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¿Otra vez tu...? [Priv.]

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¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Kenshi Koizumi el Vie Ago 02, 2013 8:52 pm

El día había comenzado como comienzan casi siempre: me había despertado pronto, a las seis de la mañana y ahora, tras prepararme un café, estaba sentado enfrente de la mesa de mi salón, degustando y saboreando el delicioso café que había preparado.

Aquella mañana tenía la menta en blanco, a diferencia de otras veces. La noche pasada no había dormido bastante bien por culpa de los malditos recuerdos: era de esos días en los que los recuerdos invadían mi mente y acababa golpeando a todo lo que encontraba a mi paso. En ese mismo momento abrí mis ojos y dirigí la mirada hacía la puerta de mi habitación, que estaba rota: ese fue uno de mis objetivos de mi perdida de control. Ahora tenía que añadir algo mas a mi lista de futuras reparaciones.

Suspire y terminé mi café. Luego, cogí todo lo necesario y fui directo a mi nuevo instituto, a un paso lento, ya que había salido con la suficiente antelación como para permitirme ir a un ritmo lento. Aún que, la verdad, tampoco es que tuviera especialmente ganas de acudir al instituto, pero, por desgracia, era una obligación para mi y, bueno, de una forma u otra, tampoco quería escuchar broncas de mis tíos por que haya faltado al instituto.

A diferencia de otras veces, ésta vez llevaba mi mochila y, ademas, una bolsa de deporte donde metí ropa cómoda. Hace varios días intente acceder a la azotea del instituto, pero la puerta estaba cerrada con candado. Eso, realmente, no era un impedimento para mi, pero pensé que poca gente accedía a la azotea por el simple hecho de estar rezada, por lo que era el sitio perfecto donde podría practicar varios movimientos de Breakdance sin ningún tipo de molestia y, encima, al aire libre. Me encantaba.

Había pedido amablemente las llaves de la azotea, sin ningún tipo de escusa o argumento que diera fuerza a mi petición. Tan solo, la pedí y poco mas. Como supuse, se negaron en rotundo a mi petición y solo hicieron mas que advertirme que no subiera a la azotea para nada: fue en ese mismo momento, cuando decidí pasar al plan B.

Durante mi pequeña infancia, por llamarla así, aprendí varios trucos para ganarme la vida y, bueno, las compañías que hice en mi zona me enseñaron varias formas de forzar con una cerradura. Aún conservaba unas cuantas ganzúas que conseguí agenciarme de mi "maestro" y que pensaba utilizar para abrir la cerradura. Solo esperaba no haber perdido practica.

Una vez llegue al instituto, espere paciente al inicio de las clases y, cuando estas empezaron, se me pasaron más rápido de lo que yo creía. Mi actitud en clase fue la misma que estaba teniendo hasta el momento: callado, serio, cogiendo apuntes y participando en clase cuando tenía alguna duda o el profesor lanzaba una pregunta al aire. De momento, creía estar pasando de incógnito, excepto por el pequeño asunto de llamar gilipollas a una "compañera" de clase.

Cuando el timbre de la clase final sonó, tarde en recoger mis cosas, a diferencia de mis compañeros que lo hicieron casi a la velocidad de la luz: sin duda, estaban ansiosos por salir de aquellas cuatro paredes llenas de mesas y sillas. Sin ningún tipo de prisa, recogí mis cosas y las metí en la mochila, para luego coger ésta y la bolsa de deporte.

Al salir de clase, unos compañeros de clase se quedaron hablando en el pasillo. Eran, por así decirlo, los matones. Me miraron y empezaron a reírse, sin saber muy bien el por qué de esto: los ignore y seguí andando rumbo a la azotea y, entonces, uno de ellos se choco conmigo y me llamo "pardillo". Los otros dos, le siguieron y se perdieron por las escaleras del fondo, rumbo a sus casas, o al menos, eso creía yo. En otro caso, posiblemente les hubiera estampado la cabeza contra la pared, pero hoy, necesitaba desahogarme bailando.

El pasillo estaba vacío totalmente, cosa que me gustaba. Si no fuera por el sonido de mis pasos, todo sería un silencio reconfortable, con el leve piar de los pájaros. Al cabo de unos segundos andando, llegue a la escalera que daba a la azotea y, percatándome de que no hubiera nadie, las subí hasta llegar a la puerta. El tramo estaba mal iluminado, por lo que también fui precavido y lleve una pequeña linterna de mano, que ilumine y introduje en mi boca, sujetándola, para iluminarme.

Allí estaba, el candado que me impedía el paso de momento. Saque las ganzúas, la lleve de tensión y las deje en una de las escaleras, para crujirme los dedos. Una vez hecho esto, las cogí y con cuidado, introduje la llave de tensión en la parte baja de la cerradura y, luego, una de las ganzúas. Con cuidado, empece a sentir los pernos de la cerradura y, poco a poco, mientras hacía varios movimientos de muñeca, conseguir escuchar como, finalmente, el candado cedía y se abría. Retire todo de la cerradura, guarde las herramientas en un paño y, entonces, abrí la puerta para sentir el frío aire fresco de la azotea. Respire hondo, cogí el candado y fui directo a la azotea.

Estaba solo, como supuse. Erre los ojos durante unos segundos y deje que el aire fresco entrara en mis pulmones, llenándolos. Así estuve uno o dos minutos y, luego deje mis cosas en un lado de la azotea. Abrí con cuidado la bolsa de deporte y me puse ropa cómoda para poder bailar: unos pantalones negros cortos y una camiseta de manga corta roja. Así mismo, me coloque dos rodilleras, una codera en el codo derecho y dos muñequeras. Me coloque el MP3 de forma que no pudiera salir volando y luego, lleve mis auriculares a cada una de mis orejas. Luego, encendí el MP3.

-Dancing Shadows -murmure, al escuchar el principio de la canción, adivinando el nombre.

Realmente me sabía todas las canciones que reinaban en mi reproductor de música, que, la verdad, eran bastante pocas, pero las suficientes para pasarme horas bailando sin parar. Gracias a mi prima, un hacha de las tecnologías, consiguió descargarme mas músicas y ponerla en mi MP3. Si no fuera por ella, no sabría meter ni una sola canción.

La música sonaba en mis oídos y el ritmo poco a poco invadía mi cuerpo. Al principio solo hacía pequeños movimientos, no terminaba ni el mas básico de todos, el toprock. Cuando poco a poco fui cogiendo el ritmo, cuando fui distinguí los beats de la canción, fue cuando realmente me lance a bailar: empece con unos simples toprock, luego baje al suelo para hacer un footwork, un freeze, y empezar con unos cuantos flare: aquella sensación de que mis piernas no tocasen el suelo y estuvieran casi como volando, era algo mas que relajador para mi, me hacía sentirme alejado de todo y de todos. Después de eso, hice un air chair, que dependiendo de cuando lo hacía, aguantaba mas o menos: en este caso, aguante unos dos segundos, dando gracias. Al caer, hice otro footwork y me levante. Hice un windmill que aprendí a hacer hace unos meses y, hasta acabar la canción, varios movimientos mas, para luego intentar hacer un 1990 spin, que se me estaba resistiendo desde hace varios días. Sorprendentemente, lo conseguí.

Una nueva canción sonó en mi MP3 y empece a bailarla variando los movimientos, todos los que había aprendido por mi cuenta o bien, gracias a esos chicos del metro que me empezaron a enseñar este maravilloso mundo. Todo estaba saliendo a pedir de boca: tranquilidad, aire fresco, música y breakdance para despejarme de todos mis pensamientos.

¿Qué mas podía pedir?
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Annie Leonhardt el Sáb Ago 03, 2013 6:15 pm

...........
¡Aquel instituto era una jodida puta mierda! Era cierto que no se diferenciaba en general demasiado de mi antiguo instituto, al que iba cuando vivía aún en Brașov,en tamaño y demás pero allí al menos la gente hablaba su idioma, tenía sus costumbres y conocía mil sitios y contactos para moverse por ellos. O mínimo para enterarse de algún evento divertido sin tener que andar ojeando el móvil, que con lo vaga que era hasta estar tumbada mirando la pantalla ya me cansaba...
En Sweet Amoris no solo había gente que hablaba francés con acentos de muchas zonas francesas que le complicaban la tarea de entender bien sino también mucho extranjero y entre idiomas que no comprendía y francés mezclado con ellos o con sus putos acentos. Annie estaba de mala leche con solo salir de su casa cinco minutos.De todas formas era un día más y tenía que ir a clases. Eso le disgustaba sobremanera, total siempre pasaba todos los exámenes, ella se lo tomaba todo a la ligera...nunca había suspendido y hasta ahora no había nada que no entendiese. Podría abrir un jodido libro y aprender más cosas allí que estando postrada horas delante de un profesor calvo y monótono.En realidad se concentraba más en la graciosa calvicie que en su aburrida clase.

El timbre suena anunciando el fin de clases y como de costumbre todos salen disparatados de aquí para allí. Ugh, putos cerdos...¿por qué demonios no se lo toman con calma? ¡podría jurar que todos salían corriendo cual animales de zoológico!, era un desastre. Y por eso me limito a quedarme sentada como una idiota allí, esperando a que salgan todos de una maldita vez para que tenga el pase libre sin recibir codazos, empujones y pisoteadas...porque tenía un humor maldito hoy y si alguien me daba, juro que le partiría la cara.
Aunque realmente lo que más la encorajaba era no poder conseguir la  llave de la azotea.Hacía días que deseaba con ansías poder subir allí arriba; y no conocer a nadie,y tener la desgracia de ser la novata era bastante deprimente.No es que extrañase a sus amigos, no, claro, si tienes simples "contactos", ¿para qué quieres de eso?.Después de todo los malditos delegadillos de pacotillas se negarían en rotundo en darme la llave.
Cuando por fin había abandonado la clase en la cual estaba sentada esperando a que todos salgan, caminé hasta el largo pasillo a pasos lentos y suaves....no quería volver a casa aún sorteaba mis opciones, podría salirme del instituto e ir a algún otro lugar pero entonces recordé lo odiosa que es la ciudad y el solo hecho de imaginarme que subo al metro para regresar a casa me torturaba.Esta vez estaba decidida a ir a probar suerte en la azotea, en mi suerte podría encontrarla abierta.Después de todo no perdía nada intentándolo.
Cuando estaba a punto se subir escaleras y CREÍA que nadie más estaría cerca advertí que un chico que supuse entonces que era uno o dos cursos mayor que yo,que estaba semi recostado sobre la pared como el mayor imbécil del mundo  No dejaba de mirarme el culo. Mi rostro que estaba liso y sin ningún indicio de desagrado hasta entonces empezó a deformarse de la rabia : —  ¡Eh tú! ¿que carajos miras?, ¡puto cerdo pervertido!— y enseguida apresuré mis pasos escaleras arriba,sin antes dedicarle una mirada de furia, deseando saltear esos agotadores escalones y llegar de una vez a la puerta de mi destino. El tramo estaba excesivamente oscuro y casi era imposible ver nada ¿ como era posible que un instituto de supuesto prestigio no tenga al menos un FOCO de bajo presupuesto por estos andares?, alguien podría tropezar o perder el equilibrio y hacerse mierda,maldición.Pero me di cuenta de que aún no habían prendido las luces y estar buscando ahora las estúpidas perillas de luz sería una pérdida de tiempo.
Como había corrido tanto mi respiración se agitó lo suficiente como sentirme muy agotada cuando había llegando por fin a la grandiosa, ilustrusíma y genial puerta que daba paso a la azotea; bueno al menos para mí pasaba de ser una puerta común y corriente...era la puerta más deseaba de todas, al que nadie podía atravesar así porque sí. Abrirla era como entrar al paraíso perdido...¡woah! casi estaba delirando con estos pensamientos.Para mi lo prohibido era simplemente delicioso.
Miré con asombro entonces cuando advertí que el candado había  desaparecido y la puerta se encontraba semi abierta. ¿Qué?. ¿Sería posible que alguien la haya dejado abierta? o que la hayan abierto, más bien...La puerta daba paso a una claridad en toda aquella inmensa oscuridad, así que la abrí un poco más para clarear el pasillo. Era mi día de suerte, me decía.
Pero bueno no todo puede salir como en realidad lo deseamos.Cuando crucé el umbral de la puerta una suave brisa golpeo mi rostro,era una brisa fresca y sensacional que hacía bailar mis rubios cabellos. La azotea era enorme, y se podía ver medía ciudad desde allí,  sentía un nudo en el estómago.

Pero  había alguien más ahí. Se trataba de un chico,vestía una pantalones cortos y una camisa de color rojo.Llevaba también rodilleras y coderas, y como, un un mp3 que al instante suponía que estaba encendida.Tenía el aspecto total de un deportista nato. Verlo fue ahí fue todo un espetáculo. Hacía movimientos impresionantes con una facilidad y control  increíble, era un deleite para los ojos y a pesar de que desarrollaba movimientos realmente peligrosos él parecía como si la gravedad no le fuese nada. Como si esta ley no lo afectaba ni en lo más mínimo. Lo seguí observando pero este no parecía siquiera notar mi presencia.¿De donde había salido ese chico?, me llamaba mucho la atención...¡pero a quien no!, bailando de esa manera con total habilidad y control. Entonces un foquito se encendió en mi mente: break dance.Sí, estaba haciendo puros movimientos del break dance. Aquella   una danza urbana que forma parte de la cultura Hip-Hop. Simplemente impresionante, y eso que para quedarme impresionada ante ante algo era realmente difícil.

Me acerqué lentamente más aquel aquel joven de estilizado cuerpo y entonces abrí los ojos como platos.
— ¿Ce dracu ...? — murmuré en rumano frunciendo el ceño. ERA NADA MÁS Y NADA MENOS QUE EL CHICO CON EL QUE ME CHOQUÉ Y BESÉ EL OTRO DÍA.
—Oh, genial...parece que el becadito resultó ser más interesante de lo que creí— dije aplaudiendo pero con una expresión sarcástica en el rostro.Empezaba a creer que el destino nos forzaba a encontrarnos una vez más.

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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Kenshi Koizumi el Sáb Ago 03, 2013 10:24 pm

No podía explicar con total claridad lo que sentía cuando la música empezaba a sonar en mis odios, como los beats hacían que mi corazón latiese al mismo ritmo, como mis pasos se fundían con cada uno de ellos, como si la música y yo fuéramos uno. Esto era uno de los pocos placeres de los que podía disfrutar...

Supuse que la azotea era un buen lugar donde podría practicar: lo que mas me llamó la atención, a parte de ser una zona al aire libre y bastante espaciosa, era que estaba cerrada a los alumnos por un simple candado que, una vez delante de él, lo force. De momento, no había cerradura que se me resistiera, mucho menos un simple y sencillo candado.

Tras forzarlo, con bastante facilidad, me maraville, de una forma u otra, del amplio espacio de la azotea y de la brisa de aire fresco de la cuál pudieron disfrutar mis pulmones. Dejé la puerta semi-abierta, me cambie de ropa por una mas cómoda, me coloque protección en uno de mis codos y en mis rodillas, luego unas muñequeras y, tras ponerme los auriculares y sujetar mi MP3 para que no saliera volando, empece a bailar.

Aquello era, simplemente, libertad. En el momento que sonó la música, todo a mi alrededor parecía que estaba desapareciendo, hasta quedarme yo solo un trozo de suelo en el que empece a bailar, sin ningún tipo de pensamiento en la cabeza. Lo que pasaba por esos momentos en mi cabeza solo era la imagen de los movimientos, que mi cuerpo realizaba casi automáticamente. Tantos años entrenando me dieron flexibilidad suficiente para hacer gran parte de los movimientos, aunque había varios que no había practicado.

No podía saber cuanto tiempo exacto estaba bailando, pero ya habían sonado unas tres o cuatro canciones en mi reproductor de música. Pero no podía notar que algo había empezado a cambiar. Esa sensación de soledad había estado desapareciendo poco a poco y, entonces, lo que parecía ser una voz y unos aplausos de colaron entre la música. Sin embargo, hasta que la música no termino, no deje de bailar.

Unos segundos después, la música acabo y, con un leve movimiento, me puse de pie. Las gotas de sudor empapaban mi cuerpo y la camisa no hizo nada mas que pegarse a mi cuerpo. Empezando desde los pies de la otra persona, supe que ya no estaba solo. Aún con la música sonando, me quite los auriculares y seguí subiendo hasta, por desgracia, ver el rostro de una persona conocida: Annie. Me seque el sudor y suspire.

-Y yo pensaba que estaría tranquilo... -dije, mirándola.
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Annie Leonhardt el Sáb Ago 03, 2013 11:18 pm

Atisbé cierto desagrado en el hermoso rostro de aquel chico. El maldito me resultaba atractivo y detestaba eso. Ciertamente veía muchos rostros de todo tipo aquí en este instituto, pero a mi en particular ninguno me llamaba la atención.Cuando lo aplaudí sarcástica éll no se había detenido durante su baile era como si poco o nada le importase que lo estén viendo.
Pero de algo estaba segura...también buscaba paz y tranquilidad tanto como yo y el hecho de que toda la semana no había visto ni siquiera rastro de él, encontrarlo aquí bailando de aquella forma tan artística y sensacional era simplemente increíble.—  Créeme, yo también venía en busca de tranquilidad — sonreí de lado mientras cruzaba de brazos. —  ¿Me equivoco en pensar que fuiste tú quién abrió la puerta? —  dije ladeado la cabeza hacia la puerta. — tienes agallas becadito. Justo cuando venía a probar suerte la encuentro abierta, y yo que sepa la bloquearon bastante bien estos delegados del demonio... —  suspire. Note que traía una mochila, lo que me hizo pensar que se había cambiado aquí; de todas formas "nadie" lo vería...a no ser que yo haya llegado mucho antes, en el momento menos oportuno. Confirmè entonces mi sospecha antes de que el pudiera contestarme siquiera. Sí, había abierto él la puerta, vino preparado exclusivamente para ello.
Coloqué una mano en la cintura sin dejar de mirarlo. No se inmutaba, seguía manteniendo la mirada. Lo miro atentamente una vez mas, con aquella pintas...empapado de sudor, Excesivamente sexy. Reí por lo bajo.
Pero no era una risa sarcástica ni malvada. Por primera vez en mucho tiempo resulto ser una pequeña risa sincera; con todo me causaba gracia de que el joven a quien tenia enfrente me resultara atractivo.— Break dance...¿donde demonios aprendiste a bailar así?. Yo solo he visto ese tipo de baile en programas de televisión — y sonreí. — Hay que tener ganas....¡jajajaaja! — admiraba su destreza y habilidad, y, por sobre todo las ganas y la pasión que hay que tener para poder hacer aquellas piruetas que a simple vistas parecían imposibles de hacer.
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Kenshi Koizumi el Dom Ago 04, 2013 12:25 am

Paz. Eso era lo único que quería, un poco de paz, en un lugar tranquilo donde nadie me molestase, donde nadie pudiera encontrarme, donde pudiera bailar sin ningún tipo de preocupación. Sin embargo, lo ultimo que me esperaba encontrar era a "ojos azules", aquella chica rubia con la que tuve un pequeño enfrentamiento hace ya varios días. De hecho, ni me acordaba de ese pequeño incidente.

Si era sincero conmigo mismo, su presencia no me incomodaba para nada. Aquella chica había subido aquí, quizás, para encontrar un lugar donde relajarse y la azotea era lo suficientemente grande como para que no nos molestásemos el uno al otro. Al fin y al cabo, no quería ningún tipo de disputa. Ya había tenido suficiente con mis malditos recuerdos.

Aquella chica rubia, Annie, volvió a hablar, diciendo que ella también había venido aquí en busca de tranquilidad, cosa que pensé desde un principio. Luego, pregunto que si se equivocaba al pensar que era yo quien había abierto la puerta. La verdad, esa pregunta me pareció mas que innecesaria. No había nadie mas en la azotea, por lo que era mas que obvio que era yo quien la había abierto. Menciono que tenia agallas y que los delegados habían bloqueado bastante bien la puerta. Suspire y sin apartar la mirada de ella, hable.

-La he forzado -dije, con total tranquilidad. -Demasiado fácil -añadí.

La sudor empezaba a empaparme mas y mas, pero de momento permanecí inmóvil en mi sitio, donde pare de bailar y la mire. Note como "ojos azules" parecía examinarme atentamente con su mirada, como si me estuviera analizando. El silencio se hizo entre nosotros dos y vi como una especie de risa salia de ella, aunque dude de eso unos segundos. Volvió a romper el silencio preguntándome donde había aprendido a bailar asi, que ella solo lo había visto en programas de televisión. Negué con la cabeza y fui directo, en silencio, a mi bolsa de deporte, donde saque una toalla en un estado deprimente por sus varios agujeros y seque el sudor que cubría mi rostro.

-Aprendí de pequeño, en unos de mis viajes al metro -respondí. -Me gusto y empece a practicarlo cada día -dije, terminando de secarme el sudor y mirando a "ojos azules".

Cuando me seque el sudor con la toalla, me senté unos segundos en la pared donde se encontraba mi bolsa de deporte. Entonces saque una botella de agua y di un pequeño trago. Cuando hubiera recuperado el aliento, volvería a bailar. Solo esperaba que "ojos azules" no se quedara mucho tiempo y, si lo hacía, que no buscara algo para empezar una estúpida pelea verbal.
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Annie Leonhardt el Dom Ago 04, 2013 7:46 pm

Como supuse desde un principio, a pesar de la obviedad él confirmó mis sospechas .Dijo que solo " había forzado" dicho candado. Que yo sepa no cualquiera tenía tales habilidades de aflojar un candado de tal magnitud, añadiendo que le fue demasiado fácil. Sí claro, vengo con un pedazo de alambre, lo introduzco en el candado y ¡WHOLA! la azotea era toda mía, y,yo había pensando en un montón de cosas anteriormente con tal de que la azotea tenga el pase libre. Inclusive me imagine a mi misma trepando el edificio como el mismísimo hombre araña.
Patético.
Pues no, desgraciadamente descarte la posibilidad de venir a forzar el candado con un alambre o cualquier otra cosa ya que yo no tenía conocimiento de ese tipo de cosas. Podría haber venido hasta aquí y patear hasta derrollar la puerta pero todo aquello sería demasiado estúpido. Así que solo me resignaba pero,con todo el coraje del mundo.
Cuando respondió a mi interrogante se limito a negar con la cabeza y caminar hasta su mochila, tan tranquilo, como si realmente yo no estuviera ahí. Me daba coraje. Sacó una toalla ajada y vieja, con un montón de agujeros y se secó el rostro:- Aprendí de pequeño, en unos de mis viajes al metro.Me gusto y empece a practicarlo cada día  - contestó finalmente y terminó de secarse su rostro.Se sentó junto a la pared e inmediatamente cogió una botella de agua y le dio un pequeño sorbo. Me acerqué hasta él sin ningún remordimiento, le estiré de la mano la botella y le dí un lento sorbo, sin dejar de mirarlo con cierto aire divertido, era un beso indirecto; me preguntaba como tomaría aquello.
¿Viaje de metro?, ¿a que se refería exactamente?.Tenia entendido que por general ese tipo de danzas se aprendían en barrios bajos, por aquellas personas que casi siempre tienen pandillas. Puras barrandas callejeras... ¿él lo aprendió así?, de todas formas era la pasión lo que le impulsaba a practicar.Suponía entonces que era más que un simple hobby para él.
Algo me decía que no estaba muy contento de verme. No me importaba si mi presencia lo emocionaba o no, lo encontré aquí y por supuesto que no lo dejaría ir tan fácilmente. Volví a sonreír, de nuevo con aquella sonrisa sarcástica y autoritaria y le tendí la botella para que lo cogiera de nuevo en sus manos–Vaya, vaya,vaya...suena interesante.Lamento mucho venir a molestarte, créeme – reí un poco. No lo sentía en lo más mínimo – Pero tampoco tengo intenciones de pirarme enseguida de aquí. – miré a los alrededores. – Hay una hermosa vista desde aquí...¿te importa si me quedó a observarte bailar,becadito? – le guiñé un ojo mientras sonreí de lado. Todo aquello lo había dicho con cierto sarcasmo. Esta vez tenía planeado molestarlo de la manera más sutil posible...después de todo era excesivamente indiferente y tranquilo que lo único que me quedaba era seguirle ese juego casi de la misma forma. Sabía que si me ponía histérica no iba a funcionar con él.
No lo conocía  de nada y después de aquel pequeño contratiempo que habíamos sufrido no hace mucho, fue, digamos "nuestro primer contacto". Desde aquella vez tenía por seguro que algo interesante pasaría, sabía que no sería fácil, pero me atraía lo difícil y si aparecía algo que me fuese casi como un reto no lo dejaba escapar tan fácilmente.
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Kenshi Koizumi el Dom Ago 04, 2013 9:19 pm

Sabía que dejar la puerta abierta entrañaría riesgos, como el de, por ejemplo, que otra persona non-grata se colara en la azotea. Lo último que me esperaba es que de todas esas personas que podían haber entrado, tuviera que ser "ojos azules", la chica con la que tuve un pequeño enfrentamiento hace unos días. Lo hecho, hecho estaba. Hoy había aprendido una gran lección: cerrar la puerta de la azotea la próxima vez y ponerle el candado en la parte opuesta.

Tras contestar a su pregunta, saque de mi bolsa de deporte una botella de agua y, pegando mi espalda a la pared, me deslice hasta el suelo, descansando unos momentos, aprovechando también para dar un pequeño trago a la botella, no sin antes secarme el sudor. La chica se acerco a mi y, sin ningún tipo de permiso, me arrebato la botella de mis manos y le dio un pequeño sorbo: unos segundos después, sin dejar de mirarme, me devolvió la botella. Me quede mirándola unos segundos y volví a beber de ella, sin importarme ni lo mas mínimo que hubiera bebido ella.

"Ojos azules", con una sonrisa en su rostro, decía que lamentaba el haber venido a molestarme, cosa que dude desde el primer momento en que esas palabras salieron de su boca. Lanzó una pequeña risa y continuo hablando, diciendo que no tenia intenciones de "pirarse" enseguida de la azotea y, añadió, que había una hermosa vista desde aquí, para preguntarme si me importaba que se quedara aquí para observarme a bailar.

-Eres libre de hacer lo que quieras -dije, encogiéndome de hombros y levantándome con cuidado.

Mientras me levante, un pequeño pinchazo de dolor tuvo presencia en mi cuerpo, que se extendió en un pequeño radio. Al estar totalmente levantado, me lleve la mano al costado -donde note esa pequeña molestia- y, entonces, supuse que una de mis miles, por no decir millones de heridas que adornaban mi cuerpo se habían abierto. Lleve mi mano por debajo de la camiseta, toque la herida, que escocia al tacto de la yema de mis dedos y la saque. Había un poco de sangre, por lo que no era nada de los que preocuparse: ya se volvería a cerrar ella solita.

-Tan solo ten cuidado de no volverte a chocar conmigo, ¿vale? -dije, mirándola, intentando hacer lo que las personas normales llamaban "picar" a otra persona. Quizás lo hiciera mal, pero... este tipo de juegos verbales no eran lo mio.

Cuando "ojos azules" se alejo un poco de mi, la mire y cerré mis ojos para llevar los auriculares de nuevo a mis oídos. Encendí el MP3, que anteriormente había apagado, y la música empezó a sonar, haciendo que poco a poco, los beats volvieran a invadir mi cuerpo. Nada mas empezar la canción, uno de mis pies dio pequeños golpes al suelo, al ritmo de la canción.

-Bring the B-boy noise -murmuré el nombre de la canción que estaba sonando en ese momento.

Aún con los ojos cerrados, empecé como normalmente solía empezar: unos toprocks variados para que mis pies se acostumbrasen al ritmo de los beats y, cuando el ritmo se introdujo en mi cuerpo, baje al suelo para realizar una serie de footworks y empezar a hacer toda serie de combos que se adaptasen a la canción; freezes, windmills, elbow spins, airflares, y todo aquello que se pudiera hacer sin necesidad de parar mi cuerpo durante unos segundos para realizar la maniobra.

Esa sensación era increíble, incluso me había olvidado de que tenía compañía femenina -de momento, parecía ser una fémina-. Tan solo me limitaba a bailar, a volar, a dejar que mi mente quedara en un blanco total, sin pensar. Era fantástico.

Mientras bailaba, note como la camiseta, desgraciadamente y por culpa de mis movimientos, empezó a subirse hasta el punto de llegar a molestarme, por lo que decidí hacer lo que aprendí hace unos escasos meses: quitármela mientras bailaba. Aprovechando un flare, coloque mi cabeza en el suelo y empece a hacer un headspin. A medida que mi camiseta bajaba, me impulsaba con mis piernas y, lejos de perder velocidad, la ganaba. Me estabilice y empece a quitarme la camiseta con rapidez, para dejarla rodeando mi cabeza. Volví a hacer un flare y la cogí con mis manos, para llevarla rápidamente a mi boca y que la camiseta dejara de ser un estorbo. Unos segundos después, la música termino y mi baile, también.

Tras ponerme de pie con un movimiento, gire sobre mi mismo una o dos veces, con mi camiseta ya en manos. En ese momento, me volví a percatar de que "ojos azules" estaba en esa azotea, mirándome, mientras yo estaba con el torso al aire, lleno de heridas por todos lados, incluso de alguna que otra pequeña cicatriz. Me daba igual lo que pensara, pero sabia que a las personas no les gustaba ver un cuerpo lleno de tantas heridas. Eso creía, claro.

Estire un poco el pantalón y deje una parte de la camiseta allí, sujetándola. Necesitaba coger un poco de aire antes de seguir, me había cansado mas de lo previsto.
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Annie Leonhardt el Lun Ago 05, 2013 3:57 pm

El joven de vivaces ojos azules me respondió a todo que era libre de hacer lo que quiera. Se encogió de hombros y se levantó. Me parecía perfecto...eso significaba que podía quedarme allí de todas formas pero, si recibía una negativa igual me quedaría a molestarlo, así que daban igual las opciones que se me presentaban.Me llamó un poco la atención el hecho de que se llevara una mano al costado, ¿se había hecho un brecha o algo parecido?.
Arqué una ceja sin dejar de observarlo, por lo visto estaba decidió seguir bailando, entonces al menos yo tendría algo interesante con lo cual entretenerme,genial. Y así sin esperarlo una especie de burla escapó de sus labios: -Tan solo ten cuidado de no volverte a chocar conmigo, ¿vale? - esas palabras resonaron en mi mente .Si no solté un resoplido, fue porque me contuve demasiado bien pero  decidí no reaccionar es más hasta lo había tomado con la total calma . Una calma casi indigna de mi.
Encendió de nuevo su pequeño contenedor de música y empezó de nuevo otro espectáculo. Definitivamente centrar mi atención a otra cosa en ese mismo instante sería un acto de lo más aburrido, mirarlo a él sería un deleite. Comenzó a mover ritmicamente sus pies contra el suelo de aquella enorme azotea en la cual solo nosotros dos estábamos, y murmurando entonces, quizás la canción que escuchaba en ese mismo instante con los ojos cerrados.
Se sumergió entonces a un mundo mágico y musical en donde dejaba a su propio cuerpo expresarse por si solo. Hacía piruetas desde el suelo con la total facilidad y naturalidad que jamás había visto siquiera en aquellos programas televisivos que veía los sábados por la tarde cuando andaba de floja. Me imaginé a mi misma intentando hacer aquella piruetas, pero se me hacía imposible. Si bien, tenía un cuerpo ligero y eso me daba ventajas mayores y quizá si lo practicaba constantemente lo lograría dominar, sin embargo tenía la desventaja de no estar llevando un tiempo considerado practicando desde niña y tal vez eso me dificulte mucho.
Cuando necesitaba despejarme, lo que solía hacer entonces era salir a correr como si no hubiera mañana. corría,corría,corría sin rumbo fijo hasta que caía sin aliento a algún césped del parque de la gran ciudad y entonces miraba el gran cielo azul, con aquellos pedazos de nubes blancas que se paseaban lentamente antes mis ojos. Como aquellas nubes blancas se movían, desplazándose, yéndose lejos...quien sabe a donde,de esa misma forma tenía esperanzas de que mis problemas desaparezcan.Terminaba muerta de cansancio, pero jamás lograba deshacerme de aquel sentimiento de vacío y tristeza que me abrumaban...jamás.
Entendía por una parte (pequeñísima por supuesto) que quizá, este chico lo hacía por querer despejarse. Liberar tanto su cuerpo y su mente de aquellas cadenas que lo impedían sentirse pleno, o tal vez, quizá...solo estaba pensando demasiadas idioteces,sacando apresuradas conclusiones.Tranquilamente me acomodé, y me senté al suelo y así sin darse cuenta me perdí en mis propios pensamientos. Perdiendo mi mirada de vez  en cuando hacia los verdes exteriores…y sobre la gran ciudad que se extendía a lo lejos.No hasta que un leve ruido cercano me saco de ese pequeño mundo de recuerdos en el que parecía haberme sumergido de repente para girar mi cabeza encontrándome con la masculina figura de aquel muchacho. Él parecía más bien muy centrado en lo suyo,clave entonces mi mirada azul en él otra vez durante unos segundos más para después desviarla, no quería que me pescase en seco mirándolo de aquella forma,sería de lo más embarazoso.
Seguidamente el peli negro se deshizo de su camisa que ya se le estaba subiendo a medida de que se movía con su baile. Aquella camisa que marcaba todo su cuerpo ahora ya no estaba pegada a él, ahora su torso estaba al descubierto, advertí entonces como su estilizado y trabajado cuerpo estaba cubierto de heridas y cicatrices. — “Interesante…”  —  pensé observando al peli negro en silencio.Mis mejillas empezaron a acalorarse y me mordí el labio inferior ¿es que acaso me sentía nerviosa de alguna forma?¡No! definitivamente yo no era ese tipo de chica...¡me negaba a serlo! era maliciosa y egoísta. Pero también sentí una inmensa curiosidad pero me limite a permanecer callada y tragarme aquellas tremendas interrogantes que nacieron en mi,no era el momento preciso para hacerle preguntas.

Tenia buen físico, eso era innegable ¿acaso mis ojos lo miraban de algún forma levemente maliciosa? ¿Levemente?, ¿o era algún tipo de deseo?ni siquiera podía entenderlo. Mi mirada se poso en sus labios entonces. Tenía unos labios realmente apetecibles; recordé el beso que le había dado pero ahora apreciaba sus labios de una forma distinta ya que aquella vez no pude detenerme a observarlo bien y había reaccionado por puro impulsivismo.


Annie sabia que debía tener cuidado con él , y del rencor que luego pudiese guardarle, pero aun así, sabiendo eso ¿Por qué de repente se le antojaba establecer algún tipo de contacto con el? Contacto… era algo de lo que Annie sabía bastante, más físico que con palabras… Maldad, malicia… quizás muchas veces la mente de la rubia funcionaba de esa forma; quizás demasiadas veces ¿y porque esta vez haría una excepción? Quizás era una tentación propia a la que no se podía resistir, quizás porque aquel día estaba de bastante buen humor, quizás… porque no se irritaría tan fácilmente. — Si que pareces cansado, no deberías extralimitarte demasiado — una sonrisa se dibujó en mi rostro. De nuevo mi comentario no pasaba de ser uno de aquellos que iban con un toque divertido.


Última edición por Annie Leonhardt el Lun Ago 05, 2013 10:21 pm, editado 1 vez
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Kenshi Koizumi el Lun Ago 05, 2013 10:06 pm

Allí estaba yo, recuperando el aliento, con el torso desnudo y las gotas de sudor recorriendo libremente mi cuerpo. Sentir como el aire volví a llenar mis pulmones después de haber bailado era una sensación fantástica, mucho más la sensación de sentir como todo había desaparecido. En ese mismo momento, mientras me recuperaba, mientras descansaba, una sonrisa se dibujo en mi rostro.

No pude evitar sonreír. Bailar era una de las pocas cosas que me hacía sentir bien conmigo mismo, me hacía sentir que podía olvidar todos mis problemas durante el tiempo necesario para disfrutar de todo aquello que me rodeaba, a pesar de que esos problemas volvieran al cabo de unos minutos, horas o en casos muy extraños, días.

Aquella chica, Annie "ojos azules", me miro y hablo de nuevo, diciéndome que parecía cansado y que debería de no extralimitarme demasiado: luego, esbozo una sonrisa. Aún con mi pequeña sonrisa, negué con la cabeza y retire uno de los auriculares.

-Aún no, "ojos azules" -dije, mirándola. -Cuando me haga otra herida o caiga sin aliento al suelo, entonces dejare de extralimitarme por hoy -continué, tocando una de mis múltiples heridas.

Cuando recupere al aliento, segundos después, volví a ponerme la camiseta y hice unos pequeños estiramientos. Apague mi MP3 y fui directo a mi bolsa de deporte, donde lo deje con extremo cuidado, como si de una joya se tratase y, luego, me seque otro poco la sudor de mi frente. Ahora tocaba practicar movimientos y flexibilidad.

Volví al sitio donde me encontraba antes y mire a aquella chica, analizándola durante unos instantes. El día anterior parecía ser una chica que disfrutaba discutiendo con otras personas y/o haciendo cosas que molestasen a otra. Ahora ella estaba aquí, en la azotea, conmigo, mirando como baila y realmente no sabía si lo estaba haciendo por que realmente quería hacerlo o simplemente por que creía que me estaba incomodando su presencia. Si era esto lo que creía, se estaba equivocando bastante.

Ignorando esos pensamientos, empece a hacer ademanes de varios movimientos, sin llegar a ejecutarlos del todo. Mi intención era buscar una combinación posible para poder ejecutarlos de seguido, sin necesidad de parar para realizar otro. Los movimientos eran lentos y los repetí mas de una vez, para adelante y para atrás, de hecho, si aquella chica tuviera intención de practicarlos, podría intentarlo sin ningún problema.

Cuando creí tener los movimientos hechos, ejecute el combo: hice un powerup para coger velocidad, luego hice unos airflare, baje con cuidado para hacer un windmill y luego, reduciendo un poco la velocidad, coloque mi codo y alce mi cuerpo, buscando un equilibrio para girar sobre mi mismo utilizando únicamente mi codo. A duras penas fui capaz de dar dos vueltas y, sin parar, hice un flare y, por el propio cansancio, me empuje levemente en el aire, girando mi cuerpo y cayendo al suelo de espaldas a el, realizando un "suicidio", como lo suelen llamar. Si la chica sabia un poco, se daría cuenta de que era un movimiento. Si no tenia ni idea, pensaría que me habría dado un buen golpe que, bueno, en cierta manera... era verdad.

De nuevo, en el suelo, tendido y mirando las nubes, otra sonrisa se dibujo en mi rostro.
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Annie Leonhardt el Lun Ago 05, 2013 11:03 pm

Extrañeza. Sí, esa era la palabra correcta para describir lo que sentí cuando el joven muchacho me contestó. ¿Qué estaba planeando con todo aquello?, y yo, por mi parte no dejaba de mirar aquellas heridas y cicatrices con un ligero aire de espanto.
No parecían heridas de leve magnitud, algunas se veían profundas y había un sin fin de cicatrices. La ansías de saber que tenía crecían sobremanera pero estaba indispuesta a interrogarle sobre eso. Pensé entonces que tales  heridas y cicatrices fueron producto de su arduo entrenamiento con el break dance, que parecía gustarle mucho pero... tampoco parecían resultados de raspaduras o golpes.
Suspiré y entonces empecé a pensar de nuevo en lo que dijo; "¿ojos azules?".Sí, había agregado aquello a su frase, dirigiéndose obviamente a mi.Ya le había dicho mi nombre pero al parecer este se negaba a llamarme como se supone que debería hacerlo. ¿Se debe quizá a que yo tampoco lo llamo por el suyo?, ah, claro...¡yo no sabía su maldito nombre!. Naturalmente, lo llamaba hasta ahora de "becadito". Le puse ese sobrenombre por la primera impresión que me dio la primera vez que nos ....¿conocimos?,más bien, cuando sufrimos aquel percance la semana pasada, podría decirse. Abría que admitir que aquel encuentro fue uno de los más extraños que tuve en mi corta vida, a pesar de que varios de los numeritos que monté fue solo y exclusivamente por culpa mía, gracias al terrible humor que tenía ese día...casi siempre.

El peli negro volvió a ponerse la camiseta e inmediatamente comenzó a calentar previamente. Apagó su reproductor de música y se encaminó hasta su mochila guardando este. Bien, al fin creo que ahora si podría oírme si le hablaba; se secó un poco del sudor de su rostro. Lo seguí  con la mirada ¿que haría ahora?,¿ se lanzaría de aquel enorme y altísimo edificio?. Oh, vamos...no me gustaría que me culpasen por homicidio o algo por estilo. Por un instante creí que procedería a  largarse de aquí deshaciéndose de mi desagradable presencia.
Me parecía un chico de lo más impredecible así que por esa razón tenía tales pensamientos. Que estúpido...podría reírme de mi misma. Pero ahora sus ojos se posaron en mí, denoté entonces que me estaba analizando. Mantuve la mirada entre la suya y la mía; me pregunté que demonios estaría pensando de mi. Como sea, no me importaba... después de todo ya le habría dado una malísima impresión.

Esperara a que me dijera algo como: Oye, tú...mejor vete. Me estas estorbando - y entonces ahí entrar en acción y ver que tan interesante se volvía nuestra discusión. Pero no, no pasó nada de eso...y aunque estaba un poco decepcionada por ello, muy,muy,muy en el fondo las ganas de permanecer allí no se debían a que quería supuestamente molestarlo. Seguía ahí por mero gusto.
Y así, aquel joven de oscuros cabellos y mirada azul casi igual que la mía comenzó a moverse de nuevo. Esta vez me levanté, para que mis piernas no se cansasen tanto por haber estado sentada allí unos cuantos minutos en el suelo.
El muchacho siguió con lo suyo, realizando aquellos habilidosos movimientos de los cuales no tenía ni un poco de conocimiento. Parecía un muñeco de trapo, y, en un momento dado, inesperadamente su espalda se da tan fuerte con el suelo que casi consigo sentir un leve temblor: — ¡PERO QUÉ COJO— aquella expresión  no fue concluida. Me acerqué casi en un parpadeo hasta él y lo vi sonreír,no sabía interpretar aquello. No tenía ni idea de que formara parte de sus movimientos o que lo haya hecho intencionalmente.
Sea como sea lo que presencié parecía más que peligroso. Mi rostro demostró preocupación: — ¿Qué demonios te ocurre? ¿estás bien? ¡aquello pareció un intento de suicidio! — dije casi en un grito y fue entonces cuando advertí que mi rostro había demostrado preocupación y me avergoncé . Inmediatamente trate de fruncir el ceño, esperaba de todo corazón que él no haya notado aquello.
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Kenshi Koizumi el Mar Ago 06, 2013 2:40 pm

Allí estaba, tumbado en el suelo, mirando fijamente al cielo, observando el movimiento lento de las nubes. Ahora estaba en total tranquilidad, aún que mi espalda empezaba a quejarse del tremendo golpe, al igual que mi cabeza: ahora solo necesitaba estar unos cuantos minutos mas allí, en el suelo, en la enorme tranquilidad que bailar me había producido.

Cuando realice el movimiento de suicidio, "ojos azules" hablo y se acerco en menos de un abrir y cerrar de ojos a mi lado, para ver si estaba bien. Supongo que mi sonrisa, la que tenía dibujada en mi rostro la tranquilizo un poco, aún así, mi mirada fue directa a la suya y pude notar como en su rostro se dibujaba una expresión de preocupación.

Aquella chica me parecía algo "interesante". Aquella situación me dio a entender que incluso parecía tener sentimientos hacía otra personas, lejos de esa primera impresión que me dio. De ese pequeño rostro de preocupación, pude sacar varias, una de ellas es que aquella chica había creado esa imagen de dura para intentar ocultar algo. Realmente no creía estar seguro, pero ya pensaría en todo esto con mas tranquilidad, en casa. Acababa de llamar, extrañamente, mi atención.

-Aún me quedan unos años antes de suicidarme -dije, sin moverme del suelo, mirándola. -Primero casi me matas verbalmente, ahora te preocupas por mi... eso me parece interesante -continué, sin dejar de mirar esos ojos azules.

Y no mentía, me parecía interesante. Pocas personas habían llamado mi atención alguna vez, aunque los que siempre me habían llamado la atención eran personas con ciertas características en concreto, como la presencia de dobles personalidades. Ella sin embargo, por ese gesto, consiguió llamarme la atención: necesitaba analizarla mentalmente mucho mas en profundidad, por que había conseguido romper mis esquemas de persona socialmente agresiva.

Mi cuerpo seguía tumbado en el suelo, relajado y sin poder evitarlo, suspire y cerré mis ojos durante unos segundos. El dolor estaba desapareciendo de mi cuerpo y me encontraba bien, feliz, alegre..., como casi siempre que terminaba de bailar. Éste era el único momento del día en que me sentía, por así decirlo, una persona normal, un ser humano, pero mi mente no dejaba de pensar de la misma manera, que era lo que realmente odiaba no poder hacerlo.

-El único momento perfecto del día... -murmure, con mis ojos cerrados, sonriendo levemente.
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Annie Leonhardt el Mar Ago 06, 2013 9:41 pm

¿QUÉ DEMONIOS!? ¿QUÉ DEMONIOS ACABABA DE PASAR? El muy imbécil sonreía con una cara casi como la de un psicópata. Parecía divertirle mi expresión que era una rara mezcla de preocupación con ceñudez. Si que era rara mi cara en ese momento.
Lo que había dijo después solo logro que empezara a dudar de su maldita salud mental. Decía que aún le falta muchos años antes de que él opte por el suicidio; yacía ahí quieto sin apartar la mirada de mis ojos, agregando que hace solo unos días casi lo mato verbalmente y que ahora hasta parecía preocupada por él. Cerró sus ojos como si quisiese dormir allí mismo, como si no le importase nada. Me daban ganas de darle un puntapié con todas mis fuerzas, pero me contuve. Apreté el puño.

¿Preocupación?, ¡por favor!, más bien...¡me asusté! ¿quién no se asustaría de aquello?. Sentí que  mi rostro ardía de vergüenza. Lo sé, él tenía razón y juro que me había esforzado sobremanera para no mostrarme "preocupada" pero no lo conseguí, eso fue demasiado vergozoso y por mucho que hubiera querido evadir aquel momento, sabía que no tenía escapatoria : — Deberías olvidar ya lo que pasó...¿o es que acaso no lo superas, becadito?,vamos ¡levántate de ahí, tonto! — mi rostro seguía colorado y maldecía para mis adentros haber nacido tan pálida. En momentos como estos mi rubor era demasiado notable, felices de aquellos que podían ruborizarse sin ser notados.
— t-te habrás hecho daño en la espalda...— agregué finalmente mientras le tendí la mano para que pudiera levantarse cuanto antes.
Si esto seguía así...de algo estaba segura, iría cuanto antes de allí,corriendo como una idiota y tratar de no volver a ver jamás a este apuesto pero desgraciado chico al que besé el otro día tras  un desliz de lo más estúpido...las cosas comenzaban a pintar mal para mí. Estaba segura de que él se estaba riendo ( para sus adentros) de mi y si volvía a reaccionar con una burla esta vez si le daba un bonito puñetazo en la cara; sentía rabia y vergüenza de mi misma, me estaba poniendo en evidencia de la manera más patética...¿será eso a lo que llaman karma?. Maldición.
Siempre era la chica que se burlaba y se reían de todo, la chica dura y seria que abría la boca sola para decir humillaciones o sarcasterías; esta vez no... después de muchísimo tiempo volví a ponerme tan roja como nunca antes.
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Kenshi Koizumi el Miér Ago 07, 2013 8:45 pm

Sin duda alguna, a pesar de que "ojos azules" quisiera negarlo, su rostro denotaba un poco de preocupación, lo que me fue mas que suficiente para saber que ella, aun que lo quisiera, no era realmente como la vi la primera vez que nos chocamos.

Aún seguía tirado en el suelo, ahora con los ojos cerrados, descansando y recuperandome del golpe que me había pegado contra el suelo intencionadamente. Aquella chica respondió a mis palabras anteriores, diciéndome que debería de olvidar lo que paso, que si no era capaz de superarlo. Entonces, pensé durante unos segundos y aquel beso, que provino de sus labios, volvió a mi cabeza. Supuse que se estaba refiriendo a eso.

Abrí los ojos justamente cuando ella me dijo que me levantase, justo en el momento en el que observe su rostro totalmente sonrojado., ruborizado. Tenía que admitir que ese rubor en sus mejillas la hacía tener un toque bastante mono, lo suficiente para que admirara su belleza. Acto seguido, "ojos azules", ofreciéndome la mano para levantarme, me dijo que posiblemente me hubiera hecho daño en la espalda. Tan solo acepte su mano, la cual note suave y me levante. Cuando ya estaba en pie, me acerque a su rostro y la mire a los ojos, sin saber el resultado que pudiera provocar en ella, aun que intente ponerla un poco nerviosa.

-Ese rubor en tus mejillas te favorece -comente, sin dejar de mirarla a los ojos. -Eres realmente una chica muy guapa -dije con sinceridad, intentando ruborizarla un poco mas y, si ella se dejaba, darle un suave, lento y pequeño beso en la mejilla.

La verdad, no tenia ni idea de como tratar a una mujer, tan solo me guiaba por lo que mi padre me decía: tratarlas con suavidad, decirles cosas bonitas y tener gestos de cariño con ellas. De esto último, no tenía mucha idea, nunca he tenido el cariño de unas personas ajenas a mis padres, por lo que no sabía que tipo de muestras de cariño humanas podía dar a la gente. Sin embargo, supuse que esta era una de esas muestras. Lo verbal lo tenía bastante fácil.

Fui directo a la mochila de deporte y volví a sacar la toalla, con la cual seque mi sudor. Di otro pequeño trago a la botella de agua y le ofrecí a "ojos azules" el resto del agua, sin saber si aceptaría o no. Cogí el candado, cerré la bolsa de deporte, me coloque la mochila a la espalda, la bolsa de deporte a un lado y, mirando a aquella chica, hable.

-Yo ya he terminado aqui -dije. -Vamos, no creo que quieras que te encierre aquí -comente, abriendo la puerta para que ella saliese primero.

Bueno, la verdad es que si que sería interesante encerrarla aqui y ver como reaccionaba. Pero hoy no, estaba disfrutando de mi único momento de felicidad del día.
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Annie Leonhardt el Jue Ago 08, 2013 1:48 am

Aquel chico abrió los ojos por fin después de haber escuchado todo lo que dije. Tomó mi mano y se levantó. Pero, entonces una vez que se puso de pie se instaló muy cerca mío, su rostro casi se pegaba contra el mío.Casi podía sentir su aliento y la calidez de su cuerpo me invadió por completo...ni quería imaginarme de lo que sería capaz de hacer si no me controlaba. ¡¿Quién demonios se creía? ¿me estaba provocando? ¡HA!. Enseguida arrugué el entrecejo pero mis mejillas solo lograron ponerse más coloradas. ¿Por qué me observaba de aquella forma? ¡me daba demasiada vergüenza!.
No podía entender nada. Me sentía demasiado extraña y solo quería ser capaz de ignorar mis propios pensamientos...una parte de mí odiaba reaccionar de esa forma. ¿Es que acaso este chico se estaba aprovechando de la situación, ahora que me mostraba más dócil?.
— E-estas...¿coqueteandome?! — respondí enarcando una ceja sin dejar de observarlo, manteniendo nuestras miradas. Aunque me era casi imposible soportar la suya ahora. Después de haber articulado mis palabras me di cuenta, ya demasiado tarde lo mezquina que sonó mi voz.
Inmediatamente retrocedí un poco. No quería correr riesgos, además en cualquier momento podría estallar y comenzar una estúpida pelea si era necesario. Era mi maldita naturaleza.

Ahora se apartó de mi para encaminarse hasta su mochila, de donde saco su toalla para secarse nuevamente la cara. Pensaba que entonces procedería a marcharse y todo lo que paso quedaría en el olvido, como si jamás hubiese pasa...me parecía bien. Si seguía pasando más cosas todo aquello podría actuar en mi contra y la versión de la chica inalcanzable y ruda "Annie" se esfumaría. Suspiré levemente y cruzando de brazos me acerqué de nuevo hasta a él.
El peli negro de brillante ojos azules me extendió el brazo,ofreciendome de nuevo la botella de agua. El clima daba como para beber mucha agua así que la acepté. Él se limito a coger sus pertenencias y el candado que desde el principio lo había tenido ahí.
-Yo ya he terminado aquí - dijo. -Vamos, no creo que quieras que te encierre aquí.
¿Encerrarme?, no sé si estaba siendo sarcástico o estaba bromeando. No lo creía capaz de encerrarme allí, ¿ o sí? . Y,mirando sus azules ojos,que presentaban ante mi muchos misterios dije: — ¿Hablas enserio? — reí.— No hay mucho que se pueda hacer...¿realmente tienes mucha prisa en irte? — por mi parte regresar a casa sería una muy mala idea. Estar allí era como estar en otra jaula, era horrible , al final de cuentas si no regresaba temprano nadie se enteraría, a nadie le importaba. — Y lo de dejarme encerrada... — alejé de mis labios la botella y sonreí divertida ladeando la cabeza hacia la gran vista que había desde allí. Empezaba a mostrarse una hermosa puesta de sol; una puesta de sol resplandecientemente anaranjada. Hasta a mi me parecía hermosa. — ¿piensas perderte esto? — dije sonriente, mis ojos brillaban distante. Por un instante me puse nostálgica, las puestas de sol duraban muy poco , resultaban efímeramente cautivantes.
No me importaba compartir compañía con aquel desconocido, interesante y atractivo chico. Despertaba varias sensaciones extrañas en mi y quería comprobar hasta donde era capaz de verme influenciaba por él. ¡Por supuesto que no estaba enamorada!, ¡no podía!, con lo de no volver a enamorarme iba enserio.
Pero...de todas formas la vida era demasiado irónica como para hacer juramentos del tipo: "Jamás volveré a enamorarme".
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Kenshi Koizumi el Jue Ago 08, 2013 12:26 pm

Pude notar como sus ojos parecían dar una sensación de nerviosismo cuando me acerque a ella y solté esas amables palabras. Ella, sonrojada, me dijo que si estaba tratando de coquetear con ella. Casi sin poder evitarlo, ella retrocedió unos pasos, supuse que por temer a alguna clase de respuesta no desea, o bien por mi parte o bien por la suya.

-Podría ser -dije, contestando a su pregunta.

En ese mismo instante, retrocedí hasta mi bolsa de deporte. Ya había terminado de bailar por hoy y no tenía nada mas que hacer en ese día, tan solo me quedaba ir a casa, ducharme, "cenar" y quedarme pensando en mis cosas hasta que el sueño me invadiera por completo.

Lo primero que hice fue secarme la sudor con la toalla. Luego, saqué mi botella de agua y di un par de tragos, para luego, ofrecerle el resto a "ojos azules". Como supuse que haría, cogió la botella y empezó a beber de ella, mientras que yo recogía todo y me preparaba para salir. Sin embargo, tras decirle que había terminado de bailar y que me iba, ella me contesto. Me dijo que si hablaba en serio, que si tenia prisa en marcharme. La verdad es que no la tenia. Aquella chica giro su cabeza hacía la puesta de sol y me pregunto si pensaba perdérmela.

A lo lejos, en la puerta, donde yo me encontraba, la puesta de sol de fondo daba a "ojos azules" un toque incluso mas que interesante, físicamente hablando. Tan solo me limite a suspirar y acompañarla. Al fin y al cabo, por un día que variase mi rutina, no iba a pasar nada.

Con pasos lentos, me dirigí hacía ella y me coloque a su lado. Tan solo necesite girar la cabeza un instante para darme cuenta de que estaba sonriendo y de que sus ojos desprendían algo que no fui capaz de entender. Aún así, prefería esa mirada en aquella chica.

-Nunca me había parado a ver un atardecer, mucho menos con alguien a mi lado... -confesé, mirando a "ojos azules" y luego al atardecer. -Es... tan extraño -murmuré.

La verdad, se me hacía raro apreciar la belleza en algo tan simple, pero desde aquella azotea parecía que todo era distinto. Por primera vez pude ver la belleza de un atardecer, cosa que nunca había conseguido hacer. Aunque, bueno, con mi vida me bastaba con vivir otro día. Sin embargo, está situación me gustaba, incluso me hacía sentir un poco humano. Yo, "ojos azules" y un atardecer.

En ese momento, no se por que, recordé el beso. Me maldeci en silencio, sin dejar de mirar el atardecer, por haberlo recordado. Admitía que me gusto, pero no debía de haberlo hecho, no conmigo. No soy el tipo de personas que ha experimentado esa clase de sentimientos en mi vida, no creo que lo hiciera nunca. Ademas, mi vida solo tenía un único rumbo y solo había dos finales posibles...
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Annie Leonhardt el Jue Ago 08, 2013 1:36 pm

El peli negro, ahora a mi lado, contemplaba la puesta de sol. Lo observé de reojo sin que se pudiera dar cuenta y por primera vez ( al menos desde que lo vi) aquella mirada indiferente y helada había desaparecido por completo. Tras haberme contestado,confesó de que jamás se había puesto a ver una puesta de sol y mucho menos con alguien a su lado.Sonreí. Feliz, creo que había logrando mi objetivo y de alguna forma me sentía feliz por ser la primera persona con la que él compartía una puesta de sol...eso podía significar que no el no olvide con facilidad este día. Annie tenía que marcarlo de alguna forma.

Aunque yo tampoco pude librarme de aquello. Mi rostro pálido, generalmente serio e inflexible, se volvió casi anhelante. — ¿De verdad jamás viste al sol esconderse? — lo miré insegura.   — Eres una persona un tanto extraña,becadito... — sonreí de lado como siempre lo hacía, tratando de evitar que mi sonrisa se viera tan       " natural y sincera", por favor... no quería convertirme en una de esas odiosas y dóciles chicas que tanto detestaba. Aún así no podía evitarlo, después de mucho, a pesar de las circunstancias en las que nos encontramos la primera vez y ahora, extrañamente, me estaba sintiendo mejor.
Casi había olvidado la calidez de sentir compañía humana. ¿Cuando había perdido mi humanidad?. Sí,era cierto que evitaba a toda costa el contacto humano, porque por lo general siempre estaba rodeada de personas idiotas y con CERO probabilidades de que pueda tener algún tipo de afinidad conmigo, y por otra parte tampoco hacía el esfuerzo por tener buena relación con la gente. No me interesaba, después de todo no había tenido buena experiencias con ellas y había perdido por completo la confianza.
Las razones por la que era cautelosa y frívola con la gente eran demasiadas, mi pasado mismo era turbio y doloroso...y jamás podía dejar en el olvido el daño que me hicieron aquellas personas a las que considere "amigos míos" alguna vez.
No era el tipo de chica que admiraba una puesta de sol y sonreía como una idiota,ni nada parecido,pero, supongo que al final de cuentas era solo una chica. Una chica extraña que quería crear una imagen de rudeza y frialdad para esconder sus heridas.Era consiente de que todo eso era patético pero no tenía muchas alternativas.
Se me vino a la cabeza la contestación que me dio minutos atrás cuando le pregunté si me estaba coqueteando, había respondido algo como: "Podría ser", sin inmutarse, pero la forma en que me miraba me dejaba realmente nerviosa.
Pensando todo tipo de cosas, creía que de alguna forma este chico de brillante ojos azules y cabello azabache tenía algo en común conmigo y que por eso, o por alguna razón me sentía atraía por él. Había cierto misterio en sus ojos, un misterio que quería revelar; pero no podía excederme. Yo misma me sentiría realmente incómoda si recibía interrogantes fuera de lugar. Pero también había algo más... como algún atisbo de tristeza, no era capaz de asimilar con exactitud aquella mirada. Quizá, lo comprendía pero no entendía nada al mismo tiempo.
Lo seguí observando de reojo, el no advertía que lo estaba mirando. Me había perdido la puesta de sol al final porque cuando desvié la mirada al sol  ya había se había escondido. — Oh, es una pena — dije casi en un susurro. — Por cierto... — postré mi cuerpo sobre  la barandilla de la azotea. — no me vas dicho tu nombre,¿o prefieres que siga usando "becadito"? — una especie de sonrisa torcida se dibujó en mis labios, me causaba gracia.
Me era realmente injusto que hasta ahora no me haya dicho su nombre, ni siquiera uno de pila...me parecería que hasta se estaba renegando en decírmelo, por mi parte yo tampoco había insistido ni preguntado acerca de su nombre y me limitaba llamarle por el sobrenombre que decidí ponerle. Recordé entonces que él tampoco me llamaba a mi por el mío, sino que prefería llamarle "ojos azules".
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Kenshi Koizumi el Jue Ago 08, 2013 4:31 pm

Allí estaba yo, en una azotea, con una chica, observando lo que a partir de hoy sería mi primera atardecer. Aquella situación se me hacía realmente extraña, mas que nada por que nadie duraba a mi lado mas de unos simples minutos. Pero, claro, yo tampoco hacía nada por que otras personas se quedasen a mi lado. Tampoco me interesaba demasiado...

Lo único que me saco de mis pensamientos fue la voz de "ojos azules", que me pregunto si realmente nunca había visto al sol esconderse, agregando que era una persona extraña. No le faltaba razón, incluso yo me consideraba de lo mas extraño si me compraba con el resto de personas de éste mundo. Incluso he llegado a descatalogarme como un ser humano. Simplemente, no actuaba como uno normal.

-Si es que se me puede considerar una persona -conteste con total tranquilidad, sin dejar de mirar al sol.

El tiempo fue pasando poco a poco y el sol casi había terminado de esconderse. Desgraciadamente, poco a poco los pensamientos volvieron a inundar mi cabeza y la felicidad que antes sentía estaba desapareciendo, pero, sin embargo, no del todo, cosa que me extrañaba. Quizás, el hecho de tenerla a mi lado en ese momento hiciera que mi felicidad no se marchase. Pero, ¿estaba feliz por que ella estuviera aquí? No, no lo creo.

De nuevo, su voz me saco de mis pensamientos. Casi en un susurro, se lamento de que el sol se hubiera escondido. Luego, dijo que no le había dicho mi nombre, para preguntarme si quería que siguiera usando el apodo de "becadito" que ella mismo me había puesto. "Ojos azules" se postro sobre la barandilla de la azotea y yo tan solo me limite a pensar.

¿Decirle mi nombre? Era una posible opción, pero la posibilidades de volvernos a ver disminuían, al menos, por mi parte. No tenia nada que me uniera a ella y el simple hecho de conocer mi nombre le sería algo mas que innecesario, ya que lo mas seguro es que no volviéramos a coincidir. Sin embargo, eso mismo pensé la otra vez y aquí estabamos, frente a frente.

Por otro lado, no se por que se interesaba en conocer mi nombre. Presuponía que lo quería saber por pura amabilidad y por dejar de llamarme "becadito". Eso me era indiferente, como si quería llamarme gilipollas o cualquier otra cosa que se le ocurriese. Era libre de hacer lo que ella quisiera.

Después de una pequeña lucha interna sobre revelarle mi nombre o no, me percate que ella me miraba como esperando una respuesta. Tan solo suspire y la mire.

-Mi nombre no es importante, "ojos azules", de hecho, no hay nada que nos una y no veo motivo para que tenga que decirte mi nombre -dije, sin dejar de mirarla. -Sin embargo, he barajado la humana posibilidad de mentirte con respecto a mi nombre, para que te quedases con la falsa idea de que has conocido a alguien que quizás, ni exista. Sin embargo, no voy a mentirte, no es mi estilo -seguí. -No soy importante en la vida de nadie, tampoco he buscado serlo nunca y, que tu y yo nos volvamos a ver es bastante difícil, sin embargo... -dije, guardando unos segundos de silencio. -... si nos volvemos a ver, te prometo que te diré mi nombre, Annie Leonhardt -finalice, llamándola por primera vez por su nombre y apellidos. -¿Trato hecho, atractiva chica? -pregunte.
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Annie Leonhardt el Jue Ago 08, 2013 6:12 pm

Extraño, eso fue realmente extraño. Lo mire bastante sorprendida...esperaba que al menos fingiéramos que eramos chicos normales, pero su actitud denoto todo lo contrario. ¡Que va!, solo tenía que haberme dicho su nombre, realmente quería saberlo.Pero eso no fue posible.
Desde su punto de vista me dio a entender que no se consideraba casi como un humano. No lo culpaba, yo pensaba lo mismo de mi misma, pero. antes de que hayan ocurrido tales desgracias en mi vida yo no era la chica ruda y desagradable de hoy. Era una chica de lo más mona, cariñosa, que siempre se preocupaba por los demás. Pero eso quedó enterrado en el pasado. Me prometí no volver a ser como antes bajo ninguna circunstancia; no quería volver a ser herida.


Desvié unos instantes la mirada al vacío, pensé que podría contestarle. No podía de todos modos obligarlo a que me diga nada, pero aquello me resultaba un jueguito de lo más horrible...no le costaba decirme su nombre. Al menos habré sabido el nombre del chico al que besé el otro día por puro impulsivismo.
Tal vez lo único que debería hacer es actuar como si jamás nos hayamos visto. Lo que él acaba de decir solo daba lugar a que pueda pensar eso.
Soy una idiota...¿que en estaba pensando al preguntarle su nombre? ¡olvídalo Annie, olvídalo!.
Solo era un extraño chico  con quien te chocaste la semana pasada, a quien le planstaste quizá el beso más transcendental que hayas dado y que por coincidencias de la vida te lo volviste a encontrar hoy en esta puñetera azotea
. Permanecí callada observándolo con estos pensamientos en mente, ahora mi rostro se mostraba totalmente inexpresivo, me  decía para mis adentros que era mejor que definitivamente sería mejor dejarlo ir y actuar como los desconocidos que eramos.

Una fría brisa (de esas que extrañamente suele soplar en pleno verano) se hizo presente. Nuestro cabellos bailaban y ya se podía notar allí abajo pequeñas luces que daban vida a la gran ciudad. Apreté la barandilla con la mano derecha mientras contemplaba todo aquello y cuando finalmente me decidí a ir; cuando me estaba resignando a sus palabras, cuando  iba a  voltear hacia la puerta el chico de brillantes cabellos negros rompió el silencio de repente diciendo que si nos volvíamos a ver, me diría su nombre. Lo prometió.

Lo miré confusa a la par de que pronunciaba mi nombre. "Annie Leonhardt", salido de sus propios labios.Por fin me había llamado por mi propio nombre.Al final de su frase agregó un : -¿Trato hecho atractiva chica?- me ruboricé aunque me sentía enrabiada, pero no lo demostré. Me sentía estúpida y frágil como aquella niña que fui hace unos pocos años atrás y todo porque este sujeto me había negado decirme su nombre y dando prácticamente un sermón de que "no era una persona importante para nadie y que ni buscaba serlo"...ahora ¿POR QUÉ DEMONIOS ME IMPORTABA TANTO? ¡era solo un maldito...idiota!. Pero mi curiosidad era insaciable y necesitaba saberlo cuanto antes...además no tenía pensando deshacerme tan pronto de él. Me resultaba alguien interesante y conste que a casi nadie catalogada a las personas como "interesantes", por supuesto que no lo dejaría ir tan pronto.
Crucé de brazos y ladeé un poco la cabeza,observándolo : —¿Me lo dirás entonces?. Pues bien, mañana a las 8 de la noche, en este mismo lugar... más te vale ser puntual, eh...— sonreí con cierto aire sarcástico. — no es algo parecido a una cita ni nada... — agregué con desagrado pero mis mejillas estaban como un tomate. Le dí al espalda y me acerqué a la puerta para dirigirme escaleras abajo e irme a quien sabe donde. — Ah, por cierto...esto estará trancado como siempre así que supongo que serás tú quien tenga que llegar primero para abrirla. Nada de contratiempos ¿oíste? — mi rostro rudo e inexpresivo se deformaba a causa de la vergüenza pero luchaba por mostrarme firme. No me despedí, lo de las cordialidades no me iban para nada. Caminé apresurada y casi tropiezo en uno de los escalones mientras bajaba; me lastimé tremendamente el tobillo derecho. — ¡Maldición! — renegué y caí sentada de dolor mientras me tome el pie con una mano. Esperaba entonces que el peli negro no me viese en aquellas condiciones tan penosas...
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Kenshi Koizumi el Jue Ago 08, 2013 7:17 pm

El silencio se estableció entre nosotros dos, mientras mis pensamientos inundaban mi cabeza con cientos de cosas que ya estaba mas que acostumbrado a pensar, ciertas cosas que incluso odiaba pensar, pero tenía que vivir con aquello. Lo que rondaba por mi cabeza en esos instantes era la duda de si decirle mi nombre o no a aquella chica, a Annie. Tras un duro debate intento, decidí que no se lo diría, al menos, no ahora.

Cuando me disponía a hablar, aquella chica se estaba marchando, por lo que antes de que lo hiciera, hable para hacer un pequeño trato con ella. Si nos volvíamos a ver, le diría, por fin, mi nombre. Tras soltar ese pequeño trato, me gire y la mire, apoyándome en la barandilla, observándola. Ella se cruzo de brazos, ladeo la cabeza y me respondió, citándonos en este mismo lugar a las ocho de la noche. Añadió, ademas, que esto no era nada parecido a una cita, aun que realmente, tenía toda la pinta de serlo. Me pareció curioso que volviera a sonrojarse, le quedaba bien el leve rubor en sus mejillas. Por ultimo y antes de irse, me dijo que tendría que venir primero, ya que la puerta volvería a estar cerrada y me tendría que encargar de abrirla.

Antes de poder contestarla, ella se marcho. Negué con la cabeza y, candado en mano, me dirigí hasta la puerta. De pronto, escuche un leve grito de dolor y presupuse que "ojos azules" se habría hecho daño con algo. A pesar de todo, no le di la menor importancia, seguro que no era nada. Sin embargo, cuando abrí la puerta, la vi al fondo de las escaleras, agarrándose el pie con la mano. Fue en ese momento cuando me preocupe por si le había pasado algo.

Cerré la puerta con el candado y baje las escaleras a una velocidad normal. No tarde nada en llegar a ella y verla resintiéndose por lo que supuse fue un tropiezo que le había lastimado el tobillo. Deje mi mochila y la bolsa de deporte en el primer escalón y me agache junto a ella. La tome de las manos y las aparte, quería ver su tobillo.

-Déjame ver eso... -comente, al mismo tiempo que apartaba sus manos. -Voy a presionar ciertas partes del tobillo, dime donde te duele mas o si no te duele, claro... -comente, mientras desaflojaba los cordones de esa zapatilla, se la quitaba y le retiraba un poco el calcetín. -No te hagas la dura y no contengas el dolor, no es el momento... -la mire.

Cuando ella me dejo, empece a presionar ciertas partes de su tobillo. Me preocupaba de que pudiera ser un esguince. Entonces, esperaba que la enfermería estuviera abierta y, si no lo estaba, tendría que forzarla.

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Tu dirás, ¿esguince, no esguince...?
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Annie Leonhardt el Jue Ago 08, 2013 7:54 pm

El dolor era inaguantable. Escuché  a unos escalones más arriba de mi como aquel chico cerraba la puerta para luego bajar por las escaleras. Maldición, definitivamente las cosas iban a pasar a peor. Cuando lo escuché me moví bruscamente intentando ponerme de pie para salir de allí .odiaría que me encontrase así,de este modo, sería demasiado vergonzoso. Pero en vano me moví, no podía siquiera caminar a no ser que me apoye en un solo pie lo que haría tropezarme de nuevo, fue inútil, caía sentada de nuevo.—¡Ayyy!  —me quejé de dolor cuando me moví. Nada podía pintar peor...no hubiera corrido bajando las escaleras, ¿por qué?, ¿por qué a mi? ¿ y por qué justo ahora?.
El chico de cabellos morenos de agachó hasta mi, ya era demasiado tarde...no había logrado escapar. El tobillo dolía demasiado. Me aparto las manos del pie y enseguida me sacó los zapatos, retirando un poco mi calcetín.Sus manos estaban en mi tobillo,buscando el área afectada,. — O-oye...¿q-que estás haciendo? ¡vete!...no es nada estoy bi- ¡AY! — me quejé nuevamente de dolor sin poder terminar mi frase cuando me presionó el tobillo.

Me mordí el labio inferior reprimiendo mis ganas de ponerme a llorar ahí mismo. Mierda, sentía como si se me arrancaran el pie a sangre fría y me sentía lo suficientemente avergonzaba como para querer esconder mi rostro de aquel joven.
—N-no lo presiones más, duele... — cerré  los ojos de dolor.— ¡Y-ya vete! ¡estaré bien! — intenté apartar el tobillo pero fui presa del dolor nuevamente. Otra vez sentí mis mejillas arder, era increíble que a pesar de que moría de dolor aún pudiera sonrojarme ante su presencia, ahora que estaba tan cerca de mi.
Spoiler:

Elegí esguince como podrás apreciar Shocked 
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Kenshi Koizumi el Jue Ago 08, 2013 8:17 pm

Como supuse, la chica se había hecho daño. Cuando cerré la puerta con el candado y fui bajando las escaleras, observe como intento, en vano, levantarse. Desgraciadamente, volvió a caer el suelo y un pequeño grito de dolor salio de su garganta. No se en que estaba pensando.

No tarde demasiado en ponerme a su lado y luego agacharme. Antes de nada, tras decirle que me dejase ver su tobillo, le advertí que se quejase cuando le tocase el tobillo si realmente le dolía y que evitase reprimir el dolor. Al fin y al cabo, si lo hacía, simplemente ignoraría su dolor y la dejaría allí. Eso le enseñaría a que no siempre se puede ser fuerte en ésta vida.

Con cuidado, empece a quitarle los cordones a la zapatilla, a quitársela y a retirar un poco su calcetín, para acto seguido colocar mis manos en su tobillo. La chica me pregunto que estaba haciendo, incluso me dijo que me fuera, que estaba bien, pero cuando mis manos empezaron a tocar su tobillo, un quejido salio de su garganta. ¿Diagnostico? Posiblemente tuviera un esguince.

Mis manos tocaron varias partes de su tobillo y mi mirada se centro en ella. Estaba mordiéndose el labio inferior, quizás intentando reprimir el dolor. Por suerte, su rostro me decía que le dolía. Seguí un poco mas, comprobando la magnitud del esguince y se volvió a quedar, diciéndome que no lo presionara mas, que le dolía. Cerro sus ojos debido al dolor y me dijo que me marchase, que estaría bien. Note como intento apartar el tobillo pero el dolor le jugo una mala pasado y no lo consiguió.

-Tranquila -dije, susurrando levemente, calmado.

Ya había comprobado que, efectivamente, tenía un esguince. Gracias a mi tío, médico, aprendí nociones básicas de medicina y sabía algo, quizás lo básico. De todas formas, la hinchazón de su tobillo dejaba claro y a la vista que tenía un pequeño esguince. Sin mover el calcetín, abrí mi bolsa de deporte y metí su zapatilla dentro. Luego, la mire.

-Es un esguince, pero no es grave... -me levante y coloque mi mochila a mi espalda y la bolsa de deporte. -Agárrate fuerte a mi, te voy a llevar a la enfermería

En ese momento, me agache y la cogí como buenamente pude con mis brazos, para luego, ejercer fuerza y levantarla. Me sorprendió, por que no me costo mucho esfuerzo. En ese momento, pegados el uno al otro, observe como sus mejillas seguían ruborizadas.

Con ella en mis brazos, camine hasta encontrar la enfermería de aquel instituto, la cual no tarde en encontrar, ya que tras varios días aquí, me sabía casi de memoria el recorrido de todos estos pasillos y donde podía encontrar cualquier cosa. Una vez enfrente de la puerta, di un par de golpes con mi pie, esperando una respuesta que, como suponía, nunca llego.

-Te voy a dejar en el suelo con cuidado, apóyate en el pie intacto mientras abro la puerta... -dije, mientras procedía a dejarla en el suelo.

Cuando por fin la deje, me desprendí de la mochila y de la bolsa de deporte, abriendo ésta última y sacando un paño, que estire en el suelo, descubriendo ganzúas variadas. Cogí la llave de tensión que coloque en la parte baja de la cerradura y luego, introduje una de las ganzúas en la cerradura y, con unos simples movimientos, la conseguí abrir. Retire todo de la cerradura y abrí la puerta. Volví a dejar las cosas en el paño, envolví las ganzúas y las introduce de nuevo en la bolsa de deporte. Antes de hacer nada mas, deje dentro tanto mi mochila como la bolsa de deporte. Luego, volví a coger a Annie con suavidad.

Entre con ella en brazos en la enfermería y la deje sentada en la primera camilla. Con ella allí sentada, rebusque por toda la enfermería un rollo de algodón, vendas y unas tijeras. Me costo un poco, pero finalmente conseguí encontrarlas. Con todo lo que necesitaba, volví al lado de aquella chica y la mire.

-Túmbate en la camilla, te voy a vendar el tobillo... -dije amablemente.
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Annie Leonhardt el Jue Ago 08, 2013 8:39 pm

Fin de la primera parte

Spoiler:
Si te parece bien cerramos aquí este post y yo me encargo de abrir la otra parte en la enfermería nwn
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Re: ¿Otra vez tu...? [Priv.]

Mensaje por Kenshi Koizumi el Jue Ago 08, 2013 8:42 pm

Spoiler:
Sin problemas, ¡adelante! ;)

Enviame un MP con el enlace al tema cuando lo tengas, :3.
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