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I'm not a drunk on the street. [Priv. Arima Kishou]

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I'm not a drunk on the street. [Priv. Arima Kishou]

Mensaje por Kurapika Kuruta el Dom Abr 30, 2017 12:50 pm

Si tenía que ser honesto consigo mismo, el motivo de su decisión puramente impulsiva fue el verse abrumado por la sorpresa, nada más su propia culpa por ser incapaz de gestionar sus emociones, sus reacciones de forma correcta y eficiente. Se sentía un poco como saborear la ironía amarga que tuviera que sufrir las consecuencias de ello, su propia incapacidad, pero no dejaba de ser algo justo y quizá por el mismo motivo, más agrio, un sentimiento que le hacía chasquear la lengua sobre el dolor y el leve gusto metálico de la sangre. Se lo tenía merecido, pero es que hubiera preferido hacer otra cosa en su lugar. Sería una mentira descarada decir que no había esperado una oportunidad precisamente para ello, retomar su misión infructuosa y no dejar a ninguno de esos bastardos con vida: simplemente no le fue previsto en la ecuación que el tiempo se fuese a dar tan pronto, incluso si sonaba como a una excusa. No había tenido más tiempo que perder, pues tampoco podía depender por completo de la nobleza de su "informante" (no dudaba que el hombre que lo ayudaba tenía cierta satisfacción morbosa de ver su comportamiento errático, pero eso no le importaba siempre y cuenta fuese útil, la frágil alianza se basaba en el mutuo beneficio y nada más).

Así, al menos había esperado tomarlos por sorpresa justo como ellos a él, a excepción de que la leve desventaja numérica había resultado en un factor importante, que no consideró con la su ira hirviendo bajo su piel, sus ojos inyectados en color rojo y la sed de venganza casi salvaje. En mejores circunstancias, tal vez incluso debería alegrarse en ese momento de no estar muerto, podía imaginarse las voces de sus amigos prácticamente gritándole sobre la imprudencia desmedida que acababa de cometer: no le importaba. Dentro de sí, sentía con mucho más ahínco la profunda impotencia clavarse directamente en su orgullo, en la poca compostura que usualmente no perdería con tanta facilidad. Había sido débil, otra vez, para lograr nada. La venganza se le había escurrido de entre los dedos como una sustancia resbaladiza y desagradable, como la infinita cantidad de maldiciones que se encontraba mascullando para sí mismo, sólo para dejar salir la frustración. Incluso si el dolor inevitable en sus articulaciones era el culpable de su andar semi-tambaleante, y en algún momento debió simplemente apoyarse en una muralla para no caer, consiguió la suficiente energía para hundir su puño con tal brusquedad en la pared, que cualquiera que lo conociera bien podría jurar que mató a una araña silvestre de un golpe.

La ironía estaba en que acababa de ocurrir lo contrario, pero él no apreciaba su propio sentido del humor en ese momento. No le gustaba la creciente sensación de desvanecimiento, y sin embargo, era incapaz de mantener la vista correctamente enfocada para eludir el sentimiento de mareo que se empeñaba en no desaparecer. Debía dar una impresión meramente patética, apoyado en algún callejón y a punto de desmayarse luego de una paliza (que en su defensa, se trataban más de heridas superficiales y quizá algunas contusiones, como si le hubieran dado una patada directo en el cráneo), pero tenía más dignidad que la propia auto-compasión. Sólo tenía que usar su teléfono... tenía que encontrar su teléfono, en alguna parte. En primer lugar debía dar la advertencia a la familia Nostrade, notificar la presencia de los bandidos en Francia, no necesariamente informar directamente que él había ido a buscarlos primero, tal vez Senritsu le inventaría una cubierta si se apiadaba lo suficiente: lo menos que necesitaba era un "Te lo dije" de su parte, no estaba en adecuadas condiciones para recibirlo. Ni siquiera iba a permitirse ir presa del pánico cuando tal aparato no se encontró en su bolsillo, aunque tal vez se dio el lujo de dejar salir una exclamación de frustración, meramente irritada. Iba a vivir, se las arreglaba solo. Pero pasar la noche en alguna parte vulnerable no le entusiasmaba demasiado, así que lo mejor sería empezar moverse rápido.
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Re: I'm not a drunk on the street. [Priv. Arima Kishou]

Mensaje por Arima Kishou el Mar Mayo 30, 2017 9:07 am

Su equipo ya hacía horas que se había disipado tanto por el tiempo como ordenes directas por su parte, y aunque estuviera consciente de que había varios (si no es que todos) a los que no les ocasionaría disgusto pasar tiempo extra con el mayor sin necesidad de la paga que eso conllevaba, inclusive seguirlo a una actividad casual, él de momento prefería que ése no fuera el caso. Llegar a su casa para darle atención a sus respectivas actividades ya sean deberes o simples acciones de la vida cotidiana, nada que pudiera dejarte atónito a comparación de su vida en el trabajo, estaba ya fichado en su mente como un plan que no quería desatender. Encaminarse con destino hacía su automóvil era el primer movimiento hacía ya su aclamada añoranza personal, era un tanto desafortunado que todavía quedase considerablemente alejado de su paradero actual, considerando que aún se encontraba en esa zona de mala muerte. Desentonaba mucho, él con un aspecto pulido de pies a cabeza con la osadía de que éste fuera completamente blanco a excepción de lo poco que dejaba ver su abrigo, zapatos y su ya muy conocido maletín como las únicas prendas oscuras: ¿Era él acaso un millonario fanfarrón? A fin de cuentas tenía ese atrevimiento nada sutil de que su persona estuviese pisando un punto donde las fechorías allí se cometían con más frecuencia, instintivamente aquellos que no deseaban problemas evitaban el lugar. Y bueno, Arima puede decirse que efectivamente sí era un millonario y tal vez un tipo de fanfarrón, muy seguramente no de la clase que cualquiera que estuviera por los callejones "por gusto" pensaría, aunque eso no importaba demasiado ya que el ser un ente incomprensible para el resto era según parecía, parte de lo que le hacía él.

Sabía dónde se encontraba y justamente se estaba dando a la labor de abandonarlo, no es como si pensara quedarse allí a pasar la noche en vela a ver qué pasaba. Al mismo tiempo, también podría no saberlo, seguía estando solo e incluso había dejado en libertad a los menores a su mando, posiblemente también por la misma razón de que era más sencillo tener que protegerse sólo a él que mantener libre de daño a todo un conjunto de personas reunidas, y lo mismo parecía que iba para los criminales que ya lo hubieran disuadido entre las sombras; ¿por qué no atacar a la presa fácil? Robar su maletín por lo menos, que parecía la posición donde por lógica tendría guardadas más pertenencias que pudieran ser re-vendidas a buen precio. La respuesta es porque él no se veía como alguien indefenso, su particular caminar seguía siendo orgulloso inclusive en su posición, mirar a los lados de reojo (o más bien sólo uno de ellos) con esos ojos que en esos momentos más que tranquilidad parecían ser desprecio, en verdad uno jamás podía tener la certeza, daba más pánico, sin objetar que como siempre su "minúscula" estatura y complexión no eran exactamente la de alguien que podrías acabar de un sólo golpe; esa podría ser la explicación.

Su atención se vio distraída de sus pensamientos y su constante alerta en caso de que cualquier cosa que pasase mientras por allí rondaba: Un joven de cabello claro, notoriamente apaleado e ira efervescente que parecía estar emanando, ¿era acaso algo malo de que eso le llevase a evocar memorias del pasado como si aquellas específicamente se tratasen de una época melancólica? No precisamente por el daño que había causado puesto que su sadismo no era el común manejado, más por la persona involucrada que otra cosa. El albino estaba fijo para entonces, observándole con insistencia varios minutos, calificando qué tanto podía hacer por su cuenta aquel extraño en ese estado y si era necesario intervenir... Oh, que él era de cierta forma un policía (no de el tipo popular en la respuesta colectiva, pero se entendía), por supuesto que seguía del todo sin ser (de momento) de su incumbencia y considerando la personalidad de éste era ya de esperarse. Lo que lo movería de su sitio para finalmente después de fichar al rubio como "inadecuado para continuar por su propia cuenta" y viendo al mismo tiempo potencial de su parte, fue que le dirigiría palabra—. Estás tambaleandote, visiblemente enfadado y ahora que me acerco a ti a una distancia considerable, no tienes una, sino varias heridas. ¿No eres demasiado joven para estar bebiendo a estas horas? —claro que siempre existía la otra opción menos interesante, que fuera un simple borracho o un drogado. Eso en verdad sería una muy patética conclusión y aún así, no se sorprendería.

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Re: I'm not a drunk on the street. [Priv. Arima Kishou]

Mensaje por Kurapika Kuruta el Dom Oct 29, 2017 10:04 pm

Ciertamente, aunque no se esperaría a que las circunstancias acabaran de esa forma, suponía que al menos podía estar conforme con el hecho de regresar con vida y en una sola pieza. Aunque para él, lo que podría significar un alivio para muchos, se transformaba en mera frustración por verse incapaz de concretar la tarea por completo. Por muy irracional que se escuchara arremeter directamente y sin un plan de respaldo, en realidad, al menos se podría haber tomado la molestia de informar a la familia Nostrade de su posición. Pero en tal caso, no podía arriesgarse a ir directamente contra las órdenes de su superior si le indicaban no intervenir (ya que lo haría, con el permiso o sin él). Porque, francamente, los sicarios de la mafia eran más ineficientes que él mismo en las peores condiciones, la masacre en la subasta de ciudad de York era suficiente comprobación a ello. Sólo él debería encargarse de ellos, y debía hacerlo solo. El rotundo fracaso de su misión renegada nada más le significaba un recordatorio que no debía tomar a las Arañas a la ligera, ni siquiera en un exabrupto de ira impulsiva. Estaba bien, mientras pudiera hacerlos pagar un día, todo intento fallido del mismo resultaba insignificantes. Pero incluso si había llegado a aquel acuerdo consigo mismo, la adrenalina no le había abandonado todavía, mucho menos si estaba reducido a una situación desfavorecedora: herido, en medio de un callejón de mala muerte. Siempre podía ser peor.

Pensar que en condiciones normales ni siquiera se inmutaría por el lugar le hacía, al menos, apreciar un poco lo hilarante del absurdo de la situación. Probablemente hubiera necesitado hacer una llamada telefónica a Senritsu e informar de la situación, así que le tomó con el doble de desagrado encontrar que había extraviado su móvil en alguna parte. Eso era una irresponsabilidad que sí se pudo haber evitado, así que no había justificación. De todas maneras, no tenía otra solución que sobrevivir, pues perecer en medio de un callejón sucio en medio de las zonas bajas de una ciudad extranjera no era la forma en que pensaba morir (y francamente era exageración, pues no tenía ninguna herida fatal y el único peligro real sería el de desmayarse en la calle). Hubiera continuado con su diálogo interno, reprochándose los pequeños detalles de su ataque mientras continuaba tambaleándose en busca de salir del callejón, pero antes de que se diera cuenta (que era una mala señal, significaba que estaba con la guardia baja) un hombre con traje blanco le estaba observando desde cierta distancia. Distancia que, vale decir, no duró demasiado, pues en algún momento entre que había reconocido su presencia simplemente caminó hasta él, sin ningún aviso de hostilidad.

Le gustaría pensar que estaba preparado para casi cualquier agresión verbal, por lo que una pregunta honesta le tomó un poco desprevenido—. Yo no-- ¿qué? —en su defensa para la falta de elocuencia de su respuesta, tal vez estaba un poco más mareado de lo que estaría dispuesto a admitir. Lo peor del asunto es que tal contestación lejos de disipar las dudas del posible escenario "joven borracho en la calle", parecían una forma graciosa de confirmarlo. Era sumamente gracioso cómo los síntomas descritos por el hombre mayor sí coincidían con las consecuencias directas de su venganza. Tal vez algo para reflexionar más tarde, cuando no fuera necesario hacer un espectáculo público—. No soy un borracho en la calle, señor —su tono de solemnidad fue inmutable, como si no estuviera en condiciones lastimeras y necesidad de ayuda, pero su orgullo iba sobre cualquier otra consideración. Como si de todas las personas él fuera a caer en un vicio tan bajo como los de Leorio. Antes (no literalmente) muerto. De tratarse de una misión en cubierto, alegar embriaguez quizá resultaría la mejor excusa para explicar la paliza, pero no se sentía con la necesidad de aplastar más su dignidad esa noche—. ¿Es usted policía? —observándole detenidamente, la vestimenta blanca era lo que más se destacaba junto al maletín, no se veía como la vestimenta de un simple transeúnte.
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Re: I'm not a drunk on the street. [Priv. Arima Kishou]

Mensaje por Arima Kishou el Miér Nov 08, 2017 5:46 am

La respuesta de el sospechoso fue nada sorprendente, un poco inútil tal vez—. ¿Has estado bebiendo? ¿Qué edad tienes? —decidió que dado su estado no le había entendido una pregunta que podría parecer desde su perspectiva un mundo de complejidad, así que decidió "resumirla" al dividirla en dos que eran más directas gracias a ese mismo factor. Después de que el supuesto borracho le hubiese respondido y negado que ésa no era su condición, debería ser comprensible que el albino no le creía por el razonamiento simple: Primero, le hizo repetir la pregunta y simplificarla para responder ya hasta después de haberlo hecho así. Segundo, negar que estás bajo los efectos de el alcohol cuando todo apunta a que sí, es de hecho, un efecto del alcohol. Aunque debía aceptar que el tono que había utilizado le hacía dudar en si estaba dando por sentado todo demasiado rápido, pero de todas formas no cabía duda de que era un joven que necesitaba desesperadamente que le echasen una mano piadosa y ése era parte de su trabajo, suponía que no solamente dentro el que le dejaba una ganancia monetaria pero como ser humano—. No has respondido la otra pregunta que te hice: ¿Eres sí o no un menor de edad? —lo cuestionó y ya sea su apariencia o que su tono se escuchaba crudo a pesar de que tenía toda la intención de asistirlo, daba la impresión de que no le tenía compasión aún cuando claramente toda la escena estaba en un claro rumbo a ser totalmente lo contrario.

¿Una pregunta coherente? Sus sentidos no estarían completamente perdidos, pero no le explicaba en qué se había metido para terminar así de lastimado. Tal vez era en consecuencia a esas heridas que el nivel de alcohol en su cuerpo le hubiese bajado de una forma abrupta pero efectiva, podría ser también una opción que aquello hubiese sucedido mucho antes cuando todavía estaba en un estado en el que ni él mismo se reconociera, pero al llamarle la atención que la sangre parecía más fresca lo descartaba—. Lo soy —dijo sin titubear. El tantear si tener conocimiento de esa información le ocasionaba algún problema al pequeño le era irrelevante, no es como si creyera que pudiese huir (no muy lejos) u ocasionarle algún daño físico, en cuanto a psicológico sería hasta cómico que se diera el caso; una forma de comprender que las probabilidades estaban apuntando a ser nulas en ese último apartado—. Sean verídicas o no tus palabras, no cambia tu situación. Tu apariencia está gritándome que no puedo dejarte pasar por alto, lo que me lleva a preguntarte lo siguiente y lo que hagas después de eso podrá ocasionarte más problemas de los que visiblemente ya posees o ayudarte —pareciera que debido a su pequeño discurso le estaba alertando que se preparara, como si fuera la mismísima muerte a punto de hacerte una prueba para decidir qué sería de tu destino, probando su validez. Era un problema constante el de Arima de llenar a los demás individuos con esos sentimientos e impresiones de él, muchas veces ni lo notaba y para ser francos tampoco le perturbaba.

¿Vendrás conmigo por las buenas o por las malas? —he ahí la trivia para el ojos-rojos. No era nada parecido a descifrar un acertijo complicado ni el por qué de la vida, pero algo dejaba muy en claro: No tenía elección. Le dejaron en claro que fuese hostil o afable en cuanto el desenlace de acontecimientos que le seguirían de alguna forma terminarían llevándoselo en algún tipo de secuestro legal. Lo único que podía decidir era cómo quería llevarse desde un inicio con el mayor, aunque ya desde este penoso inicio en el que el rubio estaba hecho trizas, no en sus mejores condiciones, se esperaba, ya la primera impresión podía considerarse arruinada pero no por ello significaba que la posible relación que pudiese darse también fuera a estarlo—. Espero que tú mismo estés enterado que tu rendimiento en este preciso instante no es el optimo como para dejarte abandonado por allí y menos a estas horas. Contra quien sea que te peleases, puede volver y el final aún si consigues "ganar" no te traerá beneficio. Tampoco el "perder". El matar o que te maten son muy graves de diferentes formas, dependiendo qué tipo de persona seas, cuál sea peor para ti —sereno le comentó, en un intento seguramente fallido de ser un poco más empático con el pequeño. Estaba sufriendo y ¿para qué hacerlo sentir peor? Para hacerlo pensar sobre sus actos ya tendría tiempo después, el plan que tenía activo por realizar ahora era el de darle primeros auxilios como prioridad.

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