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Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

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Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Beatrix Hathaway el Vie Mayo 17, 2013 6:54 am

Las palabras más crueles salen de mi boca con la misma facilidad de una dulce melodía.

La tarde caía cuando el reloj circular que colgaba de la pared marcaron las tres de la tarde. La luz del sol bañaba el salón de redacción con un brillo dorado muy suave, lo que me llevaba a pensar que afuera debía hacer mucho frío. Mientras esperaba a que algún profesor entrara al aula para impartirle su castigo, reflexionó un poco sobre las causas que la llevaron ahí. Recordaba la voz un tanto molesta de la chica de pecas y cabello rojo zanahoria, insinuando que debió cometer vandalismo en su antigua escuela para que la expulsaran a mitad del semestre. En parte, no se equivocaba, pues golpear a una profesora podía considerarse vandalismo. A pesar de eso, la chica que cargaba la cruz en su pecho supuso que la pelirroja debía sentir curiosidad sobre lo ocurrido. Pensó en como simplemente se había acercado a ella y le había soltado: "Me expulsaron por golpear a una maestra. Creo que es lo que querías saber"; para su desconcierto, la pelirroja se había alterado y la había llamado descarada. "Quizás lo sea, pero pretendía aliviar tu curiosidad para que no te vieras en la necesidad de seguir imaginando explicaciones estúpidas".

Y entonces había sido castigada.

En esa escuela nueva no parecía ser muy difícil ofender a las personas. Se había sentado delicadamente sobre su pupitre y había suspirado, resignada. Ahora mismo, se preguntaba si no habría otra forma más delicada para responderle a la chica pelirroja. De cualquier forma, ya no podía retroceder el tiempo, y quedarse sola en esa aula era todo lo que podía hacer. Después de todo, era buena para esperar. Siempre esperando a que algo, sin importar qué, ocurriera. Podía escuchar a los últimos estudiantes pasar por el pasillo de afuera, marchandose a sus casas muy animados porque sus clubs han estado geniales. Eran amigos, compañeros. Habían chicas que pasaban muy contentas de poder decirle "cariño" al chico que les gustaban. Nadie entraba, ni tampoco se asomaba para mirar.

¿Cuanto tiempo pasaría para que el sol cayera más y más? El aula ahora parecía uno de esos escenarios fotográficos que diseñaban las compañías para dar la ilusión de una tarde de verano. Era cálido y reconfortable. Por algún motivo, no pudo evitar cerrar los ojos e imaginar que todo retrocedía en el tiempo. Imaginó que las manos de Anna, su vieja y única amiga, le cubrían los ojos por detrás. En el tiempo que tenía voz, le habría cantado una bella y relajante melodía; cuando había quedado muda, seguramente se habría limitado a tantear su rostro de manera juguetona. Pero ya no estaba Anna. No compartía con ella la suave calidez del salón.

'Twas grace that taught my heart to fear... And grace my fears relieved... How precious did that...grace appear. The hour I first believed.
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Loan Desmont el Vie Mayo 17, 2013 8:24 pm

Caminaba entre los pasillos mientras trataba de ubicar con la mirada el aula donde se suponía que debía pasar el resto de la tarde gracias al pedazo de escoria al que llamaban profesor de química. Su cara no expresaba signos de molestia de hecho, somnolencia era la palabra más adecuada para describir su estado mental, no obstante, si algún desafortunado de aquellos alumnos que correteaban como animales descarriados por todo el lugar llenos de alegria por el sonar de la campana que anunciaba el final de las clases, llegaba a tropezar con el o siquiera hacer el mínimo contacto físico, pues... Se ganaría automáticamente un pase gratis con todo y gastos pagos a la enfermería del Sweet Amoris, cortesía de Loan Desmont. En otras palabras su humor no era el mejor, y por supuesto que era de esperarse luego de lo que había pasado ese día tras la conversación que había tenido con su maestro. En la mañana había decidido como la mayoría del tiempo, saltarse la clase para dirigirse a la azotea y respirar un poco de aire fresco en vez de permanecer en un laboratorio escuchando a un profesor que al parecer, no sabia el significado de la palabra redundante pues, todas sus explicaciones se limitaban al mismo empleo de palabras durante horas. Sin embargo, aquel hombre no le había agradado el comportamiento tan desinteresado por parte del chico, por lo que decidió esperar a que este regresara al final de la hora para "hablar". Loan ingresó al aula a la hora prevista. Llevaba su reproductor en el cuello junto a sus auriculares en cada oreja, los cuales no permanecieron mucho tiempo así, pues su profesor se los había arrancado sin previo aviso para posteriormente darle inicio a una no muy profesional charla: — No creas que dejare que un vago como tú se salte mis clases cuando le plazca, ¿Me escuchaste?, la próxima vez...—, el chico no había escuchado ni una sola de las palabras de su docente, pues sus pensamientos y su mirada se encontraban enfocados sobre sus audífonos los cuales no estaban siendo tratados precisamente con cuidado, pues el hombre los agitaba cada vez con más fuerza conforme a que sus rabietas se intensificaban... Cosa que no le agrado al menor, — En vez de estar dándome tanta lata por haberme saltado su clase, ¿No cree que debería enfocarse en mejorar sus tediosas explicaciones en vez de solo concentrarse en mirar bajo las faldas de sus alumnas? —, aquel comentario calló de golpe al bocaza del maestro, porque sabia que lo que Loan decía era cierto y obviamente, no le convenía el que hablara más de la cuenta. La discusión había terminado en el salón de profesores, donde muchos de ellos concordaron en que solo se trataba de una fase de rebeldía y que nada más se debía aplicar un castigo adecuado, pues el chico no presentaba antecedentes de vandalismo y al contrario de lo que pensaban algunos, sus notas eran lo suficientemente buenas para demostrar que no se trataba de un mal estudiante, por lo que se debía tener consideración con el. Aunque con mucho pesar actuado, el maestro aceptó perdonar su comportamiento, solo con la condición de que este fuera sancionado con una semana de castigo después de las horas de clase. A lo que el tuvo que acceder sin poner queja alguna.

Luego de algunos minutos de estar hundido en sus pensamientos, se encontró por fin frente al salón donde debía cumplir su sentencia. Posó una de sus manos sobre la puerta sin llegar abrirla, pues aun consideraba la idea de dar marcha atrás e ignorar por completo las ordenes de permanecer ahí. Sin embargo, aquello solo le traería más problemas de los que se permitía soportar. Soltó un leve suspiro en señal de resignación para luego dedicarse a abrir la puerta, pero se detuvo en medio de la acción pues se había quedado estático mientras escuchaba el sonido que provenía desde dentro del aula. Una voz femenina se colaba entre las ranuras de la puerta, cantando lo que parecía ser una melodía un tanto melancólica pero sin dejar de ser dulce. Realmente le gustaba como sonaba, pero de pronto recordó que parte de su enojo se debía a que durante la molesta discusión con el docente, sus auriculares habían terminado completamente inservibles gracias a este, por lo cual ya no podría escuchar música por lo menos hasta esa tarde. Soltó otro suspiro, pero esta vez con cierto toque de ira acumulada. Posteriormente, entró al aula sin importar interrumpir a la persona que cantaba dentro de esta, para luego tirar sus cosas sobre uno de los escritorios más cercanos. No se esperaba encontrarse con alguien más durante aquellas horas que debía pasar castigado. Claro que existían chicos problemas dentro de su instituto como en cualquier otro, pero luego de darle una mirada de reconocimiento a la dueña de aquella voz, no le parecía que ella encajara en el modelo de delincuente juvenil, como llamaban los profesores a todos los que eran enviados a aquel salón. Sin embargo, no podía sacar conclusiones de manera tan apresurada pues no tenia idea de cuales motivos la habían llevado a ese salón que ahora compartía con el. Rodeó el escritorio para posteriormente sentarse. Apoyó sus codos sobre la mesa mientras recostaba su mentón entre en sus manos y fijaba la mirada en dirección hacia su compañera, mientras en su mente trataba de imaginar las distintas razones por las cuales había sido castigada. No es como si realmente le interesara saber sobre aquello, pero mientras lograra mantener su mente ocupada.... Soportaría las horas que aun le esperaban dentro del instituto, — No me sorprendería de que haya sido por un: " Cantar en mis horas de clase esta absolutamente prohibido", o algo así... —, pensó en voz alta olvidándose por completo de la presencia ajena a él. Luego, cerró los ojos para luego darle paso a un largo bostezo.
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Beatrix Hathaway el Sáb Mayo 18, 2013 1:01 am

A veces olvido que hay más voces detrás del silencio.


Amazing grace, un himno sublime y casi temeroso, quedó sofocado en su interior cuando escuchó en tosco ruido de la puerta al abrirse. No le gustaba ser interrumpida, ni tampoco que las personas entraran a una sala sin tocar antes la puerta; a pesar de esto, hubo algo que le desvaneció todo rastro de molestia. Lo primero que pudo captar era el mal genio del chico que había entrado, y dio por sentado que ella haría lo mismo de estar de mal humor. Era un muchacho común, pero a simple vista agradable. No pasó por alto que sus cejas, aunque en su sitio, parecían tiesas como un par de tablas; su postura era rígida y sus labios no parecían capaces de formar ni una mínima sonrisa. La muchacha, un poco curiosa, se preguntó si sería buen momento para preguntarle porque estaba ahí. ¿Aumentaría su enojo el que una chica desconocida le preguntara los motivos de su castigo? Era imposible saberlo, puesto que no conocía a los chicos.

Pasados unos segundos, se dedicó a mirar al frente, con la esperanza de poder llegar a casa y comer como era debido. Por culpa de unos errores en la administración, había pasado la hora del almuerzo de un lado a otro, recogiendo papeles y sacando copias, y ahora no haber comido nada le estaba pasando factura. Justo después de que la voz del chico la alcanzara, a unos pocos pupitres de distancia, su estomago resonó con tanta fuerza que habría sido increíble que él no lo hubiese escuchado.

No he tenido problemas con ningún profesor de este Instituto —dije, hablando directamente hacia el muchacho.—, así que no fue eso. — pensé un momento en sus palabras, y con voz serena, añadí:— Pero si has imaginado eso, es posible que tu si lo hayas tenido. ¿Me equivoco?

A pesar de que su intención era únicamente aliviar la pequeña curiosidad que sentía, tuvo el presentimiento de que no era lo más "apropiado". La chica pelirroja se había molestado por haber corregido sus sospechas, lo cual, desde su punto de vista, era algo perfectamente normal. Sin pensar más en el asunto, dejó su bolso sobre la mesa del pupitre y caminó a la salida, mirando en dirección al pasillo. Ningún profesor a la vista. El rostro de la muchacha se volvió contraído, y cuando tuvo que cerrar la puerta, ni siquiera se dio cuenta de que lo había hecho con más fuerza de la necesaria. Era extraño que los profesores se comportaran así, como si pudieran castigar tan fácilmente a los estudiantes y, para colmo, dejarlos plantados ahí toda la tarde. Suspiró otra vez, recargándose contra la puerta de madera y mirándose los zapatos escolares.

Profesores irresponsables.
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Loan Desmont el Mar Mayo 21, 2013 6:29 pm

No esperaba recibir respuesta alguna por parte de la chica luego de su no tan meditado comentario. Al principio, no se había percatado de lo entrometidas que habían sonado las palabras que inconscientemente soltó frente a ella, aunque con su no tan agradable humor, no era de esperar de que realmente no le tomara la más mínima importancia a eso. Notó como esta dirigía su mirada hacia él mientras contestaba de manera directa a su curiosa opinión. Al parecer sus sospechas eran erróneas, ya que la misma negaba el haber sido castigada a causa de alguna riña con un profesor. Suspiró para luego detenerse a responderle — Estas en lo cierto — aclaró mientras estiraba su cansado cuerpo sobre la superficie de la mesa, — Al parecer, expresar tus opiniones acerca de sus métodos de enseñanza ... No se esta permitido ya que puedes ofenderles — agregó, pues suponía que al igual que el, la chica sentía curiosidad acerca de ello. Soltó otro largo bostezo y volteo a mirar por la ventana. Principalmente, no buscaba entablar una conversación con su compañera de castigo, pero dadas las circunstancias no podía quejarse.

La miró de reojo en cuanto se levantó en dirección a la puerta buscando con la mirada quien sabe que, entre los pasillos. El estruendoso sonido que dejo escapar justo después de cerrarla, lo hizo voltear automáticamente a verle con el ceño fruncido, — No creo que descargandote con una simple puerta logres liberar tus frustraciones. De hecho, solo haces que las mías aumenten así que por favor... Trata de no hacer tanto ruido, es molesto... —, comentó con un deje de fastidio. Se levanto de su asiento para luego posicionarse frente a la ventana. La abrió, lo cual permitió el acceso del aire fresco al salón, luego se recostó sobre el borde de la misma. Inhalo aquel aroma que se desplegaba con el aire, y al mismo tiempo, sus fracciones comenzaban a relajarse. Realmente deseaba poder irse a casa. Quizás soportar un día de castigo no era del todo una tragedia, pero saber que aquello duraría por lo menos una semana era lo que más le molestaba. Soltó un pesado suspiro para luego voltear a mirar a la chica, — Nadie vendrá a supervisarnos, pues la idea del castigo se implementó para enseñar disciplina a los alumnos... No a los profesores, así que ellos no tienen de porque venir a "cuidarnos" —, recalcó esta ultima palabra. Muchos solían escaparse y abstenerse a las consecuencias luego, sin embargo el prefería evitar tortuosas platicas con sus maestros y soportar todo aquello, — Si quieres darte a la fuga, adelante. Yo no tengo intenciones de delatar a una chica de la cual, ni siquiera conozco su nombre... —, comentó mientras observaba como los últimos chicos se disponían a retirarse a sus hogares. Volvió su vista a su bolso recordando el que, esa mañana había tomado unos cuantos bombones antes de salir de su apartamento. Se levanto para alcanzarlo y rebuscar entre sus cosas los dichosos chocolates. Introdujo unos cuantos en su boca y luego volteó a mirar a su acompañante, — ¿Quieres?—.


Última edición por Loan Desmont el Miér Mayo 22, 2013 7:59 am, editado 3 veces
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Beatrix Hathaway el Mar Mayo 21, 2013 6:55 pm

La curiosidad es mi mejor amiga cuando las cuatro paredes se cierran a mi alrededor.

La joven levantó la mirada al final del aula, donde ahora se movía el muchacho. Debió suponer que hacer ruido en una sala vacía, donde ninguno de los presentes deseaba estar, sería un poco irritante; sin embargo, apenas y se había dado cuenta, quizás por su propia frustración o por el hecho de que no acostumbraba cerrar la puerta con alguien más en la misma habitación. Un mechón de cabello castaño rojizo, con la punta casi rosada, le cayó sobre el rostro; el viento soplaba suave y fresco, debido a la hora. Se adelantó un poco y se tocó el cuello con las yemas de los dedos.

Lo lamento. —miró al chico y suavizó un poco la expresión.— No me malinterpretes, no suelo ser ruidosa. Tal vez tenga algo mal en el oído...

Sacudió la cabeza, desconcertada por lo ridículo que sonaba al decirlo en voz alta. Sus ojos parecían casi somnolientos, serenos como podrían estar al pensar algo con sumo cuidado. La falda de tablones que se le había ocurrido llevar ese día estaban arrugadas y su peinado estaba deshecho. El día había sido largo y, por lo visto, no acabaría hasta pasado un buen rato. Meditó lo que el muchacho le dijo, y se llevó una sorpresa al sentir cierto rencor hacia los profesores. No era una persona especialmente rencorosa, pero le disgustaba la manera en como habían castigado a ese chico, si, por lo que había dicho, solo había hecho una crítica constructiva. ¿No era algo que los estudiantes podían hacer? Según lo que pensaba ella, sí. Tampoco quería saltarse el castigo, si bien sus razones eran un poco crédulas.

Prefiero quedarme aquí. —se acercó un poco más al chico y miró por la ventana.— No estoy muy segura de qué hice mal para ser castigada, pero supongo que, si he acabado aquí, debería quedarme el resto de la hora.

El sonido de la brisa corriendo por el patio era tranquilizador, relajante. Sonaba casi como una canción, como una de esas canciones de cuna que se les cantaba a los niños más inocentes. Ya no quedaba rastro del sonido de estudiantes y profesores. Ya nadie gritaba los resultados de un examen, o anunciaba las ordenes para un club en especifico, o susurraban con emoción el nombre del chico que les gustaba. Había más calma a esa hora, y por un momento, ella pensó que sería buena idea quedarse hasta tarde en el Instituto más seguido.

Una palabra la hizo girarse hacia el muchacho, y le brillaron los ojos al descubrir lo que le ofrecía.

Oh... Si, gracias.— aunque su voz sonó igual de tranquila que antes, su mirada se clavó en esos deliciosos bombones. Tomó uno con cuidado y fue comiéndolo a mordiscos, deleitándose en su sabor. No se dio cuenta de lo mucho que sonreía ahora, ni del ligero color rojizo que tomaron sus mejillas.
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Loan Desmont el Miér Mayo 22, 2013 8:00 am

Colocó el pequeño bombón sobre la palma de su mano para luego observar como lo tomaba y posteriormente, degustaba del mismo. Conforme a que iba masticando el pequeño dulce, la chica empezaba a lucir menos retraída y amarga, para cambiar su estado a lo que parecía ser una persona más contenta, pues sus facciones se habían tornado suaves y relajadas. También, sus mejillas habían adquirido una tonalidad vigorosa. Debía admitir que, la chica era bastante hermosa cuando se encontraba dentro de sus mejores ánimos, pues aquella apariencia más serena realmente le favorecía. Tomó otro de sus bombones y terminó por cerrar su bolso para una vez más dirigirse hacia la ventana y así admirar el paisaje de aquella tarde, ya que por lo visto era el único gusto que podía darse en lo que le restaba del día. Respiró profundamente para luego soltar una bocanada de aire contenido. Sus parpados comenzaban a cerrarse al mismo tiempo en que soltaba leves bostezos que poco a poco fueron tornándose más constantes e insistentes. No había tenido la oportunidad de tomar una de sus siestas ocasionales en todo el día, por lo que no era de extrañar que su estado de incesante somnolencia se hiciera presente. Inconscientemente llevo su mano hasta su bolsillo derecho en un intento de palpar lo que en esos momentos, no se encontraba ahí, — Tch...— ,bufó. Olvidó por completo que su pequeño reproductor se encontraba guardado entre sus cosas debido a la falta de aquel complemento que le fue arrebatado y posteriormente destrozado, por aquel docente. Se apoyó sobre el marco de la ventana cruzándose de brazos mientras cerraba los ojos en un intento de recobrar la paciencia y dejar pasar aquel asunto.

Los rayos del atardecer se desplegaban por todo el lugar mientras que el fuerte viento se adentraba de manera que, alcanzaba cada uno de los rincones del salón. Aquella tranquilidad era lo que más disfrutaba. Llevó una de sus manos hacia su cabeza en un intento de mantener sus cabellos en su lugar, pues la brisa los agitaba cada vez más. Durante unos minutos el silencio se hizo presente en aquella aula, cosa que normalmente no le importaba si se encontraba escuchando música de su pequeño reproductor, mientras que al mismo tiempo se apartaba del mundo exterior. Sin embargo, aquella alternativa no era posible dada a las circunstancias. Después de meditarlo durante un rato... Decidió romper lo que comenzaba a tornarse como un molesto silencio, empezando por hacerle preguntas a la chica. ¿Y que otra mejor forma para iniciar que, investigando acerca de su castigo?, — Hmm.... Eres la primera persona que conozco a la cual castigan sin motivos aparentes... — , comentó sin voltear a mirarla, — Pero evidentemente, debiste hacer algo que provocara tu permanencia de dos horas dentro de este salón, así que... ¿Que hiciste? —, preguntó finalmente. No se enojaría en el caso de que la parte contraria decidiera no responder a su pregunta, por lo que prefirió seguir mirando a través de la ventana concentrándose en mantener su mente ocupada con algún pensamiento. Luego de una pausa, decidió levantarse en busca de su celular para poder apreciar la hora. Se aproximó a unos cuantos centímetros de la chica en los cuales, pudo percatarse de lo que parecía ser el desaliñado atuendo que lucía su compañera. No pudo evitar soltar una pequeña risa ahogada al pasar junto a ella, pues aquella imagen que le proporcionaba la chica era bastante graciosa, o por lo menos lo era para el... Pues lucia como alguien que había decidido dormir sobre su uniforme para luego llevarlo puesto. Controló sus ganas de reír respirando profundamente, luego volteó a mirar una vez más hacia ella y posteriormente estiró su brazo frente a esta en señal de saludo, — Loan Desmont — , comentó mientras se formaba lo que parecía ser, una sonrisa en su rostro.
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Beatrix Hathaway el Miér Mayo 22, 2013 10:09 pm

Una sonrisa cambia por completo la perspectiva del día.


Aunque corto, el tiempo que había demorado en devorar el pequeño malvavisco había sido estupendo. Las cosas dulces le recordaban a cosas felices, desde las más insignificantes hasta las más importantes. Ella se sintió culpable y glotona cuando perdió la oportunidad de decirle al chico "¿Tienes otro más por ahí?". En cambio, lo miró volver a la ventana, adoptar aquella expresión distante de alguien que no acostumbra charlar demasiado con los demás; una expresión que veía constantemente, al pasar al lado de un espejo. Parecía realmente frustrado por algo que faltaba en su bolsillo. La chica pensó que su malestar podía deberse a muchas cosas, más, que a fin de cuentas, resultaba interesante. No conocía nada bien a los chicos, de manera que ver a uno molesto era como estar cerca de un león, el cual gruñe y se pasea por los alrededores, inquieto. A punto de decir algo, se vio interrumpida, cuando él se giró hacia ella y le preguntó por su castigo.

Creo que disgusté a una chica de mi curso. — respondió, honesta, y se acercó al muchacho para escucharle mejor. Le daba cierta gracia que él resaltara el tiempo obligatorio del castigo, pues en parte lo hacía más tedioso.— Acabo de ser transferida y parecía tener curiosidad sobre los motivos de mi expulsión en mi antigua escuela.— hizo una pausa para mirar al rubio, que apenas y parecía interesado. Sonrió levemente y añadió:— Le expliqué que había golpeado a una profesora, pero entonces ella no parecía muy contenta. Me desconcerté por eso, creí que quería saber lo que ocurrió en realidad, pero más bien parecía enfadada porque no le dejé seguir divagando.— suspiró, sentándose sobre el escritorio del profesor. Se alisó la falda y el cabello.— Le confesé mis inquietudes sobre su reacción, y entonces un profesor escuchó lo que estaba diciendo... y acabé aquí.

Se encogió de hombros y sacudió los pies, de adelante hacia atrás. La punta de sus zapatos sobrevolaban el suelo con suaves movimientos, mientras que sus ojos se clavaron en el chico, que había dejado escapar lo que sonaba como una pequeña carcajada. Ella se sonrojó levemente, contraída por su reacción. ¿Había hecho algo gracioso? ¿Se estaría burlando de ella? Estuvo a punto de preguntarlo, con el ceño fruncido y los labios tiesos, hasta que entonces él le extendió su mano y se presentó. Loan. No conocía a nadie más con ese nombre, y en cierta medida, le agradó. Suavizó la expresión de su rostro, que se había vuelto abochornada, y aceptó el saludo con un ligero apretón de manos.

María Hathaway. — ni siquiera vaciló al momento de decir su nombre. No le importaba la opinión de los profesores acerca de la necesidad de decir su verdadero nombre, pues para ella, no había otro que no fuera ese. En un acto de valentía, entrecerró los ojos y preguntó:— ¿De casualidad no tendrás otro bombón, Loan?
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Loan Desmont el Sáb Mayo 25, 2013 8:06 am

Escuchó su historia con atención mientras observaba como esta balanceaba sus pies de arriba hacia abajo, lo cual la hacia parecer a una niña pequeña esperando a que la fuesen a buscar en una tarde pasada la hora de salida. Luego de estrechar su mano, se sentó a un lado del escritorio junto a "María", como se había presentado la chica. No le sorprendía que esta fuera condenada a castigo luego de aquel cotilleo entre brujas. Muchas féminas del instituto se dedicaba un únicamente al cotorreo y a prestar mas atención a las cosas superficiales y vacías que a sus calificaciones y actitud. Por lo que era de esperar que se sintieran curiosas ante la presencia de una nueva alumna y más aun cuando se enteraron de que había sido expulsada de su instituto anterior, pues... Personas así son perfectas para convertirse en el nuevo tema de conversación , — Tienen la cabeza tan llena de aire como un balón de fútbol... — masculló por lo bajo mientras miraba hacia el techo y se reclinaba hacia atrás sobre el escritorio, — Y, ¿No creíste que era mejor solo ignorarlas en vez de darles el placer de tener más de que hablar? — preguntó. Si bien el se encontraba en una situación similar como por haberle respondido a un profesor, consideraba que era totalmente distinto pues aquel hombre realmente le había dado un motivo por el cual no pudo detenerse a actuar, — Aunque pensándolo bien... Creo que yo hubiera hecho lo mismo —.


Soltó un bostezo e inconscientemente llevó su mano hacia su boca para poder contener este. Se sentía muy cansado sin embargo, siempre que, no poseía algo que escuchar mientras se preparaba para dormir, terminaba por despertarse a los pocos minutos de haberse acostado. Aun seguía molesto por todo lo que le había pasado ese día, sin embargo la pequeña charla que mantenía con su "compañera de celda", lo ayudaba a olvidarse de todo ello. Debía admitir que sentía algo de curiosidad acerca de los motivos por los cuales María había sido expulsada, aun así prefirió mantenerse callado pues no quería sonar entrometido ya que si algo realmente odiaba, eran las personas que se dedicaban a inmiscuirse en la vida ajena. Suspiró levemente mientras que otra vez tomaba su celular para observar la hora. No soportaba estar tanto tiempo sin dormir por lo que tendría que hallar la manera de arreglarlo pronto, o si no se volvería loco. No tardó mucho en planear una estrategia que solucionara sus problemas de insomnio pues, la chica de al lado le había otorgado la mejor pieza para poner en marcha su plan,— Por supuesto —, se removió del escritorio y camino hasta llegar frente a su morral. Dentro de este se hallaba una gran bolsa que contenía montones de diferentes bombones rellenos, — Al principio, pensé que había sido mi imaginación cuando escuché aquel gruñido extraño...— comentó mientras revolvía sus cosas, — Pero veo que solo se trataba de tu estomago, ¿No? —, soltó burlón. Tomó la bolsa y posteriormente la colocó frente a la chica, —Puedes tomar cuantos quieras, no tengo inconveniente por ello, pero...— dicho esto, alejó súbitamente la bolsa para luego colocarla tras su espalda, — ¿Que tal si hacemos un trato?. Yo te entrego la bolsa y a cambio... —, sonrió de lado mientras la observaba con curiosidad — Cantas aquella melodía que entonabas antes de que te interrumpiera. ¿No es un mal trato, verdad? —
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Beatrix Hathaway el Dom Mayo 26, 2013 1:21 am

No me di cuenta, en su momento, que solo pretendía crear polémica. Desde mi punto de vista, ella sentía curiosidad sobre algo que es, de por si, curioso. Así que se lo solté. —al responder, y darse cuenta de la situación, desde otro punto de vista, frunció el ceño. Había sido ingenua. Observó que el muchacho se sentaba a su lado, y fue más consciente de su mirada astuta. Parecía un poco extraño que, además de comprender tranquilamente el conflicto admitiera que, de estar en su lugar, habría hecho lo mismo. Algunas veces era sorprendente lo que se podía conocer de una persona en pocos minutos. Al verlo bostezar, también cayó en cuenta lo cansado que se notaba, como si hubiese estado despierto varios días sin tregua.

Lo observó mientras tomaba su teléfono, y cuando Loan afirmó tener más bombones, sintió que una parte de su rostro de calentaba de pena. ¿Cuando dejaría de hacer eso? Eran solo unos dulces. Vigiló al muchacho como si este estuviera creando una bomba ahí mismo, a cada movimiento y mirada de concentración. A María casi se le escapa una carcajada, imaginando con excentricidad que el chico estaría buscando una manera sutil de esconder la "bomba" hipotética en la sala de profesores. Pero en realidad, parecía un joven más bien tranquilo, que no necesitaba molestar a nadie. Después de un rato de reflexción silenciosa, Loan se acercó a María y le aseguró que tenía más de aquellos exquisitos bombones, lo cual alegró mucho a la castaña, hasta que él mencionó el bochornoso sonido que había hecho su estomago hacía casi una hora atrás. Era increíble la memoria que podía tener una persona sobre esas cosas.

Cuando la bolsa de esos manjares dulces se asomó frente a ella, apenas fue consciente de que extendía su mano con intención de tomarla, debido a que, casi de inmediato, la bolsa había desaparecido tras la espalda del muchacho. ¿Pero... qué demonios...? ¡Y esa sonrisa! Vaya, estaba jugando con ella. María lo miró con irritación, aunque no podría decirse que estuviera molesta con él. En cambio, lo escuchó tranquilamente hasta que hubiese terminado de plantear su trato. "Esto parece más una situación de rehenes, donde ellos son los bombones...", pensó, con la mirada fija en los ojos azules del muchacho.

¿Amazing Grace? ¿Seguro...? — se llevó dos dedos a los labios, mirando por la ventana. No era un mal trato, pero incluso así, valía la pena pensarlo un poco. No era una canción que cantara frente a todo el mundo, pero le agradaba tanto, que tampoco la mantenía como un secreto. Se aclaró la garganta, suavizó su expresión, y volvió su mirada al rostro de Loan. Asintió y dejó que de su voz saliera una suave melodía.— Amazing grace!... How sweet the sound. That saved a wretch like me! ... I once was lost, but now am found. Was blind, but now I see.
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Loan Desmont el Lun Mayo 27, 2013 8:06 am

Sonrió satisfecho al escuchar que la chica aceptaba aunque con algunas dudas su propuesta a cambio de los chocolates. Dejó la bolsa de bombones a un lado del escritorio mientras se apoyaba sobre mismo para posteriormente escuchar y observarla con atención a su compañera. Escuchar aquel tipo de melodía realmente le agradaba, ya que de verdad disfrutaba el poder oír tan hermosa voz, entonando una canción que le transmitía tranquilidad y armonía. Se sorprendió al notar como esta parecía dejarse llevar por el sentimiento de la música. Al principio, solo planeaba el poder convencerla de cantar para luego aprovechar la oportunidad y finalmente recostarse sobre algún pupitre a descansar mientras esta se ocupaba de mantenerlo en aquel estado de hibernacion con su entonación. Sin embargo, estuvo de acuerdo en que era realmente una lastima el quedarse dormido antes de poder terminar de oir la canción y perderse aquella oportunidad de lograr una presentación privada estelarizada por la alumna transferida. Esperó hasta que la chica terminara de cantar para luego aplaudirle suavemente mientras le sonreía complacido, — Toma, un trato es un trato —,afirmó mientras acercaba una vez más la bolsa de bombones frente a María y dejaba que esta la tomara en sus manos. Tomó uno de estos antes de entregársela y se dispuso a comerlo en silencio. Pensaba en lo fácil que le resultaba tratar con la chica nueva pues aunque esta poseía una mirada penetrante y sus comentarios eran algo crudos, no era más que una persona transparente con la cual podía mantener una conversación fluida, cosa que realmente le sorprendió pues el no estaba acostumbrado a interactuar con sus compañeros de clase de aquella manera. De hecho, no lo hacia.


Terminó de comer el bombón y volteo a ver por la ventana los opacos rayos del sol que se asomaban por esta. Ya estaba atardeciendo por lo que quizás solo le quedaba una hora antes de poder largarse del instituto y regresar a su hogar... Aunque de igual manera tendría que completar su castigo una vez más al día siguiente por la tarde. Fijo su vista en la chica para luego ladear,— Quizás deberías seguir aclarando las dudas de tus compañeras y así dejar que te reprendan más seguido...—, comentó en gesto de burla,—Pues, me vendría bien el escucharte cantar en mi aburrida semana de castigo... —, bajó la mirada y sonrió. Quizás, podría sobornarla con otra bolsa de chocolates más grande para que esta aceptara cantar mientras el se disponía a tocar su violín en un especie de concierto entre ellos, claro que, sus esperanzas no sobrepasaban los limites de la realidad pues aun se trataba de una persona que acababa de conocer y no sabia que tan bien podría estar quedando frente a ella. Se estiró de brazos para luego bajarse del escritorio y dirigirse hacia su asiento. Bajo los objetos que le estorbaban y se recostó sobre la superficie del mismo para luego cruzarse de brazos y tomar así, una posición mas cómoda. Planeaba dejarse caer en lo que quedaba de hora pero, decidió comentarle algo más antes de tomarse una siesta, — ¿Podrías por favor despertarme al acabar la hora?... Realmente no creo poder resis...tir...—, soltó lun largo bostezo mientras con una de sus manos se frotaba los ojos, — ..El cansancio... Ah, por cierto... —, se acomodó un poco más sobre sus brazos y giro solo un poco su cabeza para poder observarla mejor, — Realmente... Tienes una hermosa voz...—, dicho esto, terminó por ceder y quedarse rendido sobre aquel pupitre mientras los minutos pasaban por el reloj.
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Beatrix Hathaway el Lun Mayo 27, 2013 7:47 pm

Si debía ser sincera, ya casi no recordaba por qué le gustaba cantar tanto. En el pasado, cantaba con Ana, sí... pero no había aprendido a cantar con ella. Era una cosa que había adquirido desde que conservaba memoria, lo cual en realidad era un poco confuso. Mientras cantaba en el aula de castigos, sintió esa agradable sensación de calidez que le abrazaba el pecho cada vez que lo hacía para su antigua amiga; sin embargo, Ana ya no estaba más ahí. Acabó de cantar al cabo de un momento, y respiró profundamente, antes de darse cuenta que la bolsa de bombones volvía a estar a su alcance. La contempló un momento antes de tomarla con ambas manos, como un frágil tesoro; el eco del corto pero amable aplauso del chico todavía resonaba en sus oídos. Quizás estaba siendo un poco comparativa, aunque solo se habían conocido una hora antes, entre Ana y Loan. Eran muy pacientes con su actitud y su manera de hablar, y, debía admitirlo, le gustaba cantar para ambos. Sacudió levemente la cabeza, como si quisiera dejar un pensamiento complicado para otro momento. Tomó un bombón y se lo llevó a los labios, que lo recibieron con mucha dicha. Se estaba haciendo muy tarde, lo cual era evidente nada más ver por la ventana; los árboles adquirían una tonalidad casi dorada, y los caminos de piedra parecían haber perdido el ardiente calor del medio día.

Escuchó lo que el muchacho le decía, sobre que unos días más de castigo no estarían mal si podía oírla cantar. Para su sorpresa, la castaña acabó por soltar una pequeña pero fresca carcajada, como una que ha sido guardada desde mucho tiempo atrás. Miró a Loan con una leve sonrisa.

Me temo que no me dejaría castigar a propósito.— aunque su voz sonaba realmente seria, sus ojos conservaban cierta chispa de diversión. Luego, antes de comerse otro bombón, añadió:— Sin embargo, puedo venir a verte después de clases. Me gusta lo tranquilo que es por aquí a esta hora. —siguió saboreando los dulces y suaves bombones, como si no pudiera cansarse de ellos. No era especialmente glotona, pero estos le sabían tan buenos, que no podía dejar de tomar el siguiente para comprobar si era tan delicioso como el anterior. En efecto, siempre era así. Pensaba agregar algo más, como que de todos modos era posible que volvieran a castigarla sin que fuera su intención, pero entonces notó como el muchacho se acomodaba, plácidamente, en el asiento del escritorio.

Su cabeza descansaba sobre la madera, y justo cuando creyó que él se quedaría profundamente dormido, escuchó su petición. Era comprensible que quisiera dormir, más a una hora tan agradable como aquella. Asintió y pronunció un suave "ajá", dejando un momento la bolsa de bombones a un lado. Se dio cuenta que un mechón rubio-castaño le caía sobre el rostro, y no le sorprendía del todo debido a lo desordenada que estaba esa melena. Justo antes de que si quiera intentara retirarlo y colocarlo en su sitio, el muchacho abrió los ojos y la miró, dejando un reguero de palabras que, además de tomarla por sorpresa, la hicieron ruborizar. María retiró la mano casi con brusquedad, desviando la mirada y pensando, no sin cierta irritación, que debía acostumbrarse a ese tipo de comentarios.

Los siguientes minutos transcurrieron lentamente, con suaves brisas provenientes del exterior, las cuales batían de vez en cuando sus cabellos y los del muchacho. Justo antes de que María se retirara un poco la manga de la camisa, para ver la hora en su reloj, la puerta del aula se abrió, dejando ver la cabeza un poco calva de un hombre maduro, con rostro contraído y lentes del tamaño de un puño; parecía desconcertado al no ver a sus alumnos castigados en los pupitres, y cuando finalmente se giró en dirección al escritorio, la chica le indicó, con un dedo sobre los labios, que guardara silencio.

En un momento salimos... — le aseguró al profesor, que parecía agradecido de poder volver a casa sin tratar con un par de chiquillos. La castaña se giró hacia Loan, sintiendo cierta culpabilidad por tener que despertarlo. Suavemente, tocó su hombro y lo sacudió un poco.— ¿Loan? Despierta, es hora de irnos. Ha llegado un profesor y parece que se ha terminado el castigo de hoy.
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Loan Desmont el Mar Mayo 28, 2013 6:18 am

Adoraba tener aquellos momentos de tranquilidad en los que podía relajarse sin ser molestado. Su madre solía preocuparse por sus constantes siestas improvisadas, pues comentaba que quizás se tratase de alguna enfermedad o desorden neurológico y que debía asistir al medico para hacerse un chequeo en caso de que algo anduviera mal, sin embargo, Loan le aseguraba que realmente no había de que preocuparse ya que no se sentía realmente mal. Al final de todo, ella tuvo que acostumbrarse a la sorprendente cantidad de somnolencia acumulada proveniente de su hijo. El no deseaba molestarla con asuntos tan triviales, por lo que trató de regular sus descansos en frente de su madre, de manera que ella no se percatara de estos en las pocas ocasiones en que se encontraba en casa luego de regresar de un largo viaje de trabajo. Justamente esa semana ella había vuelto de Australia, así que debía mantenerse alerta ante cualquier acercamiento de su madre en caso de que lo pillara dormido sobre el sofá o tirado en el suelo. Todos esos minutos de sueño perdido se acumularon hasta que, en ese preciso día, decidió ir a la azotea para recargar energías, motivo por el cual se encontraba hoy en aquel lugar. Sin embargo, puede que lo mejor que le pudo pasar era el estar castigado, pues tendría más horas para descansar sin ser interrumpido y regresaría a casa con energías suficientes para no quedar en evidencia frente a su madre.


Debía admitir que esa tarde no la había pasado tan mal como lo esperaba, pues había tenido la oportunidad de conocer y escuchar a una chica con esplendida voz, la cual no parecia ser una hueca como lo eran la mayoría de sus compañeras de clases, pues, le demostraba tener algo más ademas de personalidad propia. Aun sentía curiosidad acerca del porque de su expulsión, así que se prometió preguntarle en una mejor oportunidad en la que no estuviera involucrado un castigo de por medio. También, logro conseguir un lugar apropiado para dejarse caer sin que alguien lo reprendiera. Lastimosamente, lo único que le borraba todos aquellos pensamientos positivos, era el descuido de su profesor ante sus cosas, sin embargo, decidió de una vez por todas olvidarse de aquel asunto. En un cajón dentro de su recamara se encontraban una gran variedad de repuestos para sus auriculares, así que aquello no era realmente un problema. Ignorando los malos ratos, aquel había sido un día aceptable el cual, de seguro estaba por terminarse.


Sintió los pequeños empujones que algo le proporcionaba sobre su hombro, por lo que automáticamente su mano se levanto para alejar aquello que lo molestaba. El insistente contacto persistía por lo que no tuvo mas alternativa que abrir los ojos de una vez por todas y observar que o quien era el que interrumpía su siesta. Fijo su mirada a la dueña, de lo que por fin había determinado como una mano, para luego caer en cuenta de que su ultima petición antes de acostarse era la razón por la cual María insistía en que despertara. Froto sus cansados ojos con su mano en silencio para luego soltar un bostezo, posteriormente, se reincorporó sobre su asiento mientras estiraba sus brazos hacia atrás tratando de reacomodar todos sus huesos y ablandar los músculos en tensión. Removió su cabellera unos minutos y finalmente se dispuso a mirar de frente hacia la chica, — Eres un despertador muy molesto —, comentó, — Pero creo que a fin de cuentas esa es su verdadera función... Pues de igual manera me has despertado —, agregó en tono de burla.


Se percató de que no eran los únicos en el aula pues el profesor que debía estar supervisandolos en todo aquel tiempo, recién se había integrado al salón de castigos. Soltó un pesado suspiro mientras tomaba el resto de sus cosas para guardarlas en su bolso. Se levanto finalmente de su asiento para disponerse a mirar de frente a aquel maestro, — Discúlpe, dentro de unos minutos nos marcharemos —, comento en un tono bajo y sereno, observando atento al educador. Notó la gran bolsa que anteriormente le había cedido a la chica posada sobre el escritorio, así que se acerco a esta y tomo uno de los últimos bombones y se dispuso a comerlo. Observo de reojo a María y luego giro sobre sus pies hasta encontrarse de frente hacia a esta, — Realmente debías tener bastante hambre como para poder arrasar con una bolsa tan llena —, afirmó curioso. Quizás debía aprovechar aquella situación para ir a tomar un bocadillo en compañía de la ahora no tan, desconocida. Podría plantearle una salida a algún local de comida para así terminarla de conocer, sin embargo, no estaba del todo seguro de que esta fuera a aceptar, por lo que decidió callar. Antes de disponerse a salir, se quedo de pie mientras continuaba bostezando al mismo tiempo que llevaba su mano hasta su boca en acto reflejo del mismo.
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Beatrix Hathaway el Mar Mayo 28, 2013 8:54 am

Cuando el muchacho de ojos azules le había pedido que lo despertara en cuanto acabara el castigo, María había supuesto que él tendría el suelo ligero. Y sin embargo, cuando intentó despertarlo, éste apenas y se movió, como si su cuerpo estuviese en un trance inquebrantable. De hecho, pensó que estaría muy acostumbrado a dormir en cualquier parte, para llegar a un sueño tan profundo con la cabeza sobre un escritorio. ¿Sería necesario azotarle un libro contra la cabeza? No, finalmente no fue así. Lo observó, con una sensación de impaciencia, bostezar, removerse en su asiento, alborotándose todavía más el cabello y mirarla con cierto reproche. Su comentario, su manera de burlarse de ella, la hizo sonreír de medio lado. No podía enojarse con ese tonto, pero le habría gustado decirle el método en el que había pensado para poder despertarlo de su letargo.

No le quitó los ojos de encima aun cuando iba por sus cosas y las guardaba en su mochila. Entonces ella cayó en cuenta que su propio bolso yacía abandonado en un pupitre del rincón. Fue por él, sin prisas, mientras Loan le aseguraba al profesor que en un momento ambos se marcharían. Los bombones, que tanto le habían gustado a la castaña, acabaron en la boca del chico, al que ella le dedicó una severa y muy profunda mirada de rencor. Deseaba esos últimos bombones. Su humor, aunque un poco impredecible, nunca permanecía negativo o deprimido, ya que hacía tiempo atrás había aprendido a ver el lado bueno de las cosas. De hecho, en las dos horas que había pasado en el aula de castigo, se sorprendió a si misma por llegar a sentirse irritada y contenta al mismo tiempo. No solía ser tan contradictoria.

El profesor se había salido del salón de nuevo, como si ni siquiera tuviera la paciencia suficiente para aguardar 5 minutos. Aun así, en parte, agradeció que no los observara como si temiera que cometieran un crimen. María se apresuró a la puerta, donde ya estaba el rubio, y abrió los ojos como platos al escuchar su comentario sobre la bolsa de bombones. ¿P-Por qué le decía eso? ¿Se estaría burlando de nuevo de ella? Sin saber qué más hacer, desvió la mirada y se removió el bolso sobre el hombro, con los ojos mirando al suelo por debajo de las oscuras pestañas.

En realidad, si... tenía bastante hambre. — se mordió el labio inferior, con la misma seriedad con la que analizaría un grave caso de asesinato.— Aun tengo hambre. Es malo para la salud comer solo golosinas, así que he pensado... comer por ahí.— sacudió la cabeza un poco, recordando entonces que no conocía ni un solo sitio en donde pudiera comer. Suspiró. Miró a Loan de nuevo, y se preguntó si él aceptaría acompañarla a buscar un sitio agradable. No había otra manera de comprobarlo que preguntárselo, aunque, por algún motivo, su estómago pareció encogerse justo antes de que las palabras salieran de su boca y sus ojos se fijaran en los azules.— ¿No te gustaría acompañarme?
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Loan Desmont el Jue Mayo 30, 2013 4:09 am

Observó como el docente que recién habia llegado, se disponía a dejar el aula. Se preguntaba, si aquellas personas realmente les gustaba su profesión, pues, se suponia que su trabajo consistía en supervisar el que los alumnos castigados, no se encontraran haciendo algún tipo de manifestación a causa de su fatiga o molestia por ser reprendidos ( si poseían alguna), subiéndose a los pupitres o destrozando algún material de importancia, pues al fin y al cabo, eran delincuentes. Sin embargo, aquel hombre al parecer solo se dedicó en hacer acto de presencia dentro el salón para finalmente retirarse a quien sabe donde. Lo siguió con la mirada y soltó un suspiro. No es como si realmente le importara lo que hacia o dejaba de hacer el supervisor, siempre y cuando no lo molestara a él, no tendría problema alguno en que se fuera.

María comenzaba a retirar sus cosas que se encontraban en el asiento del fondo, por lo cual, supuso en que también se marcharía al no tener algún asunto que resolver con el maestro, pues no lo había detenido al dejar el salón. Echó un ultimo vistazo en caso de que alguna de sus pertenencias fuera a quedarse olvidada accidentalmente. Ya era suficiente con el haber pasado la mitad del día en el instituto (aunque no todo fuera tan malo), para también tener que regresarse a este por haber dejado algo olvidado. Observó la bolsa vacía de chocolatines que había dejado sobre la mesa. Caminó hacia ella y se dispuso a botarla en la pequeña cesta que se hallaba a un lado del escritorio del profesor. Luego, se dirigió a la ventana para poder visualizar una vez más la esplendida puesta del sol y posteriormente la cerro, pues no quería tener que quedarse más tiempo al "dejar el salón en malas condiciones".

Al parecer no se equivocaba con respecto a el gran apetito que poseía la chica pues, María había admitido el tener el estomago vació, por lo que supuso el que quizás, ella no había tenido la oportunidad de almorzar ese día. En su caso, antes de encontrar la sala de redacción en donde debía cumplir su sentencia las pasadas 3 horas, tomó un pequeño desvió hacia la cafetería en donde le pidió amablemente a una de las cocineras, que le entregara cualquier platillo que les hubiera sobrado durante el almuerzo. Por lo que, aunque su bocadillo estaba frío, había tomado una comida digna antes de ingresar a ese salón, a diferencia de su compañera, — Si planeas seguir contestando de la misma forma en que le respondiste a aquella chica... Por lo menos asegúrate de traerte tu almuerzo listo y así, lo terminas durante el castigo —, comentó mientras reía por lo bajo. Aquella era la primera vez en que lo castigaban, había sido reprendido en varias ocasiones por su conducta tan despreocupada y perezosa, pero aun así no eran motivos suficientes para otorgarle un castigo que a meritara quedarse en la escuela después de clases.

Terminó de acomodar los bucles que caían por encima de sus ojos mientras se dirigía finalmente hacia la puerta, dispuesto a salir del aula y de una vez por todas regresar a casa. La miró de reojo antes de despedirse,— Espero vert...—, no pudo culminar su frase, pues había quedado estático y algo confundido ante la proposición que había salido de los labios de la chica. ¿Otra vez había pensado en voz alta?, si no, ¿Por que otra razón ella lo estaba convidando a ir a comer?. Analizó la situación unos cuantos minutos mientras se cruzaba de brazos y llevaba una de sus manos hasta su barbilla. El no lo había comentado o por lo menos no recordaba el haberlo hecho, sin embargo, era obvio el que ambos se encontraban pensando en lo mismo. Ladeó un poco antes de sonreirle y asentar levemente. Se acerco hasta ella para luego tomar su bolso y cargarlo sobre su espalda, posteriormente caminó nuevamente hasta la puerta y volteo a mirarla, — Entonces, ¿Tienes algún lugar en mente? o quizás... ¿Prefieres recorrer un poco la ciudad? —. preguntó para luego recostarse sobre la pared, esperando su respuesta.


Spoiler:
Bueno, ahora nos toca decidir si: continuamos en otro lugar, nos tomamos un tiempo o quemamos el salón y nos damos a la fuga (?) xD. Por mi, cualquiera de las anteriores estaría bien.
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Beatrix Hathaway el Jue Mayo 30, 2013 5:48 am

Reprimir sonrisas, y más aun, carcajadas, nunca había sido lo suyo. Realmente, nunca había tenido que hacerlo, pues además de Ana, nadie le había dicho nada que pudiera causarle tanta gracia como para reír. Por esa razón, dado que no tenía experiencia, sonrió de oreja a oreja, con el rostro iluminado. Había comprobado que Loan era un chico que poseía un humor fresco y vivo, lo cual no habría podido adivinar tan solo con mirarlo. Salió del salón permitiendo que la puerta se cerrara; al parecer, el muchacho no había olvidado nada y ella tampoco, y dado que el profesor ya se había marchado, solo quedaba avanzar por el pasillo.

Nada más haberle preguntado si podría acompañarla a comer, había sentido el mismo vigor en el estomago que debía tener el interior de una colmena, pero ahora que había aceptado, se sentía más tranquila. La única pregunta era... ¿a donde irían? Él tampoco parecía tener en mente un lugar preciso, por lo que su segunda opción parecía ser la única viable. Le dedicó una sonrisa más discreta y ladeó la cabeza, como hacía cada vez que estaba de buen humor.

Me parece que recorrer la ciudad es buena idea. La verdad es que no suelo salir mucho. — admitió en voz baja. Le habría gustado añadir que, a los únicos lugares a los que salía, tenían que ver con la música, pero eso le habría llevado al tema de su vieja mejor amiga, y no deseaba hablar de ella por el momento. Se encaminó más a la salida, pasando de largo al rubio y haciéndole unas señas para que la siguiera.— Vamos a la ciudad, entonces.


Spoiler:
Demonios, esa última opción me sabe muy tentadora xD! Sin embargo, tengo hambre -gruñe como un estómago(?)- jajaja ok no~ Pues a mi me gustaría seguir en otro lado, si a ti no te molesta.
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Loan Desmont el Vie Mayo 31, 2013 7:45 pm

Sus horas de castigo por aquel día ya habían llegado a su fin, aunque lamentablemente, sabia de por si que al día siguiente debía repetir la misma rutina, cosa que no le causaba gracia. Después de finalmente dejar la sala de redacción, pues el profesor a cargo ya se había retirado, caminó por los pasillos junto a la chica mientras se dirigían hasta la salida principal. Observaba a María de reojo mientras comenzaba a percatarse de lo que estaba sucediendo. ¿Cuando había sido la ultima vez que se había permitido el salir con alguien?, pues, desde que había llegado al instituto, solo por obligación, acepto en una ocasión ir al cine con su vecina, sin embargo, aquella situación se dio a causa de la gran insistencia por parte de la menor, no por interés propio. Todo lo contrario a esa tarde, pues se había planteado el invitar a su compañera a comer sin siquiera pensar en las incomodidades o las charlas en las que podía verse implicado, ya que no estaba acostumbrado a socializar más de lo necesario pero, por alguna razón el deseaba continuar con aquel encuentro ya que de alguna manera u otra, presentía que iba a disfrutar de la compañía de la chica.

La escuchó mencionar su inquietud, al parecer ella tampoco estaba acostumbrada a recorrer la ciudad. Por su parte, el solo había recorrido desde su apartamento a la escuela y viceversa, ademas de asistir al centro comercial pero, sin visitar alguna tienda salvo el cinema, — Entonces somos dos. Aunque al parecer, cualquier lugar estaría bien para ti mientras puedas saciar tu hambre, ¿Me equivoco?—, comentó de manera casual mientras terminaba de salir, — Así que, creo que podremos arreglárnosla con eso —, agregó para luego sonreirle de lado. Comenzaba a pensar en que, un lugar tranquilo como un café o quizás el parque serian las mejores opciones para dar inicio a su recorrido por la ciudad y también para calmar el apetito de la chica. La siguió a sus espaldas mientras ambos se disponían a salir finalmente del instituto.

Spoiler:
No hay problema, podemos continuar en donde gustes (o quemar el insti). Por cierto, si querias agregar algo antes de dar por terminado el tema, entonces dime para editar la ultima linea. ^^)

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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Beatrix Hathaway el Vie Mayo 31, 2013 8:46 pm

Spoiler:
Jajaja lo haremos algún día(?) Todo está bien así, y ahora abro yo en otro lado xD
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Re: Una tarde de castigo. (Priv. Loan)

Mensaje por Shizuka Yurioka el Mar Sep 03, 2013 7:59 am

~~Finalizado y cambio de lugar~~
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