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El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

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El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Lun Feb 04, 2013 11:38 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Desperté sin deseos de ver clases aquella mañana, pero igual decidí ir al instituto, ya que quedarme en casa me pareció incluso más aburrido que ver clases. Al menos en el instituto podría molestar a alguien y buscar alguna pelea para entretenerme. Después de darme un baño, vestirme y comer algo, tomé mis cosas y salí de mi departamento.

Amarré mi mochila al asiento trasero de mi moto, me coloqué el casco y comencé a conducir hasta el instituto. Conducir mi moto siempre me traía placer y calma, aunque en este caso el viaje era corto. En poco tiempo estuve frente a la entrada del instituto y tuve que detenerme para dejar pasar a los peatones. Todos ellos eran estudiantes del instituto, aunque uno en particular destacaba en aquel grupo: Una chica muy linda con aspecto poco común.

Era extraño de describir, pero parecía tener un aire de distraída, aunque tenía el presentimiento de que solo era una fachada. Cada vez que la curiosidad aparecía en mi mente, sabía que la persona era más de lo que aparentaba. En ese sentido, mi curiosidad era muy eficiente para conseguir personas interesantes.

“No recuerdo haberla visto en el instituto antes… Bueno, no es extraño considerando el tamaño del mismo” pensé mientras observaba su rostro. Una vez que todos pasaron, aceleré la moto y continué mi camino hacia el estacionamiento. Deje aparcado mi vehículo, me quité el casco y con mis cosas en la mano caminé directamente hasta los casilleros que se encontraban dentro del instituto. Dejé el casco y la mochila dentro, y lo cerré.

Noté que una chica me había estado observando desde el lado contrario del pasillo, a unos 25 casilleros del mío. Por un momento pensé que era la misma chica que había visto antes, pero descarté la idea inmediatamente. “Ni que hubiese sabido que era yo el de la moto…” pensé mientras comencé a caminar hacia las escaleras cercanas.

Aún sin ánimos de escuchar a los aburridos profesores, decidí ir a la azotea y hacer nada allí. Saqué una llave de mi bolsillo y la miré complacido. “Me costó un poco conseguir este duplicado, pero considerando que es la única forma de entrar a la azotea, fue tiempo bien invertido”.

Al llegar a la puerta utilicé la llave y la abrí, dando paso al panorama que era la azotea. Era muy temprano para que alguien viniera aquí, así que estaba desierta. Dejando la puerta cerrada con seguro, caminé hasta una de las solitarias bancas del lugar y me acosté allí. El frío del invierno saliente y el sol de la mañana hacían del sitio algo agradable. Cerré los ojos y me concentré en la suave brisa que soplaba en aquel lugar.



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Mar Mar 05, 2013 5:38 am

Aún respirando entrecortada por tanta persecución, escuché las palabras de mi compañero y reí con calma ante esa broma pícara. Hice una mueca ante la idea de tomar un licor, aunque pareciera extraño, el alcohol no me gustaba en lo absoluto y jamás fui capaz de poder beber más de un sorbo. Aún así la idea de un almuerzo extravagante en un costoso restaurante me resultó sumamente tentadora.

- Vayamos a comer entonces - asentí con una sonrisa, mientras nos encaminábamos a la zona de clase alta. La conocía a la perfección ya que allí me había mudado hacía poco tiempo.

Nuestra caminata fue tranquila, ambos estábamos demasiado cansados para hablar acerca de algo. Antes de llegar al restaurante, pasamos frente a un enorme local que vendía productos tecnológicos y me detuve en seco unos segundos. Con un cartel de promoción había una filmadora que además sacaba fotos de excelente calidad, bastante moderna y buena, una de los últimos modelos que había salido en el mercado.

Sonreí haciéndole una seña a Hiroshi para que me esperara, entrando al negocio y pidiéndole al empleado que me mostrara la misma. Una vez que la observé y comprobé que era buena la compré, al fin y al cabo estaba a mitad de precio y mi hermana deseaba una desde hacía tiempo.

- ¿Adivina qué tengo? - comenté con una sonrisa. Mostrando la bolsa y sacando la filmadora para comenzar a grabar- ¿Algo para decirle al público? Puedes explayarte todo lo que quieras - comenté, grabándolo mientras caminaba de espaldas-. No sé, di lo que quieras, como que tu príncipe es la persona más inteligente y atractiva que has conocido en tu vida - bromeé riéndome por ello- O puedes admitir que soy mucho mejor que tú para los juegos de azar o que… -antes de que pudiera proseguir me choqué con alguien-. Lo lamento - dije, girándome y filmando a la persona con la que me había topado. Una anciana de expresión afable que sonrió y saludó a la cámara.

- Ten más cuidado mientras caminas cariño, debes mirar al frente o te darás un golpe peor - comentó con calma.

- Lo sé, disculpe señora - agradecí con cordialidad.

- Que bonita - dijo, pellizcándome de las mejillas con un tanto de fuerza-. Cuida de tu noviecita cariño, es difícil conseguirlas así - le aconsejó la mujer al castaño para luego marcharse tarareando una canción.

- Dolió - reconocí, sobándome las mejillas un tanto rojas por el apretón-. ¿Ves? Tienes que cuidar de tu príncipe, no hay muchos como yo - bromeé mientras continuábamos nuestra caminata al restaurante. Lo costoso del mismo relucía hasta en los cuadros que tenía colgado en las paredes color crema. Algunas personas de atuendos suntuosos charlaban con calma mientras comían de sus pedidos. Los meseros atendían con expresiones calmas en su rostro y hablando en un fluido francés. Uno de ellos al vernos hizo una mueca, probablemente pensando que causaríamos estorbos, ya que nuestro atuendo no concordaba en lo absoluto con el que se frecuentaba en aquel sitio.

-¿Qué desean?- preguntó con una sonrisa forzada. Saqué el pilón de billetes con la mano libre mientras seguía grabando.

- Danos unos buenos asientos y las cosas más caras que tenga el lugar - agregué entretenida. El muchacho sorprendido ante esa acción tan extraña asintió, guiándonos a un lugar de cómodos sillones, al lado de la mesa de una familia adinerada.

- Y mira que tan buen príncipe soy que te llevo a comer a lugares únicos - alardeé a modo de broma. Miré la carta percatándome de que los platos más costosos consistían en pescado. Hice una mueca sabiendo que probablemente el mesero nos traería unas suntuosas langostas-. Creo que debí haber leído antes de pedir - reconocí con un suspiro, al fin y al cabo era alérgica al pescado y los mariscos, mejor dicho a cualquier cosa que fuera marítima.

OFF:
A mi me gustó la continuación. ¡Perdón por la mía! Ya sé que no es la gran cosa pero ando media corta de ideas u.u
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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Mar Mar 05, 2013 8:01 pm

La castaña de ojos bicolores aceptó mi idea de ir a comer algo extravagante, y comenzamos nuestro regreso a la zona adinerada caminando de forma normal y calmada… Incluso era raro que estuviéramos tan callados. Supongo que aquella carrera por la zona peligrosa nos había hecho cansarnos demasiado.

“Creo que no habrá ningún problema en dejar la moto frente a la cafetería… Pero debo regresar por ella después del almuerzo, así que nada de licor para mí” pensé mientras soltaba un leve suspiro al reconocer que no tendría la oportunidad de tomar algo durante el almuerzo. Era un vándalo y rebelde, pero no un estúpido e idiota como para jugarme la vida a conducir ebrio.

Giré mi cabeza y noté que mi acompañante ya no estaba a mi lado. Me detuve y volteé hacia mi espalda, solo para verla frente a la entrada de una tienda de electrónicos. Ella me hizo señas para que la esperara, así que caminé lentamente hacia la entrada y me paré a un lado de la misma. Después de algunos minutos, la chica salió sonriente de la tienda. - ¿Una consola de videojuegos? – dije bromista ante su pregunta. Ella sacó una cámara de la bolsa y comenzó a grabarme mientras caminaba de espaldas. – ¿En verdad quieres que te alabe en cámara? Seguramente pondrás eso en internet solo para fastidiarme – le dije divertido y sonriéndole a mi acompañante.

La chica chocó con una señora mayor, y ambas tuvieron un extraño intercambio de palabras, aunque debo confesar que me moría de la risa al ver como la mujer le pellizcaba las mejillas a la joven. – No se preocupe señora, cuidaré mucho a mi linda y torpe noviecita – le dije sonriendo mientras le daba un beso en la cabeza a la castaña y luego colocaba mi mano sobre esta. Al comentario de Akira, solo le respondí pellizcándole la otra mejilla de forma juguetona – Si, mi querido príncipe… Yo te cuidaré de todo mal… Empezando por hacer que ambas mejillas sean del mismo color… -. Reí tras terminar de decir aquello y ver el resultado de ambos pellizcos.

Finalmente llegamos al restaurante elegido por Akira. La verdad, nunca había estado en él, y al ver la decoración supe el porqué: Era demasiado elegante para que pudiera pagarlo. Me causó mucha gracia el ver al mesero abrir sus ojos de par en par cuando la astuta chica le mostró una montaña de dinero, y aquel hombre olvidó totalmente la mirada juzgante que nos había dado al entrar al local. Una vez en la mesa, Akira hizo una broma que respondí con otra – Si que sabes cómo tratar a una dama, mi príncipe azul –

Al señalar su error al apresurarse pidiendo la comida más cara, no pude evitar llevar mi mano a la frente y dar un pequeño suspiro. – Todo iba perfecto hasta que mi torpe príncipe se apresuró demasiado – mencioné burlonamente. Decidí intervenir en el asunto y llamé con un gesto al mesero. Al estar cerca de nosotros, solo le dije – Quiero saber que nos pensaba traer de almuerzo -. El hombre me miró algo confundido, pero respondió Una langosta en salsa de mantequilla y dos Matelote* de Salmón -. Al ver la reacción de mi compañera ante semejantes palabras, solo instruí calmadamente – Que solo sea un Matelote y la langosta para mí. Mi linda y dulce noviecita desea pedir otra cosa -. Miré a la chica y le sonreí diciendo – Te recomiendo pedir dos platos distintos… -

Aquel comentario era simple de explicar: En restaurantes de este lujo, la comida en los platos brilla por su ausencia. Para gente normal, es como pagar con un ojo una bolsa llena de aire para comer. Aprovechando que teníamos el dinero suficiente, mejor nos asegurábamos de comer hasta estar satisfechos.

Tras anotar el pedido de la linda mujer de ojos bicolores, el mesero se retiró. Tomé la cámara de video que la chica dejó en la mesa y comencé a grabarla. – Y ahora la dulce princesa salvó a su amado príncipe de las garras de la mala comida que él no quería. Eso merece un agradecimiento plasmado para siempre en video – dije bromista y alegre. Después de grabar un rato sus reacciones, le regresé la cámara y ahora era yo el foco de atención de la misma. – Gracias a mi príncipe azul, que pudieron ver sonrojándose mientras lo grababa hace poco, comeremos como los monarcas que somos… No se dejen engañar por nuestra ropa, es solo para despistar a los plebeyos mientras los analizamos – continué bromeando. Había aprovechado que la chica aún tenía las mejillas algo rosas para hacer ese chiste.

Había sido uno de los días más divertidos que tuve y todo se lo debía a la extraña y peculiar chica que tenia al frente. Sin duda, por ser tan interesante y entretenida, se había convertido en una buena amistad y una gran rival. Tenía pensado seguir molestándola en el futuro… Y posiblemente, tendría mi revancha en su propio juego. Por ahora, solo reíamos burlándonos del resto de las personas en el fino restaurante mientras esperábamos la comida.

referencia:
La Matelote (marinera en francés) es un plato de pescado típico de Francia. Consiste en guisar pescado troceado de una o varias clases en vino tinto con cebolla o chalota rehogada.

OFF:
No te preocupes por tu respuesta. Me pareció divertida y me gustó a donde iba todo. Seguro lo notaste por lo que escribí en mi nuevo mensaje. A Hiroshi le cae muy bien Akira, así que comienza a molestarla y bromear más abiertamente con ella. Aunque, el chico buscará su revancha en "Lucky Strike" con seguridad jajaja.



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Dom Mar 24, 2013 3:41 am

Pescado. ¿Por qué toda la maldita comida lujosa debía tener ese desagradable contenido? No sólo me resultaba asqueroso de sabor, sino que además era alérgico al mismo. ¿Cómo me enteré? Fue cuando era pequeña, debía tener unos cinco o seis años y nuestra abuela había preparado la cena. Si bien nunca fuimos una familia religiosa, mi abuela por sus raíces europeas era una ferviente católica, por lo que en la época de Semana Santa ella no comía carne roja ni de casualidad. Era la primera vez que nos habíamos quedado tanto tiempo con ella y como nuestros padres poco y nada le importaban algo más allá de un fangote de billetes, no estábamos acostumbradas a dicha tradición.

Recuerdo cuán delicioso parecían esos filette de Merluza al horno, el aroma que inundaba mi nariz era extraño y no podía especificarlo como agradable, pero la apariencia del plato era sin lugar a dudas genial. Comí emocionada para luego hacer una mueca y negándome a probar otro bocado. Si bien se veía bien, para mí sabía fatal y no podía entender cómo Ami podía devorárselo tan entusiasmada.

Si hay algo que caracteriza a mi abuela, es su fuerte sentido de la educación y la disciplina. Eso fue el principal motivo por el que chocáramos tanto y nos lleváramos pésimo, llegando al punto que ella reconocía abiertamente frente a mí que Ami era su nieta favorita. Ahora mismo, si me pongo a analizarlo, supongo que ella trataba de hacerme sentir mal y culpable por mis acciones, un desesperado intento de que cambiara mi forma de pensar. Pero ya le había explicado a Hiroshi mi modus operandum y es algo que es más complicado de revertir que unos simples ataques psicológicos.

Aún así era pequeña y la abuela terminó obligándome a comer todo el pescado. Tardé más de una hora, pero ella se mantuvo firme y no me quedó otra que obedecer. El resultado fue catastrófico, pasado unos minutos mis mejillas se hincharon y mi rostro se vio envuelto de unas feas manchas rojas, como si tuviera varicela. Luego de un Viernes Santo en el hospital, con fuertes dolores de cabeza, el doctor me informó que era alérgica al pescado. Desde ese día jamás comí nada que proviniera del mar en toda mi vida.

- Soy alérgica al pescado - expliqué mientras el mesero se acercaba de nuevo- Un Filet de Mignon a la pimienta, Volvanes de Foie con huevos de codorniz y Lomo a la Naranja - dije con calma, leyendo lo que había en el menú. El mesero observó impresionado, quizás porque las mujeres jamás eran de pedir demasiado, mucho menos delante del que presuntamente podía ser su pareja. ¿Qué importaba? Tengo un apetito grande y si puedo comer lo que deseo sin engordar ni un gramo, ¿por qué me privaría? Una vez que se fue observé a Hiroshi y me reí con sus acciones y sus bromas.

El muchacho tomó la cámara de nuevo y comenzó a filmarme, explicando que debía agradecerle que me salvara de comer pescado. Reí y saqué la lengua.

- Claro, claro - asentí entretenida-. ¿Quién dijo que las princesas sólo esperan encerradas a su hombre? Esta elegante damisela me salvó de terminar sin comer. Y todos saben que un estómago vacío es el peor monstruo que puede haber - él colocó de nuevo la cámara de mi lado para poder filmarse, la tomé y grabé lo que decía. Era inevitable no reír ante su despreocupada actitud y sus comentarios bromistas- Tus comentarios me llegan tanto al alma que es imposible para mí no sonrojarme - exageré entre risas- Nah, en realidad es porque una anciana y él me apretaron las mejillas - expliqué luego. Si eso iba a quedar filmado y alguien lo veía, no deseaba aparentar ser una puberta que se enrojece por todo- ¡Por supuesto! ¿Quién ha de juzgarnos por nuestras prendas? Los plebeyos no entienden que la verdadera realeza no necesita vestir suntuosa para demostrar su sangre azul, con sólo vernos ya sabes que somos mejores que tú. Pero estos plebeyos son idiotas y aún no lo han notado, es una gran misión camuflarnos entre ellos - molesté.

Una vez que terminamos de grabar alguna que otra idiotez más que hacíamos, el mesero se nos acercó con nuestros platos. Aún con la filmadora en mano, apunté al empleado y dije:

- ¡Oh buen hombre! Usted se merece nuestra gratitud por tal valiente acción y excelente servicio, déjenos deleitarnos filmándolo unos segundos en tan heroica situación - molesté, riéndome ante la expresión furibunda del joven mientras servía los platos, creyendo que sólo estaba insultándolo. Se fue con el ceño fruncido- Se ve que nuestro héroe no es tan hablador - expliqué-. Ahora nos disculparán, pero debemos llenar nuestros estómagos - apagué el aparato y di un bocado a mi comida. Estaba exquisita-. Serán porciones deprimentes, pero el sabor es genial - opiné llevándome otra porción a la boca- Dime Hiroshi, ya que te llevé a comer a un lugar tan especial, creo que merezco hacer alguna que otra pregunta. No te preocupes, puede ser mutuo el cuestionario - hice un ademán desinteresado con la mano, indicándole que él podía también preguntarme lo que quisiera-. ¿Alguna vez te has arrepentido de algo que has hecho? No pareces ser de los que dudan de sus acciones, pero a veces suele pasar - expliqué con calma. Realmente no buscaba nada en especial con mis preguntas, sólo quería conocer a ese divertido chico un poco más.

OFF:
Bueno, lamento la tardanza, si bien te envié un mensaje, tardé una semana más de lo mencionado, lol. Trataré de acostumbrarme a los horarios, llevará un poco de tiempo pero lo haré. Descuida. ¡Gracias por ser tan paciente!

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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Lun Mar 25, 2013 4:09 am

Ante su explicación en cámara sobre el sonrojo que había grabado previamente, no pude evitar hacer un gesto de sufrimiento teatral, llevando mi mano derecha a la frente mientras ponía un rostro de “corazón roto”. – Mi amado príncipe, ¿por qué niega que su sonrojo se debía a la inmensa sensación que fluyó en su cuerpo al momento de recibir un beso de parte de su doncella? Es muy cruel… - dije con tono exageradamente dramático mientras intentaba no morirme de risa para no arruinar la actuación.

- Oh, sí. Por ejemplo, aquel plebeyo gordo que está sentado en la esquina, creo que necesita aprender a respetar a su realeza, porque hace rato que nos está mirando feo… Y posiblemente necesite correr más en lugar de ir a caballo, así rebaja algunos kilos el desgraciado… - reí ante mi propia broma. Era increíblemente notorio que ni Akira ni yo pertenecíamos a la clientela acostumbrada del restaurante. La única razón por la que no nos sacaban de allí, aunque estuviéramos haciendo tonterías, era el gran fajo de billetes que la chica astuta mostró al momento de llegar a la puerta del lugar.

Después de pasar un rato tonteando y burlándonos del resto de los clientes “normales”, el camarero hizo acto de presencia con nuestros platillos. La hermosa chica de ojos bicolores intentó grabarlo con palabras teatrales de por medio, pero el joven no tuvo ni siquiera un gramo de paciencia o creatividad para continuar aquel divertido juego, así que se fue con una cara de enojo muy graciosa. – Nah, creo que solo es un aguafiestas. No sabe como divertirse – declaré burlonamente, luego del comentario de mi compañera.

Probé mi langosta y luego el Matelote, y ambos estaban exquisitos. – Estoy totalmente de acuerdo. El problema definitivamente no es el sabor -. Comimos un par de porciones más cuando escuché nuevamente la voz de Akira, esta vez dirigida hacia mí con un tono curioso. Me sorprendió un poco su petición, pero en realidad no me molestaba que me preguntara acerca de mí. – Ok, puedes preguntar lo que desees. Creo que me gustaría también preguntarte después de contestar tu duda – declaré tranquilo y sincero.

Su voz calmada hizo una pregunta bastante extraña para lo que consideraría “normal” para ella. No le di mucha importancia a aquel hecho, ya que igual no era un tema que me molestara tocar. Me llevé la mano izquierda a la barbilla y contesté sincero – Supongo que estás en lo correcto. La mayor parte del tiempo actúo sin pensar nada detenidamente, y puedo terminar regañándome a mí mismo por ciertos resultados de aquello, pero de allí a arrepentirme hay un largo tramo… -

Luego tomé otra porción de la langosta, y continué mi relato – Sin embargo, existe un solo hecho del que me arrepiento enormemente aún hoy en día, a pesar de todos los años que han pasado. Y es el haber decidido intentar complacer el deseo del bastardo que alguna vez llamé “padre” y perder un año de mi vida en ello. Si hubiese sabido el resultado de ello de antemano, hubiese preferido simplemente decirle que no le cumpliría su capricho desde el principio -. Ella sabía claramente a que me refería con ella, pues más temprano le había contado sobre mi pasado.

- Fuera de eso, creo que no existe nada más – concluí para darle fin a mi explicación. Bebiendo un poco del agua que se encontraba en una de las copas sobre la mesa, tomé un par de segundos para meditar mi pregunta hacia la chica, y luego con una voz suave y honesta, solté aquello que me daba curiosidad - ¿Existe algo que consideres que te haga totalmente feliz? Me refiero a una persona, objeto, actividad u otro que quieras cumplir en tu vida, para mirar atrás y decir “soy realmente feliz, pudo morir el día de mañana con todo gusto” -. Aquella pregunta y la explicación que la siguió era una de esas cosas difíciles de contestar para cualquiera sin una mente preparada. Era una pregunta algo filosófica, pero al mismo tiempo real y cruda hasta cierto punto.

No sabía exactamente cómo reaccionaría la chica ante la pregunta. Posiblemente pensaría que era una ridiculez que gastara una preciada oportunidad en un tema sin importancia, pero tenía mis propias razones para conocer su opinión al respecto. ¿Acaso me sorprendería con una respuesta inesperada de su parte?

OFF-ROL:
Me había extraño un poco tu ausencía, pero como me habías avísado de antemano, no me molesta en lo absoluto esperar tus respuestas. Gracias por continuar roleando conmigo, y no te preocupes por las tardanzas, se que aún tienes deseos de contestar nuestro tema y esperaré paciente tus respuestas.



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Dom Abr 07, 2013 8:02 am

Todo era chistes y risas, era sumamente fácil congeniarme con ese muchacho, hecho curioso, pues las relaciones sociales no eran mi punto fuerte principalmente. Éramos parecidos, pero aún así lograba distinguir las pequeñas diferencias que había entre nosotros y…¿para qué mentir? Me parecía genial. ¿Qué sentido tenía relacionarse con una copia tuya? No hay nadie que se sepa más de uno que su propia persona, si el otro es idéntico a ti, entonces no hay misterios para descubrir ni secretos que sorprendan.

Reíamos considerablemente alto, sin molestarnos siquiera en disimular. La gente nos miraba de reojo, hacía muecas ante nuestros comentarios tan ajenos al ambiente lujoso.

- Este plebeyo no puede ir ni a caballo, que el pobre animal probablemente terminaría en la veterinaria cuadriplégico - sabía que el aludido estaba escuchándonos, pendiente a cada palabra de nuestro conversación. No era difícil darse cuenta ya que apenas se dignaba en disimularlo. Una vez que las risas resonaron estridentes de nuevo el aludido se marchó de forma tan previsible que no puedo evitar bufar decepcionada, hubiera deseado algo mejor, que se nos acercara a discutir exigiendo respeto o algo similar-. Bah, ¡que aburrido!

Esperé entonces a que me respondiera. No había errado al describirlo como alguien impulsivo pero firme en sus decisiones por más que causaran problemas. Era un muchacho firme, podía verse a simple vista, tenía esa determinación que a varios les hacía gran falta. Era una buena virtud, pero claro, todo en exceso se convierte en algo inestable y perjudicial.

Su respuesta era fuerte, el tono de su voz mostraba claramente el resentimiento que sentía hacia su progenitor. Y aún así me limité a simplemente mirarlo con un codo apoyado sobre la superficie de madera de la mesa y recostando mi mentón en la palma de mi mano. Era curioso ver cuán fácil era distinguir las emociones de las personas simplemente por sus acciones. Leer la mente no era tan sólo una mera cuestión fantasiosa, con sólo ser ciertamente perceptivo eres capaz de descubrir todo del otro. Es por eso que le creí completamente cuando dijo que no había nada más, estaba segura que si hubiera algún otro asunto me daría cuenta de ello por sus gestos. Para mí era sencillo ver cuándo las personas mentían.

Entonces luego de beber un vaso de agua, se quedó pensativo unos segundos, lo suficiente como para formularme una pregunta que reflejaba con transparencia su curiosidad. Su voz sonó curiosamente suave y honesta, sumamente agradable a la escucha. Sonreí ante la pregunta, amaba debatir cuestiones filosóficas y más con alguien que pudiera darme un mínimo de argumentación como Hiroshi.

Felicidad. La palabra danzó con majestuosidad por los recovecos de mi compleja mente. ¿Qué es la felicidad? En el diccionario, si uno buscaba la palabra encontraría que era un estado de dicha, de ánimo que surge en el individuo cuando se siente realizado, es decir, como bien dijo Hiroshi, cuando cumples una meta deseada. Las metas pueden ser variadas, tales como estar con la persona deseada o sobresalir en algún ámbito que te defina.

¿Para mí qué era la felicidad?

El rostro de mi hermana sonriente y sintiéndose idealizada se reflejó en mi mente. Era totalmente dependiente a ella, mi felicidad consistía completamente en la felicidad de aquella joven de tirabuzones rubios. ¿Confuso? Para mí era más que claro y probablemente para mi compañero también.

- Creo que es obvio: mi felicidad depende única y exclusivamente de la dicha de mi hermana, de acuerdo a como esté ella yo podré o no sentirme bien - respondí con una sonrisa-. De cualquier manera, no concuerdo en el “puedo morir mañana con todo gusto”. Aún habiendo alcanzado la felicidad, en ningún momento me permitiría morir, aunque estuviera cansada de la monotonía agobiante de la vida. ¿Masoquismo? Quizás, pero la felicidad es frágil, puede romperse con sencillez. Dime…¿qué se siente tocar el cielo para luego perderlo? Yo estaré siempre, cuando mi hermana me necesite y cuando no, es por eso que no puedo darme el derecho de morir con gusto, aún cuando me sintiera realizada o exhausta - tomé uno de los croassants que había en la mesa y me lo llevé a la boca-. Te hago la misma pregunta y le agrego un plus: ¿Qué esperas de tu futuro? ¿Qué es lo que ves más allá del hoy?


OFF:
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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Mar Abr 09, 2013 7:13 am

La sonrisa que me dio la chica de ojos bicolores, respondiendo como primera impresión claramente a mi pregunta, me indicó que le había agradado la consulta planteada. Se tomó un poco de tiempo, pero en realidad respondió bastante rápido. La verdad es que no me sorprendió su contestación, y en realidad me identificaba bastante con ella en esa cuestión. Sin embargo, adoré aquel comentario adicional respecto a la vieja frase “puedo morir mañana con todo gusto”, y lo reflejé sonriéndole muy entretenido e interesado en su planteamiento. La miraba directamente a los ojos mientras juntaba mis manos sobre la mesa.

Para hacer nuestro almuerzo más interesante, me devolvió la pregunta con algo adicional que me gusto mucho. Le retornaría ese adicional más adelante para conocer su opinión al respecto. Por ahora, solo me concentré en responderle como se lo merecía. – Creo que comenzaré por decir que, si es cierto que existen muchas cosas que me satisfacen, son muy pocas las que considero capaces de hacerme feliz – mencioné tranquilo y honesto mientras continuaba mirándola a los ojos. – Se que sonará como una repetición de tu comentario, pero estoy seguro que no es sorpresa para ti el que mencioné a mi hermana como una de las fuentes de felicidad en mi vida. Mi madre también podría ser considerada otra de ellas. Desde joven intenté complacer a ambas mujeres y hacerlas felices dentro de lo que estaba a mi alcance. Ver la alegría en sus rostros me complace y me hace feliz a mi –

- Agregaré que estoy de acuerdo con tu pensamiento acerca de ese dicho popular estúpido. Lo que te puede tomar muchos años de sufrimiento alcanzar, puede resquebrajarse en cuestión de minutos si te descuidas tan solo algunos segundos. La peor tortura de este mundo es lograr aquel dulce objetivo, solo para que te sea arrebatado de las manos por idioteces o falta de esfuerzo… Supongo que me uniré a tu grupo de "nunca descansar tranquilo para mantener vivo mi deseo" – mencioné bastante analítico. Todos los castillos, sin importar el material que uses, pueden desmoronarse si derrumbas sus bases.

Hice una pequeña pausa para darle un nuevo bocado a la suave langosta, para luego limpiar mi boca con la servilleta después de haber tragado la porción. – Mi futuro es una pizarra totalmente en blanco en este momento. A veces ni siquiera puedo ver más allá de una semana. Solo sé que tengo obligaciones que cumplir, como ir al instituto, practicar natación, ir a mi trabajo de medio tiempo, por nombrar algunas. También se que existen cosas que haré por placer, como pasear con mi hermana menor, pelear con cualquiera por allí, conducir mi motocicleta – todo aquello lo mencioné con el mismo tono de voz sereno y honesto. – Alguna vez tuve un futuro que no era mío, sino el capricho de un hombre que era cercano. Pero hace tiempo que rompí esa cadena y aún no encuentro mi “destino final”, si quieres ponerle un nombre dramático… -

Estaba claro que era alguien que vivía el presente sin mucho cuidado en el futuro. Yo sabía que aquello no me llevaría muy lejos, pero mientras hubiesen constantes con las que podía contar, como es el caso del instituto Sweet Amoris, tenía cierta estabilidad hasta el momento en que estas desaparecieran y me viera forzado a tomar decisiones drásticas sobre mi rumbo en la vida.

Era el momento justo de devolver aquella porción extra de la pregunta, así que no tardé demasiado en sonreírle y solo pedirlo amablemente – Me gustaría escuchar que piensa la gran Akira sobre su futuro y que misteriosos planes tiene en mente, si no es mucha molestia –. Mientras esperaba, aprovechaba a comer un poco de mi almuerzo...

OFF-ROL:
Como siempre, te menciono que no tienes que preocuparte por la tardanza. Rolearemos tranquilamente al ritmo que puedas hacerlo ^^ Mis deseos de continuar nuestro tema juntos no han cambiado en lo absoluto, así que seguiré aquí esperando tus respuestas pacientemente.



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Mar Abr 30, 2013 2:59 am

Como bien había predicho, mi quizás un tanto complicada respuesta fue entendida a la perfección por Hiroshi. No era difícil suponerlo considerando que él también entendía esa necesidad prácticamente insana de ver bien a tu hermana menor, independientemente del costo que llevara eso. A pesar de que a simple vista no lo pareciéramos y hasta inclusos nos tildarán de egoístas (y sé que en cierto modo lo soy, no voy a ocultarme esa realidad) también somos mucho más altruistas que aquellos quienes nos juzgan. ¿Irónico? A mi me da gracia de lo patético e hipócrita que puede llegar a ser una persona.

A diferencia mía, su madre también estaba en la lista de personas importantes para él. Eran esas pequeñas características en las que no coincidíamos que me entretenía descubrir.

Hiroshi coincidió con mi comentario acerca de la fragilidad de la felicidad, de aquella caprichosa tan inalcanzable pero a la vez fácil de irse. Éramos dos luchadores que se aferraban a sus deseos con uñas y dientes, incapaces de aceptar un no como respuesta o conformarnos con el vaso medio lleno. No era sano, al contrario, sólo nos agotaría a lo largo de los años hasta que nuestro cuerpo ya no pudiera más y terminara a la fuerza con nuestra lucha. Pero ese era el camino que ambos habíamos elegido y nos mantendríamos firmes en ello. ¿Perseverantes o masoquistas? Supongo que una mezcla de ambos.

Ya habíamos terminado con la comida y observé mi plato con cierta decepción. Se había acabado tan rápido…y aún seguía con hambre. Mientras Hiroshi hablaba de su futuro hice una seña al mesero para que se acercara, indicándole a mi compañero que no se detuviera con su interesante discurso.

- Unas frutillas con crema, por favor - pedí sin siquiera mirarlo, absorta en lo que el castaño me decía-. Y lo que quiera él - agregué una vez que el chico terminó. Esperé a que el hombre terminara de tomar los pedidos y se marchara para responderle- En resumen y con otras palabras, no tienes ni la más remota idea de que quieres ser en un futuro. Aún no te proyectas en algo que deseas, supongo que luego de haber acatado por unos años un capricho que no era el tuyo es bastante comprensible que ahora vivas el día a día simplemente, por supuesto teniendo en cuenta ciertos detalles como hacer feliz a tu hermana y tu madre.

No me molesté siquiera en ocultar mis pensamientos, no era necesario en aquellos momentos. Luego él remató mi pregunta y me quedé pensativa. ¿Qué era lo que pensaba sobre mi futuro? Si bien siempre tuve la convicción de que enfocarse demasiado a una meta podría convertirse en un tipo de ilusión y por ende, si todo salía mal el dolor iba a ser mucho peor a no esperar nada, también era incapaz de no premeditar acerca de mi destino. Quizás el ser humano con su característica innata de masoquismo necesite determinar sus metas y sueños en algún momento de su vida, por más improbable que resultase. Quién sabe, ahora mismo no tenía pensado plantearme eso.

Cada vez que trato de imaginarme en unos años, en mis ensoñaciones más vulnerables y sinceras, por llamarlo de alguna forma, veo el rostro sonriente y encantador de mi hermana menor quien me observa desde una butaca de un modesto pero agradable teatro. No hay muchas personas, inclusos algunos asientos están vacíos, pero todos ellos comparten conmigo la misma pasión por la música. Y ahí estoy yo sobre el escenario, a veces formando parte de una orquesta, otras estando sola, con mi violín bajo mi mentón y mis manos moviéndose con la destreza que requiere dicho instrumento. La música sale, bella, única, toda mi alma se va con ella y danza entre el público con una elegancia inalcanzable.

Y es que no veo mi futuro estudiando en una facultad, no encuentro la felicidad en un par de libros de textos, ¿qué carrera haría? ¿Psicología? ¿Filosofía? ¿Literatura? No, por más que quizás encajaran con mi personalidad, mi amor más profundo es el violín y es con él con quien deseo desarrollarme.

Y ya a estas instancias, no me importaba si había mucha gente o si el sitio era lujoso o no, sólo deseaba tener un violín en mis manos y poder deleitarme con su sonido. Si había más mejor y sino, me conformaba con eso, pues la música era lo único que realmente me importaba y completaba mi ser.

- He pensado muchas veces en mi futuro - reconocí mientras observaba de reojo al mesero que se acercaba con nuestros postres-. Y sé que en cierto modo es ilusionarse - sonreí al chico a modo de agradecimiento, tomando el pote de frutillas con crema-, pero realmente no me importa en lo absoluto - di un bocado y deleité el sabor. Estaba por demás delicioso-. Cada vez que pienso a posteriori, siempre me veo con un violín en mis manos, tan simple como eso. El colegio no me interesa, estoy allí por mi hermana solamente, tampoco quiero asistir a la universidad, tan sólo deseo estar tocando, independientemente del lugar que sea. Deseo poder escuchar la melodía de mi violín y que otros si desean y les guste también puedan oírla. No importa que sean muchos o pocos, que tenga éxito o no, con que yo pueda seguir escuchando ese sonido que tanto amo entonces estaré bien - miré por la ventana, las tonalidades anaranjadas del cielo indicaban el crepúsculo-. Terminamos el postre y será hora de irnos, nuestras hermanas salen dentro de poco y no sé tu, pero yo a Ami la paso a buscar y la acompaño a la casa del viejo.

OFF:
Creo que ya va siendo hora de que terminemos este rol y si deseamos abrir otro. Que este lo explotamos ya lo suficiente, no sé, al menos eso pienso :B

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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Miér Mayo 01, 2013 7:26 am

Los ojos bicolores de mi acompañante estuvieron atentos a cada movimiento de mis labios y expresión facial que utilizara, como ahora consideraba tan típico en ella. Aunque llamó al mesero, me hizo señas para continuar mi relato, por lo cual no me detuve hasta acabar aquella explicación sobre mi futuro. Luego, solo miré al joven hombre que aún continuaba cerca de la mesa y dije serenamente – Un trozo de tarta de limón para mí -. El trabajador lo anotó y se retiró de la mesa, dejándonos solos nuevamente.

- No lo pude haber resumido mejor… Aunque debo añadir que a veces es un poco molesto vivir con esa incertidumbre de no tener algo “seguro” en mente. Pero ya llegará la respuesta algún día – finalicé mi análisis retrospectivo sobre lo que consideraba mi futuro.

Al devolverle la pregunta, Akira pareció perderse un poco en sus pensamientos, quizás analizando algún sueño perdido o tal vez vagando por los rincones de sus recuerdos. No mencioné ninguna palabra en espera del despertar de mi querido príncipe azul. Estaba seguro que lo que dijera al respecto sería tan interesante como la apariencia de sus ojos. La voz femenina hizo acto de presencia nuevamente en la mesa, y supe que el suspenso terminaría muy pronto… Pero ante la calma con la que abría el tema de conversación, no pude evitar imitarla y probar la tarta de limón recién traída por nuestro amigo del restaurante. El bocado entró a mi boca, y el sabor acido y dulce me pareció una delicia.

Me sorprendí un poco ante su respuesta, pues no esperaba que quisiera tocar violín de esa manera. Claro que la chica había mencionado mucho más temprano en ese día su amor por el instrumento de madera, pero quizás no lo consideré como una de las opciones que le encantaría seguir en el futuro. En realidad, me alegraba que ese fuera el caso, pues al menos sería una forma agradable de continuar con tu vida. – Opino lo mismo que tú… Realmente el número de personas que te apoyen no tiene importancia, sino el placer personal que obtienes al hacer algo que te satisface – agregué conforme con aquella revelación de su parte. – Alguno de estos días te pediré que toques un poco de violín para mi... – añadí con una sonrisa serena.

- No esperaba que fuera tan tarde – mencioné algo incrédulo mientras confirmaba la hora en mi teléfono móvil. Ciertamente era el momento de ir a buscar a Natzu para llevarla hasta su departamento. – En realidad, casi siempre la llevo a su hogar en moto al salir de clases, así que estamos en la misma situación. Como nuestras hermanitas están juntas en la casa de su amiga por lo del cumpleaños, te puedo llevar hasta allá sin problemas. Solo tenemos que recoger la moto en la cafetería… - señalé tranquilo mientras comía un par de porciones más de mi postre.

Aproveché una pequeña pausa entre nosotros para hacer una llamada a Natzu. – Hola chica loca. Te pasaré a buscar por la casa de tu amiga, así que dime donde queda – mencioné alegre en un principio. Después de darme la dirección, solo respondí sereno – Perfecto, ya sé donde es. Por cierto, dile a tu amiga Ami que espere contigo, que su hermana Akira también la recogerá allí mismo… Bye Natzu –

Miré a Akira y mencioné – Ya tengo la dirección exacta, así que no habrá ningún problema. En realidad, es una zona residencial adinerada no muy lejos de la cafetería donde estuvimos en la mañana. La verdad no me extraña, considerando la cantidad de niños ricos que van a ese instituto… -. Ante el último comentario, me encogí de hombros algo resignado, pues no era extraño que la población de altos recursos fueran la mayoría en aquel extravagante instituto educativo.

No tardamos mucho en terminar los postres, y el mesero llegó a recoger los platos vacios y a mostrar la cuenta de aquel almuerzo, como si tuviera miedo de que nos fuéramos a escapar sin pagar, o algo parecido. Pensándolo bien, no era una mala idea, aunque preferiría no meterme en ningún problema estúpido que interfiriera con el hecho de ir a buscar a mi hermana para llevarla sana y salva a su casa. – Joven, es malo tenerle desconfianza a la realeza del lugar – mencioné burlón con cierto aire de soberbia en mi voz. Al ver que no movía ni un musculo, solo miré a la chica y dije divertido – Supongo que este tío no tiene sentido del humor… Déjale una miseria de propina, algo así como el uno por ciento –

OFF-ROL:
Estoy de acuerdo. Creo que se desarrolló bien y ya ambos personajes se conocen lo suficiente como para crear una amistad con competencia entre los dos.

Creo que no faltan muchos mensajes para culminar. Dejé todo de manera que pudieras pagar la cuenta y nos fueramos a buscar la moto. De allí yo narraría la llegada a la casa de la amiga de nuestras hermanas y nos despediriamos al tomar cada uno por su lado.

Una vez cerrado este rol, mi siguiente propuesta sería crear otro divertido tema donde ambos jueguen nuevamente al Lucky Strike, aunque eso lo podemos discutir por mp una vez que terminemos este rol.



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Mar Mayo 28, 2013 3:14 am

Era estúpido que esperara con cierta impaciencia la respuesta de mi compañero. Ansiedad que no se vio reflejado en mi rostro por supuesto, oculto bajo una máscara inescrutable y pensativa, expresión que solía usar cada vez que analizaba a alguien. Para ser sincera conmigo misma, deseaba saber qué opinaba de mis planes para el futuro, no por ser dependiente de ello, al contrario, si me dijera algo negativo simplemente lo ignoraría. No era el primero ni el único que estaba en contra de ello, en realidad nadie me apoyaba en mi deseo – tampoco es que muchos lo hubieran escuchado - pero quizás él, que es tan parecido a mí en cierto modo, se mostraría de acuerdo con lo que dije. ¿Para qué mentir? Era agradable que alguien pudiera entenderte, al menos para poder expresarte sin necesidad de ver la sonrisa falsa en su rostro y de prácticamente deducir sus pensamientos negativos como una imagen mía viviendo debajo de un puente.

Y es por ese motivo que sonreí al escuchar su respuesta. Un gesto sincero y animado que se podía distinguir a simple vista. Él me entendía, me apoyaba con sus palabras cargadas de simpatía real, no era simplemente cortesía, él lo decía porque en verdad lo sentía.

Terminé mi postre con rapidez, demasiado para mi gusto pero no me quejé. Debíamos buscar cada uno a su respectiva hermana y personalmente no deseaba hacer esperar a Ami. El viejo siempre se enojaba cada vez que llegaba tarde y le daba una larga perorata acerca de cómo debía comenzar a viajar con los chóferes que él disponía y olvidarse de mi compañía. Recuerdo que al principio me enfurecía como en cierto modo trataba de ponerme en contra, ahora sólo me da gracia de lo patético que es. Mal que me pese, mi padre es alguien sumamente interesante de analizar: una persona despreciable como esa no se encuentra todos los días. A veces, cuando simplemente dejo volar mi mente al igual que los Gorriones cuando es verano, me pregunto si él alguna vez nos amó o mínimo nos quiso. No es muy difícil responderme a esas cuestiones.Supongo que a mi madre alguna vez amó, pero la relación se desgastó cuando ella ya no estuvo para él, disolviéndose con tanta facilidad como apareció. También creo, o mejor dicho quiero creer que siente aprecio por mi hermana, de lo contrario no gastaría tanto dinero en ella y no le habría agarrado el bicho de la paternidad luego del accidente. Conmigo la situación se tornaba un poco más complicada, sé que él no me quiere, mucho menos que ama, al contrario, no le caigo para nada bien. Su frialdad, el desprecio con el que me mira las pocas veces que nuestros ojos se cruzan o como trata siempre de alejarme de mi hermana me lo demuestran a la perfección. Con todo eso, no es difícil llegar a la conclusión tan obvia y cruel que no se esfuerza en esconderse: “Mi padre me detesta”.

Sumida en mis pensamientos no presté atención a la voz de Hiroshi hasta que finalmente él se dirigió a mi. Alcé la mirada un tanto perdida asintiendo con lentitud. Ya era hora de irse.

El mesero se acercó y reí ante la broma del chico. Era más fácil distenderse con trivialidades, cometer bromas y locuras que me alejen de la realidad. No quiero escaparme de ella, la acepté tal cual es, con todas las espinas en su tallo, pero a veces también es bueno olvidarse de todo.

- Que agradezca que estoy en buen humor – miré la cuenta, el número era exorbitante pero no importaba. Saqué el abanico de billetes y pagué lo necesario -. Ten, esto es para ti – le di un billete de cincuenta-. Te daría cien pero tu atención fue asquerosa. Juzgándonos así…¡qué servicio tan ciego! Incapaz de ver la verdadera realeza dentro de tanta plebe. Decepcionante... – negué con la cabeza mientras abandonaba el recinto junto con Hiroshi.

Salimos de allí y caminamos hacía donde estaba la motocicleta. El viaje fue silencioso, cada uno absorto en algún secreto lugar de su mente. Miré a Hiroshi de reojo, los ojos aguamarina brillaban con energía y me pregunté qué estaría pensando en estos momentos. Su color era increíblemente bello pero era esa luz que emitían lo que los hacían tan especiales. No eran ajenos al dolor más no dejaba que éstos se reflejaran en su totalidad en sus orbes. Simplemente asombroso y no, no lo observaba con un interés romántico o algo similar, sencillamente apreciaba las cosas tan cuales eran.

- Sabes, si quieres que toque el violín para ti necesitas algo más para decirlo – comenté, subiéndome a la motocicleta y colocándome el casco -. Una persona tan importante como yo no hace shows a cualquiera, el día que me demuestres que vales para que tus oídos se deleiten con tan increíble música entonces sí tocaré – agregué a modo de desafío. Estaba exagerando, yo no me consideraba tan buena en lo absoluto y si bien no deseaba que cualquiera me escuchara, no era precisamente por creerme mejor que los demás sino que cuando tocaba me colocaba en una situación tan vulnerable que prefería que no fuera vista. Pero a pesar de que apenas lo conocía al chico, confiaba en él lo suficiente como para retarlo a que consiguiera el premio. Sin dar muchos rodeos, prácticamente toda esa extraña relación de amistad y rivalidad que se había formado entre nosotros se daba en desafiarnos el uno al otro mutuamente. Y yo no iba a ser quien cambiara eso.

OFF:
¡Hola! Como siempre, perdón por la tardanza. Estuve con época de parciales y me liberé un par de días que aproveché para escribir. Espero que la continuación te haya gustado, cuando leí el comentario de Hiroshi diciéndole que alguno de estos días le pediría que toque el violín para él, pensé que podríamos convertir eso en un objetivo. La melodía de Akira sería el premio que conllevaría una serie de desafíos (jugar al Lucky Strike o cualquier otra cosa que prefieras) que podríamos escribir en el otro tema. Bah, es la idea que se me ocurrió, cualquier otra es bien recibida.
¡Saludos!
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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Dom Jun 02, 2013 6:27 pm

Akira y yo nos mofábamos divertidamente del mesero sin humor, pues era nuestra manera de hacerle ver que no tenía derecho alguno de juzgarnos a nosotros dos. Y al parecer, con cada nueva humillación el rostro del hombre se iba colorando más y más, al punto que parecía que estallaría de la ira. – Da gracias que te dejó cincuenta, plebeyo, porque yo no te hubiese dado ni diez euros. Oh, y espero que aprendas en un futuro como ser un buen mesero – me despedí con aquel tono soberbio y divertido mientras la joven mujer y yo dejábamos aquel lugar atrás.

El camino de vuelta hacia la cafetería donde habíamos dejado la moto fue bastante silencioso. De vez en cuando miraba de reojo a Akira, y ella parecía algo pensativa pero muy satisfecha por los sucesos de ese día. Por mi parte, estaba más que feliz de haber encontrado a alguien muy interesante que sabía comprenderme, un rival que no se dejaría doblegar fácilmente ni se intimidaría ante mi presencia, y una amistad a la cual poder recurrir en momentos necesarios. Sonreí ante aquellas ideas extrañas, pues en verdad era emocionante el cambio repentino que había tenido el día con la incursión de sus ojos bicolores en el azotea del instituto.

Luego de una breve visita a la cafetería para solicitar los cascos de mi propiedad, le di uno a mi compañera de aventura y me subí a la moto para encenderla. Segundos después, sus palabras llamaron enormemente mi atención, al punto que le respondí primeramente con una sonrisa satisfecha. – No te preocupes, mi querida Akira. Te prometo que me ganaré con honores el gran derecho de escuchar tu concierto… Acepto tu reto, solo dime el día y la hora… - mencioné con la confianza que tanto me caracterizaba, sin perder ni un segundo la sonrisa que le había dado desde un comienzo. Sellé todo aquel comentario con un guiño de ojo coqueto, antes de colocarme el casco y decir – Vayamos por nuestras hermanas –

Partimos entonces hacia la dirección que me había ofrecido Natzumi momentos atrás, y la cual fue fácil de localizar gracias a las indicaciones de la rubia cuya sangre compartía. Conduje aproximadamente unos 5 minutos, y en poco tiempo tuvimos la gran casa de tres pisos frente a nosotros. Apagué la moto y me quité el casco, solo para decir algo sarcástico – Demonios, creo que es una casa muy pequeña –

Tomando el casco que Akira había utilizado, dejé ambos implementos sobre el asiento de la moto y recorrimos el camino de la acera hasta la puerta del hogar. Toqué el timbre y un mayordomo con nariz respingada abrió la puerta, preguntándonos con un tono francés remarcado que deseábamos. – Venimos a buscar a un par de jóvenes que son amigas de la señorita. Sus nombres son Natzumi y Ami. Vaya y avíseles que sus hermanos están aquí. Para eso le pagan… – dije en un comienzo tranquilo, pero mi paciencia se había acabado al final y fui más tosco, todo culpa de la mirada del hombre que teníamos al frente, pues parecía juzgarnos con soberbia.

Una vez que desapareció de la puerta, no pude evitar observar a mi amiga y mencionar el detalle con algo de mal humor – Mayordomos del demonio… Son sirvientes con estatus elevado y se atreven a juzgarte de esa manera… Bastardos… -

En poco tiempo aparecieron en la puerta nuestras hermanas, quienes obviamente se extrañaron un poco de vernos juntos a nosotros dos. Le sonreí tiernamente a mi hermana y le dije – Hola Natzu. ¿Cómo estuvo tu reunión? –. Ella me contestó – Hola Hiro. A pesar de que no salió como lo planeamos, por el asunto de la amenaza de bomba en el instituto, nos la pasamos bien aquí –. Sonreí ante su respuesta, omitiendo totalmente el hecho de que Akira y yo fuimos los causantes de aquel “pequeño incidente”. Observé a la hermana menor de mi rival, y la saludé extendiéndole la mano con una sonrisa sincera – Tú debes ser Ami, la hermana de Akira. Soy Hiroshi, el hermano mayor de Natzu. Es un placer –

Luego de una corta presentación, era hora de que cada uno tomara su camino respectivo. Fuimos todos juntos hasta la moto, en donde le ofrecí su casco a Natzu y me despedí de las hermanas Kurenai. – Bueno, me divertí mucho el día de hoy, mi querido príncipe Akira. Pero ten por seguro que obtendré mi venganza en nuestro siguiente duelo. Ganaré a como dé lugar para escuchar tu concierto – mencioné con suma confianza en mi tono de voz, mientras sonreía con un bastante alegría. – Luego te llamaré para que tengas mi número de teléfono. No es justo que solo yo pueda molestarte de esa manera. Nos vemos – añadí finalmente, para colocarme mí casco y escuchar a Natzu despedirse también de ambas chicas – Hasta mañana Ami. Chao Akira –

Encendí la moto y comencé a conducir por el camino, con destino al departamento de mi hermana menor. Debo decir que, ciertamente este día había sido mucho más interesante de lo esperado, y seguramente se repetiría en un futuro. Después de todo, a veces soy un mal perdedor y tenía una razón por la cual ganar la siguiente vez que la chica de ojos bicolores y yo nos viéramos.

OFF-ROL:
Ahora fui yo el que tardó más de los esperado ^^u Disculpame por la tardanza.

Respecto a tu idea, la verdad es que me encanta. Hiroshi puede jugar al Lucky Strike con el objetivo de ganarse ese concierto privado de Akira. Aunque, no se me ocurre que podría dar a cambio en esa apuesta (supongo que la misma Akira pondrá el precio a su concierto). Lo otro que tenía en mente es que el siguiente juego puede ser en el parque de la ciudad, lo cual nos daría otras posibilidades para crear retos extraños y divertidos en nuestro siguiente rol ^^ Dime que opinas al respecto.

P.D: Creo que este es mi mensaje final en el tema, así que solo faltaría tu último mensaje y yo me encargaría de cerrar este rol. Una vez este cerrado, te toca abrir el siguiente ^^



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Mar Jun 18, 2013 7:11 am

Hiroshi aceptó de forma entusiasta a mi reto. No era difícil deducirlo, más considerando como se desarrollaba nuestra extraña y repentina amistad, o rivalidad, o como demonios se llamase la relación que había entre nosotros. No tardamos demasiado en llegar, Hiroshi manejaba rápido y tampoco estábamos demasiado alejados. Como era habitual en la gran mayoría de los estudiantes de Sweet Amoris, el hogar de la niña que cumplía años era una enorme mansión en la zona adinerada de la ciudad.

Nos atendió un mayordomo elitista y discriminador, ya con verlo a simple vista deduje toda la línea de pensamientos que debía tener acerca de nosotros y nuestras prendas fuera de lugar en un barrio como ese. Era bastante normal ver esa clase de gente en sitios de clase alta, pero me sorprendió un poco al ver lo rápido que su presencia pudo modificar el humor de mi castaño rival.

- Ya, ya, tranquilo – me recosté sobre una columna mientras esperaba que el señor buscara a nuestras respectivas hermanas – Si no existiera gente idiota como esa nosotros no podríamos burlarnos de ellos – le guiñé el ojo con confianza - ¿Qué buscan aquí? - pregunté imitando de forma burlesca el acento del mayordomo y usando un mechón de mi cabello como bigote.

Cambié de actitud al ver a las dos muchachas. Reconocía a Natzumi, era una de las mejores amigas de Ami y la recordaba especialmente a ella por ser tan unidas. Además de su gran parecido: ambas eran dos lindas chicas de largo cabello rubio y ojos azules, la única diferencia es que el de mi hermana estaba en forma de perfectos tirabuzones mientras que el de su amiga era lacio. Recuerdo que algunas veces ella me hacía chistes diciendo que eran hermanas separadas al nacer: Natzumi físicamente aparentaba ser mucho más la hermana de Ami que yo misma.

Sonreí levemente ante las miradas extrañadas de las jóvenes al vernos juntos. Era gracioso notar lo equivocada que estaban ambas en sus pensamientos, estaba segura que a solas Ami me bombardearía a preguntas sobre el tema.

- Es una pena – mentí ante el comentario de la amenaza de bomba en el instituto – Los alumnos de hoy en día no entienden de límites – agregué con un suspiro. Me percaté de la mirada inquisidora de mi hermana, la conocía tanto que veía implícita la pregunta/acusación en ella: “Tú fuiste la culpable, ¿verdad?”. Ladeé levemente la cabeza a modo de respuesta y mi hermana soltó un suspiro resignado – Por cierto, mi nombre es Akira, la hermana mayor de Ami. Tu hermano me habló muchas cosas buenas de ti “Natzu” – abrevié su nombre como el castaño solía hacer, tenía esa costumbre de no decirlos completo.

Empujé la silla de ruedas de mi hermana mientras precedíamos a ambos jóvenes a su motocicleta. Sonreí ante las palabras de Hiroshi, había quedado ya pautado un nuevo encuentro que esperaba que fuera mucho mejor y agradable que nuestro día juntos. Y eso era ya decir bastante.

- Tengo que defender mi honor como príncipe, es obvio que esperaré tu revancha con ansias – lancé una risa dulce al ver las expresiones de incomprensión de ambas rubias – El premio es alto, por lo que no te la voy a dejar fácil – saludé a ambos con un ademán en la mano mientras se marchaban – Goodbye darlings! – finalicé con un claro inglés americano.

Comencé a empujar la silla de ruedas de mi hermana retomando nuestro camino a su hogar. Conté mentalmente los segundos que tardó hasta que comenzara a hacer toda una seguidilla de preguntas relacionadas con mi nueva amistad.Exactamente fueron 106.

- No, no es mi pareja ni tampoco me interesa ¿Ah? Se salteó las clases igual que yo – alcé los hombros – Un poco de apuestas y comer, nada del otro mundo… - escuché su otra cuestión y sonreí, dándole mi teléfono - ¿No lo escuchaste? Él tiene mi número y no al revés…¿por qué? Quedamos en una revancha de apuestas, es mi nuevo compañero para jugar al Lucky Strike – me reí al ver a mi hermana bufar resignada ante mi respuesta. Ella esperaba mucho más de lo que en verdad era nuestra sencilla relación. Me devolvió el teléfono y lo guardé en mi bolsillo sabiendo que esa noche sonaría con el mensaje de un número desconocido.
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