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▬ We're ON-FIRE, Kurapika! ✘

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▬ We're ON-FIRE, Kurapika! ✘

Mensaje por Killua Zoldyck el Miér Feb 08, 2017 10:36 am

Ciertamente, ver al rubio de ojos rojizos no era algo tan común como se pensaría en lo que se refería el día a día de Killua. Sus amigos más cercanos se encontraban ocupados, todos y cada uno de ellos sin excepción y técnicamente él mismo también debería de estarlo. Leorio tenía sus estudios en la universidad y su carrera no era precisamente sencilla, o no, más bien lo que le hacía difícil es que requería precisión al significar que trataría con algo tan delicado como lo son las heridas de los humanos para sanarlos, o aún más intenso, para salvarles la vida. Gon desde que encontró a su (mal)-padre decidió irse de viaje con tal y es por eso que ya no no lo puede ver demasiado como hacía antes. Ahora, ¿cuál era el caso de Kurapika? aún cuando decidiera regresar de quién-sabe-dónde, el hombre tenía cierta razonable obsesión por vengar a su clan masacrado cruelmente, pero no por eso se libraba por lo que todos deben de hacer en algún punto de su vida (a menos de que sean herederos), trabajar—. Me pregunto si con ese rostro que se carga tendrá más conflictos de los necesarios —comentó en voz alta sus pensamientos. No estaba seguro si de haberle escuchado el contrario lo tomaría como insulto o halago, y el albino tampoco estaba seguro de qué era además de un hecho, ya que su particular amigo tenía una cara excesivamente bella y por lo general eso a los sujetos que son desagradables a la vista les causa un conflicto, el saber de que otro de su género puede poseer tal encanto quizá les revienta una neurona o algo por el estilo. Se rió fuertemente, era inevitable cuando llegaba a esa conclusión final ya que su poderosa imaginación le hacía ver con detalle una representación caricaturesca de el estereotipo de un sujeto estúpido y con músculos más grandes que su cabeza, más cuando aseguraba que tanto Kuruta como él podrían fácilmente contra alguien así.

Llegó al hotel en el que se iban a encontrar. Sí, sí, estaba bastante consciente de lo extraño que es citarse con uno de sus amigos en un hotel en la misma ciudad que ya está hospedado, y bien podrían tener un encuentro en literalmente cualquier otro sitio, pero para bien o mal ya podía deducir que era por su novia... jefa, ¡AGH! Esa chica despistada que por desgracia ya conocía más de lo que meditaba debía. O al menos quería creer que esa era la razón ya que de querer "algo más" muy seguramente le respondería que "lo suyo" no podría ser—. ¿Cómo que la habitación está vacía? ¿Está totalmente segura de que un sujeto debatiblemente alto, rubio y con cara de niña no vino antes que yo? —la recepcionista quedó un tanto impresionada por la descripción que bien parecía estar sobrando y no sólo ser algo grosera según perspectiva, simplemente se limitó a contestarle una vez con amabilidad que no, pero que sí estaba al tanto de que otra persona además de el peliblanco vendría a solicitar la llave; lo tenía apuntado, tampoco es que fuera adivina como la novia del afamado Rey de Roma—. Mmh, oiga... ¿Puedo solicitar desde ya que me envíen algo a la habitación? —y esa fue la forma en la que en cuestión de una o dos horas le estarían llevando miles de postres a la puerta que tenía el número de su aposento, es decir, si es que acaso el ojos-rojos se tardaba debía tener algo con lo que entretenerse y pasar el rato amargo, ¿no es así? ¡qué mejor que chocolate en distintas presentaciones!

Subió el elevador y recorrió algunos corredores que estaba seguro que en la oscuridad y con algunas luces tenues debían inspirar para contarse historias de terror, por poco se pasaba la puerta que le correspondía y eso que se estaba tomando su calma al andar ya que no le habían dejado usar la patineta. Estaba siendo bastante considerando porque no había nadie allí para vigilarle, probablemente, no es como si le estuviera siendo cauteloso en cuanto a la seguridad ya que no tenía asuntos ni intenciones maliciosas por cometer, por el momento—. ¡Tsh! —un quejido que bien pudo haber hecho eco por la soledad que se sentía en el pasillo. Era terriblemente triste que la cerradura de una puerta por poco le ganaba y un poco peor cuando poseía la llave, podría la excusa de que se acostumbró a abrir lugares de la manera mañosa o por fuerza más que la forma legal si no fuera porque así debía entrar a su propio departamento. Una vez adentro en su propio espacio muy bien ambientado y ahora sí completamente libre de extraños (y que de momento era sólo para él) fue que corrió indiscriminadamente con sus zapatos aún puestos hasta llegar a estar arriba de los sofás, tomando impulso del que se encontraba más cercano a la cama para efectuar un salto que bien se vería perfecto para una piscina. Obviamente el objetivo al cual llegar era la misma cama en sí, no era sorprendente saber que pudo lograr dichoso salto exitosamente, cayendo boca abajo en ésta y quedándose un buen rato inmóvil como si al hacerlo ya se hubiera dormido automáticamente—... Se me ha olvidado revisar antes si hay un muerto escondido en el colchón. Ah ~ más tarde. Primero veamos, ¿dónde está el control remoto? —definitivamente había visto ya muchas series y algunas noticias insólitas de que eso sí pasaba como para tener trust issues de algo tan casual que era destinado meramente al descanso (también debía admitir que alguna que otra vez lo había aplicado con sus víctimas). Por otra parte, de encontrarse de verdad un muerto, además del desagrado no le traumaría en lo absoluto ni nada del estilo, parecía más consternado moviendo sus ojos en busca del aparato que controlaba al otro y que le distraería en su espera.
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Re: ▬ We're ON-FIRE, Kurapika! ✘

Mensaje por Kurapika Kuruta el Jue Mar 02, 2017 10:41 am

Consideraba que su llegada Francia no se trataba de un hecho espectacular, en realidad, le traía algo de ansiedad levemente justificada estar tan cerca de su objetivo y deber alejarse súbitamente por asuntos de trabajo, se sentía como un golpe contundente en su moral, no porque fuese injusto, por el contrario: porque se supone que así era cómo funcionaba la sociedad. Eso quería decir, en pocos palabras, que era imposible continuar con su comportamiento errático por más tiempo, no mientras estuviera sustentándose en el núcleo de la familia Nostrade como hacía hasta el momento. No dejaba de traerle frustración, que se iba a aplacar con el tiempo, aunque la furia contra aquellos que masacraron a su tribu no lo hiciera. De todas maneras, no podía darse el lujo de hundirse en sus cavilaciones siniestras en ese momento, no cuando en realidad tenía algo que hacer. En consideración de todas las llamadas telefónicas que ignoraba (incluso si más o menos la mitad era de Leorio, reclamándole que nunca contestaba el móvil), el hecho de que Killua estuviera temporalmente en la misma ciudad era casi un motivo de celebración. Tal vez porque ya no tenía el corazón para ignorando, o que no había ninguna situación de peligro de por medio, pero no podía negar de que al menos la idea de una reunión informar le era suficiente motivo para querer sonreír suavemente.

Incluso si el albino era el único con el que tendría la oportunidad de entablar plática por el momento, podría decirse que se había perdido el paradero de Gon todo este tiempo y esperaba que Killua fuese aquel con la información respectiva. Un hotel era como la opción más viable de momento, desde que la señorita Neon se quedaba constantemente en ellos y no era conveniente alejarse demasiado de su perímetro. Desafortunadamente, unas diligencias le habían distraído un poco fuera del horario de trabajo (cosa que esperarías hallar normal cuando tu jefe es especialmente caprichoso), no notó cuando exactamente se hizo relativamente "tarde" para la reunión. Apenas  notó su insignificante desfase de tiempo al enterarse en recepción que su amigo en cuestión había, precisamente, preguntado por él con anterioridad. Aunque no le pasó desapercibida la ligera mirada de extrañeza y diversión en el rostro de la recepcionista, optó por dejarla pasar, no era relevante en ese instante. Usando el elevador, se preguntó si el piso cuestionablemente alto se trataba de una coincidencia o quien se tomó el tiempo de hacer la reserva disfrutaba de la vista desde las alturas. El sonido de sus propios pasos al caminar fue lo único que lo acompañó camino a la habitación, habiéndose asegurado con la llave antes, aún así tuvo la delicadeza y buen juicio de tocar dos veces a la puerta antes de siquiera girar la perilla.

Al abrir la puerta, sus ojos azules se dirigieron inmediatamente al muchacho de cabello blanco, acostado perezosamente en la cama al medio de la habitación—. Killua —lo llamó con repentina delicadeza, y una sonrisa casi angelical. Parecía algo muy cercano a una madre viendo a su retoño después de mucho tiempo, aunque el encanto de aquella visión se quebró casi al instante—. Sácate los zapatos antes de saltar a la cama —la inflexión en su voz apenas había variado a una risita de diversión, que se preocupó de esconder bastante bien bajo el semblante de regaño. Fue un impulso tan natural que ni siquiera quiso evitarlo. Al entrar finalmente en la habitación, cerró con suavidad la puerta tras de sí y se dispuso a sentarse en uno de los sillones, hasta notar las marcas de pisadas en ellos. Ésa no era demasiada sutileza—. Si no te comportas en los hoteles no te pondrán dulces bajo la almohada —se encargó de dejar en claro, mientras sacudía la suciedad de la superficie para sentarse sin problemas. Tal vez estaba demasiado apegado a la costumbre, que ni siquiera se habían saludado adecuadamente. Bastaba con actuar como si se hubieran visto el mismo día de ayer y nada más—. Lamento el retraso, tuve algunas diligencias, pero al menos no te aburriste sin mí —inclinó ligeramente la cabeza hacia el costado, señalando hacia el televisor que se encontraba encendido y llenando el fondo con sonidos aleatorios de lo-que-fuera que tuviera en pantalla. Finalmente, su siguiente pregunta salió con un deje superficial de preocupación—. ¿Has estado bien sin Gon? —quiso saber de forma directa, puesto que no venía al caso tratar de bordear el tema. Al menos, no cuando Killua era lo suficiente perspicaz para captar la idea rápido.


Última edición por Kurapika Kuruta el Jue Abr 20, 2017 6:25 am, editado 1 vez
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Re: ▬ We're ON-FIRE, Kurapika! ✘

Mensaje por Killua Zoldyck el Miér Abr 12, 2017 11:43 am

¡Bingo! Apenas pudo localizar al dichoso control fue que rápidamente lo tomó en sus garras. Se la pasó más que viendo una serie (lo cual era el plan), cambiando insaciablemente los canales, no sin antes dejar un razonable periodo de tiempo para ver si el dichoso show valía la pena, tiempo que era menos de dos segundos, su paciencia no era impecable tratándose de esta clase de cosas y es que sí había echado una ojeada antes a la guía de programación que el mismo servidor le brindaba, sólo que leer los títulos nada más no le motivaba y creía que igual cambiando canales haría alguna diferencia, pero no obtuvo buenos resultados, de hecho fue a la inversa que se sentía fatigado sin haber hecho absolutamente nada más que picarle a un sólo un botón. Se dio por vencido pero de todas formas dejó la televisión encendida para que estuviera haciendo algo de ruido y quizá de puro milagro luego pasasen algo mejor de lo que estaba ahora (porque ya la había visto muchas veces): Toy Story, la primera. ¡HEY! No es porque tuviera catorce años que le dejase precisamente allí, muchos adultos también gustaban de esa película, no tenía nada que ver con su condición de semi-infante. A veces se quedaba aparentemente atento al televisor pero con su cabeza en otro lugar fuera de esa habitación, mientras otras se quedaba mirando al techo o cerraba los ojos, de repente creía que estaba jugando consigo mismo a ser un cadáver, seguramente de los juegos más aburridos que había tenido nunca, aunque jugarlo en esas veces que llegaba sumamente borracho de sueño no le parecería mala idea.

Su infame soledad y aburrimiento parecía haber llegado a su fin cuando escuchó dos toques exactos a la puerta, razón por la que pensaría se trataba alguien del personal, pero no dijeron nada e inmediatamente abrieron y sí, era Kurapika. ¿En serio había sido necesario tocar antes si al instante iba a abrir de todos modos? ¿Qué clase de lógica estaba aplicando allí exactamente? De ser un humano cualquiera ese tiempo que fue menos de un minuto no le daba tiempo de hacer nada u ocultar lo que sea que el otro pensaba que pudiera encontrar, ¡sencillamente no era suficiente para estar listo! Es verdad que él era el Godspeed, pero tampoco debería de abusar así de ello—. Kurapika —devolvió entre emoción y algo de desconcierto por toda su lógica previa que no podía terminar allí. El rubio que entró con una aura calmada como era más o menos usual, de la nada dictó estrictamente una orden: "Mom, is that you?" hubiera sido algo apropiado para comentar si no fuera porque Killua en verdad no tenía idea de lo que era una madre que no tuviera un tornillo flojo. Al menos él dijo "antes de saltar a la cama", que él traduciría como "saltar está bien"—. ¿Por qué debería? Estamos pagando por esto, ¿no es así? Incluso, estoy dando sentido al trabajo de las personas que se encargan de lavar los cobertores —para entonces el menor ya no estaba acostado pero sí sentado sobre la cama exponiendo cómodamente su punto desde allí, no obstante, antes de haberse sentado ya se había deshecho de su calzado sin siquiera tener que usar sus manos, solamente un poco de maña y fuerza para que estos cayeran solos al suelo.

Una pausa incomoda se presentó en cuanto señalo discretamente el televisor que en ese preciso instante estaba pasando la escena donde el astronauta conocido como Buzz Lightyear estaba interpretando el papel de Marie Antoinette tomando té, valiendo queso su vida. Fue allí que el albino supo que era el momento indicado para hacer relucir su sarcasmo—. Claro, toneladas de diversión... —tanto tiempo que no se veían y el otro llegaba tan casual a ordenarle y tratarlo como si fuera qué, lo peor del caso es que el menor parecía estar accediendo como si fuera lo correcto de hacer con ese ente en especifico—. ¿Q-qué? —se erizó ante la pregunta repentina, ni siquiera se dio a la molestia de darle algunas vueltas y fue directamente al grano. No era como si aquello le molestase pero sí sentía la pregunta un poco fuera de lugar, ¿en sí qué se supone que contestas a eso? No es como si fueran pareja ni nada—. Pues, eso creo —había muchas dudas en su entonación—. ¡Tampoco es como si se hubiera muerto o algo! Tan sólo está de viaje con su "padre", eso es todo. En ocasiones charlamos por mensajes o directamente nos hablamos y de eso también sabrías tú si en algún momento prestaras atención a tu celular —no se resistió a echarle en cara con una sonrisa picara sabiendo perfectamente que le estaba volteando la situación, se acercó al rubio con un salto de la cama al sofá de sólo un asiento que estaba en frente del otro donde estaba su amigo—. ¿Se supone que vinimos a hablar de los que no están aquí en estos momentos? Muy bien, entonces, ¿qué tal con Le Oreo? —ahora sí que lo estaba disfrutando, oh sí, tanto que quería estar más cercas para ver la expresión que hacía a sabiendas de cómo podía llegar a "intensificarse", claro que esto no era su mecha, pero tampoco es como si quisiera verlo quemar el lugar, vamos, con regresarle la incomodidad se daba por servido.
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Re: ▬ We're ON-FIRE, Kurapika! ✘

Mensaje por Kurapika Kuruta el Lun Mayo 29, 2017 12:19 pm

Era el hecho que sentía que no pasaba el suficiente tiempo con sus amigos cercanos lo que le pesaba ligeramente en la consciencia, motivo principalmente por el que se había arreglado con Killua de encontrarse en un ambiente de informalidad vago. Por supuesto, sólo residir en la misma ciudad se trataba de una coincidencia demasiado conveniente para simplemente ignorarlo, pero incluso con ello él se tardó mucho más tiempo del esperado en sentar cabeza. Evidentemente le frustraba en gran medida dejar su tarea a medio hacer, pero hasta él tenía un límite para ser egoísta, aunque tomarse un "descanso" no era precisamente su idea de despejarse la cabeza, sabía que al menos ver a sus amigos valía la pena. Pese a ello, ninguno de los dos actuó como si realmente se hubieran extrañado por un tiempo prolongado: lo que con Gon o Leorio hubiera sido una explosión de preguntas sucesivas y probablemente uno que otro abrazo asfixiante (más Gon que Leorio en este caso), con ellos era la sencillez de la costumbre. Tal vez porque sus temperamentos eran similares y ninguno era precisamente un sentimental, pero la cotidianidad de su primera interacción había resultado encantadora. Quizá cuántos meses sin dirigirse una palabra, y la primera conversación que llevaban allí era sobre las formas correctas de comportarse en un hotel. Extraña esa calma tan simple.

No, sólo estás haciendo que quien sea que vaya a lavar los cobertores se lamente porque un niño se subió a la cama con zapatos —negó suavemente con la cabeza, y pese a que sus palabras todavía sonaban a tono de regaño, aquél era definitivamente el tipo de argumento que se usaba para convencer a un infante en lugar de un adolescente. Tal vez esperaba que el menor siguiera la lógica de "porque un adulto lo dijo", pero conociéndole, se trataba más de un puberto rebelde que a un retoño adorable. Al parecer, en ese momento la televisión les iba a proveer de ruido de fondo y nada más, pero él ya no estaba allí para empezar a indagar en los detalles superfluos de la vida ajena. En realidad podría decirse que tenía una preocupación puntual, y sonrió levemente al observar la reacción nerviosa de su amigo al mencionarle el asunto—. Bien, tú y Gon eran inseparables. Por supuesto que me voy a preocupar —soltó una risa pequeña, suave, exagerando un poco el punto. Casi se sentía mal divertirse a consta del ajeno, pero había resultado simplemente adorable—. No tienes que estar a la defensiva —le espetó, con un deje de malicia apenas perceptible, acompañado por un gesto desdeñoso. De todas maneras, Killua se había mudado de su posición sobre la cama hacia el sofá adyacente al suyo, tal vez buscando mantener una guerra de miradas o algo así.

Si te interesa saber —diplomático como siempre, empezó a hablar en un tono de calma, aunque no rechazó el desafío implícito que el menor había comenzado, acercándose uno al otro hasta que estaban prácticamente de frente. En un movimiento rápido sacó su teléfono móvil de su bolsillo, señalando la pantalla que no dejaba de parpadear—, Leorio no ha dejado de enviarme mensajes desde que le dije que íbamos a reunirnos. ¿Quieres decirle algo? —probablemente la sonrisa angelical en sus facciones suaves resultara un poco fuera de lugar, como si le estuviera echando en cara su perfecta compostura, pero el ofrecimiento era ciertamente genuino. Tal vez el futuro doctor no apreciaría el hecho de que esos dos estuvieran teniendo una plática tan calmada sobre él sin dignarse a responderle ningún mensaje, pero (quizá un poco por su culpa, iba a admitir) seguro que a esa altura se le hacía algo normal. Estaba de buen humor, ver a Killua le hacía sentir incluso más ligero. Lo único capaz de arruinar el momento resultaría una araña desdeñosa en la pared, pero él no quería considerarlo. Los hoteles eran limpios, ¿no?—¿Y qué tal el servicio a la habitación? —preguntó casualmente, decidiendo a ponerse cómodo de una vez, dado que no había tenido la oportunidad de ordenar nada por sí mismo en horario de trabajo.
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Re: ▬ We're ON-FIRE, Kurapika! ✘

Mensaje por Killua Zoldyck el Sáb Jun 03, 2017 9:46 pm

La discrepancia de opiniones en cuanto si era correcto o incorrecto el hecho de subirse a la cama y/u otros lugares con el calzado aún puesto parecía que simplemente no iba a llegar a nada, logrando causar que roleara sus ojos. No se molestaría en ocultar que seguía sin creer eso y que efectivamente el que llevaba la razón por delante era su persona, es más, ni siquiera estaba neutral sino que lo recalcaba—. Como sea, de todas formas ya me los he quitado, ¿contento? —sorpresivamente ni él se percató como era debido de que sí había hecho caso, pero como simplemente no parecía una buena idea ponerse a discutir más fervientemente sobre ello y más considerando que era la primera vez que se veían dentro de mucho (aunque él empezara), estaba bien, le daría la satisfacción. (?) Por desgracia para el albino que al parecer tomó la decisión incorrecta de dar por finalizado el tópico anterior, cambió por uno que no es que fuera peor, pero sí sentía extraño de responder puesto que tenía más que ver con sentimientos y no con la lógica en sí. De alguna forma se las había arreglado para esquivar "la bala" y sin entender muy bien el por qué, el rubio que había comenzado a reírse según parecía por algo que el eléctrico ser había hecho, no pudo con ello más que ruborizarse un tanto y voltear a otra parte como si haber visto con aquella expresión al contrario fuese indebido. Sin embargo, para el momento en que volvió a dirigirle palabra, logró que se girase nuevamente sin siquiera pensar en su anterior ley auto-impuesta—. ¡No estoy a la defensiva!

Al devolverle la cucharada de su propia médicina, grata no fue la sorpresa saber que tomaría una actitud madura: Decepcionante. No sabía por qué siquiera lo estaba esperando en realidad, las estrategias simples y medianamente complicadas sólo servían con seres del tipo Gon y Leorio si estaban en cualquier día mundano, ya que si se ponían "serios" eran más razo-... no. Dependía. El punto importante en esos momentos era que el rubio no se iba a dejar tan fácil y que si quería lograr algo tendría que seguir intentando pero más fuerte. En el concurso de miradas que parecían estaban teniendo, además de el de los argumentos; El contrario hizo una trampa que desvió su atención de manera inevitable a la pantalla del celular. Pestañeó varias veces, su rostro para pronto ejecutó la expresión que avisaba que de lo que estaban siendo testigos sus ojos era material del bueno para el cringe. Ante la pregunta, su mirada regresó unos segundos hacía la de Kurapika, seguido a la de La Galleta en forma de mensajes, luego a la de Kurapika y así sucesivamente para terminar en un rotundo—: No —¿se lo había estado pensando en toda esa escena o no? He ahí la cuestión. Aunque siendo sinceros, se vio bastante tentado de sí responderle con alguna tontería que tuviera el encanto de ser grosera pero mantener su nivel al salir de una mente como la suya, pero al no ingeniar nada al instante y no ser tan divertido como tomar el móvil del ajeno en un descuido para que el delito fuese entero, lograba que dejase ir la magia. Tal vez luego.

Se saltaban de algo trivial, a lo personal, a algo trivial nuevamente. Now, wait a minute, ahora con el nuevo tema parecía que todas sus memorias se iluminaban de manera divina; ¡había encargado postres! ¡¿dónde estaban?! Tocaron el timbre—. ¡Nueva técnica aprendida: invocación! —obviamente eso no respondía la cuestión ajena que, luego de que entrase un empleado con todo tipo de alimento dulce, podría venir a deducirse por una simple conexión de puntos—. ¡Ya era hora! Espero que no me dieran nada caducado o arderá Roma —inspeccionaba cuidadosamente que todo viniera, o para ser más precisos estaba admirando lo que se comería. Se tomó la libertad de ordenar casi todo el menú sin tomar nota de qué o cuánto sería el daño a su billetera. El empleado que parecía bastante antojado también, tuvo que retirarse con una tristeza palpable después de ayudar a dejar todo sobre la mesa que el chico indicó—. Ah, éste tiene el decorado en forma de telaraña —regresó al lado de Kurapika y le llevo ese postre en especifico, no era como si tuviera una araña de chocolate ni algo parecido, pero sería interesante enterarse si hasta algo con un decorado así le desagradaba, esto era por el bien de la ciencia. Lo que nadie sabía, era que en cuanto aquél joven entró y salió, dejó también pasar a una arañita que había llegado de polizón sujeta por debajo del "carrito", y que se soltó una vez estaba adentro. Esa arañita era toda una loquilla, intensa y muy seguramente un ninja profesional encubierto.
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Re: ▬ We're ON-FIRE, Kurapika! ✘

Mensaje por Kurapika Kuruta el Miér Ago 30, 2017 8:39 am

La reunión estaba trascurriendo de forma bastante agradable, no es que se hubiera esperado lo contrario. A su completa dicha, Killua continuaba teniendo las mismas reacciones que recordaba, la mezcla adorable de un niño ingenioso que tiene la certeza de saber más que tú. Afortunadamente el primer argumento no se extendió demasiado como una disputa, y después de todo, él sólo estaba apelando a las reglas del hotel respecto al orden y la limpieza—. Mucho, en realidad —no pudo evitar sonreír al tiempo que el menor rodaba los ojos, como si la acción de obedecer contra sus principios le significase un suplicio. Se podía imaginar perfectamente por qué, pero dudaba que fuera el motivo en ese momento. En cambio, fue directo y al grano, preguntando al ajeno sobre un detalle de su particular interés: por supuesto que no lo había hecho con la intención de causar incomodidad, pero había algo de satisfacción en ser capaz de arrancar reacciones tan honestas de alguien como Killua. Un privilegio del que no debía abusar si no quería que se tornara en su contra, por lo que se conformó con el pequeño intercambio de palabras, esperó a que el contrario se delatara a sí mismo, y le dejó en paz con el orgullo intacto.

Claro que no se sorprendió cuando trató de embaucarle con un truco similar, afortunadamente, él sí estaba mentalmente preparado para tomar el tópico con naturalidad. Tal era la confianza que no dudó un segundo en simplemente mostrar la evidencia de que el doctor había tratado de participar activamente en la conversación desde su teléfono móvil, y por la forma en que el muchacho se quedó mirando alternativamente entre la pantalla y su persona, no sabría con certeza si iba a huir con el aparato a la fuerza o iba a dar una respuesta verbal a su ofrecimiento. De alguna parte, todavía se sentía como una victoria, incluso si la oferta fue rechazada sin ofrecer ninguna explicación además del evidente "no quiero"—. Una lástima. Le diré que dejaste saludos —aceptó la negativa quizá con una facilidad que hasta resultaría graciosa, ni siquiera consideró en insistirle, como si se hubiera esperado esa resolución desde el principio. Tampoco había que molestarse en puntualizar que los saludos eran una mentira, pero suponía que Leorio sabría de todas maneras que se trataban de una formalidad. Así que volvió a guardar el teléfono en un lugar seguro, y trató de acomodarse mejor en el ambiente de descanso que ofrecían las instalaciones, además del cómodo amueblado. Ni apenas dejó salir un cuestionamiento respecto a la comida, el semblante de Killua repentinamente se iluminó: como si hubieran sido invocados por una fuerza superior, repentinamente tocaron a la puerta, y entró a la habitación un carrito con una cantidad generosa de postres.

No era sorprendente, pero de todas maneras se encontró mirando con impresión la completa naturalidad con que un niño podía recibir tal cantidad de dulces sin supervisión—. ¡Necesitas almorzar antes de comer el postre! —por supuesto, fue como una reacción automática, cruzándose de brazos y frunciendo el ceño con mayor vehemencia que verle subirse con zapatos sobre la cama. Como toda buena madre diría (?), la alimentación era más importante. Claro que tuvo que cortar la mitad de su regaño, cuando el menor simplemente se dio la libertad de compartir sus alimentos azucarados. En cualquier otra circunstancia habría estado impresionado de que Killua le llevara algo por sí mismo, eso fue, hasta fijarse en la pieza específica de pastel que le había tocado: un decorado de telaraña—. ¿En serio? —no le sonrió, el pero el disgusto repentino en su tono era prácticamente palpable. No estaba haciendo maravillas con su temperamento, pero al menos, su única acción fue enterrar el tenedor un poco violentamente en la superficie del bizcocho dulce, arruinando el infame estampado de inmediato. Soltó un suspiro, viéndose en la penosa situación de ser el adulto responsable del lugar. Se levantó del sillón, con el plato de pastel mutilado en una mano mientras se dirigía a la mesa repleta de dulces en medio de la habitación—. Killua —llamó con severidad, dando la impresión de estar castigando a un niño más que controlar los pésimos hábitos alimenticios de un amigo cercano. Apoyó su mano en la mesita, inconsciente del pequeño individuo de ocho patas que estaba revoloteando alrededor, y encontró sus dedos un puente agradable—. No hay forma humanamente posible en que termines de comer todo eso. No en un díay esperaría que no en una semana, pero sería demasiado pedir esa consideración por su salud a largo plazo.
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Re: ▬ We're ON-FIRE, Kurapika! ✘

Mensaje por Killua Zoldyck el Vie Mar 02, 2018 6:13 am

Dentro de su fantasía azucarada ya materializada, logró escuchar el comentario del rubio que más que una opción a su vida era sin duda una orden descarada que no planeaba seguir ahora ni en años futuros—. Tsh —chasqueó al momento en que le dedico una mirada rápida que podría transmitir alguna clase de rencor mal justificado, uno bastante infantil, sobre todo si se tenía en cuenta que esa no sería su verdadera expresión de encontrarse realmente molesto—. Y si no... ¿qué? —retó, elevando esta vez su mentón haciendo que se viera un poco más alto, aprovechando que el contrario aún se encontraba sentado y le obsequiaba dicha ventaja para la escena—. ¿Piensas obligarme? —continúo está vez con una sonrisa bufona en su rostro al igual que el tono que estaba manejando, diciendo indirectamente que no tenía miedo y que no podría vencerlo (cosa que, igual si se pusieran serios estaría muy reñido, tal vez ambos podrían resultar muertos pero en estos precisos momentos no evaluaba llegar a tal punto y menos por algo así). Mejor, obtuvo una idea luego de inspeccionar visualmente todos los postres que no incluía la destrucción de el hotel (o al menos eso pensaba). Fue así que le llevo el pastel cuidadosamente seccionado al mayor, ¡seguro que le encantaba!—. ¿"En serio"? ¿En serio qué? —su sonrisa felina delataba enteramente que estaba al tanto de su travesura, inclusive después se vio en la necesidad de poner una expresión de falsa preocupación e inentendimiento—. No sé a qué te refieres, Kurapika. Tan sólo te he querido compartir de mis preciados postres, ¿qué le ves de malo a eso? —en serio ni él sabía cómo estaba haciendo para contener su propia risa, tuvo que alejarse y volver al lugar donde estaban ahora posicionados toda su dotación de adictiva azúcar.

El chico de las cadenas se acercó casi tan pronto que el albino se había alejado de la escena del crimen. No le había dado nada de tiempo para componer su "seriedad" para el acto, ¡no era justo!—. ¡Kurapika! —apoyó también su mano sobre lo que quedaba libre de la mesita entre tanto postre, imitando lo que hacía su madre, ehem, amigo—. ¡AH! ¡¿QUÉ NO?! —¡INDIGNANTE! No se iba a quedar allí a soportar que el otro saliera con semejantes "acusaciones" en lo que ahora era su santuario provisional. Tomó uno de los pasteles medianamente grandes y no cortó una rebanada ni mucho menos, como si estuviera efectuando la acción de el cumpleañero en la tradición de 'darle una mordida al pastel', fue eso mismo lo que hizo, inundar parte de su rostro en él para causarle esa "herida" irreparable al postre, terminando con gran parte de sus mejillas, su mentón, parte de su nariz y obviamente la boca, completamente manchados del betún y otros ingredientes—. ¡Y que quede constancia de que me obligaste a hacer esto! —apuntó acusadoramente al contrario. Ahora si el felino se empachaba tendría parte de la responsabilidad por hacer algo tan irresponsable como retarlo. Fue así que la blanquecina criatura continuó con el mismo procedimiento; no cubiertos, y siguiendo por la táctica del 'manos libres', hasta parecía que estaba en alguno de esos concursos o en verdad sí se hubiera convertido en un animalito salvaje de un momento a otro. Si no es que ya lo era.

Inserte música de Misión Imposible aquí. La arañita nuevamente sería el punto de enfoque y la mente criminal, el villano de este episodio a por lo menos muy seguramente la perspectiva del ojos-rojos. Naturalmente el arácnido no se preguntó a quién le pertenecía esa mano en particular, ni siquiera sabría qué era ni mucho menos que pudo haber elegido la ruta pacifica (o sea, la mano de Killua en vez). Era una verdadera lástima saber todo el caos que podría causar porque según parecía encontrarse bastante cómoda en el prospecto que había elegido, así comenzó a escalar y pasando a estar ahora en el brazo, un recorrido igual de oscuro como ella hasta llegar al cuello con un poco más de color, pero eso no iba a detenerla, después de todo buscaba un lugar más oscuro y preferiblemente con un poco de humedad—. Ah-- —fue cuando el peliblanco detuvo su ingesta, abriendo sus ojos a full y con está vez genuina sorpresa; ¿le decía o no le decía? Hmm... ¡Le diría! Porque si lo picaban y se sentía mal después, sería también malo para el menor—. Kurapika, tienes una araña en el cuello de tu camisa —dijo sin darle ninguna clase de efusividad o importancia real.
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Re: ▬ We're ON-FIRE, Kurapika! ✘

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