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Lugares altos [Priv. Katherine Devens]

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Lugares altos [Priv. Katherine Devens]

Mensaje por Gio Iocana el Sáb Jun 18, 2016 2:23 pm

Aceleró, llegando a rozar los ciento cincuenta kilómetros por hora en la larga recta de la autovía exterior de Sweet Valley. Se había agachado todo lo que podía, ofreciéndole al aire la menor oposición posible. Utilizó el freno trasero para reducir su velocidad y con cierta maestría, comenzó a bajar las marchas para poder tomar la curva cerrada que se le presentaba. Volvió a acelerar cuando se escapó de ella, y el proceso se repitió varias veces a medida que el hombre sobre su moto ascendía por la serpenteante carretera que llevaba al mirador de la bahía.
 
Aún era de día, al menos por unos cuantos minutos más. La luz de la tarde bañaba la enorme playa que ahora se encontraba a sus pies. La gente parecía que estaba comenzando a aprovechar las tardes del verano, disfrutando de las horas de sol y el calor residual del día. Como hormigas, sus cuerpos encogidos por la distancia iban de un lado para otro sin rumbo aparente.
 
Gio paró su moto en uno de los numerosos huecos de aparcamiento que había libres. Para su sorpresa había menos gente: apenas un par de motos más y un coche. Aun así, su moto de color verde característico brillaba de forma notoria haciendo que destacara. No había llegado a sus manos de la forma que más le hubiera gustado, pero ahora era suya. No era una moto excesivamente cara, pero sí que era de muy buena calidad. Cualquiera que supiera algo de ellas, la reconocería enseguida como una Kawasaki Ninja ZX-6R de color verde fosforito y en muy buen estado. De hecho, apenas tenía un año.
 
Gio tomó la llave y se bajó de ella, guardándola en el bolsillo derecho de su cazadora de cuero negro. No tardó en quitarse el casco que, a pesar de ser cómodo, le hacía sentir enjaulado. Sacudió la cabeza y dejó que su cabello rubio se moviera libremente. Pasó su diestra enguantada por la cabeza, repeinándola y haciendo para detrás todos los mechones de su melena que se habían interpuesto en su visión. Inspiró profundamente y caminó, rodeando su preciada moto hasta llegar al borde de lo que aparentemente era un mirador.
 
Era un lugar tranquilo y algo apartado, aunque no lo era tanto. Solía ser frecuentado por motoristas y gente a la que le gustaba conducir, pues la incesante sucesión de curvas que presentaba la carretera hasta ese lugar era toda una delicia para los amantes del motor. Aun así, no había demasiada gente. Y aunque hubiera, tampoco le molestaría. No había subido hasta ahí para estar solo. Simplemente le apetecía dar una vuelta y conducir.
 
Llegó hasta el muro de piedras que separaba, por seguridad, a las personas de la caída al vacío que suponía el acantilado sobre el que se encontraba. Se apoyó en ella con los antebrazos, colocando el casco a su derecha. Sin embargo, esta situación no le terminaba de llenar. Siempre le había gustado estar en sitios altos, y sentía que podía dar un paso más. De modo que, sin pensarlo mucho más, colocó las palmas sobre el muro y de un salto se subió a él. Se sentó sobre la piedra, dejando sus piernas colgando ante la caída de un buen puñado de metros al mar. Inspiró profundamente y dejó escapar el aire de sus pulmones, cerrando los ojos en el proceso. Le encantaba ese lugar, y ese tipo de situaciones le hacía sentirse libre y a gusto consigo mismo. Acarició distraído los respiraderos de su casco, pasando la mano por los motivos verdosos que lo cubrían. Al igual que la chaqueta que llevaba, todo el conjunto lo había elegido para que tuviera motivos verdes al igual que su moto. Tenía que reconocer que el conjunto en total le había salido bastante dinero, pero tampoco le importaba demasiado. Lo había hecho con gusto y disfrutaba vestirse así cada vez que salía con su moto a dar una vuelta.
 
Con cuidado se quitó los guantes y los dejó junto a su casco. Su mano no tardó en buscar en los bolsillos de su pantalón su querido paquete de tabaco y su encendedor metálico. Abrió la cajetilla y se llevó uno de los cigarrillos a la boca. Abrió el mechero y acercó la llama a la punta del tabaco, haciendo que este se prendiera enseguida. Aspiró varias veces, consolidando la pequeña luz anaranjada que desprendía el papel y el tabaco al quemarse. Expulsó el humo por la nariz despacio mientras volvía a guardar la cajetilla y el mechero en el pantalón. Cerró la cremallera que los aseguraba y tomó el cigarrillo con la mano derecha, dándole algunos golpes para que las cenizas se desprendieran del resto.
 
Tomó su teléfono móvil con cuidado del otro bolsillo y buscó entre su extensa librería de música alguna canción que le gustaría escuchar. Sonrió cuando finalmente la encontró y le dio al botón de “play”. Colocó entonces su teléfono en el hueco que quedaba entre sus piernas, dejando el volumen lo suficientemente alto como para que lo pudiera escuchar bien. Si bien cualquiera que estuviera cerca de él podría escucharlo, el volumen no era tanto como para llegar a molestar a la gente que se encontraba en el lugar.
 

Le dio una calada a su cigarrillo y agachó levemente la cabeza. Volvió a repeinarse un instante, pasando su mano ahora libre de guantes por su oreja derecha. Notó el frío de los pendientes: un contraste claro frente a sus palmas calientes por los guantes. Se fijó entonces en un grupo de chicas, posiblemente las que habían subido en coche. Algunas lo estaban mirando, y cuando notaron que Gio se había dado, rieron de forma nerviosa. El italiano amplió su sonrisa, observándolas distraído. Eran guapas, pero ninguna realmente le llamaba la atención. Aun así, se entretenía flirteando, aunque fuera de forma tonta y desde la obvia distancia. No tenía ningún plan, así que cualquier cosa le valdría para entretenerse lo que quedaba de tarde y lo que se venía de noche.

Canción:


Ropa de Gio:




Moto de Gio:

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Re: Lugares altos [Priv. Katherine Devens]

Mensaje por Katherine Devens el Dom Jun 19, 2016 12:16 am

Una tarde de verano en todo su esplendor, podía escuchar en el exterior cómo las personas disfrutaban del caluroso clima y aún así ella se encontraba aburrida. Giró su cuerpo sobre la cama para observar la ventana de su habitación, los rayos anaranjados y rojizos se filtraban a través de las cortinas y podía asegurar que aún quedaba un par de horas más para disfrutar de la belleza del atardecer.

Agobiada dio un par de vueltas sobre el colchón y pensó con un poco de angustia a dónde demonios se había ido su juventud. Se levantó de la cama, no quería pasar lo que quedaba de tarde acostada y haciendo nada. Desbloqueó su celular y cómo era usual no tenía ninguna novedad para ver. Su vida se estaba volviendo tan monótona que si seguía así se volvería loca, pero a pesar del aburrimiento, era el lado seguro, claramente era permanecer encerrada o algo mucho peor. Mientras estuviese escondida no podría darse el lujo de ir de un lado para otro, aunque era lo que más añoraba; necesitaba emoción y aventura, cosa que no encontraría aislada en su departamento.

Entonces recordó una conversación que tuvo con el simpático chico del taller de motocicletas cuándo le pidió que revisara su Ducati simplemente por rutina, según él le había comentado había un sitio a las afueras de la ciudad al que solían concurrir los motociclistas de Sweet Valley. Por supuesto aún no había tenido el placer de visitarlo, y en vista del encierro reciente lo que más le apetecía era dar una vuelta en su moto y divisar la ciudad desde el mirador.

Cómo podía ser tan idiota, llevaba más que un par de meses en la ciudad y jamás se le había ocurrido deleitarse con la carretera. Acelerando a fondo para aprovechar la recta sintió una plenitud inimaginable, rememorándole sus días en Los Ángeles, sensación que no estaba dispuesta a abandonar. Las continuas curvas cerradas y abiertas de la vía comenzaron a aparecer a medida que subía la montaña dejando la bahía más atrás. Con un movimiento de muñeca aumentó la velocidad al avistar el presunto mirador.

Quedaban varios lugares en el parqueadero, de hecho, no habían más de cinco motos y un carro. En un sitio libre pero más bien apartado decidió parquear la moto propia. Al quitarse el casco lo colocó sobre el retrovisor del manubrio, esperaba que allí estuviese seguro y sinceramente no esperaba perderlo. En forma de una trenza su cabello rubio cayó hacia adelante por encima de su pecho y con su mano reacomodó el fleco que caía sobre su frente. Tan pronto como descendió de la moto guardó las llaves en el bolsillo de su short negro de cuero. Resopló un tanto molesta, el sol comenzaba a quemar bajo la tela que cubría por poco sus piernas.

Como pudo ver era un sitio bastante tranquilo, y al parecer no tan concurrido como esperaba, o al menos no ese día. Arrastró sus botas negras sobre la superficie sin pavimentar, dedicándose a observar las otras motos, una scooter y un par de motocicletas deportivas. Entonces su vista se encontró con una fosforescente kawasaki ninja color verde, una buena moto según su experiencia, pero pensó con suficiencia que no podía hacerle competencia a su ducati roja brillante que resaltaba en el estacionamiento casi tanto como la otra.

Paseó su vista por el lugar y al sentir el sol impactar contra sus ojos esmeralda los cerró con molestia mientras deslizaba la cremallera su chaleco vinotinto para abrirlo y retirar las gafas aviador que posaban sobre el cuello de su blusa sin mangas. Al colocarse los lentes se permitió ver mejor a su alrededor, un par de personas caminaban tranquilamente por el sitio, otros bebían algo y un grupo de chicas risueñas observaban con coquetería a la distancia a alguien sobre el muro de piedra. Conforme iba avanzando hacia el muro logró reconocer al rubio quién osadamente estaba sentado sobre la piedra, pasó cerca de las chicas para disimuladamente escuchar su conversación, aunque no fue tan complicado porque no hablaban en tono tan bajo y cómo suponía su tema era Giovanni. Por supuesto gracias a los lentes de sol estaba segura de que el rubio no sabría si lo estaba mirando o no en caso de reconocerla, así que aprovechando la situación caminó con tranquilidad hasta apoyar ambos codos sobre el muro y recrearse con la vista del mar, a un par de pasos de distancia de Giovanni.

Es una linda vista, ¿no crees?, musitó en su idioma natal, sin despegar la vista del horizonte, el sol se comenzaba a ocultar tras el mar que parecía no tener fin. Una sonrisa pícara se dibujó en sus labios, expectante por la reacción que pudiera tener el rubio, o por cómo pudieran responder las chicas con las que hacía tan sólo un momento estaban coqueteando con él.
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Re: Lugares altos [Priv. Katherine Devens]

Mensaje por Gio Iocana el Lun Jun 20, 2016 11:20 pm

Giovanni no pudo evitar sonreírles mientras algunas de ellas cuchicheaban y se reían, sonrojadas incluso algunas de ellas. Sentía repulsa por todo ese coqueteo infantil, pero no podía tampoco comportarse de forma antipática: no le salía ser así con nadie y menos con mujeres. Las observó más detenidamente y, aunque no eran precisamente feas, no se sintió atraído más allá que el de reconocer su belleza. Eran obviamente un puñado de años más jóvenes que él, probablemente por tres o cuatro años, y la situación le hacía sentirse ligeramente incómodo. Aun así, no sentía la necesidad de marcharse o tratarlas de malas maneras. Simplemente se quedó ahí sentado y les sonreía de vez en cuando, cuando sus miradas coincidían de alguna forma.
 
Sin embargo, su salvación apareció llegar en forma de ángel rubio de ojos verdes. Gio se quedó un rato en silencio, observándola fijamente cuando Katherine apareció. Recordaría ese rostro y, en especial esos ojos, en cualquier lugar del mundo pasara el tiempo que pasara. Simplemente le tomó un tiempo situarse y entender qué hacía ahí. De todas las personas con las que podría haberse encontrado esa tarde ahí arriba: ella era la última que esperaba ver.
 
El cambio de canción en su teléfono móvil le hizo volver a sí mismo. No dudó en sonreírle abiertamente, de forma completamente natural y cálida. Como siempre, fuera cual fuera la situación, se las arreglaba de forma inconsciente para desprender esa aura de tranquilidad que hacía sentirse cómoda a la gente.
 
-Y más desde que has aparecido tú. –Respondió de igual forma, acomodándose al inglés de Katherine.
 
Gio seguía conservando ese acento italiano y hablaba con la misma melodiosidad que la vez que se conocieron aquella noche en el parque.
 
-Te busqué después de que aquella noche me dejaras en mi casa, solo y con ganas de tener sexo. –Dijo sin tapujos.- ¿Crees que eso es de buena educación?
 
Sonrió abiertamente, incluso riéndose ante sus propias palabras, de forma pícara.
 
-Pero esta vez estaré más prevenido. –Dijo mientras tomaba su teléfono para apagar la música. Se lo tendió entonces, mostrándole el panel numérico para hacer una llamada.- Apunta tu número porque esta vez no te voy a volver a dejar escapar.
 

Mientras, las chicas que en un principio habían intentado acercársele se marchaban con un enfado aparente. Era más que obvia su indignación y no ahorraron en comentario por lo bajo mientras se alejaban. Gio se dio cuenta, pero no le dio importancia. Realmente, la belleza que podían tener las muchachas palidecía de forma infantil ante la de una mujer como Katherine.

Segunda canción:
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Re: Lugares altos [Priv. Katherine Devens]

Mensaje por Katherine Devens el Sáb Jun 25, 2016 1:16 am

Para Katherine fue inevitable que una sonrisa burlona se dibujara en sus labios, por supuesto esperaba que Giovanni no hubiese quedado satisfecho, desde luego nadie lo hubiera quedado; sin embargo el hecho de que el rubio hablara de aquello con picardía le daba a entender que no sentía rencor, o al menos no lo demostraba. La música que él estaba escuchando fue detenida y seguido le entregó su teléfono. Lo recibió con calma y observó las teclas en la pantalla, le dedicó una mirada algo pícara y jugó con el teléfono en sus manos, lo giró distraída y tan pronto como estuvo de nuevo al derecho observó la pantalla. —Seguro—, habló con tranquilidad y tecleó una secuencia de números. Se recostó más sobre el muro, apoyando casi por completa la mitad de su cuerpo lo que le permitía mirar mejor la bahía a la que daba el mirador. Le extendió el teléfono de vuelta al rubio y soltó un suave suspiro perdiendo su vista un instante en el paisaje. —Con tal de que no seas un acosador y me llames las veces y a horas prudentes no hay problema—, murmuró con burla, mirándolo por el rabillo del ojo. —De otra forma, tendré que cambiar de número—, añadió con una sonrisa ladina, esta vez dejando la vista del horizonte para fijarla en los ojos azulados de Giovanni.

De reojo, observó al grupo de chicas que antes sonreían con timidez y coquetería, que tan pronto se dieron cuenta de cómo él las dejaba completamente sin atención para dedicarla toda a Katherine se apartaron molestas del sitio. La rubia soltó una risa un tanto pícara y volvió su mirada a las chicas que ya estaban alejadas. —Parece que ahuyenté a tus admiradoras—, comentó con fingida lástima antes de volver a reír suavemente. Se incorporó con parsimonia de su posición y de un brinco al muro, se sentó justo al lado de Giovanni, sus piernas parcialmente desnudas quedaron colgando y cuándo su cabeza se inclinó hacia abajo se encontró con el abismo protegido por el muro en el que acababa de sentarse. «Vaya caída», pensó al ver el mar justo abajo y comprendió por qué no muchos se acercaban demasiado a ese sitio, fácilmente alguien con un poco de vértigo hubiese sufrido algún indicio de un infarto, pero no Katherine. Regresó su vista al rubio y se acercó a él de tal forma de que al hablarle en voz baja él pudiera escucharla en lugar del fuerte viento proveniente de la costa. —Respecto a lo otro—, comentó juguetona. —Haberte dejado solo no fue de mala educación—, rió y se apartó, apoyó la palma de sus manos sobre la roca y miró hacia el cielo en un gesto pensativo. —Más bien creo que fue lo contrario, quizá pudiste pasar un buen rato contigo mismo—, añadió irónica, con una amplia sonrisa burlona

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Re: Lugares altos [Priv. Katherine Devens]

Mensaje por Gio Iocana el Mar Jun 28, 2016 1:09 pm

Se rió al escuchar el comentario de Katherine, observándola escribir su número de teléfono. Durante varios instantes ponderó la posibilidad de que fuera un número falso, pero su naturaleza no hizo que aceptara es posibilidad. Tendía a confiar en que la gente tenía buenas intenciones; o al menos con él. Tomó su teléfono de vuelta y jugó con él, pasándoselo de una mano a otra, distraído, mientras la miraba directamente a los ojos.
 
-No te preocupes-Añadió con su voz tranquila y con aquél acento italiano tan marcado- Sabes donde vivo. Siempre podrás ir a darme una paliza si quieres.
 
Soltó unas cuantas carcajadas ante su broma e inspiró profundamente, observando ahora el mar que se extendía frente a él. La escuchó de nuevo a hablar, pero esta vez no la dejó que observara su perfil.
 
-No te preocupes. -Amplió su atractiva sonrisa- Ya comenzaba a ser incómodo. Te sorprendería saber la cantidad de niñas que se comportan así conmigo y me acosan. Es… Bueno… No diré que no me gusta, pero a veces llega a ser molesto.
 
Habló con tranquilidad, casi con un tono distraído. Volviendo a darle una calada despacio a su cigarrillo para soltar el humo.  Nuevamente, volvió a hablarle y esta vez sí que buscó el rostro de Katherine. Le sonrió abiertamente, desprendiendo esa aura de tranquilidad y calidez que siempre tenía.
 
-Si… La verdad es que luego pasé un momento divertido a solas…-Reconoció entre risas sin que le importara demasiado- Aunque creo que sí fue de mala educación la verdad…
 
Se giró sobre sí mismo, quedándose a horcajadas sobre el muro en dirección a Katherine. Le sonrió de forma pícara y utilizó ambos brazos para acercarse a ella un poco. Agachó lentamente su rostro y se colocó a un palmo del suyo, observándola a los ojos con su mirada azul.
 

-Venga, puedes contármelo…-Dijo en un susurro algo burlón- ¿Qué no te gustó? ¿No te gustaba como beso? ¿O no te gustaba como te tocaba? -Ladeó el rostro, alzando casi de forma inapreciable su ceja derecha- ¿O es que te estabas viendo sobrepasada por la situación y huiste como una colegiala asustada? -Rio de forma jovial en voz baja, notando que obviamente estaba de broma- Venga puedes decírmelo. Siempre me quedé con curiosidad… En el camino parecías bastante confiada.
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Re: Lugares altos [Priv. Katherine Devens]

Mensaje por Katherine Devens el Sáb Jul 02, 2016 6:43 am

Escuchaba atentamente lo que Giovanni le decía, a pesar de mantener la vista en el cielo y pinta de distraída, pensaba que debía de ser un poco molesto para el rubio a su lado ser acosado, podía existir niñas muy insistentes, aunque prefirió no pensar demasiado en ello, no tenía el más mínimo sentido. Simplemente se había limitado a asentir levemente indiferente a lo que él le comentaba. Lo bueno de que el grupo de chicas se había marchado era que se sentía más tranquila, con un poco más de privacidad y no tenía esa sensación de que la observaban fijamente a la nuca. Aunque había sido divertido el escucharlas refunfuñar y de alguna forma arder de los celos, y a pesar de que eso no era nada nuevo para Katherine nunca perdía la gracia.

Rió cuándo el rubio reconoció como había terminado la noche para él, y de igual forma cuándo insistía sobre la mala educación con ese acto. Alzó una de sus rubias cejas y negó con la cabeza con calma. —No deberías de insistir con eso—, se burló observando cómo se acercaba a ella. —¿Estás resentido? Vamos, eso pasa más seguido de lo que crees, y no lo hace algo de mala educación—, retó aunque sabía de la hipocresía de sus palabras, a ella no le hubiese gustado que un hombre la dejara a medias, eso la habría molestado bastante. Por ello intuía que Giovanni en lugar de estar enfadado pretendía terminar lo de esa noche.

Conforme Giovanni le hacía preguntas, la rubia no logró evitar rememorar lo que él le decía, por supuesto no tenía quejas en su contra. —Por supuesto que no fue nada de eso—, respondió con el mismo tono altanero que él había utilizado y una sonrisa ladina dibujada en su rostro. —¿Parecía confiada?—, cuestionó con fingida sorpresa. —Creo que debería recordarte que esa noche te dije que no verías bajo mi ropa, quizá en otra oportunidad tengas más suerte—, sugirió con tono tranquilo y más bien bajo. Su vista estaba fija en los ojos de Giovanni y su azul le parecía realmente bonito. —Pero dime una cosa—, comentó con suma calma. —Si hubiéramos terminado ese día, ¿me quisieras como lo haces ahora?—, inquirió levantando una de sus cejas. Luego soltó una risa socarrona y aproximó su rostro al contrario sólo un par de centímetros. —No, lo harías aún más—, complementó arrogante, y coqueta en menor medida.
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Re: Lugares altos [Priv. Katherine Devens]

Mensaje por Gio Iocana el Mar Jul 05, 2016 12:54 pm

La observó, escuchando atentamente las palabras que abandonaban los labios de la rubia. El iris azul del italiano iba y venía, fijándose momentáneamente en sus labios para luego prestarle atención a los ojos esmeralda de Katherine. Es verdad que la recordaba hermosa, pero ahora que la tenía frente a él una vez más, se lo parecía mucho más aún. Se mantuvo en esa posición un rato más, a horcajadas sobre el muro y aferrando la piedra con ambas palmas situadas entre sus piernas.
 
-La verdad es que no recuerdo demasiado lo que dijiste ese día…-Dijo acompañando las palabras con una pequeña risa- Tengo bastante mala memoria.
 
Inspiró profundamente, observando su rostro de cerca, dedicándole la misma sonrisa encantadora que solía portar en sus labios cada vez que hablaba con una mujer que le llamaba la atención.
 
Pasó su pierna izquierda por encima del muro y de un pequeño salto se bajó de éste. Apoyó entonces ambos codos y antebrazos, sintiendo la piedra dura en su piel cubierta por la indumentaria de motociclista. Se quedó de espaldas al vacío, ofreciéndole su perfil izquierdo unos segundos antes de girar su rostro para mirarla una vez más.
 
-Es probable que te deseara aún más. -Reconoció abiertamente, sin pudor- Aunque creo que sería algo difícil. A estas alturas, ¿crees que pudiera desearte más?
 
Soltó una carcajada desenfadado, mirándola directamente a sus ojos esmeralda que desde el primer instante lo habían cautivado. Inspiró despacio, desviando su mirada algo distraído por el cabello rubio de la chica. Siguió la línea descendiente y recorrió la espalda delgada de Katherine, yendo aún más abajo para deleitarse con la curva de su trasero. Ni siquiera pareció sentirse cohibido al hacerlo. Tampoco parecieron obvias las tentativas de esconder el gesto o disimularlo. Lo hizo directamente, sin importarle que la chica pudiera o no darse cuenta de ello. Es más, casi prefería que lo notase.
 
-Dime. -Alzó la vista de nuevo, buscando los ojos esmeraldas y tratando de saber si se había percatado de su mirada indiscreta- ¿Y qué tendría que hacer si quiero tener más suerte esta vez? Creo en la suerte. Pero no creo que esto dependa de la suerte.
 
Volvió a reír, divertido y completamente desenfadado.
 

- ¿Tengo que invitarte a cenar? ¿Tengo que emborracharte? ¿Dejar toda esta parafernalia y llevarte a mi casa de una vez? -Seguía sonriéndole, tranquilo- No creo que seas de las que se impresionan con dinero, cenas en sitios caros y regalos bonitos. 
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Re: Lugares altos [Priv. Katherine Devens]

Mensaje por Katherine Devens el Vie Jul 08, 2016 1:48 am

Sus cejas se alzaron, y rió ante las palabras de Giovanni, seguido a ello, meneó su cabeza en negativa sin quitar una ladeada sonrisa en su rostro. Podía decir que le gustaba la osadía y desenfado del rubio, y eso, sin duda, sí que podría darle un par de puntos extra si es que fuera algo que tuviera en cuenta. Permaneció acomodada sobre la roca mientras observaba al rubio saltar por encima del muro, se aproximaba más a ella, y eso, lejos de incomodarle, le agradaba. No era un secreto que la rubia podía ser bastante egocéntrica y bien estaba consciente de las reacciones que conseguía con las prendas adecuadas, y tampoco era un secreto que Giovanni parecía más que encantado con su presencia.

—No lo sé—, se encogió de hombros en un gesto desinteresado, sin embargo la picardía brillaba en sus ojos verdes. Negó con la cabeza. —No, no creo que sea posible—, se jactó con pose altiva, volviendo su vista al horizonte. No obstante no pasó para nada desapercibido para ella cuándo Giovanni la recorrió con la mirada, y Katherine pensó, con burla, que al rubio sólo le faltaba abrir la boca para dejar caer la saliva que seguramente habría acumulado. —Parece que disfrutas mucho de la vista—, comentó irónica regresando su mirada hacia el mar.

Luego de ello, la mujer fijó sus ojos en los azules del hombre, encontrando diversión pura en ellos, Giovanni disfrutaba mostrarse así de descarado y que ella lo notara. —Es cierto—, meditó. —Esto no depende de la suerte, sino de la disposición—, coincidió con él, manteniendo su sonrisa tenue, pero coqueta al igual que su tono de voz. —¿Y tú como lo sabes?—, inquirió mostrándose ofendida, aunque sólo era una actuación muy fácil de discernir. —Puede que sí me impresione con muchas cosas—, continuó en un ronroneo.

Se escurrió de su asiento, descendiendo de la roca para quedar de frente y reduciendo aún más la distancia que mantenía de Giovanni. Él era más alto que ella, y aún así no se sintió intimidada para observarlo hacia arriba, mucho menos para alargar su mano hasta conectar con los cabellos rubios del hombre. Fue una caricia lenta, pero muy breve, mientras deslizó sus dedos sobre su cabello, mejillas y el inicio del cuello, en donde se detuvo y retiró su mano. —Hagamos algo, no es cosa de suerte, pero podemos hacer que pueda ser más divertido—, musitó dibujando una sonrisa en sus labios. Bajó su vista por el cuerpo masculino rápidamente y la regresó a sus ojos. —Por como vistes supongo que llegaste en motocicleta, de la misma forma que lo hice yo—, habló con un tono de voz más alto que el que había usado antes. —¿Quieres dejar esta parafernalia y llevarme a tu casa? Hagamos una carrera hasta ella, y si ganas... ya sabes cuál es el premio—, propuso sonriente.
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Re: Lugares altos [Priv. Katherine Devens]

Mensaje por Gio Iocana el Lun Jul 11, 2016 7:46 pm

-¿Ah sí? No lo parece, la verdad.-Comentó divertido cuando Katherine se acercó a él.
 
Sintió el tacto de la mujer en una caricia sensual. Su tacto, algo frío en comparación a la piel ardiente de Gio, le resultaba agradable. No pudo evitar ensanchar su ya de por sí enorme y encantadora sonrisa, mientras que los ojos azules continuaban fijos en la mirada de la rubia. No se resistió en ningún momento, dejándola hacer lo que quisiera con él. No le molestaba que “jugase” de esa forma: le parecía divertido.
 
La escuchó hacer la proposición, y cuando terminó, rió alzando el mentón.
 
-Sí, creo que lo sé. -Dijo sonriente- Pero… ¿sabes? La experiencia me dice que no me fíe mucho de ti y tus juegos. -Volvió a reír, mostrándose claramente cómodo y tranquilo con la situación- Necesito oírlo de tus labios. Así no tendrás excusas luego, ¿no?
 
Soltó una breve pero cálida carcajada con su voz. Caminó de vuelta hacia el pequeño muro, tomando el casco de su moto con cuidado. Los guantes, se los enfundó en apenas unos segundos, asegurándose de que estos estuvieran bien sujetos. Con el casco apoyado contra su costado derecho, se acercó a la rubia con un rostro radiante y encantador. Tenía que reconocer, que vestido así llegaba a lucir incluso más atractivo.
 
Al acercársele, se agachó ligeramente para lograr salvar la diferencia de altura que alejaba sus caras. Ladeó su cabeza, ofreciéndole su perfile izquierdo y dejando la oreja libre de perforaciones al alcance de sus labios.
 

-Entonces… -Dijo mirándola de reojo directamente a sus preciosos ojos esmeralda- ¿Cuál será el premio si gano esa carrera hasta mi casa? -Preguntó mientras se dibujaba una sonrisa pícara en los labios.

Offrol:
¡Disculpa por la corta respuesta! Pero no sabía como encadenarlo sin una respuesta de tu personaje antes. ¡Lo siento!
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Re: Lugares altos [Priv. Katherine Devens]

Mensaje por Katherine Devens el Miér Jul 13, 2016 5:16 am

Sus labios dibujaron una sonrisa, que más que maliciosa fue divertida, era más bien alegre, gesto no tan frecuente para la rubia. Tal vez era la energía que irradiaba Giovanni, le contagiaba el ánimo. —¿No lo parece?—, inquirió, retórica. —Hay cosas que me impresionan aunque no lo creas—, su voz fue impasible, con un deje de burla.

Cuando apartó su mano del rubio, soltó una suave carcajada que coincidió con la de él. Sin desconectar sus ojos de los azules de Giovanni, relamió sus labios con discreción simplemente para captar su atención y al final mordisqueó el labio inferior con rapidez. —Deberías confiar en mí, no prometo lo que no estoy dispuesta a cumplir—, musitó con simpleza. —Ni acostumbro a dar excusas tampoco—, concluyó con una sonrisa ladeada.

Siguió con atención sus movimientos, y no se molestó en ocultar que realmente estaba pendiente de cómo Giovanni tomaba el casco y se ajustaba los guantes. Le gustó verlo vestido así, tan diferente a cómo se había mostrado la otra noche. Al acercarse y estar tan próximo a ella, Katherine sintió una oleada de calor que ocultó sin dificultad. —El premio....—, fingió meditarlo. —Si ganas, esta noche puedes hacer conmigo, lo que quieras—, susurró en su oído; seguido a ello, se separó un poco del rubio para poderlo mirar fijamente.

Subió la cremallera de su chaleco, ocultando bajo él la blusa negra de tirantes que antes estaba más expuesta. Frotó sus manos entre sí para verificar que sus guantes de cuero estuviesen bien ajustados en su muñeca. —Pero tendrás que esforzarte—, añadió con una sonrisa. Comenzó a caminar de vuelta al estacionamiento, esperando que Giovanni siguiese su paso, sacó las llaves del bolsillo de su short, las giró sobre su dedo índice para jugar con ellas y se volteó para percatarse que él rubio la siguiera. —No te dejaré ganar tan fácilmente—, se jactó con burla, volviendo su camino hacia su motocicleta.
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Re: Lugares altos [Priv. Katherine Devens]

Mensaje por Gio Iocana el Jue Ago 25, 2016 12:46 pm

Cuando la rubia confesó el premio su rostro se iluminó. Las esquinas de su boca casi alcanzan sus orejas. Le mantuvo la mirada unos segundos, sonriéndole abiertamente mientras pensaba una respuesta. No era de los que se paraban a pensar antes de hablar. En absoluto. Pero eso sí que no se lo esperaba. Se giró sobre sí mismo, llevándose el casco y siguiéndola. Aunque esta ya se había alejado de él un poco. La miró unos instantes, agarrando el casco desde el interior del mismo. Sus ojos celestes la examinaban y sin duda aquella ropa hacía que ella se viera más atractiva.

Pasó junto a ella, caminando despacio y acompañado por el sonido sordo de sus botas contra el suelo. Introdujo su mano libre en el interior de su bolsillo y extrajo las llaves de su moto. Sin frenarse se sentó encima de su Kawasaki y le puso el contacto, colocando el casco en el hueco que quedaba ahora entre sus piernas. Su rostro la buscó, girándose en dirección a la rubia para mirarle con su mirada azul, intentando encontrar sus ojos verdes. Se apretó los guantes sin dejar de observar los gestos de Katherine, sonriéndole de forma pícara. Finalmente, agarrando el casco con las manos hizo girar el contacto y la maquinaria se puso en marcha. Gio hizo rugir el motor, hasta que finalmente se puso en marcha y se acercó a la rubia.

-Bueno... Te sabes el camino hasta mi casa, ¿verdad? -Dijo riéndose mientras se colocaba a su lado- Te estaré esperando cuando llegues con la cama y los látigos preparados.

Soltó una melodiosa carcajada, moviendo su moto y dejándole más espacio a la chica. Con movimientos rápidos, se colocó el casco y lo ajustó a la perfección. Despacio, se acercó a la entrada, que hacía a su vez de salida del mirador, y aguardó a que la mujer llegara con su moto. Se permitió el lujo de mirar la moto y apreciar que estaba tan bien cuidada como la suya. Desde luego parecía que la apreciaba y que le iba a dar bastante guerra. No iba a ser algo fácil.

-Ves aquél cartel luminoso cerca de la playa, ¿verdad? -Dijo señalando a la parte de la ciudad que se veía desde donde estaban ellos- Cambia de color cada poco.

Tuvo que alzar la voz para que lo pudiera escuchar por encima de los rugidos desesperados de los potentes motores.

-La próxima vez que cambie de color, salimos.

No dijo más y con el cristal cerrado de su casco se preparó y aferró su mano al acelerador. Se quedó mirando fijamente aquél cartel que brillaba con un color magenta delatador. Frunció el ceño, respirando algo agitado y sintiendo como su corazón palpitaba algo nervioso por la situación. No pasó ni un segundo más antes de que el magenta se volviera amarillo.

Apretó el acelerador y salió disparado, apretando el embrague y dándole al pedal para empezar a subir marchas a medida que la moto se aceleraba. Esquivó un coche y cogió la curva rápidamente mientras se tumbaba hacia la izquierda, volvió a apretar el acelerador y apretó su pecho lo más que pudo contra el cuerpo verde fosforito de la máquina. Notaba el motor rugir, el aire golpear su cara y la aguja de la velocidad dispararse hacia la derecha. Ya iban por la mitad del descenso y conservaba orgullosamente la primera posición.
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Re: Lugares altos [Priv. Katherine Devens]

Mensaje por Katherine Devens el Jue Sep 08, 2016 12:24 am

No tardó demasiado en aproximarse a su motocicleta y subirse a ella sin vacilar, antes de levantar el casco del espejo retrovisor se permitió buscar a Giovanni, ya acomodado sobre la Kawasaki que antes había llamado su atención. No era difícil de creer, considerando que, las prendas que él vestía hacían juego con la motocicleta. Negó levemente con la cabeza y blanqueó los ojos al ver la sonrisa pícara dibujada en los labios del rubio, a simple vista él parecía estar disfrutando aquella situación, y ella, ni corta ni perezosa, estaba expectante sobre el resultado de la carrera.

Una vez estuvo a su lado, ella insertó la llave en el contacto y le observó de soslayo. Asintió a su pregunta esbozando una leve sonrisa, luego de su encuentro nocturno, había pasado por aquel conjunto de departamentos un par de veces, y siempre había sido buena para las direcciones. Estaba segura de saber el camino correcto para llegar hasta su destino, o al menos eso creía. Bajó su mirada y luego la volvió a encontrar con los azulinos ojos de Giovanni y soltó una corta carcajada. —No creí que tuvieras tales... preferencias—, jugó con burla y acomodó el casco sobre el tanque de la moto. —Pero deberías saber que no me apetece castigarte, aunque lo mereces al suponer que ganarás—.

Lo siguió hasta la salida del mirador, y una vez allí puso el casco sobre su cabeza. Afirmó volviendo su vista en dirección del cartel luminoso que el rubio le señalaba y para poder comprender su instrucción se dedicó a leer lo que sus labios vocalizaban. La señal de salida era la próxima vez que la señal cambiara de color. No perdió demasiado tiempo y bajó la visera del casco, antes de que lo esperara la señal se volvió amarilla y Giovanni salió disparado. Unos pocos segundos después, la rubia movió su muñeca derecha y aceleró tras él. Comenzó el descenso con menor velocidad de la que hubiera deseado, pero el rubio no le llevaba todavía demasiada ventaja, por lo que podía aprovechar una curva para adelantarle. Lo observó esquivar un carro, y de igual forma ella lo hizo. A lo lejos escuchó la bocina del auto, que quedó opacada por el fuerte motor y viento impactar contra su cuerpo.

A mitad del descenso mantenía la segunda posición, y aunque curiosamente la idea de perder significaba una especie de ganancia, no quería quedarse atrás y su mismo orgullo la llevaba a desear la victoria. La apuesta no significaba para ella más que un incentivo para hacer más divertido el asunto, nada más. No fue sino hasta la entrada al casco urbano en donde, aprovechó para tomar la delantera, un semáforo que cambió a verde, y logró sortear entre los carros que estaban reanudado su marcha y de esa forma logró dejarlo atrás, aunque no lo suficiente.

Tuvo que reducir la velocidad al ir internándose en las calles angostas próximas al complejo de lofts en el centro de Sweet Valley, a pesar de que aún le quedaba, a la velocidad a la que iba, estimaba al menos diez minutos de camino. Tomó la ruta principal, puesto no conocía otra, esperando llegar primero que Giovanni a su destino.
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Re: Lugares altos [Priv. Katherine Devens]

Mensaje por Tema Cerrado el Vie Jun 02, 2017 12:51 pm

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