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Last Resort [Privado/Hans Jaeck] [+18]

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Last Resort [Privado/Hans Jaeck] [+18]

Mensaje por Yami Motou el Vie Jul 05, 2013 5:27 pm

Había sido una noche muy extraña. Emily había vuelto del instituto a casa, y apenas tocó su cama, cayó fulminada en un sueño profundo. Parecía que hace días que venía durmiendo mal, y esto me daba pinta que que dormiría toda la noche. Lástima, porque yo pensaba salir, y por nada me perdería de salir a vagar a las calles; sobre todo porque el idiota importante de Andy me había dicho que me encontraría esta noche para llevarme los billetes de las últimas peleas. Pero claro, mi prima no podía enterarse que saldría por eso, o me mataría. Y ya muchos problemas tengo para lidiar con ella furiosa. Le di un beso en la mejilla y me alejé, cargando solo el juego de llaves, mi billetera, el celular, el iPod y mis dos infaltables navajas, el regalo de Mana. A diferencia de otras veces, no me había molestado en poner mi cabello en puntas, por lo que este caía libremente por atrás de mi cabeza, hasta un poco más arriba de los hombros. Y la misma ropa de siempre... musculosa negra, borcegos, chaqueta y pantalones de cuero, el rompecabezas colgando de mi cuello con la infaltable cadena. Sacaría la Honda 650 roja y negra del padre de Emily, ella siempre la usa cuando él no está; no creo que le moleste que yo la utilice. Y de todas formas, tampoco tenía que enterarse. Aunque creo que ahora, lamento haber dicho que Emily no se enteraría de que había salido esta noche.

Un corte desde abajo de mi ojo derecho hasta el borde de mis labios estaba adornando mi rostro. No muy profundo, pero corte al fin. Y mierda... sí que ardía. Le había prometido a mi prima que no iba a pelear por dinero otra vez, pero ese tipo se lo buscó. Me estaba provocando. Pero se la devolví bien, con la ayuda de mis dos navajas, las cuales ahora acababa de limpiar. Ese sujeto no podrá tocar una calle de nuevo en semanas. Y yo... debo tener la cara bañada en sangre. Tampoco es que me importe demasiado. Pasé mi mano por mi cara, simplemente para limpiarla. Un manchón de sangre apareció en mi mano. La limpié en mi pantalón, y fui de inmediato a la Honda; sacando el pequeño botiquín que tenía bajo el asiento, y eliminando todo rastro de sangre, pero dejando al descubierto el corte. No me iba a poner una venda en un corte tan minúsculo, sería desperdicio. Terminando con eso, me puse a ver que demonios tenía bajo el asiento, y me encontré con un paquete de cigarros. Vaya, o mi tío se tenía bien guardado esto, o Emily está fumando. Creo que lo primero es más probable; ya que ella rara vez fuma.

Sin importarme la procedencia de la cajetilla, saqué uno, y rebusqué un encendedor, para encender el famoso cigarro, y apoyarme en la motocicleta a esperar. No habrían pasado ni diez minutos, cuando mi celular comenzó a sonar con el tono de mensaje. El idiota de Andy. Saqué el teléfono, y empezé a leer: que no iba a poder venir, que no le habían pagado, que blah blah blah. Apreté el teléfono con mi mano, y lo volví a guardar antes de romperlo, dándole otra calada al cigarro. No fumaba hace muchísimo, pero creo que prefiero estar fumando esto, a empezar a tomar alcohol aquí en plena calle.

-Maldita sea... más le vale que sea la última vez que se atrase.- la próxima vez, lo iría a buscar y lo molería a golpes; ya me tenía cansado. Me debía una buena cantidad de dinero. Está bien que yo hago apuestas, y todo el asunto, pero él no para jamás de apostar. Maldito compulsivo, gasta todo su dinero en estupideces, y en menos de un segundo.


Última edición por Yami Motou el Lun Oct 28, 2013 6:50 am, editado 2 veces
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Re: Last Resort [Privado/Hans Jaeck] [+18]

Mensaje por Hans Jaeck el Sáb Jul 06, 2013 8:26 pm

Esa noche no iba ser diferente a las demás, menos ahora que tenía un buen dinero consigo para apostar en las carreras ilegales. Había ganado ya tres noches seguidas, dinero que no duró mucho en sus manos, ya que lo gastó en menos de dos segundos en tragos y mujerzuelas baratas, pero no se arrepentía de nada porque era la mejor manera de disfrutar un buen premio. Ahora todos los billetes verdes que tenía encima eran producto de su generoso jefe que con una simple estirada de mano hacia sus ojos ya le depositaba todo lo que quería en la palma. Ya quisiera. Más bien le dio esa cantidad excedida para que se largara de la casa y regresara bien tarde, él quería estar a solas con un par de gemelas alemanas que habían llegado como producto nuevo en el puterío y como Hans no era idiota para rechazar dinero lo aceptó gustosamente junto con una sonrisa que no se la borraba nadie.

Partió en su Honda CBR1000RR a toda velocidad, vistiendo una tenida completamente oscura, común en él. No hacía mucho frío así que solo se había puesto una camiseta manga corta azabache, cubierta por una camisa del mismo color con rayas verticales muy delgadas de un tono más claro y abierta para mostrar la de abajo, sus pantalones eran negros con unos ligeros rasgones en las rodillas que dejaban lucir algunas hilachas saliendo de éstas y por último los zapatos que hacían juego con toda la ropa. La cabeza era cubierta por su casco integral negro, protegiendo su rostro de las corrientes heladas que se producía ante tanta rapidez descontrolada del chico, ni siquiera le importaba pasarse la luz roja, solo lo hacía y ya. ¿Quién lo iba a perseguir? ¿La policía? No lo hagan reír.  

Estaba apenas unos segundos de llegar a la zona de perdición, cuando vio a un chico pelearse con otro tan salvajemente que le dio hasta risa, una risa muda que calló mientras veía todo el espectáculo. El chico sabía moverse bien, aunque por esa cortada en su rostro le quitaba puntos extras a su lucha, sin embargo merecía un aplauso. Se tomó su tiempo en acercarse, estacionando la moto y sacándose aquella protección de la cabeza para dejar sus hebras libres, también lucir esos ojos bicolores de negro y verdoso junto con el tatuaje en la mejilla, lo qué más resaltaba en él. – ¡Qué bien muchacho, qué bien! – Decía acercándose al extraño entre palmadas que el mismo daba, aplausos para el joven vencedor. – Que buena paliza diste, pobre tipejo… lástima que  le regalaste esa cortada – Comenzó a comentar como si fuera maestro en el tema, sonriendo ladino y antojándose por el cigarro que tenía ese rubio.

– Principiante seguramente – Agregó con un ego elevado hasta las nubes, se creía demasiado bueno como para terminar con un corte en la cara, tan bueno que la curva que se dibujó en sus labios al segundo después fue de soberbia.
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Re: Last Resort [Privado/Hans Jaeck] [+18]

Mensaje por Yami Motou el Mar Jul 09, 2013 11:25 pm

Después de que leyera el mensaje del idiota de que no iba a aparecerse porque no había conseguido el dinero, y seguramente no quería que le diera una paliza, estaba a punto de subirme a la motocicleta y marcharme a ahogarme en alcohol por algun lado, o tal vez volvería a casa a convencer a Emily de jugar truco hasta las siete de la mañana, cuando escuché ruido detrás mío. Ruido de pasos, alguien se acercaba. Mantuve el cigarro en la mano izquierda, y estuve a punto de meter la mano derecha en el bolsillo para tomar una de las navajas, cuando escuché otro sonido. Aplausos. Alguien estaba aplaudiendo. Algo anonadado, me giré para observar a quien se acercaba. Un chico, que presumía tendría mi edad, unos... ¿10 centímetros? menos alto que yo, aproximadamente; pálido, de cabello azabache, ojos bicromáticos: uno negro y el otro verdoso; lo más llamativo, el tatuaje que lucía en su mejilla izquierd. He de decir que no veía un tatuaje de esos hace mucho, mucho tiempo. Me sacó un poco de contexto el hecho de que me estuviera aplaudiendo a mí, ya que, por lo que puedo notar, me había visto pelear contra aquel sujeto. Tragué saliva; confié en que nadie me estuviera viendo mientras estaba peleando, el simple hecho de tener un corte en el rostro me mostraba débil. Aunque sonreí autosuficientemente, como siempre lo hacía en estos casos, con su comentario sobre la paliza que le di. No fue algo sencillo, el sujeto tenía fuerza, pero yo tenía velocidad. Algo de lo que me jacto muy fácilmente desde que tengo memoria.

-No es que fuera algo muy difícil de todos modos.- comenté, prácticamente en burla hacia el pobre tipo que había dejado casi en cama, mirando al chico que tenía frente a mí; era alguien llamativo, para que negarlo. Y se notaba bastante conocedor de este ámbito. Al fin alguien digno de conocer por estos lados.

Me apoyé sobre la motocicleta, dándole la última calada al cigarrillo y tirando al suelo la colilla. Al tiempo que sacaba la cajetilla para retirar otro, estaba usando el encendedor que tenía en el cinto para prenderlo. Luego de eso, le extendí el paquete al muchacho sin añadir palabra, se sobreentendía que podía sacar uno; aunque no sabía si él tenía cigarros o no. Tampoco sabía si fumaba, aunque sería raro que no lo hiciera. Hasta yo, que no me gusta mucho el hecho de fumar o drogarme (a diferencia de mi placer por la bebida), era capaz de bajarme un paquete entero en minutos.

-Y sobre la cortada... fue un simple descuido. No estaba del todo lúcido, tal vez. No volverá a sucederme. Nunca me sucede más de una vez.- mencioné, sacando a la muestra mi dichoso orgullo, ante el dicho de que yo era un "principiante". Peleaba desde que era un puberto, no aceptaría que alguien me rebajara a un principiante de la calle. -Y recién estoy conociendo estas calles; acabo de mudarme por aquí.- Más allá del pequeño choque que me causó su último comentario, el sujeto, a primera vista, me caia bien.
Sujeté el cigarro entre mis dedos, y dejando escapar el humo de mi boca, finalizé presentándome ante él. -Soy Yami.- no acostumbraba revelar mi apellido, aunque tampoco es que fuera muy necesario en estas circunstancias.
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Re: Last Resort [Privado/Hans Jaeck] [+18]

Mensaje por Hans Jaeck el Lun Ago 05, 2013 6:17 am

Si él hubiera estado en la pelea en vez del chico sería una situación completamente diferente, comenzando con no tener ninguna cortada en la cara y menos hubiera dejado vivir al desgraciado, lo hubiera rematado en el suelo hasta que pidiera piedad y ni eso, lo  mataría hasta con sus suplicas y lo último que verían esos ojos temblorosos sería su cara de completa satisfacción al mandarlo al otro mundo. No obstante no podía pedir que todos fueran como él, sería ridículo, aunque en cierto punto podría llegar hasta ser interesante si ocurriera aquello.  Así que sonrió a medio labio ante tal ocurrencia, escuchando al contrario con poco interés ya que su vista fue engatusada por ese cigarrillo en manos ajenas y como buen adicto a la nicotina deseaba probar uno de inmediato.

No tuvo que esperar ni dos o tres minutos para presenciar tan gran tesoro en frente de sus orbes bicolores, era una hermosa cajetilla de cigarros que le ofrecían para endulzar sus pulmones con dañinas toxinas. ¿Acaso le leía la mente? – ¡Qué bien! estaba deseando uno ya –  Dijo con una sonrisa en los labios, sacando un cigarrillo y posicionándolo en sus labios segundos después. No tuvo necesidad de conseguirse fuego, siempre llevaba con él su encendedor cuadrado personal y como era costumbre lo prendió rápidamente de una sola pasada. Guardando el artefacto y sintiendo como el humo entraba en su interior, lo mantuvo un rato escuchando la explicación de esa cortada a la mejilla y cuando calló dejo escapar aquel humillo hacia arriba, una lenta soplada que se combinaba paso a paso con la atmosfera. Le estaba cayendo bien ese rubio y más porque le había ofrecido libremente un buen regalo, si seguía así de simpático hasta podría convertirlo en su compañero de salidas  nocturnas.

Bajó los parpados dando una nueva calada, enterándose que estaba enfrente de un recién llegado y eso le pareció más que tentador, lo podría llevar a conocer los mejores lugares de la ciudad y cuando se refiere a mejores son especialmente bares, prostíbulos y carreras clandestinas. – Soy Hans… solo Hans. – Mencionó luego de la presentación del rubio. Botando la ceniza aun costado con una ligera sacudida al pitillo. – ¿Vas algún lado ahora? Si quieres te invito a pasarla bien con unas putas bien dotadas – Agregó con una sonrisa divertida, maliciosa y llena de perversiones en su pensar. No tenía vergüenza alguna en decir cosas como aquella y menos andar con rodeos en cuanto a lo que iba a realizar, si el chico no quería hacerlo, bueno él se lo perdía, más putas para él.

– Claro, si te crees capaz de hacerlo o… ¿eres virgen? – Finalizó solo para desafiarlo y conseguir una respuesta afirmativa a su invitación de mala muerte. ¿Quién podría negarse aceptar unas putas bien buenas y más encima gratis? No le cabía en la cabeza, de solo pensarlo ya se le hacía agua la boca. Si el chico resultaba casto, daba igual, porque esta noche se libraría de ese problema con cinco chicas en la habitación para satisfacer todos sus sueños más sucios. Sonrió. Sonrió una vez más con el cigarro en los labios y afirmado con el dedo índice y medio a espera de la respuesta.
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Re: Last Resort [Privado/Hans Jaeck] [+18]

Mensaje por Yami Motou el Mar Ago 06, 2013 5:40 am

Desde que lo había visto, me había causado gracia la actitud orgullosa e imponente del chico que ahora estaba frente a mí, mientras yo degustaba otro cigarro que acababa de sacar de la cajetilla robada, no sé si a mi tío o a mi prima, pero robada, pues. Era obvio que él pensaba que terminar con un corte en la cara era un regalo; y ahora que lo pensaba, tal vez debería haber matado al sujeto en vez de dejarlo vivir. Pero siempre tengo una punzada de culpa cuando estoy por asesinar a alguien, ya saben, el asunto de mi padre y toda la cosa. Pero no era momento de ponerme nenitas, pues tenía frente a mi a un tipo con el que podría pasar una noche interesante; con chicas de por medio de preferencia, y si encuentro alguna de ojos verdes, pues mejor aún. Obsesiones particulares mías y asuntos no importantes en este momento.

Casi pude soltar una risa ante la expresión que se mostró en la cara del chico cuando le extendí el paquete de cigarros, indicando que podía sacar uno. Parecía que le había mostrado el elixir de la vida, o un fajón de un millón de dólares; me recordaba a un niño cuando sus padres acceden a comprarle esa pista de carreras que tanto deseó por meses, y no es que a mí me haya pasado, precisamente. Dijo que hace rato se le antojaba uno, y no añadí palabra, simplemente asentí levemente con la cabeza, todavía con esa sonrisa confiada que siempre tenían mis labios. Apenas tomó el cigarro, y mientras yo le hablaba, noté como sacaba su propio encendedor, y prendía el dichoso sistema de nicotina existencial en milésimas de segundo. Arqueé levemente una ceja, pero en menos de una centésima, esta volvió a la normalidad, cuando le comenté al muchacho mi nombre. Yami... simplemente Yami. No me gustaba mi apellido, mucho menos mi tercer nombre, y el segundo, está ahí por estar. No sé en que pensaba mi madre, pero capaz que haya sido inmiscuida por esa rata que se hacía llamar mi progenitor. Como fuese, no era momento para ponerme a pensar en ese asunto.

Una sonrisa apareció por mis labios. Este tipo era conocedor del lugar, eso era muy lógico, y si conseguía ganarme su confianza, podía tener la mejor sección de Francia en la palma de mi mano, y lo que es mejor, un compañero con quien salir, y que no me esté reprochando hacer desastres, como hace mi prima. Nadie reemplazaría nunca a Mana, pero un compañero hombre con quien ir a buscar mujeres a los bares era algo que se le hacía tentador a mi cabeza. Hablando del asunto, el muchacho procedió a presentarse, con el simple nombre de Hans. Sólo Hans. Sólo Yami. Oigan, ¿está de moda que nadie conozca tu apellido o qué demonios? Aunque si empezaba a salir con él, tarde o temprano descubriría el mío. Sólo esperaba que no conociera el caso de mi padre, o que en caso de conocerlo, no lo relacionara conmigo. Me suicidaría; aunque gracias a dios la parte más oscura del caso (para mí) nunca salió lo suficiente a la luz.

Su siguiente pregunta, y sugerencia, casi hizo que mis cabellos se pusieran de punta, sin necesidad del gel que ese día en particular no había utilizado. El chico fue directo y claro, y por un segundo, pensé que me había leído la mente. La simple y llana idea de imaginarme con una morocha de ojos verdes dio vueltas mi sistema. Sí, ya sé que intento reencarnar a Mana en otras mujeres, pero jamás la reemplazarán. Sólo es diversión de una noche, y a otra cosa. La sonrisa en mis labios aumentó en tamaño, solo esperaba no verme como un sociópata, aunque bueno... no tengo mucho remedio que digamos.

-Si no me haz leído la mente, pasa raspando.- comenté, con un tono de gracia en la voz. -Vamos, ¿qué persona que tenga cerebro puede negarse a semejante propuesta?- añadí, a la vez que mis cejas se arqueaban al escuchar su siguiente comentario. -Y no, no soy virgen, y ya que lo mencionas, hace mucho que no salgo a divertirme con alguna mujerzuela.- demasiado, la verdad. -Acepto tu invitación, Hans.- añadí, dándole una calada al cigarro que ya casi tenía olvidado entre mis dedos, y lanzando el humo por la nariz, con un gesto divertido.

Una buena invitación; la cual me sacaría la furia de no haber cobrado. Y además, creo que ya había encontrado a alguien que podía ser un futuro compañero de fiestas, andanzas, y obviamente, putas. Volví a sonreír. Él sería quien determinaría nuestro rumbo, a partir de ahora.
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Re: Last Resort [Privado/Hans Jaeck] [+18]

Mensaje por Hans Jaeck el Mar Ago 27, 2013 8:41 pm

De vez en cuando desviaba la mirada hacia su moto que yacía estacionada en la esquina, fumando el tentador cigarro que engatusaba cada una de las células de su organismo y expulsando el humillo blanco segundos después hacia arriba para contaminar el ambiente con la nociva droga legalizada.  Esa noche a pesar de todo era tranquila, bastante tranquila para decir verdad, ni una sola alma desdichada pasó por esos lados desde que estuvo observando al sujeto identificado como Yami. Una atmosfera tan calmada solo significaba una cosa, problemas a futuro, ya le había pasado antes, especialmente cuando tuvo problemas con el jefe de una banda de pandilleros al otro lado de la ciudad por andar acostándose con su mujer en pleno dominio ajeno.

Los golpes tardaron en sanar, más cuando uno se enfrenta con veinte imbéciles  con garrote en mano. ¿Quién podría ganar así? Ni que tuviera súper poderes para darles una paliza a todos sin salir lastimado. No obstante, el revolcón con esa jovencita había llenado sus placeres más profundos y no se arrepentía de nada, incluso lo volvería a repetir solo para sentir la adrenalina al desafiar y ser descubierto.  Yami a pesar de ser bueno peleando, había cometido un error básico, que muy pronto se lo iba a reprochar en la cara si su presentimiento era acertado. –Me gusta la gente como tú… nada de tonta para divertirse – Sonrió gustoso por la respuesta escuchada, llevando el cigarrillo hacia los labios y dando una nueva calada pero más profunda, si no fuera tabaco ya hubiera estado aspirando como si se tratase de marihuana y eso su cerebro se lo agradecería nuevamente por ponerlo “happy”.

Botó el humo, lanzando el cigarro a medio acabar al suelo y pinzándolo con la punta del pie en una refregada de menos de tres segundos. – Vamos entonces – Mencionó ladino, observando la motocicleta del chico y en particular el motor de la misma. – A ver si me sigues el paso…Yami –  Agregó engreído, era una Honda 650 y no se comparaba en nada con su niña de 1000 cc. Estaba más que seguro que si competía con él lo iba hacer tragar tierra ante el giro de sus ruedas, pero no iba a competir como en el bajo mundo, solo irían por unas buenas putas de pechos grandes y trasero inmenso. No dijo más, caminando a paso calmado hasta donde había estacionado su hermosura y con las manos dentro de los bolsillos, al llegar se subió encima con naturalidad y acomodó el casco integral negro sobre su cabeza. Nuevamente quedaba como la misma noche, vestido entero de negro fúnebre.

– Son diez cuadras a partir de esta, llegaremos en minutos si ignoramos los semáforos – Alzó la voz junto al particular sonido del motor encendido, girando con la moto hacia su izquierda para continuar con el camino que había dejado minutos atrás, pero una brillante luz lo cegó de inmediato al tenerla en plena cara, haciendo que su ojo diestro se cerrara   por inercia mientras el continuo trataba de divisar que había sido ese resplandor. – Que mierda…– Maldijo, hasta que sus oídos escucharon esa eufonía, esa como toros en plena estampida. ¡Un encerrón! No podía ser más que eso, sabía que había sido una estúpida idea dejar al hijo de puta viviendo, al menos cortarle la lengua para que no hablara, pero no, ahora buscaban venganza y en especial con ese pueblerino. Todos en motos y que feas motos.

Sus labios guardaron sigilo mirando como todos iban a esa dirección. Qué lio. Sería mejor apretar acelerador y dejarlo a su suerte, pero no, no era un cobarde.
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Re: Last Resort [Privado/Hans Jaeck] [+18]

Mensaje por Yami Motou el Lun Oct 28, 2013 6:49 am

El ambiente se estaba poniendo un poco distinto. Empezaba a aparecer una leve confianza entre ambos, aunque ambos éramos de naturaleza reservados. Pero a fin de cuentas, había surgido una invitación que, al menos yo, no podía rechazar. Alrededor, todo estaba en completa calma, y los únicos dos idiotas que estaban aquí intercambiando palabras, éramos nosotros. Sin embargo, mientras apenas nos encontrábamos intercambiando palabras, y el chico me sugería ir con un buen par de prostitutas, no me imaginaba lo que se me vendría encima en solo unos minutos. Algo que, posiblemente, pondría en juego mi vida, y fue solo por haber tenido piedad de un ser humano. Sólo por no haber querido ser como mi padre.

Las cosas continuaron normalmente su curso. Según él, le gustaba la gente que no era tonta para divertirse. No añadí palabra, simplemente di otra calada al cigarrillo, conteniendo el humo unos segundos, para luego llevármelo a pecho, y eliminarlo de mi sistema. No soy precisamente una persona de muchas palabras, por lo que prefería callarme si no tenía nada aceptable que decir. Simplemente lo observé dirigirse a su motocicleta, mientras me desafiaba, a ver si podía seguirle el paso. Sonreí entre dientes. Una Honda 650 no se comparaba a la preciosura que él tenía por motocicleta, pero a pesar de eso, era capaz de mantener una buena carrera cuando la situación lo ameritaba. Aunque este no era el caso. Solo saldría ir con unas buenas mujeres con quienes pasar la noche, y ya. Sin embargo, tal vez hubiera optado por desaparecer, si hubiera sabido lo que me esperaba más adelante.

Diez cuadras a partir de esa, podríamos llegar en segundos si quisiéramos. Él arrancó primero que yo, incluso ya se había puesto el casco, y estaba preparado para salir disparado, cuando una luz nos cegó a ambos. Llevé la mano hacia mis ojos, para cubrirlos con la misma, y acostumbrarme a la luz. No había traído el casco de mi tío, así que tampoco podía utilizarlo. Sin embargo, apenas mis ojos se acostumbraron a la luz, me di cuenta de lo que había pasado. Jamás pensé que tener piedad de una persona podía arruinarme la vida, pero helo aquí. Se me habían acercado todos, y Hans estaba algo lejos, aunque yo era demasiado orgulloso como para pedirle ayuda. Estaba en problemas.

—Cielos, Motou. No pensé encontrarte con compañía tan rápido. —apreté los dientes. Conocía esa voz. Tendría que haberlo dejado sin vida, no apiadarme, ser Atemu, sólo por esta vez.

—No estoy de humor, imbécil. Sólo dime que diablos buscas. Puedo darte salsa en una pelea otra vez, si así lo deseas. —sonreí al ver su expresión. Podría estarle discutiendo así por horas, pero los otros tipos se me lanzarían encima en segundos. Apagué la motocicleta, y saqué las llaves de la misma, guardándomelas en el bolsillo. Él no se molestó en apagar la suya, simplemente se acercó, y me encaró.

—No me provoques, Atemu. — tragué saliva. Nadie osaba a llamarme así. —No querrás terminar como tu amiga. La morochaza de ojos verdes. —sentí que el mundo empezaba a caerse a pedazos a mi alrededor.

—Me prometiste que la dejarías fuera de esto. A ella, y a mi prima. ¿Qué demonios... le hiciste a Mana? —tenía que ser ella. No podía ser otra. Sabía que él tenía contactos en Japón, por eso empezamos a pelear la primera vez. Pero no lo creía capaz de llegar tan lejos.

—Tu amiguita sólo ha servido como lo imaginábamos. No niego que es fuerte, pero no fue ningún problema para mis colegas. —no lo soporté más. Algo me cegó momentaneamente, y sentí como si un cuchillo se clavase en mi pecho.

Sin siquiera medir las consecuencias de mis actos, saqué las navajas de mis bolsillos, y me lancé sobre el sujeto, dispuesto a matarlo de una vez. Lo aprisioné debajo de mi, y empecé a lanzarle cortes al azar con las cuchillas. En los brazos, el pecho, la cara, uno que otro en el cuello. Seguramente los demás se me lanzarían encima, pero no me importaba. Si iban a matarme, que lo hicieran. Pero si eso pasaba, me llevaría a este tipo a la tumba conmigo.

Muy lejos, alcancé a distinguir la hoja de un cuchillo, y en ese momento, clavé profundamente una de las navajas en la yugular del sujeto. La sangre empezó a escurrir violentamente, y yo me puse de pie, retirando la navaja, y dejando que la hemorragia siguiese creciendo. Moriría desangrado en pocos momentos, y si no lo hacía, moriría por el corte mortal. Ahora, mi mayor preocupación no era esa, sino los otros sujetos. Mi integridad estaba en juego. Ni siquiera sabía donde se había metido Hans. Si había escapado y me había dejado en banda, o no. Pero no podía molestarme en buscarlo con semejantes tipos dispuestos a hacerme pedazos.
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Re: Last Resort [Privado/Hans Jaeck] [+18]

Mensaje por Hans Jaeck el Sáb Nov 30, 2013 6:24 am

Tenía dos simples opciones: quedarse o marcharse. ¿Cuál era mejor? Para cualquier persona con un poco de sentido común y ganas de proteger su vida escogería la segunda, pero como Hans era un amante empedernido de una vida a punta de cuchilla decidió quedarse para ver que ocurría en ese lugar, ahora ya lleno de motociclista nada amistosos. Apagó el motor y bajó un pie para mantenerse equilibrado junto a su Honda CBR1000RR mientras observaba el panorama como cual televidente viendo una película de acción, solo faltaban las palomitas y la bebida gaseosa. Estaba disfrutando la desgracia de ese sujeto, apenas lo conocía como para lanzarse a salvarlo sin pensarlo dos veces, así que iba a esperar un poco más de tiempo y como avance la situación para hacer algún movimiento seguro.

La distancia que estaba le impedía escuchar claramente la conversación, además del sonido molesto de algunas motos prendidas, solo notando como el cabello de punta se lanzaba a corta cuello sobre uno de los sujetos. No esperaba que él iniciara con el derramadero de sangre y más porque estaba en desventaja de cantidad. –Vaya pendejo…– Exclamó sin malas intenciones, eran palabras más de alabanza que de insulto y una sonrisa afilada de lado se  formada en sus labios para afirmarlo. Después de la lucha de esos dos uno salió invicto, victorioso por dejar al otro seguramente casi sin respiro, pero ¿de qué servía que Yami fuera un oponente fuerte en la lucha de uno a uno? De todas formas sería masacrado por la rumba enfurecida de gritos de los demás imbéciles que lo rodeaban. Estaba muerto o más bien, estaría muerto en menos de lo que canta un gallo.

Los insultos iban permanentes hacia el chico y uno de estos ordenó que lo sujetaran como fuese. Se les hizo fácil porque eran más y despojarlo de sus armamentos fue lo primero que atinaron hacer. Algunos iban donde el malherido que se desangraba en la calle, cubriéndole la herida con las manos, chalecos y demás, pero nada, no había nada que hacer en un caso como aquel. Desvió la mirada sin razón aparente hacia unas motos que tenían la etiqueta de un rayo amarrillo con flamas rojizas y posteriormente hacia las demás. Que grandes hijos de putas eran todos, ya conocía esas chatarras de mierda, iban siempre a competir en las zonas tránsfugas de la ciudad y siempre perdían.  – Ya me arruinaron la noche – Pensó sacándose el casco integral negro de la cabeza y dejándolo sujeta en su transporte para ir a paso seguro con las manos introducidas dentro de los bolsillos del pantalón donde los maleantes.

– ¿No están compitiendo hoy fracasados? – Mencionó con una sonrisa burlona en el rostro hacia todos aquellos. Ni idea qué le habían hecho a Yami, pero ahí lo tenían sujeto por dos hombres. – Hans… ¿qué haces por estos lados? – Preguntó uno de los tipos, aquel que tenía la cabeza cubierta por un pañuelo de calavera. Rápidamente comenzó el murmullo de qué Hans estaba entre ellos y más porque tenía mala fama. – ¡Jah! Desde cuando te doy explicaciones... además que le hacen a ese. –  Comentó indiferente al cadáver en el suelo y haciéndole la total desconocida a Yami, era lo mejor por el momento y esperaba que el chiquillo no metiera las patas porque ahí si lo dejaría morir sin remordimiento. – ¡Nos vengamos, se ha metido con nosotros, le dejaremos un buen recuerdo para que sepa que con nosotros no se debe meter este hijo de puta! – Informó otro de los participantes, de dos aros en la ceja izquierda y la lengua cortada a la mitad. No solo quedó todo en palabras, si no que golpeó el estomago con fuerza del amordazado.

– Auchhh… – Dijo divertido al ver ese golpazo. Sacando ya las manos de los bolsillos y tronándose los dedos en una pequeña caminata hacia Yami. – ¿Por qué no me lo dejan a mi torturarlo? Ando aburrido – Propuso sádicamente. Confiado que dirían que si porque era el más hijo de puta que conocían en el bajo mundo producto de las carreras de autos y de motos.
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Re: Last Resort [Privado/Hans Jaeck] [+18]

Mensaje por Ryan Koufman el Vie Feb 07, 2014 4:35 am

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