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Tormenta de Sombras

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Tormenta de Sombras

Mensaje por Azuru Nightray el Lun Feb 11, 2013 6:58 am

El sol empezaba a ocultarse, los débiles rayos de naranjas empezaban arrastrarse por el lugar, dando una ultima caricia a todo aquel que estuviera fuera, a su alcance, despidiéndose de ellas de forma amable, un ultimo vistazo antes de que las sombras empezaban a cubrir todo a su paso, caminar por donde la luz antes estuvo, cubriendo cada rincón del lugar, sin compasión. Las farolas empezaban a encenderse, haciendo que sus apenas rayos rubios alumbraran lo suficiente para guiar a las personas a sus casas, la luna hubiera servido de igual forma, de no ser porque las nubes negras la cubrían con recelo, queriendo que nadie le viera, siendo celosa y posesiva con el cielo y los plateados rayos, la tormenta se acercaba, las personas corrían, tratando de llegar a su casas antes de que la lluvia se desatara y antes de que oscureciera, porque en esos barrios, estar de noche no era una de las mejores ideas, no se tenía que ser un genio para saber que estar allí en medio de la oscuridad sería como suicidio, las personas cuerdas lo decían, lo repetían y lo advertían -no faltaba mucho para que también lo cantaran- pero para ella, eso no era problema, o eso era lo que decía.

-Tks- chasqueo con la lengua cuando un golpe dio directo a su estomago, tembló de forma descontrolada cuando su cuerpo lucho por doblarse, queriendo mitigar el dolor que sentía, pero no se lo permitió, tropezó con sus pies cuando retrocedió para esquivar un ataque y fue allí que lo vio, lanzo una patada a su estomago y un puñetazo a su mandíbula, haciendo que cayera, eran cinco contra una, nada de otro mundo. Golpe tras golpe, las pequeñas gotas rojas caían salpicando todo a su paso, fuera persona o objeto, después de unos 10 minutos todo acabo -Eso... les enseñara a no meterse conmigo, bastardos- miro el grupo, tres chicas y dos chicos, habían ido a buscarle pleito y lo encontraron, se irguió con orgullo no mostrando el dolor que su cuerpo resentido estaba demostrando, se dio le vuelta, limpiando la sangre que resbalaba de su labio partido, camino unas cuadras más antes de derrumbarse, gimoteo como un gato herido ¡Joder! Que dolía.

Ladeo la cabeza y pudo ver la calle principal, había caído en buen lugar -Esto... No puede ir peor...- sonrió de medio lado y en ese momento la lluvia se desato, gruño, mientras se aferraba a sus costillas resentidas, no las tenía rotas, lo sabía por experiencia, dejo que las gotas se llevaran los rastros de sangre, tenía el labio partido, la mejilla morada y uno que otro corte sobre su nariz y mejilla, golpes, raspaduras y moretones sobre sus brazos, torso, costillas, espaldas y piernas, nada roto -Algo bueno- se arrastro hasta recargar su cabeza sobre la pared húmeda, ya estaba empapada de todas formas y no podía correr, solo esperar a recuperar fuerzas, suspiro, cerrando sus ojos...
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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Hiroshi Anzai el Sáb Mar 02, 2013 9:04 pm

Ese Viernes había sido citado al atardecer a la zona peligrosa para una pelea con un alumno de otro instituto. Que sorpresa me llevé al llegar al lugar designado y encontrarme rodeado de 3 alumnos más. – Eres tan cobarde que ni siquiera te atreves a enfrentarme mano a mano – dije con soberbia y fastidio en mi voz. - ¿Por qué no dejas de ser una gallina y te acercas para luchar limpiamente? –

Sentí repentinamente un fuerte golpe en mi espalda y al girar me percaté de que había sido golpeado con un tubo de acero. El cobarde se reía en el fondo mientras era atacado por sus otros compañeros a puño limpio. Mientras intentaba cubrir mi rostro y mi pecho con los brazos, había permanecido tranquilo mientras analizaba la situación con calma. Debía haber una salida muy simple a esto...

Al acercase a mí nuevamente el chico del tubo, decidí actuar. Cuando intento golpearme, lo barrí al suelo con mis piernas. Una vez su espalda tocó el asfalto, brinqué sobre él y le quité el tubo de acero con toda mi fuerza. Le sonreí sádicamente antes de darle un golpe seco en la cabeza con este. Ahora el instrumento tenía una punta roja, la cual goteaba mientras me levantaba para girar y ver a los otros 3 desgraciados. Sin piedad, golpeé a los dos más cercanos un par de veces en la espalda con mi arma y solo quedó el infeliz que me citó aquella tarde a aquel lugar. Me acerqué lentamente mientras arrastraba el tubo por el suelo y mi mirada se posaba en el chico con una sonrisa cruel.

- No me ruegues, o juro que te ira peor que a ellos – dije furioso mientras en idiota se arrodillaba pidiendo piedad. No se detuvo, así que solo lo golpeé con mi instrumento en la espalda. Dejé caer el tubo y alcé al chico con mis manos. Lo golpeé fuerte en el estomago, para luego darle un par de puñetazos en el rostro, y finalizar con una patada en el pecho. – Eres una basura que no se merece nada más – finiquité antes de irme del lugar, aunque decidí llevar conmigo el único amigo que me ayudó en esa pelea.

Hice un recuento de mis heridas: Mi espalda dolía mucho, ya que recibí un golpe de tubo y múltiples patadas allí; solo había recibido un golpe directo al rostro, pero sangraba un poco por el labio superior; mis brazos y piernas recibieron varios golpes innecesarios. En líneas generales, tuve suerte de no salir peor librado.

Había comenzado a llover por aquella zona. Era un clima muy extraño, considerando que aún estábamos en una temporada de frío, pero no le di importancia. Sin darme cuenta llegué a la calle principal y miré a mis alrededores. Estaba casi vacía en su totalidad, a excepción de una persona de cabello plateado recostada de una pared. Aquella figura se me hacia familiar, así que decidí acercarme a esa persona.

Preparé mi arma tomándola con mi mano derecha en caso de que fuera una emboscada, aunque descarté totalmente esa idea al estar a unos 20 pasos de la persona y ver claramente su rostro. - ¿Azuru? ¿Eres tú? – le pregunté con escepticismo, como si no pudiera creerle a mis ojos lo que estaba viendo.

Aquella era Azuru Nightray, la que muchos consideraban en el instituto Sweet Amoris como el segundo vándalo más grande de aquel lugar. Solo yo la superaba en esa escala. Nos habíamos conocido hace poco menos de un año cuando a la chica la transfirieron a esta ciudad. Se me acercó un día y me dijo “Escuché que tu eres el más rudo de este lugar”, y después simplemente me retó a una pelea. Esa pelea fue dura para ambos y apenas la gané con el último golpe. Lo gracioso es que ambos nos hicimos más famosos en el instituto gracias a ese evento.

De vez en cuando nos cruzábamos en el instituto pero aquella había sido la única vez que peleamos uno contra el otro. Ella era una gran peleadora callejera, y no podía creer que se encontrara en el estado que la estaba observando. - ¿Qué demonios te sucedió? – le pregunté mientras me acercaba a ella y dejaba el tubo en la pared, a un lado de la chica.

OFF-ROL:
Espero no te moleste que haya creado esa historía relacionando a Azuru con Hiroshi en el pasado, pero me pareció una forma interesante de que ambos se conocieran y así crear esa rivalidad por ser el vándalo más popular de Sweet Amoris.

Además, me parece la oportunidad perfecta para que ambos trabajen en conocerse más allá de los puños ahora que se encuentran en una situación donde necesiten trabajar como equipo xD



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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Azuru Nightray el Lun Mar 04, 2013 1:26 am

Observo el cielo oscurecido por las espesas nubes, la luz naranja, cálida pero al mismo tiempo molesta del sol ya no estaba, ahora solo quedaba la fría oscuridad, junto aquellas nubes negras, al parecer de un pésimo humor junto a los truenos que resonaban, como un llanto ensordecedor que la tormenta quería callar como diera lugar y la lluvia, eran las lagrimas que del cielo derramaba por todo el desorden que había, una sonrisa entre divertida y algo cansada adorno sus lastimados labios ¿Que clase de extraño y retorcido Hobby había tomado? Encontrarle forma y personalidad a cada uno de los estados del clima no podía ser normal ¿O si? Tal vez solo estuviera cansada o quería pasar el tiempo para no dormirse en un lugar así, después de todo todavía no estaba segura.

Se removió un poco en su lugar, moviendo apenas su cuerpo, haciendo que un dolor agudo proveniente de sus costillas y de una de sus piernas, gruño por lo bajo, apretando la mandíbula y frunciendo el ceño -Malditos bastardos, pero esto no se va a quedar así, lo juro- murmuro una amenaza entre dientes, dispuesta a regresar para tomar una revancha, ella no se iba a quedar así, con su orgullo herido, cuando volviera, los iba hacer pedir piedad uno por uno, sonrió para dejar escapar un suspiro, observando como una pequeña nube de vaho se formaba, empezaba hacer frió sin duda y si seguía así enfermaría y lo ultimo que deseaba era estar postrada en cama sin poder hacer nada y sintiéndose mal, eso era aun peor que el estado que se encontraba.

Movió su cabeza por la fría superficie que empezaba a tener un olor a moho, algo incomodo pero sin mucha importancia, observo hacia adelante, donde el callejón terminaba donde estaba la avenida principal, el movimiento se había detenido, las personas ya no pasaban, había quedado desierto, sin vida, solo el movimiento de unos autos pasar de vez en cuando, levantando pequeñas olas inundando las aceras se podía ver, se quedo así, quieta, mirando, analizando, aquella imagen tan... gris le recordaba su propia existencia, era un cuadro tan hipnotizante y hermoso. -... Tengo ganas de un cigarrillo- fue un pensamiento fugas, para si misma, antes de cerrar sus orbes de forma pesada.

Y entonces lo escucho, su nombre ser pronunciado, sus esmeraldas se abrieron tan rápido que se desoriento ligeramente, estas se afilaron casi de forma felina, peligrosos, molestos, agresivos, centellando como la tormenta misma, pudo ver una figura acercarse, alta y masculina, elevo una ceja, moviendo sus manos discretamente sobre el suelo, preparándose para cualquier situación. -Ah... Solo eres tu- murmuro, relajando su cuerpo cuando aquella sombra tomo forma y color, la cabellera marrón ligeramente larga y desordenada fue un punto clave para saber quien era, un chico que ella misma había retado; Hiroshi Anzai, se podría decir su "Rival"

De forma rápida y discreta miro al chico, al parecer no era la única con "Diversión" ese día, al parecer su "amigo" -aja- también había tenido algo de movimiento, sonrió internamente, hubiera querido ver como quedaron los desgraciados que habían tratado de meterse con el chico, porque siendo sincera, el era uno de los pocos -por no decir nulos- que habían ganado un poco de su respeto, la pelea que había llegado a tener con el había sido tan entretenida como dura y larga, quedaron en empate, cabe decir que los primeros días después de eso había estado de un humor de perros, ahora consideraba al chico, además de interesante un digno rival -aunque pensaba llevarse aquello a la tumba-

-No~ Soy el conejo de Pascua- respondió de una forma un tanto ácida -Claro que soy yo idiota- ladro mientras se acomodaba una vez más, empezaba a tener un poco de frío además de sentir la ropa demasiado pesada, esta se pegaba a su cuerpo como una segunda piel y digamos que el color blanco de su camisa empezaba a transparentarse un poco, cosa que no le interesaba a la peliblanca en lo más mínimo, tenía cosas mucho más importantes en la cabeza que pensar en eso. Gruño en advertencia al ver al chico acercarse ¿Que carajos creía que estaba haciendo? O más bien ¿Quien demonios le había dado ese permiso?

- Tks, nada que te importe Anzai- bufo entre dientes, al mismo tiempo que juntaba sus fuerzas y la voluntad para levantarse con movimientos torpes y lentos, podía sentir como sus costillas lanzaban piquetes dolorosos a su cuerpo y como su cuerpo en general gritaba, solo frunció más su ceño pero no soltó quejido alguno -¿Que tal estuvo la pelea? ¿Divertida?- Pregunto, alzando una ceja, irguiendo su cuerpo de forma orgullosa, pasando su brazo por una de sus costillas, mirando las orbes grises de su... Adversario.

Spoiler:
{Off: No me molesta :3 me parece interesante y buena idea, si se me llega a ocurrir algo te lo diré owo xD yo soy de drama~ espero que el post sea de tu agrado~ cualquier cosa avísame}
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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Hiroshi Anzai el Lun Mar 04, 2013 4:10 am

Después de escuchar su saludo acido, solo me llevé la mano a la frente y dije de forma burlona – Demonios mujer, solo ladras como un perro herido que intenta hacerse el valiente. Que te cuesta saludarme con más cariño –

Tras preguntarle que le había pasado, solo respondió que no me importaba. No me extrañó ese tipo de comentario, después de todo, conocía el orgullo de aquella mujer en carne viva. Después de nuestra pelea, ambos terminamos tirados en el suelo exhaustos y no hablaba más que de su orgullo roto y como me vencería por esa humillación, o algo así… Preguntó por mi pelea y simplemente respondí con tono cascarrabias – Hubiese sido divertida si el imbécil que me citó a la pelea se hubiese esforzado más. Solo trajo a 3 tipos consigo y cuando los vencí a todos, el bastardo se arrodilla y me pide piedad… Me saca de mis casillas ese tipo de escoria –

Ahora mi mirada se centró en ella y todas sus heridas. Divertido mencioné – Oye imbécil, parece que necesitas un curso sobre peleas callejeras, porque olvidaste la primera regla: No dejar que te golpeen hasta perder –. Sabía aquello la provocaría pero dudaba que estuviera en condiciones de tomar represarías en mi contra.

Después de reírme un poco, solo suspiré y la miré con rostro serio. - Vamos tonta, te sacaré de aquí. Ni siquiera yo soy tan cruel para abandonar a un rival herido en un lugar como este – le dije mientras me acercaba a la chica, quien obviamente no estaba de acuerdo con mi idea de ayudarla en lo absoluto. Pero antes de que siquiera pudiera quejarse, la miré a los ojos y me di cuenta de que no me observaba a mí, sino a alguien en mi espalda.

Rápidamente me giré y pude observar a cuatro sujetos de aproximadamente 20 años. Al menos un par de ellos eran mucho más corpulentos y altos que yo. - ¿Amigos tuyos? – le pregunté con voz baja a la chica herida. Una vez más no tuvo tiempo de contestarme, ya que fue interrumpida por el que parecía ser el líder del grupo Ustedes dos, ¿qué hacen en nuestro territorio? -, - Nada en realidad. Kaminari y yo ya nos íbamos – dije con un tono neutro. Era la primera vez que me refería a la chica como “Kaminari” o “Trueno”, pero al saber cómo eran esos lugares y la escoria que vivía allí, era preferible no utilizar nuestros nombres para identificarnos.

- Así que esa belleza se llama Kaminari, ¿eh? Puedes irte si quieres niño bonito, pero ella se queda con nosotros dijo el hombre mientras se lamia los labios con la lengua. Sabía que la chica no tendría ninguna oportunidad en sus condiciones actuales, así que solo caminé unos pasos al frente, interponiéndome entre el hombre y mi rival, y dije divertido – Lo siento idiota, pero Kurayami no abandona a los lobos de su manada. Como dirían en las estúpidas películas de Hollywood: Tendrás que pasar sobre mí para llegar a ella –

Sabía que no era muy inteligente de mi parte provocarlo, pero tenía que enfocar su atención en mí. Pensé en utilizar el arma que me salvó antes, el tubo de acero, pero como un imbécil lo dejé junto a la pared a un lado de Azuru. Si lo intentaba buscar, seguramente los gorilas le harían algo a ella. ¡Demonios, esta tarde no podía ponerse peor!. Comencé a ver a mis alrededores para tomar ventaja de mi ambiente de alguna manera…

- ¡Golpéenlo! gritó el neandertal con fuerza, sacándome de mis pensamientos y haciendo que los otros tres hombres se abalanzaran sobre mí. No tuve más opción que un ataque directo. Busqué golpear al primero de ellos directamente en los testículos, y terminó recibiendo una buena patada que lo mandó al suelo. Recibí a cambio un golpe en el rostro del segundo hombre, el cual terminó de partir mi labio superior completamente. Como un látigo, utilicé mi impulso al levantarme para golpearlo con el codo en la barbilla, y cayó momentáneamente algo suelo. Sin embargo, el tercer hombre no iba contra mí, sino directo hacia la chica herida. – Ni lo sueñes, bastardo – grité mientras lo embestí con mi cuerpo haciendo que ambos chocáramos contra la pared, aunque mi golpe fue amortiguado un tanto por el cuerpo de mi enemigo.

Sentí un fuerte dolor en la base de mi espalda, y comprendí que había recibido una fuerte patada. Mi rostro reflejaba semejante emoción mientras me levantaba como pude, solo para recibir un puñetazo en el estomago de parte del hombre con las pelotas partidas. Con toda mi ira, logré conectarle un gancho en el rostro que lo dejó inconsciente. Fui tomado por la espalda por el barbilla partida y el colchón de carne me golpeo un par de veces en las costillas antes de intentar noquearme con un solo recto al rostro. De alguna manera pude esquivarlo y terminó golpeando a su compañero en la cara, quien me soltó solo para recibir un puñetazo en el estomago de mi parte, seguido de un codazo en la nariz. Puse mi atención en el último de los secuaces y con una dropkick a dos piernas le hice estrellar su cabeza con el poste de luz que tenia detrás.

Sin embargo, al estar tan herido, no pude controlar mi caída y terminé dañándome aún más la espalda. Contuve con mucho esfuerzo el grito ensordecedor que tenia deseos de dar, ya que aún quedaba el neandertal de pie y sin un rasguño. Tenía que levantarme como pudiera. Mi cuerpo había dejado de reaccionar y mi cansancio era enorme. De alguna forma milagrosa había podido vencer a tres enemigos en el estado físico en el que quedé después de mi primera pelea. El último hombre se me acercó y me miró riéndose Kurayami, debo decir que me sorprendiste al vencer a tres de mis hombres, pero tu suerte se acabó aquí -. Me dio una patada en las costillas que me hizo gritar de dolor.

El hombre comenzó a caminar hacia Azuru, y no podía hacer nada al respecto en mi estado actual. - ¡Demonios! ¡Te juro que te mataré si la tocas, maldito gorila! – grité con un tono de voz cuyo combustible era el inmenso dolor que sentía. Pero fue suficiente para que el gorila se diera vuelta y me considerara un estorbo para él. De espaldas en el suelo, yo solo reía maniáticamente al ver su rostro. – Veras que te asesinaré, bastardo – dije burlonamente en tono provocativo. No tenía ningún plan. Apenas podía mover la boca y los dedos de mis manos. Solo esperaba que un milagro nos salvara de aquella situación.

off-rol:
Creo que me inspiré demasiado esta vez xD jajaja. Pero ahora Hiroshi es el que está practicamente inhabilitado... Queda en manos de Azuru salvar la situación. Por lo menos tienes un instrumento que puedes utilizar para tu beneficio *guiño*



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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Azuru Nightray el Lun Mar 04, 2013 7:23 am

Era extraño ¿Porque seguía allí? Se supone que nadie se detiene, nadie mira a u alrededor, solo siguen adelante ¿Porque aquel "Perro" -si, le decía así de "cariño"- se encontraba todavía allí? ¿Se burlaría de ella? Frunció el ceño, de ser así, le partiría la cara sin duda -¿Que dices animal? ¿Quien ladra como perro herido bestia?- gruño malhumorada -si, más si es posible- observando con evidente enojo y ganas asesinas, odiaba que le hablaran así -Tks ¿Que demonios quieres? ¿Un beso de bienvenida?- pregunto sarcástica, lanzando un bufido al aire, el pelear con otro ser humano en ese momento calmaba el frió que empezaba a colarse, más no la distraía tanto del dolor, se levanto, apoyando su espalda contra la fría superficie.

Espero de forma paciente -cosa extraña- que respondiera su pregunta, porque siendo sincera tenía un poco de curiosidad del como había terminado así. -¿Eres retrasado? Ambos sabemos o por lo menos yo se por experiencia que cuando te citan a un lugar como estos es porque te tomaran en emboscada, ¿Acaso creíste que sería una pelea justa?- murmuro, parpadeando y levantando una ceja discretamente -¿Ah? Una escoria así, entonces tu pelea fue sencilla...- dijo, rodando las orbes de forma aburrida, erizándose de inmediato ante el comentario del chico -¡Calla perro sarnoso!- alzo la voz, con el ceño fruncido de forma exagerada. -¿Que me dices de ti? ¿No debería aplicar también? Porque digamos que no tienes buena cara... bueno, la tienes peor que de costumbre- dijo, sonriendo de forma divertida y al mismo tiempo retadora, aun tomando sus costillas, no podía soltarlas, puesto que si o hacía, sentiría como si el aire le faltara.

Miro al chico acercarse, alertando sus sentidos, no le gustaba mucho el contacto físico -No necesito que tengas compasión por mi Anzai- murmuro de forma sería, abrió sus labios de nuevo, más sin embargo los cerro de inmediato al ver como detrás de su compañero aparecían tres figuras más, altas y musculosas, parpadeo y luego hizo sus labios una linea recta -"Mierda"- fue su único pensamiento, sus orbes esmeraldas solo analizaban a los corpulentos delante de ella. -Ni de chiste- respondió en un susurro, haciendo que su respuesta acariciara la mejilla ajena, puesto que se tuvo que acercar un poco más para que el susurro no fuera escuchado.

Un gruñido, casi rugido pudo escucharse, era la voz de uno de los tipos, entrecerró la mirada, y sin perder tiempo empezó hacer una estrategia, necesitaba solo un poco de tiempo para tener el plan preparado y salir ambos de aquel lugar -"¿Kaminari?"- levanto una ceja ¿Ahora el la nombraba? claro, siempre de boca floja, rodó los ojos. El escuchar como la nombraban hacia que sintiera asco, su expresión lo demostró, repugnancia, más no había miedo, tal vez un poco de nervios, pero no miedo, no desesperación, no se iba dejar doblegar por nadie, ni por mastodontes.

-¿Lobos? Ahora soy un perro callejero- murmuro divertida y sorprendida, era su forma de preguntar "¿Que estas haciendo imbécil?" de forma indirecta ¿Porque la protegía? Era... Incomodo, nunca antes -desde la muerte de su madre- alguien le había protegido así, si bien sus hermanos algunas veces lo hacían esta vez se sentía diferente, se removió un poco, mirando la nuca del chico lobo y a los gorilas delante, de esa no iban a salir bien librados. Y entonces todo fue como un flash, como el trueno cayendo, retumbando, haciendo que retuviera la respiración.

¿Que estaba haciendo? ¿Porque lo hacía? Sus ojos seguían la figura de Anzai, sus movimientos ágiles, rápidos, llenos de poder, los golpes que recibía era persistente, torció sus labios en un gesto de muda preocupación al ver al castaño caer en un golpe sordo ¿Cuanto tiempo había pasado? No lo sabía y en esa situación no importaba, chasqueo con la lengua -"Este idiota"- gruño, estiro su mano y tomo el tubo de acero, mientras rebuscaba entre sus ropas, sonrió de medio lado -"Bingo"- si los llevaba con ella, tomo aire, aguantar el dolor, era algo que siempre hacía, relajo su cuerpo y se acerco, lentamente levantando el tubo, era como un gato, sigiloso, silencioso y sin más dejo caer el tubo en la espalda de la bestia.

Un golpe sordo se escucho seguido de un gruñido lastimero -Oye gorila- lo llamo retrocediendo unos pasos, tomando posición defensiva, tratando de alejarlo del lobo herido -Nunca le des la espalda a una dama- sonrió de medio lado, tronando su cuello, no tenía miedo, solo tenía que precisar un plan para hacer añicos al mastodonte -Literalmente- sonrió de medio lado antes de dejarse ir contra el mayor. En cuando estuvo cerca del hombre este lanzo un golpe con su brazo, pero gracias a su pequeña complexión pudo esquivarlo, golpeando con el tubo el estomago y rodilla de su enemigo que sin duda cedió un poco.

Gimoteo levemente al sentir su pierna quejarse pero no tuvo tiempo de detenerse, alzo de nuevo el tubo golpeando el hombro del mayos que de nuevo se quejo, se alejo de nuevo una vez más, podía escuchar su corazón agitado en sus oídos, golpeando su pecho, mientras respiraba agitada, sintiendo las pequeñas agujas incrustarse en sus pulmones. De nuevo corrió contra este, esquivando el primero golpe, más no vio venir el siguiente, la rodilla del mastodonte golpeo su costado haciendo que rodara un poco hasta la pared. Escucho la risa ajena y tosió casi de forma desesperada por tomar aire -B... Bastardo- murmuro, un sabor metálico le hizo entender que había escupido sangre, levanto su mirada esmeralda al sentir la figura sobre ella.

No pudo esquivar el golpe que fue directo a su estomago, gimoteo de nuevo y se tenso, mirando el piso ¡Joder! Que no era su día, más no se iba a dar por vencida, se aferro al tubo y lo levanto, golpeando con fuerza el rostro del hombre que lanzo un aullido de dolor cuando su nariz se rompió, fue allí que lo hizo, con la poca fuerza que tenía -y siendo su cuerpo pequeño- lo embistió contra la pared al mismo tiempo que soltaba el tubo y en sus manos se mostraban dos pequeñas dinamitas -como esos pequeños cohetes que se usan en las festividades- y los encendió, sonrió casi de forma sádica cuando el cuerpo del individuo choco contra la pared-Y por cierto... Soy Arashi- susurro bajito, cierto, todos le decían la tormenta, en ese momento dejo caer las dos mini dinamitas que explotaron apenas y retrocedió los suficiente, un grito ahogado y luego nada, solo el caer de la lluvia se escucho de nuevo -Tks... eres un desastre Anzai- Sonrió al acercarse al castaño, se dejo caer de rodillas frente al chico, sintiendo su cuerpo pesado, no se iba permitir desmayarse frente a su rival.
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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Hiroshi Anzai el Lun Mar 04, 2013 5:10 pm

Allí estaba, tirado de espaldas al suelo y con la lluvia golpeando todo mi cuerpo. Riendo como loco mientras aquello causaba que el dolor de mis costillas se masificara, pero qué más daba, ya estaba sentenciado si no ocurría un milagro, así que aquel dolor me hacía sentir vivo y permanecer consciente.

El gorila había levantado su pie y se disponía a estrellarlo en mi rostro. Podía ver su sonrisa desde aquí abajo, pero repentinamente aquella acción fue interrumpida por lo que pareció ser un sonido familiar para mi, el de un arma de combate rustica pero efectiva haciendo contacto con la cabeza de alguien. Y luego apareció en mi vista la loba de cabello plateado empuñando con firmeza el fiel tubo de acero. Al parecer había recuperado algo de fuerzas, o quizás solo peleaba por sobrevivir. Solo sonreí ante aquel panorama con cierta señal de alivio en mi rostro.

Giré mi cabeza con la poca fuerza que tenia para así seguir la pelea lo mejor que pude. Hubo un par de momentos donde dudé de que mi compañera saldría bien librada de aquello, pero esa perseverancia que vi aquella vez aparecía nuevamente y esta no se rendía. Finalmente remató al gorila y comenzó a caminar hacia mí, cayendo de rodillas al estar a 3 pasos. – Demonios mujer, tuve dos peleas seguidas, me llevé a 3 de los gorilas conmigo y todavía te quejas… ¿Acaso nada te impresiona? - dije divertido con una voz cansada mientras le sonreía. Intenté reír pero lo que salió de mi boca fue un quejido, ya que el reír había provocado un intenso dolor en mis costillas.

Observaba el cielo mientras mi respiración era entrecortada. Aquel panorama gris y frío aún reinaba el ambiente, y la lluvia parecía querer insistir en hacer acto de presencia. Mi mente ahora intentaba maquinar la forma ideal para que saliéramos de aquel lugar antes de que las cosas se complicaran aún más. Pero mi cuerpo aún no quería responder del todo a mis órdenes. “Demonios, ¡muévete bastardo!” me regañé a mi mismo mentalmente.

Suspiré y dirigí mi mirada a la chica guerrera, que seguía aún arrodillada allí a mi lado. – Creo que este apuesto lobo necesitará 5 minutos antes de poder levantarse del asqueroso piso húmedo – dije burlonamente. - ¿Cómo están tus heridas, loba plateada? – pregunté curioso. Analizar primero nuestro estado físico me permitiría saber cual sería el siguiente paso en nuestro plan de escape.

Incluso tras escuchar su respuesta, no se me ocurría nada concreto. Opté por tragarme mi orgullo, ya que sabía que la chica ruda se burlaría de mi por eso, y solo le pregunté directamente - ¿Tienes alguna idea de cómo salir de aquí antes de que esto se torné peor? -. Si es cierto que antes de la pelea le dije que la sacaría de aquí, el estado de ambos era distinto. Al menos en ese momento teníamos algo de fuerza para caminar del lugar, ahora exhaustos no teníamos esa estrategia a nuestro favor.

- ¿Conoces algún hotel seguro en esta zona? – pregunté repentinamente. Si no podíamos salir de aquí, al menos deberíamos de buscar algún refugio donde pudiéramos recobrar las fuerzas. Me imaginé que tipo de reacción tendría la guerrera al escuchar aquello…



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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Azuru Nightray el Mar Mar 05, 2013 7:14 am

El sonido de la lluvia era parecido a una cascada o en ese momento eso llegaba a parecer el ruido, jadeaba, su cuerpo temblaba y sus orbes se encontraban puestas en la figura de grandote que ya hacía desmayado apoyado contra la pared, esta mostraba además de golpes y una nariz rota, quemaduras de segundo grado, había tenido suerte y eso de cierta manera le molestaba, si, andaba de un humor de perros y eso se lo habían llevado esos endemoniados chicos, chasqueo con la lengua, entrecerrando sus orbes, mirando a las otras tres figuras antes de darse la vuelta, tal vez cuando salieran de allí, pudiera dejarles un "Ultimo presente" algo "amistoso" arrastro sus pies -y su cuerpo- hasta donde se encontraba el cuerpo del lobo castaño, más su cuerpo ya no la soporto y cayó a unos pasos del mayor, chasqueo con la lengua, bufando su mala suerte y ahora poca resistencia, apoyo sus manos sobre la superficie, sintiendo su cuerpo temblar completamente.

-No te quejes como señorita, yo también tuve una pelea antes que esta- le miro con el ceño fruncido, su cuerpo temblaba, más ya no sabía si era de dolor, cansancio u otra cosa, por lo que se quedo quieta, esperando que las corrientes de dolor disminuyeran y tomara un poco de fuerza, la necesaria para ponerse de pie y ayudar al ahora cachorro que tenía frente a ella, suspiro pesadamente, había sido error suyo, conocía cada una de las calles como si fuera su casa, pero en esa ocasión, estaba tan molesta como cansada y herida como para prestar atención hacia donde se dirigía, ahora tenían que salir de allí antes que otra bola de animales se acercara a su posición. g

Levanto su mirada, sintiendo las gotas acariciar sus mejillas que por cierto punzaron de dolor, demasiado sensible, demasiados golpes, chasqueo, escuchando de repente la voz del mayor, le miro con sus grandes orbes esmeraldas, soltó una débil risa entre dientes, puesto que su cuerpo no daba para más sin darle una sensación dolorosa -¿Apuesto? ¿Tu? Creo que los golpes si te afectaron demasiado Cachorro- respondió haciendo un gesto -Estoy mejor que tu anciano, ya no soportas unos cuantos golpes- se burlo un poco más, por alguna razón, no le molestaba -del todo- que le digiera loba, tal vez porque aquellos animales si le gustaban un poco. Lentamente empezó a levantarse, sus rodillas temblaron de nuevo, amenazando con no soportar su peso, más las obligo, ella siempre salía adelante y esta vez no sería una excepción.

-... Definitivamente esos golpes te retrasaron más- murmuro, estando junto al castaño, elevo una ceja, mientras se agachaba lentamente, con una suavidad y amabilidad rara de ver en ella, apoyo su mano sobre el cuerpo ajeno, como si temiera lastimarle más de lo que ya estaba, elevo el brazo del chico con suavidad y movimientos lentos para pasarlo por sus hombros -Te recuerdo que estos lugares son mi territorio, los conozco perfectamente- sonrió de medio lado orgullosa de si misma, levantándose, soltó un gemido lastimero ¡Joder! ¡Joder! ¡Dolía de los mil demonios! hizo un esfuerzo para no aullar de dolor.

-...- Le miro con una ceja alzada ¿Dijo Hotel? o... ¿Había escuchado mal? iba a replicar algo pero cerro sus labios tan rápido como los abrió, en esa circunstancias el lobo tenía razón -y eso le desagradaba, frunció el ceño con un aire pensativo antes de hacer trazos mentales -Si conozco uno- informo después de unos minutos de silenció -No queda lejos así que vamos- dijo empezando andar, caminando por los pasillos oscuros con olor a moho y soledad, estando alerta a cualquier movimiento, odiaba ocultarse, pero en esas circunstancias era mejor eso a ser descubiertos y humillados... Después de arrastrar ambos cuerpos -porque eso hacían- cerca de media hora -porque el dolor era algo que los atrasaba- salieron de aquellos pasadizos y frente a ellos se observaba un edificio de algunos pisos.

-Es allí- murmuro, el edificio parecía nuevo, pintado de un color azul claro, algunas luces estaban encendidas, además de que tenía tres estrellas junto al letrero del nombre del hotel.
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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Hiroshi Anzai el Mar Mar 05, 2013 4:46 pm

Es gracioso, ahora los papeles se habían invertido y era yo el que estaba más herido de los dos, recibíendo ayuda de parte de la loba plateada. La verdad, aunque detestaba mostrarme débil ante cualquiera, y en especial ante un buen rival, no tenía más opción que tomar su ayuda y tragarme una vez más mi orgullo.

Tras asegurarme que estos lugares son su territorio, me levantó del suelo con sus pocas energías. Mis piernas no reaccionaron en un principio, pero después de un gruñido de mi parte logré estabilizarlas con las pocas fuerzas que había recobrado. El dolor de mi espalda regresó con mayor fuerza, pero solo apretaba los dientes intentando ahogar cualquier sonido de dolor proveniente de mis cuerdas vocales.

Al mencionarle el hotel, en realidad me sorprendí por no recibir la reacción que esperaba de la fiera mujer. Es más, parecía estar completamente de acuerdo con mi plan. – No sabía que te gustaban ese tipo de acercamientos agresivos en tus chicos… Recuérdame invitarte algún otro día a un hotel de la ciudad para tener un poco de diversión juntos – mencioné divertido mientras le sonreía pícaramente.

Caminamos al único paso que podíamos, arrastrando nuestros cuerpos por aquellos pasillos que la chica conocía. Apoyaba mi mano libre en las paredes como una forma de mantener nuestro equilibrio algo estable. Continuamos intercambiando frases sarcásticas y burlonas para mantenernos mentalmente activos, ya que el cansancio continuaba ganando la batalla a las pocas energías que almacenaban nuestros adoloridos cuerpos. No sé cuánto tiempo pasó, pero agradecí escuchar la voz de la peliplateada anunciar la llegada a nuestro destino. Solo asentí ante aquella declaración.

Después de entrar al establecimiento, fuimos recibidos por el encargado de aquel lugar, quien simplemente nos miró incrédulo. Quizás pensaba que iríamos a morir allí o quien sabe que. Solo saqué el dinero que tenía en el bolsillo, el cual estaba algo mojado, y le dije exigente – Danos una habitación con dos camas… -. El hombre miró el dinero y tras comprobar que era verdadero, solo procedió a llenar los papeles necesarios para entregarnos la habitación. La loba plateada me miraba con una cara enojada y solo le dije tranquilo - ¿Qué? Solo traje dinero suficiente para pagar eso… Además, es mejor si permanecemos juntos –. Sabía que si no me golpeaba ahora por eso, lo haría cuando tuviera fuerzas. Pero estaba seguro que me daría la razón. Si permanecíamos juntos podríamos estar mejor preparados para cualquier inconveniente externo. Después de todo, aún estábamos en la zona peligrosa y aquí podían pasar cualquier tipo de cosas…

Recibimos la llave y caminamos el último tramo hasta la habitación, que por suerte estaba cerca de la recepción en el primer piso. Luego de abrir la puerta, deje de apoyarme en la chica y caminando hasta la cama apoyado en las paredes le dije – Asegúrate de cerrar bien la puerta… Y me quedaré con la cama más cercana a la entrada, gracias… -. Finalmente llegué a la cama y solo me tiré boca arriba en esta. Rápidamente mi ropa mojada hizo que la cobija se humedeciera, pero a pesar de ello y de saber que me resfriaría si no me las quitaba, ya no me importó nada más en lo absoluto… O más bien debería decir que no tenía las fuerzas necesarias para completar tan simple acción como quitarme la ropa que llevaba puesta.



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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Azuru Nightray el Miér Mar 06, 2013 6:47 am

¿Ayudar a otro? A decir verdad era una de las pocas veces que se apoyaba en otro individuo para salir adelante, ella siempre sido perfectamente capaz de salir adelante sin la ayuda de otra persona, aunque ciertamente, había tenido sus momentos de "Niña buena" y había hecho sus obras de caridad o "la obra buena del día" ayudando de vez en cuando -y cuando era conveniente- o si era un alma demasiado necesitada, ella tendía una mano -no con una sonrisa y prometiendo hasta lo de bajar las estrellas, pero ayudaba- con la amabilidad que podría mostrar a una pobre alma indefensa en esos desolados y tétricos valles que generalmente llegaban a la muerte, aunque esos casos eran realmente especiales, lo máximo que podría llegar a pasar era quedarse en estado vegetal. Y en ese momento, se encontraba haciendo la "Buena acción del día" ayudando a caminar al pobre y miserable (?) lobo que había dicho le sacaría de allí y ahora ella, arrastraba ese cuerpo por todo el lugar, tratando de salir de aquellas oscuras calles.

Un tic apareció al escuchar decir aquello, ahora estaba realmente molesta, por lo que con su mano echa puño golpeo la espalda de su compañero con fuerza, bastante para llegar a lastimar su espalda -Cierra tu hocico perro- gruño, lanzando un bufido -Si no quieres quedarte aquí bajo la lluvia como un cachorro abandonado, ahórrate los comentarios- advirtió, estaba adolorida, mojada y cansada y soportar la voz ajena solo hacía que su humor empeorara, aunque al mismo tiempo lo agradecía, porque podía mantenerse despierta un poco más, lo suficiente para seguir adelante entre gruñidos y comentarios sarcásticos.

Después de un tiempo de caminar de forma lenta -parecida a una tortuga- llegaron a las fueras de ese laberinto, haciendo que la peliplata se relajara un poco, pero no mucho, no quería caer en medio de la calle. Cruzaron la avenida y entraron al edificio, el cambió de temperatura fue bastante perceptible, su piel se erizo y sintió como empezaba a ser mordida por la agradable sensación de calor que empezaba a experimentar, más no dijo nada solo avanzó hasta llegar a la recepción donde había un hombre de edad mediana con sus orbes sorprendidas, frunció el ceño, al parecer no se encontraba la persona que le atendía siempre, ese hotel era usado como su segunda casa casi siempre que tenía peleas, y era algo conocida, aunque esta vez parecía que había un nuevo integrante. -¿Umh?- frunció el ceño ¿Una habitación? ¿Que pensaba? Ella no quería compartir habitación, pero aunque le pesara admitirlo, el lobo castaño tenía razón, no podía darse ese lujo, los hoteles de los alrededores no solían meterse en peleas callejeras, si ellos te encontraban, te sacaban y tenías que arreglártelas solo -Tks, solo espero que no se me pasen tus pulgas - murmuro cuando por fin tuvieron a llave.

No estaba completamente segura de estar en el primer piso, pero en sus condiciones era algo bueno, apenas la puerta de aquella habitación fue abierta, sintió su cuerpo liviano y tuvo que haces un enorme esfuerzo para no caer de bruces al suelo -Lo que diga jefe- rodo los ojos, movió su brazo que punzo, ¡Joder! ahora todo su cuerpo se quejaría, paso su lengua por sus labios cerrando esta de un solo movimiento, arrastro sus pies hasta la cama y se dejo caer sobre esta, lanzando un audible gimoteo doloroso que no pudo callar esta vez, le dolía todo y sobresalía el lugar donde el gorila le había pateado, solo esperaba que no tuviera nada roto, las sabanas bajo su cuerpo empezaron a empaparse y ponerse frías, por lo que tuvo que hacer movimientos torpes y lentos para quitarse la playera que portaba quedando solo con sus interiores, le importaba un comino la presencia del lobo.
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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Hiroshi Anzai el Jue Mar 07, 2013 3:07 am

- ¡Achú! -. Un dolor repentino en mi espalda me hizo abrir los ojos instantáneamente. Me había quedado dormido el momento que mi pesado cuerpo tocó la suave cama, al punto que no recordaba siquiera que había pasado con Azuru. La luz del cuarto estaba apagada, creo que ni siquiera la habíamos encendido al llegar en primer lugar.

Sentía mucho frío y es que aún tenía la ropa húmeda encima. Que torpeza de mi parte quedarme dormido sin siquiera cambiarme… O más bien, que otra opción tenia si apenas tuve fuerzas para caminar aquel tramo que parecía eterno desde el lugar de los sucesos hasta este hotel, y eso solo fue porque utilicé a la loba plateada como bastón de apoyo. Intenté mover los dedos de mi mano y estos reaccionaron al instante. Parecía que había recobrado algo de mis fuerzas. Levantándome de la cama lentamente, el dolor de la espalda aún persistía con buena intensidad. Sin embargo, debía hacer algo respecto a mi ropa mojada o tendría neumonía el día de mañana.

Con cierto esfuerzo y apoyado en las paredes, caminé sin problemas hasta el baño. Encendí la luz y procedí a quitarme la ropa húmeda. Comencé por la franela, la cual probó ser un infierno en carne viva ya que sentí mil agujas atravesar mi espalda el momento que halé aquella prenda sobre mi cabeza. Por poco se me escapa un grito de dolor que hubiese despertado hasta a los habitantes del edificio frente al hotel.

Una vez pasado el mayor obstáculo, proseguí con mi pantalón y al menos este fue mucho más sencillo que el anterior gracias a la gravedad, aunque al agacharme para recogerlo casi me desmayo como un idiota. “Demonios, ¡me vengaré de los bastardos que me hicieron esto!” pensé con toda la ira que había en mi en ese instante, que para ser francos, no era tanta porque aún seguía algo adormilado.

Quedando solo en ropa interior, cosa que no me molestaba pues estaba acostumbrado a mostrar mi cuerpo de esa manera gracias a la natación que practicaba desde joven, solo colgué la ropa húmeda en el tubo metálico que servía de soporte para la cortina de baño. Después me dirigí a mi cama, nuevamente utilizando las paredes como mi apoyo, y solo me acosté lentamente sobre el suave colchón, no sin antes tirar al suelo la cobija húmeda. Mi espalda me estaba matando, pero al menos el dolor en el resto de mi cuerpo había disminuido un poco. Utilizando la sábana para cubrirme, solo procedí a cerrar los ojos y continuar durmiendo más cómodamente.

OFF:
Este mensaje me quedó algo extraño, pero supongo que tenía que hacer algo con la ropa del tonto de Hiroshi xD El hecho de que haya dejado su ropa humeda en el baño puede ser una oportunidad rara para sorprender a Azuru y ver su reacción jajajaja.

Me disculpo de antemano si mi respuesta te da algún problema creativo...



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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Azuru Nightray el Sáb Mar 09, 2013 6:56 am

Apenas su cabeza toco la cama, cayó inconsciente, el dolor desapareció al igual que el frió, se deja arrastrar por las garras del cansancio, luego se preocuparía por su cuerpo herido, su orgullo lastimado, que estaba mojada y podría atrapar un resfriado. que estaba semi desnuda y que estaba con su rival en la misma habitación, ahora solo quería olvidar eso y ser arrastrada más allá de la oscuridad, que le abrazara de forma cálida y dejar perderse en ese mar infinito. No supo realmente cuanto tiempo estuvo dormida, pero cuando sus sentidos empezaron a volver, lo primero que escucho a la lejanía era el sonido de una puerta cerrarse de forma brusca al igual que pasos lentos y se podría decir que torpes, abrió sus orbes lentamente, mirando el techo de forma borrosa, el sonido de algo cayendo a unos pasos de ella como costal de papas hizo que parpadeara para después mover su cabeza y levantarse lentamente -¿Donde carajos estoy?- gruño suave, por lo bajo, llevando una mano a su rostro, lanzo un bufido cuando su mano no llego a su destino y de forma dolorosa se detuvo a medio camino. ¡Ah! ahora lo recordaba todo, bufo, moviendo su rostro y observo a su compañero.

Miro la sombra del cuerpo ajeno durmiendo debajo de las sabanas, bueno, por lo menos seguí allí ese bastardo, con movimientos lentos y suaves se bajo de la cama y se levanto, podía sentir su cuerpo gritar de dolor, apretó los labios y camino, cada paso era doloroso, era como si mordieran su piel y en la herida además de poner sal le quemaran, una quemadura grave y desagradable, arrastro sus pies, sintiendo sus costillas rechinar por lo adoloridas que estaban, no supo cuanto tiempo le llevo llegar al baño pero apenas estuvo dentro se dejo caer sobre la taza -Desgraciados, me vengaré y no me voy a tentar el corazón esta vez- murmuro, su cuerpo, sobretodo la parte de las costillas estaban moradas, tenía golpes, rasguños y raspaduras por todo su torso, se quito el pantalón y la ropa interior, adentrándose a la regadera para tomar un baño caliente.

Se tomo cerca de 20 minutos antes de salir del baño con una bata que llegaba debajo de sus muslos, cubriendo lo necesario, una toalla en su cabeza y arrastro los pies hasta la cama, donde tomo el teléfono y marco un numero en especifico -Daren? Soy Arashi... Si, estoy en el hotel, necesito vendajes, curitas, cremas y medicamentos ¡Ah! y cigarillos... aja... no se busca flojo! y lo quiero en 10 minutos si no quieres que te vuele los sesos animal- si, estaba de mal humor, colgó de inmediato, se dejo caer sobre la cama y miro el cuerpo del lobo ¿ya se habría muerto?
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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Hiroshi Anzai el Sáb Mar 09, 2013 10:06 pm

- ¡Demonios mujer!, deja de ladrar tan fuerte, que intento dormir – dije desde mi cama sin siquiera mirar hacia el lugar donde estaba la peliplata. El escuchar su voz malhumorada había hecho que despertara del ligero sueño en el que estaba, aunque la verdad había escuchado ligeramente un sonido provenir del baño pocos momentos antes, pero intenté no darle importancia sabiendo que la loba estaba en la misma habitación que yo. Sin embargo, no había podido concebir nuevamente un sueño profundo ya que estaba bajo un intenso dolor que se propagaba por todo mi cuerpo, como si hormigas africanas me hubiesen picado en todos lados.

- Mataría por un relajante muscular… - exclamé mientras intentaba no reírme de lo patético que me sentía, o el dolor de las costillas se apoderaría de mi pobre abdomen el momento que lo hiciera. – Si planeas una venganza, me anotaré con todo gusto – agregué con mucha confianza y odio en mi voz. Esta no se quedaría así, ¡claro que no!. Mínimo les partiría las piernas a esos bastardos…

Tras escuchar la respuesta de la guerrera, mi siguiente comentario fue una pregunta - ¿Sabes qué hora es? –. Habíamos llegado al hotel posiblemente a las 7:30 pm u 8:00 pm. Realmente no sabía cuánto tiempo estuve dormido, pero dudaba que hubiese amanecido. Posiblemente sean cerca de las 12:00 am o eso calculé. Si ella estuvo hablando con teléfono con alguien, seguramente estaba mejor enterada que yo al respecto.

- ¿Cómo te sientes? Yo me siento como un desgraciado invalido en una orgía… - mencioné con tono de humor negro que me hizo reír, solo para que una fuerte punzada hiciera acto de presencia en mi abdomen y tuviera que apretar los dientes para evitar gritar, aunque fue inevitable soltar un gruñido claro y delatador.

A pesar de que estábamos conversando de mala gana, pues ambos estábamos despiertos gracias al regalo que nos hicieron los bastardos, la luz de la habitación seguía apagada. Supuse que la mujer no tenía ganas de ver mi rostro por alguna razón, ya que dudaba que la dejara apagada por cortesía a mi dormir. Yo solo intentaba acomodarme en mi cama lo mejor posible, haciendo movimientos lentos para que mi espalda o las costillas doliesen lo menor posible, pero eso probó ser una tarea más complicada de lo esperado.



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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Azuru Nightray el Dom Mar 10, 2013 1:34 am

Apenas colgó, sus orbes se movieron hacia la gran ventana que había al final de la habitación, las cortinas estaban recorridas, por lo que los rayos plateados de la luna entraban sin problemas a la habitación, dando una pequeña cantidad de luz, sus orbes esmeraldas brillaron en la oscuridad, observando el oscuro paisaje, las pocas luces de la ciudad encendida y el ruido que hacía de vez en cuando un auto al pasar, más sin embargo, su ceño se frunció cuando aquella armonía se rompió con el susurro de una voz masculina, de forma casi inconsciente, sus brazos se aferraron a la toalla que cubría su cuerpo -No seas una nena, no hago tanto ruido- respondió en un gruñido, aun sentada en el borde de la cama, con la pierna cruzada, se tomaba esas confianzas por la oscuridad, por algo no había prendido la luz.

-Yo mataría por unos cigarrillos- Claro, ella podía hacer todo con sus amados cigarrillos, hasta olvidaría que estaba más muerta que viva si tenía uno de esos pequeños lujos en sus labios, pero ahora estaba privada, porque ya no los tenía, se le habían terminado, la lluvia los había arruinado, una sonrisa de medio lado se formo en sus labios -Tu propuesta es interesante~ esta vez los volare en mil pedazos- casi ronroneo dando a entender que usaría sus armas, aquellas dinamitas que usaba en momentos "necesarios" o cuando estaba demasiado cabreada -si, mucho más de lo que normalmente estaba- Su cabeza se movió un poco, observando el reloj que estaba en la mesita que separaba ambas camas.

-Son las 12:30- ¡Valla! era demasiado tarde y ella apenas había dormido lo suficiente para recuperar energías, ni siquiera había comido algo ni curado sus heridas y eso era lo primero que hacía y en ese momento lo único que le importaba y preocupaba un poco era su pequeña compañera, Uri que de seguro estaría malhumorada y preocupada por su ausencia, bufo -... Siento como si una manada de búfalos hubiera pasado sobre mi después de que dos ferrocarriles pasaran sobre mi cuerpo- sonrió de medio lado, quería reír pero ciertamente le resultaba doloroso, escucho la cama crujir bajo el cuerpo de su acompañante y después alguien llamando a la puerta, sonrió de medio lado.

-Por fin- musito suavemente, se levanto con dificultad de la cama y arrastro los pies hasta la puerta, la abrió, dejando que la luz entrara e iluminara su cuerpo cubierto por una toalla, fuera, había un hombre de unos veintitantos, con una bolsa, el sujeto se sonrojo levemente, alzando la bolsa -Gracias, te debo tu propina- el hombre solo asintió para darse media vuelta, la chica cerro la puerta sin delicadeza alguna y dejo caer la toalla para vestirse, eran un pantalón de pans negro y una camisa de resaque roja, por lo menos ya no estaba desnuda, miro dentro de la bolsa, sus orbes se iluminaron al ver los cigarrillos. -Umhn...- Pero, miro los medicamentos y luego al lobo herido, chasqueo con la lengua, saco una caja y avanzó hasta la cama, dejándose caer al borde de esta, donde descansaba el lobo -Ten, es una pastilla para el dolor, esto debe disminuir tu incomodidad- no podía estar parada mucho tiempo, solo esperaba a que el castaño reaccionara.
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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Hiroshi Anzai el Dom Mar 10, 2013 6:06 am

- Si me quieres matar con buenos chistes, estás logrando tu objetivo – mencioné después de escuchar su respuesta acerca de su estado físico. Aquello había causado otra leve punzada en mi abdomen. Un sonido provino de la puerta y supuse que alguien había tocado. Por un momento me preocupé, pero la voz de mi compañera de cuarto denotó que ella parecía esperar aquel compás, por lo cual solo suspiré rogando que tuviera razón en ello.

No estoy seguro que sucedió en la puerta, pero la chica no tardó nada en volver a cerrarla. Después de múltiples segundos en la oscuridad, ella se acercó a mí sentándose al borde de la cama y mostrándome una pequeña caja blanca. Me sorprendí un poco por su gesto, pero igual moví mi mano lentamente y tomé su regalo entre mis dedos. – Gracias Azuru… - respondí amable. No estoy seguro de cuál fue su respuesta facial, ya que no veía su cara por la oscuridad, pero juraría que tal vez estaba sorprendida o molesta porque le respondí de esa manera.

Destapé la caja como pude y tomé un par de esas pastillas. Me costó un poco por estar acostado y no tener agua, pero finalmente las tragué. Coloqué la caja con el resto de las pastillas en la mesita de noche que se encontraba entre ambas camas y dije igual de amable que antes – Asegúrate de tomar algunas también –

Mientras esperaba que las pastillas hicieran efecto, giré hacia donde estaba la loba y comencé una nueva conversación entre ambos. - ¿Cómo llegaste a esta ciudad? – pregunté curioso. Sin esperar ni un segundo, agregué con una voz algo nostálgica – Yo llegué aquí por cierta recomendación luego de ser desterrado de la casa familia de los Anzai. Digamos que el bastardo de mi padre me echó por reventarle la cara a puño limpio -. Sonreí muy conforme al recordar aquello. Me había sentido increíblemente satisfecho al ver su sangre en mis puños. Si aquel viejo negó años antes que yo era su sangre, lo mismo había pasado conmigo. Esa sangre no era de mi familia, era de un extraño al cual odiaba enormemente.

- Y no, solo tomé dos pastillas, así que no estoy drogado – aclaré ante el sarcasmo de la peliplata frente a mi comentario anterior. No creo que le hiciera mucha gracia que le preguntara sobre el pasado, aunque no veía cual era el problema. Quizás en el fondo solo quería conocer a mi rival mucho mejor.



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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Azuru Nightray el Dom Mar 10, 2013 6:44 am

Solo sonrió de medio lado, no podía hacer mucho en su situación actual, reírse era como una tortura para si misma y cabe mencionar que ella no era masoquista, así que prefirió solo mover sus labios aunque eso provocara un poco de dolor, pero por lo menos no era tan intenso como el de sus costillas que agradecía de sobremanera que no estuvieran rotas. En ese mismo momento, escucho el sonido de alguien llamando, parpadeo algunas veces antes de levantarse, suponiendo quien creía que era, estaba agradecida y suspiro aliviada -siendo discreta claro- de que era su contacto, agradeció a su manera tomando lo que le habían traído y saco las cosas, vistiéndose primeramente, tampoco era tan degenerada para andar desnuda por el lugar (??) miro al lobo en la cama y se compadeció de el, vamos, tampoco era un monstruo sin sentimientos.

-Tks, solo trágate las pastillas- murmuro entre sorprendida y molesta, sus orbes brillaron, confusos y algo inseguros, era una de las pocas veces que alguien le agradecía y se sentía cálido, una sensación extraña que llegaba asustar un poco, por lo que frunció más el ceño, estaba haciendo demasiadas muestras de caridad ese día, ya no haría nada bueno hasta dentro de algunos tres o cuatro días. Trato de distraerse observando las cajas, había más pastillas para dolor, cremas para cortaduras y raspones así como una especial, un analgésico que ayudaría a sus huesos resentidos, vendas y curiosas ¡Cigarrillos! casi chillo emocionada. -... Si, si, lo que digas- casi olvidaba tomarlos por la emoción de tener su adicción favorita, tomo dos de las pastillas y se las metió a la boca, tragándolas con dificultad por la ausencia de agua.

Después de eso quedaron en un corto silencio, cosa que aprovecho para prender uno de sus cigarrillos, la pequeña llama de su encendedor alumbro su rostro pequeño y algo lastimado, para prender el cigarrillo antes de quedar en penumbras de nuevo, inhalo una cantidad de humo antes de mirar al lobo sorprendida ¿A que venía eso de repente? Estaba por responder de forma mordaz de nuevo cuando escucho como le contaba, cerro la boca, dejando salir el humo por la nariz, poniendo atención de forma discreta, mirando por la ventana. -Demonios, creo que confundieron las pastillas de dolor con algún tipo droga, estas extraño- respondió, sonriendo de medio lado, mirándole, dio una calada más a su cigarro, como buscando algo que decir.

-Mi hermanastro me mando a este lugar para protegerme- respondió de forma calmada, odiaba recordar su pasado, era algo duro, una herida que todavía no sanaba -La... Mujer que es mi madrastra me quería vender y mis hermanastros solo querían cuidarme- dejo escapara el humo que formaba diferentes figuras -Créeme que hubiera sido feliz de poder romperle la nariz a esa bruja desgraciada- su tono de voz se torno ácido y hasta cierto punto melancólico, sus orbes se oscurecieron levemente, sonriendo de forma torcida -Pero bueno, eso pasa cuando eres la bastarda de la familia-
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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Hiroshi Anzai el Dom Mar 10, 2013 5:14 pm

A pesar de sus quejas, la chica comenzó a relatarme un poco sobre ella, correspondiendo mi comentario previo. Escuchaba su historia poniendo especial énfasis en las inflexiones de su voz. Al parecer, su pasado le dolía bastante, y aquello me recordó mi propio sufrimiento. – Al menos podrás decir aliviada que la traición de tu madrastra no fue sorpresiva porque la bastarda nunca te quiso. En cambio yo podría hacer una tesis psicológica mencionando como un padre, que en un principio era amable y tierno, decidió un día decirle a su hijo de 12 años que era un total fracaso y no merecía haber nacido en su familia, solo para ignorarlo completamente el resto de su vida -. Había comenzado un poco bromista aquel comentario, pero a medida que mencionaba el retorcido comportamiento del hombre que odiaba, mi voz mostraba más y más ira y dolor. Apreté los dientes nuevamente, pero esta vez no a causa de mis heridas.

Luego de suspirar para calmarme, le intenté ver el lado bueno a esas experiencias. – Pero veo que tienes hermanastros a los que les importas mucho… Eso es muy bueno. Aunque seamos ovejas negras, siempre se siente bien contar con alguien que en verdad te aprecie y te estime. En mi caso, mis pilares de equilibrio siempre fueron mi madre y mi hermana menor… -. Poco a poco mi voz se había ido tranquilizando, pero al nombrar a mis dos ángeles guardianes solo un tono lleno de cariño y amor salió de mi boca. No hablaba muy seguido de ellas, porque pocas personas en realidad se interesaban en intentar conocerme. Por alguna extraña razón me provocó mencionarlas frente a la loba plateada. Obviamente no sabía que pasaba por la cabeza de la chica en aquel momento.

Sonreí alegre una vez que los calmantes comenzaron a hacer efecto y empezaba a sentir mi cuerpo más ligero y relajado. – Comenzaba a extrañar este sentimiento de alivio – mencioné en voz baja para mí mismo. Miré nuevamente a mi rival, quien al parecer había encendido otro cigarrillo, y esta vez le pregunté divertido - Oye. ¿Por qué siempre estás malhumorada?. ¿Acaso no tienes un novio que te divierta en las noches de soledad? Si quieres me puedo ofrecer para el trabajo -. Lo último lo dije con una sonrisa picara y una pequeña risa que terminó en otra punzada leve en mi abdomen. Me mataría por hacer ese comentario, pero ya que la vi tan relajada tenía que molestarla un poco…



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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Azuru Nightray el Lun Mar 11, 2013 12:49 am

No entendía porque hablaba de ella, además de que mostraba la parte más vulnerable de ella, también le hacía recordar cosas dolorosas, heridas abiertas, era como echar sal, más sin embargo, de una u otra forma sentía que con ese lobo estaba bien ser un poco más abierta, contar sus penas, dejo escapar el humo gris que frente a sus ojos hizo una especie de remolino antes de disiparse, haciendo pequeñas figuras de forma deforme, las miro fijamente, escuchando, al parecer no era la única con un dolor que no provenía del cuerpo, si no algo más profundo, sonrió de medio lado, recordando las palabras dolorosas de su madrastra, los golpes, maltratos, palabras hirientes, como se dejaba, en aquel tiempo había sido una chiquilla dejada, hasta que aquel hombre murió. Hizo sus labios una linea recta mirando a la nada, aun escuchando. ¿Porque tenían que ser tan parecidos? eso era algo que le molestaba.

-Mi pilar... era mi madre- susurro suave, pero lo suficientemente alto para que el castaño le escuchara, sintió un nudo en la garganta -Por ella podía seguir adelante... pero cuando... la perdí definitivamente, todo se vino abajo- gruño cuando su cigarrillo se termino, por lo que le dejo de lado, pisándolo después -Mis hermanastros son... una especie de apoyo- prendió su otro cigarrillo -Trato de no decepcionarlos- compartir algo así era algo tan extraño, más de alguna forma se sentía bien, era como liberarse de una carga pesada. Le dio una calada a su cigarrillo, mirando hacia adelante.

Poco a poco, empezó a sentir su cuerpo menos pesado y menos adolorido, supuso que sería bueno que empezara a ponerse las vendas para evitar algún daño grave, aunque suponiendo que allí el más herido era el lobo, lanzó un pesado suspiro, levantándose de su cama con algunas veces y una crema que ayudaría al chico. Y entonces un tic ataco su ceja al escuchar su comentario, entrecerró su mirada verdosa y dejo caer la bolsa que contenía la crema -cabe decir que era un objeto ligeramente grande y pesado por el contenido- sobre el cuerpo del chico con fuerza -Ups se me resbalo- sonrió de medio, tomando asiento a su lado -Eso a ti no te debe interesar, tenga o no novio, además si buscara alguien para acompañarme, no me metería con un pulgoso como tu, no creo que tengas tanta suerte como para que te elija- respondió, quitando la bolsa de la espalda ajena -Ahora date vuelta, tengo que curar tu espalda- dijo de forma sería, sacando la crema, abriéndole tomando un poco y frotándola entre sus manos, decidido, ninguna muestra de caridad hasta dentro de un mes o tal vez dos.
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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Hiroshi Anzai el Lun Mar 11, 2013 2:55 am

La venganza por mi comentario había llegado antes de lo esperado y por el peso de un paquete bastante pesado estrellándose en mi pobre abdomen con la fuerza del martillo de Thor. “Nota mental: No hacer este tipo de bromas si no puedo defenderme de las venganzas” pensé mientras el dolor casi no me dejaba respirar.

Obviamente no le había hecho gracia mi broma, pero igual me extrañó que mencionara el que me diera vuelta, que me curaría la espalda. La miré sorprendido y por poco suelto otra broma que hubiese terminado en mi muerte agonizante, pero creo que este perro no es tan viejo y aprende trucos nuevos. Me giré lentamente hasta quedar boca abajo en la cama, dejando mi rostro mirando hacia el lado donde la chica estaba sentada. El apoyarme en mi recientemente golpeado abdomen hizo que apretara los dientes mientras cerraba mi puño con fuerza. Comencé a respirar lentamente para intentar calmar aquel dolor.

El momento que ella haló la sábana, sentí un poco de frío. Era normal, después de todo solo llevaba la ropa interior puesta. - ¿Cómo se ve la espalda? – le pregunté curioso. Por el dolor que aún persistía, me imaginaba al menos algún tipo de sangrado, mucho tejido morado y quizás algún par de marcas de tubos cerca de la base. A pesar de no estar la luz encendida, la luna aclaraba el cuarto lo suficiente como para que la chica tuviera buena visión del daño.

Al sentir las manos de la loba en mi espalda, la crema hizo contacto con mis heridas abiertas y sentí una electricidad que recorrió mi cuerpo. Parecía que sus manos tocaban todos los puntos de dolor que eran vitales para una tortura asiática. “¡Demonios!... Definitivamente mataré a alguien cuando tenga mi venganza” pensé mientras cerraba los puños con fuerza intentando concentrarme en no sentir nada.

Intenté sacar conversación nuevamente para relajar mi mente. - ¿Qué otra cosa te gusta hacer aparte de pelear y fumar cigarrillos? – pregunté curioso, aunque mi tono de voz denotara un poco el dolor que me invadía. – Seguramente te reirás, pero a mí me gusta escuchar música tocada en piano, los postres y tomar café. También cocinar y conducir mi motocicleta. Adoro mi Kawasaki… - agregué a mi comentario anterior, tratando de continuar la conversación en caso de que la chica se negara a responder mi pregunta. Aunque debo reconocer que hasta el momento ella se encontraba bastante social, respondiendo sin molestarse.



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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Azuru Nightray el Lun Mar 11, 2013 5:31 am

Eso había sido tan dulce, ver como cerraba la boca y se retorcía, soltó una suave risilla, divertida y victoriosa de haber causado aquello, por lo menos ahora entendía que no debía meterse con ella en ese estado, aunque a decir verdad, era mucho más entretenido verlo así herido, lastima que no podría disfrutarlo plenamente porque ella misma estaba herida y cansada, demasiado a decir verdad, las pastillas habían calmado el dolor y ahora solo deseaba echarse a dormir, aunque algo le decía que no podría hacerlo, primero tenía que ver por el lobo herido, aunque no quisiera, tenía un lado "Sensible" que ahora mismo estaba picando y ¡Joder! que era molesto y desagradable. -¿Que esperas? ¡ Muévete de una jodida vez!- gruño molesta por la lentitud del otro, si bien estaba herido, no debía de tardar tanto, claro que a menos que aquellos golpes hubieran estado haciendo efecto, tirando esa vez las pocas neuronas que le quedaban al lobo macho.

Escucho el quejido del mayor y suspiro -Valla que te pusieron reverenda paliza- musito suavemente, mirando la espalda del chico -... A este paso, te parecerás a Barney por el color morado- musito ante su pregunta, empezando a poner la crema sobre la espalda, escucho de nuevo su quejido y suspiro, estaba siendo lo más suave que podía, tenía que agradecer ese gesto suyo, unto más de la crema y la esparció por su espalda, además de tener anestesia, actuaba para que las heridas no se infectaran, sus manos se movían de aquí para allá por su espalda de forma tranquila, como si estuviera dando un masaje, después de eso, puso algunos parches sobre algunas heridas abiertas.

-Pues...- ¿Que demonios? ¿porque se encontraba respondiendo todas sus preguntas, bufo, escuchando, tal vez por el hecho de que no quería que el hablara solo, se sentía ligeramente obligada a responder, se rió suave, valla, ¿Cocinar? bueno, era algo que no se esperaba realmente -Me gusta la música Clásica y de rock pesado, las largas caminatas, adoro leer sin duda y también cocino- respondió suavemente -Pero lo que más me encanta hacer es tocar el piano, es algo que amo- se sonrojo y agradeció que estuviera oscuro, así no se daría cuenta -Date la vuelta, curare tu estomago-
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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Hiroshi Anzai el Lun Mar 11, 2013 8:19 pm

Sus palabras respecto a mi espalda confirmaron mis suposiciones… Con razón había estado matándome el dolor en esa zona. Suspiré y dije bromista – Todos estos bastardos me atacaron allí… ¿Es acaso la nueva moda callejera o qué demonios? ¿Qué pasó con “reventarle la cara hasta desfigurarlo”? –

Escuché la voz de la loba plateada mencionar sus gustos, y para mi sorpresa compartíamos al menos un par de ellos. Comencé a darme cuenta de que éramos más parecidos de lo a que ambos nos gustaría. Al pedirme que me diera la vuelta, solo asentí y esta vez giré más naturalmente, quedando boca arriba en la cama. No podía negar que los cuidados de mi compañera de habitación habían comenzado a hacerme sentir mejor. El dolor se había disipado bastante en comparación a como me sentía al llegar a este hotel, pero a cambio comencé a sentir un sueño leve.

- Mi hermana menor también ama tocar el piano – le dije suavemente con cierto tono de alegría en mi voz. – Ella siempre tocaba melodías que me fascinaban, e incluso llegó a componer una pieza ella misma -. Era nostálgico el recordar aquello. Mi vista se dirigió hacia la ventana y continué – Hace poco más de 3 años que no la veo… Supongo que ahora debe ser toda una chica bella… -. Mi voz se había llenado de un dolor distinto al físico que me invadió toda aquella noche.

Una vez que la mujer peliplata terminó de curarme, solo le dirigí una mirada cálida y dije sincero – Gracias Azuru… Sé que no era tu deber hacer esto, y te agradezco tus atenciones -. La verdad, era la primera vez en 3 largos años en los que alguien alguna vez me ayudo de esta manera. Y aunque me imaginaba que a la chica no le gustarían mis palabras, como siempre, solo dije lo que sentía sin meditar nada al respecto. Esa era mi naturaleza.

La intensidad de aquel sueño que sentí antes iba en aumento. Mis parpados se sentían pesados y apenas podía mantenerlos abiertos. Di mi último mensaje a la loba por esa noche – Te debo un gran favor, y hasta pagarlo no estaremos a mano… Cuida de tus heridas, ¿si? -. Me entregué ante el abrazo de Morfeo y perdí lentamente la consciencia por esa noche…



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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Azuru Nightray el Mar Mar 12, 2013 4:22 am

Escucho su comentario y solo sonrió de medio lado -Es que ya no pudieron reventarte más la cara lobito~ respondió de forma divertida, gustando molestar al chico al cual ahora estaba atendiendo, de cierta forma, le hacía un poco de gracia que pudiera seguir con sus - a su parecer, malos- chistes, por lo menos eso daba a entender que tenía la suficiente fuerza para que siguiera moviendo sus labios de una forma absurda. Cuando termino con su espalda, se compadeció de el, por lo que decidió curar su estomago de igual forma, haciendo que se diera la vuelta y a juzgar por sus movimientos, los medicamentos y cremas estaban haciendo efecto, eso le tranquilizaba, relajando su cuerpo haciendo que una punzada de dolor recorriera cada zona y fibra de sus nervios, chasqueo, tensándose de inmediato, casi olvidaba que ella estaba en las mismas condiciones. Con algo de crema paso sus manos por su estomago, acariciando y palpando la zona, desde sus costillas hasta la zona blanda, buscando algún daño mayor que a su suerte no encontró, por lo menos era de material resistente.

En esos momentos se daba cuenta que el lobo macho no era tan diferente a ella, tenían algunos gustos particulares, que congeniaban, pero no más de eso ¿cierto? Lo siguió escuchando, mientras seguía curando le, entrecerró su mirada, empezaba a sentir cierta empatia por el chico y eso no le gustaba, sabía que se sentía, como era no poder ver alguien, ella lo sentía a diario, con sus hermanos... con alguien que nunca volvería ver a sonreír y el último recuerdo son gritos y sollozos dolorosos, lagrimas que su madre derramaba, apretó la mandíbula -Supongo que pronto te dirán cuñado- se medió burlo -Cuando encuentres a tu hermana, no la sueltes ¿Bien? No querrás que algún estúpido se lleve a tu linda y preciosa hermana- su voz fue suave y amable, se podría decir que demasiado para ella.

Cuando por fin termino de ponerle la crema, empezó a ponerle las vendas, con cuidado y tratando de no apretar mucho, suspiro satisfecha cuando por fin termino de curarle -Tks, solo no te acostumbres sarnoso- murmuro sorprendida y avergonzada, no era mucho muy su estilo ayudar a otros de forma directa, siempre lo hacía indirectamente, porque era vergonzoso, le hacía sentir débil y el color rojo en sus mejillas la delataba, el sonido de su voz le dio a entender que estaba quedando dormido -¿Que quieres decir con eso? Oe...- demasiado tarde, el mayor ya había caído dormido, bufo, observando entre la oscuridad el rostro dormido de su acompañante, tan calmado, como un cachorro.

Gruño en respuesta, se levanto de forma perezosa y gimoteo de forma dolorosa, si bien las pastillas ayudaron, no podía moverse libremente todavía, sobretodo por el esfuerzo que hizo al moverse de un lado a otro para curar a su compañero, jadeo suave, casi como un suspiro, al momento que se dejaba caer sobre la cama, mañana curaría sus heridas, si es que podía moverse todavía, se acurruco entre las sabanas y sin darse cuenta, cayó profundamente dormida.
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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Hiroshi Anzai el Mar Mar 12, 2013 5:40 am

Los rayos del sol entraron a la habitación, iluminando todo el lugar con mucho descaro. Abrí mis ojos lentamente y pude ver claramente aquella luz amarilla entrar por la ventana del que había sido nuestro refugio durante la húmeda noche. Medio adormilado, pensaba “Creo que la loba colapsó antes de siquiera cerrar la cortina”.

Intenté levantar el torso para quedar sentado en la cama, y para mi sorpresa, pude lograrlo con muy poca presencia de dolor. Los cuidados de la chica peliplata habían sido más que eficientes la noche anterior. Giré mi mirada y pude observar los cabellos plateados desordenados sobre la almohada de la cama contigua. Al menos la mujer había podido acomodarse sin problemas en su cama, y eso me alivio un poco.

Puse los pies en el suelo y me levanté de cama sin apoyo de la pared. Caminé con lentitud y calma hasta la ventana, y procedí a cerrar la cortina con cuidado. No quería que la chica despertara por ese pequeño descuido, después de todo. Mi siguiente objetivo fue conseguir nuevamente mi ropa, por lo que me dirigí al baño. Una vez allí, tomé la franela y el pantalón que había dejado escurriendo sobre la barra de la cortina de baño y me percaté de que estuvieran secas. Al estar conforme, solo me coloqué dichas prendas lentamente, para no estropear mis heridas curadas.

Por un momento no supe que más hacer, y lo atribuí a que seguía somnoliento. Me lavé el rostro con agua fría, y tras secarlo, escuché el sonido producido por mi pobre estomago. En ese instante tuve en claro cual sería mi siguiente acción. Revisé mis bolsillos y encontré el resto del dinero que me quedaba. Sonreí conforme con mi hallazgo.

Saliendo del baño, di un vistazo a Azuru y noté que seguía dormida. Caminé lentamente hasta la mesita de noche que estaba entre ambas camas, y noté que el reloj marcaba las 8:22 am. Tomé la libreta blanca que el hotel colocó de cortesía y con el lapicero dejé una nota escrita para la chica en caso de que despertara mientras no estaba: “Loba plateada, salí a cazar alguna presa para nuestro desayuno. No tardo. Firma, Lobo castaño”. Esperaba poder regresar y ver su expresión cuando leyera eso, pues seguramente lo miraría con algún gesto gracioso…

Finalmente, tomé la llave de la habitación y salí cuidadosamente del lugar, procurando cerrar la puerta lo más delicadamente posible. Me dirigí a la recepción, y ahora un hombre gordo de alrededor de 40 años estaba allí. – Hola. ¿Sabes de alguna panadería cercana? – pregunté con curiosidad. El hombre mencionó que a una cuadra quedaba una, y sin más interrupciones, fui caminando hacia mi destino.



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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Azuru Nightray el Miér Mar 13, 2013 12:54 am

No estaba del todo consciente a su alrededor, lo primero que pudo apreciar, sentir y escuchar fueron ruidos de fondo, confusos a su parecer, estaba cansada y sus sentidos se negaban a participar, por lo que no sabía que era realmente, a sus espaldas, podía sentir algo cálido a un principió que resulto agradable, pero conforme pasaba el tiempo se hacía mucho más incomodo, empezando a quemar, sus orbes, trataban de abrirse, más se negaban a participar, estuvo a punto de gruñir cuando la quemazón paro, sus fracciones se relajaron y movió sus labios, en un mudo agradecimiento aquella persona que hizo aquel favor, con movimientos suaves y lentos, características de una persona dormida, rodó sobre la superficie del la cama y se acomodo del otro lado, disfrutando de la cálida superficie, calmando de alguna forma los piquetes dolorosos de su cuerpo.

No supo cuanto tiempo estuvo sí, cuando por fin, empezó a reaccionar, abrió sus orbes esmeraldas, lo primero que hizo fue bostezar cual felino, adormilada, tomando asiento sobre la cama, lanzando un gemido de dolor, su cuerpo estaba completamente adolorido, tal vez por el hecho de que no había curado correctamente sus heridas, era allí donde pagaba las consecuencias, maldijo por lo bajo, observando a su alrededor de forma desorientada ¿Donde carajos estaba? -... Ah- fue lo único que murmuro al recordar lo que paso el día anterior, en reflejo, sus orbes se posaron sobre la cama continua y levanto una ceja -¿Que?- ¿Donde se había metido el chico? Sus ojos se pasearon hasta una pequeña libreta que estaba allí, parpadeo.

Leyó el contenido de esta antes de reír suave -¿Que demonios es esto? En serio, parecemos una pareja de lobos...- parpadeo sorprendida ante su pensamiento y lanzando un gruñido, negando con la cabeza, dejo la libreta en su lugar -Tks, creo que tengo algún daño cerebral o algo así por pensar cosas así- susurro, mientras tomaba la bolsa que se encontraba bajo la cama, mejor aprovecharía para curar sus propias heridas. Se quito la camisa que portaba y dejo la parte inferior desnuda, tomo la crema y empezó a untarla por todo su abdomen, torso y cuello, más se detuvo en sus costillas, donde se contuvo en lanzar un chillido -Juro que los volaré en mil pedazos, lo prometo- bueno, no servia como pensaba, pero por lo menos cumpliría sus amenazas.
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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Hiroshi Anzai el Miér Mar 13, 2013 2:22 am

Salí del lobby del hotel y giré a la izquierda como me dijo el recepcionista. Aunque mi espalda aún dolía un poco, estaba más que feliz de poder caminar tranquilamente después de lo sufrido anoche. La idea de la venganza aún rondaba mi mente como una llama que era alimentada por el oxigeno de mi ira. A la loba también le había agradado la idea. Entre ambos podríamos acabar fácilmente con ellos una vez que descansáramos nuestras heridas. Casi podía saborear la sangre en mis colmillos…

Distraído en mis pensamientos, por poco paso la panadería de largo. Entre al establecimiento y me dirigí a uno de los estantes refrigerados donde vendían panes preparados con jamón y queso. Revisé los precios y recordando el dinero que llevaba conmigo, sonreí complacido. Tomé un par de aquellos panes preparados y un par de jugos de frutas.

Me acerqué a la caja y un hombre mayor me atendió. Entregué mi compra y le saludé cortésmente. Mientras el hombre me cobraba, una idea pasó por mi mente e inmediatamente la ejecuté. – Disculpe que lo moleste, pero tengo una pregunta: ¿Sabe si existe algún grupo de pandilleros en la zona de los cuales me tenga que cuidar? – pregunté con un aire de curiosidad y amabilidad, de manera que el hombre no tuviera otra elección que contestarme al pensar que era “mejor advertir al buen muchacho sobre el peligro”. - En este lugar existen unos rufianes que se hacen llamar “La mano del mono oscuro”. Han venido múltiples veces a esta tienda a destrozar lo poco que tengo… Especialmente ese gorila que se hace llamar “líder” de la pandilla… Joven, tenga mucho cuidado me respondió con preocupación en su voz.

“¡Bingo! Al parecer di con la información que necesitaba” pensaba mientras sonreía por dentro para mí mismo. – No se preocupe, buen hombre. Tendré mucho cuidado – le respondí con una falsa amabilidad que escondía mi propósito final para semejante información. Agradecí al anciano cuando me entregó la bolsa con la compra y caminé de regreso al hotel.

Esta vez ni siquiera le dirigí una mirada al encargado al pasar por el lobby y fui directo hasta la puerta de la habitación. Me detuve frente a la puerta antes de introducir la llave en la cerradura. Quizás sería buena idea anunciar mi llegada en caso de que la loba estuviera despierta. No tenía ganas de pelear y posiblemente me mataría si llegaba a encontrarla en una “situación delicada”. Ayer había podido razonar un rato con ella, pero quien sabe con qué clase de humor se levantaría el día de hoy.

Toqué la puerta tres veces y luego dije claramente – Soy yo, el pulgoso. Voy a entrar -. Me imaginé que eso sería suficiente como para que supiera que en verdad era yo el que estaba allí. Esperé unos 20 segundos por una respuesta antes de introducir la llave y abrir la puerta.



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Re: Tormenta de Sombras

Mensaje por Azuru Nightray el Miér Mar 13, 2013 4:10 am

Miro el reloj que se encontraba sobre la mesa que había entre las dos camas, eran las 8:35 a.m, bastante temprano a decir verdad, más ya no se sentía tan agotada como antes, solo adolorida, suspiro, escuchando su estomago gruñir de forma hambrienta, solo esperaba que Anzai no tardara tanto con la "presa" puso un parche sobre su estomago con suavidad, estaba acostumbrada a curar todas sus heridas ella sola, generalmente nadie se preocupaba por ella desde que había llegado, ya no estaban sus hermanos y ciertamente, le hacia sentir un poco sola, amigas no tenía muchas por ser tan ruda, algunas alguna vez le llegaron a decir que tenía pinta de hombre, claro que no les fue muy bien que digamos, lanzó un suspiro al aire, mientras negaba con la cabeza, no debía de pensar en esas cosas, mejor concentrarse en curar por completo sus heridas, se estaba tardando más de lo acostumbrado.

Con movimientos suaves, termino de acomodar el ultimo parche para ponerse las vendas, dio algunas vueltas con dificultad, puesto que en verdad, lo más resentido en ella eran sus costillas, si no fuera como era, se hubiera echado a llorar, lanzó un bufido cuando por fin pudo acabar. Dio un salto de sorpresa en su lugar al escuchar la puerta, rió de medio lado, divertida ante la forma del mayor de decir "ya llegue" -Entra de una vez- respondió en voz alta, mientras se ponía la camisa, justo a tiempo cabe decir, las vendas fueron lo único que se divisaron antes de poder acomodar mejor la prenda -Bienvenido Pulgoso- murmuro, tomando uno de sus cigarrillos, poniéndolo en sus labios y encendiéndolo -¿Que trajiste para desayunar? Muero de hambre ¿sabes?- murmuro, estirándose, levantándose de la cama y acercándose al chico con movimientos lentos y torpes.

Spoiler:
{Off: Lamento lo corto del post >_> Sin imaginación Dx}
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