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Los Comienzos del Hacedor //Saint Seiya Fanfic//

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Los Comienzos del Hacedor //Saint Seiya Fanfic//

Mensaje por Zaret Kane el Jue Mar 29, 2018 7:31 am


Prologo




TIC TAC
El tiempo ya concluirá.




Extraños sucesos estaban empezando a ocurrir en distintas partes de Grecia donde algunos estudiantes estaban de viaje de estudios u de visita, lo extraño era que solo pocas personas eran capaz de notarlo ya que la demás parecían ajenas a los sucesos que se basaban en voces, objetos moviéndose por si solos o extrañas presencias en distintos lugares, Saga estaba con los pelos de punta ya que era él quien tenia que responder por la seguridad de todos sus alumnos y quienes los acompañaban, intento averiguar si aquellas cosas eran obra de algún chistosito del grupo para terminar con una tremenda decepción al saber que no era ninguno de ellos.

TIC TAC
La venganza empezara.




Por la espalda de la albina recorrió un escalofríos al sentir como alguien le vigilaba, se fijo su celular notando que este marcaba las 2:54 de la madrugada, frente de su cama estaba la cama de Agustina, el hotel le había dado un cuarto con dos camas marineras por lo que Angel se encontraba durmiendo en la parte de arriba y ella en el de abajo, mientras que la pelinegra dormitaba en la del frente y arriba de ella se encontraba la rubia. Casi pego un grito al sentir un susurro en su oído y con rapidez y algo de desesperación toco la cama de arriba en busca de despertar a Ángel, aunque siempre le habían pasado cosas raras nunca habían sido con tanta frecuencia e intensidad.

TIC TAC
Muy pronto todos se encontraran.




Saga al día siguiente había llevado a los jóvenes a uno de los museos importantes de Grecia, allí se encontró con que todo estaba bastante vacío para ser un museo, solo había allí una mujer pelirroja, un hombre peliazul y otro con cabellos aguamarinas esparcidos por distintas obras.

La abogada se encontraba en unas pequeñas vacaciones bien merecidas, por lo que aprovecho ese día a pasear por el museo, estaba contenta aunque sus ojos tenían ojeras debido a lo poco que había podido dormir gracias a unos susurros y otras cosas que le habían asaltado desde que llego a Grecia. De una forma bastante similar a ella se encontraba un escultor quien había llegado para buscar inspiración para su próxima obra y por otra parte estaba un herrero que buscaba un momento tranquilo lejos del trabajo.

—Profe mire eso.—Llamo Zaret apuntando a una figura que dejaba a su paso algo parecido a brea por el piso, siendo tan imprudente como siempre la árabe empezó a ir en dirección a eso siendo seguida por sus otra tres compañeras quienes intentaban detenerla. Saga se preocupo ya que al cabo de media hora esa chicas no aparecía y el hombre del pelo aguamarina tampoco, empezando a desconfiar pidió ayuda a la mujer pelirroja y al hombre pelilila, luego ordeno a sus estudiantes volver al hotel y no salir por nada, siendo ignorado por unos tres quienes querían ayudar.

—Yo las vi irse por allí.—La azabache de ojos grises apunto a una puerta siendo seguida por los otros dos jóvenes, su profesor y los otros sol adultos habían desaparecido alrededor de media hora, fueron por aquel lugar donde llevaba a un pasillo llenos de puertas, la que mas destacaba era la del final ya que esta tenia brea escurriendo desde el otro lado, como jóvenes ingenuos fueron encontrándose con un cuarto todo cubierto de aquel liquido negro y un olor nauseabundo. Anastasia contuvo las ganas de vomitar al sentir el penetrante olor empezar a invadir su ser y cuando giro al ver a sus acompañantes encontró a Hyoga desmayado y a Aioria apuntó de hacerlo, al intentar ir ayudar sintió como el mundo le daba vueltas y cayo inconsciente.


TIC TAC
Ahora que todos reunidos están... Mi venganza comenzara.




Aioria vio para todos lados algo confuso dos vidas totalmente distintas recorrían su cabeza al intentar poner las cosas claras pero todo era en vano ya que ambas vidas se interponían una con la otra al mínimo intento de recordar, una le mostraba el viaje escolar y como término allí mientras que otra hablaba sobre un accidente al caer del caballo, de igual manera tomó fuerza de voluntad para poder ponerse de pie y ver el entorno, la parte mas antigua de el reconocía ese lugar como "Mi habitación" la cual se encontraba en un ala bastante alejada del castillo, por la puerta entro un joven castaño y con barba quien le sonrió con burla.

—Sabia que eres un inútil, pero no pensé que no supieras ni montar un maldito caballo.—Le sonrió "Sir. Daellen" hijo de un socio de su padre y mejor amigo suyo, hizo una mueca y siguió caminando hasta donde se encontraría el salón principal encontrándose con un hombre de aspecto mayor y robusto a cual nunca había visto hablando con su padre.

—Aioria, hijo mio, te presento a Daemon es uno de los guardas grises.—Hablo su padre con una sonrisa mientras aquel invitado saludaba con un asentimiento de cabeza.

—Tu padre me hablo mucho de ti ¿Así que eres todo un prodigio con las armas a dos manos?—Mas que pregunta sonó a afirmación y un brillo de interés asomo por aquello orbes castaños del guardia gris.

—No tanto, pero agradezco sus palabras.—Dijo el adolescente mas por cortesía que por que fuera verdad, una parte de su mente parecía estar destinada a solamente tener distintas técnicas con diversas armas a dos manos con las cuales Aioria se sentía capaz de arrasar al mundo.

—No seas tan modesto muchacho, en momentos como estos son los mas importantes en que se reconozcan las personas con talento.—La voz de Daemon le transmitió una simpatía que hizo que sonriera, Aioria podía asegurar que era un hombre el cual tenia una habilidad especial para hablar y encantar a la gente.

—¿No estarás pensando reclutar a mi hijo?—Aunque el Arl.Lion intento sonar divertido había una clara nota de miedo en la voz de él.

—No, aunque hay un gran potencial en este muchacho, no pienso apelar al llamamiento, tu familia ya esta haciendo lo suficiente para ayudar a luchar contra esta Ruina.—El pelirrojo colocó una de sus manos en el hombro del Arl agradeciendo de forma silenciosa toda la ayuda prestada, el Arl sonrió y se dirigió a Aioria.

—¿Puedes ver si tu madre esta lista para partir? Recuerda que te dejare a cargo mientras parto a Ostagar junto con el Arl. Dayne, no quiero encontrar el castillo hecho un desastre.—Dijo lo ultimo con una sonrisa divertida, Aioria se despidió tanto de su padre como del guarda gris y se dirigió a los aposentos de su madre, sus pensamientos ahora se hallaban mas claros pero ahora una pregunta surgía en su cabeza ¿Y los demás?


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No soy escritora profesional, y se que tengo muchos errores, pero hago esto por mero entretenimiento y solo eso, muchas gracias a quien se haya tomado el tiempo de leer esto.
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Zaret Kane



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Re: Los Comienzos del Hacedor //Saint Seiya Fanfic//

Mensaje por Zaret Kane el Vie Mar 30, 2018 9:51 pm


«Minë»


Aioria dormía plácidamente en su habitación, a pesar de ser un día duro y que aun no lograra entender algunas cosas tenia que reconocer que los banquetes y las camas de las habitaciones no están tan mal como se podría creer para un lugar sin tecnología ¡Incluso tenía un Mabari de mascota! Una raza de perro especialmente entrenada para la guerra no muchos lo poseían y era raro que alguien más que un guardia tuviera uno en el castillo, pero sus recuerdos de aquella misteriosa otra vida le decían que lo había pedido cuando era tan solo un crió y debido a su terca insistencia lo había obtenido como regalo de cumpleaños.

Un gruñido proveniente de su mabari fue quien le despertó de su sueño, se levanto algo adormilado e iba a preguntarle al canino que sucedía hasta que escucho unos grandes estruendos seguidos de gritos por varias partes del castillo, se apresuro a abrir el cofre donde tenia su vestimenta y armadura colocándose todo de manera rápida y precisa, corrió hasta la otra punta de la habitación y de un rincón tomo su hacha justo al momento en que la puerta se abría de manera violenta y unas criaturas con aspecto horrible entraban y empezaban a lastimar a su perro quien intentaba defenderse a mordiscos. Con un solo movimiento Aioria pudo rebanarle la cabeza a ese Genlock, miro hacia el pasillo encontrándose con que muchos engendros tenebrosos empezaban a entrar y a matar a personas en sus propias habitaciones, empezó a dudar de que hacer cuando noto a una chica con la armadura ya puesta matando a dos Hurlock con la mayor simples a que sus dagas le podían brindar, no tardo mucho en reconocer a la chica pelo azabache y ojos grises.

—Anastasia.—Llamo emocionado por encontrar a alguien de su grupo y saber que no se encontraba solo en aquel extraño mundo, se acerco rápidamente a ella y con el hacha le dio justo en el pecho a un Hurlock haciendo que la azabache decapitara a ese mismo engendro.

—Llámame Sia.—Murmuro mientras se echaba unas cosas raras haciéndose invisible, Aioria le siguió con la mirada de manera muy lenta para luego ver como apuñalaba a un Genlock en su espalda, manchandose ella y el piso con sangre de aquel engendro, la azabache tomo su daga y con una de las cortinas rojas que había en el castillo limpio la sangre de la daga.

—¿Que hacemos ahora?—Pregunto Aioria un tanto preocupado y tenso al escuchar tantos gritos pidiendo ayuda, sus manos empezaron a moverse con algo de nerviosismo en el mango de aquella hacha de guerra.

—Pues pelear, intentaremos detener a todos los engendros tenebrosos posibles y salvar a cualquier persona que se encuentre aquí, intentaremos darles todo el tiempo posible para escapar de la horda.—Dijo con valor la azabache mientras abría las puerta de las habitaciones buscando sobrevivientes y haciendo una mueca cada vez que encontraba niños muertos.

—Hay un túnel en las cocinas que llevan hasta las afueras del castillo.—Dice Aioria llamando la atención de Sía quien ahora era acompañada por dos niños pequeños los cuales temblaban y sollozaban de miedo, el mabari intento reconfotarlos poniendo su hocico en la mano de uno lo que pareció calmarlos momentáneamente.

Se hicieron pasos entre varios engendros tenebrosos intentando llevar consigo al mayor numero de personas algunos sirvientes decidieron que era mejor tomar las armas y luchar por el castillo mientras que otros mas cobardes decidieron escapar, al llegar al salón principal se encontraron con la mayoría de guardias reteniendo las puestas para que los engendros tenebrosos no siguieran avanzando, pero aunque intentaron persuadirlos para que los acompañaran a la salida de emergencia dijeron que su deber era cuidar el castillo hasta la muerte y eso era lo que harían, en ese momento un Hurlock Alfa (el cual lideraba ese grupo) destruyo las puertas obligando a Aioria y a Sía a retroceder mientras los caballeros empezaban a combatir.

—Por aquí.—Los llamo Daemon desde la otra punta del salón mostrándole una salida rápida, el guardia gris sin decir nada mas decidió tomar la delantera y proteger a los demás mientras llevaba el ceño fruncido y no le importaba cuanta sangre llevaba encima, por dentro este se regañaba así mismo ya que La Ruina había sido calculada para dentro de dos meses y que esta aparecería primero en Orzammar pero al parecer todo había fallado. Aioria se detuvo al ver que su mabari caía al suelo inconsciente y jadeando con mucha dificultad, el perro aullaba de manera lastimera mientras veía con ojos suplicantes a Aioria.

—¿Que le ocurre?—Pregunto preocupado al ver que el canino parecía sufrir un dolor intenso, Daemon se agachó junto al canino para examinarlo mientras Sía hacia guardia con un arco que le había robado a un engendro tenebroso, aunque era buena con la daga lo era aun mas con el arco.

—Al parecer ingirió mucha sangre de engendro tenebroso, esta agonizando, lo mejor sera terminar con su dolor ahora.—La voz de Daemon sonaba con pena mientras veía como Aioria acariciaba lentamente el hocico de su compañero canino quien lamió su mano con cariño para luego volver a dar pequeños aullidos.

—Se que es un momento difícil, pero los engendros tenebrosos siguen avanzando.—Murmuro Sía mientras que empezaba a disparar flechas a los Genlock que intentaban acercarse.

—Te extrañare pequeño amigo.—Murmuro Aioria mientras tomaba la daga que le extendía Daemon y acababa con la vida del canino para que este no siguiera sufriendo, con un silencio solemne se levanto y se aferro a su hacha siguiendo el camino hacia las cocinas, todos le seguían atrás sin decir una sola palabra compadeciéndose del sufrimiento de perder a un ser querido.

Al llegar a las cocinas, entraron al almacén donde debajo de unas bolsas de grano se encontraba una compuerta camuflada con el piso, Daemon abrió de forma rápida la ruta de escape e hizo pasar a los niños, mujeres y sirvientes primeros, luego Sía y finalmente el y Aioria, cerraron y trabaron justo a tiempo antes de que entraran los engendros tenebrosos quienes empezaron con sus típicos gruñidos y golpeteos, Sía tomo la delantera y con ayuda de dos rocas hizo que una de las antorchas del túnel se prendiera, la tomo para iluminar y guiar el paso mientras que Daemon hacia lo mismo y cubría la retaguardia.

—¿A donde iremos ahora?—Pregunto la azabache, Aioria miro los ojos grises de la chica los cuales eran iluminados por el fuego de la antorcha y dudo en que responder, en realidad no sabia que podía decir aun estaba algo en shock por la muerte de su peludo amigo.

—Iremos al campamento de los guardas grises, allí algunos escoltaran a los demás a pueblos cercanos, pero quisiera que ustedes dos se unieran a nosotros.—Dijo Daemon viendo las expresiones sorprendidas de la azabache y el de ojos azules. Aioria no lo pensó dos veces y con determinación asintió, dispuesto a sacrificar su vida si era necesario para detener aquella ruina.

—Si Aioria se une yo también.—Declaro la azabache ganándose una sonrisa de parte del contrario, Daemon sonrió complacido y volvieron a tomar la marcha hacia las afueras del castillo, una vez salieron se detuvieron en los bosques que era cercanos a la espesura para poder acampar, Daemon se ofreció a hacer guardia por lo que ambos aceptaron.

—¿Que logras recordar? ¿También tienes un lío en tu mente?—Pregunto Aioria mientras miraba las estrellas que componían el firmamento, se encontraban acostados cerca de la fogata que habían hecho para mantenerse calientes, unos cuatro niños dormían no muy lejos de ellos junto con las elfas sirvientes.

—Recuerdo haber ido para ayudarlos y luego desmayarme, cuando desperté me dijeron que tuve un accidente en el entrenamiento y me desmaye, puedo recordar que al parecer soy una guardia del castillo y toda mi vida desde niña hasta ahora, ambas partes batallan en mi cabeza en busca de decidir cual es la verdadera.—Confeso con un suspiro y una mueca, se sentía rara y perdida, además de que su otra parte al parecer no era de carácter tan pasivo como ella estaba acostumbrada, esa era la mayor razón de su actitud violenta y valiente.

—Ya veo... Eres muy buena con el arco.—Elogio Aioria luego de un gran tiempo de silencio reflexivo, Sía sonrió acariciando la madera de aquel arco manchado de sangre.

—Desgraciadamente este no es el mío, espero que al llegar me den uno decente... Tu eres muy bueno con el hacha a dos manos.—Dijo de vuelta a lo que el ojiclaro río de manera suave.

—Pues gracias, sera mejor que intentes dormir, mañana nos queda mas viaje por delante.—Sonrió acomodándose mejor en aquel pasto que de alguna forma para ser suelo era reconfortante.

—Buenas noches.—Deseo Anastasia cerrando esos orbes grises dispuesta a intentar conciliar el sueño. A primera hora de la mañana todos ya se hallaban despiertos y dispuestos a seguir el viaje hacia el campamento guardas grises, mientras tanto Daemon contaba algunas cosas del lugar como que se había construido sobre la anterior base que había sido destruida La Ruina anterior y para suerte de todos allí, llegaron antes del anochecer.

—Les tengo que pedir un favor.—Hablo Daemon al llegar a la hoguera, ambos jóvenes lo miraron curiosos.

—¿De que se trata?—Pregunto Sía algo escéptica.

—Necesito que vayan a la espesura y busquen 3 frascos llenos con la sangre de engendro tenebroso y unos documentos que se hayan en un cofre que hablan sobre Duncan, un guardia gris anterior.—Daemon también explico con paciencia la importancias de los documentos y la sangre para poder hacer el ritual.

—Pero no conocemos nada de la espesura.—Dijo Aioria algo apenado ya que no quería morir tan rápido y perdido en medio de la espesura.

—No se preocupen, Hyoga los acompañara.—Sonrió Daemon haciendo señas a un chico rubio que pasaba por allí, el rubio se acerco sorprendiéndose al encontrar a los otros dos jóvenes.

—Descuida yo los acompañare.—Sonrió el rubio haciendo una seña para que ambos jóvenes les siguieran, estos se acercaron bastantes extrañados pero de igual manera Sía se las arreglo para sacarle un arco nuevo a uno de los elfos que pasaba por allí.

—¿Que haces aquí Hyoga?—Preguntó Aioria con curiosidad.

—Soy un templario y el recluta mas joven de los guardas grises, o al menos eso es lo que recuerdo luego de desmayarme por aquella cosa negra.—Dijo con un suspiro deteniéndose solo para robar pan a uno de los novatos.

—¡Anastasia, Hyoga, Aioria!—Llamo un grito desde una de las celdas que encontraban colgadas en el campamento. Al acercarse a ellas vieron como una peliazul intentaba liberarse mientras que un cuervo se encontraba arriba de la jaula observando todo.

—¿Angel?—Pregunto confundida Anastasia al ver a la peliazul encerrada.

—Desperte aquí encerrada, al parecer soy una asesina... No me molesta, pero me jode estar aquí encerrada con ese cuervo que parece burlarse.—Chillo apretando entre sus manos las barras de hierro al mismo tiempo que el cuervo emitía un graznido como confirmando que se burlaba de ella.

—Este sera un día muy largo.—Murmuro Hyoga buscando las llaves para liberar a Angel de aquel lugar.
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Re: Los Comienzos del Hacedor //Saint Seiya Fanfic//

Mensaje por Xion Mitai el Vie Mar 30, 2018 10:23 pm

quieroooo masssssss


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Re: Los Comienzos del Hacedor //Saint Seiya Fanfic//

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