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▬ Bakura's Curse in Reverse.

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▬ Bakura's Curse in Reverse.

Mensaje por Yubel Dracssenkrad el Jue Sep 29, 2016 6:51 am

¡¿Dónde está mi Judai?! Viajo con el fin de "establecerse" en aquella ciudad solamente para eso, hasta había conseguido hacerse de una carrera para convertirse en una abogada, pero si ese era el caso, alguien quisiera explicar, ¡¿qué hacía ella en la facultad de medicina?! Era el primer día de clases luego de unas largas vacaciones bien merecidas, diría el alumnado, pero en lugar de hacer lo que cualquier nuevo haría y asistir a sus debidas clases que le venían marcadas antes de llegar allí se convertían en algo totalmente irrelevantes si no pensaba hacerles caso (al menos no hoy). Tenía la seguridad de que la temática rondaría en presentaciones tanto de maestros, materia y compañeros de clase, como el material que iban a necesitar (si es que necesitaban algo además de dónde tomar apuntes). El objetivo era encontrar a su amado y demostrarle su amor. Prefirió decidirse a tomar la ruta despreocupada y ver si acaso pegaba y encontraba a alguien que le conociera o aún mejor, ¡se lo encontrase a él! Se basaba en que ya estaría en universidad debido a su edad y nada más, aún no le constaba nada ya que seguía a la espera de la sorpresa, claro que en cualquier momento podría desesperarse y recurrir a medidas, que en sí eran bastante sencilla para poder tener más certeza de su localización. ¿Y por qué esa facultad? Bueno, fue totalmente aleatorio en realidad, creyó con todas sus ganas que igual y en esa habría menos idiotas subnormales, además de que lanzó una moneda, y pues... ¡Ganó! Felicidades, Facultad de Medicina, ya puedes considerar que todo estudiante tuyo que se cruce con la bicolor sin duda tendrá un nuevo concepto de la vida.

Entró a una clase y se sentó en uno de los asientos libres al lado de la ventana, justo atrás de un ¿chico? albino, recalcaría el cabello largo si no fuera porque no estaba segura si lo que vio era hombre o mujer, juraría que notó delineador, pero esa manera de pensar es sexista y no es relevante siquiera por lo que dejó de lado la conspiración mental contra aquel humano. Observaba a cada una de las almas que se encontraban allí sentadas y también a las que iban entrando con la expectativa de que en una de esas brillasen sus ojos y su corazón palpitara deprisa al reconocer a su tesoro. Ni uno solo. Solamente soltó un bufido y no se molestó en irse inmediatamente, antes dejó que la clase avanzará un poco mientras ella en una libreta pequeña apuntó a tal como inservible y como tenía en mente, iba a irse, no podía detenerla nadie puesto que ya todos eran mayores de edad, podría ganarse el desagrado de ese profesor pero ¿y eso qué? Ni siquiera era una rama que se topara con algo que tuviera que ver con Derecho, así que eso sería un adiós, pero oh-oh, puso una de las dinámicas que había previsto acerca de "conocer a tus compañeros", se le encomendó la tarea de hacer pareja con la persona más cercana que tuvieran y puesto que iban en filas quien le tocaba era... Sí, el albino—. Pero yo ni siqu-... —iba a dar su comentario lo suficientemente razonable para abandonar, más creyó que igual eso no estaba tan mal, él podría saber algo, tenía unas pintas interesantes y creía a Yuki propenso de acercarse a personas así, la verdad ya parecía estar viendo posibilidades en cualquier lado, no iba a negarlo.

Lo que ponía en la pizarra y qué era lo que debían preguntarse estaba allí para el registro, en realidad sí era eso; socializar de una manera bastante incomoda y forzada, pero era el punto, ¿les pagaban por esas estupideces?— ¿Te han dicho ya que te ves algo felino? —puso sus ojos sobre el chico que ahora estaba frente suyo. Le sonrió, un poco burlona se diría y sin embargo aquello podría tomarse como un halago. No le disgustaba su apariencia que era entre descuidada y no realmente. Sabía que esa pregunta/afirmación estaba lejos de siquiera parecerse a alguna que se hubiera apuntado, por lo que.. de igual manera no hizo mucho caso y fijó ahora inevitablemente su atención en la pieza que rodeaba su cuello creyendo que necesitaba una de esas y posiblemente otro libro que fuera de acuerdo al tema, ya que tenía toda la pinta de tener una historia interesante si no es que ya la conocía y no se había dado cuenta de eso—. ¿Y cuál es tu nombre? El mío es... Judai —se concentró nuevamente en el tema a tratar y comenzó como debió hacerlo desde un inicio. Sus ojos se desviaron un instante hacía la derecha superior más sumando una sonrisa bastante alegre en cuanto dijo aquel nombre. Juraba que iba a decir la verdad, ¿pero no era más entretenido así? Las personas suelen contar historias cuando conocen a alguien nuevo con el mismo nombre que otra nueva y éste es inusual, ¿debería mencionar el apellido? Si no picaba, le daría esa segunda oportunidad. Tienes tres intentos, cariño, si fallas el tercero estarás quemado.

Si él no tenía ni una pizca de conocimiento acerca de su objetivo, aún existía aquella opción en la que seguramente harían que todos dijeran su nombre... ¡O mejor! Esperar a que tome lista y preguntar por sí misma usando nuevamente el nombre de 'Judai Yuki', aunque dudaba que los profesores se ubicaran ya siendo que era éste literalmente el primer día. Quizá debería tomar el camino fácil y simplemente ver las listas de aceptados de ese año de todas las facultades y se ahorraba todo el juego que ella se estaba montando. Se encontraba en una disputa entre "quiero verlo ya, pero quiero verlo ya y que sea mágico". La idea de encontrárselo de forma relativamente inesperada no dejaba de atraerle. Su juego personal también tendría un límite de intentos y tiempo.
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Re: ▬ Bakura's Curse in Reverse.

Mensaje por Ryou Bakura el Mar Oct 25, 2016 2:56 am

¿Qué podía esperar de su primer día? Quizá absolutamente nada interesante fuese la respuesta más acertada que podría dar. Y el motivo era tan ridículamente simple, que se cuestionaba siquiera por qué tendría que molestarse en repetirlo. Desde hace mucho tiempo que había superado su etapa impresionable, verdaderamente los inicios de año escolar no significaban nada nuevo aparte de trabajo y mucho más trabajo, no habría otra cosa que esperar. A pesar de que la idea de la universidad se acercaba a ser un objetivo mucho más interesante, sólo a comparación con el instituto. También era consciente que los inicios eran odiosos en todos los lugares, y claramente, la primera clase no iba a ser la excepción a aquella desagradable constante. Personalmente, a esas alturas de la vida ni siquiera le daba la suficiente importancia, más bien había aprendido a verlo como una molestia inevitable. Incluso si faltara a todas sus clases en la primera semana, tarde o temprano se encontraría con una inútil clase de presentación en alguna asignatura en algún momento de la malla académica. ¿No era más fácil ir de una vez? Consideraba importante sólo una cosa: asegurarse de tener una buena novela de terror con la que distraerse apropiadamente cuando las circunstancias se tornaran insoportablemente monótonas y aburridas. No dudaba que sería el caso.

Era absolutamente maravillosa la confianza que le tenía a su profesor para llevar una clase interesante. Por supuesto, apenas la primera lección, el primer bloque de la totalidad del día. Desde su entrada a la sala ni siquiera se había molestado en dar un vistazo a sus "supuestos" compañeros de universidad: era deliciosamente probable que ni la mitad de ellos continuara la carrera a mitad de semestre. Casi le hacía sonreír de medio lado arrogante pensar que era intelectualmente mejor que todos los desperdicios de materia gris allí, en el mismo salón. No, no es que fuese un egocéntrico; que efectivamente, sí lo era, pero no era el punto. Desgraciadamente conocía bastante el nivel cognitivo de los estudiantes allí, mayoría graduados de un instituto educacional similar al suyo, y no le costaba hacerse una idea concisa de su rendimiento académico. Vale decir, prestó la suficiente atención para ver el rostro del maestro y nada más, apenas llegó a sus oídos la conclusión dolorosamente obvia de que sí se trataba de una clase de introducción, casi se arrepintió de haberse esforzado en ir aquél día puntual. Se trataba de una molestia, y él no disfrutaba particularmente de las actividades inútiles que tienen como objetivo socializar con los demás, la idea le desagradaba más que una tarea pre-escolar de dibujar sus vacaciones.

De mala gana, se dio media vuelta en su asiento cuando le fue indicado, siguiendo las instrucciones del profesor a cargo nada más por protocolo. A pesar de que su ceño fruncido no se borró por completo de su expresión al distinguir la apariencia peculiar de su "compañera", al menos le pareció lo suficientemente interesante la combinación del contraste de colores en su cabello. Tal forma le parecía vagamente familiar, quizá le recordaba por qué la gente solía decir que el suyo se veía "mullido". Correspondió a la sonrisa de burla que ostentaba la contraria, como una reacción de inercia ante su comentario—. Oh, muchas más veces de las que tú tienes idea —rodó los ojos con leve exasperación ante el recuerdo, a pesar de que su sonrisa de mantuvo en su lugar todo el tiempo. Prácticamente, la otra no había hecho nada excéntrico para llamar su atención, además de la apariencia, pero esa forma de enfatizar elegante las oraciones era una cualidad que conocía en pocos individuos. Confirmó que tendría un tema interesante que tratar apenas escuchó el nombre Judai deslizándose de los labios ajenos, como un recuerdo que llegó con la inmediatez de una descarga eléctrica: recordaba a un muchacho espantosamente alegre de cabello castaño, y chaqueta de color rojo. Las circunstancias lo habían obligado a actuar más hostil de lo necesario con tal desafortunado individuo. Una completa lástima, ¿no es así? De todas formas, su expresión se formó en una sonrisa tan amplia, que podría jurar deberían verse colmillos asomándose por los costados de ésta.

Mucho gusto, Judai —le ofreció una ligera inclinación de cabeza, a modo de cortesía, aunque no despejó sus ojos filosos de la mirada ajena en ningún momento, ni siquiera cuando los mechones blanco de su propio cabello interrumpieron la mitad de su visión—. Mi nombre es Yuki. ¿No te parece curioso? Juraría que nuestros nombres combinan bastante bien —fingió una expresión de completa inocencia, mientras fingía distraerse guardando en su mochila el libro que se había molestado en llevar de bulto: aparentemente no lo iba a necesitar en el corto plazo, y aquello le satisfacía de sobre manera. Aunque siempre cabía la posibilidad de que la otra no estuviese robando un nombre y se diese una coincidencia curiosa; no era imposible, pero tampoco demasiado probable. Pero, ¿quién era él para juzgar a una persona? Podía tener los motivos que quisiera y a él le seguiría importante un carajo en general. Así que estaban relativamente bien, sobre todo porque ninguno de los dos se iba a molestar en seguir los protocolos del profesor, tal vez torcerlos un poco nada más—. Así que, ¿algún motivo en especial para venir a la Facultad de Medicina? Tú sabes, es una carrera complicada y todo —negó lentamente con la cabeza, prácticamente cruzándose de brazos como si estuviese hablando con seriedad. Por supuesto, no estaba insinuando nada.
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Re: ▬ Bakura's Curse in Reverse.

Mensaje por Yubel Dracssenkrad el Mar Oct 25, 2016 2:43 pm

¿Qué acababa de decir ese individuo de blanco y esponjoso cabello? Antes de encontrar al primer y único amor de su vida quería darse a ella misma el juego de cometer dicha acción sin necesidad de recurrir a los métodos inapetentes, pero definitivamente no esperaba que en su primer intento del día y con la primera persona a la que le dirigía palabra aquello fuera a darse. Había sido tan deprisa y era grato saber que aparentemente el universo estaba organizando un complot a su favor para que sus deseos se vieran realizados. Ahora sentía que estaba en un juego de Poker, y desgraciadamente ya había cometido su primer error, bastante pequeño y poco notorio: no pudo evitar mover un poco una de sus cejas, implicando la incredulidad que sentía que en verdad se estuviera dando lo que buscaba. Aquél error no debería ser considerado como uno, inclusive lo normal sería que abiertamente expresara su sorpresa o fuera directamente al tema en cuestión, admitiendo la verdad y quizá comentar resumidamente la historia de por medio, pero de esa manera acabarían muy rápido y ya lo tenía asegurado. Su rostro había quedado ya registrado en su memoria, y su apariencia era sencilla de describir, seguro que era relativamente fácil encontrarlo aún sin saber su nombre, así que, ¿por qué no gozarlo un rato más? Además de que ese sujeto no la hacía tonta aún cuando lo intentase; partiendo desde su mirada y su carismática manera de hablar, el hecho de que justamente dijera “Yuki” una vez que ella se había nombrado a sí misma como “Judai” simplemente no podía ser una coincidencia, en cambio parecía que estaban jugando Marco-Polo entre ellos y lo peor es que ya no solamente el dragón parecía estar consciente de ello, sino que el contrario también—. ¿"Bastante curioso"? —recuperó su compostura, si iban a jugar a fingir demencia entonces que así fuera. Al menos hasta que ella se aburriera. ~ Se sonrió ampliamente, al igual que el contrario su sonrisa se veía astuta, nada que ver con la que poseía el moreno que en sí era el tema a tratar. Aunque la sonrisa fuera astuta, en realidad podría decirse que estaba contenta y que poco le faltaba para reírse, pero no lo haría, no aún—. Tu razonamiento es bastante peculiar, Yuki —sabía que el nombre no era “Yuki”, pero por el momento tendría que nombrarlo así, no iba a negar que sentía cierta emoción en utilizar el dicho otra vez, y aunque no fuera en quien quería, era allegado a, casi podía sentirlo ya entre sus brazos—. Quiero decir, es verdad que nuestros nombres combinados crean una fantástica armonía, pero de no ser porque me lo has mencionado me he fijado que efectivamente así es. De otra forma jamás me lo hubiera planteado. ¿Es acaso esta tu manera de coquetear? —por supuesto que no había borrado su expresión “risueña”, inclusive recargó su codo sobre la banca como soporte cuando recargara su barbilla sobre su mano. Habría abierto más sus ojos, a la expectativa de saber cuál sería el siguiente argumento con el que le saldría o qué posición tomaría esta vez.

El menesteroso intercambio de palabras le había bastado para esperar que por parte de “Yuki” no tendría el protocolo que tal parecían estar siguiendo los demás y que el profesor indicó al inicio con dudable motivación. Por supuesto que esa decisión acerca de no hacer caso a lo dicho no le causaba incordio—. ¿Hm? Eso no es lo que específicamente te pidieron que me preguntarás. Así que eres todo un rebelde, ¿eh? —definitivamente no iba a dejar pasar de lado esa oportunidad, después de todo su “felino amigo” aquí presente parecía tener cierta habilidad para defenderse de esos comentarios. No iba a decir que estuviera mal puesto que ella también lo hacía y mucho más de la medida sana, si es que existía algo así para aquello. Así que, ¿era extraño que continuará con ese tipo de comentarios? No estaba segura si quería sacarlo de sus casillas o no, pero por algún motivo sí se estaba divirtiendo—. Está bien, te concederé la dicha de responder tus preguntas. Aburridas preguntas —miró hacía su costado donde se encontraba la vista que daba la ventana. Sopló al aire y su semblante había cambiado por el de alguien que pareciera había sido decepcionado y no exactamente cuando la causa te hace estar triste, no. Ella expresaba seriedad y un poco de impaciencia. Esas preguntas cuando iban dirigidas a su persona no sabía por dónde contestarlas aún ni cuando se trataba de su verdadera carrera, es decir, ¿qué esperaba que dijera? ¿que es la carrera de sus sueños? ¿que está allí porque no parece tener más opciones o…? ¿qué? Lo que sea que contestase siempre parecería ser erróneo. Sí le gustaba lo que estudiaba y lo que haría una vez acabado, más no era capaz de darte una respuesta que endulzara las ¿expectativas? de su interlocutor. Se tomó su tiempo, incluso podría pensarse que quizá se habría perdido en sus pensamientos ya que ni siquiera estaba dirigiendo la mirada al lugar indicado (el cual era el peliblanco, por supuesto). Al posar nuevamente su mirada en la ajena fue casi como si le estuviera diciendo “ah, sigues aquí”—. Por lo menos si ibas a modificarla, mejor la hubieras cambiado totalmente por una nueva —suspiró, con el dolor de saber que para continuar tendría que decirle algo y no dejarlo en un "visto" algo cínico—. Complicada solamente si no se te da como creías, si ya tienes facilidad para aquello los obstáculos pueden ser tediosos pero no se verán imposibles una vez posees el don, pero te concedería el punto si me hubieras dicho que es más absorbente que muchas otras… Y si estoy aquí es porque quiero probar hacer cosas moralmente incorrectas por el bien de la Ciencia. ¿Contento? —una media sonrisa y una ceja levantada, parecía querer provocarlo. En realidad, si esa sí fuera su carrera, aquella respuesta no está muy lejos del por qué entraría a tal. No le interesaba salvar vidas, las fórmulas y muchos tecnicismos que debían aprender no le llamaban la atención y eran molestos. Era consciente de que eran bastante útiles en la sociedad, pero seguía sin tener un particular interés, su opción de gritar ¡objeción! y poner en descubierto a su “contrincante” parecía ser más divertido. El hecho de que no importa si ganas o no, siempre cobras; que verás como alguien terminará con su vida arruinada o no.. Inclusive el peligro de que se diera el caso de que tu cliente te echase la culpa y una vez saliendo de prisión estuvieras en su lista. No había escuchado de casos así, pero el no descartar la idea hasta le parecía gracioso en cierta forma.

¿Qué hay de ti? —no hubiera preguntado de regreso las razones del chico para ingresar a tal, que seguro las de éste serían más válidas considerando la posición y su extraña y repentina seriedad hacía el tema. Había preguntado porque de otra forma lo siguiente que iba a decirle no tendría sentido si no se cumplía lo anterior—. Realmente me interesa conocerte más, “Yuki” —¡oh! el interés en su forma de expresarse había regresado. Nuevamente volvió a darle toda la atención del mundo como si lo que tuviera que decir fuera increíblemente importante, digno de ser grabado y publicado en todos lados para que llegara su voz a cada persona, o atesorarlo con recelo y cuidados. A esas alturas era difícil incluso para ella saber si era en verdad sarcasmo, no se sentía así, pero tampoco coincide con la manera en la que estaba actuando, eso no era totalmente algo malo, si uno cree una mentira de sí mismo esto se reflejara y dará la impresión de que es genuino, haciendo que el otro tome por buena una señal que realmente no está. La magia desaparece cuando uno mismo se deshace de ella, o el otro es demasiado astuto, inclusive receptivo. Ellos dos apenas hasta hoy se estaban conociendo, así que en realidad podría haber llegado actuando como cualquier otra chica idiota de su salón y esa sería su realidad. Lo único que tenían por el momento era la intuición, lo que les había dejado la primera impresión el uno del otro y cómo lo habían manejado hasta ahora—. ¿Te importaría si te dijera que ese nombre no parece ir contigo? No pareces del tipo que se llame así”es demasiado lindo para ti”, era algo que no le iba a comentar pero que dejaba constancia en su cabeza de que lo había pensado—. ¿Qué tal “Florence”? —tampoco le iba, pero por algún motivo fue lo primero que cruzó como una buena idea para mencionar. Buena en el aspecto de bromear, porque sí, esta vez iba completamente con esa intención y no la de ser desagradable.

El tiempo sin duda había corrido más deprisa mientras conversaba con el albino que al momento en el que el profesor dio por finalizada aquella actividad se sentía que se había quedado corta. El siguiente paso a dar no lo decidirán ellos, sino el profesor al frente de la clase que una vez calmados todos otra vez procedió a dar las siguientes instrucciones. Uno por uno iban a presentarse y comentar algunos cuantos datos con todos desde su lugar (pero de pie) acerca de qué habían conversado. No era hablar en sí de uno mismo, el propósito parecía ser qué tanto aprendiste de tu compañero. En resumidas cuentas, tu pareja te presentaría y de esa misma forma tú la presentarías a ella. Si no fuera poco ya semejante falta de respeto por hacerlos realizar tales actos penosos, se ponía mejor, ya que iban a comenzar desde la fila que estaba junto a la ventana y no era la del otro extremo, había apuntado específicamente en la que se encontraba su compañero y ella… Bueno, cuando menos él estaba frente a ella y así él moriría primero. En base a qué dijera e hiciera, ella tomaría su ejemplo y lo seguiría si es que le convenía—. Suerte, Yuki. Confío en que harás un excelente trabajo hablando de mí —tocó uno de sus brazos al momento de decir aquellas palabras de aliento que no se molestó en fingir hacerlas sonar creyentes, incluso aplicó un tono de voz suave y meloso. Era despreciable escucharlo, a ella misma le asqueaba. Le sonrió sin mostrar sus dientes y lo observaba fijamente como si esta fuera una despedida hacia su muerte. Era dramatismo puro para darle emoción, sólo esperaba que no esquivase la bala. Quería que la tomará con los brazos abiertos y sintiera pena, sentía curiosidad si ese sujeto tenía esa clase de emoción incorporada en su sistema.
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Re: ▬ Bakura's Curse in Reverse.

Mensaje por Ryou Bakura el Lun Abr 24, 2017 4:16 am

Tal vez tendría que agradecerle a la irreverente señorita que se había sentado a su lado esa tarde, en la primera clase del día, porque estaba bastante seguro de que sería la posibilidad más interesante de entre todos sus demás compañeros, e incluso el mismo profesor. Lo más gracioso del todo era su forma peculiar de congeniar, ninguno de ellos había abandonado la sonrisa de burla sutil que acompañaba sus gestos, parecían bastante entretenidos jugando su propia partida de oraciones a mitad del sarcasmo y la mentira descarada. Al menos él tenía un punto a favor, y es que aparentemente el nombre Judai Yuki significaba algo para su compañera desconocida, de otra forma no se explicaba la reacción levemente sorprendida de escuchar una mera palabra. Iba a ser divertido estirar la plática tanto como sus interlocutores lo permitiesen, casi gustaba de creer que tenían todo el tiempo del mundo allí, aunque no se tratase más de un bloque de hora y media y era probable que alguno se aburriese pronto—. Muchas gracias, Judai. Me gusta que la gente me reconozca —se jactó, y cualquier rastro de humildad era inexistente, obviando en su totalidad si la frase estaba dirigida a ser un halago o una simple acotación para fingir indiferencia, ambos opciones le significaban lo mismo a fin de cuentas—. Lo siento, ¿te molesta? A veces no controlo mi propio encanto —se encogió de hombros, como si el asunto no significara absolutamente nada ni estuviera admitiendo algún tipo de coqueteo, aunque tampoco le molestaría de ser el caso. ¿No era parte de su personalidad ser siniestramente encantador? Dudaba que la otra estuviera de acuerdo, pero le dedicó su mejor sonrisa de galantería de todas formas.

Dado que no esperaba que ninguno de ellos estuviera dispuesto a seguir los estrictos protocolos que el docente de turno se había tomado la molestia de dictaminar como "presentación" para sus estudiantes, consideraba que recalcar ese punto había sido nada más un intento por molestarle, que lamentablemente, no iba a funcionar cuando estaba perfectamente consciente de ese hecho—. Francamente no me importa —aunque esta vez, el desinterés era completamente genuino, no perdió la pizca de diversión que le producía la conversación. Tal vez estaba tentando demasiado la suerte cuando le pidió a la otra una pregunta medianamente decente, que fue catalogada como aburrida de inmediato. No la podía culpar, quizá fue su error no expresarse literalmente como pretendía. Pero honestamente, era medio divertido distinguir el hastío en la actitud ajena, al menos mientras el todavía se encontraba expectante por una respuesta, sin dejar de marcar la sonrisa de mofa en sus labios. Al finalizar de escucharla, no asintió con la cabeza como si estuviera de acuerdo con sus palabras, al contrario, se preocupó de fruncir ligeramente el ceño y actuar como si esta vez, él fuese el decepcionado—. ¿De verdad? —expresó, como si las razones dadas por la contraria se fuesen a considerar incomprensibles—. Es una lástima, yo me esperaba que sencillamente te hubieras equivocado de clases —soltó un suspiro, zanjando el tema. Tal vez de conocerlo más a fondo, su interlocutora estaría enterada que a él tampoco le fascinaban las motivaciones ajenas y que tal explicación era irrelevante. Pero fue su culpa por formularlo mal.

Afortunadamente, no había menguado el buen humor de ninguno más de lo necesario. A pesar de que estaba consciente que la pregunta formulada, a continuación, era más una muestra de cortesía plástica, no le molestó que al menos hubieran vuelto a su pequeño juego interesante—. ¿A mí? Simplemente me gustan las cosas muertas —se encogió de hombros con facilidad envidiable, deslizando la palabras fuera de su boca como si tal declaración fuera la cosa más normal del mundo. No era sorpresa para algunos que tenía aficiones... extravagantes, pero aquél no era el momento ni el lugar para compartirlas. Tal vez con una pala en el cementerio estaría más dispuesto a explayarse al respecto, pero ése no era el caso. Se permitió al menos soltar una pequeña risa de diversión, inclinándose hacia atrás en el asiento y viendo nuevamente con diversión disimulada a la muchacha de cabello bicolor, no estaban tratándose con demasiadas sutilezas—. ¿Y eso? ¿Estás familiarizada con el nombre, Judai? —preguntó de regreso, fingiendo curiosidad genuina que no poseía. A pesar de que la entonación no era de completo desdén, todavía lo estaba considerando todo lo suficiente interesante para no limitarse a las burlas secas—. Florence... —repitió como un eco, saboreando la palabra como una golosina  ácida dentro de su boca—. Me han llamado peor —era una acotación sencilla, casi brutalmente honesta y sin finalidad en específico.

Graciosamente, enterarse que toda la actividad de socializar tenía un fin determinado no era algo que se esperaba, a pesar de que ya consideraba el inicio de la clase como un desperdicio, la actividad infantil de irse levantando del asiento para repetir lo aprendido de su compañero como pericos resultaba un poco el colmo, pero era altamente probable que tal comentario no le cayera demasiado en gracia al profesor. Tenía que sopesar si le importaba demasiado o no. De todas formas, solemnemente había aceptado su destino, escuchándose de fondo una marcha fúnebre que era la sonrisa de burla extendida que le dedicó su compañera, no tuvo más remedio que ponerse de pie, devolverle la expresión con reproche apenas distinguible, y acomodarse discretamente el collar de oro sobre la camiseta—. Judai me dio un discurso interesante —empezó, con ánimo teatral y voz extrañamente suave, inclinando la cabeza ligeramente en dirección a su compañera—. Me dijo que la última vez que revisó, esto no era un jardín infantil donde la gente se presentara como si tuviera cinco años. Estoy de acuerdo en que su actitud fue un poco ruda —fingió un gesto de reproche, donde su cinismo no podía ser más grande. Y negando lentamente con la cabeza, dio por finalizada su pequeña presentación, haciendo caso omiso a cualquier mirada que recibiera por parte del profesor. Incluso, tuvo el descaro de sonreírle de regreso a la dama en cuestión, con ánimo palpable—. Creo que lo hice bastante bien.
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Re: ▬ Bakura's Curse in Reverse.

Mensaje por Yubel Dracssenkrad el Dom Jul 09, 2017 7:09 am

El comentario pareció ser lo suficientemente atrevido y entretenido como para que ella se sonriera entre genuinidad y ¿por qué no? un poco de burla también hacía cualquier ambición que creyera que pudiera alcanzar con ella refiriéndose específicamente en ese ámbito—. De momento y teniendo en cuenta tu adorable nombre, no. Todavía no me molesta —era importante recalcar el 'todavía', algo así de simple que aseguraba no significaba nada para ninguno, tan sólo se sentía como la personalidad del contrario y no como el verdadero deseo de querer intentar llegar a algo más con ella o al menos eso era lo que quería creer, por supuesto que si llegase a recalcar demasiado esa actitud especifica o percibiera que iba en serio no lo iba a tolerar—. Sin embargo me parece bastante confiado de tu parte que creas que estamos en la misma liga —probablemente sonaba a un reto y para ser sincera ella tampoco estaba segura de si acaso lo era, había salido de forma natural y si es que era una mala elección de palabras después podría estarse arrepintiendo y buscando cómo solucionarlo. Por otro lado, su comentario no estaba siendo desagradable del todo, en teoría es verdad que sí lo era, pero la manera de mencionarlo daba a pensar que se estaba divirtiendo como para intentar ofenderle.

Por algún motivo creía que las preguntas normales estarían fuera de esa conversación, aquellas que sí serían propias de la dinámica. El responderlas no le causaba gran motivación y menos si en realidad no pertenecía a esa carrera, la respuesta sería más o menos lo que rondaría por lo lógico para salir del apuro y ya está, parecía que su compañero no estaba del todo satisfecho, confirmable cuando le cuestionó si acaso la bicolor estaba segura con la respuesta que le había dado, ¿pero qué tanto sabía? ¡Primero mencionó a su Tesoro y luego estaba dando en el clavo! En que efectivamente estaba allí "casi" por error. No era el caso, pero estaba muy-muy cercas de dar el el clavo, ¿era un tipo de adivino o simplemente ella estaba siendo demasiado obvia? Se vio en la necesidad de preguntar de regreso entonces cuál era la espectacular razón por la que él eligió esa carrera, algo ofendida de que le despreciara de tal manera. Ahora sus razones tendrían que ser dignas de ganarse un premio por discursos y lo que obtuvo fue otro de sus encantos, ¿no?—. Oh —no cambio en lo más mínimo la expresión seria que ahora poseía, además de esa pequeña palabra que fácil parecería más un suspiro lo único que le acompaño fueron simples cabeceos, muy sutiles en afirmación como si estuviera entendiendo a qué se refería. Tendría que disculparla, pero no podía dejar pasar la oportunidad que el albino puro le dejó—. ¿Entonces a ti te va la necrofilia o hasta qué aspectos se extiende esa afición tuya? Tú sabes, para futuras referencias evitar que me atiendas —¡no se resistió! Y no podía culparla, él que no lo previno.

El tema de Judai Yuki no iba a desaparecer así como si nada, es verdad que es por él que había decidido elaborarse un juego para encontrarlo de forma más casual pero de cierta forma le molestaba un poco que no fuera ella quien pudiera estar siendo la instigadora y fuera al contrario como si de verdad el otro supiera algo. Una cosa que quedaba bastante clara es que los dos se estaban tratando con demasiado cuidado cuando ni siquiera los temas eran serios en sí (no de vida o muerte, o se supone), ahora imagina qué sucedería si de verdad se estuvieran intentando sacar información en plan ser de bandos enemigos—. ¿Es que acaso te molesta que te dijera que tu nombre no va contigo? —ya sabía que no era así, no estaba dándole relevancia verdadera, más sí tuvo una reacción en cuanto mencionó el de "Florence"—. Tranquilo, no te llamaré de esa forma. Tampoco creo que sea muy agradable de serte sincera, pero es interesante que con éste te alterases y no cuando te mencioné el de Judai. En fin, si tuviera que buscarte un apodo sería mejor que eso--. Creo —su mirada que se encontraba perdida por unos instantes buscando alías adecuados, recordó ese insignificante detalle de que apenas se habían conocido y no tenía sentido encontrar uno que fuera güay tan deprisa, fue cuando le había dirigido nuevamente la mirada y dudando de lo mismo. Eso sí, de lo que sí estaba segura es de que si podía encontrar algo mejor, eso era innegable.

Para fortuna o infortunio el profesor comentó que esa actividad no era una manera de evadir sus actividades y quería poner a prueba a los estudiantes si en verdad habían aprovechado el tiempo, si es que podía considerarse provechoso a esa socialización forzada, aún si en su caso no había ido mal tal cual se suponía que seguía sin ser natural. Luego de darle ese apoyo a "Yuki" no pudo hacer más sino preocuparse por tanto los gestos, voz y sus palabras, ese acto en general que estaba realizando por ¿venganza? ¿diversión? Quizá su diversión era vengarse. En cuanto el profesor escuchó esto, agradeció entre confundido y molestó la participación del joven albino más no le pidió que se sentara—. ¡OBJECIÓN! —Yubel que rápidamente había adoptado que se refiriera a ella como "Judai" tuvo que entrar en escena para defender su caso, levantándose de su asiento de igual manera pero con notoria energía: Esto se quedaría así en cuanto una persona en la puerta solicitó la atención del maestro a cargo de esa aula. El mayor tuvo por consiguiente pedirles que esperaran mientras atendía a la persona intrusa. La bicolor de momento sólo observaba con ligera furia al contrario. "Jóvenes. Tal parece que en estos momentos se realizará una pequeña conferencia para darle bienvenida a los recién llegados en la explanada, así que me temo que por hoy daremos por finalizada nuestra primera clase" indicó el maestro que había regresado a compartir el mensaje que le habían pedido entregase a la clase, lo siguiente sería salir de manera ordenada y dirigirse hacía el lugar que mencionó, no sin recibir una llamada de atención tanto hacía la Dama-Dragón como al hombre de la joyería ostentosa, el mayor seguro habría rodado sus ojos en frustración de pensar que tal vez serían un dúo complicado por el simple vistazo de las similitudes que poseían, serían difíciles de tratar en el semestre. "Judai, Yuki", les llamó la atención antes que salieran por sus respectivos-supuestos-nombres, algo que debería sonar hilarante para ellos que sabían qué ente se formaba si los juntabas; "No quiero que estén ocasionando problemas en el semestre. Si tienen problemas vayan a arreglarlos a otra parte pero no en mi clase... Y eso sería todo, apresúrense a ir", por supuesto que al ser un docente no iba a ser rígido al punto de exiliarlos de la clase si su trabajo también incluía poseer un poco de tacto por muy mayores que estos fueran, aún si ambos se encontraban actuando como dos niñitos provocándose entre ellos.
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Yubel Dracssenkrad



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