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Bonds beyond time. [Priv. Yubel Dracssenkrad]

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Bonds beyond time. [Priv. Yubel Dracssenkrad]

Mensaje por Judai Yuki el Miér Nov 16, 2016 9:48 am

¿Qué estaba pasando en ese momento? Iba a llegar tarde. A pesar de que absolutamente todas las personas que lo conocieran apenas un poco podrían adivinar que, para su persona, tal acontecimiento no era una cosa nueva, para él en ese momento significaba la desesperación casi absoluta. ¿Cómo podía arreglárselas para llegar tarde a su apenas primer día como universitario? ¡Aquello sonaba absurdo! Como si tal condición estuviese determinada en sus genes, parecía completamente imposible para su persona evitar al destino. Quizá se había quedado hasta muy tarde la otra noche, jugando cartas. Pero estaba absolutamente seguro que colocó la alarma de su despertador a tiempo, y que tal aparato tenía algo contra él por decidir descomponerse la misma mañana que lo necesitaba con urgencia. Parecía que todo estaba confabulando contra él, incluso su gato gordo Faraón no se había molestado en despertarlo hasta muy entrada la mañana, cuando su condena ya era casi un hecho indiscutible.

Todo lo que logró hacer fue vestirse a la velocidad de la luz, poner sus útiles desordenados dentro de una mochila vieja y correr todo el tramo hasta la parada de auto-bus. Estaba ansioso, un poco demasiado. No creía que había sido buena idea la solitaria taza de café que bebió justo antes de salir. Afortunadamente se trataba de apenas un viaje de veinte minutos, aproximadamente. Quince si acaso el conductor tenía prisa y el tráfico ayudaba, pero no tenía tiempo de pensar en eso cuando el auto-bus ya había llegado a su destino. Y nuevamente empezó su carrera contra reloj para tratar de hacer una entrada decente, tal vez se había perdido la primera hora, ¡pero definitivamente iba a alcanzar al menos la segunda! Sacó de entre sus cosas la solitaria hoja de papel donde tenía escrito las vagas indicaciones de direcciones. El campus de la universidad se extendía enorme frente a sus narices, y no pudo evitar quedarse a contemplar el color verde del pasto y la brisa fresca que daba la ilusión de naturaleza, incluso estando en la ciudad. Creía que eran pocas las oportunidades cuando se había dirigido allí antes, hace mucho tiempo, pidiendo ayuda a una persona para una tarea de Geografía.

Tuvo que sacudir la cabeza, regañándose mentalmente por su repentino esparcimiento. ¡No tenía tiempo para recordar esas cosas! ¡Aún iba maravillosamente tarde! Sus ojos marrones recorrieron con frenesí el panorama, buscando alguna indicación de utilidad que lo llevara a su destino: necesitaba, primero que todas las cosas, dirigirse al mural de facultades para ver sus materias inscritas y el horario de éstas. Era bastante probable que estaba en la hora límite, por tanto, optó que trotar era una excelente solución para ahorrar tiempo. Y como consecuencia, luego de diez minutos de tramo largo, se había quedado sin aire en los pulmones. Cuando llegó al mural, todavía estaba jadeando un poco fuerte. Y como pudo, levantó la cabeza para buscar rápidamente su nombre en los horarios y nombres complicados de ramos que le tomaría un esfuerzo inhumano aprender. Tuvo que dar una segunda mirada, asegurándose que sus ojos no lo estaban engañando o era parte de una extraordinaria ilusión óptica, y finalmente cayó en cuenta de la realidad. Apenas pudo contener una exclamación de sorpresa.

Tengo... hora libre —repitió las palabras, como si el hecho de escucharlas las volviera una certeza tangible. Con la voz un poco ahogada por la falta de aire, dejó reposar sus manos en las rodillas tomando una respiración profunda, antes de enderezarse y regresar a su anterior estado de vigor—. ¡Tengo hora libre! ¡No voy a llegar tarde! —celebró en voz alta, con el alivio y entusiasmo de un estudiante responsable por sus horarios. Prácticamente no cabía en su júbilo, se había molestado en apresurarse por nada—. Ah, puedo pasar a comer. Qué alivio, llegar tarde siempre me abre el apetito —se rió un poco de sí mismo, con típica expresión risueña y sonrisa boba. No se había molestado en mirar a su alrededor por si alguien ajeno lo escuchaba hablar solo, no es que le preocupara especialmente. Se acomodó la mochila al hombro, despuesto a alejarse para ir a buscar algo de comestible. ¿Tal vez tendrían un puesto de comida en alguna parte?
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Re: Bonds beyond time. [Priv. Yubel Dracssenkrad]

Mensaje por Yubel Dracssenkrad el Dom Dic 25, 2016 10:29 am

"Qué tal, tú debes ser Judai Yuki, ¿no es así? Estoy casi seguro a no ser que me digas que tienes un gemelo": Un joven mayor que el castaño se acercó a él indiscriminadamente y le preguntó acerca de su identidad, de hecho, al momento de asegurar que no se estaba equivocando antes había revisado su celular donde vio una foto suya la cual tenía guardada con la simple función de no olvidarse de a quién se suponía debía buscar. "Ah, ¿esto? Descuida, ya la borro. Era para no confundirme, pero eso no es lo importante. Me alegra mucho que estés por aquí ya que la Dama Dragón estará algo impaciente para estas alturas", ¿a qué se refería ese NPC sin relevancia y por qué tenía una personalidad tan agradable si sólo estaba allí para darle cierto sentido a la idea principal? ¿Eso era lo que les pasaba a los recién llegados en la universidad, era eso lo normal? ¿Tan pronto y ya había novatada? Aquél básicamente se llevo a nuestro héroe consigo al tomarlo de un brazo en plan de escolta. Todo parecía muy sospechoso y eso se debía porque efectivamente así era. Fue que llegaron a un salón cualquiera pero con todas las cortinas cerradas y allí se encontraba otra persona que lo miro de arriba a abajo juzgando si de verdad se iba a ir vestido de esa manera, la respuesta era obviamente negativa: le dieron un traje.

Esas personas lo habían dejado allí sin más adentro del salón, creyendo sinceramente que no haría más preguntas y simplemente se pondría lo que le obsequiaron. No era una indumentaria fea cuando menos pero quizá sí un poco exagerada para ir a un día cualquiera a la universidad, lo que no se esperaba aquél era que ése no era un día como cualquier otro y no porque este fuera el primero para él en esa escuela y un paso más cercano a la carrera que deseaba tener, claro que no, ¡eso sería lo de menos! Los otros dos que lo llevaron hasta allí ya no estaban, en cambio para cuando saliera se encontraría con una chica normalucha que también parecía estar uniformada, de gala pero algo bastante sencillo, nada llamativo. "¿Ya estás listo? Bien. Sígueme, esto será en el Campus y aunque es muy fácil llegar allí tengo entendido eres un nuevo, así que para ahorrarnos problemas a todos aquí estamos nosotros, en esta ocasión yo". La mujer parecía un tanto negativa y con ganas de lanzarlo hasta donde se suponía que debía estar. Había dicho que en el Campus pero nuevamente seguía siendo todo muy agobiante, ¿cómo se debería estar sintiendo en esos momentos?

Al llegar a la localización mencionada bien parecía que ya estaban en un lugar completamente distinto a las instalaciones, todo estaba decorado y había varias personas sentadas, la misma cantidad tanto a la izquierda como la derecha, tan sólo dejando un espacio en el medio para la pasada. Asimilaba bastante a lo que se acostumbra ver en una iglesia cuando alguien va a casarse, ¿era eso una recreación? Le pidieron al castaño que por favor se fuera hasta el final, se colocará arriba del pedestal y esperase pacientemente. Por orden de descarté y ya que él ya se encontraba en esa posición y ahora con un pequeño cofresito que seguramente tendría un anillo adentro fue que lo dejaron como si fuera lo más natural del mundo. Las personas allí sentadas parecían estar tan desconcertada como él debía estarlo, sin contar unas excepciones infiltradas como lo era el chico albino que la dragón se había encontrado apenas ayer, según parecía ya era parte de su colección si ya estaba allí sentado gratuitamente. También entre ellos estaba otro albino bastante tranquilo y angelical que no recordaba haber traído y una pelirosada descarada que se había sentado allí para enviar mensajes de texto a Zorky-Poh-sabrá-quién, pero se veía muy feliz al respecto así que la dejó porque seguía haciendo juego con el ambiente.

Yubel traía un vestido que aunque de blanco no tenía nada, sí era muy bello y probablemente muy costoso para estarlo usando allí. Los instrumentos comenzaron a sonar y unas niñas que debían de ser menores de edad (probablemente traídas del Instituto Amoris) estaban allí lanzando pétalos de rosas después de que la bicolor avanzaba por aquél camino hacía su amado, para este momento era casi imposible que el contrario no se diera cuenta de lo que estaba sucediendo. ¡Felicidades, Yuki!
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Re: Bonds beyond time. [Priv. Yubel Dracssenkrad]

Mensaje por Judai Yuki el Lun Mar 20, 2017 11:39 am

¿Qué estaba pasando allí? La verdad es que ni siquiera él estaba muy seguro, cuando un sujeto extraño se le acercó y preguntó si acaso él era él, a lo que tuvo que responder extrañado con una respuesta afirmativa, se cuestionaba en qué clase de situación se había metido cuando el mismo tipo desconocido lo había tomado del brazo para escoltarlo a otro lugar, un edificio adentro del campus. Él no se había resistido demasiado, ganándole por mucho la curiosidad por saber qué estaba pasando allí, resignándose a que quizá hubiera algo de comer a donde lo estaban dirigiendo (imaginándose que se tratase de un evento o una novatada), no podía ser algo tan malo y él tenía una cantidad significativa de tiempo libre en ese momento. A pesar de que la situación continuó siendo intrigante, al llegar había recibido instrucciones de cambiar de ropa y colocarse un traje de color oscuro, un poco demasiado elegante para su gusto—. Pero, ¿por qué...? —su expresión de confusión habría de resultar digna de un grabado en piedra, pero a sus anfitriones poco y nada les importó cualquiera de sus cuestionamientos. Había acabado solo en el salón del edificio, trajeado y con más dudas que nadie parecía dispuesto a aclararle. Tal vez no se había levantado de la cama en la mañana y todavía estaba durmiendo, lo consideró como una opción, pero una muchacha intervino justo a tiempo para distraerle de sus cavilaciones.

¿Un evento? ¿Vamos a una obra de teatro? —no sabía por qué se molestaba cuando la norma allí parecía ser responderle ninguna pregunta, pero su curiosidad natural le llevaba a verbalizar sus dudas en voz alta. En algún momento pareció simplemente olvidar que nadie le estaba obligando y podía marcharse cuando quisiera, en su lugar, estaba extrañamente entretenido con seguirles la corriendo a las personas extrañas que lo paseaban de allí para allá cual trapo sucio. ¿Acaso podía pedirse un primer día más extraño? Sólo esperaba que la comida estuviera pronto, asumiendo que en cualquier evento de tal categoría (pues que llevaba un traje demasiado elegante para sólo tratarse de algo casual) habrían alimentos implicados. Aunque debía de admitir, le llamaba poderosamente la atención el hecho que él parecía implicado como un actor principal en todo el evento desconocido, incluso siendo totalmente ignorante de su papel. Siguió las instrucciones simples, yendo al final del corredor improvisado en medio del campus de la universidad, repleto de alumnos sentados al aire libre alrededor del camino. El sitio le recordaba a una iglesia, una ceremonia formal que sin duda combinaría a la perfección con la decoración elegante.

Era esperable que incluso alguien como él empezara a atar cabos sueltos, como el encontrarse parado sobre un pedestal en medio de una cantidad sospechosa de personas y con la presencia de un cofre con anillos cerca. Tal vez de haber un sacerdote le habría hecho más preguntas al respecto, pero de momento, su tren de deducciones fue interrumpido por la música instrumental de una boda, seguido de un espectáculo sumamente singular: una muchacha de traje oscuro (¿no debía ser un vestido blanco?) se acercaba hasta su dirección, seguida de cerca por un coro y los pétalos de flores desfilando a su paso ceremonial. Francamente estaba emocionado, siendo la primera vez que asistía a una boda propiamente tal, no fue hasta después de varios segundos de observar la figura esbelta de la novia que notó su identidad. Su quijada probablemente habría de haber caído hasta el suelo de ser físicamente posible, pero afortunadamente, su reacción de sorpresa duró los pocos segundos que permaneció en silencio—. ¡Yubel! —el nombre sonaba increíblemente bonito para sus oídos, luego de años sin tener más recordatorio que una carta. Tener a la presencia física real de ella frente suyo se sentía como un sueño, continuaba gritándole incluso considerando que la distancia entre ellos se había reducido con la caminata—. ¡Vas a casarse!

Probablemente se produjo una especie de silencio prolongado, aunque la música continuaba sonando de fondo al alboroto inexistente. De repente se sentía como que algo no estaba del todo bien, y que la atención se había desviado a su persona inesperadamente. ¿Fue algo que dijo? Le tomó un recuerto mental de los elementos dispuestos allí para concluir: el altar, el traje, los anillos. El altar, el traje, los anillos, Yubel. Oh, pero por supuesto. Su segunda exclamación de sorpresa fue, si es posible, más impresionante que la anterior—. ¡V-VAMOS A CASARNOS! —su grito prácticamente le ahogó, recuperándose inmediatamente de la tos seca que lo aquejó unos segundos. Por lo menos ahora podía sentir alivio—. Ah, así que de eso se trataba todo. ¡Me podían haber avisado antes! —sus quejas iban dirigidas al público, esperando encontrar en ellos a alguno de los desconocidos de más temprano esa mañana. Al no recibir señales de vida, su atención volvió a centrarse en su amiga. Le dirigió una sonrisa amplia, una expresión de felicidad desbordante de solo verla parada allí—. Maldita sea, Yubel. No puedo abrazarte en medio de una boda, ¿por qué me lo pones difícil? —soltó una carcajada, como a una broma suave, pero la verdad es que estaba verdaderamente ansioso de poder saludarla como se debía. También tenía tantas, tantas preguntas que no habría por donde empezar, pero suponía que la ceremonia era primero, tenía que fingir profesionalismo—. Hey, hey, ¿luego de casarnos podemos pasar a comer? —le habló en voz baja, en una especie de tono de confidencia. Era el primer día más extraño del mundo, pero no estaba quejándose.
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Re: Bonds beyond time. [Priv. Yubel Dracssenkrad]

Mensaje por Yubel Dracssenkrad el Jue Abr 27, 2017 8:47 am

Los estudiantes implicados que con sus dudas existenciales se preguntaban por qué se estaban tomando la molestia de seguir la corriente a la chica bicolor no tenían cabeza para estar respondiendo todas las ciertamente razonables cuestiones que tenía el castaño. Aún si tuvieran el empuje y delicadeza para ser amables no lo harían, en una balanza sobre qué era más importante en cuanto a aclararle la visión a un extraño o que rodasen sus propias cabezas era obvio qué elección sería la conveniente a tomar en su caso. "Por lo menos no se está oponiendo" deberían haber pensado varios de los implicados ya sea estando interactuando directamente con el sujeto en cuestión o enterándose de qué ocurría por los comentarios de quien había estado allí con él, corriéndose la voz como vil chisme, quizá tal vez sólo por eso a ellos también les vendría a la mente la duda de por qué sólo hacía preguntas pero no se iba al ver que no le respondían, ignorando que muy probablemente estarían en esa misma situación, simplemente acomodada de una forma menos favorecedora para ellos.

El acto de los terceros había finalizado de manera satisfactoria en esa pequeña parte pro-activa que se les había asignado, o al menos eso parecía a simple vista al momento en que la bicolor caminaba por el altar y veía la silueta bien arreglada de la persona que tanto deseaba y amaba. Luego preguntaría al mismo por los detalles acerca de cómo es que le habían tratado, pero por ahora estaba más concentrada... o mejor dicho no lo estaba, la felicidad era tanta que inevitablemente estaba sonriendo genuinamente y estúpidamente, al menos lo que su semblante serio le permitía. Terriblemente ansiosa, quería salir de una vez corriendo a abrazarlo y darle el amor que no tuvo durante todo ese tiempo y probablemente también reclamarle ese mismo hecho. No sabía por dónde debería de comenzar con esto, bueno, en realidad ya lo había comenzado y no de una forma precisamente sutil, que en lugar de simplemente haberse acercado a entablar la típica charla de "hace mucho no nos vemos", se las ingenió para realizar una boda justamente el primer día que él se supondría tendría que estar en alguna aula de clases prestando atención a la materia en lugar de su matrimonio del cual ni siquiera estaba percatado, ¡pero eso a quién le importaba! Era bien sabido por todos que siempre el primer día por norma general sólo solían ser presentaciones e indicaciones, además... ¡La nombró! ¡Finalmente escuchó su propio nombre por parte de la voz más bonita del mundo! No paraba de caminar como se supone debería en una celebración así: Serena y con delicadeza, aunque su aura más sumado su peculiar vestido, daba un aire más bien de sensualidad. Escuchando lo animado que estaba al nombrarla le motivaba más en su idea de ir allá en calidad de flash, y sin embargo... debía habérselo esperado ¿no? La siguiente oración que optó por usar fue una que no sólo la descoloco a ella, sino también a los demás involucrados que se encontraban ya como simples espectadores, testigos. La música orquestal sin dudas seguía y aún así pareciera que sí hubiese un silencio abismal en la zona, juraría que hasta escuchó la tos nerviosa de alguien además del hecho seguido de aclararse la garganta. Un sentimiento de alivio general pareció haberse extendido cuando el sujeto que estaba allí contemplado para ser el novio, se dio cuenta de que era el novio, seguro que de no estar Yubel presente un "facepalm" colectivo no parecía una idea muy loca para que se diera, exceptuando alguno que otro despistado que ni siquiera estuviera consciente de qué estaba pasando enteramente aún si estaba allí sentado supuestamente como invitado.

Al notar su obvio nerviosismo y que no le paraba la boca, era inclusive palpable que esto ya no iba a resultar como en las películas y ella estaba perfectamente con eso, empezando desde el hecho en que tendrían después una boda mejor que ésta por lógicas razones como lo eran: No iba a dejar que quedará algo tan bonito tan sólo grabado en una escuelucha, porque sin importar qué tanto prestigio o no tenía era eso: Una escuela. Esto era meramente un muy dramático reencuentro donde le recalcaba a su ser amado que efectivamente sí tenía varios problemillas por su persona, factor del que ya estarían enterados más muchedumbre de la que debería, ¿o no? De todas formas, el momento en que echó por la borda la formalidad del evento fue cuando su Tesoro se quejó adorablemente sobre no poder darle un abrazo, que no le dejó otra opción más que la de ir deprisa hasta la punta donde se encontraba para darle esa demostración de cariño que le había pedido. Se excedió bastante con ello porque al igual que cuando él hizo esa afirmación errónea, ahora el público tenía un nuevo tipo de incomodidad y una necesidad de gritarles que mejor ya se saltaran este paso y fueran directo a la Luna de Miel—. ¡SÍ! ¡SÍ! ¡SÍ! —repitió con dicha a las palabras silenciosas de su castaño, todavía sin dejarlo—. ¡ACEPTO! —afirmó de la manera tradicional cuando hacen la pregunta si de verdad quisieras unirte con aquella persona aún si ni siquiera el "Padre" que los iba a casar mencionara una sola palabra. Detuvo esa felicidad que fácilmente podría llenar toda la escuela para dirigir una mirada que habría dejado helado al encargado recién nombrado—. ¿Y tú qué estás esperando? Ya dije que acepto. Ahora pregúntale a él si quiere y casanos de una buena vez... Ahórrate el discurso religioso que va antes, que necesitamos ir a comer —la conmoción y la orden directa y seca por parte de la Dama Dragón, provocó que el pobre sujeto quedase sin saber qué hacer o cuál era su propósito en la vida. Una de las personas que bien pudo haber asesorado anteriormente a Yuki (pero no, ya que era el turno de otros) y se encontraban tras todo ese mini-escenario construido apareció, tuvo que aparecer cautelosamente, dándole una palmadita al Padre para que espabilara, no se resistiera e hiciera caso de una vez a lo pedido: "U-uh... Entonces... Judai Yuki", se dirigió todavía descarrilado como oveja recién amenazado por el lobo hacía el chico sobre-protegido, haciendo aquella pregunta pero bien formulada sobre si deseaba contraer santo matrimonio con Yubel.
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Re: Bonds beyond time. [Priv. Yubel Dracssenkrad]

Mensaje por Judai Yuki el Dom Dic 31, 2017 10:13 am

Ciertamente, no podía imaginarse qué clase de universidad celebraba un evento tan importante como una boda en medio del campus con tanta naturalidad. ¿Tal vez era un suceso común para un primer día de clases y él era el único extrañado al respecto? Eso explicaría por qué ninguna de sus preguntas en el trascurso de la hora fue respondida, y por qué prácticamente le habían obligado a arreglarse con un traje para la ocasión (no es que él se hubiera resistido en algún momento, después de todo, tenía la hora libre y suficiente curiosidad para seguirle el juego a lo que fuera que estaba pasando). Finalmente había sido dirigido hasta una especie de altar improvisado en medio del patio, y le estaba tomando más tiempo del necesario imaginarse la razón por la que estaba allí en lugar de en los asientos del público con todos los demás espectadores. Incluso había llegado un niño con el cofre de anillos. Lo único desconcertante hasta el momento sería dónde estaban los novios, a excepción de que la música orquestada anunció la llegada de la novia con la ceremonialidad solemne propia de tales eventos. Efectivamente, todas las miradas se posaron sobre la figura vestida de negro en lugar de blanco que avanzaba a pasos tranquilos hasta el altar. Evidentemente, su primera impresión al reconocer la figura de Yubel fue de sorpresa agradable: muchos, demasiados años sin verse. ¿Cómo podía estar menos que eufórico de encontrarla nuevamente, fueran cuales fueran las circunstancias?

Por supuesto, su segunda impresión fue el asombro genuino, pues que si tenía que adivinar el escenario fuera a orquestarse un reencuentro entre ambos, no lo hubiera apostado por el evento de una boda. Pero imaginaba que a los dioses les gustaba dejar esa clase de sorpresas a los mortales. E incluso con la presencia ajena entrando en escena, vestida y arreglada caminando directamente en su dirección, no le era lo suficientemente evidentemente quién era el novio. Se produjo un silencio repentino después de sus palabras, como si algo no terminara de encajar en su lugar y hubiese dicho algo incorrecto. Afortunadamente para todos los presentes, los posibles organizadores y sobre todo, la bella novia que se encontraba esperando fijamente su respuesta, los engranajes en su cerebro comenzó a trabajar con suficiente rapidez para terminar de encajar las piezas por sí mismo. Ah, claro, ellos se estaban casando. En realidad tenía mucho más sentido de esa manera, pero no evitó que casi se ahogara con su propia saliva como si le hubiera llegado un ataque directo en medio de un duelo. Tan directo que ni siquiera pasaba por la sutileza, sino que iba completamente al punto. Yubel sí que sabía cómo aprovechar el tiempo perdido. Con aquella incógnita finalmente resuelta, era mucho más sencillo proceder con la normalidad necesaria.

Tanta normalidad como podía haber en esa situación, quería decir. No le desagradó en lo más mínimo que la primera acción de su (ya literalmente) novia fuera correr a abrazarle, saltándose todo el profesionalismo formal del protocolo—. ¡Estás más alta! —era lo esperable luego de casi una década sin verse, pero mencionar lo obvio no evitó que correspondiera al abrazo entusiasta que seguramente ambos necesitaban recibir. Podrían haberse quedado así quizá más tiempo del necesario, pero la boda misma podía esperar a que se colocaran al día adecuadamente. Para la fortuna de los presentes, fue Yubel quien continuó exigiendo que el evento procediera ante su petición de ir a comer lo más pronto posible. Un tanto brusca para el pobre sacerdote que tenía la tarea de unirlos en santo matrimonio, pero bueno, la comida primero y los daños colaterales después (?). A pesar de ello, le resultó sumamente divertida la mirada del pobre sujeto, quien dirigía vistas sutiles hacia la muchacha como diciendo "¿estás completamente seguro de querer casarte con ella?" en voz baja, para nadie más que él. Ante lo cual tenía una sola respuesta, simple y clara—. Acepto —sin siquiera titubear, algunos deberían estar cuestionándose cómo había pasado de ni siquiera notar que era el novio a estar tan de acuerdo con la idea. La respuesta era simple: Yubel. No necesitaba otra explicación.

Lo siguiente en el itinerario era un incómodo "ya puede besar a la novia" aunque ni siquiera se habían colocado los anillos. Estaba bien, a esas alturas no dudaba que estaban improvisando la mayor parte del acto: dada la diferencia de alturas, tuvo que pararse levemente en la punta de los pies, pero la intención era más que evidente. Se inclinó hacia adelante, y ella se lo esperara o no, posó sus labios juntos, contacto breve, pero de alguna forma igual de entusiasta. Le dirigió a la contraria una de sus sonrisas de duelos, como si con un gotcha! le hubiera también ganado el corazón y acabado sus puntos de vida—. ¡Listo! ¿Cuándo podemos ir a comer? —se veía un poco demasiado satisfecho, como si la botana hubiera sido la excusa para su acción anterior. Lo que, de todas formas, nadie de allí podía probar.
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Re: Bonds beyond time. [Priv. Yubel Dracssenkrad]

Mensaje por Yubel Dracssenkrad el Dom Ene 28, 2018 12:19 am

Era bastante interesante la aclaración de su castaño, en realidad no lo había notado como tal el hecho de que ella estaba más alta, ¿es que eso era un problema para él? Porque en lo que respectaba personalmente a ella para nada en lo absoluto, pero asumiendo que responder con lo mismo pero a la inversa en cuanto la altura no parecía apropiado de alguna forma si es que le molestaba, fue entonces muy buena elección aquello de ir agilizando la ceremonia y así no se entretenían con esos detallitos que sólo podían entorpecer ésto si se seleccionaba lo inadecuado ¿y para qué? No había necesidad de aquello, ¡menos si al fin después de tanto tiempo lo volvía a ver! No iba arruinarlo por algo que creía tan insignificante y suponía que a él tampoco le ocasionaría conflicto en realidad más que la sorpresa de hoy al ser la primera impresión, siendo que no es lo típico. Ese comentario se quedó así, porque habían saltado de forma efectiva a tomar la decisión, el famoso 'acepto' y sin discursos tontos religiosos de por medio. Ella lógicamente no iba a negarse por lo que la presión del público, expectativas y ansiedad de saber qué diría el chico recaía sólo en él, pero no parecía que le hubiese dado muchas vueltas ni detectó alguna señal de duda en cuanto habló. Pensar que había pasado de no saber dónde estaba ya con seguridad o qué se suponía que debería hacer a estar tan confiado consigo mismo era sumamente interesante de analizar y totalmente deleitable en una forma extraña, pero no podía evitarlo si lo seguía y seguiría amando sin importar qué, era su tesoro, ¡brillante! Con el poder de ocasionarle "alteraciones" extrañas, ¡era tan tierno y ya estaban casados! Aún si era la bicolor quien decidió hacer todo más deprisa ahora se sentía que efectivamente su ritmo sí era demasiado, porque contenta estaba pero no lo podía exteriorizar, aún si su interior estaba hecho un caos en felicidad, su exterior parecía haber dejado de funcionar de momento y para rematarlo: Se habían besado.

"NOS HEMOS BESADO, NOS HEMOS BESADO, NOS HEMOS BESADO..." Repitió como un mantra. Tal parecía ser que estaba siendo más impactante el hecho de tener esa clase de contacto físico con el contrario al factor de algo más complicado y tedioso de realizar como lo era una boda—. Uuh... Y-yo... T-tú... —porque en su imaginación todo había ido de forma fluida y sentía que estaba preparada para todo como si se tratase de un acto que tenía bien practicado, pero no, en el momento en que lo estaba efectuando todo parecía ser demasiado intenso y seguramente lo que lo hacía más complicado para la Dama Dragón era que la interacción no era con cualquier otra persona que con la que le hacía sentir de verdad, al menos lo que los demás experimentaban constantemente que no fuera solamente ira y asco—. Me besaste, ¿te besé? ¡Nos hemos besado! —repitió el único pensamiento que seguía gritándole cual comentarista, aún sí ella era uno de los jugadores que estaban en la cancha haciéndolo todo como para necesitar rectificación. Abrazó nuevamente al contrario, olvidándose de lo que estaban haciendo y que los demás igual y tendrían otras cosas que hacer además de estar siendo testigos, pero en su defensa, la muestra de afecto ahora en lugar de ser enérgica como la primera era más ¿suave? Parecía que sí la necesitaba como medio para decirle lo feliz que estaba por todo, especialmente de que su Yuki fuera tan Yuki. No fue hasta que se separó y ya más tranquila que le sonrió y por fin pudo decir algo bien articulado y que no fuese describir lo que ya había pasado—. Podemos ir a comer ya si así lo deseas —la forma en la que le miraba era con suma delicadeza, sin duda ver a la fémina interactuar con su al parecer ahora esposo era la única forma de que tuvieras pruebas de que tenía la habilidad de demostrar afecto a otro ser humano, porque para lo que correspondía del resto de la audiencia, ayudantes y demás sólo conocerían la parte agresiva de ella.

Ahora podían caminar por el altar improvisado juntos, retirándose hacía según los demás un seguro "quién sabe, ¿luna de miel?" El escenario no era precisamente lo normal de ver en una universidad como para que los presentes estuviesen cien por ciento seguros de cuál era el rumbo a tomar de la pareja, pero les quedaba claro eso, que esos dos eran una y que la bicolor daba miedo como para siquiera pensar en intentar que no lo fueran. Nadie hizo preguntas pero reaccionaron de forma apropiada, lanzando pétalos de rosas, aplaudiendo y gritando buenos deseos hasta que por fin desparecieron de la vista y todos se quedaron sin saber qué hacer ahora con todo lo que había quedado, seguro podrían aprovecharlo puesto que no parecía que les importase a los que ya se había ido. Por otra parte, Yuki y Yubel ya iban adentro del automóvil que los dirigiría hacía donde los caprichos del novio les llevasen, que se joda la primera clase del joven novato, igual ésas nunca sirven de mucho, además seguro que se cancelaban o algo si los alumnos hacían suficiente revuelta con las cenizas que allí dejó la pareja.
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