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Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

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Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Veleyka Leona Vicenty el Mar Mayo 21, 2013 9:54 am

Hacia un mes que me había mudado a esta ciudad con la clara intención de vivir una vida mas tranquila que la que tenia en America, aunque claro, eso no quería decir que no buscara divertirme de diferentes formas, por eso me había sentido tan emocionada cuando me encontré con la grata sorpresa de que esta pacifica, adorable y aburrida ciudad, contaba con carreras ilegales, no solo de carros, sino que también de motocicletas, sin perder tiempo, los primeros días después de mi mudanza, ya me encontraba en la llamada zona peligrosa de la ciudad, haciendo apuestas y corriendo en mi Suzuki GSX-R 750.

Desde esa vez que corrí por primera vez deje en claro que quería ser la mejor de la ciudad pero esto en realidad no era la gran cosa, después de todo muchos de los corredores de aquí eran mas bien niños que solo querían sentirse potentes y arriesgados, corriendo mas para subirse el ego que por la emoción de hacerlo, por supuesto que cuando me vieron llegar esa primera noche, muchos me subestimaron y debido a eso, la herida que les había hecho en lo mas profundo de su orgullo era aun mas dolorosa y eso era algo que me agradaba.

Me dirigía al lugar de encuentro a altas horas de la noche, adoraba que todo mundo me escuchara llegar, haciendo rugir el motor de mi amada moto, alertando a los posibles retadores de esa noche sobre mi presencia, apenas llegue me abrieron paso, todos los presentes entendían que era de las mejores, sonriendo les miraba despectivamente, observando muchas caras nuevas, quizás eran corredores de alguna otra ciudad que llegaban para retarme, no preste mucha atención y apague mi caballo de acero para después bajar del mismo, de forma inmediata me vi rodeada de hombres, algunos ya entendían mi posición y otros ingenuos llegaban para tratar de conquistarme y obtener mi favor, la música inundaba las calles de aquel lugar semi-olvidado, el olor a marihuana y cigarros era una constante en esa amplia calle que se encontraba ya atiborrada de carros y motos.

Quitándome la chaqueta de piel deje ver mi cuerpo, realzado por una playera negra de manga corta ceñida a mi figura y encendí un cigarro, las carreras de los carros ya habían iniciado y no pensaba perdérmelas, apostando $10.000 dólares al NISSAN GT-R contra un precioso Mustang Boss a un cuarto de milla, los motores rugían, la exaltación de las personas se hacia presente y yo no era la excepción, me maravillaba el sentir la sangre hervir de emoción, la adrenalina ya corría por todo mi cuerpo, el cual se encontraba mas que deseoso por que nos tocara correr a los motociclistas, los autos arrancaron y el griterío de las personas supero a la fuerte y estridente música que sonaba desde los demás carros que esperaban su turno.

No fue sorpresa que el carro que ganara fuera al que decidí apostarle, esa también era parte de la adrenalina que se experimentaba en ese tipo de lugares, perder grandes cantidades de dinero pero también ganar, a decir verdad mi carro gano apenas por un segundo, había sido una verdadera carrera, donde el papel principal recaía en las habilidades de los pilotos, termine mi cigarrillo y dejando caer la colilla al suelo acepte el pago a mi arriesgada apuesta, sonriendo triunfante levante mi vista al cielo nocturno completamente oscuro, la noche apenas empezaba…


Última edición por Veleyka Leona Vicenty el Vie Ago 16, 2013 8:15 am, editado 1 vez
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Hans Jaeck el Mar Mayo 21, 2013 9:29 pm

Odiaba el hecho de que su Triumph Boneville SE tuviera en reparaciones por culpa de unos corredores que no quedaron conformes con su derrota, pero juró que si los veía nuevamente no dejaría a ninguno de pie para que nunca más pudieran conducir en su vida, ni una simple bicicleta. Así que pasó varias semanas solo viendo las carreras de motos de otros chicos, habían muchos nuevos y creídos que por no estar él andaban en su gloria. Patéticos. Encendió un cigarro con su encendedor personal y lo guardó hábilmente en su bolsillo trasero cuando sus ojos se posaron en una Suzuki GSX-R 750 que jamás había visto por eso lados, pero la sorpresa fue mayor cuando notó que su conductor era una chica y largó a reír junto a sus compañeros, la habían tomado como una insignificante niñita queriendo jugar con fuego. Sin embargo, hizo que tragaran sus palabras al verla competir por primera vez y eso le encendió su orgullo, más por los comentarios de “es mejor que tú”, “te pateará el trasero una niña”, pero Hans los mandó a callar, también tenía su reputación en esas carreras y no iba a dejar que una simple mujer le quitara su puesto que le había costado ganar desde los dieciséis años.

Esperó que su moto estuviera en perfectas condiciones y volvió a esas zonas de perdición constante, justo a la hora de las carreras en moto. Llevaba un casco integral negro sobre la cabeza, dejando que solo cierta parte del rostro se dejara ver, la zona de sus ojos, aunque por la oscuridad y poca iluminación era imposible ver bien a través de ese cristal. Un sujeto completamente vestido de negro. Algunas personas ya lo habían divisado por conocer su moto y gritaban su nombre emocionados, diciendo que la noche se iba volver intensa por su llegada, pero poco le importaron esas ovaciones hacia él, solo tenía un objetivo y nadie lo iba a desviar de aquel.

Dos chicos a pies se acercaron al recién llegado para saludarlo como si fueran amigos de toda la vida, pero Hans ni atención les dio dejando sus manos alzadas y solo pasando junto a ellos en su moto en dirección a la chica en cuestión, la cual no fue difícil de localizar con una rápida ojeada, manteniendo una distancia de diez metros. Hizo que su única amiga de metal rugiera dos veces para llamar la atención de todos y provocar un silencio casi fúnebre. La quería desafiar, no aguantaba las ganas de recorrer ese trayecto y volarle el trasero de una vez. Su desafiar fue épico, total estilo romano en coliseo, levantando el dedo pulgar hacia ella y al paso de dos segundos voltearlo lentamente hacia abajo, signo claro de su derrota próxima. Ni tiempo le iba a dar para responder, no quería escuchar nada, más simplemente verla correr.

Luego apartó el pie del suelo y se volteó hábilmente en dirección a la línea de partida. Esperando que los demás concursantes se pusieran en posición. Los cuales no dudaron ni un segundo en prender sus motos y ponerse a su lado, haciendo que la multitud comenzara a lanzar gritos de emoción y agitación, iniciando con las populares apuestas callejeras. Esto se iba a poner interesante y más si la muchacha aceptaba su desafío, no había venido por nada más esa noche y ganar era todo lo que estaba en su mente. La sonrisa de gozo en sus labios era permanente a pesar de que era imposible verla, pero el simple hecho de estar montando en su motocicleta ya lo llenaba de adrenalina pura.
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Veleyka Leona Vicenty el Miér Mayo 22, 2013 6:36 am

Las carreras de los carros terminaron y ahora era el turno de los caballos de acero, poco antes de moverme del lugar donde había estacionado mi moto pude escuchar claramente el rugir de una motocicleta, mas por inercia que por otra cosa gire mi cabeza para encontrar a quien hacia ese ruido, me tope con un tipo vestido de negro sobre una Triumph Boneville SE, le mire un poco extrañada ya que no recordaba haber visto una moto como esa antes y además, el hecho de que todo mundo se quedara callado era el preludio de algo interesante, el dueño de esa moto levanto su mano hacia mi, indicando después con su dedo pulgar mi derrota, no tardo ni dos segundos cuando el tipo se giro con todo y su moto y se dirigió a la línea de salida, gire mi cuerpo para quedar frente a donde se había parqueado por unos momentos aquel sujeto que había osado retarme, escuchando a mi alrededor susurros “Ha vuelto”, “Ha desafiado a Black Angel”, “yo apostare por Hans”.

Hans… ese nombre había sido muy nombrado el día en que por primera vez había corrido y por lo que había escuchado era el mejor corredor del lugar, de la nada un tipo se acerco a mi, curioseando si aceptaría el reto de Hans, agregando que el ya me había visto correr –oh… así que me ha visto correr, eso quiere decir que a estado por aquí como espectador, ¿Cómo es sin el casco?- el hombre me dio una descripción poco detallada, ya que por el simple aspecto se le recordaba fácilmente, si, ya le había visto antes ¿como no notarlo con ese hermoso tatuaje en su rostro? –creo que esperare a la siguiente carrera- sonreí y di media vuelta, ignorando por completo el desafío del azabache, por supuestos los murmullos no se hicieron esperar “ha rechazado el desafío de Hans”, “sabe que nunca podría ganarle”, “No cree que Hans este a su nivel”,“tiene miedo”, “No lo considera un digno rival”, las opiniones se encontraban divididas cosa que me parecía de lo mas gracioso.

Me subí a la moto y desde ahí aposte a favor de Hans, después de todo, si todos en el lugar le reconocían e incluso, parecía que le tenían miedo era una señal de que era bastante bueno *una apuesta segura*pensé mientras la carrera daba inicio, esta no duro mucho, como era de esperarse de maquinas tan veloces y como se pronosticaba el tan famoso Hans gano, debía de admitir que era bueno, ahora sabia como manejaba y por lo mismo ahora sabia como ganarle, con una sonrisa engreída encendí la motocicleta y colocándome la chaqueta negra avance hasta quedar cerca del aclamado joven –corres bien- le hable segura, asombrando a mas de uno de los que se encontraban a su alrededor –lastima que tu gusto en motos sea bastante malo- engreída y orgullosa, no podía cambiar mi forma de ser, aun con las motos y sus pilotos y lo que mas me agradaba hacer era el molestarlos.

-por lo que se dice, eras el mejor de aquí ¿cierto? Dime ¿Qué se sintió el ver que tu puesto era ganado tan fácilmente por mi?- me baje de mi amada posesión terrenal y me encamine directamente hacia el, si el antes me había retado de esa forma, ahora quería ser yo quien le incitara –este ya no es tu lugar y no tienes ningún derecho a retarme príncipe caído- ahora le miraba retadoramente y sabia que con esa simple mirada se había percatado de mi desafío, regrese a donde mi moto y estando arriba de ella dicte mi mandato -¡que nadie se meta en esta carrera!- el mundo callo al instante, de la misma forma en que se habían callado cuando el chico retado hizo acto de presencia en el lugar -¿quieres cuarto de milla o una vuelta por la ciudad?- le mire soberbia, segura de mi victoria

offrol:
Oye… ¿una idea para decidir quien gana? Seria muy aburrido si escribieras que tu ganas solo por que si o que yo lo escribiera, así que, ¿Qué propones? Contesta por MP
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Hans Jaeck el Dom Mayo 26, 2013 3:33 am

Estaba en la línea de partida junto a los demás participantes, mirando solo hacia el frente en espera de aquella bocina para prender motores y arrancar lo más rápido que daba. Hubiera venido con el regalo de su “jefe” pero estaba tan encariñado con esta moto que no podía dejarla en mal estado y menos guardarla en la cochera. Seguiría con ésta un poco más de tiempo, sabía que podría tener desventajas por el motor de la chica, pero ¿qué más daba?, la adrenalina ya corría por cada rincón de su cuerpo y sus manos estaban desesperadas, inquitas, nerviosas por apretar el acelerador que lo llevaría a sentir una vez más aquel motor entre sus piernas que lo había hecho ganar una centenar de veces. Las voces para él no existían, tampoco las de sus competidores a sus lados que le daban la bienvenida por volver a esos lares y unos cuantos “te haremos besar el suelo” que se repetían constantemente, tenía bien claro que cuando los perros ladran no muerden y ellos eran iguales.

Solo escuchó la voz del hombre que daba inició con una cuenta regresiva de cinco hasta tocar aquel pitazo que alertó a todos retirar sus pies del suelo y comenzar a girar ambas ruedas en sus ejes, tan rápidamente que podrían asordar a los más inexpertos. No se demoró ni un minuto en rebasar a todos, manteniendo el equilibrio y cambiando marchas hábilmente como si fuera un simple juego de niños, sabía bien lo que hacía y su forma segura de actuar le dio la victoria segura. Una muestra de su talento a la chica que había desafiado y la cual no quiso participar, ¿temor quizás? Quién sabe. –Tsk… – Se quejó, aguardando en su moto y viendo hacia la chica con recelo que se acercaba como si nada hacia él, manteniendo siempre la postura junto con su casco negro que aún no pretendía quitárselo.

Las palabras de la joven lo dejaron casi riendo, que su risa se podía escuchar desde el interior del casco, no aguantando más y sacándolo con ambas manos. – Desde cuando las putitas con ropa ajustada saben de gustos… – Se burló a su buen estilo mal intencionado, manteniendo la sonrisa en los labios y negando con la cabeza unas cuantas veces al no creerlo. – ¿Esa preciosura te la ganaste luego de acostarte con uno de tus clientes…? – Agregó una vez más, refiriéndose a la moto y molestándola tan duramente para que bajara sus humitos de presumida y altanera, aunque no la culpaba, él era igual. Sin embargo, su risa aumentó cuando volvió escuchar esos vocablos tan tajantes que daba, si hubiera sido otro ya estaría tiritando de miedo o sin saber que decir. ¿De verdad creía que el simple hecho de bajarse de la moto e ir con esa mirada desafiante iba a asustar a alguien? Era una simple mujer que si la viera en una esquina la confundiría con una mujerzuela de inmediato, que no lo haga reír, que solo eso provocaba con tanto “bla bla”.

Incluso, descaradamente le miró el cuerpo de arriba hacia abajo cuando volvía a su pequeño potrillo de metal. A pesar de ser muy soberbia estaba como quería y eso no lo podía negar. –No me vengas con tonteras… te regalé estas últimas semanas, espero que las hayas disfrutado mientras te duró el gustito… prin-ce-si-ta…– Murmuró confiado luego de que todos se callaran por el mandato de la fémina, jugando con su casco negro entre las manos dándole un simple giro. – Después de esto simplemente jugarás con motos de juguetes… nos vamos a la ciudad. – Mencionó para finalizar y haciéndole una seña con la mano a uno de los chicos que estaba mirando la escena, era obvio y la captó, necesitaban dibujar la ruta del recorrido antes de echar chispas, además de la integración de algunos miembros de ahí en ciertos puntos claves para que nadie hiciera trampa, no quería que la gatita usara sus movidas raras y ganará por irse por un camino más corto. Ya todo estaba en marcha y las personas que fueron seleccionadas para vigilar la carrera partieron a sus puestos correspondientes, solo faltaba aquella llamada para iniciar la carrera. – Es obvio… que la meta será aquí mismo… ¿no quieres apostar algo para hacerlo más interesante? – Preguntó ante la espera.
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Veleyka Leona Vicenty el Dom Mayo 26, 2013 6:54 am

Que palabras tan graciosas me dirigió Hans como respuesta a mis propias palabras, ¿se suponía que debía ofenderme?, ¿enojarme?, ni idea, estaba tan acostumbrada a que me dedicaran todos los insultos habidos y por haber que ya no me importaba como se dirigían a mi, si quería ofenderme o hacerme enojar tendría que hacer algo mejor, se notaba a leguas que este tío era de esos típicos chicos engreídos y que tanto me gustaba humillar, estando ya montada en mi motocicleta, observe como mi mediocre rival hacia un ademán con su mano y al acto algunos tipos comenzaron a moverse como ratas entrenadas, percatándome prácticamente de inmediato que era lo que pretendía, así que para que todo fuera mas parejo le hable a uno de mis lamebotas, hablándole al oído para que vigilara a los que se habían ido y que evitaran cualquier tipo de trampas, no creía que ese tipo todo orgulloso, fuera de los que hacen trampa, pero nunca estaba de mas el asegurarse.

El decidió que la meta seria justo de donde saldríamos para empezar esa vuelta a la ciudad, que no tardaría mas de 15 minutos, no conteste nada ya que por mi no había ningún problema “¿no quieres apostar algo?” sonreí por sus palabras, amaba las apuestas pero no sabia que podíamos apostar –claro ¿por que no? ¿Qué quieres perder?- no me imaginaba que quisiera, ¿sexo? Lo dudo, no se ve que sea ese tipo de personas, no se rebajaría a tener sexo conmigo al considerarme una puta, a mi no me molestaría, sexo es sexo y mi adicción a este placer es tremendo, posiblemente nuestras motocicletas, esa si seria una apuesta interesante, pero la idea de tener esa fea moto en alguna de las cocheras del apartamento me desanimaba a apostar, quizás dinero… una muy fuerte suma solo para hacer las cosas mas emocionantes, había mas opciones de donde escoger pero esas eran las mas posibles, tras unos minutos de espera, el tipo lamebotas al que le había ordenado vigilar a aquellas ratas se acerco a mi, avisándome que todo estaba en orden que podíamos iniciar con la carrera, mire a Hans impaciente por iniciar, el por su lado dijo lo que apostaríamos y sin dudar acepte, en realidad me daba igual, ya que estaba segura que ganaría, avanzamos a la línea de partida y le dedique una ultima mirada y una linda sonrisa esta hermosura- le hable a Hans mientras palmeaba la armazón del lado derecho de la moto –la conseguí después de… “acostar” a un cliente, ¿contento por mi respuesta?- le respondí a la única pregunta que en realidad me interesaba responderle, aunque fue mas una broma para mi que una respuesta para el… recordando con esas palabras cuando me compre mi amada maquina, al día siguiente de haber asesinado a un vendedor de drogas que le estorbaba a otro vendedor de mayor peso y por el cual me habían pagado bastante bien, tras un suspiro nostálgico me coloque mi casco, lista para correr…

El lugar se lleno de gritos, gritos de emoción, gritos de discusión, gritos de personas apostando, pero en realidad, nada de ese ruido me importaba, arribé a ese sitio no solo para divertirme y ganar dinero, había llegado ahí para demostrar que era la mejor, de un momento a otro, quien se encargaría de darnos el pitazo de salida se posiciono en un lugar seguro, sabiendo que la diversión pronto empezaría, hice rugir el motor de mi Suzuki y entonces el pitazo de salida se escucho, en cuestión de microsegundos los dos arrancamos, regocijándome con aquel sonido tan brutal de dos potentes motores rugiendo como leones al unísono, escuchar el ruido tan particular de mi moto por la ciudad era prácticamente orgásmico, tomando la delantera, riéndome de aquel idiota orgulloso, sintiendo como el viento helado chocaba contra la poca piel expuesta, derrapando en las vueltas cerradas de la ruta que ajenos marcaron por la ciudad solo para nosotros dos, equilibrando el cuerpo en cada curva que daba, sintiendo como por milésimas de segundos mi cuerpo se encontraba tan cerca del suelo, la adrenalina al 100% sabiendo que un solo movimiento en falso podría ser fatal, mi orgullo al 1000, mi confianza por las nubes, tanto que decidí bajar la velocidad, dejando que Hans me pasara de largo, dándole 20 segundos de ventaja y luego regrese a toda potencia, podía escuchar el rugir de su moto, sabia que pronto le alcanzaría pero entonces, después de pasar por una curva, un maldito carro se atravesó, obligándome a derrapar, atrapando mi pierna entre la unidad y el asfalto, dejando parte del pantalón y chaqueta hecha jirones, la sangre y raspones no se hicieron esperar, mire realmente cabreada desde el suelo ese estupido carro el cual se dio a la fuga, pero, ¡maldición! ¡Ese era el mismo carro NIISAN al que había apostado al iniciar la noche! definitivamente el conductor de ese carro estaba muerto pero sin perder tiempo y sin importarme las heridas y mucho menos el dolor levante el vehiculo, notando de inmediato que su pintura, recién restaurada, se encontraba arruinada sin embargo, aun estaba en condiciones de correr, montándome aprisa arranque y no me detuve hasta que regrese a la línea de salida, pero por supuesto, Hans ya la había cruzado.

Todos victoreaban al ganador mientras que al llegar yo muchos murmuraron pero eso era lo ultimo que me molestaba, me encontraba furica, no podía creer que alguien se atreviera a jugarme sucio, baje de la motocicleta y deje que esta azotara en el piso, todos miraban las heridas que tenia mientras avanzaba al imbecil ese que lo mas seguro había planeado la intromisión del estupido NIISAN, me quite el casco dejando ver la furia en mis ojos, arroje aquella protección al suelo tratando de liberar parte de la rabia que inundaba mi ser -¡marica de mierda!- le grite mientras le tomaba por el cuello de la chaqueta, se presentó un silencio fúnebre y pesado -¡maldito bastardo hijo de puta! ¡Solo con trampas podías ganarme mal nacido!- me negaba a creerlo, el estupido Hans parecía ser un orgulloso, prepotente, obstinado y rebelde hombre pero nunca, se me había pasado por la cabeza, que alguien con esas características, fuera un tramposo…
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Hans Jaeck el Sáb Jun 01, 2013 4:07 am

Se quedó sobre su moto observando a la joven en espera a su respuesta, manteniendo una sonrisa maliciosa en los labios sin importar nada a su alrededor y eso que a sus oídos llegaban las molestas voces de los observadores, apostando contra él y otros a su favor, tan divididos que podría poner las manos al fuego asegurando que la mitad de todos esos corredores nocturnos estaban a favor de la curvilíneas y la otra mitad con él, pero ¿qué importaba? No estaba apostando su dinero para sentir la delgada línea del misterio y confusión de quién iba a ganar, el pelinegro estaba más que seguro que iba a ganar, una chica jamás le iba a vencer. Eso nunca. Cuando escuchó que aceptaba la apuesta pensó una y mil maneras de cómo hacerlo más divertido, pero antes de decir algo ella ya había apostado algo, su querido corcel de metal que palmeaba con orgullo a su parecer y bueno, era obvio que era reciproco en cuanto a la jugada. Ni siquiera le buscó responder a su aclaración ante el origen de la moto, le dio exactamente igual.

Terminó aceptando con una sonrisa de lado, colocándose el casco nuevamente y mirando hacia el chico que estaba ya con el celular en su oído. Por medio de un levantar de dedo pulgar supo que todo estaba listo y el encargado de tocar el pitazo de partida estaba que quemaba para hacerlo. Todos entusiasmados y exaltados por la competencia de ambos, animando y desanimando por igual, pero todo volvía hacer silencio para Hans, aislando hasta el más mísero ruido y solo estando atento a la tonada del inicio de la carrera. Su amigo fiel de dos ruedas ya estaba en posición y solo necesitaba sacar el pie del suelo para comenzar acelerar todo lo que daba. Así fue, en menos de una fracción de segundos ambos salieron como si el diablo los fuera persiguiendo atrás para rebatarles sus almas. Solo fue al comienzo, porque no usó todo lo que daba el motor para perseguir a la susodicha, quiso dejar que el orgullo ajeno subiera hasta el límite y después darle el tiro de gracia, era más eficiente y más hiriente para quebrajar cualquier engreimiento.

Vio que disminuía la velocidad tras esa coraza de vidrio transparente y una sonrisa astuta apareció en sus labios. –Así que eso quieres… pues bueno – Pensó, deduciendo que quería que la pasara y eso hizo en una aceleración. Dejándola atrás e inclinando su cuerpo hacia un lado para pasar una curva, la cual fue sin problemas. Se extraño bastante al no ver a la chica detrás del luego de esa pasaba tan generosa de su parte, incluso le estaba perdiendo el gustito de llegar tan triunfante como si nada sin ni siquiera dar todo lo que tenía con su motor. Un chasquido de lengua bastó para frenar su transporte con ayuda del pie diestro al deslizarlo por el asfalto y quedar horizontal a la meta de partida. Observando atentamente si llegaba la chica, pero nada, solo escuchaba los gritos de ovación de los terceros y unos “ya lo sabía” de muchos buscando su dinero ante las apuestas. Sin embargo, al fin llegó y con una actitud de perros, dejando que su Suzuki cayera el suelo y arrojando el casco sin importarle nada. No entendía, menos el por qué estaba tan herida, sin embargó se bajó de su motocicleta con el casco ya fuera y la esperó a un costado de la misma escuchado aquel hermoso vocabulario vulgar de sus labios.

Ni una sola expresión se formó en su rostro cuando fue agarrado por el cuello de su prenda superior, dejando que sus ojos teñidos de negro y azul fueran directo a los de ella. – No sé de lo que hablas… – Dijo calmado, entrando las manos dentro del hueco que quedó entre los brazos de la fémina y haciendo uso de su fuerza los apartó de un solo golpe con los antebrazos de su ropaje. Acomodándose la misma luego con cierto estilo de elegancia. – Mira muñequita, yo no sé por qué estas así… pero por mi parte no ha sido, si quisiera jugar sucio te hubiera hecho algo con mis propias manos. Me gusta mancharlas, no que otros se las manchen por mi – Musitó serió sin dejarla de ver a los ojos, hasta que los bajó para ver más o menos la intensidad de la herida en ella, negando con un ligero movimiento de cabeza y riendo por debajo. – ¿No ves qué eso me ofende a mi? Es obvio que el imbécil que te hizo eso no creía que podría ganar… estúpido… – Gruñó con enfado, tomando el brazo de la otra y acercándola para susurrarle unas palabras en el oído. – Estas en el bajo mundo… quitar la basura para ganar una apuesta es lo que se hace aquí gatita… deberías saberlo bien – Concluyó.

Recordando que antes de llegar la corredora un auto había entrado al lugar también, pero por otro lugar, solo escuchando su molesto sonido, era imposible ignorarlo porque era el único auto funcionando en ese entonces y con una rápida mirada trató de buscar algunas risas cómplices por el trancado, aprovechando que tenía a la chica cerca para así usarla de barrera y nadie notara que andaba buscando tan sigilosamente. No permitía que se metieran en sus asuntos y menos que le jodieran una carrera que estaba esperando hace mucho tiempo. El culpable iba a pagar y caro, muy caro. – Ay señores, que llorona nos ha salido, no quiere aceptar que perdió luego de caerse de su triciclo – Alzó la voz para que todos escucharan sin soltarle el brazo, dejando que una risa burlesca apareciera mágicamente en todos. Explicando el motivo de las heridas y excusando a los verdaderos culpables. No iba a permitir que la loca actuara tan precipitadamente, así que sin importar nada y menos los comentarios de los demás se la llevó a jalones a un lugar apartado de todos, al igual que oscuro. Había dicho esas palabras solo para despistar y saber bien que había pasado antes de romper cuellos, esperando que la muy boquita suelta entendiera lo que hacía porque aunque le reclamará iba seguir arrastrándola.

– Bien… ahora ponte hablar, ¿qué mierda pasó? – Preguntó con los brazos cruzados, después de soltarla bruscamente contra una de las paredes de ahí. Necesitaba respuestas y las necesitaba ahora antes de ponerse a eliminar uno por uno por mero capricho de no vencerla como lo hubiera querido.
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Veleyka Leona Vicenty el Mar Jun 04, 2013 7:42 am

“No se de que hablas” dijo serio sin mostrar emoción alguna pese a la furia que emanaba, para luego soltarse de mi agarre en cuestión de segundos y de forma bastante sencilla, usando su fuerza, así que supe que era mas fuerte que yo al menos con las manos, alego que no sabia lo que había pasado conmigo pero que de haber querido hacer trampa lo hubiera hecho el mismo “me gusta mancharme las manos, no que otros se las manchen por mi” entonces mi primera impresión del estupido Hans fue correcta, el no era el culpable de esa miserable trampa que paso a jodernos la diversión así que ahora mi furia fue dirigida a los apostadores, solo ellos podían hacer algo así de estupido por algo de dinero.

Aun sin apartarme un solo centímetro de mi posición note una rápida mirada del azabache a mis heridas, ahora que mi furia había bajado comenzaba el dolor punzante en las zonas lastimadas, molestándome mucho por supuesto y aumentando mi lado sádico para cuando encontrara al conductor del carro, un movimiento en la cabeza de Hans me saco de mi mundo de posibles torturas, al aparecer el también creía que el culpable era alguien que creyó que yo ganaría y para asegurarle la victoria al chico decidió usar ese tipo de métodos y por eso, el parecía igual de molesto que yo “estas en el bajo mundo” susurro después de tomarme con fuerza por el brazo que se encontraba intacto... ¿pero a mi que me decía?... conozco a la perfección el bajo mundo, me desenvolví en el desde los 12 años así que sabia que algo así podría pasar pero nunca me imagine que se atreverían a hacérmelo a mi.

La situación me estaba jodiendo mas y mas, ahora el estupido aquel se atrevía a ridiculizarme pero a estas alturas, ya me había dado cuenta de las verdaderas intenciones del tatuado, esas rápidas miradas a mis espaldas, estaba buscando a los culpables usándome como farol, aunque no me quede atrás, yo también busque, encontrándome con la mirada al Nissan que se me atravesó en aquella curva... ¡el maldito y estupido se quedo aquí cuando debió irse hasta china! grave error pero antes de poder reaccionar sentí unos fuertes jalones, estaba siendo arrastrada hacia un lugar oscuro y cuando estuvimos solos finalmente me soltó contra una pared exigiéndome el que le dijera que paso durante la carrera, me mantuve por unos momentos en silencio, esperando que el dolor en mi espalda y en las heridas de mi cuerpo se calmara un poco, cuando esto se logro le dedique una mirada de molestia al tipo aquel y sin pensarlo le aseste un puñetazo en la cara -¡maldito estupido! ¡Aunque fue necesario ahora todos se ríen de mi!- no podía quedarme callada, no cuando mi orgullo dolía mas que el cuerpo.

Suspire tratando de calmarme, la furia inicial se había ido y solo quedaba mi insano deseo de destrozar columnas y cortar cuellos –el carro Nissan... el que aun esta aquí, se me atravesó en la curva luego de que te dejara pasar... pero no creo que actuara por iniciativa propia, ya lo has de saber pero el idiota no apuesta en las carreras de motos- esa era mi teoría, debió de ser alguien que aposto en la carrera de nosotros dos, pero eso solo aumentaba y escondía mejor al verdadero responsable –tsk- chasquee la lengua fastidiada –supongo que iré a ver al conductor ese y le sacare la información a punta de golpes- luego dirigí la vista al que estaba ahí –tu no te quedaras atrás supongo, no creo que seas tan calmado como para no hacer algo respecto a esto- estaba claro que ninguno de los dos estaría quieto con algo así -¿quieres ir y ver que nos dice el tipo?- sugerí seria, me valía cacahuate si el no quería venir, igual iría a cazar a los que tramaron todo esto, pero esta seria su única oportunidad de desquitarse con los culpables –en todo caso, ven, hayas ganado con trampa o no, ganaste, soy una persona con palabra y honor, así que ahora mi Suzuki te pertenece- era algo triste ese hecho pero así era este tipo de mundo, para nada valdría si decía “ganaste con trampa, así que esa carrera no vale”, seria patético de mi parte –¡ah! y sobre la pintura, hay un taller bastante bueno cerca de la zona comercial, lleva ahí la moto, el dueño reconocerá que es mía y no te cobrara nada- y sin agregar mas me aleje del tipo, si quería actuar en algún momento nos volveríamos a encontrar, pero por el momento lo mejor era que no nos vieran juntos y mucho menos charlando de forma tan “amigable”, regrese a donde había botado el casco y lo cogí, camine hasta mi moto y la pare dejando las llaves en ella, por unos momentos le mire, realmente dolida por perderla de esa forma pero si tenia suerte podría recuperarla mas adelante y así, entre susurros, risas y palabras estupidas me retire del lugar, con la cabeza en alto...

No paso mucho tiempo, cuando las carreras tomaron su rutina normal, entre las sombras me movía, teniendo un bajo perfil para poder llegar hasta el Nissan que me jodio la noche, se encontraba algo alejado del bullicio de las carreras, como no hacerlo si el dueño estaba a punto de entrar en acción con una de esas prostitutas baratas que suelen frecuentar las carreras, claro, eso no me importaba mucho y sin importar nada abrí la puerta del piloto y le jale fuera del carro, el tipo desconcertado por lo que pasaba intento hablar pero le callé con un golpe a la altura del estomago, lo bastante fuerte para poder desconcertarlo aun mas y lograr llevarlo hasta una pared –no puedo creer que seas tan estupido... permanecer aquí a pesar de saber lo que me hiciste es una idiotez- le acorrale poniéndole la punta de una navaja bajo su barbilla –ahora me vas a decir ¿quien te pago para que te metieras en mi carrera? y mas te vale decirme la verdad a la primera por que de no hacerlo acabaras muy mal- advertí con un tono bastante amenazador, no quería perder mucho tiempo antes de pasar al platillo principal.
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Hans Jaeck el Sáb Jun 15, 2013 8:36 am

Tenía unas enormes ganas de fumarse un cigarrillo, pero no traía ninguno con él encima. Estaba maldiciendo para sus adentros haber regalado uno, si no hubiera sido así lo tendría para sí mismo y podría disfrutar la nicotina adhiriéndose a su sangre. No le quedó de otra que solamente chasquear la lengua sonoramente y esperar que la chica comenzara hablar, reclamar o lo que le gustara decir con las palabras, pero que lo hiciera rápido porque no era de tener mucha paciencia con cosas como aquellas. Sabía muy bien que estaba molesta y que no perdonaría tan fácilmente una jugada tan sucia de haberle hecho perder la carrera. ¿Quién no? Hasta él hasta enojado, no podía creer que hubiera ganado de una forma tan humillante, hubiera estado orgulloso si la trampa la hubiera planeado él, pero no, todo era por culpa de apostadores sin cerebro.

Después de la mirada de la fémina sabía que algo le iba hacer, más porque la humilló enfrente de todo el mundo y se atrevió a jalonearla sin medir consecuencias, dicho y hecho, al peso de segundos le dio un fuerte golpe en el rostro, el cual pudo a ver esquivado fácilmente o detenido, sin embargo encontraba generoso de su parte ser aquel objeto de desquite de la rabia ajena. Que no se acostumbrara, porque no se iba a volver a repetir. Sonrió a medio labio con el rostro ladeado después del puñetazo, provocando que sus hebras azabaches  cayeran libremente por encima de su frente y cubrieran casualmente su mirar. Había dolido, si, pero no era ni comparado con algunos otros golpes que había recibido en su vida, así que se incorporó lentamente observando a su acompañante, sin borrar esa sonrisa astuta en sus labios y pasando el dorso de la mano zurda por la comisura de los mismo, retirando un pequeño rastro de sangre que había escurrido por el impacto.

–Disculpa si no puedes soportar unas pequeñas burlas…– Dijo riendo y metiendo las manos dentro de los bolsillos delanteros de su pantalón, manteniendo una postura tranquila y relajada a pesar de haber recibido un golpe de la nada, tratando de escuchar la explicación de la jugada tramposa con atención. Sabía que estaba metido un auto, porque era muy extraño que llegara justo después de todo, ahora todo tiene más sentido. Sus ojos instintivamente voltearon en busca del automóvil, encontrándolo en la lejanía con algunos hombres apoyados en el. Ahí estaban los imbéciles. Siempre había tenido problemas con esos sujetos, especialmente en la hora de no aceptar que habían perdido, acabando con golpes y destrozos. Las palabras de Veleyka solo le parecían eso, palabras sin mucho sentido y gobernadas por el enojo puro, no podía culparla porque él también era impulsivo y ya estaría golpeando las caras de sus oponentes, sin embargo era un asunto de honor por parte de la peli-teñida y no encontraba sentido meterse en ella a pesar de que el también fue metido en ese embrollo.

Solamente hizo un ademán con la mano y sonrió más notoriamente de lado. –Es tu pelea… no me metas en ella – Mencionó, pero en el fondo de su ser no se iba a quedar con las manos tranquilas. Trabajar junto a chicas solo traían problemas, lo sabía muy bien él porque tenía que trabajar con una casi todos los días, era más molesta que una piedra en el zapato y si las cosas salían mal eran por ella. Tampoco pensaba recibir la motocicleta ajena, le recordaría siempre el hecho de ganar tan corruptamente y no sería un premio bien merecido. No obstante, calló y solo miró con nostalgia fingida la despedida del Suzuki, olvidando completamente la recomendación de la pintura en aquel taller. Ya se la iba a devolver, no ahora, si no después. Caminó hacia otro lado al verla irse y le dijo a un sujeto de confianza que tuviera vigilada a la chica durante todo la estadía que estuviera ahí, además le encargó que lo llamará si veía algo extraño. No transcurrió más de una hora cuando recibió la llamada que esperaba desde un rato, la curvilínea estaba actuando de manera impulsiva y tonta.

Cuando llegó al sitio indicado, se encontró con la ajena golpeando a otro tipo y amenazándolo con un cuchillo, estaba algo alejado y escondido pero igualmente podía distinguir todo claramente y ¿cómo no?, si el objeto metálico brilló. Actuar ahora no era indicado, así que interpuso su brazo diestro enfrente de su comunicador para que no moviera ni un solo musculo. Dos hombres que vigilaban a distancia se acercaron con cautela hacia la abusadora, colocándole en acción de segundo el cañón de una pistola en su nuca y quitándole el seguro para hacer mención de su presencia. – ¿Qué tenemos aquí? La llorona de la carrera de motos – Se burló el primero, riendo tan satisfactoriamente y clavándole el arma entre esos cabellos morados, mientras el otro igualmente la apuntaba pero desde un costado. – Suéltalo… o te metemos dos tiros ahora mismo mamita – Agregó el segundo con risa burlona, sabían que entre pistolas y navajas, las navajas quedaban en tercer plano. Inservibles. – Que tonta, no debiste meterte con nosotros… tú carita ya no será tan bonita – Agregó el golpeado y prisionero de la fémina, riendo porque veía su escape próximo.

Hans vigiló el sector antes de hacer su primer movimiento, mandando a volar al chico que estaba con él para que no saliera lastimado, pero más era porque le iba a estorbar. Así que aprovechando el inició de la quinta carrera de autos que se daba esa noche y mediante el ruido de los motores camufló sus pisadas para ubicarse justo en medio de los dos hombres que trataban de salvar a su compañero de tranzas de esa gatitas con garras afiladas. – ¡Bang! ¡Bang! – Murmuró en voz alta con una sonrisa divertida en los labios para llamar la atención de todos, apuntando con dos pistolas en ambas manos a los hombres de sus costados. Una era real, en cambio la otra era un simple encendedor que lo único que hacía era dar fuego, lo que lo salvaba era su confianza al creer que ninguno de ellos sabían, más porque era una copia idéntica de una original.

– ¿A qué estamos jugando?  ¿Me puedo unir? – Concluyó haciéndose el desentendido, pero a su vez quitándole el seguro a ambas armas. Su actuar era torpe, un simple disfraz para confundir a los tres sujetos que estaban ahí y darle tiempo a la chiquilla ante esa pequeña distracción su oportunidad para escapar o simplemente cortarle el cuello al otro. Era uno o lo otro, pues no iba a salir muy bien ahí si seguía creyendo que todo iba ser fácil con unos simples golpes y la verdad saldría a la luz. ¿Dónde cree que está?  Había que romper huesos y mutilar para que cantaran como gallinas, ahora solo mirada a ambos sujetos con esa sonrisa astuta en sus labios y escuchando a sus espaldas el sonido fuerte de los motores, ovaciones y aplausos de la carrera, dando entender que al menos nadie sabía lo que pasaba.
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Veleyka Leona Vicenty el Sáb Jun 22, 2013 7:10 pm

Me deleitaba el ver la cara tan patética de ese corredor al verse descubierto por mi, tanto que no note a tiempo la cercanía de otras dos personas en el lugar y que terminaron por emboscarme, suspire pesadamente, al mismo tiempo que barajaba las posibles acciones para salir de este interesante reto, sentí el grueso cañón en la nuca, mientras que el otro tipejo me apuntaba a la cabeza desde mi costado izquierdo a unos cuantos centímetros de mi, escuche unas cuantas palabras burlescas provenientes desde mi espalda para luego mirar de reojo al que estaba a mi izquierda, quien me dirigió una amenaza, ciertamente me encontraba en una ligera desventaja, pero que podía sortear si mi velocidad no me fallaba, de pronto una nueva voz resonó en aquel lugar, el estupido Hans llego al sitio haciéndose notar de inmediato, llamando la atención de los otros dos, apuntándoles a sus cabezas, los cañones de sus armas, dejándoles tan indefensos como podría yo llegar a verme ante los ojos de ese tatuado.


Aprovechando la distracción que me brindo el azabache me moví apartando mi cabeza del rango de disparo del arma que tenia en la nuca, al mismo tiempo que le clavaba la navaja en la barbilla al idiota que de seguro pensó se habría librado de mi, la sangre no se hizo esperar, manchando mi mano con ese liquido tibio y sin embrago seguía empujando la navaja hacia arriba hasta que escuche un grujir, de forma rápida le saque la navaja y se la arroje al sujeto que se posesiono a mi costado izquierdo, por inercia disparo al sentir el metal incrustándose en el ojo, pero ni cerca estuvo de herirme y finalmente termine por desenfundar mi águila del desierto negra, apuntándole de inmediato a la cabeza al que hasta hace segundos me tenia con un cañón en la nuca, sin darle tiempo siquiera de disparar o moverse, aunque estaba claro que teniendo el arma de mi “raro príncipe negro” apuntándole no haría nada, aunque eso no le salvo de que le disparara a quemarropa amortiguando con eso gran parte del ruido de un calibre .50, aunque la algarabía de las carreras también lograba que el ruido de un arma pasara desapercibida –demasiado cerca- susurre, ese había sido su error, estar tan cerca de mi.


Regrese la pistola a su sitio, ocultándola entre mi ropa y camine hasta el desdichado que pensó que el amenazarme le saldría gratis, patee el arma fuera de su alcancé para luego sentarme sobre su pecho, evitando con esto que se moviera demasiado, le saque la navaja guardándola en la muslera que siempre usaba, no sin antes limpiarle la sangre y otras cosas a la hoja con la ropa del herido, quien en su desesperación ni siquiera pensó en quitársela y huir, aunque de nueva cuenta, con Hans ahí dudaba que lo lograra –bueno... – dije al aire mientras del bolsillo de mi pantalón sacaba una cigarrera con los Benson que fumaba y tomaba de esta un cigarro, luego le ofrecí uno al que se encontraba a mi lado –supongo que te debo una- murmure con algo de fastidio mientras colocaba el cigarro en mis labios, me importaba un cacahuate si le gustaba o no, le debía una y tendría que pagárselo en algún momento –y por cierto- mencione encendiendo mi cigarro y levantando la vista para verle –me gusta tu pistola de juguete- le sonreí, quizás a muchos lograría engañarlos pero no a mi vista, cuando sostuvo la pistola de su mano izquierda, los músculos no se tensaron para nada mientras sostenía en vilo un arma que fácil podría pesar cerca de un kilogramo, mientras que su otra mano, se tenso lo suficiente para hacer notar las venas en su muñeca, eso me llevaba a pensar que la pistola de su mano izquierda era cualquier cosa menos un arma de verdad.


Guarde la pequeña caja plateada mientras exhalaba el humo de mi boca mientras sostenía el cigarro entre los dedos índice y medio, aun sin apartar mi vista del tatuado no pude evitar decir algo que seguía en mi cabeza –que quede claro... fuiste tu quien se metió en mi pelea... sin embargo, no me esperaba que vinieras como un príncipe azul a rescatarme- bromee, estaba claro que ese tipo no era así y solo hacia lo que le llevaría hasta el idiota que pensó que yo ganaría la carrera y le arruinaría su apuesta, eso estaba claro, pero ¡que carajos! si quería bromear lo haría así no le gustara o no lo entendiera el azabache, finalmente mi atención se desvío al que usaba como asiento –bueno, como me vi interrumpida por ti y tu amigo, ahora me vas a decir quien fue el que le pago al del Nissan para estropear mi carrera, y mas te vale decirme la verdad, si quieres que sea piadosa contigo- utilice el mismo tono que con el que le clave la navaja en la barbilla, lastima que el pobre diablo no se hizo el fuerte, así que no habría la necesidad de torturarlo y eso para mi eran malas noticias –fu... fue Alan... el fue quien... le pago a Colin para... para hacerte trampa- mi rostro se distorsionó en odio por unos momentos al sentirme traicionada, Alan, era el mismo tipo al que le dije que vigilara los movimientos del estupido Hans antes de la carrera –ya veo...- sonreí sádica –supongo que eso lo vuelve mucho peor de lo que me imaginaba- me puse de pie y camine rumbo al Nissan pasando al lado del chico que me acompañaba –es tuyo si lo quieres- mire de reojo al tipo que sollozaba en el suelo –o yo puedo acabarlo, como gustes- ofrecí, no era la única involucrada en esto y ya me había encargado de dos idiotas, lo justo era que Hans se desquitara un poco, pero era su decisión el hacerlo con ese tipo o esperar, llegue hasta el carro y le quite las llaves, ese carro, seria mi botín de esta noche, cerré sus puertas y luego mire los cadáveres -supongo que tendré que cobrar ese favor- me dije a mi misma, sacando el celular y marcando un numero marcado como privado, no tardó mucho antes de contestarme –necesito que vengas a limpiar un lugar... di lo que quieras, se lo merecían... es en donde se llevan a cabo las carreras clandestinas, ya sabes, el lugar del que te hable antes, si el mismo ¡ah! se me olvidaba, hay un carro Nissan negro, llévatelo y empieza con el cambio, un color púrpura y plata estaría bien.... OK, gracias- corte con la llamada y regrese a donde Hans –entonces... ¿sabes en donde se encuentra ahora Alan?- bueno, el se había quedado en la carrera y supongo que estaba al tanto de todo así que era muy posible que el supiera la posición de ese gusano rastrero.          
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Hans Jaeck el Sáb Jun 29, 2013 4:44 am

Que mala manía de meterse siempre en líos, pero era excitante y no iba a echar pie atrás, menos ahora que le picaban las manos por apretar ambos gatillos. Sin embargo, sabía las consecuencias de aquello, un solo disparo alertaría a media masa de pandilleros drogadictos y alcoholizados que buscarían venganza, metiéndose también en el asunto. Su único consuelo era que los sonidos de los autos al correr, el motor súper cargado y modificado era su principal disfraz para pasar desapercibidos. Como toda la atención de los malditos hijos de puta estaba centrada en él le iba a resultar más fácil a la contraría para hacer algo al respecto y como siempre tenía la razón. La peliteñida  hizo su giro de gracia, clavando la navaja a sangre fría en la barbilla de su prisionero, viendo ese rostro de completa sorpresa, de ingenuidad tremenda pensando que estaba salvado por sus compañeros, pero no, todo había tomado un vuelco diferente y ahora sus ojos temblaban humedecidos por el temor intenso de morir en manos de esa mujer.

El tatuado sonrió ampliamente, casi de oreja a oreja al notar como la sangre se escurría de la herida abierta y más cuando la hoja afilada fue retirada de ahí y lanzada sin fallo alguno al ojo del otro hombre a su costado, el cual por mero impulso disparó sin suerte. Segundos fueron los que pasaron cuando  se originó un nuevo movimiento tan rápido como las ruedas al girar en el cemento, el sujeto que apuntaba al cráneo fue baleado más mil veces por la que supuestamente estaba incapacitada por  hacerlo al estar rodeada. Vaya mujer, por eso siempre dicen que hay que tener cuidado con el sexo débil. No obstante le había dejado con todas las ganas de disparar, así que solo bajó las armas de cada mano y se encogió de hombros sin darle más importancia. –Buu…– Balbuceó leve en un cerrar de ojos, ignorando por un momento a la chica y los sujetos tirados en el suelo. Solo levantó los parpados para verificar que todo estuviera bien a su alrededor y así era, nadie había notado nada por el momento.

Rió, rió por la ignorancia de pensar que saldría vivo el que seguía respirando, guardando la pistola detrás de su pantalón y cubriéndola con su camisa negra. De ahí miró a la asesina sin piedad sonriéndole con una sonrisa que hace rato no le mostraba a nadie de ahí y menos pensaba que se la enseñaría a ella, pero verla con cigarrillos hizo que todo fuera tan diferente y no dudó en tomar uno para su deleite, daba igual de cual fuera solo quería sentir la nicotina entrando por su sistema.  – Que buen ojo tienes… y pensar que he engañado a tantos ineptos aquí. – Murmuró tranquilo, prendiendo el pitillo con su pistola encendedor y curvando los labios tan plácidamente al inhalar ese humo para luego soltarlo hacia arriba tras algunos segundos. – Claro princesita, no podía dejarte indefensa y quiero mi beso como todo príncipe azul – Dijo casi irónico, divertido por todos sus vocablos, pero lo del beso era más que cierto, se lo iba a cobrar tarde o temprano. Aunque no había hecho mucho como justiciero de damiselas, solo sirvió como buen distractor para que la contraria hiciera sus movimientos de asesina a sueldo.

Siguió fumando al escuchar el interrogatorio, transformándole el semblante cuando el nombre de “Alan” resonó. Era un jodido bandido que solo sabía hacer trampas, sabía más o menos que podría tratarse de aquel, pero sacar conclusiones tan apresuradas era lo mismo que poner su vida en bandeja de plata del imbécil que le jodió una de las mejores carreras que pudo tener en su miserable vida. Chasquear la lengua fue lo único que atinó hacer, aunque hubiera preferido partirle la cara al tipejo. Sin embargo, ya estaba casi acabado y meterse con personas ya muertas no era lo suyo, era como si estuviera acabando con las sobras de otro y sentirse  así le daba asco. –Acabalo… haz el trabajo completo – Respondió, guardando su encendedor bastante particular entre sus ropajes y dándole una pequeña pero fuerte patada a las costillas del malherido al ver como Veleyka se iba hablar por teléfono, de igual forma dobló las piernas y le lanzó el humo de su calada al rostro, haciendo que tosiera. – No creas que saldrás vivo… ya estas con un pie en el otro lado – Recargó  la palabra “pie” y como si se tratara de cualquier cosa, de un animal sin importancia dejó caer la ceniza del cigarro en ese rostro patético y humillado.

– Alan no es una persona tonta… nunca está solo, si quieres partirla la cara debes planear las cosas bien. No seas idiota porque te podría matar mi princesita. – Informó estando hincado en el piso y luego levantándose lentamente para colocar una vez  más el tabaco en sus labios para fumarlo. – Aunque si te filtras como puta demás que lo matas en la cama – Añadió divertido, expulsando el humo y acercándose un poco más hacia la fémina para verla de arriba hacia abajo. –No te costaría nada… o ¿sí? – Concluyó posicionando el dedo índice diestro en el mentón de la mujer y alzándolo para que le viera directo al rostro, también fue coqueto pero no lo suficiente. Fue ahí que las carreras de auto pararon y todos comenzaron alabar al ganador, cobrando los dineros y más de algunos insultando a otros por encontrarlo injusto o hacer trampas, cosas típicas que siempre pasaban. No quería que los demás comenzaran a especular sobre el asesinato de esos tres hombres, así que sin esperar que pusieran en marchas las manos angelicales de la asesina se agachó y le torció el cuello como se mata una gallina al último sobreviviente. Tan velozmente para tomar la muñeca de su acompañante y jalarla hacia otro costado más oscuro, no quería que lo relacionaran con ese homicidio y menos que fueran perseguidos para ser baleados por todos esos locos desmedidos.

La azotó contra la pared una vez más como la primera vez que lo hizo, poniéndose en frente con una mano apoyada en la pared y acercándose al rostro para susurrar unas simples palabras. – Mas te vale que eso este limpio antes que de que Alan se entere o alguno de sus secuaces… si es así, olvídate de tu venganza novata–  Era como si tuviera tanta experiencia en eso casos y posiblemente fuera verdad, pero si sabía que sus hombres estaban muertos entonces iba arrancar como la rata que es y no serviría nada de lo que hicieron. Sin embargo queriéndose aprovechar del momento y de la cercanía de ese cuerpo tan perfecto junto al suyo sonrió con completa malicia. – Pero antes me debes un beso… y te lo quiero cobrar ahora. – Directo y sin pudor.
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Veleyka Leona Vicenty el Miér Jul 10, 2013 11:27 pm

Sonreí de medio lado al escuchar las palabras de Hans sobre Alan, tenia que darle la razón, debía de planear algo si quería darle muerte esta misma noche a esa rata o de lo contrario esperar para poder matarle, aunque para ser sincera seria mas fácil asesinarlo como me lo sugirió el tatuado, colándome a su cama, seria presa mas que fácil, sin embargo perdería algo de emoción y además no creo que a Hans le guste el que sea la única que se divierta viendo sufrir al parasito aquel, de un momento a otro sentí su dedo bajo el mentón, obligándome a levantar la vista, sonriendo por sus palabras no me costaría nada de trabajo y me parece una buena idea, pero...- quite ese dedo con mi mano pero sin bajar la vista, mirando directo a esos ojos tan llamativos –lamentablemente hace tiempo le deje en claro que jamás me metería con el y seria mas que raro que de pronto me le ofreciera, además, se nota que no podría satisfacerme, no como otros- me encogí de hombros mientras sonreía burlona y cerraba los ojos, escuchando a lo lejos las voces de las personas, indicando el termino de esa ronda de carreras.


Con esa ronda finalizada, las personas no tardarían en desperdigarse por todos lados, siendo posible que nos encontraran en la “escena del crimen”, al parecer Hans pensó igual, por que el mismo termino con el tipo que había estado llorando desesperado, sabiendo que su hora le había llegado, me tomo por la muñeca y me llevo a otro sitio oscuro, azotándome de nueva cuenta contra la pared –maldita sea, deja de azotarme contra las paredes estupido Hans- hable bajo pero molesta, el golpe había hecho que las heridas que tenia se abrieran lo suficiente como para sentir un pequeño y molesto dolor, observe como el tatuado me cercaba con una de sus manos y se acercaba a mi, advirtiéndome que esperaba que todo quedara limpio o de lo contrario podría olvidarme de todo, para después vislumbrar una hermosa sonrisa llena de malicia “me debes un beso y te lo quiero cobrar ahora” me dijo antes de besarme, en realidad no le creí cuando lo menciono pero igual, me alegraba saber que con algo tan simple se conformaría, esperaba que me pidiera dinero, carros, favores para el futuro, algo mucho mas complicado que un beso pero no fue así, sin embargo había un pequeño problema, su beso era demasiado bueno como para perder la oportunidad de hacerlo mas intenso y eso mezclado con la excitación de mi cuerpo tras asesinar no era muy buena combinación.


Sin meditar mucho lleve una de mis manos a la nuca del azabache, atrayéndolo mas a mi boca al mismo tiempo que introducía la lengua y exploraba la boca ajena, repegando mi cuerpo con el de el, mas por instinto que por otra cosa, mi cuerpo reclamaba acción, si lo pensaba no he tenido a nadie con quien jugar después de “cabello de gatito” y ahora pagaba las consecuencias, teniendo que dejar todo a medias, aleje al chico aquel de mi antes de que fuera demasiado tarde y empezáramos con algo que sabia seria duradero –si te interesa después continuamos- no tenia ni idea si este chico estaría interesado en mi de esa manera o simplemente me beso esperando que eso me molestara, sin embargo pensaba dejarle la puerta abierta para un futuro encuentro –ahora preferiría concentrarme en lo que haré, o prefieres que diga “¿lo que haremos?” por que no creo que las ganas de dispararle a alguien se te hayan ido tan rapido- endulce la voz con algo de ironía al hacer la pregunta mientras caminaba un poco, alejándome del azabache y así poder calmar el deseo –¿alguna idea de como acabar con esto hoy? seria demasiado aburrido si simplemente le meto una bala en la cabeza con un M24- podía hacer esto yo sola, no me importaría caminar directamente hasta Alan y dispararle a quemarropa en medio de aquella multitud, seria uno de los retos mas interesantes de mi corta vida y una estupenda apuesta de vida o muerte pero esto ya no se trataba solo de mi, además quería saber que tan creativo era el estupido Hans para estas cosas, puesto que me llamo novata, eso supondría que se consideraba un experto y saber que tan bueno es en este tipo de cosas me sonaba interesante.
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Hans Jaeck el Lun Ago 05, 2013 6:38 am

Ciertamente esperar no era lo suyo, así que no esperó una aprobación para comenzar con el beso y solo se lo propinó tan atrevidamente que iba a disfrutar cada centímetro de sus labios, lengua y saliva quisiera o no. Era mucho más gratificante el cuerpo de una chica que cosas materiales, además era así, no iba a perder la oportunidad de decir que se había devorado a la segunda mejor corredora de motos porque él jamás se iba a rebajar al segundo puesto. Podría confesar que saber que estaba herida le excitaba un poco, más si eran heridas donde la sangre escurría, si, era un gusto medio extraño pero como adoraba la sangre ajena. No quería parar, no quería que ese beso tan estimulante acabara solo en eso tan simple, quería e imploraba más, sobre todo porque no fue rechazado y le respondió con la misma intensidad que esperaba desde un comienzo.

Jugar con su lengua, sentir su suave textura húmeda y esos movimientos de no novata la hacían más apetecible que instintivamente llevo las manos hasta sus caderas y apretujo un poco, aunque lo suficiente como para que sus dedos desearan recorrer cada rincón de ese cuerpo femenino.  Estuvo a punto de bajar la mano hasta su trasero para darle una visita de palma completa cuando todo se cortó, ese hablar de ella acabó con  todo el deseo de cogerla ahí mismo. Le había dejado con las ganas más tremendas del mundo. Así que largó un resignado suspiro junto con las manos ahora dentro de los bolsillos de su pantalón, girándose y apegando la espalda contra la pared tan naturalmente. –Que molesto… me mandas a esperar como si fuera cualquier cosa. – Comentó con un pequeño chasquido de lengua, bajando el mentón y cubriendo la mirada detrás de esos cabellos azabaches cortos que se deslizaban por su frente.

– Tienes todo el tiempo del mundo y quieres hacerlo hoy… mejor diviértete conmigo, yo te daré mejores cosas que él – Dijo divertido y coqueto. Ciertamente si no fuera porque anda “caliente” con esa muñequita ya estaría tirando balazos al aire para matar al culpable. También era impulsivo  y solo se controlaba cuando estaba con ese pendejo de billetera gorda, indicándole las instrucciones a seguir para cada evento desafortunado. Se quejó, pareciendo más un gruñido con los dientes apretados. – Primero que nada hay que darle por la baja… ¿tú me entiendes no? Cuando este indefenso. –  Retiró la espalda de la pared solo para alargar el brazo y sujetar a Veleyka de las prendas, atrayéndola nuevamente hacia él y apegándose en esa fría muralla nuevamente. – pero… ¿por qué matarlo de una? –  Le musitó cerca del cuello, acariciando aquel sector de piel con los labios en cada uno de los vocablos y finalizando con un beso.  – Tortúralo… atorméntalo hasta que suplique y llame a su jodida puta madre – Agregó, introduciendo lentamente las manos en la prenda superior ajena y tocando la piel de la espalda hasta la altura de sus costillas, también mordiéndole el cuello como cual vampiro con su presa. No le había dado una respuesta certera a la pregunta, solo indicaciones de qué debía hacer para gozarlo más o al menos eso haría él para disfrutarlo en cada segundo de agonía del contrario. Ahora estaba más interesado en incursionar el cuerpo ajeno que buscar venganza, por algo siempre se va de putas cuando tiene la ocasión. Malditos cuerpos de mujeres, tentación andante para él y más si están tan bueno a la vista.
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Veleyka Leona Vicenty el Vie Ago 16, 2013 9:14 am

Al parecer, mi acción de dejar todo a medias malhumoro a Hans, a mi también me molestaba tener que dejar las cosas así, pero mi sed de venganza me exigía darle muerte al infeliz de Alan antes de tener sexo, aunque claro, mi cuerpo no compartía el mismo pensamiento que mi sed de venganza y la oferta del azabache me resultaba mas que interesante “yo te daré mejores cosas que el” menciono, ¡eso estaba mas que claro! y era algo que realmente deseaba tanto como el azabache lo hacia notar, pero mi maldito orgullo no me lo permitía, dio una indicación, esperar a que bajara la guardia, algo sencillo en realidad, el idiota siempre se confía y hace que los que ahora son mis esbirros estén a distancia, solo les llama cuando se siente en peligro, como el cobarde que en verdad es, mientras miraba por aquel callejón a los que estaban en las carreras, sentí un nuevo tirón, solo que ahora no era en mi brazo sino en la ropa, un hecho que me tomo por sorpresa pues no me lo esperaba, al final termine de nueva cuenta contra una de las paredes de aquel sitio, por supuesto que fue obra del tatuado este que al parecer ya le agarro manía a tenerme contra la pared, bueno, al menos no me azoto contra ella.

El azabache acerco peligrosamente sus labios a mi cuello, musitando unas cuantas palabras, acariciando aquella parte de mi cuerpo tan sensible como otras pocas que poseo pero al sentir su beso sobre aquella zona me encendí por completo, como si hubiera encontrado el botón exacto para que accediera a lo que el quería, menciono la tortura, buena idea, soy una experta en ese ámbito pese a que pocas veces la ejecuto y hacerle llamar a su jodida puta madre, como dijo Hans, seria pan comido para mi, aunque claro, con los roces que propinaba a mi espalda en ese momento, no podía pensar en la futura tortura que haría, logrando también que arqueara mi cuerpo con placer y lo pegara al suyo, echando hacia atrás la cabeza en señal de lo mucho que disfrutaba sus caricias, parecía que sabia en donde se encontraban mis puntos mas sensibles y que mayor placer me daban o al menos eso pensaba mientras soltaba un gemido al sentir su mordida en mi cuello, al parecer aprovecho bien el que lo estirara un poco, mis ojos azules se clavaron en aquel rostro varonil y que denotaba cinismo y orgullo, tratando de regular inútilmente la respiración agitada que era muestra clara del deseo que ya no podía contener –esta bien Hans- le dije atrapando su nuca de nueva cuenta para atraerlo hacia mis labios y así reiniciar con aquel beso que quedo a medias, sabiendo que con eso entendería a la perfección que le daría lo que deseaba.

El beso aunque de inmediato se torno intenso no me basto, quería entrar en acción lo mas rápido posible, así que mientras seguíamos con aquel jugueteo de lenguas mis manos bajaron al pantalón del azabache y empezaron a abrir camino, primero el cinturón, seguido por el botón y finalizando con la cremallera, no había por que ser delicada o mesurada cuando el deseo me quemaba y tampoco creía que al chico con el que me besara le gustase que fuera de forma lenta, apenas termine con el pantalón, aleje un poco a Hans de mi, dando por finalizado el beso, sin pensármelo ni por un segundo empecé a desabotonar la camisa negra que me puse, dejando de inmediato a la vista los senos tan hermosos que poseía, que por el momento eran cubiertos por un brassier rojo con encaje negro, algo típico de mi este tipo de lencería, termine por quitarme la camisa, dejando a plena vista la piel morena que tanto me gustaba así como las antiguas cicatrices en ella y que me enorgullecían, sin mencionar claro, las heridas recientes que me hice apenas unas horas, deje que el chico observara lo que en unos cuantos minutos estaría sin duda tocando, acariciando y besando como si su vida se fuera en ello -¿en que momento piensas estar igual que yo?- le hable con algo de diversión mezclada con ansias de continuar hasta el final y esa ropa que cubría su torso me resultaba estorbosa o ¿esperaba que hiciera todo el trabajo por el?.

Mientras Hans hacia lo suyo, me limite a sacar mi pistola de donde la escondía, justo en la pretina trasera del short que me encontraba usando, para después envolverla en la camisa que aun tenia en la mano, en caso de que nos pillaran, al menos no notarían el arma, coloque la misma sobre el suelo y me apresure a soltar mi muslera para dejarla al lado del arma escondida, ahora si estaba lista para pasar a lo bueno..
+18 (Bueno, ni tanto pero para evitar sanciones...):
Sin siquiera ver si ya estaba listo, fui yo quien ahora lo tomó por el brazo y termine por arrinconarlo contra la pared, pegando mi torso al suyo y empezando a besarle el cuello, no eran mis característicos besos suaves y sensuales, no, Hans no se merecía algo tan... dulce de mi parte, además dudaba que le interesara que se los diera de forma suave, mis besos para el era apasionados, succionando un poco su piel para estar segura de dejarle unas marcas amoretonadas en esa piel blanca, al mismo tiempo que hacia esto baje mi mano derecha a su entrepierna, nada de jugueteos preliminares *maldita sea Hans... ¡¿como lograste ponerme en tal estado de lujuria?!* Pensé cuando acaricie sobre la tela del pantalón su miembro y empecé a frotarlo, me separe al fin de su cuello y  observe su rostro, intentando ver las reacciones que me encantaba provocar en los chicos, por muy rudos que fueran siempre lograba verlos llenos de placer y gimiendo, quisieran ellos o no, sin pudor introduje la mano en su ropa interior y sin miramientos empecé a masturbarlo
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Hans Jaeck el Sáb Sep 07, 2013 9:02 am

Le fascinó escuchar el quejido de la contraria, alargando la curva de los labios a una completa sonrisa de puro placer y más aún cuando acepto seguir con su pequeño juego de diversión antes de ir a ensuciarse las manos con gente molesta. La beso como ella buscó y tan hambrientamente que si hubiera querido la hubiera devorado en un bocado, jugando con el roce de su lengua y esa humedad tibia que se combinaba junto a la propia saliva. Era engatusador, que con la mano acompañaba el deseo del cuerpo acariciando esa zona ya antes tocada con leves apretones y la otra subía hacia la mejilla para amplificar el beso, haciéndolo dinámico con ladeos del rostro y apagando más el cuerpo hacia ella para sentir toda su anatomía contra él.  

Le gustaba que no fuera alguien difícil de conquistar, que fuera directo al grano con desabrocharle el pantalón y bastante atrevida. Eso lo ponía más caliente de lo normal que cuando lo soltó y comenzó a desbotonarse la blusa, él solo pasó la lengua por todo el labio inferior deseándola aún más porque tenía esos dos senos perfectos bajo esa tela roja con encaje.  Ya los tendría en su poder y más de algunas mordidas les daría, pero ahora por petición de la muñequita para estar ambos iguales se comenzó a sacarse la camisa negra abierta que tenía encima, quedando con la de mangas cortas y botándola a un costado junto con todo aquello que le podría estorbar, principalmente las armas que cargaba, verdadera y falsa. Ni se preocupó de esconderlas, solo las lanzó para que cayeran encima de la prenda negra que ahora yacía en el suelo, sacándose a la par la playera de abajo con una sola mano con bastante habilidad y esa sí, sin quererlo tapó las armas al caer encima. Tenía un tatuaje de dragón al lado izquierdo de sus pectorales, no muy grande pero si llegando hasta la costilla. – Que impaciente gatita… – Se rió no tan fuerte, viéndola como dejaba sus cosas a un lado y siendo arrinconado después contra el muro. Si quería tomar la iniciativa pues que la tomara, porque no se molestaba en lo más mínimo y menos ser parcialmente domado.

Estiró el cuello, dejando más espacio para que besara con comodidad, subiendo las manos por esa espalda baja desnuda y una de ellas sola subiendo hasta el broche del  estorboso sujetador, desabrochándolo con una sola mano. Era muy bonito, pero ya lo quería fuera. Instintivamente cerró uno de los ojos antes las succiones de piel que sentía,  sonriendo como si lo que estuviera pasando fuera más que gracioso.

Spoiler:
Apreció como su miembro era consentido por esos frotes, haciendo que se tensara y comenzara a endurecerse. Empezando a respirar algo agitado, no mucho, pero si le ardía la sangre por cogerla ahí mismo. Lo único que podría decir que lo molestó fue el contacto directo a su hombría, sin embargo no reflejó nada en su rostro más que deleite puro y solo aproximó los labios a los contrarios como si los fuera  besar apasionadamente pero terminó susurrando sobre éstos.– Creo que tenías más ganas que yo…– Paró. Sacando la mano de la chica dentro de su ropa interior  y mirándole el cuerpo por menos de un segundo, apartando ese brassier innecesario algo desesperado y en un dos por tres tomar ambas muñecas de Veleyka para girarla bruscamente como lo venía haciendo hace rato y pegarla contra la pared de espalda con los brazos elevados por encima de la cabeza. Si, le gustaba algo brusco. Así pegó el torso contra ésta, sintiendo esos senos perfectos rozando con su pecho desnudo y separando con la rodilla las piernas de la misma. – Quiero que ardas de deseo y me supliques que te penetre – Murmuró, cerca de los labios femeninos, sujetando esta vez con una mano las muñecas de ella con fuerza y bajando la otra lentamente por uno de los brazos elevados, acariciando esa suave piel hasta llegar a uno de sus senos.

Lo tomó a mano completa, apretándolo por un instante y digiriéndole una sonrisa de perversión a la dueña. Hacia un bien tiempo que quería tenerlo así, entre caricias y movimientos que hacían sentir la suave textura de su piel. Era rudo en algunos momentos, porque el calor que emanaba de su cuerpo no dejaba que fuera suave, aunque jamás lo había sido, le gustaba las cosas así, algo salvaje. Los dedos se le hundían en sus pechos tan gigantes, buscado entretención en el pezón del mismo que acariciaba alrededor de la aureola oscura, tal sutilmente en movimientos en círculos para crear una ligera cosquilla agradable y presionándolo como si se tratase de un tornillo a destornillar con dos dedos luego. – Aunque lo más probable es que no aguante y te lo meta… – Agregó nada caballero. Los labios descendieron por la mejilla como si su piel estuviera cubierta con el manjar más exquisito del mundo, lamiendo parte del cuello con glotonería y presionando el cuerpo más contra la muñequita para que sintiera la pierna diestra rozando su entrepierna solo para hacer mención que en cualquier estaría allí abajo tocando sin reparo. No quería “tirar todo a la parrilla” como había escuchado decir a muchos sujetos de allí y menos ahora que recién estaban empezando, debía disfrutar y disgustar un poco más el cuerpo de esa mujer antes de tomarla como cualquier puta de esquina.
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Veleyka Leona Vicenty el Sáb Sep 21, 2013 5:07 am

Spoiler:
Aun atendiendo el cuello del tatuado podía sentir todos los roces que me daba y hacían que mi piel se erizara, sentir su mano recorrer mi espalda me provocaba un placer similar al orgásmico que casi hace que me pierda, por lo que apenas si me di cuenta de cuando desabrocho mi brassier, pase de inmediato a los frotes en su entrepierna y luego a introducir mi juguetona mano entre su ropa interior logrando apreciar el cambio en la respiración del otro, *perfecto* pensé mientras una de mis características sonrisas aparecían en mis labios, ahora apartados del cuello de Hans pero, al verle el rostro, la sonrisa que tenia desapareció *vaya será mas difícil de lo que creí* en verdad pensé que se perdería de inmediato y podría disfrutar de cada una de sus reacciones pero al parecer estaba bastante equivocada, reí bajo cuando hablo sobre mis ansias de placer pues en teoría, el las provoco y las acrecentó –¿de que hablas? ¿no fuiste tu quien casi me suplico para hacerlo?- respondí un tanto mordaz y burlista cuando paro mis acciones sobre su miembro ya erecto -¿o acaso ya se te olvido que fuiste tu quien quiso mas que besos?- le mire expectante y al parecer el en respuesta me quito por completo mi brassier, me tomo por las muñecas y me volvió a poner contra la pared, la helada pared he de aclarar fría, fría- exclame infantilmente ante el contacto de mi espalda con los fríos ladrillos, quise separarla pero la cercanía del azabache me lo impidió y como una reacción lógica del cuerpo, mis pezones se pusieron rígidos, aun mas que por la excitación de sentir como mis piernas se separaban, me encontraba ahora en una posición tan beneficiosa para el otro que daba risa, si que me ha tomado con la guardia baja por que nunca antes permití el que aprisionaran mis manos de esta forma “quiero que ardas en deseo y me supliques que te penetre” le escuche decir y sin contemplación una risilla burlista escapo de mis labios ¿yo suplicándole? ¡Si como no! se notaba que no sabia como era mi carácter sin embargo preferí no responder a aquel reto, no, ya le demostraría que no seria tan fácil, cerré los ojos permitiéndole acariciar mi piel y luego su jugueteo en mis senos, mordiéndome el labio inferior con placer cuando le presto atención a mi pezón, escuchando su confesión, muriéndome de risa internamente, ¡pues claro! ¿Esperabas que en verdad te suplicara cuando no podrás aguantar mucho ante el deseo que provoco? pobre ingenuo.


Debido a mi posición actual no había mucho que pudiera hacer mas que sentir todos los movimientos del tatuado, su lengua bajando por mi cuello, su pierna rozando mi entrepierna, excitándome cada vez mas, empezando a dar pequeños gemidos y con la respiración un poco mas agitada, casi por inercia intente zafarme de su agarre pero ya había quedado demostrado que el tenia mas fuerza en sus manos que yo, bueno, había otras formas de librarme pero eran mas como para defenderse que para ser usado en algo consensual, ¡pero maldita sea! me moría por tocar también aquel cuerpo bien dotado y marcado que tenia el estúpido de Hans, lo único que podía hacer era frotar mi entrepierna con su pierna para provocarme mas placer del que sentía ya, sin embargo, mi paciencia tiene un limite bastante corto –hey Hans- le susurre entre gemidos mas te vale soltarme inmediatamente si no quieres correrte usando solo tu mano- advertí seria y mirándolo a los ojos, ya basta de haber fingido ser tan pasiva que ese papel para nada me quedaba, sin embargo estaba casi segura que no me soltaría, así que opte por deshacerme de aquella inmovilización por mi cuenta, deje de mover mis caderas cesando con ello aquella placentera frotación que me provocaba, de forma lenta empecé a mover mi cuerpo hacia adelante alejándolo de la pared, pegándolo aun mas al del tatuado, abdomen con abdomen, torso con torso, pecho con pechos, aprovecharía que estos me daban un poco de espacio, poco a poco le obligue a hacerse hacia atrás unos pocos centímetros, aunque mis brazos fueran mas débiles que los de Hans, mi cuerpo poseía bastante fuerza, fruto de todas las horas de ejercicio que hacia para estar siempre en forma, el agarre en poco tiempo fue inútil pues de forma sencilla logre deslizar mis manos de aquel agarre ahora que su centro de gravedad estaba desbalanceado y la fuerza que ejercía sobre mis muñecas era menos, apenas tuve las manos libres le abrase para besarle de nueva cuenta con intensidad, jugando con su lengua y de vez en cuando dándole pequeños mordiscos a esos labios tan infernalmente adictivos, recorriendo con mis manos su espalda desnuda, clavando ligeramente las uñas y arranándole un poco, aprovechando su cercanía introduje mi pierna entre las de el y en un rápido movimiento enlace mi pie en su tobillo y la jale hacia adelante lo que provoco la irremediable perdida total de equilibrio, le empuje sutilmente para que cayera al suelo -¿que se siente tener algo frío en tu espalda?- fue una pregunta realmente sarcástica la que le hice en un tono tan burlón que cualquiera se enojaría por hablarle de tal manera -revenge- pronuncie en mi lengua natal para después colocarme sobre el azabache justo a la altura de su abdomen bien definido, pero sin colocar todo el peso en el, sosteniendo la mayor parte de mi peso en las fuertes piernas que poseo y que me enorgullecen, no es que fuera amable o es que me preocupara el cargar mi peso en el chico, no, claro que no, fue simplemente por que de poner todo mi peso sobre su abdomen, el podría fácilmente tumbarme y tomar el control de la situación, algo que no estaba dispuesta ceder.


Aprovechando la situación actual me incline hacia frente para quedar justo arriba del azabache, observando sus facciones, delineando con uno de mis dedos su tatuaje que apenas notaba, rozando sus pezones igual de erectos que los míos, aunque no sabia si era por excitación o por el frío en su espalda, le di un par de besos en sus mejillas para bajar por el cuello y quedarme un rato en sus clavículas, besándolas y delineándolas con la lengua hasta llegar a su hombro donde le di una mordida no tan fuerte pero tampoco se podía decir que podía quedarse callado ante ella, bajando mas hasta su pecho, relamiéndome los labios sin mesura de tan solo ver aquellos botones rozados y que resaltaban un poco debido a la palidez del que se hallaba bajo de mi, di un pequeño beso en el pezón izquierdo a modo de saludo pero luego pase a torturarlo un poco con mis dientes, mientras que mi mano derecha recorría el costado del joven tatuado buscando zonas sensibles al tacto del chico y que podría utilizar en su contra minutos mas adelante, la otra mano, sujetaba el brazo del azabache pues dudaba mucho que fuera a estar tan calmado en semejante situación de sumisión y hasta humillante debido al hecho de estar sometido por una chica, dibuje una sonrisa burlona por ese hecho, supongo que le seria difícil al joven bajo mi cuerpo el decir que me tuvo sin mencionar el hecho de que por unos momentos estuvo en el suelo de un callejón o al menos yo no hablaría de algo así delante de otras personas para evitarme ese ridículo, separe mis labios de sus, sensibilizados pezones, siendo el objetivo de estos su pecho, le di un beso baje un poco y di otro beso, así hasta marcar en su piel un camino recto de besos deteniéndome arriba de su ombligo, el tatuado aun tenia puestos los pantalones y sus palabras “me supliques que te penetre” me dieron una traviesa idea, no se lo permitiría hasta que no fuera el quien me suplicara, si, estaba caliente y lo deseaba, deseaba poder sentirlo en mi interior, que me hiciera llegar a 20 orgasmos pero, si de retos se trataba, era capaz de esperar por escucharle pero pese a que estaba dispuesta a prolongar esto, estaba segura que no duraría mucho, el mismo lo dijo después de todo, me puse de pie, permitiéndole el ponerse de pie –te recomiendo que te pegues a la pared- pronuncie coqueta, observando su cuerpo de pies a cabeza así si tus piernas no soportan el placer al menos tendrás algo en que recargarte- lo que le esperaba al azabache en realidad era algo típico, pero incluso algo tradicional puede ser algo tremendamente erótico si se sabe como hacerlo.
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Hans Jaeck el Lun Oct 21, 2013 2:11 am

Spoiler:
Iniciar el juego fue fácil, calentarse también y disfrutarlo, eso último era lo que faltaba para que todo cerrara en broche de oro. Aunque sería fácil con el espectacular cuerpo de la contraria, rebosando de grandeza por todos lados y más por esas cuervas que llamaban al deseo de tocar con frenesí. Curvó los labios irónicamente al escuchar esas preguntas que eran más que verdad y como lo eran no podía decir lo contrario, aunque bien pudo hacerlo. – Lo sé, lo sé… pero tampoco te hagas la que no quería porque tus besos me decían lo contrario – Mencionó sin dejar de hacer lo que tenía previsto ya. Era una persona más que caliente y cambiante si lo deseaba, pero el deseo de poseerla ahí mismo con sus reglas era algo que no se borraría de la mente por nada en el mundo. Incluso sus oídos tan despiertos se habían sellado para prestarle solo atención a ésta, omitiendo todo lo que pasaba alrededor de su metro cuadrado. Los autos continuaban con las carreras y los gritos de unos cuantos se hacían oleadas de sonidos para aclamar a los preferidos. Perfecto manto para esconder lo que hacían esos dos en la distancia.

Respirar calmadamente era imposible, que cada soltada de aire caliente daba parar al cuello femenino. Era exquisito, su sabor era embriagador y tenerla a su merced era más que apetecible que no guardaba las ganas de darle unos cuantos mordisco suaves por su piel más expuesta y próxima a los labios. Aunque quisiera Leona no la iba a soltar tan fácilmente, pero esos quejidos que escuchaba lo estaban haciendo recapacitar lentamente y más por los movimientos que ella misma imponía ante el roce de la pierna, que llevó apretarle uno de los pechos y masajeárselo después, sonriendo tras las palabras serías de soltarla de inmediato y ¿ahora quién estaba deseosa? Porque esos gemidos no eran por nada. – ¿Es una amenaza? – Musitó divertido, subiendo su única mano libre hasta la mejilla de la contraría y pasando el pulgar por el labio inferior de ésta en una simple caricia sin dejar de observar esos ojos azulados tan desafiantes. Acercándose para darle un beso por la tentación que causaban al tenerlos tan a la mano, pero de un momento a otro su cuerpo comenzó a retroceder involuntariamente y el agarre a las muñecas se volvió totalmente inútil. Interesante.

Molestarse era ridículo así que en son de derrota bajó los brazos para ubicarlos a los costados de ella, mientras lo abraza y besaba como deseó en un segundo antes. Hacía tiempo que no encontraba esas ganas de comerse los labios de alguien por los tentadores que eran, respondiéndole con la misma intensidad de robarle la respiración en ese juego de lenguas y mordiscos ajenos. Las uñas clavando su espalda le estremecían y excitaban más en vez de causarle dolor, comenzó a bajar una de las manos en busca de la cadera definida de su delirio, pero como si fuera broma por segunda vez le arruinó lo que quería hacer y cayó al suelo de espalda por la pérdida de equilibrio. Estaba bajando mucho la guarda con esa corredora del bajo mundo y era algo fastidioso. No obstante, no llegaba al límite de su paciencia, más solo le causaba gracia y diversión todo eso y con ayuda de los antebrazos levantó un poco la espalda del frio suelo para responder. – Perfecto, si no fuera por la jodida piedra que me clavé…– Respondió riendo sarcásticamente y sacando la piedrecilla con la propia mano luego de bajar la mirada. Era obvio que era por venganza, sus vocablos lo demostraron así y ciertamente un escalofrío intenso recorrió por todo su columna, mintiendo de su verdadera sensación ante aquel contacto.  

Volvió a  recostarse en el suelo al ver como pasaba hacer asiento y por instinto ubicó ambas manos en los muslos de Leona. Se saboreó los labios al verla de frente y se estremeció en un suspiro atragantado ante todas las caricias que le propinaba al cuerpo, su piel ardía y ella hacía que estuviera mucho más sensible y deseoso que antes, hasta le sacó un quejido sutil que calló al apretar los dientes, esa mordida al hombro le había gustado y si es más ruda mejor, mucho tacto suave solo provocará que comience a reírse. Era algo cosquilloso a pesar que controlaba bien los impulsos en momentos como estos. No sentía vergüenza de su cuerpo, más bien estaba orgulloso, así que si quería seguir incursionando le daría el camino libre, una muestra de recompensa por dejarla ahí con el frio de la pared. Bueno no, realmente quería ver que tan bien usaba la boca en otros lados del cuerpo. – Me sometes bien, aunque te la estoy dejando fácil… – Confesó creído, realmente no estaba usando ni siquiera resistencia para apartarla. Solo estaba ahí recostado dejándose mimar de la mejor manera, cerrando ahora uno de los ojos ante la mordida a su pezón. Todo eso solo hacía que se colocara más duro de lo que estaba, su miembro ardía  bajo esas telas molestas que deseaba apartar. Posiblemente perderá la apuesta de esperar que ella suplicara por placer, porque todo lo que ésta hacia era un escalón más para que se escaparan palabras innecesarias de sus labios para poseerla.

El descenso de besos le dio la idea errónea de lo que pudo haber sido, pero simplemente se retiró de encima poniéndose de pie. “Adiós mimos para su amiguito encerrado” pensó al sonreír de lado algo estupefacto con esa retirada, pero ya todo volvía hacer más claro con la explicación continua. – ¿Qué harás? ¿Me lo chuparas? – Preguntó, levantándose también y respirando agitado para acercarse lentamente a su apodada muñequita, encerrándola entre medio de los brazos al apoyar las palmas a los costados del cuerpo contra la pared que estaba detrás de ella y el rostro apegado que sus narices podrían sentir el contacto al igual que su acelerada respiración. – Si es así, hago lo que dices… – Agregó sacando un poco la lengua para rozar los labios ajenos, pero sus oídos captaron un sonido justo detrás del que innatamente desvió sus ojos para mirar por encima del hombro izquierdo. Algo ya no andaba bien, los autos seguían en sus carreras porque podía escucharlos claramente como las ruedas se deslizaban por el asfalto. Sin volver a cruzar la mirada con la que escondía entre su cuerpo susurró solo para que ella escuchara. – Quieta y no hables…– Ser relacionados en ese lugar y no como rivales iba ser sospechoso para los miembros de Alan, así que iba a prevenir. Escuchó esa voz ronca que se adentraba más y más a la luminosidad de la luna y deteniéndose a pocos metros de ellos. ¿Cómo supieron que estaba ahí?

– Hans… Te queremos para una carrera – Era un hombre alto, con peinado en punta y mechas descoloridas en el costado diestro. Dos aretes en la ceja izquierda y un cigarro en la mano. Había hablado con ese sujeto unas dos o tres veces en la vida porque siempre estaba al lado de Alan, era su perro. Y sabía muy bien que si lo necesitaban era para meterlo en líos nuevamente como en el pasado o tal vez ya descubrieron que tuvo algo que ver con las muertes de aquellos imbéciles y solo planeaban su muerte para que pareciera tal vez algún accidente. Sonrió sin importarle nada, encontrándose con el rostro femenino y mordiéndole el labio inferior con cuidado junto con un cerrar de ojo diestro. – ¿Estoy ocupado no lo vez? Ven más tarde estúpido – Dijo señalando con la mirada a un costado, esperando que Leona lo entendiera ya que a la vista del hombre ella estaba en ventaja de hacer y deshacer. Se encontraba muy cerca de las cosas, la pistola más que nada y dar un disparo hacia el intruso que venía a molestar. Solo necesitaba bajar para tomarla.  Sin embargo, ser observado le daba hincapié a sus fantasías.  Apartando una de las manos de la pared y desabrochándole el short al mismo tiempo para introducir la mano dentro de esas telas. Rozando a dos dedos la entrepierna por encima de la ropa interior, podría apreciar la humedad saliendo de la misma y apostar que ya estaba así desde hace un buen rato. Le acariciaba el clítoris suavemente para estimularla a pesar de que la situación estaba volviéndose complicada, pero su calentura no se esfumaba así como así, dándole exactamente igual aquel hombre a sus espaldas. – ¡Deja a esa puta y vámonos! Que esto es importante – Seguía insistiendo, pero Hans se mordió un costado del labio inferior para reír luego sin reparo. Le parecía más que gracioso el hecho de darle órdenes ¿Quién se creía que era? ¿Acaso el estúpido de Jared? Ni de joda. – Bien, deja que termino aquí… – Mintió para hacerle creer que  estaba bajo su manejo, pero lo único que hizo fue correr el delgado genero de la intimidad femenina y tocar la abertura húmeda de arriba hacia abajo sin llegar a introducir los dedos.

Se estaba saliendo de sus propios planes, pero aprovecharía el máximo de tiempo mientras la muñequita no bajara para deshacerse del estorbo de atrás y poder continuar comiéndose entre sí.

Off Rol:
Estúpido de mi parte... apenas me di cuenta que no te había posteado. Juraba que lo había hecho y más pensé que ya me habías respondido, porque fui a ver la "nueva" respuesta... encontrándome con la anterior. Realmente imbécil de mi parte, se me pasó publicarlo cuando subí todos hace unas semanas. Prometo que no pasará de nuevo.
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Veleyka Leona Vicenty el Mar Ene 28, 2014 3:10 am

Spoiler:
Sonreí de medio lado cuando el tatuado acertó sobre lo que planeaba hacer, claro que se la chaparía ¿que creía que haría? ¿que le besaría hasta hacerlo desfallecer? sin embargo, fui de nueva cuenta puesta contra la pared, ahora no me molesto, al contrario, simplemente ya me había acostumbrado a estar en dicha posición –claro que es lo que...- no termine de hablar cuando un ruido nos tomo por sorpresa, siendo Hans quien actuara rápido al ocultarme con su cuerpo y advertirme que no hablara, aunque lógicamente, no planeaba hacerlo y delatarnos, no sin un buen plan, debido a que el azabache me ocultaba no logre ver de quien se trataba pero reconocí rápidamente aquella voz que tanto me desquiciaba, era uno de los subordinados de Alan, el nunca estuvo de acuerdo con que ese tipo rastrero hiciera negocios conmigo y aun así, se daba el lujo de verme de pies a cabeza, deteniendo su mirada en las partes mas atractivas de mi anatomía, era patético y asqueroso pero bueno, el mundo esta lleno de personas así, lo que me molesto en realidad, era que buscaban a Hans ¿para que lo requerían? si se supone que el era el “enemigo” de ellos al haberme ganado a mi en la carrera, no obstante, el joven excitado no pareció tomarle importancia al asunto y solo se dedico a seguir con lo nuestro, debía de admitirlo, me atraía esa actitud que se cargaba cuando estaba excitado.
 
Sus acciones y gestos me indicaron su plan aun si no hubo palabras, pero claro, yo ya tenia algo mas en mente, con su dedo rozando y estimulando mi intimidad, me forcé a no gemir de forma tan audible, no obstante, no me prive de llevar mis brazos alrededor de la nuca del otro para atraerlo hacia mi, pegando nuestros pechos desnudos y gimiendo solo para el cerca de su oido, una pequeña recompensa por el placer que me daba, el otro parecía impacientarse por lo tardado de Hans, pese a que este le dijo que terminando se iría con el “!maldita sea Hans ven de una puta vez! ¡después podrás cogerte a quien sea!” reí a lo bajo, aun si se cogiera a cualquier otra, se privaría de lo mejor si dejaba pasar la oportunidad de tener algo de diversión conmigo –vamos, déjalo, tu también ignorarías a cualquiera si estuvieras en dicha situación conmigo- hable delatándome, deteniendo las acciones del otro para poder acercarme al tipejo ese que me miraba asombrado –vamos, no es para tanto- mencione restándole importancia al hecho de que me encontrara manoseando con quien supuestamente me había ganado haciendo trampa -quiero recuperar mi motocicleta, así que no tuve mas opción que pasar unos minutos con Hans para recuperarla, un precio bajo a decir verdad, pero no puedo esperar mas de alguien que hace trampa- me encogí de hombros tras mi excusa, antes de dirigirle una mirada lasciva al otro una vez estando frente a el –dime, ¿no te nos quieres unir? no creo que Hans sea suficiente para mi- murmuré algo infantil mientras le rodeaba con los brazos y me pegaba a el lo suficiente como para que sintiera mis mejores armas, los pechos que tanto me enorgullecían –vamos, nadie lo sabrá- y como si esas fueran las palabras mágicas el tipo se calentó de inmediato, ignorando prácticamente el hecho de estar ahí para llevarse a Hans y al mismo, que sin duda, no le agradaría el hecho de que el otro tomara lo suyo, mientras que el perro de Alan, sin duda no podría quedarse callado de su hazaña pero igual, no creía que pudiera seguir respirando, no después de que supiera en que situación Hans y yo nos encontrábamos.
 
Y de nueva cuenta contra la pared, como me lo esperaba, aquel idiota de puntas descoloridas ya me tenia manoseando y centrándose en mis pechos, yo mantenía las manos sobre su cabeza pero la mirada en Hans... me encontraba tan excitada de que nos viera hacer ese tipo de cosas, moví mis labios un poco para indicarle que hacer, poco después el alto mordió uno de mis pezones y solté un gemido “usa la navaja” le dije en completo silencio, esperando que pudiera leer mis labios o en su defecto, que se irritara tanto por la situación que terminara tomando alguna de las armas y se deshiciera del estorbo, después de todo, yo me deshice de los otros estúpidos y el se llego a quejar, pues bien, ahora le estaba sirviendo en bandeja de plata a este tipo, después de todo no planeaba hacer todo el trabajo y en el caso en que solo le hiriera, entonces podríamos tener un espectador para nuestro encuentro.
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Hans Jaeck el Dom Mar 02, 2014 12:03 am

Spoiler:
Ser molestado en plena acción sexual era detestable, más si era un imbécil que quería ganar dinero acosta suya.  No obstante, para librarse de tal molesto sujeto le dejó creer que haría lo que éste quisiera, como perro fiel que no mordería la mano que le da de comer, a pesar que por detrás le estaba contando los minutos de vida que le quedaba. Dejar en espera a la chica no era los suyo, así que mientras trataba de persuadir con sus vocablos jugaba con los pliegues húmedos de la intimidad femenina y se calentó aún  más cuando sintió aquel gemido sobre su oído, que no trató de ocultar en lo absoluto y cada músculo del cuerpo se ponía rígido.   ¿Por qué era tan fácil cogerse a una puta y no a Leona que la tenía en charola de plata? Todos molestando para que la situación no se diera, eran unos hijos de mierda. Los segundos pasaban tan rápido como esa jodida voz que seguía apresurando su partida y a pesar de tener un buen plan para matarlo ahí mismo la chica decidió jugar por su cuenta, dejándose exponer sin el mayor cuidado.

En primera instancia no entendía lo que quería hacer la pelimorada, así que apretó los dientes y miró a matar aquellos dos que hablaban del, especialmente porque ésta había dicho que no era suficiente para satisfacerla y la vista se le nubló con claras intenciones de desmembrar algunos cuerpos insignificantes, pero se calmó en un apretar de mano diestra cuando entendió más o menos la situación que se presentaba y sonrió irónicamente por lo idiota que había sido. Era mejor hacer ver que no estaban confabulados y que todas las sospechas solo resbalaran ante ellos, ya muy pronto harían una  venganza de color carmesí por todo ese sector de mala muerte. – Idiota… – Pensó para sí mismo hacia aquellos dos que estaban precalentando, de todas formas se la iba a comer tarde o temprano, ser usada un poco por un individuo  más le importaba poco. Sin embargo, como buen precavido revisó el área con una mirada pausada, buscando si alguien más había llegado junto con aquel sujeto, pero para su suerte todo se veía tan desierto como cuando comenzaron a sacarse la ropa. – Jah, mejor di que no me la pudiste parar – Mencionó en burla junto con un desprecio de cara, aunque la realidad era otra y bien sabía su bóxer que aprisionaban su erección.

No podía evitar excitarse por la escena que tenía en frente, era como porno en vivo y más por la fija mirada de Veleyka que resplandecía en éxtasis. Fue ahí, en una pasaba de la lengua por el labio inferior que leyó las claras palabras de la fémina, ese movimiento de sus labios carnosos que le pedían una misión clara, buscar la navaja. Un cerrar cómplice de uno de los ojos fue la señal para hacer ver que había entendido. Sin mencionar nada fue en busca del arma con cautela, tampoco quería hacer sospechar al hijo de puta que se divertía chupando los pechos de su aliado. Ya con arma empuñada se acercó a los dos y apoyó la mano libre sobre la espalda del intruso, acercando los labios hacia su oído.  – Hay que cogerla por ambos lados…– Propuso en tono pervertido y como era de esperarse el hombre no se opuso, comenzó a enderezarse, primer error fatal. Sin culpa Hans le enterró el puñal en la espalda, directo para perforarle uno de los riñones. Pudo ver como el rostro del hombre se desgarró y calló sus gritos tapándole la boca con la otra mano, enterrando más aquella hoja afilada en sus carnes. – Imbécil, no debes molestar donde no te llaman – Susurró engatusado, sediento de destrizar ese pedazo de carne inservible y así lo hizo al deslizar la navaja verticalmente. La sangre comenzó a emerger, manchando su torso y partes inferiores, además al mismo piso que chorreaba liquido carmesí en formación de una poza.

Saber si seguía vivo o muerto era difícil, más porque el otro estaba siendo ahogado por la mano del tatuado y mientras esperaba el desenlace fatal se acercó al rostro de la chica, tan cerca que podía sentir el calor emanando de su rostro. No aguantaba, la quería besar y en medio de un arranque le devoró la boca en un beso afrodisiaco, teniendo en medio al posible ya cadáver.  – ¿Te da asco un beso entre un muerto? – Preguntó quedando con los labios entreabierto y botando al malparido hacia un lado. Hans estaba cubierto de sangre, tanto la mano que le tapó la boca como su propio cuerpo, era asqueroso para terceros, para él era el manto de la grandeza.
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Re: Corramos… [Inesperadamente +18] (Privado con Hans Jaeck)

Mensaje por Veleyka Leona Vicenty el Vie Mayo 09, 2014 6:10 am

Spoiler:
Sonreí ladina, conforme, extasiada, una inmensa mezcla de emociones se arremolinaba en mi interior y en mi piel, la lengua experta, hay que decirlo, de aquel tío que siempre me causo asco, ahora me agasajaba con sus movimientos, callándome gemidos, ahogándolos en mi garganta pues mi orgullo era mucho mas que el éxtasis, decir que gemí por culpa de ese imbécil seria mucho para mi orgullo y pese a lo excitada que me encontrada, primero por los jugueteos con Hans y después por la situación de ser observada por el mismo azabache, no perdía de vista cada movimiento del mismo, pendiente del hecho que me hubiera comprendido y para mi beneplácito así fue, sin rodeos me centre mas en el otro logrando sentir su erección en mi vientre, frotándose contra la piel de aquella zona, mirando de reojo la cercanía del otro enfundado mi navaja en su mano diestra –hey...- me digne a hablar pese a lo entrecortado de mi respiración –hazme ver de lo que eres capaz- no, no le hablaba a ese tipo cuyas horas estaban contadas, aquellas palabras cargadas de un tono sensual eran para el tatuado ¿su respuesta? palabras que por unos segundos desee que llevara a cabo, aunque, al ver ese rostro desgarrándose por el dolor me hizo saber que esa fantasía mía de ser tomada por dos a la vez, al menos esta noche no se cumpliría, y entonces todo cambio... Hans apago todos los deseos que tenia al hacer su movimiento con el pobre infeliz...
 
Apenas murmuró aquellas palabras sobre no entrometerse en donde no le llamaban le abrió como si se tratase de un cerdo en matadero, de arriba hacia abajo, aquel hombre, victima de Hans, al sentir tal corte no supo que hacer mas que aferrarse a mis brazos casi como si me suplicara ayuda, le mire sin emoción alguna mas que molestia, frunciendo el ceño con verdadero desdén mirando como sus ojos iban rodando hacia arriba para solo quedar la parte blanca de los mismos a la vista, abiertos con una mueca de dolor e incredulidad ¿en verdad pensó que esto era solo un encuentro sexoso entre el idiota ese y yo? un beso fue entonces arrancado de mi boca, siguiendo el ritmo mas por inercia que por verdadero deseo... si... los asesinatos me encienden y la sangre me parecía excitante en un hombre pero ¡maldita sea! este no era el momento para hacer estupideces, aparte mi rostro del otro, el desdén seguía en mi pero también la frustración –para nada...- murmure mientras me alejaba del joven, en busca de mi ropa –quizás si hubieras jugado mejor tus cartas, ese muerto y el beso te hubieran llevado a mi departamento- finalice las palabras cuando encontré mi brassier y empecé a colocármelo ante el posible desconcierto de Hans me has llamado novata pero dime ¿no es estúpido matar a alguien al que han mandado por ti?...- me gire para ver al otro y verlo con suma autoridad y algo de desprecio –sin duda eres un crio que se cree malo por cargar un arma, no sabes en realidad nada de este mundo o si lo sabes entonces eres solo un estúpido mas que se cree el mejor del lugar... ¡Piensa! ¿que pasara cuando Alan vea que esta cucaracha no regresa contigo a su lado? de inmediato pensara que algo va mal y huirá o mejor aun, por muy imbécil que sea Alan, si ve a este tipo muerto y a ti bañado en sangre sabrá de inmediato quien fue el asesino- suspire resignada por eso no me gusta estar cerca de crios tontos que no piensan en las consecuencias de sus actos, siempre arruinan mis planes- murmuré entre dientes al mismo tiempo que me colocaba la blusa pero sin cerrarla por completo, prestándole mas atención al short, cerrando así cualquier oportunidad del niño este, de pasar un rato agradable conmigo y como si fuera una burla del destino, el tono de un móvil empezó a sonar inundando el callejón en donde nos encontrábamos, de inmediato busque el aparato que causaba tan irritante sonido, ahora que las carreras parecían haber terminado y un aparente silencio reinaba en el ambiente, termine por hurgar en los bolsillos del recién muerto, era el hijo de la gran puta de Alan... –anda Hans... contéstale el imbécil y explícale por que su perro tarda tanto en llevarte- hable con gran ironía mirándole retadora... mas sin embargo el juego ya se había alargado mas de lo que planeé desde un inicio, era momento de terminarlo.  
 
-Alan- pronuncie sin apartar la mirada del cómplice tras contestar yo misma la llamada –ven de inmediato al callejón cerca de la licorería... Hans me jugo chueco y a ti también... acaba de matar a uno de los nuestros- pare unos momentos para escucharle hablar, nervioso, con miedo, no lograba identificar si era miedo por saber que yo aun estaba aquí o por que Hans matara a alguien suyo –en cualquier caso... lo tengo aquí conmigo y te aconsejo que vengas rápido si no quieres que le destaze yo sola por hacer trampa en la carrera- si, el puto de Alan debía de pensar que seguía ignorante de la verdad para que mordiera el anzuelo y poder verlo cara a cara para meterle una bala entre ceja y ceja, corte la llamada tras la amenaza de terminar con Hans y bote el celular, acercándome lentamente hasta el otro –veamos que haces ahora “minino”- mencione con burla jugando con un mechón de su cabello –este juego ya se alargo mucho, me has retrasado mucho niño y pienso usarte como carnada, así que mas te vale darte la vuelta para que pueda atar tus manos y que aquel marica te encuentre en desventaja y sea todo mas fácil... aunque, no te preocupes, que podrás desatarte tu solo cuando lo creas necesario- obviamente no espere a que el otro me respondiera, deje de jugar con su cabello para ponerlo contra la pared, literalmente, con su cara hacia el muro y su espalda a mi merced, sin pudor, pegue mis pechos a su espalda y rodee con ambos brazos su cintura, quedando mis manos justo en la erección del azabache, teniendo cuidado de no mancharme con la sangre que le cubría –será raro que te encuentren con esto- murmuré en su oído mientras acariciaba aquel miembro duro –“minino”, se buen niño y pórtate bien- le susurre antes de morderle la parte superior de la oreja e iniciaba con una tenue masturbación –y pensar que pudiste penetrarme con esto... pero lo arruinaste todo en verdad- aumente la intensidad de los movimientos de mi mano con las ganas que tenia de chapártela y que me hicieras sentir placer- deje de masturbarle con la derecha y dirigí esa mano al pezón ajeno para acariciarlo un poco –pero bueno... tendrás que esperar a que nos volvamos a encontrar- finalice mis comentarios en su oído y dirigí la boca a su nuca en donde le propine una fuerte mordida en donde terminaba su cabello –correte rápido, que aun tengo que terminar de vestirme y tu tienes que esconder tus juguetitos- apure al otro como si la masacre que estuviera a punto de pasar con Alan fuera cosas de todos los días
 
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