas más modositas y santas sí. Y he de decir, que cada vez que lo veía en el instituto, su sonrisa era como un imán para mi mirada, y esta vez igual, me quedé mirando esos colmillos tan marcados, y a mi forma de ver tan sexys.
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Re: Sí, me gustan las motos... [Priv. Noah Levine]

Mensaje por Noah Levine el Vie Sep 13, 2013 10:37 pm

Pero qué interesante casualidad, por detenerme en ese mugroso lugar a saciar mi deseo de tabaco se me presentó la oportunidad de admirar una escena bastante peculiar. Aún me encontraba esperando la respuesta de la propietaria de esos cabellos y ojos violetas que parecía estar encantada con mi motocicleta y más aún, estar disfrutando de ella como si estuviese yendo a toda velocidad por una carretera. Qué risa. Traté de contener una carcajada al verla actuar de esa manera pero su cautivadora pose sobre mi caballo de acero me hizo pensarlo dos veces y empezar a burlarme de ella con más clase. Como haría cualquier caballero. Pf, me reía de mis propios pensamientos, como si yo pudiese llegar a ser un caballero. Sólo habían pocas mujeres que pudiesen llegar a ganarse mi respeto, por muy pequeño que fuera y lograsen que les tratara como se debe y con la debida caballerosidad. A pesar de ser un chico proveniente de una familia adinerada donde los modales y la etiqueta son primordiales, sabía exactamente dónde y cuándo emplearlos. No todo el mundo se merece ser tratado cordialmente, sea hombre o mujer.

Finalmente la chica se había dado cuenta de mi presencia y noté sus movimientos con una sonrisa burlona, aunque trataba de no reírme, mi clara expresión de burla lo decía todo. Tomé el cigarro que había mantenido entre mis labios con los dedos índice y pulgar de mi mano derecha alejándolos levemente de los mismos para soltar suavemente el humo del delicioso tabaco de vainilla del que mis pulmones y ser se estaban degustando, el olor a vainilla se hacía presente en el entorno en el que nos encontrábamos la chica y yo y pude notar que fue precisamente por eso que notó mi presencia, al parecer estaba bastante entretenida con su imaginación.

Fruncí levemente el ceño al escuchar su respuesta y me recosté de la pared que estaba frente a mi motocicleta quedando a pocos metros de ella, se sabía mi nombre y eso me inquietaba. El cambio de mi expresión pude disimularlo muy bien levantando el mentón y clavando mi vista en el cielo, seguía con el ceño fruncido pero agradecía que mi flequillo pudiese taparlo, lo que menos quería en ese momento era tener que lidiar con molestias. Estaba empezando a analizar en mi mente dónde podría conocer a esta chica, quitando las bromas e ironías de mi alter ego quedando como mi última opción el lugar que utilizaba como camuflaje y escondite, a pesar de que ese mismo sitio podría ser el peor de los escondites, el instituto. Había tratado de mantener un bajo perfil en ese lugar, que pocas personas conocieran de mi existencia y más aún que pocas personas supieran siquiera mi nombre, pero al parecer mi camuflaje me había jugado una mala pasada y la gente empezaba a notarme. Nunca me ha molestado a atención, pero mi situación y mi profesión no me permitían el no pasar desapercibido.

Seguía dándole vueltas a la cabeza buscando a esta chica cuando recordé un encuentro que me hizo sonreír con burla y diversión, ya recordaba por qué su rostro se me hacía familiar, era la chica de las bragas que había tropezado conmigo en uno de los pasillos del instituto por despistada y yo por andar apurado. Pero no me esperaba que me pudiese recordar y más aún saber mi nombre, malditos sean los alumnos de ese instituto. Además, ¿cómo podría recordarla si con lo raros que son en ese sitio y todos los colores que tienen entre vestimenta y cabello parecen un arcoíris humano? Empezando porque ni siquiera me importan las personas que van a ese lugar.

— Huh, ¿es así? ¿Y cómo sabes eso? — Dije mirándola de reojo sosteniendo aún el cigarro entre mis dedos y metiendo mi mano libre en el bolsillo. — ¿Eres una acosadora? — Añadí sonriendo con un leve tono de broma para luego darle una calada al cigarro y mantener el humo en mis pulmones unos segundos. Noté cómo se cambiaba de posición estando aún montada en la moto, ciertamente sus poses eran sexys y más esa que acababa de colocar, su falda ya estaba subida más de la cuenta y si bien tengo entendido, una mujer no debería subirse a una moto vistiendo una minifalda, por obvias razones. Me fastidiaba que las personas empezaran a hablar de mí en el instituto, principalmente porque no estaba en mis planes y segundo porque no había estado acudiendo a las clases como para que supieran al menos quién soy. Siempre me la paso como un fantasma en el instituto, un fantasma del que nadie sabe pero que observa a todos desde la oscuridad. Sonreí dejando escapar el humo de cigarro por las fosas nasales y la volví a ver de reojo pero esta vez girando un poco el rostro.

— Tienes buen gusto, pero bájate de una vez. Las motos no son para crías —. Dije aún con esa pequeña sonrisa dibujada en el rostro pero con un tono frío y cortante, clavándole la mirada en sus pequeños orbes violetas. Le gustaba tentar al demonio, ya veremos si le gustaba aún más tentar a un demonio asesino.
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Re: Sí, me gustan las motos... [Priv. Noah Levine]

Mensaje por Fornarina Sanzio el Miér Sep 25, 2013 4:14 pm

Sí! Lo he descolocado! Me jactaba mentalmente, obviamente ese no era un pensamiento que se debiese exteriorizar, y menos con la cara de pocos amigos que estaba poniendo, porque por mucho que tratase de disimularla se le notaba. Que se enfadase si quería, no terminaba de tener claro que es lo que le sabía mal, que hubiese preguntado por su nombre, que me hubiesen hablado de él, realmente tampoco sabía mucho, nadie sabía mucho, pero me pareció un chico interesante, y al menos su nombre si que quise saber, y no creo que eso sea un pecado capital, solo quería saberlo por si en algún momento pasaba como hoy, que me lo volviese a encontrar. Y sólo me añadieron que era buena pieza, nada más, tampoco pregunté. Pero creo que no tardaría de recordar nuestro encontronazo.... Tampoco era capaz de pensar con total claridad, el olor a vainilla me dejaba como embriagada, medio alelada, bueno, si a eso le sumamos sus colmillos, alelada del todo.
- Ya quisieras tú tenerme de acosadora – Me reí a carcajadas medio tirada sobre la moto. - Ya sabes que hay pajaritos por todos lados y que tienden a hablar, incluso sin que se les pregunte. - Le miré directamente a los ojos, sentí curiosidad por si realmente estaba enfadado o sólo le gustaba burlarse de la gente, porque si era lo segundo se las trataría de devolver una a una. Le dediqué media sonrisa picaruela, me lo estaba pasando en grande, lo reconozco, tiendo a jugar las personas que no debo, pero que gracia tiene vivir sin riesgo, sin una descarga de adrenalina de vez en cuando? Por eso me acaba metiendo siempre en los follones en los que acabo, que no suelen ser pocos, pero bueno, son la sal de la vida, ¿no?
- A sí que soy una cría – Reí a carcajadas girándome un poco más hacia él – Pues si soy una cría, las crías tienen tendencia a no hacer lo que se les dice, por ende, me quedo aquí – Me incorporé y me crucé de brazos y le saqué la lengua como si fuese una cría pequeña para luego acto seguido romper a reír a carcajadas, parándome después a mirarle de nuevo a los ojos, con media sonrisa desafiante. Me iba a meter en un atolladero, estaba jugando con fuego una vez más, y me podría quemar, pero bueno, no me importa nada mientras me sea divertido, y esto lo es mucho. - Si tanto te molesta que este aquí, ven y ponle remedio. - Creo que no fue la mejor idea del mundo desafiarle abiertamente, pero me moría de ganas de ver como reaccionaba, y mi media sonrisa se amplio un poco más.
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Re: Sí, me gustan las motos... [Priv. Noah Levine]

Mensaje por Noah Levine el Vie Sep 27, 2013 6:29 pm

Mis manos seguían metidas en los bolsillos de mi pantalón y entre mis labios se mantenía todavía un cigarro de vainilla encendido, llenando el aire de su delicioso olor. Mi mirada estaba posada de reojo sobre ella, al parecer había podido notar mi molestia a pesar de que la estaba ocultando bastante bien. Chica astuta. Era difícil que alguien se diera cuenta de mis cambios de humor y más aún, que siguiera el juego cuando me han visto fruncir el ceño. Me seguía molestando el hecho de que conocían mi identidad, o al menos mi nombre, sean muchas o un grupo reducido de personas. Era lo mismo, lo sabían y eso era un descuido de mi parte. Seguía esperando su respuesta y con mi mano derecha -la cual no estaba a la vista de la propietaria de esos cabellos violetas- empezaba a jugar con una de mis dagas para empezar a calmarme. Primero, no tendría por qué descolocarme que una chiquilla supiera mi nombre y segundo, ya era suficientemente molesto que se hubiese dado cuenta de mi molestia. Una sonrisa burlona se hizo presente en mi rosto al escuchar de nuevo su voz y las palabras que salían de sus labios en respuesta a mis comentarios, vaya chica. Pareciera que sabe que está jugando con el fuego y aún así quisiera dejar una quemadura en su cuerpo.
 
— La diferencia, preciosa, es que a los pájaros hay que alimentarlos para que puedan volar y así llevar la información, ¿no crees? — Comenté en respuesta notando su mirada clavada sobre la mía, ¿qué tanto interés tenía esta chica sobre mí? Hice lo mismo con mi mirada, pero dedicándole una que podría ponerle los pelos de punta a cualquiera, la mirada asesina que me caracterizaba. Esa mirada que utilizaba cada vez que iba a cazar a mi presa, cada vez que les clavaba alguna de mis dagas o les disparaba con alguna de mis pistolas, esa mirada que usaba aún más cuando sacaba mi espada para cumplir con mi trabajo. Esa mirada. Quería ver si era capaz de notar el cambio en la atmósfera, que pasaba de ser normal a tener un tipo de tensión bastante fuerte, claro que por mi parte. Seguí escuchándola hablar, sin decir más palabra. No iba a retirar esa mirada de mis ojos hasta que notara algún cambio en su semblante o supiera con quién estaba tratando. Me interesaba saber por qué era tan insistente en hacerme molestar o en sacarme de mis casillas, aquello era difícil de lograr pero parecía empeñada en ello, como si supiera qué pudiera hacerme molestar.
 
Retiré mi espalda de la pared mirándola de reojo con la cabeza gacha, no como un signo de disculpa ni nada parecido, sólo estaba mirando el suelo. Una sonrisa se empezó a dibujar en mi rostro, una sonrisa entre divertida y burlesca, que se iba ampliando mientras escuchaba las palabras de la chica. Estábamos a pocos metros, se podría decir que daba un par de pasos y ya estaba frente a ella. Una de sus frases me hizo girar el rostro para verla “Si tanto te molesta que esté aquí, ven y ponle remedio”. Aquello fue una simple invitación para que avanzara el poco espacio que nos mantenía separados y me colocara con elegancia frente a ella, sacando la daga con la que estaba jugando anteriormente y se la colocara debajo del mentón, levantándoselo un poco.
 
— Te dije que te quitaras de mi moto —. Dije con suavidad, mirándola divertido y manteniendo esa sonrisa que no había dejado de aparecer en mi rostro. Tenía mi mano libre apoyada en el asiento del conductor de la motocicleta y estaba levemente recargado sobre ella, la miraba con aire superior, quería ver cuál sería su reacción ante ello, después de todo, no todos los días te encuentras con un asesino y tampoco te colocan una daga en el cuello en forma de amenaza. No planeaba matarla, al contrario, sólo quería divertirme un poco. Retiré levemente la daga y la guardé en su funda debajo de mi pantalón, esperando cuál sería la reacción de la chica.
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Re: Sí, me gustan las motos... [Priv. Noah Levine]

Mensaje por Fornarina Sanzio el Jue Dic 12, 2013 9:31 pm

Deseaba ver en acción a ese diablillo azul envuelto en su nube de olor dulzón que adormece la mente de su presa. Por eso tenía que luchar para no dejarme encandilar por el olor y sus colmillos que se hacían presentes a cada palabra, mueca o sonrisa. Esos colmillos eran hipnóticos, me sentía como una puñetera gotiquilla que sueña con vampiros, aunque yo no quería que me mordiese para chuparme la sangre si no por otra razón menos asesina…

- No tengo yo porqué ser la que los alimenta, además algunos son muy listos y lo saben hacer solos y simplemente va con todo correveidile de un lado para otro sólo por avivar situaciones de la que sacar provecho o unas risas… - Ya te has puesto metafísica otra vez… Pero todo lo que decía era cierto aunque sonase a divagaciones para ganar tiempo, yo no me sentía una cotilla ni una chismosa, me interesó el muchacho y su sonrisa con sorna y pregunté su nombre, aunque por su reacción saberlo era un pecado capital, y yo pensaba en cometer otro. Mis pensamientos se cortaron en seco al ver su mirada, fría, una mirada que había visto ya en más gente, una mirada que no presagia nada bueno para el que la recibe, un escalofrío me recorrió la espalda, pero le sostuve la mirada, no tenía miedo, no era la primera vez que me miraban así, y de todas ellas he salido airosa, y esta ocasión no iba a ser menos.

Le sostuve la mirada durante unos segundos cuanto menos largos. Cualquiera me hubiese llamado loca temeraria que busca su muerte prematura. Pero a mí no me importaba. Sé que quien juega con fuego se quema, pero también es capaz de domar si lo intenta, hasta ser capaz de utilizar para provecho propio, ya sea cocinar o quemar otras cosas… Y eso pensaba hacer, jugar con fuego, hasta que él también se quemase.

Se fue acercando, con la cabeza gacha, eso no me gustaba, no podía verle la expresión y por donde cogerle, pero yo seguí hablando, como siempre, que yo no se me estar callada, ni aunque fuese mi funeral… Y parecía que iba a serlo, de la nada sacó una daga que se fue directa a mi cuello, no cambié la mirada, seguí mirándole seria, y cuando me levantó la barbilla con ella mi espíritu más loco y kamikaze, al que adoro se despertó una vez más y se apoderó de mis labios, que se torcieron en una media sonrisa y se abrieron para dilapidar mi frase favorita de mi héroe particular.

- Morir será una gran aventura. – Sí, mi espíritu kamikaze y suicida es Peter Pan, por si alguien no lo había notado, y haría gala de su buen nombre. Seguía mirándome con su sonrisa triunfal, apoyado en la moto muy cerca de mí, demasiado cerca. Retiró la daga al fin. Resollé, en parte por el alivio y en parte por la proximidad de su cuerpo que me desestabilizaba. Me miraba expectante, esperando que me bajase de su moto. Y en un alarde de mi falta de apego a la vida, que en realidad no es así, si no que soy más impulsiva y poco reflexiva que otra cosa… Terminé con los escasos centímetros que nos separaban irguiéndome en el lomo del corcel de metal de aquel diablo azul con media sonrisa también de superioridad y le besé. A todo esto, eso es lo que llevaba queriendo hacer desde el día que me vio las bragas. Le agarré del cuello de la camisa y le metí un morreo considerable, hasta quedarme bien agusto. Y cuando acabé, me baje de la moto. – Ya he tomado lo que quería, estamos en paz… - Y me escurrí con media sonrisa picarona en la cara separándome un poco de él haciendo ademán de irme y por dentro rezando para que él me reteniese o al menos haberle descolocado de nuevo. En el fondo, la tarde sin nada que hacer, estaba siendo interesante…
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Re: Sí, me gustan las motos... [Priv. Noah Levine]

Mensaje por Noah Levine el Miér Dic 25, 2013 10:45 pm

De un momento a otro, me vi frente aquella damisela de cabellos y ojos violetas, valiente a decir verdad y con bastantes agallas. Mantuvo su mirada fija en mis ojos azulados incluso cuando le clavé una de mis miradas más aterradoras, atrevida además, me contestó la primera frase con un comentario bastante acertado. No pude evitar alzar una ceja y mirarla con una leve y casi escasa curvatura en mis labios. Mi cuerpo seguía a escasos centímetros del suyo, luego de guardar la daga pasé a darle una delicada pero fuerte calada a mi cigarro, moviéndolo un poco al final para que sus cenizas cayeran al pavimento casi con gracia. Solté elegantemente el humo frente al rostro de la joven mientras una suave ventisca hacía que el mismo desapareciese rápidamente, el olor permanecía, pero la molestia del humo se había retirado con ese breve aliento del clima de Verano. Una frase me hizo ladear la cabeza y mirarla con cierta intriga, ¿cuántas agallas podría llegar a tener esta mujer? “Morir será una gran aventura”, había escuchado esa frase en alguna parte, pero realmente no me importaba dónde la había podido llegar a oír. Mi sonrisa se ensanchó mostrando mis blancos dientes, llevé a mis labios el cigarro nuevamente y lo finalicé dándole otra breve calada, para luego tirarlo al suelo y apagarlo de una pisada. Estaba por contestarle su gran frasecita sin ningún paso vacilante cuando atrevidamente mis labios se vieron atrapados en un beso apasionado. Vaya, vaya, al parecer mis encantos no se han esfumado.
 
Mis ojos seguían abiertos mientras veía los entrecerrados de ella, besaba bastante bien, debía de admitir. Le seguí el juego enredando mi lengua con la suya, dándole ese placer que al parecer buscaba desde hacía rato. Fue ella la que finalizó el beso, escuché su última frase y realmente estuve a punto de echarme a reír a carcajadas, ¿”estamos en paz”? ¿Quién se creía como para simplemente ir y robarme un beso como si nada, para luego escabullirse como una chiquilla cobarde? Reí brevemente y me incorporé aún dándole la espalda, la molestia que había sentido antes con la estupidez de que supiera quién era se había esfumado para pasar a convertirse en curiosidad e interés mezclados con un poco de travesura. Cautivadora, podría decir. Llevé una de mis manos a mis labios y me pasé el dedo pulgar sobre el inferior, era toda una maestra, quién lo diría.
 
— Vaya, vaya, me he encontrado con un cordero interesante. — Comenté aún de espaldas lo suficientemente alto como para que ella pudiese escucharlo. — ¿A dónde crees que vas tan rápido? ¿Acaso estás huyendo? — La reté. No se escaparía de mí tan fácilmente y mucho menos después de haberme robado un beso tan descaradamente. Se había ganado mi interés y eso es algo que no cualquiera puede hacer. En un abrir y cerrar de ojos me monté en mi motocicleta y la encendí casi al mismo tiempo, me coloqué frente a ella y miré sus orbes violetas con una sonrisa desafiante y fuego en los ojos. Al parecer había encontrado mi diversión. — Sube. — Le dije completamente serio, casi ordenándoselo. — Siéntete honrada de poder subir en esta moto, chiquilla. — Hice rugir el motor de mi caballo de acero y esperé que hiciese lo que le decía, no esperaría por siempre así que esperaba que lo hiciese de una buena vez. Me había descolocado y hasta molestado su existencia, pero supongo que uno puede cambiar e opinión rápidamente. Sentí la suave brisa nuevamente mover mis cabellos oscuros y me coloqué el casco que estaba en la parte de atrás de la motocicleta, no traía la chaqueta puesta, por lo que andaba solamente con una camiseta cuello en “V” negra. No sabía a dónde la llevaría, pero quería jugar un poco más con ella. Tampoco sabía qué podía tener en mente con ella, pero debía de admitir que había llamado mi atención desde que la vi montada en la motocicleta como una niña de cinco años, la miré de arriba abajo una vez más y volví a sonreír, al parecer iba a ser una noche de lo más divertida.
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Re: Sí, me gustan las motos... [Priv. Noah Levine]

Mensaje por Fornarina Sanzio el Miér Abr 09, 2014 9:38 am

Su cercanía me mantenía medio obnubilada haciendo que pensase más despacio, es decir, que si en esta situación estaría con la mente a mil revoluciones por minuto, ahora estaba simplemente a la velocidad normal, ligeramente acelerada. El olor de su tabaco terminaba de nublarme la lucidez, pero cuando me lo tiró a la cara, el humo me resultó molesto un instante, cuando me dio lleno en la cara. Me hizo cerrar los ojos un instante y arrugar la nariz, pero sólo un instante, pues la brisa se llevó el humo de mi rostro, pero no el aroma. Ni con el viento se va el dulzor que me atonta, bien vamos… Y, cómo pensar no podía, y teniendo en cuenta que ya de por sí no tengo mucho control de mis impulsos, fueron estos los que tomaron el control. Y me movieron a sonreír acercándolo contra mí y besándole con avidez.

En esos momentos, por mi atrevimiento, me podría haber llevado un sopapo, o, más factiblemente, que me volviese a colocar la daga al cuello y tal vez hacer un pequeño corte. Pero mejor céntrate en el beso, que no me quiten lo bailao… ¡Anda! Pues parece que me llevo el premio gordo… Ese fue mi pensamiento cuando noté que me correspondía al beso e incluso comenzaba a jugar con su lengua en busca de la mía. En un exceso de desinhibición, abrí un poco mis piernas haciendo que el muchacho se colase entre ellas, pues yo seguía sentada en el asiento de su moto, de tal forma que si ya estábamos pegados, pues ahora más. Me deleité y me di él gustazo aprovechando ese beso, un beso magnífico, he de reconocer, pues el diablillo sabe bien cómo hacerlo. Pero había que terminarlo, pero lo terminé con un toque especial, rozando con mi lengua la punta de uno de sus colmillos, esos colmillos que me dejan medio lela cada vez que los veo. Una vez me separé de él un poco le empujé un poco para detrás mientras me escurría de la moto, con una preciosa sonrisa triunfal y me alejé dejándole a mi espalda. Venga, dime algo, dime algo, no te quedes como un pasmarote, por dios! ¡No me defraudes diablillo! Y mis plegarias de labio mordido dieron resultado, pintándose una amplia sonrisa en mi rostro y conteniendo una exclamación que se quedó en grito mental de ¡¡SÍ!!

- No huyo, simplemente ya he tomado lo que quería… - Comencé a hablar sin girarme, bien alto para que me oyese, y aminorando más el paso, si es que eso era posible sin quedarme estática. - ¿O acaso tienes algo más que ofrecerme? – Dije con la cabeza ladeada, clavando una mirada traviesa en sus ojos, girándome de golpe para mirarle y seguirle con la mirada en el instante que le costó darme caza subido en su “corcel”. Y, ¿cómo decir que no a tal ofrecimiento? Obviamente no me lo pensé dos veces, y creo que ni una si quiera. De un salto me subí a horcajadas de nuevo sobre el asiento de cuero, pero esta vez no hacia yo el brum brum del motor, sino que eran las junturas reales encendidas por las chispas de la combustión las que hacían el ruido.

Así sentada se me subía la falda por completo, si estando yo sola en la moto ya se me subía, pues ahora… imagina… pues me pegué totalmente a él (je, que tonta no soy y hay que aprovechar) de forma que la falda se terminó de levantar dejando al aire toda la longitud de mis muslos, haciendo que mis piernas se viesen casi kilométricas. Me asomé un instante por su hombro enarcando una ceja en expresión de “¿Me vas a dar un casco o vamos a ir a lo kamikaze?”, decir no dije nada, pero mi cara creo que lo dejaba claro, aunque tampoco me desagradaba la idea de ir sin casco, pero mi sentido común me susurro con timidez que posiblemente nos fuésemos a saltar los límites de velocidad... Decidí que no me apetecía caerme de la moto, por lo que pasé los brazos desde detrás hasta abrazar su cintura, apretando mi pecho contra su espalda. Vale, lo reconozco, tampoco era que me diese pánico caerme… Pero quería aprovechar si era posible para palparle el abdomen fibroso y ver si le ponía aunque fuese mínimamente nervioso al notar mis pechos contra él.

Para que mentir, esta tarde de mierda se estaba convirtiendo en un atardecer cuanto menos interesante y entretenido, y me había llevado ya un gran placer, robarle un beso al diablillo. Y esperaba cobrarme algún que otro más, pues, o al menos eso creo, no es fácil despertar la curiosidad de este muchacho, o al menos hasta el punto de que él fuese detrás de la chica, como había pasado hace un segundo, aunque sólo haya sido un instante. Y eso me hacía sentirme tremendamente halagada y orgullosa de mí misma. Y no iba a desaprovechar la ocasión de sentir esos colmillos tan jodidamente sexys…
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Re: Sí, me gustan las motos... [Priv. Noah Levine]

Mensaje por Noah Levine el Miér Abr 30, 2014 5:10 pm

Me pasé la lengua por los colmillos al finalizar ese beso y vaya que la chica sabía lo suyo, si fuese por mi parte me la hubiese agarrado en ese preciso momento y me la hubiese llevado a un lugar donde no pudiera escapar de mí, pero al parecer ella tenía otros planes. Una sonrisa socarrona se hizo presente en mi rostro cuando se retiró de mi motocicleta y se escabulló empezando a caminar espaldas a mí, sus palabras resonaron en mis oídos como un desafío que estaría más que dispuesto a superar y su actitud juguetona me hizo tomar las riendas en el asunto, si es que ya no las tenía. Montándome en mi corcel de acero y haciendo rugir el motor del mismo a su lado, dirigí mi mano diestra hacia las hebras de mi cabello oscuro pasándolas sobre él hacia atrás en un intento de acomodar su rebeldía, todo sin retirar mis ojos de los contrarios. La expresión en su rostro al escuchar mi proposición casi me hace echarme a reír a carcajadas, pero preferí contenerme y mantener la compostura, más por ella que por mí.

—¿Es que acaso esto es poco para ti, preciosa? —Comenté por lo alto del rugido del motor mientras terminaba de acomodarme el casco negro azulado. —Toma. —Le pasé el casco del pasajero, el cual era de un color un poco más claro y tenía unos cuantos detalles en él. Si bien recordaba, era una de las pocas personas a las que le daba ese casco precisamente, pues era el de Henriette. —Cuídalo bien porque poco me molestaría el dejarte por ahí. —Agregué con una sonrisa burlesca y un tono parecido, pero con algo de seriedad en él.

Sin bajar el visor del casco, le observé de reojo cuando me apretó la cintura para sostenerse, y sin poder evitarlo mi vista fue disminuyendo de su agarre hasta sus muslos, los cuales estaban completamente al descubierto y, además, estaba pegada a mí cada milímetro por lo que podía sentir sus pechos rozar mis espalda por la delgada tela de la camiseta que estaba usando. Ensanché la sonrisa y me dispuse a hacer rugir el motor una vez más, para luego acelerar y echar a andar a algún lugar.

Mientras andábamos por la carretera, empecé a divagar un poco en mi mente sobre la situación anterior sin dejar de sonreír. Creo que mi egocentrismo y arrogancia estaban presentes siempre gracias a mi sonrisa, la cual permanecía la mayoría del tiempo. Me daban gracia las acciones de las personas y ese era uno de los motivos por los cuales la mayoría del tiempo me la pasaba sonriendo, aunque cabe aclarar que es más por burla que otra cosa. Aceleré un poco más disfrutando del entre cálido y gélido ambiente que estábamos presenciando mientras un viento del mismo tipo nos rozaba casi con elegancia. Manteniendo mi expresión, me aclaré la garganta para llamar la atención de la sexy teñida que tenía en mi caballo de acero conmigo, si bien había despertado mi interés, aún no sabía nada de ella.

—Y bien, ¿se puede saber a qué nombre respondes? ¿O prefieres que te llame “señorita acosadora”? —Pregunté burlesco como siempre y con algo de ironía en el tono de voz, ya me había aclarado la forma en que sabía mi nombre y que sólo conocía eso, pero aún así ella tenía algo que me hacía querer molestarla un poco más a ver cuáles serían sus reacciones. Sin despegar mi mirada de la carretera empecé a visualizar cómo llegábamos a uno de mis lugares favoritos y, por supuesto, estaba en mi territorio. —Espero que te guste divertirte a lo grande. Porque eso es lo que vamos a hacer. —Concluí y simplemente me encaminé hacia donde todos los demás se encontraban algunos metros más allá.
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Re: Sí, me gustan las motos... [Priv. Noah Levine]

Mensaje por Fornarina Sanzio el Jue Nov 06, 2014 1:12 pm

- De momento, sí. – Dije burlona. Estaba más que claro que esperaba más, mucho más. Ese diablillo podía bajarme a los infiernos y quemarme en el purgatorio y no dejarme en el primer anillo del Inframundo. Por eso, iba a chincharle para ver hasta donde podíamos llegar. Ya subida a horcajadas tras de él me coloqué el casco que me tendió, que por cierto, era una preciosidad de casco. – Ten cuidado, no vaya a ser que yo te arrastre si me tiras… - Le saqué la lengua picarona. Sé que era jugar con fuego, pero me gusta quemarme, y me iba a arriesgar incluso a poder cabrearle, pero era tan divertido jugar al ratón y al gato…

Me hice la loca como que no me daba cuenta que me estaba mirando mientras abrochaba el cierre y me lo ajustaba bajo el cuello. Me encantaba verle mirarme, la verdad, lo reconozco, a veces me gusta sentirme un poco “cacho de carne” si así consigo una mirada como la que el diablillo me estaba dedicando. Estreché el cerco en que arrancó la moto, aprovechando para acariciarle el torso con disimulo. Apreté mis rodillas contra sus caderas para, uno, estar más pegada a él, y dos, no desestabilizar la moto.

Pronto comenzó a acelerar, y cuando más aceleraba, más se ensanchaba mi sonrisa. Parecía una niña pequeña con un juguete nuevo o una psicótica de cuidado, con los ojos tan abiertos. Sentir el viento en la cara, levantándome la falda por completo. La liberación de adrenalina en cada curva tomada a mil por hora… Llevaba tanta adrenalina en el cuerpo con todo lo sucedido a lo largo de la tarde que ya no sé si se había transformado todo en endorfinas y de ahí la sensación de placer absoluto que me embriagaba, junto con su aroma a vainilla tan penetrante, que aún con el viento lo seguí notando exhalar de su camiseta en el estrecho espacio que nos separaba. No sabía a dónde me llevaría, pero, ¿acaso eso importa? La respuesta es simple: No. No importa donde me lleve mientras siga teniendo en mi campo de visión sus colmillos hipnóticos. Así me bajase al infierno que le seguiría sin dudarlo un instante. Estaba disfrutando tanto del trayecto en moto (¡al fin me subía en una moto! Aunque no la condujese yo) que se me antojó efímero. Eso sí, en mi mente todo el viaje fue un “Yuju!!!!!!” mental que no me queda muy claro si lo llegué a exteriorizar en algún momento. Durante algunos momentos deseaba estar sin casco para notar el viento azotar, que enfriaba el cálido ambiente que nos rodeaba, y que ese aire generado por la velocidad hiciese ondear con mi cabello.

- Respondo a muchos nombres… - Dije apretándome más al diablillo y sacando la cabeza por encima de su hombro y hablando alto para que me oyese, porque entre el zumbido de la velocidad y el aullar del viento si no no iba a entender ni pío de lo que dijese, y me servía de excusa para acortar la mínima distancia que nos separaba. – Banshee… Musa… Dorian… - Dije con voz un poco más grave, como haciéndome la interesante. – Aunque el que figura en el DNI es Fornarina, así que, como desees. – Volví a mi tono dicharachero habitual mientras parafraseaba a Will de La princesa prometida, con una de esas citas que tanto me encantan. Me gustaban esos pequeños juegos absurdos, el poder cabrearle y desconcertarle un poco. Es bien sabido que me gusta picar a la gente, pero con él se añadía el morbo del peligro de que me sacase la daga otra vez. – Creía que no me considerabas una amargada como para hacerme esa pregunta, diablillo – Creo que es la primera vez que exterioricé el mote que en mi mente llevaba llamándole desde aquel encontronazo en los pasillos – Siempre dispuesta para divertirse, así que, ¡a sus órdenes! Porque no tengo ni repajolera idea de donde estamos. – Y era cierto, aún no conocía bien la ciudad, y me costaba ubicar ciertas partes, y concretamente, la zona por la que me había ido llevando se me hacía totalmente desconocida, como si me quisiese decir que nos habíamos teletransportado a la otra punta del planeta, me lo creería porque no me sonaba de absolutamente de nada.
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Re: Sí, me gustan las motos... [Priv. Noah Levine]

Mensaje por Tema Cerrado el Vie Ene 02, 2015 8:23 pm

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