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~ ¿Alice in Wonderland? ~ [PRIVADO]

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~ ¿Alice in Wonderland? ~ [PRIVADO]

Mensaje por Annelesse Dómine el Jue Nov 22, 2012 12:51 am

Annelesse abrió uno de sus ojos con cierta pesadez y se encontró con la sorpresa de que estaba confundida y agitada. Le faltaba el aliento y extrañaba esa intensa luz matutina que invadía su habitación todas las mañanas antes de que se despertase. Se hallaba en ese estado de duermevela que no discierne entre el sueño y la realidad, un estado que, con certeza, odiaba la muchacha. Esa horrible sensación de haber tenido un mal sueño, despertarse y ver la habitación de techos altísimos y paredes encaladas una y mil veces, que provocan un mareo y un estómago revuelto de forma estúpida que le desagradaba. Solía pasar a menudo por aquel estado, pero la mañana pasada le había sucedido por lo que no creyó que ésta mañana le sucedería también.

Había tenido un sueño insólito, singular y sorprendente.
¿Cómo explicarlo? En aquel sueño, Annelesse, era algo que ella no era. Como si la conocieras pero… En realidad no la conociste. El sueño se ubicaba en una tarde de primavera. La primera de temperatura ideal, brisa suave y un cielo intensamente azul, despejado. Una tarde en el que el sol encendía oro en el verde de las hojas, siendo el protagonista del firmamento.

Fue una tarde en la que ella voló con las golondrinas, corrió con las ardillas, saltó con los conejos, cantó de gozo con la calandria y vibró en las milagrosas cuatro hojas de un trébol nuevo.
No, nada de metáforas, aunque le hubiera gustado. Se trataba de un poder extraño llamado “transmigración” permitía conectarse con otros en cuerpo, pero no alma. Y a la muchachita le resultaba tan sencillo que no lo encontraba más maravilloso que una gota de rocío en una flor, o un cristal de escarcha. Algo como eso es imposible en la actualidad, al menos para humanos… Pero, si lo analizamos bien… ¿Quién dijo que los sueños tenían, tienen y tendrán límites? Nadie. La imaginación y la creatividad se forman a partir de los sueños y esperanzas de cada uno, no le extrañó que tuviera un sueño de esa clase y, al ser tan inusual, se alteró de cierto modo.

Parpadeó un par de veces y sonrió aliviada. Efectivamente, el culpable de ese mal despertar había sido un rayo de sol que se había filtrado por las persianas sin siquiera pedir permiso. Se levantó de un salto y reprimió un escalofrío al poner sus pies desnudos sobre el piso, el cual lo encontró duro y frío como siempre.

Levantó lo que quedaba de la persiana mal cerrada y luego abrió la ventana para que corriera un poco de aire. Ah, qué deliciosa brisa. Estaba fresco, pero agradable, y el hermoso paisaje anaranjado y amarillento era realmente hermoso. Las plantas teñían sus hojas de un color anaranjado, amarillento y hasta rojizo, para luego caer en movimientos suaves acompañadas por el viento. Admiró todo en 5 fugaces segundos, para luego comenzar a vestirse sin dedicarle ni un segundo más a su vestuario.

Se dirigió hacia la mesita ratona y, allí, agarró un papel. Se trataba de una invitación a la inauguración de una nueva sección en un conocido hotel que estaba en una dirección que ella desconocía pues al ser nueva en el vecindario no le era tan fácil ubicarse, en especial con su horrible sentido de la orientación que Annelesse de por sí tenía.

Tomó el pomo de la puerta, lo giró hacia la izquierda y cerró la puerta detrás de ella, dirigiéndose hacia la zona extraña y no identificada en su mente. No era nada que le interesara, pero simplemente buscaba un poco de diversión así que, ¿por qué no? Si lograba obtener algo de diversión tampoco sería algo tan malo.

Había pasado por un lateral dos veces por cosas de cacería y había presenciado despreocupados intercambios de drogas, por lo que la joven comenzó a pensar que cabía la posibilidad de que quizá aquel lugar no poseía la clase de diversión que ella quería. Pero sus facciones aún continuaban tranquilas, en ese eterno estado de ‘relax’. Se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia su casa pero su sentido de la orientación la traicionó, una vez más. Terminó perdiéndose en esa zona, que apodó ‘zona peligrosa’, y lo peor: no tenía ni un maldito mapa. Genial. La jovenzuela terminó por entrar en una tienda, desconocida también, pero que tenía pintas de ser agradable y vaya que lo era.

~Ah~. ¿Qué era ese presentimiento de que algo malo iba a pasar? O mejor dicho… ¿Era un mal presentimiento? ¿O se trataba de algo bueno? Pues… ”Lo único que queda es esperar”.

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Re: ~ ¿Alice in Wonderland? ~ [PRIVADO]

Mensaje por Haniel Stormrage el Vie Nov 23, 2012 12:44 am

Cuando la cantinela del cuervo trae las noticias nocivas, cuando la endecha resonante es alojada en la mente y corazón. Cuando parece que nada mas puede empeorar, es cuando uno se atreve a lanzar la prerrogativa ¿Qué pasará? Una o dos noches de caminar. Paseando por un estado de perversión mental y emocional, donde quisieses que la salida la encontrases en la muerte misma. Despierto o dormido. Parado u acostado. Donde sea y cuando sea, ¡Pero sencillamente que sea! Que venga en un instante repentino, como el haz de la luna al caer sobre el suelo terráqueo, como la magnánima tormenta súbita que azota la ciudad... Así mismo es la perdida completa de la razón por confiar los instintos en la taciturnidad de la fantasía. La noche plutónica abarcando el manto celestial, es dada a resaltar las virtudes de los demonios mismos. Un juego insoportable de miedo y placer, atrapado en lo más recóndito del pensar. En el silencio mismo del viento. Mientras las estrellas iluminan el sendero del caminante, lo mismo hace la luna con su caminar, atrayendo al incauto, encausando al perdido hacia donde ella es ama y señora de su destino.

La polifonía le enloqueció. El joven de rostro blanquecino, cual nieve que recubre el pico en la inmensa montaña, caminaba de forma furtiva casi inadvertida sobre el pavimento que revelaba un extraño camino hacia lo desconocido. La simpática idea de indagar, jugar y revelar las inmensas edificaciones de los negros suburbios se empalmó en su mente cual salteador rapaz al asecho de la presa. Llevado, hipnotizado por las notas provenientes de algún lugar, dejando sumiso las ideas, los pensares… los desvaríos mismos del tranquilo mancebo.

A pesar de soñar a menudo, de encontrar recelo en su verdad, la vaga idea de aventurarse fueras del instituto y llegar hasta ése sitio que de antaño vislumbró como vestigio de algo grande. Algo que le hiciera renacer sus sopores en narcosis nuevos y alucinantes, logró traspasar la barrera del impío temor cual ave en su migrante alcorce, traspasa lugares impávidos y siniestros para encontrando muchas veces descanso en aras de la muerte. Cuando enfatizó la peripecia en la resonancia musical, las interrogantes serían ¿A dónde le lleva? ¿Qué encontrará? Sin duda problemas. Aunque los problemas de su letargo ambulante también daban de que hablar. Dormir caminando, en la entelequia. Con los azulinos orbes matizados de un tenue gris, los cuales mantiene abiertos en estado de alerta ante cualquier anomalía, se fijan en los toxicómanos que buscan con la heroína la solución a sus pesares. Curioso...

Qué podría pensar, si lo que piensa es irreal. Caminando sin rumbo, el sonido de los zapatos azotados fuertemente contra el piso, provocan resonancia, ecos, alaridos fantasmagóricos que aclaman paz. Lejos de los asaltantes y cleptómanos quienes al asecho esperan a la inocente víctima para despojarle de las pertenencias seas cuales sean. Los personajes mencionados facilitan en demasía la personalidad, ya que por sus harapos mugrientos, sangrientos y fétidos a leguas son percibidos.

Caminando de forma tan natural cual nereida en el mar, tararea el delicado tono que escucha. A pesar de ser visto por los sujetos que deambulan, esperando el descuido innato del joven para atracar de forma improvisa, le siguen con la vista como los perros esperando un trozo de carne. Pavorosa inmundicia. Ratas vestidos de hombres esparciendo su peste. No hay negocios, por lo menos limpios o de agradable vista, pero recorriendo aquel mundo vislumbra a los lejos una tienda. Notase intacta, impecable. Contrastando de manera radical como lo es el añorado oasis dentro del desierto. Caminó con paso firme atraído por lo que en un principio encontró desvarío. Esa delicada tonalidad, que en sus santos días idos jamás pudo escuchar. Ni siquiera en algún opus de Mozart o Beethoven. De la armonía podía deleitarse un ámbito pasivo, reflexivo y gustoso. Quizá una diminuta oda que percibía dentro de sus quimeras.

Por un minuto se quedo pasmado… ¿Estaba ahí o era otro alucín? De cualquier forma las notas entraban por los poros llenándolo de un inmenso placer. Podría pensar que en el ensueño encontró finalmente la puerta al paraíso. Ángeles de grafiti, tranquilidad asemejada por los claxon de los autos que inconformes por el tránsito, insultan y agravian a los demás. Lo que arranca del soñador, una parsimoniosa sonrisa.

Algunos sujetos, 3 para ser exactos, rastreaban sus pasos en tono de guerra. Mal encarados, melenudos y de aspecto hostil dos de ellos llevaban un artefacto punzocortante resaltando de un bolsillo en la chamarra. A pesar de ser de despistada templanza, pero ladeando unos grados el rostro hacia la siniestra logró percatarse de los seres y por ende, de sus fines. Incauta sonrísa que se asoma dentro del efímero pensar. ¿Cómo sería su muerte si resistiese a un asalto? Quizá sería repentina como un rayo. O Lenta… dolorosa y sola como el pasado. De cualquier forma, la vaga imagen de estar tirado en el pavimento desangrado era algo por lo cual suspiró con esperanza. Pero no moriría sin saber antes cual era en tono del soneto que seguía sin parar.

Emprendió su camino entrando por las puertas corredizas, e incrustó sus orbes color mar en el mostrador de la tienda. Las cosas como eran de esperarse no fueron tomadas en cuenta por el despistado joven, y al recorrer un poco más los pasillos del establecimiento se percató de que entre las pocas personas que yacían embelesadas con tanto consumo, se encontraba una chica bastante peculiar. Denotó que se encontraba desorientada pero a pesar de eso, mantenía un aspecto ameno.

Los instantes proseguían, sus sentires se enfocaban ya no en los tipos que le esperaban afuera para seguramente darle una paliza. Sino en aquella dama de extraño semblante. Seguramente sería bueno analizar.
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Re: ~ ¿Alice in Wonderland? ~ [PRIVADO]

Mensaje por Annelesse Dómine el Dom Nov 25, 2012 7:49 pm

Cuando entró en la tienda, se sorprendió al saber que en vez de ser una ‘tienda’ se trataba del lugar que indicaba la supuesta invitación. Apenas se volteó para admirar un poco el sitio, un muchacho que no le inspiró mucha confianza la recibió; aquel acento inglés no pegaba con el original, aunque no tenía todo el derecho de pensar aquello, ella nació en Francia, no en Inglaterra. Al parecer no era la única allí y parecía una fiesta muy exclusiva y para poca gente.
Ella simplemente se sentó en el mostrador, que extrañamente el lugar poseía, solo debía esperar unos minutos más antes de entrar a la habitación que le habían indicado. No es que Annelesse estuviera deseosa de compañía, pero al no conocer a nadie decente en aquel lugar no era una mala idea conocer a alguien que tuviera los cinco sentidos cuerdos… O la mayoría. El muchacho que antes la había recibido le indicó que subiera al ascensor. Dudó. Pero, ¿qué más daba? Solo había visto unas pocas personas, y al parecer ella no llamaba demasiado la atención… O al menos no tanto. ”… Si mi cabello no fuera albino… Es lo único llamativo que tengo…”.

-Disculpe… Me mareo estando en los ascensores… ¿No



habrá otra manera de llegar a la habitación?

Inquirió. La verdad es que aquello era una mentira, sencillamente no le agradaban las personas que iban en aquel ascensor, que antes las había visto, y por ello quería ir por algún lugar que fuera a pie: pasillos, escaleras, lo que sea.

- Sí, por supuesto señorita. Acompáñeme, le guiaré- . Respondió. Menos mal, no fue necesario ir con aquellas personas. Ojeó una vez más el mostrador y la entrada, encontrándose con una mirada peculiar posada en ella: Un joven de cabello azabache y, por lo que alcanzó a ver, ojos azulados, poco más oscuro que los orbes propios. Annelesse se limitó a pestañear un par de veces y darse media vuelta mientras sonreía, casi como si invitara al joven a que la acompañase, mientras caminaba junto al muchacho que anteriormente la había recibido, que la guió por una difícil serie de pasillos hasta dar con una escalera.

Hasta aquí nada le pareció extraño, aunque sí un tanto aburrido: todavía no veía las luces y la gente bailando como si el mañana no existiera. Pero aquello dio un giro de 180º al entrar en la habitación: ver la enorme estancia, compuesta únicamente de futones, sillones de suelo y sofás bajos y amplios, una alfombra grande, gruesa con motas peludas y pequeñas mesillas vacías repartidas por aquí y por allá. Definitivamente, la decoración era de un sofisticado vanguardismo y muy agradable ahí, entre paredes de colores grafito claro, lámparas de pie y lámparas de araña en el techo. Había una mesa central pegada a la pared donde había un ventanal de media pared con las cortinas cubriendo el “paisaje”, una lástima en verdad. En la mesa, se concentraba una enorme variedad de comida y bebida. Se lo pensó una… Dos… Tres veces antes de acercarse al de las bebidas y servirse lo primero que encontró por ahí: un líquido aromático de color lechoso y turbio. Curiosamente solo basó con olerlo para saber que era licor de almendras. Se preguntó una y otra vez qué hacía en aquel lugar, siendo ella una joven de diecisiete años que por poco y soportaba la bebida alcohólica. En fin, no era nada malo que perdiera un poco la conciencia, solo por ese día ¿verdad?

Probó y suspiró de placer al comprobar que era crema de amaretto. Se sirvió nuevamente antes de irse a la comida y empezar a probar de todo. No es que tuviera el conocimiento de varias comidas, pero todo lo que probó tenía un extraño pero delicioso sabor. No se dio cuenta cuándo se empezó a apagar su cabeza. Tampoco cuando la música empezó a sonar en el fondo. No era la única allí, así que sospechó que fuera la única en monopolizar el amaretto.
Observó los sillones de suelo un par de veces antes de ir y sentarse en uno de ellos, con un vaso de licor en su mano derecha y su izquierda libre, cruzando sus piernas y sintiendo cómo su mente iba apagándose lentamente, dejándose llevar por el delicioso placer de la música, la luz y la bebida. ”… Me pregunto qué habrá sido de ese chico…” Pensó, mientras movía lentamente en círculos la copa. ”No sé si habrá captado que apenas con aquel movimiento lo invitaba a que me acompañase… En fin… Solo queda esperar a que algo interesante se presente…” Pensó, mientras cerraba sus ojos con tranquilidad y sonreía ladina.

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Re: ~ ¿Alice in Wonderland? ~ [PRIVADO]

Mensaje por Haniel Stormrage el Miér Dic 05, 2012 9:09 pm

Cuando las estrellas iluminan el sendero de los perdidos, cuando a pesar de las penas tiene noción que existe la ayuda, cuando pareciese que todo está perdido y en realidad encuentras algo valioso al final del camino, es cuando te animas a atravesar el umbral de tus memorias para adentrarte en algo más profundo, intenso y misterioso que la muerte misma. A pesar que las adversidades en aquel impávido sitio lúgubre, fétido y mugriento desbordante de ratas y alimañas ponzoñosas eran de consideración, el cielo algo opaco por las nubes dejaba asomar un rayo de fulgor derivado de la hermosa luna. Los árboles aledaños mostraban siluetas siniestras al contacto con la luz de algún faro cercano como si fuesen monstruos al asecho de alguna víctima cercana. Las pocas personas que pasaban a deshora caminaban cautelosos, a la expectativa de cualquier anomalía que pudiese suscitarse. El peligro había pasado a ser algo incoherente cual lobo hambriento sin colmillos, y la vida en aquel lugar parecía placentera… bueno, por unos minutos. Cuando al fin, el sosiego permitió que los gañanes se resignaran retirándose a otro lugar, el lugar camuflado extrañamente de “tienda” comenzaba a vaciarse. Al menos 6 o 7 almas deambulaban buscando algo que quizá no encontrarían… quizá algo para comer, o la misma felicidad disfrazada con una caja de extrañas píldoras antidepresivas. El caso es que los segundos pasaban, y la misión no era clara.

Los azules orbes del joven se oscurecían conforme las agujas del reloj giraban. Eran las 19:00 menos cuarto, pero sería por el cambio de horario que la noche era tan penetrante como si se tratase de la madrugada misma. Parpadeando en continuas ocasiones, aquel joven de negruzco cabello, nívea tez, ovalado rostro y mirar que pareciese reflejar el matiz del zafiro, permaneció unos minutos. No fue sino recordando a la mujer que vislumbró apenas unos segundos lo que le hizo salir de su estado catatónico. Ella le sonrió… ¿Porqué lo hizo? Debía ser que algo en su rostro le provocase motivo de burla u algún otro síntoma. O quizá no era él, quizá se trataba de algún otro sujeto al que regaló tan hermoso y efímero instante. Sea lo que sea, la curiosidad innata del sujeto, provocó que sus pensares comenzaran a entrelazar una fantasía con otra… comenzó a soñar despierto.

Invadido por el sentir, retomó su andanza. Debo aclarar que era una tienda… peculiar, ya que tenía ascensor y en vez de pasillos su aspecto era de un hobby de hotel. Era un lugar extraño aunque atractivo. El mármol resaltaba en algunas paredes y enormes ventanas polarizadas impedían ver por fuera lo que por dentro se podía, asimilando quizá a los grandes magnates que relucientes vestían y olían a perfumes caros y finos, pero por dentro estaban bastante putrefactos… Llegó hasta el ascensor sin reservación alguna, pero qué podía esperar si era “invisible” para la mayoría de los reunidos que ocupados en sus pendientes sólo percataban de su presencia cuando chocaban contra él para ofrecerle un insulto u amenaza. Divisó que el piso décimo tardó en regresar y no hizo otra parada mas que ahí. Esperó alrededor de 30 segundos a que el ascensor bajara y sin escala alguna, llegó hasta él. Entro dando dos pasos con sus zapatos negros resonantes, tecleó el número predicho y el estrecho lugar cerró ambas puertas.

Una música de ambiente tipo jazz sonaba tenuemente en el lugar, y al ascender se imaginaba como alguien terrenal podía siquiera soñar con levitar u volar. Imaginaba la manera en que Ícaro escapaba de la torre y por intentar sobrepasar el límite permitido, cayó por causa del sol al mar muriendo en el acto. Estremecido por la idea, le arrancó un suspiro que se mezclo con la música y el silencio del lugar. Sin darse cuenta, llegó a su destino por lo que dio otros dos pasos para salir del elevador y caminar hacia donde estaba ella. Ahora, cuando pisaba, el sonido insistente del calzado se quedaba en la alfombra roja de nylon con una trama resistente que permitía pisar sin hundirse. El lugar era inmenso… más de lo que parecía desde fuera, pero tenía el conocimiento que aquel sujeto que guio a la joven para llegar a la habitación debía salir de ésta en cualquier momento. Oyese de súbito el picaporte de algún cuarto, así que se escondió detrás de una barda aledaña ayudado por la flacidez de su cuerpo y asomó un poco la cabeza intentando saber de donde provenía. En efecto. Dos tres puertas adelante salió el mismo sujeto que vio en compañía de la dama, sonriendo de forma amable. Reverenció a la presente, y se dispuso a regresar a su puesto. Como era de esperarse, Haniel pasó desapercibido… ¿Acaso era mucho pedir que alguien siquiera un trabajador de lo que fuese, supiese de su existencia? El caso es que enfocado a su objetivo, llegó al lugar. Miró fijamente el número enchapado con oro que mostraba 1255.

Mil doscientos cincuenta y cinco… -Ladeó su rostro hacia la diestra, sonrió de forma sutil y musito- Uno mas dos mas cinco mas cinco, igual a trece.

No es que fuese supersticioso, pero de alguna forma él sabía que aquello no era casualidad. Hace mucho que dejó de creer en las casualidades. Era más bien como la ironía del destino que en su aflicción por encontrar la melodía perdida, llegó hasta el inmenso edificio disfrazado de tienda. Entró y se encontró con ése mirar… ésa sonrisa tan cautivante y soñadora que de alguna forma le recordó a su pasado. Pero lo importante era saber por qué le sonrió… quizá fue una mosca, quizá fue su rostro inexpresivo. Lo que fuese ahora le tenía atrapado con la agonía de la fantasía enredada en la tenue música de jazz que comenzó a tararear. Tocó la puerta de caoba con marcos en forma de bellos cuadros en la espera de que saliese aquella dama de albino cabello… Era hermoso, como si la luna misma le regalase su piel para dar el toque final a físico de la señorita. Una complexión delgada de mirar provocativo, embriagante y fino. Ahora sólo restaba esperar… esperar como ya era costumbre.
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Re: ~ ¿Alice in Wonderland? ~ [PRIVADO]

Mensaje por Annelesse Dómine el Jue Dic 06, 2012 7:16 am

El poder de mis colorcitos mágicos o_ó (?):
Es cierto, me olvidé de aclarar acerca de los colores :’D…! Aunque calculo que te guiaste bien por lo que puse hasta ahora owo. (?)


Annelesse dice…



“Annelesse piensa…”
Annelesse hace…
User dice… (O sea, narradora hablándole a Annie o al lector)


¿Tienda? -. Suelta una pequeña carcajada.- Mira, Annie, he elaborado dos teorías: O el papel que te han dado está erróneo; O pronto dependerás del uso de anteojos para tu visión.
Verás, en la invitación estoy casi segura que decía “hotel”. Definitivamente es la inauguración de lo que tú llamas “motel”. Esos hoteles donde dos personas que supuestamente se aman hacen el coito. Caprichos que tenías desde pequeña… Aunque sigues siendo una pequeña, al menos para mí, como tu creadora. Una ‘insignificante’ y mera existencia en mi mundo, puedo suprimirte en un abrir y cerrar de ojos. Con la ayuda del panel de la administración (?)

Me pregunto cuándo fue que perdiste la cabeza, mi niña de ojos azules y cabellos albinos. Apenas probaste la crema de amaretto tu ser dio un vuelco de 180° grados, te sumiste en el placer del sabor y te dejaste llevar por el mismo. Y lo hiciste, aún sabiendo de que apenas y soportas la bebida. Como mucho y puedes saborear a profundidad el éxtasis de sensación que el embriagante, amargo y delicioso vino posee.


”Es cierto, no soporto la bebida… Pero, ¿qué tiene? Solo estoy buscando un poco de diversión para alegrar mi vida…”

Creo que no es la clase de diversión que tú buscas querida. ¿Segura que no querías ir al parque de diversiones con tu media naranja?

”¿De qué media naranja hablas? No hay nadie que pueda serlo. O al menos, por ahora. Me haces enfadar, con tanta facilidad que me irrita cada vez más. Simplemente no comentes nada, solo te permito hacer pequeñas acotaciones.”


/ / / / /

Mientras aún monopolizaba ese embriagante y anhelable sabor, la jovenzuela perdía más y más el control sobre su mente, comenzando a perder la cabeza; comenzando a hacer idioteces que, tarde o temprano, se daría cuenta y se arrepentiría por el resto de su vida, comenzando a sentir en el cuerpo una temperatura más alta de lo normal, pómulos completamente sonrosados, y parpados que encubrían parte de sus orbes. Una imagen de toda chica que se metió en una borrachera sin saber lo que le esperaba. Y, en efecto, Annelesse jamás previó que el joven que, en un escaso tiempo pasado, le había sonreído (obviamente con los cinco sentidos en buen funcionamiento, más la intuición de toda mujer). Pero, ahora a sabiendas de que su objetivo había llegado a su telaraña, ¿qué haría?, ¿seducirlo?, ¿hablar normalmente?, ¿buscar amistad? ¿o acaso buscar una relación más profunda de lo que ella podía imaginar…? Ahora que había perdido la cordura, su mente se encontraba en blanco, exceptuando aquellas opciones y preguntas, pero ¿cuál elegiría de entre todas? Eso de perder la cabeza con apenas un amaretto tampoco era una buena opción para la muchacha.
¿Hacerse la débil?, ¿mostrar su vulnerabilidad?, ¿ser la de siempre?, ¿actuar como una persona completamente diferente? … ¿Disfrazarse…?, ¿cambiar su nombre…? … No es una mala idea, pero aquello llevaría a un problema aún mayor que estar con la mente en las nubes, o eso es lo que yo pienso.

Las agujas del reloj marcaban las 18:55.
¡Ah! ¡Cómo pasa el tiempo! Annelesse, ¿te das cuenta de que desperdiciaste gran tiempo de tu vida en un lugar inútil como éste?
Un minuto… Comenzó a escuchar la típica música de jazz, cuya melodía capturaba la atención de la albina. Dos minutos… Su cabeza y movimientos gráciles se movían de un lado a otro, al ritmo de la canción, mientras ésta tarareaba con su serena voz la melodía. Tres minutos… Aquella tenue música comenzaba a sentirse levemente más fuerte, por lo que ella sonrió ladina. Cuatro minutos… Se levantó, comenzando a mover su cuerpo con suavidad siguiendo el patrón de la dichosa melodía de jazz, que aún mantenía capturada su atención, mientras aún poseía la fina copa de amaretto en mano, que cada tanto y poco daba unos sorbos para mantener el placer en su paladar.

Y cinco minutos. Las agujas del reloj indicaban la hora exacta de las 19:00 en punto. La puerta caoba hizo el típico ruido de “toc-toc” –si es que ella no se equivocaba- de cuando una persona quería pasar dentro de la habitación. ¿Tanto tiempo tardó en venir? O mejor dicho, ¿es que ella esperaba que él fuera a venir?, ¿lo presentía? Qué curioso, fue una pura corazonada, pero ese intrigante joven que había tocado la burbuja de la curiosidad en la entrada del lugar se encontraba del otro lado de la puerta caoba.
¿Qué debe hacer?, ¿qué va a hacer?, ¿abrirá la puerta, o no? Nada pierdes con abrirla, Annelesse.

Se acercó a la mesa central que estaba pegada a la pared, donde se encontraba aquel ventanal de media pared, y rellenó una vez más su copa con un poco más de la crema de amaretto. No quería admitirlo, pero fue una de las pocas cosas que probó y que su paladar recibió de manera grata. Algunas de las comidas y diversas bebidas las encontraba agradables y deliciosas al principio, pero luego sentía la garganta más hirviente y seca, por lo que se quedó con su amado amaretto.
Ladeó un par de veces la cabeza hacia la derecha y sonrió sutilmente al encontrarse frente a la puerta donde, detrás, se encontraba el muchacho que su curiosidad había despertado. Tomó el pomo de la puerta y lo giró hacia la izquierda, soltando una pequeña y casi inaudible risilla al saber que la había girado para el lado contrario al correcto. Nuevamente tomó el pomo y, esta vez, lo giró hacia la derecha, cumpliendo así su objetivo de abrir la dichosa puerta.

Complexión delgada, ojos azul grisáceos, brillantes, pero ahora algo opacos por la escasez de luz, cabello corto, de color azabache, y una musculatura no muy marcada, pero que si uno miraba sí se notaba. Aquello lo admiró en los 5 fugaces segundos en los cuales el uno se quedó mirando al otro en ese intervalo en el que la puerta se abre y se produce un mudo silencio. La joven parpadeó un par de veces y sonrió con la serenidad grabada en su rostro, corriéndose un poco y abriendo un poco más la puerta, indicio de permitiendo que el joven pase.


- Tú eres el chico que vi ahí abajo…-



No me gustaría dejarte ahí fuera~…


Claro que, Annelesse, no obligaría al muchacho que pase. Simplemente le parecía grosero dejarlo ahí fuera, parado como bobo. Además de que, al menos ella dudaba que pasase frío allí, pero más vale prevenir que curar. Aún sosteniendo la copa de amaretto en su mano, dio un pequeño sorbo con movimientos elegantes, tal y cual como los de un minino. Posteriormente, le sonrió sutilmente al joven.


Entonces, ¿me acompañas?

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Re: ~ ¿Alice in Wonderland? ~ [PRIVADO]

Mensaje por Haniel Stormrage el Dom Dic 09, 2012 12:47 am

El aire acondicionado era aminorado, como el brío en la decisión de mantenerse ahí en pie. Sintiendo el estrago momentáneo de la razón sobre la locura misma. Tanto pensar, tanto pensar… en todo y en nada a la vez. En la inmortalidad del cangrejo y en la teoría de la relatividad. Un cúmulo de ideas sobrellevadas en la parte trasera del pasado. Aunadas a las contemporáneas, no podía sino pensarse que la realidad y la ficción estaban ahí como su presente. Un presente que olía sutilmente a amaretto en conjunto con el dominio mental. Fantasía, locura, ensueños… alguien más estaba usándolos y no era exactamente el flácido chico. Alguien más deliraba con sus ideas, su mente sus sentidos. Bajo techo, encerrada en cuatro paredes tan frías como el hielo o quizá emanadas de algún desdén amoroso. Había un alma parecida, relevantemente parecida al joven que encausaba la soledad bajo el índole de la demencia con disfraz de fantasía, asegurando la idea de un juego mental. El chico era de saberse que carecía de juicio o cordura… ambas las perdió bajo fuertes dosis de analgésicos, antidepresivos y ¿Porqué no? Un poco de heroína. Era curioso ver como al fin alguien captaba su atención, tan finamente oculta con el pretexto de una vaga sonrisa sin sentido. Pero captada estaba, y llegaría al fin de la pesadilla encerrada paradójicamente en el tema de hacer o no hacer.

¿Temor? Prefiero llamarlo cautela. Cautela al impetuoso placer con sólo vislumbrar los radiantes luceros de la persona que ahí reposaba. Sonriente le miraba… que tentador híbrido proferido del suntuoso firmamento, rechazado por la veracidad de sus tentadores atributos, mas sin embargo ahora estaba frente a él. Inmerso en la voraz mirada de aquel ángel o demonio, tan finamente aguda y profunda como para derretir no sólo el corazón, sino más allá del alma y demasiado eficaz ante la armadura de cualquier caballero que despojase de manera impía, salvaje y espontánea, para después devorar con un simple parpadeo. La fémina e hipnótica figura daba paso a la reminiscencia de aquellos ayeres en su encierro, donde el único escape fructífero a la realidad era a través de un libro. No importaba si era un cuento o metafísica, tragedia o comedia, realidad o ficción. Lo decente: dejar el hastío por un momento, y adentrarse al mundo foráneo mediante imágenes y letras.

Entonces, analizando de forma fría y sin sentido, contemplo cada facción… la postura de las cejas, los hipnotizantes luceros, la cautivante y suave sonrisa. Seguramente le invitaba algo, pero la pregunta sería ¿Sabe quién es, de donde viene y a donde va? Tanto tiempo en la espera de alguien como ella y ahora ahí… su sueño encarnado. El deseo en conjunto con la inocencia. De cualquier forma, la deformación mental estaba echa, cosa que no le agradaba. No haría caso al deseo, sí a las cuestiones.

Con una mirada fugaz, analizó el cuarto. Demasiados lujos… la comida que desprendía un olor agradable fue enfoque de su atención por unos momentos, ¿Cuál vacía era la vida del adinerado que buscaba llenar un poco de su estado con los más exquisitos manjares y eternos lujos? Pensó un instante en el dueño del hotel… asqueado con tanto dinero pero queriendo más… como el goloso que se sacia y continúa atragantándose con comida para finalmente morir de su enfermedad.

Una y otra vez analizó la situación… la música, el camino. La dama que yacía en un tono sonrojado frente al joven, sonrojada al parecer por una pequeña dosis de alcohol. Actuando bajo el efecto amorfo de la bebida que le invitaba a seguir… a continuar la historia para revelar el final. A seducir consiente, y despedirse bajo el manto matinal. El proceso era burdo e innecesario, pero en ésos instantes al joven le satisfacía la idea. Un pensar conllevo a otro, imágenes, sonidos, sitios.

Finalmente continúo con el insaciable análisis, con su mirar opaco, frío. Repleto de indagatorias y soluciones. Impregnando un incomprensible desdén hacia lo que veía, no era odio… sino el mero reflejo de sus vetustos ayeres. El pasado en el presente con forma de mujer.

Descubriendo su postura relajada, despierta un poco de la hipnosis mientras tararea aún el místico tono de aquella melodía, llevando la diestra sobre el cabello de la muchacha. No lo toca, sólo roza un instante la palma contra el contorno, como queriendo encontrar la respuesta a todos los alucines mediante aquella acción. El viento derivado del aire acondicionado llegaba hasta él, provocando que con la ligera carga del joven, atraiga unos cuantos cabellos apegando su delgada tesitura sobre la piel de ésta… era atractivo ver como siquiera algo quería estar a su lado. De inmediato descendió la mano hasta que reposó sobre el bolsillo derecho de su chamarra negra de piel. Incrustó ésta y cerrando el puño apretó con fuerza deseando tener el valor para entablar la anhelada conversación siquiera con un simple “hola”. El caso es que no tenía motivo para encontrar el confuso placer penetrando constantemente su físico, entre más observaba, menos imaginaba el porqué de su invitación, pero adivinaba que estaría por verse cuando traspasase la puerta. Le pareció curiosa la manera en que la joven tambaleaba y reía débilmente por un poco de vino, pero no era quien para criticar su estado, mas bien, tenía una tenue idea… tan espontánea, traslúcida y beligerante contra sus pensamientos que le agradó al momento en que fue concebida: Protegerla. De ésta forma su mirar serio, frío y calculador trasmutó de una manera espontánea a un semblante tierno… como si en ella viese a una muñeca de porcelana de albina cabellera, con vestimenta moderna y facciones tan perfectas, que bien no era aún seguro su existencia… El tarareo terminó en una nota desentonada cual canto de grulla al ser atacada, su ya relajado rostro le divisaba atento, sin querer perderse ni un movimiento, ni una mal seña que anteriormente no pudo captar.

19:00 en punto. El campanario aledaño yacía la invitación a misa. Repiqueteaban e incitaban a la muchedumbre a internar su presencia para adorar a su creador. Para alejar las ideas mundanas y falsas que pudiesen restregar algún mal para su espíritu, si es que existía aún el recuerdo de que tienen muy dentro de si ése motor que les permite iluminar sus orbes con una luz que la muerte se las quita. Desde el ventanal lograsen ver una pequeña parvada de palomas que volaban asustadas alejándose del agudo agresor de tonalidad grave, cual tenor entonando su mas profunda nota al termino de la ópera. La presencia dulce, fresca y tierna de Annelesse, tenía aires de realeza. Llevaba por joyas, aquellos destellantes ojos que vislumbraban con demasiado ahínco la anonadada careta del joven… ¿Pero qué veía en realidad? Imcomprensible, irrelevante e irremediablemente tenía la noción de la respuesta, pero el éxtasis en forma de mirada le envolvió provocando que un pequeño rubor se asemejase sobre las mejillas de aquel estoico chico. El viento juega con los cabellos de los seres por momentos, meciéndolos al compás de su caricia… refrescando e incitando que la piel se estremezca por el sutil tacto de éste. Toda acción era vana, ya que si no era despojado de la armadura del orgullo con los insistentes orbes, su sonrisa atacaba para borrar cualquier acción que Haniel se atreviese siquiera a pensar. Todo esto transcurrió en unos segundos, para terminar cayendo finalmente con la decisión presente.

Al fin… su voz. La voz que entonó, resonó en su mente como aquella melodía prodigiosa que tanto esperaba encontrar. Por lo cual estaba ahí, por lo cual su cordura fue arrancada despiadada y de forma hipnótica, hasta caer en aquel lugar. Un motel lujoso que encamina al deseo pecaminoso e inseguro… ése lugar que había llegado a escuchar, pero jamás creyó terminar ahí, y menos en compañía de ángel o demonio disfrazado con tan exquisita belleza. Respiró aliviado de saber que no era una ilusión más. Se sentiría devastado al siquiera pensar que todo había sido una farsa de su cabeza… del deseo por charlar con alguien.

Entonces, ¿me acompañas?

Su mirar calmado y apagado se enfocó sobre los hermosos luceros de Annelesse. Un instante desquiciado de placer combinado con la armonía proferida por su tierna voz.

Estaré a su resguardo mi estimada señorita…

Entró al lugar vislumbrando lo grande y lujoso que era… un mullido futon, una pequeña mesa en la que reposaba aquella bebida entre otras cosas. Entrecruzó ambas manos tocando su chamarra, dejando ver la camisa a rayas que cubría su piel, y emana un suspiro que el sonido del timbre del ascensor se encarga de disolver entre pláticas y recuerdos… entre la paciencia y la perturbación, entre la agonía y la dicha. Todo eso se apagó conforme el minuto transcurrió y la calma imperó en el ambiente. ¿Pero, por cuanto tiempo?

Spoiler:
Perdón por responde hasta hoy, la verdad terminé el post ayer, pero me dio flojera publicarlo xD. Oye, no encontré el código de tu letra, así que lo que tu dices será visto en rojo y cursiva, como debe ser. u ú (?) Gracias por la espera, roleas genial~
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Haniel Stormrage
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Re: ~ ¿Alice in Wonderland? ~ [PRIVADO]

Mensaje por Tema Cerrado el Dom Mar 10, 2013 12:53 am

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