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▲ The Pumpkin Cornfield. 「Judai」

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▲ The Pumpkin Cornfield. 「Judai」

Mensaje por Wirt Alighieri el Lun Oct 31, 2016 8:58 am

◣Francia — Sweet Valley◥
Francia, Sweet Valley. ➤ 31 de octubre (Halloween).



Calles en Halloween.
Simple, dejaría a Greg con un grupo de niños que asumió eran amigos suyos, esa iba a ser su única función y lo único que le había encargado su padrastro, no lo hacía de mala gana y porque era su hermano, es decir, sí iba a realizar tal petición más por el hecho de que quería serle de utilidad a su hermanito y al parecer Jason Funderburker que no podía faltar, por supuesto—. Greg. Te trajiste a la rana —al menos no había sido una pregunta ya que la respuesta era más que obvia, en cambio sus palabras eran acusadoras. Esa rana le parecía ya más humano que cualquier otro anfibio del que tuviera conocimiento. Gregory, como era de esperarse, respondió de forma positiva, alegre y por alguna razón siempre con cierta razón. Así fue como terminó, la rana venía con ellos—. ¿Quedó de recogerte en alguna parte en específico? ¿Quieres que yo lo haga o…? —fue interrumpido antes de adherir alguna otra posible opción, ésta fue la que no mencionó, se iba a quedar a dormir en casa de “x” persona, junto con más personas (todos niños de su misma edad), se contarían historias de terror o algo por el estilo, y según percibía en el pequeño parecía estar sumamente emocionado. A veces no entendía cómo era posible que nada le aterrorizaba o que hasta estuviera deseoso de que pasase algo sobrenatural, quizá también debía deberse a la ingenuidad y su edad, no podía asegurarlo aún hasta que el otro creciera más. Tal parecía que este 31 de octubre lo iba a pasar solo y tranquilo, no era como si la idea le pareciera desabrida, era totalmente lo contrario considerando toda la “diversión” que había tenido con anterioridad y que dudaba algún día llegase a olvidar, tampoco quería hacerlo ya que es parte de su historia, sin embargo deja marca y es por eso mismo que la paz no era infortunio. Quizá lo que sí haría sería conseguir algunos cuantos dulces, tomando en cuenta que ya estaba disfrazado, porque bueno, aunque no fuera a ser un día ajetreado para él, aquello le seguía gustando, no era algo que pudiera o quisiera ocultar.

Antes de despedirse de Greg, hizo el comentario de que se cuidaran él y la rana, pensando internamente que sí estarían bien, más aún cuando éste y según alucinaba la rana también, le habían respondido que efectivamente sí lo iban a estar. Suspiró desganado, y sólo movió los ojos para observar el panorama que estos le permitían sin necesidad de tener que mover su cabeza, un vació le había pegado repentinamente, ¿sabes? Como cuando terminas una serie, vídeojuego, película o alguna otra cosa en la que estabas muy sumergido, que te preguntas ahora qué harías con tu vida. Sabía que ese sentimiento no tenía mucho sentido, tan sólo no tenía nada que hacer ese día, ¿cuál era el gran dilema? Él mismo se había dicho que no le importaba ese factor, así que no debía ser eso lo que le molestaba, sería ridículo—. ¡Bien! Será mejor que me ponga en marcha de conseguir algunos dulces antes de que sea demasiado noche —en voz alta y dirigido completamente a sí, algunas personas que iban pasando no pensaron lo mismo ya que se rieron un poco luego de haberse quedado viéndolo un poco ya que hasta había levantado los brazos animosamente para adherir expresión, dichos que bajó y se cohibió un tanto por sus propias acciones. Existía la probabilidad de que también se molestase, pero quienes habían pasado eran unas señoras escoltando niños pequeños y por alguna razón sintió que estaba haciendo un espectáculo innecesario, ¡pero vaya! Como si la calle no estuviera llena de gente disfrazada para ese momento. En serio, no era lo más interesante y desconcertador a la vista como para que justamente la atención fuera suya, en fin, una vez avanzó y las perdió de vista eso ya daba igual. Pateo una roca en el camino como medio para distraerse y jugar de rato en rato cuando el desfile de fenómenos parecía pausarse en momentos. Algo tan simple como distraer la atención de hacía dónde lo llevaba el camino había hecho que al momento de llevar aquella pequeña roca a la “meta” y levantara su cabeza hacía el frente se diera cuenta de que—: Tienes que estar bromeando —se había perdido otra vez. ¡Maravilloso! Simplemente, maravilloso.

Rápido Wirt, piensa, ¿qué hacer en esa situación? No es como si esta vez se encontrase en el bosque, era tan sencillo como darse media vuelta y recorrer ese mismo camino pero en reversa. Eso sin duda era una solución y sin embargo, el lugar en el que se encontraba parecía atractivo (en la forma más tétricamente posible). Seguramente sería una parte a la que no te acercarás en cualquier otro día del año ya que como había quedado claro, causaba suma desconfianza y terror. Sentía que los escalofríos estaban llegando al ver aquel espantapájaros: Aquí va un puto a recalcar, ¿por qué siempre esas cosas eran tan, ehm, intimidantes? ¡por no decir que eran espeluznantes como el infierno! o quizá no tanto, ya ha estado allí. Él estaba seguro de que él no era un ave y sin embargo ya sentía que no debía dar ni un paso más hacia el lugar que supuestamente protegía. Era esa misma aura tenebrosa que le hacía querer adentrarse. Hoy no era un día normal, era Halloween, así que debía de tratarse de la decoración estrafalaria de la persona o personas encargadas dé, si se lo preguntaban iba a mencionar que sin duda habían realizado muy buen trabajo con su muñeco de paja. Incluso cuando lo vio tan repentinamente soltó un pequeño grito, poco audible y qué bueno, no soportaría que viniendo de su parte se escuchará sonido tan vergonzoso. Wirt había ya pensado que quería conseguir dulces por lo menos, así que no le haría daño ir a visitar aquel lugar, ¿no? No tenía invitación, pero si le denegaba aquello simplemente se regresaría, era lo suficiente mayor como para cuidarse solo… No había por qué temer, ¡¿verdad?! Más que nada, esto se había convertido en una prueba de valor entre él mismo, nadie lo estaba retando, sólo su mente, incluso cuando su lado racional le decía que dejase de perder el tiempo y regresara antes de que se perdiera otra vez (o más), que sus malos presentimientos no vienen para nada, pero el castaño era hasta cierto punto obstinado y lo iba a hacer.


The Cornfield.
Se adentro al plantío de maíz, hizo eso sin apartar la vista de espantapájaros con total desconfianza. Seguía creyendo en la posibilidad de que se saldría de su posición y lo perseguiría. No fue hasta que lo perdió de vista que ahora lo único que veía eran muchas más plantas por las cuales debía de avanzar haciéndolas todas a los lados con bastante más esfuerzo del que había considerado, así que allí le llegó otra pregunta, él era una persona sensata haciendo cosas que no lo eran tanto, por lo que los momentos de iluminación divina donde de verdad razonaba eran aquellos que le hacían ver que igual y no fue la mejor decisión que tomó en el día; La pregunta era “¿por qué si es decoración hay tanto obstáculos para avanzar?” seguida de una más, “¿por qué aún no he visto a otro ser humano?”. Tragó saliva y el sonido de un cuervo que llegó como screamer debido al silencio y sus propios pensamientos ocasionó que dejara de sostener aquella planta que estaba deteniendo para seguir avanzando y que por lo tanto, ésta procedería a golpearle en la frente lo suficientemente fuerte como para que perdiera el equilibrio y cayera de espaldas al suelo—. ¡Ah! —su quejido fue alto, si hubiera alguien cercas bien podría haberlo escuchado y sinceramente ya no sabía qué tan bueno seria eso de revelar su localización. Ambas manos cubrían su frente. Hacía presión en ella como si con eso pudiera parar el dolor o por lo menos controlarlo... cuando quitó una de estas y abrió los ojos que había cerrado por reflejo fue que se sorprendió una vez más—: ¡¡Aaah!! —¡una persona! tardó un poco en verificar que a primera impresión no daba desconfianza, ¿eso era algo para desconfiar en la fecha? De todos modos se estaba enfocando ahora en el grito poco varonil que tuvo, y que fue para su desdicha fue más largo. Tosió un poco y aclaró su voz—. ¿...Hey? —saludó inseguro aún en la posición patética que le habían forzado a tomar, no había visto a nadie y ese chico aparecía de la nada, ¿cómo se supone que saludas a alguien esa situación? Tenía una excusa bastante viable.
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Re: ▲ The Pumpkin Cornfield. 「Judai」

Mensaje por Judai Yuki el Dom Dic 25, 2016 1:31 am

¡Halloween! La sola palabra en sí le causaba emoción desbordante, como el entusiasmo usual al que estaba acostumbrado al hablar de juegos de cartas, pero multiplicado por dos. No era sorpresa que tal fecha festiva atraía bastante a los niños pequeños, a los no tan pequeños, incluso probablemente a los que se supone que ni siquiera entraban en esa categoría. Pero él no tenía ningún problema en considerarse infantil, nunca sufría del escarmiento social de hacer actividades que no correspondiesen a su línea de edad: le encantaban esa clase de cosas que la mayoría de la gente se encontraría demasiado mayor para hacer. Una de ésas era, sin duda, la que se refería a la festividad de Noche de Brujas. Disfrazarse y pedir dulces era una tradición desde que tenía uso de la memoria, y ni siquiera sus veinte años en el planeta Tierra iban a evitar que la disfrutara como era necesario. También le gustaba hablarle a su gato como si aquello fuese la cosa más normal del mundo—. Faraón, lo siento. Tú no puedes comerte mis dulces, los gatos no comen chocolate —trataba de explicarle a su mascota por qué no podría compartirle nada de su comida, al menos ese día. Ya que, que él supiera, no daban dulces de atún en las casas.

Fuese casi seguro que su afición por los dulces tampoco se trababa de ningún secreto, justo como su amor por la comida y las cartas en general. Tal vez la parte que más disfrutaba de Halloween, además de las golosinas gratuitas era el acto simple de disfrazarse: siempre le llenaba de enorme entusiasmo la oportunidad de colocarse cualquier vestimenta extravagante, de sentirse un súper-héroe o el gobernante supremo de una dimensión oscura. Había algo encantador en interpretar un papel, sencillamente. Dejando de lado el hecho de que se consideraba Batman, por supuesto. Ésa era su identidad secreta, no su disfraz (?). Su elección para este año se asemejaba mucho más a la idea de súper-villano de televisión que a la de héroe, pero, ¡hey! Al fin y al cabo cumplían con la misma función: tenía una poderosa capa a su servicio, eso era suficiente para complacerle casi en su totalidad. Sin menospreciar, por supuesto, que el resto del traje era bastante genial también. Disfrutaba de la postura intimidante que le brindaba la armadura de color negro, y el hecho ligeramente ridículo de acompañar tal combinación con una bolsa de calabaza causaba un efecto cómica inevitable. Pero la calabaza era indispensable, sino, ¿dónde pondría sus golosinas?

Más temprano que tarde, se embarcó en su solitaria aventura de recorrer las calles de la ciudad francesa, en su mayoría, interceptando grupos de niños mucho más pequeños que él e incluso comentando alegremente con algunos. Le gustaba observar los disfraces de las personas, siempre encontraba divertida la creatividad que algunos individuos se esmeraban en plasmar en los trozos de tela. Al cabo de aproximadamente media hora de caminata, tenía suficientes golosinas para darse el lujo de empezar a comer, claramente, dando siempre prioridad a los chocolates. Estaba empezando a atardecer, y el cielo se cubría paulatinamente con el manto oscuro de la noche, eso le dejaban varias horas libres todavía para disfrutar por su cuenta. Deseó en ese momento haber invitado a algún amigo cercano, u obligado a acompañarlo. ¡Pero como mínimo debían de vestirse con una capa! Era probablemente el motivo por el que Manjoume declinó a su petición, incluso luego de rogarle al menos tres veces. Continuó caminando, sin notar en absoluto que no se dirigía a ningún lugar. ¿Era posible perderse andando en línea recta? Al parecer, sólo aquellas personas con cierta habilidad especial eran dignas de tal hazaña. Pues cuando volvió a cuestionarse su ubicación, se encontró con que no tenía idea de dónde estaba.

Ah, ¡pero no todo podía ser tan malo! En esa clase de situaciones, lo mejor era siempre sonreír y enfrentar el problema con calma. Podría darse la vuelta y regresar, sí, pero olvidando incluso su propio consejo, se encontró andando en la dirección de un campo de maíz de donde había creído escuchar un sonido, probablemente algo como un quejido débil. A su suerte, no le tomó más de cinco minutos encontrarse con un muchacho, aparentemente celebrando la misma festividad que él. A pesar de que el grito poco varonil que el contrario soltó al reparar en su presencia causó que se le escapara una risa pequeña, apenas audible, sólo porque no quería dejar en vergüenza o incomodar al contrario—. ¡Hey! —devolvió su saludo, con bastante más ánimo que el muchacho. Le dirigió su típica sonrisa amigable, como si bastara para hacerle entrar en confianza—. ¿Estás bien? No creo que el suelo sea cómodo para caerse —bromeó a la ligera, y como buen ciudadano, su primera acción fuese acercarse y ofrecerle una mano para que se levantara. La mano enguantada en negro de su disfraz, para ser exactos. ¿Había mencionado ya que adoraba el hecho de tener una capa?—. ¡Mucho gusto! Yo soy, eh... —se tomó una pequeña pausa, interrumpiendo su discurso alegre para recordar la fecha en cuestión, ¡se supone que estaba disfrazado!—, El Rey Supremo del Mundo Oscuro —se jactó, con la voz profunda, como si buscase sonar intimidante. Lo que era casi imposible, dado su comportamiento anterior. Afortunadamente, su actuación fue tan breve como lo asaltó la curiosidad—. ¡Quiero adivinar! ¿Eres el espantapajáros que volvió a la vida, o te perdiste?
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Re: ▲ The Pumpkin Cornfield. 「Judai」

Mensaje por Wirt Alighieri el Dom Dic 25, 2016 5:45 am

Oh, se estaba riendo, ¡el contrario se estaba riendo! Lo había intentado disimular quizá para no hacerle sentir mal pero no estaba siendo de ayuda, ya que instintivamente sus cejas se forzaron un tanto y sus mejillas se pintaron otro poco de rojizo, sólo un poco gracias también a la noche que hacía fuera poco o nada perceptible para la vista ajena, o eso debía de intuir. Estaba perfectamente consiente que aquél sujeto misterioso no tenía nada que ver con el bochorno que le había ocurrido y no estaba enojado con él en lo absoluto, sólo... sólo era más un reflejo momentáneo. Se rió nervioso, lo suficiente para dar paso a la contestación a la nueva presencia que si no fuera por esa aura sumamente agradable y cálida que le transmitía y esa expresión que en un inicio no pudo ocultar su naturaleza risueña, pudo haber sido bastante intimidante por sus prendas en conjunto con el panorama—. Sí, yo, eh... Estoy bien —batalló bastante en articular la oración apropiadamente, tenía la idea organizada en su cabeza pero al momento de hablar su ensayo mental era un rotundo desastre—. Yo tampoco creo que sea un buen sitio para caerse, de hecho, no creo que ningún sitio lo sea y, ahm... ¿Rey Supremo del Mundo Oscuro? Wöuh, vaya, pero qué nombre tan interesante, ¿o debería decir "título"? No me encuentro con reyes todas las noches que vengo a los campos de maíz en Halloween, no es como si viniera en los demás días, ni en los otros Halloween... Creo que debería de parar de hablar —debía detenerse, sentía que debía hacerlo en cuanto se dio cuenta que no le paraba la boca por el mismo nerviosismo, pero no sin antes presentarse también, ya que lo había pasado por alto—. ¡Ah! Y yo soy... —se detuvo en cuanto el otro planteó un mini-juego bastante espontaneo; sumamente confianzudo, le resultaba difícil relacionar aquél "nombre" que le había presentado con su forma de ser, al menos sí de primera instancia—. ¿El espantapájaros? —una pizca de paranoia irracional era necesaria, que dejó de ver al chico para voltear su cabeza y revisar que detrás de él todo siguiera en orden, no tan tonto como aquello o de lo contrario ya le hubiera avisado o notaría que habría algo por la expresión ajena, sino para intentar distinguir entre las penumbras si había alguien además de ellos dos, más específicamente el espantapájaros que vio al inicio, porque sí, aún creía que cobraría vida. Muchas gracias—. ¿Al llegar aquí tú también lo viste? Si es así vinimos por el mismo camino... Más o menos. ¡Espera! ¿Tú sabes qué es este lugar y cómo salir de aquí? —volvió a ver al frente al chico, había pasado por alto su adivinanza y decir quién era al entrarse más en aquél asunto que, parecía más importante de momento o mejor dicho: debía ser la prioridad, no obstante había comentado que sí de manera inconsciente a su última opción.

Cuando se había volteado a ver hacía atrás, ¿era aquello realmente atrás? Con esto quiero decir, estaba perdido en un maizal y con un golpe gratuito de parte de un maíz agresivo que igual consideró le estaba yendo demasiado bien como para dejarlo así, le dolía un poco de sólo recordarlo... A lo que queremos llegar es, que realmente si aquello era atrás por mera lógica de allí es donde había venido si es que se mantuvo en línea recta, pero su conmoción le hacía dudar y el hecho de que no hubiera un camino visible por las plantas que estaban por todos lados era algo estresante ya que podían cubrir tu presencia más también la de los demás—. Si ambos estamos perdidos creo que ya es demasiado tarde para aplicar la de quedarnos en el mismo lugar y esperar pacientemente a ver si nos encuentra alguien de buen corazón que nos saque de aquí y además quiera darnos dulces, o al menos a mí. No es mi intención ofender a un rey, después de todo —estaba seguro de que eso era un disfraz, no era tan estúpido para creerse la historia que contaba semejante apodo, pero sí para pensar que el espantapájaros los mataría en cualquier momento de fragilidad. Lógica infalible de Wirt. Simplemente le interesaba ver cómo reaccionaba ya que su ánimo le recordaba de cierta manera a su hermano Greg, se preguntaba si sería igual de positivo que su hermanito o si acaso la edad ya le había arrebatado esa característica, sólo estaba haciendo suposiciones, quizá no era para nada inocente e inofensivo como su primera impresión había sido—. ¿Seguimos andando? Con suerte al menos saldremos de este "saludable" lugar.

No habían muchas alternativas, bien podría resumirse que era seguir avanzando o esperar, siendo dos jóvenes lo natural es inclinarse al movimiento y algo que de la sensación de que no están ahí varados simplemente perdiendo el tiempo. Al menos ya no estaban completamente solos y podían decirse que se tenían el uno al otro por si acaso debían dejar una carnada a morir, por supuesto que con eso estaba de broma y sobre todo cuando era más probable que el chico de ojos brillantes fuera quien se quedase abandonado y vagando—. ¿No es molesto ese atuendo? Es asombroso y todo, pero ahora que estamos en un lugar con tantos obstáculos ¿no es aún más complicado moverse? —quedaba claro que estarían juntos por un rato considerable, así que seguir con la charla era una buena idea que servía para distraerlo de su pesimismo que llegaba de a ratos e iba en aumento conforme más precaria consideraba la situación. Una buena manera de pasarlo, pero—: ¿Qué fue eso? —miró hacía los lados—, ¿fuiste tú? —quería que la respuesta fuera positiva pero bien sabía que el sonido inusual había sido producido más lejos de sus posiciones como para que fuera ellos rozando contra el plantío. Lo pasaría por alto nuevamente y se regañaría a sí intentando calmar sus issues personales, si no fuera que se hacía complicado cuando se hacía más cercano y podría asegurar que ahora eran más y unos nuevos agregados. Ahora sí no quería voltear detrás suyo. ¡BRUUUUUUM! ¡¿Una cierra eléctrica?! Sabía cuál era el sonido gracias a películas de terror y vídeojuegos, pero no podía ser... Sí podía, ya se estaba ejecutando una escena tan ridícula como preocupante—. ¡¡CORRE!! —jaló instintivamente la capa del otro para alertar que no lo pensará más y huyera, porque por muy Halloween que fuera todo no podías simplemente dejar que un campo sospechoso en la noche se te acercará un sujeto con un objeto así. Tampoco podía dejar que un sujeto potencialmente similar a su hermano intentase dárselas de héroe, no lo sabía, pero por si las dudas.
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Re: ▲ The Pumpkin Cornfield. 「Judai」

Mensaje por Judai Yuki el Dom Abr 23, 2017 1:00 am

Suponía que era normal esperar que Halloween se tratase de una fecha inusual, después de todo, se trataba en gran parte del encanto de la misma. ¿No era disfrazarse y salir a pedir dulces lo divertido? También estaban aquellos que disfrutaban de un susto bien empleado, pero en su caso, la actividad se concentraba más en los primeros dos puntos. De todas formas, no tenía mucho de qué quejarse cuando en medio de un campo de maíz, prácticamente completamente extraviado dado sus pésimo sentido de orientación, se había encontrado con un muchacho en una situación parecida a la suya. Porque eso significaba que ninguno tenía que encontrar la salida solo, y si acaso algún espectro tratara de comerlos, se tendrían el uno al otro para escapar. Asumía que esa clase de razonamiento había pasado fugazmente por la mente de ambos, cuando al menos el extraño mostró mayor entusiasmo respecto a su encuentro, incluso una especie de nerviosismo adorable—. ¡Está bien! Serás digno de mi presencia esta noche —continuó con el juego, todavía de buen humor y una pizca de gracia, puesto que ser llamado "rey" por otra persona aunque fuese por su mero disfraz, no dejaba de resultar halagador.

Una vez aclaradas las identidades de cada uno, se tomó el tiempo de considerar el cuestionamiento del "espantapájaros" con la debida seriedad—. Creo que es un campo de maíz. Gracioso, no sabía que había uno en la ciudad hasta hoy —se medio encogió de hombros, aparentemente sin mayores remordimientos de proporcionar información poco útil. Ya que el hecho de que estaban perdidos resultaba un poco demasiado obvio a estas alturas, ni siquiera se molestó en enfatizar su ignorancia al respecto de su paradero—. ¡Hey! Nunca se sabe, tal vez nos encuentre un granjero bonachón —acotó, riendo como si realmente fuese una posibilidad—, o podríamos hacer señales de humo, pero eso suena poco ecológico —lo meditó, sin considerarlo realmente. Después de todo, la única opción viable era encontrar la salida por su propia cuenta, tal cual dicho campo de trigo se tratase de un laberinto sobrecogedor—. ¡Claro que saldremos de este saludable lugar! Tú con confianza, tenemos dulces para no morir de hambre —tal cual se tratase de un gesto conciliador, le dio al muchacho un par de palmaditas de ánimo en el hombre justo antes de retomar el camino, todavía con el entusiasmo de un aventurero.

¿Qué era lo peor que podía pasar? Probablemente quedarse la noche a intemperie entre maizales contando historias de terror o algo. No es que fuese un mal plan, pero una pijamada improvisada por culpa de perderse en el lugar no sonaba a algo muy cómodo. Pese a que la compañía le caía muy bien, seguro el contrario también preferiría una velada con su cama y comida caliente. No había podido mantener la sonrisa en su lugar al escuchar a su interlocutor llamar "asombroso" a su disfraz, ni siquiera cuando fue para hacerle una pregunta óptima—. ¡Ow! Pero es asombroso, ¡tú lo dijiste también! No pesa tanto y tengo una capa —se jactó, como si aquello resolviese todos sus problemas. La capa era especialmente genial—. Además el espíritu de Halloween es disfrazarse, ¿no? ¡Por eso tú eres un espantapájaros! —decretó, maravillado por la simpleza de su lógica. Todavía no consideraba aquello como una situación de peligro, en su cabeza hallarían la salida en cualquier momento para continuar la plática en una circunstancia menos peculiar. Pero parecía que la paranoia leve de su amigo estaba justificada, al menos un poco, pues el sonido de unos pasos y una cierra eléctrica no eran precisamente una señal de bienvenida—. ¡Es como el asesino en La Masacre de Texas! —fue lo primero con que lo relacionó, con la brillantez de expresar su deducción en voz alta, al mismo tiempo que era jalado por su compañero con una exclamación casi histérica de simplemente correr.

¡La situación era como un juego de survival horror! Sabía que era un poco desconcertante de su parte estar disfrutando la situación, pero al menos era algo novedoso y una excusa excelente para hacer ejercicio físico. Pasarían aproximadamente cinco minutos, y para entonces ya no podía estar seguro de que no estaban yendo simplemente en círculos. Todavía con la respiración entrecortada, se había detenido por falta de aire—. Creo que... ¿se fue? No escucho la moto-cierra —la frase sonaría extraña fuera de contexto, incluso allí le parecía un poco graciosa. Lamentablemente para esa altura, se encontraban completamente sumergidos en los maizales, alejados del camino de tierra, que ni siquiera tenían la posibilidad de ver al frente suyo—. Podríamos ir leeeeento hasta encontrar la ruta —no era como si el loco de la cierra los fuese a encontrar de nuevo, pero por si acaso.
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Re: ▲ The Pumpkin Cornfield. 「Judai」

Mensaje por Wirt Alighieri el Mar Mayo 30, 2017 11:54 pm

Su estadía para permanecer al lado del rey había sido aceptada de buena gana, factor que no podría causar otra emoción más que tranquilidad al ser éste una persona de momento sana mentalmente, también la única con la que se habría cruzado y que estaba feliz de que hubiera sido así—. No, yo no-... —cuando el contrario confirmó que llegó a la misma conclusión de que el lugar era efectivamente un campo de maíz, se sintió en la necesidad de aclarar de que eso ya lo sabía y que era a otra cosa a lo que se refería con tal cuestionamiento, sin embargo tuvo que parar puesto que ya no estaba muy seguro de a qué se quería referir, por lo que mejor decidió continuar con la novedad de la que ninguno de los dos parecía estar al tanto, es decir; no tener idea de que en Francia, específicamente en esa ciudad pudiera haber algo tan rural como aquello—. Ciertamente. Yo tampoco tenía idea. Nuestro caso cada vez se hace más similar a cada momento y me hace entrar un poco en desconfianza de nuestro encuentro, parece hasta meditado. ¿Estás seguro de que no eres un asesino o algo parecido? —claro, porque si fuera uno muy seguramente le diría. De igual manera, él estaba jugando con esa pregunta... ¿o no lo estaba?—. Al menos yo te puedo asegurar que no lo soy"pero probablemente conozca a uno, irónicamente", fue como debía de terminar su oración que fue más sensato dejar para sí mismo.

Le sorprendía lo bien que iba esa platica con ese extraño, debía insistir en que dentro lo que cabía estaba yendo demasiado perfecto que hasta el hecho real de estar perdidos no parecía ser de importancia y pasar a segundo plano. Ese otro castaño con un degradado de cabello extraño respondió con optimismo a toda pregunta lógica o comentario pesimista que él llegaba a tener... ¿Le empezaba a recordar a Vergil Gregory en ese sentido? Aún no podía afirmarlo al cien por ciento, pero sin lugar a duda tenía unos cuantos toques que le daban esa impresión—. No sólo "poco ecológico", ten en cuenta de que estamos rodeado de esas mismas plantas que quieres quemar, ¿qué pasaría si algo saliera mal y terminásemos en medio del fuego? Worst Halloween ever —declaró como si él fuera el mayor, sintiéndose un poco más cercano hacía el ya no-tan-desconocido personaje—. ¿Dulces? ¡¿Pudiste conseguir?! —tuvo que verlo con sorpresa, no existía otra reacción posible. Lo escaneó de pies a cabeza, poniendo esta vez particular atención y no como en la primera que simplemente dio por hecho que su traje era genial y ya, esta vez intentaba deducir qué edad tendría en realidad, porque es verdad que no se veía como un adulto pero tampoco lo creería de la edad de su hermano—. Y tú... ¿vas al instituto más famoso de por aquí? —tal vez daba en el blanco, y tal vez tendría que explicar cuál era ese dichoso "instituto más famoso", se refería al Amoris pero bien podría estarlo exagerando, que según él la gran mayoría estaba inscrito en tal. Definitivamente esa plática no estaba concordando del todo para la situación, al menos en un momento se tocó nuevamente el tema del disfraz y como supuestamente ahora Wirt había sido transformado en un espantapájaros se destanteó—. Espera, ¿qué? —a pesar de que estaba asintiendo a lo que decía sobre cómo a su compañero no le incordiaba la poca movilidad que parecía brindarle su atuendo, finalizó con esa duda existencial... No se veía como uno, ¡¿no?! El otro dijo que sí, pero quizá se había equivocado, ¡algo! ¡Que en Dorothy el personaje no era bueno! No porque estuviera muy al tanto de la historia pero definitivamente sabía que no querría ser ninguno de allí (al menos de momento).

La atmósfera digna de vídeojuego de terror que estaba siendo brutalmente masacrada por esos dos con sus conversaciones que los mantenían risueños en todo momento. Había recobrado su oscuridad inicial cuando se escucharon los pasos que pudieron no haberles alarmado tanto si no fuera por la amenaza de una moto-cierra. Huir parecía ser más sano a esperase a ver qué pasaba si se quedaban en una posición inamovible, pero al ser humanos llegar demasiado lejos sin perder su aliento en el proceso no era precisamente una acción sencilla, así que tuvieron que hacer precisamente eso a lo que le llaman descansar—. Creer que se fue es de los errores básicos que se cometen en las películas de terror, nunca hay que dar por hecho eso. Y cuando lo matemos, hay que dispararle las veces que sean necesarias hasta que esté bien muerto —radicalmente esto había pasado al plan de "matar o morir" si se ponía aún más feo, y sí lo decía jugando en parte esperando que eso no se diera, pero tampoco estaba completamente seguro si eso llegase a darse no lo haría en verdad. Su tono y expresión en cambio daban a entender de que estaba muy entrado en esa "trama", más que tener esa paranoia constante que le caracterizaba—. Sin mencionar que es difícil sólo guiarse por la luz de la luna... Al menos, en algún momento tendrá que amanecer o en todo caso despertaremos —todo parecía muy real y a la vez no tanto, la distorsión que daba ese día era complicado decir si era de verdad o un sueño/pesadilla.

Un lugar seguro para recargar energías para después poder poner en acción el plan semi-suicida que estaba pensando—. Podríamos movernos tan sólo un poco más para estar seguros y después... —la siguiente parte era más difícil porque requería de coraje y ¿por qué no? un tanto de idiotez agregada—. Después podríamos intentar llegar a un lugar alto para ver dónde está ubicada la maldita salida. Si esto es un laberinto, esa es la forma de engañar a uno —no era trampa si no lo habían pedido y estaban en una situación peliaguda—, pero el problema está en que no sólo nosotros veremos la salida, si no que también si es que de verdad ese sujeto nos está cazando, también podrá vernos a nosotros —por no hablar de jugadas riesgosas, ¿eh?
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Re: ▲ The Pumpkin Cornfield. 「Judai」

Mensaje por Tema Cerrado el Sáb Jul 01, 2017 7:20 pm

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