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El asesinato. [Matthew W. Clark]

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El asesinato. [Matthew W. Clark]

Mensaje por Gaia Näirel el Miér Abr 04, 2018 10:42 pm

—Como ya era casi rutina en su vida, se encontraba con una daga entre sus manos, un cadáver en el suelo y sus ropajes, totalmente llenos de sangre de aquel hombre, el cual había sido apuñalado más de treinta veces por todo el cuerpo. Parecía un colador.

A pesar de que ese había sido su trabajo en los últimos años y que ya no le temblaba el pulso a la hora de asesinar a cambio de un buen fajo de billetes, no podía evitar el sentir aquel nudo en la boca del estómago, estaba nerviosa. No le habían dado un plan fijo a seguir, simplemente le dijeron: «mátalo e improvisa. Si te pillan, estás muerta». Suspiró profundamente y acto seguido, trató de ocultar cuidadosamente cualquier tipo de prueba que pudiese delatarla en un futuro.

Fue entonces que tras varios minutos, escuchó unos pasos... Algo le decía que aquel pobre desgraciado no había venido solo; qué podía esperarse de un mafioso que negociaba con armas, mujeres, seres de otras razas y drogas. Bufó, escondió la daga y salió de allí de la forma más discreta que se le ocurrió; romper la ventana y saltar por ella. Sí, así era ella; la reina del sigilo. Cayó desde un segundo piso, lastimándose el tobillo pero en ese momento tal era la adrenalina que cargaba, que no sintió dolor alguno. Echó a correr como alma que se lleva el diablo, siendo perseguida por tres hombres; supuso que eran socios de la víctima.
No dudó en perderse por los callejones de la nocturna ciudad, rogando porque ellos no la encontrasen. Eran las 2:04 AM, y las calles de la ciudad estaban especialmente transitadas, lo normal de un sábado a esas horas... Jóvenes que iban y volvían de fiestas. El lugar perfecto para poder camuflarse, eso si lograba salir de dichos callejones con vida.— Mierda, mierda, mierda... —Maldijo entre dientes, lanzando algún que otro contenedor de basura que se le cruzaba, en un desesperado intento por frenar el paso de los desconocidos. Derrapó un poco en una de las esquinas, frenándose con las manos al golpear contra la pared y entonces, giró, observando una puerta abierta; lo supo porque de aquella cavidad salía luz. No sabía qué era, pero parecía ser un club nocturno, de esos caros donde van a beber y codearse con gente importante. No dudó ni un mísero segundo en salir corriendo con intención de entrar sin mirar siquiera si había alguien ahí pero eso pronto lo supo, pues no tardó en golpearse contra algo, o más bien, alguien; del impacto, tuvo que retroceder varios pasos hacia atrás, golpeándose de nuevo contra la pared. De lejos, volvió a escuchar aquellos pasos que se acercaban y sin ningún tipo de sutileza, cerró la puerta en un golpe seco.—
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Re: El asesinato. [Matthew W. Clark]

Mensaje por Matthew W. Clark el Vie Abr 06, 2018 12:13 am

Después de un día de trabajo de rodajes de videoclips y cosas varias por las que me habían contratado esta vez había decidido que esa noche tocaba divertirme, y es que, con los chicos que componían la canción en la que querían que apareciese como “protagonista” de la historia, habíamos hecho buenas migas y ya que estábamos de buen rollo decidimos aprovechar aquello y salir juntos a tomar algo, y ya que estábamos cenamos y se nos hizo algo tarde, así que les propuse continuar la fiesta en un pub, pero antes de eso quería pasar por mi casa a arreglarme un poco y cambiarme de ropa, aun llevaba la que usé para el videoclip y aunque se tratara de ropa normal no encajaba con la vestimenta del pub al que querían ir, al parecer era uno bastante privado en el que solo podía entrar cierto tipo de persona y con cierto glamur, en principio no es el típico sitio que acostumbro a estar pero una vez al año no hace daño que dicen.

Así pues después de acordar la hora en la que nos encontraríamos volví a mi casa me di una ducha rápida y me puse algo de ropa, una camiseta negra con unos cortes hechos expresamente, una cazadora negra unos pantalones tejanos y me peiné retirando un poco mis mechones hacia atrás, me miré en el espejo comprobé que estaba arrebatador y utilicé un poco del perfume de invictus antes de salir de casa dirección al pub. Iba con tiempo así que lo tomé con calma. Una vez nos reunimos todos allí lo pasamos de lo mejor, estuvimos bebiendo y bailando durante muchas horas hasta que el grupo tuvo que despedirse ya que al día siguiente les tocaba ensayo y no podían perdérselo, así pues me quedé solo con la compañía de unas lindas jovencitas que habían decidido tratar de conquistarme, coqueteé un rato con ellas pero no di mucho más interés pues había decidido no recogerme mucho más tarde yo, así que me despedí de ellas con una sonrisa juguetona y me dirigí a la salida, crucé la primera puerta y saludé al gorila que había en la entrada tras una cortina, di unos pocos pasos más y abrí la puerta de la calle.

No me dio tiempo si quiera a reaccionar que una chica de cabellos blancos topó conmigo entrando de forma muy desesperada, di un pequeño paso atrás del choque – Disculpa, ¿te has hecho daño? - aunque no pensé que fuera culpa mía ante todo era un caballero. Me froté suavemente la nuca con una sonrisa y entonces fue cuando la vi bien, sus ropajes estaban manchados de sangre y su respiración agitada, el portero al escuchar ruido se asomó por la cortina. - ¿Todo bien? – me giré de inmediato hacia él cubriendo la chica para que no la viera. – Sí estupendamente. – Le sonreí amablemente y volvió a su sitio sin protestar, me di la vuelta de inmediato y mire a aquella hermosa chica a los ojos. – ¿T-tienes alguna herida? ¿Te encuentras bien? – no osaba tocarla con tal de no dar en algún punto donde pudiera tener un corte o algo parecido. - ¿Quieres que llame una ambulancia? – Dije finalmente con un tono de preocupación sincero, realmente ni siquiera sabía el nombre de aquella muchacha pero estaba claro que no iba a dejar una damisela en apuros tirada jamás.

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Re: El asesinato. [Matthew W. Clark]

Mensaje por Gaia Näirel el Vie Abr 06, 2018 3:52 am

—Todo le daba vueltas y más vueltas; el plan se estaba yendo directo a la mierda y tenía miedo, demasiado miedo. Si su jefe se enteraba de que había sido descubierta y que además, estaba llamando la atención al entrar allí, estaba muerta. Literalmente, muerta. Su vista comenzó a nublarse debido a las lágrimas que se formaban en aquellos azulados ojos, lágrimas que no llegaron a salir en ningún momento ya que apretó los dientes, y aguantó al oír la voz de aquel desconocido. Alzó la mirada hasta posarla en el rostro ajeno... ¿Era un trabajador? ¿Un cliente...? Fuese lo que fuese, no podía contarle nada o de lo contrario, se vería metido en el gran lío en el que ella misma estaba.— Tranquilo, no te preocupes... Estoy bien. —Dijo con total naturalidad, como si entrar así en los sitios y el ir manchada de sangre de pies a cabeza, fuese lo más normal del mundo.— Sólo he tenido... Un pequeño accidente, ya sabes, borrachos de un sábado noche. Seguro que entiendes de eso. —Dijo eso último, refiriéndose al aspecto que el joven llevaba; parecía estar acostumbrado a salir de fiesta.— Escucha, pelirrojo, necesito salir de aquí sin llamar la atención, ¿podrías ayudarme?  —Preguntó una vez su agitada respiración se hubo calmado un poco, lo suficiente como para que el muchacho pudiese entenderla.

Se llevó la mano al bolsillo interior de la chaqueta, cogiendo su arma principal; una pistola, al oír a aquellos desgraciados hablar al otro lado de la puerta. Rezó todo lo que supo para que no se les ocurriera entrar allí o de lo contrario, habría una gran masacre en el interior de aquel local. Frunció el ceño, tratando de entender qué decían; al parecer no entrarían, o al menos no de momento, pero seguramente, se quedarían dando vueltas por la zona. Al fin y al cabo, era demasiado fácil distinguir a una peliblanca con la ropa llena de sangre, ¿no?
Frunció el ceño, tragando algo de saliva a la vez que su rostro palidecía por segundos, era demasiado estrés en tan poco tiempo. Tras unos segundos de total silencio, agarró a aquel joven de la muñeca y con firmeza, tiró de él hacia lo que parecía ser los baños de los trabajadores; no podía dejarlo escapar, lo necesitaba para salir de allí con vida.
Lo llevó casi arrastrándolo hasta dicha estancia y una vez dentro, cerró la puerta con el seguro. Allí, lo soltó y caminó hacia uno de los lavabos para lavarse un poco los brazos, las manos y la cara, además de tranquilizarse un poco y beber agua en un desesperado intento por mantener la compostura o de lo contrario, tenía la sensación de que podría desplomarse en cualquier momento.—

Sé que todo esto te parecerá una locura. Sé que pensarás que estoy loca, o que soy peligrosa, o que voy a matarte. Sé que sólo quieres salir por esa puerta y no haberte cruzado conmigo en tu vida... Pero no ha sido así, y ahora tienes que ayudarme porque sino, me matarán. —Musitó con una increíble calma, aunque todo era pura fachada, ya que por dentro estaba deseando explotar, salir corriendo de allí, llorar y dejarse la garganta al gritar con todas sus fuerzas.— Una vez salgamos de aquí y estemos lejos de estas avenidas... Prometo darte todas las explicaciones que quieras, si salimos con vida, claro, y sino... Muere feliz pensando en que has ayudado a una joven damisela que te necesitaba. —Aquello último lo dijo con cierto toque de humor camuflado en el sarcasmo; tratando de aliviar tensiones.

Se sentía cuanto menos, ridícula al hacer aquello... ¿Qué culpa tendría aquel pobre chico? Y lo que era peor... ¿Qué tipo de imagen se estaría llevando de ella? ¿Cómo iba a querer ayudarla? Comenzaba a arrepentirse de todo lo ocurrido desde que traspasó aquella puerta; se sentía ahogada, agobiada en un enorme problema. Y todo porque su maldito jefe no le había dado un plan a seguir. Arrugó levemente la nariz y en un ataque de rabia, dio un fuerte puñetazo a la pared más cercana, mordiéndose el labio inferior para ahogar un profundo grito. Estaba perdida.— Puedes irte. —Susurró con la voz algo ronca tras unos largos minutos de silencio, extendiendo uno de sus brazos para abrir el seguro, dándole total libertad de poder marcharse en cualquier momento.—
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Re: El asesinato. [Matthew W. Clark]

Mensaje por Matthew W. Clark el Mar Abr 10, 2018 1:51 pm

No sé cómo me lo hacía por terminar envuelto en los casos más extraños que podía suceder, estaba a punto de irme de aquel lugar para volver a mi casa tranquilamente y cuando me disponía a salir por la puerta una muchacha cubierta de sangré topo conmigo y ahora la única explicación que tenía era que había tenido un “pequeño accidente” con unos borrachos… era cuanto más irreal la historia pero no iba a dejarla tirada eso seguro, y más cuando justo acababa de pedirme ayuda para salir de allí sin llamar la atención. Pero antes de que pudiera darle una respuesta me fijé que se había puesto en alerta al escuchar unas voces detrás de la puerta de salida, respeté el silencio y traté de escuchar lo que decían pro se mezclaban sus voces con las que venían del local y la música por lo que terminé por rendirme, negando con la cabeza. – esto es… - no pude musitar ni una palabra más puesto que noté como la alvina tiraba de mi hasta meternos en el baño de los empleados.

Pude ver perfectamente que la chica empezaba a entrar en pánico, trataba de contenerlo cuanto más podía y realmente se la veía desesperada, ella suplico mi ayuda ofreciéndome al terminar todo aquello las explicaciones que me hicieran falta, froté mi sien pensativo mientras ella seguía hablando del tema y finalmente tras una pausa me dijo en un tono mucho más bajo del que había hablado hasta ahora que podía irme, eso hizo que dejara de frotarme la sien y la mirara directamente a los ojos. - ¿Estas de broma? – dije bastante extrañado al ver como abría el seguro de la puerta y me daba vía libre para irme. Me acerqué a ella cuidadosamente y apoyé mi mano sobre su hombro, me incliné suavemente hasta tener mi rostro a la altura del suyo pues le sacaba casi una cabeza y la observé sonriente. –Voy a sacarte de aquí. – le dije finalmente guiñándole el ojo. – Tu espera aquí vuelvo enseguida. – la eché a un lado y abrí la puerta. – No más de 2 minutos, lo prometo. – salí finalmente del baño y cerré la puerta detrás de mi.

Me dirigí nuevamente donde se encontraban toda la gente bailando y pasándolo bien, localicé de nuevo las chicas que habían estado tonteando conmigo y le pregunté a una de ellas si sería tan amable de dejarme un chal que llevaba de color negro a cambio obviamente de que quedaríamos un día y se lo devolvería, por lo que no dudó ni un segundo y ni siquiera me pidió explicación, le facilité mi numero de contacto y me despedí de nuevo volviendo al baño, di dos toques a la puerta y avisé que era yo antes de entrar por precaución, una vez dentro volví a cerrar con el pestillo y me quité la cazadora que llevaba. – Dadas las circunstancias espero que colabores sin pensar nada raro. – sonreí y señalé sus pantalones mancados. – Quítatelos, que no vas lo suficientemente mona para este local. – bromeé y esperé a que se los quitara, seguido con delicadeza y tratando de no tocar nada que no debía le hice una falda con el chal y usé mi propio cinturón para aguantárselo, luego le puse mi cazadora por encima de los hombros y le puse la capucha. – No es un gran disfraz pero al menos ya no tendrían por qué reconocerte. – dije mientras escondía uno de sus mechones blancos que sobre salía acariciándole la mejilla con una tierna sonrisa. – eso sí, te vienes a mi casa, no hay objeción que valga, hoy duermes conmigo y mañana tranquilamente me explicas que ha pasado, ¿sí?

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Re: El asesinato. [Matthew W. Clark]

Mensaje por Gaia Näirel el Mar Abr 10, 2018 7:30 pm

Aquello era, desde luego, unas de las cosas más extrañas que le había pasado en un asesinato; estaba pidiéndole ayuda a un pobre desconocido, que al parecer, no era consciente de dónde podía estar metiéndose.
Se mantuvo inmóvil junto a la puerta, esperando a que en algún momento, él saliese de allí y continuase con su noche de fiesta, pero... No fue así. ¿De verdad iba a sacarla de allí? ¿Estaba mal de la cabeza? ¡Era una desconocida llena de sangre, perseguida por varios hombres que... No estaban borrachos! ¡Era una asesina! Pero claro, eso aquel muchacho no lo sabía. Inocente.

Frunció levemente el ceño al oírlo decir que volvería en dos minutos y acto seguido, lo dejó marchar. Aunque le dijo que la ayudaría, no podía fiarse. Seguramente iría a llamar a los de seguridad para que la sacasen de allí, o quizá, a la misma policía. Tenía que irse de ahí ya. Recorrió los varios baños individuales hasta dar con el último, en donde vio lo que parecía ser, su escapada perfecta; una pequeña ventana que daba dicho callejón. Se subió sobre la tapa del váter y la abrió, echando un rápido vistazo para asegurarse de que no había nadie y entonces, apoyó las manos en el borde, dispuesta a tomar impulso para saltar cuando de repente... Escuchó cómo llamaban a la puerta y ésta, acto seguido, se abría. Era él... Y venía solo.- ¿Pelirrojo? -Murmuró antes de bajarse de allí no sin antes cerrar la ventana y volver a dirigirse al joven a paso lento, algo desconfiado. Se posicionó frente al contrario, observando lo que traía, lo que la hizo sonreír levemente. De verdad estaba dispuesto a ayudarla y eso, de cierto modo, la tranquilizaba un poco.

¿De dónde has sacado eso...? ¿Acaso eres un travesti en ese local? -Preguntó con cierta curiosidad, antes de posar las manos sobre el botón del pantalón, desabrochándolo para acto seguido, deshacerse de él sin ningún tipo de pudor. Sólo era una chica en ropa interior; nada más diferente que la ropa de baño. Lo que sí la descolocó un poco fue el tenerlo tan cerca en el momento en el que le ponía aquel chal aunque no dijo nada, sólo se dejó hacer. Se ajustó aquel cinturón lo más que pudo y entonces, se acomodó la improvisada falda junto con aquella la enorme cazadora. Llevaba unas pintas un tanto rara, pero al menos le serviría para ocultarse entre la multitud. Echó la cabeza ligeramente hacia atrás al sentir aquella caricia, tratando de apartarse de forma sutil y disimulada, no sabía qué la espantaba más, si el hecho de estar huyendo de un ajuste de cuentas o que un desconocido se mostrase tan... Cariñoso, con ella.- ¿A tu casa...? Te agradezco mucho tu ayuda pero no sé si el que me vaya a casa de alguien que no conozco de nada, es lo correcto.- Musitó, observándolo a la vez que escondía las manos bajo las mangas de la holgada chaqueta; tras meditarlo unos minutos, pensó que quizá no era tan mala idea... Podrían seguirlos, y es mejor que no supiesen dónde vivía ella, así que finalmente asintió.- Pero está bien. Me quedaré en tu casa, y te explicaré todo esto. -Añadió de forma definitiva, girándose para mirarse al espejo; no estaba tan mal vestida como pensaba.- Quizá te copie el estilo para otra noche en la que sí salga de fiesta. -Trató de bromear un poco, antes de suspirar y volver a mirarlo.- Bueno... Creo que es hora de salir de aquí, o de lo contrario, los de mantenimiento pensarán que estamos haciendo cosas raras.- Aquello era gracioso, salía a ejercer su trabajo como sicaria, y acababa la noche en casa de un chico que, posiblemente, tendría lista de espera de varias mujeres deseosas de pasar una noche con él.
Caminó hasta pasar por su lado y le dio un débil golpecito en el hombro, indicándole que ya estaba lista para salir del baño. Tras ello, abrió el seguro de la puerta para entonces, abrir ésta última, saliendo de allí con toda la seguridad que pudo encontrar en el momento; no sin antes, esperar a su acompañante, el cual caminaba junto a ella.
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Re: El asesinato. [Matthew W. Clark]

Mensaje por Matthew W. Clark el Mar Abr 10, 2018 11:17 pm

Realmente me preocupó dejarla sola, pensé que cuando volviera de la misión chal ella ya no se encontraría en el baño, pero si, escuché como susurraba “pelirrojo” y salía de detrás de uno de los baños, sonreí al ver que aparecía y le mostré lo que había conseguido, algo que al parecer le hizo sonreír y ya estaba bien con esa tensión que llevaba des del principio, extrañada me pregunto de donde lo había sacado y si era un travesti del local. - ¿Realmente tengo pinta de travestirme? – la observé con una ceja alzada de forma divertida. – No trabajo aquí, solo vine a pasar el rato con unos amigos. - Después de aquello le comenté lo de los pantalones y por sorpresa mía no tuvo inconveniente alguno, la verdad es que me pareció cuanto más adorable. Finalmente conseguí hacerle aquel pequeño apaño y noté como se mostraba esquiva ante mi caricia, así pues no iba a ir por ese camino con ella, al menos por ahora.

Le comenté el plan de mi casa, al principio pareció algo contrariada pero tras meditarlo levemente terminó por decir que le parecía bien, además accedió a contarme que es lo que estaba pasando cosa que me aliviaba bastante. Observé cómo se miraba al espejo y sonreí ante su comentario. – Tendré que cobrarte los derechos de autor entonces. – bromeé con ella y  esperé que estuviese lista para salir, hasta entonces creí conveniente algo que se nos había pasado por alto. – por cierto soy Matthew, puedes llamarme Matt si lo prefieres. –alargué el brazo hacia ella con tal de chocar la mano a modo de presentación. – No suelo llevarme a casa chicas de las que si quiera sé el nombre. – dije con un tono travieso aunque con una clara entonación de broma, lo ideal era que relajáramos la tensión antes de salir.

- Así pues si ya estas lista… - comenté saliendo también del baño aquel con un tono algo más serio, realmente no se que iba a encontrarme fuera y que tan grave se podía tornar la situación, es cierto que por el tema de ser famosito he recibido bastante entrenamiento y estoy especializado en boxeo pero sería mejor no meterme en una pelea a unos días de una sesión fotográfica en la playa, aun así lo que tenía claro es que no iban a hacer daño alguno a aquella chica. Llegué hasta la puerta de salida y la miré fijamente a los ojos. – Antes… - me acerqué a ella y pasé mi brazo por sus hombros tal y como se cogen las parejas por la calle. – Prometo soltarte cuando pase el peligro, palabra. – Le dije con una tierna sonrisa y empujé la puerta a la calle por fin, al abrirse la fría brisa de la noche heló mis brazos desnudos, aun así no iba a reclamar la cazadora que le había ofrecido, con tal de que todo saliera bien.
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Re: El asesinato. [Matthew W. Clark]

Mensaje por Gaia Näirel el Mar Abr 17, 2018 2:38 am

Cuando el muchacho le preguntó que si realmente tenía pintas de travestirse, se encogió de hombros de forma divertida.- Quién sabe... Todo puede ser en esta vida. -Respondió casi entre risas, mientras se deshacía del pantalón. Una vez el apaño estuvo hecho, se sintió algo más aliviada al mirarse al espejo, podía colar, por qué no.- Te pagaré esos derechos del autor con mi presencia, espero que sepas valorarla. -Bromeó de nuevo, aunque en parte, iba un poco en serio; no solía dejarse ayudar normalmente. Acto seguido, escuchó sus palabras con completa atención, girándose un poco para mirarlo.- Helena, encantada. -Se presentó y sin dudarlo, le chocó la mano con suavidad, aunque firmeza, dejando claro que no era ninguna de esas ''frágiles señoritas''. Sí, sabía que mentir estaba mal, y mucho menos a alguien que sin pedir explicación alguna, le estaba ayudando a salir de aquella situación pero de momento, no sabía si fiarse; quizá más adelante, le diría la verdad sobre todo aquello.- Me dejas mucho más tranquila... Ya pensaba que te llevabas a casa hasta a la dependienta del supermercado.-Añadió con cierto sarcasmo tras el que se escondía una inocente diversión.

Se dispuso a posar la mano sobre el pomo de la puerta cuando de repente, lo escuchó hablar de nuevo.- ¿Ah...? -Musitó curiosa, al ver cómo pasaba su brazo sobre los propios hombros; si no fuese porque tenía razón, ya se hubiese apartado.- Sí, está bien. Vamos allá, cariñín. -Aquello último lo dijo con cierto tono burlón, abriendo la puerta para finalmente, salir de allí como si fuesen una simple pareja. Pasó su mismo brazo alrededor de la cintura del contrario, para así, caminar entre toda la multitud. El pelirrojo no pasó desapercibido entre aquel grupo de chicas que lo miraban con cierto recelo y Gaia, en ese caso, las miró de forma victoriosa, aunque para sus adentros estaba riéndose a carcajada.- Pues sí que triunfas, eh... ¿Te sabes el nombre de todas o a ellas no te las vas a llevar a casa? -Preguntó una vez estuvieron en la puerta, sin poder dejar de reír, pues aquella situación era cuanto menos graciosa.

Pero todo no iban a ser risas, pues al mirar al frente, vio a uno de aquellos hombres subiéndose a un coche negro, con los cristales tintados, mientras murmuraba algo del asesinato y de ''aquella hija de puta''. Su único auto reflejo fue agarrar al joven por la camiseta y arrastrarlo hacia una pared, haciendo que ella quedase escondida entre el cuerpo el cuerpo de éste y la susodicha; con la suerte de que Matthew era bastante más alto y casi la cubría por completo.- No te muevas, ni digas nada... -Susurró, observando a aquel desgraciado por el rabillo del ojo. La tensión, adrenalina y miedo casi podía cortarse con un cuchillo en ese preciso momento; sus manos temblaban y su respiración se vio algo alterada; como si se estuviese preparando para salir corriendo en cualquier instante.

Pero no fue así.

Suspiró aliviada una vez el coche hubo arrancado, girando en la primera curva de la avenida.- Ha estado muy cerca... Pelirrojo, tenemos que irnos de aquí ya. -Musitó, dejando que él comenzase a caminar para que así la guiase hacia su casa, mientras tanto ella, andaba a su lado, abrazada a uno de sus brazos con el único propósito de aportarle algo de calor.
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Re: El asesinato. [Matthew W. Clark]

Mensaje por Matthew W. Clark el Lun Abr 23, 2018 2:58 pm

Aun y la situación estuvimos un poco de broma mientras la vestía y nos presentábamos, ella parecía satisfecha con el apaño y terminamos por reír tontamente de que no llevaba chicas a casa sin siquiera saber su nombre, para ser sinceros des de que había llegado a esa ciudad aun no había llevado ninguna chica a casal, Helena iba a ser la primera y vaya en qué circunstancias, normalmente todo viene dado por un tonteo en algún sitio, haber quedado ya alguna que otra vez y entonces sí que quedábamos en mi casa, pero era bastante reacio a llevarme a alguien de buenas a primeras a lo que era mi hogar o rincón para nadie más, claro que este era un caso excepcional.

Al fin salimos a la sala para irnos por la puerta principal, llevaba a Helena cogida por los hombros y ella de vuelta se había cogido a mi cintura. – A si me gusta my lady. – comenté con el mismo tono de broma al acto de que me llamara cariñín que aun y lo ridículo, dicho por ella sonaba tierno aunque fuese en broma. El grupo de chicas con el que había estado charlando aquella noche no nos quitaba los ojos de encima y además de eso no parecían satisfechas de que me fuera con otra chica que no fuese cualquiera de ellas, pero tampoco tenía intención de llevarme a ninguna. – Bueno, ser un modelo buenorro ayuda. – bromeé y le saqué la lengua antes de salir por la puerta.

Pero nada más salir por la puerta noté como Helena me tiraba de la camisa y se ponía contra la pared conmigo en frente, no moví ni un musculo mientras estábamos así, básicamente porque ella me dio la orden, así que lo único que hice fue apoyar mi brazo a la pared y reposar mi cabeza en la suya, si fuera el caso que nos vieran seria una estampa más creíble si estábamos más encariñados que si parecía que fuera a violarla en cualquier momento. Aguarde pacientemente aquellos minutos tensos que parecían horas, no pude verles la cara a los que Helena tenía la vista fijada, pues ella tenía la cabeza hacia ellos y yo la apoyé mirando hacia el lado contrario de tal manera que el conjunto fuera una postura normal. Por fin escuché como ella suspiraba y aparté mi cabeza de la suya mirándomela preocupado y dirigiendo mi mirada hacia donde tenía ella fija la suya hasta hace nada. – Pero no ha pasado nada. – la tranquilicé y hice un leve gesto con la cabeza para indicar que me siguiera.

Estábamos camino a mi casa ya cuando noté que me cogió del brazo. - ¿Estas asustada? – pensé que todavía se sentiría algo preocupada o estresada y por eso se me cogía del brazo. – Tranquila en 4 calles llegamos a mi casa. – le comenté con una amable sonrisa en el rostro mientras sacaba las llaves de mi bolsillo trasero. El camino se nos hizo bastante tranquilo y llegamos rápido a mi casa por ir a un ritmo rápido andando, cuanto antes llegáramos antes estaríamos a salvo totalmente.
Abrí la puerta y entré antes que ella para dejarle espacio después para entrar, encendí las luces y me dirigí al comedor. – Ponte cómoda que mientas voy a ir en busca de algo para beber. – le ofrecí antes de irme a la cocina.
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Re: El asesinato. [Matthew W. Clark]

Mensaje por Gaia Näirel el Lun Abr 23, 2018 10:14 pm

Lo cierto es que no tenía ni idea de qué hubiese hecho o pasado si aquel chico no hubiera acepta ayudarla de aquel modo... Incluso se sentía mal por haberme mentido después de que él confiase en ella de aquella forma.
Se quedó inmóvil contra la pared, pasando incluso los brazos alrededor de la cintura ajena, como si estuviese abrazándolo, mientras observaba de reojo todo lo que ocurría frente a ellos; mientras tanto, él obedeció y se quedó quieto, incluso disimulaba, cosa que no pudo agradecer más en su interior.
Estar asustada era decir poco. Sólo quería salir corriendo de allí y desaparecer, para luego ir a maldecir a su jefe una y otra vez por haberla mandado a semejante asesinato sin siquiera darle un plan B que seguir si todo salía mal, como en ese caso.
Una vez aquellos hombres se fueron, comenzó a caminar junto al pelirrojo, a paso desconfiado, rápido; sin soltar su brazo. Al oír aquella pregunta, alzó levemente la mirada para fijarla en el rostro ajeno.- ¿Eh...? Un poco, pero no es por eso, es porque estás helado, sólo pretendo darte algo de calor. -Confesó con total sinceridad, la cual le faltaba para contarle otras cosas y las que consideraba realmente importantes. Necesitaba decirle la verdad... ¡Iba a llevarla a su casa y ni siquiera sabía su verdadero nombre! No era tan hija de puta como para hacerle eso.

Mientras que los pasos avanzaban por las frías calles de la ciudad hacia la casa del contrario, iba callada, meditando sobre dicha idea... Decirle la verdad era quedar expuesta a que él se asustase, la echase de allí a patadas, llamase a la policía o cualquier otro desastre, pero no decírsela era estar engañándolo, aprovecharse de su confianza y sentirse mal con ella misma. Era el querer contra el deber.
Se mordió el labio inferior, arrugando levemente la nariz aún con aquella azulada mirada puesta en el suelo; era una mueca bastante común en ella cuando se frustraba.- Tsk. -Bufó, tirando del brazo ajeno para hacer que se detuviese justo antes de llegar a la vivienda.- Espera, Matt... Antes de que entremos ahí, tengo que contarte algo. -Hizo una pequeña pausa, soltándolo antes de esconder las manos bajo las mangas de aquella enorme chaqueta.- No me llamo Helena. Ni esos hombres eran borrachos que estaban molestándome... -Un nudo en su garganta comenzó a hacer acto de presencia, eran demasiadas emociones para una misma noche, sin duda.- Soy Gaia. Gaia Näirel. Y vengo de cometer un asesinato. He matado a un mafioso, y esos eran sus hombres. Me descubrieron en plena huida, y me estaban persiguiendo. -Confesó de una vez por todas, buscando el poco valor que le quedaba para poder mirar al joven que estaba frente a ella en ese momento.- Ahora mismo puedes ir a tu casa. Olvidarte de todo esto. O llamar a la policía si lo prefieres... Estás en todo tu derecho, pelirrojo.
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Re: El asesinato. [Matthew W. Clark]

Mensaje por Matthew W. Clark el Lun Abr 30, 2018 9:31 pm

Al parecer había mal interpretado su gesto al cogerme por la calle, mi temor era que siguiera asustada por lo ocurrido pero por lo contra ella simplemente se preocupaba de si yo tenía frio. – Ah! En ese caso estoy bien, no te preocupes. – le dije amablemente, pues era cierto, la adrenalina de ese momento me hacía tener una temperatura suficiente como para no notar el aire frio de la noche.

Al fin habíamos llegado al frente de mi casa y ya estaba buscando las llaves en mi bolsillo cuando noté que Helena tiraba de mi brazo para detenerme con un quejido. - ¿Eh? – musité extrañado girándome para verla bien de frente, no pude preguntar nada puesto que me estaba pidiendo que esperaba, me mantuve a la espera algo impaciente por saber que es aquello que tenía que contarme y entonces empezó, escuché atentamente lo que me decía sin poder musitar palabra, me había quedado algo en shock tras escuchar aquello, realmente no es algo que te pasa todos los días. Ella terminó por decir que estaba en mi pleno derecho incluso de llamar a la policía. – No. – dije simplemente al momento que ella terminó la frase, y es que no iba a hacerlo por nada del mundo. – Realmente, agradezco tu sinceridad conmigo. – termine por confesarle rascándome la nuca. – No soy quien para juzgar a nadie y si ese es tu trabajo quien soy yo para decirte que está bien o está mal. – me encogí de hombros y finalmente me acerqué a ella y le di un abrazo breve pero con cariño. – Gracias.

Después de tal confesión entramos en mi casa y le ofrecí asiento en el comedor, donde había unos cómodos sofás con una mesita en frente, me fui a la nevera y rasqué mi sien un poco aturdido por la información recién conseguida, realmente me parecía algo alucinante aunque también algo mal rollero, pero por lo pronto iba a guiarme de lo que había conocido de ella pocas cosas que me tenían encantado, sonreí finalmente agitando la cabeza para quitar cualquier mínimo mal pensamiento y cogí un par de vasos y la jarra del agua. – Si quieres otra cosa solo dímelo. – le dije al dejar las cosas en la mesita y sentarme a su lado. – ¿Te sientes mejor? ¿Quieres tomar un baño o ropa limpia?
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Re: El asesinato. [Matthew W. Clark]

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