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Y dime, ¿qué apuestas? [Priv. Jared Di Vogli.]

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Y dime, ¿qué apuestas? [Priv. Jared Di Vogli.]

Mensaje por Charlotte Ross el Dom Jun 23, 2013 7:01 am

Salió de su departamento con sólo un cigarro en los labios y la ropa que cargaba: unos shorts de mezclilla oscura, medias negras hasta el muslo, botas altas de cuero hasta la rodilla y una camiseta con una abertura en la espalda. Tenía un fajo de billetes escondido entre las ropas para la ocasión, después de todo no se puede ir a jugar poker si no tienes con qué apostar. Sacó las llaves de su Honda Ace Shadow 1100 y se colocó el casco azul noche que tanto la caracterizaba, se montó en la moto y echó a andar hasta la zona más alejada y peligrosa de la ciudad.

Había planeado unas partidas de poker con unos amigos y el rumor se había esparcido por toda la zona. Si bien hacía mucho que no jugaba al poker, era la ocasión perfecta para perderse por otra noche. Sintió las frías ventiscas de aire en su piel mientras andaba por la solitaria carretera, empezaba a oler a humo y tabaco por lo que supo que ya había llegado a su destino. Se paró en el medio de un grupo de gente, los cuales le abrieron el paso cual reina entrando a palacio y apagó el motor de su motocicleta. Se quitó el casco y se bajó de su caballo de acero, su cabello rojizo sobresalía entre aquel grupo y sonrió al notar todas las miradas sobre ella. Al parecer todos sabían que la anfitriona del juego había llegado y no iba a pasar desapercibida.

Siguió su camino no sin antes guardar el casco y ponerle el seguro a la motocicleta, llegó hasta una pared  y se recostó de la misma mientras esperaba la llegada de los poseedores de los naipes y los que tenían el control de las apuestas. Se sacó el cigarro que tenía en los labios y exhaló todo el humo que tenía contenido en sus pulmones, la luna estaba llena y tanto sus compañeros de tabaco como los que iban a jugar estaban empezando a agruparse cerca de ella, esperando a que diera el visto bueno para empezar a jugar.

- ¿Y qué están esperando? – Gritó y alzó la mano con la que sostenía el cigarro - ¡Quien sea valiente que venga a retarme! – Masculló al notar que ya habían llegado los co-anfitriones y que la diversión podía empezar cuando ella quisiera. Sonrió satisfecha y bajó la mano esperando al primer idiota que pensara que podría vencerla. Después de dos años viviendo en Sweet Valley y yendo a la zona “peligrosa” de la ciudad, ya conocía a la mayoría de las personas que iban con frecuencia a divertirse tanto en las carreras como en los juegos como los que ella estaba haciendo esa noche. “La Flama Ardiente” la llamaban, su presencia sola era una experiencia increíble para muchos y desgracias para otros por la humillación que sentían.

Se metió las manos en los bolsillos dejando el cigarro entre sus labios nuevamente esperando a su contrincante.
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Re: Y dime, ¿qué apuestas? [Priv. Jared Di Vogli.]

Mensaje por Jared Di Vogli el Miér Jun 26, 2013 8:56 pm

Esta tarde no prometía mucho, un reloj antiguo de tipo salón se encontraba en una pequeña mesa, indicaba que pronto serian las 6 de la tarde, la manecilla por un momento pareciera que no se movía por algunos segundos. Realmente estaba aburrido, no había nada que hacer. Hans y Marceline no se encontraban, tal vez se fueron a pasear, realmente no sabía y no tenía interés de saber que hacían realmente esos dos, en este momento. Aquel sofá Chesterfield negro del despacho se inclinaba hacia atrás, mientras mi peso apoyaba. Subí mis pies al escritorio, mientras más me recargaba al sofá. Los hielos del vaso chato de whisky se derretían. Tome aquel vaso que estaba encima del escritorio de mármol. Antes de beber un poco de tal liquido, observaba a través del fondo de la habitación, donde se encontraba una ventana con finas cortinas, que dejaban pasar aquellos rayos del atardecer. Pronto iba a obscurecer. Deje de contemplar tal imagen para beber un poco y que pudiera gozar mis papilas un poco. Seguido deje de nuevo aquel vaso sobre el escritorio, mientras me levantaba del sofá. Salí del despacho mientras caminaba entre el pasillo de la mansión que había comprado cuando llegue a Francia. Pasillo que tenia que recorrer para llegar a mi habitación, algunas pinturas conocidas se podían apreciar, fantásticas obras de arte. Toque la perilla de la puerta para poder entrar a  mi habitación, y darme una buena ducha. Algunos minutos después ya me encontraba vestido y solo abrochaba uno por uno los botones de mi camisa negra con pequeñas franjas grises. 

Era el momento de salir y buscar un poco de diversión en las bajes calles de la ciudad. Salí de la habitación vestido con una camisa negra con las pequeñas franjas grises y un pantalón negro como los zapatos. Y me dirigí a la sala para llegar hasta la puerta principal. Walter mi mayordomo estaba en la entrada mientras hacia una leve reverencia. –Vuelva pronto señor. Exclamaba mientras me daba un maletín negro. Seguido el mayordomo, abrió la puerta para que yo saliera, baje las escaleras y camine hasta mi auto un Ferrari Enzo negro, que estaba estacionado. Aun se apreciaba el crepúsculo y no faltaba tanto para terminar. Me subí para encenderlo y arrancar, fuera del lugar, no tarde mucho en llegar a las calles del vicio. Viejos apostaban, carreras ilegales se apreciaban, buenos juegos de cartas. Espectadores gritando, abucheando o solamente en silencio mirando atentos a lo que sucedía. Estacione mi auto para bajar inmediatamente. La luna ya se encontraba tan elegante en el cielo obscuro, que rápido había obscurecido. Sin perder me acerque al publico. –Jared hermano!! Es un honor que nos visites. Exclamo un sujeto de aproximadamente 35 años. –Que tienes para mi Alfred? Pregunte al tipo en tono tranquilo. –Ya sabes, carreras y están los mejores corredores. Si señor!! Sin olvidar el pok….. –Lo mismo de siempre, si no me equivoco? Exclame antes de que terminara. –Si pero…hay nuevos retadores y esas cosas. –Tu!! Apunte mientras le alzaba la voz a un sujeto que estaba en una mesa con una baraja. –Reparte las cartas. Dije mientras me sentaba al otro extremo de la mesa donde se encontraba el sujeto. No paso tanto para vencer al sujeto. –Full House exclame tranquilo mientras colocaba las cartas sobre la mesa. –Entonces que quieres?  –Tu vida exclame seriamente mientras miraba al sujeto a los ojos. Su reacción me hizo que me carcajeara. –Bromeo!!! Apoco creíste que? Conteste mientras reía. El sujeto mostraba una sonrisa nerviosa. –Vamos no te hagas el idiota y entrega el dinero. Exclame cuando a mis oídos Alfren en tono bajo menciono que había llegado la pelirroja. Solo alcance a escuchar una voz femenina que gritaba que quien seria su siguiente contrincante. Yo simplemente seguí en lo mío, esperando que me dieran mi dinero.
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Re: Y dime, ¿qué apuestas? [Priv. Jared Di Vogli.]

Mensaje por Charlotte Ross el Lun Jul 01, 2013 7:06 pm

Volviendo a su posición inicial, visualizó a lo lejos un auto bastante llamativo, para ser más específicos un Ferrari negro que se aparcaba cerca de una multitud. Del mismo salió un chico al que jamás había visto y que se veía bien familiarizado con el entorno y las personas que se encontraban alrededor, sonrió divertida y ladeó un poco la cabeza mientras observaba cómo el chico se sentaba en una de las mesas en las que se estaba iniciando el juego. “Así que hay otros que son bien respetados por aquí, no me sorprende viniendo de esta ciudad.” Pensó y exhaló el humo del cigarro al sacarlo de su boca sosteníéndolo entre sus dedos índice y corazón.

Ignoró los llamados y retos que le proponían a su alrededor, apuestas ridículas y estúpidas como aquellas no le llamaban la atención, que si una noche con ellos, un trago, un beso, entre otras idioteces a las que simplemente dejó pasar, quería retos de verdad, que la llenaran de adrenalina y le hicieran perder un poco los cabales, quería retos que la hicieran dudar. Siguió un poco más con la mirada al propietario del Ferrari cuando este jugaba su primera mano, no pasó mucho de un par de minutos para que este ganara contra uno de los que acompañaban a Charlotte. Alzó las cejas un poco sorprendida, se estaba empezando a interesar en el allegado, no dudó en acercarse a la mesa en la que se encontraba jugando el mismo e ignoró de nuevo las ridículas voces de los cobardes que sólo venían a observar, se sentó en la silla contraria al pelinegro y cruzó las piernas mientras le indicaba con una mirada al repartidor que le diera sus cartas. Se empezaron a escuchar unos cuantos murmullos, “Se ha sentado con él”, “Lo va a retar”, “Debe estar loca para retar a Jared Di Vogli”, entre otras estupideces más, pero uno de los murmullos le había llamado ligeramente la atención, “¿La Flama Ardiente contra el líder de la organización?” ¿Organización? Desde que se adentró en el bajo mundo había estado escuchando hablar sobre una supuesta mafia de la que todos se deben cuidar, sonrió burlesca y le dirigió una mirada al propietario de los cabellos azabaches.

- Oh, ¿así que me encuentro en presencia del líder de la organización más peligrosa de toda la ciudad? – Dijo sin miedo alguno, aquella situación era más que una desgracia para ella, un golpe de suerte que sólo aumentaba la diversión. Sólo había escuchado rumores y habladurías sobre la manera que tenía dicha organización para hacer acto de presencia, mutilaciones, asesinatos a sangre fría, torturas, entre otras cosas más. Nunca había sentido miedo al escuchas aquellas cosas, todo lo contrario, le hervía la sangre por la adrenalina que sentía al imaginarse aquellas escenas.

Llamó con el dedo a uno de sus seguidores y pidió un vodka puro con un par de hielos. Esto se iba a poner interesante y no iba a seguir perdiendo el tiempo por andar escuchando las idioteces que los observadores decían. – Apostemos. – Seca y directa. Quería empezar con el juego cuanto antes, poco le importaban los que también estuviesen sentados en aquella mesa, la pelirroja sólo le interesaba el pelinegro que tenía frente a ella. – Veamos qué puede apostar el líder. – Concluyó haciendo cierto énfasis en la palabra “líder” como si se estuviese burlando, había empezado a jugar con fuego y no tenía miedo a quemarse.
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Re: Y dime, ¿qué apuestas? [Priv. Jared Di Vogli.]

Mensaje por Jared Di Vogli el Jue Jul 11, 2013 8:15 am

Aquel barrio bajo, donde el pecado esta al orden del día, el dinero fluye como corriente fuerte después de una tormenta, el piso se mancha de carmín, cada vez cuando hay sed de venganza y sin olvidar las trampas que están distribuidas como si fuese temporada de caza. No conocer este tipo de lugares, es como decir que mi organización fracasaría. Apostar un poco no haría daño a nadie, siempre era encontrar, la misma mercancía, las mismas cosas, en pocas palabras lo mismo de siempre. Apostar un poco a los mismos jugadores era casi seguro, que saldría victorioso, no es por alardear, sin embargo había una probabilidad que fuera así. No me gusta hablar de si por que si, sin antes ver los hechos. Como dicen perro que ladra no muerde. Aquel sujeto que había conocido, anteriormente en una persecución y que gracias a mi, sigue con vida. Alfred el cual era su nombre me enseñaba las nuevas novedades del lugar, Nuevas novedades? Pensaba mientras miraba a los alrededores. Cada vez que vengo a este basurero encuentro la misma basura una y otra vez. Desconozco por que fue el primer lugar que escogí para venir a divertirme un rato, en vez de desperdiciarlo en otro lugar, al fin y al cabo, haber que puedo encontrar de esas nuevas ¨¨novedades¨ de lo que tanto hablan. No dure mucho en tomar un sujeto al azar y comenzar una ¨buena¨ partida de cartas. Unas cuantas miradas sobre aquellas viejas y maltratadas cartas y colocarlas sobre la mesa, ganando rápidamente. La muchedumbre alrededor de nuestra mesa de juego, ya sea abucheando o alagando el juego, otros bebiendo como acompañados con mujeres. Entre ellos estaba una chica pelirroja, a la cual se refería Alfred. Había llegado con sed de apostar, gritaba quien seria su siguiente contrincante hace un par de minutos, yo solo había ignorado tal escena y me concentre en mi pago después de haber ganado limpiamente con aquel sujeto. –Entonces? espero mi dinero, no tengo todo el tiempo sabes. Dije al sujeto con seriedad. Típico estar alardeando y después que te gane alguien te haces el imbécil y no pagas. Que novedad, de verdad esto me tiene sorprendido pensaba con tal sarcasmo mientras miraba al sujeto. Solo pude mostrar una sonrisa mientras cerraba un momentos los ojos, pero que sorpresa nos trae el destino? Mi nuevo deudor había sido retirado por la pelirroja misteriosa. Pensé un momento al ver conmovedor suceso, dirigí mi mirada a la chica. –Es que acaso no sabe que es de mala educación interrumpir a dos caballeros mientras negocian? Mostré una media sonrisa, mientras lo decía con tono tranquilo. Un sujeto había repartido las cartas en la mesa al orden de la chica. Quien lo iba a pensar este basurero tiene dueño, y que da mas es de una mujer. Entre murmullos la gente se acercaba más y exclamaban acerca de los presentes. ¨La flama ardiente¨ llego a mis oídos. Así que se auto nombra la flama ardiente, que interesante, la noche aun es joven y ya salió la segunda presa, y al parecer es mas integrante que la primera. Como veo la noche sorprende cada día y veo que no es un error. Juguemos un rato! Resonó entre mis pensamientos. Aquella chica sonrió y dirigió su mirada hacia mi, acaso quería intimidarme?, pues no lo lograra. –Peligrosa? -reí- Me debo sentir alagado por tal comentario de tan bella dama. No lo podía negar era una chica con buenos atributos si se le podía decir de esa forma. –Yo lo llamaría –Levante un momento los hombros suavemente- -Mmmm Pernicioso o tal vez nocivo, no queremos que la gente nos tenga miedo de tal forma, mi organización solo quiere jugar un rato. Termine en tono de sarcasmo. No nos interesaba que la ciudad estuviera a nuestros pies, no me importaba que muriera gente, no me importaba que un niño más, llorara por su padre. Yo solo hago negocios, hago lo que me beneficia, muevo algunas piezas por aquí y por haya, si no les gusta me tiene sin cuidado. Sin embargo si se meten conmigo, lo lamentaran.-Pero que mal educado soy –sonreí con malicia- -Claro, Soy Jared, Estire mi brazo para poder estrechar mi mano con la de la singular pelirroja. –Jared Di Vogli. Termine con tono educado, hay que ser caballerosos con las damas, mientras tanto  esperaba estrechar mi mano con la suya. Un tipo de la multitud se acerco a dejarle a su leal dueño un vaso de vodka. Entonces no me equivocaba toda esta bola de gente eran los perros de la chica, esto era aun mas interesante. Apostemos se alcanzo a escuchar todos quedaron en silencio un momento. Yo me levante de aquella silla vieja. –Apostar? Reí a carcajadas mientras tome aquel vaso que le habían dejado a la chica como si nada, sin importarme un carajo que se quejara como niñita por su bebida. Me acerque a unos de los presentes y recargue mi brazo en su hombro mientras me volvía a reír. –Apostar! Escuchaste? Exclame al presente con tono de broma mientras lo miraba. Bebí de aquel vaso con líquido en tono ámbar mientras de un golpe me acerque a la mesa y lo coloque en la superficie. Tome aquel delicado mentón y dirigí mi mirada hacia la suya. – y la niña que quiere del líder? Acaso vestidos nuevos? Sin soltarla dirigí mi rostro a su oreja. –O tal vez muñecas nuevas para jugar…….. Susurre a su oído con tono de juego mientras sonreía con maldad. Esperaba que aquella chica me mencionara lo que quería, por que yo ya tenia pensado lo que quería de ella.
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Re: Y dime, ¿qué apuestas? [Priv. Jared Di Vogli.]

Mensaje por Charlotte Ross el Lun Jul 22, 2013 5:08 am

Aquella situación se volvía cada vez más y más interesante, sonrió con diversión ante la reacción del propietario de los cabellos azabaches con su llegada y ladeó la cabeza, tiró un par de fajos de billetes en dirección al joven y alzó el rostro refiriéndose a ellos. - ¿Decías? – Alzó una ceja y le pasó una rápida mirada a los que también se encontraban en aquella mesa, haciéndoles saber que se retiraran y que dejaran que aquella mesa fuese usada únicamente por ellos dos, no pudo evitar soltar una risa leve con la respuesta del otro y dejó que prosiguiera con sus comentarios, siguiéndolo con la mirada. Su interés aumentó un poco más cuando escuchó decirle al contrario que su organización y él sólo querían jugar, notando claramente el tono de sarcasmo con que lo decía, conocía muy bien la manera de jugar de la que hablaba, no precisamente por experiencia pero sí la conocía, era una manera de jugar que se adaptaba bastante bien con lo que  le gustaba, por decirlo de alguna manera. Estrechó la mano ajena cuando el otro se presentó, al parecer sí estaba en lo correcto y era el tan nombrado Jared Di Vogli del que tanto había escuchado hablar, sonrió con cierta travesura y empezó a jugar con un mechón de su cabello como si estuviera hablando con cualquier persona. – Charlotte Ross, supongo que es un gusto. – Se presentó y acto seguido visualizó el vaso que le habían traído sin siquiera dirigirle una mirada al lacayo al que le había ordenado traerlo.

Por costumbre, dejó el vaso en la mesa y sonrió al ver que el otro lo agarraba como si nada, soltando una risita para sí por aquel acto, poco le importaba no se iba a poner a llorar por un simple trago, lo siguió con la mirada cuando se apoyó en uno de los presentes y hacía cierta burla de la propuesta que la pelirroja había lanzado, le hacía cierta gracia las acciones del contrario pues intentaba humillarla, cuando lo que en realidad hacía era que se divirtiera más de lo que ya lo estaba haciendo, una vez que el contrario había terminado su burla con el idiota que tenía más cara de asustado que de querer seguirle la corriente, agarró el vaso que ya había sido colocado de vuelta en la mesa y le dio un largo trago sin importarle que el otro la tomara del mentón. Sonrió con picardía y mucha diversión, lo que debería intimidarla más bien la hacía sentirse mucho más interesada por lo que estaba sucediendo, miró a los orbes azulados ajenos manteniendo su expresión y soltó una carcajada luego de escuchar lo que el otro decía, disfrutando de aquella situación. - ¿Lindos vestidos y muñecas para jugar? – Volvió a reír, acercando el rostro al del contrario y dejando el vaso de nuevo en la mesa. – Preferiría jugar contigo que perder mi tiempo en algo tan absurdo e infantil como los vestido y las muñecas. – Susurró de igual manera que el otro, rozando sus labios con la oreja ajena y soltando una risita traviesa al final.

Miró por sobre el hombro del otro y se cruzó en su mirada el auto en el que había llegado, alzó una ceja con sumo interés y diversión por lo que estaba apunto de decir y le colocó una mano en el pecho para alejarlo un poco y así verlo de nuevo a los ojos. – Quiero tu carruaje, príncipe azul. – Dijo en tono de burla mientras hacía referencia al Ferrari negro que estaba aparcado a unos metros de ellos, ladeó la cabeza y sonrió con astucia, como si ya se lo hubiese ganado. – Y bien, ¿qué es lo que quieres tú?
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Re: Y dime, ¿qué apuestas? [Priv. Jared Di Vogli.]

Mensaje por Jared Di Vogli el Vie Jul 26, 2013 6:50 am

Antes de la llegada de la pelirroja jugaba limpiamente con un sujeto de aquellos bajos  barrios, con sed de diversión lo escogí al azar, es más divertido, observar que pueden ofrecer estos sujetos y más que alardear como perros que es lo que hacen la mayor de la parte. Ignorando los ruidos exteriores exigía mi dinero, lo gane limpiamente y no me gustan los cobardes gallinas que solo hablan por hablar, por que si empiezan con esas malditas estupideces no me arrepentiría de cortarles la cabeza. Mencione aquel sujeto que no estaría todo el tiempo esperándolo mientras se le da la gana de entregar el efectivo. Un par de fajos de billetes cayeron a la mesa. Por un momento exprese seriedad al ver aquella pelirroja misteriosa que había  aparecido repetidamente. –Es un honor encontrar personas con las cuales se puede llegar a un acuerdo aceptable y sin retrasos exclame dibujando una sonrisa de malicia. Aquella chica no seria una perdida de tiempo. Desde su llegada alardeando a todo mundo, pensé que era una mas del grupo, sin embargo no debes juzgar a un libro por su portada. Cerré mis ojos suavemente por un momento al parecer la gente de aquí eran sus perros por llamarlo así, por que inmediatamente se alejaron de nosotros dos. Sonreí ante mis comentarios que hacia, esa era una buena señal de lo que apenas comenzaría, las cartas estaban sobre la mesa, solo era de tomarlas y ganar sin embargo no había por que adelantarnos, aquella ¨Flama ardiente¨ el cual era el apodo de esta chica, sin duda parecía algo peculiar el dichoso sobrenombre, y no creo que la Flama venga necesariamente de su rojizo cabello y Ardiente menos, sin meterme en tantos detalles sobre eso. Continúe interesado en la nueva pieza que había salido a la luz como un típico juego de ajedrez. Aquellos halagos sobre la organización por tomarlo así, llamo mas mi atención, eso me indicaba que cada vez el camino era tachado en la ciudad, cada vez más éramos temidos y reconocidos por las ratas que se esconden en las alcantarillas. Aquella sangre derramada en la calle marcaba nuevas historias, nuevas inquietudes, nuevos miedos por parte de mi organización. Sin olvidar mis modales, que son lo mas importante en un momento como este me presenta ante tal dama, que seguro debe quedarle muy chico.  Estrechando su mano, la tome suavemente y bese su dorso. –El gusto es mío Ross termine mirándola y sonriéndole a la vez con diversión. Así que su nombre es Charlotte Ross anteriormente no la había escuchado mencionar, y es extraño por que para mover una masa como esta con una sola mirada, ya debería haber escuchado su nombre antes. –Dejando las estupideces a un lado comencemos con esto. Exclame en tono divertido mientras soltaba la mano ajena y me encaminaba con vaso chato en mamo con uno de los perros de la pelirroja. Entre broma con su lacayo preguntaba sobre su apuesta, sin embargo me acerque a ella para preguntar que diablos quería de mi. Muchos desearían dinero y es en lo que primero pensarían maldito dinero sin embargo hay personas que no son tan inútiles rogando protección, o simplemente Joyas, hasta perdón hacia sus vidas y otras cosas que suenan ridículas, mi apetito de curiosidad se abría para escuchar de esos labios femeninos lo que deseaba la Flama Ardiente de mi. Exclamo una risa a causa de mi divertida pregunta, sin duda no era una chica que su mundo esta lleno de vestidos y joyas, eso lo hacia mas interesante. –Entonces hay que iniciar el juego, por que tú no eres la única que quiere jugar el día de hoy. Exclame sonriendo mientras seguía cerca del rostro de la chica. Una pequeña pausa basto entre los dos, la princesita ya había decidido que quería. Solo sonreí con diversión al ver el rostro de la chica sugiriendo lo que quería, mi Enzo es lo que ella deseaba, interesante, pensé que seria otra cosa, pero jamás mi auto, aquel Ferrari negro que me ha acompañado entre mis travesías, con olor a muerte en el portaequipaje ha de ser apostado, solo es un auto podría comprarme otro. Que mas podían hacer con auto como el mío? Más que desmantelarlo y vender sus partes. La mire fijamente cuando me preguntaba lo que yo deseaba. –Quiero tu sangre y la de tus lacayos, sin rodeo alguno, tenerlos bajo una jaula como ruiseñor sin libertad. Dije directo hacia la chica. No vendría mal tener gente para ¨asuntitos¨ donde necesito limpiar. Me gire para darle la espalda a la chica y realice unos cuantos pasos mientras que encendía un cigarrillo que tome de una cajetilla que se encontraba en mi bolsa trasera de mi pantalón. Si se notaba que no había puesto atención al lugar que pise no me equivocaría que la chica había llegado en un Shadow, no estaría mal que Hans tuviera un juguete nuevo para divertirse, a ese idiota le gustan mucho las motocicletas y ya tendría una mas aparte de su  CBR1000RR como la chatarra de la Triumph que tiene. Tome mi encendedor para prender el tabaco y dirigirme de nuevo hacia la chica. –Si la nena tiene miedo de entregar su sangre, podría colocar una opción, para que veas que no soy tan malo Coloque énfasis con sarcasmo al final de mi exclamación. Tome aquel cigarro de mis labios con mi dedo índice y corazón para continuar mientras exhalaba el humo del cigarro al rostro de la chica. –Quiero la calabaza de la cenicienta como segunda opción. Haciendo referencia a la motocicleta de la flama ardiente, con tono de seriedad procedí a continuar. –Dos opciones, debes sentirte honrada, por una parte esta la calabaza y por otra cenicienta y sus ratones. Reí y continúe –Entonces? Escogerás unas de las opciones,  o dejaras que decida por la primera opción. Espere que la chica decidiera. No es común que deje decidir a mi oponente lo que deseo de ellos, sin embargo veré lo que la chica seleccione, entre algo material o su vida. La motocicleta o su patética vida con sus lacayos. 
 
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Re: Y dime, ¿qué apuestas? [Priv. Jared Di Vogli.]

Mensaje por Charlotte Ross el Sáb Ago 03, 2013 12:49 am

Luego de que soltara el fajo de billetes en la mesa e hiciera su llegada ante aquella persona que resultaba ser tan poco común, lo escuchó con una sonrisa divertida y con un ladear de cabeza le hizo saber que las cosas que hacía ella eran justas y prontas, nada de rodeos a la hora de hablar de negocios. Después de soltar aquellas palabras tan particulares de ella y ver cómo el azabache hacía broma de sus actos, continuó con aquella sonrisa que pasaba constantemente de ser divertida a traviesa y de traviesa a burlona, tenía que estar bien orgullosa de su suerte porque encontrarse a semejante persona en aquellos lares era más que un honor, un gusto. Al menos para ella.
 
Se rió para sus adentros al ver la caballerosidad con la que besaba el dorso de su mano, pues aunque fuese una tía con las palabras “diversión” y “burla” de segundo nombre, había sido criada en un entorno donde la clase y la etiqueta eran primordiales, además de la elegancia y caballerosidad, y le sorprendía un poco el hecho de que el azabache que tenía frente a ella no fuese como los tíos que acostumbraba a ver por aquellos lares, aunque era algo obvio si te ponías a pensar un poco. Soltó una risita al escuchar los siguientes comentarios del chico, comentando que no sólo era ella la que quería jugar, acto seguido alzó una ceja y lo miró con diversión en forma de respuesta, sin alejar su rostro del ajeno esperando la reacción que tendría al escuchar lo que quería del chico.
 
Su sonrisa se ensanchó con un aire de diversión al escuchar lo que quería el chico de ella, aunque se estremeció un poco al imaginarse aquella escena, no pudo evitar sentir como su cuerpo se llenaba de adrenalina por ello, al parecer estaba un poco fuera de sí en ese momento, pero estaba casi encantada con la idea. Agarró de nuevo el vaso con vodka que se encontraba sobre la mesa y se lo tomó de fondo blanco para ver si el alcohol podía apaciguar toda la emoción que estaba sintiendo para así poder volver a dirigirse a su contrincante, sin quitar la sonrisa de su rostro y manteniendo el aire divertido, salió de sus pensamientos y volvió su atención a él siguiendo con la mirada todas sus acciones, escuchando atentamente todo lo que le tenía que decir. Aunque la segunda opción la tomó por sorpresa y completamente desprevenida, rió divertida a pesar de la molestia que sentía por ver que apostarían su preciada motocicleta, ladeó la cabeza mirándolo con sus orbes amarillentos, clavándolos en los azulados del pelinegro y tomó aire para hablar, dejando nuevamente el vaso en la mesa.
 
- ¿Tan caballeroso es el príncipe azul que le da dos opciones a escoger a la princesa en apuros? – Se echó a reír. – Hagamos las cosas más interesantes. – Comentó colocándose de pie frente a él y poniendo sus manos en sus caderas, volviendo a colocar el rostro cerca del ajeno y acercando los labios a su oreja. - ¿Qué te parece si apostamos las dos cosas? Mi sangre y mis lacayos junto con la motocicleta por tu hermoso Ferrari Enzo negro. – Susurró rozando aquellos rojizos labios por aquel oído contrario, sin una pizca de miedo en su interior, todavía sentía la adrenalina haciendo que su cuerpo se estremeciera, pero no podía evitarlo, amaba el peligro. ¿Cómo podría tenerle miedo a lo que la enseño a crecer? El miedo había sido su amigo más que otra cosa cuando sus padres decidieron pasar de ella antes de que decidiera independizarse y estaba encantada con ello.
 
Se volvió a sentar en la silla cruzando las piernas y dirigiéndole una mirada a la mesa, notando que las cartas ya estaban colocadas sobre ellas y estaban esperando a la primera partida. Charlotte tenía mucho que perder, pero poco le importaba, aquello era tan interesante que le importaba muy poco lo que estuviera en juego, ¿su sangre? Era solo eso, sangre. ¿Sus lacayos? Le daban absolutamente igual, las ratas van y vienen en busca de alguien a quien seguir, ya encontraría otras ratas asquerosas que quisieran ser humillada por semejante mujer. ¿Su motocicleta? Eso sí era algo por lo que estaría bien pendiente, no perdería tan fácil si aquello estaba en juego y menos considerando quiénes se lo habían regalado. Volvió su mirada al propietario de aquellos ojos color celeste con una sonrisa de lado, mostrando cierta seriedad en sus ojos. – Eso sí, quiero que el príncipe azul esté claro en que aquí las cosas se hacen sin trampas. – Masculló sin dejar de sonreír en un tono serio pero tranquilo, esperando que el chico se sentara para empezar a jugar de una vez por todas.
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Re: Y dime, ¿qué apuestas? [Priv. Jared Di Vogli.]

Mensaje por Jared Di Vogli el Jue Ago 08, 2013 5:14 am

El tiempo avanzaba, los susurros entre los lacayos de la pelirroja se hacían sonar, preguntándose dudosos por lo que su dueña pediría a cambio por la apuesta, y lo cual como reaccionaria ante eso, sin embargo lo mas interesante es que yo, que pediría. El viento soplaba levemente entre nosotros dos, el ambiente se entornaba mas tenso, las miradas entre los dos, eran mas que amenazas y burlas, las presentaciones no podían faltar, con caballerosidad tome aquella delicada mano para besar el dorso de interesante chica.  Era un toque que poseía, a una dama se le debe tratar con caballerosidad, aunque debo decir que en ocasiones hay excepciones, no a todas las chicas que me e topado las trato de esta forma, hay que saber que cada persona desprende divertidas características de su personalidad, y eso me da paso a conocer un poco mas de lo que muestran en realidad. Con tono divertido mencione que dejáramos las estupideces a un lado, las presentaciones ya estaba hechas, las aclaraciones estaba mas que contestadas, si no había escuchado antes de mi, ahora era la oportunidad de ver todo lo que a travesado por sus oídos, y aparte tendría la fortuna de conocer a la presente flor salvaje que tanto temen, las plagas de aquí. La ¨Flama Ardiente¨ solo solté una risa al escuchar mis comentarios, vamos esta chica tenia mucho que ofrecer y eso lo hacia mucho mas interesante, algunos de mis pensamientos estaban dando un giro inesperado. Al parecer no fue una mala idea venir a este basurero. Era verdad que ella no era la única que buscaba diversión, yo de igual forma buscaba ese toque de equilibrio en el cuerpo, podría echarme a reír pero guarde compostura. Mi rostro seguía cerca del suyo, aquella princesa ya había hablado, solo faltaba que yo lo hiciera, no tenia mucho que pensar, estaba confiado que esta chica no saldría de su boca un ¨No¨, como se atrevio de colocar el dinero en la mesa, eso me daba un índice de lo que es capaz así que seria a un mas interesante ver su maldita reacción y mas su respuesta ante esto. Mostré una sonrisa de burla, sin rodeos le dije aquella chica lo que quería yo de ella, hasta fui amable con la princesa deje que escogiera su mejor desgracia, esto seria mas placentero. Su sangre quería poseer al igual que la de sus lacayos, pero no era idiota la de ella valía mas, como la motocicleta para unirla a la colección de Hans.  Otra cosa que quería ver, era como decidida entre algo material y un ser humano, sin embargo ese punto es lo que haría iniciar el show, de esta apuesta. Su rostro de Ross mostraba una gran sonrisa, como lo imaginaba esto no terminaría tan mal. –No solo es por caballerosidad, quiero ver los principios de la princesa dije tranquilo mientras en mi rostro se dibujaba una gran sonrisa de maldad. Aquella chica comenzó a reír mientras se acercaba a mi , susurrándome en el oído que las cosas se pondrían mas interesantes , eso despertó a un mas interés sobre esta persona, escuche atentamente lo que tenia en mente, sin embargo volví a reír suavemente , había puesto las dos cosas sobre la mesa. – Debo decir que me siento honrado, de encontrarme una persona que va directo al grano y sin ninguna pizca de evitación. Dije tranquilo mientras le daba una calada al cigarro. –Ya no debería agregar nada mas, pues la princesa a hablado termine riendo suavemente. La chica termino de estar hablándome en el oído y se dirigió a la silla de aquella mesa donde empezaríamos a jugar.  Camine de igual manera a la silla contraria, para sentarme mientras le hacia una señal a uno de los lacayos de la pelirroja. –Tu, Tráeme Whisky y del mejor. Dije tranquilo a un sujeto que estaba cercas. Después mire a la chica –En serio? Por que no lo mencionaste antes? Ya iba a sacar un Az bajo la manga termine riendo para luego mostrar seriedad. –Como no me aseguras que no serás la primera en hacer trampas? Charlotte. Reí para luego continuar –En fin hay que comenzar…… Pero antes debo cederle el turno a la dama dije en tono de caballerosidad para hacer una señal con mi mano ofreciendo el primer turno a la pelirroja.
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Re: Y dime, ¿qué apuestas? [Priv. Jared Di Vogli.]

Mensaje por Charlotte Ross el Mar Ago 20, 2013 11:23 pm

Finalmente las cosas se habían dicho, el público estaba intrigado y la cartas estaban repartidas sobre la mesa. Una vez sentada, se cruzó de piernas y sonrió al escuchar las palabras del chico, aquellas burlas y pruebas en palabras eran de nunca a acabar y de una vez se podría notar el interés de ambos y la tensión en el ambiente, pero no era una tensión riesgosa, a pesar de las cosas que estaban en juego, era más bien una tensión que hacía estremecer el cuerpo y hacer que la adrenalina recorriera por la sangre haciéndole temblar las venas de emoción. Justo lo que ella quería y esperaba conseguir ese día cuando decidió abrir el juego de póker. No había parado de sonreír en lo que llevaba de noche, a pesar de que su semblante cambió un poco al escuchar que estarían apostando su preciada motocicleta, pero su sonrisa había pasado de divertida a burlona y de burlona a traviesa, en ese mismo orden una y otra vez, aquello quería decir sin lugar a dudas que más que llenarla de interés, aquella situación era de suma emoción para la pelirroja. Algo que podría parecer de locos para la mayoría de las personas.
 
Una vez sentados ambos, escuchó las palabras del pelinegro con atención, mirándolo con seriedad ya que el hecho de “hacer trampas” era un buen insulto para ella y cualquiera que se osara a plantearlo frente a ella o cualquiera de sus dominios, se las vería muy mal. Apoyó su mentón en su mano derecha mientras apoyaba el codo del mismo brazo en la mesa, mirando como el chico le daba caladas a ese cigarro que también le estaba empezando a provocar a ella y escuchando además, cómo le ordenaba a sus ratas como si fuesen de él. Interesante. Notó como el chiquillo al que el joven le había ordenado un vaso de whisky de mejor calidad la miraba como pidiendo permiso, suspiró y le clavó sus orbes amarillos en los del joven, mostrando en ellos molestia para que entendiera que lo que él o ella le pidieran tenía que hacerlo, o sería el primero en verla enojada. Una vez que el chico se retiró, volvió su atención a su contrincante y ladeó la cabeza al recordar sus comentarios.
 
- No me gustan los rodeos y menos la gente que le gusta andar con ellos. – Dijo con una sonrisa divertida y sacó un cigarro junto con su encendedor personal para luego colocárselo cerca de los labios y encenderlo. Se echó a reír antes de darle una calada al escuchar la clara burla del joven a sus palabras de nada de juegos sucios y soltó el cigarro hacia arriba para hablar, guardando de nueva cuenta el encendedor y sosteniendo el cigarro con sus dedos índice y corazón. – Que sea la dueña de este juego no significa que me vaya a rebajar a hacer trampas. Eso es para débiles y bajos de confianza. – Contrarrestó con seriedad. – Una de las cosas que más odio son las personas que no juegan limpio. – Concluyó y acto seguido levantó el par de cartas que le tocaban para ver los números con los que jugaría.
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Re: Y dime, ¿qué apuestas? [Priv. Jared Di Vogli.]

Mensaje por Jared Di Vogli el Lun Ago 26, 2013 8:20 am

Las cosas iban de maravilla, o es que acaso yo los miraba de esa manera? Para ser un basurero en el cual uno se puede divertir un maldito rato, se presentaban cosas muy interesantes, aparte de las apuestas y otras ridiculeces, a decir verdad Alfred no estaba mintiendo, que más da, no hay que desconfiar de las personas de vez en cuando. Después de una placentera charla y presentaciones ridículas fuimos al grano aquella pelirroja y yo, cada quien había mencionado lo que quería, y sin rodeos nos sentamos en aquella mensa donde uno de sus perros había puesto las cartas. Entre sonrisas divertidas como indirectas nos hacíamos uno al otro, Hans seguro mencionaría algún comentario racista hacia la chica, pero con lo que eme encontré esta noche, esos comentarios no están en mi vocabulario y que mas da no puedes jugar un libro por su portada. Aun lo mas interesante era ver la diferencia entre lo material o unas patéticas vidas, aunque debo mencionar que hay de personas a personas, y cada vez me sorprendo mas de cada cabecita que hay en este maldito mundo. Su rostro mostraba en orden determinado un par de sonrisas, se notaba que amaba esto, aparte de sus gestos corporales y otras señales. Sentados en aquellas sillas, le realice una señal a uno de sus perros para que me trajera un Whisky, aparte de estar parados viendo todo lo que sucedía, que sirvieran de algo trayéndome una bebida, es lo mejor que pueden hacer. El chico se quedo paralizado un momento no sabiendo que hacer, miraba a la pelirroja como si le pidiera permiso, que idioteces no lo puede traer y ya? Hasta para ir al baño debe pedirle permiso a esta chica por dios. Negué con la cabeza mientras me quede en silencio viendo el espectáculo de aquel chico. Volví a fijar mi mirada en aquellos ojos color miel, observándola como desde un principio, sin miedo a nada y acosta de retos entre nosotros dos. Con sonrisa en el rostro como el cigarro que dejaba fluir el leve humo le mencione con sarcasmo que ya tenía un Az bajo la manga para hacer trampa en el juego. Sin embargo esto es lo que mas detesto las trampas, las cosas deben de hacerse limpias y sin estupideces, si dices algo debes cumplir si no, no hagas acción alguna. Aquel chico volvió con un vaso de Whisky, se acerco temeroso a la mesa. –Vamos que no muerdo, solo devoro comencé a reír mientras tomaba con mi mano derecha aquel vaso. –Que interesante dije sonriente mientras con mi mano izquierda retiraba el cigarro de mis labios. –Compartimos un mismo punto continúe levantando un momento el vaso de Whisky hacia ella para luego beber un poco, e inmediato regresando el vaso a la mesa. A pesar de que la noche caía había buena iluminación, aparte de la luna que iluminaba las oscuras calles de estos basureros. Entre risas mencione que debíamos comenzar, pero antes debía cederle el turno a ella, la caballerosidad ante todo, hice una señal con mi mano ofreciéndole que tomara sus primeras cartas. Lleve de nuevo a mis labios el cigarro de hace un momento. –Claro, por eso estoy sentado aquí, si no fuera así ya me hubiera largado. Sonreí por un momento, no soy imbécil, desde que mire a la chica alardeando que buscaba retador hace un par de minutos, me daría cuenta que tiene potencial. Sin duda no es cualquier chica que solo habla de moda. –Quien no odia a las personas así? Conteste tranquilo mientras tomaba mis cartas. Las cartas en mi mano posaban las miraba mientras le hice un comentario a la chica. –No te ofendas, pero se nota que te excita el peligro. Comente con una sonrisa en mi rostro, solo fue una simple observación hacia ella. Volví a tomar aquel vaso de Whisky, bebí un poco mas hasta dejarlo vacio. –Mmmm mejor hay que mover……. No termine la frase mientras tomaba cuatro cartas mas de la baraja de la mesa, claro sin colocarlas boca arriba. –Dos más para ti, y dos más para mí. Dije con una sonrisa mientras le entregaba dos cartas a la chica. –Ya tienes siete cartas si no me equivoco? Mencione a la pelirroja aunque sabía que eran las siete, por mi parte agregue las dos cartas a mi mano, la cual eran siete cartas. –Si no me equivoco, soy tu invitado en este….. Dije mientras volteaba alrededor –Agradable lugar continúe para terminar la frase. –La cual me da derecho de elegir un juego…… dirigí mi mirada hacia la chica –No te preocupes no hare trampa. Solo cambiare la dinámica del juego, de igual manera serán barajas. –Hey! Trae mejor una botella de Whisky que la noche será larga alce la voz de nuevo, al chico de hace un momento. Ya me había terminado mi bebida y un solo vaso no me calma la sed. Pose mi mirada de nuevo a la pelirroja y con una sonrisa divertida continúe. –Juguemos un 7 Loco, aparte tendría derecho como invitado, y lo dudo, por que estoy seguro, que la reyna de las apuestas no diría un ¨No¨ a su humilde invitado. Exclamaba con caballerosidad como a la vez con burla. –Me imagino que conoce las reglas? O tal vez desearía que se las explique? Aunque será más divertido, por ser solamente dos personas. Mencione mas tranquilo mientras tomaba una carta de la baraja en la mesa y la destapaba la cual era un cinco de trébol. Aquel chico volvió con una botella y con temor la coloco en la mesa. –Que chico tan agradable, ya me caíste bien. Mencione mientras colocaba mis siete cartas boca abajo sobre la mesa. Seguido tome la botella y llene mi vaso. –Le sirvo señorita? Pregunte con caballerosidad a la pelirroja mientras tenia la botella en el aire en mi mano. Esperando su respuesta con mi mano desocupada comencé a mover mi dedo índice entre las cartas ocultas. –Veamos empezare con esta. Dije sonriendo mientras la tomaba y la volteaba dejándola en la carta cinco de trébol. –Siete de diamantes, y como soy su invitado tengo derecho a empezar primero, si no es así me puede decir. Exclame sonriente. –Siguiendo las reglas, elijo corazones dije mirando a la chica mientras con picardía le guiñaba un ojo.
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Re: Y dime, ¿qué apuestas? [Priv. Jared Di Vogli.]

Mensaje por Charlotte Ross el Miér Sep 25, 2013 10:53 pm

Seguía jugueteando con el cigarro entre los labios mientras entrecerraba los ojos y disfrutaba del humo que se iba esparciendo levemente entre su garganta y sus pulmones, a pesar de que se había fumado medio cigarro al principio de la jornada, no había nada más delicioso que deleitarse el paladar con el sabor de un buen cigarro de vainilla junto a un vodka de la mejor calidad. Las miradas seguían clavadas entre ellos y la pelirroja con su mano libre jugueteaba con las cartas que se encontraban repartidas sobre la mesa. Sonrió de lado mientras observaba aún con los ojos entrecerrados las acciones de su lacayo y escuchaba las palabras de su contrincante cuando el primero le trajo el vaso de whiskey que había pedido, su sonrisa era de interés y más aún al escuchar las palabras tan cuidadosamente seleccionadas que decía el pelinegro. Pudo notar como la rata sucia que andaba temblando como gelatina empezaba a soltar leves suspiros de miedo con la respuesta del chico y volvió a posar su mirada sobre la pelirroja, como si ella fuese a hacer algo por él.
 
— ¿Qué miras?  Vete y anda a cumplir tus mandatos, rata —. Contestó fríamente clavándole la mirada nuevamente e indicándole con la misma que si no se retiraba en ese mismo momento las cosas se verían muy mal. Alzó una ceja al escuchar las siguientes palabras del pelinegro y desviando su mirada del lacayo, miró de reojo al chico dándole una calada al cigarro. Al parecer la honestidad era una de las cosas más importantes para ambos, no la honestidad de las personas buenas y esas estupideces, la honestidad a la hora de hablar de negocios. Quien jugara sucio no saldría vivo. Aunque por su parte no sería así, por muy ruda que fuera, la muerte no era parte de sus juegos al contrario del chico con el que compartía mesa y juego. — ¿Cómo podría ofenderme por un halago tan preciso? — Rió y acto seguido soltó el humo del cigarro al hablar, seguía los movimientos ajenos con precisión, tratando de descifrar qué es lo que quería hacer. Luego de un par de minutos notó como la disposición de las cartas había cambiado completamente sobre la mesa dando a entender que el juego inicial había sido cambiado. Ahora la partida había dejado de ser de póker y había sido reemplazada por una partida de “7 Loco”. Sonrió ladina y le dio otra calada al cigarro mientras se acomodaba en la silla y escuchaba y observaba atentamente las palabras y acciones ajenas. Le daba un poco de gracia la manera en como decía la palabra “agradable”, si bien era su territorio, tampoco estaba muy encantada con ese basurero, aunque estaba clara que tenía lugares mucho mejores en los que probablemente, luego de esa jornada de juegos y si seguían teniendo comunicación, invitaría al mafioso a divertirse.
 
— Qué interesante… — Dijo manteniendo las sonrisa soltando el humo suavemente. — No te preocupes, que conozco el juego y no pensaba que estuvieses haciendo trampa —. Estiró la espalda y se colocó el cigarro entre los labios al mismo tiempo que se apoyaba en la mesa con los codos, observando la situación con clara estima. Al notar la petición de su compañero se retiró el cigarro por un momento y miró al chico antes de que se retirase. — Y otro vodka, rápido —. Concluyó viendo como salía disparado a buscar las peticiones de ambos chicos. Entrelazó sus dedos y apoyó su mentón en ellos mirando a su contrincante y escuchando como las personas a su alrededor empezaban a aclamar que empezara el juego. Probablemente sería la primera y última vez que verían un juego tan cerrado en sus vidas, porque si llegaban a encontrarse otra vez, estaba segura que no sería con todas esas ratas y pestes alrededor.
 
— No gracias, ya prefiero quedarme con el vodka mientras tanto. — Contestó ante su ofrecimiento de un trago del mejor Whiskey que portaba. — Por supuesto que no me negaría a una petición tan simple, pero debo preguntar, señor Di Vogli, ¿es que acaso usted no sabe jugar bien al Póker? ¿O prefirió usar un juego más “fácil” porque su contrincante es una señorita? — Preguntó en un tono de burla bastante notable y con una sonrisa entre burlesca y autosuficiente. Se la estaba pasando en grande, oh sí, no le preocupaban mucho las apuestas en juego, con tal de que la pasara bien, no tendría problema alguno. Notó cuáles eran las cartas con las que había empezado el pelinegro y alzó una ceja en respuesta notando como el aire egocéntrico ajeno empezaban a acusarle como si ya tuviese el juego ganado, rió por unos segundos y tomando sus cartas se preparó para su siguiente jugada.
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Re: Y dime, ¿qué apuestas? [Priv. Jared Di Vogli.]

Mensaje por Jared Di Vogli el Sáb Nov 02, 2013 7:01 am

El tiempo avanzaba tranquilamente, las ratas se acercaban a contemplar el juego que iniciaría en algunos momentos, bebía un poco de whisky mientras conversaba ¨normalmente¨ con aquella pelirroja lo cual le excita el riesgo. Cada palabra, cada frase, cada silaba era mas que burlas e indirectas entre los dos, lo cual era realmente interesante y divertido si se le puede ver y llamar de esa forma, nada como conocer  a las personas por la forma de expresarse. Por otra parte que desesperante era su grupo de lacayos, temerosos observaban a la chica esperando que autorizara los simples mandatos que se les pedían, podría ser gracioso observar tal show sin embargo llega un punto donde te dan lastima los pobres diablos. Entre caladas al cigarro mencionaba a la chica que traía un Az bajo la manga, para que en cualquier momento realizar alguna trampa, lo cual seria totalmente erróneo, las cosas me gustan que se hagan según lo acordado, no me gustaría llegar a casos extremos así que hay que ser justos con las cuentas y nadie sale herido durante el proceso. La rapidez entre los lacayos era eficiente no tardo el sujeto en traer mas whisky, tome aquel vaso chato que sujetaba la mano temblorosa ajena, entre risas hacia el por tal comportamiento tome el vaso para luego beber un poco, como si fuese a matarlo por no entregar el whisky a tiempo aunque no seria una mala idea, aparte les haría un gran favor darles su libertad para que no estén como perros con la cola entre las patas pendientes y temerosos de lo que valla a decir su amo. Y dicho y hecho el sujeto se coloco cercas de la chica esperando una aprobación positiva de ella, valla se notaba que había control de la situación por estos basureros. Aquel cigarro volvía a posar sobre mis dedos para dar un buen trago a la bebida, aquel sabor era exquisito en mis papilas, nada como una buena bebida antes de una partida de barajas. Por un momento mencione que era interesante como de igual manera compartíamos un mismo punto acerca de los negocios como buen caballero sede el turno para que tomara sus cartas. Deje aquel vaso en la superficie de la mesa para tomar mis cartas y darles un vistazo con tranquilidad no es importante la mano que tengas, lo que importa es que sepas mover tus jugadas. Volví a dar una calada al cigarro y exclame una simple observación hacia ella mientras que en mi rostro se dibujaba una sonrisa, mi mirada estaba fija en mis barajas pero por un instante volví a observar a la chica reír. –Solo fue una simple observación. Conteste tranquilamente, que puedo decir es divertido ver con lo que uno se topa en las calles, la noche siempre aguarda sorpresas. Atraída la atención de la pelirroja me dispuse a cambiar un poco la dinámica del juego, por algo más simple pero mortal por así decirlo, el póker es fascinante eso no lo dudo, con sus distintas jugadas, comodines y su numero de reglas que no tienen caso mencionar, la ultima vez que jugué fue en el aniversario de un magnifico casino de la ciudad, sin embargo el siete loco es algo mas simple y rápido con pocas reglas, aparte no se necesitan mas personas, y nos evitamos de establecer cuales jugadas son validas y cuales no, los comodines y el típico¨ Envidando¨  o ¨Paso¨. Sin mas seguí explicando a la chica aunque no era necesario completamente ella ya tenia conocimiento sobre ello, esto era tan básico como si se tratara de un simple juego de niños. Entre las ratas ya se escuchaban chillar para que diría inicio lo que seria el enfrentamiento de esta noche, sabia que la chica diría un ¨No¨ este simple juego es arriesgado por eso lo modifique, le gusta el riesgo y nada como arriesgarse mas a lo que fue apostado entre los dos. Volví a llamar al sujeto de hace unos minutos mi vaso estaba vació de nuevo lo cual le encargue una botella de su mejor whisky la chica no perdió tiempo y con mirada intimidante pidió vodka, como era de esperarse el perro no tardo en traer aquellos pedidos, colocando mis cartas en la mesa le mencione a su lacayo que me había caído bien. Un cinco de trébol estaba sobre la mesa la chica prefirió quedarse con su vodka así que solo deje la botella en la mesa, seleccione una carta de mi mano para destapar un siete de diamantes siguiendo las reglas puedo escoger un nuevo palo el cual seria el de corazones. Escuchaba atento a la pregunta de la pelirroja, mientras daba una calada al cigarro, el humo se disperso de mi boca. –Con gusto respondería sus preguntas, sin embargo no la quisiera aburrir con tal palabrería. Comentaba a la chica sonriendo mientras bebía de nuevo. –Aunque los hechos son mas importantes que las palabras, solo el manejo de las cartas sea trébol o diamante darían la respuesta a su pregunta Coloque el vaso en la mesa para luego continuar tranquilamente. – Y Por que reprimirse con solo mencionar ¨fácil¨ y ¨señorita¨? Daría igual si es hombre, mujer, homosexual, un niño e incluso un tuerto. Finalice con tranquilidad dando de nuevo una calada al cigarro. –Entonces ¨señorita¨ usted posee una carta de corazones o prefiere tomar del grupo? Exclame tomando el cigarro de mi boca para deslizar mi brazo con la mano abierta deteniéndola en el monto de cartas. 
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Re: Y dime, ¿qué apuestas? [Priv. Jared Di Vogli.]

Mensaje por Ryan Koufman el Vie Ene 03, 2014 10:42 pm

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