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¡A jugar! { Priv, Satsuki Momoi }

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¡A jugar! { Priv, Satsuki Momoi }

Mensaje por Miguel Thurstan el Mar Mar 19, 2013 12:47 am

Pero que flojera daba hacer los deberes, estaba recostado en mi cama, relajándome. No me gustaba estar encerrado y decidí salir, dejar que me guíe el viento. Dar un respiro. Llevaba una simple camisa blanca y un pantalón negro. Era fin de semana, me tomaba el tiempo de conocer más la ciudad. Si, otra vez caminando por las calles como un vago pero con dinero (?) y como siempre, buscando algo para que le inspire mi cabeza para completar la canción que había escrito hace tiempo. Era nuevo en la ciudad y no conocía muy bien los lugares. Como siempre, para mi defensa llevaba una navaja ¿cómo la conseguí? Pues, larga historia. No me fiaba así de simple en un lugar extraño y un extranjero como yo debería ir con cuidado. Mientras que paseaba con mis manos en los bolsillos de mi pantalón, contemplaba la ciudad, era agradable pero aún así no bajaba la guardia. Encontré un “Bowling” adentrándome más al centro de la ciudad.

Era hace mucho tiempo que no jugaba y esperaba a que de repente no me acuerde jugar. Si es tan sencillo, es imposible no dar una “chusa” a no ser que algo me distraiga. Sí, me distraía fácilmente. Al entrar, de repente me acordé de mi padre y lo empecé a extrañar. En fin, casi me quedaba parado como un tonto en la entrada y me sacudí la cabeza –otra vez… – cada vez que recordaba esos momentos siempre perdía la cabeza. Cuando mis padres se habían divorciado, estaba mal pero ahora seguía igual. Si seguía pensando así, nunca me iba a concentrar… – Que ridículo… – me susurraba a mí mismo. Fui a elegir una bola de boliche, zapatos, etc… sostenía la bola de boliche de color celeste. No era mi color favorito pero tenía un buen peso, era perfecto.

Metí los dedos en sus tres agujeros y me dirigí a una pista vacía del local. El resto de las personas estaban en unas mesas, me sentía algo observado. Ya era mucho tiempo que no jugaba y mientras que me preparaba, me puse firme y suspiré. Observé fijamente a los pinos pero así no era lo mismo… como antes –Vamos… – sostenía la bola y la balanceaba para luego correr y soltarla pero aún no me atrevía. Algo me pasaba, retrocedí y así para lanzar la bola pero sentía que me topaba con alguien. Me giré rápidamente hacla la persona –¡Lo siento! – se quedó algo pasmado.
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Re: ¡A jugar! { Priv, Satsuki Momoi }

Mensaje por Invitado el Miér Mar 20, 2013 11:13 pm

- Detesto las horas extras… - bufó molesta al terminar de leer el “WhatsAPP”, su amigo no vendría. Había quedado en un “Bowling” con una de las pocas personas que había conocido en la ciudad. Y que se podría decir que congeniaban bien. Ahí estaba sentada en una banca dentro del local esperando. Ahora sabía que era una espera en vano. Y esto que ya se había puesto los zapatos y todo.

Se paró con un puchero mientras contestaba por el mismo medio que le contactó el chico. La respuesta para nada era seca, se notaba que la chica se había mosqueado y lo enseñaba sin problemas en lo que escribía. Sin embargo, seguramente su amigo al leer la respuesta no tendría miedo ni nada. La pelirosa lo sabía. Esta se podría enfadar pero son mosqueos que no asustaban a nadie, tienen el efecto contrario. Sus amigos nunca llevan en serio sus enojos, porque dicen que se divierten por cómo se enfada.
- Jolin…y hoy que creía que me iba divertir al fin después de varios días de monotonía. – murmuró pinchando con un dedo para que el mensaje de texto se enviara.

Se había adaptado bien tanto al instituto como a la ciudad y hasta confraternizaba bien con sus compañeros de clase. Pero confraternizar y congeniar son dos hechos distintos. Debido a su personalidad burbujeante no era difícil para que la estudiante tuviera personas a su alrededor. La cuestión es que como chica joven no tiene los mismos intereses que la mayoría de sus colegas. A las niñas de su edad les encantaban ir de compras. Más de una vez la invitaron acompañarlas. No obstante, no es algo que le emocione mucho pasarse tardes y tardes comprando ropa. No es que odie ese tipo de cosas, es necesario comprar bonita ropa para vestir y realzar la figura de una. Sin embargo, se aburría si andaba toda una tarde de compras. Lo que le iba era los deportes más si tuviera buena compañía. Por eso siempre se llevaba mejor con los chicos que con las chicas. De hecho su grupo de amigos de Japón eran puros chicos. En esos momentos era cuando los extrañaba más, eran como su familia. Siempre andaban juntos y todos tenían la misma pasión por el baloncesto al punto de desvivirse por ello.

Seguía haciendo morritos mirando la hora del móvil. Encima estaba más entusiasmada de lo normal porque nunca había jugado a los bolos y el otro le iba enseñar. Una cosa nueva que aprendería. Y su emoción se había desvanecido con un soplo de viento fuerte. Miraba la lista de contactos y la única persona más con quién congeniaba en el lugar estaría ocupada. Tsu estaría martirizándose con los repasos de matemática, seguramente.
Inesperadamente sintió un leve empujón haciendo que su móvil resbalara de entre las manos, cayendo al suelo. La pelirosa se movió casi nada por el empujoncito de mosca. Y volteó a mirar con quién había chocado haciendo morritos y de ojos entrecerrados. – ¡Mira por dónde vas! – soltó sin pensárselo siquiera y sin haber mirado bien al sujeto.
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Re: ¡A jugar! { Priv, Satsuki Momoi }

Mensaje por Miguel Thurstan el Jue Mar 21, 2013 12:47 am

El joven alto y rubio, bajó un poco la mirada para ver a la persona y se había percatado que se chocó con una jovencita muy hermosa. Luego de eso escuchó que algo se caía pero no se giró a ver que era, estaba muy pasmado a lo que veía. Era más que obvio que no era del lugar a menos que hubiera crecido en ésta ciudad o algo parecido. Tenía rasgos muy curiosos, el color de pelo le había llamado mucho la atención después de que se haya girado y disculpado con la desconocida. Tenía tanta curiosidad. De repente todo había sucedido tan rápido, una vez que Uriel había reaccionado al escuchar la voz de la joven y Uriel la siguió con la mirada cuando se había volteado. Entonces el joven sostuvo rápidamente en la mano izquierda la bola de boliche poniéndola al suelo, no iba a quedar mucho tiempo allí por supuesto sólo era para que no estorbara, y se notó que había hecho caer un celular que tenía la muchacha. – N-no se preocupe, lo recogeré. –

Se escondió de hombros al ver el celular en el piso y con la tapa que no había llegado muy lejos. Había notado después de agacharse para recoger el celular de la joven, todas las personas miraban y sin hacer nada. El joven extranjero sostuvo el celular poniéndose firme y sonrió a la chica – Tiene razón, debí haberme fijado antes de retroceder…hahaha – se había reído y aceptado de su error. Examinó el celular y le faltaba la memoria. Hizo una leve mueca con la boca en un momento, se pone a buscar la memoria. – Que mal… si no funciona, lo mandaré a reparar o le prometo que comprarle una nueva. – se dio prisa al recoger la tapa y luego se agacha para ver donde había saltado la memoria. Prontamente se pone a gatear y la memoria estaba cerca de los pies de la joven ¿cómo llegó eso allí? En fin, la recoge antes que ella la recogiera. Se pone firme y rogaba que el celular funcionara.

Cerró los ojos con fuerza, y los abrió con atención. Era fácil poner las cosas en su lugar pero si se hubiera soltado algo adentro, posiblemente no funcione. Entonces luego de examinarlo lo agita cerca del oído, miraba a la chica luego de agitar, y adentro sonaba como si algo se hubiera soltado. Era justo lo que Uriel no quería y desvió la mirada mirando en un punto muerto del local. Después había pensado que… si tal vez era algo sin importancia, que una cosita pequeña como un foco o algo que no afectaría el funcionamiento, por si acaso puso la memoria en su lugar y luego pone la tapa. Apretó el botón para que encendiera y esperaba a que se encendiera aún con su dedo manteniéndose en ese botón – Lo siento mucho, en verdad… – cerró un ojo mirando el celular con el otro. Al final no encendía y tenía que mandar a arreglar el móvil.

Creía que apretaba mal el botón o era otro botón, luego se la entrega a la pelirosa con cuidado – … No enciende. – dijo notando algo de culpa en su tono y se escondía más entre los hombros mirándola. La observó fijamente a sus ojos, esos ojos rosados que ella tenía eran muy hermosos y casi Uriel se pierden en ellos. No eran una cosa del otro mundo, si no, eran muy interesantes y de alguna forma a Uriel le gustaban mucho. Después desvía la mirada elevando la mano a la nuca y se la rasca. Estaba algo nervioso y apenado el empujón que le hizo a la jovencilla.
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Re: ¡A jugar! { Priv, Satsuki Momoi }

Mensaje por Invitado el Jue Mar 21, 2013 11:07 pm

Cuando el desconocido se volteó pudo verlo bien. Era alto y atlético, lo que hizo a la fémina concentrarse en el chico que tenía adelante y hasta los morritos que hacía se desvanecieran. Automáticamente, empezó analizarlo mentalmente. No lo podía evitar, era una habilidad que ya estaba bien enraizada en su mente. Parecía bien desarrollado como un deportista. De hecho le recordaba al capitán del antiguo equipo que asesoraba de antaño en la altura y en el porte que tenía. Porque de rasgos y de pelo y ojos no tenían nada que ver. Algún deporte haría, seguramente. Y por la altura…¿podría ser baloncesto? Mal esa pregunta apareció en su pensamiento sus ojos se iluminaron un poco, sonriendo leve. Aunque no jugara al basket y fuese jugador de otra cosa cualquiera, ya se contentaba. Congeniaba con un par de personas en el instituto, sin embargo ni siquiera estaban en ningún club mucho menos practicar algún deporte. Y terminaba por sentir que le faltaba algo como por ejemplo tener con quién platicar sobre el tema. Había que tener en cuenta que desde que era una cría el baloncesto y el ejercicio había hecho parte de su medio y modo de vida. Creía que eso era lo que más le hacía difícil después de haberse trasladado.

Salió de su propio asombro al escuchar por segunda vez el chico hablar. Sentía que sonreía tontamente. Hasta se había olvidado que había dejado el aparato caer hasta que fue mencionado. Y sin tener tiempo ya de agacharse para recogerlo la peli rosa dejó el desconocido hacerlo. Bueno, si quería ser cortés, no sería ella que lo impediría. – Supongo…que estabas entretenido. Fui demasiado brusca. – musitó mirando de reojo la bola abandonada en el suelo y retribuyo la sonrisa. Miró a su alrededor, observando cómo varias personas los miraban, pero nadie se acercaba. ¿Estaría jugando solo? ¿No se supone que a los bolos se viene acompañado o en grupo?

- No será necesario. – parpadeó, el chico estaba siendo muy amable por un mísero móvil caído. Y ella que le había hablado tan rudo. Ahora se sentía un poco mal por como lo trató inicialmente. – Ya lo tengo hace más de un año. Pienso...- se calló de golpe bajando la mirada viendo que el chico tenía el rostro a escasos centímetros de sus blancas piernas desnudas. Completamente desnudas porque solía usar faldas y ese día no era excepción. Llevaba una falda corta plisada, o sea de dónde estaba el rubio podría verle la ropa interior perfectamente. Enrojeció al instante colocando ambas manos sobre la falda, apretándola contra sus piernas para evitar que viera lo innecesario (en caso que ya no lo hubiera visto) y se encorvó un poco para alcanzar el fin de la prenda que cubría parte de sus muslos. Tragó saliva al ver que solo quería coger la memoria que estaba delante suya. Sin embargo, se estaba enfureciendo aunque intentaba contenerse.

Intentó realmente controlarse dejando que el extraño se levantara y siguiera hablando. Pero en un dado momento dejó de escucharlo. Sabía que seguía hablando porque veía sus labios moverse hasta tenía noción que probaba si el móvil funcionaba. No obstante, solo podría concentrarse en su estado ahora mismo, sentía como si sus mofletes ardían y la vergüenza la atrapaba. Y no pudiendo más explotó su ira cuando los ojos del joven se posaron en los suyos, fijamente. La pena aumentó más y solo levantó el puño completamente cerrado y golpeó al chico en toda la extensión de uno de sus mejillas - ¡Pervertido! – soltó sonoramente haciendo que no solo los que estaban mirando furtivamente con anterioridad dejasen lo que hacían como todas las personas que ahí se encontraban.
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Re: ¡A jugar! { Priv, Satsuki Momoi }

Mensaje por Miguel Thurstan el Vie Mar 22, 2013 2:29 pm

lla tenía razón, estaba muy entretenido. Era porque estaba muy distraído y muy pensativo con mis cosas. Con todo lo que me había sucedido, dejó todo atrás y las razones por qué está en Francia. Pero la brusca no era ella y no entendió en un segundo porqué la señorita había dicho eso. Aunque haciendo un poco de memoria, ella se refería a lo que se fijara a donde pisaba o algo así. Uriel se rió, no le había afectado en nada lo que ella le había dicho en ese momento. Comprendía que en ese momento, ella estaba algo alterada pero son cosas que pasaban o supuestamente le ocurrió algo a la pelirosa para que se pusiera de ese modo. Pero luego ella dejó que hiciera todo el rubio y lo único que él hacía es ser gentil.

El celular no era tan viejo, ella había afirmado que lo tenía hace un año. Tal vez funcionaría, sin duda pero en ese momento no prendía y eso era muy raro. Aún era raro cuando ella se había callado de golpe, dejando la frase incompleta “Pienso…” ¿pienso que? En fin, tan sólo el rubio se dedicaba a buscar la memoria. En ese momento la muchacha había cambiado totalmente de parecer. Antes su tono era muy amable y el chico alto no tenía ni idea de por qué se había puesto así. Definitivamente las chicas son un misterio para él, no las entendía para nada. Son muy bipolares y aún así se ponen peores cuando están en su… en sus momentos más delicados. Si, en algo las conocía pero son tan complicadas pero eso le gusta de ellas.

La chica había golpeado de la nada al pobre chico. En un segundo se quedó pasmado, pero aún más que eso, estaba muy confundido. “¡Pervertido!” era lo último que ella había dicho pero ¿En qué momento? ¿Qué hizo él? Tan sólo Uriel se quedó muy quieto, recibiendo totalmente el golpe. En un momento estaba muy tranquilo, no estaba en guardia, no ponía atención a su alrededor. No vio venir eso de la muchacha. Eso sí que era una sorpresa que tan sólo había pasado en pocos segundos y parecía que había durado más de un minuto la sorpresa. Se encogió de hombros luego de sentir el gran puño que se enmarcaba en su rostro. – ¿Qué? – Era todo lo que podía decir, no había otra duda, ni sabía con exactitud a lo que la chica se refería.

Era un pervertido, pero no lograba entender porqué lo había dicho en ese momento. Aunque en un segundo hizo memoria y recordó que en ese momento se agachó y justamente estaba cerca de sus piernas. Pero esa no era la intención del rubio. Pero ella tenía muy buenas piernas. Con esa falda muy corta podía lucirla muy bien, piernas largas y en todo caso esbeltas, como le gusta a Uriel de una chica. La examinó con la mirada y tenía muy buen físico. Como para ser una chica, ella poseía una fuerza increíble pero no afectó mucho a Uriel. Sólo era la sorpresa que le afectó. Lo que pudo deducir de ella, es que ella posiblemente practicaba deportes a menudo. Pero sus manos a la vez se sentían tan tiernas y suaves, que hizo que el rubio pervertido se acelerara su ritmo cardiaco.

Es una chica muy interesante y sin duda, llena de sorpresas y eso le gustaba mucho al joven pervertido. Sonrió de lado y relajaba la mirada, observando fijamente a los ojos rosados y brillantes de la muchacha. Se sujetó la mejilla donde la muchacha le había golpeado por un mal entendido. Aunque podía aprovechar de verle bajo de esas mini faldas pero en ese momento estaba muy distraído con muchas cosas en su cabeza. Pero la jovencita le distrajo totalmente olvidando todo lo que le estaba pasando. Retrocedió, aún sosteniendo el móvil, sus pies se topan en un segundo con la bola de boliche. Ya había olvidado que estaba allí. Aún su mirada intensa, tierna a la vez pero estremecedora, estaban fija a las de ella.
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Re: ¡A jugar! { Priv, Satsuki Momoi }

Mensaje por Invitado el Vie Mar 22, 2013 4:47 pm

Después que el rubio recibiera el golpe, la menor suspiró aliviada como si de un peso se tratara y que hubiera sacado de encima. Bajó el puño un tanto adolorido. Estaba segura que le había dolido más a ella que al golpeado. No tenía tanta fuerza como para dañar seriamente a un chico de la complexión del otro. También predecía que no había sido intencionada la acción ajena. Pero debería haberlo considerado un poco antes de acercarse tanto a una chica que usa falda. Aunque la peli rosa también tenía algo de culpa, no estaba prestando toda la atención que debía. Y no dedujo que podría pasar. Ni siquiera se había dado cuenta de que tenía la memoria a los pies, algo raro en la joven. Era el tipo de persona que podía planificar lo que sea y todo pasaba como lo había pensado.

- Te lo mereciste por descuidado. Y si hubieras visto mi ropa interior, ¿qué? – soltó enfadada inflando las mejillas enseguida. Le reprochó aunque a ese tipo de cosas ya estaba bastante acostumbrada. Cuando se tiene amigos como su amigo de infancia que siempre está midiendo a priori sus pechos y se la pasa leyendo revistas de chicas con enormes senos. O como otro de sus amigos de su ex equipo que se la pasa levantándole la falda por diversión. Para no decir los desconocidos que la miraban como hambrientos cuando había juegos. Que hubiera pervertidos descarados ya no la sorprendía. No obstante, no quería decir que tuviera que sentirse cómoda con la situación y no hubiera consecuencias. Normalmente las consecuencias terminaban siendo con puros golpes. Y de esa vez no iba a ser distinto.

- Podrías haberme dicho que tenía la memoria cerca de mí. La había recogido yo. – miró sus pies todavía avergonzada y ya con un tono de voz más suave, pero sin dejar los morritos.
Alzó el rostro despacio teniendo un leve rubor apenas y se dio cuenta que las orbes ajenas la observaban. – Efectivamente eres un pervertido. – musitó sonriendo sutilmente entrecerrando los ojos, el color de los ojos del rubio le intrigaba. No sabía que por tono decidirse que serían. – Señor pervertido, – lo llamó divertida, no sabía su nombre y lo uno que sabía era que tenía delante un depravado, no la dejaba de mirar – no te preocupes con el móvil. Se la pasa cayendo porque soy una descuidada con él más cuando estoy jugando. Su fin estaba más que claro ya desde hace mucho y solo murió como ya sabía que moriría. – alzó las dos manos a la altura de sus hombros y con dos dedos hizo la señal de comillas al decir “murió” y moriría”, acercándose al rubio que casi se tropezó con la bola que al parecer la habían olvidado ambos. -¿Te gusta lo que ves, señor pervertido? – soltó coqueta dándose cuenta de la mirada penetrante que el desconocido tenía sobre su persona. – Creo que no te dejará marca. – observó algo apenada por haberle dado en la cara. Solía patear y hasta zapear, pero no golpear en el rostro de nadie. Era una chica, entendía que con el rostro había que ser cuidadosa. Antes de la observación había tomado la libertad de separar con delicadeza la mano del moflete ajeno para examinarlo. – Debería haberte pegado con la bola esa que tenías. – dejó escapar una risilla. Solía pegar con objetos (normalmente balones de baloncestos), no con sus manos desnudas, por lo que sus nudillos del torso de la mano estaban algo dolidos.
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Re: ¡A jugar! { Priv, Satsuki Momoi }

Mensaje por Miguel Thurstan el Vie Mar 22, 2013 7:24 pm

Escuchó muy atento a lo que ella decía. O sea, ella primero decía que estaba muy brusca, luego de un mal entendido, el descuidado era Uriel. Los descuidados eran ambos al fin y al cabo pero no debería darle vueltas al asunto. Eso ya había pasado y el rubio prefirió dejarlo todo atrás. Miró a su alrededor, sólo con la vista y lograba ver que las personas estaban observándolos. Uno de ellos tenía una mirada rara y llegó a incomodarle a Uriel. Luego obviaba a todos, puso más atención a la muchacha peligrosa. Ella tenía las mejillas algo coloridas, se notaba que estaba enfadada y luego el rubio se decía “Pobre de su hígado”. Ya que él se tomaba con calma, relajó su mirada, observándola. Ella tenía razón en que le avisara antes de recoger la memoria pero Uriel siempre actúa y piensa menos.

Aún la notaba algo avergonzada y amó esa vez cuando bajó la mirada a los pies, se veía tan tierna. Uriel tiene una gran debilidad con las cosas tiernas o “cuando ellas tiemblan”, era un fetiche muy raro que tenía. Con más razón, le gustaba más la chica y le daba mucha curiosidad de quien era. Pensó que era el momento de preguntarle su nombre si antes se presentara él o viceversa. Y que ella le volví a decir pervertido, eso ni ofendía al rubio. Es demasiado orgulloso de sí mismo como para que alguien como ella le “afecte” lo que le dice, más bien, era muy gracioso. Evitaba reír por completo. De repente, su francés que creía que estaba bien, le empezó a fallar cuando ella hablaba. No le entendió la mayor parte de lo que decía y lo confundió un poco.

Luego que ella hacía las comillas con los dedos, seguramente ella decía alguna ironía. Seguramente era lo de ser pervertido y luego del celular y cosas así. Estaba realmente confundido y en ese momento, no sabía que decirle. Hasta que empezó a acercar, casi se tropezaba al igual que él, con la bola. Si que esa cosa incomodaba pero aún no quería moverla de ese lugar, puso mucho atención a la jovencilla. De repente sintió que lo coqueteaban, ahora estaba muy confuso. Aún así mantenía esa estúpida sonrisa en el rostro del rubio. – ehh… – su cerebro estaba al parecer apagado y estaba sólo hipnotizado por los ojos de aquella joven. Luego sintió su mano sobre la de él, alejándola de la mejilla.

De hecho no sentía nada en la mejilla ¿Cómo rayos había pensado que una mujer tenga una extraordinaria fuerza? Es como si estuviera drogado de nuevo. – eh… no se preocupe señorita… – cortó la frase al oír lo que ella dijo ¿quería pegarle con la bola esa? Se sorprendió y se rió – ahahaha dudo que pueda alzar la bola, señorita… – como siempre trató con educación a la dama. A pesar que le insultaba, no le iba a dar ni un golpe, para nada. Uriel no es para nada rencoroso y ni vengativo. Pero bueno, él se dejó llevar, dejando que ella sostenga su mano con confianza y le relaja una sonrisa cálida. – Todo eso del “pervertido”, no era mi intención. La verdad mi nombre no es ese… Soy Uriel Lennon. – levanta una ceja y sostiene su mano en forma de saludo suavemente, la sacude. La suelta una vez que la haya sacudido con suavidad. Esperó que dijera algo la muchacha encantadora, se moría por saber su nombre – Un gusto. – dijo muy fresco y tranquilo.
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Re: ¡A jugar! { Priv, Satsuki Momoi }

Mensaje por Invitado el Vie Mar 22, 2013 11:47 pm

¿Era cosa suya o el chico se había sumido momentáneamente en sus pensamientos? Se quedó unos segundos de esta forma, pero después reaccionó; al inicio algo confundido por lo que se podía apreciar en su rostro. Ahora se preguntaba si se había expresado ella bien; aunque el francés era un idioma que conocía perfectamente, su idioma de raíz era el japonés. Y ambos idiomas eran como el agua y el aceite: nada que ver uno con el otro.

Frunció el ceño al escuchar que el rubio dudaba de su capacidad de levantar una simple bola de boliche. ¡Encima se reía! Podría seguir muy cortés pese a todo lo que le dijo la peli rosa pero sabía dónde acuchillar para herir. Empezaba a crecer algo de curiosidad sobre el muchacho. Él también sabía mantener la postura y a la vez ser mordaz. – Eres muy perspicaz aunque no lo aparentes en un inicio, supongo yo. – afirmó sonriendo de lado - ¿Por qué crees que no puedo con una bola? ¿Por ser niña? – al señalar con la mano libre la bola que descansaba en el suelo y la miró aprovechando así desviar sus ojos de los ajenos, disimuladamente, o eso creía la niña.
Era una sensación rara: el no poder sostener por mucho rato la mirada del otro, no cualquiera podía lograr que la joven no fuera capaz de sostenerle la mirada, y ahora simplemente dejó que siguiera hablando.

Soltó una risita apenada volviendo un leve color rojizo a los pómulos pálidos del rostro. Después del asombro por la acción repentina del rubio y de su propio impulso agresivo, solo le decía “pervertido” por simple broma. A veces sus bromas iban algo lejos y no eran comprendidas como tal. Y se olvidaba de tal hecho.
- Ya sé que no era tu intención…Bueno ahora lo sé. ¿Pero qué esperas que una chica crea si un extraño se le acerque a las piernas cuando usa falda?.- aclaró antes que el otro dijera su nombre. Y cuando lo dijo, le miró parpadeando. – Uriel Lennon, ¿dijo? – pensó mientras miraba de arriba abajo el chico sintiendo como su mano era envuelta por la otra y se saludaban con un aprieto de manos. – Es rubio y de ojos claros como puede ser un típico francés, pero el nombre para nada es francés. – Seguía observando cada detalle de la figura que tenía por delante más curiosa de nunca. Ya había notado que tenía un acento algo diferente al que solía escuchar en los franceses. Sin embargo, como pasa en Japón y en muchos lugares más: a veces dependiendo de la zona del país que uno viva, hay un acento distinto y hasta palabras muy distintas.

- Satsuki Momoi. – correspondió al saludo, apretando delicadamente la mano que envolvía la suya. Ya había sido demasiado bruta con la tal persona. Y pese a que lo haya sido así, el otro ni una sola vez perdió la calma ni el control con ella. Era de admirar. No era cualquiera que dejaba que una adolescente dijera todo lo que le dijo y siguiera como si nada. – Creo que el gusto es mío ya que no correspondiste de manera agresiva a mi mala leche. – sonrío contenta mientras las manos se separaban. – Lo lamento. Puedo ser impulsiva a ratos (muchas veces digo). Eres distinto a la mayoría de los hombres. Normalmente, se dejan llevar por el ego y/o por la testosterona. – encogió los hombres poniéndose de cuclillas – No eres de aquí, ¿verdad? – sonrió con sorna mirando la famosa bola que supuestamente no la podía levantar.

Tomó la bola entre ambas manos, pesaba. Pero no era un peso tremendo que no la pudiera sacar del suelo. Se levantó trayendo la bola consigo y se la enseñó - ¿Ves que puedo? – sonrió orgullosa como niña con una excelente nota en un examen. Le encantaba poder hacer algo que otros habían dicho que no lo podría hacer.
Eres malo por creer que no lo podría hacer. ¿Te parezco así tan débil? – hizo un tierno puchero totalmente centrada con quién hablaba. Ya no prestaba atención a los que a su alrededor miraban y cuchicheaban entre ellos.
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Re: ¡A jugar! { Priv, Satsuki Momoi }

Mensaje por Miguel Thurstan el Lun Mar 25, 2013 12:24 am

De todas formas, con el idioma de las mujeres se iba a confundir aún más. Simplemente el rubio decidió seguirle la corriente. Ya que a veces no las entiende y ni sus intenciones, bueno, eso si se da cuenta pero se hace el loco. Seguramente la joven se había dado cuenta cuando Uriel estaba un poco confundido. Sintió que le ofendió o algo a la muchacha luego de estar confundido, no era esa la intención… El rubio pensaba y debería dejar de ser tan obvio, la muchacha se fijaba mucho en los movimientos del joven. Tantos mal entendidos le daba vueltas la cabeza pero a la vez era divertido verla enojada, se veía muy… hermosa y se preguntaba ¿cómo sería ella sonriendo? Pero una sonrisa muy tierna y dulce. Estaba dispuesto a sacarle una sonrisa a la muchacha. La admira y de alguna forma le empezaba a gustar. Recién la conoció, si, pero amaba esa actitud, era única.

Se rió un poco cuando se molestó cuando el rubio había subestimado a la señorita. Entonces esperó a que ella cogiera la bola que aún estaba posado en el suelo. Claro que Uriel puede ser a veces algo molesto, en especial con los chicos pero raras veces a las damas. Aunque en este caso era cuestión de lógica, la bola era muy pesada y mínimo siempre usaba un kilo. Ese que estaba en el suelo era entre 10 a 16 libras. Cuando una bola de bowling es muy pesada, es difícil de manipular. Entonces puso mucha atención a la muchacha, puso mucha atención aunque aún seguía confundido, casi no entendía a la señorita que aún estaba en frente, pero el rubio no lo demostraba. Se mantenía sonriente, con su típica y estúpida sonrisa de lado. La escuchaba pero no dijo nada, no quería responderla y luego soltar una risa.

Notó que aún, algunas de esas personas presentes observaban a ambos y sintió que otra vez era el centro de atención y eso le gustaba mucho a Uriel. Le encantaba llamar la tención, que lo vieran, eso no le molestaba para nada. Además la muchacha lo miraba hasta que señaló a la bola y luego desvió la mirada disimuladamente. – No, no, mírame… – pensó para sí mismo en ese momento. Escuchó la agradable risita que soltó de esos antojosos labios y se empezaban a apreciar el rubor en sus mejillas. Levantó una ceja, aún con la mirada posada en ella. Tomó mucha atención con eso de las faldas y él evito ver la minifalda que ella tenía puesta. Admirar otra vez esas piernas pero prefirió no hacerlo y para que luego recibiera otro golpe.

La chica se llamaba Satsuki Momoi, lo sabía, era de otra parte ya que ella tenía unos rasgos diferentes que los franceses. Algunos cotilleaban y eso odiaba Uriel, cuando se hablan la gente por la oreja. Escuchaba mormullos, eso hizo que la oreja del joven se moviera e intentaba mantener la calma. Ella estaba hablando después de que se presentara pero no le ponía mucha atención. Desvió un poco la mirada y observa a esos tipos que miraba a la joven de pelos rosados. Uriel se molestó, era raro que se molestara mucho por la forma que la miraban ¿Porqué sentía eso? Ella no era cualquier chica como para no preocuparse por ella. Odia ver eso, no le gustaba y pensaba que era una actitud, una actitud muy ordinaria. Ni Uriel era así, pero en ese momento dejó de pensar en sí mismo y pensaba más en la jovencita que aún estaba en frente. Entrecerró los ojos mirando a las personas con esa mirada muy intensa y molesta a la vez. Observó que esos tipos empezaron a intimidarse por su mirada y se dieron la vuelta. El rubio levantó un poco la barbilla, amaba tener el dominio y exigir respeto.

Aleja su mano de ella al mismo tiempo que ella lo había hecho. Aún estaba con buen humor, como siempre, es un joven muy paciente y raras veces se enoja pero cuando se enoja de verdad no es para nada bueno. Aclaró la garganta y observó a la muchacha volviendo a sonreír – Por favor, no se disculpe. – dijo de forma muy tranquila y serena – No era su culpa que se haya comportado agresiva conmigo, es claro que la provoqué. – observó como sostenía la bola y se impresionó pero no lo demostró. La veía como si nada, sin sorprenderse. Pone sus manos en los bolsillos de su pantalón aún mirándola, sonriendo. Cuando preguntó que ella sí podía, se rió y asintió. – Parece que la he subestimado, mil disculpas. – le empezó a sentir mucha más curiosidad, le empezó a interesar más aquella muchacha, Satsuki – ahaha si, parece que era una debilucha. – dijo con sinceridad y a la vez bromeando.

– Adivinaste, no soy de aquí. Vivía en Estados Unidos, mis padres se divorciaron. Mi madre me llevó lejos y aquí estoy, en Francia. Estoy en un instituto, Sweet Amoris. – desvió la mirada y su mirada se posó en ella – No sé si conoce el instituto. – no estaba seguro si estaba en el instituto igual que él porque a menudo Uriel no iba a clases, por eso no conoce muy bien el instituto y no conocía a los profesores y sus compañeros. Tenía tantas cosas que decirle pero se quedó algo mudo al observarla.
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Re: ¡A jugar! { Priv, Satsuki Momoi }

Mensaje por Invitado el Lun Mar 25, 2013 11:26 pm

Rodó los ojos volteando levemente el rostro a ver dónde miraba el rubio. Y se dio con que un par de chicos la miraba con ojos no muy inocentes: lo típico. Estaba más que acostumbrada que sea dónde sea hubiera siempre uno que otro de esa clase de muchachos desde que su cuerpo empezó a desarrollarse y a tomar forma. Hasta solían mirarle chicas, unas con admiración y otras no tanto. Bueno, ella no tenía culpa de tener el físico que tenía. Y usaba sudadera no solo porque era cómoda la prenda, pero también porque siempre disfrazaba en algo el abultado pecho que tenía. Sin embargo, era una chica, no iba andar tapada de los pies a la cabeza solo para que no tuviera represalias o miradas indeseables. No era tan sensible y tan de poca autoestima para sentirse menos que nadie por como los otros pensaban de ella.

Volvió a mirar el chico, apreciando como miraba a los desconocidos y esbozó una simple sonrisa. Le pareció un gesto tierno. No obstante dejó de sonreír al instante. Probablemente solo era así con ella porque era mona y todavía no la conocía de lado ninguno. Porque tenía su personalidad fuerte y a la mayoría de los chicos no les gustaba eso de una chica. Pero, la verdad, eso lo estaba deduciendo a priori, porque no lo podía descifrar lo que pensaba el joven. Eso era raro, no solía costarle saber lo que los demás pensaban por sus acciones y expresiones. Y tal situación solo le pasó con una sola persona, esa persona que no tenía la mínima idea que pensaba. Con ese muchacho ya eran dos.
Soltó otra risilla cuando notó el aire de satisfacción de otro, le hacía recordar una pelea de lobos para ver quién sería el líder de la manada. Después de todo era un chico aunque incomprensible, era hombre y ya. – Supongo que ganaste tú. – sonrió de lado, no había visto el desenlace de la “competición de miradas” porque había dejado de mirar a los otros chicos hacía un ratito. – A eso suelo llamar “instinto” cuando se trata de baloncesto. Todos los buenos jugadores lo tienen y cuando lo sueltan a lo máximo, pueden llegar a lo que se determina “la zona”. – dijo con simpleza, no venía a cuento pero le gustaba hablar de lo que sabía. ¿Y quién no?

Frunció el ceño, todavía sostenía la bola. Y empezaba a pesarle un pelín (demasiado) por lo tiempo que llevaba sujetándola. Y el otro ni una pizca de impresión tenía. Por una fracción de segundo se le ocurrió soltar la misma bola sobre uno de los pies ajenos. Sin embargo, no lo haría. ¿Y si no la esquivaba a tiempo y le golpeaba de verdad? Más que muchos, ella sabía lo que un mísero golpe podía hacer: una lesión para toda la vida. Es una deportista al final de cuentas. Se mordió el labio inferior sin soltar la misma bola – Me pesa… - pensó con dolor ya en las muñecas pero no lo diría y mucho menos soltaría la bola. Podría ser bastante competitiva y terca con unas pocas personas. Lo extraño es que fuese así con alguien que recién conocía.
- No lo soy como puedes verlo. – le sacó la lengua – Solo porque soy una chica con bonita cara no quiere decir que no pueda hacer lo mismo que un chico. – infló los mofletes. – De hecho, si vine aquí fue para jugar a los bolos y tendría que sujetar una bola de estas, ¿no? – suspiró, era obvio tal hecho.

Arqueó una ceja, escuchando con más interés lo que el chico le explicaba – Demasiado curioso, mis padres se han divorciado también. – respondió después del otro terminar de hablar – Y mi madre ha decidido venir a Francia igual que la tuya. Pero al contrario de ti, yo no vine con ella. Yo decidí quedarme con mi papa hasta terminar la secundaria. Creo que hasta hoy se resiente por ello… - suspiró, lo cierto es que la relación con su mama ya no era como antes y se peleaban a menudo – Y lo más curioso es que el instituto que hablas me suena, ingresé a ello hace unos días. – finalizó quedando un rato en silencioso, pensativa. – No creo haberte visto alguna vez… - murmuró intentando recordarse de todos los rostros que había visto en los últimos días en el instituto. Y ninguno era del rubio. Su memoria era lo suficiente buena para poder recordarse de cada rostro que veía en cada día. Más si tenía la característica de observar minuciosamente su alrededor. – Nunca te he visto porque si lo hubiera hecho, me recordaría de tu cara de bobo. – sentenció aunque no creía para nada que el chico tuviera cara de bobo ni nada. Si lo hubiera visto, se recordaría no por la supuesta cara de tonto con la cual su lengua viperina lo tachaba y si por el curioso que mostraba ser. Era atlético, apuesto y con la capacidad no poder ser “analizado” por la peli rosa. Sin embargo, ella no lo admitiría delante del chico tal cosa.
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Re: ¡A jugar! { Priv, Satsuki Momoi }

Mensaje por Miguel Thurstan el Sáb Mar 30, 2013 11:00 pm

A veces Uriel se comportaba de manera posesiva y dominante. Era uno de los que les gusta estar sobre los demás y era así hasta llegó a Francia, cambió completamente. Eso no había ocurrido desde que estaba con una muchacha que realmente le gustaba pero eso ya era historia y algo que no le gustaría recordar en ese momento. Cerró los ojos con fuerza para no volver a recordar ese rostro triste que tenía en frente de él aquel día. Parecía que su corazón revivió después de tanto tiempo, a menos eso creía y apenas la conocía. Los gustos del rubio siempre eran especiales. Le gusta chicas fuertes y que se podían defenderse a sí mismas, así esas chicas pueden ganarse la admiración de Uriel. Pero cuando se trata de chicas débiles y que no se puede defender por sí mismas, él tan sólo se dispone a protegerlas como en el caso de su Ex novia que de seguro nunca la volverá a ver.

Después de estar un poco perdido en sus pensamientos, pone mucha atención a lo que la peli rosa decía – Claro. – dijo muy orgulloso aún con la cabeza en alto. Se refería a los que “él había ganado”, obviamente, no era un “looser”. Luego se confundió un poco, entrecerró los ojos observando a los costados – ¿Hablaba de eso o del otro? – pensó pero luego siguió la corriente – ahh… Si. – asintió con la cabeza. Luego la muchacha sentía peso y esperó a que la chica no resista más. Era muy gracioso verla así, su mueca era muy tierna. Por eso el rubio supuso que se le pesaba la bola de boliche que ella aún sostenía. Ella podía levantarla pero sabía que no iba a resistir mucho tiempo.

Escuchó con atención lo que decía a cerca que sus padres, era exactamente como le pasaba a Uriel. Se sorprendió un poco y la comprendía. Se sorprendió más cuando ella estaba en el mismo instituto que él – Es que…. Me falto a clases. – baja la mirada y vuelve a subir la mirada clavándolas a la mirada de Momoi. Luego ella se atrevía a decirle bobo y ni si quiera lo conocía muy bien pero la comprendía y dejaba pasar eso. Simplemente se rió de forma tranquila. Una vez que ella dejó de hablar, tomó la bola de boliche introduciendo los tres dedos en esos hoyos – okey, te he subestimado, sorry ¿sí? – agarra como una bola de baloncesto como si nada. Sí, parecía que la muchacha era muy delicada y que era capaz de “romperse” una uña al alzar cosas pesadas. Pero resulta que la muchacha era muy interesante, le empezaba a gustar por su manera de ser pero puede tener un lado oscuro como todos. A pesar de eso, Uriel siempre confía de los demás. – Existe todo tipo de peso… – se refería a lo de las bolas de boliche.
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Re: ¡A jugar! { Priv, Satsuki Momoi }

Mensaje por Invitado el Dom Mar 31, 2013 7:32 pm

Simplemente se quedó esperando en silencio por la respuesta del rubio. ¿Era cosa suya o Uriel se quedó perdido en alguna parte de su cabeza? Si no estuviera sujetando la maldita bola que ya le pesada demasiado (la cual no pensaría soltar por iniciativa propia), hubiera estallado los dedos delante del rostro del recién conocido. Lo único que decidió hacer fue observarlo minuciosamente aunque seguía sin poder descifrar lo que sea sobre el chico. Para la fémina era un rompecabezas demasiado complicado. Y eso solo la intrigaba e interesaba más.

- ¡Despertaste! – bromeó diciendo la verdad después del otro finalizar el silencio entre ambos. Se volvió a liar consigo misma, el otro no parecía muy convencido con lo que le respondía. Culpa de ella misma lo sabía, a veces se perdía hablando de cosas que ni venían a cuento.
Frunció el ceño, ya no era solo la bola que pesaba, también le pesaba metafóricamente el que empezaba a sentir por dicho chico. ¿Desde cuándo le importaba tanto un desconocido? Sí, un desconocido. Ya que solo sabía su nombre y acababa de saber que iban al mismo instituto, apenas. ¡Ah! Y que tenían más o menos una situación familiar similar. Pero solo eso sabía y ahí estaba ella “apreciándole” como si fuese el centro de su universo. ¿Centro de su universo? Eso sí había sonado muy raro si uno va hablar de la misma peli rosa. Nunca fue la típica chica que 90% de su cerebro estaría pensando en amoríos ni nada. Vivía para el baloncesto y auxiliar el equipo que antaño era manager nada más. Para no decir que los estudios y el cuidar que su amigo de infancia no se pusiera en “problemas” le ocupaba el “tiempo libre” que le quedaba.

Le sostuvo desafiante la mirada sonriendo de lado. ¿Se molestaría o no se molestaría por decirle por la cara bobo? Había sido borde y era consciente de eso. Por eso se esperaba que el otro se molestara. Cualquiera lo haría, ¿no? Ella también era una simple desconocida para él. Pero fue todo lo contrario a lo que esperaba. Parpadeó mientras veía como se reía, ni siquiera era risa forzada. Se ruborizó levemente y desvió la mirada mordiéndose el labio - ¿Y a este que le pasa? – se preguntó más confundida que antes.
Sus orbes se posaban a aleatoriamente a todo el punto que tenía por delante menos en el chico mientras sentía como la bola se deslizaba entre sus manos: el otro la quitaba sin ser bruto ni nada. Y ella simplemente lo dejó. No estaba en condición de ser más terca de lo que había sido, ya estaba bastante dolorida en las muñecas.

Suspiró aliviada por ya no agarrar la bola mientras se sobaba las muñecas una en la otra. Estaba segura que el otro se había dado cuenta que se dañaba a si misma por eso creía que se iba a burlar. Estaba acostumbrada a que los chicos se burlasen de ella por esforzarse. Los únicos que no solían vacilarla eran sus amigos nada más. Sin embargo, Uriel simplemente siguió hablando como si ignorara tal hecho.
Se quedó por momentos mirándolo fascinada. Se ruborizó un poco más al escucharlo disculparse quedando con los labios entreabiertos, incrédula. Le había insultado y él…seguía siendo amable. ¿Por qué? No podría saber lo que ella pensaba, ¿verdad? Resultaría que si eso fuese cierto, realmente ese chico sería bastante distinto a los demás. Esbozó una sonrisa de oreja a oreja. - ¿Todo el tipo de peso? ¿Entonces el peso varía consonante la persona? – miró como sujetaba la bola, lo hacía como si nada. ¡La chica también quería hacerlo así como si nada! – No sé nada de jugar a los bolos. Me iban a enseñar hoy, pero se han cambiado los planes. – musitó en tono ligero encogiendo los hombros.
El joven había visto una parte mala de la menor y mismo así seguía platicándole sin rencor ni ofensa. Podría ser un poco más suave con él, ¿no? – Esto… - murmuró jugando con un mechón rosa de su pelo y no muy segura de lo que iba a decir. Encima lo que iba pedir a un extraño. Normalmente, si sabía que iba dudar al expresarse, no se expresaría. No le gustaba que la vieran flaqueando y/o dependiente de quién sea. No obstante, el chico no era cualquier persona. Era alguien que hacía desear a la peli rosa estar a su lado. Que le hacía querer que supiera que existía. – ¿Me puedes enseñar? – soltó lo más rápido que pudo hablar bajando la mirada volviendo a ruborizarse.
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Re: ¡A jugar! { Priv, Satsuki Momoi }

Mensaje por Ryan Koufman el Lun Mayo 13, 2013 6:13 pm

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