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¿Quién eres tú? [Privado]

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¿Quién eres tú? [Privado]

Mensaje por Marik Ishtar el Lun Nov 07, 2016 8:54 am

Terminaba de alimentar y dar los cuidados exigentes a su halcón. Podría sonar un tanto extraño, ya que la mayoría de los jóvenes poseen un perro o tal vez un hurón. Sin embargo Ra su ave, era todo para el joven Ishtar. Al finalizar aquellos deberes, procedió a dirigirse a la sala de su casa, y con pasos un tanto perezosos, se recostó en el sofá panza abajo. El fin de semana en casa es lo mejor que puede pedir, ya que no debe ayudar a su hermana en el museo o soportar las bromas de su primo. Días que solo son para él, aunque no sabía en que aprovechar tan preciado tiempo. Debería continuar con la lectura de un par de libros que pidió prestados en la biblioteca o tal vez dar un recorrido por la ciudad en su motocicleta. —Est-ab-rri-do… — Dijo entre cortado, ya que se encontraba boca abajo.

Su hermana mayor escucho desde la cocina su grito de auxilio por realizar una actividad. Inmediatamente frunciendo el ceño le indico que ordenara su habitación, ya que se encontraba hecho un total desastre. Y no suele ser mentira, el chico siempre es desorganizado y si no fuese por su cabeza que se encuentra pegada a su cuerpo, seguro la perdería en algún lugar. —Ishizu es fin de semana, además ya me iba.— Respondía restando importancia a las indicaciones de su hermana. Colocaba sus manos en la nuca y con un ojo solo abierto, continuaba diciendo cualquier pretexto para no realizar dichas tareas del hogar. — Me voy — Finalizó cerrando la puerta de su casa y sin perder tiempo fue por su motocicleta. Dar vueltas en la ciudad buscando nuevas rutas que explorar parecía una buena idea, aunque algo repetitivo y poco a poco perdería el interés de realizar tales viajes. Mientras se encaminaba entre la calle principal se percató de aquel horizonte llamativo a través de los edificios. Los rayos del sol resaltaban el gran océano a lo lejos, atrayendo a las personas de la ciudad para que se bañaran en tan aguas cálidas. A pesar de iniciar hace poco tiempo el otoño, aun se sentía el agradable viento cálido. ¡Vamos! no perdía nada en ir a la playa un rato. Busco un lugar para dejar estacionada su motocicleta y seguido comenzó a caminar por el malecón. No traía consigo muchas cosas más que su dinero y las llaves de su máquina. Salir de casa rápidamente no le dio tiempo de traer consigo al menos sus lentes de sol.

—Comprare de esos raspados con mucho hielo, seguro los venden por aquí— Musitó mientras observaba a los lados buscando al dichoso hombre de helados. Sin resultado positivo, continuó caminando hasta llegar a las escaleras que dan hacia la playa. Con total tranquilidad bajo dicho camino y procedió a buscar al vendedor. Tendría más suerte, ya que recorren la playa vendiendo sus productos. Caminar en la arena como iba vestido, no era algo tan normal que digamos. Una camisa de resaque negra más su pantalón beige no era la combinación perfecta para la playa. El calor era lo de menos, él se encontraba acostumbrado a tales climas. Toda su vida en Egipto posee sus ventajas. —¡Hey!— Gritó después de ver a lo lejos al hombre de los helados. —Por fin lo encontré— Dijo una vez que se acercó a él. — Quiero uno de esos raspados con mucho hielo, si es posible.— Decía mientras esperaba el vaso con jarabe de frutas y cubierto de mucho hielo.

—Gracias viejo.— Dijo una vez que pago el raspado y se fue de regreso por aquel camino de un principio. —No está mal— Se decía para sí, mientras degustaba su raspado de frutas. — ¡Por Ra! ¿Acaso está caminando ese celular?— Dijo un tanto extrañado por un aparato electrónico que miraba como se deslizaba en la arena. Comenzó a caminar despacio y seguido se inclinó para apreciar un pequeño crustáceos llevar el aparato. —¿Adónde vas amigo?— Dijo una vez que sujeto el móvil y levanto al cangrejo con todo y aparato. —Deberías soltar el móvil.— Comenzó a agitar el celular para que el crustáceo lo soltara. Aun no sabía a quién le permanecía, pero al menos se entretenía con dicho cangrejo.
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Re: ¿Quién eres tú? [Privado]

Mensaje por Yubel Dracssenkrad el Lun Nov 07, 2016 10:12 am

¿Qué había que hacer hoy? ¿Qué había que hacer en general? Se encontraba acostada en la cama dentro de su habitación, mirando al techo, no precisamente enfocada en su totalidad a éste, más bien se encontraba profundamente perdida en sus propios pensamientos acompañando con una mirada perdida, de esas cuando parece que estás observando algo de manera fija pero no es así. Bostezo varias veces, tenía mucho sueño y las cortinas estaban abajo haciendo lo que podían para evitar que la luz del sol entrase y mantuviera esa relativa oscuridad. Se volteó a un lado, se volteó al otro, dichas acciones tuvieron un mínimo tiempo de duración: no estaba a gusto. Se rindió y una vez se encontraba como al inicio, pero esta vez se puso sus auriculares y vídeos de YouTube desde su celular con música que fuera acorde a esos momentos. Nada que fuera excesivamente feliz, es decir, podría aceptar algo movido como la electrónica y eso ya era demasiado, pero no podría poner algo dulce que hablará de cómo pasar bien el momento. Se sentía un vacío y ese mismo vacío no sabía con qué clase de canciones se podría llenar, qué iba acorde a, y la respuesta era lógica, ¿no es así? No las hay, inclusive la misma palabra te lo da a entender.

No había comido, pero no sentía la necesidad de hacerlo... De a ratos creía que su estomago se estaba quejando, pero aún así era como si realmente pudiera vivir sin ello. ¿Dormir? Estos últimos días tal hazaña no era algo que hubiera realizado más que unas cuantas siestas que no lograban recuperarla por completo, a consecuencia llegaba a sentir mareos y era sumamente asqueroso, esa debilidad no era algo bonito tampoco ya que de esa forma no podía proteger, no importaría si no tuviera nada, pero no era así, además de que necesitaba hacer algo de una vez por todas o podría perder las estéticas partes tonificadas que poseía su cuerpo—. Yuki... —echó un vistazo rápido a ver si de casualidad le había respondido, obviamente no era el caso. Era divertido como estaba pensado en asuntos mundanos y ajenos, y como si nada el castaño se cruzaba en medio de estos recordandole que existe y que sí, básicamente por él vive. No de manera física o económica, pero su alma sí estaba atada a él y eso no era algo que le molestase. Daría su vida por protegerlo, si fuera por ella estaría las 24 horas siempre rondando al lado suyo, pero eso podría ser demasiado para los humanos.

Necesitaba un trago. Despertarse. Quizá salir a alguna parte diferente, tal vez tirarse del acantilado, quién sabe, las rutas eran demasiadas y primero que nada comenzaría con lo básico salir de allí. Se puso la ropa que encontró y que creyó adecuada, seguido de esto acudió al baño y se miró al espejo con cierto desprecio, lavó su rostro y procedió a maquillarse de manera "sutil" o lo que ella así creía que era. Tomó sus llaves y su móvil, tal como si encontrase huyendo cerró la puerta con tal fuerza que los vecinos seguro que lo escucharon. Desafortunadamente la escena no podía quedarle perfecta ya que tenía que cerrarla bajo llave y eso fue todo se fue a vagar lejos sin seguridad de hacía dónde iba a ir: Llegó a la playa. Un sitio inusual donde no se veía reflejada en su tiempo libre para ser sinceros, era por eso que también podría ser el mejor de todos. Se sentó en la arena sin importar lo mucho que desentonara puesto que no traía bikini o siquiera una vestimenta colorida, se puso a mirar el mar unos momentos y algo que no esperaba (que tampoco era para tanto) ocurrió, un cangrejo cualquiera literalmente hurto su celular cuando lo dejó al lado suyo—. ¿Ah? —levantó una ceja, la expresión de desconcierto y desagrado hacía la pequeña criatura y sus acciones no hicieron que le quitara su posición de una ve por todas, de hecho, lo persiguió pacientemente a ver hasta dónde le llevaba él (¿ella?), no tenía nada que hacer después de todo. Así fue como se encontró con un hombre que era, uhm, ¿cómo decirlo? ¡"dorado"! Radiante por donde sea que lo mirases, su piel y su cabello, inclusive sus ojos, todo en él parecía recordarle al incandescente sol que en esos momentos se encontraba atacándola sin compasión—. ¡Vaya, qué cosas! Según parece ya somos dos. Yo también estoy de acuerdo en la decisión de que el cangrejo debería ya de devolver lo que robó —posó su mirada penetrante en la del chico con total interés por cómo había manejado una situación que no se ven todos los días. Fue por inercia que ofreció una de sus sonrisas llenas de malicia, y claro que su comentario llevaba ese tono sarcástico—. Hombre, pareces una pieza de joyería —era inevitable no comparle con artefactos del milenio, ¿o no y era cosa suya nada más?
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Re: ¿Quién eres tú? [Privado]

Mensaje por Marik Ishtar el Lun Nov 07, 2016 7:43 pm

Continuó agitando el móvil con brusquedad. Intentaba quitar al pequeño crustáceo del objeto, sin embargo casi era imposible, no lograba que lo soltara. — Suéltalo, pequeño diablillo.— Dijo algo irritado. — ¡Te lo buscaste!— Alzó un poco la voz. Incluso llevó su raspado hacia su boca sólo para sostener con sus dientes la superficie del vaso de plástico y poder tener desocupado su brazo izquierdo. «Maldito.» Pensaba después de intentar separar o al menos sujetar al crustáceo del otro extremo de su cuerpo. Pero no lograba separarlo. Bien parecía una escena de caricatura, y el rubio era la persona del chiste. ¿Cómo era posible que no pudiese quitar ese cangrejo del móvil? ¿Acaso poseía súper poderes? De nueva cuenta sostuvo su raspado con su mano izquierda y con la diestra procedió a volver agitar el móvil. — ¡Maldito! — Decía irritado y sin dejar de realizar dicha acción. Si continuaba de ese modo, seguro la gente que descansa en la playa, lo miraría como un demente por estar hablando solo o aun peor, con un pequeño crustáceo.

— ¿Es tuyo?—
Preguntó de golpe después de ver a una joven atrayendo su atención. Aunque no lo podía negar que lo tomó de imprevisto, ya que se encontraba concentrado discutiendo con el cangrejo que estar atento de lo que pasa a su alrededor. Realizó un último movimiento, esperando que el cangrejo se diera por vencido. Y al parecer funciono. Sin embargo,  un suceso inesperado ocurrió. — ¡Lo soltó! — Dijo entusiasmado hacia la chica, aunque todo parecía suceder en cámara lenta, en ese pequeño lapso de tiempo. Un cangrejo y villano del cuento se desprendía del móvil, y como venganza tiraba al suelo el preciado raspado del rubio, además de pinchar el pie de la fémina. — ¡Te cocinare cuando te encuentre!— Dijo con irritación al momento de perder de vista al cangrejo.  —Mí raspado… — Observó la arena donde yacía el resto de hielo. —No pasa nada, tendré que comprar otro. — Sonrió ante ella, sin antes guiñar el ojo. Aunque deseaba ir detrás de ese animal que destruyo su preciado raspado, un amante del hielo no puede quedarse con los brazos cruzados.  

—¿Te encuentras bien?— Miró por un momento el pie ajeno. Sin embargo reacciono ante su comentario. — Lo sé, lo sé, causo sensaciones difíciles de comprender. ¡Bromeo! Un gusto, soy Marik Ishtar— Se presentó.  — Fue suerte que el cangrejo soltara el móvil. — Llevó las palmas de sus manos ante su nuca y continuó hablando sobre lo sucedido. Aunque pensó por un momento que la mejor manera para aliviar un poco el dolor del pie de la chica, era con algo frío. —Eeeh, sabes, iré a comprar algo, espera. — Procedió a buscar al hombre de los rapados nuevamente, aunque no fue difícil. De nueva cuenta ordeno su raspado con mucho hielo y otro normal para la chica. Una vez que pago, regreso con ella. —Seguro te servirá para colocar en la lesión de tu pie. — Entrego el vaso  y seguido se sentó en la arena. — Nada mal, nada mal. — Finalizó después de saborear los trozos de fruta de su raspado.
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