Conectarse

Recuperar mi contraseña

Elliot Rousseau
Claire Black
Xion Mitai
Hiroshi Anzai
Eita Takahara
Reglas generales Reglas del chatboxGuía para principiantesPeticionesRegistrosPreguntas frecuentesCensos mensualesgossip amorisEventosZona Corazón de melónDatos para afiliación
Últimos temas
Afiliados Vip
Ser Original es un mérito, querer serlo a costa de los demás un defecto. Las imagenes del contenido de este foro y personajes cannon pertenecen a ChiNoMiko. Imagenes restantes son conetido de Tumblr y Zerochan. Diseños editador por Claire Black. Idea principal Xion Mitai. Sería tener muy poca verguenza copiar o plagiar imágenes de este foro para agregarlo a otro. Si ocurre eso será denunciado a la plataforma donde esté alojado ese foro, ya sea Foroactivo u otro sitio. Tampoco pongan el contenido de este sitio en sus webs/tumblrs/facebook o similares como si fuera vuestra. Tengan originalidad y hagan sus cosas vosotros mismos.
Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution 3.0 Unported License.

Roleando | Top List de Foros de Rol Kuroi Bara Top List The Top 100 Dangerous Sites Sekai Anime Top List Roleplay Monster ROLTop4Us
Este foro se visualiza mejor con Google Chrome

Poker Face..

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Poker Face..

Mensaje por Nicholas S. Lehner el Vie Ene 25, 2013 1:41 am


Después de haber salido de clases, se dirigió a un pequeño callejón cerca del Instituto Sweet Amoris, y al parecer había acordado una reunión con ciertas personas. - Stein~ amigo del alma... Cuánto tiempo sin vernos-. sonreía un muchacho juvenil, con ciertos tatuajes excéntricos y perforaciones en el cuerpo - ¡Has crecido tanto! Pequeño Nicholas.. Que conmovedor encuentro - al contrario con el joven, su apariencia era similar al de un barman, se trataban de sus viejos compañeros de Viena, de una extraña manera eran los únicos que nunca le fallaban a él, pero el solo se limitó a saludarlos y dejaba que cada uno continuará con su teatro, realmente en su estancia en el país austriaco nunca confío en ellos.

Alrededor de media hora soportando una molesta charla, hasta que uno de ellos comenzó a decir lo que esperaba en todo ese tiempo - ¡Cómo te lo prometimos, te hemos traído tu juguete~!, Úsalo bien~ -. sonrío burlonamente mientras que el otro solo le empujaba vehículo y suspiro con cansancio - Bien... Sabes que me lo tienes que devolver para mañana, esta motocicleta no es mía es de uno de mis clientes.. si no estarás metido en un buen lío, Tío .- le golpeó levemente el hombro y el sólo sonrío con un sarcasmo alrededor - Descuida.. Te lo traigo sin ningún rasguño - de instinto alguno se subió al vehículo negro y comenzó hacer su recorrido por la ciudad, el no le gustaba usar el casco porque prefería sentir el viento golpear su rostro.

Nunca le había pasado en la cabeza.. en cómo había terminado en ese lugar. No es que le desagradará pero por alguna extraña razón sintió mala espina ahí. Pero pensando tranquilamente necesitaba ganar dinero rápido, a decir verdad, no encontraba un trabajo de medio-tiempo que le gustará o al menos que cumpliera con sus expectativas de olvidar la monotonía y agregando que los gastos del hospital de su hermana eran bastante caros y con su humilde presupuesto no alcanzaría pagarlo todo. Se bajó lentamente de la motocicleta dejándola escondida en un pequeño sitio, nadie lograría visualizarlas así que tampoco es que se la robarán, no era tan estúpido para dejarlo al alcance de los demás. Se dirigió a la puerta principal de ese lujoso casino, hasta que de la nada, lo tomaron de ambos brazos y se lo llevaron sin ninguna explicación - H-hey! ¿Qué creen que hacen? ¡Suéltenme! -. no pasaron más de cinco minutos para que estuviera adentro en una oficina elegante con el encargado del sitio. - Tú debes ser William ¿cierto?... Ven conmigo, te explicaré personalmente el trabajo- de mala gana se fue con el apuesto joven porque no tenía otra salida, estaban detrás de él varios de seguridad y no tenía pensado un buen plan de escape.

Dos horas había perdido con Steve, si el nombre del jefe del lugar. Ya para después estaba vestido como uno de los trabajadores, vestía de una camisa blanca sobre un chaleco negro y en su cuello le rodeaba un pequeño moño negro que combinaban con su pantalón de vestir negro y su calzado excesivamente pulido color negro. Se veía elegante y guapo para la opinión ajena pero para su opinión personal lucía como un idiota y para acabarla la clientela femenina corrían tras de él para pedir su número telefónico y se limitó a sonreír amablemente y dejándolas con las ganas. El jefe halaga y se burlaba continuamente de Nicholas, quizás es porque ninguno sus empleados había ganado tanta atención.

Al cabo de unos minutos por tal espectáculo le había brindado, obtuvo que se divierta un rato por el local con la condición de que no causará ningún problema. El le daba igual solo con quitárselo de encima, recorrió todo el lugar; tenía un colorido y llamativo ambiente, máquinas de palanca, ruletas, cartas, dinero... ese último es lo que deseaba Nicholas del sitio. De la nada la curiosidad le invadió sobre un entretenido juego.. - ¿Poker? Quizás debería darle un pequeño vistazo - se acercó hacia donde estaba pero manteniéndose alejado y sus ojos acechando a los jugadores, esperaba que lo entretuviera un rato.
avatar
Nicholas S. Lehner
Visitante
Visitante

Mensajes Mensajes : 100
Monedas Monedas : 4489

Volver arriba Ir abajo

Re: Poker Face..

Mensaje por Akira Kurenai el Vie Ene 25, 2013 9:32 pm

La mañana en el Instituto Sweet Amoris transcurrió de forma lenta y con una normalidad esperada, hecho que a la joven le molestaba de sobremanera. La imponente construcción mantenía con rigor sus horarios ya programados y esa monotonía le resultaba irritante. ¿Para qué mentir? Si fuera por ella ya habría abandonado ese maldito lugar hacía bastante tiempo, consideraba que tan sólo era una pérdida del mismo; pero su preciada hermana menor asistía allí y ella no podía simplemente dejarla sola, María aún conservaba las posibilidades de ser alguien en la vida, debía finalizar sus estudios y luego asistir a una buena universidad para convertirse en la exitosa médica que siempre había deseado ser. La castaña por su lado no veía utilidad alguna en ese lugar y en ser una profesional, sus destinos estaban separados y lo había asimilado bastante bien. ¿Qué sentido tenía preocuparse? Su hermana formaba parte del grupo de personas decentes mientras que ella convivía con la escoria y la comprendía, sabía manejarse entre esos desgraciados a la perfección. Pero Akira era más lista que todos ellos y no iba a caer en ese mismo destino cruel a los que usualmente terminaban.

Una vez que el timbre dio el fin de las tortuosas clases se incorporó con rapidez y se marchó de allí. Buscó a su hermana y la llevó hasta su casa, esa enorme mansión que su padre había construido. Ni se esmeró en entrar e ignoró a la sirvienta, dio un corto saludo a María y le dio la espalda a esa construcción como era usual, caminando de forma lenta y comenzando a vagar por las calles.

En la ciudad observaba las tiendas de electrónica, los celulares se exhibían en el mostrador cada uno con un cartel que indicaba su información y el precio. Dentro de poco iba a ser el cumpleaños de María y quería comprarle un teléfono móvil, últimamente la joven se quejaba de que el suyo funcionaba de forma defectuosa y ese iba a ser un buen presente. Sabía cuál era el modelo que quería, lo había escuchado un día que se lo mencionó a sus amigas y compañeras de clase . Ahora mismo lo miraba fijamente, el teléfono sin lugar a dudas era moderno y bastante llamativo, percatándose además que estaba fuera de su presupuesto.

Últimamente la muchacha tenía demasiados gastos, su mudanza había implicado un buen cambio, si bien compartía el departamento y por ende el pago del alquiler, éste era mucho más de lo que usualmente pagaba. Al igual que el resto de los impuestos, todos ellos habían aumentado y eso implicaba que su dinero se viera reducido considerablemente.

-Es tiempo de trabajar un poco- murmuró con una sonrisa ladina. Lanzó unos dados divertida mientras se dirigía a su próximo destino: el Casino.

El sitio sin lugar a dudas era ostentoso, lleno de color, vida y lujos. La gente allí la miraba de forma extraña, no sólo por su aspecto de menor de edad sino también por su apariencia. Ya había asistido antes a ese lugar y existía una norma implícita en que todos debían vestirse elegante, mientras más llamativo y de aspecto rico, mejor. Es por eso que Akira, quien se quitó el tapado que llevaba puesto para resguardarse del frío, con sus borcegos negros, las medias finas oscuras, el short y un pulover del mismo tono de manga caída, no podía inspirar ninguna mirada de aprobación. Ignorando ese hecho pero divertida internamente por molestar a los otros con su mera presencia cambió su dinero por unas fichas y fue a la mesa de poker, el de las apuestas altas.

-¿Qué hace una niña aquí? Por favor, no estamos para críos- murmuró una mujer, bebiendo de su copa de champagne y mirándola con reprobación. "Nueva en esto" pensó la castaña, sentándose en su silla habitual y estirando los pies por encima de la mesa verde.

-Tengo dieciocho y puedo hacer lo que quiera, ¿tienes miedo de perder con una cría?- esbozó una sonrisa soberbia.

-Ya, comencemos el juego de una vez, si quiere perder y darnos su dinero por mí no hay drama- opinó otro del grupo.

Ella mantuvo su sonrisa confiada, en ese Casino apenas la conocían, solía ir a uno que quedaba más cercano a su anterior departamento; estaba segura de que con esos idiotas soberbios y ricachones iba a poder conseguir una buena suma, la necesaria para comprar el teléfono. El repartidor barajó las cartas y comenzó a repartirlas a cada concursante. La muchacha observó a cada uno de ellos, sin lugar a dudas iba a ser un juego interesante...

-No puede ser- murmuró la mujer- ¡Es imposible! ¡Haces trampa!- chilló furiosa, golpeando la mesa con la diestra. Akira alzó los brazos con calma y sonriendo divertida.

-Si hubiera hecho trampa ya me habrían venido a buscar los de seguridad, ¿no te parece?- preguntó divertida, había ganado la gran mayoría de las manos con suma facilidad y era la que tenía más fichas del resto- ¿Quieren seguir perdiendo?

El resto de los jugadores se miraron entre sí nerviosos y uno a uno se fueron marchando, siendo última la mujer quien bufó molesta. La joven tomó todas las fichas ganadas y sonrió victoriosa. Se había divertido con ese grupo de idiotas y había conseguido una buena suma de dinero; se incorporó y comenzó a caminar por el casino, manteniéndose inmóvil en un momento. Tenía la extraña sensación de que alguien la estaba observando.
avatar
Akira Kurenai
Visitante
Visitante

Mensajes Mensajes : 173
Monedas Monedas : 6271

Volver arriba Ir abajo

Re: Poker Face..

Mensaje por Nicholas S. Lehner el Sáb Ene 26, 2013 8:10 am


No pasaba mucho realmente, no se trataban más de ancianos jugando para pasar el rato, pero tenía la sensación que algo pronto iba ocurrir y que cambiaría el resto de la noche. Tal y como había pensado hace poco, la presencia de una extraña, su apariencia era como la de una cría, al principio no le importaba.. pero al observar sus ojos; heterocromía hizo que su chispa de curiosidad se encendiera, aquellos distintivos orbes violeta y azul, le inundaban unas ganas de acercarse y detallarlos más, pero estando en aquella posición sería imposible que sucediera.

¿Se estaba rindiendo? posiblemente, pero por el momento disfrutaría de su entretenido espectáculo que pasaba delante sus narices. Aquella extraña no se escaparía fácilmente de su vista.

- ¿Oh?... Interesante Juego... - los minutos transcurridos habían dado por ganadora a ella, aplaudió lentamente mientras podía lucir como un idiota pero le daba igual.. nadie lo conocía. Las reacciones de los demás jugadores, soltar unas carcajadas fue inevitable sobretodo de la mujer anciana ¿Por qué actuaba ridículamente como una niña?, ¿Tanto se había acostumbrado a ganar? Vaya.. después de todo su apariencia engañó a todos. No alcanzó a escuchar todo pero por lógica, ella les silenció la boca a los jugadores.

Cada persona se iba de la mesa verde, molesta, nerviosa, hasta que la mujer finalmente decidió perder contra la castaña. Seguía mirándola, su victoria fue un montón de fichas que le daría varios montones de billetes, era lista y no tonta como las demás... quizás esto es lo que se refiera.. - Poker Face..- tras haber murmurado esas palabras, sintió la mano ajena sobre su hombro... se trataba de nada más ni menos que el encargado.. - Willy.. ¿Qué te he dicho de fantasear con la clientela mientras estas en el trabajo? - de seguro se trataba de una broma, pero para el le fastidiaba que jugarán así con él; al rato unas voces se burlaban del comentario de Steve, bufó molesto pero no podría golpearlo.. después vendría seguridad y ya imaginarán lo que sigue.

- Vale.. deja de holgazanear y ve a atender a la muchacha que tanto mirabas, de seguro te gusta y la quieres invitar a salir.. no lo niego, es muy guapa. Pero.. ¡Trabajo es Trabajo! - en unos instantes había sido empujado para hacer sus servicios. Que fastidio de jefe, pero de alguna forma le agradeció al menos tendría la oportunidad de charlar con esa muchacha. Caminando detrás de ella, siguiendo su rastro hasta que se detuvo y aprovechó el momento, escondiéndose sobre la multitud llegó a un punto fijo y así nuevamente caminar tranquilamente, quedando frente a frente con la mujer, agachó levemente la cabeza para dirigirle la mirada - Felicidades por su victoria, señorita. Debo darle mis servicios y llevarla hasta la zona de canjeo de su premio.. - sonrío amablemente, ¿Desde cuando esa actitud caballerosa había tenido? quizás tratarla bien era la mejor opción - Necesito saber su nombre.. puede llamarme Nicholas.. ignore completamente la identificación - refiriendosé a la tarjeta.. William, seguramente no confiaría en el. Pero al menos esperaría la respuesta ajena, observando detenidamente sus orbes, disfrutaba verlos y era un gusto.

avatar
Nicholas S. Lehner
Visitante
Visitante

Mensajes Mensajes : 100
Monedas Monedas : 4489

Volver arriba Ir abajo

Re: Poker Face..

Mensaje por Akira Kurenai el Dom Ene 27, 2013 8:04 pm

Como era usual, sus corazonadas y percepciones estaban en lo cierto, efectivamente alguien la había observado y seguido, haciéndose presente en ese momento con una leve reverencia y un tono por demás cordial. Y quizás fuera un poco estúpido pero no pudo evitar reírse suavemente ante ello, un sonido cantarín que se escapó de sus labios finos mientras el empleado se presentaba.

Escuchó su nombre y se percató que no coincidía con la tarjeta, arqueó la ceja levemente ante ello, ciertamente ese detalle no le inspiraba demasiada confianza alguna pero dedujo que quizás era nuevo y no tenía aún su identificación hecha. Rememorando en el tiempo, a ella misma le había pasado algo similar en Japón, el pueblo de su madre y donde guardó sus peores recuerdos: cuando trabajaba en la panadería, al no tener una chapa con su nombre se vio obligada a usar y a reaccionar ante otro.
¿Cuál era? Ya no podía recordarlo, pero sí sabía que era largo y molesto de pronunciar, con lo que odiaba ella los nombres extensos y complicados.

Sus orbes bicolores se posaron en los de aquel muchacho y lo observó detenidamente por unos segundos: era bastante joven, aparentaba tener su edad aproximadamente, quizás unos años más pero aún así no debían ser muchos. Curiosamente él no apartó la vista como era usual, mantuvo el contacto en todo momento y eso le sorprendió, la mayoría de las personas solían desviar y cortar con ese escrutinio un tanto incómodas. Era natural y lo comprendía, al fin y al cabo sus miradas realmente parecían un análisis -y en cierto modo eso eran-; su hermana menor bromeaba diciendo que eran tan penetrantes como unos rayos X.

Apoyó la espalda contra la baranda y se cruzó de brazos, sosteniendo con la mano izquierda el vaso repleto de fichas.

- No es necesario que seas tan educado conmigo, no soy de esos idiotas que buscan la elegancia - respondió con calma - Debe ser duro comportarse de esa forma todo el tiempo, ¿verdad Nicho? Tienes una paciencia que yo no poseo - reconoció abreviando su nombre como solía hacer con todos, no era un símbolo de confianza, sencillamente le resultaba más cómodo para decir. Sonrió entretenida, posando su atención en la gente vestida de forma ostentosa caminando de aquí para allá, riendo de forma exagerada, tomando costosas bebidas alcohólicas de primera marca y fumando cigarros y habanos- Mi nombre es Akira por cierto

No dio más detalles de su persona, no era necesario ni tampoco él le había pedido algo más, de por sí se sorprendía a sí misma de haber dado su nombre verdadero, usualmente solía inventarse otro por conveniencia. ¿Pero qué más daba? No era un casino al que concurriera con frecuencia y él se había molestado en darle el suyo –si ese era, también existía la posibilidad de que fuera falso y no se llamar ni William ni Nicholas, quién sabe, ella optaría por creerle-; si bien era probable de que podrían verse de nuevo al ser un trabajador de allí y ella una jugadora compulsiva, no significaba que mediarían otro intercambio de palabras, apenas sería un reconocimiento visual. Y prestando atención a su aspecto de nuevo, había algo en él que le llamaba la atención, algo en su apariencia le resultaba conocido, cómo si fuera un rostro que anteriormente había visto. ¿En el Casino? Podría ser, pero internamente creía que era por otro motivo. ¿Cuál?

Comenzó a caminar con lentitud para que ese muchacho la siguiera, al fin y al cabo, iba a guiarla a que cambiara sus fichas.

- ¿Te conozco de algún lado? – preguntó entonces, girándose para posar sus orbes bicolores en él de nuevo- Tengo la sensación de haberte visto en algún lado y no en este casino, normalmente no me equivoco con mis suposiciones.

Ladeó levemente la cabeza, la cabellera castaña y larga se desplazó con suavidad, cayendo algunos mechones de pelo por sobre su hombro. Esperaba su respuesta, una vez con la misma finalmente podría cambiar su dinero y marcharse a comprarle un regalo a su hermana.
avatar
Akira Kurenai
Visitante
Visitante

Mensajes Mensajes : 173
Monedas Monedas : 6271

Volver arriba Ir abajo

Re: Poker Face..

Mensaje por Nicholas S. Lehner el Miér Feb 13, 2013 7:22 pm


- .... - no inmutaba nada en absoluto, solo escuchaba atentamente, mirandola con curiosidad - No necesariamente, de alguna manera me beneficia.. ¿Me ves así? - no le tomo importancia a la abreviación, a decir verdad sería la primera vez que lo llamaban de esa manera en su vida, por lo cual dejó pasarlo. Solo miraba interesado a la persona a su lado, su mirada posada sobre la gran mayoría de ricachones del casino. A propia experiencia, no le agradaban esa clase de gente, prejuiciosas, mentirosas, hacer todo por ganar aunque era irónico puesto que haría lo mismo por un par de monedas.

» ¿Akira? « recordó el nombre por varios segundos, quizás le mentía aunque pareciera que no era cierto, terminó en creer en ella. Sin embargo, lo que más valía era su rostro, en especial sus ojos singulares que le atraían de gran manera. Probablemente sería la primera y última vez que se vieran, en igual caso solamente sería un momentáneo encuentro. Pero sentía un extraño reconocimiento, ¿La había visto antes? no podría ser posible había demasiadas personas y era una pequeña fracción de verse.

Olvidándose de incógnitas, siguió el paso de la ajena, pasos firmes y fuertes resonando aunque no eran oídos por la verborrea de la gente.

- Nunca jamás te he visto en mi vida - miró fijamente, era cierto nunca le ponía atención a su alrededor no tenía memoria fotográfica hacia los desconocidos, solamente a su hermana menor, quien le tomaba como prioridad por lo cual era un "despistado"- Quizás sea tu imaginación Akira.. - pueden que antes pero no recordaba, puede ser que las calles, tiendas pero no tenía la mínima idea que eran del mismo instituto.

Arqueó la ceja, parecía que quería conocerlo, pero suspiró largamente no conocería mucho de él. Se adelantó hacia el mostrador, llamando la atención del otro empleado, quien andaba organizando cheques, monedas, entre otras cosas, tocó suavemente el timbre de la mesa, escuchando pusó atento al rubio - L-lamento l-la t-tardanza ¿E-en qué te puedo ayudar?- no sabía si estaba nervioso o sufría ataque de tartamudeo, prefería hablar con personas decididas - Necesitamos cambiar estas fichas, el dinero será para nuestra ganadora - volteó su mirada hacia ella y curvó sus labios hacia arriba.

- ¡E-entiendo! En breves momentos l-le daré su p-premio señorita - apuró su paso, mientras que se volteó poniendo los antebrazos sobre el mostrador - Ya lo has escuchado, te dará el dinero pronto.. - bostezó bajo por la espera del muchacho, la apariencia de ella parecía a ser una alumna, no era de su intromisión saber la vida ajena pero solamente para pasar el rato Por cierto.. acaso ¿Eres una estudiante? porque pareces una cría - no era para insultarla, describió lo que veía en sus ojos.

Nicholas espero su respuesta atentamente, pero de la nada sentía un mal presentimiento. Se sentía observado, analizado.. dio un vistazo rápido a su alrededor, sin duda era el encargado del casino, posaba su mirada sobre él. Como si hubiera hecho algo malo, por lo que no pasó cinco minutos para que comenzará acercarse hacia donde estaba. - ¿Qué pretendes Steve?.. -

- A-aquí t-tiene s-su premio. ¡Felicitaciones! - solo quedó esperando a que acabara todo, reincorporó su postura. Poco a poco se comenzaron acercar policías » Demonios.. ¿Ahora qué mierdas sucede? «..
avatar
Nicholas S. Lehner
Visitante
Visitante

Mensajes Mensajes : 100
Monedas Monedas : 4489

Volver arriba Ir abajo

Re: Poker Face..

Mensaje por Akira Kurenai el Dom Mar 24, 2013 2:23 am

Por el modo en el que el joven lo había dicho, probablemente ese reconocimiento fue imaginación suya pero optó por negarse a esa idea. Solía acertar con sus corazonadas y era necesario algo más que una simple negación para descartar sus ideas. Lo siguió en silencio, llegando a la zona de canje donde un chico rubio y con un claro problema de tartamudeo les atendió. Al verlo no puedo evitar arquear una ceja. ¿Quién escogía a esa clase de empleados?

Al parecer Nicholas se había percatado de su apariencia tan…¿cómo describirla correctamente? Juvenil quizás. Sonrió con calma, estando acostumbrada al hecho de que siempre la consideraran como alguien más joven de lo que en verdad era. Si bien no era algo que le agradase en demasía, también reconocía que tenía ciertos beneficios, tal como que siempre la subestimaban y ella tomaba partido de ello, demostrándoles lo increíblemente erróneos que estaban al juzgarla tan pronto.

-Hablas como si fueras un adulto y aparentas tener mi misma edad- respondió con calma-. Sí, voy al instituto aún pero tengo dieciocho, así que al menos ahora lo que hago es legal. Tan cría no soy como demuestro, pero ya sabes, culpa a la genética- hizo un ademán desinteresado con la mano.

Recibió el dinero, una gran cantidad que le permitiría ir a comprar el bendito teléfono que deseaba su hermana, e incluso le sobraba para más. Podría luego hacerse de algún cacharro inútil que le llamara la atención. Lo contó con rapidez cuando entonces escuchó la voz del chico y miró confundida. ¿Qué ocurría?

Pestañeó unos instantes al ver a esos policías. Su presencia no le provocaba buena espina en lo absoluto y se mantuvo inmóvil unos segundos, al lado de Nicholas quien le llevaba unos varios centímetros de altura. ¿Qué hacer? No podía reaccionar de forma repentina aún, lo más conveniente era esperar para ver qué demonios querían ellos allí.

-¿Ah? ¿Pasa algo?- preguntó con una sonrisa inocente a los recién llegados. La expresión dura de los mismos no se inmutó ante su suave voz y supo en ese momento que estaba en graves problemas.

-Señorita, necesitaríamos que nos acompañara a la sala de video, para comprobar cierto detalle que nos percatamos de usted- explicó uno de los uniformados.

Sí, definitivamente estaba en un lío tremendo.

La chica suspiró, no era la primera vez que se percataban de que hacía trampa con las cartas, pero la gran mayoría de las veces solía pasar por alto. ¿Por qué esta vez se dieron cuenta? Frunció el ceño unos segundos: probablemente la actitud escandalosa de la mujer con la que compitió llamó la atención de los vigilias, quienes estuvieron mucho más atento a ese juego que al resto de los demás, incluso quizás deteniendo la filmación y re produciéndola en cámara lenta.

-“Mierda”- musitó su fuero interno. Si bien estaba acostumbrada, odiaba salir corriendo de los casinos, la cantidad de perseguidores siempre eran más que en otros bares de mala muerte-. Sí, no hay problema. Hey Nicho, supongo que esta va a ser nuestra despedida- le miró con una sonrisa divertida en sus labios, dando unos pasos hacia adelante. Una salida de emergencia estaba caminando directo por el pasillo a su derecha, con suerte llegaría a tiempo. Si bien la resistencia física y el ejercicio no era lo suyo, siempre fue rápida para correr, quizás por todas las veces que tuvo que salir dando tumbos si no deseaba terminar muerta o pasando la noche en una estación de policías-. No tuvimos un gran intercambio de palabras, pero fue interesante- aferró aún más su botín de varios billetes grandes- Quizás algún día nos volvamos a ver, pero dudo que sea aquí. ¡Saludos! –y ahí fue cuando comenzó a correr como alma en pena que lleva el diablo. El factor sorpresa jugó a su favor, dándole una ventaja de unos útiles segundos antes de que los policías comenzaran a perseguirla.

Abrió la puerta de la salida de emergencia de una patada y caminó por los callejones de la parte trasera del local. Había una cerca que le impedía el paso, la cual escaló y estando en la punta sintió que uno de los policías tiraba de su pie. ¿Tan altos eran? Hizo una mueca, ella no tenía la fuerza para soltarse. De un impulso le escupió en el rostro, la distracción del hombre asqueado por eso fue suficiente como para que la liberara unos segundos y saltara sin más al otro lado.

Fue un salto bruto, todo su cuerpo cayó al suelo y rodó unos instantes. Adolorida, con algunos raspones y las medias finas negras con un enorme agujero sangrante a la altura de la rodilla, no pensó siquiera en quejarse por sus golpes que se levantó de nuevo, tomó el fajo de billetes guardándolo en su bolsillo y comenzó a correr. Salió a otra calle y luego dobló por otra, buscando todos los recovecos que pudieran servirle para escapar y perderles el paso.

Aún con las dolorosas pulsaciones en su rodilla y el rastro de sangre que dejaba, finalmente llegó a una boca de subte y entró por ella, asegurándose así de perderles el rastro de una vez por todas. Mucho más calmada y respirando agitada, ignoró a la gente que la observaba preocupada y pagó un pasaje. El subte tenía retraso, por lo que tardaría aproximadamente unos quince minutos en aparecer.

Los bancos estaban ocupados, jadeó cansada sentándose en el suelo, alejada del resto y cerca de una salida por si debía salir a las apuradas de nuevo. El tiempo de espera era largo, pero dudaba de que la siguieran buscando y debía reponer energías.

Recordó entonces al otro muchacho, ¿qué estaría haciendo a él ahora? Su jefe le había hablado de forma acusadora, por lo que quizás creyeran que habían confabulado juntos para hacer trampa en el juego. Sonrió de forma amarga, ese chico probablemente sería despedido y tendría graves problemas por su culpa, esperaba que pudiera salir bien de ellos. Luego de todo lo que le había causado, era lo mínimo que podía hacer. De cualquier manera no sentía remordimiento alguno, Akira jamás había sido de las personas que mostraran preocupación por el resto, ella vivía en su mundo y la única con ese privilegio era Ami, su hermana menor. Nadie más podría compartir ese lugar. Absolutamente nadie.

OFF:
No tengo excusas para justificar la tardanza. Lo lamento mucho, en serio. Últimamente el comienzo de la facultad y otras cuestiones personales me mantuvo atareada. Trataré de que no se repita de nuevo. ¡Saludos!
avatar
Akira Kurenai
Visitante
Visitante

Mensajes Mensajes : 173
Monedas Monedas : 6271

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.