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In another life ~ | Priv. Derian Rhédey

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In another life ~ | Priv. Derian Rhédey

Mensaje por Mireya Leymarie el Vie Ago 26, 2016 9:15 am

«Las almas que se aman, se sienten atraídas
la una a la otra en sus próximas vidas.»

¿Cuánto había pasado desde que se marchó de Francia? La partida había sido un evento inesperado, llegando apenas a poner orden en sus asuntos en la universidad antes de marcharse de nuevo a Inglaterra. El accidente de su tío descolocó su vida por completo, sumiéndola en un estado de shock que no alcanzaba a comprender del todo. Debido al ruego desesperado de Faye, se quedó hasta que la situación volvió a normalizarse y recién ahora era capaz de regresar a la ciudad, bastante más tarde de lo previsto. Sin embargo, a pesar de los meses transcurridos, se decidió que la niña volviera con ella a Sweet Valley, considerando que un cambio de aires sería sano para ella, así como pasar más tiempo con la familia Leymarie, si bien aquella tarde iba a pasarla con las nuevas amigas que ya había hecho. Sociable como retraída era Mireya, sorprendía a la mayoría lo bien que se llevaban. Pero su prima parecía ser la única que lograba alcanzarla del otro lado del velo que la separaba del mundo, aquella prisión de cristal en la que pareció encerrarse aún más desde lo ocurrido.

Si antes la realidad se le antojaba como una pintura descolorida, ahora era un escenario distante, con la figura de Faye como único elemento medianamente real… Además del recuerdo de cierto caballero aparecido una vez en su vida, tan atemporal como cercano, capaz de volver vívida la historia que estudiaba con tanto ahínco y que se le antojaba más propia que aquello que la rodeaba.

La soleada mañana se cuela por entre las ventanas de la biblioteca, tiñendo de colores las enormes estanterías que se alzan por doquier y dándoles un aire nuevo, como si se hallaran suspendidas en otro tiempo. Era el primer lugar que visitaba desde su regreso, un remanso de paz luego de tanto caos. Para alguien tan guiado por la lógica, perdido en un tiempo que no parecía ser el suyo, la eternidad oculta tras los libros resultaba ciertamente reconfortante. El alma, incapaz de olvidar, continúa en la búsqueda de lo que ha perdido, sin saber los años que la han separado de ese sutil fragmento que con tanto ahínco desea recuperar. Se desliza silenciosamente entre los estantes, acariciando brevemente los lomos de cuando en cuando, cual si saludara a viejos amigos. He ahí su lugar en el mundo.

El cálido clima francés invitaba a buscar refugio en la fresca sombra del antiguo edificio, o al menos eso piensa la joven cuando observa a más gente de lo habitual entremezclarse en las distintas secciones que tal sitio ofrecía, sin darle mayor importancia. Planeaba leer algo sobre los símbolos celtas, particularmente los dedicados a los Tuatha Dé Danann por las primeras comunidades que los adoraron. Y justo cuando encuentra el ejemplar que estaba buscando, escucha un murmullo de voces del otro lado del pasillo. La curiosidad es parte de su naturaleza, si bien su exterior sereno pueda no reflejarlo, por lo que no tarda en acercarse a la fuente de sonido para averiguar a qué se debía. Un poco más allá, justo bajo el amparo de una de las ventanas decoradas con un delicado vitró en los bordes, que contaba un cómodo asiento que nacía de la parte inferior de la misma, se abría un espacio lleno de almohadones sobre los que se encontraban varios niños con aire expectante. Una simple pregunta basta para saber que la persona encargada de la lectura del día no podría asistir y ahora no sabían qué hacer con los pequeños que habían asistido al sencillo evento.

No es consciente de a qué se enfrenta hasta que una niñita largo cabello dorado, peinado en una familiar media cola de caballo, se acerca hasta a ella con aire decidido, extendiéndole una fina corona de flores.- ¿Podrías ser nuestra princesa hoy, por favor? –Expresa su pedido con desenvoltura, para vergüenza de los mayores que allí se encontraban y desconcierto de Mireya.- ¿Faye? –Inquiere, denotando sus ojos la sorpresa puesto que jamás se habría imaginado que los planes de su prima involucraran una lectura en la biblioteca. Al menos, no en un precioso día de verano como aquel. La brillante sonrisa no deja lugar ni a dudas ni a preguntas y tampoco es que las hubiera, ya la mayor acepta con un suave movimiento de cabeza, inclinándose junto a ella coloque el adorno sobre los pálidos cabellos.- ¿Ves? Hasta queda perfecta con tu ropa –La anima, haciendo que la joven ladee el rostro con aire sorprendido para echar un vistazo a su atuendo y terminando por curvarse los labios con una sonrisa etérea y fugaz.

- Yo la hice, son flores de verdad–Susurra como si fuera un secreto, tomando la mano de la mayor con confianza.- Pero sólo puedes quedártela si nos lees una linda historia a mí y a mis amigos, ¿sí? –La lleva consigo hasta donde esperaban los demás, dejándola en el espacio que quedaba entre el sillón-ventana y los almohadones. Con cierta timidez, toma asiento, dejando su espalda descansar contra el vidrio mientras toma entre sus manos el libro que han seleccionado y, tras un instante, se dispone a leer.
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Re: In another life ~ | Priv. Derian Rhédey

Mensaje por Derian Rhédey el Sáb Ago 27, 2016 2:47 am

La noticia lo sorprende de manera totalmente brusca, tendría que haberlo previsto venir, los susurros y conversaciones disimuladas cuando estaba cerca, deberían haber sido el mayor indicio de que algo se generaba mientras estaba en la ignorancia. La boda de la persona con la que alguna vez creyó que pasaría el resto de su vida. Se sintió como un golpe silencioso, de aquellos que dañan lentamente pero que dejan vivir, aquella que era más soportable de lo que debería ser.

Tiene que sumarle también la llegada de visita de uno de sus hermanos menores, el mayor de los gemelos, Dorjan Bethlen. Que sin avisarle siquiera, apareció un día con una maleta en su puerta alegando que vendría a quedarse unos días.

Solamente ayer recibió la noticia de que ya había fecha para boda, simplemente por error. Entendiendo así el comportamiento de personas que lo conocían de años, casi desde que llegó a esta ciudad, y aún peor, algunos que conocía desde sus tiempos universitarios, aquellos que fueron testigos del noviazgo de Derian con la persona que estaba a punto de casarse. La mirada de su hermano demuestra claramente la molestia y la preocupación por el tatuador que ni siquiera supo que decir, salvo quedarse callado, cuando Camille había sin querer hablado de los planes de boda cuando el de cabellos negros en su día libre, fue a dejar documentos acompañados del otro Húngaro.

Había ya pasado un día, y la expresión en los ojos de su allegado, son igual que ayer—. Dorjan... —Pronuncia su nombre, tomando el libro que debe entregar a la Biblioteca antes de que el plazo venza—. No te preocupes por mí. — Se gira para mirarlo, porque no era en vano la cantidad de años que estuvo con los gemelos compartiendo techo—. No es eso. —El contrario ha chasqueado la lengua, tirándose de largo en el sofá—. No entiendo cómo es que no te ves tan afectado.Sabe a lo que se refiere, porque incluso la había presentado ante su padrastro, lo cuál era un logro demasiado grande—. Pensé...que debía buscar a un opuesto a mí, un complementario. —Menciona mientras recoge las llaves que están encima de la mesita del living, con él puede ser más abierto a lo que los demás dicen sobre sentimientos, pero a pesar de eso, sigue existiendo una barrera invisible que no le permite ser sincero en su completa totalidad—.  No funcionó. Terminó en desastre. Así que esto está bien para mí.

No estaba mal, no se sentía tampoco ofendido con esta sorpresiva noticia. Fue como una cachetada de vuelta a la realidad. Lleva el libro debajo de uno de sus brazos mientras camina por la calle en dirección a la Biblioteca,  se puede leer el títutlo. El Extranjero. Mira un momento hacia el cielo, la calidez del día le hace recordar lo que le hace falta, además de darse cuenta que debería haber elegido ropa un poco más ligera. La cantidad de personas dentro del antiguo edificio le sorprende, pero no se ve en ningún gesto de su rostro. La impasibilidad con la que está, es principalmente dada por la cantidad de pensamientos que le asaltan en su mente. No comprende la preocupación por él, ¿creerían que se sentiría herido? Repentinamente coloca su mano libre a la altura de su corazón, no siente nada anormal, no está roto, no duele. Porque el mayor tiene el presentimiento de que si verdaderamente se hubiera enamorado de ella hasta la locura, esta noticia, lo rompería en miles de pedazos y que su corazón amenazaría con dejar de latir, pero el golpeteo rítmico, le hace deducir que sigue en la vida.

Cuando está en su camino por la recepción, un grupo de niños en el suelo llama su atención, al momento de elevar su mirada es capaz de percatarse del motivo, y sin siquiera planearlo, guiado un poco por la sorpresa, el libro que estaba ahora entre sus manos cae de manera un poco estrepitosa en el suelo al mismo momento que una leve sonrisa había sido formado en su inexpresiva cara. Si tuviera un lápiz y dibujo en mano, estaba seguro de que estaría bosquejeando sin perder ni un mínimo de detalle de la imagen de la chica de cabellos pálidos con una corona de flores, como si fuera tan natural, una parte de ella, que ni siquiera le alcanza en belleza pero que intenta competir con ella, lo peor de todo, es reconocer a pesar de los meses, quién es—. Perdón… —Había intentando susurrar pero sin planearlo ha sonado en su tono de voz normal, agachándose para recoger lo que ha dejado caer y que lo ha delatado.  
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Re: In another life ~ | Priv. Derian Rhédey

Mensaje por Mireya Leymarie el Mar Sep 27, 2016 1:20 am

Los rayos del sol le acarician la espalda con su calidez, relajándose ligeramente al pasar los dedos entre las páginas del tomo seleccionado. Nunca había sido buena con las multitudes, si bien la mayor parte del tiempo daba la impresión de estar en otro mundo, la falta de conexión con los demás implicaba una cierta incomodidad en su manera de relacionarse con otros, y más si todos mantenían la atención fija en ella. Claro que, si Faye se lo pedía, era capaz de hacer cualquier cosa, lidiando con su necesidad de apartarse sólo porque ella quería escucharla leer. Por supuesto, su ligera inquietud no se refleja en el exterior más que a ojos de su prima, que nota la pequeña tensión de los hombros de la mayor, animándola mentalmente a continuar. Siempre intentaba acercarla un poco más al mundo que la rodeaba, temerosa de que algún día ese castillo de cristal que la rodeaba terminara por atraparla por completo, sin que ni siquiera ella pudiera acompañarla del otro lado del velo. Si la torre crecía y crecía ¿quién iría a rescatar a Reya?

Si tan sólo encontrara al príncipe que le faltaba… La imaginación frondosa de la niña creaba historias imposibles con su prima de protagonista, un rasgo en común que mantenía con la mayor, si bien ésta se perdía en los recovecos de la historia que tanto se afanaba en estudiar. Faye estaba segura de que Mireya había vivido en alguna de esas épocas y buscaba recuperar las memorias que había perdido al reencarnar. Y que cuando las encontrara, todo estaría bien, porque esa persona vendría por ella. Porque claro, debía haber alguien como ella, alguien que la estuviera buscando y esperando, sin importar las vidas que pasaran.

Ajena a los pensamientos que tenían lugar en la pequeña cabeza rubia de la menor, Mireya busca la primera línea de la historia. -Hace mucho tiempo..-Comienza suavemente, viéndose interrumpida por el familiar sonido de un libro al caer al piso. Levantando la vista, busca la fuente, creyendo que sería alguno de los niños, mas sus ojos se topan con una figura inesperada. El mundo se desdibuja un instante ante la familiar presencia, dejándose llevar un momento por la idea de que él ha aparecido cuando abrió las páginas del libro. El caballero celta. Una inexplicable punzada atenaza su pecho al contemplar la manera en que sus labios se curvan, el agridulce sentimiento de ser testigo de algo que no había podido observar en demasiado tiempo. Las ideas (o mejor dicho, los recuerdos) se le escapan ante la firme lógica de que era la primera vez que lo veía sonreír y el hecho de que incluso así, tan humano, se le antojaba tan atemporal.

-Derian..-Susurra la joven de cabellos pálidos, los ojos ligeramente abiertos por la sorpresa. Inexpresiva como era normalmente, aquel gesto denotaba tanta sorpresa como en otros una sonora exclamación. Y aquello no pasa desapercibido a Faye, quien se vuelve hacia ella con curiosidad. No puede negar que le cuesta apartar la mirada de semejante aparición, que parece estar materializada de sus sueños más terribles y hermosos. Es que no podía creer que en la vida real existiría un hombre tan perfecto. Creía que de esos sólo había en las imágenes de internet y las agencias de modelos, quizás en alguna que otra película. ¿Pero encontrarlo allí, en la biblioteca? Casi sentía deseos de sacarle fotos y examinar de cerca si era tan bello como parecía. Y encima tenía tatuajes! Si estrellas pudieran brotar de los ojos de las personas, estarían haciéndolo ahora de los de Faye. Sin embargo, su ya de por sí peligroso tren de pensamientos toma otra dirección al contemplar cómo el recién llegado contempla a su prima. Y cómo ésta, habitualmente tan etérea que parece capaz de desaparecer, la que no suele mantener la mirada a nadie, no parece capaz de apartarla del moreno. Y entonces tiene una idea.

Mireya no es capaz de reaccionar, buscando el aliento que parece abandonado, atrapada como estaba en los iris transparentes que la observaban un poco más allá. Una parte de su mente sabe que debería decir algo, alguna frase cordial, un asentimiento de cabeza, uno de los tantos gestos de reconocimiento que tantas veces había ensayado para dedicar a los demás, pero su cuerpo no parece querer responderle. Faye, tan activa como siempre, se le adelanta, acercándose al mayor sin ningún tipo de vergüenza. La inglesa se pone de pie para llamarle la atención, mas es demasiado tarde, ya su prima le pide al guerrero que la acompañe a leer con una sonrisa encantadora, señalando a Mireya y extendiéndole el otro ejemplar que ella misma sujetaba, cual si estuviera segura de que aceptaría. Sus dedos se aferran al tomo sin darse cuenta, y se sorprende a sí misma esperando que Derian acepte, presa de ese sentimiento que la había inundado la primera vez que se conocieron y que la impelía a mantenerse cerca de él. No era algo que fuera capaz de comprender a nivel consciente, pero siente que si el caballero celta tomara asiento junto a ella, se sentiría más.. segura. Su gesto se suaviza en una silenciosa invitación, curvándose de manera imperceptible las comisuras de sus labios mientras aguarda. Quizás esta vez, no tenga que perderlo nuevamente.
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Re: In another life ~ | Priv. Derian Rhédey

Mensaje por Derian Rhédey el Vie Sep 30, 2016 11:42 pm

Ser el centro de atención no es una situación que lo hiciera sentirse demasiado a gusto. Menos si son miradas curiosas que van hacia su dirección. Sabe muy bien que es una persona que puede generar curiosidad en los demás, en su forma de actuar, como si perteneciera a otro tiempo o por su aparente falta de interés con el mundo que desesperadamente trata de incluirlo, de hacer que encuentre un lugar al cual pertenecer. Le han dicho que da la sensación de que hubiera estado mucho tiempo en un ambiente rodeado de más reglas y por lo tanto más limitaciones, y ahora, que tiene libertad, como un pájaro que recién está aprendiendo a volar, no sabe hasta donde llegará.

Aún así sabe lo que tiene que hacer. La sonrisa en su rostro se desvanece cuando se ha agachado para recoger el libro que ha efectuado el ruido que ha delatado de su inesperada presencia. Está optando por hacer un saludo, ya que después de todo, han sido meses desde  la prim...última vez que se encontró a la chica de hebras claras. Peor aún, pensó que no la encontraría de nuevo. Y sin quererlo, la ha observado de nuevo de reojo porque pareciera que no lo cree, como si tuviera la mala costumbre de soñar demasiado tiempo despierto, ya no siendo capaz de dilucidar los sueños de la realidad y necesita asegurarse y más aún. Se olvida del matrimonio, de que corre el rumor de que lo han querido invitar pero por miedo no lo hacen, de la preocupación excesiva de su hermano menor, todas las preocupaciones parecen desvanecerse como una suave brisa de verano.  

—Tan... —Está a punto de expresar una frase común, el «—Tanto tiempo» como si de verdad hubiera sido una cantidad absurdamente larga, aunque los meses tampoco es algo que se pueda subestimar, pero tiene la sensación en su pecho que de verdad, ha esperado más de lo que puede soportar. A pesar de sus deseos, es repentinamente abordado, ha saludado a la niña que se ha acercado a él con un leve indicio de sonrisa desviando así toda su atención de Mireya a esta nueva figura, agachándose un poco por culpa de su propia altura. La soltura con que le hablan le sorprende aunque sólo se puede observar su reacción porque ha levantado levemente una de sus cejas, hace mucho que no ha contado historias y menos a niños, hace muchos años que ha dejado de lado esa labor, pero la manera en que se lo están pidiendo, como si no fuera aceptar una respuesta negativa, le señala que no tiene muchas opciones más que aceptar.

Observa a los niños como si ellos también quisieran lo mismo, a pesar de que no se conocen, y finalmente vuelve a mirar a la figura que está de pie sosteniendo el mismo libro que la niña le está tendiendo, le ha dado la impresión de ver algo, pero lo descarta porque debe haber sido su imaginación, pero en cambio, otra sonrisa, más como una rendición, se forma en su rostro— Está bien. —Le dice a quién le ha hablado, tomando el libro entre sus manos, apoyándolo sobre el que ya tiene—. No lo he leído antes pero lo intentaré.

Se ha erguido para poder acercarse hacia donde debería sentarse, de repente siente como si todo estuviera en el lugar correcto. Ha apoyado el libro de Camus en sus regazo, para sobre este abrir el que le han entregado hace pocos segundos, dando una mirada sobre la primera página, murmura—: Parece que si se puede leer entre dos personas. —Ha dado vuelta a la siguiente página, dándose cuenta de qué se trata la historia a partir de haber identificado algunas palabra—: ¿A mi me tocaría estos diálogos?. —Ha tenido que acercarse un poco a Mireya para sobre la copia del libro de ella, pasar su dedo sobre una frase, esperando una afirmación, concentrándose en esas palabras.
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Re: In another life ~ | Priv. Derian Rhédey

Mensaje por Mireya Leymarie el Mar Nov 01, 2016 1:08 am

Cual si fuera una muñeca guiada por una mano amable, Mireya se había movido por la vida como impelida por una fuerza mayor, sin que nada llegara a afectar el interior sereno y distante. Los hilos transparentes podían guiar sus movimientos, la sonrisa cálida de su prima podía conseguir que sintiera una tibieza similar al resquicio del calor que escapa en un atardecer. Pero nada le llegaba de verdad, siendo una simple espectadora de todo lo que la rodeaba. A veces con curiosidad, la mayoría con desconcierto, pero siempre apartada incluso cuando en ocasiones se había preguntado si participar hubiera sido tan divertido como parecía. Es por eso que algo en ella se agita, confuso, cuando una nostalgia que parece propia y no aprendida, como el resto de sus emociones, viene a asentarse en su pecho desde la primera vez que conoció al caballero celta. El cristal temblaba de tenerlo cerca, dándole una pincelada de color a un mundo que parecía teñido de sepia.

No es capaz de impedir las acciones de Faye, del mismo modo que se mantiene en silencio cuando el joven accede a la petición, descolocándola con una de esas sonrisas inesperadas, de la clase que parecen difuminar ligeramente todo lo que lo rodea, mientras las propias comisuras de sus labios cosquillean cual si quisieran responder de alguna extraña e involuntaria manera. Extraño, la suavidad de sus expresiones pocas veces derivaba en el fantasma de una sonrisa, incluso si se trataba de su prima. Pero con el moreno, parecía más algo inevitable, un impulso de años perdidos, que aleteaba por despertar del sueño en que se había sumido. Sin embargo, no es capaz de concretarlo en el momento, dominada por el desconcierto. Incluso si lo quisiera, debía luchar con una distancia que escapaba a sus posibilidades hasta dentro de sus propias emociones.

Había dejado de sentir tantas vidas atrás..

Vuelve a sentarse cuando el caballero se acerca con ese caminar que lo volvía propio de otras eras, dejándole el espacio necesario para permitirle tomar asiento con comodidad. Y de repente, la inquietud desaparece con la simple calidez que siente a su lado, así se suponía que tenía que ser. Levantando la cabeza, lo contempla por entre las pestañas, siguiendo el dibujo de su perfil hasta los diseños de las manos que ahora señalan un punto entre las páginas. Su propio tomo descansa ahora en su regazo, inclinando levemente la cabeza en esa dirección a fin de observar con mayor detalle. Los rizos pálidos se deslizan por su hombro con el movimiento, terminando por descansar entre los brazos de ambos sin que la muchacha sea consciente de ello. A su lado, todo parecía natural.- Sí, y estos fragmentos.. –Su dedo va a deslizarse por entre los párrafos hasta señalar las partes del narrador que le corresponderían y levanta la vista al cabo de unos instantes. Si bien las distancias físicas convencionales no aplicaban a Mireya, encontrarse de repente con la faz del tatuador tan cerca consigue en cierta forma turbarla, contemplándolo por entre las pestañas un instante antes de bajar la cabeza. Modales que parecían inculcados antes que ella la dominan, recordándole que observar a alguien de ese modo no es propio de la buena educación, así como tampoco incomodar al otro con expresiones extrañas. La serena elegancia debía mantenerse siempre.

-¿Comenzamos entonces? –Inquiere suavemente, sus ojos buscando la respuesta en los ajenos antes de enfrascarse en la lectura.- Hace mucho tiempo, en una tierra de verdes bosques y amplias montañas…-Su voz resuena nuevamente, trasladándola a un tiempo que sentía como propio. Poco a poco, la biblioteca va desapareciendo, dejando a su paso prados que no había visto pero creía recordar y la vaga imagen de un castillo a sus espaldas. Do you remember that time when we use to know each other..?
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Re: In another life ~ | Priv. Derian Rhédey

Mensaje por Derian Rhédey el Mar Ene 31, 2017 5:46 am

Por su mente pasaban los recuerdos de hace muchos años atrás, cuando recién le había tenido que leer cuentos a sus hermanos, los cuales a menudo se quejaban por la tranquila manera en la que Derian narraba cuando en vez de eso, debía de agregarle más emoción, como alguna exclamación para transmitir el sentimiento que el autor había querido impregnar en la historia. A pesar de eso, nunca sus hermanos le dirían algo ofensivo, era como si ellos supieran de antemano el esfuerzo que estaba poniendo el mayor, y eso los hacía más feliz que la historia en sí.

La cercanía que se efectúa entre él y Mireya por su acción, no se le antoja incómoda, al contrario, tiene un cierto toque de familiaridad que permite que no le nazca el pensamiento de que ha sido grosero—. De acuerdo —Responde después que le hubieran hecho las aclaraciones de las partes de la narración que le pertenecerían para así no perderse cuando empezara oficialmente la lectura del relato, lamentablemente, había puesto demasiada atención en ello y en la suave voz que fue de acompañamiento, que desencadenó que no tuviera mucho tiempo de darle otra mirada furtiva a la chica de hebras claras.

A medida que Mireya empezó el relato, el interior de la biblioteca se desdibujaba para dar paso a un tiempo mucho más antiguo…como si fuera el tiempo de ellos.


Años que no quería contar habían pasado para formular su presente.

Una batalla entre dos ejércitos para conseguir el control de un sector fronterizo había sido la actividad en la que había tenido que ser participe en los últimos meses pasados, pero una pequeña tregua había sido instaurada después de que se hubiera registrado un gran número de pérdidas de parte de ambas partes en disputa lo que sería sostenible para los siguientes días, pero no por un largo plazo.

Por esa misma razón, es que había sido enviado por orden de Su Rey a efectuar las acciones diplomáticas  para poder buscar una solución sostenible y ventajosa para ellos a esta penosa situación en el reinado vecino. Confiaban en su persona y en sus capacidades para efectuar esta gran misión, aunque eso no significaba que lo hubieran mandado en solitario, al contrario, él era una de las muchas personas que había sido mandado como parte de la comitiva.

Un viaje de semanas se había efectuado para llegar a la capital vecina, un viaje desgastante para él considerando sus antiguas actividades, pero aquello no fue excusa para que en el mismo día de su llegada se agendara la reunión de bienvenida con el Rey. Por lo que en ese preciso instante, él junto con el resto de la comitiva estaban siendo guiados por miembros del castillo hacia el salón de audiencias, el militar se permitió quedar al final, para poder ser capaz de observar cuánto había cambiado el lugar que antes se le había sido tan familiar pero que ahora era terriblemente desconocido, el camino por el que transitaban estaba aledaño a los jardines, la cual estaba plagada de una formidable variedad de flores. Se permitió dar un ligero vistazo hacia esa dirección cuando una silueta en la lejanía lo distrajo lo suficiente para que su rumbo cambiara, quedándose claramente atrás en comparación con el resto.

Su traje militar contrastaba con lo colorido de la vegetación mientras más se acercaba al punto que había llamado su atención. Pero no fue mucho hasta que el punto se desdibujó para formar una silueta femenina y por ende, a una persona, verla solitaria despertó sus dudas, ¿Acaso se permitía en este palacio dejar sin acompañantes a un miembro de la familia real? A menos que ella no lo fuera. Había tenido un cuidado excesivo con sus pasos para no ser advertido, quedándose alejado varios metros. Se aclaró sutilmente la garganta, pero fue lo suficiente para poder llamar la atención, tenía que despejar las preocupaciones, pero si no tenía cuidado con la elección de sus palabras, podría sonar impertinente y grosero considerando su estatus como invitado—. Lamento mucho mi interrupción e impertinencia. —Pronunció con un tono de voz cuidadoso—. Me fue singular no ver guardias por los alrededores o si es que usted tiene, un caballero a su lado ¿sería grosero preguntar si todo va bien? —Terminó de decir, había agachado ligeramente su cabeza como muestra de respeto, pero a pesar de ello, su postura era firme, delatora del entrenamiento militar que fue obligado a tener para poder ser parte del ejército, y aún más, ser un miembro de alto grado de mando.
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Re: In another life ~ | Priv. Derian Rhédey

Mensaje por Mireya Leymarie el Mar Ene 31, 2017 10:46 pm

La sala se sume en un silencio mayor del habitual cuando ambos se hunden en la lectura, como si sus pequeños espectadores fueran capaces de ver la manera en que las palabras desdibujaban el tiempo y el espacio, transformándolo en algo completamente distinto. Un tiempo antiguo y una historia que sentía como suya propia. Y si no fue un sueño, me pregunto por nuestros caminos tardaron tanto en cruzarse..


La vida en el castillo se ve profundamente trastornada con la noticia de la llegada de aquella comitiva que venía a negociar un tratado de paz. Sumidos en una batalla inesperada y, a ojos del pacífico reino en el que habitaba, innecesaria, se habían visto obligados a emplear demasiados recursos en el equipamiento de las tropas, viéndose por esa misma razón menguadas no sólo las vidas, sino también los ingresos de un pueblo trabajador. Por supuesto, el rey habría preferido utilizar tales elementos para ayudar a su pueblo, después de todo, no por nada su padre era considerado un monarca amable y generoso. Mas el juego de la guerra encierra políticas impone nuevas reglas para todos… Y en ocasiones, cambia a la gente con ellas.

Ya cuando Sir Eowan McKellar asumió el dominio del reino vecino, fue como si una tormenta asomara lentamente por el horizonte. Calculador y agresivo, como solían ser los militares de la época, sube al trono gracias a una serie de particulares muertes que acontecen entre los herederos, un suceso que algunos consideran muestra de que se trataba de una elección de los dioses, y otros, un mal augurio sobre el nuevo monarca. Aún así, maldito o no, inicia su gobierno con mano de hierro, lo que sume a su propio reino en una serie de negociaciones y pactos políticos en búsqueda de una alianza para evitar el confrontamiento. Matrimonios concertados, intercambio de bienes e incluso personas, que se nombran sutilmente “embajadores”. Pues un bien material puede ser llamado ofrenda, pero si se trata de la vida de un ser humano puesta en manos ajenas por un convenio, era de mala educación. Claro que, a ojos de la princesa, tal distinción carecía de importancia. No se trataba sólo de que el destino de esas personas quedaba a manos de un reino que no era el suyo, sino que gracias a esas decisiones, su más querido compañero se había visto alejado de su lado.

Asfixiada por el trajín que imponía la recepción de los invitados y la preparación de la fiesta que se celebraría en la noche, se retira hacia los jardines, buscando la paz que la naturaleza parecía brindarle. Lleva un vestido de color lavanda que se muestra a juego con las flores que la rodean, de corte sencillo pero aún así fina elaboración. Un traje de tarde, apto para un paseo y que permitía escabullirse entre los ajetreados habitantes del castillo sin que le prestaran demasiada atención. Sabe que no es una vestimenta apta para mostrar a los extranjeros que los visitarían, pero no piensa cruzarse con ninguno de momento. Un momento a solas para tomar aire fresco, antes de que la jaula dorada volviera a cerrarse sobre ella y debiera cumplir su propio papel en la festividad.

Etérea incluso en su forma de relacionarse, como si estuviera más allá del mundo terrenal, desconoce que algunos de sus súbditos la llaman la princesa hada, un alma solitaria perdida en el limbo entre lo onírico y lo real. De oírlo, la joven probablemente habría reído, pero lo cierto es que sí tenía una naturaleza retraída y, con frecuencia, solitaria. Por eso es que había preferido apartarse en soledad, evitando incluso a los guardias que solían seguirla a todos lados.

Tomando asiento en uno de los bancos dispuestos a lo largo de los jardines, trenza los largos mechones, de un rubio casi blanco, con aire distraído, intercalando de tanto en tanto alguna que otra flor de lavanda. Y cierto es, que no percibe la presencia de alguien más sino hasta que una voz profunda irrumpe en el silencio. Sus dedos abandonan lentamente sus cabellos, no sin antes darle un rápido pero aún así prolijo final al sencillo peinado mientras se gira a observar al recién llegado. Su rostro denota la sorpresa, mas rápidamente es reemplazado por una cortés curiosidad, propia de la aristocrática educación que había recibido. De natural dueña de una grácil delicadeza, sus maneras se habían acentuado y refinado con el paso de los años, fruto de su crianza. Por esa razón se pone de pie, realizando un suave saludo con la cabeza al extraño.

-  Buenas tardes, mi señor –Replica ante todo, curvándose las comisuras de sus labios imperceptiblemente ante la pregunta del extraño.-  Solía tener un acompañante al cual consideraba de ese modo, mas mucho me temo que hace años que se ha marchado... -Y el día de hoy, la guardia se encuentra ocupada en recibir la comitiva de la creo usted forma parte –Señala en referencia a las vestimentas del joven frente a ella, examinando sus rasgos. El pensamiento previo se había escapado antes de que fuera consciente de ello, una referencia a un pasado que extrañaba demasiado. Sin embargo, no era una emoción apta para mostrar en aquel momento, de modo que lo deja pasar mientras contempla al guerrero. Su atención se detiene en su rostro, asaltada por una punzada de familiaridad, mas dicho sentimiento se desvanece rápidamente. ¿Cómo podría la princesa conocer a un militar del país ajeno? Más a uno que ciertamente tenía la costumbre de deambular por un castillo que no le era propio.-  ¿Me equivoco? –Formula la pregunta con delicadeza, haciendo referencia a su comentario anterior, continuando tras un breve silencio-  Si es así, le pido disculpas, sino, permítame por favor darle la bienvenida al reino, señor..?  -Deja que el resto de la frase se pierda en el aire, junto con su curiosidad.
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Re: In another life ~ | Priv. Derian Rhédey

Mensaje por Derian Rhédey el Sáb Mar 11, 2017 2:55 am

Ciertamente sus propias circunstancias se le tornaban caprichosas, nunca hubiera podido haberse imaginado siendo parte de la comitiva de un reino en el que cual su monarca era conocido por ser una persona con mano de hierro en los asuntos políticos y peor aún, militares. Años atrás, para Derian aquello le hubiera sonado como una traición a su propia crianza y para quién su familia había prometido ser leal, pero mirándose ahora, con un uniforme al que ya está acostumbrado a usar, con el peso de aquellos que tuvo que abandonar y dejar morir, se le tornaba irónico.

Su formación militar y educación cuando joven había sido guiada para aquellos que formarían parte de la guardia real del palacio, protegiendo por consiguiente a los integrantes de la familia real del Rey Kalen, aquellos que podían ser parte del grupo se consideraban de la élite, debido a que eran personas que debían cumplir muchos requisitos, los cuales no eran sencillos a menos que se fuera de una familia con título nobiliario. Había sido una escandalosa noticia cuando él había sido aceptado, considerando el origen humilde de su familia, aunque para los altos rangos no les era de extrañar, debido a que su padre era un destacado estratega militar y viejo amigo del Rey.

La relación cercana de su familia con la familia real, era sujeto de envidia y rumores llenos de malicia. Por otra parte, dado la cercanía de edad que él tenía con la hija del Rey y dado que habían sido entre ellos amigos desde años, se había propuesto que él formara parte de la guardia personal de la princesa, lamentablemente aquello no logró concretarse porque todo se vio súbitamente cambiado cuando Sir McKellar había subido al trono en el reinado vecino.

Un tratado de paz se había propuesto para la paz por un cierto periodo de tiempo entre el reino del Rey Kalen y el nuevo Rey Eowan para evitar una disputa, dentro de los múltiples puntos aceptados, estaba que el estratega militar Eadric, su padre, sirviera desde ese momento al reinado vecino, una moneda de cambio, considerando que el pacífico reino no necesitaba a alguien de su calibre cuando podía ser mejor usado por otras personas que tenían sed de expansión territorial a costa de guerras, además, estaba estipulado que también el hijo del estratega tenía que ir con ellos, como un seguro si es que Eadric quería traicionar. Tristemente gracias a ello, su padre y él fueron entregados como sacrificio por un bien mayor.

Debido a eso, años después de aquello, estando él de nuevo en conocidos lugares se le hacía un poco difícil desde la parte emocional, ya que de una dolorosa manera el propio reino que lo vio crecer le había dado la espalda a su familia. Estar de nuevo en los jardines, parecía una buena opción para lograr recuperar la fuerza mental que le serviría para el resto de su estancia, lo cual se ve interrumpido cuando ve a la mujer, y por su propia naturaleza, ha hecho la pregunta para calmar sus propias dudas, de una manera egoísta.

—Lamento mucho escuchar sobre aquello —Es capaz de expresar, dado que no conoce si se refiere a una pérdida dada por el fallecimiento o meramente por la lejanía, por el bien de la mujer, esperaba que fuera lo segundo, ya que él también tuvo a una persona que tuvo que dejar ir, pero no sabía si estaría en el palacio o no. Un sentimiento vagamente familiar le provenía de la mujer de largas hebras casi blancas, mas no quería cometer errores que podrían acarrearlo a la vergüenza. Ha logrado mantener su semblante impasible durante la conversación, pero ante el siguiente comentario, demasiado certero como si fuera una daga hacía su objetivo, un pequeño movimiento de las comisuras de sus labios ha tenido que perturbar su estado—. No se tiene que disculpar, está en todo lo correcto, tristemente. —Poco a poco, el intento de sonrisa había desaparecido por lo serio de la situación, además, a pesar de los años, todavía una parte de su mente no aceptaba que estaba sirviendo al Rey McKellar, pero era la realidad que le había tocado vivir.

Pronto es capaz de darse cuenta de su descortesía, muchas semanas en disputas fronterizas han arruinado parcialmente sus modales—. Disculpe no haberme presentado antes. —Se ha colocado una mano en su pecho, y hace una pequeña reverencia, como dictaba la norma—. Mi nombre es Derian Loyd, militar bajo el mando del Rey McKellar. —No cree que es necesario pronunciar su rango—. Antes trabajaría bajo otro Señor, pero como verá, hubieron ciertos infortunios que me trajeron hasta mi posición de ahora. —Una sonrisa triste se asoma por su rostro, denotando su estado emocional—. Espero no sea descortés, preguntar por su nombre, lady. —Después de todo, aquello denotaría sus maneras de trato.
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Re: In another life ~ | Priv. Derian Rhédey

Mensaje por Tema Cerrado el Jue Jun 01, 2017 11:13 pm

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