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Contra la muerte [Priv. Jared Di Vogli y Hans Jaeck] +18

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Contra la muerte [Priv. Jared Di Vogli y Hans Jaeck] +18

Mensaje por Marceline Abadeer el Sáb Mayo 25, 2013 5:26 am

Recuerdo del primer mensaje :

La noche aparecía como en contra mía. La luna, oculta tras nubes negras presagiaba tal vez un torrencial aguacero.Me dispuse a dejar abandonado el auto que me habían "prestado" después de concluido uno de los trabajos, la recolección de información sobre la pandilla que estaba creciendo al sur de la ciudad estaba completo, gracias a eso había tenido que soportar las tontas charlas e insinuaciones del jefe de esos chiquillos. No había mucho que contar, lo único que podría ser relativamente relevante era la creación de pequeños grupos de niñatos que se creían delincuentes que jugueteaban en las zonas donde yo quería usar para ampliar un poco nuestras redes de trabajo. Aun así no era eso lo que me molestaba, era agobiante no poder conducir sola, sabía hacerlo y a pesar de eso tenía que usar un chófer, me sentía estúpida haciendo eso, ya estaba pensando en lo que le diría al "jefe" cuando llegará, quería mi propio auto, uno que pudiese conducir yo sola. Empece a caminar hacia la parte mas empinada de la zona , en donde aparecía como una fortaleza el exclusivo y oculto Bar Kaiser. Esa noche era diferente y a la vez igual que todas las demás; era oscura, hacia frió, había poca gente por el lugar y tan solo se escuchaba el ruido de algún borracho y de mujeres “ejerciendo su oficio” junto con sus clientes.

Anduve casi cinco metros y vi unas luces que aparecieron a lo lejos , no se por que causa me oculté un poco en una saliente de la pared que formaba uno de los lados del edificio, mismo lado que daba de frente al asfaltado, a esa hora ya no había coches en movimiento, por lo menos no en el asfalto, fuera de los coches que se mecían sospechosamente mientras seguían estacionados a la orilla de la calle, la zona estaba vacía; por la misma razón me quede esperando que pasara el ferrari, alcancé a divisar su marca de manera nítida, conocía demasiado bien ese auto, era Jared.

Suspiré, era obvio que Jared no dejaría su auto hasta que Hans hubiese llegado también y no podía culparlo, hacía frío, yo también quería regresar al auto o entrar al bar, por lo menos así podría calentar un poco mis congeladas articulaciones. Maldije por lo bajo a Hans por tardar en llagar y me acomode el abrigo. Me frote las manos y mire a ambos lados de la calle, el bicho se tardaba demasiado; mire la hora en el móvil, habían pasado casi 15 minutos y no había ni rastros de él, comenzaba a desesperarme, aún más al no saber. Temprano ese mismo día había recibido una llamada de Jared diciendo que tenía algo importante que contar, sin embargo no había mencionado más detalles, tenía curiosidad por saber de que se trataba todo ese asunto pero sabía que de nada servía estar imaginado hipótesis sobre que podría decirnos el chico si el bicho no aparecía.

La ropita para rellenar xD:


Última edición por Marceline Abadeer el Lun Mayo 27, 2013 7:15 pm, editado 1 vez
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Re: Contra la muerte [Priv. Jared Di Vogli y Hans Jaeck] +18

Mensaje por Marceline Abadeer el Miér Jun 25, 2014 5:56 am

Poco había pasado desde que me separé de los chicos; mientras me guiaban hacía el jefe, me informaron que había un cambio de planes, por lo que en lugar de seguir avanzando, nos detuvimos en mitad del corredor esperando a la rata, como le llamaba Jared; al parecer el desgraciado aquel no escaparía; ni siquiera me preocupaba eso, sabía bien que pasaría, después de todo teníamos a Hans y Jared acorralados, sería extremadamente difícil para ellos llegar a la habitación donde nos encontrábamos ahora y eso a cualquier idiota le daría la confianza para quedarse y ver morir a sus enemigos. Aunque bueno, al pensar en sus “habilidades” no podía relajarme, seguro llegaría, tenía que convencerme de eso para así no dejar ningún punto ciego y que me tomaran por sorpresa. Había planeado esto hace días, no podía cometer ningún error ahora, si lo hacía el dinero no sería lo único que perdería esa noche, odiosamente mi vida estaba en la línea de fuego. Siempre lo estaba en estos trabajos pero esta noche era diferente, por lo regular mi trabajo era mucho más atrás de la línea, ahora estaba justo sobre ella. Apoyé mi espalda contra la pared y me cruce de brazos, sin soltar la pistola a pesar de lo que decían los compinches, tonterías sobre protegerme y dirigiéndose a mí como señorita, vaya burla. Uno de los chicos que hacían guardia a mí alrededor se acercó a mí y discretamente me entrego un interrumpir, tan pequeño que podía ser fácilmente escondido en una mano, como dije, estaba preparada y eso significaba tener mis propias ratas entre ambos bandos. El que me entregará el interruptor significaba que todo estaba listo, el plan estaba llegando a la fase 3.

Cuando estuve frente al francés, esperaba algún tipo de desconfianza hacía mi pero no fue así, me miraba con una sonrisa, seguro de su triunfo, vaya tonto, ni loca confiaría en alguien en este tipo de situación pero así eran los hombres, siempre sintiéndose fuerte cuando traían la pistola en la mano. Levante una ceja y le sonríe con confianza. – Ça va – Le dije con toda la informalidad de la que era capaz, me pase la lengua por los labios y él me dedicó una asquerosa sonrisa de superioridad, de esas que todo macho cree que hace que las chicas se derritan. Una completa pesadilla. Se acercó a mí y paso uno sus asquerosos brazos por mi cintura. “Buen trabajo querida, buen trabajo, no esperaba nada menos de ti. Ahora vamos a darle el último adiós a Jared.” Dijo y me guio hacia donde se supone que estarían ellos.

Para ese momento era obvio que Jared y Hans seguían vivos, el sonido de los cartuchos al vaciarse era ensordecedor. Y sin más, estábamos frente a frente de nuevo. Me mantuve seria, el único que podía divertirse era el jefe. Jared estaba sentado, como si nos hubiese esperando, nunca perdía el estilo, daban ganas de reír y Hans, bueno no se veía también como antes, verlo me daba un cosquilleo, era como una punzada directa de satisfacción, sabía que me estaría deseando ver muerta justo ahora pero eso no quitaba ese delicioso sentimiento de haber lastimado su preciado rostro. Escuché a Jared sin inmutarme, mire al jefe para saber qué es lo que deseaba, no me podría a descargar balas contra el pelinegro solo porque lo pedía. El jefe asintió con una sonrisa, soltó mi cintura, lo que era un alivio pues odiaba a los vejetes como él, y levante el arma apuntando a la frente de Jared. Moví con rapidez el arma hacía Hans y dispare hacia sus pies, sin darle pero cerca. – ¡Guarda esas garras, gata! – Grité moviendo la cabeza, no me arriesgaría a dar un paso hasta que estuviese desarmado. Lo miré con el ceño fruncido. – Tira el arma – Dije mientras apuntaba a su pecho, sabía que lo haría, tenía que, Jared había dejado muy claro que la cosa era entre los dos. Hans no tenía nada que ver. Espere a que lo hiciera un una vez que lo hizo camine hacia Jared, como siempre él estaba tranquilo, podía escuchar la risa del jefe detrás de mí, regocijándose de su inevitable victoria.

Puse el cañón en la frente del pelinegro, ladee la cabeza y le sonreí. – Deberías pensar en pagarme un poco más –. Apreté el interruptor y el sonido de las bombas de humo lleno el lugar, todos estaban atónitos, giré sobre mi misma y disparé a la rata, la bala dio en su pecho. Me puse detrás de Jared, que se encargara él. Tome con rapidez un trozo de tela sucia del suelo y me cubrí la cara con ella. Los presentes comenzaron a reír como maniacos, era gas de la risa, no se librarían fácil de esto. Reían y disparaban, era todo un caos. – Wow, esto es como un comic de Batman, soy como el Wason, perras –. Desde detrás de Jared, seguí disparando a los que quedaban en pie, algunos comenzaban a caer por la falta de oxígeno al no poder parar sus risas. Miré a Hans, esperando ver algo de sorpresa o cualquier tipo de emoción, al menos con lo que pasaba no podría matarme allí, tendría que esperar para después. Sonreí y seguí con los disparos.
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Re: Contra la muerte [Priv. Jared Di Vogli y Hans Jaeck] +18

Mensaje por Hans Jaeck el Vie Jul 18, 2014 4:04 am

Como disfrutaba romperle la cara aquel desdichado, sintiendo la espesa sangre manchando sus puños y escuchando la hermosa tonada de muerte a sus espaldas, esa tonada con instrumentos de percusión que hacían retumbar sus oídos. Gobernando la risa en su interior al escuchar la absurda apuesta de su compañero ¡Nadie se iba a quedar con su joyita! Era del y con él se iba a quedar siempre. Así que solo un “¡Jah!” se escuchó de sus labios antes de sacudir las manos empapadas en líquido carmesí, salpicando. El hombre ya estaba muerto y como esperaba de Jared, cubrió sus espaldas. Lo que sí le llamó la atención minutos después fue la presencia de ese sujeto, de aquel hombre con la sabandija negra que se había escapado de sus manos. Juró matarla y lo haría.  

– ¡Puta de mierda! ¡Me las vas a pagar! – Insultó tomando una de las armas del suelo, una de las mismas que había dejado caer al  iniciar el ajuste entre hombres, pero al parecer lo precavió la muchachita porque antes de colocar el dedo en el gatillo ya tenía el cañón apuntando a sus pies y de un disparo lo detuvo de golpe. Apretó los dientes y escupió a un lado ante tales palabras tan insolentes, llamarlo gata, si ella era la única sucia felina que se iba de bando y golpeaba a sus camaradas. Soltó el arma al suelo, no muy lejos de sus pies. Algo no calzaba. ¿Por qué no acabó con él de inmediato? Tenía la oportunidad perfecta y en sus manos, pero en vez de eso fue directo a la cabeza del líder. ¿Lo estaba despreciando? Porque si era así le iría muy mal a esa mujerzuela. Pocos a pocos los hombres que faltaban de matar se levantaban de las cenizas como si su salvador había llegado a salvarles el trasero. Parecía broma.

Pasó las manos en el pantalón y tronó los dedos por si solos gruñendo hacia la escena de Jared con Marceline, visualizando la engreída sonrisa de la rata que se hacía llamar la cabeza de todo. – Mierda… – Masculló, teniendo en la mira a tres de los hombres a cual debía liquidar para matar al objetivo, claro, los más cercanos porque los otros le importaban menos que mugre en el zapato. Sin embargo, una gran explosión aturdió sus oídos mientras trataba de planear una matanza en tres pasos y el humo poco a poco invadía la habitación. Hubiera sido idiota si no lo aprovechaba, así que flexionó las piernas, tomó el arma y disparó dos tiros certeros hacia aquellos dos hombres del frente. La primera atravesó una garganta y la otra se clavó justo en el ojo diestro del segundo, pasando a cubrirse la boca y nariz con la mano contraria para no inhalar el humo, porque obviamente ya hacía estragos con los que estaban expuestos directamente. ¿Risa? Estúpida Marceline y sus juegos de primaria.  

Ya como el hombre había sido baleado, se giró velozmente para seguir disparando a los que faltaban, aunque con el humo la posición de individuos era inexacta y solo podía valerse por las risas desenfrenadas de algunos, hasta los heridos se estaban riendo como condenados a este paso morirían, felices, pero morirían. ¡Al diablos con ellos! Se puso de pie con la sangre seca en el rostro, se podía ver claramente aquel corte provocado por una puta mal parida e hizo un disparo hacia la cara de la pelinegra, un disparo con error intencional de cinco centímetros. Solo una advertencia para que estuviera preparada luego de salir de ahí. – Creo que ya está todo despejado… – Mencionó como si nada al ver solo cuerpos retorciéndose de la risa, junto a sus pulmones exprimiéndose por dentro y tan indefensos que no se podían defender de las patadas que daba Hans hacia sus estómagos.

Ahora que hacia memoria, se le había olvidado un simple detalle, algunos habían llamado la policía por aquel accidente y no precisamente gente del bajo mundo, si no residentes que solo compartían sana diversión en el bar clandestino. ¿Y cómo lo recordó? Fácil, una de las ventanas tomó la familiar tonalidad rojiza de las sirenas. – ¡Jared larguémonos ya! – Alzó la voz sin importar el humo de ahí dentro.
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Re: Contra la muerte [Priv. Jared Di Vogli y Hans Jaeck] +18

Mensaje por Jared Di Vogli el Mar Sep 09, 2014 10:58 am

Se encontraba sentado en aquel polviento sofá. Esperaba con ansias la acción de la pelinegra, ante sus palabras. Aunque parece que se entregó en una charola de plata, ante el francés. Todos se encontraban totalmente equivocados, no dejaría que lo mandaran al infierno tan fácilmente. Poco a poco bajo su guardia mientras seguía en el sofá, no debía mostrar del todo su confianza, ya que es mejor hacer creer a tu enemigo que ha ganado. Continuó observando a ambos, sin dejar de poner atención a las cucarachas que aún faltaban de aniquilar, y sin olvidar que su oriental aun jugaba un papel importante en tal situación. «A este paso, mi perra ya hizo su trabajo. » Pensó por un momento sobre las indicaciones que dejo a la oriental días atrás.  

Marceline se acercó hacia él, después de disparar ante los pies de su camarada. Para Jared siempre ellos dos se trataban como infantes, aunque no era el momento adecuado para juegos de niños. –No tengo todo el tiempo, dispara de una vez y llena tu rostro de sangre.- Dijo con total tranquilidad ante ella. Una vez que el cañón apuntaba su frente, comenzó a reír por las palabras de la fémina. –Y tú deberías poseer más carácter ante tu trabajo.- Una vez finalizada la corta conversación con ella, y su respectiva acción. Aprovecho la bomba de humo para sujetar de nuevo aquella arma dejada hace un momento y sin pensarlo disparo hacia el Francés. Fue su objetivo desde un principio y no le importaba en absoluto sus plagas. Aunque sentía dolor ante el disparo en su brazo izquierdo, no le impidió en absoluto cubrir con su antebrazo su nariz. Inmediatamente se levantó de la silla para continuar disparando a su objetivo, al igual que las ratas restantes. Con la bomba accionada, no dejaría perder la oportunidad fácilmente y gracias a Hans y Marceline, el trabajo de hoy, se daba por terminado. Aunque faltaba algo más, aparte de las vísceras derramadas, faltaba la plata, pero eso ya se encontraba calculado. Desde ese punto el tiempo corría más rápido y debían dejar el lugar. Se acercó al francés para dejar un último recuerdo. Rápidamente se colocó en cuclillas y con la presión del humo esparcido, procedió a sujetar una de sus dagas y realizar un profundo corte ante el cuello del sujeto. «Fue un gusto realizar tratos contigo.» Pensó un momento, cuando observó cómo su mano se volvía a manchar de carmesí, una vez más.

Escuchó el grito de Hans entre el desastroso lugar. Sin perder tiempo ante las palabras de su amigo, se dirigió hacia puerta más cercana. El tiempo se encontraba encima de ellos, y era hora de partir. –Llegas tarde a la fiesta.- Dijo con su antebrazo aun cubriéndose del humo, que poco a poco salía por una de las ventanas del lugar. La chica oriental había aparecido y con ella cargaba dos maletas negras. El pelinegro sujeto una de ellas y seguido la lanzo hacia Hans, en señal que debían separarse. -¡Divierte!- Finalizo ante él. Sin embargo lo que se refería, aparte que disfrutara su pago, era que debía llevarse a la pelinegra en su motocicleta. Los dos debían pasar un tiempo compartido, después de lo sucedido en dichoso bar.
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Re: Contra la muerte [Priv. Jared Di Vogli y Hans Jaeck] +18

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