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Y vivieron felices por siempre...

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Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Airi Grimangel el Jue Abr 04, 2013 8:05 am

Todo estaba listo para aquella fiesta. Por medio de una breve entrevista con los prometidos pudo darse una idea perfecta de lo que en verdad querían en ese dia tan especial en donde oficialmente unirían sus vidas. En las afueras de Sweet Valley se encontraba un inmenso jardín con diversas divisiones, ese lugar había sido anteriormente un terreno de alguna familia de la alta sociedad, y era de saberse por su gran gusto en la decoración; con fuentes hechas de marfil, esculturas traídas de estilo romano, un camino de flores junto con la estancia de los invitados, con mesas y sillas elegantes de jardín elaboradas de acero con distinguidas figuras en forma de red pintadas de un tono blanco, claro sin olvidar unos lazos un poco más arriba de la base de los asientos, de color verde celeste que fue elegido propiamente por la novia. Y en fin, hasta un laberinto de largos arbustos había junto con rosales, recordando fielmente el reino del país de las maravillas de Lewis Carroll, algo que en verdad le había gustado a nuestra organizadora.

El diseño de la pista de baile era planeado junto con un techo de alambre fuertemente compensado con las orillas de este para que no cayera y forrado con una tela transparente e impermeable, por si los dioses planeaban hacer llorar al cielo. Había un lugar perfecto donde estaría un banquete con diferentes platillos para elegir, para que así no hubiera descontento entre los invitados, a eso también se le agregaba las bebidas preparadas con alcohol, el ponche, jugos y agua natural, dependiendo también del gusto de las personas. El suelo hecho de cuadros de mármol que ya estaba incluido en el lugar y una pequeña tarima con un piano blanco de sonido híbrido junto con su banco, y algunas otras sillas negras adaptadas para la pequeña orquesta de cámara que llegaría aquella tarde junto con un espacio más para una banda de rock que llegaría hasta casi a medianoche. Pero la ceremonia sería en un lugar diferente. Un pequeño kiosco con enredaderas finamente organizadas y calculadas para la decoración, donde solo podrían entrar los novios y el sacerdote.

La rubia había decidido ponerse un vestido semi-aristocrático estilo lolita, con holanes y lazos completamente blancos, al fin y al cabo era su color favorito. N se veía muy formal, pero la ocasión lo valía, aparte de que el clima elegido para la boda no sería caluroso, más bien estaría con una leve brisa, que según el pronóstico en la noche enfriaría un poco más. Su cabello lo dejaría igual de agarrado en un coleta como solía hacerlo. Las sandalias eran de tacón de cuatro centímetros, así no se vería tan baja de estatura, algo que en verdad le agradaba, pero sabría las consecuencias, posiblemente se caería o algo por el estilo. Antes de las cuatro y media de la tarde estaba lista para partir siendo la primera en llegar al lugar para asegurarse que todo estuviera listo antes de las seis, claro que los meseros y algunos técnicos de sonido ya estaban ahí. Todo estaba perfecto y ahora solo tenían que llegar los invitados que poco a poco fueron llegando hacia sus asientos seleccionados donde se haría tal ceremonia primero. Por supuesto que la rubia estaba recibiendo a cada persona con un trato cordial y una sonrisa en su rostro. Pronto llegaría la el prometido a esperar a su amada con un velo de encaje blanco.


Vestido de Airi:


Referencias:




Reglas:

Reglas de la boda:
- Se escucha tonto, pero aunque cada personaje estará en su tema, recuerden llegar a saludar a los recién casados en la ceremonia y por ello, estén un tanto conscientes de las acciones de ellos, ya que son el centro de atención, no necesariamente deben de estar al pendientes de estos, pero que al menos redacten un poco como si fuese un narrador en tercera persona ¿me explico?
- Este rol colectivo se llevará a cabo por turnos en donde se sabrá el lugar de cada quien conforme vayan contestando, se aplicara la ley de los dos tres días para pasar turno, especificando en spoiler a quien van a pasar, para que no se pierda el orden de ello. Igual, si van a dejar el rol por “x” o “y” solo avisen para no estar con ese pendiente
-Mínimo de 15 líneas
- Yo (Airi) y Kenichi Umehara estaremos como narradores por lo que nosotros no contamos no se necesita un turno para nosotros en especifico. Esto con el fin de que los usuarios sepan como se llevará el itinerario de la ceremonia
- Diviértanse (¿?)


Última edición por Airi Grimangel el Dom Abr 07, 2013 3:37 am, editado 1 vez
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Kenichi Umehara el Jue Abr 04, 2013 10:50 pm

Hoy era un gran día para celebrar en las afueras de la ciudad, siendo el clima perfecto para la ocasión. Cielo despejado, brisa fresca, ambiente tranquilo y relajante. El día de hoy, el profesor Summers contraería sagrado matrimonio con su amada prometida, quien casualmente era la tía de mi amiga Airi Grimangel. Tuve el placer de conocer al profesor Summers en el instituto Sweet Amoris, ya que imparte clases de física en el instituto, y siempre me pareció una gran persona. Al enterarme de que la pequeña rubia organizaría la esperada reunión de compromiso, rápidamente decidí darle todo mi apoyo y ofrecerme como voluntario para llevar a cabo aquel evento de importancia para el buen hombre y su futura esposa.

Una de mis principales tareas era recoger al sacerdote seleccionado por la pareja y viajar junto con él hasta el jardín en las afueras de Sweet Valley, donde se llevaría a cabo la ceremonia. Después de todo, sin sacerdote no habría matrimonio, así que gustosamente tomé esa responsabilidad para quitar un poco de peso de encima a la pareja y su sobrina. Afortunadamente, llegamos temprano y sin inconvenientes al lugar designado, siendo recibidos por Airi-chan en la entrada.

Como aún quedaba tiempo para el comienzo de la ceremonia, le ofrecí al sacerdote la oportunidad de ir a los aposentos designados para él y que así pudiera comenzar a prepararse. Aproveche la oportunidad para dar una vuelta por el sitio, ayudando a mi amiga rubia a organizar un poco más al personal del lugar. Los técnicos de sonido estaban dando los últimos retoques al equipo que serviría en un futuro cercano para marcar la famosa pieza nupcial, y que sería la dulce melodía que precedería el comienzo de una nueva vida para la feliz pareja que hoy día celebraran su amor y su compromiso con sonrisas llenas de alegría.

Traje de Kenichi:
http://img90.imageshack.us/img90/4875/trajedeboda.jpg

COMPLEMENTO A LAS REGLAS:
Aprovecho esta narración complementaría del ambiente, para también agregar un par de comentarios propios a las reglas de la boda:

- Como mencionó Airi-chan, ella y yo somos los narradores de los eventos principales de la boda. Aparte de nosotros, los únicos que podrán de una u otra manera afectar el orden de los hechos directamente son los novios, Lucía Grimangel y Joshua Summers.
- Se agradece mucho que sus historias personales se adapten a los eventos de la boda hechos por los narradores. Mi compañera ya lo dejó claro, los novios son el centro de atención del evento, así que tomen eso en cuenta en todo momento.
- Finalmente, el orden de roleo es muy importante para mantener orden. Trataremos de llevar una lista con el orden de rol en todo lo que sea posible, pero sería grandioso si cada persona supiera exactamente cuándo es su momento de participar y que ocurre a su alrededor. Obviamente los narradores y los novios quedan exentos de esta regla.

La idea del rol colectivo es compartir un evento especial, y que obviamente todos nos divirtamos en "familia", así que espero todo vaya sobre ruedas y alegremente podamos disfrutar de la primera boda del foro (al menos a mi conocimiento xD).
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Joshua Summers el Vie Abr 05, 2013 3:11 am

“Finalmente ha llegado el día…” pensé con una gran sonrisa, mientras observaba el fresco paisaje desde el taxi que me llevaba al jardín a las afueras de la ciudad. Aquel pacifico y hermoso lugar había sido elegido por Lucía y por mí como el sitio perfecto para realizar nuestra ceremonia de matrimonio. Habíamos estado planificando aquella boda por un par de meses, pero tuvimos que cambiar algunos planes al momento de mudarnos a Francia. Sin embargo, no tardamos mucho en organizar todo nuevamente y con la ayuda de nuestra sobrina, Airi, pudimos llegar al esperado día con cero preocupaciones.

El taxi giró a la derecha y supe que había llegado a mi destino. Tomé el traje que llevaba envuelto en un cobertor plástico y salí del vehículo. Le pagué al amable hombre la tarifa y le deje algo de propina por el ameno viaje. Ahora procedí a caminar hasta el lugar donde se celebraría la ceremonia y me encontré con la pequeña rubia que me había robado el corazón desde poco más de un mes. – Hola Airi – le saludé con un tierno beso en la frente. – Decidí llegar lo más temprano posible porque no pude aguantar la espera en casa… – mencioné con una gran sonrisa alegre en mis labios.

Luego de un pequeño intercambio de palabras, solo le dije – Quiero agradecerte por todo el esfuerzo y dedicación que estás poniendo para hacer que esta boda salga perfecta. Además, me gustaría agradecerle a Umehara por ayudarte, así que al verle pídele que se acerqué a mí para darle las gracias… Ahora, con tu permiso, iré a cambiarme para la boda -. Tras otro beso en la frente, caminé hacia el cuarto que me había sido asignado para la preparación de mi atuendo.

Al llegar al sitio, me desvestí con cierto apresuro y comencé el delicado proceso de colocarme aquel conjunto que traje en el cobertor plástico: Una camisa con corbata ancha, las cuales eran cubiertas por un chaleco y un saco. Un fino pantalón de corte clásico con un par de zapatos especialmente confeccionados para la ocasión. Cabe resaltar que todas las piezas eran blancas, una sugerencia de mi amada que acepté muy gustoso. No estaba acostumbrado a vestir colores tan claros, y todo el que me conocía lo sabia; pero al mismo tiempo quería complacer el pequeño capricho de Lucía en nuestro día especial.

Salí de aquel cuarto, y aún tenía tiempo de sobra para el comienzo de la boda. Casualmente vi al sacerdote, y agradecí enormemente que ya estuviera en el lugar. Me acerqué a este y comencé una interesante conversación con el hombre religioso.

Atuendo del Novio:
http://img202.imageshack.us/img202/3769/trajedenovio.jpg
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Kleuz Klameir el Vie Abr 05, 2013 4:14 am

¿Que hacía allí?, Era una buena pregunta, y todo se remontaba días atrás cuando el dormía con mucha tranquilidad disfrutando de ese manto de fantasías que lo llevaba a diferentes mundos, y fue allí cuando escuchó el timbrar de su móvil el cual ignoro sin mucho pesar hasta que este por fin se ceso aunque no tardo ni un minuto cuando sonó de nuevo, medio adormilado tomo la llamada escuchado ¡...Boda!, cayó de la cama soltando una afirmación a esa invitación terminando por despertar por el golpe.

Cuestiono apresurado sobre aquel evento escuchando cada detalle con más calma dándose cuenta que cayó en la trampa de ese zorro, pero, el “Si” fue suficiente para tomarlo como una aceptación sin importar que fue por estar dormido, suspiro, se trataba de hacer una presentación en una boda al parecer el seria el regalo para los novios o mejor dicho una disculpa por la ausencia de un invitado que se le atravesó un evento importante, no recordaba de quien era conocido pero a él eso no le importaba sólo el hecho de tener que hacer una presentación en una boda con poca información sobre la pareja.

Los siguiente días fueron de tormento una presentación para una boda siempre era un caos porque era el día más feliz de los novios, un día que querían que fuera perfecto, cada detalle podía hacer un caos o alegría, el que se preocupaba por medio mundo eso le causaba un caos atroz pero allí estuvo preparando los mas mínimos detalles mientras su manager arreglaba cosas con la coordinadora del evento.

Suspiro, sintiendo los nervios por todo su cuerpo, el día había llegado, busco la ropa que fue alistada para esa presentación, debía de llegar antes para arreglar unos detalles con la coordinadora y así saber el momento adecuado para su evento. Una ducha rápida, arreglarse el cabello, vestirse, mirarse al espejo, llamar a sus compañeros, eso fue un ritual completo antes de salir de su departamento e ir al estacionamiento donde ya lo esperaba su manager, cerro los ojos todo el camino meditando estando serio algo que rara vez se veía en su persona.

Traje:
http://illiweb.com/fa/pbucket.gif


Él de seguro era la persona más fuera de lugar en esa fiesta por su vestir, era un conjunto especial: Una gabardina sin mangas, era larga hasta los tobillos. Unos guantes de dos cubiertas, una morada que cubría los dedos, y sobresalía en la cinta que lo sostenía larga dejando así el retoque negro que era juego del material principal con destellos plateados que hacían adornos en el dorso de la mano, y borde. Una especie de pectoral que se sujetaba a una gargantilla dejando por el diseño ver una tela morada similar a la de los guantes que daba la forma de la playera completa, llegando por arriba del ombligo donde se unía a una cintilla de piel que daba una caída inclinada por la izquierda hasta la cintura. El pantalón en negro hasta por debajo de las rodillas donde a igual que la esencia principal de las anteriores prendas se unía al diseño de aquel retoque morado que daba la caída hasta los zapatos oscuro los cuales era de un tacón bajo.

Cuando entro llamo la atención de unos cuantos, y fue allí que se dio cuenta que no era necesario que él llegara temprano pues su manager fue el que se adelanto a hablar con la coordinadora para los tiempos, se removió su cabello desordenándolo aún más dejando resalta esos rayos suave en azul, amarillo y rosa. Suspiro, debió de llegar al menos media hora antes de la hora de su toque, pero, su seriedad lo llevo a llegar tiempo antes de todo el evento, decidió ir a saludar a alguien que le indicara si ya habían llegado los novios o por lo menos el novio pues esperaba así recopilar información sobre ellos.
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Rossy Akimoto el Vie Abr 05, 2013 5:31 am

Por primera vez la tan molesta y fastidiosa maga albina hacia algo beneficiante para la tan explosiva castaña: El ser contratada para una boda como pianista, boda que se llevaría a cabo el día de hoy,pero como lo esperaba, su buen momento de alegría fue destrozado con el solo hecho de que la maga se haya tomado la molesta de elegir el vestido de la muchacha sin preguntar, era linda y todo pero no dejaba de tener ese toque tan extravagante característico de aquella mujer; aún en pijama la chica fue sacada de la cama para preparase para la boda.

Las horas y minutos avanzaban, ambas ya habían llegado al lugar citado, a las afueras de la ciudad, claro, la aún adormilada castaña llevaba a su tan preciado y querido conejo en brazos, la maga vestía un smoking negro, con una pequeña corbata lazo del mismo color, sin olvidar su sombrero el cual llevaba una cinta roja a su al rededor.

- ¿Me vas a seguir sin creer? -comentó la mujer con una sonrisa y tono burlón, mientras caminaban hasta la entrada, a decir verdad aquella mujer era bastante curiosa, tenía cabello blanco, su ojo derecho era de color rojo, pero el izquierdo era cubierto por su flequillo ocultando el parche que cubría este, lo tenía bien oculto no era de negar.
- Por favor Xerxes, nadie nace con un ojo rojo y cabello blanco, ya te dije, tu 'asombroso' aspecto no es más que tinte y una lentilla. -respondió sarcástica, a diferencia de la mujer, ella llevaba un vestido rojo con vuelos, un lazo del mismo color en el cuello, zapatillas con lazos rojos, una buena combinación que le calzaba a la perfección, llevaba el cabello suelto, sin moños ni cualquier otro accesorio que sea de molestia, como siempre, la maga lograba lo que ella tanto odiaba: Hacerle usar un vestido

Finalmente llegaron a su destino, después de un rato de caminar, la castaña saludó desde lejos a la pequeña rubia y su ayudante, una vez adentro la muchacha quedó encantada con el lugar, era como si estuviese en el jardín de la casa de Alicia, parecía ser un sueño. en un pequeño descuido, el conejo saltó de sus brazos, esto hizo que ella se alterar- ¡E-espera Oz! -inmediatamente se puso a perseguirlo hasta atraparlo y nuevamente tomarlo en brazos, sin darse cuenta terminó en frente del novio, simplemente se estremeció, y aún en compañía de la albina habló.- L-lo siento -algo estaba claro, nunca había estado en una boda estaba nerviosa- Mi nombre es Rossette Akimoto, pero puede decirme Rossy seré la pianista...ella es Cristal Xerxes, me ayudará en algunas cosas. -presentó a la mujer, quien estaba sonriente.

vestimenta de rossy:

traje de cristal:
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Roxanne L. Monet el Vie Abr 05, 2013 12:21 pm

__________________________________________________________________________

En un paisaje blanco una pequeña chica pelirroja atraviada con un vestido negro correteaba rumbo a la nada, siendo la nada la mejor palabra para describir su alrededor. Parecía no darse cuenta que corría en el aire y que no había ni principio ni fin, pero allí estaba; miraba fijamente al frente, sin saber ni cómo ni por qué estaba en esa situación. A su paso dejaba una estela de ceniza negra y sucia, que a su vez aclaraba el oscuro color de su vestido largo e interminable.
De pronto, se paró en un punto que no llevaba a ninguna parte. La ceniza seguía desapareciendo, dejando a su paso un vestido blanco impoluto, largo, con cola, que se camuflaba perfectamente con su alrededor. El rostro de la muchacha pelirroja seguía impasible, como si todo aquello fuera algo normal en su vida... Pero algo más raro estaba pasando en el ser físico de aquella chica. Su cabello se iba destiñiendo desde las raíces hasta las puntas, pasando de ser de un rojo rosado a un rubio fuerte y ardiente. Y a su vez su alrededor iba desapareciendo, dejando un bello campo a su paso.
Entonces la muchacha ahora rubia reaccionó, mirando con sorpresa todo el lugar.

-... ¿Qué narices? ¿Dónde estoy? -Se preguntó, asustada. Oyó a sus espaldas los aplausos de un público fogoso, con sus gritos y sus ovaciones. Se giró bruscamente y cayó en la cuenta de que había una multitud trajeada, bien arreglada. Entre ellos pudo distinguir las caras de algunos amigos, incluso el de aquel chico rubio que había conocido hace poco en el Centro Comercial.
-¡Vivan los novios!-Gritó entonces una persona del fondo.
-¿Novios...? ¿Yo?-Se preguntaba la frenética chica rubia. Pero al mirar hacia delante vio como había un precioso altar en medio de aquel extraño campo. Había un cura atraviado con un traje para la "boda", pero la diferencia con alguien normal era... Que no tenía rostro alguno. No tenía cara; ni ojos, ni nariz, ni boca, ni cejas.
-Estás preciosa, cariño.- Oyó entonces a su izquierda. Se giró hacia allí con un gesto de terror, para ver al que se suponía que era el novio... Y tampoco tenía cara.
-¿Eh? Espera... No, no. Yo no me caso, se casa Lucia. Yo solamente soy su amiga, es un error.- Se explicó retrocediendo. Todo el mundo se rió entonces, pero eran unas risas que aterrorizaban, que hizo que la muchacha rubia temblara.
-¿Pero qué dices, querida? ¡Si tú eres Lucia!-Replicó el novio, riendo a carcajadas.
Por la mente de la rubia pasó una idea fugaz. Se giró lentamente hacia la derecha, mirándose en el espejo que allí se encontraba... para encontrar que su rostro se había transformado en el de Lucia.

__________________________________________________________________________

-¡NO!-Gritó la pelirroja abriendo los ojos con terror. Se incorporó en la cama y miró a todos lados, hasta cerciorarse de que todo había sido una pesadilla. Se limpió las gotas de sudor que recorrían su frente y suspiró, hasta calmar su respiración frenética.
La verdad es que había estado muy nerviosa desde la noche anterior, por la simple cuestión de que tenía que ir a la boda de una amiga. Nunca había tenido amigos, así que nunca había ido a una de alguien con el que se llevara realmente bien, por lo que sus nervios le habían causado una mala pasada. Pensó en lo que odiaba tener que estar en esa situación y en lo bien que hubiera estado durmiendo todo el día, y odiaba tener que hacer vida social; no sabía como desenvolverse, como no ser una estatua viviente toda la noche y como no estamparle la cara contra el asfalto a alguien. Aún tenía que controlar sus instintos, pero le daba miedo introducirse en la sociedad. Pensaba que ella no estaba hecha para ser querida por la gente normal.
Cerró los ojos, aún incorporada en su cama, y contó hasta diez hasta que pudo controlar su respiración y conseguir la calma. *Bip bip*, sonó el despertador.
-Me cago en su estampa y en su madre y....- Dijo entonces con un notable mal genio. Se levantó y se puso su bata azul clara, mientras seguía maldiciendo todo lo maldecible. Odiaba despertarse poco antes de que su despertador sonara, era como perder tiempo de sueño. No le quedaba otra alternativa, así que se levantó y fue directamente a la ducha, como un zombie malhumorado.
Cuando salió de esta fue de nuevo a su habitación, abrió su armario y sacó de allí el vestido negro que había elegido su abuela para la ocasión. Roxanne no era precisamente una chica muy femenina y con sentido de la moda así que era su querida abuelita la que le elegía aquellas cosas. Aun así le daba mala gana el simple hecho de ver aquel atuendo, no porque fuera feo... si no porque era demasiado femenino para alguien como la pelirroja. Pero no le quedaba otro remedio. Después de vestirse cogió el pequeño bolsito que ella misma había escogido. Allí guardó unas gafas de sol, las llaves de casa y el teléfono móvil.
Vestido y zapatos de Roxanne:
Bolso de mano:

Después de vestirse cogió de su armario una chaqueta negra por si hacía frío por la noche y salió de su casa rápidamente, hacia su coche. En el maletero metió la chaquetilla y, tras hacer todo lo "políticamente correcto", se metió en el asiento del conductor del coche y apoyó la cabeza contra el volante.
-Odio las fiestas. Odio la socialización. ¿Por qué yo?-Se lamentó. Pensó en la pereza que le daba, pereza que enmascaraba el terror que le causaba el tener que atender a ese tipo de convenciones sociales. Lo odiaba... pero no sería tan malo si estaba al lado de gente que medianamente conocía, ¿no?

Tras unos quince minutos llegó a la boda, que aún no había comenzado. Aparcó donde pudo y se dirigió a donde iba a ser la ceremonia. Los invitados iban llegando poco a poco, causando el terror en el rostro de la muchacha. Miró a todos lados en busca de una cara conocida y se fijó en que a pocos metros había una muchacha rubia recibiendo a los invitados. Y le sonaba su cara, lo cual fue un gran alivio.
-Esa es...- Murmuró. Y efectivamente, era Airi. No la conocía personalmente, pero sí de vista. Y Lucia le había hablado mil veces de ella.
Se acercó a pasos largos, intentando no caerse con los altísimos tacones que llevaba, y se paró delante de ella.
-Ehm... Airi, ¿no?-Murmuró con una sonrisa fingida, ocultando el terror que le causaba todo.- Espero que estés bien. Muy bonito todo, ¿eh?
Y tras decir aquellas palabras, tan atropelladamente que parecía una niña, se dirigió al asiento que se le había asignado. Se despidió de Airi con la mano y caminó con la cabeza agachada, con vergüenza, como si estuviera en el corredor de la muerte.
Se sentó allí de manera ordenada y esperó a que todo comenzara. No podía permitirse ir a saludar al novio, más que nada porque ni siquiera se le había ocurrido. Miró a su alrededor y se dio cuenta de lo que se parecía todo a su pesadilla, causando un escalofrío en su espalda.
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Airi Grimangel el Sáb Abr 06, 2013 12:44 am

Personas comenzaron a llegar y tomar asiento donde comenzaría la ceremonia. Nuestra rubia no podía evitar los nervios por lo que necesitaba tomar profundo aire antes que comenzara todo. Revisó su reloj de muñeca de un color verde celeste, se veía muy casual pero en la base donde se encontraban el minutero y segundero estaba fielmente escondida una figura: un dinosaurio. La novia se lo regaló para estar a tiempo con todo y era algo que se lo agradeció mucho, por el estilo del reloj, no meramente por la razón que lo hacía, ya que tenía ella también relojes de varios en casa. Suspiró al ver que todavía faltaba una hora para que empezara todo oficialmente. Tuvo un alivio cuando llegó el otro coordinador que voluntariamente había aceptado aquel cargo para poderla ayudar, en realidad que se veîa muy apuesto con ese traje blanco — Umehara-san, que bien se ve. Parece que nos pusimos de acuerdo para elegir el mismo color en nuestro vestuario — bromeó con una leve risa que trataba de tapar con su pequeña mano sobre su boca, sin tocar sus labios. Ella se despidió con la mano extendida mientras el chico con una sonrisa se alejaba para revisar pequeños detalles en la pista donde se encontraban los bocadillos y donde se tocaría la música.

Pronto llegó el prometido, es decir su tío, a pesar de que no lo era todavía oficialmente, el cariño que ya se tenían encajaba perfectamente, tratandose ya como familia. Este le dió un beso paternal en la frente de ella, ocasionando un ligero rubor en sus mejillas, comentaba que había llegado un poco temprano para ver como iba todo —[color=brown] Va todo de maravilla, no hay nada de lo que se tenga que preocupar — sonrió levemente para después apuntar una pequeña habitación un poco retirada de todo el evento — Puede ir y cambiarse allá — dijo amablemente. El se despidió con otro beso en la frente de la chica y fué a cambiarse. Era curioso qe el novio no sabía que al otro lado de aquel lugar donde se estaba cambiando se encontraba otra habitación donde estaba su prometida también vistiendose y poniéndose bella ¿y cómo no? Era su boda y todo tenîa que ser especial y perfecto.

También llegaron los músicos, tenîa en la lista a una pianista y a dos cantantes. "Quéę emoción.." pensó colapsada dentro de su cabeza mientras saludaba y recibía a los invitados de forma estándar. A lo lejos vió a dos personas: uno con traje y el otro con una vestimenta muy peculiar, eso la emocionó más al darse cuenta que era el cantante y su månager, ahora que lo recordaba, solo habîa hablado con el mánager por móvil, comentando que era un regalo de un amigo o pariente de los novios ya que no podría llegar a tal y hermosa fiesta. Ella suspiró y sonrió cerrando los ojos para imaginarse la silueta de ese hombre "Papá... siempre ocupado". Pero su lapso de pensamientos se rompió cuando una pelirroja demasiado hermosa la saludó haciendo un elogio al diseño de la boda, ella rápidamente le brindó una sonrisa mostrando su linea frontal de dientes rectos — Hola Monet-sensei... Muchas gracias, la verdad es que quien planearon todo fuéron mis tíos, yo solo hice llamadas y revisé que todo estuviera en orden — dijo con energía y se despidió de ella mientras pensaba en algo que le había comentado la novia respecto a esa pelirroja, sabía quien era, su maestra de cocina y sabía que eran amigas. Posó su dedo indice entre su barbilla bajando un poco su rostro viendo el ligero tapete que se había puesto para el caminar del novio y la novia.

A lo lejos sintió como una chica de vestido rojo corría persiguiendo a un conejo, ella rapidamente lo tomó antes de que la rubia se preocupara. Sonrió al ver que se topó con su tío que estaba muy apuesto con aquel traje blanco un poco brillante que hacía resplandecer su sonrisa, parecía que estaban conversando. Ella volvió a su trabajo recibiendo a la gente con una sonrisa sutil y dando reverencias como trato cordial para cada persona que pasaba a su asiento, en su mente tenîa que posiblemente Kenichi estaba atendiendo al manager del cantante, después le gustaría conocer al chico y obviamente a la chica pianista que ahora estaba a unos metros de distancia, tenía entendido que estaban en el mismo instituto, por lo que quizás prodrían ser amigas entre la fiesta.
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 06, 2013 1:53 am

Terminaba de entrelazar tres mechoncitos de un pequeño mechón del pelo rosa. Y sujetó la trencita con una simple orquídea que tenía al demás cabello. La grande parte del pelo lo dejó suelto cayendo por sus hombros desnudos y espalda. Se miró al espejo de su habitación para analizar cómo se vería del todo lista. El vestido no era para nada exuberante ni nada por el estilo. Era bastante sencillo, solo uno de los tirantes estaba detallado al modo que resaltara un poco nada más. Simple y elegante. ¡Perfecto! Temía que se pusiera un vestido para una boda, no se pareciera en nada a como es habitualmente. Pero fue un miedo en vano. Tomó la decisión adecuada en ir con su amiga a comprar dicha prenda. Su amiga le fue mucho de ayuda. Sin ella hubiera estado en un gran aprieto. Y tendría que quedarse con ese vestido que su mama quería que llevara. ¡Era horroroso! Estaba lleno de detalles y tenía un enorme lazo. Se recuerda bien que cuando lo vio, se asustó mucho. ¡Ni muerta llevaría eso! Así que esa tarde que comentó a la peli azul de su amiga la cuestión, esta fue muy amable y se ofreció en acompañarla de compras.
Calzó las sandalias sentada en la cama, su mama había adoptado el modo de vivir de Francia y eso incluya los modales dentro de su propia casa. O sea, podrían andar dentro de casa con los zapatos de la calle puestos sin problema alguno al contrario que en Japón. También se veían simples y tenían unos 5 centímetros de tacón nada más.

Suspiró ya parada sobre su propios talones, más sobre los tacones. Caminó un poco, lo hacía bien. No solía usar casi nunca esta clase de zapato, pero se arreglaba bien caminando con ellos. Sonrió tomando su pochet que era del mismo color que el vestido y salió por fin de la estancia. Su mama había quedado de llevarla al lugar de la boda ya que la ubicación del mismo era afueras de la ciudad.

Ya fuera de la casa entró en el coche, sentía la mirada de reproche de su progenitora sobre su persona. Según la señora, iba casi invisible. Ni siquiera llevaba pendientes ni ningún accesorio similar. Y tampoco maquillaje. Su madre siempre intentando cambiarla.
Todo el camino de viaje lo hizo mirando por la ventanilla, iba en total silencio. Y la conductora tampoco dijo palabra. No tardaron mucho en llegar, más bien, eso fue lo que le pareció a la menor ya que fue concentrada en su mundillo mental mirando el cielo. Después de salir del coche su mama le dijo por la ventanilla abierta que mantuviera la compostura, los hombros rectos y rostro alzado mirando en frente. Lo hizo hasta que el coche se marchó y pudo relajar un poco el cuerpo.

Se quedó por momentos observando la entrada del lugar, solo la entrada se veía de un estilo a los cuentos de hadas. Estaba en pulgas para ver lo demás del lugar. Parecía precioso. Además, que estaba entusiasmada, porque era la primera boda a que asistía. Pese a que no conociera mucho (no conocía nada) de los novios. Pero quién se casaba era uno de los profesores del colegio. Y como tal la mayoría del instituto fue invitado, incluyendo a la chica transferida que era ella. Vería uno que otro que al menos conociera de vista ¿no?

Cogió aire inhalando profundo y lo soltó. Y prosiguió a entrar por el lugar. Se notaba que la gente empezaba a llegar. O sea, no había llegado ni muy temprano ni tarde. Menos mal. Como le disgustaba meter la pata en los eventos.
Apreció muy encantada cada detalle de lo que veía por donde pasaba. ¡Las bodas occidentales eran divinas! Un poco apartado de dónde se encontraba pudo ver el novio cerca del cura. Los modales de la buena educación ordenaban que debería ir saludarlo. Y así lo hizo. Se acercó y con una pequeña reverencia y muy sonriente. – ¡Hola Profesor! – saludó intentando no parecer demasiado animada, aunque lo estaba por ser su primer evento. – Felicidades. – juntó las manos volviendo hacer una leve reverencia sin dejar de sonreír. – Soy Satsuki Momoi, alumna de Sweet Amoris. – se presentó alegremente mirando a los demás que estaban con el maestro – Hola. – los saludó.

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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Marceline Abadeer el Sáb Abr 06, 2013 10:05 pm

Por fin había llegado el día de la boda, estaba emocionada, me encantaban las bodas; llegar y ver a la novia, el novio, la ceremonia, la fiesta, la comida, la bebida, las decoraciones, me encantaba todo eso. Por esa misma razón me apresure a arreglarme, la noche anterior me había quedado preparando las cosas que llevaría, el vestido que usaría no era precisamente el que había querido usar al inicio pero por un error en la tienda se había convertido en mi ultima opción. Resignada me apresure a arreglarme. Me mire en el espejo antes de salir y me dirigí al sitio de la boda.

Después de un rato en taxi llegue al gigantesco patio donde se llevaría acabo la fiesta. Mire a mi alrededor mientras pagaba al conductor, no le estaba prestando atención realmente, mi vista esta completamente atenta al lugar, estaba hermosamente adornado, Airi, la chica encargada de organizarlo todo se había lucido, era perfecto y romántico.
No había muchas personas pero era comprensible, aun era temprano. Revise el sitio y vi a Satsuki, una chica que hacia poco había conocido durante el festival escolar de clubs, se veía hermosa con su sencillo vestido morado, le sentaba muy bien y la hacia ver todavía más linda y elegante que de costumbre.

Camine hacia ella y toque su hombro, le sonreí a modo de saludo. -Hola Satsuki, ¿cómo estas? Me di cuenta que estaba cerca del grupo de personas que saludaban al novio, uno de los profesores del instituto, les sonreí con alegría a todos y le ofrecí la mano al profesor a modo de saludo y de felicitaciones. -Muchas felicidades por su matrimonio profesor, le deseo lo mejor a usted y a su esposa.- Mientras estrechaba su mano seguí con mi presentación. -Soy Marceline Abadeer del Istituto, soy de segundo año. De nuevo le deseo lo mejor-.

Después de felicitarlo me aleje un poco del grupo, muchas personas de reunían para hablar con el novio, no quería incomodar ni quedarme atrapada entre la masa de gente, de nuevo mire el lugar, aun no había ni rastro de la novia y eso despertaba mi curiosidad, siempre me gustaba ver el vestido de la novia, no conocía muy bien a Lucia, una de los protagonistas de esta celebración pero por lo que me habían contado era muy hermosa, me moría por verla.

Vestido de Marceline:
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Joshua Summers el Sáb Abr 06, 2013 10:55 pm

Al hablar tranquilamente con el hombre religioso, escuché sonidos leves acercarse a mí, y para mi sorpresa, al voltear encontré a una joven chica castaña que sostenia a un pequeño conejo en sus brazos. Sonreí amablemente ante sus disculpas, más la acompañé con un gesto de negación con mi mano, dándole a entender que no me molestaba. La chica se presentó como Rossette Akimoto y mencionó que iba a ser la pianista en nuestra boda. Estaba acompañada por una mujer albina que presentó como Cristal Xerxes. - Muchas gracias señorita Akimoto, señorita Xerxes, por asistir y prestar sus servicios en esta gran celebración tan importante para nosotros. Estoy seguro que Lucía estará encantada de escucharte tocar el piano, su instrumento favorito - mencioné con alegría. Luego serenamente, agregué - Espero puedan quedarse para la recepción y disfruten con nosotros la fiesta de celebración –

Mientras conversaba amablemente con el sacerdote y con un par de invitados más que se habían unido a la animada charla, observé que se acercó a mi una joven chica de cabello rosado e hizo una reverencia. - Buenas tardes – respondí a su alegre saludo. Procedió a felicitarme y a mencionar que su nombre era Satsuki Momoi. – Gracias por las felicitaciones, señorita Momoi – le respondí con una sonrisa serena y pacífica, aunque la verdad era que me moría de la emoción porque aquella boda empezara y así poder ver a Lucía en su traje de novia.

Poco momento después, apareció otra joven chica de cabello oscuro, quien aparentemente conocía a la señorita Momoi. Ella se acercó a mí y extendió su mano, dándome las felicitaciones por mi matrimonio. Le sonreí muy alegre y correspondí su saludo, tomando su mano con cierta delicadeza – Muchas gracias -. Luego mencionó que su nombre era Marceline Abadeer, y mirando a ambas chicas les dije con una voz cálida – Les agradezco mucho a ambas por venir a mi boda, señorita Abadeer, señorita Momoi. Espero disfruten de su estadía en este hermoso jardín. Gracias por compartir tan importante día conmigo y con mi querida Lucía -. Les regalé otra sonrisa alegre antes de excusarme gentilmente.

Había observado a Roxanne, la amiga de Lucía y mi compañera de trabajo, sentada en su lugar correspondiente sin hacer nada más. Me acerqué a ella y la saludé alzando mi mano y sonriéndole amablemente. – Hola Roxanne. Me alegra mucho que estés aquí. Te ves muy elegante en tu atuendo – le mencioné gentilmente. - ¿Hace mucho tiempo que llegaste? Estuve distraído en una conversación con el sacerdote y no había notado tu presencia. Tampoco te acercaste a saludarme… - agregué con algo de curiosidad mientras me sentada a su lado para poder dialogar tranquilos por un momento.

Mientras conversaba con la mujer, también pude observar al señor Umehara, quien estaba ayudando a organizar a un par de cantantes que habían sido contratados por mi sobrina. Me gustaría agradecerles más tarde tanto a él como a los cantantes por todo el esfuerzo que le ponen a esta celebración tan especial para nosotros.


Última edición por Joshua Summers el Dom Abr 07, 2013 11:35 pm, editado 1 vez (Razón : (Olvidé el saludo a Rossy... Discúlpame, por favor))
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Rossy Akimoto el Dom Abr 07, 2013 12:00 am

Al cabo de unos momentos llegó una muchacha de cabello rosa, quien le llamó un poco la atención aparte de parecer menor a la castaña, por su nombre pudo notar que ella era japonesa al igual que Rossy, cosa que le alegró, cuando esta le saludó ella solamente sonrió sin decir palabra, seguía algo nerviosa, así que ver como las personas iban llegando de a poco no le ayudaba en nada, regresó a ver a su acompañante, quien se había ido a sentar, una joven de cabello negro también se acercó a saludar al novio, quien luego se fue a sentar luego.

Dejó al conejo en el suelo, este permaneció a su lado, esto le tranquilizó un poco; sin más se dio media vuelta y se dirigió al lugar donde se encontraba la pequeña rubia, seguramente ella le indicaría que tenía que hacer exactamente, según tenía entendido ella y el otro muchacho que estaba atendiendo a otra persona son los que ayudan la en realización del evento.

Su mascota le siguió el paso, sin apartarse de ella, parecía entender lo importante que era este evento para su ama, era la primera vez que tocaba en una boda, hasta ahora solamente lo hacía en el parque o en su departamento.- Esto..¿Puedo preguntarte algo? -dijo, no tenía la menor idea de que tenía que hacer- La invitación que me llegó decía que iba a ser la pianista o algo así...pero no recuerdo bien si decía que hacer algo en especifico... -intentó explicar, no era del todo buena dando explicaciones eso lo tenía claro- Por cierto, me llamo Rossy. -se presentó mientras mostraba una pequeña sonrisa, fue como si olvidase por completo el presentarse, algo un poco torpe de su parte.
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Kleuz Klameir el Dom Abr 07, 2013 8:45 am

Surcaba aquellos espacios abierto para el transito de los invitados, el sendero de vivo color de la naturaleza para poder alegrar la vista de los invitados, sus pasos no eran rápido muy a contrarios daba tanta tranquilidad en su andar que parecía no querer ofender al césped, era un compás suave al conjunto de la armonía de aquel lugar como si no deseara destacar su presencia más de lo que el vestuario hacía, y a la vea halagaba a las miradas curiosas con una sonrisa.

Un acolchonado sonido distinguió en su oído a detenerse, la atracción cayó en el delicado adorno natural que liberaba entre el pasillo hacía el kiosco, y las bancas de asistencia para los conocidos de los novios, la vida tan natural de aquel lugar daba una belleza poética que hacía resonar su corazón, la armonía era tal que deseaba desprenderse de sus labios un tararear suave como el trinar de las a aves que a lo lejos se escuchaba.

Cerró los ojos momentáneamente conteniendo aquel sonido en sus pensamientos, y recordó el objetivo principal de su andar. Viró su mirar con lentitud, distinguió cada unos de los invitados, viendo aquellas galas tan tradicionales, y las damas portando sus mejores vestuarios pero en algunos casos errando en su elección. Arrugo la nariz cuando miró una señora de edad madura portar un vestido que resaltaría la gracia de una joven pero en ella, el atuendo no era tan vigoroso como debiera de ser.

Sonrió, la vanidad humana era un sentimiento demasiado caótico, pero, no estaba allí para dar lecciones de moda ya que todos podían ir como mejor le gustara aun cuando usara colores chillones que no daba aprecio a la tonalidad de su tez. Surco su mirada hacía un nuevo punto donde pudo distinguir un par de señoritas, las pequeñas era tan tiernas que se le atrojaba apretujarlas pero su profesionalismo le hizo por el momento contenerse.

Un paso tras otro ese era el orden que mandaba sus pensamientos cuando el camino retomo rumbo, en un suave vaivén danzaba su gabardina siguiendo el compás de sus pasos hasta detenerse cerca de aquellas dos hermosas señoritas. -Buenas.-, Saludo en breve para atraer sus atenciones. -Disculpe mi intromisión pero desearía hacerle una pregunta.-
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Invitado el Dom Abr 07, 2013 8:04 pm

Volteó la mirada hacía una voz un poco familiar mientras sentía un tacto sobre su hombro. ¡Era el dino llorón del festival! –¡Hola Marcesaurios-sempai! – retribuyó el saludo muy vivaz para después retirarse con educación del mini grupo que se había formado. – Si me disculpáis. – sonrió alegre y se fue detrás de la pelinegra que había conocido en el primer evento que había ido del instituto.

- ¡Marce-sempai! – la llamó en un tono medio, solo quería llamar la atención de la chica y no de los demás. Y desde luego, ya le había puesto un apodo en lugar de decir todo el nombre por completo. Sin embargo, añadía el sufijo correspondiente a un estudiante mayor que la pelirosa. Seguía usando varías costumbres japonesas, principalmente el uso de los honoríficos. - ¡Qué bien que hayas venido! Temía no ver nadie que ni siquiera supiera su nombre. – confesó aliviada al llegar a uno de los lados de la mayor. Solo la había visto en el festival, pero ya lo tomaba como una ventaja el saber el nombre de alguien que iba asistir al evento.

Observó una vez más todo a su alrededor mientras caminaba a la par con su sempai. Se fijaba en los detalles y los colores del lugar: el blanco de las telas quedaba muy bien en medio del verde natural de los árboles y césped. – Ai-san hizo un excelente trabajo. – comentó abrumada con todo lo que veía. No conocía nada de la organizadora pero como eran del mismo curso, sabía quién era y a priori le caía bien. O sea, que también ya le había puesto un apodo a la rubia. Así era la muchacha, si le gustaba alguien, tomaba la libertad de jugar con el nombre de esa persona enseñando así su sentimiento benévolo.

Terminó por apreciar de reojo a su compañera. Mientras la alcanzaba pudo observar su vestido por detrás y le quedaba genial. No a todo el mundo los vestidos abiertos atrás quedaban bien. No obstante, a esa mina le quedaba de lujo por sus curvas y trazos finos. Además que el justo del vestido solo realzaba más su cuerpo. – Estás muy sexy y linda! – soltó sin cortes lo que pensaba mirando la chica con admiración. Momoi solía ser muy directa expresando lo que pensaba. – Me encanta como te queda el vestido. Tienes ojo para vestirte al contrario de mí. – guiñó un ojo riéndose bajito por su propia torpeza. - Estoy en pulgas para ver la novia. Dicen que es hermosa…y suelen decir que una mujer vestida de novia, es todavía más bonita. Estará bellísima, ¿no? – sonrió maravillada imaginando como sería de preciosa la novia y su vestido.
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Kenichi Umehara el Lun Abr 08, 2013 12:53 am

Comentarios sobre el rol:
Quería hacer algunos comentarios:
1) Me gustaría que acataran el orden de posteo, si no es mucha molestía. Al final de estas notas colocaré el orden de posteo, según han participado en el tema. Los que ya postearon por segunda vez tienen que esperar hasta la siguiente ronda, por favor.
2) Me disculpo por no haber posteado antes, pero estaba esperando la llegada de más invitados para así continuar la narración. Esa es la razón por la que me llevé a Rossy y a Kleuz del lugar donde estaban (ya que me tocaba a mi dirigirlos en sus obligaciones).
3) Rossy, Joshua había olvidado agregar un saludo a ti y tu acompañante, así que editó su mensaje. Solo quería disculparse por ese pequeño error.

Orden de posteo:
- Kleuz Klameir
- Rossy Akimoto
- Roxanne L. Monet
- Satsuki Momoi
- Marceline Abadeer

Finalmente terminamos de arreglar el pequeño problema que había con el equipo de sonido que estaba conectado al hermoso piano color caoba que yacía sobre el césped, cerca de pequeño kiosco donde en un futuro muy cercano estarían presentes las dos protagonistas de la jornada de hoy, junto con el hombre religioso que sellaría su compromiso. A petición del técnico, toqué algunas teclas de marfil del instrumento y ambos estuvimos conformes con el sonido escuchado a lo largo del espacio abierto.

Terminado eso, mi siguiente tarea era conseguir a la chica que Airi-chan había contratado como pianista. Revisé mi lista y vi que su nombre era Rossy Akimoto. Recordé al instante donde había escuchado ese nombre, ya que como delegado de la segunda clase había tenido que memorizar la información de mis compañeros de clase. Rossy-san era una chica muy simpática y amable, aunque no había tenido la oportunidad de conversar con ella fuera del salón de clases. Comencé a buscar con la vista y noté que una chica de cabello castaño se encontraba junto a Airi-chan. “¿Será Rossy-san?” pensé mientras me acercaba a ambas chicas.

Momentos antes de llegar, un chico alto con el cabello blanco platinado se acercó a ellas y pareció preguntarles algo. Sin embargo, antes de que ellas pudieran contestar, interrumpí al grupo con palabras suaves y amables. – Discúlpenme por entrometerme… -. Luego, mirando a la chica castaña y comprobando que era la persona indicada, agregué – Hola Rossy-san. Tal vez no me recuerdes, pero soy Kenichi Umehara, el delegado de nuestro curso. Estoy ayudando a Airi-chan con los preparativos de la boda, y justo te estaba buscando para que me acompañaras hasta el piano que usaras durante la celebración y darte las instrucciones necesarias –

Luego observé en detalle al chico, y recordé un detalle importante – Disculpa, ¿pero eres Kleuz-san? – pregunté amablemente. Una vez que escuché su confirmación, le di un mensaje a petición de su manager – Su manager me indicó que lo llevará hasta el área de baile para que hiciera una prueba de sonido antes de que empezara la boda. ¿Podría acompañarme también, por favor? -. Con un gesto amable, invité a ambos jóvenes a seguirme, para así acomodarles en sus lugares respectivos.

Primero caminamos hasta el piano, donde le indiqué a Rossy-san sus primeras instrucciones. Con una voz amable y entregándole una carpeta, le dije – Rossy-san, el primer trabajo que te asignamos es tocar la marcha nupcial cuando la ceremonia de comienzo oficialmente. Hemos preparado las partituras para tí, en caso de que no vinieras preparada para ello -. Observé curioso al pequeño conejo, que estaba junto a la chica con una calma bastante entretenida. Volviendo a mirar a la chica, agregué tranquilo – Una vez que la pieza se acabe, puedes tomar asiento para ver la boda desde las sillas preparadas. Tu siguiente presentación será en el área de baile, donde te proporcionaré otras partituras para que toques la pieza inicial de baile… Así que no te preocupes por ese acto –

Finalmente le señalé sereno – Si lo deseas, puedes practicar un poco con el piano, ya que aún falta un poco para la ceremonia. Apagué el altoparlante, por lo cual nadie te molestará durante la práctica. Si necesitas algo, solo llámame y vendré –

Excusándome con la joven chica, proseguí a acompañar a Kleuz-san hasta el área de baile, y una vez allí, procedí a darle sus instrucciones – Kleuz-san, tu grupo puede probar los instrumentos y el sonido en este momento. Vendré a pocos minutos para el inicio de la boda, para que así puedan dejar su prueba y nos acompañen en la ceremonia, donde se les asignó asientos para todos ustedes – mencioné amablemente. Luego de una pequeña pausa, agregué con el mismo tono – En cualquier instante Airi-chan, la pequeña chica rubia de la recepción, vendrá con ustedes y les dará una lista de canciones que les gustaría que tocaran para el baile. Creo que también buscaba ciertas sugerencias de tu parte para completar la lista, así que te pediría como favor ir pensando en algunas canciones que creas convenientes para el evento –

Tras completar las instrucciones del joven chico peliblanco, me excusé amablemente y me dirigí a la sección de comida, para supervisar el trabajo de los chefs y chequear que todo iba bien con el servicio de camareros contratados para la recepción.
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Marceline Abadeer el Miér Abr 10, 2013 11:44 pm

off:
No sé si debo contestar pero antes del post de Kenichi había contestado Satsuki, así que.... contesto y nos atenemos al nuevo orden(?)

Después de alejarme del grupo más que nada para separarme del grupo de gente que iba en aumento, escuche que alguien me llamaba. Me detuve y gire lentamente para encontrarme con un rostro familiar, era una de las chicas que había conocido durante el festival de club en el instituto, no era muy difícil perderle de vista debido al tono rosado de su cabello. La recibí con una sonrisa y un movimiento de mano. La escuche con atención sin dejar de sonreír. -Hola Satsuki, pensé que me sucedería lo mismo, al final no conozco a muchas persona del instituto y mucho menos a los profesores. Seguido de eso, seguí caminando con la chica a mi lado, la imite en cuanto a mirar todo a nuestro alrededor, el sitio se veía de maravilla, estaba perfectamente decorado y no era para nada un impacto a la vista, cosa que me encantaba.

Escuche su comentario sobre Ai, sabía que ella era la encargada de la boda pero nada más, no la conocía en lo absoluto, solo había escuchado hablar de ella, aun así debía admitir que su trabajo era digno de admirar, todo estaba perfecto. -Sí, esta todo muy lindo.

Después de unos pasos más, me detuve y escuche el comentario de Satsuki sobre mi vestido, abrí muchos los ojos y parpadee perpleja. -Amm... gracias...-. Me acomode un mechón de cabello y le sonreí mientras la miraba de pies a cabeza. -A mi me encanta tu vestido, es bastante lindo y elegante, creo que elegiste muy bien para la ocasión. La vi guiñar el ojo y no pude reír con ella, se veía muy tierna riendo así. Luego tome su manos entre las mías con emoción, era maravilloso saber que yo no era la única ansiosa por ver a la novia. Mis ojos brillaban con excitación y en mi voz se tonaba la alegría y el entusiasmo. -Yo también estoy ansiosa, me estoy muriendo por ver su vestido, dicen que es lo más difícil de elegir, me pregunto como será-.

Sin soltar la mano de Satsuki, mire a las personas que llegaban, el lugar parecía estar llenándose lentamente, esperaba que la ceremonia empezara pronto pues las ansias de ver a la novia aumentaban.
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Kleuz Klameir el Jue Abr 11, 2013 2:57 am

-Wolf.-, Correspondió en un confirmación hacía su nombre pero dio a conocer la forma en la que debería ser llamado, en el contrato se especificaba aunque creyó que tal vez a su manager se le paso advertir sobre ese pequeño detalle, daba su nombre como un voto de confianza hacia la otra parte, pero, no podía permitir que se estuviera diciendo por todos lados o se perdería su imagen y al final seria causante de problemas.

Lo veía dar tantas indicaciones que se le hacía divertido aunque se le hizo extraño que el también tuviera que ir, no obstante conociendo a su manager seguro que lo hizo para que después no lo acusara con el zorro de que hubo algunos detalles que le hizo improvisar sobre el escenario así que siguió sus pasos sin mayor titubeo no si antes dejarle una sonrisa a la linda rubia, esperaba que en otro momento pudiera hablar un poco con ella ya que debía de encontrar a una persona.

Él iba tras del coordinador y de la joven pianista pues no era su turno de hablar viendo hacía donde sería su primera parada, cuando llegaron sus ojos se deslizaron por ese pequeño espacio donde el piano descansaba, lo rozo con suavidad los bordes dejando el tacto de la yemas de sus dedos conocer la voz del piano sonriendo antes sus palabras. -Estará feliz de que tú seas su acompañante.-, Beso la frente de la pequeña castaña cuando le decía esas palabras haciendo referencia de que hablaba sobre el piano cuando lo miro.

Nuevamente avanzaban hacia una nueva zona, miró el escenario, notaba como estaba los torrentes de sonido, el enfoque de los reflectores, viendo las pantallas de colores. -Wolf.-, Repitió subiéndose al escenario caminando de una esquina a otra, deslizando su pie sobre el suelo para notar la fricción de los zapatos contra este, volvió a caminar con tranquilidad esta vez hacia el centro donde observo de nueva cuenta todos los detalles sin dejar de presta atención al coordinador.

Rió debido a que había un pequeño problema era el único presente en ese instante los demás llegaría tarde al menos poco antes de su presentación, no era porque no creyeran conveniente hacer una prueba de sonido era más bien porque confiaba en su líder, se sentó en la orilla del escenario. -Ok, estaré aquí, aunque el regalo ya esta listo…-, Se recostó a echar su cuerpo hacia atrás, lamentablemente no aceptaba sugerencia de nadie menos cuando era un regalo tan especial decidió quedarse allí muerto hasta que alguien fuera por él.

Continua:
Post Inicio del orden, Permiso titulado por Airi

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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Rossy Akimoto el Jue Abr 11, 2013 4:22 am

El muchacho que ayudaba a la pequeña rubia se le acercó y le indicó que era el delegado de su curso, a lo que quedó algo confundida, lo miró fijamente tratando de reconocerlo, para estar en el mismo curso lo más probable era que lo recuerde con facilidad, pero la castaña era alguien bastante despistado y distraído que pasaba metido en su mundo gran parte del tiempo- ¿Umehara? etto.. -recordó en un par de segundos ¡Era el presidente! ¿Cómo podría olvidarlo?- Ah, Umehara-san, creo que te había visto en el aula una vez.. -comentó, para luego seguirle el paso hasta el lugar en donde se encontraban los instrumentos respectivos.

Le entregó las partituras que contenían la melodía que le correspondía tocar cuando llegue la novia e inicie la ceremonia, lo que le hizo recordar que se le había olvidado su cuaderno con las partituras con diferentes melodías escritas en su departamento- Entendido -el joven encargado de la música se acercó a ella, le besó en la frente y le hizo un halago, cosa que le hizo estremecer, parecía que nada le quitaba sus nervios.

Procedió a sentarse frente al piano una vez que el delegado se retiró a seguir con su parte del trabajo; tragó saliva al notar que cada vez llegaba más y más gente, regresó a ver por unos instantes al lugar en donde la maga albina permanecía sentada, luego a su conejo quien de un salto fue a las piernas de su ama acostándose en ellas cómodamente, como si estuviese tranquilizándola- ''Bien, esto es fácil, solo tienes que hacer lo que sabes hacer tranquilízate.'' -pensó, luego nuevamente entró en pánico, el lugar parecía estar más lleno que lo que se suele llenar cuando se pone a dar sus pequeños conciertos en el parque- ''Ok defiitivamente eso no ayuda, no ayuda en lo absoluto...solo piensa que no hay nadie, nadie te mira, ni te dice nada, estás sola, completamente sola...'' -se repetía una y otra vez en su mente, soltó un suspiro comenzando a tocar el piano una melodía bastante tranquila y algo melancólica.

canción:
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Airi Grimangel el Sáb Abr 20, 2013 7:01 pm

Todo estaba en orden, le alegraba mucho que su compañero y aliado de cabellos castaños le ayudara, aunque en verdad tenía la gran intención de ayudar a cualquier persona que había sido contratada en el evento, sin embargo, Kenichi se dispuso a hacer tal trabajo para que la rubia pudiera encargarse de los invitados, que por cierto, las personas llegaban y así llenándose cada espacio de las filas de asientos. El novio estaba ya parado en el altar platicando con unas alumnas suyas como esta podía suponer, tenían atuendos muy lindos que se apreciaban a su distancia, ella sonrió y siguió atendiendo a la gente que solo no paraba de llegar de igual forma muy elegantes y con gracia. Mientras observaba nuevamente el cielo, que estaba despejado sin ser un gran espectáculo por la falta de las nubes y la brisa suave y fresca que pasaba entre el jardín haciendo mover los arboles y arbustos. Sonrió al ver el paisaje, pensando en el amor prominente en el aire, sus tíos en verdad deseaban eso, a eso se le agregaba una melodía producida por las teclas del piano que se encontraba a unos metros de ella, si bien, era algo melancólica pero ¡en verdad que era hermosa! Recordaba momentos de antaño cuando de pequeña su querida tía le brindaba melodías con un ritmo suave de la época romántica en Francia, compositores como Satie o Debussy. Pero su mente chocó con un recuerdo que la hizo saltar; recordó lo que ella le había dicho – Trae a la madrina de bodas conmigo – exclamó para si misma repitiendo las palabras exactas que había escuchado horas atrás, echándose a correr a pesar de la distancia corta que debía recorrer y llegando cerca del asiento de su profesora pelirroja que le impartía cocina – ¡Monet-sensei! ¡Debe venir conmigo! – le dijo con apresuro y sin explicar nada, jalándola de su muñeca sin lastimarla, para que así la siguiera a la habitación donde la novia se encontraba y dejándola entrar al pequeño cuarto donde solo se encontraba un tocador con su espejo donde la novia se encontraba cepillando su cabello negro largo y a su alrededor había dos sillones, uno de ellos, estaba con un plástico que anteriormente había cubierto el vestido de novia tan deseado – Bueno… las dejo solas – cerró la puerta para volver de forma rápida a su lugar.
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Invitado el Lun Abr 22, 2013 10:15 pm

Off Rol: Bueno, contesto ahora por orden de Ai-san que me dijo para hacer ya que Roxanne-sensei se estaba tardando. Y según me dijo Kenichi-san, la próxima a responder será Marce-sempai.



- Ahm…gracias… - sonrió algo apenada por el halago de su compañera. No es que dudara del buen gusto de su amiga que había ido con la peli rosa de compras. Lo que dudaba es que se pudiera verse bien en un vestido para una ceremonia. – No te lo creas. Para ser sincera he tenido ayuda de una amiga. Sin ella estaría en un gran aprieto. Ir sola a comprarme algo para la ceremonia (y no es que sepa muy bien que podría llevar puesto) o dejar que mi mama me ayudara (nada buena idea porque lo quería que yo trajera me asombró). – dijo el ultimo abriendo exageradamente los ojos para enseñar gráficamente su miedo.

Sonrío alegremente dejando que la pelinegra sujetara su mano. La chica tenía la misma emoción que la suya por las bodas. Se notaba en sus brillosos ojos y en su voz entusiasmada. Se alivió internamente al pensar que no estaría sola en todo lo que duraba el evento. Y tampoco que tuviera en charlas incomodas con gente con quién no congeniaba. Eso la hizo creer que se coordinaban bien y esto que era la primera vez que hablaban realmente. En el festival no es que hubieran hablado mucho. Más bien, Momoi fue la causante sin querer de un pequeño incidente que se habló por días en el instituto. - ¡¡Sí!! – concordó con lo complicado que debería ser elegir el vestido que marcaría por toda la vida ese momento. – También dicen que es muy complicado elegir el pastel idóneo. Dicen que es como uno de los símbolos más importantes de la fiesta que precede a la ceremonia. Y tiene que ser algo elegido con mucho cuidado para que pueda tener algo que ver con ambos novios. – se dejó guiar por la mayor sin soltar la mano foránea. No le molestaba para nada el gesto, es más se sentía más integrada cuando la gente era así de cálida y amistosa. – Eso lo vi en un programa de pasteles. – lo afirmó con un dedo de la mano libre sobre sus labios. – Me puse a ver eses tipos de programas para me familizar con las bodas del occidente. En Japón son un tanto distintas más si son las tradicionales. – explicó volviendo a mirar como el espacio cada vez se veía más lleno y muchos asientos también ya ocupados. Posteriormente, posó sus orbes rosadas en el piano que lentamente empezó a sonar una tranquila, preciosa y melancólica melodía. Dedujo que la ceremonia pronto empezaría ya que la pianista ya estaba probando el instrumento. Era una chica que se veía muy tierna y dulce tal como el sonido que producía.

- ¿Qué hora es? Ya estaremos cerquita de la hora, ¿no? – preguntó recurriendo con la mirada el espacio dedicado a los asientos en busca del que le correspondería. - ¿Dónde te sentarás tú, Marce-sempai? – volvió a observar la hermosa chica a quién acompañaba gustosa. Esperaba no sentarse muy lejos de su acompañante. Temía ya no volver a verla después ya que parecía haber muchos invitados y esto que no habían llegado ni mitad por la cantidad de asientos. Y para añadir el propio sitio era enorme. Sería un poco complicado encontrarla después. Hizo un pequeño puchero al pensar que se vería sola y se sentiría desubicada.
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Marceline Abadeer el Miér Abr 24, 2013 2:04 am

Sonreí alegremente ante su comentario, realmente no me imaginaba el tipo de vestido que Satsuki pudiese llegar a considerar inadecuado, no la conocía lo suficiente como para imaginar sus gustos, no había hablado mucho con ella, en especial después de lo ocurrido en el festival de clubs pero parecía extremadamente conmocionada por la supuesta elección de su madre. Por mi parte, mi madre jamas había elegido algo para que usara, así que no entendía bien el tipo de pensamientos que una hija pudiese tener sobre los gustos de su madre.

Me sorprendí de escuchar la música, eso solo podía significar que la ceremonia estaría pronta a empezar y por ende la novia debía estar cerca. Escuche a Satsuki mientras me contaba sobre lo que había visto en la televisión, lo relativo a los pasteles, ladee la cabeza con una sonrisa entre divertida y de disculpa, yo no sabía nada sobre los pasteles de boda, me encantaba los vestidos pero no conocía mucho más. -Si te soy honesta, jamas había escuchado sobre la importancia que tienen los pasteles de boda pero es fascinante, pareciera que todo en la boda tiene un significado y se tendría que cuidar cada detalle de la misma, eso es asombroso.- Me encogí de hombros mientras trataba de recordar lo que sabía sobre las bodas japonesas, realmente los países asiáticos eran un enigma para mi y tampoco conocía bien las tradiciones de Francia con respecto a este tipo de compromisos. -Donde yo vivo, las bodas duran tres días y el día de la fiesta se rompen platos para dar buena suerte a la pareja pero creo que así sería extraño hacerlo-. Termine riendo un poco con las mejillas ligeramente sonrojadas, las tradiciones de cada país eran diferentes y para algunos podían ser demasiado extrañas, no sabía que podría pensar la chica sobre mi comentario.

Señale unos asientos libres que no estaban muy cerca de nosotras, sin estirar mucho el brazo pues no quería ser indiscreta, luego me acomode el cabello con la mano. -Supongo que allí, la verdad es que no me importa mucho el sitio, con poder ver la llegada de la novia me doy por bien servida y viendo que no se reservaron los lugares para cada invitado... bueno, supongo que cada quien se sentará donde desee, ¿verdad?-. Le sonreí cálidamente. -¿Por qué no nos sentamos juntas? A menos que estés esperando a alguien, por mi parte estoy sola-. trate de sonreír sin mostrarme nerviosa, no era muy buena hablando con las personas que recién conocía por no decir que me era prácticamente imposible hablar con quienes parecían tener algún acompañante o amigo para pasar el rato, así que la idea de estar con Satsuki me paresia mil veces mejor a quedarme sola en algún rincón del lugar.
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Kleuz Klameir el Miér Abr 24, 2013 2:36 pm

Cerro los ojos para poder disfrutar de la sensación vacía de aquel espacio donde se encontraba, las emociones brotaban a mil por hora en conjunto de todos los invitados era una melodía extasíate, en su mente, en sus oídos se reflejaba el sonido emitido por aquellos que murmuraba pero que ni la voz se comparaba con los colores que emitía su cuerpo mismo de forma natural.

La brisa juguetona decidió pasar sobre él haciéndole sentir la calidez del sol sobre su rostro, la presencia de aquel astro rey que esperaba ser consejero de los protagonistas de aquel evento, aunque no dudaba que algunas nubes celosas desearan hacer su jugarreta para que el evento las tuviera en presencia de aquellas lagrimas del cielo.

Resonó sobre su oídos una melodía, el compás apenas llegaba junto con el correr del viento, le hacia sentir las vibraciones de forma suave y melancólica, aún bajo sus parpados podía dibujar los opacos colores de aquella tonada como una danza herida, una sensación vacía que te rodeaba sumergiéndose en un océano de opaco matiz, sus labios parecieron querer emitir sonido alguno pero sin embargo no lo hizo.

El piano era un instrumento maravilloso que podía capturar de una forma tan exquisita que ni las vibraciones nostálgica hacia que pudieras despreciar su obrar, era un cautiverio que agitaba el corazón, las escenas soñándose tras de las mirada, y siendo acariciadas sobre la piel como una caricia furtiva de aquel que no se desea recordar, era... Encantadora.

- El adiós se repitió en la soledad
Solo…, Sólo así se dejo la soledad
Era un amor, una sensación que no se podía borrar....

... Sólo en el mar sin poder soñar.
Es una sensación que jamás se fue
Era el amor que no se pudo abandonar...

La soledad....-


Susurro para si mismo en una suave tonada como si de pronto una canción fuera creada para se fiel compañera de aquella nostalgia, en la sensación que no se necesitaba más y sin embargo que él deseaba comprometer como un padre severo que no permitiría la rebeldía en su techo. Abrió los ojos levantándose para hacer su prueba de sonido sólo para ajustar esos insignificante detalles que le estaba molestando en la onda silenciosa.

Continua:
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Rossy Akimoto el Miér Abr 24, 2013 8:41 pm

Aquella melodía hizo que la muchacha se perdiera en sus recuerdos una vez más, los gritos, las peleas, las discusiones perdidas, los momentos tristes, sobretodo al lugar que hace algún tiempo llamó hogar, y a aquel hombre al que seguía llamando padre ¿Padre? ¿Si quiera tenía el derecho de seguirlo llamando de ea manera? cuanto daría por ver a su madre presente, y a ella a sus primas, imaginándose sus rostros felices y sonrientes, definitivamente las llamaría luego de que termine la ceremonia, tenía tantas cosas que contarles; entonces abrió los ojos, cuando finalmente terminó de sonar la melodía, regresando a la realidad, pudo notar los más cercanos a ella escucharon con más claridad las teclas del piano estando en completa tranquilidad, algo que le alegraba mucho y como por arte de magia su pánico se había esfumado en unos momentos.

- Pues funciona de maravilla ¿No cree Kleuz-san? -comentó, ahora ya más tranquila que antes, mientras lo regresaba a ver unos segundos, luego fijó su mirada a su conejo un momento, mostrando una leve sonrisa mientras acariciaba el lomo de su mascota- Oz, necesito que me hagas un favor.. -murmuró- Ve con Xerxes, yo te alcanzo luego. -le pidió, este pareció entenderle y movió levemente sus orejas y de un salto bajó de sus piernas y se dirigió con la mujer albina que vino a hacerle compañía a su ama entre unos cuantos saltos, ¿Cómo tan tierno animal puede causarle tantos problemas? pero aun así, le tenía mucho cariño, mucho más del que apenas mostraba.
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Rayne Kusunoki el Vie Abr 26, 2013 7:11 am

off:
Con el permiso de Kenichi hago post :B cualquier cosa me avisan si debo modificar algo, los dejo con el nuevo testamento que acabo de escribir /? XD

No hay peor cosa para mí y que me disguste tanto como la impuntualidad, era muy fiel a los horarios marcados y no me gustaba para nada llegar muy temprano o demasiado tarde. Desafortunadamente, esta vez, era yo mismo el que fallaba a mis propias reglas, estaba en camiseta y pantalones cortos, recién levantado, cepillando mis dientes a toda prisa, para luego darme una ducha rápida. Todo eso en el ultimo minuto, tarde, irritablemente tarde. Salí de la ducha y me afeite a toda prisa, tanta que me hice un corte en la mejilla izquierda. Maldije a los gritos, tan fuerte que mi abuela golpeó la puerta del cuarto de baño, preocupada.
- Rayne, querido, ¿Te encuentras bien? - me preguntó con voz titubeante, más dubitativa, quizá su primer impulso hubiera sido entrar deliberadamente pero su instinto le decía que no sería lo correcto. Dejé la afeitadora a un lado y abrí la puerta para que no se preocupara.
- Estoy bien, abuela, solo me he cortado con la afeitadora, llevo mucha prisa - respondí con una sonrisa, nervioso. Ella me miró unos segundos y luego me acarició el cabello.
- Pequeño, no te apresures tanto o tendrá que llevarte una ambulancia - me reí ante sus palabras, antes de que me diera un beso en la frente - ponte una bandita o una gasa, no me gusta como se ve. Debes tener más cuidado.
Finalmente lo que había estado esperando, el regaño de la abuela. Suspiré y le sonreí, al tiempo que tomaba una bandita del botiquín que estaba junto al lavabo y la coloqué sobre mi mejilla. Sin dudas me veía ridículo, odiaba usar banditas o lo que se le pareciera, además el corte no era para tanto pero si mi abuela me lo pedía...no podía hacer nada contra sus palabras o me insistiría aún más. Volví a suspirar pensando que tan pronto como estuviera lejos de allí, me la quitaría.
- Ya, entendido, ahora...¿Aún tienes el pantalón y el chaleco que Yorgo usó para el cumpleaños de la tia abuela? - le pregunté, yo no usaba trajes, me resultaban incómodos, pero en esta ocasión era diferente. Era la boda del sensei Summers con Lucia, su prometida. No sabía mucho de ninguno, pero había sido invitado, y estaba agradecido por ello. Las bodas siempre me hacían recordar a los cuentos, eran algo que estaba fuera de mi realidad pero aún así era agradable saber que había unos que tomaban los riesgos dispuestos a vivir su propia historia. En cierto modo, admiraba a las personas casadas o a las que estaban próximas a hacerlo, eran muy pero muy valientes al aceptar tal compromiso. Mi abuela llevaba ya muchos años de casada con mi abuelo, ellos también eran dignos de mi admiración, nunca en aquellos años los había visto pelear o discutir, eran una pareja tranquila y amorosa.
Vi regresar a mi abuela con la ropa de Yorgo, mi hermano mayor que estaba en el exterior estudiando en el campo de las ciencias, envuelto en una bolsa grande, estaba muy bien cuidado. Eso era ya de por si admirable, si el traje fuera mio y estuviese en mi poder ya estaria arruinado. Sonreí divertido ante aquel pensamiento que no era mas que la pura verdad.
- Gracias, Abuela - le di un beso en la mejilla y me metí rápidamente en la habitación para cambiar mi ropa.
Traje de Rayne:



En unos pocos minutos estuve listo, la camisa era de mi propiedad, el resto pertenecía a mi hermano mayor, pero afortunadamente tenia buen gusto y sentido de la moda como yo lo tenía así que mi vestimenta lograba verse adecuada tanto como cómoda para mí. Me revolví el cabello como para arreglarlo ya que estaba sin secar y salí a toda velocidad de la habitación.
- Abuelo me llevó la Ducati - dije a mi abuelo buscando las llaves de su antigua moto la tan clásica Ducati que una vez utilizó para asistir a su trabajo antes de comprarse un Ford Mustang de año 1965, y por más que lo intentara, nunca conseguía que me lo prestase. "Te dejo la ducati cuando quieras pero el mustang me lo dejas ahi en la cochera" me decía, con una risa divertida, yo sabía que el mustang era su posesión más preciada e insistía en que lo cuidaría con mi vida pero igualmente obtenia una negativa por respuesta. Mi abuelo me miró seriamente y luego me mostró unas llaves que llevaba en su mano derecha, las sostuvo unos segundos y luego las lanzó hacia mí.
- No quiero que te mates, te lo llevas y me lo traes así como esta un solo raspon que vea y no pones ni un dedo encima de ese coche nunca mas y tampoco sobre la ducati, ¿de acuerdo? - dijo con media sonrisa, estaba hablando enserio a pesar de eso, lo sabía muy bien, hasta podría considerar que si llegaba a pasarle algo a su mustang no volveria a pisar su casa.
Le sonreí muy feliz y miré las llaves como si fuera un sueño.
- Gracias abuelo, te prometo que no le pasara nada a tu coche - le dije antes de salir, practicamente dando saltos de felicidad, mietnras escuchaba la risa de mi abuelo.
Corrí a la cochera, abri la puerta y me subí al mustang, totalmente emocionado. Coloqué la llave y la gire mientras sostenía mi pie sobre el embrague. Di marcha atrás luego de abrir la puerta y salí, camino a la boda del sensei Summers.
Tardé otros severos minutos en llegar pero valía la pena, estaba en camino, manejando el mustang de mi abuelo, por primera vez no me importaba ser impuntual. Pero al fin y al cabo, llegué. Estacioné con cuidado, verifiqué la dirección del lugar en un papel que llevaba con los datos y finalmente me encaminé a lo que sería la entrada. Podía ver que ya había mucha gente y que se estaban preparando, para mi suerte aún no era demasiado tarde. Se oía a lo lejos una música, alguien estaba cantando. Sin dudas la ceremonia estaba próxima a empezar, mientras tanto yo buscaba con la mirada al sensei para felicitarlo o alguien que me orientara un poco en tan abrumante situación y lugar. Llevaba un obsequio, un detalle que solía ser costumbre en mi familia así que esperaba que alguien lo recibiera pronto, sería algo molesto llevarlo durante toda la ceremonia.
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Kenichi Umehara el Dom Mayo 05, 2013 11:18 pm

ORDEN DE ROL:
Bueno, creo que esperamos lo suficiente a Roxanne-san, así que por favor, Satsuki-san, puedes continuar.

Lo otro que quiero agregar es que Rayne se integrará al rol, y su sitio es después de Marceline-san.

Orden de posteo:
- Kleuz Klameir
- Rossy Akimoto
- Roxanne L. Monet
- Satsuki Momoi
- Marceline Abadeer
- Rayne Kusunoki

Finalmente había terminado con el asunto de la supervisión de los chefs y camareros, y para mi agrado, todo iba de suprema maravilla. En mi regreso al área principal para la boda, escuché la melodía de Rossy-san y la voz de Kleuz-san cantar algunos versos muy conmovedores. No pude evitar acercarme a ellos y aplaudir aquella actuación. – Rossy-san, excelente melodía – mencioné primero al ver a la chica de cabello castaño. Luego coloqué mi atención en el joven cantante y comencé a decir – Es un cantante excepcional, Kle… digo, Wolf-san –. Había tenido que corregir aquel impulso de llamar al joven por su nombre, pues ya me había llamado la atención dos veces por el mismo asunto. - ¿Podrían repetir un acto similar una vez más? Creo que a todos los presentes les encantó su combinación – agregué con una gran sonrisa en mi rostro.

Luego me excusé, mencionando que le preguntaría a Airi-chan sobre cuándo sería el comienzo de la ceremonia. Mientras me dirigía hacia el lugar donde esta se encontraba, encontré a Marceline-san junto con otra chica, que parecía igual de amable y amigable. – Hola Marceline-san, no sabía que vendrías a la boda – le mencioné alegremente a mi amiga, mientras le estiraba mi mano en señal de saludo. Era común que ambos nos saludáramos de esa manera, a pesar de que teníamos una amistad bastante buena y la gente pensaba que era más formal gracias a aquella extraña forma de tratarnos. Observando a su acompañante, sonreí amable y le dije cortésmente – Disculpa mis modales. Soy Kenichi Umehara, y estudio en el segundo curso de Sweet Amoris. Es un placer conocerte – le dije estirando amablemente mi mano también a ella.

Conversando con ambas chicas, les mencioné cual era mi papel en aquel evento. – El día de hoy estoy ayudando a Airi-chan a organizar todo lo referente a la boda. Supongo que podría decir que soy su asistente – mencioné lo último en tono de broma, de manera divertida. – Justo voy a preguntarle cuando comienza la ceremonia, para poder avisarles a todos los presentes. Ella es quien sabe cómo van todos los preparativos de la novia, que por cierto ya está aquí. Pero, no se lo mencionen al novio, que no tiene ni idea – añadí finalmente entre risas, ya que se supone que era una sorpresa para este.

Despidiéndome de ellas, resumí mi camino hasta el lugar donde estaba la pequeña rubia, y le di un reporte del progreso actual. – Hola Airi-chan. Todo va de maravilla en la cocina, y los chefs tienen casi todo listo para la recepción. Por otra parte, los camareros ya están presentes, y el jefe de coordinación los está instruyendo en todo lo necesario – mencioné contento con todo. Luego, pregunté curioso - ¿Cómo marcha el tema que no revelaríamos al profesor Summers? –

Justo luego de su respuesta, un joven pelirrojo apareció frente a nosotros. – Bienvenido – mencioné alegremente, mientras Airi-chan se encargaba de recibir al chico. Una vez que ese asunto estuvo arreglado, le pregunté a mi amiga - ¿Necesitas que chequeé algo más en este momento? -
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Re: Y vivieron felices por siempre...

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 07, 2013 7:55 pm

off:
Lo siento el retraso. Literalmente me quedo mimida por mucho rato y después el cole me hace estar a full porque es el ultimo mes del curso. >.<
Ahora sería Marce-senpai~~

Soltó una risa repentina cubriendo de inmediato su boca con una de las manos. No era adecuada su súbita espontaneidad, pero era inevitable no reírse con ese extraño ritual de romper platos. No se reía de mala fe ni de burla, se ría por parecerle inocentemente chistoso tal hecho. – ¡Que curioso! – nunca había escuchado tal cosa, pero era consciente que tenía mucho que conocer del mundo, todavía. ¡Era un adolescente, apenas! – Por cierto, ¿dónde eres, Marce-senpai? – preguntó curiosa. Desde que la conoció en el festival, había deducido que su compañera no era francesa por el nombre y su figura nada típica del país donde residía actualmente. Sin embargo, no tuvo oportunidad de volver a hablar mucho con ella.

Suspiró finalizando la risa algo disimulada con una sonrisa. No era muy complicado hacer la pelirosa reír y/o sonreír si esta misma estuviera con sus amigos o con personas con quién se sintiera con la suficiente comodidad para entablar una charla fluida. Y este era justo ese caso, la mayor le parecía extremadamente amistosa con su persona. Cosa que más incitaba a seguir platicándole sin pensar que estaba incomodando a la de tez pálida. Aunque no diera a entender a menudo, Satsuki podría ser algo insegura en el trato con los demás. Tenía un carácter fuerte según ella. Y según otros tenía un genio de mil demonios. – No pasa nada. – restó importancia al primero que dijo su nueva amiga. Podría decirle así, ¿no? – Yo es que parezco enciclopedia con piernas. Tengo cierta tendencia a buscar información de lo que sea, Y por eso me puse a ver ese programa. Y me fascinó. – explicó un poco reticente. Su “habilidad” de recolectar información de su alrededor muchas veces no le dejaba bien parada por así decir. Solían malinterpretarla y creerse que era alguien chismoso o con malas intenciones. Otra razón más por la cual tenía problemas en tener amigos de verdad. Era popular y tal en su antiguo colegio, pero tener en quiénes confiar ciegamente era otro cuento porque las malas lenguas siempre hablaban por la espalda. – Actualmente hay muchos modos de hacer una boda en Japón. Pero las más tradicionales son hechos en templos sintoístas. E incluye el ritual del té y todo.
Sus ojos seguiran la trayectoria inexistente dando con el lugar que la chica apuntaba discretamente. Todos sabían que señalar era de malo tono más en una boda. Y su senpai tenía muy buenos modales. Negó ampliando más su sonrisa. – No, no he venido con nadie. – confesó con algo de emoción. No iba a quedarse sola y podría sentarse con su compañera. Por los vistos ambas chicas estaban en el mismo barco. No tenían a nadie esperándoles y estaban con algo de recelo de quedarse ahí en un rincón incomodas. Con mucho gusto aceptaría sentarme contigo. De hecho, tenía miedo de quedarme sola. – se sinceró sintiendo como un peso de preocupación se desvanecía de su mente.

Tomó la iniciativa de caminar hacia los asientos mencionados, pero antes alcanzó a sujetar la mano que anteriormente sutilmente indicó de un dedo dichos asientos. Lo hizo sin pensar, estaba relajada en la compañía foránea. Como hace mucho no estaba con alguien, encima una chica. – Ahí podremos ver todo el trayecto de la prometida seguramente. – los asientos quedaban básicamente en uno de los bordes del “pasillo” por dónde se encaminaría la novia hacía el altar. - ¡Muchas gracias por dejar acompañarte! – agradeció tirando con delicadeza de la mano ajena mientras empezó a escuchar una voz masculina que acompañaba el piano que con anterioridad estaba tocando. – Canta muy bonito. – halagó pensativa pasado unos momentos de escuchar la voz melodiosa – Han elegido muy bien la parte musical.
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