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Destinados al reencuentro.

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Destinados al reencuentro.

Mensaje por Jarek Dutkiewicz el Jue Ago 01, 2013 11:53 pm

Después de haber hecho un esfuerzo casi sobrehumano para no dormirse en la aburrida clase de Historia, finalmente era la hora del descanso; o “receso”, como más solían llamarlo. Aunque la Historia no era algo que le desagradara, esa clase se le había hecho eterna, pues habían comenzado con un tema demasiado típico y rebuscado, que además ya habían estudiado muchas veces.

He aprendido más Historia en el anime que en esa clase… —masculló, mientras caminaba por los angostos pasillos del Instituto desenredando sus auriculares. Habían pasado apenas algunas semanas desde su llegada a Francia y por lo tanto al Sweet Amoris, así que no estaba familiarizado del todo con aquel lugar, por no mencionar que solía pasársela en el mismo sitio todos los descansos. Pero hoy se había aburrido tanto en clase que no estaba de humor para ir al mismo lugar de siempre, así que decidió aprovechar el descanso para pasear y conocer un poco más el Instituto.

Siguió caminando por los pasillos ya con los audífonos puestos y mirando a su alrededor, asomándose discretamente de vez en cuando por alguna puerta que le llamara la atención para descubrir que sólo era otra aula muy común y corriente, aunque él nunca le hubiera puesto atención antes. Por último llegó al patio, donde se llevó una mano a la frente para poder ver bien, pues era un día bastante caluroso y el sol lo había cegado un poco. Fue entonces cuando se dio cuenta de que a un lado se encontraba lo que parecía ser un jardín que nunca había notado.

Ese parece ser un buen lugar…” pensó, y se quitó los auriculares para escuchar el armonioso sonido que la brisa hacía al golpear las hojas de las plantas mientras se dirigía a ese lugar con la esperanza de encontrar un poco de tranquilidad. Una vez llegó pudo observar la gran variedad de flores y demás plantas que había. Todas tenían colores muy hermosos y de algunas flores se desprendía un agradable aroma.
Se paseó un poco por el lugar hasta que pudo ver un rosal que había por allí y se acercó a él para luego observar detenidamente una hermosa rosa roja. Le gustaban mucho las rosas rojas, pero siempre optaba por evitarlas, pues le traían recuerdos sobre su familia que prefería no evocar. Sin embargo, esa rosa le había parecido bastante especial, por lo que se quedó inevitablemente un momento contemplándola, reviviendo así todos esos recuerdos en su mente.

Fue traído de vuelta a la realidad cuando, al intentar acariciarla, una espina le hizo cortarse ligeramente el dedo índice. —Tsk... —chasqueó la lengua, mientras observaba la sangre que ahora salía de su dedo. Se "limpió" con el pulgar, y en eso creyó escuchar a alguien detrás de él, por lo que se giró para ver quién era la persona que le hacía “compañía” en ese momento, encontrándose con un chico albino de ojos azules.

Ah, eh... Hola —. No sabía muy bien qué decir, estaba un poco sorprendido ya que se había sumido tanto en sus pensamientos que no se había percatado de la presencia de aquel chico—. ¿Llevas rato aquí? —le preguntó, algo confundido y pensando por cuánto tiempo habría estado ese chico allí haciéndole compañía sin que él se diera cuenta.
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Yukio Kamiya el Jue Ago 08, 2013 8:14 am

Miraba tranquilamente el cielo desde mi confortable escondite tras unos cuantos matorrales de plantas que se encontraban en el jardín que usaban los chicos del club de jardinería, desde la mañana me encontraba ahí, sin siquiera molestarme en entrar a clases, algo que estos últimos dos meses he estado haciendo, solo presentándome para los pocos exámenes que hubo, me mantenía en silencio perpetuo, solo escuchando la música de mi reproductor aunque siendo sincero, ni siquiera le prestaba mucha atención a las melodías y a las letras, últimamente y para mi desgracia, mi mente y sus pensamientos iban dirigidos a una sola persona... mi madre y su horrible cambio de actitud, el cual había estado causando problemas en nuestra relación de madre e hijo al grado de ya no querer llegar a casa sabiendo que mi madre se encontraba en ella ya que lo mas probable es que empezaría a reñirme por cualquier cosa, justo como hoy, bueno, hoy fue justificado su enojo al saber que mis calificaciones perfectas bajaron a horrorosos 5, como máximos 7, saque de la mochila una tabilla de mi chocolate favorito, el amargo, apenas le quite la envoltura le di una buena mordida, mirando unas nubes de osaban ocultar al astro rey tras de ellas, haciendo una confortable sombra, por unos momentos cerré los ojos y recordé la discusión de la mañana, que al igual que aquellas nubes, eclipso mi día.

Flash Back
Serian cerca de las 6 de la mañana y la ruidosa alarma de mi madre me despertó, ella se levantaba temprano para hacer un poco de ejercicio antes de iniciar a preparar mi almuerzo y así poder comenzar a alistarse para ir al trabajo, que últimamente ha sido mas pesado de lo que ella quisiera, no se podía hacer nada, ella era socia mayoritaria de una empresa internacional asentada en esta ciudad y su labor debía ser titánica, al menos eso era lo que creía por que hacia un par de días, en los que no discutíamos, en que le miraba mas fatigada que de costumbre, estuve unos momentos en cama, pensando en algo para que no se sintiera tan fatigada e iniciara bien su día, al cabo de unos momentos de reflexión opte por preparar el desayuno, así que me puse de pie y me aliste.

Cuando baje a la cocina mi madre apenas terminaba su ejercicio matutino y por lo menos tardaría 30 minutos en bajar, eso me daba la oportunidad de preparar algo sencillo y quizás para realizar nuestros “Obentos” bueno, no soy un gran cocinero pero si me esforzaba lo suficiente estaba seguro que haría algo comestible y que no terminara envenenándonos, un buen lapso de tiempo corrió de forma tranquila, como esperaba deje la cocina hecha un desastre pero para mi sorpresa, el desayuno y nuestros almuerzos quedaron con un muy buen sabor, algo que por supuesto me enorgulleció, de pronto, escuche que mi madre me llamaba a gritos, no tardo mucho tiempo antes de que bajara de la segunda planta buscándome desesperada, encontrándome por supuesto en la cocina, apenas le vi, supuse que se encontraba sumamente enojada conmigo, vaya sorpresa.

Empezó a reclamarme, un maestro le acababa de llamar, contándole sobre mis calificaciones tan bajas a comparación de los primeros meses, como siempre permanecí callado, aguantando las ganas de gritarle o algo peor, soportando todos sus insultos y palabrería soberbia “nuestra categoría”, “nuestro apellido”, “nuestro futuro”, no podía soportarlo mas, lleve mis manos a mis orejas para evitar seguir escuchando tantas estupideces sin embargo mi madre lo tomo a mal, encolerizada tomo la caja de Bento que prepare y me la arrojo “!desearía que fueras como antes del accidente!” me grito y yo... ya no aguante mas -¡jodete vieja bruja!- le grite igual de furioso que ella mirándole con profundo desprecio, podía aguantarle muchas cosas pero no eso, no el que me dijera que me prefería mas cuando fui alguien que no soy, tras mis palabras la mujer que me trajo a la vida me abofeteo muy fuerte, al grado que un poco de sangre fue visible en la comisura de mis labios en el lado golpeado, además mis anteojos salieron disparados por la fuerza del golpe que me hizo ladear el rostro, quede en shock por unos momentos, era la primera vez que mi madre me golpeaba, le dirigí la vista y me tope con una mirada de furia, al parecer no se encontraba arrepentida de su acción, adolorido por ese hecho tome del suelo mis anteojos y me marche a toda prisa a la escuela, si me quedaba en casa a saber de lo que seria capaz.
Fin Flash Back


Volví a abrir los ojos cuando escuche el timbre que anunciaba el almuerzo, las nubes que cubrieron al sol siguieron su camino mientras que yo me sentaba y me quitaba los audífonos de los oídos, llevando mi mano a la zona golpeada y amoretonada, recordando que no tenia almuerzo, así que debía de ir a comprar algo a la cafetería, me puse de pie tomando mis cosas, saliendo a medias de mi escondite solo para toparme con un chico que maravillado intento ¿cortar? una de las rosas de ahí solo para terminar pinchándose uno de sus dedos, me moví un poco para salir por completo de mi sitio de reposo, haciendo algo de ruido, cosa que alerto al chico de cabello rosa, me saludo y solo atine a sonreír un poco burlista por haberse hecho daño con una rosa -¿sabes?- dije en tono burlista –se dice en Francia que si una mujer se pincha intentando cortar una rosa no es de sangre real- le dedique una mirada pero divertida –pero creo que en ti no se aplica esa frase al ser un chico- me acerque al chico mientras que de la mochila sacaba una venda adhesiva, al ser parte del club de cocina no faltaba quien se cortara un dedo así que siempre cargaba con algunas.

-algo... estoy desde la mañana aquí- le conteste a su pregunta mientras tomaba la mano en la que se pincho el dedo –ahora que si te refieres a si llevo mucho tiempo observándote, pues no, solo mire cuando te lastimaste- finalice la respuesta mientras que le colocaba la venda adhesiva listo... solo espero que no quieras que le de un beso para que sane mas rápido- bromee un poco con algo de malicia cuando entonces mi estomago gruño de forma bastante audible, si lo pensaba, no había probado bocado en todo el día y el chocolate no cuenta mucho como comida.
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Jarek Dutkiewicz el Vie Ago 09, 2013 9:54 pm

¿Oh? —soltó, al escuchar las primeras palabras del chico. A decir verdad, había escuchado alguna vez ese famoso “dicho” que suelen decir —valga la redundancia— en Francia, pero nunca pensó que alguna vez se lo dijeran estando en una situación como esta, y menos un chico. No pudo reprimir una pequeña risa cuando el otro terminó de hablar. —Ufff… Menos mal, ¿eh? —dijo, sonriendo divertido. Se sorprendió un poco al ver la venda que sacaba el albino mientras se acercaba a él y su sorpresa no hizo más que ir en aumento al escuchar lo siguiente que le dijo. ¿Ese chico había estado allí desde temprano? Ahora ya no sabía si la culpa de que lo sorprendieran así era de él, por haber estado tan silencioso todo ese tiempo, o suya, por aislarse siempre del “mundo exterior” en sus pensamientos y no poner atención en lo que lo rodea. Sea lo que sea, definitivamente tenía que hacer algo respecto a esto último.

Iba a protestar cuando el chico tomó la mano en que se había hecho daño, pero antes de eso fue interrumpido por la “aclaración” que le hacía. —Ya veo… Aunque esto no es necesario, en realidad no es nada grave…—murmuró, alzando una ceja y aún algo avergonzado —aunque realmente no sabía si era por el hecho de haberse dado cuenta de lo distraído que es o por la situación en la que se encontraba— mientras veía como el otro le vendaba la herida.

Definitivamente estaré bien sin eso —se apresuró a decir, frunciendo ligeramente el entrecejo, luego de escuchar la broma del chico. —Gracias, me has salvado de morir desangrado —bromeó un poco, haciendo una sonrisa de lado divertida cuando el otro terminó de vendarle el dedo. Aunque no solía “desenvolverse” así con alguien a quien apenas conocía, de cierta forma el albino le había simpatizado a tal grado que se sintió en confianza, sin dejar de lado el hecho de que había vendado su herida amablemente.

¿Uh? —. Se sorprendió un poco por el repentino sonido que el estómago de su acompañante había hecho. Realmente no parecía estar hambriento, pero ese sonido lo había delatado—. Hay que hacer algo respecto a eso —le dijo, ofreciéndole una sonrisa. Después de todo, ya era hora del almuerzo y hasta él mismo se encontraba algo hambriento, aunque no lo suficiente como para que su estómago rugiera de la manera que lo hizo el del otro—. ¿Has comido algo? —le preguntó retóricamente, pues estaba claro que no había comido nada, mirándolo fijamente pero aún con una sonrisa en el rostro. —Está claro que no… —murmuró para sí— ¿Me dejarías invitarte algo de la cafetería como agradecimiento? —le preguntó, arqueando una ceja a modo de interrogación.

De un momento a otro sintió como si ya lo conociera de hace tiempo, cosa que lo sorprendió pues ¿de dónde podría conocerlo si apenas llegaba a la ciudad? Se quedó observándolo unos segundos y pensó que quizá lo habría visto por la ciudad porque, aunque no solía salir mucho, tampoco era un completo marginado social. Desvió la vista del albino un momento para mirar unas cuantas nubes que cubrían el cielo.

Entonces, ¿qué dices? —le preguntó, entrelazando sus manos para luego colocarlas en su cuello mientras caminaba un poco a un lado del albino y volvió a centrar su atención en él con una amigable sonrisa mientras esperaba su respuesta.
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Yukio Kamiya el Lun Ago 19, 2013 9:14 am

Aquel chico de interesante cabello rosa no pareció tomarse a mal mi comentario sobre la nobleza perdida después de aquel corte por culpa de la rosa, al contrario me segundo de buena forma logrando con ello que una risa divertida se escapara de forma natural de mis labios, sin embargo, cuando esta paro y empecé a ponerle aquella venda adhesiva el empezó a ¿quejarse? no, mas bien a rastarle importancia a su minúscula herida, pero como a mi no me costaba nada hacerlo no pare mis acciones y el pelirosa me agradeció “por salvarlo de morir desangrado” como el mismo dijo, sin evitarlo me reí por segunda vez con esas palabras tan ingeniosas y divertidas, hubiera seguido haciéndolo si no fuera por mi molesto estomago me exigía algo de comer, lleve mis manos a la altura del ruidoso estomago sin muestra de pena ¿por que tenerla?, ahora que me encontraba mucho mas tranquilo y relajado el no haber tomado bocado le estaba pasando la factura a mi cuerpo, haciendo que temblara un poco por la falta de energía, de pronto aquel chico, que se percato de inmediato de mi estado, hablo sobre hacer algo al respecto, me sonroje tenuemente por que este chico, que a leguas se notaba que era mayor que yo, se preocupara por algo en que, siendo sinceros, no estaba inmiscuido, mi problema era mío y punto, sin embargo, no me atreví a contestarle como lo hubiera hecho con cualquier otra persona y menos por aquella sonrisa que se me hizo muy familiar aunque no recordaba por que, escuche su nueva pregunta, sobre si había probado bocado y por momentos recordé aquella escena tan desagradable evitando que le contestara de inmediato aunque tampoco hubo necesidad ya que el mismo se contesto de forma correcta “¿me dejarías invitarte algo de la cafetería como agradecimiento?” musito el de rosa cabello y simplemente asentí, cerrando por unos momentos mis ojos, dejando ver un lado pasivo rara veces visto.


abrí los ojos solo para toparme con que el joven aquel miraba el cielo y por mi inmensa curiosidad lo imite encontrándome solamente con un par de nubes, distraído en aquel mar celeste que cubría al mundo su pregunta para confirmar su ofrecimiento me tomo por sorpresa, le mire por unos segundos y dibujando una sonrisa le conteste -¡muy bien pero te lo advierto, soy bastante glotón y ahora que estoy hambriento no dudes que tu ofrecimiento te saldrá de un ojo de la cara!- le advertí divertido, recuperando mi humor semi-normal que demostraba la mayoría del tiempo, el joven no tenia por que verme triste, ya no permitía que los demás se vieran afectados por lo que sentía –entonces vamos- indique el camino señalándolo con un ligero movimiento con la cabeza –por cierto, tu rostro no me es muy familiar y aun así tengo la impresión de haberte visto antes pero...- le mire con algo de duda mientras ya caminábamos hacia la cafetería –no se... ¿te estaré confundiendo con alguien mas?...- lo medite al mismo tiempo que llevaba ambas manos a los bolsillos del pantalón, he hice memoria de los lugares en los que había estado, sin embargo no lograba recordar en donde pude haberle mirado como para sentirme de esta forma –oh bueno, en todo caso en algún momento lo recordare, quizás te mire de reojo en la biblioteca o algo así, digo, con tu cabello en ese tono de seguro llamaste mi atención y por eso te he de haber dedicado una fugaz mirada- sonreí con algo de malicia, debía de admitirlo, en algunas ocasiones y sin poder controlarlo mi boca hablaba en aquel tono un tanto molesto de malicia, era algo que en ocasiones me incomodaba ya que eso me solía traer problemas con las personas que se solían ofender pese a que era eso justamente lo que menos quería –cambiando de tema... soy muy curioso, mas que un gato, así que a pesar de sonar bastante entrometido, voy a preguntar ¿por que un color tan llamativo para un chico?- creo que soy de los pocos niños que aun crecieron ante la idea esa de “rosa y colores pastel para las niñas y azul y colores oscuros para los niños”.

Esperando su respuesta llegamos a la dichosa cafetería escolar, que como era típico, se encontraba atiborrada de gente, nada fuera de lo común si tomamos en cuenta el lugar que era y la hora del mismo, suspire un poco cansado por ver lo mismo de cada día a la misma hora, lo único bueno era que la fila para los alimentos avanzaba rápido –pues vamos- musite mirando al mayor ya que no me era muy agradable la idea de desperdiciar la rara rapidez de los demás para escoger sus alimentos, camine junto aquel pelirosa, esperando aun su respuesta sobre tan atípico color de cabello para un chico, hasta llegar a donde tienen las charolas para poner todo lo que compras, tome una y me fui directo a la fila, echando rápido vistazos al joven que me prometió pagar el almuerzo, algo que como dije le costaría un ojo de la cara, al avanzar la fila fui tomando la comida empaquetada que el día de hoy pusieron a nuestra disposición, unas cuantas ensaladas, frutas, muchas frutas, emparedados de diferentes tipos y de diferentes rellenos, dos cartones de leche, tres rebanadas de tartas, todas de diferentes sabores y claro, pudín, vamos que al terminar en la caja registradora la cajera me miraba raro –si gustas solo paga los emparedados- le dije sonriente a mi benefactor, pues siendo justos, no me parecía correcto aprovecharme así del pobre joven –no creo que el hecho de salvarte de morir se merezca tanto pago- finalice burlón sacando mi billetera adornada con imágenes de un anime llamado “Vocaloid” con toda la intención de pagar todo menos los emparedados, le gustase al chico que me acompañaba o no. 
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Jarek Dutkiewicz el Mar Ago 20, 2013 8:52 pm

No pudo evitar reír un poco tras escuchar las palabras del albino luego de que éste hubiera aceptado su ofrecimiento. —Vamos, no hagas que me arrepienta —le dijo sonriendo divertido. Le había hecho bastante gracia aquel comentario del chico, aunque realmente no pensó que fuera a ser para tanto. Asintió con la cabeza tras ver que el albino estaba más que dispuesto a ir y se colocó a su lado para empezar a caminar juntos hacia la cafetería del instituto. Se sorprendió un poco cuando, en el camino, el otro reflexionó en voz alta la posibilidad de haberse visto antes, cosa que él mismo había pensado minutos atrás.

Fijó su atención en el chico que estaba a su lado, encontrándose con que él también lo observaba con algo de inquietud. El oji-azul pensó que quizá estaría confundiéndolo con alguien más; pero, aunque eso también era posible, le pareció demasiada coincidencia el que los dos hubieran pensado lo mismo el uno del otro. Definitivamente tenía la certeza de haberlo visto antes, pero ahora el problema estaba en el dónde y cuándo. Volvió a fijar su vista al frente, considerando el posible lugar donde pudieron haber coincidido, cuando el otro lo sacó de sus pensamientos con sus palabras. —Es posible… —contestó, ignorando el tono con el que el chico había hablado, pues era verdad que el color de su cabello era bastante llamativo, especialmente por el hecho de ser un chico el que lo llevaba.

Inconscientemente una leve sonrisa se formó en sus labios tras escuchar las siguientes palabras del albino; de cierta forma lo sorprendió su curiosidad incluso mayor a la de un gato —aunque personalmente no entendía mucho el por qué de ese dicho, pues Yumi era prácticamente indiferente a todo lo que no fuera comida o un perro— y la admiró, así como también lo inquietó un poco, pero ya que era tan curioso no iba a dejarlo con la duda. —Humm… —hizo su “pose pensativa” y meditó un poco su respuesta antes de contestarle cualquier cosa,  cuando en eso llegaron a la cafetería. El otro no quizo desperdiciar la rapidez con que la fila avanzaba por lo que sin perder el tiempo ambos se acercaron a tomar una charola y hacer fila. Una vez allí tomó lo que consideraba básico al menos para poder sobrevivir lo que restaba de las clases —además de una pequeña copa de helado como postre, claro— y al mirar instintivamente lo que llevaba su acompañante pudo comprobar el por qué de aquellas palabras que le había dicho antes y que a él en ese momento le habían parecido exageradas.

Definitivamente si fuera un anime de comedia escolar ahora mismo la expresión de su rostro sería épica y una gran gota de sudor estaría bajando por su sien.

Llegó junto a aquel chico de cabello blanco/grisáceo a la caja y se dispuso a sacar el dinero para pagar por todo —claro, si le alcanzaba— cuando el otro lo interrumpió diciendo que podía pagar sólo los emparedados. —Bueno, ya que insistes… —le dijo, riendo un poco nervioso y sacando entonces el dinero para pagar por lo suyo y los bocadillos del otro. Definitivamente debió tomarlo en serio cuando había dicho que le costaría un ojo de la cara. —Oh, te gusta Vocaloid —. No pudo evitar preguntar —aunque más bien parecía una afirmación— luego de ver la billetera del otro—. Me alegra no ser el único —finalizó, sonriendo ampliamente luego de que el albino hubiese pagado también su almuerzo y ahora caminaban juntos hacia una mesa cercana para sentarse y comer sus “sagrados” alimentos en compañía.

Una vez llegaron a la mesa, se sentaron y se dispusieron a comer. Dio unas cuantas mordidas a su emparedado y en eso, recordó que el albino le había preguntado el por qué del llamativo color de su cabello. —Por cierto… —comenzó, algo distraído jugando con la pajilla de su cartón—. Antes me habías preguntado sobre el color de mi cabello ¿no? —levantó la vista para cruzar la mirada con su acompañante y apoyó la cabeza en una de sus manos, ladeándola un poco—. Bueno… —cerró los ojos un momento para buscar las palabras apropiadas— A decir verdad me has hecho reflexionar sobre eso —confesó, abriendo los ojos nuevamente y sonriendo leve— Extrañamente el rosa siempre fue un color que me ha gustado, por no decir mi favorito, aunque tampoco creo que me guste tanto como para pintarme todo de ese color —bromeó—; creo que fue una decisión repentina. En ese entonces quería diferenciarme de los demás y supongo que no encontré algo mejor —concluyó, enderezándose y cruzando los brazos en la mesa—. Aunque tampoco es que el blanco grisáceo sea un color muy común —comentó inocente, sonriendo más ampliamente y tomando su pequeño cartón de leche de vainilla para darle un prolongado sorbo sin dejar de ver a su acompañante.

Dejó a un lado el cartón y se concentró nuevamente en el chico albino que tenía frente a sí y se le hacía tan conocido pero no lograba saber de dónde.
Y bueno... —comenzó, ¿qué puedes decirme de tí? Yo también soy curioso —le dijo, sonriendo divertido.
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Yukio Kamiya el Vie Ago 30, 2013 7:42 am

Sonreí de medio lado cuando el pelirosa no se negó o se molesto por hacerle pagar solo los emparedados, que por si solos le costarían caros, saque mi dinero y pague la cantidad que dicto la sorprendida cajera del lugar, a decir verdad mi semblante no era muy bueno debido a tanta gente a mi alrededor pero este cambio de inmediato cuando el joven a mi lado menciono la palabra “Vocaloid”, hasta el día de hoy nadie había reconocido dicho anime musical y eso que siempre llevo conmigo algún adorno de dicho anime, por lo que encontrarme a otro fan de dicho anime me emocionaba bastante –mas que gustarme ¡me encanta!- hable realmente animado y feliz –jejeje, lo mismo digo, me alegra no ser el único- le sonreía mientras tomaba la charola con los alimentos y empezábamos a caminar, solo que mi compañero se fue a sentar a una de las mesas del sitio algo que no me agrado mucho que digamos ya que en lo particular no me gustaba este lugar, no desde aquella guerra de comida y además hoy había mas personas que de costumbre y yo no soy precisamente fan de lugares con tanta gente, sin embargo no me quejaría, todavía, del sitio que el chico que acompañaba escogió aunque sin duda no tardaría en hablar sobre el molestar que me causaba el sitio.
 
Tomo asiento y yo tome el lugar frente a el, sin perder mas tiempo abrí el envase de una de las ensaladas y empecé a comerla de forma un tanto apresurada debido al hambre que imperaba en mi estomago pero tampoco lo hacia de forma grotesca, en esos momentos el chico hablo, respondiendo a mi pregunta sobre su tono de cabello, mientras me relataba que el rosa era un color que le gustaba, aunque no tanto como para pintarse por completo, me reí unos momentos por aquel comentario y decidí agregarle un divertido “si lo hicieras te parecerías a la pantera rosa” una caricatura americana que si no mal recordaba era de la época de los 80 o 90, el joven continuo hablando, confesándome que fue algo repentino, que solo quería lucir diferente, deje de lado el envase vacío de la primera ensalada y me dispuse a morder la manzana que compre, le di una primera mordida cuando hablo sobre mi tono –jajaja, ¿sabes? cuando ingrese creo que era el único que lucia este tono pero ahora hay varios que lo utilizan- me seguí riendo ante tal hecho un poco interesante y curioso -pareciera que impuse moda o algo así- finalicé mientras pasaba el bocado de manzana y le daba una segunda mordida a la roja fruta cuando de nueva cuenta el chico me hablo, esta vez parecía mas interesado, no era por nada pero así como el mantenía la vista en mi yo lo hacia en el, sentía algo al verlo, algo como nostalgia y alegría pero al mismo tiempo confusión ¿quien diablos era el chico delante de mi? –pues no se- hable dándole una nueva mordida a la fruta que mas me gustaba –nunca he sido bueno para hablar de mi, jejeje- cerré los ojos por unos momentos –bueno, te diré algo y espero que no te molestes por ello pero no me gusta la cafetería de este lugar- volví a abrir mis ojos y le mire directo -¿podemos regresar al jardín?- pedí mientras me levantaba del asiento –prefiero los lugares abiertos a los cerrados- sonreí, aunque no fuera tan obvio ya empezaba a hablarle un poco sobre mi.
 

Ahora íbamos de regreso al jardín, si definitivamente me agradaba mas el viento sobre mi rostro que el estar sentado en un lugar cerrado –jajaja, te he de parecer muy raro ¿cierto? pero es algo que no puedo evitar, nunca me han gustado los sitios cerrados y menos con mucha gente además... la cafetería suele ser usado como campo de batalla, no hace mucho hubo una guerra de comida que apenas libre- comentaba divertido al recordar lo ocurrido aquel día mientras llegábamos al lugar en el que nos encontramos, de inmediato le tome de la manga de su ropa y le jale a mi escondite para tener una comida mas relajada y sin molestas interrupciones, al llegar al sitio me senté sobre la hierba, deje de lado la mochila y la charola, tome una segunda manzana y empecé a comerla mientras me recostaba sobre el pasto –por cierto...- musite casi susurrando y mirando hacia el cielo -¿eres nuevo?- pregunta algo tonta en verdad, pero ¡maldita sea! que esa “espina” sobre el por que me sentía tan raro al verle me estaba matando y la curiosidad que siempre esta presente en mi no ayudaba en nada –¿de donde vienes?- pregunte dándole otro mordisco a la manzana verde que compre pero mirándole ahora, sin perder de vista ninguna de sus acciones pero sobre todo, sin dejar de ver sus ojos, notando por primera vez ese tono ámbar llamativo y hechizante... ese tono... yo lo conozco... pero....
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Jarek Dutkiewicz el Miér Sep 04, 2013 3:35 am

Asintió con la cabeza cuando el chico le comentó que no le gustaba la cafetería del Instituto y prefería estar en un lugar abierto, como el jardín. Entendido —le dijo sonriendo divertido y levantándose de su sitio para dirigirse con él de regreso al jardín. En el camino el albino volvió a hablar y no pudo evitar sonreír ampliamente ante su comentario, especialmente por lo último que había dicho. —Nada de eso —contestó, riendo un poco por lo bajo—, a mí tampoco me agradan demasiado esa clase de lugares, pero supongo que últimamente he empezado a tolerarlos más —reflexionó, pues era verdad que nunca le habían gustado los lugares que se llenaban de gente pero últimamente estaba siendo más tolerante en ese sentido—. Aunque he de admitir que me habría gustado ver eso —confesó con una sonrisa divertida, haciendo referencia a la guerra de comida que su acompañante había mencionado.

Llegando al jardín, el albino tiró de su manga para llevarlo a un sitio más apartado donde nadie pudiera molestarlos. Una vez allí observó al otro sentarse sobre la hierba dejando a un lado su mochila y charola y se dispuso a hacer lo mismo. Tomó su emparedado para darle otras cuantas mordidas alternando con unos pocos sorbos al cartón de leche de vainilla mientras seguía observando a su acompañante de cabellos blancos grisáceos, analizando todas sus facciones y sin llegar a ninguna conclusión clara. Se quedó así un momento hasta que la voz del otro lo sacó de sus pensamientos. —Has dado en el blanco —dijo, ahora más que dispuesto a saborear su helado—. Efectivamente, soy nuevo aquí —afirmó, en respuesta a la primera pregunta del chico. Comenzó a comerse su helado con cierto aire infantil, pues, a decir verdad, era una de las cosas que más le gustaban. Era frío, dulce, y simplemente delicioso; y solía comprarlo bastante seguido sin importar que lo vieran como un niño pequeño por la forma de comportamiento que solía tener si de helado se trataba.
 
Su mirada divagó unos momentos por el lugar cuando el albino le hizo otra pregunta, sobre el lugar de donde venía. —Pues… —dirigió su atención nuevamente al chico que tenía a su lado para cruzar sus miradas y descubrir que estaba siendo observado bastante detenidamente por él; y que, al parecer, el chico estaba poniendo especial atención a sus ojos. Aunque el mirar directamente a los ojos a las personas era algo que solía evitar prolongar por mucho tiempo debido a que eso en ocasiones lo incomodaba —a menos que fuera alguien de confianza o muy cercano— ésta ocasión no apartó la mirada de aquellos iris de intenso color azul.
 
Ahora ya había comenzado a impacientarse. Observándolo con atención, el color de los ojos del otro comenzó a hacérsele sumamente conocido. Sus ojos, las facciones de su rostro… Todo se le hacía bastante familiar. Como no lograba recordar haberlo visto por la ciudad, ya estando en Francia, quizo suponer que quizá lo habría visto en otro lugar… Pero ese lugar no podía ser Polonia, pues el albino realmente no parecía ser de allí a menos que hubiera ido sólo de visita o algo así, cosa que no creía recordar, aunque realmente no recordaba nada con exactitud. Probablemente lo había visto en otro lado…  Quizá un lugar que haya visitado alguna vez, en el que haya conocido a alguna persona… Como…
 
No creo… —murmuró para sí, reaccionando entonces— Oh, perdón… —desvió la vista unos momentos, mirando distraído su alrededor, para luego volver a posar su atención en el otro—. Estaba recordando algo… —le dijo en un tono un poco más bajo de voz, sonriendo ligeramente de lado—. ¡Pero bueno! —se recostó un momento sobre el pasto, y contempló las nubes que pasaban por allí en ese momento. —Me preguntaste de dónde vengo, ¿verdad? —preguntó, para luego volver a mirar al albino—. Vengo de Polonia— soltó, sin esperar alguna respuesta afirmatoria a su pregunta anterior por parte del chico. —¿Y tú? No pareces ser de por aquí… ¿De dónde eres? —inquirió casi inmediatamente, viendo a su acompañante desde su posición recostado en la hierba.
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Yukio Kamiya el Vie Sep 06, 2013 8:15 am

Mantuvimos nuestras miradas por unos momentos el uno sobre el otro, pareciera que a los dos nos atormentaba el color de ojos tan llamativo que poseíamos, como si ya los hubiéramos visto con anterioridad, tan perdido me encontraba en aquellos ojos ámbar que apenas logre escuchar unas cuantas palabras provenientes del joven mayor, regresándome de inmediato a este mundo, contesto a mi pregunta sobre su lugar de origen, haciendo mención a Polonia... al escuchar ese nombre sentí como que algo en mi interior hizo un gran “Click” Polonia fue una vez importante para mi cuando era un niño pese a que ahora no logro recordar bien el por que ¡y eso estaba matándome! le mire recostado sobre la hierba del lugar en el que le obligue a entrar aun sin apartar mi vista de el pues sentía que de este modo podría recordar el lugar en donde nos vimos y dejar atrás esta sensación de nostalgia, un momento, ¿nostalgia? ¿Por que nostalgia? ¿En que momento mi curiosidad se volvió en nostalgia? ¿Fue cuando menciono Polonia?

Lleve mi mano derecha hacia mi tabique nasal y lo masaje un poco levantando un poco mis anteojos con esa acción, esta sensación estaba empezando a molestarme y eso no era bueno –de Japón- mencione un poco fastidiado de como me sentía –mas en especifico de Tokio- aclare mientras tomaba el pequeño envase de leche y lo abría para darle un sorbo viví ahí hasta hace 6 meses que transfirieron a mi madre a esta ciudad- alargue la historia, que solo los profesores conocían –¿y tu?- pregunte un poco curioso -¿fuiste arrastrado de Polonia como yo de Japón por tus padres y su trabajo? o ¿como otros quisiste vivir tu vida lejos de ellos?- sonreí al mismo tiempo que hacia aquellas preguntas con algo de burla sincera ya que por lo general estas eran las razones por las que muchos estudiantes terminaban en Sweet Valley y por consiguiente en Sweet Amoris, esperando su respuesta tome uno de los emparedados que el pelirosa me invito y mire unas cuantas nubes pasar, el hablar, aunque sea un poco de Japón me hacia muy feliz, pese a todo lo que viví en aquel país mi vida fue bastante feliz, con mi familia, mis amigos y mi tierna madre.

Aun era un verdadero misterio para mi el por que del cambio en la actitud de mi madre, que dejo de ser aquella protectora, tierna y fuerte madre para volverse en una mujer fría, distante, conservadora de las apariencias e interesada en el nivel social, justo el tipo de gente que mas detesto, así que el ver a mi querida madre en ese estado me resultaba bastante cruel, el ver todo lo que odias en las personas, en la persona que mas quieres es algo terrible que espero a nadie le pase jamás, queriendo dejar esos pensamientos centre de nueva cuenta mi atención a las palabras del de cabello rosa, que me explicaba el por que llego a esta ciudad, le di otro bocado a mi emparedado y termine por recostarme a su lado boca arriba –¡oh!- exclame un poco sorprendido cuando mi vista se topó con una nube con forma –esa nube de ahí- señale a la susodicha mientras sonreía como un niño –parece un león ¿no lo crees?- gire mi cabeza para verle, aun sonriendo aunque esa sonrisa fue borrándose poco a poco.

Esto... ya lo había hecho, el estar recostado sobre la hierba mirando el cielo y buscando formas en las nubes blancas... ¡Si! ¡Lo hice con mi amigo que conocí en las vacaciones de verano cuando era un niño de 8 años! pero...  el hacerlo ahora se sentía algo raro –¿deja vu?- susurre regresando mi mirada al cielo y dándole un par de mordidas mas al emparedado –¿sabes? esto lo hice hace mucho tiempo, cuando era un niño pequeño y desde entonces no volvi a hacerlo, hasta hoy- explique mis palabras con una sonrisa enmarcada en mis labios aunque en realidad no había necesidad de explicar nada puesto que el otro nunca me pregunto ni me pidió explicación alguna a las mismas –bueno, mas que deja vu es una rara coincidencia- me pase el bocado y continúe con lo ultimo del emparedado.
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Jarek Dutkiewicz el Miér Sep 11, 2013 3:47 am

Dejó de observar a su acompañante, cerrando un momento los ojos y sintiendo la suave brisa y tranquilidad que emanaba el lugar, para abrirlos lentamente en cuanto escuchó la respuesta del chico albino, volviendo a fijar su atención en él. —Japón, ¿eh…? —susurró, en cuanto el chico terminó de hablar aclarando que había ido hasta allí debido a que transferían a su madre. De cierta forma, Japón era uno de sus países favoritos. Había tenido unas vacaciones allí con sus padres, hace ya mucho tiempo, y eso le traía buenos recuerdos. Borrosos, pero buenos recuerdos. —Bonito país —comentó haciendo una leve sonrisa, que se amplió cuando escuchó la última pregunta del otro, haciendo que riera un poco. —Pues… Fui enviado a vivir aquí con unos tíos. No fue exactamente para vivir lejos de mis padres, pero bien podría entrar en lo segundo que has dicho —le explicó tranquilamente, intentando omitir explicaciones innecesarias o datos desagradables referentes a su recientemente tiránico padre, pues estaba pasando un momento demasiado agradable —¿lo estaba?— como para arruinarlo con malos recuerdos.

Sin dejar de ver el cielo cubierto de nubes, sintió como el otro se recostaba a su lado y centró su mirada en él cuando hizo una exclamación de sorpresa y apuntó con su dedo al cielo. Siguió el curso de su brazo hasta dar con la susodicha nube para luego escucharlo decir que parecía un león, haciendo que comenzara a sonreír con la inocencia de un niño por aquello. —¡Es verdad! —exclamó, aún sonriendo de esa forma—. Y esa de allí —dijo, apuntando con su dedo índice otra nube—, parece la cabeza de Mickey Mouse —terminó, riendo un poco y recordando a aquel singular personaje que tanto le gustaba a su madre, para después girar su cabeza y toparse con aquellos ojos azules. No entendía muy bien por qué pero… Estaba pasando un buen rato con aquel chico de cabellos grisáceos, dejando de lado la extraña impresión de haberlo visto antes la cual estaba empezando a sentir nuevamente, pero ésta vez acompañada de una sensación de…

“¿Deja vú?” escuchó decir al otro, tomándolo por sorpresa. —Admito que encuentro sorprendente que hasta ahora lo hayas vuelto a hacer —comentó, un poco curioso por aquello que su acompañante le había dicho—, aunque tampoco esque yo lo haga o haya hecho muy seguido —rió. Una vez el albino terminó de hablar, volvió a centrar su atención en el cielo, pensativo. —¿Coincidencia…? —murmuró para sí, sin dejar de observar las nubes. En ese momento, un fugaz recuerdo a modo de flash-back cruzó por su mente, sobre el preciso instante en el que se divertía buscando formas en las nubes con el niño que conoció y del que posteriormente se hizo amigo aquellas vacaciones que había tenido en Japón cuando era menor. Y con ello recordó un dato bastante significativo: ese niño tenía unos penetrantes ojos azules.


Espera… —se enderezó casi de golpe, algo abrumado por esa repentina vuelta al pasado y el borroso recuerdo del chico y aquellas vacaciones, además del significado que las últimas palabras del otro podrían tener—. ¿Dijiste Tokio? —preguntó de repente—. Antes has dicho que eras de Tokio, ¿cierto? —se autocorrigió, viendo fijamente los iris azules del otro. Se tranquilizó antes de seguir hablando, puesto que se había alterado un poco por aquel recuerdo. —Disculpa si te parezco entrometido pero te haré una pregunta que quizá te resulte un poco extraña… —arqueó una ceja—, ¿puedo saber con quién hiciste lo mismo cuando niño? —preguntó—. Lo de buscar formas en las nubes… —le aclaró, observándolo con una mirada interrogante. Ahora tenía la sensación de estar a punto de resolver un gran enigma, ¿qué era esto?
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Yukio Kamiya el Dom Sep 15, 2013 8:10 am

El rato que me encontraba pasando y la compañía tan agradable me resultaban demasiados “cálidos”  como para no prestar atención a esa sensación que se apodero de mi desde que el mayor menciono Polonia, su comentario sobre aquella nube con forma del famoso ratón me dio risa, era cierto, por el hermoso cielo azul deambulaba una nube blanca matizada con algunos tonos azules con tan icónica forma, hice aquel comentario sobre el deja vu y sobre el que nunca volví a hacer esto desde mi niñez, algo que le pareció raro al pelirosado aunque tampoco pudo decirme que el lo hizo de forma seguida, supongo que este tipo de cosas empiezan a olvidarse cuando uno “crece” pase mi ultimo bocado de aquel delicioso emparedado y ya pensaba que venia siendo la hora de comerme todas las rebanadas de tartas que compre cuando como si hubiera recordado algún compromiso importante, el joven mayor se sentó de forma sorpresiva provocando que yo también me sentara extrañado por las acciones del joven, de la nada, quiso que le confirmara el lugar de donde venia, arquee una de mis cejas realmente extrañado por su actitud, simplemente asintiendo para confirmar mi procedencia, pero lo mas raro fue aquel interés sobre saber con quien mire las nubes cuando era niño.


una pequeña risa contenida escapo de mis labios pese a que quise contenerla –eres muy raro pelirosa- comente mientras tomaba una de las tartas y empezaba a comérmela preguntar algo así de repente, es bastante raro y en cualquier otro momento no dudes que te hubiera mandado a freír espárragos, pero...- me detuve unos momentos para después mirar el cielo con añoranza y nostalgia, para luego sonreír ante la calidez del sol que, hace apenas media hora maldecía –hoy me lo estoy pasando muy bien pese a que mi día no inicio muy bien que digamos- le voltee a mirar manteniendo aquella sonrisa tan calida y feliz, hablar de aquel niño cuyo nombre ya no recordaba me hacia muy feliz, puesto que fue aquel pequeño rubio, mi primer amigo en mi vida –mire las nubes con un niño que conocí en unas vacaciones cuando tenia 8 años, los dos estábamos de vacaciones y coincidimos un día en el mismo lugar, jejeje, pero eso nos basto para volvernos buenos amigos solo que...- me detuve por unos momentos, reprendiéndome mentalmente el haber olvidado su rostro – pese a que aquel niño fue tan importante para mi, ya casi no recuerdo mucho de el, como dije tenia apenas 8 años y con el tiempo empecé a olvidar cosas de el, ahora solo puedo recordar que era rubio, que nos conocimos durante las vacaciones de verano y que los dos miramos las nubes- podía sentir ese sentimiento de tristeza por olvidar algo tan importante, era doloroso, casi igual de doloroso como cuando supe que el regreso a su hogar y por lo cual llore pero al ser ahora una persona terca y orgullosa, no le hablaría de algo así a este chico por mucho que me agradara.

Intente recordar mas de aquel pequeño pero al ser inútil empecé a pensar en el que ahora seria un joven ¿estaría bien? ¿Seguiría mirando las nubes? ¿El aun me recordaría? ¿recordaría mejor yo? esto ultimo me dio un poco de gracia y como si aquel gran “Click” hubiera encendido algo en mi mente, recordé algo que hace mucho no podía, estuve estático y en silencio por unos momentos, incluso baje el brazo cuya mano sostenía una pera que cayo al suelo cuando me quede inmóvil -Jareck- susurre y sonreí, así de improviso recordé el nombre del pequeño –el niño de quien me hice amigo en aquel verano se llama Jareck... y.... tenia un apellido raro, ¡pero raro en verdad!- le dije al otro de forma animada, incluso acercándome a su rostro –¿dulce? no, ese no era su apellido pero se le parece... ¿Dures? ¿Duck? no, tampoco...- meditaba llevando mi mano hacia la barbilla, intentando recordar ese apellido que de niño nunca pude pronunciar, hasta que lo recordé –¿Dutk?... ¿ie?... ¿wicz?... ¡Dutkiewicz!- exclame realmente feliz por recordar  -su nombre es Jareck Dutkiewicz... ¡vaya, solo tenia que hablar de el para poder recordarlo!- hable feliz, casi al punto de llorar por la felicidad que me inundaba en aquellos momentos.
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Jarek Dutkiewicz el Vie Sep 20, 2013 12:28 am

Observó con atención al albino para ver su reacción mientras esperaba su respuesta y alzó ligeramente una ceja al mismo tiempo que sonreía de lado un tanto divertido luego de oír aquella pequeña risa y escuchar lo que le decía. Sonrió más ampliamente, satisfecho, cuando escuchó aquel “pero…” de los labios ajenos. Se recargó sobre uno de sus brazos, ya más relajado, y tuvo una sensación extraña e inexplicable al contemplar aquella cálida sonrisa que el otro tenía en el rostro cuando se giró para poder verlo también. En ese momento, puso especial interés en las palabras del albino sin dejar de observarlo con un toque de curiosidad —bueno, aunque realmente no era lo que se llama “curiosidad” lo que a él lo había poseído—.

Un pequeño sentimiento de ilusión lo atacó al escuchar que aquel niño con el que había mirado las nubes de niño era rubio, aunque esas palabras aún no determinaban nada, pero, sin embargo… Pudo sentir también aquella pesadumbre que invadía al otro al no poder recordar bien a aquel chico. Levantó su mirada al cielo y, de un momento a otro, notó que incluso él también comenzaba a afligirse, y no sabía muy bien por qué razón. Sintió una suave brisa mientras miraba las blancas nubes que llenaban el cielo y logró escuchar un pequeño ruido a su lado. Se giró para ver a su acompañante y notó que había dejado caer una fruta, cuando en eso también logró escuchar algo más: su nombre.

Abrió mucho los ojos, estupefacto, y retrocedió su rostro unos centímetros cuando le comentó que aquel chico tenía un nombre “extraño”. Su sorpresa no hizo mas que ir en aumento mientras el otro intentaba recordar hasta que escuchó el resultado final.¿Has dicho… Jarek Dutkiewicz? —preguntó, sin salir de su asombro. No daba crédito a lo que sus oídos habían escuchado; todo estaba bastante claro ahora: ¡era él! ¡Aquel chico que conoció en sus vacaciones en Japón cuando era niño se encontraba justo a su lado! Y bastante cambiado… Pero eso era lo de menos, claramente todos cambian cuando crecen.

Se quedó inmóvil un momento, analizando lo que acababa de pasar, y al reaccionar sin poder evitarlo dejó salir una carcajada; tal era su alivio por haber comprobado por fin de quién se trataba. —¡Realmente es un apellido extraño! Me sorprende que hayas podido recordarlo —le comentó enérgicamente, al mismo tiempo que sonreía con diversión—. Agradece mi curiosidad por saber con quién habías visto las nubes cuando niño —le guiñó un ojo al decir eso, que lógicamente iba en plan juego, aunque sabía que probablemente el otro aún no se había dado cuenta de quién era él.

Volvió a recostarse en el verde pasto y miró el cielo azul como los ojos del otro. —Sin embargo, parece que ese chico fue realmente especial para ti —comentó, fijando nuevamente su atención en los iris del otro, ocultos tras esos lentes de armazón negra, y sonrió ampliamente con cierto alivio. Siempre le habían llamado la atención las personas con intensos ojos azules, por la única razón de que le evocaban la imagen de alguien; pero, irónicamente, no recordaba exactamente de quién. Sólo sabía que esa persona había sido especial en un momento de su vida, y ahora, por fin, lograba acordarse de a quién perfenecían. —¿Lo extrañas? Es decir… Si pudieras volver a verlo, ¿lo harías? —le preguntó levantando una ceja y sin dejar de sonreír, con lo que ésta vez sí era curiosidad.  Se sentía bastante aliviado y tranquilo en ese momento, y aunque se moría de ganas por decirle al otro quién era, no lo iba a soltar así de fácil.

Pero, dime —volvió a hablar—, ¿nunca te pusiste a pensar en la posibilidad de volver a coincidir con él? —le preguntó, mirando fijamente los ojos del otro—. Después de todo, al Sweet Amoris vienen personas de todos lados, y hasta ahora sólo dices que recuerdas de su físico que era rubio —sonrió ampliamente con una pizca de diversión ante aquello, pues claramente ahora ese ya no era su color de cabello. Cerró los ojos, sintiendo la paz del lugar, y entonces se le ocurrió una pregunta. —Y bien, ¿qué harías si te dijera que conozco a alguien con ese nombre? —cuestionó, abriendo un ojo para ver la reacción del otro y sonriendo ligeramente.
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Yukio Kamiya el Sáb Sep 21, 2013 9:51 pm

Mantenía mi sonrisa sincera y de alegría al recordar al fin el nombre de aquel chico pero al momento de escuchar como el pelirosa hablaba con algo de sorpresa me desconcerté un poco, debido también a su rostro con asombro -¿eh? si, ese fue el nombre que recordé- conteste sin dejar de mirarlo aunque después de unos momentos empezó a reírse, desconcertándome aun mas, solo que al escuchar sus palabras comprendí la razón –¡lo se! ¡es uno de los apellidos mas raros que he encontrado en mi vida y eso que en Japón encuentras nombres y apellidos raros!- bromee ahora yo igual de divertido y enérgico que el chico con quien estaba –si bueno, para compensarte por eso te comprare algo de Vocaloid ¿te parece bien?- agregue desviando la mirada un poco sonrojado por aquel guiño, se que fue a modo de broma pero estoy tan desacostumbrado a ese tipo de actos que no pude evitar dicha reacción, por otro lado no soy de los que regalan cosas ya que por lo general soy muy malo escogiendo presentes pero creo que esta situación ameritaba un esfuerzo extra de mi parte –no es “fue”- aclare mientras giraba mi cuerpo para estar frente al pelirosa sin necesidad de torcerme –el sigue siendo importante para mi, pese a los años que han pasado lo sigo considerando mi amigo- agache la mirada un poco, sintiéndome apenado por todo lo que estaba diciendo y de forma mas inconsciente que consiente, en todo caso asentí cuando pregunto si lo extrañaba, si ahora mas que nunca debido a todo lo que sucedía mi vida –claro que lo haría, ahora que recuerdo su nombre soy capaz de contratar un detective privado para poder encontrarlo- dije serio, quería saber como estaba, si aun me recordaba y si no lo hacia, no habría nada que hacer, pero al menos quería intentar encontrarlo.
 
Sus siguientes palabras me obligaron a prestarle mas atención que la que solía prestarle a cualquiera ¿coincidir en el mismo instituto en un país ajeno a donde nos conocimos? –para serte sincero nunca lo pensé así- me sincere –pero supongo que la idea no es tan descabellada cuando lo pones así sin embargo... dudo mucho que le encuentre si lo único que recuerdo de el es su nombre y que es rubio, no puedo ir preguntándole a todo mundo si conoció en su niñez a un niño japonés y vieron juntos las nubes- sonriendo de medio le di la razón en ese aspecto al pelirosa, quizás me lo crucé de frente y no le reconocí –para investigar eso tendría que ingresar a los expedientes de todos los alumnos y ya he estado en suficientes problemas como para arriesgarme a algo así- eleve mi vista al cielo de nueva cuenta, esperando de todo corazón que el joven Jarek estuviera entre el alumnado y así poder agradecerle aquella felicidad que me brindo en aquel entonces “¿que harías si te dijera que conozco a alguien con ese nombre?” me dijo el que estaba recostado en sobre la hierba y al acto me petrifique, ¿era una broma? ¿Era en serio? –si esto es una broma no es divertida pelirosa- respondí con una voz temblorosa por aquel impacto que sentí –pero... si no lo es... yo- sin querer empecé a llorar por la emoción de saber que posiblemente le vería de nuevo –no se que haría, solo te puedo decir que seria la persona mas afortunada y contenta de este mundo- oh dios, quería llorar a todo pulmón, desahogarme de tantas emociones que este pelirosa me estaba provocando, pero no puedo hacerlo, no delante de este chico, ya me había humillado demasiado soltando estas lagrimas delante de un desconocido como para llorar de esa manera, empecé a secarme las lagrimas con la manga de mi playera, intentando controlarme lo mejor que podía para regresar a la platica que manteníamos.
 
-disculpa por esto, pero la verdad es que me has sorprendido con tus palabras- me excuse al mismo tiempo que terminaba de limpiar los rastros de la muestra del remolino de emociones que me inundaban, respire hondamente y por fin me calme lo suficiente como para seguir –e... ¿entonces conoces a una persona llamada Jarek Dutkiewicz? de ser posible me gustaría conocerla personalmente, quizás no sea la persona que creo que es pero no pienso desaprovechar la oportunidad- ahora que había una posibilidad no la dejaría pasar, si podía verle de nuevo, podría morir pacíficamente o al menos así lo creí en esos momentos.
Offrol:
Disculpa lo corto del post -___- y buena suerte con tu libro =3
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Jarek Dutkiewicz el Lun Sep 23, 2013 10:53 pm

Sonrió con diversión cuando el otro le comentó que le compraría algo de Vocaloid para “compensarlo”. —Bueno —le dijo, sin dejar de sonreír ahora un tanto impresionado por el curioso y un tanto adorable —para ser una persona que no parece fácil de inquietar en ese sentido— rubor en el rostro del otro. Escuchó con atención los comentarios que el albino hacía en respuesta a los suyos, y se conmovió un poco cuando escuchó que hasta sería capaz de contratar un detective privado para encontrarle; incluso pensó en revelarle quién era, pero se contuvo. Dejó salir una pequeña risa al escucharle decir que no podría ir preguntándole a todo el mundo si había conocido a un chico japonés y había visto las nubes con él en su infancia, aunque realmente no sería necesario; y lo miró con entretenimiento ante su siguiente comentario. “Así que ahora es un chico problemático…” pensó, con una pizca de diversión.
 
Se quedó inmóvil ante la inesperada reacción del otro cuando le preguntó lo que haría si le dijera que conocía a alguien llamado así, y se enderezó sin saber muy bien qué hacer o qué decir para intentar tranquilizarlo. —Eh, tranquilo… ¿Lo siento? —le dijo, acercándose un poco a él, antes de que comenzara a secarse las lágrimas y se tranquilizara. —Sinceramente no pensé que reaccionarías así… —le confesó, ahora un tanto apenado mientras se quitaba su característico gorro de lana negro para revolverse un poco los cabellos. O era la conmoción de lo que acababa de pasar, o definitivamente se había asoleado demasiado.
 
No pudo evitar sonreír al escuchar las siguientes palabras del chico albino, un tanto más aliviado. —Si te soy sincero no me creo capaz de mentir sobre algo así —le confesó, sonriendo levemente—. Sí, la conozco, y bastante bien a decir verdad… —comentó, volviendo a colocarse el gorro en su lugar—. Así que todo eso del detective privado y el hecho de revisar los expedientes de los alumnos ya no será necesario —afirmó sonriente, para después soltar una pequeña risa—. Vamos, ¿cuántas personas crees que existan en el mundo con ese mismo nombre? —le cuestionó aquello con una pizca de diversión y arqueando una ceja, para después mirar el cielo colocando una mano en su frente para que el sol no le diera directo en los ojos. Supuso que ya era hora de terminar ese “jueguito” que se había propuesto, porque realmente ya no aguantaba las ganas de decirle al otro que él era aquél niño con el que había visto las nubes en unas vacaciones en Japón cuando era pequeño… Además, le parecía algo un tanto cruel de su parte andarse con rodeos y no decirle nada.
 
Aunque, bueno, en realidad no considero necesario el hecho de llevarte a conocerlo… —le dijo un tanto serio, dirigiendo su atención nuevamente hacia el albino—. Puesto que ya lo conoces… Es decir, ya te has encontrado con él, ¡y de qué manera! —comentó eso último un tanto divertido, recordando la situación de la rosa, el comentario del otro sobre la aristocracia perdida y su posible muerte por desangramiento que fue evitada por un chico albino y una pequeña venda adhesiva. —Sólo piénsalo un momento —le dijo sonriendo—, y toma en cuenta que no necesariamente debe ser rubio aún… —comentó dirigiéndole una mirada divertida—. Puede que le haya entrado la loquera rebelde-juvenil y se haya teñido el cabello de color verde, o azul, o rojo… O incluso arcoiris —sin poder evitarlo soltó una risa ante aquello, de sólo imaginarse a sí mismo con el cabello de colores, aunque no era una idea que lo entusiasmara demasiado. Su cabello rosa estaba bien.
 
Lo dejó analizarlo un momento —aunque en realidad no demasiado tiempo— sin quitarle la mirada de encima, pues quería ver si lograba saber a lo que se refería con todo lo que le estaba diciendo, y luego de un pequeño rato se acercó un poco a él. —¿Ya se te ocurrió alguien… —preguntó, mirándolo a los ojos—… Yukio? —terminó, sin poder reprimir una amplia sonrisa al decir el nombre del albino que acababa de recordar perfectamente.
 
Off rol:
Definamos “corto” xDD ñeh, mi post también es algo corto (?) pero tranquilo, puedes ir a atender a tu paciente con toda la calma del mundo xDDD y muchas gracias ^^
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Yukio Kamiya el Jue Sep 26, 2013 6:18 am

Aun intentaba tranquilizarme de todo lo que sentía pero también esperaba que la tierra se abriese y me tragara por ponerme a llorar delante de un chico que apenas si conocía sin embargo al escuchar sus palabras sobre el detective y el ir a preguntar me tranquilizaron debido al tono entre burlón y alegre que usaba para decirlo, sin embargo aun no me atrevía a verle de frente, maldito orgullo el mío –el mundo es muy grande y en el viven billones de personas, te aseguro que por ahí hay mas de 2 Jarek Dutkiewicz- comente un poco serio pero sin dejar de sonreír divertido por sus palabras, “no considero necesario el hecho de llevarte a conocerlo” menciono y de inmediato mi lado agresivo se formulo mil y unas teorías sobre la razón de por que dijo algo así ¿se estaba burlando de mi? ¿Quería que le rogara? ¡No señor! ¡Nunca rogaría  levante mi rostro con algo de molestia por lo que dijo pero esta se esfumo dejando solo un rostro de duda cuando menciono que ya me había encontrado con el ¡¿pero que diablos?! ¡Definitivamente se estaba burlando de mi! pese a llevar ya 6 meses por aquí casi no he conocido a nadie, no soy una persona muy sociable y ninguno de los que he conocido dijo llamarse Jarek, además ¿este tipo como podía afirmar que ya lo conocía  ¿Se la paso siguiéndome y estaba atento a cada movimiento que hacia? ¿Era un acosador? “no necesariamente debe ser rubio aun” ahora si que no entendía que quería decirme, estaba tan intrigado, molesto, ansioso y avergonzado como para pensar con claridad, de la nada se acerco a mi y mirándome a los ojos esperaba una respuesta sobre de quien podía ser.
 
Lo medité por unos momentos pero no podía concentrarme debido a esos intensos ojos que me observaban directo a los míos... un momento... ¿cuando le dije mi nombre?... estaba mas que intrigado ahora, me quite los anteojos y masajee mi tabique nasal totalmente cansado de esta adivinanza, estaba apunto de gritarle que se dejara de tonterías y me dijera con exactitud a quien se refería, cuando todo se armo en mi cabeza, ya lo conozco, no debe ser rubio, un color de cabello raro, no debe presentármelo, sabe mi nombre, sus ojos ámbar, esa extraña sensación de ya conocernos pero no lograr recordar de donde... era una inmensa maraña de sentimientos que no logre ver que aquel niño tan importante para mi estaba delante de mi –¡imbécil de mierda!- le grite volviendo a llorar y golpeando su pecho a puño cerrado pero sin nada de fuerza -¡Por que no me dijiste que eras tu Jarek! ¡Idiota! ¡estúpido! ¡Asno!- no podía evitar el sentirme contento pero también mas avergonzado que nunca, todo lo que dije, era algo que prefería decírselo con el tiempo si lograba encontrarlo pero no se me fue permitido decirlo como quería y ahora sabia que fue tan importante para mi...
 

De un momento a otro deje de golpearle el pecho y me abalance hacia el para poder abrazarlo ¡al diablo mi orgullo! –No puedo creer que te fui a encontrar aquí- mencione realmente feliz y esbozando una sonrisa de suma alegría, tanta que no hay forma de poder expresarla con palabras –¡eres muy malo! ¿Por que no me dijiste que eras tu? estuve a punto de golpearte la cara por tu adivinanza- confesé al fin soltándolo de aquel abrazo tan efusivo en el que le aprisione –pero pese  todo, me alegra volver a verte Jarek- finalice mis lagrimas de alegría tras limpiarlas de nueva cuenta con la manga de la playera, no podía creer que el estuviera frente a mi, todo este tiempo, ni que le haya encontrado sin buscarlo, sin reconocerlo... ¡oh rayos! dije que su apellido era raro, me sonroje por eso y por que dije cosas sumamente sentimentales, pero además por obligarle a pagar mis emparedados -bonito reencuentro...- pensé desviando de nueva cuenta mi vista, ahora de lado –di... disculpa lo que dije sobre que tu apellido era raro y por que... pagaste mis emparedados... y lo que te dije sobre que no eras un noble francés- mierda, ahora estaba tan nervioso que empezaba a decir incoherencias, este reencuentro iba de mal a peor... pero al menos podía decirse que era un reencuentro
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Jarek Dutkiewicz el Lun Sep 30, 2013 4:42 am

Esperó unos momentos la respuesta del otro sin dejar de mirarlo fijamente a los ojos, cosa que, de cierta forma, pareció quitarle un poco la concentración, hasta que pareció que finalmente había logrado organizar todas las piezas y terminar el rompecabezas. “¡Imbécil de mierda!” le escuchó gritar, antes de recibir una serie de reclamos y golpes sin fuerza en el pecho por parte del albino. Decidió dejar que se desahogara un poco antes de decirle cualquier cosa, y de pronto se vió apresado por un afectuoso y repentino abrazo de parte del otro, el cual sólo logró que sus mejillas se tornaran de un ligero color carmesí por el repentino contacto que no se esperaba para nada pero el cual al final terminó correspondiendo con satisfacción. Finalmente sonrió con amplitud y una gran felicidad cuando pudo escuchar lo que el otro le decía y al ver la alegre expresión de su rostro. —Créeme, ni yo me esperaba algo así —le confesó. Sentía que así como iba él también iba a ponerse a llorar de la alegría y emoción.

Le dió un ligero ataque de risa al escuchar al otro decir que había faltado poco para que lo golpeara, al tiempo que lo liberaba de aquel apretón. —¡Claro que te lo dije! Pero sutilmente… —habló, intentando mantener un semblante serio sin conseguirlo por demasiado tiempo—. ¡Está bien, lo siento! —se disculpó, soltando una risa—. Pero tenía que correr ese riesgo —comentó, sonriendo con alegría y diversión y riendo un poco aún, en referencia a aquel golpe del que afortunadamente había logrado librarse. Luego alzó una ceja, un tanto confundido, cuando de un momento a otro el albino desvió la vista y se percató de su rostro un tanto enrojecido. Una sonrisa divertida se apoderó de su rostro cuando escuchó las palabras de su amigo, con las que logró comprender el motivo de su rubor.

Te absuelvo de tus pecados. Disculpas aceptadas —mencionó, levantando un brazo y colocando la palma de su mano frente al otro con una pizca de diversión en el rostro—. Pero qué cosas dices… —rió un poco, bajando la mano—. Pagar sólo por tus emparedados fue mejor que por todo lo que compraste —afirmó, llevándose una mano a la barbilla—. Me habrías dejado en la ruina, pidiendo limosnas en la calle… —intentó mantener un semblante serio y de “víctima” sin conseguirlo, pues no pudo reprimir una risa de sólo imaginárselo—. Además, hay que admitir que lo último es sólo la verdad. Ciertamente no soy un noble francés… Ni siquiera soy francés —se encogió de hombros al mencionar lo último—. Ni tengo cara de noble… —observó, pensativo, y se acercó un poco a su acompañante—. ¿Tú crees que tengo cara de ser de la realeza? —le preguntó, señalándose a sí mismo con el dedo índice de una de sus manos, en un tono de voz y mirándolo de forma que habría hecho a cualquiera creer que hablaba en serio, aunque no era así—. Y, bueno, sobre mi apellido no me quejo, no es la primera vez que me lo dicen —aseguró, retomando su antigua posición más alejado del otro para luego hacer su “pose pensativa”—. Pero se me hace muy divertido cuando no logran pronunciarlo —admitió, sonriendo con diversión y una pizca de burla.

Elevó sus brazos al cielo para estirarse un poco e hizo algunas flexiones con ellos para estimularlos sin dejar de ver al otro con una sonrisa divertida en el rostro. —En todo caso… Estoy demasiado feliz de volverte a ver como para preocuparme por cosas así —le confesó, esbozando una amplia sonrisa de alegría y mirando nuevamente aquellos iris de color azul que hace tantos años no había visto—. ¡Es increíble cómo pasa el tiempo! Antes éramos unos chiquillos inocentes, y ahora… —hizo una pausa meditando un poco sus siguientes palabras—. Bueno, yo sigo siendo casi igual —articuló rápidamente casi en un susurro pero de forma que el otro alcanzara a escucharlo al tiempo que inflaba un poco los mofletes en uno de sus típicos gestos infantiles que desde siempre había hecho y que quién sabe cuándo se le fuera a quitar la costumbre de hacerlo—. ¡En fin! Pasemos a cosas más importantes… —levantó una ceja, manteniendo una sonrisa alegre y divertida en el rostro—. Realmente no me esperaba encontrarte aquí, y después de tantos años… Esto es cosa de las Moiras —se llevó una mano a la barbilla sonriendo con amplitud. Definitivamente este reencuentro debía ser cosa del destino, o de las Moiras de la mitología griega, como él mismo había dicho—. ¿Y bien? ¿Has tenido una buena vida todos estos años que no nos vimos? —preguntó, curioso por saber qué cosas habían acontecido en la vida de su viejo amigo que, esperaba, no le hubiera pasado nada malo en todo ese tiempo.
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Yukio Kamiya el Dom Oct 06, 2013 5:38 am

Poco a poco, regrese mi vista al chico, sus palabras en respuesta a mis ridículas disculpas me tranquilizaban y hasta lograban sacar pequeñas risas o sonrisas, sin embargo estaba tan feliz de reencontrarse conmigo como yo con el, reí con ese comentario sobre nuestros pasados tan inocentes, aunque aclaro que seguía siendo casi igual a como era en aquel entonces –jejeje, ¿me quieres dar a entender que sigues siendo tan inocente como un niño menor de 12 años?- respondí sonriendo un tanto nostálgico al verle inflar de esa forma los cachetes, dándole un aire tierno y gracioso debido a que ahora era un joven, cuando mencionó sobre las cosas importantes arquee una ceja con duda pero no iba cortarle el rollo ahora, así que me acomode frente a el para poder hablar de esas cosas importantes, riéndome por su mención a las Moiras –pues yo considero esto mas cosa del hilo rojo del destino que por obra de las moiras- sonreí tras esas palabras y levante mi meñique como si esperara encontrar el famoso hilo que nos une con quienes debemos encontrarnos, para luego estar atento a lo que tenia que decirme, sin embargo no era algo de lo que me agradara hablar.
 
Suspire un poco resignado, creo que era lógico que me preguntara por mi vida después de no habernos visto durante tanto tiempo –mi vida... no ha sido tan amable como quisiera, pero dejando de lado ciertas cosas, me ha ido bastante bien- le mire sonriente, intentando no pensar mucho en los malos recuerdos –en primaria no tuve muchos amigos, logre hacerme de ellos cuando estaba a punto de graduarme, por suerte ellos también asistieron a la secundaria conmigo- le conté a Jarek mientras me volvía a recostar en el pasto –en secundaria no hubo mucho que hacer, las cosas típicas que miras en los animes o mangas slice of life escolares es lo mas cercano a lo que hacia, cuando tenia tiempo libre iba a Akihabara con mis amigos o en ocasiones yo solo y compraba muchas cosas, por las tardes después del club tenia lecciones de violín y flauta- me detuve por unos momentos y le mire –pero te lo advierto, no me pidas que toque para ti por que no permito que nadie escuche lo que toco... me da algo de pena- confesé riéndome un poco por eso -¿que hay de ti? ¿Como iniciaste en tus gustos otakus?- amplíe mi sonrisa, Vocaloid era algo que se conocía si sabias de esta cultura, en otras palabras, si no eras otaku no le conocías y si el podía reconocer algunas imágenes en mi cartera eso solo me llevaba a pensar que era tan fan como yo.
 
Jarek estaba a punto de hablar cuando el maldito timbre anunciaba el final del almuerzo –joder ¿ves?- le dije al de cabello rosa en falso tono de molestia –por andar jugando a las adivinanzas no pudimos platicar mas tiempo- me refería por supuesto a todo el embrollo que tuvimos por no reconocerle de inmediato, quite aquel semblante serio y lo cambie por una sonrisa -¿te parece bien si después de clases seguimos con la platica? en la ciudad he descubierto buenos karaokes y cafés, esta vez yo invito ¿que dices?- le mire interesado y feliz de volverle a ver, espere su respuesta mientras me ponía de pie y estiraba cada músculo de mi cuerpo, recibiendo de paso la ligera brisa que anunciaba el cercano otoño y después de esa estación, mi anhelado invierno, Dios, ahora incluso me sentía con ánimos de ingresar a clases, nada podría opacar este día y todo gracias a que algún ser divino decidió que el día de hoy, aquel pelirosado y este peliplateado se reencontraran.

Offrol:
Listo, contesta una vez y luego mandas cerrar el tema, cuando acabe lo de Halloween yo mismo me encargo de abrir tema en donde gustes, y por cierto ya te he agregado a mis relaciones, si quieres algún otro lugar avísame con confianza n_n y gracias por comprender mi situación -___-u
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Re: Destinados al reencuentro.

Mensaje por Jarek Dutkiewicz el Jue Oct 10, 2013 1:49 am

Pues no es como para dudarlo demasiado… —contestó a sus palabras, torciendo la boca aún con aire infantil. Sí. Definitivamente seguía siendo un tanto infantil, y aún quedaba en él “una pizca” de inocencia. No sabía si eso era bueno o malo, pero tampoco le importaba mucho. Sonrió con entusiasmo al escuchar lo que su compañero decía sobre el hilo rojo del destino—. Ah, el hilo rojo del destino, reuniendo a las personas desde tiempos inmemorables… —mencionó con cierta diversión, alzando su meñique de igual manera que su compañero y sin dejar de sonreír. Aquella leyenda del hilo rojo era algo que de por sí ya le gustaba mucho, y ahora tras este reencuentro y el que había tenido con su mejor amiga le había empezado a gustar mucho más.

Puso atención, entonces, a lo que su amigo le relataba en respuesta a la pregunta que le había hecho sobre su vida hasta entonces. Lo miró recostarse en el pasto, y no pudo evitar reír un poco por su alusión a esos animes y mangas de recuentos de la vida del protagonista. Escuchó también que a menudo acudía a Akihabara, una zona comercial que, tenía entendido, es la más grande del mundo en donde se podían encontrar toda clase de aparatos electrónicos, además de contar con centenares de tiendas de manga, anime y videojuegos… En pocas palabras, el paraíso de todo otaku, friki o geek. Quién fuera él para poder asistir cuantas veces quisiera.

Torció un poco los labios cuando escuchó decir a su compañero que por las tardes tenía clases de violín y flauta, pero que nunca le pidiera que tocara para él porque le daba un poco de vergüenza. —Has frustrado mis planes —le dijo, haciendo pucheros—. Incluso hubieras podido volverte un flautista y/o violinista famoso. Yo podría ser tu representante. Pero bueno, qué se le va a hacer —bromeó un poco, rodando los ojos al final, para luego volver a fijarlos en su amigo y sonreirle con cierta diversión. Quizá si insistía algún día lograra que accediera a tocar un poco para él, pero ya dejaría para después ese maquiavélico plan de persuasión.

Luego de eso el otro le preguntó sobre su inicio en el “mundo otaku”. Estaba a punto de hablar cuando en eso el timbre sonó, avisando el término del descanso y el comienzo, de nueva cuenta, de las clases. Miró intrigado a su amigo luego de escucharlo hablar un tanto disgustado, para después sonreír con amplitud al escuchar lo demás que le decía. —Bueno, qué se le va a hacer… —le dijo, encogiéndose de hombros—. Nos dan muy poco tiempo para el almuerzo —puso como excusa, sonriendo con una pizca de diversión a su acompañante y escuchando ahora lo que el otro le proponía hacer después de clase.

Suena bien —opinó, al tiempo que se levantaba de su sitio al igual que su amigo albino y le dedicaba una amplia sonrisa—. Pero, ya que no conozco bien la ciudad, tú serás mi guía —le anunció, haciendo un ademán con el dedo índice y mirándolo con diversión, mientras caminaba junto a él. Observó entonces que las otras personas ya se disponían a regresar a clases, por lo que también se dispuso a caminar hacia la “sala martirio”—. Ni se te ocurra perderte en otro lugar que no sea el jardín, que el instituto es grande y el perdido sería yo. Te veo después de clases entonces —le advirtió, para después hacer un movimiento con su mano derecha a modo de despedida. Ahora tenía una motivación para soportar un poco más el tormento que le suponían las clases, y todo con tal de encontrarse con Yukio al término de éstas para continuar conversando. Definitivamente este iba a ser un gran día.

Off Rol:
¡Listo! Mando cerrar el tema ahora mismo >u<. Me parece bien, y en cuanto a las relaciones yo haré lo mismo entonces :3 pero tendré que exigirte un lugar en protectores también, es mi obligación hacerlo recíproco e_e xDD
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Re: Destinados al reencuentro.

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