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Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

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Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

Mensaje por Charlotte Ross el Lun Jun 03, 2013 5:20 am

- Maldición - Chasqueó la lengua resignada y se bajó de su Honda Shadow Aero 1100, se le habían acabado los cigarros y no había ningún sitio cerca donde comprar más. - Sólo a mí se me ocurre salir a la playa a estas horas - Resopló y vio su reloj, 23:50 marcaba. Estaba harta del instituto y los idiotas que iban a él, necesitaba salir y perderse en algún sitio remoto por lo que había agarrado su motocicleta y se había largado a donde su caballo de acero la llevara. Empezó a caminar haciendo resonar sus zapatos de tacón en el pavimento desierto esperando alguna señal de vida en esa extraña playa. Sin darle más importancia y sabiendo que nadie la veía, se quitó los zapatos y se dirigió a la playa que tenía frente a ella, llegó hasta la orilla y espero a que el oleaje llegara hasta sus pies.

- ¿Acaso aquí no hay alguien que tenga un maldito cigarro? - gritó. Algo que odiaba con todas sus fuerzas era que se le acabaran los cigarros cuando le daban esos impulsos de escaparse del mundo. Se sentó en la blancuzca arena que se veía platinada a la luz de la luna llena y resopló de nuevo, ni siquiera alcohol tenía. Alzó la vista al cielo para matar tiempo mientras se le ocurría qué hacer con su existencia, había apagado su celular y poco le importaba si su compañera de piso estaría preocupada por ella o no. Se levantó de la fría arena y se dirigió a su motocicleta de nuevo, rozando con el dedo el colgante que su hermana le había regalado poco antes de morir, lo agarró se dirigió nuevamente a la solitaria playa, desde lejos se veía triste y sin sentimiento alguno, como ella. Empezó a caminar por la misma lentamente, sintiendo el frío en sus pies, empezaron a caer pequeñas gotas en su rostro y sonrió con satisfacción, empezaba a llover y era lo que más deseaba en ese momento, sentir la lluvia y la humedad de la playa era algo absolutamente inexplicable y le daba profundo placer.

Hacía un par de días que no salía de fiesta por culpa de su trabajo, estaba segura que si llegaba a una, se volvería completamente loca. Acostumbraba a ser el centro de atención en todas las fiestas por lo que cuando se encontraba en ese estado, se dejaba llevar completamente. Necesitaba calmar los ánimos, y rápido. Siguió caminando por la playa para matar tiempo en vano, sin encontrar aunque sea un alma en pena. Se dirigió a su moto sin nada más que hacer sin siquiera ponerse los zapatos de vuelta y empezó a andar, no pasó ni un minuto cuando visualizó la silueta de alguien un poco más adelante, no podía ver bien ni por la lluvia, ni por la oscuridad y se quedó allí, sentada en la moto prendida tratando de saber de quién era la silueta ajena.
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Re: Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

Mensaje por Hans Jaeck el Mar Jun 04, 2013 4:08 am

La maldita noche le había arruinado completamente sus planes y lo seguía haciendo cada vez que los minutos avanzaban, era como si todo estuviera en su contra. Quería divertirse un rato en un bar lejano, pero al que más le gustaba estaba cerrado porque lo habían incautado los policías en cuanto a drogas y al segundo que igual le gustaba, más por las mujeres que bailaban ahí, estaba completamente inundado de idiota que ni en su vida habían probado un mísero vaso de alcohol. ¿Qué carajos pasaba esta noche? No podía entender como la ciudad se había vuelto tan aburrida de pronto, si solo antes de ayer estaba riendo como loco con dos chicas en cada brazo, ahora lo único que sentían sus brazos era el aire que golpeaba constantemente mientras iba a 200 kilómetros por hora en su Honda CBR1000RR Repsol rumbo a la playa.

Era una velocidad bajísima para él, ni se comparaba con las aceleraciones que había dado tiempo atrás y ni decir de las veces que atentó contra su vida cuando iba en estado de completa ebriedad. Ya que no podía disfrutar de unos buenos tragos en un bar se fue a disgustar otro de sus vicios, pero no tan común. La droga. Había llamado a uno de sus distribuidores favoritos, de esos que conoció en el bajo mundo junto a las carreras ilegales en moto, hacía un bien tiempo que le debía unas Meta-anfetaminas y esta noche tan asquerosa era perfecta para cobrarle la palabra. –Imbécil…juras que tengo todo el tiempo…– Refunfuñaba para sí mismo, gruñendo por debajo y dejando que su espalda se uniera con el frio poste de luz, no alumbraba nada, estaba en la completa oscuridad, apenas se podía distinguir por las demás luces tenues que habían en el sector, sin embargo no era impedimento para su vendedor, una y mil veces habían hecho transacciones ahí mismo.

Los minutos avanzaban y nada, incluso el manto nebuloso del cielo dejaba caer sus primeras gotas de lluvia sobre la playa, comenzando a empapar todo a su alrededor. Se cubrió la cabeza con el gorro de la chaqueta negra que traía encima e introdujo las manos en los bolsillos del mismo, maldiciendo una y mil veces al animal que no llegaba. Odiaba las demoras de los demás. – Al fin…– Dijo irritado cuando escuchó que una motocicleta se acercaba al lugar y se detenía a unos cuantos metros más adelante, no tenía tiempo para emprender una investigación de si era o no, así que solo supuso que era él. – ¿Quién te crees al llegar a esta hora? No soy como tus bastardos que te besan el trasero por un poco de polvo – Alzó la voz enojado mientras caminaba a paso rápido hacia el supuesto sujeto, dejando su vehículo atrás.

– Pásalo luego antes que te meta un ba…– Calló. Guardó un silencio casi fúnebre por unos segundos cuando notó que era una chica que estaba encima de esa motocicleta y sonrió no creyendo lo que veía. No obstante, agregó rápidamente. – Dime que tienes mi droga y tu eres una puta que me mando Monroe a modo de disculpas por la demora... muñequita – Si no era así, de verdad iba a romperle el cuello a ese tipejo.
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Re: Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

Mensaje por Charlotte Ross el Miér Jun 05, 2013 12:57 am

Sin darle más importancia a la silueta que se encontraba frente a ella, posó sus manos sobre los manubrios de la motocicleta y montó un pie en la misma, preparándose para andar. Una voz masculina la interrumpió y supuso que era del dueño de la silueta, chasqueó la lengua cuando el extraño empezó a gritarle y cuando estaba por contestarle de la misma manera, notó que se había hecho presente un profundo silencio. Se quitó el casco dejando ver su larga cabellera rojiza y lo puso entre su brazo y su cadera.

- ¿Una puta? - rió divertida. No sabía ni le importaba de lo que el otro estaba hablando pero ya era bastante interesante el hecho de que la hubieran llamado “puta” - No tengo nada tuyo - masculló bajándose de la moto aún encendida y acercándose para visualizar mejor al otro. Ya se había vuelto a poner sus zapatos por lo que los tacones de estos empezaron a resonar nuevamente en el pavimento. Se encontró con un chico alto de cabello oscuro y facciones definidas, puso una media sonrisa con una pizca de perversión - Tienes la pinta del típico tío que se la pasa derrochando dinero en putas - murmuró burlona, mirándolo de arriba abajo. Apoyó su peso en una pierna y lo miró con indiferencia, poco le importaba lo que pensara ese tipo de ella, sonrió con descaro y se acercó un poco más a él - ¿Tienes cigarros? - preguntó manteniendo la sonrisa, estaba desesperada por un cigarro - No creo que tu amigo el distribuidor venga, hace rato que no hay ni un alma por aquí -.

Las nubes cargadas de agua tapaban la luna llena por lo que todo se volvió más oscuro de lo que estaba con la simple noche, posó su mano libre sobre su cadera y chasqueó la lengua, a este paso y con ese clima no podría hacer nada divertido o algo para matar el tiempo y para colmo estaba bien lejos de la ciudad como para irse a un bar. No esperaba compañía y mucho menos ese tipo con aire arrogante, pero tenía algo que le llamaba la atención, no sabía qué era y quería averiguarlo.
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Re: Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

Mensaje por Hans Jaeck el Dom Jun 09, 2013 6:04 am

Como había dicho, cada vez la noche se volvía peor y sus ansias de pasarla bien iban en descenso. Sin embargo, con esa aparición de la pelirroja sus ganas de divertirse volvieron mágicamente a pesar de escuchar que no tenía nada para él. ¿Qué importaba la droga ahora? Estaba mirando a una hermosa mujer y no la iba a dejar ir tan fácilmente. Así que sonrió a medio labio al escuchar el molesto sonido del tacón al hacer contacto con el cemento cada vez que daba un paso, sacando una de las manos guardadas en los bolsillos de la chaqueta y rascándose con el dedo índice un poco la mejilla mientras veía que estaba más cerca del. Perfecto, no tenía que acercarse él. Ovejita directo a la boca del lobo.

Y su sonrisa aumentó cuando lo comparó con el típico sujeto que solo trabaja para acostarse con prostitutas, que solo vive entremedio de piernas ajenas para saciar sus gustos y era una, dos, tres, miles de noches que ya la cuenta estaba completamente perdida en la memoria. Si, era de esos tipos, no se arrepentía de nada, porque a la mañana siguiente ya había olvidado la cara de la puta con la que había estado revolcándose. Iba hablar para responderle con un “” seco y claro, pero la pregunta en cuanto a los cigarros le originó una idea mucho mejor. –Cigarros… siempre traigo cigarros – Dijo ladino metiendo la mano dentro del bolsillo trasero del pantalón y sacando una cajetilla, la cual solo traía tres cigarrillos dentro.

–Y ya no importa… me las pagará caro cuando lo vea – Mencionó con tono amistoso, ofreciéndole la caja de tabaco para que la cogiera, pero antes del paso de un segundo ya había retirado su mano por completo, alzándola hacia arriba y sin importar mucho que la lluvia estuviera azotando contra aquel. – pero… nada es gratis muñequita – Rió pícaro, mirándola con sus orbes bicolores que bajaban desde su rostro, hasta la punta de los pies, una mirada que la desnudaba por completo pero más era el deseo por jugar un rato con ella. – ¿Qué me darás? – Concluyó viendo como algunas gotas de lluvia rozaban su rostro, a pesar de que su cabeza estaba cubierta por la capucha de la chaqueta.
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Re: Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

Mensaje por Charlotte Ross el Mar Jun 18, 2013 6:34 am

Su enojo había desaparecido casi por completo, el hecho de que lloviera y hubiese aparecido semejante presa frente a ella era suficiente para olvidarse de su malestar. Sonrió con una mezcla de alivio y diversión ante las acciones del otro. Tenía cigarros. Pero su sonrisa se ensanchó aún más cuando el otro retiró el paquete; “¿Qué me darás?” rió por aquellas palabras y ladeó la cabeza manteniendo la sonrisa – Oh, ¿es que juegas por un cigarro? – Dijo en tono burlón mientras se movía el húmedo cabello rojizo hacia atrás, poco le importaba que estuviese empapada hasta los huesos, quería jugar y divertirse y tenía la excusa perfecta parada frente a ella. - ¿Qué quieres a cambio? – preguntó atrevida, metiéndose la mano libre en el bolsillo de la mojada chaqueta de cuero que le llegaba a la cintura, al igual que su camiseta rojo carmín,  dejando ver parte de su abdomen.

Era diferente, completamente diferente a casi todos los chicos que conocía normalmente en las discotecas y clubes a los que acudía con frecuencia, si bien le gustaba ser la que llevara la iniciativa en todos los juegos y diversiones que tenía, este parecía ser uno de los más interesantes y ni siquiera había empezado.  La mayoría de las veces se le aparecían idiotas que sólo querían ligar con ella y que terminaban con el corazón roto por su tonto intento de parecer interesantes. Pero aquel  que tenía enfrente era completamente diferente, había tomado la iniciativa y era algo que le parecía sumamente atractivo.

Sonrió divertida y empezó a caminar haciendo resonar nuevamente sus tacones hasta el otro poste de luz que se encontraba frente del que estaba aquel, el cual no estaba iluminado, y recostó la espalda dejando que la luz del mismo cayera cual cascada sobre ella, para luego ver al que ahora era su acompañante. Ladeó la cabeza y sonrió esta vez ladina viéndolo de arriba abajo lentamente, tratando de divisar cada una de sus facciones a través de la lluvia, la cual se iba volviendo más débil hasta el punto de que paró de llover. 

Una sonrisita se asomó por su rostro cuando la luz de la luna volvió a alumbrar las calles y dejaba ver un poco más al propietario de los cigarros. Tenía una chaqueta negra y una capucha del mismo color sobre la cabeza para protegerse de la lluvia, rió por eso pero no dijo nada. Empezó a juguetear con su casco azul noche dándole vueltas sobre sí mismo en su mano, todavía sin decir nada, mientras esperaba la respuesta ajena. Luego de unos segundos, la luz de la luna estuvo lo suficientemente brillante para dejarle ver los extraños colores oculares del otro. – Interesante – murmuró – Muy interesante – dijo mientras sus ojos se iluminaban por el increíble interés que sentía por el otro. Definitivamente era alguien fuera de lo común, aunque ella tampoco era alguien muy peculiar.
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Re: Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

Mensaje por Hans Jaeck el Sáb Jun 29, 2013 3:55 am

¿Qué es más excitante que jugar debajo de la lluvia? Y aún más con una persona desconocida que ni su nombre sabía. Lo único que estaba consciente era de la hermosa figura que tenía enfrente, con esa piel descubierta en el abdomen que le incitaba el deseo de tantas perversidades y ahora mismo su mayor competidor era la lluvia constante que caía encima de ese cuerpo tan espectacular, rozando su piel y anhelando ser cada una de las gotas que refalaban por aquel. Tenía envidia, tenía envidia de las gotas que tocaban con descaro. No duró mucho con la cajetilla de cigarros levantada, no quería tampoco que su contenido se mojara así que los retiró luego de escuchar la primera pregunta. La cual era totalmente obvia, quería jugar, quería divertirse por un cigarro, quería saber lo que estaba dispuesta la chica a llegar por un simple tabaco envuelto.

Fue así que sonrió a medio labio, un poco más porque ya tenía la sonrisa en ellos. Esperaba una respuesta pero solo recibió otra pregunta, una que lo dejaba a él, en sus propias manos decidir cuál iba hacer el intercambio. Mentiría si dijera que no tenía ni una sola idea en mente, porque eran varias las que se le venían en ese momento.  Guardó silencio, solo escuchando como el “clac, clac, clac” de los tacones se alejaban y terminaban justo frente al mismo, pero sin desaprovechar la oportunidad al tenerla de espalda ladeó la cabeza y comenzó a recorrer con la mirada desde sus pies, pasando por las pantorrillas y deteniéndose en sus muslos para atrapar con los dientes un extremo de su labio inferior, estaba como quería, especialmente ese trasero que se balanceada al son de su andar. Como anhelaba por apretarlo.

Ya con la chica apoyada en el poste contrario y con la lluvia disminuida, procedió a retirar la capucha que mantenía reguardada sus hebras azabaches.  – ¿Qué quiero? Pues quiero varias cosas… – Musitó atrevido, caminando a paso lento hacia la susodicha y jugando con la caja de cigarrillos en un pequeño lanzar al cielo la cual rápidamente atajó a palma abierta.  – Comenzando con quitarte toda la ropa y terminado contigo sentada en mis piernas – Dijo con picardía al detenerse a unos escasos centímetros de ella y viéndola con más detenimiento ahora que tenía la luz a su favor. El tatuado se iba a conformar, ya no tenía su droga con él para pasar un buen rato, pero tenía su mejor pasatiempo delante de sus ojos bicolores y lo iba aprovechar hasta el máximo.

– ¿Aceptas? Si no… tú te lo pierdes muñequita – Agregó quitándole importancia, sacando un cigarro como si nada y posicionándolo en los labios para prender al segundo después con su encendedor de bolsillo, todo lo hacía sin apartar la vista de la pelirroja e incitándola a que respondiera por simple obsesión. En el fondo se moría de la risa por jugar con ella de esa manera.
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Re: Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

Mensaje por Charlotte Ross el Sáb Jul 06, 2013 9:27 pm

Rió divertida y paró de jugar con su casco al escuchar las palabras del otro, esto se ponía interesante y no lo iba a dejar pasar. Dejó el casco en el suelo y mantuvo las manos en los bolsillos de su chaqueta mirando al contrario con una ceja alzada, se escuchaba interesante la idea musitada por el otro pero bien que le gustaba jugar, ir al punto directamente le quitaba lo interesante y divertido al juego. - ¿Así que me quieres encima de tus piernas? - Rió burlesca observando cómo el otro encendía un cigarro y se lo colocaba entre los labios como si lo hiciera por puro molestarla, sonrió ladina y se acercó al otro con atrevimiento sacando su mano derecha del bolsillo y subiendo con el dedo índice de la misma desde la parte baja del ombligo hasta la barbilla ajena para luego quitarle el cigarro de los labios y posicionarlo en los de ella, dándole una lenta jalada. Cerró los ojos y sonrió satisfecha al sentir la nicotina inundar por completo sus pulmones, abrió un ojo y miró al propietario del cigarro, volviéndole a colocar el mismo entre los labios ajenos. - Muchas gracias. - Contestó divertida soltando lentamente el humo que tenía contenido. Sus ganas de jugar habían aumentado considerablemente después de ese pequeño acto anterior.

- Pareces alguien que alardea de lo bueno que es divirtiéndose... -  Murmura viéndolo con el ojo que mantenía abierto. - Pero mi pregunta es... ¿Eres tan bueno como dices? - Ladea la cabeza y lo mira con cierta picardía, sonriendo de la misma manera. Volteó el rostro al escuchar el motor de su motocicleta todavía encendida, después la apagaría, ahora lo que quería era divertirse un poco más con el juguete que tenía enfrente. Cuando el otro se quitó la capucha, visualizó mucho mejor el rostro y los ojos bicolores ajenos, pasó la mirada de aquellos ojos hasta el tatuaje que poseía en un lado del rostro, bajando por sus labios hasta su torso y volviéndola a subir de nuevo hasta sus ojos, mordiéndose un labio.

No podía evitar pensar en todas las cosas que quería hacer con el otro, divertirse de la manera más perversa posible. Rió para sus adentros por sus pensamientos. Pero no era nadie fácil, para siquiera empezar a jugar tenía que llamarle la atención desde el principio y con puras palabras no se conseguía nada. - ¿Yo decido, entonces? - Preguntó en un susurro, volviendo su atención al otro. Tenía el cabello y los ropajes mojados, cosa que le hacía verse un poco sexy, bajó la mirada a su vestimenta, no se había dado cuenta de lo empapada que estaba, dejándole ver al otro parte de su ropa interior a través de la misma. No le dio importancia a aquello y alzó un poco el rostro para ver al otro, posando sus amarillentos orbes sobre los ajenos. - Pues, considerando tu oferta anterior... - Sonrió ladina. - ¿Por qué no mejor empiezas a probarme si eres tan bueno como dices? - Las nubes volvieron a tapar la luna, haciendo que la única luz presente en ese momento proviniera del faro en el que estaba recostada en ese momento. Miró a ambos lados buscando algún otro faro encendido y se encontró con pura oscuridad, sólo se encontraban ellos dos en aquellas calles solitarias, con el mar a un lado.

Cerró los ojos para sentir una pequeña ventisca marina que pasaba por ahí, el olor que emanaba el cigarro ajeno le encantaba, haciendo que respirara profundamente un par de veces dejando que un poco de aquel humo entrara de nuevo en sus pulmones. Su necesidad de cigarro fue alimentada levemente con la calada anterior, pero nada se copara con fumarse un par de cigarros completos, siquiera una caja completa. Estaba dispuesta a divertirse un poco con el otro, pero la pelirroja no es ninguna cualquiera que se regala por algo tan simple como un cigarro, le gustaba divertirse y el sexo estaba en ese círculo de diversión de que jamás saldría, pero quería dejarle bien claro al pelinegro que si bien dejaría que llevara la iniciativa, la que ponía las reglas del juego, era ella.
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Re: Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

Mensaje por Hans Jaeck el Lun Ago 05, 2013 7:00 am

Estaba disfrutando el hecho de tentarla con el cigarrillo que tenía en los labios, junto con su mirada bicolor que no la dejaba de observar en ningún momento y solo la apartó cuando sintió el dedo ajeno recurriendo su torso lentamente hasta la barbilla. Por encima de la ropa no era lo mismo que a piel descubierta, así que no tuvo ningún efecto delicioso en su interior, aunque bastantes perversidades se imaginó en ese simple recorrido, sin embargo le aplaudía profundamente porque había sido un ejemplar movimiento para arrebatarle el cigarro. Astuta. Vaya mujercita con sus jueguitos seductores, le encantaban y no pudo evitar sonreír ladinamente al notar como absorbía esas sustancias tóxicas para su organismo. Finalmente le regresó el tabaco, afirmándolo con los dedos índice y medio para que no se cayeran de sus labios y darle una inspirada llena de deseos reprimidos que muy pronto iba hacer realidad.

Giró el rostro para expulsar el humo contenido después de un rato y notando como la marea azotaba con sus olas la orilla fuertemente que casi lo dejaba sordo por el estallido. Exageraba, pero volvió a mirar a la contraría fijamente al rostro por los vocablos que enunciaba posteriormente y lo dejó con una sonrisa permanente y algo sarcástica, no podía creer que estaba poniendo en duda su forma de divertirse con las chicas, pero bueno apenas se conocían y no tenían la dicha de saber más del uno y del otro, así que solamente se acercó un poco más donde la pelirroja con prendas mojadas, las cuales eran ventanas abiertas para descubrir su ropa interior o si usaba o no.

– Pensé que eras un poquito más difícil… pero vi que no. – Curvó los labios. – ¿Seguro qué no eres puta?…– Preguntó aproximándose más y lamiéndose el labio superior cuando la tenía a escasos centímetros de su propio rostro contemplándola por medio de esa tenue luz que iniciaba a pestañar continuamente. Si se apagaba  todo sería oscuridad absoluta y solo brillaría aquella punta de cigarro consumiéndose en la mano izquierda destilando un delgado humillo hacia arriba. – No quiero que me cobres después… – Agregó en un susurro sobre los labios femeninos, apoyando su cuerpo contra ella y posicionando una de las manos en las caderas mojadas de la muñequita por la lluvia reciente.

– ¿Ok? – Finalizó llevando el cigarro a sus labios y dando una buena jalada para luego soltar esa espesa estela ploma hacia la cara de su acompañante, tan lentamente que le encantó ver inundado ese bello rostro, además de apoyar el antebrazo por encima de la cabeza de la chica dejando que quedara con el pitillo encima de la cabellera rojiza y de esa forma rozar sus labios para propinarle un beso arrebatador. Solo iba ser un beso, nada más y por qué no, para ver que tal bien usaba esa lengua dentro de su boca.
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Re: Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

Mensaje por Charlotte Ross el Vie Ago 23, 2013 6:48 pm

Soltó una carcajada de pura diversión al escuchar la simple respuesta de su acompañante, le daba una gracia tremenda la manera que tenía el chico para cambiar la jugada que le soltaba la pelirroja, se mordió los labios luego de aquella traviesa lamida que se había hecho el azabache estando a tan poca distancia el uno del otro y pasó sus amarillentos ojos de los labios a los orbes bicolores del contrario, cómo le llamaban la atención aquellos ojos de colores casi completamente opuestos, un azul celeste completamente hermoso por un lado y por el otro un negro opaco que casi no dejaba ver la pupila, era como dos caras de la misma moneda, pero en un rostro. Alzó levemente el mentón y la mirada al notar que la luz del poste donde se encontraba recostada estaba empezando a titilar y a fallar  “Qué mal mantenimiento tienen las carreteras de este sitio…” -. Pensó y sintiendo la mano ajena en su cadera húmeda volvió tanto su mirada como su atención al otro.
 
- Que me guste jugar no significa que sea una puta, querido. No me metas en el mismo saco con las tías con las que satisfaces tus necesidades. – Dijo en tono burlón y una sonrisa del mismo tipo, tratando de contener una risa. – ¿Cobrarte? Parece que todavía no se te ha salido de la cabeza que no soy puta, al menos yo no necesito pagar para disfrutar. – Dijo en tono burlón pero de la misma manera que el chico, en susurros, y colocando las manos en los hombros del chico, no se habían dicho ni sus nombres y ya andaban en aquella situación. Definitivamente, la pelirroja amaba su manera de diversión. Aquellos roces de labios sólo le daban más picardía a su mirada y el interés en su interior iba creciendo por aquella situación, prefirió no decir más nada y como si le hubiesen leído el pensamiento, notó como los labios del azabache se posaban sobre los de ella, empezando a darle intensidad al asunto.
 
Le devolvió el beso primero sin lengua, saboreando aquellos labios traviesos que se notaban levemente fríos por la lluvia que recién acababa de acabar, duró en ese juego de labios por unos cuantos segundos para luego empezar a jugar con su lengua, ahora sí disfrutando de cada uno de los rincones de esa boca tan provocativa. No besaba mal, para nada y todo lo contrario, besaba de una manera bastante buena, a pesar de que sólo era un beso y nada más, ambos se estaban poniendo a prueba. Después de todo, las personas hablan mucho y nunca se sabe si una persona es de verdad buena o tiene experiencia en algo. Una de sus manos empezó a subir desde sus hombros a su cabello, enredando los dedos en el mismo, finalizó el beso con una leve mordida de labio y una relamida de los suyos, pasando a tener dibujada una sonrisa ladina en el rostro.
 
- Nada mal. – Dijo sin más, alejando levemente su rostro del ajeno pero sin llegar a dejar de rozar sus narices.
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Re: Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

Mensaje por Hans Jaeck el Mar Oct 01, 2013 10:04 pm

Puta o no, daba igual, todas eran cortadas por la misma tijera y tarde o temprano salían de ese disfraz de señoritas que no convencían ni al más idiota. Aunque bueno, habrá excepciones y más de algún idiota seguro se confundiría. Ahora ya nada importaba, nada interesaba en ese momento más que divertirse con el sensual cuerpo de esa pelirroja con atributos más que deseables a la vista de cualquier chico. Sonreír era más que suficiente para responder a sus vocablos femeninos, mirándola con esos ojos profundos de animal hambriento y deseoso de sangre. Quería hacerla suya ahí mismo. Romperle la ropa con las manos y acariciar cada centímetro de piel mojada que había dejado producto la lluvia sutilmente intensa.

Ciertamente la besó para ver que tal buena era, pero también porque no aguantaba más de tenerla ahí enfrente sin hacerle nada.  Y vaya que quedó más que satisfecho con su respuesta, ese saboreo de sus labios contra los suyos fue más exquisito a pesar de ser algo no muy frecuente con él, mucha suavidad no era de Hans cuando estaba ardiendo por dentro. Así que a medida que el beso se hacía intenso, deslizaba la mano puesta en la cadera de ella en movimientos circulares para ir subiendo por entremedio de sus telas humedecidas. Incursionando dentro en su boca junto a la lengua, entrelazándola y sintiendo esa tibia calidez que la envolvía cuando jugaban entre sí. Lo hacía bien, perfectamente y se notaba que tenía un recorrido más que trabajado con esa boca de dulce hablar salvaje. Hubiera seguido un rato más, pero la contraría junto con la caricia al cabello lo finalizó y no le quedó más que sonreír levemente ante la pequeña mordida al labio.

– Tú tampoco te quedas atrás… – Susurró a escasos segundos de querer comerle la boca nuevamente, pero desvió el camino tras esas palabras hacia el cuello y mordisquear con los labios aquella zona de la piel. – ¿No quieres llegar más lejos conmigo? – Preguntó pícaramente, lamiendo la misma parte donde ya anteriormente había probado. Fue una lenta pasada, pero bastante grata para él y más aún esa mano sobre su piel que subía sin prisa hasta la última costilla palmeadle del torso. Era cierto que no conocía el nombre de su diversión, pero ¿para qué saberlo ahora? ¿Para qué arruinar algo con presentaciones estúpidas? Era mejor seguir adelante y ya al final, posiblemente diera paso a la formalidad de decir su nombre.

Ahora solo necesitaba una palabra, una acción, un gesto, una simple respiración agitada para detonar sus impulsos más triviales. Solo una cosa y nada más requería, lo que fuese para darle el empujón y comenzar a devorarla ahí mismo.
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Re: Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

Mensaje por Charlotte Ross el Sáb Nov 23, 2013 3:23 am

¿Tensión sexual? Eso era poco comparado con lo que la pelirroja sentía en ese momento junto al azabache, aún podía sentir la respiración contraria y saborear la menta del aliento ajeno mezclado con el delicioso sabor de un buen cigarro, sus ropajes permanecían húmedos y no daban grandes signos de secarse pronto, su largo cabello rojizo soltaba delicadas gotas de agua al suelo y sus labios estaban levemente rosáceos por el reciente encuentro junto con los del joven. Estaba empezando a sentir deseos de dejarse llevar por él, y pensar que todo ocurrió por el simple deseo de fumarse un cigarro como Dios manda. Posó sus orbes amarillentos sobre los ajenos y sonrió con picardía y sensualidad, esos labios la provocaban de una manera irresistible, pero le gustaba demasiado jugar, además de que no estaban en el lugar indicado para continuar.
 
Había pasado claramente la prueba y al parecer ella también la había superado, alzó el cuello y entrecerró los ojos mientras permitía que su cuello fuese devorado por él junto con una suave mordida de labio que se hacía presente en el inferior por parte de ella, escuchó sus palabras atentamente mientras abría un ojo y observaba de reojo el rostro ajeno, sonrió divertida y empezó a estremecerse gracias a esa lamida traviesa que estaba erizándole la piel de una manera sensual, se relamió los labios y tomó aire para hablar una vez que pudo volver a sí misma y posar de nuevo sus ojos sobre los contrarios.
 
— ¿Es necesaria la pregunta? — Contestó rozando sus labios con los ajenos y sonriendo ladina. Rozó sus labios una vez más para luego rozarlos con su mejilla, pómulo y llegar finalmente a la oreja izquierda. — ¿No crees que deberíamos irnos a otro lugar? — Preguntó en un susurro suave y delicado, empezando a morder elegantemente el lóbulo de su oreja para luego notar que el poste de luz que había empezando a titilar se había apagado por completo. Sonrió ante aquello y separó el rostro de la oreja del azabache mirándolo a los ojos notando que la luz de la luna se reflejaba en ellos. Se mordió el labio inferior nuevamente y le plantó un beso con lengua nuevamente, saboreando y saciándose del sabor de su lengua y labios degustando la combinación del tabaco con menta que tanto le había gustado. Colocó sus manos nuevamente en su pecho y lo pegó del poste de luz con un poco de presión, girando sobre sí misma, mientras trataba de introducir una de ellas luego de bajarla lo suficiente hasta llegar a la correa y hebilla del pantalón. Llegó a introducirla lo suficiente como para sentir su marcado abdomen con las yemas de los dedos y finalizó el beso con un leve rasguño sobre él. — A ver si puedes seguirme el paso. — Le indicó y acto seguido le dio otro corto beso, se volteó y echó a andar hacia su motocicleta, no sin antes tomar su casco que había quedado en el suelo, colocárselo y luego montarse en su caballo de acero.

— A ver si puedes darme ese cigarro del que habíamos hablado, galán. Atrápame. — Hizo rugir el motor que había estado encendido durante todo el trayecto y echó a andar a toda velocidad por la carretera, esperando que el pelinegro estuviera tras de ella para finalmente empezar a disfrutar verdaderamente de esa noche como ambos habían empezado a desear.
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Re: Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

Mensaje por Hans Jaeck el Sáb Dic 21, 2013 7:19 pm

Quería seguir de intruso por aquel cuerpo desconocido, rozando tan grata piel humedecida con sus manos, pero los azares de la vida lo llevaban a un vuelco diferente y la pregunta de ahora a responder era ¿qué tan distinto sería todo? Dejó que sus labios fueran rozados, pero no muy  a gusto para ser sincero, quería devorarla ahí mismo y su penetrante mirada de animal en plena caza no se borraba tan fácilmente. Ardía por dentro por  tomarla ahí mismo y ella viene con la estúpida propuesta de irse a otro lugar. Ok, sabía que un lugar más cómodo y no tan público sería lo mejor, podrían hacer lo que quisieran sin reparo, pero al menos esperaba algunos juegos previos en ese sitio para preparar la carne. Sin embargo, no iba a dejar ir tan fácilmente aquel exquisito cuerpo de mujer, si debía complacerla para llevarla a la cama, entonces haría lo que la muñequita quería. Sonrió  a medio labio tanto por lo pensando como la mordida al lóbulo.

– No pensé  que tendría que llevarte a otro lugar para meterme contigo – Dijo directo y sin escrúpulos. Sacando la mano debajo de la prenda femenina y llevándola hacia la mejilla más próxima de la chica para afirmarle el rostro y notar en seguida que la luz del farol ya no funcionaba más, habían quedado bañados en oscuridad y solo la luna sobre ellos. Quizás para algunos era romántico, pero para él era la oportunidad perfecta de “hacerla mierda” ahí mismo aprovechando la poco visibilidad. Si, solo pensaba en sexo. Lamentablemente no podría hacer nada porque la princesita quería un lugar mejor, la miró al rostro coquetamente como solo él sabe y le respondió al beso tan intenso que le propinó luego, jugando con esa lengua que lo volvía loco en su danzar, engatusándolo con su sabor y su experiencia de mujer de vida.

Y cuando pensó que se había vuelto buena la cosa junto aquel apego al poste y las manos bajando hasta el abdomen, todo se fue al carajo. Ese último beso y rasguño de gata en celo lo sacó de todo pensamiento sucio. – Tsk… – No podía creer que debía jugar al gato y al ratón a estas horas de la noche y con la calentura que presentaba. Negó dos veces con la cabeza y sonríe irónicamente sin poder creerlo. Esa chica estaba peor que las rusas que una vez conoció en un bar junto con Jared, pero en su mente seguía el “lo valía, lo valía”. – Bueno muñequita, corre que cuando te atrape no te haré ni recordar tu nombre – Alzó la voz caminando hasta su propia moto y tomando el casco integral con ambas manos. Mirándola por última vez antes de iniciar aquella corrida alocada que se le había ocurrido a la fémina. El hombre con la droga ya no llegaría, era más que obvio, así que cuando lo viera le iba a dar su merecido, un buen disparo en el entrecejo por imbécil.

– Te atraparé, pero no para un estúpido cigarro. – Finalizó poniéndose el casco y montando su orgullo de metal. No se demoró nada en echarla andar y hacer un giro rápido de 180 grados, deparando con pie por el suelo para mantener el equilibrio y estar en la misma dirección que la pelirroja. No aceleró, solo para darle la ventaja por unos escasos segundos a la muñequita, esa seguridad de confianza que tiene todo ganado desde el principio, pero en un dos por tres atraparla como todo buen corredor.
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Re: Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

Mensaje por Charlotte Ross el Jue Feb 13, 2014 5:26 pm

Qué bien besaba, maldición. Se le erizaron todos los vellos de su cuerpo mientras su lengua se degustaba divinamente con la cavidad ajena, movía sus labios al compás de los contrarios mientras sentía como ya no había ningún espacio entre ellos. Ambos intentaban pegarse aún más pero ya no se les permitía, cosa que le hacía encenderse aún más. Su cabello rojizo estaba completamente pegado a su cuerpo y a pesar de la oscuridad por el farol dañado se podía apreciar su mirada como dos pequeñas luces amarillas. Sonrió divertida por su respuesta a irse a algún otro lugar, si bien podían perfectamente continuar su entretenimiento, le parecía más divertido jugar en otra parte donde la arena no molestase. A pesar de estar a plena oscuridad  y que su mente se llenaba de todas las perversiones que le podría hacer al sensual chico que sería su presa esa noche, seguiría con su idea de ir a otra parte en pie.

Al momento de empezar a dirigirse a su motocicleta con ese caminar coqueto que la caracterizaba, se empezó a escuchar de nuevamente el suave “tac, tac” de sus zapatos de tacón al tocar el pavimento, escuchó la declaración de su ahora perseguidor y sonrió en respuesta a pesar de que el otro no podía apreciarla gracias a la oscuridad y a que le estaba dando la espalda, agradeció internamente el hecho de que su moto se mantuviera encendida todo el rato por lo que sólo se tendría que colocar el caso y echar a andar, tendría un poquito de ventaja.

Estaba más que clara que estaba haciéndose las de rogar, no era de las que iban y se restregaban frente a un tío para calentarlo y después irse sin más, dejándolo con el calentón. Era una desgraciada, pero no tanto. Sabía que si le seguía cortando el rollo al azabache llegaría a tomar por culo y se iría, pero no lo hacía por hacer, le gustaba jugar pero no precisamente para llenarse toda de arena. Hizo rugir el motor de su caballo de acero un par de veces más y sobrepasando los 180km/h empezó a abrirse paso en la larguísima carretera, no tenía ni la menor idea de a dónde llevaría al chico, pero mientras fuese un lugar igual de solitario que aquellas playas y no tuviera arena, todo perfecto. Aunque si se tomaba en cuenta que eran más de las tres de la madrugada, se podía asumir que no iba a estar todo el mundo fuera.

Miró por el espejo retrovisor por unos segundos esperando encontrarse con el muchacho atrás de ella, persiguiéndola. Sabía perfectamente que el asunto había dejado de tratarse de cigarros en el momento en que la tensión sexual entre ellos iba aumentando, no era una prostituta para andarse acostando con cualquier idiota que se le cruzara por enfrente, pero era una oportunidad demasiado buena como para desperdiciarla. De noche, en la madrugada, en medio de la nada con un tío bueno y dispuesto a todo ¿quién dejaría a un lado esa oportunidad? Además de que estaba ansiosa por un buen polvo y parecía que el azabache de ojos bicolores era mucho más que meras habladurías.

A lo lejos empezó a divisar una casa grande, como una cabaña de verano. No había nadie alrededor por lo que sonrió ladina avanzando aún más a ella, decidiéndola como su hospedaje de esa noche. Al estar lo suficientemente cerca dio un giro completo en freno y detuvo la motocicleta teniendo el camino a la cabaña a su izquierda, se bajó de la motocicleta dejando el casco ahí y apagándola, aún seguía empapada pero le daba absolutamente igual. Divisó por unos minutos la casa de nuevo notando que parecía sin uso dese hacía un tiempo, perfecta para su ocasión. Empezó a caminar hacia ella sin esperar a que el pelinegro llegase hacia donde estaba ella, pero debería de ubicarse al ver su motocicleta siendo el único vehículo en esa solitaria y oscura carretera. Podía escuchar el motor del caballo de acero ajeno por lo que sabía que estaba cerca y aún seguían jugando al “Hide & Seek” por lo que pasaría a continuar con él, así sería mucho más excitante y emocionante.
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Re: Impulsos fumados. [Priv. Hans Jaeck]

Mensaje por Tema Cerrado el Vie Abr 04, 2014 2:29 am

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