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El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

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El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Lun Feb 04, 2013 11:38 pm

Desperté sin deseos de ver clases aquella mañana, pero igual decidí ir al instituto, ya que quedarme en casa me pareció incluso más aburrido que ver clases. Al menos en el instituto podría molestar a alguien y buscar alguna pelea para entretenerme. Después de darme un baño, vestirme y comer algo, tomé mis cosas y salí de mi departamento.

Amarré mi mochila al asiento trasero de mi moto, me coloqué el casco y comencé a conducir hasta el instituto. Conducir mi moto siempre me traía placer y calma, aunque en este caso el viaje era corto. En poco tiempo estuve frente a la entrada del instituto y tuve que detenerme para dejar pasar a los peatones. Todos ellos eran estudiantes del instituto, aunque uno en particular destacaba en aquel grupo: Una chica muy linda con aspecto poco común.

Era extraño de describir, pero parecía tener un aire de distraída, aunque tenía el presentimiento de que solo era una fachada. Cada vez que la curiosidad aparecía en mi mente, sabía que la persona era más de lo que aparentaba. En ese sentido, mi curiosidad era muy eficiente para conseguir personas interesantes.

“No recuerdo haberla visto en el instituto antes… Bueno, no es extraño considerando el tamaño del mismo” pensé mientras observaba su rostro. Una vez que todos pasaron, aceleré la moto y continué mi camino hacia el estacionamiento. Deje aparcado mi vehículo, me quité el casco y con mis cosas en la mano caminé directamente hasta los casilleros que se encontraban dentro del instituto. Dejé el casco y la mochila dentro, y lo cerré.

Noté que una chica me había estado observando desde el lado contrario del pasillo, a unos 25 casilleros del mío. Por un momento pensé que era la misma chica que había visto antes, pero descarté la idea inmediatamente. “Ni que hubiese sabido que era yo el de la moto…” pensé mientras comencé a caminar hacia las escaleras cercanas.

Aún sin ánimos de escuchar a los aburridos profesores, decidí ir a la azotea y hacer nada allí. Saqué una llave de mi bolsillo y la miré complacido. “Me costó un poco conseguir este duplicado, pero considerando que es la única forma de entrar a la azotea, fue tiempo bien invertido”.

Al llegar a la puerta utilicé la llave y la abrí, dando paso al panorama que era la azotea. Era muy temprano para que alguien viniera aquí, así que estaba desierta. Dejando la puerta cerrada con seguro, caminé hasta una de las solitarias bancas del lugar y me acosté allí. El frío del invierno saliente y el sol de la mañana hacían del sitio algo agradable. Cerré los ojos y me concentré en la suave brisa que soplaba en aquel lugar.



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Mar Feb 05, 2013 1:51 am

El día sin lugar a dudas era agotador, si bien recién comenzaba y el cielo se encontraba despejado, fresco pero aún así sin nubes molestas que ocultaran los débiles rayos matutinos que trataban en vano de dar calor, yo ya me encontraba caminando con pereza por las calles de la capital francesa y bostezando a más no poder. Al igual que el resto de mis compañeros de instituto, esperé a que el semáforo me diera la señal para avanzar y cruzar la calle, percatándome de una mirada ajena puesta en mi persona. Afiné los ojos y observé de reojo, ninguno de los alumnos tenía puesta su atención en mí por lo que proseguí con los automóviles. Un muchacho en una moto me llamó la atención, una corazonada me indicaba que su mirada provenía de él pero no podía confirmarlo, el casco ocultaba su rostro; descarté la idea y continué a mi paso, divisando a los pocos minutos la enorme estructura del Sweet Amoris y continuando de largo, ignorándola como si mi destino no fuera ese. Y en cierto modo, al menos ahora no lo era, primero debía buscar a mi hermana a su casa y acompañarla a hacer unos recados en una panadería cercana, hoy una de sus mejores amigas cumplía años y querían hacerle la sorpresa en el salón, comprándole una torta, facturas y galletas acompañándola con gaseosa y otras entradas saladas. Aún me preguntaba cómo demonios sus compañeros habían permitido que una chica inválida y en silla de ruedas se encargara de comprar tantas cosas que obviamente no podía cargar pero supuse que probablemente eso se debía a Ami, quien de lo terca que era quería demostrar que podía con todo para luego percatarse de que no era así y recurriendo a mi, sabiendo que yo jamás iba a decirle que no. Ahora que lo pienso, la mimaba demasiado.

Luego de buscarla y empujar su silla de ruedas acompañándola en todos los recados, volvimos al instituto y ella se disculpó por haberme hecho llegar tarde, preguntándome si no tenía algún asunto importante a la primera hora. Le mentí para calmarla y la dejé en la puerta de su aula, prosiguiendo mi marcha hacia la clase 3 para encontrarme a todos mis compañeros de clase haciendo el examen de Filosofía que nos correspondía a primera hora. El profesor comenzó a darme un largo discurso que preferí ignorar, prestando mi atención a una de las láminas del proyecto de Historia Contemporánea como si fuera lo más interesante del mundo. Ese detalle lo percató el anciano, echándome del aula y avisándome del “bello” cero que tendría de calificación en ese examen.

Suspiré, caminando por los pasillos desérticos del instituto sin mucho qué hacer. Me coloqué los auriculares y avancé con parsimonia, subiendo escaleras y doblando en corredores hasta llegar por mera inercia a estar frente a la puerta blanca de la azotea del instituto. Era un sitio tranquilo con buena vista, además de que a esa hora el Sol daría de lleno en el lugar y permitiría irradiar un poco de calidez ese fresco día de invierno. Si bien era resistente al calor, ese día por el apuro que tenía por ir a buscar a mi hermana me había puesto lo primero que había encontrado: medias finas oscuras, borcegos, un short, un buzo con capucha y bolsillo canguro negro de mangas un tanto caídas que me quedaba bastante grande con una musculosa blanca debajo de la cual sólo se podía ver las tiras. Estaba medianamente abrigada pero no era lo suficiente para ese día, además de que ansiaba un poco de Sol y no deseaba encontrarme con algún profesor o delegado que le preguntara el porqué me encontraba vagabundeando por los corredores a esa hora.

Sacó un pequeño alambre de mi bolsillo y lo introduje en la cerradura, dándole un par de vueltas con maestría para escuchar el bendito “click” y poder abrir la puerta. Una vez fuera sentí el aire frío que me azotaba el rostro y agitaba mis cabellos castaños, los rayos solares me dieron de lleno sobre la cabeza, emitiendo un calor bastante agradable a pesar del viento. Me percaté entonces de que no era la única en ese lugar y observé al ajeno: un muchacho mayor que yo, no solo de contextura sino también de edad, con un cabello rebelde y marrón, estaba acostado en una banca con los ojos cerrados y descansando con parsimonia. Algo de su persona me resultó conocido y fruncí el ceño en un vago intento de recordar. Chasqueé los dedos al encontrar ese fragmento de memoria que se refería a él, lo había visto envuelto en una pelea con otros jóvenes, vaya a saber el porqué del conflicto, a unas calles del instituto. Recuerdo que la paliza que les dio a los otros fue tremenda, tanto que me divertí por verlos luego correr escapándose de este chico.

Sonreí de forma ladina: este joven probablemente saciaría mis ansias de diversión esa mañana. Caminé de forma silenciosa y me encorvé un poco para colocar mi rostro cerca del suyo, si bien era una distancia prudente, estaba lo suficientemente próxima para que algunos mechones de mi cabello rozaran sus mejillas pálidas.

-Bella durmiente, despierta- comenté aún manteniendo mi sonrisa soberbia-. ¿Acaso quieres el beso mágico del amor verdadero para despertarte?- pregunté con sorna. Quería provocar al muchacho por simple entretenimiento, tratar de averiguar cuán era su límite de paciencia. Quizás se molestaría tanto que trataría de golpearme, quién sabe, aunque me imaginaba que era del estilo de hombre que mantenía cierto respeto por el sexo opuesto. No interesaba la forma en la que sea, tan sólo deseaba ver su reacción para reírme un rato y entretenerme. Ya que había empezado mal el día tenía ánimos de molestar y provocar para cambiar esa situación.


OFF:
Espero que te haya agradado la conti, lamento el largo, es que me copé y los dedos se movieron solos xD. Cualquier duda envíame un MP. ¡Saludos!
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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Mar Feb 05, 2013 2:52 am

Mientras descansaba escuché un leve sonido en dirección de la puerta a la azotea. La verdad no me preocupaba que alguien más estuviera allí. Casi todos sabían que si llegaban a molestarme les daría la paliza de sus vidas. De pronto, sentí que algo bloqueaba el sol en mi rostro, y de pronto escuché una voz femenina llamándome bella durmiente y mencionando irónicamente si quería un beso mágico para despertar. Abrí los ojos y vi el rostro de la chica bastante cerca del mío. Rápidamente le alcancé a dar un beso en la mejilla, que aparentemente no esperaba, y la miré con picardía – Me conformó con eso. Pero estoy seguro que más tarde estarás rogando por uno más intenso… Y si logras convencerme, podría ocurrir -. Mi voz, llena de confianza y picardía, acompañaron mi vista de manera perfecta.

Luego me acomodé en la banca, quedando sentado y mirando a la chica con curiosidad, aunque mantuve un rostro serio durante ese tiempo. – Hmm… Pareces muy bonita, pero te ves bien rara. ¿De dónde sacaste esa ropa? ¿La tienda de la cruz roja? – dije con voz crítica. Ella no encajaba dentro del “estándar” de las chicas del instituto, salvo por su belleza. Aquello despertó mi curiosidad una vez más.

Antes de siquiera recibir una respuesta, levanté mi mano para señalarla – Tienes 30 minutos para convencerme de que te mereces un beso intenso, príncipe azul… Y te aconsejo comenzar por tu nombre… -. Lo último lo declaré con una voz exigente y seria. Me quedé allí esperando a que hablara mientras la observaba con mirada curiosa.



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Mar Feb 05, 2013 7:35 am


El chico reaccionó de forma inesperada para mí, dándome un beso en la mejilla con rapidez e insinuando de uno más intenso con un tono confianzudo y pícaro que me provocó una sonrisa divertida.

<<”Vaya, vaya, el chico malo resultó ser todo un casanova. ¿Con qué quieres jugar eh?”>>

Me alejé esta vez a una distancia prudente y me crucé de brazos, aún con los labios finos curvados hacia arriba y mis ojos bicolores puestos en su persona, su modo de actitud y de hablar me daba a entender que era alguien que también le gustaba molestar, probablemente esperaba verme furiosa, la mayoría de las estudiantes de mi edad solían ser bastantes susceptibles con el tema de la vestimenta aunque personalmente consideraba eso una idiotez, yo usaba lo que me resultara cómodo y me gustara, ni más ni menos, no iba a andar esforzándome tanto por las apariencias como lo hacía mi hermana. Ella constantemente me decía que una buena imagen da una primera gran impresión, pero de cualquier manera yo solía caerle mal a la gente por mi actitud independientemente de la apariencia, en resumen verme bien o no era algo que no servía para nada, al menos en mi caso.

Aún así alcé las manos a modo de disculpa, ladeando levemente mi cabeza de forma entretenida. El “chico malo” volvió a hablar con un tono autoritario indicándome de las condiciones del asunto para que yo pudiera superar la prueba. Reí entretenida ante esas palabras tan idiotas sintiendo su mirada azulada puesta en mi persona.

- Vaya vaya, la dama se ha despertado exigente hoy -aclaré con sorna-, lamento mi descuidada apariencia, cuando uno tiene sueño y llega tarde al instituto busca lo primero que encuentra a mano - agaché la cabeza unos segundos y coloqué la mano en mi pecho como si realmente estuviera apenada y arrepentida por dicha situación, una simple actuación que con la exageración de mis movimientos el joven iba a entender rápidamente-. Ahora bien...aunque sea tu príncipe encantador y sumamente apuesto y como sé que el que en verdad desea ese beso eres tú, porque vamos, mírame - me señalé a mi misma con pantomina-.Hasta yo besaría mi reflejo - bromeé con tono soberbio-. ¿En qué estábamos? ¡Ah! También tengo una condición muy sencilla que deberás cumplir antes de decirte mi nombre.


Saqué del bolsillo de mi buzo una serie de tarjetas y un dado, sonriendo de forma aún divertida pero con un cierto brillo extraño en mis orbes bicolores.

- Es simplemente un juego llamado "Lucky Strike"- comencé a explicar-, eliges una de todas estas tarjetas las cuales tienen unas acciones numeradas -extendí las mismas en forma de abanico, ofreciendo para que él tomara una de ellas-. Lanzo un dado y el numero que salga es lo que harás sin vacilar - tiré con la mano libre el diminuto cubo blanco, atrapándolo a la perfección y abriéndolo luego para ver -Cuatro...y dime ¿te animarás a hacer lo qué te toque?

Lo miré con curiosidad, por la actitud del joven sabía que no iba a echarse atrás, su orgullo era demasiado grande para ello. Esperaba que tomara una de las tarjetas y la leyera para ver cómo iba a reaccionar ante ellas, algunas eran sencillas (ayudar a alguien, escaparse, molestar a otro, besar o golpear al que está frente a ti, entro otros) pero algunas aumentaban su complicidad (entrar a una casa ajena, ir al cementerio, robar un coche, provocar un enfrentamiento con alguien, etc). El abanico de posibilidades era amplio y variado y se preguntaba cuál podría haberle tocado, más aún, deseaba ver al muchacho cumpliendo con la acción.


<< "Bienvenido a mi juego, Bella Durmiente" >>


OFF:
Me está gustando como se va tornando el asunto :B. En cuestión de la acció de la tarjeta haz la que más te guste que se te ocurra, cualquier locura, no importa cuál sea ;B
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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Mar Feb 05, 2013 5:12 pm

La chica, luego de escuchar mi comentario, rió entretenida y prosiguió a decir que “la dama” se había despertado exigente hoy. Aquella afirmación hizo que una sonrisa entretenida adornara mi rostro. Era la primera vez que alguien respondía de manera tan inteligente uno de mis comentarios y no se acobardaba con mis palabras. Más interesado en sus palabras, crucé mi pierna derecha sobre la izquierda, y la use para colocar mi brazo derecho, de manera que pudiera apoyar mi mejilla cómodamente en la palma de mi mano.

No interrumpí su actuación teatral, en la cual se disculpaba por su descuidada apariencia y procedía a alabarse a sí misma, mencionando incluso que besaría su propio reflejo. Aquel tono soberbio y sarcástico mantenía mi curiosidad enfocada en la chica. Simplemente me pareció fascinante aquel ser.

Continuó mencionando que existía una condición muy sencilla si quería conocer su nombre. “Este se está convirtiendo en un día interesante” pensé sonriente mientras hice un ademán con mi mano izquierda de manera teatral para que prosiguiera con su comentario.

Sacó unas tarjetas y un dado del bolsillo de su buzo. Mencionando que el juego se llamaba “Lucky Strike”, explicó que las tarjetas tenían acciones numeradas y el dado sería el que decidiría de cual grupo debía elegir mi acción a realizar. Sonreí interesado al ver como ella lanzaba el dado al aire. Al atraparlo, mencionó que el cuatro había salido y me preguntó si me animaría a hacer lo que me tocara.

Me tomé algunos segundos para observar a la chica. Sus ojos, de distintos colores, parecían brillar ante la idea de que le siguiera el juego. También había algo de curiosidad en su mirada, quizás juzgándome a partir de mi siguiente acción. - ¡Que ego tan elevado!… Ten cuidado, mi precioso príncipe, o podrías flotar por la nubes como un dirigible y no te vería mas - exclamé en un principio con ironía y algo de teatralidad. – Pero definitivamente has hecho una propuesta muy interesante – mencioné con un tono serio y alegre mientras le sonreía muy complacido.

Tomé una de las tarjetas y la llevé cerca de mi rostro para poder leer la inscripción. Casi en un tono aburrido dije – Esto es demasiado fácil… –. Giré la tarjeta para que la pudiera leer mientras le decía su contenido en voz alta – Haz que alguien se arrodille ante ti doblegando su voluntad –. Le regresé la tarjeta, me levanté de la banca y comencé a caminar hacia la puerta de la azotea con las manos en los bolsillos de mi pantalón. – Vamos querido príncipe, o se perderá del espectáculo – mencioné con ironía.

Bajamos las escaleras hasta el tercer piso, hogar de todas las clases del Segundo Curso. Al llegar a la puerta de una de las aulas, le dije exigentemente – Espérame aquí -. Abrí la puerta y toda el aula giró para verme, incluido el profesor de turno. Me acerqué hasta uno de los chicos y dije - ¿Eres Carl Bentley? -, a lo cual él respondió que sí. Lo tomé por el brazo y lo levanté a la fuerza, arrastrándolo por el aula entera hasta la puerta. El profesor intentó detenerme, pero la verdad no me interesaba que tenía que decir.

Una vez afuera, empuje al chico contra la pared y le dije agresivamente – Levántate -. El reto era hacer que se arrodillara ante mí, así que era inválido que lo hubiese empujado para empezar aquello. Una vez que estuvo de pie, miré a la chica en busca de su aprobación para comenzar el reto. Ella me dio el visto bueno y me acerqué al chico.

- Sabes quién soy, ¿verdad? – le dije con voz agresiva y una mirada asesina. Señor Anzai, por favor no me haga daño me contestó casi en lágrimas. - Escuché rumores de que planeabas enamorar a mi hermana solo para jugar con sus sentimientos… ¿Es eso cierto? – continué. El chico negó con la cabeza de manera nerviosa mientras comenzaba a derramar lágrimas. – Ah, así que si era cierto, bastardo… Te dejaré ir ileso si te arrodillas ante mí y besas mis zapatos – concluí.

El chico se arrodilló y se acercó a darle un beso a mis zapatos. Miré a la chica confirmando que había cumplido con el reto. Una vez aprobado, levanté al chico por los hombros y le sonreí alegremente, para luego conectarle un gancho de derecha en el rostro con mucha ira. – La próxima vez que siquiera pienses en mi hermana, no seré tan amable contigo – dije con un tono lleno de ira.

Miré a la misteriosa chica y le dije – Regresemos a la azotea, príncipe. Me debes un nombre y me gusta ese lugar para conversar. Estos pasillos están llenos de inútiles que podrían interrumpir –. La verdad, no necesitaba ninguna excusa para golpear al chico, ya que tenía planeado hacerlo de todos modos. Pero la satisfacción de poder matar dos pájaros de un tiro me pareció una gran idea.



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Miér Feb 06, 2013 7:30 am


¡Qué chico tan interesante! ¡Qué divertido se tornaba todo! Luego de unos comentarios sarcásticos a modo de broma tomó la tarjeta y lo acompañé mientras avanzaba con seguridad por los corredores del instituto, dispuesto a cumplir la acción indicada. "Humillar a alguien a que se arrodille ante ti contra su propia voluntad" Hacía tanto tiempo que no me tocaba dicha opción que había olvidado completamente que existía, estaba en el campo de las acciones más sencillas sin lugar a dudas pero no pude evitar emocionarme al ver cómo el muchacho irrumpía en un salón sin pudor alguno y sacaba del mismo a un pobre diablo. La víctima era Carl Bentley quien resultó ser un miedoso llorón, me percaté de la mención de una aparente hermana y reí al ver cómo ese gran idiota besaba sus zapatos.

-De acuerdo, te lo ganaste- opiné divertida mientras lo precedía de nuevo para volver a la azotea. La puerta allí no se podía abrir por fuera a no ser que tuvieras la llave por lo que saqué mi preciado alambre y abrí la cerradura con rapidez. Ahora que lo pienso, me pregunto cómo es que este peculiar y divertido chico entró en la azotea. Me senté en la banca en la que anteriormente él había estado acostado y le aplaudí- Bravo, bravo, bravísimo- opiné imitando un tono italiano-. No puedo negarlo, te lo has ganado mi princesa, mi nombre es Akira Kurenai, lo sé, no han pasado los 30 minutos pero te he convencido desde el comienzo, relájate, pasa con todos los que quieren besarme - bromeé haciendo un ademán desinteresado con la mano-, y si no me crees que me llamo así tan sólo pregunta en la clase 3, el profesor de filosofía te confirmará que soy esa persona y que aparte me ha puesto un simpático cero en un exámen de hoy por llegar tarde -continué con calma balancendo mis piernas.

El muchacho claramente me había demostrado que era alguien agresivo, golpeando sin pudor a otro joven por el mero hecho de que se había fijado en su hermana, probablemente menor. Debía ser bastante sobreprotector con ella y en cierto sentido me sentí identificada con él, aunque no estuviera golpeándole los estómagos a cada pretendiente de mi hermana - y por la belleza y simpatía que irradiaba eran muchos - también solía preocuparme en demasía por ella y mimarla en todo. Podría ser la peor persona que uno pudiera conocer, una joven egoísta y malvada para la mayoría y no me molestaba en admitirlo , pero también reconocía que era una buena hermana, me desvivía por Ami y era capaz de hasta matar por ella, no importaba cuánto más debiera hundirme, si ella podía vivir en parsimonia y ser alguien en la vida entonces caería hasta el infierno sin dudarlo. Desde que era una niña asimilé que mi vida no tenía valor y que la importante era Ami, que la que debía florecer y crecer para tener una buena existencia era ella y no yo, al contrario, yo formaba parte del grupo de los infelices, de las lacras que jamás serían alguien en la vida. Y estaba bien con ello de cualquier manera, lo único que quería era continuar viendo una sonrisa de felicidad surcando su rostro.

Retomé de nuevo mi atención al chico malo mientras jugaba con el dado, lanzándolo y atrapándolo con la derecha de forma automática.

-Y dime mi bella y fortachona dama, ¿cuál es su nombre? Sea considerada y deleite mis oído con el angelical sonido de éste- actué con palabras elegantes y exageradas.
¿Qué seguiría ahora? Realmente no tenía ni idea, sólo sabía que quería continuar jugando un rato más con este chico malo.

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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Miér Feb 06, 2013 5:59 pm

La interesante chica respondió a mi invitación a la azotea admitiendo que me había ganado el derecho a saber su nombre, a lo cual le sonreí conforme. Con gran destreza y un alambre, ella abrió la puerta, lo cual me impresionó de buena manera. “Así que fue de esa manera que entró” pensé alegre con parte de mi curiosidad satisfecha.

Al sentarse en la banca que estuve antes, comenzó a aplaudir y a decir “bravo”, lo cual respondí con una reverencia típica europea, extendiendo mi mano izquierda hacia atrás y llevando mi mano derecha al pecho, todo aquello acompañado de una sonrisa conforme.

Continuó mencionando que no podía negar que “la princesa” había ganado su derecho a conocer el misterioso nombre. Ella declaró que se llamaba Akira Kurenai, agregando que aunque no habían pasado 30 minutos aún, me había convencido de jugar a su estilo por mis “deseos de besarla”. No pude evitar sonreírle con satisfacción ante semejante comentario. Definitivamente era mucho más interesante que la gran mayoría de chicas que van a este instituto.

- Oh, no se preocupe mi caballeroso príncipe, no dudo ni un poco de sus palabras, así que le creo ciegamente – dije en una voz sincera pero teatral. No había sentido que me mintiera cuando mencionó su nombre, así que su último comentario simplemente lo descarté. Con seguridad, su objetivo era hacerme dudar de sus palabras para estar complacida. – Pero no es bueno que se mienta a sí mismo y oculte su ardiente deseo de probar mis labios tocar los suyos. Es de mala educación mentirle a las dulces princesas – agregué con tono exagerado mientras le sonreía pícaramente.

Hablando elegante y exageradamente, pidió que le dijera mi nombre. Una sonrisa picara adornó nuevamente mi rostro y esta vez fui yo el que tomó la iniciativa – Oh querido príncipe Akira, tengo que negarme a su solicitud sin una prueba fehaciente de su coraje – dije con algo de soberbia en mi tono. Me acerqué a ella y le extendí mis manos como ademán de que solicitaba algo – Pero, si realiza una prueba de “Lucky Strike” y la cumple con éxito me podrá convencer de que dicho coraje existe y es digno de conocer mi nombre – rematé sonriéndole alegre.

Esperaba que el hecho de mencionar aquello despertará su curiosidad y continuáramos con aquel interesante juego. Después de todo, supuse que las posibilidades eran muy divertidas.



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Jue Feb 07, 2013 4:12 am

Toda esta situación se tornaba cada vez más interesante, reí ante sus comentarios y arqueé una ceja ante su proposición, ¡me encantaba! Ese chico había utilizado mi misma condición para decir su nombre, en vez de sentirse inquietado por el juego extraño y un tanto malvado que me divertían había decidido entrar en él, en este mismo terreno tomando una posición que anteriormente lo había hecho yo. ¿Con qué quieres jugar un poco más eh? Realmente no me lo esperaba y esa sorpresa hizo que mi interés por el joven despertara, era un chico peculiar que de a poco había captado mi atención. << “¿Qué planeas dándome como reto mi propio juego?” >> Quizás quisiera pasar un buen momento y el Lucky Strike era la solución perfecta para ello, opté por considerar esa opción como la más probable mientras me incorporaba y mezclaba la baraja de tarjetas, tomando una al azar y lanzando el dado. Yo había creado ese juego y no iba a quedarme atrás ante él, no sólo porque me divertía de sobremanera el tema del azar sino también por una cuestión de orgullo. Atrapé el dado a la perfección y vi el número.

-Uno- respondí, leyendo la tarjeta y sonriendo, mostrándosela al joven para que también la viera- Lamento arruinar tus esperanzas, pero no me tocó que te besara- bromeé con sorna- Salvar a alguien, mah, sencillo- comenté con calma. Salí de allí dejando la puerta abierta para que el muchacho me siguiera, de nuevo en los corredores que aún seguían desérticos por el horario, me dirigí al enorme auditorio, los restos de la última obra aún residían allí mientras rebuscaba detrás del escenario algún elemento que me sirviera, luego de unos cortos minutos lo encontré. Era el elemento perfecto. Sonreí y me largué de allí para avanzar esta vez por los patios del instituto, buscando a algún pobre alumno siendo acosado por bravucones o algo de ese estilo, mis ojos danzaban por el lugar sabiendo que probablemente encontraría alguno, no era un hecho muy raro que personas mayores se aprovecharan de los más débiles.

Finalmente, a unos metros de donde nos encontrábamos lo vi: un chico alto de último curso acorralaba como si fuera una hiena salvaje a un joven pequeño y flaco, tanto que parecía que podía caerse con un simple soplo de aire. Le hice una seña a mi acompañante para que se detuviera y me acerqué con seguridad hacia esos dos, el atacante era corpulento y me llevaba varias cabezas de altura, era más que obvio que en una lucha tenía todas las de perder.

-Hey, ya deja en paz al flacucho- comenté con un tono de voz aburrido, interponiéndome entre el chico y su agresor. El aludido arqueó una ceja para luego sonreír con malicia, comenzando a reír.

-Bonita, no me provoques que no controlaré mis impulsos, ya córrete- dijo cruzándose de brazos. Su mirada zafiro se posó en mis ojos con intensidad, frunciendo el ceño de forma amenazadora e intimidante, una actitud que probablemente le hubiera servido contra otros chicos mucho más corpulentos que yo pero a mí no me causaba ni un escalofrío.

-Mmm…- me coloqué una mano en el mentón pensativa-, nah, prefiero ayudar al mocoso este- dijo señalando con la cabeza al chico que temblada de forma descontrolada, sumamente asustado.

-Te lo advertí mocosa, eres linda pero molestas- dijo, tomando uno de mis brazos para elevarme varios centímetros del suelo-, vaya, no pesas nada, ¿es qué no comes?- preguntó con sarcasmo mientras esperaba que me intimidara. Negué con la cabeza con calma mientras una sonrisa soberbia surcaba mi rostro, hecho que desconcertó al otro quien no se lo esperaba, frunciendo el ceño molesto. De repente con la mano libre saqué del bolsillo de mi buzo un arma y apunté con ella al estómago del agresor, presionando con fuerza. Los ojos azules se abrieron de par en par desconcertados con las pupilas dilatadas por la sorpresa- No…

-Sí, soy capaz de disparar así que bájame- ordené con seriedad. Al instante sentí como soltó su agarre y caí al suelo de punta de pie, aún apuntándole con seguridad- Ya vete de aquí.

El muchacho obedeció en silencio, retrocediendo varios pasos aún con sus ojos asustados puestos en la pistola y una vez que estuvo a una distancia prudente de allí, comenzó a correr desesperado desaparecieron con rapidez. Me giré para encontrarme con el flacucho, quien me miró también aterrado, primero al arma, luego a mí y de nuevo a la pistola para finalmente también correr despavorido como alma en pena que lleva al diablo.

-Que desagradecido- me quejé con un suspiro mientras volvía hacia donde se encontraba mi acompañante, sonreí victoriosa-. Tu caballeroso príncipe ha salvado a una pobre vida y con este honroso acto ya está en condiciones de saber el nombre de su damisela- comenté divertida, girando el arma con mis dedos para luego apuntarle a él - ¡Bang! – pronuncié con voz melodiosa mientras jalaba del gatillo y del arma salía varios confetis de papel rojo-. Y todo con un arma de utilería que saqué del auditorio, ¿a qué soy genial?- pregunté con soberbia, divertida por lo ocurrido-. ¿Quieres seguir jugando al Lucky Strike querida? Se ve que el juego te ha gustado, puedes hacerte tus propias tarjetas. Pero antes de eso me dirás tu nombre que me lo gané de forma genial y legal- le informé guiñándole un ojo con confianza y jugando con el dado entre mis dedos.

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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Jue Feb 07, 2013 6:56 am

Vi como a la chica se le iluminaba el rostro tras escuchar mi idea de usar su juego en su contra. Tomó una de las tarjetas y lanzó el dado. Salió el uno y leyó la tarjeta mencionando que para mi desgracia no era que me besara, a lo cual respondí con un “que malo eso” sarcástico mientras chasqueaba los dedos. Ella tenía que “salvar a alguien”. Exclamó que era sencillo, a lo cual estuve de acuerdo, pero eso no lo hacía menos divertido.

Era mi turno de seguirla por la institución. Tras recorrer los pasillos aún vacios, llegamos al Auditorio y nos acercamos a una pila de objetos de utilería. La observé buscar entre las cosas mientras pensaba “¿Me pregunto que estará buscando? ¿Quizás algo que utilizar como arma de ataque?”. Dudaba que un objeto de utilería sirviera de mucho en un combate real, pero esta chica era ingeniosa en su propio estilo, así que le di el beneficio de la duda.

Una vez que estuvo conforme, la seguí al patio, el típico lugar de bravucones. Divisamos a una posible victima de la famosa tarjeta. La chica me hizo una seña para que me detuviera, y yo le di otra aprobando al candidato encontrado. La diferencia de altura era bien marcada, incluso mayor que la existente entre ella y yo. Observé en detalle al bravucón y me di cuenta de que lo conocía. Era un pobre diablo con puro musculo y nada de cerebro que debí haber mandado a la enfermería más de 6 veces.

Al ver como ella lo doblegaba y este salía corriendo como venado asustado, no pude evitar sonreírle complacido a la chica y aplaudir su éxito con gran elegancia en mis gestos. Mencionó que mi “caballeroso príncipe” había salvado una vida y eso cumplía mi condición para darle mi nombre. Me apuntó con la pistola y le sonreí divertido ante el “bang” de su voz. Antes de que lo mencionara, había supuesto que el arma que utilizó la consiguió en el auditorio, ya que era la única razón lógica para aquella escala que habíamos hecho. De haber tenido el arma siempre consigo, hubiésemos venido directamente para acá. “Así que el ingenio es su arma principal” pensé divertido. Como carecía de fuerza física, se las tenía que arreglar de esa manera. Cada vez la chica era más interesante para mi curiosidad.

- Debo confesar que mi corazón casi se detuvo ante semejante acto de valentía, mi querido príncipe Akira – dije exageradamente con gestos ridículos. – Y como lo prometí, por su acto de coraje, le ofreceré mi nombre… Puede referirse a mí como Hiroshi Anzai – dije con tono divertido esta vez, seguido de otra reverencia típica europea.

Luego de eso, me acerqué a ella y tomé sonriente una de las tarjetas de Lucky Strike que tenía en su mano. – Juguemos un poco más, mi príncipe Akira, y con algo de suerte tendrá la posibilidad de besarme como tanto lo desea – le guiñé el ojo después del último comentario. Ella lanzó el dado y lo atrapó nuevamente con total eficacia. Declaró que el número era el cinco. Miré mi tarjeta y sonreí – Ahora si me toca algo más interesante -. Le mostré el contenido de la misma, aunque igual se la declaré en voz divertida – Provocar un enfrentamiento con alguien –

- Esta vez, la apuesta será la información respecto a su vida, príncipe Akira. Tendrá que hablarme sobre usted en detalle. Como es mucho pedir, le prometo cumplir la misión de manera más estricta a cambio: Sin golpear a la persona, y podré tocándola una sola vez. ¿Tenemos un trato, mi precioso principe? – le dije soberbio mientras una gran sonrisa aparecía en mis labios.

Spoiler:
Dos cosas:
1) Me disculpo por controlar a tu personaje para que lanzará el dado. Solo queria avanzar la última parte de mi post sin necesidad de esperarte solo para ello (y me pareció inofensivo. Pero si te molesta, reescribo esa parte).
2) Como lo deje un poco cortado porque quería ver la expresión de Akira ante la última ocurrencia de Hiroshi, te pido como favor que termines tu mensaje dirigiendonos al jardín de la institución. Yo lo retomo desde allí para completar mi misión en mi siguiente mensaje.
-Hiroshi-



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Vie Feb 08, 2013 2:18 am

Hiroshi Anzai.

Ese era el nombre del peculiar muchacho que tenía frente a mí, que se reía de mis chistes y los respondía con ingenio y el que no se había inmutado para nada con mi extraño y maquiavélico juego de azar, al contrario, parecía encantado con ello, con sus ojos claros vivaces resplandeciendo de la diversión que todos esos retos representaban. Al verlo y escuchar sus palabras me hizo recordar en cierto modo a mi persona, el entretenimiento que le generaba toda esta extraña situación era símil al que yo constantemente tengo cuando me doy el gusto de jugar al Lucky Strike. Y de a poco el chico iba doblando la apuesta, primero fue mi nombre y ahora mi vida personal, era la primera vez que alguien me preguntaba sobre mí de una forma tan ingeniosa, vale aclarar. Nunca fui una persona que hablara demasiado sobre sí misma, me era difícil entrar en confianza con la gente además de que no les inspiraba una seguridad en lo absoluto, es por eso que no tenía gente a la que pudiera considerar amigos y contarles mis problemas. Tampoco es que buscase eso, yo convivía de forma amena a mi manera acostumbrándome a valerme sola y solucionar mis complicaciones sin depender de absolutamente nadie. Es por eso que todas las anteriores veces que alguien me preguntó sobre mi vida hice dos opciones: mentirles o negarme a hablar. Curiosamente a este chico, Hiroshi, no me molestaba revelarle ciertos aspectos sobre mí, hechos que nadie sabe y que nunca fueron contados por mis labios, pero existían y eran reales, permanecían allí enjaulados en los recovecos de mi extensa memoria. Quizás no tenía problema en decirle por el ingenio mediante el cual se había propuesto para obtener la información o simplemente porque el chico me caía bien, quién sabe.

Hiroshi había despertado mi curiosidad desde que estábamos en la azotea pero ese chico cada vez se las apañaba para sorprenderme y eso aumentaba mi interés. Cuando mencionó aquel trato incluso hasta abrí mis ojos bicolores sorprendida ya que no esperaba que reaccionara así. Una sonrisa ladina surcó mi rostro mientras me cruzaba de brazos, sencillamente estaba encantada con todo lo sucedido y no me esforcé en ocultarlo. ¿Qué sentido tenía? Que él lo supiera, sería mejor verlo incentivado para seguir asombrándome.

-No puedo negarme ante esa propuesta- comenté aceptando todas las condiciones que él había mencionado, deseaba ver cómo haría para incitar a una pelea sin golpear a nadie y tocándolo sólo una vez. Iba a tener que demostrar sus habilidades con la labia, tener el ingenio suficiente como para poder saber qué decir para provocar al otro. Era algo que yo solía hacer a menudo en mis múltiples experimentos con las persona y sabía que no era una característica que todos podían hacer, tan sólo unos pocos éramos capaces de comprender a la persona sin siquiera conocerla lo suficiente como para poder manipularla, era entrar en su mente sin tener el permiso para ello, abrir la puerta de la misma forma que lo hice en la azotea: con astucia-. Si la cumples serás el primero en saber tanto sobre mí, así que si en verdad lo deseas esfuérzate- agregué mientras comenzábamos a caminar de nuevo.

¿El destino? Los jardines del instituto, fue allí a propósito sabiendo de que normalmente en ese sitio se encontraban personas calmas amantes de las flores –gustos que no podía entender en lo absoluto, eran simplemente asquerosas con un desagradable aroma a muerte-, lo importante de cualquier manera no era esas pequeñas y despreciables plantas sino las característica de la gente que rondaba por esos lugares, estudiantes sumisos, incapaces de mostrar con facilidad todo lo que en verdad sentían.

-¿Preparado Hiro?- pregunté abreviando su nombre, no era cuestión de confianza ya que aún no teníamos tanta para ello, era algo que hacía con todos: era cansino llamarlos por su nombre completo- No será fácil- advertí.

Al fin y al cabo, si el premio era grande el requisito a obtenerlo también debía serlo. ¿Quería saber sobre mí? Entonces iba a tener que esforzarse y luchar para ello.

OFF:
Primero que nada, no tengo ningún problema de que uses a mi personaje. Realmente no me molesta, mucho menos con acciones tan pequeñas como esa. Segundo, lamento el corto pero quise escribir lo que me pediste y te dejé la vía libre para que Hiro cumpliera el reto :B. Los juegos de Aki son geniales, lo sé (?

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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Vie Feb 08, 2013 4:17 am

Estábamos allí, en el jardín del instituto, mejor conocido como uno de los lugares más pacíficos y románticos del sitio. Esta elección de parte de Akira no me extrañó en lo absoluto, después de todo, sabía que no me pondría fácil la obtención de la valiosa información sobre su persona. Pero, por la expresión de asombro que vi en su rostro al escuchar mi propuesta y la sonrisa ladina que le siguió, sabía que la tenia justo donde la quería. La había hecho interesarse en mí con la misma curiosidad que sentía por ella. Ahora, solo era cuestión de ver quien superaba al otro en ingenio primero.

Me preguntó si estaba listo, agregando que no sería fácil. – Es mejor que vayas recordando todos los puntos importantes de tu historia, porque deseo mucho detalles al terminar con esto – dije con una arrogancia y confianza imperturbables.

Observé el lugar en detalle. Para mi suerte, no tardé mucho en ver una víctima con las características que esperaba. Era una pareja de jóvenes: La chica parecía del primer curso y se podía observar una personalidad sumisa y tímida; y el chico parecía del segundo ciclo, se veía nervioso y muy sonriente al lado de la chica. Sonreí conforme con mi presa y le declaré a Akira con voz algo seria – Encontré a mi víctima. ¿Ves a aquella pareja que esta por allá, cerca de las rosas? El chico es mi objetivo –

– Sin golpes, y solo lo tocaré una vez... Espero te guste el espectáculo – le mencioné a Akira guiñando un ojo y sonriéndole antes de comenzar mi caminata hacia la pareja. Noté que caminaban conversando distraídos el uno con el otro. Decidí colocarme de un lado del camino y esperar a que estuvieran cerca. Una vez estuvieron casi al frente de mí, estiré mi pie para hacer tropezar al chico. Este cayó de bruces al suelo, creando un hermoso sonido al tocar el pavimento. - ¿Qué rayos te pasa? me dijo con cierta furia en sus ojos, aunque luego se quedó estupefacto al verme parado frente a su acompañante dándole un apasionado beso en los labios.

La pobre chica no tuvo tiempo de reaccionar ante mis acciones. Luego de hacer tropezar a su “novio”, me había acercado rápidamente, colocándome frente a ella con una sonrisa picara, mirándola a los ojos y rodeando su cintura con mi brazo izquierdo. Antes de que hubiese dicho nada, le di un beso directamente en los labios. No había puesto oposición alguna, su única respuesta había sido cambiar la tonalidad de su rostro de un blanco pálido a un rojo carmesí.

- Oye, no interrumpas a un verdadero hombre cuando besa a una chica – le dije con un tono soberbio sin soltar aún a la joven, quien parecía haberse perdido en los rincones de su mente ante mi acción. El chico se levantó furioso, justamente como lo necesitaba, pero solo dijo Aléjate de ella, infeliz -. Lo miré arrogantemente y dije en tono burlón - ¿Tú crees que preferiría a un niño sobre un verdadero hombre? Solo mírala. Está encantada por el beso que le acabo de dar –

Aquel fue el catalizador de la reacción química esperada. Sonreí conforme y solté a la chica, quien cayó de rodillas al suelo. – Siempre tengo ese efecto en las mujeres – mencioné riendo ante aquella respuesta a mi beso. El chico comenzó a lanzarme golpes, los cuales comencé a esquivar con cierta gracia. La verdad es que eran todos golpes inútiles que no tenían ni estilo ni razón de ser.

- Oye, cuando empezaras a pelear en serio – dije burlonamente mientras sonreía arrogante. El chico parecía un toro enfurecido, pero sin ningún instinto o cerebro. Repentinamente se detuvo a tomar aire. Por un momento detuve mi hermoso baile teatral. Lo miré ladeando la cabeza y diciendo con un tono sincero – Parece que tenía razón después de todo… Tu miembro ES del mismo tamaño que tu cerebro: ¡Un cacahuate! –

Solté una carcajada que seguramente se escuchó en todo el jardín. Me saqué la chaqueta que llevaba puesta en ese momento y comencé el último acto de mi obra. Tomándola con ambas manos, hice ademán de ser un famoso torero y dije – Vamos estúpido animal, al menos golpéame una vez –

El chico, visiblemente cansado por su inexperiencia en las peleas, solo corrió con sus últimas fuerzas y la furia que le quedaba hacia mí. Solo me moví a un lado mientras continuaba tapándole la vista, hasta el último instante en el cual quité mi chaqueta del camino y dije – Ole –. Detrás de mi había un pequeño muro, en el cual el chico tropezó; y una parcela con lodo humedecido, en la cual chico cayó de bruces.

Miré a Akira con un típico gesto de torero victorioso mientras me inclinaba agradeciendo a la audiencia. Aquello había sido extremadamente divertido, y se lo debía a la misteriosa chica que incitó mi curiosidad esa mañana y que había convertido un día aburrido en un verdadero reto. Me acerqué a ella con una gran sonrisa en mi rostro, le dije – ¿Preparaste tus notas mentales? –

OFF:
Gracias por el apoyo, mi querida Akira. Fue excelente el como agregaste el Jardín al reto de aquella manera. Y si, los juegos de Aki son muy interesantes jajaja =)

Creo que este debe ser el mensaje más largo que escribí en este foro hasta el momento jajaja (y seguramente uno de los más divertidos de redactar y leer). Espero sea de tu agrado.



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Sáb Feb 09, 2013 4:06 am

¿Cómo lo harás Hiroshi? La pregunta surcaba por mi mente mientras avanzábamos por los tranquilos jardines del instituto hasta toparnos con una pareja, por el aspecto de ambos muchachos se veía a simple vista que hacía poco eran novios, la timidez, el nerviosismo y la alegría entre ambos se reflejaba en la sonrisa radiante del chico y la mirada sumisa de la joven. Ni me quise imaginar la sarta de idioteces con índole romántico que debían decirse entre sí, piropos básicos y promesas falsas que se disolverían con una pequeña tormenta. ¿Cuánto faltaría para que su relación se desgaste? ¿Para que esas palabras dulces se conviertan en veneno y sus lenguas que anteriormente cantaban mil poesías escupieran cizaña? ¿Un año? ¿Unos meses? No los conozco a ninguno de los dos por lo que no puedo decirlo con exactitud, aunque supongo que probablemente tan sólo durarán unos tres meses o incluso menos.

Él señaló como su víctima al chico alto y asentí conforme con la elección, se acercó a él y le hizo una zancadilla para provocarlo. Me mantuve a unos metros, observando lo sucedido con la espalda apoyada cómodamente contra la pared; negueé con la cabeza: iba a ser falta mucho más que una simple caída para despertar su agresividad. Y ahí fue cuando tomó a la chica descaradamente y la besó sin pudor, mis labios se curvaron hacia arriba entretenidos mientras veía como el rostro del muchacho se volvía completamente rojo y su novia, paralizada por la sorpresa y con las mejillas ardiendo parecía ida por lo ocurrido.

- “Así que lo descubriste, eres astuto” - pensé completamente segura que el castaño superaría la prueba. Si bien habíamos acordado que sólo podía tocar una sola vez a su objetivo, en ningún momento mencionamos que dicha regla se aplicaba al resto, él se había aprovechado de eso y me parecía perfecto, siempre estuve a favor de usar la astucia como una herramienta, más algunos solían juzgarla como trampa.

Reí al ver cómo humillaba al chico rebajándolo a un toro y esquivándolo a la perfección. Era algo sumamente entretenido de ver.

- Tranquilo, no necesito notas, recuerdo todo a la perfección - dije cuando volvió y escuché sus palabras. Caminamos un rato más para encontrar un árbol robusto, me recosté en el suelo con la espalda contra el tronco y alcé la vista, al ser invierno las ramas estaban cubierta de hojas anaranjadas y secas, lo cual hacían un peculiar contraste con el celeste del cielo. Me mantuve observándolo con calma mientras él se ponía cómodo-. Veamos… ¿por dónde empezar? Como bien te dije me llamo Akira Kurenai, pero como verás lo único oriental que tengo en mí es mi nombre, mis rasgos son totalmente occidentales. Suelo aburrirme con facilidad y odio la monotonía, de ahí surgió un día el Lucky Strike, soy pésima en los deportes, carezco de fuerza y utilizo el ingenio; tengo problemas para relacionarme con la gente, normalmente corren espantada de mí y no me molesta, no los necesito, soy alguien independiente - entrecerré la mirada levemente, diversos recuerdos comenzaron a aparecerse como flashes en mi mente, mi vida se reproducía como en una película que debía ganarse un premio por mejor drama. Suspiré, nunca me había agradado hablar de mi por estos motivos pero…¿Qué más daba? No iba a ser tan débil para ni siquiera poder contarlos-. Desde que era chica me crié sola, mis padres eran unos abogados exitosos y no nos podían atender, no era algo que me molestase, creo que nunca les tomé cariño. Vivimos con mi abuela hasta que falleció, mis padres de mala gana cancelaron sus viajes para criarnos y así estuvimos por unos años hasta que se divorciaron. A simple vista uno pensaría que mi vida fue un tanto dura pero nada fuera de lo normal.

Sonreí con desgana mientras tomaba una hoja reseca del suelo y comenzaba a cortarla en pedazos.

- Después del divorcio mi padre desapareció y se fue a vivir con su amante mientras que mi hermana menor, mi madre y yo nos mudamos a Japón. La imbécil de mi mamá cayó en una depresión por ese desgraciado y de lo débil que era terminó en una secta satánica y esas cosas, yo en esa época tenía 16 y trabajaba a medio tiempo para que Ami, mi hermana, pudiera comer. No recibíamos dinero de la manutención por parte de mi padre y mi madre estaba desempleada, por lo que era el único ingreso de la familia. Como si no fuera suficiente, el poco de dinero que ganaba la estúpida lo gastaba en ese grupo extraño. Y la tragedia sucedió un 16 de Septiembre, la idiota tuvo un recaída con su depresión y se escapó de casa, yo estaba trabajando por lo que Ami comenzó a seguirla desesperada, a diferencia mía ella le tenía cariño…en fin, un autobús la atropelló y se salvó de milagro, pero perdió la movilidad de las piernas. No sé si la has visto anteriormente a mi hermana, es una chica bonita y rubia de primero que está en silla de ruedas - expliqué mirándolo de reojo con calma-, volviendo a la historia, a los tres días de eso encontraron finalmente a mi madre muerta en un descampado, me llevaron al lugar del hecho cuando aún estaba el cadáver, por lo que vi había muerto como sacrificio en una especie de rito satánico. Estaba sola en Japón con una hermana internada en un hospital que había quedado paralítica, realmente no sabía qué hacer hasta que recibí un llamado de mi padre, al parecer le picó el bicho de la paternidad y nos ofreció vivir con él en Francia. Y acá estoy, mi padre siempre fue exitoso, tiene una casa lujosa y Ami vive allí, él se encarga de que tenga una vida pacífica y ayuda con los costos del tratamiento, yo me negué a estar bajo el mismo techo que esa lacra por lo que alquilé un departamento que comparto con otro inquilino, gano mi dinero mediante apuestas, jugando al póker, soy buena en ello ¿sabes? Gano mucho más que esa mugre a medio tiempo que tenía antes en Japón, lo único que tengo que evitar es que no me pesquen, tengo demasiada mala suerte pero lo equilibro con mi habilidad para hacer trampa, aunque algunas veces tuve que salir corriendo de los casinos y hay algunos en los que no puedo ni colocar un pie - agregué riendo con calma, una risa suave y melódica que no compenetraba para nada con mi personalidad-. Y eso es toda mi vida, ¿qué más puedo decirte? Me gusta la lectura, tengo buena voz para el canto, me agradan los animales, soy adicta a las mentitas de menta, mi mundo es el de las apuestas, mi gran pasión es el violín y vivo por y para mi hermana menor. Ahora dime, ¿me contarás tu también sobre tu vida o deberé cumplir otro reto princesa?

Me quedé unos minutos en silencio esperando su respuesta, lo único que deseaba es que no me dijera alguna idiotez para ayudarme, un consejo o algo similar, yo no busco consuelo y odio generar lástima en la gente, como también no tolero que la personas exageren sus problemas para provocar pena en el otro. Es sencillamente intolerable. De cualquier manera, dudaba que Hiroshi fuera un joven típico que respondería como el resto, diciendo palabras de consuelo e internamente esperaba que estuviera en lo correcto. Además, deseaba saber qué vida había detrás de ese chico malo, que actitudes y sucesos lo llevaron a convertirlo en lo que era ahora.

“Dime Hiroshi, ¿qué historia ocultas detrás de esos ojos? ”

OFF:
Creo que esta también es el post más largo que he escrito en este foro, lol. En fin, me gustó tu continuación, espero que la mía te haya agradado. Pensaba que podían contar su vida para entenderse mutuamente, pero si Hiroshi no desea contarla no es necesario, Akira le va a sonsacar la información con retos, lol xD




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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Jue Feb 14, 2013 2:28 am

Una vez regresé de terminar mi misión y mencioné las notas mentales, la chica contestó que no necesitaba ninguna nota ya que recordaba todo perfectamente. Decidimos buscar un lugar cómodo para conversar, y terminamos bajo un árbol robusto. Vi como ella se sentó apoyándose en el tronco. Yo simplemente me acosté en el pasto junto a ella, con mi cabeza apoyada en mis dos brazos y cercana al árbol, de manera que pudiera observar el rostro de la chica mientras hablaba.

Sin que le dijera nada más, ella cumplió la promesa hecha y comenzó a relatarme su historia. La verdad no esperaba que su pasado fuera de esa manera, pero al mismo tiempo me aclaró muchas dudas respecto a su comportamiento, su forma de actuar y sobretodo su forma de ver el mundo. Escuché un par de cosas respecto a ella que me llamaron la atención: Su devoto amor por su hermana y las nuevas expresiones que vi en su rostro durante su relato. Aquello simplemente me había dejado algo intrigado, y debo confesar que mi interés en ella aumentó un poco más. Definitivamente era alguien interesante con quien me podía relacionar, a diferencia de la mayoría de los idiotas de alta sociedad que iban a esa escuela.

- No se preocupe, mi príncipe de novela, tendrá su oportunidad de participar nuevamente en otro reto. Después de todo, todavía está por verse quien perderá el juego y tendrá que besar al ganador como premio por su victoria – comenté con aire teatral mientras le sonreía pícaramente a la chica. La miré a los ojos y le dije sincero – Te contaré mi pasado como agradecimiento por haber convertido mi día aburrido en algo emocionante y divertido… Y porque me pareces alguien interesante –

Quité mi vista de ella y la dirigí a las hojas del árbol. Estas se movían de un lado a otro suavemente con el viento. Comencé mi relato con una voz relajada – Toda familia tiene una oveja negra, y supongo que la de los Anzai soy yo, el primero de dos hijos de una pareja adinerada que posee un imperio comercial que llaman “el negocio familiar”. Tengo una hermana menor llamada Natzumi, a la cual le llevo 3 años de diferencia. Ella, al igual que mi madre, son las personas que más quiero en este mundo… - mencioné esto último con una sonrisa placentera en mi rostro y un tono gentil. Luego de una breve pausa, procedí con un tono más serio - Y mataría a cualquiera que siquiera dañara uno de sus cabellos sin siquiera pestañear... En fin, digamos que tuve una infancia normal, común y silvestre. Aunque debo confesar que a los 10 años descubrí el placer que me ofrecían las peleas callejeras después de defender a mi querida Natzu de unos imbéciles – reí con ironía. – Al cumplir 12 años, a mi padre se le ocurrió la grandiosa idea de comenzar a entrenarme para ser el sucesor del negocio familiar. ¿Y qué crees? Después de un año, aquello fue simplemente demasiada presión para un simple niño. ¿Y que hizo el niño? Pues le dijo al viejo bastardo que no quería aquello, y este lo humilló psicológicamente al comenzar a ignorar su existencia –. El recordar aquello seguía generando ira en mi alma, y no pude evitar enfurecerme.

- Debo agradecer a mi madre y mi hermana por cuidar mi salud mental, porque si fuera por ese bastardo estaría encerrado en algún manicomio sin piedad alguna -. Suspiré para ventilar mi ira y poder continuar mi historia de forma más tranquila. – A partir de allí, pues comencé a hacer lo que me generaba más felicidad, así que me esforcé por ser un gran nadador y un buen peleador callejero. A los 14 años comenzó mi aventura con el sexo femenino, y debo decir que las chicas mayores son excelentes profesoras – sonreí pícaramente al recordar aquellos tiempos. Pero, una vez más mi semblante cambió rápidamente al comenzar la siguiente frase – Si, era bastante feliz así, pero el viejo nuevamente lo tuvo que arruinar haciendo a mi hermana menor la sucesora familiar y forzándola a tomar el entrenamiento que yo había rechazado. Ya tenía 16 años cumplidos y no aceptaría esa basura que arruinaría la vida de Natzu, así que me enfrenté a él y le dije que no quería que dañara a Natzumi. Obviamente el bastardo respondió amenazando mi vida y echándome de la casa, mencionando que era una mala influencia para mi hermana y mi madre no evitaría esta vez que me botara a mi del lugar… -. Estoy seguro de que ella notó como mi rostro se endureció y como mis ojos se habían llenado de una ira indescriptible. – La mera insinuación de que podría dañar a uno de mis seres más preciados fue demasiada para mi, así que lo golpeé con un derechazo que lo mandé al suelo y me lancé encima del viejo a darle golpes hasta partirle toda la cara – esto último lo mencioné con una sonrisa sádica en mi rostro. Pocas veces mostraba aquella emoción, pero el recordar su rostro ensangrentado fue tan satisfactorio que no pude evitarlo.

- Luego de ello, decidí marcharme de allí, solo para no estorbarle a mi madre y mi hermana. Aunque hice jurar a mi madre que no permitiría que Natzu se contaminara por culpa del viejo bastardo. Ella sugirió a cambio que viniera hasta esta ciudad y estudiara en Sweet Amoris, que fue el instituto donde ella lo hizo. Así que llevo 3 años aquí, y te podrás imaginar todas las peleas y disparates que he causado en tal tiempo -. Reí con una carcajada suave. – Creo que hasta el director me conoce y aborrece. Vivo solo en un departamento alquilado en la zona media, y trabajo medio tiempo en una tienda de videojuegos en el Centro Comercial para ganar dinero. A veces hago alguno que otro trabajo sucio para ganar algo extra también, cosas simples. Aunque debo confesar que mi madre insiste en darme algo de dinero cada vez que puede, y solo lo acepto por ser ella. Me encanta la natación, y participo en competiciones para este instituto, allí también gano dinero al quedar en lugares buenos –

Hice una pausa y proseguí – A ver, a si: Me gusta la natación, conducir mi moto, cocinar, tomar café, los videojuegos, escuchar a mi hermana tocar piano, molestar a la gente, coquetear con las chicas lindas, golpear a los imbéciles… Y creo que ese es el resumen de mi vida. En realidad no es tan dramática como la tuya, pero que se le hace. Solo espero que haya sido de su agrado mi relato, mi príncipe azul -. Lo último lo dije con cierta honestidad que era rara en mi.

Levanté mi torso y quedé sentado en el pasto. Giré para ver a la chica a los ojos y le pregunté - ¿Por casualidad tu hermana no ha mencionado a una amiga rubia de ojos azules llamada Natzumi? Me parece que Natzu mencionó una vez que tenía una amiga en silla de ruedas y que era muy bonita y amable. Ella también va al primer curso, y por eso te lo menciono –. Esta pregunta fue solo por simple curiosidad, ya que mi hermana había nombrado tantas veces a la chica en cuestión y estaba curioso de saber como era ella.

Spoiler:
Supongo que antes me equivoqué y este parece ser el mensaje más largo que escribí alguna vez jajajaja.

Y disculpa la demora. Apenas hoy regresé de mi viaje =)



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Vie Feb 15, 2013 12:37 am

Di un profuso suspiro una vez que conté toda la historia de mi vida, ese libro de trama complicada y trágica, ensuciado por las manchas de sangre y el pecado. Y si bien le conté lo sucedido, no es lo mismo decirlo que revivirlo: las escenas aparecían a través de mis ojos que observaban un punto imaginario del cielo celeste.

Mi mente se remontó a tiempos lejanos, donde mi apariencia era el de tan sólo una mera niña de aspecto tan delgado y menudo que parecía sumamente frágil, como si fuera a romperse con un soplo de aire. Esa muchacha que aún siendo joven mantenía una mirada adulta en sus orbes bicolores y abrazaba a una bella niña mucho más pequeña, que lloraba desconsolada. El cuarto era amplio y elegante, completamente vacío a excepción de esas dos infantiles presencias. Y mi hermana lloraba desconsolada y yo tan sólo podía refugiarla entre mis brazos, mintiéndole, diciéndole falsas palabras que serían dulces a su escucha. Ese día había sido su cumpleaños y ninguno de nuestros dos padres se encontraban a pesar de que le habían prometido eso a Ami. Y la niña, tan inocente que era, se sentía desgarrada por esa promesa rota.

Y entonces la escena cambió, estaban en la misma casa, esta vez en un cuarto amplio. Ami finalmente dormía en su cama luego de una noche de llantos donde la consoló. Aún oía las discusiones de mis padres, los gritos que no se molestaban siquiera en ocultar, las palabras cargadas de odio e insultos que cada uno se dirigía. ¿Cuánto más duraría así? Lo único que deseaba en esos momentos era dejar de oír sus voces tan irritantes. Otro momento: Ami en el hospital, cubierta de vendas y cables, conectada a un respirador. Y allí estaba yo, aún vistiendo el delantal de la panadería en la que trabajaba y con los ojos bicolores abiertos de par en par, desconcertada ante tal imagen. ¿Por qué no había estado? ¿Por qué fui ese día a trabajar y no me quedé en casa con ella? No me derrumbé, no caí al suelo de rodillas ni lloré desconsolada por la maltrecha apariencia de mi hermana; una lacra como yo no podía permitirse siquiera eso. Caminé y me senté en la silla a su lado, acomodándole unos cabellos de su rostro y manteniéndome despierta toda la noche, esperando a que abriera los ojos.

Sentí el viento fresco y cerré los ojos. Una última imagen apareció en mi mente: un cadáver ensangrentado con un elaborado vestido desplomado en el suelo, en medio de un extraño símbolo. Los ojos azules de la mujer permanecían sin brillos, mirando a la nada misma. Sus labios resecos y morados estaban levemente entreabiertos. El delicado cuerpo de lo que anteriormente había sido mi madre, cubierto por un elegante vestido, se veía rasgado a la altura del pecho, formando con cortes profusos el mismo símbolo que yacía en el suelo. El pulcro blanco se veía teñido por el intenso y oscuro carmín. “Estúpida. Al final fuiste lo suficientemente débil para morir”.

Recordaba esas palabras que había pronunciado con enojo mientras los policías se acercaban a mi, diciéndome su pésame y luego interrogándome para tratar de averiguar detalles del hecho.

Todos esos sucesos los recordaba a la perfección, no era necesario tener notas, ya estaban impregnados en mí y eran la pesada carga con la cual convivía todos los días. Una voz masculina me volvió a la realidad y me giré para ver a Hiroshi, sonriendo levemente al escuchar su broma y agradeciendo internamente porque no mostrara lástima hacia mi persona. Escuché toda su historia y entrecerré la mirada, percatándome de que éramos más parecidos de lo que habría podido imaginar.

Dos personas que poco se quieren a sí misma, que darían su vida por el bienestar de sus personas preciadas y que, curiosamente, son catalogadas como egoístas, malvadas, agresivas, etc. Aún así consideraba que Hiroshi era un buen chico, mucho más de lo que yo podría ser en toda mi vida. Tomé otra hoja amarrilla y reseca, atrapándola en al aire.

-Cada uno tiene su concepción de dramatismo, independientemente de que quizás uno lo pase peor o no que otro, el sufrimiento sigue siendo el mismo- respondí con calma, viéndolo de soslayo- Mmm…¿Natzumi?- coloré una mano en mi mentón, pensativa-. Sí, me suena, es más, ahora que lo pienso la recuerdo. Es una amiga cercana de mi hermana, las ayudé un día para un proyecto de ciencias; es una joven simpática y bonita, ahora entiendo el porqué seas tan celoso con ella- reí con suavidad, incorporándome y cruzándome de brazos, mirándolo de frente-. En fin, basta de todo esto, no soy buena para los momentos un tanto serios la verdad- reconocí sacando las tarjetas-. Vamos a terminar este juego- lancé los dados y los atrapé en el aire. Saqué la tarjeta y leí, sonriendo.

“Haz que el colegio cancelen las clases del día”

-Una propuesta interesante y difícil, si hago esto creo que me recibo como la ganadora y tu cómo perdedor que eres me besarás- bromeé con voz exagerada- ¿qué te parece?- pregunté, mostrándole la tarjeta entretenida-. ¿Quieres ponerme alguna condición? Si la cumplo, mmm…veamos…¿qué puedo pedir?- me quedé pensativa unos segundos para luego chasquear los dedos- ¡Ya sé! Como no tendríamos clases que nos obliguen a estar encerrados aquí, me comprarás un frapuccino y me dirás quién te gusta. ¿Trato? – me agaché un poco, mirándolo fijamente y con una amplia sonrisa divertida. No estaba tratando de insinuarme, si bien era un chico simpático y apuesto no estaba interesada en esos momentos de tener pareja: el amor te convertía en alguien susceptible, predecible y un tanto aburrido. ¿Por qué buscaría eso? Lo que me interesaba era saber qué clase de persona había podido cautivar a alguien como el chico que tenía a mi lado, sencillamente eso. Además, un frapuccino gratis siempre es bien recibido ¿Verdad?

OFF:
Jajaja, no importa, me gusta leer lo que escribís. Además si escribís mucho es porque te inspiraste y eso me da entender que tan mal con el rol no estoy xD. Tranquilo, en tu firma habías dicho que te ibas de viaje así que supuse que tardarías en responder. Espero que lo hayas pasado bien a donde sea que te hayas ido C :

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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Vie Feb 15, 2013 1:46 am

Al terminar de contar mi historia, comentó con calma que cada uno tiene su propio concepto de dramatismo, pero lo cierto era que el sufrimiento seguía siendo el mismo. Le sonreí honestamente y mencioné – No sabía que mi príncipe tenía esa capacidad de análisis filosófico… -. Definitivamente ella era una persona que podía entenderme, ya que teníamos bastante parecido en nuestros comportamiento.

Al nombrar a mi hermana, ella pensó por un momento y confirmó mi sospecha. Natzu y Ami tenían una amistad bastante cercana. Incluso, parece que Natzu llegó a conocer a Akira en algún momento. Por la descripción de mi hermana, concluí que Ami era totalmente distinta a su hermana mayor, y consideré una verdadera casualidad que ambas jóvenes tan amables y lindas tuvieran aquellos hermanos que la gente de alta sociedad consideraba unos “desadaptados sociales”. Irónico…

Una vez que Akira se levantó y propuso terminar el juego, asentí con una sonrisa, expectante de cuál sería su siguiente reto. Al leer la tarjeta me percaté que le tocó hacer que cancelaran las clases del día. – Estoy de acuerdo. Por la dificultad del reto, si lo logras te consideraré la ganadora del juego, aunque no creo que tengas oportunidad y terminarás besándome para tu satisfacción – respondí también en voz algo exagerada.

Escuché su propuesta y me llevé la mano al mentón pensativo. – Acepto tu propuesta, pero quiero aumentar la apuesta – dije con una sonrisa maliciosa. – Mi condición es que no puedes utilizar el sistema de alarma para incendio del instituto para lograr tu objetivo, e incluso si la activas de forma indirecta, pierdes. A cambio, la recompensa no solo será una bebida y una pregunta que queramos hacer, sino que el beso del ganador al perdedor se hará en el lugar donde vendan la bebida y vendrá acompañado con una declaración en voz alta –

En el póker, si crees que tu oponente no tiene nada y solo farolea, lo correcto es destruirlo doblando su apuesta. Y yo creo tener las cartas correctas en esta jugada. Me puse de pie, estiré mi mano derecha y dije sonriente - ¿Trato hecho? -



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Vie Feb 15, 2013 4:23 am

Apuestas y desafíos. Astucias y engaños. Mentiras y escapes. Así podría definirse mi vida: un juego constante contra la asfixiante monotonía, una lucha intensa y dura donde las reglas van variando constantemente y la improvisación es fundamental para sobrevivir. Al estar tan poco interesada en mi futuro, yo voy sobre la marcha, me adecuo con rapidez a las situaciones que se me presentan y no doy muchas vueltas a los asuntos. Sí, podría decirse que no pienso en las consecuencias, vivo el día a día y las apuestas me permiten ello. Mientras más complicada mi interés aumenta y la diversión es más gratificante.

Hiroshi parecía entenderme a la perfección y era extraño, porque todos los que alguna vez conocí lo suficiente se quejaron de que soy demasiado impredecible, pero en cierto modo una vez que escuchan mi modo de pensar es fácil de entenderme, sí, quizás nunca podrán predecir mis acciones, pero sí comprenderlas. Me considero alguien básica, tanto que es aburrido analizarme a mi misma, por lo que me entretengo estudiando la psiquis de los demás.

Y ese muchacho de claros ojos sabía que alguien como yo no iba a rechazar una apuesta, menos aún cuando las duplicaban de esa forma. Un desafío, un verdadero reto que me motiva a actuar. Era obvia mi respuesta y estoy segura de que ninguno de los dos nos sorprendimos al ver cómo estrechaba su mano con seguridad, acompañado de una amplia sonrisa en mi rostro.

- Acepto pero te advierto que perderás - comenté. Y es que estaba segura de que hizo eso porque creía que no lo lograría. ¡Ah! ¡Qué equivocado estaba! No había creado el Lucky Strike para no ser capaz de jugarlo, yo soy experta en esto, nunca perdería en mi propio juego-. Pero me ofende que considere que haría algo tan burdo como activar la alarma de emergencia - coloqué una mano en mi pecho de forma teatral, como si realmente me hubiera dolido aquel pensamiento- Vamos princesa, espero que disfrutes del show - agregué, guiñándole el ojo con confianza y avanzando.

Era un reto complicado quizás para una persona normal, más aún considerando las graves consecuencias que implicaban la misma. Pero no para alguien tan despreocupada como yo que se basaba en el engaño y la astucia para obtener todo lo deseado. Entramos a las instalaciones del instituto de nuevo y caminamos por los corredores desérticos. La gran mayoría seguía en horas de clases por lo que era fácil avanzar por esos sitios. Nos dirigimos por unos pasillos poco concurridos y abrí con mi fiel alambre una puerta que tan sólo estaba destinada al conserje, bajamos por las escaleras y llegamos a dónde estaba la caldera, las tanques de agua y las cajas de luz.

- Que comience el juego - comenté, bajando la palanca de la fuente de luz. En cuestión de segundos el colegio se sumió en tinieblas. Esbocé una sonrisa que mi compañero no pudo divisar, probablemente si nos pescaban terminaríamos expulsados ambos, o quizás él se salvaría si dijera la verdad, mientras que yo no tendría retorno: me echarían de patadas a la calle. No era algo que me afectase demasiado para ser sincera. Tomé mi celular y activé la opción de linterna, la luz pálida y mortecina nos permitió avanzar sin tropezarnos y salir de allí con rapidez. Esta vez caminé con seguridad hacia la Dirección. Iluminando a ambos lados para verificar que nadie nos viera, me detuve a unos metros de mi próximo destino y llamé por teléfono al instituto, no sin antes marcar el código para que en el identificador de llamadas apareciera como “privado”-. “Hemos tomado el instituto, plantaremos una bomba en breve, retire a sus alumnos y a todo el personal si no quiere muertes innecesarias” - agregué, cambiando mi tono de voz a uno más serio y grave. Escuché un grito y corté, tomando de la mano de Hiroshi y ocultándonos detrás de una fila de casilleros. A los pocos minutos escuchamos varios pasos acelerados que abandonaban el lugar. Sonreí satisfecha y le apreté la diestra a mi compañero para que me siguiera, soltándolo luego. Entramos al despacho y me senté cómodamente en la silla del director, girando de un lado a otro y esperando a que todo ocurriese. No tardó mucho en que la luz volviera, por lo que tomé el micrófono y lo encendí, no sin antes guiñarle el ojo a Hiroshi confiada.- “Hemos tomado el instituto, se ha plantado varias bombas en el recinto en ese período de oscuridad, retiren a todos sus estudiantes y personal si no desean muertos” – repetí, cambiando mi tono de voz ayudándome de un pañuelo que había en el escritorio.

¿Cuánto había tardado? No tenía ni idea, pero cuando salimos rápidamente del despacho del director pudimos oír varios gritos totalmente asustados de los alumnos, corrimos con rapidez marchándonos de allí y buscando un lugar seguro: los jardines, de nuevo.

- Espera la magia, mi querida princesa - agregué divertida, apoyándome contra una columna y observando el parlante que estaba colgado-. Si alguien alguna vez se hubiera dignado a leer el reglamento del Instituto, no sólo el que debe cumplir los alumnos, sino el establecimiento para ser aprobado, sabría que ante una amenaza de bomba, independientemente de que sea una broma o no, se deberán cancelar las clases y retirar a los alumnos lo más rápido posible. Ya sabes, no pueden confiarse de que sea una broma por más obvio que parezca por la seguridad y blablabla - expliqué con calma, observando ese parlante.

Y finalmente, lo que tanto ansiaba oír resonó en la voz suave del director, Elliot.

- “Alumnos, mantengan la calma, no hay peligro y todo saldrá bien si se procede de acuerdo a lo ensayado en los simulacros de emergencia. Las horas de clase programáticas y extraprogramáticas del día de hoy son canceladas por lo sucedido. Gracias por escuchar y reitero, mantengan la calma”

Sonreí ampliamente, cruzada de brazos y mirando a Hiroshi con un brillo peculiar y divertido en mis ojos con heterocromía.

- Gané. Espero que te hayas divertido con mi pequeño espectáculo, princesa. - dije sacándole la lengua- Quiero un Frutilla Crème, el lugar lo eliges tú, me es indistinto

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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Vie Feb 15, 2013 5:32 am

Tal y como esperaba, la chica mordió el anzuelo y estrechó mi mano con firmeza mientras sonreía. Procedió a advertirme que perdería, mencionando además de manera teatral que se ofendía porque había considerado un método burdo como su posible acción. Agregó finalmente que esperaba que disfrutara el show, a lo cual sonreí con expectativa.

Su elaborado plan fue ejecutado con precisión quirúrgica. Una acción tras otra finamente pensadas y considerando todas las consecuencias respectivas. Supe en ese momento que había perdido el juego, pero no me importó en lo absoluto. Solo me deleitaba con cada una de las ocurrencias de aquella chica interesante que había sido mi compañera de juego. Su actitud confiada y su alegría simplemente eran un placer de observar.

Una vez que estuvimos en el jardín y escuche la voz del director del instituto, oficialmente había sido declarado el perdedor del día. – Demonios, totalmente superado en ingenio – mencioné con cierto fastidio mientras llevaba mi mano izquierda detrás de mi cabeza para rascarme. Miré a la chica, quien estaba más que feliz por su gran trabajo, y le dije sincero – Reconozco mi derrota, querido príncipe azul. Usted ganó el día de hoy… Vayamos por su premio –

Le hice señas para que me siguiera y caminamos por el pasillo hasta la sección de casilleros. Aún habían alumnos con cierto terror en sus rostros deambulando por el lugar. Abrí el compartimento que era de mi pertenencia y saqué dos cascos de motocicleta. Le di uno de los cascos, que generalmente usaba mi hermana, y cerré mi casillero. – Iremos en mi moto, así que usa ese casco – mencioné algo exigente.

Proseguimos nuestro camino hasta el estacionamiento de la escuela. Durante el trayecto, recibí dos llamadas telefónicas a mi móvil. En ambos casos contesté casi lo mismo – Estoy bien… Quiero que vayas a casa… Tengo algo que hacer en este momento… Si, te llamo cuando llegue a mi departamento… Bye -. Al llegar a mi moto, me subí a esta, la encendí y me coloqué el casco. Como cosa rara, ella no dijo absolutamente nada, se colocó el casco y subió a la moto.

Salimos del instituto y en poco tiempo llegamos al que era mi cafetería favorita en la ciudad, café Delicattessen. Aparqué la moto al frente y con una seña invite a Akira a pasar al local. – Esta es mi cafetería favorita. Es uno de los mejores lugares de la ciudad, así que tu Frutilla Crème será de las mejores, te lo puedo asegurar – mencioné con seriedad en mi voz.

Rápidamente conseguimos una mesa donde sentarnos. Tomé la silla que se encontraba frente a la elegida por la chica. Ella me observaba esperando quizás algunas palabras del reciente perdedor. – Ok, mi príncipe. Usted dirá en qué orden quiere recibir los premios por su victoria – mencioné algo teatral y con cierto fastidio en mi voz. Después de todo, era la primera vez que me superaban en ingenio de esa manera.

Antes de que Akira pudiera hablar, el mesero del lugar se acercó a nosotros y dijo con voz amable Bienvenidos al café Delicattessen. ¿Qué desean ordenar? -. – Yo quiero un Fraisier y un cappuccino – dije con voz seria. Miré a Akira y la invité a pedir lo que quisiera con un gesto de mi mano.



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Dom Feb 17, 2013 1:10 am

Los alumnos comenzaban a moverse y a empujarse mutuamente en un intento de salir rápido de allí, la gran mayoría de ellos estaban asustados ya que realmente una amenaza de bomba, de ese calibre, no era para nada común. Me había salido bien, demasiado quizás. Sonreí ampliamente cuando él reconoció su derrota. ¡Por favor! Si bien era un buen competidor, no voy a negarlo, nadie es capaz de vencer en mi juego. Soy la reina del Lucky Strike, sencillamente eso.

Lo seguí hacia el casillero mientras enviaba un mensaje de teléfono a mi hermana, sabía que se juntaban con sus amigas luego para festejar ese cumpleaños, por lo que no me preocupaba demasiado. No estaba sola, eso era lo que me relajaba. La rubia no tardó demasiado en responder a mi corto mensaje de "Voy a salir, ¿necesitas algo?" negando e indicando que irían a la casa de la cumpleañera y cortarían la torta allí. Al parecer mi broma evitó que pudieran festejarlo con todos sus compañeros como deseaban, hecho del cual no me sentí culpable en lo absoluto. La diversión que me había dado esa travesura lo valía mucho más.

Tomé el casco y lo seguí a la gran motocicleta que tenía. "Así que es de esos" pensé al verlo subirse y hacer lo mismo. En momentos como ese agradecía no haberme puesto una falda o algo muy delicado. ¡Já! Mi vestimenta tenía siempre la comodidad asegurada para cualquier situación. Me abracé a su espalda con suavidad, evitando tener demasiado contacto. Reconozco que no he andado muchas veces en motocicleta, pero no es algo que me cause demasiado vértigo o miedo tampoco. Siempre fui bastante devota a las emociones fuertes.

Me percaté de esas dos llamadas a las cuales respondió de forma casi idéntica. Si no me hubiera contado su historia probablemente hubiera creído que se trataban de alguna que otra amante o algo por el estilo, pero estaba casi cien por ciento segura de que se trataban de su madre y su hermana menor, Natzume. Era curioso saber que ambas rubias estaban juntas en esos momentos al igual que sus dos sobreprotectores e incomprendidos hermanos mayores.

- Bonito lugar - reconocí entrando al local. Lo había apreciado de vista, más jamás entré ahí. Tenía mi propia cafetería acogedora y con poca gente dónde podía leer y escuchar música en paz mientras bebía un café no demasiado costoso. Me sorprendió lo elegante qué era, mucho más refinada a la cual estaba acostumbrada. En ese horario no había demasiadas personas, alguna que otra pareja de ancianos solamente. Busqué un lugar cómodo al lado de la ventana y él se sentó frente a mí.

Lo observé entonces fijamente, esperando qué hablara acerca de lo tratado. Escuché sus palabras y asentí con calma. Abrí la boca dispuesta a responderle pero el mesero nos interrumpió.

- Un Frutilla Crème y una porción de torta de ricota - respondí al empleado, sonriéndole de forma amable- Con mucha crema y azúcar, por favor - agregué, guiñándole un ojo con confianza y provocando un sonrojo en el joven mesero. Me reí con suavidad mientras él se retiraba abochornado y posé de nuevo mis orbes bicolores en los de Hiroshi-. Primero las preguntas y luego la declaración que debe ser digna para un príncipe como yo - agregué entretenida y con tono soberbio. Realmente cómo terminara la situación me era indistinto, si nos besábamos o no me daba igual. El muchacho me parecía simpático y atractivo, pero mi interés se basaba en la peculiaridad de su persona; no lo veía con fines románticos en lo absoluto. Pero ante las apuestas no me echo atrás, a diferencia de la gran mayoría de las jóvenes de mi edad, besar a alguien jamás me resultó algo vergonzoso, se hace y ya, se disfruta el momento y listo, se prosigue con su vida. Es algo típico que todos alguna vez hacemos, no entiendo el porqué tanto revuelo por ello. O quizás sí, porque normalmente se relaciona el beso con el amor, más yo lo veo como simple necesidad del cuerpo-. Deberás esforzarte...perdedor - finalicé, provocándolo a propósito.

Por el tipo de persona que era Hiroshi, estaba completamente segura de que no era alguien acostumbrado a perder o que le provoquen de esa forma. Ese castaño debía estar habituado a que lo tratasen con respeto y temor, podría decirse que casi como un rey. Afortunadamente de mí no iba a recibir ninguna de esas actitudes tan monótonas y aburridas.

- Veamos mi querida princesa, ¿hay alguna jovenzuela que haya llamado su atención? ¿qué te guste e importe? Novia no creo que tengas, de lo contrario no habrías besado tan descaradamente a aquella estudiante en los jardines ni tampoco hubieras entrado a este juego conmigo - expliqué con calma, enredando algunos mechones de cabello castaño entre mis dedos-. O quizás si tengas aunque no te importe, pero eso no es lo que me interesa. Quiero saber qué clase de persona fue capaz de provocar algo...mmm...¿especial podría decirse? - coloqué una mano en mi mentón pensativa- Llamémoslo de esa forma, en fin, ¿qué clase de jovencita hace que un chico malo como tú se interese en ella? ¿qué se ponga quizás nervioso al verla? Y no me malentiendas princesa - agregué, mostrando ambas manos limpiándome de culpa-, tengo interés en tí, pero no en un aspecto romántico.

Aclaré ese aspecto por experiencia propia. Varias veces me ocurrió que las personas solían malinterpretar mi interés en ella, creyendo cosas que en verdad no eran y luego enfadándose por ello. Deseaba ahorrarme discusiones molestas y sin sentido luego, de cualquier manera sabía que Hiroshi me entendería. Desde hacía varios minutos supe que ese chico es más parecido a mí de lo que se puede ver a simple vista.

[spoiler=OFF] Quizás tarde un poco más de lo usual con mis respuestas, se me rompió la pc hoy u.u Trataré de escribir desde celular o de la notebook de mi hermano cuando la tenga libre, aunque dudo que pueda responder tan rápido como antes. Espero que no cause molestias ~
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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Dom Feb 17, 2013 6:10 am

La chica pidió su recompensa por la reciente victoria sobre este pobre chico, y aprovechó la oportunidad para coquetearle al joven mesero, quien simplemente se avergonzó ante el bello rostro de la chica. No pude evitar reí ante semejante escena. Yo mismo acostumbraba a hacer ese tipo de cosas cuando una chica linda me atendía en algún local. Mis sospechas de que mi acompañante y yo teníamos mucho en común comenzaban a despejarse.

Después de aquello, ella me miró y declaró que las preguntas serian primero, y luego vendría la declaración digna de “un príncipe” como ella. Finalizó diciendo “Deberás esforzarte...perdedor”. Sabía que solo lo hacía para provocarme, pues yo le hubiese hecho lo mismo si el resultado fuera a la inversa, así que no le di el placer de verme enojado, y le sonreí conforme. En estos momentos me era de gran utilidad el saber que éramos parecidos en ese aspecto.

Con un tono teatral y servicial le dije – Como usted desee, mi querido príncipe azul -. Akira formuló una pregunta sencilla y luego procedió a describir en detalle que era exactamente lo que quería obtener de esa pregunta. Durante todo ese tiempo, coloqué mi brazo derecho sobre la mesa y apoyé mi mejilla sobre la mano, regalándole una mirada entretenida a la chica y una sonrisa. Su curiosidad le llevó a preguntar “exactamente qué tipo de chica haría que me interesara en ella y lograra ponerme nervioso”. Finalizó mencionando que tenía interés en mí, pero no en el aspecto romántico.

Aplaudí su pregunta y análisis con una sonrisa sincera. – Bravo, excelente desglose para su pregunta. En lugar de dejarla ambigua y que hiciera trampa, su curiosidad le permitió apuntar al pedazo preciso de información que requiere. Sabía que no me equivocaba al pensar que usted es muy interesante, mi querido príncipe – dije muy conforme.

Proseguí con voz sincera – Primero que nada mencionaré que, aunque eres una chica muy bella, y te puedes sentir halagada porque yo lo dije, no tengo ningún interés romántico en ti tampoco. Tú y yo tenemos cosas en común, y eso te hace interesante para mí. Ya me daré el placer de analizarte en detalle cuando llegué el momento… –

En ese instante llegó el joven mesero con nuestro pedido, interrumpiendo nuestra conversación. Lo colocó todo en la mesa y le dio otra mirada a Akira, quien le guiño el ojo nuevamente, provocando un nuevo sonrojo al pobre hombre, y aquel corrió de allí como pudo. Me llevé la mano izquierda a la frente y dije – Es algo tierno cuando una chica se sonroja así, pero es ridículo verlo en un hombre –

Tomé mi tasa de cappuccino y le di un sorbo antes de continuar con mi respuesta. – En fin, quieres saber si existe alguien “especial” en mi vida, ¿correcto?. Pues lamento decepcionarte, pero no es ese el caso… Lo sé, la realidad es dura y tienes ganas de llorar, pero no te preocupes, te tendré piedad y al menos te explicaré el porqué – mencioné mientras miraba sus ojos bicolores en busca de alguna reacción interesante. – Como te conté en mi relato, desde adolescente soy bastante Casanova. Durante todos estos años estuve en muchas relaciones con distintos tipos de chicas, y no niego haber tenido relaciones intimas con un buen número de ellas. Por algo soy un Casanova exitoso, modestia aparte –

Llevé mis manos detrás de la cabeza mientras me echaba para atrás en mi silla – Para mí existen 3 tipos de mujeres: Las que me atraen por su atractivo físico, las que me parecen interesantes en su comportamiento, y las que no me importan en lo absoluto emocional o físicamente. Las relaciones más fogosas las tuve con mujeres que me atraía su físico. Las chicas interesantes, como tú, generan una curiosidad distinta en mí, pero generalmente no termino en relaciones con ellas. Las últimas me importan poco y a veces son objeto de mis necesidades de placer -. Quizás estaba hablando de manera muy cruda al respecto, pero sabía que a Akira simplemente no le importaba eso. Ella solo quería saber que había en mi cabeza para divertirse analizándome. Si, conocía muy bien esa sensación.

- Para que considere a una chica especial tendría que reunir las dos primeras condiciones: atraerme físicamente y ser interesante. Por desgracia, todavía no aparece una que reúna ambas cualidades… Lo siento, se que nuevamente te sientes decepcionada porque no me atraes físicamente. Si te sirve de consuelo, tengo mucha curiosidad sobre ti – mencioné lo último de manera juguetona, intentando nuevamente obtener alguna reacción de ella.

Probé mi postre y tomé otro sorbo de mi café antes de proseguir. – Y como me siento dadivoso, mencionaré que en este momento existen solo 2 chicas que me atraen físicamente y otras 3 ó 4 que me parecen interesantes, incluyéndote a ti. Supongo que el día que consiga a la chica que reúna las cualidades que menciono, te contaré al respecto… - finalicé mi respuesta.

Luego añadí encogiéndome de hombros con una mirada decepcionada – Pero me decepciona saber qué piensas que una chica “especial” me pondría nervioso. De ser así, fuera el peor Don Juan del planeta -. Después la miré curioso y dije - ¿Está conforme con mi respuesta, mi príncipe? -

OFF:
Dos cosas:
1) Lamento escuchar que tu computadora se descompuso. Y no, no me causa ninguna molestía esperar tus respuestas, así que no te preocupes por ello. Gracias por avísarme, eres muy considerada =)
2) Aunque tengo un rol donde Hiroshi es más cercano a una chica, en realidad no ocurre sino más adelante cronologicamente (soy medio maniatico y llevo cierta cronología en mis roles. Si tienes curiosidad, revisa el link "Mi historía" que esta en mi firma). Así que, él no miente al decir que no hay nadie especial en este momento. Supongo que Akira podría explorar la idea de nuevo en un futuro rol donde le haga la misma pregunta por curiosidad (algo así como: ¿Hay algún progreso, mi princesa?) xD



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Sáb Feb 23, 2013 11:39 pm

Bebí de mi frapuccino, jugando antes con el sorbete y sacando un poco de crema con el mismo para llevarlo a mi boca. Sentía la mirada fija del mesero, quien, atendiendo a otros, no se molestaba en dirigirme algún que otro vistazo disimulado. Pero claro, yo era demasiado perceptiva para pasar tal hecho por alto y sonreí divertida ante la situación. ¿Podría obtener algo del muchacho? Quizás fuera bueno usarlo para conseguir algún frapuccino gratis de vez en cuando. Lo observé de reojo unos segundos sin que él se percatara, no parecía ser alguien que pidiera mucho, al contrario, era el típico inseguro que se conformaba con poco. ¿Cuánto podría conseguir que me regalara sin siquiera darle un beso? Era un experimento interesante y realmente pensé en hacerlo, pero la voz ajena me liberó de nuevo de mi retorcida mente y descarté la idea.

Las bromas, los halagos, el sarcasmo y la actuación se vio reflejada en su respuesta, así parecía que nosotros deberíamos hablarnos. Y ¿para qué negarlo? Yo me acoplaba perfectamente a ese modo de comportamiento, éramos más parecidos de lo que uno creería. Escuché sus palabras, cómo él dividía a las jóvenes en tres categorías y el modo en que buscaba que una candidata tuviera las dos primeras cualidades "atraerlo físicamente" e "interesarle personalmente". A diferencia del mesero, no era alguien que se conformara con facilidad, se podía ver a simple vista.

Era fácil entender su modus operandum, establecía tres categorías de las cuales derivaba a cada una de las jóvenes que se encontrase. Así se permitía analizarlas -si bien en un aspecto generalizado- y comportarse con ellas de la forma más conveniente posible. Frío y calculador, sí, pero práctico también.

De cualquier manera, mis cejas se alzaron hacia arriba y mi sonrisa se torció, formando una mueca. La decepción se vio reflejada con suma claridad en mi rostro y no me esforcé en ocultarlo. ¿Para qué? Ni que lo hiriera por eso.

-¿Ah? Me has roto el corazón y yo que pensaba que éramos tal para cual- murmuré con sorna-. Bah, si bien me agrada tu forma de dividir a las personas, no puedo negar que me decepcionas princesa- suspiré, tomando una cuchara y llevándome una porción de torta de ricota a la boca-. Ah...está delicioso- aclaré con calma-. Me hubiera gustado ver a alguna chica que te importara, es divertido ver cómo actúa la gente enamorada- agregué bufando-. Son personas demasiado fáciles de manipular y susceptibles...en fin, la gente como tú, tan exquisita, se enamora siempre de la persona que menos esperan ¿sabes? Probablemente la chica que encuentres que te vuelva un idiota no cumpla con esos requisitos tan pretenciosos- sonreí divertida-. No viene al caso de todas formas. Te aceptaré esa respuesta solamente porque esto esta exquisito- señalé la bebida y la porción de tarta-. No tengo más preguntas para hacerte, al menos no ahora- reconocí, cruzándome de brazos-. ¿Algo qué quieras preguntarme antes de terminar con el trato? ¿O pasaremos a tu gran y elaborada declaración?- arqueé una ceja y mi tono de voz se volvió divertido. Ya iba a tener que descartar la idea de manipular al pobre mesero, no después de que vieran lo que ese castaño tendría pensado hacer. No importaba, lo único que quería era divertirme y pasar un buen rato.

OFF:
Perdón por la tardanza y esa continuación tan miserable, aún sigo sin mi pc ;w; Igual si Dios quiere para el martes ya debería tenerla conmigo, lol. Gracias por la paciencia ~

PD: Me gustó la idea que diste en el spoiler, ya se lo preguntará en algún momento futuro, lol. Y ni hablar si llegara a conocer a la chica esa xD
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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Dom Feb 24, 2013 2:30 am

La respuesta que recibí de Akira era la que esperaba. Al no ofrecerle información interesante que pudiera usar en mi contra, simplemente se fastidió un poco; pero como consecuencia, comentó abiertamente y con lujo de detalles cuales eran exactamente sus intenciones con la pregunta. Sonreí conforme con aquello, aunque fue un golpe de suerte de mi parte el dar con aquella información de esa manera. Agradecí el hecho de que no hubiese conseguido a esa chica “especial” aún.

Tomaba sorbos de mi cappuccino y porciones de mi Fraisier mientras escuchaba en detalle la explicación de mi compañera de juego. Su énfasis en “mi exquisitez” y “en lo que me convertiría si estuviera enamorado” resaltaron de su discurso. Finalizó mencionando que me perdonaría la respuesta poco interesante por lo que acababa de brindarle y que no tenía ninguna otra pregunta para mí.

- Es una verdadera lástima que no me atraigas físicamente, porque si no serias la mujer más calificada para ser mi pareja, aunque estoy seguro que hubiésemos vivido en constante discusiones por nuestro carácter parecido – remarqué honesto y divertido. – Supongo que me conformaré en tenerte como amiga y rival, pues no hay otra opción… Aunque si lo deseas podemos aumentar el nivel de amistad a uno con “derechos”… - dije lo último con una sonrisa picara.

Luego añadí con cierto interés – Tengo una pregunta: ¿Cuál es la razón precisa por la que detestas vivir lo relacionado al amor? No quiero la explicación de por qué te gusta estudiarlo, sino el porqué usted, mi querido galán, es un solterón de ojos bicolores que solo disfruta viendo las novelas en lugar de participar en ellas. Poseo mi propia teoría pero es más interesante si me lo cuentas con tu sensual voz de príncipe encantador -. Le di una mirada interesada con una sonrisa.

- Y no te preocupes, después de que respondas eso cumpliré mi promesa, y será una confesión sin ningún tipo de truco ni trampa… Oh, y quiero tu número de teléfono móvil, para poder molestarte digitalmente – agregué honesto a mi último comentario. Esperé su respuesta mientras tomaba sorbos de mi café y comía mi postre.

Spoiler:
No te preocupes, mi querida Akira. No es una molestía el esperarte ni la continuación "miserable" (en realidad no está tan mal. Se que te encanta dar más detalles, pero no lo considero una mala respuesta).

Espero que puedas resolver tu problema el Martes sin ningún inconveniente =) De todos modos, no te preocupes por mi. Yo esperaré paciente tu siguiente respuesta.



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Vie Mar 01, 2013 5:02 am

La bebida era sin lugar a dudas deliciosa. Bebía de ella y tomaba la crema del sorbete, llevándome la punta del mismo a la boca y esperando a que respondiera. Sí, su respuesta me había decepcionado pero no le di más vueltas al asunto. ¿Qué sentido tenía? Debería esperar a ver si encontraba a esa persona que lo transformara completamente y lo volviera tan susceptible para que jugar con él fuera más entretenido. Claro, si no me cansaba antes y dejaba de tomar contacto con él, aunque dudaba de que eso ocurriera considerando la personalidad del muchacho. Pero a veces las primeras impresiones eran erróneas y eso yo lo sabía demasiado bien, por lo que prefería no adelantarme a los hechos.

Reí ante sus palabras. El hecho de que mencionara eso me demostraba la magnitud de su soberbia. Él asumía que, si yo le atrajera físicamente, entonces estaríamos en algo. ¿Acaso todo dependía de ese muchacho? Evidentemente el castaño se tenía una gran confianza, una tal que lo creía capaz de tener cualquier mujer que desease.

-Es una verdadera lástima- asentí con la cabeza-. O no tanto, porque probablemente si te hubiera atraído físicamente lo único que verías serían rechazos de mi parte- agregué con una sonrisa altanera decorando mi juvenil rostro-. ¿Amigos con derechos?- reí más alto ante eso, arqueando una ceja-. Acepto tu propuesta, te usaré hasta que se me de la gana y luego me iré cuando me aburras.

Mi tono de voz calmo acompañado de mi entretenida mirada divergente daba a entender que era una broma, pero detrás de ella se escondía la pura y absoluta verdad. ¿Cruel? ¿Frío? ¡Daba igual! Jamás me importó cómo las personas me consideraran, sólo hago lo que deseo y lucho contra ese voraz monstruo de la monotonía. Yo soy adicta a los juegos, en especial aquellos en los que impongo mis propias reglas. Y las personas son mis juguetes, mis pequeñas muñecas de carne y hueso a las que pongo a prueba y observo con detenimiento, tratando de deducir sus acciones y divirtiéndome con los imprevistos.

Arqueé una ceja ante su pregunta, asintiendo y aceptando a qué la hiciera. La escuché y ladeé la cabeza levemente dejando que la larga cabellera castaña cayera en forma de cascada a un lado. ¿Detestar vivir algo relacionado al amor? ¡Que pregunta tan interesante! Desearía saber en qué piensas princesa, tratar de deducir tus opiniones sobre mí. No por inseguridades mías, más bien para ver cómo es tu nivel de percepción.

Te has percatado de que mi papel es el de observadora y que rechazo los protagonismos. Bien princesa, me ha sorprendido que lo hayas deducido tan rápido. Es por este motivo que accederé a responder.

-Antes que nada…- saqué de mi morral una lapicera y anoté mi número de teléfono en la servilleta de la cafetería, haciéndole además un dibujo simple de un príncipe de pelo largo, con corona y brillo a su alrededor, guiñando un ojo confiado. Lo doblé rápidamente, formando una pequeña grulla- Ten- una vez que lo tuvo en sus manos lo observé fijamente-. No detesto vivir lo relacionado al amor, sé que en algún momento llegará y no me niego ante la idea- respondí con calma-. Pero sí considero que es un sentimiento sobrevalorado, te vuelve altamente susceptible y predecible- mi tono de voz sonó frío ante esto último-. En resumen, en una persona altamente manipulable. Algunos creen que soy psicópata, que carezco de emociones y cosifico a las personas…-me quedé en silencio unos cuantos segundos, pensativa y con la vista perdida en las calles parisinas con su gentío atareado que se reflectaba a través de la vidriera-. Están equivocados, ya que sí poseo la habilidad de sentir pero en cierto modo tampoco están tan erróneos, a todas las personas excepto a mi hermana las veo como unos juguetes, unas simples ratas de laboratorio con las que puedo experimentar y entretenerme- la sonrisa aún permanecía en mi pálido rostro-. Yo vivo el amor en tercera persona, a través de los otros y sí, podría buscar sentirlo en carne viva, pero ya te he dicho que lo considero sobrestimado. ¿Entonces para qué insistir en eso? Prefiero ser yo la marionetista y no la manipulada. Además es tan divertido jugar con las personas enamoradas...- comí otra porción de mi tarta, recordando los numerosos ratones con los cuales había jugado a lo largo de mi vida. Si bien había mencionado que el amor te volvía predecible, también la alta carga de susceptibilidad podía llevarte a cometer numerosas locuras que me deleitaba de ver ante mis ojos, y más de saber que fueron mis palabras las causantes de ellas.

Una vez que terminé de explicar me quedé callada, mirándolo fijamente sin desear perder ningún detalle de su rostro. ¿Cómo iba a reaccionar? ¿Qué iba a responder? Las múltiples posibilidades se presentaron en mi mente de forma vaga, siendo incapaz de decidirme por una. Ese chico era parecido a mí pero a la vez aún no podía asumir cuánto, ¿hacía lo mismo que yo? Probablemente no, pero quizás podía entenderme, quién sabe. De cualquier manera, no era la aceptación de parte suya lo que buscaba, tan sólo quería deducir qué ideas surcaban detrás de esos elegantes ojos claros.

-Espero tu declaración, que sea digna de alguien como yo, así le damos una divertida sorpresa al mesero- agregué divertida.

OFF:
¡Gracias por entender! Me dieron la pc el martes a la noche y tuve que descargar varios programas porque me la formatearon (aún necesito el PS y recuperar todos los recursos que perdí aiiins T.T). Además tuve que responder antes los posts del evento, así que en fin, gracias por comprender la tardanza! Espero que esta continuación haya sido mejor u.u
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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Vie Mar 01, 2013 8:55 pm

Cada intercambio de palabras que realizábamos era uno más interesante que el anterior. En verdad me agradaba esta chica poco convencional de ojos bicolores. Su respuesta a mi comentario sobre lo que pudo ser una unión entre ambos me hizo sonreír divertido. A su último comentario, respondí también bromista – Te aseguro que no te aburrirás de mí. Si lo deseas, te doy una demostración… Solo dime el día y la hora, y con gusto te reservo una cita en mi agenda –

Tras hacer mi pregunta y pedir su número de teléfono, la chica ladeo la cabeza y supe que había mordido mi anzuelo. Seguramente la pregunta le había parecido interesante o simplemente le dio curiosidad el que preguntara semejante cosa. La verdad, poco me importaba eso mientras obtuviera una respuesta interesante de sus labios. Si era cierto que la chica parecía ser más inteligente que yo, tomando en cuenta todo lo que vi durante nuestro juego, utilizaría el hecho de que me subestimaba para intentar obtener lo que quería.

Luego de tomar una servilleta y trabajar en ella un rato, me entregó una grulla de papel, en la cual al abrirla pude observar su teléfono y un pequeño dibujo de un príncipe guiñando un ojo. Reí un poco con la ocurrencia antes de enfocarme totalmente en su voz mientras me ofrecía la respuesta a mi curiosidad. Escuché atento cada palabra y tonalidad de voz, y observé su rostro durante todo ese tiempo. Entre pausas, tomaba sorbos de mi café o un ocasional trozo de mi postre mientras procuraba no distraerme demasiado.

- Estoy conforme con tu respuesta. Ciertamente, tu comportamiento concuerda con lo que me acabas de decir, así que no me mientes al respecto – mencioné sincero y tranquilo. – Sin embargo, lamento tener que explotar tu burbuja al decir que eres tan vulnerable como cualquiera de esas personas que están en esa calle – agregué señalando por la ventana. – Para ser una marionetista perfecta necesitarías deshacerte del único elemento que te hace vulnerable: Tu amor hacia tu hermana –. Ella misma había declarado más temprano ese día que vive por y para su hermana Ami, así que simplemente señalé lo obvio. No tendría como refutarme aquello.

Tomé una pequeña pausa para darle el último sorbo a mi café antes de continuar con el mismo tono de voz analítico y tranquilo – Si es cierto que no necesitas el estorboso “amor” de otra persona para sentirte satisfecha, cosa que admiro de ti cabe resaltar, estoy casi seguro que sin tu hermana no tendrías siquiera la cordura para analizar a los demás –. Creí tener suficientes fundamentos para asegurar aquello, aunque existía la posibilidad de que en su interior ella se diferenciara de mí en eso.

Hice un movimiento de negación con mis manos y continué - No me lo tomes a mal, pues en realidad eso es una de las cosas que te hace tan interesante para mi, y es que ya ves que estoy en la misma situación que tu; es más como una crítica constructiva que otra cosa. En lo personal, no cambiaría nada de tu personalidad -. Lo último lo afirmé con una sonrisa en el rostro, pero esta vez, la sonrisa era muy sincera, quizás la única que le había dado honestamente a mi acompañante en todo el día.

Luego de eso me levanté de la silla y dije algo serio – Supongo que ya es hora de pagar mi deuda con usted, príncipe azul -. Me acerqué a la chica y le tomé la mano derecha mientras me arrodillaba. Aquel solo acto hizo que casi todos los presentes en la cafetería, y algunos de los peatones que miraban por la gran ventana del lugar, pusieran su atención en nosotros.

Tomé algo de aire, y con una voz lo suficientemente alta para que todos en el lugar me escucharan, decidí hacer la declaración como una obra de teatro al estilo Shakesperiano – Mi querido príncipe Akira, cuanto he deseado el momento en que usted y yo estuviéramos juntos. De solo pensar en ello, mi débil corazón se incendia como los mil fuegos del infierno, aunque en el fondo, mi alma recita canticos angelicales con su nombre como mi estrofa. Mis labios están deseosos de sentir la calidez de los suyos, quiero sentir su aliento arder mi garganta y sus manos acariciando mi cuerpo –

Sin quitarle la vista a la chica, quien parecía entretenida con aquello, continué – Téngame piedad, oh mi dulce príncipe, y permítame sentir el éxtasis de sus besos, la profundidad de su mirada y el deseo de su corazón por hacerme suya. Solo le pido una muestra de su afecto, un dulce y tierno compromiso de sus labios, para poder limpiar la angustia de mi cuerpo y dar fruto a la felicidad de mi alma –

Tras decir lo último, me levanté y acercándome a Akira, puse mi mano libre en su rostro y con una voz un poco más normal concluí mi actuación – Solo eso es lo que le ruego -. Acerqué mi rostro al de la chica y le di un beso corto en los labios. Alejé mi rostro un poco, pero aún lo suficientemente cerca para que la chica escuchará mi pregunta en voz baja - ¿Conforme con mi pago, querido príncipe azul? -

A pesar de mi lenguaje extraño y el uso de roles de género invertidos, casi toda la gente presente en el lugar comenzó a aplaudir mi acto como si hubiese sido la mejor declaración que hubieran visto. Solo una persona parecía descontenta con aquello, y era el mesero, quien ahora tenía una cara de que lloraría en cualquier segundo por haberme visto besar a su querida Akira en los labios. La verdad, lo que menos me importaba era lo que pensaran los presentes. Mi único objetivo era pagar mi deuda con Akira y si ella estaba conforme, pues el trabajo estaba cumplido.

Spoiler:
No tienes que agradecerme la espera, ya que el placer es mío. Me gustó mucho tu respuesta, y me dio la idea de explotar un poco el tema de la relación de Akira con su hermana en supuesto favor de Hiroshi (aunque sabemos que Akira seguramente mencionará algo al respecto jajaja).

Me alegra saber que ya resolviste el tema de tu PC. Se lo laborioso que es instalar todos los programas que tenías antés cuando las formatean, pero seguramente te sientes mucho mejor con tenerla de vuelta =)

Me divertí mucho con este mensaje en particular. Espero te divierta leer semejante declaración de Hiroshi también jajaja.



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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Akira Kurenai el Dom Mar 03, 2013 12:42 am

Mi mente se encontraba absorta en fragmentos de mi memoria, recuerdos lejanos en los que utilicé a otras personas y me vi envuelta en numerosos problemas. Sí, eran sucesos divertidos de recordar, dónde mi papel de observadora siempre me ayudaba a evitar salir dañada de las situaciones. Era por esa poca sensibilidad presente en mi persona –característica adquirida desde niña- que logré jugar con aquellos que incluso trataron de manipularme en vano. Nadie lo ha logrado aún y eso no sólo ha aumentado mi ego, sino que además me hizo percatar de lo distinta que era al resto. Y no, no pienso en aquello como si fuera algo bueno, ni tampoco malo, simplemente es un hecho, como decir que el fuego quema si pones tu mano sobre el mismo.

Hiroshi no tardó en recalcar mi obvio punto débil. Al escucharlo, comí otro pedazo de torta posando con serenidad mis ojos en él. Sonreí con calma. Por supuesto que tenía un punto débil, una vulnerabilidad que también me convertía en alguien manipulable, al fin y al cabo, como ya le había explicado anteriormente, sí podía sentir, poco pero lo hacía. Y el ser humano, esa criatura tan emocional, se convertía en una bestia irracional cuando se involucraban sentimientos fuertes. Pero aún así me diferenciaba del resto, yo no era idéntica a las marionetas de las cuales tiro del hilo. Era un hecho que no podía negarse.

-No rompes mi burbujas, ¿en serio crees qué no lo sé? Sería estúpido no ser consciente de mis propias debilidades - comenté con calma, enredando varios mechones de cabello castaño entre mis dedos, mala costumbre que tenía desde que poseo uso de razón-. Ya te lo he dicho, por mi hermana doy la vida, pero no es tan fácil manipular a una persona, ¿sabes? Simplemente con tener aquello que el otro quiere no significa que puedas hacer lo que desees, tienes que saber bien qué decir considerando la personalidad de la víctima - expliqué con un bostezo-. Además, de cualquier manera, eres el único que sabe qué tanto me importa mi hermana y si te atreves a usarla en contra mía no te va a ir muy bien, te aseguro desde ya - advertí, dejando entrever cierto tono amenazador en mi voz-. No soy alguien a quién hay que tomar a la ligera... - escuché su opinión y asentí- Puede ser, mi hermana resalta mis virtudes y evita que cometa imprudencias, por lo que sin ella probablemente no estaría en un buen lugar actualmente. Aunque yo creo que sí tendría la frialdad necesaria para analizar a los demás, sólo que mis límites serían demasiados amplios. Y relájate, que no cambiaría ni aunque quisieras - finalicé con seguridad.

Sonreí entretenida cuando sentí cómo tomaba de mi mano y comenzaba con su empalagoso discurso digno de un poeta. Notaba las miradas curiosas de todos los del local y lo miré fijamente, abriendo los ojos de par en par y actuando como si realmente me hubiera sorprendido. Los aplausos no tardaron en sonar y miré a todos de reojo, percatándome en la expresión furibunda del mesero y conteniendo las ganas de reír. Era demasiado divertido. Todos habían sido engañados de forma fácil, cayendo en esa falacia y aplaudiendo emocionados. ¡Estúpidos! ¡Tan crédulos y fáciles de engañar! ¡Si supieran que nosotros los estábamos engañando y riéndonos en sus caras!

Me dio un beso corto en los labios, nada demasiado exagerado. Ni bien terminó posé mi mirada en el mesero quien había roto un vaso del desconcierto. Escuché su pregunta, asintiendo divertida.

-Me has entretenido. Estoy totalmente conforme- respondí, quedándome pensativa unos segundos- Paga, tengo una idea- comenté con una sonrisa. Salí del local, sabiendo que él me seguiría y una vez en las calles comencé a caminar de forma automática-. ¿Quieres ganar un poco de dinero?- pregunté sin siquiera verlo. Continuamos nuestro camino, descendiendo por una empinada calle hasta llegar a un barrio que no era demasiado agradable, menos para una chica joven como lo era yo. Estaba segura que jamás permitiría que Ami estuviera en un lugar de ese tipo, pero yo me llevaba bien entre esas personas, sabía como manejarlas. Finalmente me detuve frente a un local de aspecto abandonado. Toqué la puerta cinco veces de una forma especial, un código que te diferenciaba de la gente común. Segundos más tarde un hombre con un claro aspecto de criminal les abrió la puerta.

- Light , ¿quién es este chico?- preguntó de mala gana.

-Tranquilo, viene conmigo, es de confianza- respondí haciéndole señas a Hiroshi para que me siguiera. La habitación era amplia, cubierta de varias mesas de poker. Había una barra dónde distintas mujeres en prendas sugestivas atendían a las personas, algunas recibían un pago extra y guiaban a sus clientes a otro cuarto, atravesando un biombo. Era el típico bar dónde toda la escoria se juntaba: prostitutas, drogadictos y apuestas. Todo en uno.

-Hey, bonita- un hombre de barba de varios días me tomó la muñeca-. Deja al chico este y ve con un hombre de verdad, la pasarás bien.

-Suéltame- murmuré con calma, sin inmutarme en lo absoluto por aquel abusador-. Vamos, rápido que no tengo tiempo.

La escoria me apretó con más fuerza y afiné la mirada como si fuera felino.

-Te dije que me sueltes- comenté con seriedad, sacando el arma de utilería y apuntando con ella-. No me importa que seas nuevo, aquí todos saben que no tienen que molestarme.

-Esto...- el aludido se quedó mudo, un compañero suspiró, tomándole del hombro.

-Vamos, no hagas papelones- comentó-.Lo lamento Light, entenderás que es nuevo- se disculpó mirándome apenado.

-Que no lo vuelva a hacer- repetí con seriedad, guardando el arma. Hice señas a Hiroshi y nos sentamos en la típica mesa a la cual siempre iba, había otros más allí que tan sólo hicieron un sutil movimiento de cabeza al verme.

El repartidor mezcló la baraja y nos entregó las cartas, cada uno comenzó a poner las apuestas sobre la mesa y sonreí con calma. Esto iba a ser demasiado fácil.


-¡Corre!- grité, tomando todo el dinero que había ganado. Dos matones de aspecto asiático nos seguían, gritándonos insultos en japonés. “Tramposa” “Desgraciada” “Maldita perra” “Los mataremos”. Solté una risa de felicidad mientras me hacía paso entre las demás escorias y salía del lugar. Corrí por varios minutos, sabiendo que continuaban siguiéndonos, doblé a la derecha, entrando a un callejón y escalé una verja. Esperaba que Hiroshi me siguiera, no iba a volver a buscarlo si se quedaba atrás. Salté al otro lado y me hice paso entre un camino angosto, que no cualquiera entraría. Finalmente cuando sentí que los había perdido me detuve, respirando de forma entrecortada.

-Lo logramos- comenté, sacando todo el dinero que había metido en mi bolso-. ¿Qué podríamos hacer con todo esto princesa?- pregunté entretenida. Teníamos una buena cantidad para despilfarrarla en lo que deseáramos. ¿Qué hacer entonces?
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Re: El que se enfurezca primero pierde (Akira Kurenai)

Mensaje por Hiroshi Anzai el Dom Mar 03, 2013 7:14 am

Al escuchar su respuesta respecto a mi planteamiento de su “punto débil”, comprobé una vez más que no estaba frente a cualquier chica de la ciudad, sino frente una mujer que me superaba en ingenio e inteligencia por cierto margen. La escuchaba atento, más sin embargo, no pude evitar sonreírle al escuchar su “amenaza” respecto a tocar a su hermana. Simplemente deje que terminará y solo agregué con tranquilidad – Solo dos cosas que quiero señalar: Primero que nada, tu amenaza me da un poco de risa, pero al mismo tiempo la respeto porque justamente sé lo que sientes y lo que uno es capaz de hacer por un ser especial. Segundo, espero que sigas tu mismo consejo con respecto a mi hermana, porque de mi parte no habrá otra advertencia más que esta. Así que, propongo que por el respeto mutuo a nuestros sentimientos hacia las hermanas menores, ellas tengan inmunidad total –

Ni bien terminó mi acto de declaración, la chica mencionó que estaba conforme y sonriente agregó que pagara la cuenta, que tenía una idea. No tenía ni idea de que rayos cruzaba por su mente, pero divertido la seguiría. Me levanté y le di al mesero dinero suficiente para pagar nuestro consumo y una propina. – Quédate con el cambio… Oh, y por cierto, no te sientas mal porque prefiere a un hombre de verdad – le dije con tono burlón y muy divertido.

Seguí a la chica mientras caminábamos y me preguntó si quería ganar un poco de dinero, a lo cual solo le respondí bromista - ¿No me digas que robaremos un banco a lo Bonnie and Clyde? -. Continuamos hasta llegar a un destino desconocido para mí. Parecía ser el barrio de las zonas peligrosas, pero era un área en la que nunca estuve antes. De vez en cuando venía a esta zona a buscar peleas por diversión, pero sabía a qué lugares ir y a cuáles no. Este en particular no me era muy familiar.

Tras un elaborado proceso, entramos a uno de los lugares de los locales clandestinos. Escuché como el hombre de la entrada se refirió a la chica como “Light”, pero no hice ningún comentario. Solo caminé detrás de Akira con una expresión de nada en mi rostro. Creo que aquello, junto con la belleza de mi compañera, provocó que un hombre intentara “alejarla” de mí, diciendo que debía ir con un hombre de verdad. Cuando se puso muy insistente, estuve a punto de sentarle un buen puñetazo, pero la chica salió del apuro utilizando el arma de utilería.

Después de sentarse a la mesa y ganar de manera increíble una sola partida valorada en una pequeña fortuna, el lugar estalló en ira y solo escuché el “corre” de la joven. Sin perder mi tiempo, la seguí por todo el local, intentando detener a los gorilas que nos seguían tirando sillas y mesas en su camino. Al salir del local, solo cerré la puerta en su cara y continué detrás de la ágil chica. Después de un par de maniobras inteligentes, nos habíamos librado de los torpes perseguidores.

- Doy gracias que el entrenamiento de natación me ha dado buena resistencia cardio-vascular – mencioné burlón entre mis respiros entrecortados. La chica feliz declara que lo habíamos logrado, y que teníamos dinero para despilfarrar. – Bueno, por mi iríamos a un hotel y te daría la demostración de la que te hablé antes – dije bromista y divertido. Luego de una pequeña pausa, sugerí más calmado y analítico - ¿Qué tal algo de licor de buena calidad? Quizás en un restaurante caro donde además podamos comer algo extravagante como almuerzo –. Finalmente posé mi vista en ella y agregué – ¿Alguna preferencia especifica, mi querido príncipe? -

Spoiler:
Me disculpo por no haber avanzado mucho la trama. La verdad, es que me pareció divertido narrar parte de la acción desde el punto de vista de Hiroshi. Pero al final, solo pude sugerir una cosa que hacer con el dinero y solo me resta esperar a que Akira conteste. Me parece que la idea de un almuerzo caro le puede agradar... La pregunta es como reaccionará ante ello xD



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