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Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

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Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

Mensaje por Scarlett Van Hellsing el Miér Ago 07, 2013 5:17 am

Estaba siendo una noche muy aburrida, y como he dicho en varias ocasiones desde que llegué aquí, Francia no me estaba sorprendiendo en lo más mínimo, como en un principio creí que lo haría. El instituto al que asistía era una sencilla mierda, lo único que había de interesante era entretenerse mirando los chistosos colores que tenía el cabello de cada estudiante, porque sí, había mucha gente teñida, ya sea con crazycolours, ya sea con combinaciones, o con lo que fuese. Y si al principio era extraño verme con los ojos rojizos, en este lugar era de lo más común.

Lo que ahora no entendía es porque los lugares que me había molestado en conocer para saber el paradero de mi angelito, justo hoy estaban todos cerrados. Y uno que otro estaba clausurado. No es que fuese raro, con todo lo ilegal que se hacía en los mismos, una clausura era lo de menos. Pero no era justo. Había perdido mi oportunidad de encontrar presas con las que pasar una buena noche, o lo que sería mejor, un sexy criminal con el que poder entablar conversación. Y si antes eso para mí era plato de todos los días, ahora todo lo que pasaba delante de mí era el viento que me golpeaba en el saco blanquecino mientras conducía a toda velocidad por las calles, montada en mi pequeña Harley Davidson Iron 883, a una velocidad que superaría con toda facilidad los 200 kilómetros. No era nada para lo que había corrido en otros tiempos, cuando me moría de hambre y trabajaba en las carreras para poder conseguir dinero, y comprar alimento. Esa noche, me había vestido de una manera un tanto gótica, no muy usual en mí. Altas botas de cuero con tacones, medias de red negras con portaligas, las fundas de mis dos pistolas, las vengadoras, una en cada pierna; una minifalda que no dejaba mucho a la imaginación, ya saben, me encanta presumir que tengo un culo perfecto. La camisa negra, corbata rojo sangre, el cabello suelto cayendo por mi espalda, mis infaltables guantes, y mi sacón blanco, que casi llegaba a mis pies, aunque ahora la ligera "capa" se encontraba prácticamente volando detrás mío, siendo agitada por el viento. Frené de sopetón, casi chocando con la acera, con lo que podría haber salido volando por los aires, pero también hago muestra de mis buenas muestras de velocidad. Retiré el casco negro de mi cabeza, y observé a mi alrededor. Una puta mierda. Nunca pasa nada en esta ciudad, y una tiene que quedarse como pelotuda de brazos cruzados. Saqué la cajetilla de cigarros, retirando uno, y con el encendedor de mi cinturón, encendiéndolo para ponerme a fumar. Se me antojaba una buena cerveza, o porque no una buena jarra loca, pero no iba a perder el conocimiento sola. Pero algo que se me antojaba desde hace rato, era una buena apuesta, una buena carrera, o un buen trabajo, que me diera aún más dinero, para ampliar mi colección de armas. Una sonrisa apareció en mis labios, mientras aún sujetaba el cigarro con estos.

-Seguía esperando que me trajeras algo mejor a mis manos, querida Francia.- comenté, soltando el humo del cigarrillo, para momentos después, darle otra calada.

Pero estaba hablando sin saber. La noche es joven. Sin embargo, esperaba encontrar diversión rápida, o iría a mi cuarto en el hotel a emborracharme yo sola.


Última edición por Scarlett Van Hellsing el Mar Ago 20, 2013 10:18 pm, editado 1 vez
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Re: Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

Mensaje por Noah Levine el Miér Ago 07, 2013 6:38 am

Aquella noche había sido más aburrida que de costumbre, ¿por qué mierdas todos los locales a los que acostumbraba ir estaban cerrados? Chasqueé la lengua e hice rugir el motor de mi Honda DN-01 y aceleré el paso hasta sobrepasar los 210km/h. Aquella moto era una completa preciosidad y podía alcanzar los 300 kilómetros sin ningún problema, la había comprado luego de ganarle a un idiota en una apuesta de las grandes en un casino cercano a mi casa luego de un par de tragos y hacía mucho tiempo que no le exigía tanta rapidez, la chaqueta color azabache de cuero que cargaba volaba fuertemente en mi espalda y apesar de tenerla puesta podía sentir cómo las frías ráfagas de viendo penetraban mi piel como pequeñas cuchillas sedientas de sangre. Llegué hasta uno de los tantos callejones sin salidas a los que me iba a fumar dando un frenazo horizontal que hizo chirriar las ruedas de mi hermosa motocicleta. Perfecto, como todo lo que hacía. Me quité el casco negro y guardándolo en la maletera de la motocicleta me bajé de la misma luego de apagarla y colocarle el seguro, comencé a caminar hacia el callejón recostándome de una de las paredes que había allí, cruzando los brazos y cerrando los ojos, tratando de descifrar qué mierdas hacía allí.

Empecé a divagar en mis pensamientos, recordando el trabajo que había hecho la noche anterior y los gritos tan desgarradores y a la vez plancenteros que habían soltado mis pobres víctimas, jugando con ellas y haciéndolas sufrir antes de darles el golpe final y ponerlas a dormir para jamás despertar. Sonreír con malicia y perversión al recordar aquello y empecé a caminar un poco fuera de la oscuridad pero sin salir completamente de ella, al escuchar un chirrido y un aparcamiento algo forzosos, seguro de una moto. Continuaba con los brazos cruzados y con una expresión de intriga tratando de seguir con la mirada los movimientos de aquel extraño ser que había interrumpido mis dulces pensamientos. Alcé una ceja el notar un largo cabello opaco resaltar sobre un saco de color blancuzco que casi llegaba al suelo, viendo como una chica bastante atractiva resultaba ser la dueña de aquel derrape tan perfecto y elegante, a pesar del chirrido.

Caminé un poco más, finalmente saliendo de las sombras y recostándome nuevamente de una pared, pero esta vez dejándome ver y sonreí con diversión, al parecer la propietaria de tan espléndida motocicleta todavía no se había percatado de mi presencia. - ¿Qué hace tan bella dama en tan asqueroso lugar? - Pregunté con aire burlesco y sin quitar aquella sonrisa de mi rostro, sacando mi Magnum de la parte de atrás de mi pantalón y apuntándole a la chica, quitándole el seguro a la misma. No era normal encontrarse a una chica por aquellos lares y menos siendo propietaria de una motocicleta de aquel calibre. Apunté a su cabeza y ladeé la cabeza antes de disparar, colocando mi dedo índice sobre el gatillo, si esquivaba la bala, era una chica bastante interesante y seguro una completamente única y si no, otra víctima más que sumar a la lista. Reí con malicia y apretando el gatillo dejé que aquella bala saliera de mi preciosa magnum, esperando la reacción de la hermosa mujer que tenía enfrente.
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Re: Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

Mensaje por Scarlett Van Hellsing el Miér Ago 07, 2013 8:37 am

Apenas estaba terminando de bajar de la motocicleta y de prenderme un cigarrillo, cuando, un poco a lo lejos, escuché una voz. Alguien que preguntaba que hacía tan bella chica en tan mugroso lugar; con una sonrisa sádica en los labios, me di vuelta para responderle al famoso muchacho, y lo primero que vi, fue a este, desde las sombras, apuntándome con una Magnum. Sin quitar la sonrisa de mi rostro, apagué el cigarro y alcé levemente las manos, como para mostrar que no estaba armada, cosa que era falsa. Sin embargo, estaba tomando todo esto como un juego, hasta que apretó el gatillo, y la bala salió disparada hacia mí. En una milésima de segundo, me había agachado para esquivarla, quedando con las manos en el suelo, una pierna flexionada, y la otra estirada, y luego de esto, volví a ponerme en pie, quedando un poco más al costado de donde estaba parada antes, y aprovechando ese pequeño movimiento para desenvainar una de mis dos pequeñas Colt Anaconda, más precisamente, la de la funda derecha. No sabía si el chico había notado las fundas con las pistolas, pero era irrelevante, pues ya le estaba apuntando. La sonrisa de mis labios aumentó.

-No te haz encontrado con una niñata inocente, te aviso.- fue lo único que comenté ante la reacción que tuvo el muchacho al verme, ya que aún me llamaba la atención el porque había hecho algo semejante.

Cuando ya me espabilé un poco, pude ver, entre toda la oscuridad del callejón, quien era la persona que me había disparado. Era un muchacho, y si no era de mi edad, no era mucho mayor que yo. Más alto, sí, pero como yo estaba usando tacones, seguramente mediríamos lo mismo. Cabello azabache, ojos azulados, piel de tez blanquecina, y un cuerpo que podría usar en mis mejores fantasías. Mis dos cejas se arquearon de una forma que indicaban que, efectivamente, había encontrado diversión para esta noche. Lentamente, bajé mi arma, para volver a colocarla en la funda de mi pierna. Sin proponermelo, había encontrado a alguien que parecía por demás interesante, y lo que es mejor, alguien que también era un criminal, pues no cualquier persona anda con un arma por las calles. Y otra cosa que pude observar, su motocicleta. Sonreí al verla; una Honda que, realmente, era de envidiarse, aunque no superaba a mi pequeña Harley. Di un par de pasos hacia él, al tiempo que sacudía un poco la parte baja de mi saco.

-Esta chica es una apasionada de este asqueroso lugar.- comenté, viéndolo, y reprimiendo las ganas de morder mi labio inferior. -Y al parecer, me encuentro en presencia de alguien que opina lo mismo que yo.- saqué mi encendedor, y volví a prender el cigarro que había apagado anteriormente. -Soy Scarlett, pero la gente de estos lugares me conoce como Girlycard.- me presenté, y esbocé de nuevo una sonrisa. Tal vez el muchacho había escuchado hablar de mí, o tal vez no. -¿A quién tengo el honor de conocer esta noche?- pregunté, esperando que el modelo escultural que estaba frente a mí me dijera su bendito nombre.
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Re: Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

Mensaje por Noah Levine el Miér Ago 07, 2013 10:07 pm

Sonreí con diversión al ver la reacción de la chica a mi disparo, el hecho de que haya podido reaccionar de esa manera y colocarse en semejante posición en menos de un segundo significaba que era una persona poco común y sumamente interesante, guardé mi Magnum acto seguido de haber disparado y me encontré con la chica sacando una Cold Anaconda, no había notado con anterioridad que la chica también iba armada, pero cuando se bajó de la motocicleta y esquivó mi disparo pude notar con facilidad los dos estuches de pistolas que cargaba a ambos costados de las piernas, alcé las manos de la misma manera que ella había hecho antes, pues podía esquivar la bala sin ningún problema aún considerando la poca distancia que había entre nosotros. Miré aquella pistola fingiendo miedo y solté una risotada, cómo me encantaban las mujeres peligrosas. Alcé una ceja al escuchar sus palabras y bajé las manos cruzándolas sobre mi pecho y recostándome de nuevo en la pared, sin dejar de ver a la chica, aquellas palabras habían hecho que mi interés aumentara un poco más.
 
- Si fueses una niñata inocente, no hubieses podido esquivar esa bala con tanta elegancia, querida. – Comenté con una sonrisa afilada dibujada en mi rostro y una confianza inmutable, al parecer había encontrado un juguete para divertirme esa noche y quién más que una criminal de primera. Ah, Francia, las cosas que me has traído hasta ahora han sido muy buenas.
 
La miré de arriba a abajo lentamente, detallando cada una de sus facciones, después de todo un buen negociante tiene que ver si la mercancía que le llega es buena, aunque en este caso no era precisamente un negocio, sino más bien una casualidad muy divertida. Vestimenta interesante para ser una chica que se la pasaba por estos lares, algo entre gótico y extranjero, me daba un aire a mi antiguo hogar y a mi lugar de nacimieto, una extraña mezcla, a decir verdad. La miré de pies a cabeza deteniéndome en sus rojizos ojos que eran bastante llamativos, amaba ese color, el color carmín que era igual al de la sangre. Reí divertido y cuando por fin bajó el arma volviéndola a colocar en su funda, la miré mientras encendía un cigarro, cómo se me había antojado uno en ese momento, pensaba entre pedírselo como cualquier persona o ir y retirárselo de los labios como si nada, opté por la segunda opción e hice lo que tenía pensado mientras escuchaba sus palabras y miraba de reojo su motocicleta, preciosa. Notaba como ella también miraba la mía de la misma manera que yo hacía con la suya, otro punto a su favor, también era buena conocedora de motos. Sonreí ladino por sus palabras y le di una calada fuerte al cigarro de la chica mientras me volvía a recostar de la pared.
 
- Soy un gran conocedor de estos lares. – Dije cruzándome de brazos y dejando el cigarro entre mis labios. Girlycard, ¿huh? Había escuchado que alguien con ese nombre había llegado a Francia pero no me esperaba que fuese tan espléndida mujer, más bien pensaba que fuese otra de las personas que llegan a este mundo creyéndose mucho por lo que no le di importancia, quién diría que me encontraría con ella y sería todo lo contrario a mis expectativas. – Noah, pero me conocen mejor como “El Diablo Azul”. – Me presenté de igual manera y agité mi cola lentamente para que la chica supiera el por qué de aquel apodo, riendo por ello también.
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Re: Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

Mensaje por Scarlett Van Hellsing el Jue Ago 08, 2013 12:54 am

La amplia sonrisa que tenían mis labios se había ensanchado cuando observé al chico al que ahora le estaba apuntando con una de mis vengadoras. Si momentos antes había dicho que Francia me estaba aburriendo, pues retiro mis palabras, porque ahora me encontraba frente a una de las mayores atracciones que podía encontrar en esta ciudad. Y como es de esperarse, tuvo la misma reacción que yo, y empezó a reírse, momento en el que aproveché para bajar el arma y devolverla a su funda. No podía negar que el chico me había parecido alguien interesante, y si se veía influenciado por el crimen como yo, pues mucho mejor. Me comentó que no habría esquivado esa bala si fuese una persona inocente, a lo que respondí con una sonrisa de maldad en los labios, una fachada mía tan común como decir que el agua no tiene sabor. Lo vi apoyarse en la pared, y sacando las llaves de mi motocicleta luego de apagarla, para guardármelas; di un par de pasos hacia él, al tiempo que encendía un cigarro. Lo seguí observando, por alguna razón, se me hacía familiar. Su vestimenta me recordaba mucho a Londres, el lugar donde cometí mis peores artimañas, y por sus rasgos, me traían recuerdos de Alemania. Alemania mía, que dejé atrás, y a la que no creía volver.

-Me halaga escuchar eso de la boca de un caballero.- comenté, con gracia, haciendo referencia a su anterior frase. En ese momento, me percaté de que él estaba observando mi motocicleta con interés, al igual que como observé yo la suya. Curioso, muy curioso.

Me comentó que era un conocedor de estos lares, y al tiempo que lo hacía, me arrebató el cigarro de los labios, y le dio una calada él, quedándoselo. Alcé una ceja, pero sin borrar la sonrisa de mi rostro. Comportamiento rebelde, algo que hacía que los chicos, para mí, fueran sumamente atractivos. No me molesté en quitarle el cigarro de los labios, todavía, sino que simplemente lo escuché presentarse; se llamaba Noah, y era conocido como El Diablo Azul. Y pude comprobar que le hacía honor a su apodo, al ver esa cola azulada que tenía el muchacho como complemento, al igual que mis dientes de acrílico y mis lentillas, ambas cosas que ahora estaba portando. Teníamos cosas en común con el muchacho. Por otro lado, su nombre me sonaba, aunque no estaba segura de donde. Noah, el Diablo Azul... Creo que en uno de los tantos bares donde iba a entretenerme, y dicho sea de paso, a buscar información del angelito, me habían hablado de él. Pero nadie sabía mucho; así como tampoco nadie sabía mucho de mí, pero mi nombre resonaba en boca de todos. Provocar eso en la gente era algo tan divertido, a lo que ya le había tomado costumbre.

-¿Y cómo debería tener yo el honor de llamarte?- pregunté, ahora sí, arrebatándole el cigarro de los labios, para darle una calada yo. -Por mi parte, llámame Scarlett, Girlycard, Girly, como se te plazca.- añadí, dejando el cigarro entre mis labios, volviendo a observar al chico. -Por cierto, si tan conocedor eres de este sitio, ¿qué haces para divertirte?- hice una pausa, y continué -Mis lugares favoritos están cerrados, seguro que a los muy idiotas los encontró la policía.- añadí, como al paso. Para mí, esto era cosa de todos los días. Pero al parecer, y me hace gracia el solo pensarlo, mi habitación del hotel no tendrá un solo ocupante esta noche.
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Re: Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

Mensaje por Noah Levine el Jue Ago 08, 2013 5:19 am

¿Quién diría que me encontraría con semejante persona en estos lares tan mugrosos? Reí al escuchar sus palabras para luego darle otra calada al cigarro que le había quitado, si bien ya me parecía extremadamente interesante el físico y las acciones de la chica no podía imaginar cuánto había aumentado mi nivel de interés al ver su reacción cuando me presenté, al parecer mi nombre había pasado varias veces de boca en boca hasta llegar a sus oídos, no es normal encontrarse con una recién llegada y que ya sepan o hayan escuchado tu nombre. Es un completo halago. La volví a mirar a los ojos, aquellos ojos carmesí me llenaban por completo, definitivamente que te fascine el color de la sangre va de la mano con ser un asesino y es algo de lo que no me arrepiento de nada, alcé el rostro sin dejar de verla, pero no era una mirada amenazadora, sino más bien una mirada de análisis, para ver con cautela cuáles serían las reacciones de la chica; solté el humo del cigarro hacia arriba y me lo volví a colocar entre los labios, para luego pasar a cruzarme de brazos nuevamente.
 
- ¿Se puede saber que hace tan dichosa dama por estos lares? – Pregunté con tono burlón, sinceramente no pensaba que esa noche podría encontrar un juguete con el que pudiera empezar a tener pensamientos no aptos para todo público, pero viendo a esta damisela frente a mí, era casi imposible contenerme. Aunque tenía afición por las mujeres de más volumen había algo en esta chica que hacía que mis dotes de depredador salieran a la luz, tal vez era el hecho de que fuese una criminal o tal vez era el hecho de que era completamente diferente a las jodidas tías que se la pasan por aquí, que más que putas son unas cualquieras sin dignidad, ¿quién sabe?
 
Me llamó la atención la manera en que decía “el honor” con su siguiente pregunta, pues no es que fuese un honor estar en mi presencia o siquiera mencionar mi mugroso nombre, pero era algo que me daba suma diversión, ¿dándome opciones para ver cómo la llamaría? Gracioso, muy gracioso. La llamaría como quisiera, en realidad me daba igual, por mucho que me interesara saber más de esta chica, primero tenía que ver si saciaría mis necesidades con ella y calmaría mis pensamientos para luego pensar en siquiera si la voy a volver a ver, o si le daré el honor de volverme a ver. Me eché a reír por mis pensamientos y le dirigí una sonrisa indicándole que no le prestara atención a aquella risa que sólo yo entendería, primero porque me daba pereza explicárselo y porque, yo siempre tan egocéntrico y arrogante, no era problema de ella lo que pasara por mi mente o no.
 
Alcé una ceja y sonreí ladino cuando me quitó el cigarro de los labios, soltando un poco del humo que había quedado en mi boca. – Puedes llamarme como quieras, Noah, Levi, incluso por mi apodo. Me da igual. – Comenté sin más y me separé un poco de la pared para quitarme la chaqueta, dejando ver una camisa negra ajustada cuello en “V” que marcaba mis músculos para luego tirarla con un poco de fuerza hacia mi motocicleta haciendo que callera encima del asiento un poco desordenada, desvié mi mirada de ello sin darle importancia a la caída de mi chaqueta y clavé mis orbes azules en los rojizos de la contraria, ensanchando mi sonrisa ladina y alzando nuevamente una ceja al escuchar su siguiente argumento. – Otra cosa que tenemos en común, ¿eh? – Le dije. – Justamente hoy también estaban cerrados o clausurados los lugares a los que algunas veces suelo ir. Aunque debo decir que me gusta más pasármela matando gente sin piedad alguna. – Concluí y sonreí afilado, cambiando el semblante de mis ojos al de un chico completamente sediento de sangre. – Por otra parte, hoy no es un día de masacres, estaba buscando otro tipo de diversión. – Añadí con claro doble sentido, ladeando levemente la cabeza y metiéndome las manos en el bolsillo, volviendo a dirigir mi mirada a la chica sin dejar de sonreír.
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Re: Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

Mensaje por Scarlett Van Hellsing el Vie Ago 09, 2013 6:31 pm

De todas las personas que podía encontrarme esta noche vagando por la ciudad, jamás pensé que la primera sería una persona que compartiera mi gusto/manía/profesión por los asesinatos a sueldo. De hecho, pensaba que terminaría yéndome a vagar por ahí, o mejor aún, terminaría engañando a un chico para pasar una noche conmigo, y al final lo terminaría asesinando. Pero al parecer mis pensamientos estaban errados, ya que este ejemplar que tenía frente a mis ojos mostraba todo lo contrario. Por supuesto que lo estaba analizando, tenía que conocer bien a mis presas antes de dar un paso en falso, o lo que fuere, y estaba más que segura de que me interesaba conocer al "Diablo Azul", y no precisamente conocerlo para solamente una amistad. Aunque ahora que lo estaba pensando, si quiero volver a esto del negocio, podría ser un buen aliado, además del angelito. Mmh, no es mala idea.

Simplemente respondí con una sonrisa a su primera pregunta; no es que yo sea precisamente una "dama", y de cualquier forma, lugares como este son mi vida, así que no veía que tenía de malo el que anduviera por este lugar. Además, ¿desde cuando puede llamarse "dama" a una lacra como yo? No pensé que iba a encontrar tan rápido alguien con quien divertirme de una manera que no debería de verse en el horario de protección al menor, pero quien sabe, tal vez la suerte estaba de mi lado en esta ocasión. Le dirigí una mirada, y me digné a responderle. -La "dama" pasó toda su vida en lugares como estos.- comenté, con una sonrisa. Estaba esperando el momento justo de que alguno de los dos preguntara adonde íbamos a desaparecer para terminar en una situación subida de tono. Desde hace mucho que no encontraba a alguien interesante, todos eran una manga de idiotas que se hacían los enamorados, y luego se iban con los corazones rotos y una patada en el trasero. O tal vez un balazo. Pero este chico parecía diferente, y me iba a asegurar de eso.

Sin embargo, no estaba totalmente segura de nada, y para ganarse un pase a ser algo más que un acostón, primero tenía que darme ese acostón. Sino, sería simplemente un idiota más que me encontraba por estas calles. Quise soltar una leve risa, pero la guardé para más tarde, pues lo escuché a él también reirse, para luego dedicarme una sonrisa, a la cual le respondí. Creo que los dos estamos pensando lo mismo, y en caso de que sea así, no sé porque todavía seguimos acá parados sin proceder a la acción.

En cuanto procedí a sacarle el cigarro de los labios, y darle una calada yo, me respondió como podía llamarlo: Por su apodo, por Noah, por Levi... Levi, mmh, me gusta. Además, suena muy confianzudo, debo ser la primera persona que osará llamarlo así tan pronto. Sonreí para mis adentros. Sería una especie de minidesafío para con el chico, porque no es que yo le tuviera miedo, precisamente. Estábamos en igualdad de condiciones, y sobre todo, él podía llamarme Girly. Cuando se quitó la chaqueta, arrojándola a su motocicleta, no pude menos que admirar su cuerpo, sí, otra vez. Conteniendo las ganas que sentía de relamerme los labios, o de ya sugerirle largarnos a mi habitación, pensé en si retirarme el saco o no. Ya saben, mi punto fuerte es todo de la cintura para abajo, más específicamente mi trasero, y precisamente mi sacón lo está cubriendo. Sin embargo, preferí todavía no hacerlo. Lo dejaría con la curiosidad hasta que él mismo tuviera que pedirme que me lo retirara.

-¿Matando gente, eh?- hablé, observándolo con un poco más de interés. Ni siquiera Jared era tan de matar así porque sí, a diferencia de mí. -A mi siempre me pareció aburrida una muerte rápida. Me gusta jugar con las víctimas. Interpreta la frase de la manera que prefieras.- comenté, riéndome de mis propias palabras. Esa frase, conmigo, se cumplía en todas las interpretaciones posibles. Y vi sus ojos, sedientos de sangre, igual que los míos. Al escuchar su última frase, cualquier otra chica se habría ruborizado. Sin embargo, yo alcé una ceja, y mis labios mostraron una sonrisa de interés. Me estaba dando lo que yo quería. -Qué interesante, al parecer ambos estábamos buscando lo mismo hoy.- comenté, abriendo levemente la boca, dejando que se vieran los colmillos de acrílico. No me llaman Girlycard por nada.

Di un par de pasos hacia él, hasta que quedamos prácticamente frente a frente, y agradezco a mis botas porque con estas, estábamos los dos a la misma altura. De un movimiento rápido, sujeté el cuello de su camisa con mi mano derecha (sí, la que tiene el guante con el simbolo), y lo atraje hacia mí, apegando nuestros rostros. La sonrisa no se había borrado de mis labios.

-¿Qué diversión me ofreces para esta noche, Levi?- pregunté, sin más. Era una clara indirecta, muy directa. Y si no se dignaba él a dar el primer paso, lo haría yo... Oh, sí.
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Re: Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

Mensaje por Noah Levine el Lun Ago 19, 2013 7:04 pm

Jamás había pensado o siquiera vuelto a considerar la posibilidad de volver a trabajar con alguien en conjunto, no desde aquel incidente, pero si era necesario sería capaz de ir realizar alguno que otro trabajo con la preciosa morena que tenía en frente. Si bien era algo que pensar a largo plazo, nunca está de más considerar opciones antes de cualquier situación. Continuaba analizándola y parecía que ella seguía haciendo lo mismo conmigo, como todo buen asesino que sabe lo que puede sucederle si se descuida, eso me gustaba. Calculadora, directa y sin rodeos. ¿Dónde podría encontrar algo mejor? Por lo menos no había encontrado casi nada que me llamara la atención desde que llegué a Francia, a pesar de que uno que otro suceso se había hecho presente lo suficiente como para no perderlo de vista. Empecé a mover mi cola levemente, como cualquier depredador al analizar su presa; no es que fuese una cola real, por supuesto que no. Pero gracias a unos cuantos amigos en Inglaterra había conseguido la habilidad de moverla como una real, como si fuera parte de mí. Fue la cosa más loca que hice jamás, una cirugía riesgosa y completamente fuera de lo que una persona podría considerar “normal”, pero ¿a mi qué? Esta cola era lo que me representaba como asesino y como persona.

Salí de mis pensamientos al escuchar la voz de la fémina que tenía en frente, respondiendo a mi primera pregunta anterior con una sonrisa, reí por lo bajo al escuchar el tono con el que decía la palabra “dama”, obviamente lo había mencionado fingiendo caballerosidad, yo soy todo lo que quieras menos un caballero, pero la mujer que respondía al apodo de “Girly” había ganado mi interés desde el principio y como consecuencia, parte de mi respeto que es bien difícil de ganar, más aún si eres una chica. La escuché atentamente y alcé una ceja cuando terminó aquella frase, ¿así que era una cosa que teníamos en común además de ser un par de criminales? Interesante. Muy interesante.

- No eres la única. Toda mi vida la pasé en el bajo mundo, disfrutando de las cosas que suceden por aquí. – Comenté de la misma manera que ella, con aquella sonrisa entre afilada y divertida que no daba a dudar ni una de mis palabras. Desde el principio me había parecido extrañamente familiar los rasgos y la manera de vestir de la morena, pero no lo mencionaría, esperaría a que preguntara algo que tuviese que ver. Desde que puse un pie en estos lares, había encontrado todo tipo de personas, pero en mi caso, mujeres. Completas putas sin perdón alguno, no es que yo lo tuviera, pero no valía la pena revolcarme con alguna de esas tías que estarían más sucias que una persona sin hogar. No es que no me gustara salir de putas, por supuesto que sí, pero no me había encontrado todavía con alguien con quien jugar. De que habían buenas presas las habían, ya algunas chicas se me habían hasta declarado y eso que llevo como mucho “socializando” unos tres meses, pero ¿alguien que me llamara la atención desde el principio? Pocas. Muy pocas.

Las palabras que soltaba la chica eran completamente divertidas, sí que me gustaba matar, era mi vicio y mi trabajo, supongo que uno tiene que amar lo que hace, ¿no? Reí por lo bajo nuevamente y alcé una ceja de nueva cuenta al escuchar su estilo de matanza, tortura, ¿huh? Espectacular. – No es divertida la caza si no acorralas a la presa, ¿no? – Contesté a sus comentarios, era simplemente espectacular que pudiese encontrar a alguien igual o más psicópata que yo, simplemente perfecto. Después de decirle mi propuesta escondida en unas palabras bastante interesantes, noté que la idea se le hacía igual de divertida que a mí, ¿ambos estábamos buscando lo mismo? ¿Entonces qué hacemos aquí parados todavía?

La miré a los ojos cuando volvió a hablar, ladeando levemente la cabeza y sin dejar de sonreír. Había optado por llamarme “Levi”, pocas personas osaban a llamarme así, aunque yo le había dicho que podía ser una de las maneras que podría nombrarme, pero no esperaba que me llamara por ese apodo tan peculiar, que sólo permito que pocos mencionen. Sonreí ladino cuando me agarró por el cuello de la camisa y le clavé mis orbes azulados en sus rojizos, colocándole las manos en la cintura. – Una que jamás has experimentado, preciosa. – Comenté con aquellas palabras y subí lentamente por su torso con el dedo índice de mi mano diestra hasta llegar a su mentón y tocándole un par de veces los labios con el mismo acerqué el rostro retirando el dedo, haciendo que nuestros labios se rozaran con cada movimiento. - ¿Tu casa o la mía?
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Re: Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

Mensaje por Scarlett Van Hellsing el Mar Ago 20, 2013 9:43 pm

Mantenía una sonrisa en mis labios, como siempre en mi porte, mientras observaba analíticamente al chico que estaba frente a mí. No sé cuantas veces en lo que llevábamos viéndonos lo había observado de pies a cabeza, como queriendo buscarle algún defecto físico, pero por dios que me estoy esforzando, y no encuentro ninguno. Parecía amoldado perfectamente como para que mis deseos se encendieran, como si lo hubieran puesto en mi camino a propósito. Lo que es mejor, era un asesino, un maldito jodido asesino. Si demostraba ser tan interesante como yo lo creía, capaz y hasta terminábamos trabajando juntos en un par de casos; aunque mi último compañero fue Jared, y siempre sería él, pero un par de misiones con este muchacho no tendrían nada de malo. Sobre todo si hay acción después de los trabajos, unos buenos tragos, y todo el asunto. Ambos éramos muy similares, directos y analíticos, ibamos al punto, como todo bien asesino debe ser, y la verdad, es que podríamos estarnos dando a muerte aquí, disparándonos el uno al otro, y tal vez fuera interesante, pero no gastaría las balas de mis vengadoras en vano. Y me estaba yendo de tema, así que era hora de ver que era lo que estaba buscando de mí este muchacho, y si ambos estábamos buscando lo mismo, pues no sé que hacíamos aquí, ya podríamos estar en mi cuarto emborrachándonos y teniendo revolcones hasta caer desmayados del cansancio. Oh, sí, yo era insaciable, y hasta ahora, solo unos pocos han sabido darme de tal manera que no quiera más.

Alcé ambas cejas cuando me dijo que él también, que toda su vida fue en el bajo mundo, viendo las cosas interesantes que sucedían en el mismo. Me sentí importante por unos momentos, todos los que he conocido en estos lúgubres lugares eran hombres. ¿Dónde rayos estaban las mujeres pelencieras y asesinas como yo? ¿Abajo de las piedras? Sin embargo, no añadí ningún comentario a su respuesta, sino que simplemente me paseé por enfrente de él, moviendo de vez en cuando la parte de atrás de mi saco, para enseñar, y no enseñar la parte trasera de mi minifalda. Muchos hombres caían con eso, caían y tenían que rogarme y suplicarme, hasta que conseguían arrancarme el saco. No tengo pechos, y me importa una reverenda mierda, porque sé que a muchos hombres les gusta atrás, no adelante. Relamí mis dientes con la lengua, dejando que se vieran los colmillos. Sí, maldita asesina que tiene fama de vampiresa, y un asesino con una cola artificial incorporada. Eso suma puntos a mi teoría de que todos los asesinos estamos mal de la cabeza.

Cuando mencionó que la cosa no servía de nada si no acorralabas a la presa, se me ocurrió algo divertido. Si él es como dice ser, también se reirá. Saqué una de mis pistolas, manteniéndola en la mano, y me acerqué levemente a él, quién ya se había quitado la chaqueta, y gracias a Dios, porque eso me ayudaba. -Jugar con la muerte puede ser entretenido.- susurré, sin más, y colocando la punta de la pistola bajo su mentón, usé la otra mano para bajar por su pecho y abdomen, primero por encima, y luego por debajo de la ropa. -Hacerlos gritar, que te pidan detenerte, que pidan que pares... Cortar por aquí, cortar por allá, un disparo aquí, un disparo allá...- alejé la pistola de su mentón, rocé mi mano con el borde de su pantalón, y lanzé un tiro al aire, para luego reírme, devolverla a su lugar, y darme la vuelta, caminando un par de pasos dándole la espalda. -Nada como hacerlos sufrir, al punto de que te pidan piedad... y ser tan desgraciado para jamás tenerla.- y me reí. Si, me reí, porque yo podía tener todo, menos piedad. Era algo que me caracterizaba, y algo que me encantaba.

Sin embargo, estaba seguro de que él se dignaría a decirme algo más. Pero tendría que hacer algo yo primero. Luego de un par de segundos, esta vez sin arma en las manos, me acerqué a él, y lo jalé de su remera, para unir nuestros rostros. Se sorprendió de que lo llamara Levi, tuvo un leve cambio en sus facciones, y sonreí, confiada, porque todo salió como yo pensaba. Y mierda, se puso cachonda la cosa. Sus manos fueron a mi cintura, y de ahí, subieron por todo mi cuerpo, hasta regresar a mi mentón. Y nuestros labios empezaron a rozarse, pequeños besos, para mí tan corrientes y normales, que para otros eran un logro. ¿Su casa o la mía? Bueno, yo no tengo precisamente casa aquí... ¿Me echarían si me escuchaban tener relaciones con un tipo a las cuatro de la mañana? Puff, mejor, tal vez así conseguiría un mejor lugar donde estar.

-Depende que prefieras... ¿Tu cama, o una cama matrimonial de hotel?- reí, y giré la vista hacia mi motocicleta, y luego a la suya. Una carrera no estaría nada mal. -Lo dejo a tu elección... ¿Dónde prefieres estar teniendo relaciones sexuales?- pregunté, como quien pregunta la hora. Algo típico, y lo sabía. Y él también lo sabía.
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Re: Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

Mensaje por Noah Levine el Vie Ago 23, 2013 6:50 pm

 Las miradas seguían, las sonrisas continuaban y los análisis estaban a flor de piel, ambos estábamos concentrados en ver si la presa que teníamos frente a nosotros valía la pena o eran simples palabras sin sentido alguno, mi mirada se pasaba de sus ojos a sus hombros y de sus hombros a todo lo demás, sintiendo leve curiosidad por lo que podría ocultar ese saco de color blancuzco como la luna que iluminaba tenuemente las calles donde nos encontrábamos ahora. Se podría decir que hoy era una de las noches que tanto había esperado durante mi estadía aquí en Francia, una noche alocada, donde dos personas que no le temen a nada empiezan a divertirse a su manera. Qué lindo. La seguí con la mirada mientras se paseaba frente a mí, notando como movía aquel saco que me había llamado la atención desde el principio, ¿qué escondía? Era una pregunta estúpida y más que obvio lo que quería ocasionar en mí. Sonreí burlesco y ladino, una mezcla bastante interesante, mirando la parte de atrás de su minifalda negra, o lo que podía llegar a ver con tanto cerrar y abrir, notando un detalle bastante interesante, algo que a muchos hombres volvía locos, pero algo que me gustaba aún más, el hecho de que ella sabía que era algo que a muchos hombres les encantaba.
 
Noté como se relamía los dientes y los labios, esos colmillos eran definitivamente un fetiche y una muy buena arma de seducción, al menos para mí. Una linda vampiresa y un demonio, qué combinación. Alcé una ceja al ver como sacaba una de sus pistolas, pero sin dejar de sonreír, acomodé mi posición, metiendo una de las manos levemente en el bolsillo del pantalón y sosteniendo con la otra el cigarro que mantenía entre mis labios, las palabras que decía era como música para mis oídos, lo que más disfrutaba de mi trabajo eran los gritos de súplica y la desesperación de la gente por sobrevivir, sabiendo que en las manos de un demonio es imposible que sobrevivan. Casi al segundo que colocaba la punta de su pistola debajo de mi mentón, le coloqué una de mis dagas a raíz de su cuello, mirándola a los ojos intensamente y echándome a reír por lo bajo ante aquello, qué interesante reacción, cualquiera se hubiese meado del miedo en ese momento.
 
- Un golpe aquí, un golpe allá, sangre por aquí, sangre por allá… - Continué su acotación mientras le quitaba la daga del cuello y la observaba alejarse, todo sin dejar de reírme por lo bajo hasta que la escuché carcajearse, era algo que me daba suma diversión, empecé a reírme más alto de igual manera, guardando la daga en su funda que se encontraba en mi pierna. – Y ser demasiado psicópata como para reírte en sus caras antes de matarlos. – Añadí, claramente ambos estábamos completamente locos.
 
Luego de mis interesantes palabras, noté como volvía a agarrarme por el cuello de la camisa y acercaba su rostro hasta el punto que casi no habían milímetros que nos separaran, me relamí los labios y sonreí mostrándole mis blancos dientes que, a diferencia de ella, no tenían aquellos colmillos tan sensuales. La escuché atentamente y alcé una ceja con diversión, suma diversión, riendo por lo bajo nuevamente al escuchar sus palabras. ¿Una cama de hotel? Interesante, al parecer todavía no tenía con quién quedarse, se cruzó una idea, una muy loca idea, por mi mente pero después se la plantearía, tenía que ver primero si el producto era de calidad. Yo mismo me entendía.
 
- Prefiero estar teniendo relaciones sexuales en cualquier sitio que tenga cama, preciosa. O en cualquier lugar que se pueda. – Comenté con una sonrisa autosuficiente y ladina, como quién no quiere la cosa y mostrando mi claro egocentrismo y arrogancia. – Pero para ti, preciosa, preferiría mi casa. No quiero tener que lidiar con la gente del hotel… - Hice una pausa y acerqué mis labios a su oreja mordiéndole el lóbulo de la misma antes de volver a hablar. - …De tanto hacerte gritar de placer. – Concluí y me eché a reír al final, alejándome levemente y colocándole las manos nuevamente en las caderas para pegarla más a mí, haciendo presión en la parte baja de su espalda.
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Re: Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

Mensaje por Scarlett Van Hellsing el Jue Sep 05, 2013 8:11 pm

Las cosas se estaban desarrollando de una manera interesante, y por mi parte, a mi solo dos cosas me tenían emocionada, y la principal de ellas, era el hecho de que, a diferencia de mi pensamiento de terminar yo sola con una botella de whisky escocés, si había encontrado presa para esta noche, y mejor aún, a un asesino con cuerpo escultural, que hacía que la saliva empezara a caer ante mis labios, como vil hombre cuando ve a Megan Fox frente a sus ojos. Y lo que es mejor, ambos sabíamos perfectamente lo que el otro estaba buscando, y ambos estábamos dispuestos a cumplir los deseos del otro, dado que necesitábamos lo mismo. Nuestras miradas golpeaban entre si, de nuestros labios salían indirectas que en realidad eran directas, conteniéndonos de decirle al otro "tengamos sexo", por alguna razón extraña que no llegaba a comprender, porque por lo menos en mi, el pudor no era algo frecuente. Es más, era extraño que no me hubiera atrevido ya a meter la mano bajo sus pantalones. Pero de una forma u otra, quería un acostón con el diablillo azulado que tenía frente a mis ojos. Era una oportunidad única, y no pensaba perdérmela por ningún motivo que se me pudiese presentar, sería algo estúpido de mi parte.

Las cosas se habían puesto más emocionantes aún cuando tuve el valor de sacar la pistola, y apaegarme a él, poniendo la misma bajo su mentón, al tiempo que él colocó una daga en mi cuello. Excelente, buenos reflejos, me recordó mucho a Jared con ese movimiento, sobre todo al colocarla en el cuello, pero no iba a hacer comparación entre Levi y el ángel. Sería idiota. Fueron tan fuertes nuestras insinuaciones, que ya ni siquiera parecían insinuaciones. Ese corte aquí, corte acá era igual a beso aquí, beso allá, peor aún si tomamos en cuenta que había fuertes armas de por medio, como lo son una colt y unas buenas dagas, si se saben utilizar. Tan lejos había llevado mi manía por las armas, que siempre cargaba una conmigo. Apenas retiré la pistola de su mentón para lanzar el tiro al cielo, él retiró la daga de mi cuello, y me alejé de él, con estudiado paso elegante. Sus comentarios irónicos continuaron, diciéndome que, además de ser un desgraciado, había que ser demasiado psicópata como para reírte de ellos mientras los estabas matando. Con una sonrisa algo sádica, demostré mi punto a favor de su comentario. Este chico, definitivamente, sabe de lo que habla.

Y si, demonios, ahora nuestros rostros estaban tan estúpidamente cerca, que hasta nuestras respiraciones se chocaban como si se tratase de dos corrientes de viento. Era una posición complicada, tomando en cuenta que seguíamos contra la pared, pero medio echados hacia atrás, por lo que, de un mal movimiento, podíamos terminar en el suelo, y no es que me queje del asunto. Creo que él tampoco planeaba quejarse, porque según sus propias palabras, para él, todo lugar era apto para tener relaciones sexuales, tanto si era una cama, como si no. Y ahora que lo estoy pensando, ¿por qué no en un jacuzzi gigante? Y si incluye los chorros de agua masajeadores, mejor aún. En mi hotel hay uno, sin contar el de la respectiva habitación, pero me parece que se reserva con anticipación. Sin embargo, podía arreglarse sin problemas con la recepcionista del lugarete. Calculando la hora, no debían ser más de la una de la mañana, por lo cual, el tiempo estaba corriendo velozmente en nuestros relojes. ¿Por qué todavía seguimos aquí parados?

-¿En serio estás tan seguro de que vas a lograr hacerme gritar?- sonreí sobradora, y apegué levemente mis labios a los suyos, solo por medio segundo, para volver a verlo y alzar ambas cejas. -¿Y quién te asegura que no seré yo la que te haga gritar?- y me alejé levemente de él, mirando hacia nuestras motocicletas. -Tu casa, entonces... más vale que sea tan divertido como lo prometes.- susurré, y me alejé de él, finalmente, para acercarme a mi motocicleta, sentarme en ella y encenderla. Al lograrlo, volteé a ver a Levi, alzando ambas cejas. -¿Qué esperas? ¿La carroza?- reí, y le hice un gesto, moviendo la cabeza, para indicarle que se apresurara. Ya veríamos que tan linda es la casa del diablillo.
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Re: Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

Mensaje por Noah Levine el Miér Sep 11, 2013 9:07 pm

Seguía pegándola contra mí, haciendo presión en la parte baja de su espalda y sonriendo ladino mientras nuestros rostros estaban pegados, mi mano se deslizó suavemente por su cadera cuando la chica se separó de mi diciendo unas palabras bastante interesantes y sentándose en su moto, la encendió. Yo me mantuve por unos momentos en la pared, metiéndome las manos en los bolsillos y desviando la mirada levemente de la pelinegra, al cielo. Todo sin dejar de sonreír. Comencé a caminar hasta mi motocicleta y me coloqué la chaqueta de vuelta junto con mi casco negro, me monté en mi caballo de acero y encendiéndola, hice rugir el motor un par de veces. Me levanté el vidriecillo del casco para voltear a ver a la dueña de esos dientes de vampiresa y contestarle ante sus anteriores palabras, con una sonrisa burlona en el rostro y un aire de arrogancia y egocentrismo bastante afinados.
 
— Yo te lo aseguro, la que querrá suplicar por más, serás tú, preciosa. — Dije de la misma manera que ella me había dicho esas palabras luego de ese beso inocente que escondía muchas cosas extremistas y apuesto, una gama de deseo bastante grande. — No espero nada, aunque si hablas de carroza, seguro te gustará cuando veas la mía —. Añadí dándole otro rugido al motor y ensanchando mi sonrisa. — Veamos si eres capaz de alcanzarme —. Concluí sin más, empezando a andar y escuchando como rechinaban las ruedas de mi motocicleta al echar a andar a una gran velocidad, justo antes de avanzar, me había bajado el vidriecillo y había acelerado bastante el motor, aunque no como otras veces, que lograba los 250 km/h en un par de minutos, esta vez quería ver qué tan rápida era su motocicleta y ver de qué tanto alardeaba, aunque debía admitir que cuando compré esta belleza, había considerado varias opciones y entre ellas estaba la motocicleta de la que era dueña esa sensual vampiresa que ahora me seguía a casa.
 
Iba a aproximadamente unos 195 km/h y miraba por el espejo retrovisor un par de veces visualizando la distancia entre nosotros, no la iba a dejar ganar, pero tampoco quería perder. Me coloqué a su lado desacelerando un poco el paso para decirle algo que estaba seguro que le gustaría escuchar. Hoy no me había traído mi estuche rojo en donde cargo todas mis armas por lo que sólo tenía encima mis dagas y una de mis magnum. La miré con diversión antes de hablar a pesar de que ella no podía percibirlo porque el casco me tapaba el rostro, sin embargo no le di absoluta importancia.
 
— ¿Qué te parece si apostamos? El que llegue a la zona adinerada de la ciudad primero, puede hacerle al otro lo que quiera. Arrastré las últimas palabras para que se entendiera el claro doble sentido con el que lo estaba diciendo y mis claras segundas intenciones con ella, si yo ganaba, cosa que no esperaba que fuese difícil, tenía unas cuántas cosas que quería hacerle, entre ellas, darle uno de los mejores placeres que habrá disfrutado en su vida. Me alejé de ella acelerando el paso nuevamente y llegando a los 200 km/h esta vez, sin mirar atrás. Al menos debía de saber dónde quedaba la zona adinerada de la ciudad y mi casa, era una de las más prestigiosas de ese lugar.
 
Lastimosamente para mí, habían algunas cosas que quería quitarle a la casa desde que me mudé, pero todavía tenía ese maldito gusto femenino en alguna parte gracias a mi madre, era una de nuestras casas de verano después de todo. Yo lo que hice fue cambiar el nombre de quién estaba la casa, tomar las llaves y mudarme. No me importaba el costo de los arreglos para quitarle todo lo “bonito” a ese lugar, pero sí que era demasiado anticuado. Bueno, ya me estaba yendo de tema. Empecé a zigzaguear a propósito frente a Girly para indicarle que me parecía que iba muy lento, que podía ganarle en cualquier momento, además me parecía sumamente divertido este jueguito entre los dos porque después de todo, ganara quién ganara, esta noche los gritos de placer en mi casa, estarían bien presentes.
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Re: Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

Mensaje por Scarlett Van Hellsing el Vie Oct 04, 2013 9:31 pm

Parecía que entre los dos manteníamos una extraña competición, entre quien era el más atrevido de los dos, y aunque no estábamos haciendo nada todavía, ya sabíamos a donde estaba conduciendo la situación. Lo había tenido arrinconado contra la pared, pero de repente, decidí que era demasiado rápido. Teníamos un destino, y era su casa. Así que dejándolo contra la pared, me aproximé de nuevo a mi transporte, dispuesta a encenderlo y salir disparada hacia allá. Apenas lo hice, lo apuré levemente con unas pequeñas palabras. Solo quería ver que tanto podía hacer este pequeño chico de cabellos azulados. Una vez subida a mi motocicleta, él esperó unos momentos, e hizo lo mismo con la suya propia. Me veía venir lo que pasaría a partir de ahora: Una carrera a través de las calles para ver quien llegaba primero hasta la zona adinerada de la ciudad, donde seguramente estaría viviendo el diablillo. Las frases que soltó segundos después confirmaron mis sospechas. Y sobre todo, me convenció de que su tesoro, el cual estaba frente a mis ojos y, a decir verdad, me encantaría tener para mí, no era su único transporte, a diferencia de mí, que solo podía confiar en mi pequeña Harley para moverme. Saber algo de mecánica tenía sus ventajas en esos casos.

-Pues bien, querido, estoy impaciente por ver de lo que eres capaz.- le sonreí, coqueta, para luego hacer arrancar la motocicleta, pero sin aún salir disparada. -Ya veremos si tú serás capaz de pisarme los talones.- y una vez que esas palabras fueron mencionadas, los dos salimos disparados, casi al mismo tiempo.

La velocidad que estabamos manteniendo ambos era sorprendente, tanto así, que si alguien se metiera en nuestro camino, estaría por demás muerto. Íbamos casi a 200 km por hora, y más allá de eso, ibamos a la par, cosa que no dejaba de sorprenderme. Lo que era aún peor, al menos, él si usaba casco; pero yo iba sin ninguna protección, dejando que mis cabellos volaran contra el viento creado por la fuerza del motor y la velocidad. Si yo llegaba a cometer un error, saldría volando por los aires, y era más que seguro que terminaría muerta. Sin embargo, en algún punto me descuidé, porque apenas volví a ver al chico, estaba un poco por delante de mí. Mis cejas se alzaron. Contrariada, me dispuse a acelerar para alcanzarlo, pero no me dio tiempo, pues él desaceleró a propósito, hasta que terminamos los dos en la misma altura. Nos observamos, entre muchas comillas, pues su casco estaba cubriendo su cabeza, y solo llegaba a ver sus ojos. Pero más allá de eso, sabía que estaba sonriendo. Después de todo, siempre está sonriendo. Me propuso un trato. El que llegue a la zona adinerada de la ciudad primero, puede hacerle al otro lo que quiera. Solté una carcajada tan diabólica que debía haberse escuchado por toda la ciudad. A estas alturas de la noche, de verdad pensaba que yo era un monstruo.

-Te has metido en terreno peligroso, Levi.- fue lo único que susurré, en respuesta a su comentario, y apenas él salió disparado, lo seguí, llegando a los 200 km. Si no es que a más. Por un segundo me planteé dejarlo ganar, para conocer las estrategias sexuales del diablillo, pero no, mi orgullo era demasiado grande. No me permitiría perder frente a él.

Empezó a zigzaguear a propósito frente a mí, cosa que me hizo sonreír. Sacando una especie de as bajo la manga, aceleré aún más, y pasé rozando a su lado mientras él se movía, pasándolo. Le dediqué una sonrisa, sumado a una carcajada, y aceleré, dejándolo atrás. Fue una maniobra peligrosa, unos cinco centímetros más cerca, y los dos habríamos volado por los aires. Y yo estaría muerta. En fin, no estábamos a más de 15 cuadras de distancia ya. Finalmente, con orgullo, atravesé a toda velocidad el umbral de la zona de casas más cara de la ciudad. Estaba totalmente segura que alguna de estas mansiones tenía que ser propiedad del azulado diablillo al que iba a ligarme esta noche. Di un giro de 180 grados, sólo para voltearme, y esperar a que el chico llegara, con una sonrisa autosuficiente. No pasarían ni dos segundos, y aparecería. Pero había que dejar algo claro: En esta partida, la victoria había sido mía.
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Re: Hielo en la sangre [Privado/Noah Levine] [+18]

Mensaje por Tema Cerrado el Miér Dic 04, 2013 11:22 pm

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