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Tintes de Luz en el Vacío [Dylan M. Butterfield]

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Tintes de Luz en el Vacío [Dylan M. Butterfield]

Mensaje por Eri Brunhilde el Vie Nov 16, 2012 5:57 pm

Las clases en el instituto son agradables, el ambiente amigable y mis compañeros son cálidos, amistosos. Por alguna razón, todo es hermoso. Los campos, el instituto en sí, las calles, ¡las personas!. Es casi ideal, algo casi imposible de creer; Sin duda alguna la posición que tomemos frente a una u otra circunstancia modifican sobremanera lo que vivimos y sobre todo el efecto que cada situación ejerce sobre nosotros, ya que veo que solo un pequeño cambio en mi actitud se ha visto reflejada completamente en mi ambiente, y sé que poco a poco cada vez será mejor si así me lo propongo, y lo haré.

Pero ni el trato cálido, ni la luz del día que se descompone en todos los colores de las flores, tan brillantes y llenos de vida, ni la esperanza y la expectativa de que tal vez poco a poco cumplo mis objetivos, ¡ni absolutamente nada! superan algo que es tan propio, tan ameno, tan inherente en mi ser que es ese deseo ocasional pero constante de encontrar un lugar para mi, mi punto en soledad, el lugar donde puedo sentarme a pensar y observar, escuchar, y solo eso, nada más.

Hoy es un día bastante especial para mi, pero no por alguna ocurrencia planeada, sino porque he encontrado algo que me ha agradado. Soy una persona sumamente curiosa, y en mis tiempos de soledad, los cuales aún son muy frecuentes, sumados al hecho de que los alrededores del instituto aún no son del todo familiares para mi, hacen que "explorar" y encontrar todos los lugares posibles, aprenderme sus rutas y adaptarlos a mi propio mapa mental sea como un juego agradable para mi y hoy particularmente he encontrado algo que ha iluminado mi alma un poco. Después de clases me decidí a visitar el bosque, un lugar que siempre me traerá paz y por lo tanto siempre tendré cerca, y adentrándome un poco descubrí un lugar casi etéreo.

Era un lago, un lago calmado ubicado en medio del bosque, rodeado por árboles espesos, como si quisiera esconderse del mundo, un lago no profundo habitado de pequeños peces. Era tan simple pero tan acogedor, que sin pensarlo me encontré toda la tarde allí, sentada en un tronco al borde de él, descalza jugando un poco con mis pies en el agua y disfrutando el tiempo en soledad. Era el lugar perfecto para mi, apartado, solitario y acogedor, y en él, el tiempo se fue de mis manos ya que cuando me di cuenta se había hecho de noche. El paisaje cambió pero, con él, la belleza aumentó. Ahora, el cielo era negro, inmenso, lleno de luceros, y la luna posada en el medio como un farol, un farol protector, no tan brillante pero majestuoso, y en los bordes del lago ahora se encontraban luciérnagas con sus tintes de luz que iluminaban el lugar y lo llenaban de vida. Era hermoso y lo último que quería hacer era retirarme. Ahora, ahora cada segundo iba a aprovecharlo, quería que esto durara y para ello, el tiempo tenía que ser mio, pero, ¿mio solamente?

Ahora que lo pienso, esto, esto es demasiado bello como para experimentarlo por mi cuenta, quisiera...quisiera que alguien más pudiese verlo pero...¿quien llegaría hasta aquí?

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Re: Tintes de Luz en el Vacío [Dylan M. Butterfield]

Mensaje por Dylan M. Butterfield el Dom Nov 25, 2012 7:18 pm

Su vida pasaba entre suspiros y bostezos de absoluto cansancio ¿Qué debe hacer una persona para obtener un día de paz? ¿Morir? No podía darse ese lujo. Todo el tiempo tenía que dividirse en dos personas y cumplir con las normas autoimpuestas, primero era un docente que de estricto no tenía ni la sombra y, después, estaba el hermano mayor que cuidaba a sus pequeños con todo su ser. Desde que había dejado su país natal y a su madre las cosas no marchaban del todo bien para Dylan, drásticamente se había convertido en un padre y sostenedor. Constantemente se preguntaba el porqué no volvía a su origen, pero la respuesta la conocía muy bien aunque no quisiera admitirlo por el dolor que residía en su corazón. Su madre, a quien más admiraba y la única mujer a la que ama sinceramente, estaba viviendo su vida otra vez ahora que no debía mantener a los tres muchachos, el castaño no era capaz de quitarle esa libertad que había ganado con todo su esfuerzo. Suponía que era su ultima oportunidad para ser feliz y, en cambio él, tenia toda una vida por delante.

La hora del almuerzo paso a su lado con rapidez inesperada, las conversaciones con sus hermanos eran del todo divertidas pero no conseguían motivarle a hacer algo, o bien, estaba demasiado distraído en sus melancólicos recuerdos. Miró al cielo con sus ojos perdidos, algo que solo mostraba en compañía de su propia soledad. Su rostro inexpresivo no dejaba que mostrara sus sentimientos, el agobio y el agotamiento emocional, adoraba su trabajo pero añoraba la facilidad de todo cuando era un reconocido host, las puertas se abrían cuando él pasaba y con solo un gesto todo podía ser suyo. Usualmente olvidaba que el tiempo seguía corriendo. Sus hermanos tenias clases y el ya había terminado todas sus labores del día. Comenzó a caminar más rápido ¿Para qué? Había un lugar al que deseaba ir cuanto antes, un lugar que conseguía calmarlo siempre y distraerle de la realidad, algo que necesitaba con urgencia. Solo con pensarlo volvió su usual sonrisa. Se despeino a sí mismo y fue a recoger sus pertenencias. Justo antes de llegar a la escuela vio a sus alumnas caminar a su encuentro, alegres como solo ellas podían ser, mostrando sus sentimientos de forma natural. Todas se lanzaron sobre Dylan quien en menos de dos segundo quedo en el suelo ¿Tenía fuerzas para resistir el peso de cuatro chicas? No. Ellas rieron, levantando a su profesor y limpiando su arruinado traje.- Sensei ¿Por qué no va al karaoke con nosotras? ¡Queremos salir con usted! .- El buen ánimo de ellas era bastante contagioso, pero aun así negó con la cabeza.- No puedo, lo siento mucho.- Se disculpo con voz lastimera, despidiéndolas con un beso en la mejilla. Por razones obvias ellas se alborotaron y sonrojaron, eran bastante tiernas pese a lo desinhibidas que podían llegar a ser en algunas ocasiones. Cuando encontró sus cosas emprendió el viaje que esperaba tanto realizar.

Era un bosque inmenso con vista al lago, un lugar muy pacifico donde la fauna se mantenía intacta desde hace muchos años, no se daban señas ni de la menor alteración. Su presencia era ignorada por todos los animales, solo unos cuantos ellos posaban sus ojos este misterioso hombre de negro. Un ráfaga de viento le revolvió el cabello, llevando hasta sus fosas nasales un millón de buenos aromas, fragancias conocidas y desconocidas, todas muy agradables. Se sentó bajo un árbol y empezó a tararear una canción muy conocida, aquella que James llevaba cantando desde hace meses y nadie podía sacar de su cabeza.- It's time to begin, isn't it? .- Dijo alzando la voz, llevando el tono de la música un poco más alto pero igualmente melódico. Estaba tan relajado que quedó dormido a los pocos minutos.

Al tiempo de despertar abrió los ojos con dificultad, bostezando innumerables veces y estirando su cuerpo.- ¿Cuánto tiempo…?.- Fijó su mirada en una chica sentada a la orilla del lago, en un primer momento pensó que era una ninfa del bosque pero razonó al minuto siguiente. Al verla tan tranquila una idea loca pasó por su mente: asustarla. Se levantó con preocupación de no hacer ningún ruido innecesario y se acercó a ella con sigilo.- ¿Qué estás haciendo aquí tan sola? .- Susurró cerca de su oído con un tono sepulcral, pero no aguanto mucho tiempo antes de reír a carcajadas y eso que ni siquiera había esperado la reacción contraria. Su imaginación fluía mas rápido que la realidad misma.


Off: Lo siento, mis primeros post en un tema siempre son un fail
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Re: Tintes de Luz en el Vacío [Dylan M. Butterfield]

Mensaje por Eri Brunhilde el Lun Nov 26, 2012 12:23 am

Me encontraba totalmente enfocada en el lago, sus luceros y mis pensamientos, tanto que el resto del mundo era inexistente y, en esto, me sentía en paz. Quería que el mundo se detuviera y esa noche no terminara jamás, aunque estuviese inmersa en una poco saludable soledad.

Pero aunque lo ideal sería compartir la noche con alguien, no puedo negar que mi preferencia se encontraba en la soledad, mi corazón afín al silencio prefería esta condición, aunque fuese negativa para mi.

- ¿Qué estás haciendo aquí tan sola? -

Eso, solo eso bastó para borrar mis pensamientos y estremecer mi cuerpo por unos instantes. Una voz oscura se acercó de la nada y como un garfio me sacó de mi profundísimo mar de pensamientos. Pensé en una fracción de segundo en un ladrón, un asesino tal vez, pero pronto mi miedo fue roto al escuchar una clara carcajada que no sonó para nada desafiante, al contrario, era bastante amigable.

Volteé y me encontré...me encontré con el sensei...sensei...Dylan...sí...ese era su nombre. Me preocupé, no sabía en qué castigo podía meterme por estar tan lejos de la ciudad a esa hora tan avanzada de la noche, preocupación que expresé visiblemente:

- S...sensei...disculpe por favor, lamento mi imprudencia, pronto me alejaré de este lugar - Pero...más que eso me cuestionaba firmemente ¿cómo habría sido capaz de llegar a este lugar? y en este momento...era una sorpresa que no me desagradó al pensar en una persona que pudiese haber llegado a este lugar...buscando lo mismo que yo.

Spoiler:
No es así Dylan, me ha agradado tu post ^^
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Re: Tintes de Luz en el Vacío [Dylan M. Butterfield]

Mensaje por Dylan M. Butterfield el Vie Nov 30, 2012 3:20 pm

Al notar tal grado de preocupación en su fino rostro, dejó de reír y calmó su sonrisa para hacerla más amable. En un comienzo no la había reconocido pero, de cerca, era muy fácil identificar esas facciones de primera clase; un rostro de porcelana, cabello de muñeca y cuerpo de modelo. La chica era una de sus alumnas de tercero o cuarto año y si su memoria no fallaba (Como suele hacerlo), poseía un nombre un tanto extraño, extranjero los mas seguro. Con algo de inseguridad o caballerosidad se sacó su chaqueta y la presto a la damisela, el frío se colaba hasta sus huesos pero aquello era fascinante para él, sentir como los vellos de sus brazos se erizaban y los poros se contraían. Pero prefería que ella no pasara por lo mismo.- Puedes quedarte aquí aunque ten cuidado de con pescar un resfriado.- Mientras hablaba intentaba recordar su nombre en caso de que lo llegara a necesitar en algún momento.

Se tomó la libertad de tomar asiento junto a ella, con una distancia prudente de treinta centímetros. El calor de su cuerpo se escapaba al respirar, exhalando solo aire caliente e inspirando la helada de la noche ¿Cuantos grados Celsius había en ese momento? Suponía unos doce grados. No tenía mucho que decir, solo había pensado asustarla y ver la tierna reacción ante el miedo, ahora se encontraba en un incomodo momento que, pese a todo, no era del todo desagradable. Su constante expresión de diversión hacia posible esconder cualquier sentimiento de extrañeza, y frente a ella solo parecía un poco perdido. Estornudó.

El reflejo de la luna era inmutable en el lago, los peces yacían quietos y el movimiento del lago era mínimo, quizás comprendía el motivo por el cual pudo encontrar a la chica junto a él.- ¿Por qué estás aquí? La escuela también tiene bellos lugares.- Comentó, pese a que esa pregunta también podía estar dirigida a su propia persona. Le miro fijo e indiscreto, paso su brazo sobre los hombros ajenos y la acerco a su persona. Podrían llamarle instinto paternal aunque no tenía hijos y además, era prácticamente imposible que hiciera algún movimiento de acoso con ella; era completamente homosexual. Paso solo un minuto en esa posición y luego se levanto, tomo su mano y le pidió a través de un esto que se levantara y acompañara. Como una ráfaga de viento los recuerdo embarcaron en su mente, un lugar cercano pedía a gritos ser visitado una vez más. Solo esperaba la respuesta ajena para no tener que ir solo.

Ya no podía aguantar más las ganas.
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Re: Tintes de Luz en el Vacío [Dylan M. Butterfield]

Mensaje por Eri Brunhilde el Dom Dic 02, 2012 2:06 am

La risa de mi compañero, fruto de su acto curioso pronto fue silenciada. Era de esperarse al tener en cuenta mi negativa reacción, reacción que no pude evitar, iniciada por la presencia tan sorpresiva de mi superior y alimentada por el impacto mismo de su inesperada voz en la oscuridad. Fue una pena, su risa era amigable y brillante, contagiosa tal vez, pero no le di el tiempo de expresarse más que por unos segundos.

Afortunadamente Sensei Dylan no respondió de manera hostil a mi estadía, de hecho, pronto me ofreció una amigable sonrisa para posteriormente brindarme su abrigo. No había realmente prestado atención al clima pero estaba verdaderamente frío, y lo observaba en las reacciones de su cuerpo. Hubiese preferido que no se expusiera a una enfermedad a mi nombre pero cuestioné enfrentar su caballerosidad.

Pronto se sentó junto a mi y el silencio estuvo presente por un tiempo relativamente breve. No podía hacer más que solo observarlo, al parecer, la sorpresa me invadía totalmente. Afortunadamente, pronto rompió un poco esa leve tensión que había surgido, cuestionándome sobre mi decisión de lugar.

- Me agrada alejarme un poco de la ciudad a veces, y pasar un poco de tiempo en la naturaleza - Dije, en un tono que procuré hacerlo ameno. Mi compañero no respondió, al parecer, no buscaba respuesta.

Sin esperarlo Sensei me acercó a él posando su mano en mi hombro y atrayéndola hacia si, en un gesto curioso que me expresó un tierno cariño fraternal, como de un ser protector, sumamente dulce y con un tinte impersonal. Era bastante agradable, aunque pronto terminó ya que pasado un corto tiempo se levantó abruptamente del improvisado asiento y buscó con sus gestos que lo siguiera. Al parecer una idea había surgido de su cabeza, al parecer, él conocía un lugar particular que le agradaría visitar, pero no pude evitar cuestionar, ¿qué lugar?

Sin dudar demasiado lo seguí con cierta expectativa, sentimiento que no dudé en expresar - Sensei, ¿Nos dirigimos a algún lugar en particular? - Dije en un tono más o menos bajo - ¿Conoces bien este bosque? - Pensar que en el instituto había alguien que tal vez disfrutaba este tipo de viajes a menudo, con quien tal vez en ocasiones podría compartir me alegraba y, por ello, liberé una alegre sonrisa.
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Re: Tintes de Luz en el Vacío [Dylan M. Butterfield]

Mensaje por Dylan M. Butterfield el Vie Dic 21, 2012 5:23 pm

Sin dejar espacio alguno a respuestas siguió su tranquilo andar, tomado de la mano por una peculiar estudiante que no terminaba por comprender. Escuchar el sonido ambiental era mucho mejor que soportar su perezosa voz y apagada motivación. Pese a eso deseaba escuchar un poco más la historia de su acompañante, del porque estaba en tal lugar y como llego a su base secreta en medio de un inmenso bosque. Por su parte, la primera vez había sido una simple coincidencia al buscar un lugar donde dormir y, ahora, era uno de sus lugares preferidos; no era para nada una razón noble y digna de ser contada. Fingió como si no escuchara su primera pregunta y siguió caminando, esperando un poco para responder a sus dudas.

El cantar de unos grillos anunciaba la cercanía al lugar esperado, ya era imposible ver el lago y el verde cubierto por oscuridad reinaba a su alrededor. Durante el día era un lugar mucho más respetable, los colores vivos parecían llamar a la calma mientras que en la noche solo llamaban al regocijo en los profundos recuerdos. Perdió la cuenta de cuantas veces había suspirado desde que puso un pie en el bosque, cuantas veces había pensado en volver y cuantas veces había apretado inconscientemente la mano ajena, solo para cerciorarse que estuviera con algo y no fuera solo un burdo producto de su imaginación cansada.- Ya falta poco.- Menciono sin deseos de alzar su voz. Sentía la peligrosa necesidad de llevar un andar sigiloso ¿Cuántas personas más habría en ese lugar? Cazadores quizás, no quería encontrarse con ninguno de ellos.

Finalmente llegaron a un sembradero rodeado por ciruelos de gran tamaño, sauces y pinos, con sus ramas aspiraban a tocar la luna y, por ello, cubrían las estrellas haciendo que la penumbra de la noche reinara por sobre la luz natural pero eso no importaba, había algo más hermoso que mirar: Las luciérnagas. Debía haber alrededor de una cientos de ellas, volando sin rumbo y posándose en las flores para hacer aun más hermosa su vista. Su memoria evocaba algunas películas pero ninguna de ellas se compraba con lo que sus ojos grababan. Soltó la mano de Eri, alejándose de ella y corriendo entre medio de los insectos, aplastando algunas flores a su paso. Era igual que un niño en parque de atracciones.

Su risa era plena y la diversión no se comparaba con nada, era lo que necesitaba para recargar sus pilas y preparase para lo que faltaba del año. Volvió donde Eri lleno de hojas sucias y sudor.- ¿Aun te preguntas si conozco bien el lugar? .- Bromeo un poco, mostrando la juventud en su mirada. A punto estuvo de empujar a la muchacha para que callera sobre las flores pero, recordó, que él era un supuesto respetable pedagogo y ella una de sus alumnos, no una amiga a quien pudiera tratar con total informalidad. Pero si se empecino en insinuarle que jugará un momento con él, antes de tener que volver a su hogar y soportar las peleas de sus hermanos. Podría ser que esa chica los conociera a ambos, y eso significaría que su suerte le jugaba malas pasadas; ambos muchachos eran un dolor de cabeza constante. Mejor era no hablar sobre ellos.
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Re: Tintes de Luz en el Vacío [Dylan M. Butterfield]

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